David_Casado
Rango10 Nivel 49 (5859 ptos) | Fichaje editorial
#1

Cuando se despertó, aún faltaban varias horas de angustia hasta su ejecución. A las diez de la mañana, un redoble de tambor anunció su salida del patio de los Calabozos de la antigua Cárcel de Corte. En la plaza, al pie de la fachada barroca del contiguo Palacio de la Audiencia, le aguardaba el pelotón de caballería encargado de su custodia, junto con los carceleros y el borrico que arrastraría el serón de esparto, colmado de paja, sobre el que le obligaron a sentarse, con las manos esposadas y solo el consuelo de un crucifijo de madera.

Con apenas 39 años, sintiéndose enfermo, sucio, y con barba de varios días, su aspecto era deplorable, y le tiritaba todo el cuerpo por la fiebre y el frío. Pero ni siquiera le habían dejado asearse y calzarse debidamente, y aún lucía su gastado uniforme militar del que habían arrancado todos los distintivos de su graduación. Era evidente que sus enemigos disfrutaban teniéndole en tan lamentable estado, pero agradeció las oraciones de los tres frailes dominicos que, portando una gran cruz, le acompañaban en su duro trance.

Hace alrededor de 4 años Compartir:

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argonautamike
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 4 años

¡Puxa Riego! Siempre que paso por la Plaza de la Cebada tengo presente la ejecución de este asturianín de Tineo.
Quedo a la espera de la segunda parte.

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

@David_Casado me alegra mucho verte de nuevo participar en el certamen. Y como en el anterior, voy a seguir tu savoir faire de historiador que entretiene y enseña al mismo tiempo. Tienes mi voto! Un abrazo muy grande!

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

Magistral relato, narrativa puntillosa y precisa. ! Muy bueno !.

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace alrededor de 4 años

Me gusta tu forma de narras compañero, la pulcritud con que escribes y el refinado léxico que utilizas. Un saludo, te deseo mucha suerte.

Pitty_SinrosEtro
Rango12 Nivel 56
hace alrededor de 4 años

@David_Casado qué maravilloso verte de nuevo en un concurso y que nos ilustres con tu maestría en historia. Mucha suerte

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

Me encanta la prosa de este nuevo relato. Un honor, pero sobre todo un placer leer sus historias.

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 4 años

@David_Casado, un verdadero placer leerte, como siempre. Un inicio perfecto. Te deseo muchísima suerte!

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 4 años

Impecable. Mucha suerte ;)

Sebas_Yayyan
Rango1 Nivel 0
hace alrededor de 4 años

David, aqui estamos para seguirte en tus nuevos relatos, que como siempre nos tendran en vilo. Mi voto. Un fuerte abrazo

aliadadelavida
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 4 años

Me has trasladado a otro lugar, eso significa que es muy bueno, seguiré tus pasos

Paula_Treides
Rango12 Nivel 58
hace alrededor de 4 años

Buenas @David_Casado
Mismo inicio, veremos si el final también.
Espero leer como nos narras la muerte de este "militar liberal" con el que acabaron también aquellos tres años de lucha por la libertades en España.
Saludos.

lasourise
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 4 años

Hola,@David_Casado:
Muchas gracias por tu visita.
Por supuesto no me defraudó el comienzo de tu relato; ya me informé sobre tu personaje, como lo hago después de cada una de tus historias. Como siempre, impecable. Un saludo.

Vizqui
Rango11 Nivel 54
hace alrededor de 4 años

Por lo que he leído tuyo debes poseer un alma reencarnada porque no me explico como puedes describir con tanta exactitud todos los entornos y escenarios :) Siempre un gusto leer textos como éste. ¡Un abrazo!

monjedelapaz
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

¡Aquí estoy querido @David_Casado! En realidad, son dos "aquí" los que me reciben en tu casa. Tu propio "prólogo" y la escena que narras.
Leyéndote rescato de mi experiencia vital esa ya sanada frustración que llevé a cuestas tras el bachillerato: la de no haberme enamorado antes de la Historia.
Tu estilo contiene, estoy seguro, análisis de los hechos, pero también la posibilidad de "vivirlos" al revivirlos al lado de los protagonistas.
Además, tu prosa tiene la agilidad del periodista, que dice mucho en pocas frases, y la penetración del literato, que describe con detalle exteriores e interiores, atrezzo y sentimientos.
Riego a tu "Riego" con un like para que pueda situarse donde su calidad merece.
¡Un abrazo, periodista del tiempo!
:-)

DimasPrychy
Rango11 Nivel 51
hace alrededor de 4 años

@David_Casado No sabes el placer que da leerte. (Es curioso que se pierda la fe en la escritura como labor universal en un sitio como este... pero afortunadamente hay personas como tú para llevarme la contraria en mi postura.)

leo1
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 4 años

Me conmueve este inicio, cargado de mucha dignidad para el ofendido, se me hace que en la escritura podemos restaurar "cosas" perdidas...mucha suerte!!!

Tete
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 4 años

Sigo pensando que eres la perla de este océano de tinta. Enhorabuena maestro.

SioSalmeron
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 4 años

Qué fino que esté inspirado en algo real.

_Alejandra_
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 4 años

¡Hermosura de vocabulario, exquisita expresión! Un grande de esta pagina, dice mucho con pocas palabras. Muchas felicidades y éxitos compañero, cuentas con mi apoyo y ya tienes una nueva admiradora ;)

Ranacien
Rango9 Nivel 41
hace alrededor de 4 años

Genial y brillante comienzo. Uno de los mejores que he leído!!! Ya quiero leer la siguiente caja. Suerte!

pukk
Rango8 Nivel 38
hace alrededor de 4 años

La historia oficial no me interesa especialmente, pero me apasionan las historias que toman vida a través de tu exquisita prosa, tu increíble sabiduría y tu maestría a la hora de describir con pocas palabras situaciones, detalles, emociones y sentimientos, siempre con una rigurosidad digna de elogio. Eres uno de mis referentes a la hora de seguir en este espacio. Mucha suerte @David_Casado. Y aunque, evidentemente, tu valía no depende del lugar que ocupes en el ranking, ojalá pueda verte un día en el lugar que mereces, que no es otro que en el del ganador.

Hypatia_13
Rango7 Nivel 31
hace alrededor de 4 años

Es sencillamente estupenda.

Pamuk
Rango10 Nivel 45
hace alrededor de 4 años

aquí hay una gran historia, es grato leer un buen escrito madurado.

VikMartin
Rango11 Nivel 54
hace alrededor de 4 años

Me siento pequeña al lado de semejante grandeza.

Carlos1980
Rango4 Nivel 18
hace alrededor de 4 años

Siempre me sorprende lo bien que te documentas!, muy bien!


#2

Un segundo redoble de tambor fue la señal para que todos iniciaran la marcha, bajo la fría y grisácea atmósfera que alumbraba la jornada de aquel viernes, 7 de noviembre de 1823. El oficial al mando de la pequeña comitiva, tenía la orden de recorrer despacio el trayecto que va desde el actual Palacio de Santa Cruz ─sede del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación─ a la vieja plaza de La Cebada, para que los vecinos de Madrid y los muchos curiosos que habían llegado a la capital con motivo de la ejecución del «traidor», pudieran disfrutar con el siniestro espectáculo.

Y en efecto, los escasos seiscientos metros que separaban al general Riego del lugar en el que lo iban a ajusticiar, aquel macabro cortejo tardó en cubrirlos casi media hora, marchando con parsimonia. Nada más cruzar la plaza de la Audiencia y pasar por delante de la estrecha calle en donde ejercían su oficio los botoneros, en los aledaños de la Plaza Mayor, el reo y su cortejo llamaron la atención de los vecinos, y además de los transeúntes, muchos otros se asomaron por las ventanas y balcones al enfilar la calle Imperial. Debido a su pendiente, el pelotón de soldados iba por delante frenando a sus monturas, antes de acceder a la más amplia y populosa arteria de la calle Toledo. Allí aminoraron nuevamente el trote de los animales poniéndoles al paso, para que las gentes ociosas se detuvieran a ver al convicto, dando ocasión a los más cerriles y atrevidos, para que le manifestaran su rechazo escupiéndole a la cara.

