estefania_lau
Rango9 Nivel 43 (3866 ptos) | Escritor autopublicado
#1

Estaba listo para la cita, o por lo menos casi listo. No sabía si usar un traje o ropa casual pero luego de pensarlo dos veces decidí usar una camisa y una chaqueta porque hacía frío, o mejor dicho, decidí usar una chaqueta porque esperaba que al final de la noche ella tuviese frío y yo podría aprovechar la oportunidad para ofrecérsela. Había planificado la cena con días de anticipación, quería hacer algo especial, algo que ella pudiese recordar cuando estuviese en su cuarto a punto de dormir. Desde que la vi por primera vez me propuse que la primera cita sería llevarla a cenar y quizás después de la cena caminar un poco por las calles de la ciudad. No tenía mucho dinero como para llevarla a un lugar prestigioso pero sí podía darle una buena cena y una gran conversación esperando que eso fuese suficiente para ella, y esperaba que así fuera. Esperaba no quedarme sin temas de conversación porque si no ella se aburriría y simplemente habrían silencios incómodos, silencios que prefería evitar.

Hace más de 3 años Compartir:

0

16
#2

Nunca me había preocupado tanto por una cita, de hecho era de esos hombres que siempre critican todo tipo de cursilerías y esfuerzos por hacer algo romántico, era de esos hombres que no se esforzaban en las citas y solo hacían lo primero que se les venía a la cabeza; pero esta vez, esta vez era diferente. No sabía cómo pero esa mujer me había puesto a pensar en cosas que jamás pensé que haría; era como estar bajo una especie de hechizo dónde no reconoces tus propias y torpes acciones aunque jamás iba a comentarle eso a nadie, jamás comentaría que una mujer me puso pensativo y preocupado por una simple salida.

Salí de mi casa con las llaves y un poco de dinero ¿para qué llevar más? Había pensado pasar por su casa y llevarla al restaurante pero luego pensé que era demasiada cortesía para una cita, o en realidad no quería verme como un completo cursi recién salido de una de las películas románticas que siempre evitaba ver. Mientras caminaba en búsqueda de un taxi vi a un hombre que se dedicaba a vender flores en una esquina, me pregunté si sería buena idea llevar flores porque al fin y al cabo era nuestra primera cita y no quería parecer un hombre desesperado pero por algún motivo una terminé comprando una de las flores, diría que fue por un tonto impulso de buscar impresionarla más de la cuenta.

El camino hasta el restaurante se me hizo largo, quizás era porque la música en la radio no era tan buena o porque… porque estaba nervioso, pero prefería pensar que era por la música de la radio ya que sólo era una cita, una simple cita como otras que ya había tenido, no había motivos para estar nervioso. Fui el primero en llegar a la mesa aunque ya eso me lo suponía porque las mujeres siempre se llevan más tiempo arreglándose. Movía los cubiertos de un lado al otro como una manera de pasar el tiempo mientras esperaba, no era porque estaba nervioso, ya me había convencido de eso. Me enfoqué en la música de fondo y me di cuenta de que sonaba un aleatorio de James Blunt; en ese momento, en ese preciso momento vi cómo se acercaban unas piernas largas y sexys, unas piernas morenas que se dejaban ver porque la mujer había decidido usar un vestido claro. No era que estuviese realmente hermosa sino que… quizás era el vestido, y no era que el corazón se me había acelerado sino que… quizás, quizás eran efectos de la copa de vino que me había bebido. La mujer con el vestido y el cabello suelto se sentó en mi mesa, ella era mi cita.

Hace más de 3 años

0

1
#3

Podría hacer un resumen de todo lo que hablamos pero sé que me tomaría hojas y hojas, también podría hacer un resumen de como estuvo la comida pero la verdad es que lo único que recuerdo es que ambos pedimos pasta y podría hacer un resumen de las hermosas facciones que tenía al reír o al hablar pero no sabría cómo describirlas. Lo que podría decirles es que los nervios o los efectos del vino no se me pasaron en toda la noche; sí, los efectos del vino porque nervios no eran. Lo que podría decirles es que me dedicaba a verla cuando se reía y ella sabía que la miraba solo para verla reír, por eso baja la mirada apenada. Lo que podría decirles es que le gustaron las flores que le llevé ya que resultaron ser sus favoritas. Lo que podría decirles es que no se quejó porque no la llevé a un lugar prestigioso, ni porque después caminamos un par de cuadras o porque mi chaqueta llevaba mi perfume cuando se la ofrecí.

No sé si se acostó pensando en nuestra cita pero yo sí lo hice, aunque casi siempre solía acostarme pensando en ella pero era algo que prefería guardármelo para mí y no decírselo a nadie. Y no sé si le habrá gustado nuestra primera cita pero ya estaba pensando en cómo sería la próxima.

Hace más de 3 años

6

3
MisterWhite
Rango7 Nivel 32
hace más de 3 años

Muy bueno. Título que me gustó mucho. Saludos.