BlueBlackcats_65
Rango6 Nivel 28 (1129 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Cuando se despertó tuvo la certeza de que iba a morir, pero todos los días en ese mundo eran igual; todos sentían eso. Morir era normal, todos veían la sombra bailar, danzaba entre ellos.
Se movía con tal gracia que su cuerpo se veía hermoso, simplemente precsiosa.
Pero a la sombra no le gusta danzar sola, y de ahí el terror de ver su baile. Todo el que la veía, sabía que podía ser escogido; y tener el honor de ser su acompañante no era algo deseado por nadie.
Durante el baile, el acompañante parece tan hermoso como la misma sombra, pero al terminar, el horror dibujado en su rostro es tan grande que pareciera no tener fin y que su alma aun sufriera, quebrada en mil pedazos.
La sombra es implacable nadie la puede evitar, pero su danza no es ni rápida ni lenta, solo preciosa. Su secreto viene de una fuerza mayor, todo el que la ve, deja de hacer lo que esté haciendo, su danza hipnotiza al instante. Cuando se aburre de un acompañante, solo lo deja caer y aun bailando señala a otro con un gesto que basta para obtener su presencia.
Por eso la sensación de Lucas ese día, que decidió bailar con ella.

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Virginia
Rango7 Nivel 30
hace casi 4 años

Genial... Me ha encantado tu historia, desde el título, la imagen que la encabeza, la temática y todas las palabras con las que la has escrito, ¡es fantástica! :D Me alegra ser la primera o de las primeras que te apoyan, mucha suerte y por favor continuala pase lo que pase porque me ha encantado, tienes en mí a una seguidora ;)

osgonso
Rango11 Nivel 54
hace casi 4 años

Es un comienzo muy bueno. Tienes una errata (creo) en preciosa*, pero lo demás está bastante bien escrito, y la idea de la Sombra es muy, muy buena. Esperemos que pase

PinkSpirits_87
Rango1 Nivel 0
hace casi 4 años

Cuando me mandaste esta historia pensé que era un extracto de algún libro! Saber que era tuyo me dejó impresionadaaaa. Sigue con ella porque deja con la intriga :$ jajaja un besote. DTB

Llanera_Abisal
Rango6 Nivel 25
hace casi 4 años

Me gusta. La redacción es hermosa y la historia promete.


