AlejandroWriter
Rango6 Nivel 28 (1167 ptos) | Novelista en prácticas
#1

10 de noviembre de 1997

Era de noche cuando Damian corría y avisaba que algo había salido mal. El monstruo deambulaba libre entre los pasillos. Le oí mugir y presentí que pronto estaría cerca de mí así que corrí tan rápido como pude en busca de las escaleras que llevan a la superficie, no tropecé como lo hacen en las películas, quizá tuve suerte o a lo mejor nadie nunca tropieza. Faltaba algo menos de diez metros para encontrarme de frente con los escalones pero me detuve en seco; Damian, la bestia lo había alcanzado, le destrozó la humanidad en un segundo.

¡Maldito sea quien nos metió aquí y malditas sean sus estúpidas ganas de jugar a ser dios! Mi mejor amigo había muerto y no le pude socorrer, tan sólo me atreví a cerrar la pesada puerta que contiene al monstruo encerrado.

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#2

Del periódico Nuevo Día, 11 de noviembre de 1997, primera plana:

¡EXPLOSIÓN SUBTERRÁNEA HACE TEMBLAR LA CIUDAD!

La acostumbrada tranquilidad del centro de la ciudad se vio interrumpida por una explosión que sacudió levemente las casas del sector y causó averías en algunas de ellas. No se reportan heridos de gravedad y tanto la policía como el cuerpo de bomberos, se reportaron en el lugar de los hechos de manera inmediata.

"Hemos evidenciado gases en el ambiente que salen desde las alcantarillas, por lo que procedimos a evacuar gran parte del vecindario y a cerrar un perímetro considerable con el fin de evitar la presencia de curiosos en el área. -Dijo Ossa, capitán de bomberos-. No se nos ha permitido acercarnos al punto exacto de la explosión pero sabemos que miembros de entidades gubernamentales, han descendido con trajes especiales".

Extracto del periódico News, 12 de noviembre de 1997:

INCERTIDUMBRE. NADIE DICE NADA.

El área continúa acordonada. Ni el cuerpo de policía ni el de bomberos han querido dar declaraciones a los medios. Se espera que sobre el medio día, el alcalde de la ciudad ofrezca una rueda prensa con el fin de aclarar los hechos.

Hace alrededor de 3 años

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#3

III

Las luces de flash de las camaras y un ruido incomprensible invadieron el auditorio. La algarabía era tal que sólo se podía comparar con la de las plazas de mercado del sur de la ciudad.

La algarabía cesó cuando el alcalde Stybenson se instaló.

"Básicamente, todo se originó por el mal estado de un tramo de las tuberías por donde viaja el gas, una de las tantas a las que la alcaldía anterior no hizo el respectivo mantenimiento y que ya tenemos identificadas...

... Así que no hay nada de qué preocuparse, lo ocurrido el 10 de noviembre, a las 23:00 horas, se encuentra bajo control y un equipo especializado trabaja arduamente para corregir los daños en la red de tuberías y restablecer el servicio lo antes posible. En cuanto a la energía eléctrica, está tardará un poco más ya que la explosión afecto uno de los transformadores el cual quedó destruido en su totalidad y debemos reemplazarlo por uno que se traerá del exterior.
Reitero desde la alcaldía estamos trabajando para evitar que incidentes como este se repitan."

La rueda de prensa termino con preguntas que no fueron resueltas.

Patrañas, lo que dice ese hombre en la televisión es mentira -Dijo el viejo sentado en el salón, mientras señalaba con uno de sus dedos artríticos la pantalla del televisor-. Allí ocurrió algo más, seguro tiene que ver con los rusos o peor aún, esos estúpidos gringos! ¡me tienen harto!

Los días que le siguieron a aquel 10 de noviembre el centro de la ciudad tembló. En un comienzo la gente no lo percibió pero con el tiempo los movimientos se hicieron más intensos y la preocupación llegó como una nube negra.

La gente hablaba muchas cosas. "los rusos, los malditos rusos" decía Fernando Garcia, uno de los tantos panaderos.

"¡Maldita izquierda! Nada hace bien, ni limpiar una cañería. ¡comunistas hijoputas!" Se le oyó decir en la plaza a Lernan, un conservador de 76 años.

"¿Ha visto usted a esos hombres y sus atuendos metálicos por el sector? Apuesto todo el vino del mundo a que se trata de uno de esos experimentos que hacen los extranjeros para fabricar su armamento biológico" dijo acalorado Wilson, el propietario del bar Tenesse.

IV

20 de noviembre de 1997

El fluido eléctrico no se había restablecido por lo que la gente recurrió a las velas para iluminar la noche.

