SrSapo
Rango3 Nivel 13 (151 ptos) | Cuentacuentos freelance
#1

Volver allí. ¿Por qué? Después de tanto. Después del pasear de las estrellas, del insomnio, de los veranos al lado del mar, de las sequías en el interior, de las navidades, del frío que te serpentea hasta el alma. ¿De qué material están fabricados los hechos que detienen el continuo trotar de la vida? Se vuelven sólidos, intemporales, se vuelven lo contrario de lo que nacieron, se vuelven inmortales, sólidos, térreos, se vuelven recuerdos y duelen más que el mismo trauma que los provocó, más incontrolables, más crueles con nuestra propia existencia y serenidad. Volver allí. Mortificarme una vez más, esta vez en directo, en cercano, asediar mi propio asedio. El lugar parecía otro y a la vez parecía siniestramente el mismo, como si no olvidara,, como si su inmovilidad geográfica lógica fuera debida simplemente a que me esperara paciente y no a ninguna ley física. Había crecido algo más la maleza, gruñían las plantas salvajes a la amenaza de mis pasos. Había más graffitis de jóvenes incoscientes, sus nombres perdían el sentido y se desmayaban en los muros solo acabar de ser pintados.

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#2

La puerta estaba arrancada y tirada a un lado como si te invitara a entrar y a huir al mismo tiempo. Había un par de ventanas rotas, los cristales por el suelo se me antojaron dientes de leche de un desconocido monstruo de hielo. Unas cosas viven, otras mueren , a otras no les importa esas cuestiones. Volver allí. Después de ocho años. ¿Para qué?.Fue un diciocho de agosto. Hacía calor, mucho calor, eran las cuatro de la tarde y el aire mordía como un perro en llamas. Aparcamos al final del camino. El polvo que habíamos levantado se posó sobre nuestro pelo, boca, humor y ojos. Aquel lugar estaba en medio de la nada. Cerca se escuchaban chillar dos cigarras. Para ellas ese lugar era el centro de todo. Alguien dijo: "espero que sea aquí", alguien respondió, "espero que no sea aquí", alguien se incendió un cigarro y vió que le temblaban algo las manos a pesar de la experiencia. Ese último era yo. Hoy, en el pasillo hay basura varia, bolsas, plásticos, colillas, latas de cerveza retorcidas, condones y un viejo colchón lleno de agujeros, quemaduras y manchas. Me pregunto que tipo de persona puede llegar a pensar que aquél es un buen lugar para tener sexo, me pregunto quién asesinó al romanticismo. La primera vez que estuve allí no había nada de eso, sólo un viejo cuenco de lata con agua, como para un perro, animal que después supe nunca vivió en esa casa. Me da miedo seguir avanzado. Me enfado conmigo mismo, me insulto y continuo, despacio, sé que no quiero seguir. Este es el cuarto.
Cuando te vi parecías dormida, pero con los ojos abiertos, como si soñaras con techos, como si supervisaras la construccion de las telarañas.

Hace más de 4 años

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Fluoxetina
Rango9 Nivel 40
hace más de 4 años

Me gusta tu estilo! Ahí tienes mis likes, espero que la puedas continuar! Querrías echarme un vistazo? Tengo una en concurso yo también, a ver si te gusta!

SrSapo
Rango3 Nivel 13
hace más de 4 años

Gracias por tu tiempo y tus ojos fluoxetina

Bulldozzzer
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

Me gusta, pero tengo la sensación de que en ocasiones te baila la temporalidad. Narras en pasado pero dice: "Hoy, en el pasillo hay basura varia" "Me da miedo seguir avanzando..." "Cuando te vi parecías dormida"

