LikeFlorence
Rango6 Nivel 29 (1335 ptos) | Novelista en prácticas
#1

CAPÍTULO 1

-¿Podrías mirarme a la cara?- le pidió, sus palabras sonaron amargas.
-¿Para qué? ¿Para qué vuelvas a jugar conmigo otra vez? No- dijo él con frialdad y se dio la vuelta, sus grandes alas blancas se movieron con él.
-No es lo que tú piensas- dijo ella y le agarró del brazo, impidiendo que se marchara- Yo…
-Déjalo ya. No quiero volver a verte- dijo, en su mirada angelical ahora no había más que indiferencia.
-No lo entiendes, me importas mucho James, pero tengo miedo… Quédate- le imploró ella.
-No puedes seguir con esas dudas tuyas, tienes que aprender a decidir de qué lado estas, para la próxima vez-le aconsejó. Dio media vuelta y, sin parecer importarle, la dejó atrás. Alzó el vuelo.
Ella observó su marcha, había conseguido enfadar a un ángel y, aunque antes le hubiera parecido divertido, ahora se sentía mal.Tenía claros sus errores y sabía que él tenía razón, aquellas dudas suyas le habían llevado a perderle. No podía pertenecer al lado oscuro y estar enamorada de un ser de la luz. Adiós- susurró ella, con lágrimas en los ojos, sabiendo que jamás volvería a besarle.

Hace más de 4 años Compartir:

2

31
Demer
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

Me gusta como empieza :) ¡Ánimo con la segunda parte!

LikeFlorence
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

Muchas gracias! Te sigo! Soy nueva y no conozco a nadie por aquí pero creo que es una idea genial.


#2

Notó una mano en su hombro, dio un respingo. Se giró con rapidez y se puso en guardia. Se trataba de Leron, uno de sus compañeros, otro ser de la oscuridad, se alegró de que no fuera ningún atacante, pero después reparó en su estado, ¿cómo ocultar su tristeza? Leron la miró extrañado, con sus largos ojos carmín.

-No sabía que nosotros pudiésemos llorar- dijo con interés mirándola detenidamente a los ojos, ella desvió la mirada, incómoda, después la observó de arriba a abajo, deteniéndose en sus alas grises- ¿Te han herido?- preguntó.
-No, pero he perdido a otro ángel cuando estaba a punto de clavarle mis garras- se justificó ella, hábil. Leron la miró, interrogante.
-Y, ¿por eso lloras?- retomó.
-¿Estas gotas que mojan mi cara son lágrimas?- disimuló y se llevó la mano a sus mejillas, estaba algo nerviosa, no era la primera vez que lloraba, pero él no debía saberlo, los seres de la oscuridad no experimentaban las emociones de los humanos.
-No seas humana, Pasha, no te hagas la tonta- le dijo, serio, ella desvió la mirada, trató de buscar una respuesta mejor. Iba a replicar cuando Leron le paró con un gesto de mano- Ya solucionarás tu enfermedad más tarde, ahora tenemos que retirarnos a las cuevas, los ángeles no tardarán en llegar- le ordenó y se giró.

Leron alzó el vuelo, sus grandes alas se movieron rápidas, eran fuertes como él y del color de sus ojos. Pasha se quedó un momento observándole, pensando en lo que acababa de decirle, los ángeles llegarían en cualquier momento, James llegaría en cualquier momento para luchar, contra ellos y quizás, contra ella. No podía imaginárselo, no podría soportarlo, iba a enfrentarse a James, a su ángel, el que le había enseñado que los sentimientos de los humanos no eran una enfermedad, sino un regalo. Suspiró, y otra lágrima descendió por su rostro, la recogió con sus dedos y la miró, nunca antes había deseado tanto ser humana.

Leire
Rango5 Nivel 22
hace más de 4 años

Que interesante!! Ojala sigas pronto! Animo!

LikeFlorence
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

Gracias, yo también tengo ganas de continuarla, a ver si tengo un hueco y sigo :)


#3

Finalmente Pasha alzó el vuelo, dejando atrás sus lamentaciones, al menos por un rato, se dirigió a su refugio, el de los arcángeles, unas cuevas subterráneas no muy lejos de su posición.
No tuvo problemas para entrar ya que Silas, el guardián del lugar, la conocía muy bien, habían hecho algunas guardias juntos. Silas era uno de los arcángeles más robustos, sus alas eran exageradamente grandes, de un tono verdoso y fuertes, sus ojos negros y su cabello, contrastaban con su piel blanquecina. Su carácter era poco amigable, no a todos los arcángeles se les permitía entrar en el refugio y Silas no tenía problemas en echar a quien fuese, en cambio a Pasha la trataba con cierta amabilidad.

