Daniel77
Rango8 Nivel 35 (2387 ptos) | Poeta maldito
#1

Eran como unos cinco discos puestos sobre el piso los que se exhibían a la vista de sus amigos, los cuales no pecaron de impuntuales, dada la naturaleza del porvenir para ese sacrosanto día. Un concierto les aguardaba con ansiedad.
Los discos contaban por sí mismos las historias tras de ellos. Ralladuras y manchas sobre las carátulas ya decían mucho. Casi una década de vida con esos compactos. Iniciaba el ritual, pero ahora con un diferente conjuro.
"Poo ya van a ver lo que se siente escuchar un disco de vinil, éste es otro nivel muchá..."
Rafa daba por sentado que aquellos vejestorios pintarían de un color más negro, más ceniciento la presente reunión. Algo así como un café negro, fuerte y sin azúcar. Y con piquete, desde luego, como un cafecito irlandés.
Rafa sustrajo un vinílico polvoriento de su closet. Dormido en el tiempo el artefacto ése. Estaba a punto despertar de su sueño.
La aguja se posó sobre las líneas del disco y los recuerdos comenzaron a bailar un vals. El inconfundible-para ellos-logo de Judas Priest adornaba el estuche. El adorno no detuvo el vals.

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#2

La ensoñación y la frustración salieron también al salón para acompañar a la remembranza. No cabía duda que el Gran Chaman sabía su oficio al arrancar aquellas guitarras de un círculo de plástico encantado.
"Levanta la aguja y pon Electric Eye"
Sugerencia aplaudida.
Rafa quería presumir, y por ello, abrió un cofre atesorado.
Pues las puertas de su closet se abrieron por completo, dando la oportunidad de ver joyas.
"¿Queeee? ¿Y cómo conseguiste todo ésto?"
"Algunos son regalos, otros los he comprado en internet".
Resulta que estaba completamente lleno, en gran parte, de toda una gama de discos de metal que sólo tienen los conocedores o los coleccionistas.
Uno en particular llamó la atención de Álvaro, uno de los presentes.
"¿Ésto es en serio? Tienes el sencillo de "The Rhythm of Love" de Scorpions. Ésto es oro en paño, viejo".
"Si quieres, lo pongo".
El diminuto disco de 45 revoluciones encajó en el plato al primer intento. Un milenio de silencio transcurrió mientras tanto.
Crrrrrr, el crujido característico de estas presentaciones de música. Aún no suena la canción.
Y ahora, un milenio multiplicado por miles de una concepción de felicidad.
La batería entra. A la mente de Álvaro, acude aquella escena, ya roída por Cronos de 25 años atrás, de la nave espacial llegando como a una especie de base. Scorpions salen de la nave.
Una sonrisa se dibujó en los labios de su alma, porque no podía mover la boca.
"♪ Let's spend the night together
I know you want it too
The magic of the moment
Is what I've got for you
The heartbeat of this night
Is made to lose control...♪"

Un poderoso mantra. Abracadabra, pero dicho por un maestro de verdad.
Si Álvaro no lloró fue por vanidad de hombre. Ya que a continuación realizó una confesión, al terminar la canción. Cuando al fin pudo hablar.
"Viejo, no escuchaba esa canción desde los 90".
"¿De veras?"
"Puta, me has hecho un gran favor al poner esa canción. Qué tiempos. Cuando los conciertos los daban en los barrios".
Ahora sí, el tiempo regresaba a la normalidad.

La reunión mensual de los fans del metal recién empezaba.

"Maleficio supuestamente es la banda sorpresa".
"Pero que quiten al bajista. No puede tocar ese pollo".
"Es un trozo de pendejete. Pregúntale que quiénes son Cannibal y con la trompa callada se va a quedar..."
Un efusivo brindis con cervezas Cadejo rompió más el hielo.
"Hey, y ¿Dónde compraste las putas entradas?" dijo Rafa.
"Me las vendió el Kiko. Si son falsas, le reviento el culo".
"A hue. Ya mucha mierda. No sería la primera vez".
Otro brindis. Los vasos se levantan al unísono, cual mosqueteros.
Las cenizas espolvoreadas por el hechizo de hace un momento, llegó a revolverse con la de unos cigarrillos encendidos recién.
"Mira ¿Y qué te dijo El Púa de aquello que te pedí?" inquirió Rafa.
"Manda a decir que comas mierda".
La aparición de la jocosidad. Risa agigantada.
"¡Que no joda ese miserable! Si me debe varios favores. Ah, pero cuando anda transando zacate sí somos amigos de los que comen del mismo plato".

