CarBel1994
Rango12 Nivel 56 (10770 ptos) | Ensayista de éxito
#1

¡Guau!, esto… quería decir… ¡Hola!. Me llamo Koko y tengo ¡casi dos años!. Sí, como podéis ver ya soy mayor. El 22 de Junio es mi cumple, y aquí deseoso de que llegue me encuentro. ¡A ver que clase de chuches me dan ese día!

Bueno, pero que poco cortés por mi parte. Tendré que contaros más cosas sobre mí.

No sé donde nací. Lo primero que recuerdo es que cuando era pequeñito mis dueños me dejaron en la puerta de un albergue de perros. No sé si porque no me querían, no sé si porque no podían mantenerme, no sé si hice algo. Lo único que sé es que me abandonaron allí. Creo que me hicieron daño con botellas y latas, porque cada vez que se me acerca alguna persona con una me asusto muchísimo.

Pero tuve suerte. En ese lugar, al menos me daban de comer, me sacaban a pasear de vez en cuando, y podía jugar con otros 300 perros que tuvieron la misma suerte que yo. Por eso os pido, que si quereis tener a un amiguito como yo, os paséis por mi antigua casa, el Centro de Acogida: Albergue de Perros en Colmenar Viejo y adoptéis a uno de mis hermanitos.

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SegarD
Rango7 Nivel 31
hace más de 4 años

A lo mejor no te lo crees, pero he buscado el nombre del albergue en google y todo, por si acaso! Hahaha ¡Es muy bonita! ¡Un saludo!

CarBel1994
Rango12 Nivel 56
hace más de 4 años

Jaja la historia es una historia real. Os vengo a contar un poco de la vida de mi perrito.

Fluoxetina
Rango9 Nivel 40
hace más de 4 años

Qué adorable :) A quienes tenemos perritos en casa algo así nos llega al corazón!

LikeFlorence
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

Me emociono, no puedo con los perros abandonados... Que suerte que esté contigo.

ASTRO
Rango7 Nivel 32
hace más de 4 años

Jo, pero que cuco♥

Angelgabriel
Rango10 Nivel 45
hace alrededor de 4 años

Me gustó, ese inicio seguiré leyendo.

CarBel1994
Rango12 Nivel 56
hace alrededor de 4 años

Me alegro de que os guste a todos.

OmDuArt
Rango14 Nivel 65
hace alrededor de 4 años

¡Muy bueno! Solo una sugerencia, yo cambiaría eso " Creo que me hicieron daño con botellas y latas, porque cada vez que se me acerca alguna persona con una me asusto muchísimo" En realidad solo sobra el Creo y el porque. Muy bueno compañero, te seguiré leyendo.

CarBel1994
Rango12 Nivel 56
hace alrededor de 4 años

@OmWriter Muchas gracias por el consejo. Tienes razón, lo iré cambiando.

Buenos días.


#2

Y así, llegó Agosto de 2013. Fecha en la que por fin tuve un poco de esa suerte que creo que me merecía. Un día de ese mes llegó una familia, madre y dos hermanos, que querían tener un nuevo miembro. La verdad es que los dos hermanos estaban muy contentos. Tocaban todos los perros, y se podrían haber llevado cualquiera. Pero fue la madre la que me eligió. Se le veía el miedo. No estaba a gusto entre los animales. Fue pasando delante de las diferentes verjas, mirando a cada uno de mis hermanos, hasta que finalmente se plantó delante de mí. ¿Y sabéis qué? ¡A mi me tocó!. Sí, a mi se atrevió a ponerme la mano sobre la cabeza y a acariciarme. A partir de ese momento, aunque siguieron mirando al resto de mi familia, yo ya sabía que era el elegido.

Al cabo de un rato, cuando acabaron de mirar todos los perros, llegó uno de los cuidadores que estuvo pendiente de mí todo el año pasado, me sacó, y me llevó con los que serían mi nueva familia. ¡Estaba tan contento que se me salía el rabo de la emoción! Fui con ellos. Jugué un poco con ellos, y cuando intentaron pasearme les demostré la energía que reboso y que iban a tener que luchar mucho conmigo si querían calmarme. ¡Un año casi encerrado! ¡Necesito correr y jugar!


