Clau24810
Rango7 Nivel 30 (1501 ptos) | Autor novel
#1

La vi marchar, corriendo bajo la lluvia, huyendo del monstruo en que me había convertido. No le culpaba, pero deseaba que en algún lugar de su mente se diera cuenta que lo había hecho por ella. No pude evitarlo, la agarré del brazo y ella miró hacia mí con los ojos llorosos. Me di cuenta que temblaba y no sabía si era por mí o por el frío de esa noche de invierno.

"La culpa es tuya"Me dijo intentando zafarse de mi mano que la sujetaba fuertemente. No quería dejarla escapar.
"Luisa, no es lo que tú crees. Todo lo he hecho por una buena razón"
"No sabía quien eras. Pensaba que eras mi salvador cuando te vi aparecer pero todo era mentira. ¿Cómo crees que me siento? ¿Qué no importaba lo demás?"
"Pero yo te quiero"
Pareció dudar en su respuesta, pero pudo zafarse de mí. "Yo también creía eso, pero no sabes lo que es amar. Me lo has demostrado esta noche."

Y se fue, por esa calle por la que habíamos ido a esa cena que solo había servido para traerme problemas. Le di un golpe a la farola, pero no sentí la mano, vi que algo brillaba en el suelo, el colgante de Luisa, ese que le había regalado

Hace alrededor de 4 años Compartir:

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Morocotonguita
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 4 años

Solo haces mas que mejorar!! siempre me gusto como escribes, pero te superas cada vez!

clau_bq
Rango7 Nivel 30
hace alrededor de 4 años

uuuh quedé con ganas de saber más! Saludos! Espero la segunda parte

IndigoOracles_22
Rango1 Nivel 0
hace alrededor de 4 años

No consigo darle al corazoncito
Me gusta como continua


#2

Hace casi un año.

El aeropuerto de Gatwick estaba lleno de gente, y en donde me encontraba yo estaba lleno de personas que se volvían a ver, otras que iban de vacaciones, sonreí aunque mi sonrisa era vacía. Con la mirada buscaba el cartel que pusiera mi apellido. LÓPEZ. Un caballero de cabello plateado sostenía dicho cartel, me acerqué a él y me miró.

"Miss López" dijo y asintió. Cogió mi maleta y me llevó a una limusina que me esperaba en la entrada. Todo el mundo me observaba, mi cara estaba encendida y clavé mi mirada al suelo algo intimidada por la situación.

Era un trabajo como otro, ser la niñera de dos niños de cuatro y cinco años. Eran los hijos de un Lord de Inglaterra. Por lo visto era conocido de mi madre y me había contratado por hacer un favor. No sabía muy bien exactamente de que se conocían. Su mujer había fallecido cuando el menor de los niños tenían un par de años. Llegué a su casa en el centro de Londres, en Chealse. Era blanca y preciosa, seguía intimidada por ella y por todos los lujos que poco a poco iba descubriendo y que tendría que acostumbrarme. Lo primero que me llamó la atención de la casa era que no habían fotos de su difunta mujer, supuse que le traerían mucho dolor. Me senté en una butaca mullida, donde me indicaron nada más entrar en la mansión. Hacía que mirara a las escaleras forradas de madera expectante. Oía que dentro el Lord tenía una conversación bastante acalorada, su voz era ronca y grabe. De pronto la puerta de su despacho se abrió y salió un hombre de ojos azules cristalinos, alto y ancho de espaldas y de pelos rizados y oscuros. Pegué un pequeño respingo y se dio cuenta que lo miraba, me equivocaba sus ojos eran fríos como dos témpanos de hielo, un monstruo pensé.

"¿Miss López? preguntó, yo asentí. No me veía con fuerzas de responderle ni mirarle así que miré al suelo. "Le presentaré a mis hijos." Volví asentir. El mayordomo llamo a los pequeños. Uno era un niño rubio con ojos verdes y la niña tenía el pelo rubio y los ojos como su padre, pero eran tímidos.

