RamiroyRaimunda
Rango3 Nivel 11 (124 ptos) | Cuentacuentos freelance
#1

Raimunda, hija de la posguerra vuelve a subirse las mangas y bajarse las bragas para sacar a su familia adelante. Raimunda representa a esa parte de la sociedad de la ESPAÑA VACIA. Raimunda quiere vivir, gritar que está ahí. Raimunda tiene un plan y pronto lo sabremos....

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Kobbe
Rango10 Nivel 46
hace alrededor de 2 meses

buena descripcion de personaje


#2

Raimunda ha despertado a los nuevos hábitos de consumo y quiere compartirlos con todos nosotros.

Raimunda quiere hacer de sus experiencias sexuales un modo de vida y necesitará ir a Madrid en busca de un medio eficaz y directo que le ayude en su plan.

Raimunda se ha vestido de manera sencilla, pero provocadora. Vestido negro escotado y una liviana ropa interior.

Raimunda ha recuperado su perfume fetiche y las joyas que no llegó a empeñar.
En la España Vacía no hay UBER, pero hay mucha colaboración desinteresada entre los vecinos.

Raimunda se sube a la furgoneta de un vecino que amablemente la acercará a la parada del autobús de línea que la llevará a Madrid.

Raimunda mira hacia atrás y una lágrima recorre su mejilla.

Hace alrededor de 2 meses

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Flaneta
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 2 meses

Le presto la víscera, a la espera de que la Raimunda no se quede solo en las intenciones.

Ophiusa
Rango1 Nivel 0
hace alrededor de 2 meses

Impaciente por saber más de Raimunda...


#3

“Mucha suerte Raimunda”, le dijo su vecino mientras le ayudaba a subir al autobús su pequeña maleta.

Raimunda saco de su pequeño monedero el importe justo del billete a Madrid .

Raimunda busco con su mirada húmeda un asiento libre.

Raimunda encontró en la última fila un hueco libre junto a una joven con rasgos del Este.

“Buenos días, ¿está libre?”, preguntó Raimunda.

“Si, lo está”, contesto con un marcado acento eslovaco la joven.

Raimunda acomodó la maleta y se sentó junto a la joven eslovaca.

Arrancó el autobús de línea.

Ya no había marcha atrás para Raimunda, un nuevo sueño comenzaba.

De fondo sonaba Joaquín Sabina en aquel viejo autobús camino a Madrid.

“De sobras sabes que eres la primera,
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera,
por ti la vida entera;
y, sin embargo, un rato, cada día,
ya ves, te engañaría
con cualquiera… “

Raimunda reconoció rápidamente la letra de aquella canción y mientras la tatareaba, Morfeo acarició sus parpados.

Shhhhh ¡ Raimunda está volando…..

Hace alrededor de 1 mes

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#4

Sabina sonaba en la voz de aquel joven cantante durante las fiestas de Agosto.

Esa semana era muy intensa para la gente del pueblo.

Hijos, nietos y amigos de antiguos vecinos venían a pasar sus vacaciones.

El pueblo se engalanaba de manera modesta para recibir a los “forasteros”.

Toros, cucañas, barbacoas y algún partido entre jóvenes y casados completaban el programa de fiestas.

Raimunda siempre ayudaba en el Bar de Juanjo durante esos días.

Raimunda vestía de negro, con un marcado escote y unas zapatillas blancas.

Aquella noche, un “forastero” que nunca había estado por allí, pidió educadamente un Ron-Cola.

Raimunda se sorprendió por su educación y sencillez.

En aquellos días, la altivez de los veraneantes era lo habitual.

Aquel hombre se llamaba Ramiro.

Ramiro era un caballero de unos treinta y ocho a cuarenta años, de apariencia saludable, sonriente y con una dentadura perfecta.

Ramiro llevaba unos tejanos y un polo blanco con un cocodrilo bordado.

A Raimunda se le iluminó la cara y humedeció el tanga …

Hace alrededor de 1 mes

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#5

Aquella noche Ramiro le esperó en la terraza del Bar Juanjo.

Entre risas y copas, estuvieron hablando hasta el amanecer.

Tomaron churros con chocolate en la parada de “Chocolatería La madrileña” y le acompaño hasta su casa.

