MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54 (8716 ptos) | Artista reconocido
#1

“La vi marchar, corriendo bajo la lluvia, huyendo del monstruo en que me había convertido. Posiblemente este fuera el instante más amargo al que me ha sometido la propia existencia en este mundo… pero no podría haberla detenido. No, a ella no. No podía obligarla a quedarse conmigo.
Mary era diferente a todas aquellas a las que, hasta la fecha, había tenido oportunidad de conocer. Si bien con el resto de damiselas de las Indias Occidentales podía haber creído sentir aquello que denominan atracción, junto a ella me consumían una serie de emociones que desconocía y que superaban con creces a todo lo que antes había experimentado, e incluso empecé a descubrir algo que jamás creí tener: “sentimientos”.
Parecía mentira que después de terroríficas tempestades, costosos y arriesgados abordajes y sangrientas y despiadadas batallas, el temible capitán del Queen Anne’s Revenge, Edward Thatch, conocido por la población bajo del apodo de Barbanegra, sucumbiera a los encantos de una muchacha de cabello azabache y ojos cristalinos, me repetía a mí mismo.”

Hace más de 3 años Compartir:

20

80
tonyetelpizzer_69
Rango1 Nivel 4
hace más de 3 años

És la cosa més bonica que els meus ulls han vist mai.

Catreya_98
Rango6 Nivel 26
hace más de 3 años

Me gusta, me gustan las historias de piratas y esta tiene potencial. Espero que pases y poder seguir leyendo ;) Mucha suerte

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Y aunque no llegue a pasar, tengo claro que seguiré escribiéndola. Gracias por los ánimos, a ver si tengo suerte ♡ @Catreya_98

RitaBarbera
Rango5 Nivel 24
hace más de 3 años

Tiene usted un talento para la escritura, desde el gobierno crearemos un plan para evitar la fuga de cerebros hacia el extranjero #ProductoNacional MR

clau_bq
Rango7 Nivel 30
hace más de 3 años

¡Me gusta! Tiene un potencial interesante. Espero seguir leyéndote en la segunda ronda. ¡Éxito!

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

¡Muchas gracias! Tengo en mente muchas ideas para la historia y espero tener oportunidad de publicarlas ;) @clau_bq

RitaBarbera
Rango5 Nivel 24
hace más de 3 años

@GuifreRibelles Mire usted señor guifre, pase usted por el libro del señor presidente del gobierno de España por la gracia de dios

Unlimited1
Rango4 Nivel 18
hace más de 3 años

Me encanta saber que por aquí, Sttorybox, puedo encontrar historias como está. Felicidades y mucha suerte en el concurso ^_^

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

Excelente, un buen escrito pleno de fuerza y con un léxico muy bien cuidado. Mucha suerte.

JORGEP2509
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Es bueno me gusta.. si sublime y exacto sin mas ni menos esta bueno


#2

“Recuerdo cómo la conocí.
Sí, recuerdo con exactitud aquella cálida noche donde la brisa acariciaba nuestras agotadas figuras y la calma se postraba sobre la cubierta con su habitual protagonismo: esta parecía ser otra de las tantas noches que yo pasaba al mando del timón mientras miles de pensamientos me acaparaban… hasta que el grito de uno de mis tripulantes me hizo despertar de tan dulces abstracciones.
—¡Capitán! —se pronunció el asustado grumete con todas sus fuerzas—. ¡Hay un náufrago a la deriva!
Justo al escuchar las palabras de socorro de este y apartando solo una de mis manos del timón que yo controlaba, saqué un catalejo de los infinitos bolsillos de mi uniforme y, abriéndolo con destreza, me lo coloqué ante el ojo derecho para encontrar entre el infinito a aquella misteriosa figura.
—¡Izad las velas, gusanos! —mi voz retumbó en los oídos de todos los que se encontraban a bordo—. ¡Vamos a recibir a nuestro invitado!
Mis órdenes fueron obedecidas al pie de la letra en cuestión de segundos, y la fragata empezó a frenar sus acelerados pasos para restar finalmente quieta junto al recién llegado.
La tripulación se asomó por la barandilla de madera con una curiosidad absoluta: poco ocurría en alta mar, por lo que cualquier acontecimiento que se les presentara podía ser remedio para evadirse de su rutina.
—¡Tirad unas cuerdas y atadlas a la balsa con fuerza! —vociferaba el contramaestre, y el resto obedecía con eficacia.
—¡Agárrate fuerte! —gritaba uno de los piratas dirigiendo su vista hacia el náufrago—. ¡Te subiremos en un santiamén!
Pese a mi curiosidad, me mantuve paciente desde mi posición al frente del timón; coloqué y encendí el tabaco español en mi larga pipa de madera con una insignificante cerilla que apagué segundos después en mi lengua sin mostrar ningún tipo de remordimiento por ello. Aspirando de la boquilla con mi habitual apetencia, el humo que desprendía mi fiel aliada pasaba danzando lentamente por mi boca y mi cuello hasta alcanzar el interior de mis pulmones, donde acaparaba todo el espacio con su aroma cargado. Luego recorría de nuevo mi tráquea para salir desbocado a través de mis fosas nasales.
Me gustaba admirar con calma la forma en la que el humo se desvanecía en el aire, alzándose lentamente para alcanzar las estrellas.
Mientras mi mente fantaseaba, los marineros habían logrado subir la humilde balsa y al náufrago a la cubierta en menos de lo esperado.
Bajé de mi puesto a paso calmado, acercándome con lentitud al círculo de hombres que se había formado alrededor del desconocido que había subido al navío y rompiéndolo para poder clavar mi vista en la curiosidad del resto de los tripulantes... y allí la vi.
Mis ojos observaron con detenimiento esa perfección hecha carne que se me presentaba de frente: su rostro era de una forma perfectamente ovalada; sus labios eran tímidos y reservados, y de un sencillo carmesí; sus húmedos cabellos revoloteaban al ritmo de la brisa y su tonalidad se confundía con la de la noche; sus ojos eran profundos y resplandecían entre la oscuridad de la cubierta.
Observé el color de estos últimos con detenimiento y asombro, pues este me recordaba al color de lo que más amaba por encima de todas las cosas: la mar.
La muchacha tampoco me quitó el ojo de encima, atemorizada por las leyendas. Era fácil reconocer en manos de quién había caído con solo prestar atención a la tupida y frondosa barba azabache que yo lucía. Su rostro parecía ser la viva imagen del terror.
Los marineros desesperaban ante este silencio estremecedor.
—¿Qué hacemos con ella? —cuestionó uno de los piratas, casi susurrando en mi oído.
Yo, sin apartar mi vista de la muchacha, ofrecí una respuesta directa.
—Nos presentaremos como es debido, por supuesto —anuncié a los presentes, que ahora postraban su vista en mí—. ¿Con quién tengo el gusto de dialogar?
La muchacha se armó de valentía antes de pronunciarse, y aunque mi mirada se clavara en su persona de forma descarada, demostró su coraje soltando las palabras con fluidez.
—Mi nombre es Mary Ormond —su ligera voz acarició los oídos de todos los que la rodeábamos—. Natural de Bath.
Se formó una pequeña sonrisa entre mis labios. Seguidamente, agarré mi sombrero con mis firmes dedos y me lo coloqué en el pecho unos instantes, acompasando el movimiento con una reverencia dedicada a la muchacha.
—Soy el capitán Edward Thatch, y estos infames sacos de entrañas son mi estimada tripulación —me presenté, y los piratas vertieron una carcajada ante mis palabras; aún así, no cedí en ningún momento mi posado frío y calculador—. Bienvenida a bordo del Queen Anne’s Revenge, Srta. Ormond.”

Zydar
Rango9 Nivel 43
hace más de 3 años

No se si pasarás, pero desde luego si continúas, yo la leeré entera. Me encanta el tema y me gusta la forma de escribir

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Si no logro pasar, ya dejaré por aquí algún link para que la podáis leer :) Gracias por pasarte! @Zydar

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace más de 3 años

! BRILLANTE RELATO, ESCRITO CON GRAN MAESTRÍA !.

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace más de 3 años

Barbasnegras fuer flechado por Mary. Hasta los piratas tienen corazón. Historia muy entretenida, llena de buenas descripciones, se siente la aventura y el romance. Bien hecho @MartaGuinart17

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Es la gracia del argumento: ¿el que era temido por miles podía también ser amado? Espero poder seguir escribiendo. Gracias por el comentario :) @PedroSuarez_80

tonyetelpizzer_69
Rango1 Nivel 4
hace más de 3 años

El español es una lengua rica y llena de vocablos excelsos, pero no hallo palabras para catalogar semejante obra maestra, solo apta de las mentes más prodigiosas y excelsas y las manos gráciles de unos pocos adalides tocados con la gracia de la escritura. Mis congratulaciones.

Ranacien
Rango9 Nivel 41
hace más de 3 años

Me gusta cómo está narrado. Muy bien. Suerte en la siguiente ronda.

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Bueno, menuda joya he encontrado. Me está gustando más que los otros, y eso ya es decir. Quizá porque sé que es una historia más extensa, y eso siempre es de agradecer cuando una historia se torna de interés.
Iré leyendo poco a poco. Me gustaría devorar con avidez un escrito que catalogo de brillante, teniendo en cuenta las circunstancias, pero el tiempo no me sobra. Espero que no te importe. Desde luego, no te importará más que a mí.
Un saludo y, como ya me acostumbro a decirte, enhorabuena. Buscaré con ojo crítico algún error. Debe haber algo... lo que sea jajaja
Espero que compartas más cosillas por aquí. A este ritmo, cuando termine de leer este, echaré en falta más piratas por estos lares, marinera

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Es todo un honor que dediques tu tiempo a leer mis historias, @Miguel_Otxoa, y te lo digo desde mi humilde corazón de autora. En absoluto me molesta el tiempo que te tomes: es más, me halaga.
Poca gente se ha aventurado a dedicarme una crítica en alguna de mis historias, así que espero con ansias que llegues a ser el primero que lo haga con fundamento. ¡Me queda mucho en lo que mejorar, no me cabe duda!
Estás de suerte, ya que justamente hoy mi curiosidad ha hecho de las suyas y he encontrado otro pirata digno de historia...
¡En breve nos encontraremos de nuevo con nuestros camaradas para saquear todo el ron del Caribe!