#2

Lucas se despertó ese día como cualquier otro, a diario las personas tienen esa sensación, el esperar morir en ese mundo era normal.
Pero cuando ya no tienes nada por lo que vivir, la sensación de que morirás es clemencia. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que la vio por última vez? Quizás un año, o dos. Ella se reía de él, era una mala broma de aquella hermosa mujer. Ese día no podía ser igual, no podía seguir esperando a que la sombra viniese por él, ya no quería sentirla llegar, quería buscarla y verla de nuevo; quería pedir su mano en danza y mirarla a los ojos antes de morir. Esta vez no quería verla venir y quedarse a esperar que ella lo eligiese, quería pedirle que lo acompañase a bailar, ser él quién decidiera ésta vez lo que sucediera en el baile.
El quería ser quien se dirigiese a ella. Por eso se levanto de la cama, no notaba que lloraba, ya no distinguía la diferencia de cuando lo hacía y cuando no; era así desde la última vez que la vio, cuando no lo había elegido a él, a pesar de que había implorado al cielo que lo hiciera.
La había visto bailar cientos de veces. Siempre, como aquellos que la ven bailar, se perdía en su hermosa danza, en sus perfectos movimientos, en la gracia de su belleza, y cual hechizo quedaba hipnotizado por la preciosa mujer y el desdichado que la acompañaba. Había estado sentado, parado o de rodillas; las muchas veces que la vio llegar con la gracia de la que solo ella es capaz de hacer gala, solo dejaba lo que hacía para verla bailar. Veía venir a la sombra y se perdía en sus magníficos cabellos morados, en su etéreo vestido blanco, absorto completamente viendo cada centímetro de piel blanca, tan blanca como la misma luna.
Recordaba cuanto tiempo la añoró, y cuantos días pasó soñando que ser el único que la acompañase en el baile; recordaba cómo se imaginaba bailar con ella, y cuán feliz lo haría estar a su lado. Recordó los días que perdía recordándola, su hermosura, y toda su perfección. Era perfecta, y así solía verla.
Esa mujer era hermosa en cada sentido posible, y solo su danza podía superar tal belleza, una danza divina, tan hermosa y con un poder tan fuerte y hechizante que era capaz de enamorar al más desdichado de los seres, aquel cuya alma haya sido despedazada por las más colosales penas.
No notaba aun que lloraba, que sollozaba su alma quebrada aceptando sus penas y a la tristeza como únicas compañeras. Y solo cuando llegó al espejo fue que se percató que caían las lagrimas por sus mejillas, que lloraba desconsoladamente; no se daba cuenta que a pesar de ser de noche había aves cantando en su ventana, intentando darle un poco felicidad, intentando darle alivio a su alma; tampoco se pudo percatar de la luna, la cual lloraba con él, lo bañaba con su luz intentando darle un consuelo.
Pero nada de eso lo notaba, solo se percataba de su triste reflejo en el espejo, sus lágrimas que parecía nunca habían dejado de caer, las que solo notó en ese momento; habrá sido así desde que la vio por última vez, seguro tendría que haber detenido, no siempre lloró desde aquella vez, pero no había vuelto a conocer nada parecido a un poco de felicidad desde que la última de sus desgracias ocurrió.
Y es por eso que solo dijo “te odio”, su voz sonaba lejana, sentía que tenía años sin oírla, y repitió “Te odio”, y lo volvió a decir una y otra vez, hasta que se encontró gritando “¡Te odio!”, ante su reflejo, esperando que ella lo oyese, que donde sea que se encontrase bailando, sin importar con quién lo hiciese lo pudiera oír. El sabía que si lo oía, ella entendería el tamaño de su odio, y no dudaría un minuto que todo su odio era para ella.
El la había amado, al igual que muchos otros hombres a los que había enamorado, el la había añorado, sin ningún temor. Pero ella sólo lo había hecho sufrir, y desde aquella vez en la que no lo escogió no la había visto más, y desde esa vez no conoció nunca más la felicidad. Era una burla de esa mujer. Le había quitado todo y se había ido, dejándolo quebrado y miserable, sin otro motivo que sufrir.
Había pensado en hacer el trabajo el mismo, acabar con su miseria, pero no podía darle tal satisfacción, no podía permitirle lo único que le quedaba, su propia vida. Decidió esperar a que viniera y verla a la cara sin terror en su cara cuando soltase a su pareja, pero nunca apareció, tanto tiempo y nunca llegó. El quería que supiese que tan grande era su odio, cuán profundo era, y por eso, viendo el reflejo de aquel hombre que no paraba de llorar, decidió ir tras ella y decidir lo que ocurriese.
Y mientras se preparaba para el momento, recapituló cada uno de los momentos que sumieron en tan amarga pena a su voluntad.

