LavenderAnts_35
Rango6 Nivel 25 (708 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Esta no es una historia de amor, tampoco una historia de desamor, no se trata sobre lecciones de vida... o tal vez sí, pero no creo que de mi vida pueda haber algo que aprender, nunca fui la primera de la clase, no fui una chica modelo o hija ejemplar. Nunca he hecho algo que valga la pena recordar y en retrospectiva mi vida ha sido una completa perdida de tiempo.
Tiempo... esta tampoco es una historia que se pueda narrar en fracciones de tiempo, es más bien solo eso, una historia, no algo para contar a tus hijos o nietos, tampoco una leyenda de ultratumba, esto es solo sobre mí, sobre las malas decisiones que tomé y que espero que si alguien las lee pueda entender que a pesar de todo yo solo estaba confundida, solo era una chica confundida... sólo confundida.

Dejaré de divagar, la verdad, es que no he sido ni buena ni mala, en especial "buena" he visto la bondad en otros hacia mí, pero también he visto tanta mierda en mi vida como para ser quien soy... una simple, sucia, vulgar mujer de la que ninguna otra quiere escuchar, me odiarían si lo supieran, pero al fin, eso soy, una prostituta...

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LavenderAnts_35
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 4 años

Muchas gracias por tu comentario @SiluetadeNadie claro que me pasaré por allá con mucho gusto espero sigas disfrutando de lo que continuará en mi historia, un abrazo para ti <3

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace alrededor de 4 años

DIRECTAMENTE AL GRANO, NOS PRESENTAS TODO DE GOLPE,
Y ES COMO EL FILO DE UNA NAVAJA EN LA MEMORIA DEL LECTOR. UN ABRAZO. Pasa si quieres por mis microrrelatos, acabo de publicar el número 7.

LavenderAnts_35
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 4 años

Vale, realmente es primera vez que hago un microrelato así que aprendo sobre la marcha jeje, claro que pasaré gracias por tu acotación, abrazos para ti también <3 @GreenGooses_42


#2

Vender mi cuerpo por un par de billetes no fue cosa mía, no se trató de mi decisión, fue más bien cosa de la misma mierda que me persigue y hasta el sol de hoy no me deja en paz, a veces pienso que el destino esta decidido para cada quien y a mi me ha tocado el infortunio de tener una vida podrida y llena de lamentos que ni yo misma puedo o pude alguna vez resolver.

No recuerdo cuantos años han pasado desde aquel fatídico día en que dejé de ser yo, cuando cambiaron mi nombre de pila por uno que atrajera a clientes y me convirtiera en lo que soy, la más pedida de la noche.

Si bien, como dije antes, no fui nunca una persona ejemplar, tampoco creo que fuera alguien que mereciera lo que me sucedió. Yo era la hija menor de un par de granjeros que vivían en el sur del país; no eramos ricos, tampoco eramos pobres, teníamos lo justo para subsistir y darnos uno que otro gusto. Mis padres me lo daban todo, era la consentida de la casa, aún recordaba como mamá me preparaba el desayuno todos los días antes de ir a la escuela, a mi siempre me daba el sándwich que tenía mermelada y mantequilla de maní.

Todos los domingos íbamos a misa y escuchábamos los sermones de la iglesia, y podía recordar como cada dos domingos en la tarde iba con papá a pescar, a él le gustaba hacerlo y aunque mis hermanas odiaran ir yo nunca fui como ellas, siempre estaba dispuesta a pasar unos minutos de paz acompañada de él y sus lecciones de vida, mi padre era un gran hombre.

A los quince años tuve una gran fiesta como yo la quería, donde todos los vecinos vinieron a celebrar con mi familia que la menor de los Alcázar se había convertido en una mujercita. Nunca debimos hacer esa fiesta. Nunca debí ponerme aquel vestido blanco con brillantes por todos lados ni debí verme "tan hermosa como un ángel" eso decían los hombres de por ahí al verme pasar entre las mesas del brazo de mi padre quien me daba a conocer lleno de orgullo.

Bailé el vals, creía yo que de la mano de nobles caballeros, y quizás alguno que otro era así, pero no todos, hay personas que no miran a otras con admiración y bondad aunque así lo parezca... No, ellos ven con ojos llenos de ambición y ganas de quitarle lo más valioso que esa persona pueda poseer.