No pude evitarlo, me agaché y pregunté sus nombres. Sophie y Alexander, le pregunté si le podía llamar Alex, él tímidamente asintió y miró a su padre que nos observaba desde su posición de superioridad, extrañado y confuso ante la complicidad de los niños hacia mí. Que me enseñaban sus juegos sin apenas conocerme y yo riendo de felicidad.

"Miss López.."
"Llámeme Luisa"respondí tímidamente atreviéndome a mirarlo a los ojos.
"Señorita Luisa, le enseñarán la casa, el cuarto de los niños y que deberes tendrá que hacer." Asentí y miré hacia arriba."No me he olvidado que parte de su sueldo irá a pagar la carrera que esperaba hacer". Me quedé sorprendida, eso como lo sabía...
"Michael, tengo que salir"
"Sí señor" respondió el caballero que me había ido a buscar al aeropuerto.
"Niños, luego vuelvo" se despidió y se agachó. Los dos se acercaron y le abrazaron. Él les dio dos besos a cada uno y luego empezó a hacerles cosquillas. Sonreí de ternura, él me pilló observándole. Sonrió a los niños y se fue.

No se despidió de mi. Sonreí, bueno no era un monstruo como pensaba, quería mucho a sus hijos y yo todavía no era de confianza. ¿Cómo sería ese hombre que estaba dispuesto a cumplir lo que mi madre no pudo cumplir?

Hace alrededor de 4 años

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chimeradipraga
Rango7 Nivel 31
hace alrededor de 4 años

Apenas comencé a leer tu historia, y es muy buena, me está gustando mucho. Suerte!!!

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace alrededor de 4 años

Tu relato atrapa. Sencillo y atractivo.

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

! Es una historia realmente increíble, con un gran estilo !.

GusJara
Rango9 Nivel 44
hace alrededor de 4 años

A donde lllevará tu historia? Espero la siguiente parte

Clau24810
Rango7 Nivel 30
hace alrededor de 4 años

@GusJara a ver a donde llega. Si puedo seguirla pondré siguiente parte :D

Morocotonguita
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 4 años

estoy deseando leer la tercera parteee


#3

Pasaron las semanas y todo iba como el Lord lo había planeado. Todos los días me levantaba y desayunaba con los niños, los llevaba a clases para luego por mi parte ir a las clases en la universidad; todavía me quedaba la duda del porqué quiso pagarme la carrera y de qué conocía a mi madre. A la tarde recogía a ambos y los llevaba a casa, para que una vez que él llegara se los encontrara en perfecto estado, duchados, cenados y con el libro dispuesto para que se los leyese al llegar del trabajo.

El primer día me sorprendió al decir que yo no comería con el servicio, sino con ellos, como uno más. Era extraña la manera en la que era tratada, parecía ser parte de ellos pero a la vez no serlo. Era consiente que lo que tenía, dinero, trabajo y estudios era gracias a él y debía de estar agradecida. Su forma de ser hacia mí era desconcertante. Era a la vez correcta y distante como también cercana y daba la impresión que algo le importaba.
En cuanto a mí, a parte de la vida en la casa había hecho amigos, y me llevaba especialmente bien con un chico llamado Tom. Un día esa vida ordenada y recta en la que me había instalado desapareció en un abrir y cerrar de ojos.

"Luisa, ¿Me podrías dejar el libro de la clase de la señora Foley?"
"¿Te lo podría dejar mañana? Lo tengo en casa."

Por supuesto Tom no sabía que vivía en una gran mansión y que solo era una huésped, o ni siquiera eso, una empleada. La niñera de los hijos del Lord.

"Lo necesito para hoy" respondió.

