Francisco_Merchan
Rango10 Nivel 48 (5494 ptos) | Fichaje editorial
#1

Marta sentía que se moría. Todo le daba vueltas. Intentó en vano poner la pierna apoyada contra la pared para disminuir la sensación de mareo, que iba en aumento. De repente, se levantó de la cama con prisas y fue a parar a la taza del váter de su cuarto de baño, donde se arrodilló. Arrojó sobre el todo el contenido de su maltrecho estómago y tras un par de minutos, empezó a sentirse mejor. Poco a poco, como la niebla matutina, las náuseas fueron remitiendo. Demasiado tequila pensó. Se puso en pie y se dirigió al lavabo donde el espejo le devolvió la imagen de su demacrado rostro. Abrió el grifo y, después de dejar correr el agua, se refrescó la cara y las manos. Parecía que el color volvía ligeramente a sus mejillas. Esta vez fue su vejiga quien protestó. Se sentó en el váter y un pinchazo en la parte baja de su abdomen le indicó que algo no iba bien. Miró entre sus piernas y observó, incrédula, cómo de sus partes más íntimas asomaba lo que parecía un trozo de plástico. Con curiosidad y asco a partes iguales lo cogió y, con cuidado, tiró de él.

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elchicodeltren
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

¡Hola! ¿Te pasarías por mi historia y dejarías tu voto para ayudarme con el concurso? ¡Mil gracias!

Francisco_Merchan
Rango10 Nivel 48
hace más de 4 años

Hecho! Ademas lo he hecho porque me parece muy buena! Mira si puedes la mia a ver que te parece. Si no te gusta, por favor, no la marques. Un saludo

Leticia_MS
Rango8 Nivel 38
hace más de 4 años

Hola. ¿Te importaría pasarte por mi obra y dejarle un voto? Mil gracias.

Fluoxetina
Rango9 Nivel 40
hace más de 4 años

Muy interesante, me gusta! Querrías pasarte por la mía?

Julia
Rango5 Nivel 22
hace más de 4 años

Te comento aquí, aunque llevo leídas varias partes, me parece fantástico!


#2

Cuando vio lo que acababa de sacarse se sintió desfallecer. Ahogó un grito y se desmayó.
Laura estaba volando. No es que fuera en avión, ala-delta o parapente. Ella era aire y sentía como se desplazaba por el cielo, como un ave. Era una sensación muy agradable. De repente, notó como la zarandeaban. Entreabrió los ojos y vio a su madre, que le agarraba el hombro y la agitaba, casi con violencia. A pesar de su reticencia a abandonar el sueño, la expresión de pánico de su madre la terminó de despertar.
- ¿Qué pasa, Mamá? ¡Déjame! No tengo ganas de almorzar. Deja la comida en la nevera y luego me la caliento – dijo Laura de manera autómata.
- ¡Laura, despierta! Está aquí la policía. Ha pasado algo terrible – respondió su madre con un hilo de voz – Marta está en el hospital -
- ¿En el Hospital? ¿Qué ha pasado?¿Está bien? -
- Si, si, tranquila. Está bien. Le están haciendo un reconocimiento general – dijo su madre tomándose una pausa – Cariño, no se cómo decirte esto de manera delicada así que no me andaré por las ramas. Han violado a Marta -
Laura se sintió como si le pegasen dos bofetadas. De pronto notó unas intensas arcadas, apartó a su madre y se levantó en dirección al baño. Tras vaciar de manera abundante su asco en el retrete se echó agua en el lavabo. Unos minutos después salió y se encontró a su madre en el salón con dos hombres. Uno de ellos era bastante joven. No paraba de mirar al suelo. El más mayor, cuarentón, al ver entrar a Laura se levantó y le habló.
- Así que esta es Laura. Hola Laura, soy el inspector Husillos – dijo el policía adelantando la mano a modo de saludo – y esté es el agente Vendrell – dijo señalando al joven policía que asintió con la cabeza.
- Hola – respondió Laura con brusquedad.
El inspector Husillos empezó a contarles la cronología de los hechos.
Sobre las diez de la mañana la madre de Marta escuchó el grito ahogado de su hija. Asustada, subió a la segunda planta y entró en su dormitorio. Vio la cama desecha y se fue directa hacia el baño. Intento abrir la puerta pero había algo que se lo impedía. Empujó con más fuerza y, cuando consiguió abrir, observó horrorizada que el objeto que bloqueaba la puerta era el cuerpo inerte de su hija, que estaba en el suelo -
- ¡Dios mio! - exclamó Laura.
- Si. Tuvo que ser espantoso. A continuación se agachó con rapidez y le buscó el pulso en la muñeca. Era fuerte. Ligeramente más tranquila, la madre de Marta se levantó, cogió el móvil y llamó a urgencias. Pasados quince minutos llegó la ambulancia que cuando llegó encontró a Marta ya consciente, aunque todavía algo desorientada. La montaron en la camilla y se fueron al hospital -
Laura se revolvió inquieta en el sofá. No creía lo que estaba oyendo. Cómo podía haber ocurrido algo así. No sabía qué pensar.
El inspector Husillos pareció entender la mirada perdida de Laura. Estaba muy acostumbrado, por desgracia, a todas estas vicisitudes.
- ¿Qué piensas Laura? - cuestionó el inspector - ¿Sabes qué ha podido pasar? -
- Es muy raro. Es como si alguien hubiese cogido mi cabeza y la hubiese formateado – dijo Laura con sinceridad – Tengo recuerdos de anoche, de la fiesta, de la vuelta a casa y de todo lo demás pero no son nítidos. Me vienen a la cabeza como fotografías –
Entonces el inspector se acercó. Le pidió que le mirase a los ojos. Hizo una mueca, se giró y volvió a sentarse.
- Yo te diré lo que pasa. Os han drogado. Tienes las pupilas de distinto tamaño. Náuseas. Perdida de memoria. Al igual que Marta. Tienes los mismos síntomas que ella pero atenuados. O tu cuerpo tolera mejor la droga o al ser más tarde ya la has metabolizado. O quizás te pusieron menor cantidad. No lo sé – dijo el inspector con resignación – Tienes que ir al hospital. Lo primero es tu salud. Dejaremos las preguntas para más tarde.