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

¡Genial! No creo que sea el único que esté de suerte, pero no puedo hablar por nadie más.
Francamente, no creo tener nivel para hacerte alguna crítica, aunque me esmere en ello. Cosa que lo haré, solo por placer.
Espero ver noticias de ese nuevo corsario que pretende surcar los mares de Sttorybox. Tiene mucha competencia. Aunque me huelo que no defraudará.
¡Mucho ánimo! Y recuerda que, si hay ron, y más si hay MUCHO ron, puedes contar conmigo para lo que sea. Incluso para ser pirata, si gustas.


#3

“Los vientos habían cambiado desde que ella se encontraba a bordo.
Los días, que anteriores a su llegada se mostraban carentes de cualquier tipo de sentido, ahora se volvían efímeros a su paso por la cubierta.
Las noches conservaban toda su magnificencia y, a la vez, se veían alteradas por la presencia de Mary, aunque de una forma sorprendentemente positiva.
Por lo que a mí respecta, tenerla entre la tripulación provocaba una extraña sensación que no recordaba haber sentido en vida. Los meses se me antojaban días; los días aparentaban ser apenas unas horas; las horas se convertían en pocos minutos; los minutos se mostraban como escasos segundos, y los segundos se volvían un dulce instante por el que dar gracias a las Divinidades… ella era la obra cumbre de los Dioses, estaba convencido de ello.
Mary me estaba cambiando, y mis camaradas se percataban de ello.
En una de nuestras pisadas por tierra, se llevó a cabo un reencuentro con algunos de los piratas más reconocidos de las Indias Occidentales… y nuestros reencuentros siempre derivaban en lo mismo.
Los piratas danzaban al ritmo del laúd mientras yo permanecía a un lado con mis más importantes compañeros de alta mar, brindando por las victorias pasadas.
Jack Rackham ya se encontraba en el punto álgido de su ebriedad; Charles Vane intentaba controlar los disparatados movimientos de este con su habitual paciencia; Benjamin Hornigold y Stede Bonnet mantenían fielmente su atención puesta en mí.
Hornigold dio un generoso trago a la jarra que sostenían sus manos antes de dirigir sus palabras hacia mí distraída figura.
—Parece que los franceses han cortado tu sucia lengua —su voz firme pronunciaba en mi dirección—. ¿Dónde se encuentra tu perversa mente en estos instantes?
En un segundo, postré mi mirada perdida sobre las mejillas barbudas de mi compañero.
—Oh, tan solo… —balbuceé, improvisando una respuesta concisa—. Creo que el alcohol se ha apoderado de mi persona. Pronto deberéis soportarme como soportáis a este idiota de Rackham.
Hornigold apoyó sus brazos encima de sus piernas, acercando así su postura hacia el mentiroso en el que me había convertido.
—¿El capitán Edward Thatch, ebrio? —preguntó con sarcasmo—. No había escuchado barbaridad semejante. Tu sed es abundante pero moderada, viejo amigo.
—Juraría que alguna cosa te consume por dentro —exponía Bonnet su teoría.
En un intento de dispersarme, vertí el whisky que quedaba en mi jarra en el interior de mi boca, deslizándolo por un cuello que permanecía mudo ante la insistencia.
—Lo que a Thatch le hace falta es evadirse con alguna de nuestras bellas compañías de la isla —ahora sugería Vane, que había dejado a Rackham reposar en la arena.
Hornigold rastreó sus bolsillos con rapidez.
—Mis botines han sido abundantes —exclamaba este, de nuevo hacia mí—. ¿Te animas a hacer acto de presencia ante las damiselas, como en los viejos tiempos?
Si algo en esta vida superaba la paciencia de un hombre como yo era que intentaran averiguar mis pensamientos o que intentaran controlar mi voluntad.
Esta rabia contenida la dejé estallar alzándome bruscamente de mi puesto y fulminando a mis camaradas.
—¡¿Es que no puede un hombre disfrutar del licor sin que se le atosigue con absurdas cuestiones?!
Mi cuerpo dio media vuelta sobre sí mismo y mis pasos se dirigieron hacia las rocas, perdiéndose así mi figura del alcance de la vista de mis compañeros.
Hornigold y Bonnet se dedicaron mutuamente una mirada llena de intriga, y solo Vane se atrevió a pronunciarse respecto a mí.
—Pocas cosas pueden llegar a turbar el humor de un pirata como Thatch —este expresaba en voz alta y, dando una profunda calada al tabaco a través de su pipa de madera, el humo refrescó sus ideas—. Debe haberse enamorado.
Ahora, las miradas de Hornigold y Bonnet se postraban sobre este atrevido camarada.
—Después de trece matrimonios, ¿por qué debería Thatch rendirse ante una mujer de esta forma? —cuestionaba Bonnett.
—¿Y cuánto duraron esos matrimonios? —comentaba de nuevo Vane—. En pocos días ya se olvidaba de una para casarse con otra. Y además, teniendo en cuenta que todas sus compañías han sido mujeres públicas… No, esta vez no es el vicio lo que asola su perturbada mente; lo que está experimentando tiene un nombre que él desconoce.
Hornigold rascó su barbilla con intención de aclarar los datos que tenía.
—¿A la decimocuarta va la vencida? —sonaba su voz con un tono sarcástico.
—Thatch es un tipo duro. Su reputación está por encima de todo, a su absurdo parecer —comentaba Bonnet con decisión en sus palabras—. No sería el primero que sucumbiera a los encantos de una mujer...
—Que se lo digan a Rackham —Vane hacía broma ante el cuerpo de éste, que yacía dormido en la arena—. Esa mujer suya es un monumento.
Hornigold consiguió beber de un trago todo el licor que quedaba en su jarra y se alzó bruscamente de su asiento, secando sus labios mojados con la manga de su traje de capitán.
—Veré si puedo calmar la ira de ese viejo lobo de mar —sentenció él.
Sus pasos se dirigieron hacia la misma dirección en la que yo mismo me había perdido entre la noche, y se encontró con mi figura reposando sobre una de las rocas.
Mi mirada se mantenía fija en mi querido navío, el Queen Anne's Revenge, del que se distinguía la esbelta figura gracias a las luces que se mantenían encendidas a bordo. Pocos se habían quedado en el barco esa noche de festín, pero entre esos pocos había alguien capaz de marchitar mi alma con su ausencia.
Hornigold se acomodó junto a mí y fijó su vista en el mismo objetivo.
En la cubierta del barco se podía distinguir, entre las figuras sombrías de los pocos marineros, una elegante silueta vestida de seda blanca que parecía mantener un libro en sus manos y que paseaba por el lugar sin quitar ojo a su lectura. Sus cabellos revoloteaban al sencillo ritmo del viento, y aunque la distancia entre el barco y nosotros fuera notable, hubiera podido matar por acariciarlos.
Hornigold volvía su mirada hacia mí una vez había entendido el porqué de mis males.
—No fastidies, Thatch —me reprochaba éste—. ¿La muchacha?
Suspiré con descaro y postré mi mirada en el suelo, reflexionando sobre si debía permanecer en silencio.
Pero después de los años que habíamos pasado navegando juntos, que habíamos peleado codo con codo, que habíamos saqueado como si no hubiera un mañana... no podía tener secretos para Benjamin Hornigold.
—Esa bruja... —se lamentaba mi voz ronca—. Me ha robado la cordura con esos ojos cristalinos.
Hornigold sonrió ante la sinceridad de mi lamento.
—Es la primera que te enamora por su mirada, ¿no es así? —en su burla se encontraba un poco de la cruda verdad—. O la primera que te enamora, sin más...
Hornigold intentó evadirse del silencio que se había formado sacando de los bolsillos de su uniforme su elegante pipa de madera y la cargó de tabaco prácticamente hasta arriba. Una vez prendió el cargamento y pudo abarcar sus pulmones con ese aroma, me ofreció educadamente la pipa, gesto que agradecí agarrándola y realizando el mismo procedimiento.
—Desde la noche en que la encontramos en la mar que no soy capaz de pensar en nada más… Ella huía, ¿sabes? Huía de una realidad que no la correspondía. Según ella misma me ha contado, su hogar no era su hogar. Nunca lo fue. Y desde que llegó… Desde entonces, he creído que estaba destinada a mí —mis palabras fluían con rapidez, y aunque lo que pronunciaban mis labios era mi más preciado deseo, sabía que debía actuar diferente de cómo me hubiera gustado—. Cuando alcancemos Bath en unos días, la dejaré en tierra para devolverla a su familia.
Hornigold me observó con humildad.
—No te flageles, Thatch —intentó así subirme el ánimo—. En este mundo en el que vivimos, las mujeres hermosas abundan por allá donde pisemos.
Hornigold tenía razón. Pero, Mary... solo había una.”

IndependentistReader
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Muy buen capítulo, bien estructurado, deseando saber mas en la próxima ronda. Suerte!

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace más de 3 años

! Muy buena estructura, buenos diálogos, y una bonita historia !.

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace más de 3 años

@MartaGuinart17 me perdí la anterior caja y ahora vuelvo a pasarme por tu relato. Conforme más lo leo más me gusta. Me gustan mucho las historia de piratas y que te atrevas con un peso pesado como Barbanegra es muy valiente. Una pregunta, por qué le cambiaste el apellido? El de Barbanegra era Teach.
Mucha suerte!

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

¡Gracias por tu comentario, @HJPilgrim! El apellido de Barbanegra es el enigma que no he podido resolver; muchos de los sitios donde me he informado sobre su vida ofrecían tanto "Teach" como "Thatch", así que finalmente me decanté por este último (fielmente al juego Assassins Creed IV). ¡Nos vemos en la próxima ronda, si es que la suerte nos acompaña!

