Gintonic
Rango7 Nivel 32 (1922 ptos) | Autor novel
#1

La joven caminaba entre las malezas del sendero, quería alcanzar la cima del monte aquella noche, de luna llena y de infinitos luceros en el firmamento. Se acercaba el toque de queda, la hora de todos los fenómenos sobrenaturales que ocurrían en aquel monte. Se decía en el pueblo que a medianoche salía toda clase de criaturas sobrenaturales, comentaban los ancianos que esa colina verde era el portal que unía este mundo de luz con el otro de la oscuridad. Advertían a los jóvenes no acercarse allí en cuanto se pusiera el sol, pues era demasiado peligroso.
Pero la chica no parecía tener miedo a estas historietas, ella había nacido con una extraña patología y todo el pueblo la evitaba, inclusive su propia familia. Desde niña era muy callada pero con una mirada que enfocaba y hablaba a todo aquel que la miraba. Además, padecía de insomnio, lo que la obligaba a dormir durante el día. Por ello, cuando caían las sombras, se acostumbraba a salir y pasear por los oscuros alrededores y esta actitud, junto con sus otras peculiaridades, la hacía ser excluida por completo por los habitantes del pueblo.

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CondeNadie
Rango6 Nivel 26
hace más de 4 años

Intenta utilizar sinonimos para no repetir tanto la palabra "noche", al ser partes con cantidad de caracteres tan limitados, es algo que llama mucho la atención. Empieza interesante.

Gintonic
Rango7 Nivel 32
hace más de 4 años

¡Gracias por vuestros comentarios! Acabo de modificar un poco, espero que esté mejor ahora.

CondeNadie
Rango6 Nivel 26
hace más de 4 años

Mucho mejor Meri, ahora intenta hacer lo mismo con "aquel monte".

PAK
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

Brillante la seguire leyendo

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace alrededor de 3 años

Ya me dio miedo, pero seguiré leyendo.


#2

«Es una hija del Diablo», le decía el párroco del pueblo a sus padres, los cuales la abandonaron enseguida, no queriendo tener nada que ver con una Princesa de las Tinieblas. Le construyeron una humilde casita de madera al pie del monte y le llevaban comida durante el día, pero evitaban por todos los medios verla. Le tenían miedo, sobre todo después de las palabras del párroco.
Ella se sentía fuera del lugar, abandonada y odiaba sus particularidades, las que le hacía ser excluida, temida… Quería el cariño de unos padres, unos amigos… como cualquier otra chica de su edad. Deseaba ser querida por alguien de verdad…
Aquella noche se sentía especialmente despierta, a pesar de que no había dormido casi durante el día. Sentía una llamada, una necesidad de tener que subir a aquel monte encantado. Era un impulso innato, no llegaba a comprender entonces el porqué.
« ¿De verdad soy una hija del Diablo? », se preguntaba, aun consciente de que no iba a obtener respuesta alguna a ello.
Un destello mental iluminó repentinamente su interior y le comunicó algo que ni se acordaba, pues hacía más de una década que nadie le decía nada al respecto: «Mañana es mi decimoctavo cumpleaños».
El toque de queda se acercaba cada vez más, faltaba menos de un cuarto de hora para ello y ella era consciente de que dentro de poco tendrá los dieciocho cumplidos. Le agradaba de cierto modo el alcanzar la mayoría de edad, le producía una extraña felicidad que no entendía…
De pronto, una luz la deslumbró, estaba en la cima de la colina encantada y no era ésta para nada oscuro. Por el contrario, estaba iluminado por una insólita luz, una luz sobrenatural que le permitió ver a unos seres extraños y, a la vez, muy bellos y hermosos. Una hermosura fuera de lo natural, de lo terrenal, eran criaturas del otro universo, de otra creación distinta.
La medianoche había llegado, lo que había permitido a estos seres del otro mundo cruzar el portal y aparecer en este, el terrenal…
— Bienvenida, mi Princesa —le dijo uno de aquellos hermosos seres a la joven muchacha y una alegría infinita se apoderó de ella. Estaba feliz, por primera vez en su vida, feliz de verdad.
Por fin había encontrado un lugar que le pertenecía, un lugar donde la querían de verdad, donde la apreciaban y no la excluían, marginaban… Pero… ¿era ella de verdad una hija del Diablo? ¿Era ella de verdad una Princesa de las Tinieblas?