Fluoxetina
Rango9 Nivel 40
hace más de 4 años

Ey, me has enganchado! Pretende ser una novela? Muy crack!

Francisco_Merchan
Rango10 Nivel 48
hace más de 4 años

Muchas gracias! No, prefiero dejarlo en relato. Mi primera novela esta ya casi lista. Pronto tendré noticias. Un saludo y gracias por leerme.


#3

Mientras se dirigían al hospital, Laura iba callada y con la mirada perdida. Había querido ducharse pero los agentes no la habían dejado. Existía la posibilidad que también hubiesen abusado de ella. El mero hecho de que eso hubiese podido pasar la repugnaba. De pronto, las lágrimas empezaron a brotar de sus enormes y profundos ojos verdes. Estaba en una maldita pesadilla. Además, su mejor amiga, Marta, debía estar fatal. Se debía sentir muy sola y más teniendo en cuenta que la relación con su madre no era buena. Mientras se terminaba de secar los ojos, aparcaron en la puerta de urgencias. Salieron y fueron a la ventanilla de urgencias donde un agente femenino las esperaba. Les pidió que esperasen un momento. Después de unos instantes la agente salió flanqueada con una médico. Las invitaron a pasar a un box de urgencias. La agente les abrió la puerta con amabilidad, las dejó pasar y a continuación, se quedó fuera.
La ginecóloga que la atendía era una mujer joven. Alta, delgada y de unos 30 años, parecía cansada. Después de hacerle unas cuantas preguntas ordinarias sobre sus datos personales, enfermedades, antecedentes y su ciclo menstrual, la médico pidió a la madre de Laura que saliese de la consulta. Su madre en principio se negó. Pero tras intercambiar miradas con su hija entendió que era mejor dejarla a solas con la doctora. Hablarían de manera más relajada. La joven ginecóloga, con bastante tacto y naturalidad fue preguntando sobre todas los aspectos que consideró necesarios. Luego llegó la parte que Laura más temía: el reconocimiento físico.
Una vez tumbada en el potro, Laura se sintió totalmente vulnerable e indefensa. De nuevo empezaron a aflorar sus lágrimas.
- Tranquila, Laura. Tenemos todo el tiempo del mundo. Iré con mucho cuidado. Ya sabes que esto es necesario. Es un asco y es algo muy desagradable, más en estas circunstancias. Pero hay que hacerlo –
Un par de minutos después, Laura se estaba vistiendo. Seguía teniendo la misma sensación desagradable que cuando se levantó por la mañana. La joven ginecóloga la tranquilizó. A ella al parecer no la habían tocado. Laura suspiró aliviada. Ojalá Marta pudiese decir lo mismo. Cuando estuvo preparada su madre y el inspector Husillos entraron al despacho.
- Ya tenemos el resultado de vuestras analíticas de toxicología – disparó el inspector a bocajarro- Os dieron una droga que se se llama escopolamina. Es un tipo de droga que tiene aplicación sobre todo en trastornos psiquiátricos. Como el efecto más interesante está que consigue anular la voluntad del paciente. En vuestro caso se usaron en dosis muy altas. Además, provoca también lagunas de memoria. Eso explicaría que ninguna tengáis prácticamente ningún recuerdo. Tras su eliminación hepática, la sensación gastrointestinal es la misma que deja una borrachera –
- ¿Nos dieron la misma cantidad de droga? - preguntó Laura.
- No. A Marta le multiplicaron tu dosis por cinco. Ha estado en riesgo de sufrir hasta un infarto. De hecho voy a hablar con mis superiores para que considere el caso como de intento de homicidio, además de la violación –
Cinco veces. Ella se sentía como si la hubiesen apaleado durante horas. Le dolía la cabeza y la sensación nauseosa no la terminaba de abandonar. ¿Quién había podido hacerles aquello? Laura no entendía nada.
Después de salir de la consulta, Laura se sentó en un banco de la entrada a coger un poco de aire fresco. Hundida en sus pensamientos, observó como su madre dialogaba con el inspector Husillos. Instantes después se dirigía hacia ella.

