MusasyAmapolas
Rango8 Nivel 39 (3049 ptos) | Poeta maldito
#1

Antes de nacer debí estar muerto. Al igual que volveré a estarlo dentro de unos años. Lo sé, estoy convencido. Pero, confieso que la única muerte que me da miedo es la primera, la que ya superé hace todas las vidas que he vivido, aquella en la que no ser era una realidad tangible en exclusiva. Bueno, más que no ser, no estar… en este mundo, ya me entendéis… porque sé que siempre he existido. Sí, igual que tú…

Algunas noches sueño que fui un vocablo hoy en desuso, que viví para existir formando parte de un poema escrito en esa lengua que, ahora, llamamos muerta. Pero despierto y mi piel en latín se desvanece… La existencia como palabra en el lenguaje abandonado fue la número 4.

Me gusta averiguarme sin mucha trascendencia, lo hago sólo por sentir más vivo a mi presente, por intentar percibir con máxima intensidad la vida después de mis muertes.

Con mi primera no existencia material apenas he contactado. Tampoco tengo prisa y, en realidad, temo conocerla. Tal vez el día que la encuentre sea mi final… o mi regreso al origen de todo… No estoy seguro…

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Bulldozzzer
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

Sin duda de lo mejor que he leido aquí, si no lo mejor. Sublime.

MusasyAmapolas
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

Muchísimas gracias por tu comentario Bulldozzzer! Gratificante, sin duda! Suerte en el concurso y nos leemos!!!

Light
Rango6 Nivel 27
hace más de 4 años

Muy bueno, como pasa siempre con tus historias.


#2

Lo que sí tengo claro es que me encanta recordar mi vida número 7. Sucedió tras la meticulosa muerte con esa misma cifra. En esa época fui el color verde de los iris de una niña. Cuando el sol reverberaba sobre mí, mostraba algunos trazos amarillos. Siendo sujeto de esas formas circulares, existí para aprender el significado de inocencia, perdón, orgullo, gratitud, esperanza e, incluso, la envidia. También conocí la inmensidad de la capacidad de lucha, la fuerza infantil, la superación y la debilidad. Residí como tonalidad en sus pequeñas cuencas durante siete años, hasta que la pequeña Graciela emprendió, o mejor dicho emprendimos, el camino hacia nuestras nuevas muertes. Hay muy pocas vidas exentas de sufrimiento. Por muy feliz que sea una existencia, siempre encontramos retazos de tristeza. Y en realidad, son necesarios… es otra de las diversas formas de aprendizaje, sobre todo cuando se supera, cuando ganas la batalla y ves al dolor perderse a través de las alcantarillas de la vida.

La etapa vital número 7 fue muy especial. No siempre se da la posibilidad de existir conectado a otro, dividiendo el espacio de la morada del alma. Compartimos también la llegada impuntual de una nueva muerte con diferente guarismo, de la que sólo sé distinguir la sensación de descanso merecido. Pasamos varios años luchando… Yo, como el color verde que trataba de empujar a sus párpados para que cada día me permitieran recibir la visita de la luz. Ella, como la niña Graciela siendo empujada en una silla de ruedas…

Otra de las vidas que me gusta rememorar es la número 2. Se desarrolló en primavera y también fue breve, mucho más que la 7… Aunque tan intensa como el aroma que fui. Existí efímeramente siendo el olor desprendido por un árbol de mimosas. Me sentía amarillo y suave pero era inmaterial. Sólo era una fragancia dejándose arrastrar por la brisa. Fui tan fugaz como un suspiro. Nací en un golpe de viento que rozó una pequeña flor dorada para morir en el olfato de un transeúnte que me inhaló. Sonrió mientras miraba hacia mi árbol progenitor. El caminante era un hombre de ojos verdes… A lo largo de mi muerte número 8 supe que el alma que le habitaba era la misma que ocupó el diminuto cuerpo de Graciela. Fue una gran suerte coincidir en dos vidas… Conectados… El verde de los ojos de aquel hombre que me respiró, en un arrebato sentimental, se apoderó de un par de trazos amarillos de las flores para convertirse en la esencia de la existencia en la que cohabitamos la pequeña y yo.

El origen o final de todo, la primera muerte de la que surgimos, es la número 1. Todo empieza con esa cifra en mis cuentas. No soporto el vacío del cero y nuestro comienzo jamás debería nombrarse como algo incontable o inexistente. Me gusta pensar que dicho número sí podría denotar cantidad, pero sería un conjunto de nada que a la vez lo es todo. Al cero lo defino como “el origen antes del origen”.

pukk
Rango8 Nivel 38
hace más de 4 años

¡Precioso! Me ha encantado. Me apetece seguir descubriendo nuevas formas de vida en este hermoso relato...

