Psychopath_911
Rango7 Nivel 31 (1621 ptos) | Autor novel
#1

Todos sabemos, absolutamente todos sin exceptuar a nadie, coincidimos en algo: La vida nunca es fácil y mucho menos lo que esperamos pero es nuestra y debemos vivirla. Realmente yo era parte de ese círculo de filosofía hace solo unas semanas atrás – el tiempo no corre ni vuela solo supera la velocidad del sonido sin darnos cuenta en lo más mínimo- pero mi vida nunca fue mía en absoluto, mi vida es de otros y siempre será así. Mi cuerpo es solo un contenedor con nombre –Nóvali- pero lo que lleva adentro pertenece a otro, mis órganos, mi pulso, mis latidos no son míos. Ni siquiera mi alma me pertenece, fui moldeada para ser lo que soy. Soy la personificación de la nada misma, eso es lo que creo que soy. Hace tan solo unas siete semanas atrás ni me acercaba a esta manera de pensar, de sentir. Esas semanas son las que me separa de lo que fui y lo que soy.

Mi pasado es un cálido y hermoso recuerdo que no volverá a emerger.

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AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 4 años

En esta vida todos tendremos nuestra parte se sombras y de luz,
de bueno y de malo.
Muy bueno lo leído hasta ahora.
Acabo de publicar un nuevo soneto, pasa si quieres leerlo
por mi ANTOLOGÍA DE SONETOS.

Zoliang
Rango6 Nivel 25
hace más de 4 años

"pero lo que lleva adentro pertenece a otro" Interesante...

UnPoetaMediocre
Rango5 Nivel 20
hace 7 días

"El tiempo no corre ni vuela solo supera la velocidad" de una colilla de cigarrillo, cayendo al cenicero.


#2

Llevo años, dos años con exactitud juntando el valor necesario para profesar mi amor por André a mi padre, quien es un simple empleado más de la familia Hunter; mi padre es el encargado del cumplimiento de los demás empleados; quiere lo mejor para mí. Toda su vida me protegió y no me malcrió como se lo había prometido a mi madre, quien murió cuando yo solo tenía 9 meses de haber salido de su cálido y maternal vientre.

Estoy detrás de la sudorosa espalda de mi futuro prometido en secreto, mientras él empieza a toser ligeramente para aclararse la garganta, piensa que eso muestra sensatez y seriedad. Y por el rostro que no llego a ver pero si a escuchar sus latidos, está nervioso pero seguro, esta temblando pero se mantiene firme, duda pero no de nosotros.

Todo suena como un cuento de hadas ¿no? Seguro que se están imaginando: la hija del empleado – la subordinada, la sirvienta -se enamora del chico rico –el príncipe- pero no es así. André es un maravilloso hombre que amo y admiro y es nada más que el jardinero.

-Buenas tardes, Señor Wells. Quería informarle ante todo que voy en serio y no es para nada una broma – mi padre estaba demostrando desinterés en lo que decía pero vi un pequeño movimiento de su entrecejo cuando lo vio tomar aire como si fuera la última vez que respiraría – Necesito, necesitamos – me agarro del brazo y me sonrió de la manera mas dulce – que considere, es solo eso lo que le pedimos, que solo considere en aceptar la relación que ESTAMOS llevando yo y su hija – cuando mi padre escucho las palabras “relación” y “estamos” su rostro se torno sombrío y de una manera acusadora nos señaló a nosotros pero sobre todo a mi . Nunca había visto así a mi padre ni cuando lo habían acusado de ladrón por un malentendido.

Si, esto no es para nada un cuento de hadas, esto es la vida real. La ordinaria y el ordinario sienten algo llamado amor, lo más ordinario que puede existir. Pero eso no quiere decir que no pueda haber un contraste desfavorable, ese detalle que te trae y te mantiene los pies en la tierra más fuerte que la gravedad misma: El conflicto, el ladrido de la realidad.

Hace más de 4 años

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RedQueen
Rango7 Nivel 30
hace más de 4 años

Oye @Psychopath_911 pues de momento me gusta. A ver si lo puedes seguir porque verdaderamente tengo ganas de saber que pasa con estos 2 jeje

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 4 años

Claro que no, más que virtud es una necesidad ineludible.
Un abrazo, pasa si quieres por mi ANTOLOGÍA DE SONETOS.


#3

Su rechazo fue inminente como si hubiera practicado por décadas negarme el amor.

-Jamás, nunca. Ni pensarlo por el amor de dios. Quienes son ustedes para comenzar tal atrocidad sin autorización de nadie ni con ningún consentimiento alguno. ¿Quiénes se piensan que son, los duques o hasta tal vez los reyes? Como creen que consideraría una idea que ni siquiera pasó por mi cabeza, ustedes ¿tienen un cerebro en esas cabezas suyas? No quiero ninguna excusa y muchos menos…- el rostro de mi padre que estaba furioso, de un movimiento del segundero, tan solo un segundo le tomó a mi padre cambiar su expresión y ahora era desesperación con un toque de preocupación – no me digan que… ¿es una relación consumada? ¡Maldita sea! Ya se acostaron par de idiotas– ninguno de los dos contestamos a tal vergonzosa pregunta y no porque fuera cierto; como había dicho antes André es un hombre que admiro y uno de los motivos es por su caballerosidad y responsabilidad, es solo por eso que sigo llevando conmigo la pureza de toda joven de mi edad. Nunca esperamos que mi padre nos preguntara tal bochornosa idea y solo nos manteníamos atónitos, cuando estaba a punto de protestar, de gritar un rotundo no, él se me adelantó.
- Señor, no desconfié de su hija de esa manera. Ella es una dama que se valora así misma, eso son los valores que le enseñó. Ni yo ni su hija hemos establecido contacto alguno más allá de lo debido. Si desea que sea mas explicito solo caricias, abrazos y –titubeó- Be… besos.
-¿Dónde?- protesto mi padre. No lo reconocía, realmente ¿ese era mi padre?- ¿Dónde fue que se besaban par de tórtolos?
- En las mejillas, como también en los labios Señor. Si me permite decirle no hay nada de malo en ello, cuando el amor es mutuo y consensuado Señor- el solo oír esas palabras tan hermosas escapar de su mente hizo que lo amara mas. Padre no tuvo la misma idea.
- No tienes el permiso ni el derecho para decirme nada pero… ¿Amor? Se lo puedo creer a mi hija porque es una ilusa pero a ti no. Ya no eres un niño André y métete en la cabeza que a mi hija no la vas a mantener viviendo de amor. No me importa lo que piensen pero esto se acabo como también su relación, no pueden consentir algo tan vulgar e infantil. Ahora vete al jardín, donde perteneces y mantente alejado de mi hija. Sí eres el muchacho que creía que eras, demuéstramelo alejándote de ella, de nosotros y si no me veré obligado a recomendar a otro simple jardinero.

Hace más de 4 años

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#4

Nunca había premeditado los siguientes sucesos. No, definitivamente me niego a creerlo. Es qué acaso no importa lo que yo realmente quiero, de verdad ¿solo soy una simple mujer de dieciocho años sin un rumbo en la vida?

Después de los comentarios espetados de parte de mi padre, André dejó de hablarme, dejó de mirarme y empezó verme como un fugaz recuerdo, uno que olvidaría con el tiempo. Pero yo no me rendí, yo no renunciaría a nuestro amor como sorprendentemente lo hizo él.