aliadadelavida
Rango11 Nivel 50
hace casi 4 años

corazón que te planto para seguir leyendo esta historia


#3

Dejó el espejo, y entró a la ducha.
Había dejado de llorar, o quizás sus ojos ya cansados, no tenían más lágrimas que llorar. Pero ese vacío en su pecho continuaba presionando, y desde aquel día nunca había desaparecido.
Creía que ese vacío ya era parte de él, y que siempre estuvo ahí, que nunca conoció otra cosa que las penas que conocía. con todo y con eso, no siempre estuvo ahí, hubo una época en la que era un hombre siempre alegre, dispuesto a cantar y disfrutar de la vida. Hubo un tiempo en el que la felicidad estaba presente todos los días, y en el que no importase que pasase el siempre podía ver lo positivo.
Hubo días en que la había visto bailar, y la amaba, todo el que ve su bella danza tiene que amarla, es perfecta. Se había imaginado centenares de veces bailando con ella, e imaginaba que sería capaz de sobrevivir a tan catastrófico destino.
Él sabía que nadie había logrado sobrevivir a tan horrible destino, pero tal era su amor, que superaba aquello que sentía por su esposa ada, inclusive cuando ada lo amaba por encima de lo que amaba a tan celestial figura.
Era un feliz matrimonio el que había entre Luca y Ada cuyo amor podía verse desde antes de entrar a su cálido hogar. El recordaba cada momento cuando entraba a su casa. Su pequeño hijo corriendo a recibirlo, lanzándose a sus brazos, su hijo del medio detrás; y el mayor de los tres, siempre más alejado pero con algunas historias acerca de su día. Su esposa, lo besaba y lo recibía, de un día en el que ambos terminaban agotados.
Recordaba la escena y casi podía sonreír, pero ese efímero momento se desvanecía, lo intentaba alargar, recordar más detalles.
Pero pronto recordaba como llegó, con tal gracia que parecía que ni siquiera quería ir allí. Como tantas otras veces, la amó, aun podía recordar cuanto la amó en ese momento, y lo siguió haciendo mientras la observaba en su lento baile con una mujer que vestía las mejores ropas que el hombre había visto, eran hermosas ambas, y bailaban de una forma que los hacía sentirse en las más grandes dichas.
Y siguió maravillado de su baile, y se sintió el hombre más dichoso del mundo al ver que su pareja, tan elegante mujer que llegó acompañando a la angelical figura, empezaba a caer. Vio lentamente como la mujer caía, todo parecía tan lento, y la hermosa dama que aun seguía bailando no parecía prestar real atención a lo que ocurría alrededor.
El hombre recordaba la felicidad incomparable que sintió al ver que la hermosa mujer bailaba sola, y que su compañera de turno yacía inmóvil en el suelo. No entendió ni por un minuto lo que aquel hecho significaba para él, no entendía que la caída de la mujer sería para el la primera de tan horribles desgracias.
Volviendo a la realidad, creía que había vuelto a llorar, no entendía como no pudo hacer nada en aquel momento, se culpaba a sí mismo, lo que el había visto como una bendición resulto en catástrofes.
Volvió en su mente, y retomó el recuerdo. Recordó como la hermosa criatura paseaba sus manos por el salón, como mientras danzaba los veía uno a uno, buscando cual de todos sería su próxima pareja. él estaba en dicha absoluta, no había mucha gente alrededor, así que seguramente si lo escogería esta vez, tendría su oportunidad de bailar con aquella mujer que había amado más que nada.
Pero su mano no se detuvo ante él, no era a él a quien la mujer solicitaba. En su lugar, vio como llamaba a su hijo mediano, aquel que hace pocos minutos estuvo cargando mientras lo saludaba. Y como un padre orgulloso de las hazañas de su hijo sintió tal felicidad de que tuviese una oportunidad tan especial.
Ya en el futuro se odiaba, había vuelto al espejo y se odiaba por haber permitido que tal emoción ocurriera, odiaba que permitiese que su pequeño danzara con aquel monstruo. Pero odiarse no cambiaba lo que ocurrió, no cambiaba el hermoso baile que presenció y lo feliz que fue al ver a su hijo bailar con la hermosa mujer. Tampoco pudo notar como su esposa la dulce Ada lloraba, estaba horrorizada, no podía hacer nada ante lo que ocurría pero ella sabía lo que significaba, y como una madre que ve morir a su pequeño hijo hacía lo que podía.
El no notaba nada de esa escena, no veía la cara de admiración de sus pequeños hijos ante la escena de su hermano bailando con lo que significaría su muerte segura, no entendían el amor que sentía su padre por esa mujer, ni el dolor que se dibujaba en la cara de su madre. Pero aún así, entendían lo hermoso justo frente a ellos.
El baile continuó, para la madre, debieron pasar horas, y sufrió en silencio con esa cara de placer y dolor que la sombra había pintado en tantas caras.
Finalmente, la mujer se fue danzando con el pequeño, y hasta que no la perdieron de vista, hasta que no estaba ni remotamente cerca, no se pudieron mover. Cuando ya pudieron moverse, el hombre saltaba de alegría, estaba orgulloso de su hijo, feliz de lo que había presenciado. Pero la mujer lloraba, estaba destrozada como solo una madre que ve como su hijo se dirige a la perdición puede, el pequeño no pasaba de 12 años, pero aún así había muerto.
El hombre no podía entender, y los niños tampoco, los cuales abrazaban a su madre e intentaban aliviarle un poco las penas que la aquejaban. Cuando finalmente tuvo la fuerza, sin mediar una palabra con Lucas, salió de la habitación, de la casa, el hombre tenía que entender lo que significaba y ella lo haría entender.
Y pasaron horas antes de que volviera la mujer, con un paquete en brazos, el pequeño cuerpo de su hijo la acompañaba, aun lloraba abrazándolo como esperando que volviera a la vida, o quizás creyendo que nunca había muerto.
El hombre recordaba aun como había recibido a la mujer aquel día, como había intentado festejar con una madre que se encontraba destrozada en pedazos, y como reía, y era feliz, sin pensar ni un momento en pequeño hijo, y lo que para el significaba toda esa felicidad, había le había costado al niño.
Y no fue hasta que Ada puso en sus manos el pequeño cuerpo de su hijo, hasta que vio la horrorosa expresión de su cara, que entendió lo que aquella danza significaba. Y su pena no tuvo igual, lloró a su pequeño tirado en el piso, abrazo su cuerpo inerte, sufrió su tormento, y vivió en carne propia aquello que su mujer tenía horas viviendo. Aun recordaba como había sufrido ese día.
En ese momento dejó de amarla, y fue el primer momento en que la odió, aun sin saber lo que ya frente al espejo, tantos años después, había vivido, y recordaba cada día, escena tras escena, como si fuera una película en vez de su vida.

Hace alrededor de 3 años

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