Hace más de 4 años

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CondeNadie
Rango6 Nivel 26
hace más de 4 años

Como te comente en la parte anterior, intenta buscar sinonimos para "aquel monte" (la colina,aquella loma,etc). Cuidado hacia el final con la palabra "mundo" que se repite tres veces en la misma frase. Y ojo con ese "Aún" que le falta su acento. Por lo demas esta muy bien, sigue sigue!

MiriamTradu
Rango7 Nivel 33
hace más de 4 años

Está genial, yo creo que para eso, lo mejor es releer la historia al día siguiente de publicarla. Yo lo hago y siempre me encuentro cosillas. Pero lo importante es el contenido y atrapa!

Gintonic
Rango7 Nivel 32
hace más de 4 años

He cambiado las palabras repetidas, CondeNadie, ¡gracias a ti y también a EscritoraCasiAutora por leerme y darme consejos!


#3

La chica adentró en un lugar mágico, rodeada de aquellas criaturas maravillosas, de la hermosura sobrenatural… Se encontraba en un frondoso bosque, los seres iban por delante y la guiaron hasta un claro, el cual contaba con una pequeña laguna de agua azulada y espumosa. Ella miraba a su alrededor maravillada, no le parecía real todo lo que estaba viendo pero sabía que lo era, parecía un sueño pero era imposible. Ella nunca soñaba, nunca había soñado en su vida… siempre o estaba despierta o dormía plácidamente sin fantasías oníricas… De todas formas, se pellizcó en el brazo para probar la autenticidad de lo que estaba viviendo, y le dolió, lo sintió… Era real, todo era real…
« Pero no puede ser éste un dominio del Diablo, es demasiado bello», se decía mientras avanzaba lentamente en pos de aquellas entes extrañas, sin saber siquiera a dónde la conducían. Solamente sabía que no le iban a hacer daño alguno, era un presentimiento inexplicable, al igual que la felicidad que sintió al cumplir los dieciocho…
Cumplir esta edad, en el pueblo donde nació, significaba una libertad, una liberación. Era la edad en la que todas las jóvenes muchachas podían optar por un esposo y se casaban, era la edad en la que todas las jóvenes muchachas estaban ya en condiciones de aceptar cualquier oferta de matrimonio, cualquier declaración de amor… Era la edad en la que todas se hacían felices y por ello el alcanzar la mayoría de edad para ellas era un acontecimiento importante de su vida, quizá más que su propio nacimiento…
La chica, sin embargo, no podía inclinarse por ninguno de estos privilegios. Desde el momento en que sus padres la abandonaron, todo el pueblo lo hizo también, ella no pertenecía ahora realmente a la aldea y no poseía por consiguiente los privilegios que les eran propios a las doncellas que sí pertenecían a él. Ella desde su juventud hormonal había permanecido despierta ciertas horas del día y veía a través de las grietas de las tabiques de madera, que cubría su ventana y sumía a su humilde hogar en la oscuridad, a varios varones de su edad. Le despertaba de vez en cuanto el instinto femenino cuando esos muchachos se acercaban a su ventana intentando fisgonear el oscuro interior sin saber que ella los estaba viendo. No sólo la espiaban, aun sin éxito, sino que también le gritaban y la insultaban a voces y cantos.
« ¡Sal de tu escondite, diablesa! ¡Venga! ¿Acaso eres una cobarde, diablesa? », le vociferaban sin importar en absoluto sus sentimientos. Incluso entre estos muchachotes había reconocido ella a miembros de su antigua familia, la que dejó de ser suya desde que el párroco sentenció su naturaleza diabólica y animó a su abandono. Concretamente, había reconocido a su hermano mayor, con quien pasaba largos ratos de pequeña, a pesar de su extrañeza, a éste no parecía importarle nada de ello. Sin embargo, desde el momento en que sus padres la abandonaron, no lo ha vuelto a ver, sabía que los padres le prohibía hacerlo y esperaba que su querido hermano saltara las normas por ella y viniera a visitarla, a hacerle la compañía.
Su esperanza fue en balde, el chaval no apareció en las semanas siguientes, ni en los meses siguientes ni tampoco en los años siguientes. Lo volvió a ver hacía unos pocos meses y estaba con los chicos que la insultaban, él era ahora uno de ellos. Ya no era aquel hermano cariñoso de antes, había cambiado, la había olvidado. O eso creía, hasta que un día vino solo y se le acercó hasta la ventana para hablarle. «No digas a nadie que te tuvo mi madre, ya el pueblo se olvidó de ello», le había dicho.
« ¿Por qué me hablas así? Hermano… », preguntó ella y notó que el chico se enternecía. No obstante, se alejó enseguida de ella, como si hubiera visto algo espantoso y esta actitud la destrozó. Quiso preguntarle el porqué de ese acto pero el que era su hermano de sangre levantó la mano y le señaló como si pudiera verle a través de los tabiques.
« ¡No me atormentes la razón, diablesa! ¡No me hagas creer que eres mi hermana porque no lo eres! Me habías engañado con tu poder… me querías engañar hace un rato… me… », le gritó él ferozmente. Se llevó la mano a la cabeza y se intentaba convencerse de que era una diablesa no su hermana, le dolía hacerlo pero lo hacía. El párroco había dicho que la fe podría ayudarle a no dejarse influir por el poder de la diablesa, era su única salvación. La fe…
Se dio la vuelta y empezó a deambular hacia el sendero que le conducía hasta el pueblo, sus manos aferraban fuertemente al cráneo y agarraban sus cabellos rubios como si fuera a arrancárselos. Quería irse, apartarse de la diablesa lo antes posible, quería quedarse fuera de su influencia…, quería convencerse de que no la quería…