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace más de 3 años

Jajaja, justo tuve ese Assassins. :P
Entonces ignora mi pregunta. No sabía tanto como tú al respecto! :D

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

¡Tu "egoísmo" me halaga, @-c61071fe-98ec-4029-a9a4-1500d78cee48! Gracias por pasarte ♡

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

¡Eres una monada, @CondesaBathory! Tengo muchas ideas y espero poder llevarlas todas a cabo ;) Gracias por votar ♡

Ranacien
Rango9 Nivel 41
hace más de 3 años

Un relato con expresiones muy sinceras. Me gusta. Sigue adelante.

lasourise
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@MartaGuinart17: Sobre el límite de la votación me llama la atención tu cuento. Buena estructura. MUy buenas descripciones. Agilidad en los diálogos. Manejo impecable del lenguaje. Suerte.Si quieres,pasa por mi historia, en estos lapsos finales.

Aferjim
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

Si Thatch se aleja del grupo no puede enterarse de lo que dicen sus compañaros, estan relatando en primera persona. Lo que dicen sus compañeros es desde el punto de vista omniescente. Saludos.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

¡Tu comentario me halaga mucho! Gracias por dedicar unos minutos a mi historia ♡ @lasourise

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

La intención es precisamente jugar con esa perspectiva. Además, es posible que Thatch conozca la conversación de sus compañeros dado que se trata de un "flashback" y más adelante Hornigold haya podido explicarle la situación. @Aferjim

Aferjim
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

Visto así podria entenderlo, pero tal vez podrias explicarlo de otra forma.

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Bueno, vuelvo a molestarte. Esta vez con una duda que podría camuflarse en pequeña crítica, pero no lo es, te lo aseguro.
Sinceramente, aunque me ha gustado más esta caja que la anterior (hacer sólido un texto con diálogos en abundancia no es tan sencillo como parece, y, a mi juicio, lo has encajado a la perfección), quizá, en algunos tramos, los piratas tienen un lenguaje demasiado poco... soez, burdo, por decirlo de alguna manera, y más teniendo en cuenta que están leve, o muy, alcoholizados, algunos de ellos. Palabras como "apoderarse" no me parecen, reitero que es cosa mía, propias de un capitán pirata.
La explicación es bien sencilla. Su origen podría tener sentido (desconozco la historia real de éstos personajes) o, simple y llanamente, que ese lenguaje no es tan inusual y estoy pensando de más absurdamente. Sea como fuere, me he tomado la libertad de comentártelo :D

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Entiendo tu duda, es más que razonable. Vamos por puntos.
Pienso que ser pirata no es sinónimo de ser soez: siempre se nos ha dado esa imagen de ellos, pero en ocasiones la realidad es algo distinta. No puedo considerarme una experta en piratas (¡ojalá fuera así!), pero por lo que he podido leer acerca de sus vidas, te diría que los más agresivos serían Vane y Rackham: Thatch se vestía como un diablo para atemorizar a sus enemigos, pero con sus aliados era un hombre noble que se preocupaba por ellos; a Bonnet lo llamaban "el pirata caballero", creo que el apodo lo dice todo; a Hornigold se le conocía por ser menos vicioso que los demás, y se cuenta de él que abordaba los barcos enemigos sin necesidad de derramar sangre, más bien con su amabilidad.
Aclarado este punto, y teniendo en cuenta que Vane sería el único soez de entre el grupo (Rackham está demasiado borracho como para mostrarse de ninguna manera), me decidí finalmente a que estos piratas, al menos en mi historia, mostraran su otra cara, el aspecto "tierno" que nunca ha sido contado de ellos.
Si sigues leyendo, debo decirte que no te encontrarás un Barbanegra muy sanguinario, más bien todo lo contrario: eso no significa que en momentos puntuales de su vida no lo fuera, pero ya habrá tiempo para escribir sobre eso... no es la faceta de su vida que explico en esta historia.
Una vez más, gracias por el tiempo dedicado. ¡Espero que el resto del relato pueda llegar a convencerte un poco más, @Miguel_Otxoa!

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Estupendo. Como dije, más que duda, era curiosidad. Sé poco de los piratas, por eso, eres más que idónea para instruirme.
Lo de que ser pirata es sinónimo de ser soez, lo adhiero a que la educación y el entorno en el que se movían, no debía ser demasiado formal, por decirlo de algún modo. Por eso lo pregunto. Pero si a alguno de ellos lo llamaban el pirata caballero, debo estar equivocado. Muchas gracias por la aclaración, compañera.
Y descuida, hace tiempo que tus escritos me convencieron. Desde que leí el primero, de hecho.


#4

“La tortura de tener que dejar a Mary en tierra me perseguía cada minuto de mi miserable existencia. Parecía mentira la fugacidad con la que se pasaba de la ilusión a la amargura; esos ojos cristalinos que antes me llenaban de vida, ahora se encargaban de quitármela con la misma facilidad.
¿Era ético retenerla contra su voluntad a una vida en alta mar, condenada a pasar el resto de sus días bajo el mando de un sádico capitán que no se movía más que por el oro y la gloria?
Por más que lo intentase, no era capaz de dejar de preguntarme lo mismo sin cesar, una y otra vez...
Apoyado en la fría barandilla de madera, cerré los ojos y dejé que el humo que desprendía mi larga pipa se apoderara de mis pulmones, en un intento de dejar los pensamientos a un lado y poder concentrarme en mi sencilla respiración.
Me encontré tan solo a un valioso segundo de conseguirlo, hasta que un grito ahogado y lejano atravesó mis oídos.
Mis ojos se abrieron con rapidez y mi cuerpo giró sobre sí mismo en busca de la providencia de ese lamento inesperado. Mi intuición guiaba lentamente mis pasos hacia la proa, donde pude hallar rápidamente una escena que removió mis entrañas como nunca antes había podido sentirlo.
La dignidad se había perdido para Mary aquella fatídica noche: algunos de los piratas de la tripulación jugaban con ella contra su voluntad. Su cuerpo era toqueteado por esas rudas manos; sus finos cabellos se sometían al descarado olfato de los presentes, y la poca dicha que le quedaba se rompía en mil pedazos cada vez que era pasada de hombre a hombre. Por más que quisiera defenderse, su cuerpo se encontraba cohibido y sus palabras se ahogaban por su mismo llanto incontrolable.
Una vez los grumetes habían conseguido que la resistencia de Mary se agotara, la rodearon entre todos para poder acariciar bruscamente cada centímetro de su cándido cuerpo; ante tal situación, se limitó a dejarse corromper entre sollozos.
Y cuando toda esperanza parecía perdida para ella, el sonido de mi afilada espada cortando el aire retumbó entre el murmullo de esos bárbaros.
Con un rápido movimiento, mi espada atravesó los ropajes del primer pirata, creando un corte limpio en la piel de este. Dos de los siguientes piratas fueron golpeados por la empuñadura de la misma arma, la que les hizo caer estrepitosamente al suelo.
Sin remordimiento alguno, clavé uno de mis puños en la mejilla de uno; haciendo uso de uno de mis codos, golpeé en el pecho de otro y, armado de coraje y rabia, estampé bruscamente mi cabeza contra la del último de ellos.
Una vez los grumetes se mantenían abatidos en el frío suelo, mis ojos ardientes toparon con la mirada atemorizada de Mary, quién restaba sentada en la madera e intentaba superar el temblor que la inundaba.
La conexión visual duró apenas unos instantes, siendo yo quién la rompía para observar con odio a mis camaradas.
—¡¿Es esta forma de tratar a una damisela?! —mis palabras se dirigían hacia los salvajes de mi tripulación, mientras Mary reposaba ahora su triste mirada en el suelo, escuchando con atención—. ¡¿Es que hemos perdido las formas?! ¡¿Qué clase de piratas de pacotilla nos considerarán ante nuestra lamentable caballerosidad?!
Los piratas restaron en silencio, retorciéndose todavía ante mi furia.
Mis oscuras botas se acercaron con decisión hacia Mary, la que ahora intentaba calmar la angustia interior que la cubría apenas hacía unos minutos.
Ella alzó de nuevo su mirada hacia mí, y pude observar como el miedo la invadía por completo...
Sin pensármelo dos veces, uno de mis brazos rodeó su espalda y el otro agarró ambas piernas, recogiéndola así del suelo; seguidamente, Mary apoyó su cabeza en mi hombro izquierdo, donde cerró los ojos y sonrió discretamente entre las lágrimas que empezaban a secarse en los contornos de su bello rostro.
De nuevo, sentí como un corazón que jamás creí tener volvió a latir con fuerza en mi pecho.
Dirigí mis andares hacia mi camarote, y una vez mis pasos alcanzaron mi catre, mi mirada repasó a la muchacha que restaba con los ojos cerrados y respiraba profundamente entre mis brazos. El peso que yo soportaba apenas me fatigaba: si por mis repentinos deseos hubiera sido, podría haberme pasado la noche y el dia escuchando sus suaves respiros, olfateando sin cesar el dulce aroma que su piel desprendía y admirando la inocencia que su posado de indefensión mostraba.
Sin abandonar la delicadeza con la que la trataba, la dejé encima de la cama, donde ella abrió nuevamente los ojos y tuvimos la oportunidad de volver a observarnos con detenimiento sin mediar palabra alguna.
Rápidamente, repasé con la mirada las rojeces que se extendían en ambos brazos de la muchacha, y decidí darme la media vuelta en busca de cualquier cosa que pudiera servir: rellené un cuenco de agua y encontré un sencillo paño, lo que parecía ser la más fácil y rápida solución.
Mary se mantenía sentada en mi lecho, acariciándose las marcas con suavidad y sin quitar ojo de mis movimientos; una vez dejé el cuenco y el paño en una pequeña mesilla cercana a mi catre, ella postró su mirada en ambos elementos.
—No te curará las heridas, pero es posible que alivie un tanto el dolor —mi voz grave se justificó—. He sufrido innumerables veces molestias parecidas, e incluso de peores… el truco está en tener paciencia, aunque es fácil volverse paciente cuando te acostumbras a vivir en la mar.
Mary agarró el paño con sus finos dedos y lo sumergió con delicadeza en el agua del cuenco. Una vez este se humedeció lo suficiente, lo deslizó por su brazo izquierdo con lentitud, mientras mis ojos seguían sus delicados movimientos con absoluta atención.
—¿Porqué la vida en alta mar? —su dulce voz acariciaba mis tímpanos—. ¿Qué lleva a una persona a querer dejar de andar sobre la tierra para lanzarse a nadar en el agua?
Dirigiendo mi mirada hacia el suelo, medité una breve y concisa respuesta con la que resumir los deseos de navegar que adquirí en mi juventud y que, después de tantos años, todavía conservaba. Para hacerlo, me ayudé de mi más fiel aliado, el ron, el cual serví en dos simples jarras y ofrecí a la joven Mary una de ambas.
Una vez me acomodé en uno de mis asientos, justo delante de donde ella reposaba sentada, aboqué una generosa cantidad de licor en mi boca y dejé que pasara lentamente cuello abajo, sintiendo así el ardor habitual que me provocaba.
Mary, quién dudo que hubiera catado un brebaje semejante hasta la fecha, quiso imitarme con su copa; las muecas que se formaron en su rostro me evocaron recuerdos de mi juventud, así como la primera vez que yo lo saboreaba.
Gracias a ello, pude recordar también la primera vez que el mar se presentó ante mí; después de dejarme encandilar por el color de éste, supe que no querría pertenecer a otro sitio que no fuera entre las aguas.
—¿Acaso es mejor la vida en tierra? —respondí su cuestión con otra pregunta.
Ella restó unos instantes callada, y fue capaz de dar otro sorbo a su jarra sin mostrar ningún tipo de mueca por ello.
—Cualquier cosa es mejor que la vida en tierra… —expresó en voz baja ese sentimiento amargo que conservaba de su hogar.
—La piratería también es un mundo difícil, mi querida Mary... —ahora mi sinceridad se expresaba por mí—. Pero hay quienes estamos destinados a vivir de este modo, quienes no concebimos la libertad de otra forma que no sea navegando.
Su mirada azulada volvió a conectar con la mía en un preciado instante.
—Conozco esta libertad de la que hablas… —alegaba ella sin quitarme el ojo de encima—. Nunca me había sentido tan libre desde el día en que pisé por primera vez este navío.
Sonreí con ironía, y me bebí de un trago el ron que restaba en mi jarra. ¿Cómo podía Mary conocer tal libertad si jamás había sentido la adrenalina de un abordaje o el placer de brindar una primera muerte?
Me limité a alzarme de mi asiento, dejar la jarra encima de la gran mesa de roble y dirigir mi mirada hacia ella, antes de soltar lo que realmente pensaba.
—Eres demasiado joven como para poder llegar a sentir tal libertad —pronuncié con firmeza—. Mañana alcanzaremos Bath; intenta descansar.
Su expresión facial reflejó un desagrado más que obvio; esto lo acompañó con un brusco gesto, alzándose repentinamente de mi catre para restar en pie a unos pocos metros de mí.
—No tengo ningún interés en volver a Bath. Quiero quedarme a bordo —el tono de su voz era casi una orden.
Aunque me gustara su actitud decidida, y más ese deseo que ambos compartíamos, la ética me repetía que no podía hacer más que devolverla a su familia, donde de verdad pertenecía.
—Esa decisión no me corresponde tomarla a mí, Mary —fue mi cortante respuesta.
Seguidamente, me giré y me dirigí de nuevo hacia el exterior; pero antes de que pudiera salir del camarote, sus pasos alcanzaron los míos, y de nuevo escuché como su poderosa boca volvía a soltar exigencias.
—Ahora este es mi verdadero hogar, donde sé que puedo ser como a mí me plazca. ¿Es que no lo entiendes? ¡Aquí me siento viva! —sus intentos por convencerme no saciaban, mas yo me mantenía de espaldas a ella, siguiendo mi camino, hasta que su genio se presentó de verdad ante mí—. ¡Edward Thatch!
Pocos valientes osaban pronunciar mi nombre. Me giré bruscamente hacia ella y, por sorpresa mía, encontré su rostro apenas unos centímetros del mío; pude notar su ajetreada respiración caer encima de mis mejillas, mientras mis ojos se perdían en el azul de los suyos como nunca antes había hecho. Sentí un mar de confusiones en el interior de mi estómago y apenas pude moverme del sitio de lo extraña que me resultaba esta sensación. Inevitablemente, bajé mi mirada hasta los labios de Mary y una poderosa atracción recorrió todo mi cuerpo, en ese mismo instante…
—No me abandones... —prácticamente era una súplica, clavando ella sus ojos en mis labios.
Y no quería abandonarla… pero para un pirata, no hay lugar para la ternura... no hay lugar para la debilidad.
Sin mediar palabra alguna, salí.”

