JacintoLopez
Rango5 Nivel 23 (636 ptos) | Escritor en ciernes
#1

Alfonso recogió sus pertenencias rápidamente, ya que solo consistían de unas cuantas prendas de ropa, dos libros y un cuaderno viejo y maltratado. Cuando hubo guardado todo en una mochila, apagó la luz de la vela que descansaba sobre un deteriorado escritorio y salió de la recámara. Los primeros rayos de luz atravesaban los grandes ventanales del pasillo, iluminandolo tenuemente. Era Domingo, por lo cual los demás estudiantes seguían durmiendo, así que no se cruzaría con nadie en su camino al vestíbulo principal. O eso pensó. Cuando llegó al final del pasillo se encontró con alguien. Una chica de complexión delgada y largo cabello negro estaba esperando con sus brazos cruzados. Todavía con la ropa de dormir, ella se acercó a él.
-Sofía...
Dijo Alfonso en voz baja. La chica respondió con una mirada de enfado. Sus pupilas azules siempre tenían un fuego arrogante, y esta vez no era le excepción.
-Supongo que esto es un adiós.
Comenzó a despedirse Alfonso mientras sacaba un par de hojas dobladas a la mitad de su mochila.
-Me gustaría que les entre...
Pero no pudo terminar la frase.
-¿Por qué?

Hace alrededor de 1 mes Compartir:

0

3
#2

Lo interrumpió Sofía. Más que una pregunta parecía un reclamo. Alfonso sonrió ligeramente y tranquilamente respondió:
-Porque no pertenezco aquí.
La respuesta irritó más a la chica. Él la sujetó gentilmente de la mano derecha y colocó las dos hojas en su palma.
-¿Podrías entregarlas por mí?
Pidió mirándola a los ojos. La expresión en su rostro no cambió, no dijo nada. Y después de unos segundos asintió levemente con la cabeza.
-Gracias. Te debo una.
Y entonces comenzó a andar y cuando pasó junto a Sofía la escuchó decir:
-Algún día pagaré mi deuda.

Hace alrededor de 1 mes

1

2

#3

Cuando llegó a la entrada principal de la Academia se cruzó con otra persona. Recargado con la espalda en la pared, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón, un joven miraba plácidamente hacia la nada.
-Profesor Villalva.
Saludó Alfonso al reconocer a su, ahora, ex profesor.
-¿Tan temprano fuera de la cama?
Preguntó a manera de saludo.
-Siempre es bueno empezar el día temprano.
Respondió el chico con entusiasmo. El profesor le dio un rápido vistazo de pies a cabeza.
-Te ves muy alegre apesar de haber sido expulsado.
-¿Vino a despedirse?
Cuestionó Alfonso sin hacer caso del comentario anterior. El profesor se irguió y poniendo una expresión seria, al menos para sus estándares, preguntó a su ex alumno:
-¿Ya pensaste que vas a hacer?
-No.

Hace alrededor de 1 mes

2

2
JacintoLopez
Rango5 Nivel 23
hace alrededor de 1 mes

@IndigoDolphins_73 No, es mi falta experiencia escribiendo, siento que soy muy "crudo", pues antes solamente solía escribir para mis trabajos escolares. Creo que con el tiempo ire mejorando... o eso espero.


#4

-¿Tienes a dónde ir?
-No
El profesor soltó un ligero suspiró y sacó una nota de uno de sus bolsillos y se la entrego al muchacho.
-¿Qué es?
Preguntó Alfonso mientras examinaba el papel, en el cual estaba escrito: "Calle de los Mendigos no. 76"
-Es una opción.
Entonces miró al profesor con sorpresa. No habían tenido la mejor relación de pupilo y mentor, por lo que el gesto lo sorprendió.
-Te gustaría terminar tu entrenamiento ¿no?
Alfonso contestó asintiendo con la cabeza.
-Entonces ve a esa dirección y pregunta por Verónica.

Hace alrededor de 1 mes

1

2

#5

Alfonso no lo pensó demasiado, inmediatamente aceptó lo que el profesor Villalva le ofreció. Antes había considerado usar el poco dinero que tenía para alquilar un cuarto barato y buscar algún trabajo. No podía regresar con su familia, pues ya no tenía familia desde que su abuela había fallecido el año pasado. Sabía que en la mansión ella era la única que lo quería y que ahora sin la vieja matriarca no era bienvenido. Así que la oferta del profesor hizo su situación menos apremiante, sintió gratitud hacia él.
La Calle de los Mendigos se encontraba en la periferia de la ciudad. Una zona antigua, testigo de los primeros días de la urbe, llena de edificios viejos y descuidados, algunos abandonados. Después de buscar un rato finalmente dio con el número 76. Se trataba de una gran casa de dos plantas, la fachada desgastada. La puerta de madera vetusta, decorada con dos víboras talladas. Alfonso subió los escalones que llevaban a la entrada, se acercó a la puerta, tomó el picaporte y tocó dos veces.