Hace alrededor de 3 años

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#4

V

La incertidumbre despertó la curiosidad en un grupo de residentes, quienes no tardaron mucho en organizarse e idear un plan el cual consistía en bajar a la red de alcantarillado para tratar de dirigirse hasta el lugar de la explosión.
—No señor, cómo nos vamos a comer ese cuento de que todo es producto de una tubería en mal estado —Dijo Raúl—. Si no descendemos hoy no lo haremos nunca.
—Es cierto Raúl, por eso me tomé el atrevimiento de invitar a Ossa, a él tampoco le convence nada de esto.
—¡Pero qué has hecho! Carajo, Ben, lo arruinaste. Ossa no tardará en correr y avisarle esos tipos raros y nos encerraran por desacato a la autoridad!
—Raúl cálmate -intervino John-, ninguno de nosotros sabe cómo llegar hasta allí. Ossa dice tener un mapa de la red de alcantarillado y nos puede guiar.
En ese momento Ossa irrumpió en el salón. Raúl lo miraba con el rabillo del ojo mientras este se acercaba lentamente hasta la mesa donde se hallaban reunidos. Paso saliva haciendo subir y bajar la manzana de Adán rápidamente, y hablo con firmeza.
—¿Es usted de los buenos?, me refiero a que si es de fiar o nos entregará está noche.
—No se preocupe, Raúl, soy su amigo, quiero descubrir tanto como ustedes lo que se esconde detrás de toda esta patraña" Respondió Ossa.

Ossa explicó los por menores del plan, extendió el mapa sobre la mesa y señaló detalladamente la ruta que seguirían para llegar hasta las tuberías.
Quedaron de verse en el callejón contiguo al bar Tenesse, a las 21:30.

VI

La noche estaba fría y silenciosa, de la boca de los hombres nacía un vaho. El lugar estaba oscuro salvo por la luz de las velas de uno que otro apartamento o casa circundante.
La hora pactada ya había pasado y no había rastro de John hasta que se le vio venir corriendo entre las sombras.
—Carajo, John, ¿dónde te habías metido?, pensamos que ya no ibas a venir. Son las diez pasadas. -susurro Ben.
—Lo siento, me ha pillado Wilson y me ha hecho tremendo interrogatorio del que por suerte he salido bien librado ¿Acaso no notaron ese jodido bar abierto? -respondió John.
—Por supuesto que nos hemos dado cuenta pero todos tuvimos cuidado -comentó, Raúl-. Ahora hay que darnos prisa no vaya ser que alguien más nos vea.
Nadie más dijo nada pero todos asintieron con la cabeza. Llegaron hasta el punto donde descenderían, Ossa abrió la alcantarilla y fue el primero en bajar. Ya abajo hizo una seña para que los demás lo siguieran.

El piso era viscoso y olía a orines y, extrañamente, ahí abajo la electricidad funcionaba, las bombillas tenían una luz tenue pero permitían ver el camino.

Hace alrededor de 3 años

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#5

ABAJO, EN LAS ALCANTARILLAS

Al bajar, el grupo se encontró con un largo corredor bañado de una luz amarilla. Caminaron a través de él sin proferir una sola palabra, Ossa iba al frente extendiendo el mapa mientras que Raúl iba cerrando el grupo. De vez en cuando Ben, que iba segundo, lanzaba una mirada por encima del hombro para comprobar que el grupo seguía completo.

Caminaron por al menos 10 minutos hasta que se encontraron de frente con una pared la cual tenia una abertura justo en la parte superior. —Una compuerta —Mencionó Ossa —está en el mapa, para continuar debemos atravesarla.

A través de aquella compuerta sólo había oscuridad, debían atravesarla arrastrándose ya que aquel tramo media aproximadamente un metro por otro. Ben fue el primero el ingresar, Ossa, que era el mas alto le servía de apoyo. Luego fue John y le siguió Raúl quien entre dientes maldecía pues aquel tramo a parte de oler terriblemente mal, al parecer estaba atestado de lodo. Ossa
fuel el último, subió sin mucho esfuerzo y a medida que cruzaba el estrecho tramo empezó a entender las maldiciones de Raúl, en verdad el lugar apestaba...

Raúl vomitaba mientras que John y Ben parecian querer recuperar energías apoyando las manos sobre las rodillas inhalando y exhalando una y otra vez, a Ossa la imagen le pareció graciosa, tanto que se le dibujo una mueca de humor en el rostro.
Continuaron caminando cubiertos de lodo o lo que fuese aquella sustancia, el olor a orines se había marchado para dar lugar a un olor mucho mas fuerte y repugnante. El camino se dividía en dos pero según el mapa de Ossa debían tomar hacia la izquierda y eso fue lo que hicieron. Sin darse cuenta volvieron a tomar sus respectivos lugares, Ossa de primero, Ben de segundo, John tercero y un malhumorado Raúl cerrando el grupo.

— ¿oyeron eso? — Preguntó John — Me pareció escuchar pasos atrás nuestro.

Todos se miraron a la cara, perplejos. Nadie más escuchó nada.

—Estás alucinando John, no ha sido nada, quizá el eco de nuestros pasos — menciono Raúl.

—No, estoy seguro que escuche pasos, vamos chicos, creanme. Debemos echar un vistazo.

