SamGalleGos2307
Rango1 Nivel 1 (6 ptos) | Redactor Becario
#1
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  • #2

Pueden verlo igual en Wattpad. Pero aquí lo publicare para ver que tan buena esta la pagina. La historia ronda sobre el espectro de un adolescente, Peter Williams, quien no sabe todavía como fue que murió. Y el ser un fantasma sin que nadie te pueda ver no ayuda mucho en aquella misión. Peter debe buscar toda la ayuda que pueda adquirir de otros espectros que al igual que el están atrapados entre la vida y la muerte. Y, trágicamente, lo que descubrirá, no es nada agradable.

Ya, esa fue la sinopsis. Espero que les guste. Saludos a todos.

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Flaneta
Rango12 Nivel 56
hace alrededor de 2 meses

Cómo me aburren las sinopsis dichosas esas.


#2

CAPITULO 2: VIVO EN MUERTE

Sentí un cosquilleo en la nariz. Lentamente abrí los ojos. Una luz muy fuerte me golpeaba el rostro. Entonces fue cuando me di cuenta de lo que pasaba...
Mamá estaba al lado de la camilla en la que me encontraba acostado. Estaba en un gran mar de lágrimas — metafóricamente, claro. — Mi hermano mayor, August; estaba frente a la camilla, parecía algo preocupado, pero de igual manera que mi papá, intentaba contener el llanto. Y al otro lado de la cama, estaba un doctor y papá, que me veía con algo de repugnancia. Pero eso no era anormal. Sus ojos se pusieron llorosos, parecía que también iba a llorar.
—Oigan, ¿Qué es lo que está pasando? — pregunte al fin. Pero nadie me respondió. Un gran nudo en mi garganta se formó cuando papá dijo:
—Sí, ese es mi hijo.
— ¿Alguien podría decirme que es lo que está pasando aquí? — dije de una manera más abrumadora para mí mismo. — ¿Por qué me miran como si estuviera muerto?
¡Yo, Peter Davis estaba muerto! Pude ver mi cara destrozada, con muchos trozos de vidrios adheridos a mi piel, con un aspecto asustado, y un semblante tan pálido como la nieve, Mis manos tenían rastro de haberse desangrado, y mis pies estaban muy golpeados y llenos de moretones de colores purpuras y verdes. Había sangre en todo mi cuerpo "No puede ser cierto" me dije de manera angustiada.
¡Yo, Peter Davis estaba muerto! Pude ver mi cara aruñada, con un aspecto asustado, y un semblante tan pálido como la nieve, Mis uñas tenían rastro de haberse desangrado, y mis pies estaban muy golpeados y llenos de moretones de colores purpuras y verdes. "No puede ser cierto" me dije de manera angustiada.
— ¡Pero si yo aún sigo vivo! — grité tan fuerte como pude, pero parecía que el silencio ahogaba mis gritos. Nadie se percató de que yo me encontraba vivo aun en medio de la habitación. Tome de los hombros a mamá, intentando creer que talvez y estaba enloqueciendo. Pero lo que sucedió fue todavía más aterrador.
¡Mis manos atravesaron sus hombros! Papá se acercó a mamá y la abrazo, y los dos lloraban de una manera que nuca podre borrar de mi memoria. August tomo su chamarra azul que alguna vez me gano en una apuesta, se tapó la cara entre sollozos y salió de la habitación. Yo lo seguí con la mirada mientras cerraba la puerta. No podía hablar. Parecía que había perdido el habla.
Nuevamente, me mire a mí mismo, ahí, postrado en la cama. Muerto. La muerte es algo que sabemos que llegara en cualquier momento, a cualquier persona, de cualquier manera. Pero nunca queremos creerlo. Y yo creía que llegaría, pero no de una manera tan fatal y lamentable.
— ¿Él ya tenía licencia de conducir? — pregunto el doctor mientras hacía algunas notas.