-Buenos días Pasha, ¿una mañana difícil?- se interesó Silas. Su voz era grave.
-Estamos en guerra, todas las mañanas son difíciles- respondió sin apenas mirarle, lo único que le apetecía era llegar a sus aposentos y estar sola- Que tengas un buen día, Silas- se despidió, más amable.

Pasha se adentró en las cuevas, la oscuridad la dejó ciega, aunque ya estaba acostumbrada, se movió a tientas con gran soltura. Anduvo a oscuras unos metros y se encontró de nuevo con la luz, ésta era tenue y verdosa y dejaba ver las cuevas rocosas de bajos techos, y el polvo que se acumulaba en el aire. Pasha continuó andando, atravesando diferentes estancias, los arcángeles habían distribuido las cuevas en secciones para estar más cómodos, llegó pronto a sus aposentos. En la estancia no había nada especial, era una parte de cueva ordinaria, pero el hecho de que allí pudiera estar sola, le hacía sentir que era valiosa. Se sentó en el suelo, apoyada en la pared, y trató de dejar la mente en blanco, no le apetecía pensar en todo lo que había hecho mal y todo lo que debía hacer ahora. Miró sus alas grises con desprecio, ser un arcángel no había hecho más que complicarle la vida, las recogió, no quería verlas, sólo las desplegaría cuando fuera absolutamente necesario. James le había ofrecido que se fuera a su lado, con los ángeles, pero tampoco se sentiría bien con sus enemigos, sólo la idea le repelía, pero lo cierto es que con los arcángeles tampoco se sentía cómoda, ¿qué le quedaba? ¿Los humanos?

-¿Pasha?- una voz infantil la sacó de sus pensamientos, era Marie, su hermana pequeña- ¿Estás bien?- ladeó la cabeza y la miró con preocupación. Marie tenía unos ocho años, el cabello castaño y rizado y los ojos claros.
-Sí, Marie, estoy bien, tranquila- esbozó una sonrisa forzada- Ven aquí conmigo-le invitó.
- Y, ¿por qué ya no están tus alas?- insistió y señaló su espalda. Pasha trató de buscar una respuesta rápida.
-Porque me molestaban, además necesitan descansar, tú deberías recogerlas también.
-¡Vale!- le dijo la niña conforme y replegó sus alas grisáceas.

Se acercó con rapidez a Pasha y le dio un gran abrazo. Marie se sentó en su regazo y acarició la larga melena negra de su hermana, haciendo trenzas en ella. Pasha la observó con sus ojos azules, preocupada, por ahora, tenía los sentimientos de una niña humana normal, pero cuando alcanzara la mayoría de edad, éstos desaparecerían y pasaría a formar parte del ejército de los arcángeles, como ella. No le gustó esa idea, no entendía por qué debían desaparecer, ahora que, gracias a James, recordaba que los sentimientos eran buenos, no quería volver a perderlos y tampoco que Marie lo hiciera.

-Hermanita, ¿cuándo volvemos a casa?- preguntó de pronto.

Hace más de 4 años

2

7
ItsMiguelRojas
Rango8 Nivel 38
hace casi 2 años

Déjame ver si entiendo: los ángeles y los arcángeles están en guerra entre ellos, y para los arcángeles los sentimientos son dañinos, pero Pasha no piensa lo mismo. Interesante punto de partida.

LikeFlorence
Rango6 Nivel 29
hace casi 2 años

Exacto! Lo tienes! :)
Me alegro que te parezca interesante!!


#4

Pasha esbozó una sonrisa forzada y acarició los rizos de Marie, con dulzura.

-Pronto, pequeña- le dijo, aunque ella también quería saber cuándo podrían volver, cuándo acabaría esa guerra estúpida, cuándo podría dejar de pensar en James como un enemigo.
-Pero...Yo quiero volver con Pegui, me dijo que jugaríamos al escondite por toda la ciudad, con muchos más niños, y que había un premio de dulces, ¿cuándo volvemos?- se quejó y cruzó sus brazos. Miró a su hermana pidiendo una respuesta.
-Pues...A ver ya sabes que ahora los ángeles y nosotros estamos peleados entonces, hasta que no acabe la pelea, tenemos que quedarnos aquí, porque si los ángeles nos encuentran, perdemos- le explicó Pasha tratando de convencerla.
-Pues quiero que acabe pronto, pero no quiero que pierdan los ángeles, me gustan y son también mis amigos...- insistió.
-Shhh...-le cortó Pasha rápida, tapando la boca de su hermana- No puedes decir que te gustan los ángeles aquí, si nos oyen perderemos las dos- le susurró.