—De ninguna manera John, —intervino Ossa— tomar una dirección diferente a la trazada en el mapa puede hacer que nos perdamos. Estas alcantarillas son muy grandes y dadas las circunstancias puede que nadie vaya en nuestra búsque...

Un estruendo parecido a una explosión, no dejó que Ossa terminara su frase. Aquel estruendo venia de la misma dirección de los pasos.

Ninguno se movió y John tan solo se limitó a lanzar una mirada acusadora.

—a la mierda el plan inicial, vamos a allá a ver que ocurre — dijo Ossa mientras apretaba los puños con fuerza.

Apoyados sobre la pared y caminando a tientas, pues el lugar estaba invadido de una penumbra que no permitía ver mayor cosa, llegaron hasta a un punto donde el camino se curvaba. Se oyeron pasos nuevamente, alguien venia en su dirección. Eran pasos rápidos y torpes, A Ossa se le acelero el corazón, a Raúl se le corto la respiración y john empezó a tartamudear intentando reproducir una frase que al final no consiguió expulsar. Una silueta apareció de forma súbita y se estrelló contra la pared.

—¡Es uno de los tipos con trajes de alumino!—. Gritó Ben.

El hombre le extendía su brazo en señal de auxilio. Bien miró hacia atrás buscando la aprobación del grupo y sólo pudo ver un gran desorden. Raúl lloraba, mientras Ossa y John se encontraban en el suelo ayudándose a poner en pie mutuamente.

Dirigió nuevamente su mirada hacia el hombre que seguía con el brazo extendido, se inclinó tomó le tomó el brazo y lo arrastró hacia él.

A pesar de la penumbra que invadía el lugar, el grupo pudo ver que aquel hombre de ropas raras se encontraba mal herido, el brazo que Ben anteriormente había sujetado, se encontraba roto, de la cabeza le escurria un hilo de sangre y sus pantalones estaban hechos jirones.

Hace más de 2 años

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#6

El lugar no volvió a temblar más, pero el llanto irremediable de Raúl, estremecia el silencio. Los demás aún no salian del shock, tumbados en el suelo húmedo y nausebundo guardando una distancia el uno del otro.

El hombre empezó a articular palabras, hablaba de experimentos con otras dimensiones y decia que todo se habia salido de control cuando el portal ya no se pudo cerrar nunca mas.

—¿qué portal— Preguntó Ben.

—Abrimos un portal... uno que va a otra dimensión. Al principio pudimos contener lo que intentaba ingresar. —Hizo una pausa para tomar aliento y continuó su relato mientras se sacaba los guantes—. En realidad pudimos contener el portal durante mucho tiempo hasta que se nos pidió que el tiempo de apertura fuese cada vez mayor, las exploraciones se hacian cada vez más frecuentes y cada vez llegabamos mucho más lejos. Pudimos ver gentes y edificios en ruinas y muchos monstruos. La noche en que el portal no se cerró, Damián estaba a cargo de la supervisión del lugar, sabemos que intento contener a una criatura y que alcanzó a asegurar la base, se sabe que había alguien más con él pero los registros están contenidos en la bóveda. creemos que esa otra persona logró escapar pero desconocemos su paradero. Luego llegó la explosión y tuvimos que ingresar contra nuestra voluntad. González, Ramírez, Mccallister y yo. También. Estaba Petterson e Icher pero da igual, estoy seguro que todos ellos están muertos, hace dos días que he perdido todo contacto con ellos y con el comando que ingresó por el ala suroeste.

El hombre terminó su relato ahí, quiso ponerse de pie pero fue imposible.
—Debe tener las piernas rotas. Pensó Ben.

—Hay que salir de aquí —Raul y Ossa notaron el tono de advertencia que había tras el comentario—. No queda mucho tiempo.

Hace más de 1 año

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#7

Ben sujetó al hombre por la izquierda mientras que Ossa le tomó por la derecha, así empezaron un infructuoso camino de vuelta hacia la superficie, no tardaron mucho en resolver que se encontraban perdidos.

John insistía en hacer una pausa pero Raúl, se negaba. Los nervios se habían apoderado de él y no pensaba con cabeza fría.

El hombre apoyaba entre súplicas la idea de Raúl.

- Si no hallamos una salida pronto, seguramente moriremos todos aquí abajo-dijo el hombre de las ropas raras.

-Vamos Ossa, trate de recordar como va la salida-Dijo Raúl entre sollozos.

Ossa hacia su mejor intento pero no tenía la menor idea de donde se encontraban. Sugirió tomar el recoveco que se veía al final del pasillo.

Estaba claro de que seguramente ese no era el camino correcto, pero también creía que lo más adecuado era seguir en movimiento

Atravesaron el recoveco y a la derecha se hallaba una bifurcación, por un lado se distinguía una escalera y tras ella una gigantesca puerta. El otro lado una claraboya.

Hace más de 1 año

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