gasanz27
Rango6 Nivel 27 (1040 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Comienzo a sonreír frente al espejo, cuando en el reflejo de éste lo veo aparecer por la puerta. Lleva el traje chaqueta con la corbata desatada. Comienzo a bajar por mi hombro el tirante del vestido que llevaba. Él se desabrocha lentamente los botones de su inmaculada camisa blanca. A esto le sigue el cinturón y los zapatos. A mí todavía me queda sobre mi piel un culote negro de encaje y los tacones de quince centímetros rojos que sé que tanto le gustan. Se acerca a mí por detrás y me abraza, colocando sus labios sobre mi cuello y sus manos sobre mis pechos. Suelto un leve gemido y echo mis manos sobre su cabello. Veo su mirada lobuna en el espejo y sonrío pícara. Me doy la vuelta y entonces soy yo quien le besa, lame y mordisquea el cuello. Deslizo mis manos por su torso, e inevitablemente me detengo en el tatuaje que asoma por el borde de su bóxer. Levanto la mirada y entonces, sólo entonces, lo beso. El tiempo se detiene. Nos recreamos en cada movimiento. El beso se acaba, y él continúa dándome placer descendiendo por mi cuerpo...Dale a "me gusta" si quieres saber cómo continúa...

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Javi
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 5 años

Buen comienzo, mucha tensión¡ Yo sí quiero saber cómo continúa :)


#2

Sus manos se han perdido por las curvas de mi cuerpo, haciéndome gemir, gritar y bailar con sus caricias. He leído el nombre de "Vicky" en su tatuaje y un pasado que no quiero recordar, viene a mi mente, inevitablemente...
"Marie nos trataba a todas como ingenuas. Sí, nos daba un techo y un plato de comida caliente, pero no era suficiente para todo lo que soportábamos. Lo único bueno que saco de aquel lugar es haberle conocido. En ocasiones doy gracias por haber vivido esa experiencia que marcó un antes y un después en mi historia; otras veces, lloro desconsoladamente en el cuarto de los espejos, cuando se marcha y me deja sola, con la sensación de estar sucia por cada rincón de mi cuerpo. Entonces me pierdo bajo los chorros de agua, donde los sentimientos están a flor de piel, y los pensamientos vuelan alto y libre. Volvería a vivir la experiencia del Gran Salón de Marie sólo si supiera que lo volvería a conocer a él, aunque luego sufra por su ausencia, pero vale la pena. Sólo si es él."
La luz se hace de nuevo en la habitación. Él se incorpora y me pregunta si estoy bien, asiento y echo en falta su calor. No se ha ido todavía y ya lo echo de menos. Se da la vuelta y se viste. Yo observo, mientras tanto, su ancha espalda, sus brazos musculados, sus glúteos definidos... y me siento vacía. Me acuerdo entonces de Marie. Del dolor. Del sufrimiento. De todo lo que viví allí. No quiero volver a sentirme así, pero él es mi debilidad.
Cuando me quiero dar cuenta ya se ha despedido con un simple "te veré pronto" y se ha marchado, dejándome sola en la sala de los espejos. Minutos después preparo la ducha para librarme de esta sensación. Bajo el agua me prometo una y mil veces que no volverá a suceder. Pero, como siempre, acabo rompiendo mi promesa.
Salgo de la ducha y me miro al espejo. Tengo los ojos enrojecidos, y no parezco la misma sin maquillar. He cambiado tanto. Es hora de llamar a Marie, hay que solucionar esto cuanto antes.

Hace alrededor de 5 años

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50Shades
Rango3 Nivel 11
hace alrededor de 5 años

Me has dejado intrigada! =) me encantan tus descripciones! Esperaré a la tercera parte


#3

Tengo los labios enrojecidos e hinchados. Pero ahora ya tengo cincuenta euros más en la cartera, que es lo que quería. Bajo del coche sin ni siquiera despedirme del conductor, y cruzo la acera. Detengo un taxi y le indico una dirección.
La luna ha subido a lo más alto, y sus leves destellos se cuelan por la ventana del vehículo. Alzo un pequeño espejito y me retoco el maquillaje, poniendo especial interés en mi rímel corrido y mis labios.
Minutos más tarde, me encuentro en la puerta de un gran edificio antiguo. La fachada está muy deteriorada, y el timbre escondido entre la maleza que se cuela por las húmedas paredes. Se hicieron muchísimas protestas para que se tirase a abajo el edificio, ya que podía ser peligroso para los viandantes. Me río. Si la gente supiera...
Golpeo nerviosamente el tacón en el suelo de piedra, hasta que la puerta se abre. Entro a una pequeña sala, y cruzo otra puerta. Ante mí se abre el gran salón. Cientos de hombres recorren la sala con copas y mujeres en las manos. Música suave, y actuaciones de lo más sugerentes, en vivo y en directo.
Recorro la enorme habitación y me detengo ante una cortina de terciopelo rojo. Cojo aire y la cierro tras mi paso.
Unos sorprendidos ojos negros se posan en mí, y sonríen con malicia.
-No esperaba volver a verte... ¿Amanda?
-No, para ti sigo siendo Vicky.
Suelta una carcajada que hace que tintineen las perlas de su cuello y los adornos de sus pulseras, y resuene en toda la habitación.
-¿Qué te trae por aquí, pequeña?- dice Marie, mientras se prepara un vaso de whisky solo con hielo.
Cojo aire, y envalentonada comienzo a hablar, frunciendo ligeramente el ceño, para parecer segura de mí misma.
-Quiero que te deshagas de ella.
El ruido de los miles de cristales rotos procedentes del vaso, es lo único que se oye en la sala. Observo que le tiembla la mano y su boca está ligeramente abierta. Marie me tiene miedo.
-Deshazte de Rachel o cuento todo lo que sé-la amenazo acercándome más a ella.
Marie asiente ligeramente, y yo sonrío victoriosa.
-Tienes tres días-le aviso, y me doy media vuelta, haciendo sonar fuertemente mis tacones rojos. Esos que tanto le gustan a él, y que pronto, disfrutará para siempre.