Al alcanzar la esquina de la calle en donde laboraban los latoneros, los paisanos ya eran un gentío que interrumpían el trasiego de los carros y algunos carruajes, y que rápidamente se fue incrementando con las gentes que subían a presenciar la conducción del preso a la horca, desde la plazuela de Puerta Cerrada y la calle Segovia; entonces una de las principales vías de acceso a la ciudad, trazada sobre el pronunciado barranco del cauce del arroyo San Pedro, camino del Manzanares y el hermoso puente de Segovia. Un poco más adelante, la comitiva se topó con la multitud que taponaba el cruce de la calle Toledo con las de Tintoreros y la Colegiata, a escasos metros de la basílica de San Isidro, en cuyas escalinatas se agolpaban muchos fieles expectantes que enseguida les estrecharon su camino.

Detenidos los soldados para abrirse paso con un nuevo repique de tambor, y con todas las gentes guardando silencio, fue el momento elegido por los frailes dominicos para rezar en voz alta una oración pidiendo al patrón de Madrid, delante de su Iglesia, su intermediación ante el Altísimo en favor del alma del condenado. Muchas voces anónimas se unieron al rezo, pero la ocasión también sirvió para que algunos adultos levantaran en brazos a los más pequeños, que querían contemplar al «traidor». Tal y cómo les explicaban a los niños diciéndoles algo parecido a: ¡Mirad, ahí va el general Riego…, molido a palos y camino de la horca!

El mariscal de campo Rafael del Riego y Flórez Valdés (Santa María de Tuñas/Tineo/Asturias, 1785), había sido apresado el lunes 15 de septiembre, cuando tras haberse refugiado en el cortijo del Pósito, cerca de la localidad jiennense de Torreperogil, unos buhoneros lo guiaron hasta la aldea de Arquillos, en donde fue reconocido y su alcalde lo hizo prisionero. Justo el día anterior, había comandado el III Ejército de Operaciones reclutado a toda prisa en Andalucía, y con cuyas mermadas fuerzas se enfrentó a las numerosas tropas francesas del general Foissac-Latour y el coronel D´Argout, en la batalla de Jódar (Jaén), en la que fue derrotado y cayó herido.

Encarcelado en el Ayuntamiento de Andújar, los iracundos vecinos del pueblo se agolparon alrededor del consistorio con la intención de «degollarle», por haberles traído la desgracia de los saqueos y violaciones a manos de los soldados enemigos. Solo gracias a la intervención de un destacamento de húsares galos, requeridos por el alcalde de la villa, se pudo evitar su linchamiento. Dos días después, sintiéndose ya enfermo y con una herida de sable mal curada en su rodilla, los franceses le trasladaron a Madrid, siendo encerrado en el Seminario de Nobles primero, y en la prisión de la Corona después.

Allí fue incomunicado y le negaron los servicios de un médico, privándole incluso de alimentos para debilitar su voluntad, sometiéndole a tortura para que mostrara su arrepentimiento por escrito. La crueldad contra su persona también intentó alcanzar a sus allegados más fieles, a los que no les quedó más remedio que huir. Avisados del peligro que corrían, su joven esposa María Teresa del Riego y Bustillos ─su querida sobrina Puchurra, 16 años más joven que él─, con la que se había casado dos años antes, y su hermano mayor Miguel Antonio del Riego, canónigo de la catedral de Oviedo, que aún permanecían en Cádiz, se pusieron a salvo huyendo precipitadamente a Gibraltar y embarcándose en el primer buque que partió del Peñón con rumbo a Londres.

Nada más llegar a la ciudad del Támesis, el prelado envió una carta a su amigo el escritor, político y diplomático: François-René, vizconde de Chateaubriand (1768-1848), entonces ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Luis XVIII, solicitando su mediación para tratar de evitar la muerte de su hermano; pero su petición no obtuvo respuesta. Como tantos otros liberales, el canónigo viviría exiliado en la capital británica durante el resto de su vida, manteniéndose gracias a ser un erudito bibliófilo, y a los ingresos que le proporcionó la pequeña librería que mantuvo abierta hasta su muerte (1848). Respecto a Teresa, la mujer enfermó enseguida de neumonía, víctima del insalubre clima londinense y quizá también de su desgracia, y apenas sobrevivió a su esposo unos pocos meses (falleció el 19 de junio de 1824), siendo enterrada por su cuñado en la pequeña capilla de Moorsfield.

Seguramente, Miguel del Riego ignoraba que su admirado Chateaubriand y el canciller alemán Metternich, habían sido los impulsores del tratado secreto firmado por Austria, Prusia, Francia y Rusia, el 22 de noviembre de 1822, en el que se afirmaba: «El sistema de gobierno representativo es tan incompatible con el principio monárquico como la máxima de soberanía del pueblo es opuesta al principio de derecho divino». Y se encomendaba a Francia la misión de restablecer en España «el estado de cosas anterior a la revolución de Cádiz». Hoy sabemos lo que mucho después explicó el famoso autor de sus románticas “Mémoires d´outre-tombe” (Memorias de ultratumba), de su puño y letra, señalando en sus escritos políticos (1838): «El gran asunto del Congreso de Verona fue la guerra de España; se ha dicho, y se repite aún que esa guerra fue impuesta a Francia; es precisamente lo contrario a la verdad. Si hay un culpable en esa memorable empresa, es el autor de esta historia».

Desgraciadamente, todo se precipitó tras la ocupación de Madrid por los franceses (24 de mayo de 1823). El Gobierno y las Cortes se replegaron a Sevilla, en donde estas celebraron su histórica sesión del miércoles 11 de junio. En aquella jornada, el presidente de la Cámara, Rafael del Riego, votó favorablemente la moción de incapacidad del rey Fernando VII, al que tras la invasión de los «Cien mil hijos de San Luis», mantenían retenido en un palacete gaditano. La mayoría de los diputados respaldaron la propuesta formulada por el político liberal Antonio Alcalá-Galiano ─hijo del héroe de Trafalgar─ y el militar Evaristo Fernández de San Miguel, según la cual: «No queriendo Su Majestad ponerse a salvo, no podía estar en el pleno uso de su razón, pareciendo más bien a primera vista que quería ser presa del enemigo de la Patria». Consecuentemente, las Cortes declararon la incapacidad del monarca, nombraron una Regencia para gobernar España, y retuvieron preso al tirano.

Apenas cuatro meses después, Alcalá-Galiano y otros muchos diputados liberales habían tenido que huir a Londres, condenados a muerte en rebeldía y con su cabeza puesta a precio; mientras que el íntegro Rafael del Riego era quien cargaba con todas las culpas, aguardando su muerte preso en nombre del infame rey al que formalmente, aquellos representantes de la soberanía nacional habían depuesto. Y fijado el viernes 10 de octubre de 1823 como fecha del juicio sumarísimo contra su persona, el fiscal del Reino solicitaba del tribunal, presidido por el alcalde de Sala Alfonso Cavia, que declarara al reo: «convicto y confeso del crimen de alta traición y delito de lesa Majestad (…) condenándole a la pena de último suplicio y su ejecución en la horca (...) con el agravante de que su cadáver se desmiembre en cabeza y cuartos, colocándose aquélla en las cabezas de San Juan y el uno de sus cuartos en la ciudad de Sevilla, otro en la isla del León, otro en Málaga y otro en esta Corte».