Desde semanas llevo esperando el momento indicado para poder hablar con él sin que mi padre nos interrumpa o sin que él huya de mí. Mi oportunidad se hizo realidad.

- ¡André! Necesitamos hablar ¿por qué me evitas? – intento no sucumbir a mi tristeza, intento no llorar desconsoladamente – No temas a lo que mi padre pueda hacer, la señora de la casa no te despedirá porque eres bueno en lo que haces. Yo soy un testigo de eso – él no me dirigía la mirada – además tu mismo lo dijiste: “lo que uno mejor hace, es aquello que lo hace feliz” y la sonrisa nunca abandona tu rostro cuando estás en el jardín y yo… a mí… lo que me hace feliz es amarte. Por favor André si resistimos… - me detuve porque él giró su rostro y pude ver su gélida mirada.
- ¡Madura Nóvali! No todo es del color rosa. Necesito este trabajo para poder vivir, si tu padre o la señora pueden o no despedirme, no me interesa pero no puedo olvidar que él es la mano derecha del Señor de la casa. Si, no voy a negar que te ame, realmente lo hago. – sentía como mis piernas empezaban a temblar y me repetía una y otra vez: esto es solo una pesadilla- Eres la mujer más hermosa que conocí en mi vida, encantadoramente ingenua y perspicaz pero… vivimos en mundos diferentes, debe ser por la edad. No te olvidaré fácilmente, haz paralizado mi corazón por completo pero tengo una familia a quien mantener, hermanos que alimentar. Olvida. Vive tu vida porque yo viviré la mía – unas palabras de mi padre ¿bastaron para sepultar nuestro amor? ¿Olvidar? ¿Seguir con mi vida? Cómo se atrevía a pedirme eso, cuando le acabo de suplicar que sigamos juntos.
- Pe…pero ¿De qué estás hablando? Nuestro amor era para siempre, hace unas semanas atrás estabas pidiendo mi mano. ¡Nos íbamos a casar! ¿Qué te pasa André? ¡No te entiendo! Te vuelvo a repetir, no te preocupes por mi padre yo me encargaré de él y… - otra vez me congeló su mirada pero ahora acompañado de su ceño fruncido.
- ¡¿Qué no es digno de tu comprensión?! OL-VI-DA-ME. No seas una ilusa. Demuéstrale a tu padre que tiene una definición errónea de ti. Necesito el trabajo, no puedo vivir sin él, no puedo decir lo mismo del amor que siento. Eso es reemplazable, con el tiempo se diluye en miles de sentimientos abandonados en una laguna emocional, una que no recordaré. Yo no puedo ser egoísta, no me impongas tus deseos, yo ya tengo los míos. – Sin ningún esfuerzo de mi parte para ocultarlo, me derrumbé en el suelo; el golpe de mis rodillas contra la cerámica me produjo un dolor pero no más del que sentía en el pecho, producto de las palabras de la persona que pensé que me amaba incondicionalmente – Nóvali entiéndeme, no me puedo dar el lujo de anteponer tus necesidades antes de las de mi familia. Eres una gran chica, seguramente volverás a amar porque amar es fácil, solo sucede sin predicciones y es un hermoso pero problemático sentimiento. Y tú pareces de las que se enamoran rápido.
- Quisiera no haberte conocido – él era igual o peor que mi padre. Solo fui un amor desechable. Nuestro amor no era suficiente para él para enfrentarnos contra quienes no lo querían, no le pedía enfrentarnos contra el mundo pero al parecer para él era pedir demasiado. Luego de mi confesión en susurro, él posó una de sus manos en mi cabeza y se fue.

Desde aquel momento no lo volví a ver y no fue porque no lo buscara, desde mi ventana tenía una amplia vista hacia el jardín y mis ojos iban tras su figura masculina. Amaba sus rasgos de pueblerino. Sus ojos color café eran mis luceros cada noche que me sentía nostálgica de la vida que llevaba o por mi madre. Amaba el refugio que sus fornidos brazos conformaban. Sin previos aviso, él abandonó la mansión; las flores del jardín nunca más volvieron a sentir la calidez de sus manos como mi alma tampoco.

En aquellas dolorosas palabras pude encontrar mi dolorosa realidad. Nunca seré feliz a menos que ellos los sean primero.

De vez en cuando me dominan los ataques de pánico y le reclamo a mi padre mi infelicidad y él siempre vuelve a repetir: “lo hice por tu bien, él no te merecía. Sí te hubiera amado de verdad, él tendría que haber luchado por ti”. Sin ánimos de seguir discutiendo o de oír los ecos de mi voz en mi mente estando de acuerdo con mi padre, me retiro a mi habitación y no logró parar de llorar hasta desvanecerme en la penumbrosa noche y consolarme en la vacía y fría soledad.

No puedo afirmar o negar si André estaba en lo correcto pero de todas las oraciones, compuestas por hirientes palabras, solo recuerdo una y mi respuesta a ella será siempre la misma: Te equivocas nunca volveré amar o por lo menos, no como te amé a ti.
Ni él ni algunos familiares de la familia Hunter sabían lo que mi premeditado futuro me deparaba.

Desde la partida de André ya no soy la misma, los días, semanas, en fin el tiempo, las personas siguen con su vida con la mirada fija hacía el futuro y con los pies en el presente. Siento que soy la única aferrada al pasado, a los felices momentos que transcurrieron con la compañía de mi querido pero desertor de André, que ahora son simples recuerdos, granos de arena en el inmenso desierto de mi memoria.

Hace más de 4 años

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AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 4 años

Recuerdo haber pasado anteriormente por tu historia
y que me gustó mucho y por eso le di al seguir para no perdérmela.
Sigue siendo excelente. Saludos. Si quieres pasa por mis microrrelatos.


#5

Todo cambió. Nada es diferente.

Mi mundo dejó de ser mío. El amor que profesaba por Andre sigue fervientemente en su lugar, no muestra rastros de querer dejarme en paz; mi padre no cambia de parecer. Las flores tiene nuevas manos que se posan en sus hojas y tallos; los señores de la casa siguen de viaje en viaje. Todos siguen en su lugar, como piezas de ajedrez, cumpliendo su personaje pero aquí estoy yo sin saber que soy, sin saber que quieren de mi, sin saber qué es al amor realmente y sin saber que se siente ser amada.

Andre fue un amor unilateral aunque lo niegue.

Siete interminables meses han pasado desde mi abandono hacia el amor. Veintiocho semanas que no he dejado de hundirme en la vacía soledad de la noche a derramar viciosas lágrimas que limpian o oscurecen mi alma. Doscientos trece días en donde añoro ser una partícula en el viento destinada a ser invisible y desvanecerse con el tiempo. Faltan horas para que sea un nuevo y desesperante día, uno más acompañado con una cruz en el calendario.

Hoy ,un día lluvioso, tormentoso y desalentador, es cuando mi madre decidió darme a luz, hoy cumple el decimonoveno aniversario desde mi nacimiento y en unos nueve meses será el penoso aniversario de la muerte de mi procreadora.

Todos, mi padre y la servidumbre, están en la casa que los patrones le ofrecieron a mis padres para que vivieran -el cual queda en el territorio de los Hunter, nos pueden echar cuando no estén de humor- ,no nos podemos quejar, es una linda cabaña con las habitaciones necesarias y cumple sus funciones.