MusasyAmapolas
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

Muchas gracias pukk!!! Ojalá haya votos para escribir más vidas en la siguiente ronda!!! Nos leemos!!!

casandra
Rango13 Nivel 64
hace más de 4 años

Me encanta!! qué buena eres!! un relato precioso!!

Bulldozzzer
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

Joder. Me dejas sin palabras. Es de una originalidad y belleza sublimes

MusasyAmapolas
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

Bulldozzzer, sin palabras me quedo yo al leer un comentario así... GRACIAS!!!

Louvel
Rango4 Nivel 17
hace más de 4 años

Me ha encantado el relato, su narración, la originalidad... Se hace fácil de leer. Una pregunta, en tu historia las muertes son sucesivas? porque en la vida número dos coincide con el alma de la futura vida número siete, entonces, a lo largo de la muerte número 3, ¿cómo sabía que era el alma de Graciela, si aún no habia llegado a ella?

MusasyAmapolas
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

Louvel gracias por tu comentario!!! No, no hay orden cronológico en la narración, hay que continuar leyendo... ;)

MusasyAmapolas
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

El protagonista cuenta sus "vivencias" a modo de recuerdos sin seguir ningún orden. Decidí arriesgar e intentar mantener atento al lector, y con suerte, que se adentraran en la historia hasta el punto de pararse a echar cuentas (como hiciste tú). Me parecía más fácil narrarlo todo siguiendo un orden numérico pero... ¿Quién prefiere el camino sencillo? Me gustan los retos ;) Gracias de nuevo!


#3

Durante la “oscuridad” de mi muerte número 6 me invadió la pena que sentí por el compositor de las cuatro notas que no paré de tararear. Llevé conmigo parte de lo que fui a esa no existencia. En mi vida número 5 surgí como la “furia creativa” que acompañó a Beethoven al rozar la cuarentena y que le ayudó a terminar la “Quinta Sinfonía” en el abismo de su sordera. Otra vida breve. Otra vida intensa. A menudo sigo soñando con el magnífico “ta-ta-ta-taaa”… Aprendí que los obstáculos pueden ser retos e incentivos y que el talento del genio apenas conoce barreras.

Me siento muy afortunado de poder recordar casi todas mis vidas. Y mis muertes, por supuesto. Es un don maravilloso que no todos tienen la suerte de poseer y poder disfrutarlo. Al hablar de ello, a veces, mis poros transpiran la sensación de que el cero está muy cerca, que he aprendido demasiado, aunque también siento que me queda mucho espacio en las venas para rellenarlo con más experiencias. Me quedan venas y ganas. Muchas… Tal vez, demasiadas… Temo al cero y al olvido.

A pesar de mis creencias y experiencias de vida y muerte, no logro encontrar a nadie que comparta mi capacidad de recuerdo. Conozco a mucha gente, tengo bastantes amigos y me rodea una gran familia. Algunos disfrutan con mis historias; otros me tachan de loco; muy pocos confían en la realidad de volver a existir… y nadie, me mira a los ojos para confirmar mi teoría del cero… Pero lo asumo, será que en esta vida me ha tocado conocer desde dentro la eterna lucha entre el pragmatismo y las inmensas posibilidades de una sola hipótesis.

A veces, se me ocurre que todo es un sueño, que mis vivencias y recuerdos de principios y finales sólo son el etéreo film a cámara lenta dentro de alguna mente que duerme exenta de pesadillas… Tal vez, incluso la mía. Acepto la duda, la relatividad de lo real, la posibilidad de lo imposible… En mi vida número 9 fui la distancia que separó a dos amantes, dos seres destinados a encontrarse que tuvieron la libertad para elegir si caminar por el mismo lado cuando se bifurcó el sendero por el que paseaban su amor. Hice el papel de malo en esa existencia. Fui barrera, obstáculo y dificultad. Me salió bastante bien, decidieron seguir rumbos diferentes. Así, superé el reto para el que volví a nacer, pero me dejó muy mal sabor de boca durante toda mi muerte número 10.

En cuanto a la parte más “oscura”, las muertes, la que mejor recuerdo es la número 13, justo la anterior a mi vida actual. Lo de oscuro es un decir… porque, en realidad la muerte, desde mi propia experiencia, brilla. Tiene más luz de lo que la mayoría imagina. Morir es vibrar. Un temblor continuado, constante, que diluye los cinco sentidos terrenales en uno solo. Toda la energía se concentra en esa agitación irradiando un maravilloso resplandor que se conecta al de las demás no vidas que comparten el no espacio. Sería algo así como la perfecta luminiscencia que alumbra una nada que, a la vez, lo es todo. Un gran destello que se puede oler, saborear, palpar, escuchar y observar con una única sensibilidad. En mi muerte número 13 vibré con una potencia de la que nunca antes había tenido conciencia.

casandra
Rango13 Nivel 64
hace más de 4 años

me encanta como escribes!!!

