Urgeundiario
Rango8 Nivel 38 (2823 ptos) | Poeta maldito
#1

Abro los ojos y levanto la cara. ¿Dónde estoy? Me pongo de pie mientras sacudo las hojas pegadas a mi vestido que me recuerdan que aún es otoño, pero... ¿Qué diablos hago en un bosque? Humedezco mis labios y apenas logró hacerlo, mi garganta está seca, duele, arde, quema de hambre, tengo que beber algo. Doy unos pasos hacia el frente y todo el dolor comienza, mis cuerpo pesa como piedra. Es definitivo, necesito beber sangre o dejaré de pensar, sentir, existir. Subo mi mano para apretar mi cabeza y es cuando la veo la hora.

¡Mierda! –susurro–
Comienzo a avanzar lo más rápido que puedo siguiendo el camino frente a mí, en 30 minutos amanece.

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Soul_Outsider
Rango10 Nivel 48
hace casi 4 años

Creo que hay un error aquí: y es cuando la veo la hora.
Un buen comienzo ! Seguiré leyendo.


#2

Es tan difícil, cada parte de mi cuerpo está cada vez más inmóvil como si quisieras hacer bailar a una muñeca de cartón. Puedo escuchar como crujen las venas vacías dentro de mí. Cada que doy un paso el dolor es tan intenso que es mejor que me tire ya, que me quede aquí y esperar la muerte por segunda vez. Es inútil seguir vagando, a este paso no llegaré, necesito la sangre para ser más fuerte, más ágil y poder correr tan rápido, que el viento ni siquiera se sienta. Para eso necesito sangre, ese líquido que nutre mis venas, que me da poder.

Es difícil tener esperanzas quien va a estar caminando a estas horas de la madrugada por un lugar como este, es una tontería que crea que voy a lograrlo. Moriré en este bosque, moriré de nuevo y esta vez para siempre. El sol quemará mi cuerpo y lo hará cenizas. Pero, no quiero morir, los años que llevo no son suficientes para conocer este mundo. La simple idea de desaparecer me da ganas de vomitar. Aun no estoy lista para eso. ¡Pero qué diablos estoy diciendo! ¡Basta ya de menospreciarme! No soy un simple humano, soy un vampiro. Superior a toda su clase, las personas son mi alimento, yo puedo lograrlo. Trato de no pensar en la sangre, no pienses en el dolor Victoria, no pienses en nada de eso. Tengo que concentrarme en el camino, solo en eso. Pensaré en el camino y nada más importará mientras siga avanzando poco a poco lo lograré. Pongo mi vista fija en el camino, las piedras oscuras me guían entre la multitud de distintos tipos de pinos iluminados por la luz que señala que no tarda en amanecer. Me cuesta trabajo pensar en otra cosa, esta sed me prohíbe tener cualquier otro pensamiento. Escucho un ruido entre el bosque. Esto no puede ser real, ¿Estoy teniendo alucinaciones por el hambre? Pongo más atención y veo salir de entre el bosque a un niño. Una parte de mi sonrió inmensamente pero la otra se mantiene preocupada.

–Hola –digo acercándome a él.

-Hola –me responde con voz temblorosa.

– ¿Qué haces a esta hora aquí?

Me acerco más, admirando su pequeño tamaño, su cabello rubio, su largo cuello, sus venas, todo su cuerpo lleno de sangre. Puedo escucharla dentro de él, puedo sentir como fluye.

–Mi hermana está muy enferma, salí por unas hierbas para ver si logra salvarse.

Me arrepentí en ese preciso momento de la pregunta, mientras menos sepas de la víctima más fácil será dejarla ahí muerta. Pero ¿Y si solo lo muerdo un poco? Con un poco de su sangre yo podre tener fuerza suficiente para correr a la cabaña y él regresar a salvar a su hermana. Paso la lengua por los labios, no lograré beber solo un poco y mataré a dos niños indefensos. Qué más da dos niños menos en el mundo, ya tenemos suficientes. Además es él o yo, me acerco aún más al niño, quedando tan cerca que sin esfuerzo alguno podría cortar su garganta y provocar una fuente de placer.