De acuerdo con su defensor, el abogado Faustino Julián Santos, Riego se negó a declarar ante el tribunal porque como diputado que era, gozaba de inviolabilidad por sus opiniones y votos, y según la Constitución que había jurado cumplir (artículo 128), su único juez posible eran Las Cortes. Pero los esfuerzos del letrado, intentando convencer además a los magistrados respecto a que un militar de su graduación no podía ser condenado a la horca como un vulgar criminal, fueron en vano. Al humillado soberano, solo le valía el escarnio de una muerte indigna, y el general fue juzgado y condenado: «por haber despojado al Rey de la sombra de autoridad que le dejaba la llamada Constitución».

osgonso
Rango11 Nivel 54
hace alrededor de 4 años

Que el héroe vilipendiado del concurso eres tú, a pocos de los que tenemos cierto criterio se nos escapa.
Independientemente de lo que pueda gustar el género, es innegable que mira a la media de calidad del concurso desde un septuagésimo piso.

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

Profesor, ha logrado despertar mis ansias por investigar sobre este General Riego. Ahora es que puedo leerle con calma y placer, y como siempre, ha valido la pena.

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 4 años

@David_Casado, suscribo totalmente las palabras de @osgonso.
Admirable, como siempre, el trabajo y la calidad. Un placer leer historia así.
Muchísima suerte y feliz año!!

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

! Un texto, sinceramente formidable !.

lasourise
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 4 años

@David_Casado.
Estimadísimo. Un saludo respetuoso por su erudición y por la pulcritud de su estilo. Feliz Año Nuevo.

leo1
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 4 años

Feliz 2016!!! Y muy poco que agregar, excelente trabajo no solo por lo que se traduce en su producto final al escribir, sino por lo que está antes ardua investigación y pasión por lo que se hace, felicidades!!!

GinoFactap
Rango9 Nivel 42
hace alrededor de 4 años

probablemente el mejor relato del concurso.

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 4 años

Gracias por hacernos leer "la Historia tan bien contada" y regalarnos estos momentos.

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

@David_Casado y me vuelvo a preguntar, ¿has publicado algún libro de historia firmado por tu pluma? Te reafirmo que sin duda lo compraría porque de la forma en la que la narras me anima a seguir leyendo más y querer saber más. Gracias por presentarte a este concurso. Calidad histórica literaria de este calibre se compra caro en librerías, pero tú nos lo ofreces gratis. Fácilmente, con un libro terminado podrías competir con probable éxito en certámenes de literatura histórica. Un abrazo y feliz año!

OliviaWarlocks_91
Rango10 Nivel 46
hace alrededor de 4 años

Que heroe!!. Que historia!. Que manera de contarla!. Aplausos!. Te sigo leyendo pronto!!

pukk
Rango8 Nivel 38
hace alrededor de 4 años

Redescubrir retazos de historia narrada con esta maestría me reconcilia con esta asignatura que un día recibí de forma aséptica, sin explicaciones emocionales, y mucho menos sin creatividad. Gracias @David_Casado por hacer que muchos de nosotros nos volvamos a enamorar de la historia. Feliz año!

GuadalupeVelasco_912
Rango6 Nivel 29
hace alrededor de 4 años

Fue como regresar a los folios del archivo local. Una propuesta única y muy limpia en este mar de exploradores enloquecidos. Me ha gustado mucho.

rosa_garciapalacio
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 4 años

Bueno!
sorprendida no?
me encantan tus relatos

suerte y feliz Año!

Jinova
Rango8 Nivel 39
hace alrededor de 4 años

una buena historia muy bien redactada, ya espero más.


#3

El redoble de tambor en el patio de calabozos, anunció la presencia del alcalde de Madrid Mariano Rufino González en la prisión. Era la mañana del miércoles 5 de noviembre, y el edil llegó acompañado por el alcaide de la Real Cárcel de la Corte y un escribano del tribunal. El motivo de la visita fue comunicarle al general la sentencia del tribunal, firmada el pasado 27 de octubre: «Por la que se condena a don Rafael del Riego á la pena ordinaria de horca, á la cual se le conducirá arrastrado por todas las calles del tránsito, y á la confiscación de todos sus bienes, aplicados á la Real Cámara de S.M., y además en todas las costas procesales (…) negándosele el fusilamiento que como mariscal del Ejército le corresponde, a tenor de sus graves delitos».

Los comisionados le anunciaron que la sentencia se ejecutaría apenas 48 horas después, justo el tiempo necesario para levantar su patíbulo en la plaza del mercado de La Cebada. A continuación, Riego fue visitado por su defensor, encargado de tomar nota de sus últimas voluntades, y quien a la vista del lamentable estado en el que lo encontró, exigió, sin conseguirlo, que por lo menos lo asearan y le procuraran un uniforme limpio y una comida decente, junto con la necesaria atención médica. Finalmente, el preso solo recibió el consuelo de los frailes dominicos, confesándose con el padre Vicente, otro de los pocos hombres capaces de apiadarse de él y al que los carceleros permitieron acompañarle durante sus últimas horas de vida, resultando absolutamente falsa la carta de su arrepentimiento que, supuestamente, escribió durante la víspera de su muerte.

Obviamente ese escrito ─que solo reprodujo Modesto Lafuente en su voluminosa “Historia General de España” (1850-1867)─, hoy está totalmente cuestionado por su autenticidad. Sin duda, se trata de un infundio que pusieron en boga los monárquicos y más aún, del texto que le hubiera gustado ver firmado al indigno Borbón para justificar su crimen. Aquel ser infame, taimado, mendaz, perjuro, rastrero y servil ante Napoleón ─se le apodó «el servilón»─, del que se decía que no se le conocía una mala palabra ni una buena obra. No en balde, el tirano había «suplicado» a la Santa Alianza, reunida en el Congreso de Verona (diciembre 1822), el envío de tropas para restaurar su odioso poder absoluto. Así obtuvo el socorro de su primo francés el duque de Angulema, quien el 7 de abril de 1823 cruzó la frontera por el Bidasoa al mando de los «Cien mil hijos de San Luis» ─60.000 hombres en realidad─, para poner fin a sangre y fuego al esperanzado Trienio Liberal (1820-1823).

Rafael del Riego vivió aquella breve experiencia democrática con verdadera pasión y vocación de servicio a la Nación, respirando los aires de libertad que trajeron la abolición de la deshonrosa Inquisición, el parlamentarismo, la prensa sin censura, y en su caso, el no tener que ocultar su condición de masón. El nuevo gobierno liberal recompensó su audaz pronunciamiento, nombrándole mariscal de campo y poco después capitán general de Galicia, aunque no llegó a ocupar el cargo por los avatares políticos, hasta que nuevamente le designaron capitán general de Aragón (1820). Precisamente sería estando destinado en Zaragoza, cuando contrajo matrimonio por poderes con su sobrina (18 de julio 1821). Recordemos que el general había nacido en el seno de una familia hidalga asturiana, en donde estos enlaces habidos dentro del círculo del parentesco, resultaban más habituales de lo que hoy pensamos.

Su padre era un ilustrado y literato de cierto prestigio: Eugenio Antonio del Riego Núñez, y el joven Rafael estudió «Leyes y Cánones» en la Universidad de Oviedo, trasladándose a Madrid en 1807, llevado de su vocación militar. Alistado como oficial en la Guardia de Corps, intervino en el famoso Motín de Aranjuez (17 de marzo 1808) que derribó del poder al favorito Manuel Godoy, e iniciada la Guerra contra Napoleón, el general Murat le envió prisionero a El Escorial, de donde logró evadirse, incorporándose a la Junta Suprema de Defensa del Principado de Asturias.

Nombrado capitán en la división del general Acevedo, al poco tiempo fue designado como su ayudante, participando en la sangrienta batalla de Espinosa de los Monteros (10-11 de noviembre de 1808/Burgos), en la que las tropas españolas sufrieron una significativa derrota. Intentando proteger la vida de Acevedo, al que un grupo de soldados del regimiento del coronel Tascher mataron a estocadas, Riego fue hecho prisionero y deportado a Francia hasta el final del conflicto. Allí conocería las teorías liberales y entraría en contacto con algunos francmasones, y tras ser liberado, pudo viajar durante unos meses por Alemania y el Reino Unido antes de retornar a España (1814). Reincorporado al ejército, Riego juraba la Constitución de 1812 ante el reputado general Luis Lacy y Gautier ─fusilado por liberal en el castillo de Bellver (Palma de Mallorca) el 5 de julio de 1817─, quien falto de buenos oficiales y apreciando sus destacadas capacidades para el mando, le ascendería al empleo de teniente coronel.