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 4 años

Defines tan bien morir que muero por leer la próxima caja! Escribes lindo (y no sólo en amor/desamor).

MusasyAmapolas
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

Muchas gracias Rurba!!! Precioso comentario, gracias!


#4

Observando el recorrido en general por mis vidas y muertes resumo que he sido impulso, objetivo, ganas de morir y ganas de volver a vivir durante la vibración de la no oscuridad; he sido objeto, sin respiración, ojos ni voz; aliento en sonrisas y alentador en las tristezas; la química desprendida en la intensidad de un beso… También fui la última lágrima que brotó de unos ojos dormidos antes de que su dueño exhalara el suspiro final. Existen muchos recovecos en el universo donde dejar reposar el alma y poder aprender. Todo es energía… capaz de atravesar el tiempo y el espacio. Y sí, en los objetos inanimados también las almas pueden instalarse para descubrir un nuevo aprendizaje. Así, la mina de carbón envuelta en la madera que forma el lápiz es capaz de transmitir multitud de sentimientos y sensaciones al escribir…A veces, la genialidad reside más en el objeto que en el humano. La vida es más fácil de percibir para la mayoría cuando se instala en un ser animado pero, bajo mi percepción, cuando los cuerpos se vacían de oxígeno, la carne se parece mucho a la madera que envuelve a la mina.

Mi actual vida, como habréis podido adivinar, lleva el nombre del mismo número que mi pasada muerte. El 13 siempre me ha dado bastante suerte, siempre ha sido especial. Soy enfermero, tengo dos hijas y una mujer maravillosa.

Hace más de 4 años

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casandra
Rango13 Nivel 64
hace más de 4 años

Cómo escribes!! original y sutil!! me encanta!!


#5

Nací un trece de diciembre, me casé hace trece años y justo hace trece días, nació mi segundo retoño. No entiendo por qué algunos hablan de “doce más uno”, el 13 es pura magia, tanto en números como en letras… Incluso en los momentos en los que acompaña a la “mala suerte” es una cifra que vivo y muero como aprendizaje. En el peor de los casos, el 13 sería la “luz oscura en vibración que te preparara para volver a la vida”.

Mi trabajo en el hospital me ayuda a confiar más en mi propia teoría. No concibo la idea de que la muerte sea quietud, de que todas esas almas envueltas en piel dejen de existir sin más. La energía que desprenden los abrazos debe viajar a algún otro lugar del universo. Sobre todo la que emana de las extremidades que estrechan con mimo a otro cuerpo por última vez. O la de los ojos que terminan su labor terrenal acariciando a través de un grueso cristal a sus seres queridos.

Hace unos meses soñé que un “trece” se elevaba en dirección hacia un gran “cero” y éste es el motivo por el cual intuyo mi acercamiento al “origen del origen”. Siento miedo… Bastante… Pero eso no hará que mi amor por el número “maldito” desaparezca. A partir de aquel sueño todo ha ido precipitándose. Vivo recordando cada muerte que he vivido para intentar averiguar si el final se acerca. O el origen. Pero, por más que me esfuerce y me concentre, no alcanzo a rememorar los instantes previos al éxtasis del temblor luminiscente.

Pocas semanas después de aquel sueño llegó al mundo la pequeña Moira, mi segunda hija. Le pusimos ese nombre porque en griego significa literalmente “porción”, es decir, una porción de vida surgida de nuestro amor. En la mitología, las Moiras son personificaciones del destino, como las Parcas romanas que controlaban el “hilo de la vida”. Y cada vez estoy más convencido de nuestro acierto en la elección de su nombre. A pesar de que el color de los ojos en los bebés no se define hasta pasados unos meses, he podido ver unos sutiles trazos amarillos en sus pequeños iris cuando despierta…

Hace más de 4 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 4 años

Muy bien insertada la culgura clásica en un texto tan moderno


#6

Estoy temiendo que mi pequeña Moira sea una nueva conexión con otra vida ya conocida… ¿Graciela…? Pero dos vidas y alguna muerte me parecen demasiada coincidencia. Tal vez ha vuelto para llevarme a la etapa final, al origen del origen, a la “desconexión”… Siento miedo. Imagino que será algo parecido a la angustiosa duda frente a la muerte que sufre el resto de personas que no creen en mi teoría. Yo mismo, a veces, dejo de tener fe en mi propia hipótesis de vidas sucesivas y esa angustia empieza a corroer cada centímetro de mi piel. Así, he llegado a la conclusión de que aunque todos sintamos ese miedo, el mío es en positivo cuando se apoya en la creencia del “Cero”.