El Púa era técnico en reparación de instrumentos musicales, con certificaciones internacionales. Al parecer, no le sedujo la cantidad que Rafa le ofreció por repararle una Squier para seguir en sus prácticas de guitarra eléctrica.

"Berga, ¿Y a qué horas nos vamos?".
"Relaja la dona".

Habían como 2 cajas más de cerveza.

#3

Las bromas pesadas se siguieron suscitando, mientras Rafa seguía profiriendo amenazas contra El Púa.
"Ese desgraciado a saber qué diablos se cree, yo por haragán no hago esa reparación, no porque no lo sepa hacer".
Los recuerdos ya estaban cansados, y abandonaron la pista para el siguiente vals. Y así, tres muchachas con botines y jeans raídos fueron envolviéndoles con su danza, cubriéndoles con un velo negro, que previamente fue rociado con Jagermeister y oreado en humo de tabaco. La frustración, la rebeldía y el ansia de libertad eran tales muchachas. La música labrada en surcos continuaba.
Pero aquí no había retroceso. Cuando una cadena está a punto de romperse, sentimos aquél abrazo que dijo alguien una vez que uniría todas nuestras partes rotas. Abrir las alas, borrar la sociedad con una goma de esas que que se usan para hacerlo con el lápiz y tomar un crayón, una página limpia de este mundo y escribir: Prólogo.
De las dos cajas de cerveza, decidieron sólo beber unas cuantas. Al final, el resto del botín quedaría para después.
El Paseo Rolando Chicas era uno de esas avenidas en la que miles de crónicas se mueven dentro de unas cuadras pobladas de escupitajos, sueños en aerosol sobre pared, pero en el que también hay dulcerías, revisteros de ensoñaciones y fonética de la vulgaridad pachanguera. Carnaval de modestidad en barrio que se entraña. Confeti urbano.
Así que Rafa & Cía. la utilizaron como atajo para llegar al local del recital. Nada de autobús, que ni qué, éstas son de esas cosas que se tienen que saborear hasta las migajas.
"Hey mira tarado, pasa a esa tienda y te compras dos botellas de aguardiente. Te compras unas Coca Colas".
Esta transacción no habrá durado más de cinco minutos.
Un cigarrillo Marlboro light se encendió con un cigarrillo chisporroteando. La juvenil ansiedad y el regocijo iba desparramándose a lo largo de las cuadras faltantes como lodo.

Demer
Rango6 Nivel 29
hace casi 5 años

Me la llevo a favoritos, estaré atenta a las siguientes cajas :)

PAK
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

muy bueno Daniel77

Daniel77
Rango8 Nivel 35
hace más de 4 años

Te lo agradezco PAK


#4

Que el ahora, como el mañana a lo mismo olían.
A las cosas por suceder.
Pero no por ello merecer.
Los vagos se embadurnaban de historias.

Hace más de 4 años

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#5

Llegan al lugar citado. Teatro Sampeiro.
Afuera, la muchachada se intercambiaba saludos a su manera.
Múltiples brindis y fotografías.
Conversaciones y opiniones de bandas, se olvidaban como éter lanzado.

La impaciencia cundía.

El teatro estaba aún cerrado. El personal de seguridad estaba a la entrada, intentando dar una explicación.
Los interminables minutos pudieron ser digeridos gracias a más bebida.

Corrió el rumor de que Macabrus, los debutantes del concierto, experimentaba serios problemas con el audio. Y el efecto de humo.
El equipo rentado para el evento no era el esperado.
Comenzaban quejas aisladas con improperios.
Se forma una fila de reclamo, encabezada por los más razonables.