Pero profundamente defraudado por la deriva absolutista de la Corona y la ominosa ejecución de su mentor, el general Lacy, por pronunciarse en contra del gobierno del infame monarca, Riego se unió a la proscrita Masonería, adoptando el apodo de «Washington» en honor al libertador de Norteamérica. Dentro del clima de las logias, tan opuestas a los dos absolutismos imperantes en su tiempo: el monárquico y el religioso, el militar por fin encontraba el sostén ideológico contrario a este injusto principio, tanto por su condición opresora como por la conciencia cabal de haber estado a punto de producir la pérdida de la Nación. Este convencimiento le llevó a reivindicar un nuevo régimen político, asentado sobre los ansiados postulados de la revolución francesa y el credo masónico: libertad, igualdad y fraternidad.

Con su carácter discreto, su tino para las decisiones políticas y militares, su nula ambición personal ─jamás reclamó el poder para sí mismo─, y probada nobleza de carácter, pronto se granjeó el aprecio de todos sus correligionarios en las logias y los cuarteles, implicándose junto con otros liberales, para reinstaurar la ansiada y malograda Pepa ─la Constitución gaditana fue aprobada el 19 de marzo de 1812, festividad de San José─. De ahí su decisión de solicitar su traslado al ejército de Andalucía (febrero de 1817), que se estaba formando para poner punto final a los brotes independentistas que ya florecían en Hispanoamérica.

En estas circunstancias, nos recuerda Antonio Alcalá-Galiano en sus conocidos: “Apuntes para servir a la historia del origen y alzamiento del ejército destinado a Ultramar en 1 de enero de 1820”, llegaron a Cádiz muchos oficiales y marinos procedentes de los virreinatos americanos, dispuestos a arriesgar sus vidas por decir y hacer lo que juzgaban justo y bueno para el progreso de la patria-nación. La mayoría de ellos propugnaban el restablecimiento de aquella primera Constitución, como único medio para solucionar los problemas de España sin más derramamientos de sangre, y atajar de paso el gran descontento de los súbditos americanos, que ya no se sentían representados por la Monarquía.

«Nunca, desde la funesta época de 1814 ─escribe Alcalá-Galiano─, se presentó más halagüeña perspectiva a los españoles amantes de su patria, que la que ofrecía el proyecto concebido en 1819 por el conde de La Bisbal, y concertado entre varios vecinos de Cádiz y un crecido número de oficiales del ejército expedicionario. Todo cuanto podía apetecerse para mudar tranquila y ordenadamente la suerte de la Nación y restituirla su gloria y libertad, se hallaba en manos de los promovedores del alzamiento. Un ejército respetable en pie de guerra y decidido a la empresa, ya por repugnancia de las clases inferiores al embarque, ya por las ideas sublimes y generosas de la oficialidad; las reliquias de nuestra Marina reunidas en un punto, y medio reanimadas; cuantiosos fondos a duras penas allegados en medio de la general estrechez; la posición de la isla Gaditana, fuerte por naturaleza, y fuerte por la opinión, tanto de haber sido la barrera contra la cual se estrelló el poder francés en los tiempos de su mayor auge, cuanto la de ser la cuna y asilo de las ideas liberales; y, por último, el convencimiento de que la Nación odiaba al Gobierno, que la tenía esclavizada, convencimiento que aseguraba el éxito y legitimaba la idea de la insurrección».

Con estos apoyos comenzó a fraguarse la conspiración contra el absolutismo, en la que Riego se comprometió desde el primer momento. Entre los implicados, destacaron burgueses y comerciantes gaditanos como Javier Istúriz, el abogado Beltrán de Lis, y el financiero Juan Álvarez Mendizábal, quien pudo obtener aportaciones para la causa gracias a sus contactos con los empresarios de la City londinense, además de otros militares como Evaristo de San Miguel y el coronel Quiroga.

Sin embargo, los conjurados no contaban con la traición del propio Enrique O´Donnell, conde de La Bisbal, quien finalmente se vendió a la Corona por un puñado de prebendas, facilitando el arresto el 8 de julio de 1823 de sus correligionarios más destacados. Y cuando el resto de los conspiradores se hallaban desmoralizados, y ninguno de los militares implicados se atrevía ya a intentarlo de nuevo, Rafael del Riego le echó valor, y aprovechando el descontento de los soldados que dudaban de la idoneidad de los buques que debían conducirlos a través del Atlántico, se atrevió a denunciar públicamente la opresión del infausto monarca.

Tal y como él mismo nos dejaría escrito justificando su decisión: «Solo el amor a la patria me decidió a ponerme a la cabeza de los dignos españoles, que despreciando los cadalsos juraron libertad o muerte».

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

! Este género le queda como anillo al dedo, @David_Casado!. Excelencia narrativa, gran atractivo y precisión.

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

@David_Casado qué alegre me pone ver cómo sigues logrando lo que te propones que es pasar de ronda y enseñarnos la historia de nuestro país por medio de sus prominentes personajes. Enhorabuena por tu libro y mis deseos de poder seguir disfrutando de tu habilidad en las letras e historia. Mucha suerte!

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

Son muchas las cosas que deseo comentar que conecta directamente con la rebelión de la Capitanía de Venezuela, sin embargo solo quiero decir que gracias a usted me he puesto a investigar sobre sobre este mártir y verdadero patriota que , fue derrotado solo por la traición. ¿Qué sería de La España si hubiese sido republicana desde 200 años? Al final volvió a ganar la tiranía de la religión católica, que me atrevo a decir que tenía más poder que la misma monarquía.

lasourise
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 4 años

Hola, @David_Casado:
excelente lección de Historia Española, de la cual conozco poco y mal; es decir, lo que se coló para que supiéramos de Lope, Cervantes y Quevedo, y de los malos reyes que no nos dejaban "ser libres" a los actuales argentinos. Más los dichos de mi abuela, aldeana pobre y emigrante, que más o menos basan mi cuento anterior.
Excelente tu manejo del lenguaje y tu erudición.

rosa_garciapalacio
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 4 años

Ayer te di mi corazoncito antes incluso de terminar de leer tu tercera caja, tenia que irme, porque me estaba gustando y sabia, por las anteriores, que no habría de decepcionarme. Y no lo ha hecho!
Estupendo relato.
¡Mi enhorabuena!

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 4 años

Lo cierto es que tus textos no "enseñan" historia, sino que nos empapan de la Historia, haciéndola más comprensible y alumbrándonos. Prosa de maestría total. Gracias no, muchas gracias.
(P.D. te seguiré recordando que, por favor, no dejes de pensar como periodista e historiador que eres, el escribir sobre los turbios tiempos que nos toca vivir en estas tierra del reino herido).

Rubens510
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 4 años

Me alegra seguir leyéndolo, y bueno encontré lo que a mi parecer son un par de errores, y digo "a mi parecer" porque con un texto tan bien escrito, me hace dudar que sea capaz de errar :P el primero es un error con unas tildes de más: "á la confiscación" y "aplicados á la Real Cámara de S.M"; y el otro seria el siguiente "y restituirla su gloria y libertad" si no me equivoco debería ser "restituir". Suerte, espero continuar leyéndolo

David_Casado
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

Buenos días @Rubens510 muchas gracias por tus palabras, tu voto y tu interés. Te en cuenta que se trata de textos originales de la época, por eso las «á» van acentuadas, tal y como las escribían. Con restituirla sucede lo mismo. Aprovecho tu intervención para dar las gracias a todos los que apoyáis estas historias.