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace más de 3 años

@MartaGuinart17 los piratas son piratas no importa lo que pase. Me sigue gustando tu historia y me alegra ver que lograras clasificarte. Espero que puedas llegar a la final! Tienes mi voto! Mucha suerte!

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Soy una persona bastante dada a las referencias: la penúltima frase está completamente dedicada a la película "300", a una de mis escenas favoritas donde el narrador dice una frase prácticamente igual a esta. Aún así, no puedo estar más de acuerdo contigo ;)
Un gusto recibirte de nuevo, ¡y gracias por tu apoyo! @HJPilgrim

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace más de 3 años

@MartaGuinart17 anda! Ahora que lo dices, tienes razón! Lo leí con la voz de David Wenham y cambiando pirata por espartano estaría igual! Por cierto yo tengo el comic del maestro Frank Miller. Me encanta la peli, el comic y la historia tras ello. :D

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

¡Eres una monada, @CondesaBathory! Thatch y Mary agradecen mucho tu entusiasmo y esperan cumplir tus expectativas en próximas ediciones ;) ¡Gracias por tu comentario!

rllavero
Rango9 Nivel 41
hace más de 3 años

Buen relato, me ha resultado muy entretenido. Me permito hacerte una sugerencia, bueno, más que sugerencia es mi opinión personal: yo intentaría no usar, cuando la historia lo permita, tantos adjetivos acabados en "-mente", pero es sólo mi impresión. Tienes mi voto. Saludos y suerte.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

No eres la primera persona que me lo dice, y no te falta razón, @rllavero. Intentaré revisar el texto y tomar tu consejo en cuenta en próximas ediciones. ¡Gracias por tu comentario!

Juliatorresub
Rango7 Nivel 30
hace más de 3 años

Se nota tu maestría a la hora de escribir. Gran relato, my love.

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace más de 3 años

! Genial relato, muy original, apasionante y divertido !: Me encantó.

Pitty_SinrosEtro
Rango12 Nivel 56
hace más de 3 años

Creo que no había vuelto a leer tu historia desde las primeras cajas. Gran error por mi parte. Me parece una gran historia. Mucha suerte

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

A ver si tengo la oportunidad de seguir con todo lo que tengo planeado... ¡espero sorprenderos! Gracias por pasarte, @Pitty_SinrosEtro

G_Rurba
Rango15 Nivel 73
hace más de 3 años

Creo recordar que hasta ahora no comenté tu historia, pero sí leído. Si le pudiera poner una etiqueta más le pondría la de "genuina de aventuras". Suerte, y sigue planeando que lo haces genial.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Tengo muchas ganas de que podáis leer la historia al completo. ¡Gracias por tu comentario, @G_Rurba! Lo valoro mucho :)

Aferjim
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

No tuve ocasion de leer tu historia hasta ahora, solo veo un par de cosas que deberias corregir, un grumete puede ser un pirata, pero todos los piratas no tienen por qué ser grumetes; lo otro es restar, no el lo mismo que reptar. Saludos.

Jinova
Rango8 Nivel 39
hace más de 3 años

Me ha gustado tu historia, y atrapado totalmente 10/10 ;)

Jinova
Rango8 Nivel 39
hace más de 3 años

Y muero por saberlas ¡ya espero la 5ta parte!
Ojala te sobre algo de tiempo para que te pases por mi historia, tu opinión me es muy importante *-*

Jinova
Rango8 Nivel 39
hace más de 3 años

Y muero por saberlas ¡ya espero la 5ta parte!
Ojala te sobre algo de tiempo para que te pases por mi historia, tu opinión me es muy importante *-*

Emma_
Rango4 Nivel 16
hace más de 3 años

qué buena historia!

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 3 años

Deseando continuar vuesa lectura

Saludos

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Pronto subiré los capítulos restantes, y espero que os guste el final ;) @Romahou

Louis
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

sigue así, lo estas haciendo genial, mucha suerte

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Cada vez mejor, amiga. Enhorabuena, de veras. Ojalá supiese escribir de piratas con un mínimo del talento que tienes tú. Y estoy siendo franco. No pretendo halagarte en vano. Solo una cosilla. En ésta parte "...evoqué una generosa cantidad de licor...", me parece que "aboqué" o cualquier verbo similar, encajaría mejor. En cualquier caso, es solo una sugerencia.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

¡Tomo nota, @Miguel_Otxoa! Ahora mismo lo cambiaré.
A decir verdad, creo que mi propio estilo no llega a convencerme del todo, pero me anima mucho que alguien como tú valore mis escritos.
¡Gracias de nuevo por la oportunidad!