Veinte minutos más.

Rechiflas en toda la cuadra.

Un grupo de amigos, quienes conocían a Rafa, y que venían de un bar, unos 3 kilómetros atrás, comentaron, sin parecer darle mucha importancia, que cuando intentaron comprar de una cerveza especial, se las negaron, porque no había electricidad para la máquina que la elaboraba.

Más incertidumbre.

Hace más de 4 años

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#6

"¿A qué horas pues hijos de puta?", rugió alguien al fondo.
"Siempre hacen lo mismo cuando vienen extranjeros..."dijo otro.

Los de adelante de la negociación regresan con malas noticias.
"No se sabe..."
"¿Cómo que no se sabe? Si pagamos por nuestras entradas..."
"Hacen siempre la misma carajada...", grita otro.
Seis puños pegan en la puerta al unísono ahora. Completamente cerrada.
En cuestión de minutos, la puerta cede.
El portón cae y la verdad se revela.

No había electricidad en el local.

El silencio del impacto fue tal, que se pudo escuchar el aleteo de los murciélagos sueltos en el teatro, como parte del show.
"No.....no hay corriente eléctrica.."

Más aleteo de murciélago.

Y fue cuando sucedió lo indecible.

Entra Macabrus. Con guitarras y bajo acústicos.

Hace más de 4 años

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#7

Más silencio.
"¿Qué les pasa a estos?".

Jorge Buitrago, alias El Negro, el vocalista, se para en medio del escenario.
Era necesaria una explicación.

"Bueno, como algunos de ustedes saben, éste es un corte de energía en el área. Pero ustedes han pagado para ver un concierto, y concierto van a tener...".

".....Estos sí se han fumado de la más buena...." susurró alguien al fondo.
Se rasgan las cuerdas.
Nadie digiere la situación.

Suenan los primeros acordes de "Cadenas Rotas".

"... ♪ No tengo cadenas
Por boca muere el pez
Todo lo que sabes...
Es lo que veeeees...

Remueve esa sonrisa
De tu ser altivo
Remueve el antifaz
Eres alguien falaaaazzz ♪..."

Siguen los brazos cruzados.

Empiezan las palmas a chocarse entre sí.

Tras unos cinco minutos ya era un devaneo de palmas.
Y así se fueron suscitando tema tras tema.

Se despiden.
Vitoreados como nunca antes. Ni en su tierra natal.

Era el turno de Víctima, la siguiente banda. No eran necesarias pruebas de sonido. El baterista sólo haces unos pases.
Catorce temas. Coreados a más no poder.

Ahora Sepulcro.
Ya nadie recordaba la existencia de la electricidad.

Cae la noche. Se encienden velas. Y más cigarrillos.
Suena Kingdom of Hate. Delicioso en cuerdas sin voltios.

De todos modos, la sexta cuerda imita bien la distorsión.

"Otra, otra, otra, otra..."

La electricidad regresa cuando Maleficio lleva la sexta canción. Y estaba muy obscuro.
Maleficio decide interpretar "Troops of Doom".
Ahora con humo y luces.

Termina el recital. El púbico aclama más.
Pero no había más.

Bueno, quizá sí. Maleficio se conmovió al ver el apoyo. Deciden cerrar con broche de diamante.
Interpretan "Orion", pero en acústico.
El silencio, mientras lo hacían, era tal, que se hubiese escuchado una piedra lanzada de un lado a otro del universo.

"...Gracias a todos...Nos vemos en la siguiente..."
Así se despide el Teatro Sampeiro.

Un último chorro de humo surca la tarima.

"El Negro" Buitrago tenía más solicitudes de autógrafos que de costumbre en el parqueo.
Sale Rafa con los suyos a la calle.

"Soberbio..!!!"
"Así es como tiene que ser un toque...".
"¡Qué paloma!"

"¡La siguiente, reventemos la puta caja de los fusibles!" grita Buitrago desde adentro. Risas.

Ya no pasan autobuses.

Hace más de 4 años

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