Una diminuta torta de crema y fresas yace en la mesa de madera mientras ellos dan sus pequeños cantos que no me emocionan, parados sin tener lugar en donde sentarse; solo tenemos las sillas suficientes para nosotros. Después de un débil viento, la vela se apaga, ellos se miran sus rostros y Mimi, la nana de la mansión cierra con sutileza la única ventana que dejó pasar el viento que había creado una atmósfera incómoda y estúpida. La luz vuelve a la habitación, el cálido fuego ilumina mi rostro y sin esfuerzo apago su llama.

Las sonrisas falsas se adueñan de la noche, las felicitaciones intentan perforar mi mente, los abrazos quieren atraerme hacía la realidad y sólo puedo pensar "tal vez estoy exagerando, tal vez vuelva a ser igual". Pero ya nada es igual, aunque todos quieran creer aquella estruendosa mentira.

Vienen y se van. Es la acción y reacción de sus pasos, el sentido de la vida supongo. Vuelvo a consolidar mi idea de infelicidad, la cama vuelve a ser mi refugio y yo me transformo en una inerte mujer que reflexiona sobre su dependencia hacía otras personas y lo inútil que puede llegar a ser amar. Aunque mi sabiduría deba aumentar con mis experiencias y por un año más de edad, yo sigo estando desértica por dentro.

Desde que vi la luz artificial ante mis inocentes y vacíos ojos de una niña recién nacida, desde que me llevaron a la "casa prestada" de los Hunter, sin ser perspicaz y sutil, mi padre me ha instruido en las armas de la sociedad, aquellas pequeñas e insignificantes detalles que se necesitan para ser un buen soldado civil y respetable. Una dama.

En las noches que mi alma quiere abandonar mi cuerpo nunca he cuestionado por qué mi madre me dejó, nunca he reclamado la falta de cariño paterno y jamás me atrevería a justificar los verdaderos motivos de mi estadía en la familia de los Señores de la casa. Hasta ahora.

Como de costumbre mi padre me aguarda en la mesa para desayunar. Un suspiro furioso emerge desde mi completo ser, cada rincón de él. Me sirvo, trago, ni siquiera intento saborear solo quiere apartarme de su mirada expectante. Hambriento de un error. Al finalizar, me dirijo a mi destino cotidiano, mi habitación pero él me detiene con su imponente voz en el medio del camino.

- ¡Nóvali! Necesitamos hablar. Has cambiado, eres distinta. Quisiera que maduraras, quisiera que fueras como...- no dejo que termine la frase que me despoja de toda dignidad y orgullo.
- ¡Si!¡Como mi madre!¡Lo sé! No necesitas decirlo todo el tiempo. Lo siento, pero las personas no se repiten, además puede ser que estés mintiendo y mi madre pudo haber sido una loca desquiciada del desorden, una rebelde sin remedio o hasta tal vez una mujerzuela.
- No te permito que hables así de ella. Tu madre se avergonzaría de ti, gracias al cielo que ella no te puede ver porque la volverías a matar.
- ¿Qué? ¿Matarla? ¡Yo no la maté! Fue una maldita enfermedad quien la arrancó de nosotros. No te sientas la única víctima de su abandono, tú pudiste vivir con ella, sentirla, tocarla, verla, amarla y puedes recordarla. Yo no puedo decir lo mismo, ella no me dejó nada, no tengo nada de ella, no siento nada cuando veo sus fotos. - otra vez un ataque de pánico se apoderaba de mis nervios, mis lagrimas brotaban de mis ojos sin control y mis convulsiones de emociones se apoderaron de mis labios - Quisiera que tú te hubieras muerto.
- Y yo quisiera que ella nunca te hubiera tenido. - sus palabras hicieron evidente su desprecio hacía su propia hija y un dolor punzante atravesó mi corazón- Nuestros deseos son imposibles de cumplir, no te lamente por eso Nóvali.- hizo una pausa que lamenté- Es mejor que te lo diga ahora, ella no murió por la enfermedad que ya albergaba su organismo, fue porque te tuvo que su cuerpo no resistió más de unos meses antes de fallecer - incrédula, no le podía creer, él solo me quería hacer sentir culpable - Solo quería que lo supieras - de un solo golpe seco y con un chirrido la puerta se cerró.

Mi dificultad de respirar se agravia; pareciera que estoy siendo enterrada viva. Estoy arrodillada en el suelo y mis heridas se desquebrajan sin impedimento alguno, mis manos cubren mi rostro y no paro de temblar mientras las lagrimas siguen resbalando velozmente.

Cuando el mundo se cae en pedazos en mis hombros e intenta arrastrarme a la oscuridad , la posibilidad de ser amada se aferra a mi alma con garras desalineadas y salvajes. Es un destello de luz en mi tristeza.

Hace más de 4 años

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Psychopath_911
Rango7 Nivel 31
hace más de 4 años

Bueno! parece que la temática cambió pero en realidad no, jajaja. Lo quería hacer parecido al principio, o sea a la primera caja.
A partir desde este capítulo ya se viene lo "romántico" si es que yo no tengo una definición o perspectiva diferente de aquel extraño sentimiento llamado amor.


#6

Ser una asesina, no es algo que me enorgullece. Ser la culpable de la muerte de mi madre es mi remordimiento diario desde que mi padre me lo informó sutilmente. No tener a una madre con quien consolarte, la falta de un padre amoroso y el abandono de mi primer amor son las casualidades de la vida que me impiden ver el lado bueno de cualquier cosa.

Hoy es el día en que los señores de la casa vuelven de su viaje a India por decimocuarta vez; viajes de negocio he de suponer. Ellos viajan a diferentes partes del Medio Oriente, Asia y occidente para fines de semanas vacacionales y a Europa por negocios pero las veces que fueron a india son las estadías más largas y continuas. Mi padre dice, como la servidumbre, que "no es problema nuestro mientras nos sigan pagando".

Ya que mi vida es un despojo insignificante del mundo, mi mente, alma y corazón están sumergidos en el valor del dinero y en lo que puedes hacer con él. Librarme de la culpa de ver todos los días el rostro de mi padre y de su indiscriminada manera de lograr minimizar mi existencia, es un cometido que solo puedo lograr con una gran cantidad de dinero. Desaparecer es fácil cuando el dinero es tu fiel aliado y los hijos de los Señores eran la prueba fehaciente de aquella realidad.

Todos están alborotados y eufóricos por querer dejar la casa en condiciones respetables. Mimi se mueve de un lugar a otro, ordenado almohadones de los sofás, pasando el plumero por los elegantes muebles de diferentes materiales de exóticas madera. Julio, el nuevo jardinero, vino en pleno amanecer y dejó las flores y arboles preparados para la visita; André lo hubiera hecho mejor. Susie, la nueva ayudante de Mimi, está siendo explotada por todos, la tiene de acá para allá llevando cosas y pidiéndoles recados. Mabel está en la cocina preparando excesivos bocadillo y excéntricos platos de comida; es una excelente cocinera. Cristóbal, el nuevo chófer porque el anterior a penas cumplió los 63 años se retiró, se esfumó a penas mi padre le dio la orden de ir a buscar al aeropuerto a la Señora y Señor Hunter. Lucius, mi desconsiderado padre, se encarga del cumplimiento de los quehaceres; su puesto lo cumple a la perfección. Y finalmente yo, el último eslabón de la jerarquía es quien se encarga de limpiar los siete cuartos de la mansión y de encerar el piso cada semana. Cumplo mis funciones desde que tengo la obligación de hacerlo, desde los doce años y empecé a recibir mi paga a los diecisiete años.