– ¿Está usted bien señora? La veo muy pálida. -me quedo en silencio, la sed me hace pensar más lento. Es solo comida, bébelo y ya. Intento decirme esto varias veces. El niño me ve atento, esperando mi respuesta. De pronto saca algo de su bolsillo y lo observo con atención. Es una flor. Extiende su brazo y me pone la flor en la mano, amarilla, radiante.

SamuelArmandoo
Rango6 Nivel 27
hace casi 4 años

Nada más no le metas hombres lobo, por favor. Está bueno.


#3

–Era para mi mamá pero te lo regalo.

Tomo la flor y la sostengo. –Vete ya –grito con fuerza –corre lo más rápido que puedas hasta tu casa y no regreses hacia acá.

El niño me ve asustado, temblando con la mirada llena de angustia. Tarda algunos largos segundos en reaccionar y comienza a correr. Me tiro al suelo junto con la flor y comienzo a llorar desesperada mientras veo a lo lejos que el niño se va alejando y con él mi oportunidad de sobrevivir.

Este es el fin, me he salvado de tantas muertes, he sobrevivido a tantas cosas y muero aquí tirada llena de lágrimas por no poder matar a un estúpido niño. Suspiro y tallo mis ojos, yo merezco otra muerte. Nadie sabe que estoy aquí, nadie podrá saber nunca que morí. Y solo seré alguien que solían conocer y desapareció. Cierro los ojos y me acuesto por completo en las rocas. No sé cuantos minutos han pasado ya y prefiero no saberlo. Comienzo a sentir algo en mi brazo, abro los ojos y veo una enorme y peluda bola blanca sobre mí.

–Conejo estúpido aléjate de mí.

Intento quitarlo pero cada vez estoy más débil, más inmóvil. Puedo beber del conejo, la poca sangre que tiene será suficiente para lograr salvarme, además es un simple conejo que no piensa, no siente, y lo mejor no tiene familia a quien tenga que cuidar. Quizá la tenga pero no puede hablarme de ella y eso, eso es lo que importa. Tomo el conejo con mi mano y lo acerco a mi boca apretando el cuello con fuerza suficiente para matarlo. Le clavo muy leve los dientes y logro que salga un poco de sangre. El olor es asqueroso, como alguien puede alimentarse de animales, unas náuseas invaden mi cuerpo y tiro el conejo lo más lejos que puedo. Yo no beberé de ese sucio animal. Huele asqueroso, si tengo que morir que al menos sea con algo de dignidad. Mis palabras son tan incoherentes como la vida misma. Me pongo de pie y agarro la flor del suelo, aún tiene su aroma así que me acerco a ella y la aprieto para no perderla. Es increíble, minutos después de dejar ir al conejo ya estoy arrepentida. Debí apagar mi humanidad desde hace tiempo. Y así evitaría tantos sentimientos, por eso los humanos no salen de la miseria que es su vida. Me pongo de pie con mucho cuidado y sigo avanzando a paso lento. Yo soy Victoria, soy un vampiro y no me voy a dejar vencer, yo soy fuerte, bonita, valiente… perfecta. No tengo que pasar por todos esos insignificantes estados de ánimo que confunden a los humanos. Algo más tengo que encontrar, yo sé que sí. Concentro de nuevo todos mis pensamientos en el camino y avanzo con más rapidez, el tiempo no deja de correr.

Dailejer
Rango2 Nivel 8
hace casi 4 años

Parece que le queda muy poco tiempo a Victoria ¿logrará tener su "victoria" ante la muerte? Buen relato :)


#4

La boca comienza a temblarme y el miedo de nuevo invade cada parte de mi seco cuerpo. Los ojos se me cierran del cansancio y la vista se me nubla. Frente a mi veo una silueta, no estoy segura si es un árbol o una persona. Tallo mis ojos y lo veo, un chico alto, con melena rizada y ojos verdes. Escucho muy bajo que dice algo pero no logro identificar qué. Quiero llegar hacia él, beber toda su sangre y poder vivir más. Intento avanzar rápido y lo único que logro es tropezarme y desvanecer. Él me agarra entre sus brazos y evita que mi cabeza choque con el suelo. Trae puesta su ropa deportiva, al apreciar su figura me doy cuenta que hace ejercicio, la mejor sangre es la saludable. Intento sonreír.