Una sirena las interrumpió, era una señal de peligro, Pasha se puso tensa, debían dirigirse a la sala más protegida. Su corazón se aceleró, ¿algún ángel habría conseguido entrar en el refugio? Negó con la cabeza, le parecía imposible, estaba muy escondido y Silas no lo habría permitido, pero, ¿entonces? ¿Qué pasaba? No lo sabía pero debían irse ya. Cogió a su hermana en brazos que la miraba aterrada, y comenzó a correr con rapidez.
-Hermanita, ¿por qué corremos?- le preguntó Marie mientras recorrían el refugio.

Pasha no contestó, ni siquiera la oyó, su mirada estaba fija en la puerta de la sala de protección, estaba al fondo de varias estancias sin puertas. Cada vez la cueva se estrechaba más y Pasha tuvo que agachar un poco la cabeza para pasar entre las últimas aberturas. Corrió lo más rápido que pudo, el refugio no era muy grande pero se le hizo eterno recorrerlo pues solo pensaba en poner a salvo a su hermana. Llegó a la puerta por fin y la golpeó repetidas veces, con impaciencia. Esperó, nerviosa, estaban tardando demasiado. Reparó en el llanto de su hermana, no se había dado cuenta de su estado hasta ahora, la carrera no le había permitido concentrarse en otra cosa.

-Tranquila cariño, nos van a abrir en seguida- la consoló y le dio un beso en la cabeza.

En ese momento alguien le tocó el hombro, Pasha atrajo a su hermana hacia sí, protegiéndola y se giró, asustada.

Hace más de 4 años

2

5
LauraMMP
Rango7 Nivel 32
hace más de 4 años

Creo que sé de quien es esa misteriosa mano ; )

LikeFlorence
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

Bueno, pronto lo sabrás :) Gracias por seguirla!


#5

Descubrió a Leron, que la miraba con seriedad y suspiró, aliviada.

-¡Vamos! Pasad- se acercó con rapidez a la puerta de madera oscura, y con una llave alargada y antigua, la abrió.

Pasha entró rápidamente en la estancia con su hermana que había dejado de llorar, impactada por la presencia de Leron. En la habitación se encontraban todos los integrantes del refugio, entre ellos, Kayle y su familia, Laúsa su compañera de guardia, y Sean, su hermano mediano, se acercó hacia él. Sean estaba hablando con Ishash, el hermano de Leron, ambos tenían la misma edad, catorce años. Volvió su cabeza cuando Pasha estaba ya muy cerca y reparó en su hermana pequeña. Sean era moreno como Pasha, su cabello liso le llegaba hasta los hombros y tenía una intensa mirada azul. Sus alas estaban recogidas, pero se podía advertir que eran grises, de un tono claro.

-¿Qué le ha pasado?- preguntó, preocupado.
-Tengo miedo Sean- dijo Marie que saltó de los brazos de su hermana a los de Sean. Se abrazó a él con fuerza y de nuevo, se puso a llorar.
-Marie, Marie...No pasa nada- la tranquilizó, acariciando sus rizos castaños y miró a Pasha- Las emociones solo nos hacen débiles, tengo ganas de deshacerme de ellas- le confesó, a media voz.
-Sean... No son tan malas- lo contrarió Pasha, Sean la miró, confuso.
-¿Hermana...? ¿Por qué dices eso? Es a todo lo que aspiramos los arcángeles.
-Sí, ya, supongo- respondió y esbozó una sonrisa forzada, Sean la observó, extrañado- ¿Qué es lo que ha pasado? ¿Por qué ha sonado la alarma?- Pasha cambió de tema con rapidez.
-Han entrado dos ángeles. Uno pertenece al nivel 1, un recién iniciado, y el otro al nivel 3, nada preocupante-explicó, Pasha se puso tensa aunque su hermano no lo notó, el nivel tres era al que pertenecía James- Ha salido una de las patrullas a acorralarlos y los han atrapado, pero por seguridad estamos aquí, ¡menudo rollo! Yo también quiero salir a la acción- se quejó Sean.