apoptosis
Rango13 Nivel 62
hace más de 4 años

Escribes muy bien! De mayor quiero ser como tú!! :)


#4

-¿Qué tal, cariño? - preguntó su madre - ¿Te encuentras mejor?.
-La verdad es que no. ¿Podemos ver a Marta ya? -
-El inspector me ha pedido que esperemos unas horas. Marta está ahora mismo sedada y no puede recibir a nadie. Me ha dicho que si queremos podemos volver esta tarde. Mientras ¿Quieres que vayamos al italiano que hay cerca del ayuntamiento que tanto te gusta?-
-¿Comer pasta? Me han drogado y han violado a mi amiga. Y tu me quieres llevar a comer macarrones con queso. ¡Eres una imbécil, mamá! No me extraña que papa te abandonase –
La madre de Laura sintió como si le pegasen un puñetazo en la boca del estómago. Contuvo el llanto, miró a su hija y con toda la dignidad que pudo reunir le dijo con voz casi inaudible que la esperaba en el coche.
Tras el momento de ira inicial, Laura reflexionó. Su madre no le había echado ni un reproche en todo el día. No era una mujer con un carácter fuerte. Cuando su padre las abandonó hacía ya seis años, Laura tuvo que tirar de ella para que no cayera en una depresión. Maduró con excesiva rapidez. Y perdió en aquel proceso los pocos rasgos de niñez que todavía tenía. Su madre, poco a poco, se recompuso pero no volvió a ser nunca la misma que ella recordaba de pequeña. Con sus altibajos y problemas, crió a su hija de manera valiente. Siempre estuvo ahí. Sin ser la mujer más fuerte del mundo, supo estar al lado de su hija, contra viento y marea, sin reprocharle jamás nunca ninguno de sus fallos. Laura suspiró, se levantó del banco y se encaminó hacia el coche.
Después de montarse en el asiento del copiloto sin mirar a su madre, notó como crecía la tensión en el ambiente. Varios clenex usados confirmaban lo que se adivinaba en su mirada. Agarrada al volante, con el motor apagado, la mirada de la madre de Laura se perdía en el horizonte.
-Lo siento, mama. No quería decir eso. Es que todo esto me supera –
-Yo también lo siento, hija. No he sido la madre que quizás hubieras necesitado. Te he fallado. Igual que fallé a tu padre –
-¡No digas eso!¡Él nos falló a las dos!¡Él nos abandonó a ambas! Has sido una madre excepcional. Otra persona ya me hubiese echado la bronca. Tu siempre has estado a mi lado. Sin juzgarme. Dejándome ser. De hecho, creo que eres una de las mejores personas que conozco. Estoy muy orgullosa de ser tu hija. Siento haberte hablado así antes. Perdóname –
No había terminado Laura de hablar cuando su madre la miró con los ojos vidriosos. Unos segundos después madre e hija se fundían en un intenso abrazo. Lloraron. Una dejando aflorar los sentimientos de las últimas horas y la otra, los de los últimos años. Un par de minutos más tarde, tras recomponerse ambas, limpiarse el maquillaje corrido y sonarse la nariz, se sonrieron.
-Vamos a por unas pizzas, mama –
Su madre le mezclo el pelo con la mano derecha y a continuación, arrancó el viejo monovolumen.
El pequeño hospital estaba en las afueras. Estaban a unos diez kilómetros de los mejores macarrones con queso de toda la ciudad. Llovía con intensidad. Laura, observaba el paisaje que corría veloz por el cristal. Seguía dándole vueltas a todo lo que había sucedido. Era increíble como podía cambiar tu vida en un minuto, una hora o una noche. De repente, algo las deslumbró por el retrovisor. Laura, que estaba acurrucada en el sillón, se incorporó y miró por la luna trasera. Un todo terreno de color negro y con las lunas tintadas les echaba ráfagas con las luces largas.

