SEKHMET
Rango3 Nivel 12 (149 ptos) | Cuentacuentos freelance
#1

¡No! ¡Suéltame, por favor! ¡Te juro que yo no lo hice, fue un accidente! Amanda se arrodilla en el suelo ahogada en lágrimas, viendo entre ellas cómo la habitación en la que se encuentra va disminuyendo peligrosamente atentando contra su vida. Entre un sudor frío y una inevitable amargura, la chica se despierta de la pesadilla que le persigue noche tras noche desde hace tiempo. “Para entender esta historia tenemos que trasladarnos hasta el comienzo, Brasil, donde en un pueblecito no muy conocido, vivía una chica que, intentando mejorar su calidad de vida y cumplir su sueño, arruinó su futuro irremediablemente. Nuestra protagonista, la más pequeña de su hogar, estando un día al cuidado de su madre y su hermano mayor, decidió encender la televisión. En ella se vio cautivada por un espectáculo de ballet, del cual permaneció inamovible delante del televisor hasta que acabó. Al terminar, nuestra pequeña de tan solo ocho años, se dirigió hacia su madre, la cual estaba cosiendo unos pantalones rotos a su hermano mayor. Una vez delante de ella, con voz adulta, Amanda le dijo a su madre ...

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#2

“he descubierto mi objetivo en el mundo mamá”. Su madre, al ver la predisposición de su hija se echó a reír y preguntó curiosa “¿ah sí? ¿Cuál?”, a lo que su hija contestó muy decidida “pues hacer magia bailando, como la bailarina de la televisión”. La madre de Amanda en ese momento no le dio importancia, pues solo era una niña de ocho años llena de sueños e ilusiones. Pero lo que no sabía es que Amanda desde ese día no pensaba en otra cosa que en cumplir su sueño. Tanto le insistía a su madre que esta al final la terminó apuntando a una escuela de danza. Amanda, ponía tanto empeño en sus clases, que en muchas ocasiones descuidaba sus estudios. Su madre, harta de esta situación, le advirtió muy seriamente que si no le dedicaba más tiempo el baile acabaría para ella. Fue entonces cuando nuestra protagonista empezó a compaginar sus responsabilidades y su pasión por el baile por miedo a perder este último. Amanda era muy aplicada en sus lecciones de ballet por lo que su aprendizaje avanzaba muy rápido y su profesora felicitaba a la madre por la hija tan obediente que tenía.
Tras unos cuantos años, al cumplir los catorce, la familia de Amanda le organizó una fiesta de cumpleaños en su casa. Asistieron todos los amigos de la cumpleañera, tanto del colegio como de la escuela de danza, incluso la profesora. Mientras celebraban entre juegos el cumpleaños, la madre de nuestra pequeña Amanda pidió a la profesora que la acompañara a la cocina. Una vez allí, la madre de Amanda rompió a llorar. La profesora, sorprendida, intentó consolarla, la cual recibía innumerables disculpas por parte de la madre de Amanda. “Lo siento, sé que te debo ya dos meses de la matrícula de la escuela” sollozaba. Conmovida por la situación, la profesora decidió perdonarle la deuda pero le pidió que si quería que Amanda siguiera el próximo mes tenía que abonar la matrícula. La madre le prometió que así sería, puesto que sabía que para su hija pequeña el baile era algo muy importante.
Anuncios en el periódico, en farolas, incluso ruegos a sus conocidos para que le dieran un trabajo. Así se encontraba la madre de Amanda tras un mes y medio fallido buscando empleo.