#5

“El día que más temía había llegado: Bath se dejaba ver en la lejanía ante los primeros rayos de sol. Ya había pisado este paraje en otras ocasiones, pero esta vez la sensación que me recorría las venas no era habitual… y era perfectamente consciente de por qué.
Con ambas manos colocadas en el timón, observé con detenimiento la ciudad a medida que el navío se acercaba a ella, floreciendo así en mi mente los recuerdos de cuando era apenas un grumete.
La madera crujió tras de mí, y esos tímidos pasos alcanzaron mi posición, reconociendo así de reojo esos cabellos azabaches.
Dirigí mi mirada hacia su persona y me dejé embriagar por su belleza.
—No sé si estoy preparada para volver, Thatch —pronunciaron sus labios carmesí, y sus ojos se mantuvieron perdidos en la cada vez más cercana ciudad.
—¿A qué le temes? —cuestioné, fijando también mi vista en los edificios de Bath.
Un sencillo suspiro salió de entre sus labios, apoderándose de mi atención.
—Te sorprendería saber la forma en la que mi padre es capaz de recibirme después de mi intento fallido de huida…
Todas mis dudas empezaban a enderezarse en un instante tras su humilde y macabra confesión.
Dirigí mis ojos hacia su persona e intenté entender cómo era alguien capaz de tener suficiente sangre fría como para dañar a una muchacha tan dulce como la que se encontraba a mi lado.
No podía permitir que algo así pudiera volver a sucederle a Mary... No mientras yo siguiera con vida.
—¿Quieres que te acompañe? —pronuncié con decisión, mirándola fijamente.
Sus ojos conectaron con los míos en un instante, y en ellos vi cómo brillaba una poderosa esperanza.
—¿Harías eso por mí? —su inocencia me cuestionaba.
Por supuesto que lo haría por ella… y lo hice.
Una vez alcanzamos tierra, junto a Mary recorrimos las ya conocidas calles de Bath hasta alcanzar una extensa zona donde reinaban las inmensas plantaciones. Acercándonos hacia una de las casas, se podía distinguir a un hombre que, en el porche, se entretenía dando órdenes a los que parecían ser cinco de sus trabajadores.
Nuestro paso frenó cuando apenas nos encontrábamos a unos metros de ellos.
—¡He pagado por los más rápidos! ¡No hagáis que me arrepienta de mi decisión! —vociferaba el tipo, y por su más que obvia brusquedad, intuí que se trataba de William Ormond.
Mary respiró profundamente y se armó de ese valor que me fascinaba.
—Padre —pronunció ella tímidamente.
William giró bruscamente sobre sí mismo y tardó unos instantes en reaccionar, fijando su vista en ella.
—Mary… —le hicieron falta unos segundos para mostrar su furia interior, mientras iniciaba sus pasos hacia nosotros, clavando de forma descarada sus ojos en la muchacha—. Condenada mocosa… ¡sucia ramera desagradecida!
Antes de que William pudiera llegar hasta ella, desenvainé mi espada y frené su andar, apuntándole fijamente.
—Ni se te ocurra dar un paso más, o juro que te haré sangrar como a un cerdo —exclamé desafiante.
Ahora él postró su mirada en mí.
—¿Quién eres tú?
—Soy el capitán Edward Thatch —respondí con decisión—. Pero no dudes ni solo un instante en que puedo llegar a convertirme en tu perdición si llegas a tocarla.
William soltó un profundo suspiro ante mis palabras.
—Esta muchacha no me ha traído más que problemas desde el día en que nació —sus crudas palabras me pesaban en el alma—. Se merece cada castigo que le he propinado.
Mary se agarró a mi brazo de un momento a otro, y de nuevo me invadió esa sensación que me llenaba de todo coraje.
Con un sencillo movimiento, coloqué la punta de mi espada en el cuello de este.
—Debería decapitarte aquí mismo, donde todos pudieran verte —pronuncié con lentitud cada palabra, llenándola de amargura.
—¿Qué es lo que quieres, capitán? ¿A ella? ¿La quieres a ella? —él me cuestionaba—. ¡Llévatela! ¡Te la ofrezco en matrimonio si es que así logro perderla de mi vista para siempre!
Me quedé atónito ante sus palabras.
Todo aquello que durante meses había anhelado con toda mi alma marchita, ahora se presentaba ante mí de una forma tan inesperada que creí estar en un sueño profundo.
Todavía en mi éxtasis, postré mi mirada en ella, a quién ahora los ojos le brillaban con una intensidad que no había presenciado jamás.
Tomando aire lentamente, preparé mis palabras.
—Meditaré tu proposición, William —exclamé al cabo de unos segundos, y seguidamente clavé mis ojos en él—. Por el momento, Mary se quedará conmigo.
Lentamente, acerqué mis pasos hacia su persona sin dejar de apuntarle con la espada, y una vez le tuve a medio metro de mí, dejé fluir mi ira.
—Y si alguna vez vuelvo a verte cerca de ella, si te atreves a volver a tocarla, a dedicarle un solo grito o tan siquiera a mirarla... teñiré mis ropajes con el granate de tu sangre sin pensármelo ni un instante.
No hicieron falta palabras para sellar el acuerdo, dado que la expresión facial de William ya hablaba por sí sola.
Mary y yo dimos la media vuelta y retomamos nuestro andar hacia el puerto, haciéndose el silencio protagonista durante todo el recorrido. Realmente era difícil pronunciar palabra alguna cuando los sentimientos se encontraban tan a flor de piel, y más para un novato como yo en esto tener sentimientos…
Y cuando la noche ya había caído sobre nosotros, después de un día lleno de extrañas emociones que me recorrían por el interior sin descanso, ya me encontraba de nuevo admirando la luna desde cubierta con la pipa en mano.
Los pensamientos me devoraban sin cesar, dado que un dilema se apoderaba de mi persona: para quedarme con Mary debería aceptar el perdón del gobernador, Charles Eden, lo que me negaría por completo el poder delinquir a mis anchas…
Pero por otro lado, tenía la oportunidad de rescatar a Mary de ese desgraciado al que tenía por padre, la oportunidad de ofrecerle una vida que la hiciera realmente feliz... la oportunidad de tenerla conmigo hasta mi último aliento. Todo bajo mis manos.
Ella podría ser mi teniente a bordo, alguien que se quedara con mi legado cuando yo ya no estuviera... ella podría ser todo lo que quedara de mí después de irme.
Entonces, ¿qué hacía yo admirando la luna si estaba a un solo paso de alcanzar una felicidad que anhelaba desde hacía tanto?
Confiado y decidido, me di la media vuelta y me dispuse a emprender mi paso; pero la figura de Mary a unos pocos metros de mi me frenó en seco. La admiré de arriba abajo: lucía un largo vestido azabache con el que me atraía de una forma todavía más poderosa.
Su sonrisa marfil se distinguía entre la oscuridad de la cubierta.
—No podía esperar, Thatch - de nuevo, mis tímpanos se dejaban acariciar por su dulce voz—. Ansío saber cuál es tu decisión.
Dejé que el humo que asolaba mi boca se desvaneciera en el aire con lentitud, e intenté disimular la euforia repentina que me había consumido, postrando mis ojos en el suelo.
—Para casarme contigo deberé aceptar el Perdón del gobernador, Mary... cargo con demasiados crímenes a mi espalda. Mi vida cambiará drásticamente si lo hago.
Su figura se acercó tímidamente hacia mí, hasta el punto de llegar a tenerla a tan corta distancia como para poder oler de nuevo su aroma y dejarme embriagar por este. Lentamente, colocó su mano en una de mis barbudas mejillas y clavó sus ojos celestes en mí.
—¿Quién te dice que no pueda ser a mejor? —cada palabra suya me hipnotizaba, hasta que logró apoderarse de la poca razón que me quedaba—. Quédate conmigo, Thatch... te quiero.
En un arrebato de atracción desenfrenada, coloqué una de mis manos en su barbilla y la miré profundamente a los ojos.
Nuestras respiraciones se entrelazaron unos instantes, y finalmente nuestros labios se juntaron en un beso apasionado, explorando cada centímetro de nuestras bocas en un bucle interminablemente dulce, despegándonos y volviéndonos a unir mientras nuestros cuerpos jugaban a las caricias.
Mía. Sería mía para siempre...
Y lo fue, cuando sus labios pronunciaron ante Charles Eden que me aceptaba por marido.”

Vikingo_17
Rango9 Nivel 41
hace más de 3 años

Cuando podre leer el desenlace de esta hisroria? Esta muy interesante.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Me falta acabar de rematarla, pero juro que muy pronto; intentaré subir el próximo mañana :3 @Vikingo_17

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Ya estoy de nuevo aquí, marinera.
Lo primero, y de nuevo, mi más sincera enhorabuena. No dejas de sorprenderme, y, desde luego, ya he aceptado no esperar que me defraudes. Lo cual es, francamente, un alivio.
En fin, espero que no se me alargue mucho el comentario. Tengo varios puntos que resaltarte, si me lo permites.
En un punto, dices algo como "...junto a Mary recorrimos las ya conocidas calles de Bath...". Creo que, más que recorrimos, sería "recorrí". "Junto con Mary, recorrí las ya conocidas...". Eso, u obviar el "junto con Mary", porque se sobreentiende que es con ella.
En otro momento, dices " Yo y Mary dimos la media...". Creo que el pirata peca de soberbia al escribir el pronombre "yo" delante del nombre de la mujer que venera.
Aquí "...sentimientos se encontraban tan a flor de piel, y más para un novato como yo en esto tener sentimientos…" creo que se repite innecesariamente la palabra "sentimientos". Siendo la jerga de un pirata, de esa que tú conoces más, quizá algo menos sensible le diera otro carácter. Es tu personaje, tú decides, por supuesto, pero, quizá, y solo quizá, algo como "... yo en esto de estar... ¿cómo lo llamó Vane? Ah, sí, enamorado. Bah" (Dos cosas. Creo que fue Vane el que le dice que estaba enamorado. Y otra que, quizá, esto sea por mi énfasis en que los piratas sean más burdos. Así que, si te parece una estupidez, por favor, no me odies, es que tengo grabado a fuego en los sesos ese pensamiento".
Y, por último, ésto me pilla un poco de improvisto. Cuando está pensado en ella, piensa que casarse con ella sería conseguir "...una felicidad que anhelaba desde hacía tanto?". Si no lo he entendido mal, esa felicidad la imagina cuando la ve por primera vez, ¿no? Me parece un poco precipitado decir "desde hacía tanto". Aunque no sé el tiempo que llevan en alta mar, también es cierto. Pero no sé, me ha chocado un poco.
En fin, no me odies mucho por mis comentarios, y, de verdad, si estás cansada de que te comente en todos ellos, por favor, dímelo y me haré mudo... o manco, que es lo que a ti te influye.
Un saludo, marinera, y reitero mi enhorabuena, como siempre.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

De nuevo, te agradezco el tiempo que dedicas a mi historia y, por supuesto, tus acertadas correciones.
Te doy la razón en todos los comentarios acerca del estilo: ciertamente, los últimos cuatro capítulos los escribí bajo la presión del concurso, pensando antes en acabar la historia a tiempo que en trabajármela de verdad como los capítulos anteriores. Por lo tanto, esta tarde corregiré todos estos fallos de estilo. Lo único que no puedo variar demasiado a estas alturas es el carácter de Thatch, no al menos en esta historia...
No me parece una estupidez tu opinión, todo lo contrario: eres el único que verdaderamente se ha atrevido a "mojarse" con una crítica bien fundamentada, así que te lo agradezco muchísimo, una vez más.
Espero que el resto de capítulos estén a la altura.
¡Nos vemos pronto, @Miguel_Otxoa!