Hace más de 4 años

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#5

-Mamá, creo que ese todo terreno te quiere adelantar –
-¡Ah, no me había fijado! Invadiré un poco el arcén para que tenga más sitio –
El monovolumen se hizo ligeramente a un lado. El todo terreno, aprovechando una hermosa recta que tenían por delante, libre de tráfico, empezó a adelantar. Nadie más iba por aquella solitaria carretera. Cuando estaba a su altura y a punto de rebasarles, el coche giró bruscamente, golpeándolas. Su madre se hizo a duras penas con el control del vehículo. Madre e hija se miraron incrédulas. No habían pasado ni cinco de segundos del primer impacto cuando el desconocido volvió a chocar con ellas. Esta vez la madre de Laura no pudo hacerse con el vehículo y se salieron de la carretera. Luchaba por controlarlo. Después de adentrarse unos cincuenta metros por un claro que había en el campo, se estrellaron contra un desvencijado árbol. El impacto fue severo. Estallaron los cristales y saltaron los airbags. Tras pasar unos instantes del shock inicial, Laura se desabrochó el cinturón. Alargó la mano y apagó el motor. Miró a su madre, que se movía inquieta y desorientada.
-¡Mama, mama! ¿Estas bien? -
-Si, un poco mareada. ¿Qué ha pasado?-
-¿Que qué ha pasado? ¡Ese cabrón nos ha echado de la carretera! - protestó Laura- Tenía sitio de sobra para adelantar. No se porque... - dijo antes de quedar interrumpida la frase.
El todo terreno con el que habían chocado se había parado doscientos metros por delante del lugar del impacto. Desde allí se dirigía hacia ellas una figura. Iba protegida por un pasamontañas. Una especie de larga barra metálica iba cogida de su mano derecha. Iba hacia ellas con determinación.
-Mama, desabróchate el cinturón –
-No se si podré. Me duele mucho el hombro izquierdo –
-Tenemos que salir del coche, mamá –
El individuo se acercaba con andar parsimonioso. Estaría ya a menos de 150 metros. Laura creyó intuir que era aquel objeto metálico tan alargado. No le gustó.
-¡Mamá, tenemos que salir ya! ¡Viene hacia aquí! –
-¿Quién hija?-
Laura le señaló por el hueco que había dejado la luna delantera al romperse. En un segundo, su madre comprendió el miedo de su hija.
- ¡Sal, hija, sal! ¡Refúgiate en esa arboleda de ahí! - le gritó su madre - ¡Vete, que ahora te sigo!-
Abrió como pudo la puerta. Salió fuera del coche y comprobó que diluviaba. Estaba el cielo tan cerrado que parecía a punto de anochecer. No eran más de las tres. Laura se giró, agarró a su madre de los brazos y empezó a tirar de ella.
- ¡Espera, no tires, tengo la pierna atrapada! -
Estuvieron forcejeando unos instantes. Nada. Tenía la pierna bloqueada por el volante del coche. Levantaron sus cabezas y vieron, con horror que aquel extraño individuo estaba a menos de cien metros.

#6

-Laura, escúchame. Quiero que vayas a esa arboleda de ahí y te escondas. Pase lo que pase, no te acerques ¿Entendido? -
-Pero mamá … -
Escucharon una fuerte detonación que impactó en la carrocería del monovolumen.
-¡¡Corre!! ¡¡Vete ya!! -
Laura salió del coche y echó a correr en dirección al bosque. Una segunda detonación le pasó cerca de su oreja izquierda. Aquello la espoleó y tras unos segundos interminables consiguió llegar al bosque. Se refugió detrás de un gran sauce y volvió la mirada hacia donde estaba su madre. Laura observó que el individuo, que ya estaba de pie al lado del vehículo, llevaba lo que parecía una escopeta de caza. Aquel tipo se acercó a la ventanilla del conductor y comenzó a hablar con su madre. Después, con toda la tranquilidad del mundo, abrió la escopeta y la recargó. Levantó el arma y apuntó a la ventanilla del conductor. El gritó de su madre y dos detonaciones secas la sacudieron. Laura se quedó helada. Las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos tan abundantes como la lluvia que la estaba mojando. Aquel demonio asomó la cabeza por la ventanilla. Parecía satisfecho de su obra. Sacó un paquete de tabaco y encendió un cigarrillo. Abrió de nuevo su escopeta y la recargó otra vez, dejándola después apoyada en un lateral del coche. Sacó un bote de una maleta que llevaba colgada a la espalda a modo de bandolera. Se asomó de nuevo por la ventanilla e instantes después cogió el cigarrillo y lo echó dentro del vehículo. Una pequeña deflagración le indicó que dentro del coche se había iniciado un fuego. Cogió de nuevo la escopeta y miró en dirección hacia donde estaba ella. Se la colgó y luego, con parsimonia, cogió el mechero y se encendió un nuevo pitillo. Mediría aproximadamente 1,85 metros. Fuerte, de complexión atlética, parecía disfrutar sobremanera con aquella situación. De pronto, aquel individuo cogió su arma de la espalda, apuntó cerca de donde estaba Laura y disparó. El proyectil impactó en un árbol cercano e hizo saltar por los aires varios trozos de madera. Aquello consiguió que Laura volviese a la realidad. Tenía que huir. Pero, ¿hacia donde?. Si se adentraba en el bosque corría el riesgo de perderse. Además, en la espesura, estaría expuesta también a las injerencias del clima. No llevaba suficiente ropa de abrigo. Notó como sus neuronas bullían como una olla de agua puesta en el fuego. De repente, se le ocurrió una idea. A su izquierda había una pequeña pendiente. Intentaría echar a correr en dirección al interior del bosque. En cuanto pudiese se desviaría hacia ese desnivel e intentaría volver a la carretera. Aproximadamente un kilómetro más adelante había una gasolinera. Aunque no era la mejor opción, era su única salida.