Raimunda le dio un beso en los labios y se despidió.

Raimunda vivía con sus tres hijos y un perro Pastor Suizo.

Raimunda subió a la habitación, se desnudó y metió en la cama.

Los amaneceres de Agosto en el pueblo eran muy frescos.

Raimunda sintió que la piel se erizaba y sus pezones endurecían.

Tapó su desnudez con una sábana blanca de algodón, sus pezones continuaban duros y erizados.

No era el frío, era el recuerdo de los labios húmedos de Ramiro lo que la tenía tan excitada.

Raimunda, bajo las sabanas comenzó a jugar con sus tetas y darse pequeños pellizcos en los pezones.

La excitación iba en aumento, intercambiaba pellizcos con juegos circulares del dedo con la areola.

A cada imagen de aquella noche le seguían latigazos de placer desde los pezones al clítoris.

Raimunda humedeció el dedo corazón y fue en busca de su vagina, mientras su mano izquierda seguía jugando con las tetas.

Introdujo el dedo levemente en la vagina, estaba muy mojada.

Raimunda no recordaba haber estado nunca tan cachonda.

Se puso boca abajo, no quería despertar a sus hijos en el momento de correrse.

Raimunda mientras bombardeaba su mente con imágenes de Ramiro seguía acariciando su clítoris.

Su respiración entrecortada iba en aumento, las gotas de sudor resbalaban por su espalda y sentía que su corazón iba a mil.

Raimunda no tardo en explotar de placer, no podía contenerse con aquella intensa corrida.

Los gritos silenciados por la almohada llenaron aquella habitación.

Raimunda continuó experimentando fuertes espasmos de placer que tensionaban cada musculo de su cuerpo durante algunos segundos más.

Raimunda bebió agua y plácidamente quedo desnuda tumbada sobre las sabanas blancas de algodón.

Hace alrededor de 1 mes

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#6

Coincidieron nuevamente en la Piscina Municipal.

Raimunda acompañó a sus hijos a clase de natación.

Miró a su alrededor y él estaba allí.

Ramiro tumbado leía sobre una toalla.

Cruzaron las miradas, una sonrisa de complicidad se dibujó en sus caras.

Raimunda se ubicó en la zona de sombra.

Se quitó de manera muy sensual el pareo blanco que tenía anudado en el cuello.

Raimunda llevaba un traje de baño azul marino con rayas blancas horizontales que resaltaban su belleza.

Extendió la toalla de algodón sobre el césped húmedo.

Ramiro estuvo observando atentamente aquella secuencia.

Notó una fuerte erección bajo su bañador que le obligó a disimularla.

Ramiro y Raimunda tontearon a distancia durante aquella mañana.

A pesar de los continuos baños en las frías aguas de la piscina, los dos estaban muy excitados.

Raimunda se levantó camino del aseo, lo miró.

Él se levantó un poco más tarde y se coló tras ella.

Raimunda estaba esperándole.

Se fundieron en un fuerte abrazo mientras se comían la boca.

Ramiro le bajo los tirantes del bañador.

Mordió con ansia aquellos erectos pezones que tanto deseaba.

Raimunda sentía micro orgasmos, estaba muy mojada.

Se dio la vuelta, abrió sus piernas y apoyo las manos en la cisterna del inodoro.

Ramiro terminó de bajarle el bañador.

Allí estaba ella deseando follar con él.

Ramiro se agachó y con su lengua comenzó a jugar.

Primero el clítoris, pequeñas succiones y lametones con la punta de la lengua

Raimunda estaba muy excitada pero también nerviosa por si los pillaban.

Quería sentirlo dentro de ella, estaba esperándole.

Ramiro se incorporó, bajó su traje de baño y agarrándole de las caderas, la penetró.

Se quedó inmóvil mientras le sujetaba fuertemente.

Raimunda notaba que aquella polla alcanzaba hasta su útero.

Era una sensación nueva, extraña, pero muy placentera.

Ramiro comenzó con un movimiento rítmico mientras sus fuertes manos jugaban con las tetas.

Extrañamente se sincronizaron y corrieron a la vez.

Raimunda le pidió que no saliera de ella, quería prolongar aquel momento…

Hace alrededor de 1 mes

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