Para nosotros el día inicia a las seis de la mañana y acaba a las diez de la noche. Para nuestros "amos" el día comienza a las nueve de la mañana y termina a las nueve de la noche, mayormente antes.

Ellos arribarían al mediodía pero son las dos de la tarde y no sabemos que hacer más que estar en nuestros respectivos sitios y estar listos para su llegada. Terminamos de preparar la mansión a las once y media, a los apuros y ellos ni se dignan a mencionar la hora correcta de su arribo. Ni me puedo imaginar lo hambriento que debe estar Obal, es como apodé al chófer.

Mi padre viene con paso firme hacia nosotros, que estábamos amontonados en la cocina probando los bocadillo de Mabel y ofreciendo nuestras perspectivas del sabor. Nos observa con una mirada amenazadora y con su mano derecha nos indica que ocupemos nuestros lugares señalados por él y tal orden significaba que por fin había logrado comunicar con Obal y que deben estar cerca.

Sin ser captada por los faros de los aterradores ojos cafés de mi padre robo unos bocadillos pensando en el hambriento chófer. Mi objetivo moral o ético es demostrar que no soy igual que mi padre aunque comparto lo volátil que podemos llegar a ser. Me pregunto qué otros rasgos tendré de mi madre aparte del cabello pelirrojo y su tez blanca.

Me escabullo por la puerta de servicio mientras todos vuelven a estar neuróticos por complacer a los Hunter y me encuentro con el hambriento.

- ¡Obal! Te traje comida. Escucho tu ruidoso estómago desde la cocina - me acerco a él a pasos agigantados y le alcanzo unos pequeños arrollados de sushi y cuadrados de extraña apariencia pero suculento sabor. Sus ojos brillan de emoción y me los arrebata de la mano - Está bien, no tienes que agradecerme - lo expreso con ironía. Con la boca a punto de explotar por la cantidad exagerada de alimentos que intenta masticar a la vez me ofrece su agradecimiento y sin entenderlo lo entendí. Mi misión ha sido cumplida, no me ve como la hija del déspota de mi padre; pocas veces es amable con alguien y si lo es, lo hace a escondidas.

El tiempo que todo giraba entorno a los Señores yo me encerré en mi cuarto, ya que mi presencia nunca era requerida en tales situaciones, de echo mi padre era quien me mandaba a encerrarme a cualquier parte para no estar cerca de sus queridos amos. Pero al parecer, esta noche será diferente, extrañamente diferente.
A las pocas horas que me vi rodeada de las cuatro paredes de mi habitación, mi padre vocifera un grito.

- ¿Qué ocurre? ¿La limpieza de las alcobas no los satisface? O no me digas ¿El sushi no estaba en buen estado? ¡Uh, qué desgracia! - estaba por seguir con mi sarcasmo cuando él me interrumpe.
- Cálmate, no le veo la gracia. Ellos podrían echarte de la casa y yo no me interpondría - no entiendo porqué aclara lo obvio - pero esta noche no se trata de mi o de ellos sino de ti - ahora me estaba perdiendo en las palabras que mi padre intentaba informarme - Esta noche ellos quieren hablar contigo. No me preguntes el motivo porque no lo sé - que mi padre no lo supiera me aterraba ¿Que demonios querían conmigo? Un sudor frío recorría mi espalda y no podía moverme cuando mi padre dio la señal para que lo siguiera pero su comentario me dejó absorta de mi desconcierto - Cualquier cosa que te pidan, prométeme que lo aceptaras - pe...pero si era algo que me superaba y sí... - ¿Nóvali? Júralo... por favor - por primera vez en mis diecinueve años y dos semanas de vida, es la primera orden que está acompañada de una súplica y sin una rencorosa mirada, al contrario era una cálida y afable. Parecida al de un padre cariñoso y no me pude negar. Asentí y una sonrisa se curvó en sus viejos labios.

Ninguna loca idea de lo que podían pedirme se acercaba a su desquiciado y moralmente injustificable de su petición. Mi respuesta era un rotundo no pero no podía dejar de pensar en la promesa que le hice a mi padre. Maldita sea la hora que hice tal estupidez.

Hace más de 4 años

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#7

La petición del año. No puedo salir de la estupefacción.

Las grandes puertas de mármol se abren y se cierran detrás de mí, encerrándome con unas ancianas personas que cuidaron bien su cutis, rubios pero canosos, elegantes pero conservadores, viejos pero audaces, irradian bondad pero requieren maldad.

La dama Eurice se encuentra en una esquina, observando unos antiguos y amarillento papeles que yacen en sus manos mientras que su esposo Jasper permanece relajado en un sillón individual de color negro, solo alcanzo a ver unos cuantos pelos de su canosa cabeza. Estábamos en el estudio del Señor, nadie estaba permitido a ingresar por tal motivo fue una sorpresa que la reunión fue precisamente aquí. Ni siquiera sabía que había una chimenea. "Cosas de ricos" alcanzo a pensar.

- Oh, no me percaté de su presencia Señorita Nóvali - toqué tres veces y no lo escucharon - Por favor tome asiento - elegí un sillón al azar y la señora prosiguió - Debe ser confuso para ti que te citemos esta noche y a esta hora. Perdónanos - de hecho la curiosidad me estaba devorando - Nosotros... queríamos. ¿Jasper? - con una mirada cómplice él entendió.
- Lamentamos haber interrumpido tu rutina diaria, tu tiempo de descanso - ya pasaban de las once de la noche y ellos seguían disculpándose - Pero todo es por un motivo fiable; se podría decir que es una emergencia. - duda en seguir pero el acercamiento de su esposa, lo ayuda - Queríamos pedirte un favor, un encargo. No sé como etiquetar lo que... Sé que será difícil para tu comprensión pero intenta entender antes de darnos una respuesta.
- Podrían solo decirme a que se debe mi presencia y yo juzgare si la petición esta en mis capacidades para cumplirla - Eurice se aparta de su esposo y se acerca lentamente con los brazos abiertos.
- Mi querida, tenlo por seguro que puedes cumplirla, y de hecho eres la única que puede hacerlo - su determinación me asustó ¿Qué era lo que querían?
- ... Queremos encargarte la educación de nuestro hijo - mis ojos abiertos expresaban lo atónita que me encontraba - Y con educación no me refiero precisamente a lo intelectual sino en la caballerosidad, interacción con las mujeres, en ser confiable y social... y por favor no lo malinterpretes.... en lo sexual.

No pude decir nada, ni un solo vocablo se acercó a mis labios. Nada. Permanecí estática y perpleja en el sillón; mis uñas rasgaban los antebrazos de cuero del sillón y cuando uno de ellos profirió mi nombre, atiné a levantarme, di una media vuelta y me encaminé, furtivamente a la salida. Quería huir de su petición y de su ansiosa mirada. Con la mano en la perilla una frase me detiene en seco.

- Sino aceptas, serás desterrada de mis territorios - sería una bendición alejarme de ellos - Tú y tu padre serán destruidos. Nadie querrá contratarlos, yo me encargaré de que no puedan salir adelante... ¿Por qué Nóvali? ¿Por qué por las malas? Tenía por seguro que ibas a darme un sí y con una amable sonrisa y ... - Él creía que era mi amo, no me veía como una empleada sino como una esclava.