Rubens510
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 4 años

Tiene toda la razón, me di cuenta de esos detalles mas no vi que estaba entre comillas, ya me parecía raro ver errores en un texto que denota tanta dedicación

monjedelapaz
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

Aquí me tienes, querido @David_Casado. Quiero prolongar la vida de tu relato con un latido, que va también para Don Rafael.
Más que leer nos haces viajar en el tiempo, para comprender mejor la Historia. Y lo haces con la calidad literaria que huele a dos fragancias: la de los libros nuevos y la de los incunables.
Me reafirmo en lo que te decía tras tu primera cuartilla.
¡Un abrazo grande!
:-)

Tete
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 4 años

Solo se me ocurre decirte que ha sido un placer pasar la tarde leyéndote. Como siempre impecable tu lección de historia. Imagino que como algunos de los que aquí escribimos (con mejor o peor acierto), no hay mayor premio que el ser leído, el saber que lo que plasmas viaja libre y llega a buen puerto, como ha sido el mío. Saludos y como siempre mi enhorabuena.

Yuma
Rango10 Nivel 46
hace alrededor de 4 años

Da mucho gusto leerte.

Patsy
Rango7 Nivel 32
hace alrededor de 4 años

me ha parecido muy interesante, excelente! tienes mi voto y quiero leer tu siguiente caja!

David_Casado
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

Muchas a @SEXYLOVER122 @Patsy @Tete @monjedelapaz @SDA_love50 @Yuma @monjedelapaz @Rubens510 @rosa_garciapalacio @G_Rurba @lasourise @leo1 @HJPilgrim @Charlies27 @escritor_5248 @escritor_3054 @pukk @PAULATREIDES @PedroSuarez_80 @Pamuk @osgonso @argonautamike @OliviaWarlocks_91 @Ogino @Vizqui @aliadadelavida @DimasPrychy y tantos otros por apoyar esta historia; pero me temo que habida cuenta de la puntuación, no podré publicar su final tal y como era mi deseo. Me lo tomo con deportividad, y asumo que el relato histórico no gusta a todo el mundo. Un abrazo para todos y perdón por si me olvido de alguno de vosotros.

SDA_love50
Rango19 Nivel 94
hace alrededor de 4 años

Realmente una lástima, pero ese final se podría ver fuera del concurso sería la ilusión de muchos de nosotros @David_Casado

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

Es una lástima. Eres el mejor autor histórico del certamen, sin duda. Te deseo lo mejor @David_Casado . Mucha suerte con tu libro.
PS: Si quieres continuar el relato pase lo que pase, estaré muy contento.

monjedelapaz
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

Me sumo a los amigos que te piden seguir adelante con el relato, querido @David_Casado.
A juzgar por el rumbo del mar de "latidos" yo también voy presintiendo que puedo acompañarte en este quedar fuera en "cuartos de final". Si esa así finalmente, publicaré las cuartillas restantes, fuera de concurso, para los mismos que lo habéis seguido, votado y comentado, y para toda Ciudad Sttorybox.
Aún tenemos pendiente, por lo que parece, "aprobar" la asignatura de Historia. :-)
¡Un abrazo, reportero del "ayer" e historiador del "hoy"!
:-)

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 4 años

@David_Casado, llevo tiempo sin poder entrar a leer, me es imposible sacar el tiempo necesario. De hecho no voy a publicar la tercera caja de mi historia porque aunque está terminada no voy a poder continuar con el relato en los plazos del concurso. Pero gracias a tu comentario he aprovechado para leer esta y como siempre es un lujo.
Espero de todo corazón que te sobren puntos para continuar, sería terriblemente injusto.
Lo he dicho otras veces, relatos como este son necesarios. Es triste que este genero no sea valorado y no hablemos ya de la calidad.
Te deseo muchísima suerte.

Esredi
Rango8 Nivel 36
hace alrededor de 4 años

Un relato impresionante. Es como abrir un libro de historia. Te deseo mucha suerte. Un saludo =D

leo1
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 4 años

Amigo @David_Casado, no nos haga eso... mi historia también esta en peligro de "morir" en el concurso, pero yo no la voy a dejar perecer, la termino aunque sea fuera de el. Una historia es un tesoro y más la suya que además tiene una connotación histórica y de honrar a un héroe vilipendiado. Yo soy venezolana, no conozco la historia española, pero me ha conmovido su relato que tiene un valor literario que enaltece al protagonista, si bien no podemos cambiar los hechos, si a través de la palabra iluminamos y "restauramos" esa moral pérdida y trágicamente encapsulada en una lejana época que no es posible modificar, pero con la sagrada palabra tocamos esa alma intangible de nuestras historias como pueblos y como hombres que han vivido y muerto por sus ideales y batallas...Yo pienso que el General Riego le encantaría leer este hermoso, sentido y documentado relato...Si lo puede seguir hágalo, aunque sea fuera del Concurso. El concurso es solo un pretexto.... Estaremos aquí para leerlo. Un abrazo!!!

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

Eres el escritor a quien yo más respeto y admiro aquí en Sttorybox , muy a pesar de nuestras marcadas ideologías. Nadie escribe como usted, nadie usa las neuronas como usted. Pero sepa que el partido no ha terminado, el arbitro no ha dado el pitido final. Algún día estaremos usted y yo, cara a cara, compartiendo un café. Yo hablando de mis héroes y usted hablando de los suyos. Cuente con eso "Maestro" @David_Casado .

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

Quizás no sepa mucho de Beísbol, el deporte nacional de Venezuela. Pero nosotros solemos decir, que el juego no se acaba hasta que termine "el noveno inning".

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

@David_Casado pegaste una buena subida cosa que me alegra mucho! Tengo la esperanza que podré leer tu relato hasta el final. Salto a ¡Ay, Carmela! Tengo que terminarlo de leer. :D

lasourise
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 4 años

Hola, amigo @David_Casado: ¿Por qué tanto pesimismo? Con más de 40 puntos, no creo que quedes fuera. Después, entra a tallar el jurado y ahí se ven las verdades. Al menos, sin haber sido premiada, quedé conforme con los textos que sí lo fueron, en el concurso anterior; y algunos venían con muy poquitos puntos. Ánimo. Como te dijo Leo, esto es un pretexto para escribir y ser leído, para mostrar lo que uno vale, más allá de los puntos. Yo te respeto muchísimo por la solvencia y la coherenci que nos muestras. Un abrazo.

Loquar
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

La viveza narrativa, que llega a vertiginosa, a duras penas es posible en los corsés de la fidelidad y la documentación histórica. Sin embargo, aquí nos da usted las tres, en indumento de virtudes, además de otras gratificaciones sentimentales. Yo me quito el chapeo. Bravo.

GusJara
Rango9 Nivel 44
hace alrededor de 4 años

Felicitaciones! No todos los días uno se encuentra con textos de esta calidad. Mi historia también trata de ser levemente histórica, pero la tuya abunda en datos, nombres y lugares, y con todos estos detalles uno se transporta a aquella época. Espero leer lo que sigue!

Ranacien
Rango9 Nivel 41
hace alrededor de 4 años

No había leído ésta caja. Una de las mejores que he leído. Te veo arriba. Adelante.


#4

A las nueve horas de la mañana del sábado 1 de enero de 1820, se oyeron los redobles de tambores que anunciaban la presencia del teniente coronel Rafael del Riego frente a su batallón, formado en cuadro para la ocasión. Era una jornada soleada en las afueras del pueblo sevillano de Cabezas de San Juan, en donde todos se hallaban acuartelados. El militar, un hombre delgado y de aspecto endeble, pero de carácter indomable, iba a dirigirse a sus tropas pronunciando alto y claro la arenga que cambiaría para siempre la historia de nuestro país.

