Cristmyers197
Rango9 Nivel 44 (4044 ptos) | Escritor autopublicado
#1

Lo vio por vez primera en el patio del colegio, sólo eso bastó para enamorarse de la forma inmediata y absoluta como se enamora la juventud.

Cultivaba esa impronta de chico malo y rebelde, más tarde ella comprobaría que ésta no era sólo en apariencia.

Las primeras impresiones nunca mienten y esa fue la que él le provocó, más eso ya no importaba, la mirada torcida y picara de esos ojos se clavó en su alma y algo ahí adentro de su ser se removió, ella, la que tenía fama de matea, tímida y fría, la que tenía el futuro brillante, abierto a miles de posibilidades, quiso ser como cualquier otra, esas otras que no eran invisibles, esas otras que podrían cautivarlo.

La perfecta, como le denominaban sus compañeras, amigas y enemigas, participaba de varias actividades, esas que siempre están presentes en el currículo de las chicas buenas, obtenía las mejores calificaciones, los profesores la querían y respetaban su opinión en las cosas académicas.

En su casa la situación no era diferente, era muy regalona, tenía pocos pero buenos amigos, un status social alto, su padre era uno de los...

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AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 4 años

Un amor de juventud, son los mejores aunque no suelen ser los más duraderos jajaja Pasa si quieres por mi ANTOLOGÍA DE SONETOS que ya tiene ocho poemas publicados.

Cristmyers197
Rango9 Nivel 44
hace más de 4 años

gracias @GreenGooses_42 , me pasaré por ahi.
y tienes razón este no será duradero y dejará mucha desgracia en su paso


#2

era uno de los ejecutivos de la empresa donde trabajaba, vivían en una casa preciosa.

Por si eso fuese poco, era bella, de cuerpo bien proporcionado y cabellera sedosa rubia que llevaba en una melena lisa clásica muy bien cuidada.

Él era otra cosa, su vida difería de la de ella en 360 grados, estaba de allegado en la casa de unos tíos, estos vivían en unas pequeñas viviendas que colindaban unas con otras, como en un cité, esta situación precaria de viviendas hacía que las discusiones, peleas, gritos y mala convivencia fuesen por todos escuchadas, era casi una comunidad sin secretos, pero él estaba conforme, las había pasado peor en su pasado, le debía su salvación momentánea a su tío, que era un hombre trabajador y quitado de bulla, éste tío, que era el hermano mayor de su padre, luego de haber estado compartiendo en su casa en varias oportunidades, se percató de la manera en que este muchacho vivía y se desenvolvía en la ciudad donde habitaban, en una periferia. Lo observó vagabundear y tener vicios y malas costumbres que a su hermano no le importaban porque él mismo no tenía futuro, pero al tío si le importaba que ese sobrino suyo, de su sangre, tan querido como un hijo propio no se desperdiciara en la vida. Era joven y guapo, no tenía un pelo de tonto y allá en la empresa donde él trabajaba podría proveerle una educación gratuita por lo menos hasta que llegara el momento de que ingresara al Instituto profesional o quién sabe a la Universidad.

Por ello viajó expresamente y se lo trajo a vivir con él y su familia, sacándolo de su hogar, corrección, en la cruda realidad eso no era un hogar, era sólo una vivienda, tampoco podía llamarse casa sino más bien una pocilga.

El padre un alcohólico que lo golpeaba, un hombre que le huía al trabajo honesto, su vida siempre había sido una porquería y la madre había escapado con lo puesto una noche hace mil años para resguardar la vida, porque la dignidad y el amor propio se lo habían arrebatado el mismo día en que se casó.

Es su primer día de colegio y todas las chicas lo miran con ansias. Hay risas y cuchicheos, muchas son guapas, varias se nota que son avezadas conquistadoras que no vacilan en ofrecérseles a los chicos, cariños sin límites se ven asegurados en un futuro muy próximo, caricias impuras. En la ebullición de sus propias hormonas y el crepitar de su sangre puede notarlo.