Hace más de 4 años

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AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace alrededor de 3 años

La historia avanza de una manera admirable.


#4

Su hermano nunca llegó a alcanzar el sendero de vuelta, ni siquiera alcanzó los vallas que sus padres pusieron alrededor de aquella humilde casita suya cuando se derrumbó de repente, aún con las manos en la cabeza. La joven no entendió al principio qué significaba aquel comportamiento, hasta que cayó en la cuenta, minutos más tarde, de lo ocurrido. Al darse cuenta de que su hermano había perdido el conocimiento y de su malestar momentos antes se preocupó, se levantó de la cama de un salto y fue corriendo hacia la puerta. Iba a auxiliar a su hermano, iba a ayudarle, quizá así el pueblo la aceptaría y no la volvería a llamar jamás «diablesa»…
Abrió la puerta de nogal y fue directo hacia el muchacho inconsciente, se arrodilló a su lado y le descubrió la cara oculta tras las manos y la acarició. Le había echado tanto de menos, le había extrañado desde que fue enviada a su actual hogar, sola… Sonrió mientras observaba el rostro tan ajeno y a la vez tan familiar de su querido hermano, sabía que en el fondo la quería pero que no quería reconocer la verdad. Esperaba que después de esta escena, en cuanto se despierte, la reconociera de nuevo como su hermana, como la niña con la que había pasado largos ratos jugueteando cuando contaba con menos de diez años…

Hace más de 4 años

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AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace alrededor de 3 años

En cuanto se despertase o se despertara creo que sería lo correcto.


#5

Mas su deseo nunca se cumplía, en el mismo instante presente, se había acercado un trío de muchachos del pueblo. La vieron con el chico sin sentido en los brazos, el chico sin sentido tenía el rostro pálido y ella sonreía mirándole… Le gritaron desde lejos y le advirtieron que se alejara de él, que iba a pagar muy caro si lo mataban.
« No está muerto», replicó ella. «Sólo se ha desmayado, trato de ayudar.»
Sus palabras le salieron del alma, del corazón, era la pura verdad, una verdad que para aquellos chicos era una gran mentira.
« ¡No nos seas mentirosa, maldita diablesa que te conocemos! », exclamó uno de ellos. « ¡No estamos tan ciegos bajo tu influencia! Has matado a tu antiguo hermano.»
« ¿Por qué no me creéis? », lloró ella. « ¡No está muerto! ¡Sólo…! », perdió la voz de repente al tocar sin querer la muñeca de su hermano y notarla sin pulso. Se puso pálida y volvió la cabeza lentamente hacia el hombre que tenía entre brazos, tenía cara de muerto… Pero… ¿cómo era posible eso? ¿Por qué tenía que perder a la única persona que alguna vez la quiso de verdad y que ella también quería de verdad? ¿Por qué su vida tenía que ser tan desafortunada? ¿Por qué no podría haber una pizca de suerte en su existencia?
« ¡Maldita diablesa! ¡Mi hijo! », vio acercar corriendo a su madre, dolorida por la pérdida de su hijo mayor. « ¡Era tu hermano, malvada! ¡Inhumana! ». Los insultos de su madre no eran los únicos que recibía, pero era los que nacían de más dolor… acompañados de la furia contenida de su padre y el odio verbal de su hermano menor: « ¡Lo que eres es una maldita desgraciada! ¿Me oyes, zorra? ¡Maldita seas, zorra de mierda! », se acercó un poco a ella, amenazante, obligándola a dejar al joven en el suelo y retroceder hacia su refugio. « ¿Me tienes miedo, zorra desgraciada? Pues deberías, ¡mataste a mi hermano de la sangre y yo no te lo perdonaré en la vida! ». Quiso agarrar a la muchacha y estrangularla, quiso matarla pero todos los presentes le impidieron.
Su padre lo agarró del brazo y le bramó: « ¡Basta ya! ¡Ya he perdido un hijo y no quiero perder otro! ». Dicho esto, lanzó una feroz mirada a la que era su hija, dejándole claro su postura al respecto, cogió el cuerpo de su hijo difunto y se marchó con su hijo menor y su destrozada esposa.
La joven se quedó de pie, quieta, en el lugar donde se hallaba. La gente pasaba de ella, ahora la evitaban más que antes, « ¿Qué he hecho mal? », se preguntaba. Poco a poco, el gentío se fue dispersando y desapareciendo, ella se rindió finalmente y se dejó caer en el suelo… ¡Cómo le gustaría saber en qué se había equivocado!