–Te ves fatal –dice el chico y saca una sonrisa.

Que hermosa sonrisa, lástima que nadie más podrá verla, porque nada en el mundo me hará cambiar de opinión a este lo mato porque lo mato. Me levanta con ambos brazos y me carga. Mi cuerpo cada vez se siente más pesado, hundo mi cara en su cuello mientras me carga. Pude haber dicho muchas cosas, pero la voz requiere esfuerzo, y eso lo estoy guardando para matarle. Saco mis colmillos y los pego a su cuello.

–No, no. Se lo que intentas hacer, guarda eso que ya te llevo a un lugar seguro.

Cierro los ojos sorprendida y nerviosa ¿Sabe lo que soy? O quizá tan solo cree que soy una chica borracha queriendo besar su cuello. Cualquiera que sea la respuesta dijo que me llevaría a un lugar seguro, eso significa sombra. Y la sombra significada vida. Cierro los ojos sin si quiera poder sostenerme, si tengo que morir al menos será en brazos de un chico lindo.

Me despierta un líquido que abunda mi boca, escurre por mi labio y llena mi garganta. Sangre, succiono con rapidez aun sin abrir los ojos, bebo llenándome de vida, de calor. Una piel fría toca mi frente y es ahora cuando abro los ojos y vuelvo a ver esas perlas verdes. Este delicioso líquido sale de su brazo, al parecer me trajo a un lugar seguro. Observo rápido, es una cabaña.

–Con eso es suficiente –me dice con voz preocupada.

No puedo dejar de beberlo, necesito más.

–Si no paras justo ahora vas a matarme –dice aumentando el tono de voz. No puedo parar, su sabor en mis labios, la sensación de estar bebiendo de él. Intenta apartarme con fuerza pero es demasiado tarde. He bebido lo suficiente para que mi fuerza regrese. No hay nada que me pare, pongo atención a sus hermosos ojos y me concentro en ellos sin pensar en nada más. Eso me da mas placer, sus músculos, su talle, sus ojos... Sangre es lo que me faltaba para dejar de ser tan noble, tan humana. Sigo bebiendo sin parar hasta dejar el cuerpo sin vida. Me pongo de pie sonriente y me acerco al chico besando su mejilla. Se veia terrible, pero por extraño que parezca, muerto me gusta mas. Es un placer encontrar personas así en este mundo. Lo recuesto separando el cabello de su rostro y me aparto de él.

La debilidad es lo que te hace ser humano, observo la cabaña con atención. Algo aquí me es familiar, giro para ver el cuerpo del chico y ya no esta. Miro por la ventana y a lo lejos puedo ver al niño de la flor jugando con alguien. Tallo mis ojos, y reconozco su melena risada. Es él, no está muerto… imposible. ¿Qué está pasando? Jadeo agitada y rápido bajo al sótano, el único lugar donde puedo refugiarme del sol hasta poder escapar. Alguien me toma de la espalda y cubre mi cara dejando mi vista en la oscuridad. Me tiran al suelo, inyectando algo en mi brazo. A lo lejos escucho en un altavoz.

Prueba finalizada, el sujeto 2345 del experimento humanizando al monstruo falló la prueba por cuarta vez. De nuevo ha matado al chico, entre las mejorías de la prueba es que nunca soltó la flor.

No lograba comprender del todo lo que estaba pasando, ¿todo fue falso? ¿El chico está vivo? ¿Podré volver a ver sus ojos verdes? A lo lejos escucho que volverán a meterme a la prueba. ¿Qué soy realmente?
Alguien se acerca y me pone una segunda inyección, que me hace caer. Mata al chico Victoria, siempre mata al chico y así podrás volver a verlo. Me repetí hasta perderme por el medicamento.

Urgeundiario
Rango8 Nivel 38
hace casi 4 años

El relato como lo escribí termina aquí. Pero me encantaría continuarlo si es que les gusta así que dejen sus comentarios.

Soul_Outsider
Rango10 Nivel 48
hace casi 4 años

Es el comienzo de un libro prometedor. Continúa, y aquí tienes un fan. ;)