JacintoLopez
Rango5 Nivel 23 (636 ptos) | Escritor en ciernes
#1

Durante la primera semana Alfonso se dedicó a limpiar. Cuando acabó con la cocina ella le indicó que siguiera con las habitaciones, excepto la suya. Nunca conversaban más que una vez al día, Alfonso no sabia nada de ella. Aunque no tenía una mala impresión de ella. Salía todo el día y regresaba a altas horas de la noche, y cada mañana amanecía una que otra botella nueva de licor vacía en la cocina. Tenía que ser hechicera, si no el profesor Villalva no lo hubiera mandado con ella. Alfonso hacía ejercicio en las mañanas, se dedicaba al quehacer cuando terminaba y salía a comer en las tardes. Después se paseaba por la ciudad sin rumbo fijo.
La mañana del viernes Verónica fue a tocar a su puerta.
-Aquí tienes.
-¿Qué es?
-Tu paga. Has hecho un buen trabajo.
Dijo ella mientras extendía la mano para entregarle una moneda. Pero Alfonso no la tomó, en cambio preguntó abruptamente:
-¿Qué eres?
-¿Cómo?
-El profesor Villalva me dijo que aquí podría terminar mi entrenamiento.
-Yo pensé que estabas buscando trabajo.
Había una expresión de confusión en el rostro de ella.

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