Daniel77
Rango8 Nivel 35 (2387 ptos) | Poeta maldito
#1

Pleno día soleado.
Por las calles, la aclamación de un gran día era obvia.
Todo parecía planeado. Las ventas se veían frondosas, llenas de concupiscencia, gratas, gordas, llenas.
Frente a la plaza, al fondo, muy al fondo, algo sucede. Una serie de chavales mueven una enorme mesa. El cañón en pie para dar inicio al combate. Sobre la mesa se contempla un enorme jarrón con una bebida de color menta. Luce, digamos, algo refrescante.
Las chicas más jóvenes se han envestido con mágicos dijes, con floridas telas y sombreros playeros.
Es abril.
Las campanas de la parroquia suenan llenas de regocijo.
Algo se le agrega a la pócima verde. Un verdadero embrujo, porque se le mezcla vigorosamente durante varios minutos. Después, una hierba. Más azúcar. Después vendrán unos vasos plásticos, procedentes de la casa de uno de los chavales.
Limones aquí y allá.
Pero es que la gente acaso no se entera ah. Esto se va a poner como exhibición de mujer barbuda. Por allá al fondo vienen mesas y sillas. Manteles. Servilletas y de qué clase sí señor. De tela bordada.

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#2

Más canastas con limones.
De los más ácidos para que quede buen la poción, dicen.
Como que le van a echar menta, o hierbabuena, también susurran.
Los magnates de tal hechizo, siguen acarreando más mesas.
Las señoritas han salido de misa, y han hecho presencia en el desaguiso.
Un denso almuerzo de verano.
Vaya pata de cerdo bañada en chimichurri argentino. Usted sólo asómese.
Que aquí la cosa es el deleite y no sólo observar.
Trozos de chorizo para paladear.
"¿Quiere limonada mi Doña?", pregunta uno de los chicos.
"No, gracias, para otra vez será..." responde la Doña.
Y detrás, la Plaza Albero.
Un proliferado ejército de compradores en el mercado central.
De los cuales, varios, han hecho presencia en la venta de limonada.
"Mire, me dan dos litros..."
"Claro reina, ya sale..."
Responde el preparador.
"Mientras tanto, pruebe los guineos con miel de abeja..."
La golosina barata.
"Vaya, me da un platito".

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#3

Las más viejas se aturden con la ración del jarabe de limón.
Con una tarta procedente de la misma fruta.
Fruta que la inefabilidad quiere rozar.
Ahora delantales multicolores adornan las cinturas.
Las campanas llaman a las siguiente misa.
Más actividad en las mesas.
En donde la vida se presta a consumirse rápido.
Hora de almuerzo.
El arroz con azafrán se expande a todos los perímetros de la calle.

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