Hace más de 4 años

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#6

Pero ahora se encontraba rodeada de maravillas, no había nada a su alrededor que no sea perfecto. Perfecto era la única palabra que podía definir a su alrededor, era un paisaje tan onírico, tan irreal y, por supuesto, tan perfecto… ¡Cómo le habría gustado que su vida real fuese así también! ¡Cómo le habría gustado poder aclarar la muerte de su hermano! Ella era la única en toda la faz de la Tierra que sabía aquella verdad, nadie más porque no querían escucharla o, si la escuchaban, no querían creerla.
Ella seguía avanzando en pos de los seres más hermosos que había visto en su vida, la guiaron a través de una pasarela y la condujeron hasta llegar a una especie de altar, en la cual había un enorme sillón que hacía las veces de trono. Supo enseguida que aquél era su lugar, su sitio, donde ella debía ocupar en aquel mundo tan maravilloso. El ser que le había dado la bienvenida anteriormente le hizo una reverencia y la animó a subir al altar y acomodarse en el trono. Ella lo hizo, siguiendo ciegamente las indicaciones de la extraña criatura o, quizás, sus instintos innatos, los cuales le hacían saber cuál era su lugar exactamente, y también le hacían sentirse confusa…
Tras acomodarse en el majestuoso sillón, ella recorrió la estancia abierta con la mirada y se dio con unos cristalitos que había a su derecha. Era un enorme espejo, no recordaba la muchacha haberla visto nunca ni sabía su utilidad. Curiosa, se acercó a ella y vio a una joven bellísima, de largos cabellos de color oro y unos brillantes ojos plateados. Levantó una mano y se la acercó al cristal, observó que la joven del espejo la imitaba y sus manos se tocaron…
— ¿Quién es ella? —quiso saber. Parecía un cuadro impresionista pero a la vez tan real, parecía ella pero a la vez tan irreal…

Hace más de 4 años

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#7

— Sois vos, mi Princesa —le respondió el mismo ente que le había dado la bienvenida haciendo una reverencia—. ¿Es la primera vez que vos contempláis vuestra sobrenatural belleza? —preguntó levantándose un poco la cabeza.
La chica se quedó mirándole y captó que sus ojos eran igualmente extraños, grandes y de iris naranjas. No había visto nada parecido en ningún chico del pueblo, ni tampoco unos colores como los suyos en las chicas de la aldea. Se daba cuenta ahora de por qué la gente del pueblo la excluían, la marginaban. Se daba cuenta ahora de su extrañeza, y de su belleza…
— No… Quiero decir, sí —se autocorrigió, desconocía la razón por la cual negó anteriormente—. Es la primera vez —añadió, más para sí misma que para sus oyentes.
Nadie habló durante un instante. Todos pudieron notar la tristeza que había en la voz de su Princesa y decidieron que era mejor callarse y no interrumpir a la chica de su cavilación.
— ¿Quién se supone que soy? —inquirió la joven tras un largo rato de silencio—. ¿Por qué me llamáis Princesa?
Las criaturas se miraron los unos a los otros, pero nadie supo qué contestar a ello. Era la pregunta que menos se esperaban, quizá no debían responderle enseguida sino esperar a que llegara el Príncipe… Pero la muchacha parecía ansiosa de saber la respuesta. ¿Deberían o no decírselo?
— ¿Soy de verdad una hija del Diablo? —preguntó ella al borde de las lágrimas. Lo que preguntaba era lo que más temía, lo que más temía que fuera verdad. No quería ser una hija del Diablo y sabía que si lo fuera era imposible negarlo. Deseó que la respuesta de los seres sobrenaturales fueran simplemente tres palabras: «No, mi Princesa». Aunque también sabía que era la realidad más probable, recordaba con todos detalles cómo su hermano mayor, fuerte y sano, acabó muerto únicamente por sus palabras.