#3

Sin embargo, algo pasó, me volvieron a meter en la jaula y se fueron. Esa noche estuve demasiado triste, no sabía porqué habían cambiado de opinión, hasta que mi compañero de casa me dijo que no es que me hubieran dejado, sino que había un procedimiento para que me sacasen.Tendría que pasar la revisión del veterinario antes de irme. Entonces me relajé y decidí disfrutar de los dos días que me quedaban en casa.

Así llegó el día de la recogida. Volvieron a por mí. Pasé la revisión del veterinario. ¡Estaba completamente sano y preparado para una nueva aventura!. Así, mi madre y hermanos compraron una correa para mi, de color azul y rojo. Mientras estaban pagando sólo me acuerdo que pensé: “ilusos, eso es demasiado fino para controlarme. Os va a durar dos días".

Me metieron en un coche y me llevaron a una nueva casa. Y a partir de aquí comenzó mi nueva vida.

Koko

MiriamTradu
Rango7 Nivel 33
hace más de 4 años

Me gusta porque se ve que quieres a tu perro :)

Angelgabriel
Rango10 Nivel 45
hace alrededor de 4 años

Es un perro con suerte en la vida.


#4

Y así fue como llegué a mi nueva casa. Entramos por la parte de atrás, por el garaje, tras un viaje movidito. Nunca había montado en coche y la verdad es que no me gustó. Me mareé mucho.

Lo primero que hicieron mis dueños cuando me abrieron las puertas fue ponerse hablar sobre mí. Tenían una duda existencial sobre si iba a ser capaz de subir las escaleras o no, pero rápidamente ya les demostré que eso no iba a ser rival para que poco a poco fuese haciéndome con la casa.

Empecé a echarle un ojo a la casa. ¡Que grande es! Yo que vengo de vivir en un espacio cercado con otros dos perros… Y me agobié. Sí, me agobié. ¿Esto iba a ser para siempre? ¿Me iban a devolver? Me daba miedo pensar que podían volverme a abandonar después de estar una o dos semanas. ¿Y si no les gustaba? Estaba aterrado. No quería pasar por lo mismo otra vez. Tenía que ganármelos fuese como fuese.

Subí al salón. Era amplio. Una mesa, un sofá, una especie de caja de donde salían imágenes y sonidos… ¿Pero qué era eso? Vi una jaula con un animalito dentro. Ellos le llamaban Cone, y cuando me acerqué se pusieron en tensión. ¿De qué tienen miedo? Sólo quiero verlo de cerca.

Le sacaron de la jaula y me lo acercaron. Con que esto es un conejo… Quise acercarme y mirarle, pero cada vez que hacía ese gesto me cogían y tiraban de mi para atrás. ¿De qué tenéis tanto miedo?

Siguieron acompañándome mientras descubría las habitaciones. Ahora fuimos a una que llamaban cocina. Y allí descubrí el lugar más bonito del mundo, una puerta mágica que me transportaba a un mundo de fantasía. Sí sí, esa puerta gris que tienen mis dueños. No sé si habrán más repartidas por el mundo, pero yo es la primera que veo. Creo que ellos lo llaman nevera. La abres y ¡está llena de comida! Te quiero nevera, vamos a ser grandes amigos.

Al volver al salón me tenían preparada una sorpresa. Una camita para mí… Si, a ver, eso está muy bien, pero… si tengo esos sofás negros, yo aquí en el suelo no duermo. Tenedlo claro. Recordadme que en otras entradas os enseñe los pasos para conseguir engañar a vuestros dueños y haceros con el sofá. Es fácil. Sólo hay que poner cara de buen perro y distraerles. Pero eso ya os lo demostraré más adelante.