#6

“La vida había cobrado un nuevo sentido desde que Mary se había convertido en mi mujer.
Habíamos adquirido una vivienda en Bath con las fortunas de mis antiguos saqueos e intentábamos ganarnos el respeto de nuestros más cercanos en la ciudad; para mantenernos, vendíamos anteriores botines de mis fechorías en alta mar, lo que nos proporcionaba suficiente como para poder conllevar nuestro estilo de vida.
Pero nada era lo mismo; vivir en tierra se había convertido en una pesadilla inimaginable, y aceptar el Perdón, en mi peor castigo.
Echaba de menos los abordajes, las noches de embriaguez, la sangre de mis enemigos tiñéndome el atuendo, sentir la adrenalina correr por mis venas… echaba de menos ser Edward Thatch.
Al atardecer, intenté llenar este vacío concediéndome un paseo por el puerto, donde podía reflexionar sin que me atosigara el murmullo de la gran ciudad y donde me encontraba más cerca de mi verdadero hogar.
Ese día, un barco en la lejanía me distrajo de mis pensamientos, el cual llevaba mis mismos estandartes: una vez el navío alcanzó el puerto, reconocí al instante esos gritos que provenían desde la cubierta.
—¡Asegurad bien esos amarres, escoria! —la voz de Charles Vane retumbaba en mis oídos, mientras veía bajar a un par de sus hombres para cumplir sus órdenes al pie de la letra.
Una vez mis pulmones habían soltado todo el humo que desprendía mi tabaco, dejé al descubierto mi dentadura.
—¡Vane! —exclamé con entusiasmo.
Éste se asomó por la barandilla del barco y, al verme, se formó también una sonrisa entre sus barbas.
—¡Pero si es el mismísimo Thatch! —pronunció con euforia, y condujo sus pasos por la rampa de madera que sus tripulantes habían colocado, llegando hasta mí con rapidez—. Es un honor verte de nuevo, capitán.
—¿Qué te trae por aquí, viejo camarada? —cuestionó mi curiosidad.
—Nassau ya no es lo que era, Thatch —en sus palabras pesaba una profunda amargura—. Ese asqueroso corsario inglés, Woodes Rogers, llegó con dos barcos de guerra para reclamar la isla y asegurarse de que se aceptaba el Perdón y se capturaba a los renegados… ¿te puedes creer que el traidor de Hornigold está dispuesto a recibir a esos británicos con los brazos abiertos? ¡Dispuesto a aceptar el Perdón!
Suspiré con descaro, reflexionando acerca de cómo podría admitir delante de él que yo también me había sometido.
—Creo que tengo muchas cosas que contarte, Vane —admití con sequedad—. Quizá sería mejor hacerlo con una jarra de ron entre las manos, como en los viejos tiempos.
De nuevo, se dibujó una sonrisa maliciosa en el rostro de mi camarada.
—¿A qué estamos esperando?
Llevaba el tiempo suficiente en Bath como para conocer el mejor lugar en el que echar un trago, y el tiempo suficiente sin probar ni gota de ron como para querer ingerir alcohol como si no hubiera un mañana.
Entre la música y las danzas que se organizaban en la cantina, Vane y yo pudimos homenajear nuestro reencuentro atiborrándonos de ron como dos perros sedientos, lo cual suavizó un poco la situación.
—Sabía que esa muchacha te cambiaria, pero no que renunciarías a tu libertad por ello —agradecí su relajada reacción.
—Mary es lo único que brilla ante mis ojos entre toda esta oscura ciudad.
Vane soltó una simple carcajada al aire y, seguidamente, dio un trago al ron de su jarra.
—Ciertamente, has dejado de ser tú —en sus palabras se reflejaba mi amarga realidad—. El mar es tu hábitat, Thatch. Eso nunca cambiará.
Alcé mi vista hacia el cielo y suspiré profundamente.
—¿Qué se supone que un hombre como yo debería hacer? —cuestioné a mi camarada con humildad.
—Te diré lo que debes hacer, mi viejo compañero —ahora él me ofrecía una alternativa, inclinando su espalda y apoyando los brazos en sus piernas para mirarme con fijación—. Subirás a esa fragata tuya con tus hombres, liderarás el timón con tus propias manos y volverás a ser el terror de los mares, tal y como te corresponde.
La poca ética que quedaba en mí se esfumó cuando decidí evocar todo el ron que quedaba en la jarra en mi boca. Una vez la última gota de este pasaba por mi cuello, dejé bruscamente la jarra encima de la mesa.
—¿Sabes qué, Vane? Tienes toda la razón —admitió mi ebriedad—. Se acabó esta absurda existencia. Tú y yo, volveremos a conquistar los siete mares y nos convertiremos en el mismísimo diablo. ¡Volveremos a hacer nuestras las Indias Occidentales!
Vane sonrió maliciosamente ante mis palabras.
—¡Así se habla! —exclamó con euforia—. ¿Y sabes cómo volveremos a convertirnos en leyendas, Thatch? ¡Retomaremos la ciudad de Nassau, la cual nos fue arrebatada a manos de esos ingleses malnacidos!
Era una idea tan absurdamente descabellada que mi mente embriagada pudo verla como una absoluta genialidad.
—¡Otra ronda, tabernero! —grité con ganas—. ¡Tenemos mucho que planear!
Pasadas unas horas y unos cuántos litros de ron de más en mi estómago, yo y Vane logramos alcanzar de nuevo el puerto, donde le acompañé para que pudiera descansar y digerir nuestro encuentro, dejándole en manos de su tripulación.
Por lo que a mí respecta, me quedé admirando la grandeza del mar mientras una repentina lluvia empezó a caer sobre mí sin apenas darme cuenta.
Y, detrás de mí, se pronunció esa voz sonora con un tono de preocupación.
—¿Edward? —solo ella se atrevía a llamarme por mi nombre.
—Mary —balbuceé su nombre—. Mi dulce Mary...
Ella se acercó a mí y, colocando una de sus manos en mi mejilla, clavó en mí sus ojos aterrados.
—¿Has bebido? ¿Te encuentras bien? —ansiaba saber su curiosidad, sin quitar esa mirada celeste de mi persona.
Me froté los ojos con los dedos, buscando el despejarme un tanto de esta sensación de mareo que me asolaba.
—Estoy mejor que nunca —mencionaba yo con lentitud, palabra por palabra—. Creo que nunca he estado mejor... Empiezo a ver las cosas claras. Volveré a gobernar los mares y reconquistaré mi antigua gloria.
Sus ojos azulados se volvieron tristes en un instante.
—Pero, si ignoras el Perdón del gobernador... nos perseguirán hasta la saciedad. ¿Es que no te das cuenta?
—¿No te das cuenta tú de que quizá eso es lo que yo deseo? —le respondí con un poco más de claridad—. Yo he nacido para ser pirata, Mary.
Ella bajó su mirada al suelo, intentando disimular esa tristeza que se reflejaba en ella.
—Yo... —hizo una pausa concisa—. Yo pensaba que eras feliz conmigo.
Agarré su barbilla y la alcé para poder mirarla directamente a los ojos.
—Y lo soy.
Un suspiro se abrió paso entre sus labios.
—Pero prefieres ser perseguido hasta el fin de tus días antes que quedarte conmigo... —pronunció secamente, antes de que las lágrimas recorrieran sus mejillas.
—¿No entiendes que me estoy ahogando en esta ciudad? —el tono de mi voz se elevó—. Partiré mañana al anochecer con Charles Vane. Queda en tu elección el venir conmigo, Mary.
—Pensaba que era más importante para ti, Edward —sus palabras me pesaban en el alma de una forma terrible.
Fue entonces cuando se dio la media vuelta… y la vi marchar, corriendo bajo la lluvia, huyendo del monstruo en que me había convertido. Posiblemente este fuera el instante más amargo al que me ha sometido la propia existencia en este mundo… pero no podría haberla detenido. No, a ella no. No podía obligarla a quedarse conmigo.
Y es que el destino es quién manda, ante el que no se puede hacer más que resignarse y aceptar todo lo que venga... por muy amargo que sea.”