«Soldados, España está viviendo a merced de un poder arbitrario y absoluto, ejercido sin el menor respeto a las leyes fundamentales de la Nación. El Rey, que debe su trono a cuantos lucharon en la Guerra de la Independencia, no ha jurado, sin embargo, la Constitución, pacto entre el Monarca y el pueblo, cimiento y encarnación de toda Nación moderna. La Constitución española, justa y liberal, ha sido elaborada en Cádiz, entre sangre y sufrimiento. Más el Rey no la ha jurado y es necesario, para que España se salve, que Fernando VII jure y respete esa Constitución de 1812, afirmación legítima y civil de los derechos y deberes de los españoles, de todos los españoles, desde el Rey al último labrador.

¡Sí, sí, soldados; os hablo de la Constitución! Gritad conmigo: ¡Viva la Constitución!».

Y tras ser aclamado por sus hombres, el militar tuvo el gesto de restaurar en sus atribuciones a unos pocos alcaldes constitucionales de los pueblos cercanos, que habían sido arbitrariamente desposeídos de sus cargos por los absolutistas en 1814. En un golpe de audacia, al día siguiente hizo prisioneros en Arcos de la Frontera al general en jefe del ejército expedicionario: Félix María Calleja, conde de Calderón y anterior virrey de Nueva España (1813-1816), junto con los dos generales de su estado mayor, Sánchez Salvador y Blas Fournas, además de sus respectivos oficiales y asistentes. Rápidamente, su acción fue secundada por la del entusiasta coronel Quiroga, quien logró hacerse con el dominio de la isla de León, sede del Cuartel General de la Real Armada. Pero sin dejarse cegar por el éxito de su pronunciamiento, y comprendiendo que la inacción le resultaría fatal, enseguida emprendió con su pequeño ejército de sublevados (unos 2.000 hombres) una marcha por Andalucía, que si bien no logró el respaldo de la población civil, sí resultó fundamental para el triunfo de la revolución.

Las noticias de lo que estaba sucediendo al sur de Despeñaperros, agrandadas por la ansiedad de los absolutistas y la esperanza de los liberales, se extendieron por toda la Península como la pólvora, dando lugar a nuevos pronunciamientos en La Coruña, Vigo, El Ferrol (21 de febrero), Zaragoza, Murcia, Cartagena, Alicante, etcétera, ante los cuales Fernando VII sintió miedo. Temiendo por su continuidad en el trono y con el Palacio Real de Madrid rodeado día y noche por una gran multitud (7-10 de marzo de 1820), el rey apremió al general Francisco Ballesteros, al mando del Ejército del Centro, para que disolviera a los manifestantes. Pero aquél, lejos de intervenir, le confirmó al monarca que «no podía responder de la obediencia de la tropa si ordenaba tal cosa», por lo que presa del pánico, el Borbón se avino a jurar la Constitución.

Ya estaba entrada la noche del 9 de marzo cuando Fernando VII se decidió a firmar el famoso decreto en el que declaraba: «…y siendo la voluntad general del pueblo, me he decidido a jurar la Constitución promulgada por las Cortes generales y extraordinarias en el año de 1812». Y en la mañana del viernes 10 de marzo, la Casa Real publicaba el «Manifiesto del Rey a la Nación española», mostrando el soberano su apoyo al texto constitucional elaborado en Cádiz, con unas palabras que se harían famosas: «Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional». Comenzaba así el breve paréntesis democrático del Trienio Liberal, con un nuevo Gobierno liberal encabezado por Argüelles, en su calidad de ministro de Estado.

No obstante, todo empezó a torcerse tras la propia división de los liberales entre «moderados» y «exaltados». El rey se dio cuenta de esta debilidad y buscó la manera de sacarle provecho, vetando el significativo proyecto de ley que suprimía todos los mayorazgos (27 de septiembre de 1820), verdadero aldabonazo para los privilegios señoriales y eclesiásticos. Tampoco sancionó la llamada «Ley de monacales», que suprimía todas las comunidades religiosas inferiores a veinticuatro individuos ordenados «in sacris», incautándose el Gobierno de todos sus bienes muebles e inmuebles, una verdadera desamortización que contó con la oposición frontal de la Iglesia.

Por último, el monarca tampoco refrendó el que hubiera sido nuestro primer Código Penal y el Reglamento General de Instrucción Pública, con el que los liberales pretendían acabar con el monopolio de la enseñanza primaria en manos de la Iglesia. Ya lo había explicado el propio Agustín de Argüelles ─Cornelio en su adscripción masónica─ en su defensa del proyecto ante las Cortes, en 1821, explicando que España era un país donde: «el magisterio se halla confiado a los sacristanes de los pueblos que, ignorantes y sin educación, son por lo común los únicos que se dedican a la enseñanza de los menores».

Finalmente, las elecciones de 1822 dieron el triunfo a los liberales exaltados o veinteañistas, que nombraron a Rafael del Riego, entonces diputado por Asturias, presidente de las Cortes. Este había sido destituido de la capitanía general de Zaragoza unos meses antes, acusado de ser republicano y relegado a la guarnición de Castellón de Farfaña (Lérida). A pesar de ello, su popularidad seguía siendo enorme y sus partidarios paseaban su retrato por las calles de Madrid. El nuevo gobierno, presidido por su amigo Evaristo Fernández de San Miguel ─Patria, en su apodo masónico─, lamentablemente no contó con el apoyo de los moderados, liderados por Francisco Martínez de la Rosa, sin darse cuenta ni unos ni otros que sus desavenencias beneficiaban exclusivamente a las fuerzas reaccionarias y absolutistas.

En consecuencia, ese mismo año, se produjeron las primeras revueltas contra el Gobierno liberal. La primera sucedió en Madrid, donde un batallón de la milicia nacional cargó precisamente contra unos manifestantes que aclamaban a Riego. Fue la llamada «Batalla de las Platerías», por tener lugar en la plaza del mismo nombre, contigua al Paseo del Prado. Poco después, la nobleza de Navarra y Cataluña fraguaban la aparición de violentas partidas realistas. Los sucesos más graves tuvieron lugar en la Seo de Urgel, en donde el barón de Eroles, el marqués de Mataflorida, y el arzobispo de Tarragona, se adueñaron de la villa, restauraron la Inquisición y proclamaron una regencia absolutista.

Tras el cariz que adquirían los acontecimientos, Riego marchó a Cádiz con su mujer y su hermano mayor, para sumarse a la mayoría liberal de las Cortes Generales que, sintiéndose traicionada y perseguida por la Corona, votó la incapacidad del «felón» monarca. Y teniendo en cuenta su prestigio, los diputados le encargaron al mariscal organizar la resistencia armada, nombrándole general en jefe del III Cuerpo de Ejército que haría frente a los franceses.

Entonces, Rafael del Riego, Evaristo de San Miguel o Alcalá-Galiano, aún no sabían que todos ellos serían traicionados por el pueblo al que pretendían defender. En su corta experiencia política y su vibrante exaltación revolucionaria, quizás desconocían aún lo mudable que podían resultar las conciencias de sus compatriotas. Y pese a que aún resonaban en sus cabezas las hermosas palabras de José Blanco White ─el intelectual que tanta influencia ejercería sobre los hombres de su generación─, celebrando los primeros pasos de la revolución española en el editorial de su periódico “El Español” (editado en Londres/1810): «Cuando España alzó el grito de la independencia, sola entre las naciones del continente que habían sido ya esclavizadas o iban a serlo bien pronto, todos los amantes del bien volvieron admirados los ojos hacia ella…», la realidad era que toda la política nacional e internacional ya evidenciaba lo alejada que estaba de los postulados revolucionarios, y el único cambio político era el resurgir del conservadurismo ultramontano, con el que el trono y el altar se habían vuelto a adueñar de la voluntad del pueblo, convirtiéndolo nuevamente en populacho.

Algunos años después, Alcalá-Galiano reflexionaría amargamente sobre lo poco que habían servido para la causa revolucionaria aquellas palabras del pronunciamiento de Riego, que él mismo había redactado, y que sin saberlo ninguno de los dos, le unirían para siempre con la memoria del héroe injustamente vilipendiado, que terminó pagando con su vida la valentía, decisión y sentido de Estado, de las que siempre hizo gala. Unas virtudes que el asturiano abanderó en beneficio de todos nosotros, y que le llevaron a la horca ante el silencio cómplice de nuestros antepasados.