Vi el resto de la casa, pero no tenía nada especial para mí. Sí, era grande, sí, había que subir y bajar muchas escaleras, y sí, había camas muy grandes donde iba a poder tumbarme. Sin embargo yo ya tenía claro como quería vivir aquí. ¿Para qué voy a subir escaleras si el sofá y la nevera están abajo? Estos humanos no tienen muchas luces, ellos dormían arriba o abajo, así que yo me quedé con el mejor sitio. Ellos sabrán.

Y entonces sucedió algo equiparable a ver el Cometa Halley.

ASTRO
Rango7 Nivel 32
hace más de 4 años

Ale, y yo pasando para abajo y no iba XD
Pues nada, quiero saber que pasa con el comparativo del cometa ;)


#5

Mi hermanito me iba a sacar de paseo. ¿Pasear dos veces en una misma semana? Guau! En el albergue sólo nos sacaban 10 minutos cada 2 ó 3 semanas. ¡Esto es que me ha tocado la lotería! Me pusieron mi nueva correa, porque la que me compraron en el albergue la rompí allí mismo. Esta parecía más resistente. Mejor, soy fuerte, y conmigo vas a fortalecer el brazo amigo.

Me dijo que no iba a ser un paseo muy largo, que tenía que acostumbrarme poco a poco a la calle, a pasear, al ruido… Así que lo que hicimos fue buscar a una amiga suya que estaba esperando para conocerme por aquí cerca. ¡Otra persona que quiere conocerme! En otra vida debí ser una especie de rey. Todo el mundo parece que está aquí para servirme.

Encontramos a su amiga. Me tocó, me acarició y parecía muy contenta de verme. Ellos hablaban, nos movíamos.La verdad es que los dos estaban muy contentos de que yo estuviese por ahí.

Y el mundo se cayó. Estábamos sentados, esperando a otra amiga, cuando fastidié todo. Nada más hacerlo sentí como si un cuchillo se me clavase en el corazón. Me temblaban las piernas.

Se me acercó una niña muy pequeña por detrás. Ella sólo quería jugar, pero yo me asusté. Me di la vuelta de un salto, ladré, gruñí, e intente morderla… menos mal que no acerté. La niña se puso a llorar, los padres y mi hermanito a hablar. Les pidió perdón, que era nuevo aquí, que tenía miedo… Y lo dejaron pasar. Entonces mi hermano me miró, me gritó, me dijo que no lo hiciese más, me dio un golpe en el morro para aprender… Me lo tenía ganado

Él dijo que volvíamos a casa. Estaba muy enfadado. Me miraba y me gritaba o no me miraba y no me hablaba. Prefería lo primero. Me dieron ganas de llorar, de volver hacia atrás y arreglarlo, pero no podía. Yo le miraba intentando buscar otro grito que significase que por lo menos le importaba, pero él estaba demasiado asustado como para hacerlo.

Abrió la puerta de casa y entramos. Se lo contó al resto y yo me fui a una esquina. Arrepentido, a estar sólo. Ya lo sabía. Volvía al albergue. Había sido un día especial, pero ya está. Otra vez lo de siempre. Otra vez estar encerrado. Lo había estropeado.

Al cabo de un rato, ellos se me acercaron y yo me preparé para irme de casa. Ya lo había asumido. Quité mi cara de pena e intenté regalarles un último recuerdo agradable conmigo.

Me abrazaron. Callados. Sin hacer nada más. Tenía a alguien que me quería. Me quedaba.

Hace más de 4 años

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#6

Mi hermanito me iba a sacar de paseo. ¿Pasear dos veces en una misma semana? Guau! En el albergue sólo nos sacaban 10 minutos cada 2 ó 3 semanas. ¡Esto es que me ha tocado la lotería! Me pusieron mi nueva correa, porque la que me compraron en el albergue la rompí allí mismo. Esta parecía más resistente. Mejor, soy fuerte, y conmigo vas a fortalecer el brazo amigo.