No puedo dejar de pensar que seres respetados y reconocidos como ellos puedan ingeniarse para mostrarse corteses, honrados y orgullosos cuando por la noche frente a una insignificante joven muestran el lado oscuro y humillante que en alguna parte de su ser habitaba. Es simplemente impensable, mi padre no puede ni imaginarse de los que sus queridos Señores son capaces.

- ¿Usted padece demencia o solo le importa una mierda los demás? Yo no soy mi padre. No voy a estar acatando sus ordenes como un perro fiel y estar feliz por ello. Su "petición" es un chiste y yo no soy quién lo contará. No soy un payaso ni tampoco un títere. - estaba furiosa por todos, por mi madre, por mi padre y por la maldita promesa - Se puede ir al demonio con su encargo porque no lo voy a aceptar. No me importa si me destierra o a mi padre. - estaba diciendo una mentira, si me importaba y mucho ¿Qué haría mi padre sin servirles? Su vida entera estaba en esta mansión pero no permitiría que me trataran como una más a quien manipular - Su propuesta es rechazada.

Espero que el perdón me aguarde en el corazón de mi padre.

Después de abandonar la habitación inmoral e infernal me refugié en mi cuarto; por suerte mi padre se había quedado dormido esperando que regresara.

Al día siguiente me despierta los fuertes golpes a mi puerta, con dolencia y cansancio dejo la cama para encontrarme con la gélida expresión de mi padre y un "no puedes ni cumplir una promesa"

Hace más de 4 años

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Psychopath_911
Rango7 Nivel 31
hace más de 4 años

@Charlie_GTP Gracias por tus recomendaciones y de hecho ya pasé por una de las historias (Solo un vaso de cerveza más) me ha cautivado y gustosamente pasaré por la de "La leyenda del Selfie".

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 4 años

Sigues por la senda del interés y la intriga, muy buen relato, pasa por mis micros si quieres, quizás te guste alguno.


#8

Mis días han sido un tormento desde el cumplimiento de la amenaza de Jasper Hunter. Mi padre no deja de recriminar mi decisión y yo no me atrevo dar a conocer de que se trataba el "encargo" de la familia que creí honorable y él no me preguntó tampoco.

Todo fue en un suspiro. No tuve el tiempo suficiente para despedirme de mis apreciados compañeros de trabajo, solo para cambiarme.

Mis cosas, las de mi padre, lo poco que teníamos terminó sin consideración alguna tirados en la entrada principal.

Viejos y descuidados muebles, ropas avejentadas y una que otros accesorios decoraban el enorme e imponente reja metálica con una H en su frente. Como pudimos, llevamos nuestras posesiones y Obal llamo a unos de sus tíos para ayudarnos con los muebles.

En todo el recorrido, desde el decepcionado "nos tenemos que ir" de mi padre hasta instalarnos en un viejo pero estable departamento, no nos dignamos a formular palabra alguna.

Hoy es uno de los días predilectos de mi padre. Dar rienda suelta a insultos y culpas hacía la única persona que no lo abandonó en su vida : su hija.

- ... tenías que meter la pata ¿no? Qué tan difícil podía ser que asintieras, no era necesario las palabras solo un asentamiento o una sonrisa y listo seguiríamos en nuestra casa y con trabajo.

Me irritaba su forma de ser, despreciaba cada rincón de su alma.

- Termina tu plato, por favor. Ya va a ser el tercer día que no comes.
- ¡Cómo sí mi importara, idiota! Es que no entiendes, ya estamos acabados y es tu maldita culpa. Siempre es tu culpa.
- Come, estas irritable porque tu cuerpo no recibe proteínas. Contraerás una enfermedad... como madre.
- Quisiera estarlo para no volver a verte. Eres una inútil, ni para cumplir una promesa sirves. - arrojó el plato al suelo, la sopa se deslizó por las agrietadas baldosas de cerámica.
- ¡Bien! Desperdicia la poca comida que tenemos, igual quien lo pagó fui yo.
- Es por eso que no quiero comerla, no quiero nada que provenga de ti.
- Entonces vete, porque quien está costeando todas las necesidades del departamento, de los alimentos y tus recientes medicamentos para dormir y repentinos dolores de cabeza soy yo. La puerta siempre estará abierta, quédate o vete porque no pienso por ningún motivo aceptar la desagradable petición de tus amos - seguí dando pequeños sorbos a la insípida sopa; extrañaba a Mabel y sus maravillas en la cocina. Una carcajada resonó en la pequeña habitación.
- A quién intentas engañar ¿Desagradable petición? Yo no le veo nada parecido el servir exclusivamente a un apuesto e intelectual hombre de sociedad y que anteriormente compartió íntimos momentos contigo. - no podía creer lo que me decía con tal seriedad.
-... ¿Lo sabías? ¿Cómo pudiste? Soy tu hija, entonces todo este tiempo estabas al tanto de la inmoral proposición que ellos me dieron a conocer aquella noche... claro que lo sabías, es por eso que me hiciste prometerte tal estupidez.
- Es porque eres mi hija que lo sé. Mis respetables amos querían mi permiso para poder seguir con sus intenciones contigo. No le veo nada malo, solo serás la empleada incondicional y personal de su hijo, Salomon. Y además era sabido que tu innecesaria ética iba a rechazarla.
- Ya veo. Me iré a dormir, no tengo energía suficiente para soportar esto.

Estaba emocionalmente desamparada y físicamente arruinada por el trabajo en una fábrica de telas. El único trabajo que pude conseguir fue uno clandestino, de larga jornada laboral y con poca paga. Al parecer Los Hunter eran eficaces y audaces cumpliendo sus amenazas.

Ya han pasado dos semanas que no veo ningún rostro conocido de la mansión en donde mi padre adoraba trabajar. Él sigue reacio a creer que esta es nuestra nueva vida pero sé que se irá adaptando con el tiempo. A veces le digo que son sus vacaciones y que debería disfrutarlas pero solo me responde con una desafiante mirada de reproche y se encierra en su cuarto.

Su apariencia ha cambiado radicalmente, de su porte pulcro e orgulloso pasó a ser un manojo de nervios, trapos sucios y una barba que va cubriendo su rostro convulsionado de arrugas, las cuales se han acentuado más con su condición de vagabundo.

Llego extenuada al departamento como es de costumbre y me sorprende no ver a mi padre esperándome con una gélida mirada o algún reproche acompañada de insultos. Su conocimiento de ellos era sorprendente, nunca había oído tales palabras en mi vida; cada día que pasa, es un insulto que archivo en mi cerebro.

Tiro mi viejo bolso al suelo y empiezo la búsqueda de mi padre. No lo encuentro y me empiezo a inquietar. Cuando finalmente doy con él, está cubierto por completo de agua en la bañera. Lo saco de las garras de la bañera y empiezo a zarandear su débil cuerpo y él permanece con los ojos cerrados. No mueve ni un solo pelo, parecía estar muerto. Con los ojos llenos de lágrimas y a gritos salgo en busca de ayuda, no había teléfonos y yo no era fanática de los celulares, además que no podía pagar uno.

Gracias a un hombre del edificio, pudimos llegar a tiempo a un hospital público que estaba a unos veinte metros o más.