SDA_love50
Rango19 Nivel 94
hace alrededor de 4 años

Mucha suerte y a por todas compañero. Yo quede fuera.

rllavero
Rango9 Nivel 41
hace alrededor de 4 años

El relato tiene una calidad incuestionable. Tienes mi voto. Suerte

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

! Este relato histórico, es: sencillamente impecable !...

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

Como siempre compañero de aventuras, @David_Casado, me alegra leerte y aprender mucho con cada caja. Estos son temas que tal vez ves de pasada en el instituto y te pierdes muchos detalles en los que tú profundizas. Me alegra ver que pasaste y espero que puedas llegar hasta la final. Un abrazo muy grande!

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

En la noche le estaré leyendo, para conocer más sobre nuestro héroe.

Loquar
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

Cuando la información no se presta al acicate del claro-oscuro, y ha de mostrar su relieve por recurso a las medias tintas, hace falta una mano que sepa administrarlas, y las dos para que no se resienta la vivacidad de la narración: he aquí las manos, aquí el racconto. Magistral. Milagroso.

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

Me pregunto que pasado sí la España hubiese cambiado su forma de impartir educación a los niños desde siglos atrás, dónde la iglesia católica tenía el monopolio de la educación. Por otra parte, ¿ De haber ganado Riego en España, habría mantenido el dominio de las colonias en la América? Pido disculpa por asociar todo con los sucesos indenpendentistas de las colonias, pero para mi es inevitable. Lanzo una pregunta polémica sobre Riego y Bolívar, ¿Pudieron ser aliados? ¿O iban ser dos personajes antagónicos y enemigos a ultranza? Me temo que sí hubiesen sido enemigos a ultranza sí Riego aspiraba mantener el dominio de España sobre Venezuela y La Nueva Granada.

GusJara
Rango9 Nivel 44
hace alrededor de 4 años

@David_Casado Muy buen relato, me fascina la historia en general, y la de ese periodo en particular, espero que llegues a la final, la calidad de tu texto lo merece! Va mi voto y todo mi apoyo

Pitty_SinrosEtro
Rango12 Nivel 56
hace alrededor de 4 años

@David_Casado ya sabes que eres mi historiador favorito de Sttorybox. Te deseo toda la suerte del mundo aunque esté un poco mal la cosa. Un abrazo

Sixto_GS
Rango10 Nivel 48
hace alrededor de 4 años

Gracias @David_Casado. Le confesaré que me sentí un exaltado más al terminar esta caja. Me he enterado con gran ilusión (entre otras muchas cosas) que mis vecinos de hace casi 200 años fueron de los primeros en pronunciarse en favor del alzamiento en el resto de España. ¡Qué poco vencedores hemos sido casi siempre los gallegos! (que no se me ofenda nadie, por favor, lo digo en sentido romántico)
Un placer leerle.

OliviaWarlocks_91
Rango10 Nivel 46
hace alrededor de 4 años

Un relato que es un riego al conocimiento!!. Sin dudas mereces estar frente al jurado!. Sigo atenta el desenlace de esta historica historia. Besos!

monjedelapaz
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

Ya estoy aquí, @David_Casado. Los viajes por Ciudad Sttorybox son rápidos, tanto como una secuencia de pequeños pasos tecleados con los dedos. El reto es organizarse bien para salir emprender viaje y visitar con tiempo a los amigos.
Hoy, finalmente, he podido organizarme para venir a verte con la tranquilidad que merece tu elaborado trabajo. Hay muchas horas de estudio y delicada "linotipia" en tus escritos. Eso ya merece un premio. Yo lo invento para ti sobre la marcha y lo añado a mi "latido":
Premio al mejor relato histórico a @David_Casado, por "Riego, el héroe vilipendiado".
Me dejo para una segunda lectura asomarme mejor a la letra pequeña del relato.
He escuchado también lo que explicas en su casa a @PedroSuarez_80 sobre los virreinatos de ultramar.
Tanto la semblanza que haces de Rafael del Riego como tus comentarios "aquí y allá" son formativos además de amenos.
Gracias por estar aquí, y compartir tus buenas letras.
¡Un abrazo fuerte! Estar contigo en la "antesala" del Top50 es una alegría para mí.
:-)

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 4 años

Redobles de tambor y ecos de historia que nos llega en cada caja para aclararnos las ideas. Sólo puedo seguir diciendo dos cosas: felicidades y gracias por escribir. P.D.: Suerte!

OliviaWarlocks_91
Rango10 Nivel 46
hace alrededor de 4 años

Ya pasaba sin darle mi corazón a Riego!. Ojala llegues a los 50, estas entre mis historias favoritas!. Vamos!!

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace alrededor de 4 años

Comentario de hace dos días ¿y no puse like? ¡solucionado!


#5

Con un continuo redoble de tambor se anunció la llegada del reo a la plaza de La Cebada, en donde todo estaba ya preparado para su ominosa ejecución. Rafael del Riego contempló estremecido el cadalso sobre el que sus verdugos habían levantado una horca con el doble de altura del tamaño habitual, atendiendo al «deseo expreso de S.M. el Rey Católico». A la orden de su oficial, los soldados desmontaron de sus cabalgaduras, abriendo paso a los empleados de la prisión, el pollino con su carga y los frailes con su cruz, para que todos pudieran llegar hasta las proximidades del patíbulo, sito en el extremo oriental de la plaza.

Ayudado por los dos religiosos y el padre Vicente, Riego se levantó del serón de esparto y subió con dificultad, arrastrando su pierna izquierda, los pocos escalones de madera que alcanzaban la base de aquel horrendo artilugio. Allí se le acercó el que iba a ser su verdugo con el rostro encapuchado, para solicitarle, tal y como era la costumbre, su perdón por la ingrata tarea que le aguardaba. El general le perdonó tal y como se correspondía con la nobleza de su carácter, y a continuación besó el crucifijo que los monjes le ofrecieron, entregando un pañuelo de seda y color negro a su confesor, para que lo hiciera llegar a su esposa María Teresa, haciéndole ver al fraile que aquel presente era: «lo único que puedo dejar a mi mujer».

Se hizo de nuevo el silencio entre todos ellos, poco antes de escucharse el responso del fraile y el «Ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Patris…», mientras que el verdugo cubría sus ojos con un lienzo negro de algodón y procedía a rodearle el cuello con la soga…, estrechaba el nudo…, cargaba la maroma sobre el madero…, y ejecutaba su oficio... al tiempo que una gran multitud presenciaba el suceso, guardando igualmente un sobrecogedor silencio.

Según el dramático testimonio que nos dejó su abogado Faustino Julián Santos, presente hasta el último momento en aquellos luctuosos acontecimientos: «Riego solo se vio alterado cuando fue colocado en la degradante estera con la que fue arrastrado por las calles de Madrid hasta el patíbulo». Más adelante, la Gaceta de los Tribunales daba cuenta de estos mismos sucesos, destacando cómo: «La multitud curiosa, vio perecer tranquilo al que no mucho antes había conducido en triunfo por las mismas calles de la capital».

El rey Fernando VII fue informado en sus aposentos del Palacio de Aranjuez, poco antes de la hora de comer, de la ejecución del «villano». Al conocer que esta se había celebrado sin que el populacho protagonizara la menor algarabía ─la multitud gritadora pertenece a una leyenda posterior─, parece que exclamó con júbilo y frotándose las manos: «Liberales, gritad ahora: ¡Viva Riego!».