Me dijo que no iba a ser un paseo muy largo, que tenía que acostumbrarme poco a poco a la calle, a pasear, al ruido… Así que lo que hicimos fue buscar a una amiga suya que estaba esperando para conocerme por aquí cerca. ¡Otra persona que quiere conocerme! En otra vida debí ser una especie de rey. Todo el mundo parece que está aquí para servirme.

Encontramos a su amiga. Me tocó, me acarició y parecía muy contenta de verme. Ellos hablaban, nos movíamos.La verdad es que los dos estaban muy contentos de que yo estuviese por ahí.

Y el mundo se cayó. Estábamos sentados, esperando a otra amiga, cuando fastidié todo. Nada más hacerlo sentí como si un cuchillo se me clavase en el corazón. Me temblaban las piernas.

Se me acercó una niña muy pequeña por detrás. Ella sólo quería jugar, pero yo me asusté. Me di la vuelta de un salto, ladré, gruñí, e intente morderla… menos mal que no acerté. La niña se puso a llorar, los padres y mi hermanito a hablar. Les pidió perdón, que era nuevo aquí, que tenía miedo… Y lo dejaron pasar. Entonces mi hermano me miró, me gritó, me dijo que no lo hiciese más, me dio un golpe en el morro para aprender… Me lo tenía ganado

Él dijo que volvíamos a casa. Estaba muy enfadado. Me miraba y me gritaba o no me miraba y no me hablaba. Prefería lo primero. Me dieron ganas de llorar, de volver hacia atrás y arreglarlo, pero no podía. Yo le miraba intentando buscar otro grito que significase que por lo menos le importaba, pero él estaba demasiado asustado como para hacerlo.

Abrió la puerta de casa y entramos. Se lo contó al resto y yo me fui a una esquina. Arrepentido, a estar sólo. Ya lo sabía. Volvía al albergue. Había sido un día especial, pero ya está. Otra vez lo de siempre. Otra vez estar encerrado. Lo había estropeado.

Al cabo de un rato, ellos se me acercaron y yo me preparé para irme de casa. Ya lo había asumido. Quité mi cara de pena e intenté regalarles un último recuerdo agradable conmigo.

Me abrazaron. Callados. Sin hacer nada más. Tenía a alguien que me quería. Me quedaba.

Hace más de 4 años

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#7

De paseo por Alcobendas

El día empezó como cualquier otro. Mi familia empezó a desayunar: leche, tostadas, galletas de chocolate… mientras a mí siguen poniéndome ese pienso especial para los riñones. Creo que les cuesta pillar un poco las cosas. Mira que llevo ya más de un mes apenas probándolo, pero parece que no se dan cuenta de que no me gusta. En fin. Lo que hay que aguantar… Salí al bosque que hay por detrás de casa con mi madre, me encontré a algunos amigos y jugamos un rato. Bueno, jugamos… yo voy a mi aire, ellos me siguen, pero son perros… y yo soy como una persona, a mi que no me mareen mucho. Llegamos a casa. Todo seguía como siempre. Hasta que llegó la hora de mi segundo paseo.

Me bajaron al garaje, me pusieron ese odioso arnés que ha encogido y me aprieta la barriga (ellos dicen que estoy gordo, pero es que han debido lavarlo con agua fría). Abrieron el coche. ¡Que bien! Con lo que me gusta entrar a mi en el coche a molestar un rato. Sin embargo, esta vez, me engancharon en el asiento con mi cinturón. ¡A traición! . ¿Otra vez en el coche? Si saben que lo odio. Me intenté mover para adelante y me caí en el hueco del asiento, para los lados y me daba contra las puertas, así que decidí quedarme quietecito para no hacerme más daño.

Mi hermano se subió en el coche y me dijo que íbamos a Alcobendas. Mmm, seguro que eso se come pensé. Entonces vamos.

El coche aceleraba más y más. Y a mí se me salían grititos y lágrimas de la velocidad… Que yo soy un machote, yo no lloro nunca.