#8

Los seres extraños condujeron a la muchacha hasta un recinto oculto tras las ramas, la acomodaron en un lecho de rosas y le prometieron contestarle a sus preguntas más tarde, cuando ya se haya descansado lo suficiente. La chica les hizo caso, se había dado cuenta de lo cansada que estaba. Ya no se sentía más despierta que nunca, sino cansada, consecuencia de las pocas horas de sueño durante el día. Se acostó en la magnífica hamaca y cerró sus ojos. Mas no podía dormir, no con todos los acontecimientos vividos aquella noche. Le parecía imposible creer lo que estaba viendo, todos los seres que se encontraban a su alrededor, aun ella no podía verlos sabía que estaban allí.
Decidió entonces descansar los ojos, le caían ya los párpados de tanto tiempo tenerlos levantados. Cerró los ojos, dejó navegar la mente, indagar sobre lo ocurrido… Si no era una hija del Diablo, una Princesa de las Tinieblas como se decía en el pueblo, ¿quién era ella? ¿Por qué la trataban de Princesa? ¿Quién era ella realmente?...
Centró su mente en aquellas criaturas extrañas y observó que su aspecto era humano, sólo que poseían una belleza sobrenatural. Recordó que el ente que le había hablado desde que adentró en este mundo era un chico, hermoso, con unos cabellos azules claros y unos ojos grandes y de color naranja. Poseía una sonrisa agradable y cariñosa, la que hacía a la joven no sentirse fuera del lugar. Era esa sonrisa la que la animaba a quedarse, aparte de su instinto natural. Sonrió sin abrir los ojos, sonrió por primera vez en doce años y se alegró de recordar cómo se sonreía, pues temía que se le hubiera olvidado cómo hacerlo después de tanto tiempo sin reír…
Por primera vez en doce años sonrió y por primera vez en sus dieciocho primaveras pudo conciliar el sueño por la noche, y pudo conciliar el sueño con la mente vacía, sin preocupación alguna. Por primera vez era capaz de olvidar todo aquello que la atormentaba, vaciar la mente de ello… Se durmió, feliz, con una sonrisa colgada en los labios. Le encantaba aquel lugar, no le importaba ya nada, sólo permanecer allí, allí era feliz, allí podía alejarse de todas las preocupaciones y ser, por primera vez, normal como todos…

#9

Se despertó horas más tarde por una voz masculina y desconocida que adentró en sus oídos. Aquella voz le era tan familiar y tan desconocida… aquella voz la despertaba de su sueño más profundo, de su primer sueño… Allí estaba, en su sueño, su hermano mayor, aquél que murió meses atrás en los alrededores de su casa sin causa alguna, más concretamente, aquél que murió en sus brazos… Le vio, se detuvo un momento insegura de si debía ir y saludar o quedarse lejos de él para no atormentarle, fue su sonrisa amigable la que la animó a ir en su encuentro. Aquella sonrisa, aquella mirada con la que la observaba estaba llena de cariño, era la misma mirada que hace más de una década, cuando sus padres aún no la habían echado de la casa y pasaban tiempos y tiempos juntos, sin importar las diferencias que podría haber…
La muchacha entendió entonces de que su hermano mayor la quería de verdad, a pesar de todas las vicisitudes. Cuando todos los chicos del pueblo la marginaban y se reían de ella por sus particularidades, su hermano estuvo siempre a su lado, no la había abandonado en ningún momento. No le importaba en absoluto las peculiaridades de su hermana menor, únicamente le importaba el amor que tenía a su hermana…
Se acercó a él y le abrazó con fuerza, le dijo entre llantos lo mucho que lo sentía y lo mucho que lo quería. Le dijo que él era la única persona que ella quiso alguna vez, le confesó que odiaba tener que ser una hija del Diablo, que se odiaba por causar su muerte en la plena juventud. Le declaró que daría lo que sea por tenerle de vuelta…
A todo esto, el hermano le devolvió el abrazo, le acarició sus cabellos de oro y le dio un beso en la frente.
— No hables así, hermana mía —su voz era tranquilo y pacífico, no alterado como la última vez que lo había visto, con vida—. Mi muerte no es tu culpa y no eres de ninguna manera una hija del Diablo.