Leticia_MS
Rango8 Nivel 38
hace más de 4 años

Realmente enganchada y con un nudo en el pecho. Es increíble tu forma de narrar. Espero nuevos capítulos pronto.

Francisco_Merchan
Rango10 Nivel 48
hace más de 4 años

Muchas gracias! Tu poesia es muy intensa y me encanta. Un saludo y pronto continuaré.....

casandra
Rango13 Nivel 64
hace más de 4 años

muy emocionante!! y muy visual, te engancha!! enhorabuena.


#7

Se levantó y revisó sus zapatos. Cordones listos. Ahora se arrepentía de no estar en mejor forma física. Echó un último vistazo al cazador. Seguía allí de pie, impasible, a unos noventa metros. Vigilando. Laura se deslizó por el suelo hasta que se quedó sin ningún parapeto. Luego contó mentalmente hasta tres, se levantó y echó a correr descendiendo ligeramente de la colina. Tres segundos después otro trozo de árbol cercano saltaba por los aires tras otra sorda detonación. Laura siguió corriendo, espoleada por la adrenalina que inundaba su cuerpo. Tras recorrer unos 15 metros, se paró. Avanzó varios metros andando y rompió todo el follaje que pudo en dirección al interior del bosque. Luego se quitó los zapatos y se desvió hacia la izquierda por la pequeña ladera con cuidado de dejar la menor cantidad de rastros posibles. Tras recorrer unos 10 metros, encontró un tronco de árbol caído. Tenía abundantes hojas secas y ramas encima, con lo que tendría bastante cobertura. Se agachó justo a tiempo. Pudo escuchar con total nitidez la carrera de su enemigo. Intentó calmarse y contener el pánico que la invadía. Luego oyó cómo aquel animal se movía y se acercaba. De pronto, se detuvo. Laura empezó a oír con mayor claridad su respiración agitada. Cada vez estaba más cerca. Se colocó como pudo de nuevo los zapatos y se preparó para echar a correr. Debía estar a no más de ocho o nueve metros. Muy cerca de Laura había un roble de tronco muy grueso. Aprovechando la protección que le brindaba su escondite, fue reptando poco a poco como una serpiente directa hacia el árbol. Cuando consiguió llegar detrás, se incorporó. Ajustó sus zapatos y ató los cordones, preparándose para echar a correr de nuevo.
En ese momento, una fuerte explosión la tiró al suelo. El coche. Una columna de humo empezó a salir de la zona donde se habían estrellado. El animal empezó a blasfemar. Mierda. Por la cercanía de su voz debía de estar justo detrás del tronco caído, al otro lado del roble. Laura respiró con calma. Se concentró en su oído.
-Donde se habrá metido esa maldita zorra…- escupió.

Hace más de 4 años

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escritor_2980
Rango1 Nivel 4
hace más de 4 años

Me gusta mucho! Espero acabarla esta noche!


#8

En el último segundo Laura consiguió, con bastante fortuna, adivinar por que lado del tronco se iba a asomar aquel salvaje. El ruido de una rama al ser pisada la puso en alerta. Con sigilo rodeó el tronco.
- Esa jodida cria se ha tenido que ir bosque adentro. Ya te cogeré en otra ocasión, pequeña -
El animal echo a correr hacía dónde se había producido el accidente. Después de dejar pasar un par de minutos que se le hicieron eternos, Laura se asomó, exhalando un suspiro. No había rastro de aquella bestia. Con sigilo y miedo a partes iguales salió poco a poco de su escondite. Se acercó al lindero del bosque y vio el coche de su madre en llamas. Lloró amargamente. Al menos, habían hecho las paces antes de que se marchase. Mientras se secaba las lágrimas con el borde de la camiseta observó como el todoterreno negro volvía a la carretera, perdiéndose en la lluvia y la niebla que estaba empezando a levantarse. Sacó su teléfono y con resignación se puso en espera.
Tan solo diez minutos después, aquel descampado era un hervidero. Policías, ambulancias, coches de bomberos,....todos corrían de un lado a otro. Le dieron algo de ropa seca y se cambió dentro de la ambulancia. Solo tenía cortes y alguna magulladura. Laura relató lo sucedido al teniente de policía que estaba al cargo. Estaba acabando de contarle lo ocurrido cuando se presentó el inspector Husillos. La palidez de su rostro era explícita.
-¿Por el amor de Dios?¿Estas bien?¿Qué ha sucedido? -
Laura resopló y comenzó de nuevo su historia. Husillos se sentó en uno de los bancos de la ambulancia mientras miraba al teniente cariacontecido.
Tras terminar, la ambulancia salio disparada hacia el hospital. Veinte minutos más tarde, Laura se encontraba nuevamente en un box de urgencias. Los médicos, tras realizarle un riguroso examen, decidieron darle el alta. Salvo alguna magulladura y un par de golpes, sus lesiones eran más psíquicas que físicas. Husillos acordó con Laura que esta volvería a su casa pero con ciertas medidas de seguridad. El agente Vendrell se iría unos días con ella y se convertiría en su sombra. Laura aceptó con desgana. No se sentía con fuerzas para discutir así que se vistió con un viejo pijama del hospital. Pero antes tenia que hacer algo. A regañadientes, Husillos la acompañó a la tercera planta. Quería ver a Marta. Subieron por el ascensor del servicio y entraron a la planta por una puerta lateral. La madre de Marta flanqueaba la entrada de la habitación junto a un policía. En cuanto vio a Laura se fue hacia ella y la abrazó.
-Siento no haber podido venir antes pero es que no me dejaban...-
-¿Sentirlo tu? Yo soy la que lo siente. Has tenido que pasar unas horas terribles, cariño. Siento lo de tu madre, de verdad. Era una buena mujer -
A pesar que Laura pensaba que sus ojos estaban secos, comenzó a llorar de nuevo. Aquel cúmulo de sentimientos y sensaciones brotaron como un manantial después del deshielo. Laura, tachada siempre de arisca y seca, había llorado más en las últimas horas que en toda su vida. La madre de Marta la abrazó. Después de unos instantes, Laura se separó un poco del abrazo de la madre de su amiga.
-¿Puedo verla?- pregunto con timidez.
-No, cariño. Esta sedada. Los médicos han recomendado tenerla así hoy todo el día. Mañana estará como nueva. Al parecer, los daños físicos no han sido muy severos. Solo tiene un pequeño desgarro. El problema sera emocional. Le costara superarlo. Pero juntas lo conseguiremos. ¿No es cierto? -
-Por supuesto. Juntas lo haremos -
-Ahora vete a casa y descansa. Le diré a Marta si se despierta que has venido. Ten cuidado, cariño -
Laura asintió. La verdad es que estaba agotada. Bajaron a la entrada del hospital donde les esperaba el agente Vendrell. Husillos le dio instrucciones y Laura se fue con el joven. Durante el camino se durmió y cuando llegaron a su casa, Vendrell la despertó sin mucho cuidado.