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

He hecho trampas, porque esta parte la he leído dos veces. Una esta mañana, y otra ahora mismo. Me encanta el detalle de incluir una de los posibles comienzos que el concurso ofertaba en el texto. De hecho, de ahí he tomado mi idea de participar en el nuevo concurso. Más como un reto, que como participación activa, pero discúlpame, que me estoy yendo del tema.
Empiezo, como siempre, dándote la enhorabuena. Quizá ya estés harta, pero es que las mereces.
En el texto he encontrado el problema, a mi parecer, que ya te comenté anteriormente, y es el de "...evocar todo el ron que...". No termina de convencerme el verbo "evocar". No creo que exprese lo que quieres decir. Pero, reitero, es solo una opinión mía. Al igual que, a mi juicio, le falta algo más de drama a la conversación entre Mary y Edward. La actitud de ella (y me reafirmo en lo de que es una opinión plenamente subjetiva) es bastante sumisa, teniendo en cuenta las circunstancias, que él le está diciendo que su sueño de vivir felizmente en tierra se va a truncar, y que, como anteriormente dices, tiene una actitud decidida. Veo una especie de contraste. Esperaba algo más fuerte por su parte, no sé.
Tengo en cuenta que estas escenas las escribiste más presionada por el concurso que por mero placer, por eso te lo comento.
Lo dicho, mi más sincera enhorabuena y espero que no te incomoden mis subjetivas opiniones. Un saludo, marinera.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Muy buenas @Miguel_Otxoa, y disculpa la tardanza.
Tus enhorabuenas siguen calando hondo en mi corazón de escritora, así que yo también te doy a ti las gracias, otra vez.
No sé que me ha pasado con el verbo "evocar", la verdad. Estaba tan convencida de que se adaptaba perfectamente a la acción que quería describir, y ya ves... lo corregiré en breve.
Respecto a la conversación entre Mary y Edward, créeme que me gusta explayarme en todos mis textos para así hacer crecer la tensión del momento, pero Sttorybox, como bien sabrás, impone el límite de caracteres: entre éste límite y el de las cajas (justas 8 las que dejaron en esta ocasión), no pude darle el dramatismo correspondiente a la escena, no al menos como me hubiera gustado, ni tampoco pude posponerla.
Respecto al carácter decidido y a la vez sumiso de Mary, debo aportar un dato real en el que me he basado para hacer la historia: Mary y Edward se llevaban 22 años, y se casaron cuando él tenía 38 y ella 16. Supongo que la imagen de muchacha indefensa que tengo de Mary es lo que ha creado este carácter: ella sabe que debe mostrarse valiente ante la amenaza de su padre, ya que ha convivido siempre con ello, pero Thatch ha sido su primer gran amor y no sabe todavía cómo manejarse en este nuevo ámbito de su vida... el amor es complicado, y más para una adolescente que lo acaba de descubrir.
También debo añadir que esta escena se dio, en gran parte, al comienzo predeterminado de la plataforma; a este le tuve que adaptar la historia real, así que Mary solo podía reaccionar de esta forma.
Te doy gracias de nuevo por tus observaciones... y nos vemos pronto, marinero.

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

¿Para qué sirve fundamentarte una "crítica" cuando la desestimas con tanta elegancia y contundencia? jajaja
No te disculpes por la tardanza. Solo empezaba a pensar que me odiabas, pero nada más jaja Ya paro con las bromas.
Francamente, no tenía ni idea de la diferencia abismal de edad que había entre ellos. El amor nunca es fácil, y enfrentarse a un corsario que te dobla en edad y, además, tiene unos cuántos años más, no debe ser sencillo. Visto así, comprendo perfectamente la reacción de ella, y la lectura toma otro cariz más verosímil. Y sí, también entiendo que, condicionada por la frase de "...huyendo del monstruo en el que me había convertido", no había nada que encajara más que un diálogo en el que el pirata parece el malo, valga la redundancia.
Respecto a lo del verbo... quizá otros te digan otra cosa. Y, es más, nadie ha comentado lo que yo, así que, sinceramente, quizá no esté equivocado. Pero me sigue sonando peculiarmente extraño.
Gracias a ti, por la historia. Sin ella, no habría observaciones ni comentarios agradables. Espero que brindemos pronto de la mano de otro pirata. Te tomé la palabra al pie de la letra. Un saludo, capitana.


#7

“La noche no tardó en caer sobre Bath.
Cuando los últimos rayos de sol ya se ocultaban entre las aguas, tanto mi tripulación como la de Vane preparaban ambos navíos para embarcar cuanto antes y navegar hacia la justicia y la libertad.
—¡Vamos, Thatch! —vociferaba Vane—. No hay tiempo que perder. ¡Rogers nos espera!
Sonreí con malicia ante sus palabras.
—Ya está todo listo, Charles —contesté con —. Ruego que me disculpes, dado que necesitaré unos minutos más antes de embarcar.
—Como desees —me replicó este, y dio una suave calada a su pipa de madera, soltando el humo con lentitud—. Pero no deberíamos hacerles esperar; hay mucha sangre por derramar todavía.
—Controla tu sed de venganza, viejo lobo de mar —le ordené con picardía—. No tardaré.
Ante mis palabras, éste alzó su sombrero unos centímetros de su cabeza a modo de saludo cordial, y yo le respondí de la misma forma.
Dirigí mis andares hacia nuestra vivienda, donde esperaba encontrarla a ella para despedirme, cosa que dificultaba mucho mi huida pero que necesitaba hacer. No podría irme sin decirle un último adiós a la única mujer de la que, en esta vida, estaba profundamente enamorado.
Me adentré en la casa con lentitud, sin intención de sobresaltarla con mi presencia; una vez alcancé el dormitorio, fijé mi vista en el pequeño balcón que permanecía abierto y dónde, entre las pocas luces, se distinguía su perfecta silueta.
Anduve unos pasos hasta ella, quién restó clavando su vista en la lejanía.
—Ya estamos listos para partir, Mary —exclamé, rompiendo ese silencio estremecedor—. Venía a despedirme...
—He estado reflexionando sobre esta situación —su dulce voz se pronunció.
Me acerqué a la barandilla del balcón y apoyé mis brazos en esta, colocándome así al lado de Mary y postrando mis ojos en ella.
—Es muy difícil llegar a una conclusión, lo sé —intenté mostrarle que la comprendía más de lo que se pensaba—. Aunque la pregunta importante es... ¿has podido aclarar tus pensamientos?
Su cuerpo giró en dirección al mío y, una vez más, esos ojos como dos perfectos lapislázulis se clavaron en mí y me hicieron sentir débil.
—Siento mucho no haber podido comprender antes que tu sitio no es este, mi amado Edward —pronunciaban sus labios carmesí—. Siento mucho haberte condenado a una vida que no te pertenecía.
Tímidamente, dio un paso hacia delante, quedándose a apenas unos centímetros de mí, y agarró con sus suaves dedos mis rudas manos.
—Siento mucho no haberme dado cuenta antes de todo lo que has sacrificado por estar conmigo. Y lo valoro, no sabes cuánto lo valoro —proseguían sus delicadas palabras—. Por ello, y por ser el único hombre al que he amado, amo y amaré en esta vida, he llegado a una conclusión muy clara: dejaré atrás todo aquello que creía correcto y me sumaré a tu causa para permanecer contigo hasta el día en que los Dioses me lleven.
Nunca antes en mi vida me había sentido tal emoción consumirme por dentro.
Coloqué suavemente una de mis manos en su cuello y la miré profundamente a los ojos.
—Contigo a mi lado, mi amada Mary... no habrá fuerza alguna que logre detenernos.
Una vez más, volvimos a fundirnos en uno de esos besos dulces, suaves e intensos, mientras nuestras manos reseguían con lentitud nuestras pieles y nuestros ojos se mantenían cerrados. En esta ocasión, todo tenía mucho más significado que una sencilla muestra de amor: sellamos de esta forma el comienzo de una nueva etapa en nuestras vidas, donde tendríamos al mundo bajo nuestros pies.
Y cuando se alzó el sol sobre las calles Bath, nosotros ya nos encontrábamos lejos de las formalidades, las leyes y del mismísimo Perdón. Lejos de volver a renunciar a nuestra integridad, nuestra verdadera razón de ser, de rendirnos sin pelear por nuestros ideales.
Estaba lejos de abandonar la vida que ahora llevaba. Tenía mi preciada fragata bajo mi mando, a mis tripulantes sedientos de aventura y a la mujer que amaba a mi lado. Realmente me sentía imparable.
Y lo fui, el tiempo suficiente como para acabar convertido en una de las más grandes leyendas.”

#8

Entre los escombros del barco que se han mantenido en la orilla del litoral, he sido capaz de hallar un pequeño cofre que escondía uno de los tesoros más preciados y más bien guardados del pirata más poderoso de las Indias Occidentales.
En dicho cofre, me he sorprendido al encontrar un sencillo diario que tenía inmortalizado en sus páginas al único hombre al que he amado durante toda mi existencia.
Por ese mismo motivo, y dado el deber moral que supone para mí, me permito el aprovechar estas últimas páginas para narrar como testigo más próximo el final de Edward Thatch, el temible capitán del Queen Anne’s Revenge, el terror de los siete mares. Necesito que el mundo sepa cómo murió el hombre más valiente al que he conocido.
El objetivo de recuperar Nassau, tanto por parte de Thatch como por parte de Vane, no pudo realizarse según sus expectativas...
Por más que intentáramos evitar el enfrentamiento, Robert Maynard, capitán de la Marina Real Británica, nos pisaba los talones con los dos balandros que le habían asignado comandar, el Ranger y el Jane. Cuando la situación llegaba a su límite, Thatch se vio obligado a cometer el acto más noble que jamás hubiera podido imaginar; a los tripulantes, les dio la oportunidad de huir con el navío de Vane, afrontando él así la lucha con diecinueve valerosos hombres que se prestaron para morir junto a su capitán.
Por lo que a mí respecta, no me dejó opción de decidir y quiso asegurarse de que yo estaría a salvo, enviándome con el resto al otro navío...
Vane fue lo suficientemente astuto como para encontrar una posición lejana al Queen Anne's Revenge, donde pasáramos desapercibidos y a la vez pudiéramos contemplar la terrorífica escena.
Desde la lejanía, pudimos ser testigos de cómo Thatch y sus hombres fueron capaces de hundir el Ranger a base de cañonazos, herramienta de la que no disponía Maynard.
Sin embargo, el Jane fue capaz de alcanzarles, y allí empezó la lucha, cuerpo a cuerpo. Ojalá no se me hubiera ocurrido jamás observar la escena a través del catalejo...
Thatch y Maynard se encontraron cara a cara, dispuestos a matarse entre sí sin piedad alguna. El primer golpe lo asestó Maynard, quién solo logró tocar con la espada el cartucho que Thatch portaba.
Seguidamente, fue este último quién intentó atacar hábilmente al inglés y logró romper la espada de su contrincante; pero de pronto, Maynard la tiró al suelo y sacó su pistola, disparando en un instante a Thatch, quién se mantuvo en pie pesé a ello.
Uno de los hombres de Maynard se abalanzó contra el pirata, infligiéndole una profunda herida de cuchillo en el costado derecho, momento que Maynard aprovechó para dispararle de nuevo.
Hicieron falta veinte cuchilladas y tres disparos más para terminar con la vida de mi amado, quién se mostró valeroso hasta su último instante de vida.
Finalmente, y para asegurarse de que Thatch no volvería a levantarse, Maynard le cercenó la cabeza y la colgó del bauprés sin remordimiento alguno.
No hay palabras suficientes como para expresar todo el dolor que estoy sintiendo en estos momentos...
Creo que lo único que puedo jurarte, mi querido Edward, es que vengaré tu muerte aunque ello me cueste la vida, aunque por ello deba derramar la sangre de todo aquel que se interponga en mi camino.
Vane y yo lloramos tu ausencia.
Y aunque sé que nunca más tendré la oportunidad de volver a escucharte, de tocarte, de poder besarte de nuevo... sé que siempre estarás conmigo, pase lo que pase.
Siempre te querré, por encima de todo... mi amado Barbanegra.