Muchos años después de la ejecución de Rafael del Riego, Antonio Alcalá-Galiano y Fernández de Villavicencio (1789-1865), uno de los políticos liberales y doceañistas más destacados de su tiempo, prosista, ensayista, e introductor del romanticismo en España ─junto con su gran amigo el poeta Ángel de Saavedra, el famoso Duque de Rivas─, y tío del ya afamado escritor Juan Valera, se afanó en redactar una de las mejores autobiografías del siglo XIX, recopilada en dos obras: “Recuerdos de un anciano” (1870) y sus “Memorias” (1886), que no verían la luz hasta después de su muerte. Gracias a su testimonio, hoy sabemos que de todos los héroes que conoció, incluyendo a muchos de los que pelearon contra la invasión de los ejércitos de Napoleón, solo dos hombres le marcaron de por vida: su propio padre, Dionisio Alcalá-Galiano, y el joven teniente coronel Rafael del Riego.

Su progenitor, marino y astrónomo, que en opinión de sus contemporáneos «era de los primeros sabios de España», y quien a bordo de su hermoso navío Bahama combatió en Trafalgar, permaneció en su puesto de mando sin molestarse siquiera en buscar protección, tratando de hacerse ver y oír para infundir valor a su tripulación hasta que una bala de cañón, procedente del buque inglés Colossus, le arrancó la cabeza. En sus “Memorias”, Alcalá-Galiano nos relató estremecido las pesquisas que con 16 años cumplidos, él tuvo que realizar para averiguar si entre los cuerpos encontrados en las playas gaditanas se hallaba el de su padre, y de paso nos describe lo que se vivió en aquellos días: «El espectáculo que presenciamos era de nada común horror, aun para indiferentes, y de imponderable espanto y pena para quienes tenían o juzgaban casi seguro tener parte principal en aquellas tragedias (…) y veíamos de trecho en trecho algunos cadáveres en el estado doblemente horroroso que da llevar días de muerto, serlo por balas y haber pasado en el agua largas horas».

Respecto al segundo, Alcalá-Galiano, conocido en los círculos de iniciados por su apodo masónico de Catón, y quien a diferencia de Rafael del Riego nunca tuvo éxito con las mujeres debido a su extrema fealdad, nos recuerda cómo conoció al joven y apuesto militar que, hermanado con él por frecuentar ambos las mismas Logias gaditanas, fue el único capaz de llevar a cabo la conspiración liberal en la que ambos participaban, proclamando la vigencia de la Constitución de Cádiz de 1812.

«Por este tiempo se hallaba en las Cabezas ─escribe─, y había tomado el mando del batallón de Asturias don Rafael del Riego. Este jefe, que tuvo una ligera parte en la anterior conjuración, pero no conocido aún en el Ejército, ni mandando en él cuerpo alguno, no había sido de los principales agentes. En el 8 de julio, lejos de ser preso, le cupo en suerte ir con el conde de La Bisbal cuando fue por éste desbaratada la conspiración, y presas sus cabezas; pero enterado en aquella noche de las malas intenciones del general, se separó de su comitiva, y en Puerto Real trató de poner en arma la Artillería, o de buscar cualquier medio de oposición a las tropas que iban contra los del campamento. No lo consiguió, y fue testigo de la prisión de sus compañeros.
»Retirado después a Bornos a recuperar su salud, por ser su constitución endeble, separado del estado mayor, del que era parte, fue promovido a segundo comandante del batallón de Asturias, cuyo cuerpo mandaba a falta del primero. Halló en dicho batallón de ayudante a su amigo y paisano don Fernando Miranda, uno de los principales en el pasado proyecto, y que después de haber sido en el 8 de julio separado del cuerpo y trasladado a Conil, como en clase de desterrado, acababa de incorporarse a sus banderas. Juntos, pues, Riego, Miranda, el ayudante don Baltasar Valcárcel y otros dignos oficiales, dispusieron el batallón de Asturias a la empresa, logrando entusiasmarle hasta el punto de que fuese uno de los mejores del Ejército».

Y Alcalá-Galiano finaliza su homenaje rememorando la figura del héroe injustamente vilipendiado, señalando que: «Doce años después de la ejecución de Rafael del Riego, la Reina Gobernadora firmó el Real Decreto del 31 de octubre de 1835, por el que Mendizábal, ya presidente del Gobierno, restituía póstumamente en sus grados y honores al general, para entonces, convertido en todo un símbolo de las desgracias nacionales y un héroe de la causa de la Libertad (…) al tiempo que el himno que cantaban sus tropas: Soldados, la patria nos llama a la lid/ juremos por ella vencer o morir/… se convirtió en el santo y seña de todos nosotros.

»Tal y como había escrito en su “Apuntes…” de 1821, aquel himno sirvió para dar realce a los hechos del ejército libertador, cuya constancia, acrisolada por los reveses y privaciones, logró al fin, con el restablecimiento de la Constitución, el objeto que se proponía, y el más cumplido premio de su arrojo, fatigas y desvelos. ¡Loor eterno a dicho ejército! ¡Plegue al cielo que la patria recoja sazonados, óptimos y frecuentes frutos de sus heroicos esfuerzos, y sean éstos los votos unánimes de todo español que se precie de serlo!».

Casi a finales de aquel mismo año de la rehabilitación de su figura, el canónigo Miguel del Riego realizó su único viaje a Madrid, para exhumar los restos de su hermano que al parecer no habían sido descuartizados, y poder satisfacer así la última voluntad de su cuñada María Teresa. Ella le había suplicado en su lecho de muerte que, por todos los medios a su alcance, tratara de cumplir uno de sus mayores deseos: ¡el que sus restos pudieran yacer algún día junto con los de su esposo! Pero pese a todas las pesquisas y esfuerzos que realizó Miguel del Riego, a los que gustosamente se sumó Antonio Alcalá-Galiano, y a las ayudas que recibió de los pocos amigos de su familia, a todos les resultó imposible encontrarlos…

Hace alrededor de 4 años

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Acaro_maldito
Rango6 Nivel 29
hace alrededor de 4 años

Maravillosa labor de divulgación la que haces. Te lo digo como historiador, yo soy más proclive a la ficción histórica, pero reconozco que tu trabajo es muco mas importante que el mío. Muchas gracias por tomarte la molestia de compartir tus conocimientos. Yo he abundado en la vida de Dionisio Alcalá-Galiano y de Gravina, conducidos a la muerte por el infame y cobarde Villeneuve, pues mi especialidad es la navegación en los siglos XVIII y XIX Un saludo y un abrazo, colega.

David_Casado
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

Muchas gracias por tus palabras @Acaro_maldito y coincidimos en nuestras preferencias. Está a punto de publicarse la segunda edición de mi libro sobre "La Marina ilustrada. Sueño y ambición de la España del XVIII". y me tiene a tu disposición en facebook y en la web Megustaescribir.com, mucho más seria que la presente. En verdad que te quedo muy agradecido.

Sixto_GS
Rango10 Nivel 48
hace alrededor de 4 años

El elogio de un colega especialista a tu labor. No se me ocurre mejor premio @David_Casado. Yo solo puedo agradecerte que me haya sido tan gustoso aprender sobre este capítulo de nuestra historia con tu maestría narrando.

Loquar
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

A este hombre la grey que incorporamos nunca le estará lo bastante agradecida. A Riego, tampoco.

leo1
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 4 años

Felicitaciones @David_Casado hermoso trabajo y homenaje para un héroe maltratado por los hechos de la vida. Saludos : )

GinoFactap
Rango9 Nivel 42
hace alrededor de 4 años

lamento profundamente que no hayas llegado a la final, pero al mismo tiempo te agradezco por continuarla sin que lo anterior te importara, y enseñarnos con cada oración trazada un poquito más de historia.

Charlies27
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 4 años

@David_Casado, Saludos. He estado algo desconectado y ahora que voy teniendo tiempo aprovecho para leer los relatos que deje a medias.
No me canso ni me cansaré de mostrarle mi admiración. Aunque por desgracia no me extraña que no pasase a la final en el concurso, (al parecer se convirtió en un concurso de popularidad más que de literatura) me duele mucho que no se valore su trabajo, que es encomiable.