— Bueno, esa noche iba con uno de sus amigos. — dijo mamá. — Nuestro hijo iba en el asiento del copiloto.
— ¿El otro chico sobrevivió? — pregunto mi padre.
— Afortunadamente sí.
Intente salir de la habitación. Me restregué las palmas de mis manos en mi rostro; tomé el picaporte de la puerta, pero lamentablemente, no pude. Olvidaba que no podía tomar las cosas. Tenía que salir de ahí. No podía ver mi cadáver acostado sobre la camilla, a mamá y a papá llorando al lado de un doctor que no se limitaba a inmutar su rostro serio.
Una enfermera abrió la puerta y entro a la habitación. Aproveche la oportunidad y me escape del cuarto. Afuera estaban los pasillos del hospital. Ahí me pregunte como fue que llegue al hospital si ya estaba muerto. Mire a cada una de las personas. Nadie parecía percatarse de que yo estaba ahí. Pero hubo algo que me llamo la atención.
De una habitación parecía salir un esplendor muy hermoso. Era como si el mismo sol hubiera descendido al cuarto a iluminarlo de una manera radial, y emitía una luz tan fuerte, que llegue a pensar que veía a la muerte dentro de mi muerte. Me asomé al cuarto, — aprovechando que la puerta estaba abierta —, y vi que le aplicaban descargas a un hombre de unos sesenta años.
— ¡Apresúrense, lo perdemos! — gritaba un enfermero mientras tomaba el pulso.
Volvieron a aplicar un electrochoque. El cuerpo del hombre se sacudió con fuerza. Finalmente, aceptaron que aquel señor había muerto. Y en ese momento, la luz pareció llenar la habitación. Me cubrió los ojos, y los encogí para no lastimarme. La luz se apagó poco a poco. Y ahí, en medio de la habitación, parecía que el hombre había tenido la misma experiencia que yo estaba pasando. Miraba el cuerpo, miraba a los doctores, a su pobre y ahora viuda esposa, y después me miró a mí.
Una luz muy tenue comenzó a iluminarme por la espalda. El hombre me movió con el hombre, salió del cuarto, y detrás de mí, un manto rojo que parecía conducir a un camino muy largo sobre una manta roja. Al final del extenso camino, había un arco de nubes, y una gran luz. El hombre salto regocijado, y parecía que los años se los había comido en un instante, pues dio una gran carrera y entro a lo que parecía ser el cielo.
Y en ese momento, tuve el deseo de acabar con mi pesadilla, así que salí corriendo detrás de él.
— ¡Oiga señor, espéreme! — le grite mientras le intentaba dar alcance y le hacía señas con la mano. —Yo también quiero ir con usted. No quiero estar aquí, no quiero creer que estoy muerto, y si es así, no quiero estar atrapado en esta pesadilla. No quiero ser un fantasma, no quiero ser invisible... ¡No quiero!
Pero parecía que el camino se alargaba más y más; y cuanto más se alargaba, el hombre más y más se alejaba. Hasta que, por fin, la luz dejo de brillar, el anciano había desaparecido, y también la alfombra roja.
Entonces, aun me encontraba en el hospital. Mire a mamá y a papá salir del hospital. No se veían nada alegres. En el auto ya se encontraba August. Los tres se alejaron del hospital. Yo intentaba salir de ahí, pero no pude. Forcejeaba para abrir la puerta, pero mis intentos resultaban en vano.
— ¡Así no podrás abrir eso! — escuche que alguien grito. Creí que tal vez se referían a alguien que estuviera vivo. Y continúe en vano intentando por lo menos abrir la puerta.
— ¡Oye, te estoy hablando niño!
Entonces fue cuando volteé y vi a un hombre, que sin duda alguna se refería a mí.

ANDENLE NO SEAN MALO, VAYAN A WATTPAD XD Pronto veré si puedo publicar algo de Childs Play aquí xd

Hace alrededor de 2 meses

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