Hace más de 4 años

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#9

A regañadientes, Laura salio del coche y ambos se dirigieron a la casa. El agente la inspeccionó a fondo antes de permitir la entrada de Laura.
-Todo correcto. Puedes pasar Laura-
-Gracias agente -
-Sergi, por favor. Llámame Sergi -
-Muy bien, Sergi-
-Por cierto, ¿Tienes algo de comer? No he cenado con las prisas -
Después de suspirar, Laura se resigno.
-Tienes sobras de pollo en la nevera. También hay embutido y algo de fruta. Y debería haber algo de pan de molde encima del mueble que esta encima de la vitrocerámica. Si no me necesitas me voy a duchar y a dormir. Estoy agotada. Al lado de la cocina hay un pequeño baño con toallas limpias. En este armario tienes mantas. El sofá es bastante cómodo. Buenas noches -
El joven asintió y le dio las buenas noches. Se fue directa a su cuarto. Sacó un pijama cómodo y se fue a su cuarto de baño. Se desvistió mientras se miraba en el espejo. Tenia todo el cuerpo lleno de arañazos. Abrió el grifo del agua caliente y de pronto, al mirar dentro de la bañera, soltó un grito.
Unos segundos después el agente entró atropelladamente en el baño.
-¿Qué sucede? -gritó Sergi mientras entraba de golpe, con la pistola desenfundada.
Laura se limitó a señalar en dirección al sumidero de la ducha. Una asquerosa araña peluda se intentaba escurrir por el. Sergi sonrió mientras se guardaba la pistola. Laura, al notar su desnudez, cogió una toalla y se tapó como pudo. Vendrell metió su bota en la bañera y aplastó al animal sin compasión. Luego miró a Laura de arriba a abajo y salió de la habitación. Cuando cogió la manguera de la ducha para aclarar la pisada, observo con detenimiento la huella. La tierra dejada en la bañera era del mismo tono gris ceniza que manchaba sus ropas. Laura dudo. Era alto y atlético. Y sabia manejar armas. No podía ser. Era agente de policía. Laura meneo la cabeza, sacudiéndose de encima la idea. El cansancio le estaba jugando una mala pasada.
Tras darse una buena ducha, se empezó a encontrar mejor. Se vistió con un viejo pijama de franela y fue a la cocina a hacerse un bocadillo. Aunque estaba agotada, no había comido nada en todo el día y su estómago protestaba insumiso. Cuando pasó por el salón observó con detenimiento a su protector. Estaba sentado, viendo un programa deportivo en la televisión y dando buena cuenta de las sobras de pollo. Negó con la cabeza y, cuando se encaminaba a la cocina, reparó en una pequeña mochila negra que asomaba de aquel gran bolso que había traído el agente. Con cuidado, se agachó y terminó de abrir la cremallera sin hacer ruido, sacando la pequeña mochila. En su interior había un contenedor vacío de liquido para rellenar mecheros y un paquete de cerillas. A Laura se le heló la sangre.
Con cuidado se incorporó y fue a la cocina no sin antes dejar todo como estaba. Trasteó unos instantes en un par de muebles para disimular su presencia. Un minuto después, cuando ya se iba a su cuarto, Vendrell se interpuso en su camino.

