JacintoLopez
Rango5 Nivel 23 (636 ptos) | Escritor en ciernes
#1

Desde pequeña tenía miedo a la oscuridad. Siempre se sujetaba con fuerza a su hermano mayor cuando se tenía que enfrentar a las sombras. Pero esta vez estaba sola. Miró al frente, sus ojos se encontraron con el pasillo sumido en las tinieblas, se asemejaba a las fauces de una criatura a punto de engullir a su presa. Sentía como el corazón le latía cada vez más rápido, sudor frío recorriendo su rostro. Cerró los ojos para intentar tranquilizarse y encontrar el coraje necesario para dar el primer paso. Descartó la idea de volver y dar la espalda tenía, no, quería seguir hacia adelante con toda su alma. Y entonces una sensación cálida empezó a recorrer su cuerpo poco a poco de manera reconfortante. Abrió los ojos y se apresuró a tomar algo del bolsillo derecho del pantalón. Se trataba de una pequeña pieza de madera, una mariposa toscamente tallada, de la cual emanaba una luz amarilla y tenue.
-¡¿Qué...?!
Exclamó ante tal peculiar objeto, había sido el regalo de un desconocido. Y como si tuviera vida propia la mariposa se alzó en el aire y se posó a la altura de su rostro...

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#2

La calidez que emetia fue tranquilizando a Laura poco a poco. Respiró profundamente y se dijo a sí misma "Puedo hacerlo". Después de repetir estas palabras de aliento finalmente se decidió a dar el primer paso dentro del pasillo y sumergirse en la oscuridad. Y mientras levantaba el pie la mariposa se movió repentinamente internándose en las tinieblas. Se detuvo a unos cinco metros, en la esquina del pasillo y ahí se mantuvo suspendida en el aire, como si estuviera esperando para mostrar el camino.
-De acuerdo...
Y con firmeza comenzó a caminar, cuidando cada paso. Cuando llegó a la esquina la mariposa se volvió a mover, esta vez mostrando unas escaleras. Laura subió el primer escalón con cautela, y luego el segundo, y continuó avanzando. Conforme se sumergía más y más en las entrañas de aquel edificio sentía como el aire se hacía cada vez más pesado con cada metro que recorría. Además la escalera resultó ser anormalmente larga, algo sumamente extraño estaba sucediendo en ese lugar. Cuando sentía que su firmeza comenzaba a flaquear miraba fijamente a su guía...

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#3

Dos figuras se retorcían en la oscuridad de una habitación, como si se tratara de gusanos. Era su forma de expresar la emoción y placer que sentían al sentir a Laura internándose cada vez más y más en su guarida.
-Esta se ve deliciosa...
-¡Nah! Está muy vieja...
-Espero que no esté echada a perder...
Los dos entes atravesaron la habitación caminando rápidamente por el techo hasta llegar al hueco que funcionaba de entrada. Uno de ellos descendió y pegó lo que parecía ser su cabeza a una pared que estaba cubierta por una especie de venas corriendo en todas direcciones.
-Siento algo extraño... Algo más... Algo caliente...
La otra criatura siguió sus pasos e imitándolo también puso su cabeza contra la pared.
-No. No hay nada, solo la carne y la sangre caminando directamente hacia nosotros. ¡Así que regocíjate, pronto tendremos un festín!
Pero las palabras de su cómplice no lograron tranquilizar a la primera criatura.

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#4

Catalina contemplaba el atardecer desde la azotea de un edificio. Siempre disfrutaba ver como el cielo se tornaba poco a poco de un tono rojizo, y luego se oscurecía, mientras las luces de la metrópoli se encendían lentamente tratando de mantener la oscuridad a raya. Se trataba de una batalla que se repetía todos los días y ella encontraba algo intrigante en esa eterna confrontación.
-¡Cat! ¡Responde!
Una voz rompió el silencio desesperadamente. Pero Catalina se encontraba sola, el sonido emanaba del pendiente que llevaba en la oreja izquierda.
-Te escucho.
-¡Rápido! !El amuleto se acaba de activar! Tú eres la más cercana a su posición. Calle Bugambilia no. 146.
-En movimiento.