El colegio no es grande y un chico nuevo se nota demasiado pronto, es como si cargase un letrero de neón luminoso a sus espaldas anunciando aquí el nuevo, más eso no le angustia.

Nunca ha sido tímido, viene de una ciudad grande y un barrio violento, hasta en su propia casa había que alzar los puños en defensa de mantener la faz intacta.

No tarda en notar que también lo miran las chicas serias y tímidas, esas que hacen la vista al lado cuando perciben que su mirada las quema.

Esas que se hacen las tontas pero también quieren ser notadas y entre esas estaba ella.

La chica rubia de melena lisa y brillante, la del uniforme que no deja ver bien las formas del cuerpo y el largo de las piernas, pero ese rostro... Ese rostro debería estar en un cuadro, una pintura renacentista de un museo, ese rostro es el rostro de un ángel y él no sabe cómo catalogar esa belleza, se sale del ranking con el que normalmente evalúa a las chicas que le atraen. Ellas casi siempre son bellas, pero de belleza vulgar.

Guapas pero con postura de chula, guapas que se pintan los ojos demasiado delineados con lápiz negro, que se esponjan y escarmenan exageradamente el cabello y mascan goma con descaro, revelando parte de la lengua.

Chicas que sí marcan su figura con el uniforme de colegio, ese que les entra a duras penas con vaselina y les calza como guante de látex, que decir de sus piernas, ya sabes donde empiezan, donde terminan y donde comienzan otras partes que según la postura que adopten, les quedan casi expuestas.

Todo esto no tiene comparación con ella. Ella es diferente, casi opaca y sin accesorios que pretendan resaltar su belleza, cero maquillajes, a pesar de ello él no es tonto como para notar que está completamente fuera de su alcance, lejos de sus ligas y que sólo hará el ridículo si intenta acercarse y por Dios él jamás se pondría en esa posición.

Decide quedarse en lo fácil, en lo conocido, en resumidas cuentas él viene solo de paso, no está acá para estudiar, eso es exigencia del tío, el sólo quiere un trabajo, quiere y necesita dinero, dinero para enviarle a su padre, dinero para comprarse cosas, dinero para invitar a salir a las nenas, dinero para beber.

Así que con ese sentimiento pesándole internamente, pero acallándolo con fanfarronería, pasa de largo y se va a reír y a coquetear con las chicas fáciles y camina con ese aire de hombre que se sabe deseado aunque no tenga nada más que ofrecer que su masculinidad y camina de largo mientras Ana María de Los Ángeles, lo ve pasar.

Han pasado varios meses desde que Bruno llegó a su colegio, en ese tiempo no ha hecho más que sacar pésimas calificaciones, andar de novio y abandonar a los pocos días a la mitad de sus compañeras y liarse a golpes con todos los que se lo han propuesto.

Lo han suspendido varias veces y ella ha visto a su tío ir a justificarlo cada vez, con ese rostro cansado de quien trabaja mucho y recibe poco.

Ha sabido que el tío a suplicado que no le corran al muchacho del colegio porque quiere un futuro para él, es un buen muchacho señor director dele otra oportunidad, pide con la humildad de quien no espera nada.

Y así Bruno se va ganando la opción de seguir estudiando o mejor dicho de ir a clases, porque él no estudia y todo gracias al tesón de su tío y eso Ana María lo sabe, pues su padre es amigo del rector y a veces en la cena tocan esos temas y ella escucha porque le interesa y su amigo Tristán que es hijo del rector también escucha, porque admira a Bruno y quiere ser su amigo, quiere que lo lleve de farra y rodearse de esa aura de rebeldía que el otro expele y que a él le falta. Tristán es bello, pero es tan bello como bueno, casi inocuo e insípido y quiere más, quiere ser como Bruno y Ana Maria De Los Ángeles la niña bien, pobre de ella, ella quiere ser de él.