SrSapo
Rango3 Nivel 13
hace más de 4 años

gracias por tu tiempo y tu observación Bulldozzzer


#3

Todo estaba sucio allí,con esa suciedad tan extrema que dinamita las ganas de tocar algo, de respirar fuerte, las paredes, el suelo, la cama, el viento, todo estaba sucio menos tu pelo, como si no debiera estar en aquel lugar, como si fuera sólo un turista distraído. Había tanto polvo en el suelo que ya se podía considerar tierra, cenicienta, estéril, tanta que se podian leer perfectamente en el suelo, como libro en braille, las pisadas, las grandes y las pequeñas, los arrastrones, la caída, hasta los pasos correteantes de grandes insectos que vieron perturbada su inmunda paz. Había sangre seca en la punta de tus dedos, uñas mordidas, tan cortas, como si a la par que tú crecieran, tus manos estaban posadas con la palma hacia arriba, descansaban tan quietas, tan solemnes que creí que debían ser tremendamente pesadas para tus lineales brazos, imposibles de mover, de jugar, de abrazarme, como tus párpados, como el aire de la habitación, remolón, denso, dulzón, descompuesto.Aún seguían allí dos trozos de cuerda, amarrados al cabecero, inertes, quietos, colgando, recordando. Como tú. Espero que les perdones, les oí llorar secamente entre sus nudos, callados, nunca quisieron hacerte daño, nunca quisieron hacerte nada. Podrían haber estado en cualquier otro lado, podrían haber estado en un velero sintiendo el salitre del mar, oyendo las risas, el viento. ¿Qué culpa tienen los objetos de la vulgaridad de los deseos?. Allí estaba parado, quieto, tu cuerpo infantil, perfecto, blanco, muerto, desnudo, con dibujos morados recuerdo de los golpes. Deberías estar dibujando en papel estrellas y casas abstractas y llevar en los dedos anillos de juguete. Pero estabas alli, esperando , ya no la muerte que ya vino a verte, esperando la nada, todo lo que viene después, lo que te lleva hasta ella, las lágrimas, el entierro, los ataques de histéria, los titulares, el ataúd pequeñito, los gusanos, el olvido. Alguien salió a vomitar, alguien mencionó a algún dios, alguien tenía los ojos humedos. Ese último era yo. Una grieta reptaba del techo hacia el suelo, parecia el retrato de un rayo, no se me ocurrió mejor resumen para todo lo que había pasado allí, para todo lo que te habían hecho. Una descarga de energía, un estruendo, un peligro, una explosión, una muerte, todo congelado, firme, todo ausente, todo ajeno al tiempo. Todo me recordaba que había llegado tarde, todo me susurraba que tarde puede valer lo mismo que nunca. Alguien volvió a entrar y tuvo otra arcada, alguien pidió a algún dios que si no lo encontrabamos nosotros lo encontrara el infierno, alguien estuvo dos días antes delante de tu madre, lejos de allí, a treinta kilómetros pero me hubiera creído si me hubieran dicho que eran trescientos, en otro lugar ,en otro mundo, donde aún habitaban personas buenas, aún vivías tú, aún vivía tu madre, y ese alguien preguntándole por obligación, sin ganas de usar signos interrogantes, mirando al suelo, ella tenía los ojos tan tristes que se le estaban mudando hacia dentro, ella tenía el alma de vaciones donde quiera que estés tú, donde esté atrapado tu cuerpo, "¿algún dato más que deba saber, algo que la distinga?" y ella murmura, como si temiera que si le diera fuerza a sus palabras se fueran también corriendo, "duerme con los ojos abiertos como si soñara con cielos, como si redactara la detención de los miedos". Ese último alguien era yo. Le dije a tu madre: "la encontraremos", y ella sin mirarme, "ya", plenamente consciente que encontrarte o no no compesaría el haberte perdido. Y te encontramos. Y el encontrarte no compensó el haberte perdido. Fuiste la primera de las tres. La segunda fue en mayo del año siguiente. La tercera en julio. Luego no hubieron más, o si las hubo, no en esta ciudad y nunca se relacionaron. Sentí un dolor muy grande por todas, pero solo pienso en ti. Tu muerte fue la única inevitable, las demás fueron consecuencia del placer que le causó tu sufrimiento, de mi incompetencia, de no ser capaz de hacer las preguntas adecuadas, de no tener las respuestas. Cada una de las niñas muertas me devolvía a ti, a tus ojos abiertos mirando al techo, tus ojos que eran puerta y llave de todo el caso, de todo el dolor y lo irracional del hombre, y mis manos temblaban, y mis labios no descubrían palabras y de todo lo que pasaste no fui capaz de aprender nada y tus ojos seguían mirando al techo esperando que algo pasara. Cinco años después de que murieras pasó algo, pero no lo que esperabas. Tu madre condujo su viejo coche hasta un puente de la autovía . Lo aparcó allí y se lanzó. Fui hasta aquel lugar, necesitaba verlo. Había cuarenta metros de altura y en el fondo piedras grises con manchas rojas que terminaría limpiando la lluvía. Alguien dijo " no pudo olvidar", alguien dijo " yo tampoco lo puedo olvidar", alguien dejó el cuerpo de policía dos meses después, no pudo seguir intentando hacer el bien. Ese último era yo.

Hace más de 4 años

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Montse
Rango4 Nivel 18
hace más de 4 años

Me gusta. Más cuando avanza la historia. Al principio parece que va solo. Enseguida hay un flahback hasta el dia que encuentran el cuerpo. No va solo pero no sé con quienes (imagino amigos pero podrían ser polis). Otro flashback hasta el 1er día que visitó la casa... No puedo evitar pensar que la llevó él. También hay un poco de lío con los tiempos, sobre todo cuando habla la madre. Pero me gusta tu estilo y esa imagen de las cuerdas es muy buena. Ánimo y a seguí. Te doy mis votos.