Yo estaba enamorada de José Cardona el hijo de uno de los más poderosos granjeros de la zona, era un muchacho adorable de cabello rojizo y ojos castaños, me gustaban las pecas que se esparcían por sus mejillas y el hecho de que se sonrojara tanto como yo cuando lográbamos coincidir a solas, por eso acepté escaparme unos minutos de la fiesta yendo hacía el patio trasero y acepté gustosa su regalo de cumpleaños, un único beso.

Mi primer beso. Ese que me hizo sentir la chica más feliz en la faz de la tierra.

La noche continuó con brillo, las personas comiendo y bebiendo, algunos bailando la música de la orquesta contratada y disfrutando de lo que mis padres habían pagado; mientras ellos orgullosos alardeaban de cosas sobre mí que probablemente estaban siendo un poco alteradas pero a mí no me importaba, eran felices y yo también.

Cuando la recepción acabó mi familia volvió a la seguridad del hogar de uno en uno, mis padres primero y luego mis hermanas Bianca y Sofía, yo no volví, esa fue la última vez que vi a mis padres, son los últimos recuerdos que tengo de mis hermanas. No sé porque se me ocurrió quedarme cinco minutos de más en el patio trasero observando lo que restaba de tan grande celebración y sonriendo, sonrisa que se borró de mis labios muy pronto y más nunca volvió, cinco minutos pueden parecer poco tiempo para algunos pero... cinco minuto fue lo que bastó para que alguien rodeara mi cuerpo con sus torpes y fuertes brazos mientras otro trataba de asfixiarme con un pañuelo blanco mojado en algún tipo de químico que me hizo perder el conocimiento.

Hasta ese día fui yo... hasta ese día dejé de llamarme Emilia Alcázar para convertirme en "Lujuria" y este es solo el inicio de mi historia...

Hace alrededor de 4 años

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#3

Desperté horas mas tarde con las manos fuertemente atadas tras mi espalda y una cadena asida a mi tobillo izquierdo, no entendía donde estaba, me sentía adormilada, cansada y terriblemente aterrorizada por la oscuridad a mi alrededor, escuché a otras personas quejarse pero no podía verlos y no tenía manera de saber que les estaba pasando, mi instinto me impulsó a gritar pidiendo auxilio.

-Si vienen será peor, no sigas gritando, por favor -Dijo la voz de una chica cerca de mí.
-¿Donde estoy? -Pregunté con voz temblorosa.
-En el infierno -Respondió otra voz más lejana y aparentemente llorosa.
-¿Como vine a parar aquí? -Volví a preguntar.
-Seguro como todas -Respondió la primera voz -Alguien debió encontrarte desprevenida y sola, te trajeron hace al menos un día.
-No puedes saber cuanto tiempo ha pasado -Dijo la segunda voz.

Si antes tenía miedo ahora me sentía peor y esa maldita oscuridad no me ayudaba.

Las voces a mi alrededor me explicaron que llevaban aproximadamente uno o dos semanas ahí encerradas, la primera voz dijo que lo medía por la frecuencia con que les daban comida, que era tres veces al día, y en su caso a ella la habían capturado durante la mañana cuando iba al colegio, comencé a llorar cuando me contaron que si gritabas te daban una paliza que no te provocaba ni respirar y que antes habían estado otras chicas a las que un día sacaron de ahí a golpes por querer pasarse de listas y más nunca volvieron a saber de ellas luego de escuchar sus gritos.

No quise creerles me negué al hecho de que esta era la realidad y me repetí infinidades de veces que solo era una mala pesadilla, entonces volví a gritar sin hacerle caso a lo que dijeran las demás pensando que en cualquier momento como cuando era niña mi madre vendría a mi lado a decirme que solo era un mal sueño, abrazarme y arrullarme hasta que finalmente un buen sueño me venciera, pero no fue así, la puerta se abrió y la claridad nos iluminó dejándome un poco mareada por el tiempo sin ver la luz, antes de acostumbrarme vino lo peor, una bofetada tras otra acompañada de gritos de un hombre con una mano bastante pesada para mi gusto y al final perdí el conocimiento una vez más con el pesado sabor de la sangre en mi boca.