Poco a poco me fui relajando, hasta que en esa rotonda vi aquellas dos motos de la policía cuyos dueños estaban haciendo parar a algunos conductores.No pude resistirme, tuve que golpear el cristal con la pata y ponerme a ladrar como un loco. Era necesario.

Al llegar a Alcobendas recogimos a una chica. Le di la bienvenida a mi estilo. Ladrando y poniendo cara de rabioso. Soy así, me encanta ver el miedo en las caras de la gente. Luego nunca les haría nada.

Se sentó conmigo atrás. Llevaba un jersey blanco muy bonito. Así que decidí tumbarme encima de ella para que se fuese con la mayor cantidad de mis pelos posible. Soy adorable.

Volvimos a conducir un poco, y fuimos a una zona con muchos árboles. Entramos y empezamos a pasear. La chica a veces sujetaba mi correa. Pobrecita, estuve cerca de dislocarle un brazo de los tirones que pego. Mi hermano me cogía y empezábamos a correr por los montes. Frena un poquito que yo me canso, pensaba todo el rato.

Seguimos andando. Ellos decían que tenía que ir pegado a la valla que si no nos perdíamos. Fue un buen camino, porque al final encontramos una excursión de niños pequeños. ¡Con lo que me gustan a mí! ¡Sobre todo ladrarles!. Un niño valiente decidió acercarse solo. Ya le tenía en el punto de mira. Podía oler las lágrimas que iba a derramar cuando hiciese el amago de tirarme contra él. Pero mi hermano le dijo que no se acercase, que era mejor que volviese con las dos manos a su casa. Jope Carmelo, no dejas a uno ya ni divertirse. Eres un muermo.

Salimos por un caminito. Yo ya estaba muerto. Mi hermano quería correr más. Y ale venga, corre, estate contento. Lo que tengo que aguantar para que estén felices.

Por el camino vimos a cuatro personas haciendo footing. Pero soy bueno, sólo intenté comerme a uno.

Hace más de 4 años

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#8

Hoy vengo a daros una serie de clases de cómo conseguir que unos dueños estrictos acaben por dejarte no sólo subirte a los sofás y camas, sino que incluso van a permitir que las noches que tu tengas ganas el poder dormir junto a ellos.

Cuando yo llegué a esta casa todos me recibieron con mucha alegría y cariño. Se notaba que estaban deseando tener un perro y que me querían cuidar. No hay que olvidar que me eligieron entre trescientos , y eso está muy bien, pero no es todo lo que yo quería.

Vamos a ver, entendedme, había estado más de seis meses encerrado con muchos otros perros abandonados como yo, sin espacio para mí, sin ningún privilegio, siendo uno más. Ahora lo que yo buscaba era sentirme especial. Quería cariño, y no ser sólo un perro en esta casa, quería que me tratasen como uno más… ¡Y que ese sofá tenía una pinta de ser cómodo que tiraba para atrás! No había estado en algo tan mullidito desde que estaba en la tripa de mi madre.

Así que aquí van mis consejos:

Número 1: Poner cara de “perro abandonado y sufridor”. Sí, igual está mal hacerlo, pero es un punto que tenemos a nuestro favor los perros que hemos pasado por ello. A mí que me han abandonado, que me han pegado… ¡Tendré que sacarle algún punto a favor a la situación! Acércate al sofá. Cabeza gacha hasta llegar a una distancia menor que el palmo de una mano. Entonces, levanta esa cabeza y usa tu mejor mirada de “necesito cariño” que tengas. Repite el proceso dos o tres días, y entonces da paso al consejo número dos.