Hace alrededor de 1 mes

0

2
#6

Esperó por varios minutos sin recibir respuesta por lo que decidió volver a tocar. Y otra vez nada, al parecer no había nadie en aquel edificio. Así que volteó dando la espalda a la puerta listo para descender los escalones. Suspiró profundamente y cerró los ojos por un momento, pensó que tendría que seguir su plan original. Y entonces detrás de él la puerta se abrió bruscamente, de tal manera que casi lo hizo perder el equilibrio.
-¡¿Qué horas son estas para andar molestando?!
Gritó una mujer desde el umbral de la puerta. Alta, tez morena, esbelta, ojos castaños al igual que su cabello que descendía hasta la cintura. Alfonso quedó atónito ante la aparición de aquella persona de tal manera que no pronunció palabra alguna.
-¿Y tú eres?
Preguntó la mujer después de unos instantes.
-Busco a una tal Verónica...
Respondió él y agregó:
-El profesor Villalva me envió.
La mujer lo miró con curiosidad, su cabello desordenado y la ropa que llevaba indicaban que se acababa de levantar, definitivamente debido a los toques en la puerta de Alfonso.
-¿El expulsado?

Hace alrededor de 1 mes

0

2
#7

-Sí.
-Así que Villalva estaba hablando en serio...
La mujer parecía un poco sorprendida por su presencia. Después de un breve silencio algo incómodo durante el cual Alfonso sintió que estaba siendo examinado de arriba a abajo, la mujer extendió su mano y se presentó.
-Verónica Cerezo.
Alfonso estrechó su mano y se presentó también. Verónica lo invitó a pasar, e inmediatamente le mostró la casa. Se trataba de una edificación amplia, con varias habitaciones en la planta superior, cocina, sala y un estudio en la planta baja. Pero estaba vacía, más allá de unos cuantos muebles y un viejo librero sin libros en el estudio, no había ninguna clase de mobiliario. Aunque la cocina estaba notablemente repleta de botellas vacías de licor.
-Me acabo de mudar.
Explicó Verónica mientras recorrían la casa. El pequeño tour terminó frente a una recámara en la primera planta.
-Esta será tu habitación.
Dijo ella y dio unos ligeros golpecitos en la puerta.
-Adelante.
Alfonso ingresó y para su nula sorpresa estaba vacía.
-Tendrás que dormir en el suelo por un tiempo.

Hace alrededor de 1 mes

0

2
#8

Examinó brevemente el cuarto. Era bastante amplio comparado con su habitación de la Academia.
-Bien. Te pagaré un real a la semana.
Dijo Verónica de pie recargada sobre el marco de la puerta.
-¿Pagar?
Preguntó Alfonso confundido, no tenía idea de a qué se refería. Se suponía que estaba ahí para continuar su entrenamiento.
-Sí, quiero que empieces limpiando la cocina.

Hace alrededor de 1 mes

3

2
IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace alrededor de 1 mes

Te recomiendo que te estudies el tema de los diálogos. La historia avanza bien y ese tema la perjudica. Hay multitud de páginas en la red @JacintoLopez.
Sino puedo pasarte algún enlace


#9

-¿Cómo?
-Los utensilios están en el cuarto de servicio de la planta baja, junto a la cocina.
Alfonso no pudo decir nada más, pues Verónica salió rápidamente de la habitación. Así que por el momento se dedicaría a la limpieza. Pensó que no había razón para quejarse, tenía un techo donde dormir, la cuestión de su entrenamiento podía esperar. Lo que no podía esperar era el desayuno, su estómago comenzó a rugir con fuerza.
Se dirigió a la cocina, quizás podría encontrar algo que comer. Después de limpiar y buscar un poco encontró un pedazo de pan. Algo viejo, pero con buen sabor.
-Hasta la noche.
-¿Eh?
Verónica estaba en la entrada de la cocina, se había cambiado de ropa. Hizo un gesto de despedida con la mano y dio media vuelta.
-Espera...
Sin detenerse ni escucharlo salió de la casa, dejando a Alfonso solo. El muchacho suspiró profundamente y acto seguido le dio una mordida al pan. Y cuando hubo terminado de comer puso manos a la obra y comenzó la limpieza.

Hace alrededor de 1 mes

0

0