Hace más de 4 años

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#10

-¿Estas bien, Laura? ¿Todo correcto? -
Laura dio un respingo. El agente lo notó.
-Si, si, estoy bien. Ya me voy a mi cuarto –
Sergi se la quedó mirando, perplejo.
Entró en su habitación y se fue a por su móvil. Lo guardaba en el cajón de los calcetines. Una vez su madre se lo había cogido sin permiso y había visto una foto suya fumando marihuana. Fue una de las pocas veces que la había castigado. Desde entonces, por precaución, Laura siempre guardaba su móvil allí cuando volvía de fiesta. Rebuscó en su escritorio. Husillos le había dado una pequeña tarjeta con su teléfono. Cuando por fin la encontró, se puso a marcar el número con dedos temblorosos.
-¿Si, Diga? -
-¿Inspector Husillos? Soy Laura. Tiene que venir inmediatamente a casa –
-¿Laura? ¿Qué sucede? -
-¡Es él! ¡Vendrell es el asesino! -
Laura le explicó al inspector sus sospechas. Husillos se quedó muy serio.
-Voy para allá. Quédate en tu cuarto. No llames a nadie. Podrías alertarlo. Estaré allí en unos minutos –
La joven aguardó con insistencia. Cinco minutos después unos nudillos golpearon con suavidad la puerta.
-Laura, soy Sergi, déjame entrar. Tengo que hablar contigo –
-Déjalo. Tengo sueño –
El picaporte de la puerta giró. El pestillo estaba echado y Laura notó como el joven policía intentaba forzar la puerta.
-Laura, abre ahora mismo –
Laura se retrepó en la cama y cogió un paraguas que tenía a los pies de la cama.
De pronto se escuchó un violento crujido y la cerradura de la puerta de su cuarto salió despedida. El agente entró en la habitación con una sonrisa malévola dibujada en su rostro. Se empezó a acercar a Laura, que blandía su paraguas con dignidad.
-¿Qué vas a hacer con eso, pequeña zorra? -
Aquella palabra encendió a Laura. Dio un salto de la cama y se acercó con el paraguas a Sergi. Sin querer pulso el botón de apertura y el paraguas se abrió. Aquello sorprendió al agente, que durante unos segundos, se quedó peleándose con el. Laura aprovecho aquello para salir huyendo. Llegó al salón y miró de reojo. Al fondo del pasillo, Vendrell salia de su cuarto como lo hace un toro de al ruedo. Se encaminó con desesperación a la puerta de la calle cuando chocó con alguien. Cayó al suelo y, cuando levantó la mirada, vio al inspector Husillos, pistola en mano, apuntando a la esquina de donde saldría Vendrell.

te_escribo
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

me voy a comer los dedos como esto no siga ya


#11

Laura gateó como pudo y se escondió detrás del inspector. Un segundo después, Vendrell, también pistola en mano, apareció al fondo del pasillo. Todos se miraron. Inspector y agente se miraron con intensidad, al tiempo que se apuntaban.
De pronto, para sorpresa de Laura, ambos hombres bajaron la pistola.
-Por un segundo, pensé que me ibas a disparar – dijo Vendrell mientras guardaba su arma en la funda.
-Y yo. ¿Qué pasa que no puedes ni controlar a una chiquilla de 18 años? -
Husillos cogió a Laura de los pelos, levantándola. Luego la tiró encima del sofá donde se había sentado Vendrell.
-Tienes que tener cuidado, Sergi. Ha conseguido llamarme al teléfono. ¿ Y si hubiera llamado a la policía? -
-¿Y tu qué eres entonces? -
-Ya sabes a que me refiero - dijo agriamente Husillos - La cagaste esta tarde al no acabar el trabajo y por poco la cagas ahora. Tenemos que ir con cuidado –
-Vale, vale. Iré con más cuidado la próxima vez. Tu también cometes errores. ¿O no te acuerdas ya quién se dejó el condón dentro de la otra zorrita? -
Husillos sonrió. Se sentó en un butacón enfrente del sofá donde estaban Sergi y Laura. Con un rápido gesto sacó su pistola y disparó a bocajarro al joven. La detonación ni se escuchó. Un pequeño silenciador lo evitaba. Laura, aterrada, miró al agente. Un líquido rojo oscuro, brotaba con delicadeza del orificio que ahora tenía en su frente. Poco a poco, el cuerpo se fue volcando lateralmente y cayó encima de Laura, que quedó atrapada debajo. Laura notó como la sangre del joven le empezaba a gotear en el pelo. No se podía mover. Estaba petrificada.
-Tu seguro que no vas a cometer ningún error más, Sergi – dijo Husillos que sonreía satisfecho.
El inspector se quedó mirando a Laura que, como podía, asomaba la cabeza por detrás del cuerpo de Vendrell.
-Será muy triste. Un joven agente, con toda la vida por delante, se vuelve loco y mata a una chica que había sido drogada la noche anterior. El joven, después de las pruebas que se encontraran aquí y en su piso, se descubrirá que también es el autor del crimen de la madre de la joven y de la violación de su amiga. Su superior, un veterano inspector, acudió, por instinto de buen policía, a la casa de la joven donde encontró su cuerpo ya sin vida. Intentó reducir a su compañero pero este se resistió y tuvo que matarlo. En defensa propia, por supuesto. El joven sufrió abusos por parte de su madre en la juventud. Una triste historia para todos. Menos para mi- dijo Husillos que sonreía complacido.
-Malnacido –
-No te pongas así, querida. Le has echado huevos. Bueno, ovarios, en este caso. Además, gracias a la llamada que me has hecho, tengo hasta coartada. Gracias. Ya le dije a este imbécil que era mejor coger extranjeras. Nadie las echa de menos y no son tan guerreras como las españolas. En fin, cogeremos la pistola de Sergi y te dispararé. Siento que esto acabe así. Pero como comprenderás, después de esto, debes morir –