Veinte años después…

- Cuéntame otra vez tu vida número 2…
- ¿No te apetece más que hablemos del “Cero”?
- Nadie nos cree…
- Gracias por las flores, cariño.
- Son nuestra metáfora… y lo seguirán siendo hasta “el origen del origen”.
- Cuando ya no esté, quiero que te aferres a las mimosas, que las observes regresar cada año, que pienses que quizá he vuelto para revivir aquella vida número 2 y que tú eres de nuevo el caminante. Respírame, Moira… Y guarda su aroma en tu recuerdo para afrontar los inviernos más fríos. Voy a estar siempre contigo…
- Papá, háblame del “Cero”… Venga… ¿Has pensado algo nuevo los últimos días?
- Pues…Creo que mi “Teoría del Cero” culminaría con la “Desconexión”. Imagina una circunferencia, su centro sería el “Cero”. Desde él, la energía de las almas salta hacia el perímetro, comenzando así las muertes y vidas que siguen en orden el trazado circular. La “Desconexión” sería la vuelta a dicho centro. Surgimos de un todo que nos parece nada, sólo un punto, y empezamos a girar. Las flechas de algunas almas siguen el sentido de las agujas del reloj, sin embargo, otras van al contrario. Creo que es por esto por lo que algunas energías habitan un mismo cuerpo cuando coinciden en algún punto de sus caminos, o que simplemente se cruzan cuando van a diferente altura. Imagínate, mejor que un círculo, una esfera construida por anillos por los que poder caminar en ambos sentidos y en distintos niveles. Todos circulares. Todos cerrados. Todos surgidos de un punto… Y pienso, que en algún momento, deberemos regresar al cero, al centro, a esa inmensidad de una diminuta “Nada”. ¿Recuerdas que siempre sentí un cierto miedo ante el “final”? Pues, Moira, ya no… Confío en mi teoría, en nuestra hipótesis, en nuestras conexiones… Y sé que me quedan muchas vidas aún, que la 13 no es la definitiva. En cualquier caso, si lo fuera, te he tenido a mi lado durante veinte años disfrutando de ti, de tus sueños, de tus ideas… Hasta hemos compartido la pasión por la “Teoría del Cero”… He vivido al máximo, aprendido, recordado… Y deseo continuar aprendiendo… La única desconexión que tengo cerca es la de este respirador, y para cuando eso pase, yo ya estaré vibrando con el número 14 en la luz de mi muerte…

***
El día que Gustavo murió se produjo un terremoto.

Hace más de 4 años

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G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 4 años

Perfecto: bello, culto, sincero y da qué pensar la teoría de marras.. Humildente sólo sugeriría que la frase: "veinte años después. .." la sabrías recrear de una forma más poética. Felicidades y suerte.

MusasyAmapolas
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

Muchas, muchísimas gracias por tu comentario Rurba!!! Tienes razón, siempre hay cosas que se pueden expresar mejor... Nos leemos!!!

casandra
Rango13 Nivel 64
hace más de 4 años

Muy interesante "la teoría del Cero", si pudiésemos recordar nuestras vidas anteriores, la de errores que dejaríamos de cometer. Un relato sublime, sutil y lleno de esperanza, me ha encantado.

MusasyAmapolas
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

Muchas gracias casandra!!! Sea como sea,y en el ámbito que sea, hay que ver, disfrutar o inventar la parte positiva de todo. Y el "Cero" debe de ser algo más que "nada"... ;)

Bulldozzzer
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

Muy interesnte y sugerente. Es de agradecer poder leer cositas así ;)

PiperValca
Rango8 Nivel 38
hace más de 4 años

Bien hecho, ha sido un placer leer tu relato. A pesar de ese tercer puesto creo que es muyyy bueno...

MusasyAmapolas
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

Gracias Bulldozzzer y PiperValca por vuestros comentarios!!! Y a ti, PiperValca, mi más sincera enhorabuena!!!

casandra
Rango13 Nivel 64
hace más de 4 años

Enhorabuena, campeona!!! tus relatos se merecen el primer premio, por lo sublimes y originales, pero el tercer puesto tampoco está nada mal.

MusasyAmapolas
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

Casandra, gracias de corazón por tus palabras!