#3

“Se ofrece trabajo a mujeres con experiencia”. A partir de ese momento se acabaron los problemas para su familia y su hija pudo continuar con lo que más le gustaba. Amanda llegaba del colegio y cada día se encontraba a su madre muy bien acompañada por un hombre diferente. En su inocencia y ego, normales en la adolescencia, no le daba importancia a esos detalles. La situación cambió cuando Amanda un día llegó muy emocionada a su casa con una noticia para su madre. La habían escogido para un concurso de ballet en Estados Unidos, pero el billete tenía que costearlo la familia de los participantes. Amanda y su madre, sentadas en el salón de su casa, lo hablaban cuando la madre de nuestra protagonista guardó silencio. Esta no sabía cómo decirle a su hija que no tenía suficiente dinero ya que su nuevo trabajo, el verdadero trabajo que tenía, hacía unos meses que no le pagaba los retrasos. “Amanda, hija, ven siéntate a mi lado” con cara de vergüenza se armó de valor. “Tengo que confesarte que te he mentido durante todo este tiempo”, Amanda no entendía nada y apuraba a su madre a hablar más rápido. “¿A qué te refieres mamá?” insistía la joven impaciente. “Hija, espero que me perdones. Pero no es cierto que trabajo en un supermercado en la ciudad, mi trabajo es más complicado”. Guardó un complicado silencio unos segundos y continuó. “Ejerzo de chica de compañía desde hace unos años para poder sacar a nuestra familia adelante y además costearte la escuela de danza”. Amanda sin palabra alguna comenzó a mirar a su madre de manera diferente mientras esta le daba explicaciones.“Te prometo que lo dejaré, pero ahora es lo único que tenemos para sustentarnos. Siento no poder costearte ese billete para el concurso hija, seguro tendrás otra oportunidad. Tu madre te promete que será la próxima vez”. En milésimas de segundo, Amanda se levantó sin decir absolutamente una palabra, subió a su cuarto y permaneció ahí hasta el día siguiente. Su madre entendía su reacción, así que no quiso molestarla y esperó a que fuera su hija quien diera el paso para hablar. A la mañana siguiente, Amanda bajó por las escaleras con una maleta(...)

#4

y sin ninguna explicación le dijo a su madre que se marchaba, que estaba decepcionada y no quería compartir el mismo techo con una persona que vendía su dignidad por dinero. Su madre, entre lágrimas, le pedía perdón y no era capaz de entender cómo su hija sacaba ese carácter tan egoísta, cuando le había explicado que fue para su beneficio. Después de continuos desprecios, Amanda se marchó de su casa sin ni siquiera dedicarle una despedida a su madre. Ésta tirada en el suelo no paraba de llorar, en el fondo de su corazón habitaba una pequeña llama que alimentaba la esperanza de una madre que desea el regreso de su hija. Esperó todo el día sin moverse del lugar donde su hija la dejó hecha añicos, pero lamentablemente la pequeña que había parido hacía dieciocho años no dio señales de vida. Amanda no cogía el móvil, su madre se puso en contacto con todas sus amigas, con la profesora de su escuela de danza, la cual le dijo que ese día Amanda no había asistido a sus clases, cosa que le extrañaba en una alumna tan ejemplar.

#5

Sin algún tipo de remordimiento y con mucho rencor pensó en donde podía pasar la noche. Inmediatamente llamó a su amiga Cecilia, una compañera y amiga de la escuela de danza. Cecilia era la opción perfecta para Amanda, puesto que sus padres tenían mucho dinero y viajaban muy a menudo, así no se negaría a ayudarla. Amanda se puso en contacto con su amiga, pero no contaba con que los padres de Cecilia eran muy estrictos con dejar entrar a ajenos a su casa. Aún así, tuvo suerte, esa misma mañana los padres de Cecilia habían salido de viaje durante un año y medio. La joven decía que lo hacían cada cierto tiempo por temas de negocios, los cuales desconocía ya que tampoco le interesaba. Cecilia acogió a su amiga en su casa con la condición de que cuando llegarán sus padres ella ya tuviera otro lugar donde vivir. Amanda aceptó, veía mucho tiempo por delante para conseguir otro lugar donde mudarse. Esa misma tarde, Cecilia recibió una llamada, la madre de Amanda le preguntó muy preocupada por el paradero de su hija.. Mientras, Amanda le hacía señas para que no le contase nada y así lo hizo Cecilia. Al principio, la convivencia entre jóvenes era genial, siempre habían sido muy buenas amigas y eso facilitaba todo. El problema comenzó cuando tras unos meses conviviendo, Amanda se fue acostumbrando a las múltiples comodidades a las que estaba hecha ya su amiga Cecilia. Habituada ya a los lujos, la muchacha continuaba su vida como de costumbre basada en múltiples actividades extraescolares y una organización muy estricta. Pero ese orden no estaba hecho para Amanda, siempre había sido muy libre y nunca había tenido tantos lujos y comodidades a su disposición como en ese momento, por lo que se dedicó a aprovecharlo descuidando sus responsabilidades. Comenzó a faltar a las clases sustituyéndolas por continuas fiestas desenfrenadas y compras interminables. Su amiga Cecilia estaba tan ocupada que no se daba cuenta de la mala rutina que estaba adquiriendo Amanda a su costa.. Empezaron a llegar todas las facturas que generaba Amanda, móvil nuevo para desaparecer del contacto de su madre, ropa y multas por continuos escándalos en fiestas privadas, Cecilia decidió hablar seriamente con su amiga.