Se diagnosticó como un intento de suicidio. Cuando pienso en él y la palabra suicidio y lo que implica, no puedo evitar estremecerme de miedo y culpa. Había ingerido un frasco entero de pastillas para dormir y se aseguró de su objetivo al acostarse en la bañera desbordando de agua.

Al pasar unas horas, despues de ejecutar los método necesarios para salvar su vida, me dejan verlo. Él estaba despierto.

- ¿Por qué? ¿Es tan insoportable vivir sin tus amos que decidiste irte por tal camino?
- Si, es insoportable. Mi vida les pertenece a ellos no a ti.
- ¿Cómo puedes ser tan irracional? Te pertenece a ti y ¿Estabas dispuesto a dejarme desamparada? Ibas abandonarme como madre y te odio por eso - mis lágrimas no dejaban de brotar de mis ojos. Me acerqué a su camilla y lo abracé.
- Lo volveré hacer, trabaré la puerta para que no puedas entrar. Me lanzaré delante de una auto, me arrojaré de un edificio, pondré en practica la autoflagelación cientos de veces y ...
- ¡Cállate! No quiero escucharlo, no quiero que mueras. No importa cuanto te odie o cuanto me odies, eres mi padre y no quiero perderte.
- ... Entonces acepta la petición y volveré hacer el de antes o mejor. Seré un padre ejemplar para ti - posó una de sus manos en mi cabeza y empezó a acariciarme.

Me sentía acorralada, entre las amenazas de jasper Hunter y las de mi padre. Sin miramientos a la decisión que acechaba mi cabeza, asentí mientras no podía dejar de llorar. Mi padre me abraza y yo sucumbo a la inmensa tristeza que albergaré por el resto de mi vida.

Hace más de 4 años

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#9

Odio su sonrisa, se regocijaba con lo que había logrado. Pero debo soportarlo por el bienestar de mi padre.

- Bienvenidos de nuevo. Es bueno verte Nóvali - el Señor Jasper me saluda cordialmente y me mantengo distante.
- Es gratificante verlo de nuevo, Señor. De verdad agradezco la amabilidad de recibirnos en su casa después de todo lo ocurrido. - al terminar de dar una innecesaria disculpa, mi padre se inclina. Yo solo me dedico a observarlo, la situación era deprimente.
- No, por favor. - el egocéntrico viejo se acerca a él y coloca sus manos en los hombros de mi padre - Lucius, no es necesario, ustedes siempre serán bien recibidos en el hogar de Los Hunters.
- Bueno, tenemos que desempacar entre otras cosas. Con su permiso, Señor - quería alejarme cuanto antes de su farsa cortesía.
- Lo siento, eso será una tarea difícil ya que la casa de huéspedes fue demolida - me sorprendió saber que estuvieron dispuestos a borrar todo rastro de nosotros.
-...- mi padre estaba atónito cuando escuchó lo que pensó que estaba imaginando.
- Pero la noticia tiene su lado positivo. De ahora en adelante se alojaran en la mansión con nosotros. Viviremos juntos bajo el mismo techo ¿Y qué piensas, Nóvali? Es una grandiosa idea ¿No lo crees? - no sabía si era una pregunta retórica o qué. Le dedique una sonrisa para acallar la voz de mi padre "es insoportable... lo volveré hacer...".
- ¡Perfecto! Me encanta ver tu lado entusiasta, niña, hace mucho que no lo veía - intenta posar su mano en mi mejilla pero retrocedo y de inmediato el vuelve a guardar su mano en el bolsillo de su pantalón beige.
- Si, yo estoy de acuerdo con usted. Ella es encantadora - mi padre mi mira por unos segundos - ¿Y su hijo?
- De viaje. ¡Mimi! ¡Mimi! - la respuesta no le agradó a mi padre, se notaba en su rostro.

Por los gritos proferidos por el Señor Hunter se acerca rápidamente la persona que se encargó de mi crianza, la ama de casa se sorprende al vernos y luego su rostro se ilumina de felicidad.

- ¡Val! ¡Val! - corre hacia mi y me abraza. Mi padre nos interrumpe con un chasquido con la lengua y ella se aparta. Pregunta por su requerimiento a lo que Jasper responde para mi instalación y la de mi padre.

Después de instalarnos en las nuevas y espaciosas habitaciones, mi siguiente movimiento fue darme una fría ducha. El verano se estaba luciendo con sus altas temperaturas. Luego comienza una conversación con mi padre, me espetó mi mala educación hacia su querido señor y que debería ser una dama, asentía o le dedicaba un seco sí. Al final, salí huyendo de sus ordenes y fui en busca de mis compañeros, de mis únicos amigos.

- Niña, en estas semanas que desapareciste - nadie quería hablar del por qué de nuestra fuga - ¿Has estado alimentándote apropiadamente? Te veo muy escuálida.
- No me hagas reír, Mabel. ¿Escuálida yo? Me la pasé comiendo como bestia porque nada se compara con tus comidas.
- ¿No debería ser que no comiste nada porque no eran mis comidas? Siempre tan extraña. Dejando de lado tu falta de carne en tus huesos, prueba esta nueva receta. La encontré por Internet, es pularda rellena de foie-gras y salsa de trufa negra - con ver el plato me agarró una hambre voraz.
- ¡Delicioso! Te extrañe tanto manos.
- Que graciosa, Val. Me alegra que te sigan gustando mis comidas, espero que de esta forma recuperes un poco de peso.

Pude ver a Mabel y saborear su comida pero no a los demás. De Obal no me dijo nada, de Susie me informó que estaba en una luna de miel, ni enterada que estaba comprometida y a Mimi no la pude hallar.

En nuestro primer día de arribo a la mansión nos dedicamos a no trabajar. Mi padre estaba desesperado por empezar pero su amo le había dicho que mañana sería mejor.

El día pasó volando y terminamos cenando con la familia en la mesa principal. Mi incomodidad superaba la alegría de mi paladar al disgustar la magnífica cena de Mabel.

- Bienvenida a casa, Nóvali. En toda la tarde no pude darte la bienvenida, ya sabes el trabajo - mi respuesta fue una tonta sonrisa.
- Es confortador saber que nos abren las puertas de su casa con tal calidez - quería golpear a mi padre, no lo hacían por bondadosos más bien por conveniencia. Todos ellos obtenían algo a cambio, mi padre también.
- Por favor Lucius, tú muy bien sabes que sí.

Seguimos cenando mientras ellos hablaban afablemente por unos minutos sin interrupciones hasta que Mimi aparece por la puerta corrediza e insinúa algo con la mirada a Jasper. Ambos se esfuman detrás de la puerta. La inquietud me devoraba por dentro, creo que todos sentíamos lo mismo.

La puerta vuelve a dejar a la vista a una persona, a Jasper con una alucinante sonrisa y luego delineó con sus labios la palabra : llegó.

- Mimi ve a la cocina y dile a Mabel que agregue un plato más. - ella también se va con una radiante sonrisa, al pasar por mi lado me guiña el ojo.

Él hace señas con la mano a algo o alguien, la Señora se levanta de la mesa expectante y veo una sombra acercándose a Jasper. Finalmente, un hombre de aspecto formal y sereno se posiciona al lado de él, Eurice da un pequeño alarido de felicidad y corre hacía el nuevo visitante y lo siguiente me deja aturdida.