Suspiré sin saber muy bien que hacer. Acepté a que me acompañara, fui a recoger a los pequeños. Le expliqué que era la niñera de dos niños, pero no me detuve a explicarle toda mi situación. No tenía intención y él tampoco mostraba interés. Llegamos a la majestuosa mansión, era inevitable que no la viese, y que pudiese ver como me adentraba en la casa, eso sí; lo dejé afuera, al fin y al cabo era un intruso en aquella majestuosa casa, donde su señor era un Lord que tenía un corazón frío para quienes no fuesen sus hijos.
Bajé el libro y salí a la puerta. Allí me esperaba él, Alex salió sin que me diera cuenta, se rió y señaló a Tom.

"¿Es tu novio Luisa?"preguntó mirándome, yo me sonroje y negué con la cabeza.
"Señorita Luisa, ¿Qué hace aquí fuera?¿Quién es él?" Era el Lord.
"Es un amigo, no ha pasado a la casa ni nada." Él lo miró de arriba abajo y con aire molesto se ocultó en su casa.

En ese momento, en el instante en el que me había sorprendido con Tom en el porche, se me heló la sangre. No de miedo hacia ese hombre que apenas conocía, sino de hacer algo que no debiera. Había sido un error que me acompañase a la casa. Me despedí y me dirigí a su despacho, sabía perfectamente que no tenía que haber traído a Tom a casa.

"Señor, siento haber traído a Tom a casa, le tenía que dejar un.."

Y entonces me miró, en sus ojos se podía leer furia para dar paso a la comprensión y de ahí daba paso a la rendición total y absoluta.

"Siento mi comportamiento, es normal que tengas amigos y que necesites tiempo para tí y más si tienes pretendientes."
"Se equivoca señor" respondí roja, no era nada de lo que él se imaginaba. "Si fui yo la que me equivoqué, además él no es mi admirador ni nada parecido. Es solo un amigo de la facultad, necesitaba un libro para un trabajo y... Yo lo tenía, así que se lo deje. Quien se tiene que disculpar soy yo. Lavare a los niños y les daré la cena."
"No, no hace falta. Íremos a cenar por fuera, al fin y al cabo es viernes."

Me encontré algo confusa, intimidada y asustada al no saber mi posición en ese momento. Ya que era una trabajadora, cenaría con el servicio.

"Entonces, si me disculpa, arreglaré a sus hijos y me retiraré."
"¿Retirarte?"
"Sí, a mi cuarto."
"No, no, no. Luisa vienes con nosotros." Me sorprendí que me tuteara, pareció que él se dio cuenta y aparto la vista de mis ojos, ¿azorado? "Me puedes tutear, por favor no me llames mi Lord, Lord o de usted sólo llámame Andrew."
"Esta bien, Andrew" dije mirándolo sin estar segura de todo. Él sonrió.
"Disculpa, Andrew. ¿De qué conocía a mi madre?" No pude evitar preguntarle.
"Fue íntima amiga de mis padres y luego mía. Cuando ellos murieron se preocupó mucho por mí."
"Pero nunca nos llegamos a conocer."
"Sí que lo hicimos, tenías cinco años y yo doce."
"Se casó pronto entonces."
"Si" respondió y se le cambió el semblante.
"Lo siento, debe de ser muy duro para usted que ya no esté entre nosotros."
"Lo es. Pero realmente ahora no lo siento así"

Esta última confesión hizo que me sonrojara. A partir de esa tarde descubrí una faceta nueva de él, un hombre amable, honesto, valiente y que mantenía su palabra. No me daba cuenta que a medida que iba conociendo más cosas sobre él me iba enamorando.

Clau24810
Rango7 Nivel 30
hace alrededor de 4 años

@Pamuk gracias por darte cuenta de los errores. Ya estan corregidos. Muchisimas gracias y me encanta que te haya gustado, espero pasar de ronda :)

MaroonVixens_75
Rango1 Nivel 0
hace alrededor de 4 años

Son maravillosos los textos @Clau24810 francamente en un futuro deberías plantearte escribir un libro, para que todo tu talento narrativo llegue a millones de espectadores. Enhorabuena y mucha suerte.