#10

La joven quiso seguir hablando con su difunto hermano, aunque fuera un sueño sentía que aquel encuentro era real, quizá no sea su hermano en persona, pero sí su espíritu, de eso estaba segura. Quiso preguntarle a su hermano qué era lo que sabía acerca de ella, quiso preguntarle si sabía quién era ella en verdad… pero la voz ajena y familiar la despertó…
— ¿Ella no lo sabe aún? —habló aquella misteriosa voz e incitó a la muchacha levantarse de su lecho de rosas y encaminar hacia las ramas que separaban su recinto de descanso con el exterior. Apartó algunas de estas ramas y encontró al dueño de la voz a pocos metros de ella, sentado en el trono majestuoso donde se encontraba antes. Era un individuo hermoso, incluso más que todos los entes que estaban presentes, sabía eso a pesar de que no llegaba a verle la cara. Su melena ondulado de color castaño oscuro con mechas rubio platinos desprendían una atractivo inexplicable, un atractivo que por poco la asfixiaba…
— No, Alteza —contestó la criatura de la cabellera azul claro—. Consideré más apropiado dejar que vos le contáis la historia.
« ¿Historia? ¿Qué historia? ¿La explicación de todo que exigí antes? », se preguntaba la chica, todavía con la mirada fija en la nuca de aquel individuo misterioso que se hallaba en el trono. « ¿Quién es? ¿Alteza? ¿Es el Príncipe de las Tinieblas? », la última opción era de lo más improbable, no sabía por qué pero no creía que el Diablo sea así de atractivo. ¿O se equivocaba?
En ese momento, el visitante volvió la cabeza hacia ella y por poco la mataba… Su rostro era de una belleza indescriptible, facciones bien formadas, labios carnosos, ojos de un azul oscuro, brillantes como un par de zafiros… La chica se quedó sin respiración desde el momento en que aquellos zafiros hermosos y brillantes se posaron en ella, en que aquellos labios carnosos dibujaron una cariñosa sonrisa… El chico se levantó del sillón de terciopelo y se avanzó hacia ella, su corazón empezó al principio a latir cada vez más deprisa y paulatinamente se fue disminuyendo el ritmo cardiaco…

Hace alrededor de 3 años

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#11

Se sentía mareada, sin fuerzas, le costaba trabajo mantenerse de pie y despierta… sintió al causante de su repentino malestar a pocos centímetros de ella… No pudo aguantar más, se desplomó sin previo aviso hacia delante y cayó en brazos del joven al que le trataban de “Alteza”. Abrió débilmente los ojos y vio al divino rostro a pocos centímetros del suyo… Oyó al individuo decir algunas palabras pero no las podía identificar… su cabeza le pesaba cada vez más y la envió a la inconsciencia…
Veía luces intermitentes en la oscuridad, oía a alguien llamarla desde la más absoluta lejanía, pensaba que nunca llegaría a alcanzar a ese alguien pues sería antes engullida por la oscuridad… Tenía miedo, su rostro radiaba dolor, sufrimiento, unas pocas lágrimas escaparon de sus ojos, no paraba de convulsionarse, su cuerpo se estremecía de aflicción… Toda una escena ante decenas de miradas preocupantes…
El individuo hermoso de los cabellos castaños la agarró con fuerza mientras ordenaba a los súbditos con voz serena y a la vez preocupante:
— Trae la poción.
Tenía a la muchacha fuertemente abrazada, como si temiera que se le fuera a desaparecer por el más mínimo despiste. La intentó paralizar para evitar que sufriera los espasmos y le dio un beso en la frente, mas su rostro de dolor no parecía despejarse…
Por fin llegó el ente de los cabellos azules con una botellita que contenía un líquido de color rosado efervescente, acercó la botellita al individuo que estaba arrodillado junto a la chica. El hombre agarró la joven y le abrió la boca, dejando que la bebida se introdujera en su interior… A medida que la poción pasaba por su garganta sus convulsiones se fueron deteniendo… hasta que finalmente pararon…
Se observó un atisbo de alivio en la expresión del hombre cuando la cabeza de la chica cayó en su pecho, apartó los cabellos dorados que le ocultaban el rostro y vio que, aun sin despertarse, ya no había rastro de dolor…
« Gracias a Dios», pensó mientras la levantaba y la llevaba de vuelta al lecho de rosas en brazos…

Hace alrededor de 3 años

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