Todo comenzó en el aniversario del colegio, lo eligieron rey feo y a ella reina, tuvieron que hablarse, mirarse y estar cerca el uno del otro, los metieron dentro de una caja de sorpresas donde sólo cabía una silla por lo cual él la sentó en sus piernas, esa comunión de cuerpos fue su perdición, se borraron las barreras sociales para él y los límites de la timidez para ella y entre medio de tantas pruebas y pruebas que hicieron para ganar puntos para su alianza, ellos se respiraron, se olieron, tuvo que tomarla en brazos, correr ambos amarrados de un pie, bailar el tema de una película romántica disfrazados y hacer una escena cómica vestidos de novio.

Esa noche del baile de coronación, Bruno fue a recogerla a su casa para llevarla a pie porque no tenía carro, tampoco tenía traje así que le pidió a Tristán una chaqueta de traje, camisa y corbata , los que combinó con un jeans y sus zapatillas converse. Se veía bestialmente guapo, su melena castaña revuelta y sus ojos color avellana que estaban brillantes de asombro al ver la casa majestuosa en la que vivía su amada. Ana María se quedó de piedra en la puerta cuando lo vio y en sus entrañas nació el deseo por tenerlo sólo para ella y que fuese el primero aunque eso sonara lo más cliché del mundo. Ese era su chico y aunque la goma de mascar de casi todas las demás había estado en esa boca, éste era su momento.

Hace más de 4 años

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#3

Para él la aparición de ella en la escalera fue casi celestial, y después de tanta novia de quita y pon ahora quiso una relación diferente de verdad, algo real.

Pero alguien más estaba mirando, alguien a quien no le gustó nada lo que vio, revistió su voz de autoridad de padre e indicó la hora de regreso, temprano a casa con mi hija , ¿me oyó joven? apenas termine la coronación y nada de fiestas informales posteriores al baile.

Partieron rumbo a la fiesta ella casi flotando, Bruno no sabía cómo disculparse por llevarla caminando por las calles con ese traje tan bello y esos zapatos tan complejos, pero ella se reía de todo y tomó su mano con vacilación pero Bruno la apretó fuerte y cálida y ahí desearon que el camino fuese eterno y así pudiesen seguir caminando de la mano por siempre.

El baile estuvo descuadrado, había ambiente, buena música y la mejor compañía. Tristán ya amigo de Bruno disfrutó cada baile en su nueva popularidad, con muchas chicas que hicieron fila para estar con él.

El tiempo transcurrió rápidamente ese año y ese amor se hizo intenso, como intensas son todas las relaciones prohibidas, se amaron de verdad y ella le entregó su alma, su cuerpo, su virginidad y nunca pidió nada a cambio.

Se paseaban por toda la ciudad mostrando el brillo que tienen los amores cuando son nuevos, fueron envidia de muchos y pasión de otros que los veían como una pareja ideal, si ellos pudieron contra las barreras sociales todos podrían encontrar el amor.

En su casa a Ana María su padre le repetía una y otra vez que cuando terminara el año ella se iría a la universidad y se olvidaría de toda esa joda en la que estaba metida.

Te lo aguanto como último capricho de adolescente Hijita pero tú estás destinada para grandes cosas y ese muchacho no tiene futuro, ¿qué es lo que quiere hacer cuando termine su año escolar?

Y ahí estaba el único y gran temor de ella, Bruno era loco, fumaba droga y bebía en exceso y cada que le preguntaba por su futuro y sobre lo que le gustaría hacer al irse del pueblo él se reía y le decía " Nena yo voy a hacer arder la ciudad" y me iré montado en una moto contigo bien sujeta de mi cuerpo y no miraremos atrás, lo que estamos dejando ahí quedará y nadie nos recordará más.

Y cada vez que ella se reía de esa respuesta y le preguntaba de nuevo él repetía lo mismo, como un verso aprendido.