Vikingo_17
Rango9 Nivel 41
hace alrededor de 4 años

>Me gusta tu historia

IndigoOracles_22
Rango1 Nivel 0
hace alrededor de 4 años

Me ha gustado esta parte también. Sigue fuerte con esto. JAP

Jinova
Rango8 Nivel 39
hace alrededor de 4 años

excelente historia hasta el momento, me has dejado impresionada.

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

! Fantástico despliegue narrativo !...

GusJara
Rango9 Nivel 44
hace alrededor de 4 años

@Clau24810 Muy buen relato, una historia amena y familiar, me llamó la atención que uno de tus personajes se llamara Alex como el de mi historia! Mucho éxito y espero pases de ronda! Va mi voto y todo mi apoyo

Clau24810
Rango7 Nivel 30
hace alrededor de 4 años

@GusJara muchas gracias! Jajaja no lo sabía. Es que ese nombre lo suelo usar para mis historias. :) jajaja muy familiar?
creo que no llegare a la proxima ronda de todas formas

GusJara
Rango9 Nivel 44
hace alrededor de 4 años

@Clau24810 Con familiar me refería a que describe de manera magnífica el ambiente de esa familia

Clau24810
Rango7 Nivel 30
hace alrededor de 4 años

@GusJara ah ok. :) no tenía ni idea de que pudiera describirlo tan bien


#4

Todo era rutina, desde que me levantaba hasta que me acostaba. Lo que cambiaba eran las sonrisas que iban apareciendo con mayor asiduidad en la cara del Lord. Ya no solo se mostraba correcto conmigo sino también me trataba como un miembro más de la familia. Los fines de semana me invitaba a ir con él y con los niños a sitios y me iba enseñando cosas nuevas de su mundo y de la ciudad donde ahora vivía. Me encontraba como si hubiese encontrado mi casa, mi hogar.

En uno de esos fines del semana fuimos a las galerías Selfridges, vi un collar precioso y me acerqué al mostrador; no me había dado cuenta que él me había visto. Ese mismo fin de semana rercibí una invitación suya. Me sorprendí, ¿los niños aguantarían en un sitio sin tener tanto sueño? Me respondió que era para cenar conmigo. Me sorprendió. ¿Yo?¿Él? ¿Solos? Me puse roja al instante. Me arreglé con lo más formal que tenía, un vestido negro largo que había heredado de mi madre y que curiosamente me sentaba bien, unos pendientes muy sencillos y unos salones con un pequeño bolso.

El restaurante era increíblemente bonito, parecía que todo brillaba. Andrew, como él quería que le llamase me miraba todo el rato y me sentía cohibida. La conversacióm que mantuvimos en la cena fue amena, las risas fueron continuas y sus miradas cada vez más largas, perdiendo toda la timidrz que hubiese podido tener; pero ya no me sentía cohibida, tampoco me sentía mal, me sentía agusto. Estaba cenando con un hombre maravilloso al que...

"Luisa, toma. Feliz cumpleaños. Los niños hicieron los dibujos."
"Gracias." solo supe decir.

Ya eran las doce, ya era el día de mi cumpleaños. Vi los dibujos que costosa y sigilosamente habían hecho; estaba claro que habían pedido ayuda a su padre para escribir mi nombre. También había una caja de tamaño mediano, levanté la mirada y vi como Andrew miraba hacia otro lado. Abrí la caja y contemplé aquel collar de piedras preciosas que había visto cuando fuimos ese día de compras. Bueno, él, yo no me podía gastar tanto dinero.

"Muchísimas gracias." le dije sin saber exactamente que hacer.
"Espera que te lo pongo." respondió, se levantó de su sitio y me lo puso. Contuve el aliento. Una vez que volvió a mi campo de visibilidad lo vi sonreír. "Te queda prefecto."
"Muchas gracias... No se que decir..."
"Solo..." parecía que se pensaba lo que iba a decir, como si pudiese cambiar algo nuestra relación. "Luisa... Yo... Me siento atraído por tí, pero esa atracción ha pasado a convertirse en un sentimiento y yo... Me gustaría empezar una relación seria contigo."
"pero yo trabajo para tí." Contesté sin mirarlo. Yo también sentía algo por él y a medida que pasaban los días ese sentimiento se iba siendo más profundo. "Yo... También."