Hace más de 4 años

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Francisco_Merchan
Rango10 Nivel 48
hace más de 4 años

Sólo queda una parte más y se habra acabado. Espero que os esté gustando.....

Leticia_MS
Rango8 Nivel 38
hace más de 4 años

¿Por qué engancha tantísimo? Me encanta.


#12

Laura se removió inquieta debajo del cadáver. Husillos sacó unos guantes de látex y, tras agarrar al agente con fuerza de los hombros, retiró el cuerpo de encima de Laura. De pronto, se escuchó una detonación en seco que retumbó en toda la casa. Husillos se miró sorprendido el pecho. Un orificio humeante confirmaba lo que sus ojos se negaban a creer. Miró a Laura, que sostenía en las manos la pistola del agente Vendrell. Husillos, incrédulo, intentó sacar su arma pero Laura apretó de nuevo el gatillo. Y una tercera vez. Y una cuarta. Y siguió apretándolo hasta que se acabaron las balas del revolver que Vendrell llevaba en la parte lateral de su espalda, encima del cinturón. Husillos tras apoyarse en la pared que había a sus espaldas, se desplomó y un charco de sangre empezó a formarse alrededor de su cadáver.

Hacía un día precioso. Soleado y con una ligera brisa, al aire traía el aroma de la primavera. Habían pasado dos meses desde aquella pesadilla. Laura miró con curiosidad las cicatrices que tenía en sus brazos. Se habían curado hacía mucho, pero las del alma tardarían bastante más. Allí, sentada en aquel banco de piedra delante de la tumba de su madre, Laura se dio cuenta que jamás volvería a ser la misma. Tampoco lo deseaba. Dio un beso en la yema de sus dedos y los apoyó en la lápida. Sonrió al sol y, con su mejor amiga Marta rodeandole los hombros, se giró y se fue, perdiendose en la tarde.

THE END

Francisco_Merchan
Rango10 Nivel 48
hace más de 4 años

Espero vuestros comentarios y, sobre todo, vuestra crítica. ¿Qué se podría cambiar? ¿Que os ha gustado más? ¿ Y lo que menos? Gracias a todos.

apoptosis
Rango13 Nivel 62
hace más de 4 años

Personalmente me ha gustado mucho, logras crear adicción. Quizás me ha faltado saber algo más de la mentalidad enfermiza de los policías asesinos, cómo esas dos mentes perturbadas se unen, si cometieron anteriormente más asesinatos. Mera curiosidad. Enhorabuena!

Francisco_Merchan
Rango10 Nivel 48
hace más de 4 años

Gracias por la critica. Viendolo así, probablemente podría haberlo ampliado un poco conociendo a los policias. La idea de no poner el foco sobre ellos era precisamente para que no se sospechase de ellos (o al menos de Husillos). Muchas gracias por leerme y pronto subiré algo. Un saludo

casandra
Rango13 Nivel 64
hace más de 4 años

Ufff, cuanta tensión!! me ha encantado!! muy visual y muy bien relatada, sorprende hasta el final!! Mi más sincera enhorabuena.

Julia
Rango5 Nivel 22
hace más de 4 años

Buena historia, muy bien contada. Quizá da para más desarrollo... yo me quedo con ganas de atar algunos cabos: ¿Como localizaron a las chicas? ¿Es casualidad que Husillos se encargue del caso o de alguna forma lo ha amañado para controlar la situación? ¿Por qué tenía más droga Marta que Laura? Buen trabajo!

Francisco_Merchan
Rango10 Nivel 48
hace más de 4 años

Gracias por tus apreciaciones, Julia! Es cierto que podría extender más la historia pero lo concebí como relato corto y ahora, a toro pasado, no me parece bien ampliar. Pero muchas gracias de nuevo por molestarte en leerme. Un saludo

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace más de 4 años

No había leído esta historia. Muy buena