~

Basada en personajes y escenarios reales.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Son muchas las personas a las que debería agradecer tanta paciencia y tanto apoyo, porque realmente sin todos ellos no hubiera tenido oportunidad de llegar hasta esta última ronda.
Creo que la que más se merece ser nombrada es @juliatorresub con diferencia, dado que sin ella jamás me hubiera presentado y, posiblemente, no hubiera dado final a la historia de no ser por su apoyo incondicional. No hay nada que ya no sepas, pero recalcaré que te quiero muchísimo.
Finalmente, pienso que a quién más debo agradecerles el haber llegado hasta aquí es a Edward y a Mary, ya que sin ellos hubiera sido imposible idear esta historia. Gracias por inspirarme, chicos; vuestro recuerdo vivirá para siempre conmigo.

Juliatorresub
Rango7 Nivel 30
hace más de 3 años

Increíble, no hay más. Me encanta tu forma de escribir y de narrar cada cosa que pasa, es sumamente genial. T'estimo @MartaGuinart17, te lo mereces todo y lo sabes. Y a seguir escribiendo, ganes o no ganes, porque tienes un talento desbordante y cada vez que leo algo tuyo lo veo más claro. Qué talento, joder... Qué talento.

Unlimited1
Rango4 Nivel 18
hace más de 3 años

Es realmente increíble como has logrado tanto. Me encanta todo de la historia, todo, nada que me haga decir que le faltó algo. Me encantó leer esta preciosa gema, sentir con cada una de las palabras, y emocionarme como si los tuviera en frente, como si estuviera ahí, junto a ellos. Tienes una forma hermosa de expresar cada acto, describir situaciones y reflejar sentimientos, tienes un talento asombroso. Sigue así, estoy segura que lo harás, sin mis grandes deseos. Un gusto haberte leído ^_^
PD: Ahora me gusta un poco el Capitán Barbanegra :3

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Es un honor que gente como tú dedique parte de su tiempo a leer mi historia, y más a tomarse la molestia de dejarme un comentario tan adorable ♡
Pienso que todavía son muchos aspectos en los que debo mejorar, pero estoy muy contenta de que te guste por el momento ;)
Gracias por tu comentario, ¡lo valoro muchísimo! @Unlimited1

Ranacien
Rango9 Nivel 41
hace más de 3 años

No tengo palabras. Simplemente me ha encantado. Te veo con fama por éste relato.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

No estaba del todo conforme con la historia, pero comentarios como el tuyo me suben mucho la moral. Eres un amor @Ranacien, ¡gracias por dejarme tu opinión! ♡

Unlimited1
Rango4 Nivel 18
hace más de 3 años

@MartaGuinart17 Comprendo cuando dices que tienes aspectos por mejorar, yo que escribo, aunque lo hago por que solo me gusta, pero sí, siempre hay que mejorar, yo lo hago. Aun así, mucha suerte con ello y con tus escritos.

Sttorybox
Rango4 Nivel 19
hace más de 3 años

¡Hola @MartaGuinart17! La historia de Barbanegra y Mary Osmond desde un punto de vista diferente :) Felicidades por tu relato, has creado una bonita atmósfera pirata que envuelve muy bien al lector. El tono de los diálogos reproduce muy bien la jerga y el inicio "in medias res" también nos ha gustado mucho. Vigila la puntuación en los diálogos, hemos encontrado algunos errores en el uso del guión.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Intentaré revisar mis errores lo antes posible. Agradezco mucho el comentario y la dedicación especial :) ¡Un gusto haber formado parte de este concurso! Espero que nos veamos pronto en próximas ediciones. @Sttorybox

Sky_XoXo
Rango3 Nivel 13
hace más de 3 años

Una historia increible con una excelente manera de narrar. Felicidades:)

andres24
Rango6 Nivel 28
hace más de 3 años

tal vez llegué tarde a leer tu historia. pero algo si es cierto, una vez empeze, no quería dejar de leer. Me gusto mucho.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Es un gusto escribir para recibir comentarios como el tuyo, @andres44. ¡Muchas gracias!

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

¡No! ¿Por qué muere un pirata de esa forma? Qué injusta la vida.
Ya he terminado, y aún no hay indicios de ese nuevo pirata tuyo. Lo hecho en falta.
Enhorabuena, marinera. Has logrado embaucarme con tus palabras. Y te doy las gracias por ello. Sólo lamento no poder haberte prestado mi apoyo en su momento. Por favor, acepta mis disculpas.
Felicidades por esta gran historia y, descuida, no volveré a darte el follón por aquí.
Un abrazo, compañera.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Volvemos a encontrarnos y siempre es un placer.
La historia terminó así ya que fue construida precisamente sobre este final.
Lo primero que escribí de "El enigma de Barbanegra" fueron estas últimas cuatro líneas, así que el final de Edward Thatch no podía ser de otra forma; el dato de las veintiuna cuchilladas y los cuatro disparos no es totalmente cierta... pero tampoco totalmente falsa. Este dato fue de los que más me inspiró a la hora de escribir, la verdad.
Debo reconocer que su muerte real fue algo menos gloriosa, ya que se encontraba borracho: sin embargo, he intentado que su final fuera lo más digno posible para poder recordarle como el gran pirata que fue en sus tiempos.
El apoyo siempre es bien recibido, no te preocupes por ello, y creo que en ningún momento me has dado el "follón", así como tu dices: espero que nos volvamos a encontrar próximamente en muchos más escritos.
¡Brindemos, @Miguel_Otxoa! ¡Por Thatch!

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Estoy de acuerdo contigo. En lo primero que has dicho, por supuesto, y también en lo de que, si hubieses hecho la historia con el componente real de su muerte, habrías matado al Edward Thatch que nos presentabas. Y, yo personalmente, no te lo habría perdonado.
Pero tu comentario anterior me suscita otra pregunta verídica. Con solo 16 años, a la muerte de su amado... Mary volvió a casarse? Sé que podría buscarlo e informarme, pero, al ser tu historia, prefiero saberlo por ti misma, si no es problema.
Brindo por el gran pirata que fue Barbanegra, y brindo por más historias de este calibre. Que Sttorybox brille por historias como esta, y nos muestres la cara oculta de tantos otros corsarios.
Brindo por ti, capitana. Un abrazo.

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Estoy de acuerdo contigo. En lo primero que has dicho, por supuesto, y también en lo de que, si hubieses hecho la historia con el componente real de su muerte, habrías matado al Edward Thatch que nos presentabas. Y, yo personalmente, no te lo habría perdonado.
Pero tu comentario anterior me suscita otra pregunta verídica. Con solo 16 años, a la muerte de su amado... Mary volvió a casarse? Sé que podría buscarlo e informarme, pero, al ser tu historia, prefiero saberlo por ti misma, si no es problema.
Brindo por el gran pirata que fue Barbanegra, y brindo por más historias de este calibre. Que Sttorybox brille por historias como esta, y nos muestres la cara oculta de tantos otros corsarios.
Brindo por ti, capitana. Un abrazo.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace más de 3 años

Bienvenido de nuevo, @Miguel_Otxoa.
Me encantaría responderte esa pregunta acerca del destino de Mary, y créeme que he intentado informarme en todas las webs posibles para saber más acerca de la muchacha que conquistó el corazón del gran Barbanegra: sin embargo, creo que su futuro deberá escribirse desde la imaginación de algún autor ya que, más que los pocos datos que encontré de su vida temprana, no pude hallar información de lo que pasó con ella después de la muerte de Thatch.
Es una pena no poder conocer más sobre quién fue Mary Ormond, pero ahí está el reto del escritor: dar una historia digna de una persona que tuvo su peso en la historia de la piratería.
El tiempo nos traerá más historias con las que conocer tantas y tantas vivencias de las que el mar, por el momento, es el único testigo.
Thatch y Mary agradecen tu dedicación, y por supuesto, ¡la autora también!
Pronto nos reencontraremos y volveremos a brindar juntos, Miguel, en memoria de todos aquellos piratas que merecen ser recordados.

Miguel_Otxoa
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Bienhallado, de nuevo.
Es una lástima desconocer su futuro. Quizá fue una gran pirata, o quizá murió en el intento. Desde luego, me niego a pensar que rehiciese su vida en tierra, se casase y tuviese hijos, sin más actividad que la vida mundana. No creo que mereciese ese futuro, cuando llegó a conquistar el corazón de Barbanegra. Agradezco el interés de ambos y, por supuesto, el tuyo en especial. Ha sido, como ya he dicho en innumerables ocasiones, un placer leerte. Espero que, verdaderamente, podamos brindar juntos de la mano de todos estos piratas.
Quizá, algún día, me anime a escribir algo de ellos, con la venia de su capitana.

Autumn
Rango3 Nivel 10
hace alrededor de 3 años

Hola, me he leido la historia de corrido, es sencillamente ¡fascinante!, me encantó. Felicidades por tan maravilloso escrito. Seguire leyéndote.

MartaGuinart17
Rango11 Nivel 54
hace alrededor de 3 años

¡Que ilusión que este relato no haya caído todavía en el olvido!
La verdad es que ahora que lo leo veo muchas cosas a mejorar, pero aún así me complace mucho que te haya gustado. Si te interesan este tipo de historias, tengo más publicadas que están esperándote, @Autumn.
¡Gracias por dedicarme unos minutos!