La oscuridad se volvió mi compañera más fiel durante ese tiempo que estuve encerrada y lo único que me mantuvo un poco cuerda cuando las lágrimas cesaron fue la voz de mis otras compañeras sin rostro, solo sus voces, así no me sentía tan sola, pero por lo que siguió luego creo que la yo de entonces habría deseado mantenerse encerrada antes que tener que salir.

Mi mente bloqueó casi por completo como fue que me sacaron de ahí cuando mis heridas por la paliza que me dieron ya habían sanado, tampoco puedo ser muy explícita sobre lo que pasó luego solo recuerdo lo asqueada que me sentí con los brazos de un viejo apestoso a alcohol sobre mí y su risa, dolió hasta el alma la forma en que arrancó de mi ser cualquier rastro de pureza para convertirlo en un nada adjuntado a la vergüenza, el ardor y las lagrimas con gritos porque queriendo o no, pronto tuve que acostumbrarme a ese destino, supongo que el encierro si me enloqueció un poco, sentí que había pasado tanto tiempo ahí tal vez meses que si alguna vez quise luchar por salir, mi instinto de preservación para mantenerme con vida fue mas fuerte y por eso solo me adapté.

Hace alrededor de 4 años

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#4

Lo que por mucho tiempo fue violación con el mismo tiempo se convirtió en mi forma de vida y tuve que comprender que ya nunca volvería a estar entre los brazos de mis padres, ya no amanecería los fines de semana contando historias de terror con mis hermanas y tampoco me vería reflejada en los bonitos ojos de aquel chico que tanto se había adueñado de mi corazón.

Una vez que dejé de pelear el trato hacía mi fue mejorando, mi captor o proxeneta, como quieran llamarle era un hombre muy guapo, empresario, de esos criminales de cuello blanco que nadie imaginaría jamás que podía estar involucrado en un negocio tan sucio y ruin, lo conocía con el nombre de "el pulpo" ya que nadie conocía su nombre real, en los bajos mundos cuando se es alguien refinado y de sociedad conviene ocultar tu identidad por una cuestión de estatus, ética o quizás la conocida "doble moral"

La primera vez que lo vi ya era considerada una esclava entrenada, jamás se arriesgarían a entregarle a una mujer que fuera capaz de golpearlo o arañarlo, una vez más él tenía una reputación que cuidar como para andar con rasguños o mordidas por doquiera.

-¿Como te llamas? -Preguntó cuando nos dejaron solos, respondí en voz baja mientras el acariciaba parte de mi rostro.
-Emilia.
-Es un precioso nombre chiquilla, bonito nombre para una bonita chica -Tomó un mechón rubio de mi cabello y lo acarició antes de acercarse para olerlo. -Me han dicho que te portas muy bien con los clientes últimamente, no sabes lo feliz que me hace eso...

En otra oportunidad probablemente sus palabras me habrían hecho temblar, pero con el tiempo había logrado dominar parte de mis sentimientos, lo que sea para no terminar golpeada.

-Si eso dicen, tal vez sea porque así es -Dije usando el tono coqueto que había aprendido de "Christa" otra chica que trabajaba desde mucho antes que yo en esto, a quien le agradecía haberme preparado para seguir adelante con las cartas que me estaba dando la vida.
-Así me gusta... -Depositó un beso en mi cuello -Quieres demostrarme todo lo que antes me han dicho de ti?

Y esa fue mi luz verde para actuar me separé lentamente de él dirigiéndole una mirada coqueta, Christa tenía razón, "el pulpo" pese a su nombre era bastante atractivo, tal vez le haría caso a su propuesta aún recordaba a sus palabras: "Si realmente quieres salir de aquí y dejar de acostarte con viejo borrachos todo el día y toda la noche, seduce al pulpo, es el único que puede sacarte de aquí y darte un sitio mejor... además es guapo, después de todo por lo que has pasado, no creo que sea un gran sacrificio"

Deslicé los tirantes de mi vestido a un lado dándole la espalda mientras sensualmente lo dejaba caer a mis pies permaneciendo completamente desnuda para él, me volví solo una vez para dedicarle una traviesa sonrisa antes de continuar mi caminata hacía la cama, él lo entendió y vino detrás de mí como un depredador tras su presa, yo sabía lo que quería, él deseaba reclamar lo que ahora consideraba parte de su propiedad...

Hace alrededor de 4 años

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