-¿¡Que los han atrapado?! Y, ¿se pueden ver?
-Pues supongo que no, pero tú ¿por qué quieres saber eso?- preguntó su hermano, todavía más desconcertado.
-Pues...-vaciló un momento- Pues para sacarles información, también tienen a varios de los nuestros retenidos...- mintió Pasha, a ella lo único que le preocupaba ahora era si James estaba entre los detenidos.
-Esa no es nuestra tarea, no nos dejan hacer nada, bueno a ti quizás sí- volvió a quejarse.
-Hermanito, ¿por qué siempre quieres ir a luchar contra los malos? Los ángeles son buenos, yo tengo un amigo que es ángel y es muy bueno- preguntó de pronto Marie con los ojos muy abiertos.
-Marie, ¡calla! ¡Ya van dos veces! - le riñó Pasha- ¿Qué te he dicho de los ángeles?- le preguntó Pasha en voz baja, Sean miraba a ambas, desconcertado.
-Que no puedo hablar de ellos porque perdemos...- dijo la niña a desgana.
-Pues ya sabes, ¡cuidado!- le advirtió, Sean comprendió y miró a Marie que sabía que seguía esperando su respuesta
-Quiero luchar contra los ángeles porque somos arcángeles y nosotros hacemos eso- le explicó en voz baja, Pasha pensaba como su hermana pequeña pero no podía demostrarlo, y no le gustaba escuchar esos pensamientos de su hermano.

Decidió centrarse en conocer detalles de la posible llegada de James. Buscó con la mirada a Leron y lo encontró al final de la habitación, con su hermano pequeño, iría a buscarle, si alguien sabía la identidad de los ángeles apresados, ese sería él.

Hace más de 4 años

0

7
#6

Leron le dijo a su hermano que se marchara cuando llegó Pasha. Esperó a que ella hablara.
-¿Cuál es la identidad de los apresados?
Leron se tomó un momento para contestar, había estado notando a Pasha rara desde hacía un tiempo y tenía un teoría sobre por qué estaba así.
-Nadie que deba importarte.
-Son nuestros enemigos y tienen a algunos de los nuestros, claro que me interesa- le rebatió.
Estaba nerviosa y su compañero lo sabía.
-¿Vas a llorar de nuevo?- le desafió.
Pasha se sintió herida pero trato de disimular, como siempre que experimentaba cualquier emoción.
-No sé qué es eso. Nosotros no tenemos sentimientos Leron, ya lo sabes.
-Nosotros no, pero parece que tú sí- volvió a atacar, Pasha tragó saliva, no podían descubrirla- Y ya sabes lo que te pasará si informo al nivel 6...- le amenazó, Pasha sintió un escalofrío, los arcángeles que desarrollaban sentimientos eran reeducados a base de torturas hasta que lograban deshacerse de ellos de nuevo.
-No es así Leron, puedes estar tranquilo- dijo ella, aparentando seguridad.
Él la miró largamente y se giró hacia un grupo de arcángeles de nivel 5 que discutía sobre qué hacer con los ángeles apresados. Pasha estaba muy asustada, debía cuidar cada movimiento que hiciera a partir de ahora, Leron iba a vigilar cada uno de sus pasos. Y sobre todo, debía descubrir si James era uno de los cautivos.

ItsMiguelRojas
Rango8 Nivel 38
hace casi 2 años

Esto se pone más interesante. Por ahora no se puede hablar de si Pasha acabe finalmente con la guerra entre ángeles y arcángeles, o si la descubran y finalmente la torturen. Me pregunto si los arcángeles matan, y si es así, me recordaría mucho al final de 1984, pero versión divina. Está muy bien hilvanada esta historia, plantea un argumento bastante sólido y tiene una sucesión coherente. Vamos a ver hasta dónde es capaz de llegar Pasha por James y qué ocurrirá finalmente con esta guerra :).

LikeFlorence
Rango6 Nivel 29
hace casi 2 años

Perdona pero acabo de ver tu comentario, me alegra que te esté gustando. He hecho un cambio en cuanto al rango de los ángeles que han sido apresados en la última parte y con mi nueva parte entenderás por qué. La verdad es que como no tengo un guión definitivo es difícil de crear. No conozco la película, me la apunto, gracias! Y de nuevo, gracias por interesarte :)