#6

Sin algún tipo de remordimiento y con mucho rencor pensó en donde podía pasar la noche. Inmediatamente llamó a su amiga Cecilia, una compañera y amiga de la escuela de danza. Cecilia era la opción perfecta para Amanda, puesto que sus padres tenían mucho dinero y viajaban muy a menudo, así no se negaría a ayudarla. Amanda se puso en contacto con su amiga, pero no contaba con que los padres de Cecilia eran muy estrictos con dejar entrar a ajenos a su casa. Aún así, tuvo suerte, esa misma mañana los padres de Cecilia habían salido de viaje durante un año y medio. La joven decía que lo hacían cada cierto tiempo por temas de negocios, los cuales desconocía ya que tampoco le interesaba. Cecilia acogió a su amiga en su casa con la condición de que cuando llegarán sus padres ella ya tuviera otro lugar donde vivir. Amanda aceptó, veía mucho tiempo por delante para conseguir otro lugar donde mudarse. Esa misma tarde, Cecilia recibió una llamada, la madre de Amanda le preguntó muy preocupada por el paradero de su hija.. Mientras, Amanda le hacía señas para que no le contase nada y así lo hizo Cecilia. Al principio, la convivencia entre jóvenes era genial, siempre habían sido muy buenas amigas y eso facilitaba todo. El problema comenzó cuando tras unos meses conviviendo, Amanda se fue acostumbrando a las múltiples comodidades a las que estaba hecha ya su amiga Cecilia. Habituada ya a los lujos, la muchacha continuaba su vida como de costumbre basada en múltiples actividades extraescolares y una organización muy estricta. Pero ese orden no estaba hecho para Amanda, siempre había sido muy libre y nunca había tenido tantos lujos y comodidades a su disposición como en ese momento, por lo que se dedicó a aprovecharlo descuidando sus responsabilidades. Comenzó a faltar a las clases sustituyéndolas por continuas fiestas desenfrenadas y compras interminables. Su amiga Cecilia estaba tan ocupada que no se daba cuenta de la mala rutina que estaba adquiriendo Amanda a su costa.. Empezaron a llegar todas las facturas que generaba Amanda, móvil nuevo para desaparecer del contacto de su madre, ropa y multas por continuos escándalos en fiestas privadas, Cecilia decidió hablar seriamente con su amiga.

#7

Habían pasado ya nueve meses y lo único que hacía Amanda era aumentar el número de facturas, por lo que a Cecilia no le quedó más remedio que amenazar a su amiga con echarla de su casa si no cambiaba. Amanda le prometió que cambiaría, volvería a sus responsabilidades pero que por favor no la echara ya que aún no había encontrado un sitio para vivir. Cecilia se ablandó y le dio un voto de confianza a la que había sido su amiga durante años. Pero con lo que no contaba la joven es que como esa situación iban haber muchísimas más. El ego de Amanda al sentirse falsa dueña de toda aquella fortuna fue aumentando. La niña que una vez se propuso cumplir su sueño como bailarina, había descuidado lo que había sido lo más importante para ella durante años, el ballet. Cambió sus zapatillas de ballet por los vicios que le proporcionaba el dinero ajeno, que no le costaba ganar.