Número 2: La siguiente fase consiste en ir apoyando la cabeza en el sofá. Una vez les hayas cautivado con tu mirada de “en mi vida solo ha habido sufrimiento hasta que he llegado aquí”, te tocará empezar el siguiente paso. Es muy simple. Únicamente, después de mirarles con esos ojitos tan preciosos que tenemos todos los perros, lo que te toca hacer es apoyar la cabeza en el sofá. Lo importante es empezar a tener contacto con él sin que nuestro dueño nos lo eche en cara. Hay que engañarle, que estén más interesados en nuestra mirada que en donde estamos tocando. Pon la cabeza varios días y cuando veas que les parece algo normal, empieza con el número tres

Número 3: La patita. Estamos en el momento crítico de nuestra operación. La cabeza es una cosa a la que apenas darán importancia. Estarán pensando que la apoyamos porque estamos cansados o porque queremos que nos la acaricien un poco, pero este pensamiento no se va a producir en este paso. Ahora, tras apoyar la cabeza lo que tienes que hacer es poner disimuladamente las patitas encima. Lo más probable que ocurra es que te riñan, y que te hagan bajar. No importa, es parte del proceso. Si te riñen, vete a jugar, vete a comer o vete a hacer lo que más te apetezca en ese momento, y vuelve pasadas unas horas, o al día siguiente para volver a intentarlo de nuevo. Desde aquí te garantizo, que poco a poco, conseguirás acabar pudiendo ponerlas encima sin ningún tipo de problemas.

Número 4: Último y definitivo paso. Subirte encima por completo. Cuando ya hayas conseguido que te dejen subir ambas patas, el último paso lo conseguirás en menos de lo que tardas en tragarte una salchicha. Ya les tienes, ya han asumido que vas a estar en contacto con el sofá, y por tanto, sólo te hace falta que tengan un mínimo de distracción para poder impulsarte y colocarte a su lado. Es importante que mientras ejecutes este último paso, al subir arriba, te dediques a darle mimos a tu dueño durante un rato, para que no se para a pensar que haces arriba, y únicamente disfrute contigo de la situación.

Te garantizo que el proceso funciona. Cuando yo llegué no me dejaban estar encima de nada, y ahora duermo en el sofá principal de la casa y no han sido pocas las noches que he dormido en una cama aún más cómoda con alguno de mis hermanitos.

Aquí mando yo. Los humanos se creen listos, pero no nos llegan ni a la suela de los zapatos.

PD: Si el tutorial no os ha funcionado, espero que por lo menos que vuestra familia no sea una agarrada y os compren una cama en condiciones. Si este es el caso, desde aquí os mando mis condolencias y ¡MUCHA ENVIDIA QUE YO TENGO CAMA Y SOFÁ! ¡JÁ!

¡Guau!

Hace alrededor de 4 años

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Angelgabriel
Rango10 Nivel 45
hace alrededor de 4 años

No se si aquí termina la historia, ve bien, es amena y divertida, pero...pero...le falta el ingrediente de la intriga, el suspenso, el nudo, te digo esto porque le historia la llevas bien, y es bella y muy real, pero la clasificaste como narrativa, y dentro de esa categoría, esta la novela ya sea de ficción o no, y si esta es una novela de ficción, debería tener esos ingredientes precisos y necesarios para seguir enganchando al lector hasta su final. Siempre te dejo un like en esta última parte y te deje uno en cada parte que leí. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Sigue Adelante!!!!!!!!!!!!!

CarBel1994
Rango12 Nivel 56
hace alrededor de 4 años

@Angelgabriel agradezco tu comentario. La historia no termina, simplemente voy contando episodios de la vida de mi perro. No se busca una introducción, nudo y desenlace, simplemente pasar un buen rato.


#9

Aprovechando que hoy me he hecho la última revisión para comprobar si todo avanza según lo planeado, estoy aquí para hablaros acerca de un tema muy importante. Estoy enfermo. Tengo leishmaniosis.

El momento en el que me la diagnosticaron fue uno de los momentos más tensos que he vivido desde que llegué a mi nuevo hogar hace ya más de un año. Llevaba ya un par de meses en esta casa y poco a poco iban haciéndome todos los chequeos pertinentes para comprobar que mi salud era fuerte como el hierro. Fui pasando todos y cada uno de ellos hasta que llegué al último.