- Por favor, Eurice no grites. Ten un poco de compasión por tu único hijo - La escena de ellos abrazados y riendo me provocó nauseas pero no más que el rostro de mi padre, sus ojos destellaban incredulidad acompañada de una sonrisa satisfecha.
- Ay hijo, no me digas Eurice. Dime madre o mami como solías hacerlo de niño
- Ya no soy un niño y...- nos dedica una sospechosa mirada- Tenemos público ¿Y quiénes son estos?
- No seas descortés, Salomon. Ellos son Lucius Wells y su hija Nóvali, es imposible que no te acuerdes de quien compartió infancia contigo ¿O si?
- ... - él no pronunció palabra alguna

Terminé primera de cenar y con educación me retiré, agradeciendo por la farsa que estaría destinada a presenciar de ahora en adelante. Me encierro en la habitación e intento no pensar en el futuro.

- Quítate la ropa, muñeca de plástico - ¿Está bromeando? Debe estar bromeando.

Hace más de 4 años

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#10

Él no se parece en nada al niño que habita en mis lejanos recuerdos. Ya no soy más alta que él, ya no soy la más valiente de los dos y mucho menos la más bella, aunque nunca lo fui, nunca lo fuimos. Pero eso acaba de cambiar, él es todo lo contrario a lo que solía ser. Es gruñón, malhumorado, exageradamente alto, inteligente, un maldito adonis, y sin olvidarnos de su favorable dote familiar, el cual a muchas familias intriga. Algunas veces pienso sí realmente dejamos de estar en la edad media.

Y me di cuenta de todo esto, después de aquella atroz cena “familiar”. No dejó de mirarme, como si quisiera fulminarme con la mirada, y mi padre no dejaba de proferirle innecesarios halagos que a él no le interesaba oír. Al terminar de cenar, mi destino directo fue la habitación. No quería escuchar a nadie, no quería pensar en nada. Solo descansar, inhalar y exhalar. Seguir respirando a pesar de todo.

La tarea se dificultó cuando escuché el rechinido de la puerta al abrirse. No me moví, hasta dejé de respirar. Y sentí una presencia en la oscuridad que me observaba, que intentaba alimentarse de algo.

- Quítate la ropa, muñeca de plástico.

¿Qué? Recuerdo exactamente el sentimiento que petrificó mi cuerpo. Miedo. Estaba aterrada.
Me repetía una y otra vez que debía despertar, que solo era un estúpido sueño. Pero no despertaba, porque no estaba durmiendo.

- No veo que te la estés quitando.

Nononono. Esto no está pasando. Por favor, alguien. Ayúdenme.

- O, tal vez ¿Quieres que te ayude? – su voz sonaba más grave ahora. Más intensa. Más seria.

Intentaba acallar los gritos que amenazaban salir de mis labios petrificados. Intentaba creer que no estaba sucediendo lo que era obvio.

- Sé que estas despierta. Apúrate, antes de que lo haga. Y debo decir, que no soy muy tierno al hacerlo.

Recuerdo haber hecho una pregunta ingenua ¿Hacer qué? Y fingí no saber la respuesta.
Seguí esperando que dijera algo más, pero nada resonó en la habitación. No hubo juegos de palabras, no hubo órdenes. Nada. Solo desapareció.
El miedo seguía latente en mí. Recorrí toda la habitación después de haber prendido las luces, no había nadie, ni una cosa fuera de su lugar ni otra extra. Me acosté de nuevo pero no sin antes pensar quién era él.

A la mañana siguiente tenía unas ojeras enormes, mis ojos celestes – que nunca parecían de ese color- ahora resaltaban como luceros en el fondo de un barranco. Parecía un desastre, pero la culpa la tenia aquel que ingresó a mi cuarto sin permiso. La intriga y el miedo no me dejaron dormir.

Al bajar a desayunar, estaban todos esperando mi compañía, exceptuando a mi padre.
- ¡Obal! Hace tanto que no te veo. – Lo abrazo con movimientos veloces que ni siquiera pudo corresponder el abrazo - ¿Te creció el bigote o es chocolatada?
- Que graciosa, Val. Yo tomo café y puro, niña. – Revolotea mi cabello
Una sonrisa logra escapar de mis labios y mi nostalgia opaca el miedo de la noche anterior.
- Val, yo también hace mucho que no te veo. ¿No crees que me merezca un abrazo igual? – lo dijo una voz que no lograba reconocer pero que provocó que mi piel se erizara.
- Joven Sálomon ¿No debería estar en la mesa principal o en la cama? – Mimí siempre sabe que decir.
- Estoy esperando el abrazo – él ignoró por completo a Mimí.

Imbécil. Maldito ególatra.

Sin preámbulos, desenredo mis brazos del torso de Obal y me dirijo hacia él.

- Buen día, Joven Sálomon. Lamento no haberle ofrecido un saludo apropiado. – Asqueada coloco mis brazos a su alrededor y al pasar tres segundos, decido darlo por terminado. Aunque él tuvo una idea contraria. Me sujeta fuerte entre sus brazos y levanta mi cuerpo cual pluma liviana, mientras me sigue abrazando. Mientras comienza a dar firmes pasos fuera de la cocina.
- ¡Hey! ¿Qué haces? Suéltame, ahora mismo. – mi enojo y desconcierto no se hicieron esperar.
- No te conviene gritar. No cuando hay personas descansando.
- Entonces no te conviene, tomarte la confianza de levantarme como una bolsa de papas ¿Qué demonios pasa por tu cabeza? Bájame.
- ¿Bolsa de papas? Sabes perfectamente que eres más pesada que eso ¿no?
- Vete al diablo. ¡Ya, detente!
- No sabía qué tanto habías cambiado pero al parecer, has dado un giro de 180 grados. Que linda boquita.
- Bien, es bueno que sepas que ya no soy la niña que no sabía que pasaba a su alrededor. Que ya no soy la niña que te acompañaba a todas partes, que te protegía, que era tu amiga. Porque todo eso cambió. Radicalmente, debo decir.
- Perfecto, sino sería muy aburrido ¿No crees?

¿A qué se refería? Ya no importaba, porque finalmente me suelta de su demandante agarre y apenas mis pies tocan el suelo me doy cuenta que estoy en el invernadero de orquídeas.

- Bien. – quiero sonar seria y para nada perturbada, por lo que me aclaro la garganta y le espeto sus verdades – Que sea la última vez que me trates como un objeto y me lleves de acá para allá en tus brazos, porque no te pertenezco ¿Entendido? No soy nada tuyo.
- ¿Y qué eres del tal Cristóbal? ¿Su mujercita?
- Eso no es de tu interés- acomodo mis prendas y encamino directo a la salida cuando un feroz agarre me trae de vuelta hacia él y quedo cara a cara.
- Te equivocas, si lo es – sus labios estaban muy cerca mío pero yo permanecí inmutada. Y no sé cómo lo logré.
- ¿Y por qué según tu? – mi mirada desafiaba la suya, como cuando éramos niños. Nos mirábamos y quien cerrara primero los parpados perdía y yo siempre ganaba.
- Porque eres mi muñeca de plástico.

Cuando mis recuerdos volvieron a inmovilizar mi cuerpo y relacioné todo, no podía dejar de temblar y para cuando iba a gritarle para después escapar lo más lejos posible de él, ya era demasiado tarde. Me había atrapado en sus redes. Me había encarcelado en sus labios.