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#4

Y Ana María vio crecer su barriga y que el Jeans no le cruzaba y la náusea matutina se le aglutinaba en la garganta como saliva espesa y supo que lo que ardería no sería precisamente la ciudad y vislumbró su futuro junto a Bruno y por primera vez se arrepintió de haberlo amado tan libremente y tan despreocupadamente y deseó algo mucho mejor para ese bebé que venía en camino y al terminar las clases se encerró en su casa esperando que nadie se diese cuenta solo su familia porque era inevitable y serían su único refugio.
Su madre lloro y cayó en depresión, su padre gritó, rompió cosas, maldijo a Bruno y a su tío pobre y finalmente abrazó a su hija y le prometió que su futuro no terminaba ahí.
Tristán tuvo la ingrata misión de buscarlo y decirle que ya no podría verla nunca más.
Por primera vez en su vida Bruno sintió la desolación de su alma y lloró por el amor perdido, la chica de su vida y por sus pocos pretenciosos sueños que quedaron rotos, pero no le importó y de pronto se vislumbró a sí mismo como un padre, un padre presente y cariñoso, no como el suyo, con un hogar con ella y amó a ese hijo que venía de las entrañas de la mujer que amaba producto de su propia simiente, ya no podría vivir sin ellos y tampoco lo deseaba, con esa naciente Epifanía partió rumbo a su casa a rogar que lo dejaran ser parte de la vida de esos seres que no eran otra cosa más que suyos.

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AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 4 años

El futuro se presenta un poco oscuro
pero seguro que también hallarán la felicidad, pues un hijo es lo mejor de la vida.
Un saludo, ha sido un placer leerte.

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 4 años

Bueno yo tampoco soy la alegría personificada escribiendo jajajaj
Entre muertos y fantasmas estoy perdido jajajajaj

Cristmyers197
Rango9 Nivel 44
hace más de 4 años

jajjajaj. tengo una deuda pendiente con tus escritos, me pondré al día el fin de semana.
estoy agobiada de trabajo.
un abrazo


#5

No fue bien recibido, el padre le dejó en claro que ella tendría un futuro, una carrera, un marido a su altura y de su misma condición social, él pidió hablarle pero ella no bajó por las escaleras ni salió de la habitación, era obvio su viejo la obligaba a permanecer oculta pensó Bruno y se regresó por donde había venido, con las manos vacías, pateando las piedras que halló en su camino y mascando maldiciones entre los dientes en contra de quienes se oponen a la felicidad de los amantes.
Pronto Tristán se transformó en su correo humano, pero nunca sospechó que Ana María estaba aliviada de que ya no lo vería hacer arder nada y que cada día alejaba más su camino, aprontaba en secreto su viaje a la capital, lugar donde nacería él bebe y ella continuaría estudios, lugar al que era enviada junto con una Nany que se haría cargo de ayudarla en los cuidados de la criatura.
Y sucedió que Ana María en cada ocasión que Tristán llegaba cargado de recados, ella se fijaba más en el mensajero que en el mensaje y pronto se dio cuenta que Tristán era su símil, un chico serio y formal que una vez quiso tanto como ella ser parte del mundo de Bruno, bajar a las marginalidades de la vida, pero a fin de cuentas ellos nunca serían así, eran chicos serios, con promedios sobresalientes, un tremendo potencial por desarrollar y una vida de ensueño por delante.
Bruno no era parte de aquello, él sólo fue una quimera, un sueño de verano y una brisa de aire fresco que le despeinó la melena y le dejó una barriga inflada.
Y así con el lleva y trae de recados y mensajes ella y Tristán se fueron acercando cada vez más y de pronto estaban involucrados el uno con el otro, contando con toda la aprobación y la alegría del padre y la del suegro, que aunque éste último sabía que ese bebé no era de su hijo, no tenía motivos de queja puesto que su consuegro era un hombre rico y el futuro de su propio hijo estaba asegurado.

