JorgeTorres
Rango5 Nivel 23 (587 ptos) | Escritor en ciernes
#1
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  • #2

¿Cómo no rendirse ante la enigmática carga poética a la que te inducen unas huellas indelebles, perdidas en una playa, adentrándose en el mar desafiantes, sin que las mismas infieran el quebranto ominoso del retorno?

Sería como sentirse incapaz de admirar la poesía final de Alfonsina, inspiradora de prosas que se convirtieron en música para perdurar por siempre. Aunque el perdurar no debería de ser el afán de nada.

¿Cómo no descubrir azorado el metafísico equilibrio del péndulo, que genera la exquisita maquinaria que provoca una soga asida firmemente a un cuello, pendiente de un punto ideal, que te extirpe de la materia?

¿Cómo no aventurarse en el bosque del desconcierto para cazar, escopeta en pecho, las angustias, los pesares, las ilusiones perdidas, los desconsuelos que abundan en este mundo, sin peligro de extinción? Si la caza también es considerada un arte.

¿Cómo no creer en la mítica estampada del huevo de un dragón, cuando se deja caer en un descuido hacia el vacío? ¿Cómo abstenerse de su contemplanza, sin recurrir a imaginar mil porqués? ¿Quién se podrá sentir más...

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Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace alrededor de 2 meses

👽✌
Demasiado complejo para mí.

JorgeTorres
Rango5 Nivel 23
hace alrededor de 2 meses

No se acompleje Don Diego,para eso està sttorybx,para que yo pueda explicarle lo que pretendì escribir.


#2

¿Quién se podrá sentir más infeliz, que quien se encargue de manguerear los trazos rojos, de ese huevo mitológico abandonado a su suerte en el frio suelo?¿ Quién podrá olvidarlo y no sentirse como quien hubiera cometido el acto espurio de sofocar en agua, ”la ultima cena “ de Da Vinci, para terminar con el artístico evento, escurriéndolo a chorros, en una hedionda rejilla?

¿Alguien acaso podría describir una sonrisa más plena y sosegada de quien se indujo al más profundo de los sueños, dejando como vestigios de su labor un vaso, a modo de pintura y algunas pastillas, matizadoras de colores muertos? ¿O quizás no perciben la mueca exacta del fin conquistado, de la plenitud de la obra realizada? Mucho más enigmática, laxativa y hechizante que la sonrisa de la misma Gioconda, por todos admirada.

¿Hay quizás alguien capaz de contemplar mejor las estrellas, que alguien que se recuesta, una última noche en las vías de un tren de esperanza? No se ha inventado aún telescopio que nos pueda brindar una perspectiva más magnifica.

¿Acaso alguien pueda conseguir un trazo más fino y delicado, que el que se puede inferir en el programado acto de cortarse una arteria, que te conduzca al no regreso?

¿Por qué, entonces nos encargamos de juzgar a tan sublimes y postreros artistas?¿Por qué, no valoramos su última obra, su legado, sin reconocer en el mismo la sublime gracia del arte más puro?

¿Por qué, no erigimos ese acto, como uno de los actos más honrosos y ponderables que un artista pueda concebir, totalmente limpio y puro, sin la mancha del preconcepto, sin tabúes, sin prejuicios, sin el alboroto del escándalo?

¿Por qué, no aprendemos a valorarlo, si simplemente es arte al fin? Quizás lo cuestionemos desde la envidia que provoca el talento, ante nuestra carencia de musas que nos eviten de padecer vulgares muertes.