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Sarym
Rango16 Nivel 75
hace alrededor de 1 mes

Interesante, diferente e inquietante relato que ya me dejó con ganas de más, estaré atenta de la continuación. Saludos y nos seguimos leyendo @JacintoLopez.


#5

Conforme Laura avanzaba el aire se enfriaba cada vez más y más. Y a pasar de la oscuridad notó cosas extrañas en las paredes. Parecían una especie de venas que corrían en todas direcciones. La mariposa se adelantó rápidamente y se detuvo abruptamente, al parecer había llegado al final de aquellas escaleras anormalmente largas. Laura se apresuró a alcanzar a su guía. Frente a ella apareció un hueco, la entrada a una habitación. Titubeando se adentró lentamente en el. Estaba corrompido de tal manera que se asemejaba más a una cavidad que una habitación. En la distancia alcanzó a ver algo. "Ojalá tuviera más luz" pensó mientras se esforzaba por distinguir qué era. Y entonces el amuleto resplandeció con más intensidad iluminando aquello que ella trataba de ver. Una zapatilla deportiva blanca, pequeña, que salía de un bulto envuelto en una clase de membrana negra.
-¡Tom!
Gritó y corrió hacia el niño atravesando el cuarto. Pero antes de que pudiera llegar a él, una criatura saltó del techo y se posó frente a ella, deteniéndola en seco. Laura soltó un grito de terror. Parecía una especie de insecto, con una cabeza semejante a la de un humano, sin ojos y con solo una gran boca. Apoyado en cuatro patas el monstruo se arrastró hasta ponerse justo frente a ella y parándose en las patas traseras acercó su grotesco rostro.
-Bienvenida mi presa...

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#6

Catalina llegó al no. 146 cuando no quedaba ningún rayo de sol en el firmamento. Se trataba de un viejo edificio de departamentos abandonado. Se dirigió rápidamente hacia la entrada pero antes de que pusiera un pie dentro se detuvo.
-Una puerta...
Murmuró al sentir como un escalofrío le recorrió la espalda. Entonces sacó algo de los bolsillos de su chaqueta negra, un par de guantes rojos de cuero.
-De acuerdo.
Se concentró en el pendiente de su oreja izquierda.
-Victoria, voy a entrar. Hay una puerta desplegada.
-Bien, Javier también...
Pero cortó la comunicación antes de que terminara la frase. Se puso los guantes y palpó el aire como buscando algo invisible. Cuando encontró lo que estaba buscando, racargó la palma de la mano, de tal manera que parecía estarse apoyando en un vidrio. Juntó las manos y hundió los dedos en la superficie invisible. Poco a poco una especie de hendidura fue abriéndose hasta que súbitamente se escuchó un crujido. Catalina se internó corriendo en el edificio.

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#7

Una sonrisa sumamente desagradable se dibujó en el rostro de la criatura. Laura retrocedió unos cuantos en pasos y entonces en un instante la luz que había sido su guía desapareció. El segundo monstruo engulló con su boca la mariposa de madera violentamente, extinguiendo su resplandor. Laura sintió un brusco movimiento a sus espaldas, pero no pudo moverse, el miedo la tenía congelada. Fue derribada por el primer monstruo y al caer soltó un grito de desesperación, sentía como si toda la oscuridad se estuviera abalanzando sobre ella para aplastarla. Pensó en su hermano mayor, en sus padres, lágrimas brotaron de sus ojos.
-¡Excelente!
-¡Un manjar!
Escuchó decir con regocijo a esas cosas. Y entonces se repitió a sí misma con vehemencia "Quiero vivir". En lo que parecían ser sus últimos momentos se aferró a la vida con fuerza.
Un grito que no era suyo seguido de un fuerte destello, y el monstruo que estaba sobre ella apunto de abrir la boca retrocedió rápidamente.

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