Ese día llegué a la consulta del veterinario como otro cualquiera. Contento porque sabía que después de que me miraran un poco me iban a dar un premio. Sí, ¡qué guay!, ¡chuches o juguetes! Me subieron encima de esa mesa de metal que odio. Está fría, y sobre todo, ¡Está en alto! ¡Me tienen que levantar del suelo! Yo tengo vértigo, así que cada vez que me levantan no puedo evitar soltar uno de esos gritos que parecen lloriqueos pero que no lo son. ¡Son chillidos de macho!. Cuando llego arriba suelo compensarlo siempre con un gruñido, para que quede claro que ante todo soy un machote, y que el ruido no ha sido más consecuencia que el alineamiento de los planetas con la aurora boreal (por ejemplo)

Para hacer esta prueba te tienen que pinchar en la rodilla y sacarte un poquitín de sangre. Lo hicieron, y mientras esperaban a que saliese el resultado, para poder ponerme la vacuna preventiva de esta bacteria, aún recuerdo la sorpresa y tristeza dibujada en la cara del veterinario cuando vio que el resultado era positivo. Dijo que no podía ser, que había llevado el collar antiparásitos en todo momento. Así que sacó un nuevo test y procedió a hacerme la prueba de nuevo. También positivo. Estaba enfermo. Muy enfermo.
Mi madre que había venido conmigo al veterinario tampoco daba crédito de la situación. ¿Cómo podía ser? ¿Qué íbamos a hacer? ¿Se podía tratar? Son algunas de las preguntas que escapaban de su boca entre nervios hacia el veterinario.

Yo seguía encima de la mesa, mirando perplejo la situación. Por primera vez en esa sala, el ambiente era distinto al habitual de risas, anécdotas y consejos que se respiraba en cada visita que hacía. Veía la preocupación en la cara de ambos. Yo no entendía que me pasaba. ¿He hecho algo malo? Si me he portado bien…

Me bajaron de la mesa, y me dieron premios como no lo habían hecho nunca. Unas chuches, un juguete… Y nos fuimos del veterinario. Nada más salir, mi madre llamó a mi hermanito, que estaba esperando para entrar a su clase de inglés, y le dijo que fuese al descampado donde vamos a veces. Yo no lo entendía. ¿Cómo va a venir si tiene clase? ¿Qué es lo que ocurre?

El trayecto hasta el descampado fue desalentador. Mi madre no paraba de mirarme y decirme que me iba a poner bueno, que iban a hacer todo lo posible para curarle, y que pensaban gastarse todo lo que hiciese falta.

Me abrazaba, me acariciaba. No avanzábamos. Algo que no llegaba a comprender iba muy mal. Por una vez no había hecho nada. ¿Qué ocurría? ¿Qué iba a pasar? ¿Me iba? No paraban de repetirlo. “Koko no te vas a morir, vamos a luchar”. No lo podía entender.

Así llegamos al descampado donde mi hermanito me estaba esperando. No había ido a inglés para verme, y tenía la misma cara de preocupación que mi madre y el veterinario. Le preguntó a mi madre que qué se podía hacer, que si había cura. La situación era más grave de lo que en un principio me imaginaba. ¿Iba a morirme? No quería morir. No después de por fin haber conseguido un hogar. No era justo. Nada justo. No lo merezco.

¡Guau!

Hace alrededor de 4 años

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#10

¿Sabéis una cosa? A pesar de todas las veces que os he contado que siempre he sido muy bueno con mi nueva familia, han existido dos momentos en los que no actué bien. Me puse violento con ellos y vi cómo se asustaban de mí. No puedo controlarlo, esa situación es superior a mi fuerza. Poco a poco voy dominándola cada vez más, pero cuesta.