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#6

El único que se mantenía ignorante de todo lo que estaba pasando a su alrededor era el pobre Bruno que se quedó esperando por días y semanas las respuestas que Tristán nunca le trajo y tuvo que partir a buscar una noche cualquiera, esa noche aciaga cuando los vio besándose por la ventana de ella, tras la cortina de velo transparente, ése tan etéreo como el velo que ella usaría cuando él y no otro la llevase al altar.
Y lo vio besarla mientras acariciaba su barriga, esa pancita donde nadaba un hijo suyo y sintió el odio crecer y fluir como lava por las venas y quiso como tantas veces ver arder la ciudad , pero con todos ellos dentro consumiéndose en ese fuego y partió lleno de ira a buscar ese bidón de bencina que tenía reservado para cuando llegara el momento de partir y porque aún no le alcanzaba el dinero para la moto, pero que más daba, sus planes ya no serían nunca más los mismos y así se fue a su casa mientras en su cabeza rondaba y rondaba mil veces la imagen de ella besándolo y de lo bien que se veían juntos.
Y mientras caminaba de vuelta cargando ese bidón infame en sus manos y apretando el paso para no arrepentirse, su ira comenzó a desinflarse igual como se desinfla un globo con el que un niño ha jugado muchos días y se pone blando, como blanda se puso su determinación y esa ira se tornó en angustia porque no podía dañarla sin dañar al bebé y porque más que todo y más que a nadie la amaba como sólo se ama una vez y cuando regresó a su casa y se posicionó en la parte posterior de ésta para poder observar mejor porque desde ahí se veía su dormitorio aún estaban juntos.
Cayó en cuenta que él nunca fue su opción, que no encajaba en ese cuadro perfecto y que lo que estaba viendo era lo mejor para ella y para su hijo y mientras pensaba en eso su corazón se partía en mil pedazos que jamás se iban a poder volver a juntar y se le reveló que de tanto jugar en la vida con los sentimientos de los demás, ahora el peón era él y aquella constatación dolía tanto y tan profundo que en vez de querer ver arder la ciudad decidió hacer lo que durante todo el camino de regreso ya venía madurando en su alma mirando fijo esa ventana que reflejaba una imagen de revista de papel couché.
Lentamente comenzó a verter la gasolina sobre su castaño cabello, sobre su casaca favorita y ésta resbaló por sus mejillas y se enredó en sus largas y frondosas pestañas mezclándose con sus lágrimas mientras se forzaba a sí mismo a seguir mirando, prendió el zzippo que su tío con tanto esfuerzo y cariño le había regalado para Navidad, lo acercó a su cuerpo y mientras su carne ardía se tragó los alaridos para que Ana Maria no supiera que lo que hizo arder fue su vida, su futuro con ella y ese corazón que se convirtió carbón cuando supo que ya no era amado.
Mas ella lo presintió, abrió las cortinas divisó esa antorcha humana y supo enseguida quien era y lo que salió de su garganta no fue humano, bajó corriendo las escaleras afirmándose la panza suplicando llegar a tiempo, pero el tiempo de Bruno en esta vida se había acabado, mientras ella de rodillas ante lo que quedaba de ese muchacho antes tan guapo y lleno de vida.
Se quemó las manos de futura médico cirujano tratando de apagar los jirones de carne que se desprendían de su cuerpo.
Mientras Ana María gritaba y gritaba hasta hacer sangrar sus cuerdas vocales, Tristán miraba atónito y mudo sin atreverse a nada, sólo atinó a correr, correr lo más lejos posible de ese olor, el olor que habría de perseguirlo de por vida, el olor y el dolor que no permitió que volviera acercarse a ella jamás.
Bruno se desintegró sin emitir quejido, nada salió de su boca, mientras que ella se desgañitó gritando, sacudiéndolo, golpeando su pecho del que sólo salió humo.
No pudo traerlo de nuevo a la vida, el ardió y se marchó de este mundo en silencio y no había motocicleta ni vista atrás en este último viaje. Mientras la mujer que tanto amó llorando arrepentida lo bañaba con las aguas de la fuente de su vientre, que se rompió con el esfuerzo, como si ese inocente quisiera apagar el fuego en el que se consumía a su padre, con las aguas santas del remanso donde flotó durante nueve meses.

FIN

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