Me besó y no fue dulce ni tierno. Fue carnal y pasional, extasiado de pasión, como nunca antes lo había hecho. Cuanto más forcejaba, él más me tenía a su merced.

Maldito déspota. Has dejado de ser el niño que corría a esconderse detrás de mí.

Tú también has cambiado.

Hace alrededor de 4 años

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#11

Mi primer beso pasional. No lo quiero.
Su asquerosa lengua se retuerce dentro de mi boca y mi cuerpo empieza a estremecerse. Su abrazo es cada vez más fuerte pero algo salvaje se apodera de mi y sin darme cuenta mi rodilla termina en su ingle.
- ¡Ahg!- vocifera y cuando se aparta, salgo a correr- ¡Maldita! ¡Novali!.
Mis piernas me dolían porque aunque temblaba sin control pude escaparme de las garras de aquel ególatra pervertido.
Tenía tanto miedo que a la primera persona que vi lo abracé y le pedí que me ayudara. Ese era Obal, con preocupación me abrazó titubeando - ¿Estás bien, Val?- como no le respondí, él solo se dedicó a corresponder mi abrazo y a acariciarme el cabello. - Bueno, no me digas, pero sé que tiene que ver con el joven- sobresaltada me aparto de él y lo miro desesperada . No te preocupes, no diré nada a menos que tu quieras, ahora por favor tranquilizate- y posa su mano en mi mejilla sonrojada y sin poder evitarlo empiezo a llorar porque recuerdo las caricias de André y entonces me recuesto en su mano, anhelando ese cálido tacto que hace mucho no sentía y con un susurro le agradezco.
- No toques a mi propiedad - Aquella voz me despierta de mi ensueño - A menos que quieras parar en la calle.
Rápidamente me aparto de Obal y me seco las lagrimas y le pido a Obal que se retire antes de que pueda replicar. Él me observa con el entrecejo fruncido y con un suspiro me deja a solas con aquél repulsivo ser.
- Me debes una disculpa, muñeca de plástico - una sonrisa se forma en su rostro.
- No me disculparé con mi agresor sexual. - intento tomar coraje para no huir de nuevo en busca de la protección de Obal.
- ¿Es que acaso mi beso de bienvenida fue de mal gusto, Novali? - Unas pequeñas arrugas aparecen en su entrecejo.
Y antes de manifestar mi desprecio hacia él y su inmoral beso, mi mente automáticamente me recuerda la imagen de mi padre hundido bajo el agua y los gritos y los insultos y vuelvo otra vez a mi cruda realidad. Él sabe que no tengo otra opción, Salomón lo sabe, yo soy su esclava.
Él se acerca a mi rostro y me levanta la mejilla, mientras lloro desconsoladamente - Dilo, di que eres mi muñeca de plástico - la rabia de escuchar aquellas palabras me consumía pero no podía hacer nada porque no quiero ser culpable de la muerte de nadie más.
- No - pero luego recuerdo al cobarde de André, al padre desalmado que tengo y a los abusivos señores, y finalmente a la respetada imagen de mi madre - No - vuelvo a murmurar - No, no voy a decir algo que no soy- Mientras me seco las lagrimas nuevamente, lo miro con mi alma vacía pero fijamente a sus ojos avellanas - No soy ninguna muñeca, yo soy quien te va a enseñar ser un hombre, imbécil.

Ya no más, nadie más minimizará mi existencia.

#12

Necesito demostrar menos debilidad.
Ellos saben que soy débil por mi padre, por mis compañeros de trabajo, por no querer ser como mi progenitor.

Necesito mostrarles que no soy solo la obediente hija de Lucius, la temerosa y débil Novali. Tengo que salir de este círculo y ser mejor. Nadie más volverá a tener poder sobre mi.

- No soy tu muñeca de plástico – repito en mi mente mientras ordeno la habitación principal. – Nunca lo seré.

A mí me dieron la orden de enseñarte a ser un caballero, no de cumplir tus deseos. Yo no seré utilizada, Salomón lo será. Pero a cambio ellos me pagarán, tanto dinero como sea posible para poder irme de aquí y dejar a mi padre con ellos, para que todos ellos se pudran y sean felices juntos.

Apreto demasiado fuerte el plumero que cuando me doy cuenta mis dedos estaban blancos.

- Val, te estaba buscando tu padre. – me doy vuelta asustada y veo que es Mimí detrás de la puerta, se acerca a mí y me desliza suavemente un mechón de cabello rebelde detrás de mi oreja. – te pareces tanto a tu madre.
- ¿ De verdad? En las fotos ella se ve más hermosa y delicada. Yo, en cambio parezco la hija de mi padre – al terminar de decir eso solo puedo soltar una falsa risita.
- Tu eres preciosa, Novali y también eres fuerte. – posa sus manos en mis mejillas y sus oscuros ojos me miran como nunca nadie lo hizo – Solo necesitas creerlo.

Me quedo embelesada con su rostro de abuela y me vuelve a repetir que mi padre me necesita y antes de que pueda decirle algo ella se va en silencio. Respiro profundo y termino rápido de ordenar el cuarto para ir con mi padre.

Después de dar un par de vueltas lo encuentro, en el momento que nuestras miradas se encuentran él cambia su rostro de sereno a furioso.

Con un agarre fuerte en mi muñeca me lleva al garaje.

- ¿ Cómo es posible que le pegarás al joven Salomón? ¿Qué diablos te sucede? Yo no te enseñé a desobedecer. – veo en sus ojos irá y frustración – Novali, debes cumplir con tus obligaciones.
- ¿Terminaste? – exhalo largo y tendido – supongo que ya sabes por qué le di el golpe. Sí no mal recuerdo el “encargo” de tus señores fue “educar” a su hijo. Eso es lo que estoy haciendo. – lo miro y ya no siento nada. No siento que sea mi padre. Él no es nada.

Me retiro del lugar y él permanece en silencio, y por la tranquilidad de la casa supongo que los padres aceptaron mi correctivo para el hijo.

Ya no puedo hacer nada, estoy aquí para cumplir con las órdenes de los demás pero lo haré a mi manera. No puedo desobedecer a mi padre ni a los señores pero con Salomón es diferente, con él seré implacable, no importa que me consuma en cuerpo y alma. No me hundiré sola.

Llega la noche y se empieza a escuchar a los grillos y las luciérnagas decoran el inmenso jardín. Con todo lo que sucedió últimamente no pude evitar pensar en cómo sería mi vida sí me hubiera escapado con André.

- Sí él solo me lo hubiera pedido. – intento no pensar en eso porque mi corazón sigue dolido y me duele mucho y no se cuándo dejará de hacerlo.
- Veo que te gusta seguir mirando al jardín de noche – aquella voz me provoca escalofríos cada vez que la escucho
- Veo que a ti te sigue gustando espiar – no demuestres debilidad, no con él.
- Me contaron que tuviste un amor con un jardinero hace un año y que resultó mal.
- Te pusiste al tanto bastante rápido – seguro fue Mabel, ella no puede evitarlo. Salomón siempre consigue lo que quiere con ella.
- ¿ Por qué hiciste eso sí sabías que solo serías mía? – me giro rápidamente para verlo a los ojos. ¿realmente dijo eso? ¿desde cuándo está decidido todo esto?
- No lo sabía – me muerdo la lengua para no insultarlo, para no llorar. André sí solo me lo hubieras pedido.

Quiero morirme. Quiero salir corriendo, quiero dejar de ser yo.