El momento del que os hablo es aquel en el que me regalaron mi primer hueso. ¡Un hueso! No hay nada más especial, más chulo y más rico. Lo malo es que con él me pasa algo semejante al Dr Jekyll y Mr Hyde. Sale mi otro yo, y te recomiendo que cuando esté fuera no te acerques a mí, y sobre todo, ni se te ocurra intentar vacilarme. Te voy a ladrar. Te voy a ladrar mucho. Pero no como cuando ladro a otro perro. No. En estos casos lo que me pasa es que se me cruzan los cables. Voy a empezar mirándote como si tuviese una angustia que no pudiese controlar. Aléjate, pues a partir de este momento no te puedo asegurar que consiga controlarme. Si te acercas más verás cómo empiezo a abrir la boca y enseñarte los dientes. Me oirás gruñir, un gruñido de esos que se te meten en la cabeza y te van a hacer sentir miedo. Mucho miedo. Dentro de mí estaré notando como comienza a nublárseme la vista, a sentir una presión dentro que se me hace muy difícil controlarla, una necesidad imperante de proteger el hueso. Si haces un solo gesto, el más leve movimiento, me lanzaré a ladrarte con una cara que no has visto ni al peor asesino en serie. Si sigues ahí te morderé. Aléjate. No es el momento adecuado.

Me dieron el hueso después de la comida, y yo como cualquier tesoro de los que tengo, me lo llevé a mi cama para empezar a mordisquearlo y jugar con él.

Al rato se acercó mi madre queriendo jugar. Ni ella ni yo sabíamos cómo íbamos a reaccionar. Ninguno de los dos esperaba esta situación. Intentó jugar conmigo, e hizo el amago de tocarme el hueso. Ladré. Gruñí. Sabía quién era, que no iba a hacerme daño, pero mi mente era incapaz de controlar mi cuerpo. Era demasiado para mí. Parecía que quería matarla.

Ella llamó a mi hermanito. Cuando vino mi madre le contó todo y él no se lo creyó. Confiaba en mí. ¿Cómo me iba a comportar de ese modo?. Simplemente intentó acariciarme, y cuando lo hizo le mordí. Le mordí bien fuerte, y tras ello empecé a ladrarle hasta conseguir encerrarlo en su habitación. “Como salgas te saco alguno de tus preciados órganos y me hago una merienda con ellos” Pensaba yo en todo momento.
Por fin me dejaron tranquilo. Pude acabarme el hueso en paz.

Fue cuando le di el último bocado y vi que se había terminado cuando volví en mi ser. ¿Qué había hecho? ¿Cómo había podido comportarme así? Mientras el último rastro de ternera marchaba hacia mi estómago ya estaba arrepentido. Me iban a echar. Les veía asustados. Ninguno de los tres quería ni si quiera acercarse a mí. Lloré. Mucho.

Fui uno tras uno pidiéndoles perdón. Yo notaba que me miraban con miedo. Les costaba mucho hacer cualquier gesto para acariciarme.
Me sentía fatal. Había hecho el mayor error de mi vida.

Primero intenté ganarme a mi madre otra vez. Poco a poco, agachando la cabeza pidiendo perdón, dándole con mi patita, y chupándola un poco, conseguí que acabase perdonándome e intercediera por mí con el resto.

El que más me costó fue mi hermano. Estaba muy decepcionado. No quería ni mirarme. Si me acercaba me gritaba y decía que me largase. No puedo culparle. Veía el miedo en sus ojos. Estaba tan asustado que sufría. Él quería quererme y yo se lo ponía difícil.
Sin embargo, al final, tras mucho intentarlo. Él me dio otra oportunidad. Me acarició. Por fin. Ahí sentí que todo podía arreglarse y que podía relajarme de nuevo. Tenía una nueva oportunidad. Ya no sé ni cuantas me han dado, pero sólo puedo dar gracias por acabar aquí. Me entienden y me cuidan como soy. Y poco a poco voy mejorando.

Espero que os haya gustado mi relato. No soy sólo esas facetas buenas y divertidas que habéis leído por aquí. Tengo mi lado malo. Violento. Que gracias a mi familia cada vez estoy pudiendo dominar más. Ellos entendieron que vengo de un sitio donde tenía que pelear por cualquier gramo de comida, y eso no se olvida tan fácil. Pero me estoy esforzando mucho por cambiarlo. Me cuesta, pero lo conseguiré.

¡Guau!

Hace alrededor de 4 años

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