Continuas amenazas de Cecilia, lamentaciones y disculpas por parte de Amanda hicieron transcurrir el tiempo sin que las jóvenes se dieran cuenta, sobre todo para Amanda. Llegó el año y medio, y así la llegada de los padres de Cecilia que sorprendieron a las jóvenes que no habían sido conscientes del tiempo que había pasado. Los padres de la joven la llamaron para informarla de que ya habían llegado de su viaje a Méjico y que iban de camino a casa. Cecilia bloqueada no sabía qué hacer con la situación, había mentido a unos padres tan estrictos como los suyos y además tenía la responsabilidad de una amiga sin un lugar donde ser acogida. A pesar de la cantidad de dinero que tenía la chica, su conciencia no le permitía dejar a su amiga Amanda en la calle. Así que en las dos horas que tardaron los padres en llegar del aeropuerto a la casa, las jóvenes idearon un plan que Amanda no se esperaba para nada y destruyó el mundo imaginario que había creado haciéndolo añicos.
No le quedaba otra opción que aceptar el plan de Cecilia si no quería quedarse en la calle. De repente, en la puerta principal de la casa, comenzaron a escuchar voces adultas de unas personas refinadas y exquisitas. Los padres de Cecilia habían llegado a la casa, esto no suponía ningún problema ya que el plan estaba puesto en marcha.

#8

El servicio de la casa se reunió en el pasillo para recibir a los señores y darles la bienvenida como de costumbre, estos agradecieron educadamente el gesto cuando se percataron de una nueva presencia, así que decidieron preguntar a su hija. “Dinos hija, ¿Quién es esta nueva doncella?” preguntó el padre con voz seria e imponente, a lo que Cecilia respondió “Padre me he tomado la libertad de contratarla, me veo muy agobiada con mis obligaciones y necesito ayuda personal. Había pensado en Rita pero ella ya tiene suficiente con encargarse de una casa tan grande, ¿no crees?”. El padre permaneció pensativo intercambiando miradas con su esposa, siempre habían sido ellos los que elegían el servicio a conciencia por sus temas de negocios. “Está bien hija, pero ya sabes que tenemos ciertas normas en esta casa espero que se la sepas imponer bien y ella las acate correctamente”. Cecilia asintió y miró con ojos desafiantes a la nueva doncella. “Dime, ¿Cómo es su nombre joven?” Preguntó la madre a la chica, “Amanda Sánchez, señora” respondió temblorosa la nueva doncella. “¿Cuánto tiempo permanecerás al servicio de Cecilia?” Continuó con su cuestionario, a lo que inmediatamente respondió Cecilia interrumpiendo la dudosa respuesta de Amanda “Tan solo este mes, madre. Además, Amanda no cobrará salario a cambio de alojamiento. Cuando acabe mis estudios le daremos una pequeña recompensa por su trabajo y prescindiremos de sus servicios”. La respuesta de Cecilia se debía al rencor que había generado Amanda con su egoísmo y desagradecimiento en su amiga. Los padres de Cecilia se quedaron satisfechos con la respuesta y se retiraron al despacho, por otro lado, Amanda consciente de su antiguo comportamiento tuvo que acatar, sin más remedio, a partir de ese momento las nuevas órdenes de la señorita de la casa. En presencia de sus padres era más dura con Amanda, pues tenía que hacer ver que trataba, a la que no sabían que era su amiga, como una chica más del servicio. Pero en ausencia de ellos, Cecilia disminuía su carácter y Amanda aprovechaba para recriminarle su comportamiento hacia ella.

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hace casi 5 años

Se acaba de colar la historia en el TOP semanal! :)