daimon_3442
Rango8 Nivel 37 (2754 ptos) | Poeta maldito
#1

Oscuridad justo antes de que “La Gran Dama” atravesara la boca del túnel, dejándola atrás entre volutas de humo y vapor. Haciendo que el sol brillara de nuevo en cada pulido adorno de la locomotora, La Máquina, engalanada para el día de la carrera, recorría las vías como una chispa de brillo plateado, rompiendo todos los tiempos en aquella breve distancia que ya solo la separaba del pequeño y cada vez menos lejano punto que era la estación, casi se podía adivinar a la multitud que esperaba agolpada en el andén junto a toda la fanfarria de la banda de música de la acerería, que con sus uniformes de gala comenzaba a interpretar todavía ahogada por el murmullo de la multitud lo primeros compases de un “dios salve a la reina”. Imparable el caballo de hierro estaba a punto de lograr alcanzar su meta y ganar la carrera. Dentro de la cabina, el ardiente corazón de la caldera lo teñía todo con su rojo vivo, mientras Tío Lum, animado por la inminente victoria, borraba de su cara manchada de hollín todo el cansancio, dando paso a una amplia sonrisa de ganador.

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Demer
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

Pinta muy interesante, espero que consigas pronto los 3 likes :)

CondeNadie
Rango6 Nivel 26
hace más de 4 años

Dices mucho en muy pocas palabras

daimon_3442
Rango8 Nivel 37
hace más de 4 años

gracias por comentar, espero leeros de nuevo *_*

lasourise
Rango11 Nivel 50
hace más de 4 años

Hola: Gracias por tu like.

lasourise
Rango11 Nivel 50
hace más de 4 años

HOLA: Gracias por tu like.


#2

Aunque podía parecer un pequeño ruido que como chirrido insistente se empeñaba en taladrar los sentidos de Amelia. Aquel sonido que no cesaba de aumentar en su volumen como si se acercara a grandes pasos sin llegar a perderse entre los ecos de la nave. Hasta hacerse sentir tan cerca que era casi por completo imposible de ignorar para la joven y que al final consiguió por fin despertarla. Anunciando con su roce, metálico y familiar que por desgracia era hora de abandonar sus sueños. Amelia se giró en su jergón fingiendo por un momento continuar dormida apretando tan fuerte los párpados como si solo con ese gesto podría bastar para atesorar durante el resto del día ese momento y parte de aquel sueño, lleno de recuerdos de otro tiempo. Un tiempo junto a Tío Lum y junto a aquella locomotora, La Gran Dama, que se grabó con orgullo en su corazón, fundiendo así para siempre también su amor hacia las máquinas.
—Carbonilla...venga ¡despierta! Ya casi hemos atracado – era el viejo Ismael se encontraba parado frente a ella, amarrado con una de sus manos a uno de los asideros de la plancha metálica del techo, intentando mantener a toda costa el precario equilibrio mientras que con la otra luchaba por recuperar el control de su tullida pierna, enjaulada entre una serie de hierros y clavos que, unidos a sus articulaciones, se suponía le ayudaban a andar, pero que ahora mismo mantenían su pierna totalmente estirada, por un fallo en alguno de sus chirriantes engranajes, que siempre solían atascarse en el momento más inoportuno. Amelia maldijo entre dientes mientras se hundía un poco más entre las mantas de su pequeño nido.
— vamos Ismael podrías hacer que parara de una vez todo ese jaleo— una pequeña mano salió de su cobijo bajo las sábanas señalando con un movimiento de sus dedos hacia la pared opuesta donde en un improvisado banco de trabajo se amontonaban juntos en algún curioso orden todo tipo de herramientas recambios y pequeñas piezas como si tan solo esperarán su momento en manos del mecánico.
—Sabes…creo que hay algo de aceite para tu pierna en alguno de esos cajones…pero por favor no desordenes nada —
Amelia, que ya no podía seguir intentando engañar al viejo Ismael fingiendo estar dormida se desperezó sin prisas mientras se acercaba a la gran claraboya de la torreta que había amoldado para convertirla en su camarote personal. El cristal que formaba una especie de gran ojo, ahora estaba cubierto por una fina capa condensada, apartó con su mano en un giro la suciedad y el vaho hasta formar una ventana al cielo, dejando ver con la última luz del día entre las nubes los grandes globos, zeppelines y otras aeronaves que, como la “Jubilee”, sobrevolaban el puerto cerca de una ciudad de Londres que comenzaba a llenarse de diminutos puntos de luz.

Hace más de 4 años

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CondeNadie
Rango6 Nivel 26
hace más de 4 años

Me gusta el aire steampunk que tiene tu relato, describes muy bien. Creo que se te colaron un par de fallitos, "Amelia se jirón en su jergón" y el "amarado" de mas abajo.

daimon_3442
Rango8 Nivel 37
hace más de 4 años

vapor y engranajes eso es lo que busco en esta historia ;) realice esos cambios que comentas hay que pulir el #2

dominicafeliz
Rango5 Nivel 21
hace más de 4 años

Me gusta cómo escribes. Felicidades!!!


#3

—Bajas con Zebulon a la ciudad, órdenes del capitán.— Un par de gotas se fundieron con el engranaje, y el viejo Ismael recuperó, además de su equilibrio, el control de su pierna mecánica.
—…Con Chatarra!— El tono de “Carbonilla” le hacía parecer una niña. Escondida tras su ropa de trabajo y el ancho cinturón de cuero de donde colgaba su bolsa de herramientas. Amelia dio unos largos pasos airada hasta pararse y golpear con rabia la placa de cobre, que por su tamaño, casi se diría que formaba parte de la estructura de la nave.
Unas lámparas bajo sus relieves se encendieron con un fulgor dorado. Desencadenado toda una serie de mecanismos que como una caja de música y de forma ordenada. Comenzaron a convertir aquel bloque del que terminó por surgir, como si las piezas de un puzle hubiesen encajado, en una última nube de vapor. El cuerpo metálico de un autómata. La forma humanoide empequeñecía a Amelia y casi doblaba su tamaño. Un gigante que parecía acabar de despertar reiniciado esperando las órdenes de la niña mecánica.
Z38-ULON era un golem mecanico. Una máquina que unía metal y espíritu en un ejemplo de los logros de una ciencia, que en otro tiempo hubiera sido considerada magia.
Pero el futuro era ahora. Gracias a la unión de esas ciencias con la industrialización. Las máquinas pensantes con sus tarjetas perforadas, los autómatas vivientes eran solo una pequeña muestra del potencial de un imperio. Que ahora dominaba tierra, mar y aire. Teniendo sus ojos puestos aún más lejos, en las estrellas.

Z38-ULON era un golem mecánico. Una máquina que unía metal y espíritu en un ejemplo de los logros de una ciencia, que en otro tiempo hubiera sido considerada magia.
Pero el futuro era ahora. Gracias a la unión de esas ciencias con la industrialización. Las maquinas pensantes con sus tarjetas perforadas, los autómatas vivientes eran solo una pequeña muestra del potencial de un imperio. Que ahora dominaba tierra, mar y aire. Teniendo sus ojos puestos aún más lejos, en las estrellas.

Hace más de 4 años

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dominicafeliz
Rango5 Nivel 21
hace más de 4 años

seguirás con el relato? espero que consigas otro like

daimon_3442
Rango8 Nivel 37
hace más de 4 años

mil gracias por tus comentarios @dominicafeliz me animan muchísimo a ponerme las pilas y retomar de una vez esta historia :3