#7

CAPÍTULO 2

-Estúpido James- se repetía una y otra vez mientras caminaba de lado a lado de la estrecha celda subterránea. ¿Por qué se había dejado convencer por Holly? Sabía desde el principio que no era buena idea otear la zona, era una trampa, no podía estar tan despejado. Miró a Holly que lo miraba desde el suelo, no cabía duda de que se sentía terriblemente culpable.
-Lo siento mucho, creí que era una buena idea, que les sacaríamos ventaja si descubríamos su posición...- se disculpó.
James dudó, pero finalmente se sentó a su lado y le acarició el hombro, en señal de amistad. Ella sonrió y sus ojos marrones se entornaron.
-No te preocupes, yo soy el que debería enseñarte, tu eres la aprendiz. Y fíjate, ¡qué ejemplo te doy!- James se llevó las manos a la cabeza, y escondió el rostro tras sus rodillas.
-La culpa es sólo mía, tú solo intentabas darme confianza- insistió ella.
-Pues gracias a la confianza aquí estamos, en la sede de los arcángeles...- Soy un desastre como maestro- James suspiró y Holly se echó a reír- ¿Qué te hace tanta gracia?- sus ojos oscuros la miraron desconcertado.
-No sé, tú, o bueno, quizá la situación...- Holly siguió riendo, cada vez más fuerte.
-¡¡¡Shhhhhhh!!!!! No queremos encima llamar la atención, Holly- le recriminó él.
Ella se tapó la boca con las manos, pero no podía parar, las situaciones tensas la sobrepasaban.
-Lo siento- dijo en un susurro, reprimiendo otra de sus risas.
-No sé qué vamos a hacer- le confesó él, seriamente.
Entonces ella, dejó de reír de golpe. Holly no sabía qué decir, era demasiado inexperta para aportar algo de utilidad, y todo había sido culpa suya, si su hermano James no hubiera confiado en ella, no habrían sido capturados. Entrelazaba su cabello rizado en sus dedos, pensativa. Él miraba de un lado para otro, inquieto, a la espera de que vinieran a visitarles sus enemigos.
-James... ¿Crees que ella podrá ayudarnos?- se atrevió a preguntar Holly, a él le cambió el gesto.
-Ella nunca se arriesgaría para posicionarse del lado de los ángeles- contestó secamente, tratando de ocultar el dolor que sentía al pensar en Pasha.
-Pues yo creo que ella es la respuesta, hermano. No puede haberte olvidado y si ella sabe que estamos atrapados...
-No, Holly, debemos arreglárnoslas por nosotros mismos- la cortó bruscamente.
Ella agachó la cabeza, decidió abandonar el tema, no sabía qué había sucedido entre Pasha y su hermano, pero cada vez que intentaba hablar de ello él le contestaba de malas maneras.
James se retiró el cabello de la cara, recogiéndolo en una coleta. Algunos de sus mechones rubios trataban de escapar de ella, pero los contuvo. La coleta llegaba hasta la mitad de su fuerte espalda, de la que nacían dos hermosas alas blancas, que había recogido al ser apresado.
La imagen de Pasha llegó a él como un rayo, James negó con su cabeza, intentando alejarla de su mente, pero el recuerdo era muy potente y no pudo dejarlo ir.

#8

-Me gusta que me acaricies... Es una sensación... cálida, reconfortante- Pasha esbozó una sonrisa y miró hacia otro lado, tímida.
-Y a mí me gusta acariciarte y hacerte recordar sentir cosas bonitas- James buscó el rostro de ella y le dio un beso fugaz en la mejilla.
-No sé cómo podemos olvidar esta sensación...-le confesó.
-Los ángeles y los arcángeles no somos tan diferentes, no entiendo por qué os imponen olvidar...
-No podemos distraernos, debemos obedecer al bien supremo-dijo mecánicamente, como si hubiera repetido cientos de veces la misma frase.
-¿Al bien?- James enarcó una ceja, Pasha fijó su mirada en él, confusa.
-¿Qué quieres decir?
-Bueno ya sabrás lo que se dice por ahí de Gandher... Y de sus seguidores- explicó él, tratando de ser delicado.
-Eso sólo es una teoría, también se dice entre los míos que el líder de los ángeles está en tratos con Lucifer sobre la vida eterna- respondió a la defensiva.
-¿Cómo?- James abrió los ojos como platos- Pasha no deberías hablar así de los ángeles.
-Ni tú de nosotros- le rebatió.
Ambos se miraron un momento y entonces comprendieron que una guerra entre ángeles y arcángeles era posible. Estaba sucediendo muy deprisa, pronto tendrían que tomar un bando y los dos sabían cuál sería. Pero esa noche no. Esa noche todavía eran James y Pasha, dos seres alados que se habían dejado llevar por los sentimientos de los humanos.
Él se acercó un poco a ella que le había dado la espalda, Pasha notó su respiración y un escalofrío recorrió su cuerpo. Sentía la necesidad de estar bien de nuevo, no podía enfadarse con James. Lo miró de reojo y él sonrió, satisfecho. Puso sus manos sobre sus hombros y acercó su cuerpo cada vez más, hasta que la abrazó por completo.
-Te quiero James- dijo en un susurro.
-Te amo Pasha.

Las lágrimas acudieron a sus ojos pero las retuvo, no le gustaba que Holly le viera llorar y ahora debía centrarse en algo más importante: cómo escapar de allí.