ErBubuWey
Rango3 Nivel 10 (86 ptos) | Cuentacuentos freelance
#1
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  • #2

Allí estaba, un calor abrasador en perfecta armonía con una suave brisa estival. Un lugar húmedo que carecía de puertas, ventanas o algo semejante. Me dolía la cabeza, me bombeaba el corazón a alta velocidad, con preguntas, sin respuestas. No recordaba nada de lo que había ocurrido horas antes, ni mi nombre. Tan solo conocía el misterio que rodeaba mi posición, jugando conmigo mientras yo, anonadado, observaba su poder abismal que acompañaba de un ruidoso golpe de las olas chocando con la musgosa roca. Fue eso lo que me hizo sumergirme en el agua, la cual desconocía si era dulce o salada, en un intento frustrado de salvar mi vida. Aguantando la respiración observé unas bigas acuáticas que no dejaban pasar de los 3 metros, comprendí entonces que no estaba en el mar, estaba en una enorme piscina que parecía ser objeto de experimento, y entonces respiré, más bien tragué agua, y rápidamente salí. Ya fuera, mojado, corrí sin descanso 100 metros hasta llegar a una especie de puerta de metal en la que di tres suaves golpes que fueron respondidos con el sonido de unas llaves que movían el sucio paño.

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#2

De la metálica y chirriante puerta aparece un ser de unos 2 metros que al momento clava su mirada en mí. Con una capa negra como el carbón tapa completamente su rostro, dejando ver únicamente sus brillantes y cambiantes ojos azules. Yo ya había reculado 20 metros cuando empecé a correr sin descanso durante unos 100 metros. A la mitad de camino resbalé, dañándome el descalzo pie mientras me invadía el parpadeante reflejo de las amarillentas luces. Al borde de la piscina, me lancé a ella esta vez sin mirar atrás y me inundé hasta el fondo, al borde de las limitadas bigas, aguantando la respiración. Seguido de mí se lanzó la oscura silueta de ojos azules que de inmediato se dirigió hasta mí para alcanzar mi posición. Al borde de la muerte, mis pulmones empezaban a quemar, no quería morir ahogado, quería salir pero no podía. Sin oportunidades de vivir, decidí cerrar los ojos y recordar todo lo bueno que la vida me ha brindado. Pensando en mi hermano con el que siempre me enfadaba por juguetes, mi madre, a la que debo mucha parte de mi vida y mi padre, por último, que me había enseñado las oportunidades que te da la vida, las cuales se deben aprovechar. Cuando en mi mente se exponen varias diapositivas referentes a mi padre, todo se vuelve negro y vuelvo a despertar. Contemplo como un charco de sangre rodea al monstruoso ser y me doy cuenta de qué había muerto. Salgo del agua con sus ropajes sucios y me dirijo a la oxidada puerta a la que hacía escasos minutos había dado tres suaves golpecitos. Abro la puerta y con una mirada fijada en mí, emerge mi padre. Yo, boquiabierto, puedo pronunciar una sencilla y concisa palabra:
-¿Papá...?

Hace más de 4 años

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ErBubuWey
Rango3 Nivel 10
hace más de 4 años

Pol ros es un gran escritor, siganle porfa

polros12
Rango2 Nivel 7
hace más de 4 años

Gracias compañero, la verdad es que tus historias me recuerdan en gran medida a los relatos del catalán Narcís Oller.