Andrew sonrió."¿Eso es que sí?"
"sí." respondí sin terminar de creermelo,"¿y los niños?"
"les pregunte y me dieron su aprobación"

Empecé a reírme, me había olvidado que él no hacía nada que pudiera perjudicarles. Le sonreí y le di la mano. Pagó la cuenta y fuimos juntos a esa casa que en un primer momento me había parecido increíble y preciosa. En el portal como dos adolescentes que terminaban su primera cita nos besamos, luego avergonzados cada uno fue a su cuarto.

Al llegar a mi habitación pude pensar con más claridad. Sí, me había enamorado totalmente de él, esperaba que eso no me destruyese

#5

Como cada día entre semana iba a la cafetería de enfrente de mi facultad, me tomaba mi café mientras escribía en la libreta negra donde todas mis ideas conseguían concentrarse. Era el momento en el que podía respirar con paz y abstraerme de todo a mi alrededor, aunque me costaba concentrarme en esos momentos. Todo lo acontecido en esas semanas hacían que me sintiera ansiosa, nerviosa, expectante, sin poder sentirme segura al no saber qué pasaría después. Andrew era encantador, pero eso no evitaba que me sintiera como lo hacía. No cabía duda que me quería, que le importaba... No podía estar más de dos minutos mirando la libreta que seguía por la página que hacía una hora había abierto. No servía de nada.

Cuando llegué, se encontraba una chica de unos cuatro o cinco años mayor que yo, rubia delgada con unos ojos azules casi cristalinos y cara angelical que debido a su forma de vestir y su forma de comportarse llamaba la atención. Ella parecía no darse cuenta y si se daba cuenta no parecía que le importase o que le suscitara algún interés. La pillé varias veces observando a mi dirección, pero no le di importancia. Tampoco me suscitaba curiosidad. Todas las noches Andrew y yo salíamos a algún lugar, a cenar, bailar, a pasear. Parecía sacado de una novela, era todo tan perfecto...

En esas semanas siempre se daba la misma situación, llegaba. Los camareros ya me conocían, pedía "lo de siempre" y me sentaba a escribir en la libreta, cada vez con más fluidez y la misma chica se sentaba en el mismo sitio y se quedaba observando. Ya por último me scerqué y le pregunté que si le pasaba algo conmigo.

"Usted es Miss López." Preguntó. Yo asentí."encantada, soy lady Eleanor Thompson."

Thompson, así se apellidaba Andrew, sería su hermana o prima. Aunque no recordaba haberla visto en las fotos que adornaban la casa.

"Encantada en conocerla." Respondí sin saber cómo seguir a esa incómoda situación.

"Necesito su ayuda."
"¿En qué podría ayudarla yo?"

Pregunté eso sin conocimiento, creyéndome inútil y pequeña. ¿Por qué quería mi ayuda? Y en que la podía ayudar.

"Necesito que me ayude ver a mis hijos." Me contestó enseñándome una foto de los dos pequeños que se encontraban a mi cuidado. En ese momento mi mundo dio un giro de 180 grados. Asentí conteniendo las lágrimas, sabía lo que iba a pasar de ahora en adelante aunque me doliera y mi corazón se rompiera en mil pedazos.

#6

Los niños acababan de salir de la escuela, los recogí y les sonreí. “Nos vamos al parque y merendamos allí”. Sonrieron y tiraban de mis brazos para que fuera aún más rápido si cupiese, aunque realmente no quería ir. Ya en Kensington Garden ellos jugaban mientras esperaba en un banco. Ella se acercó a donde me encontraba yo y me sonrió, vi la mirada de una madre, una mirada con dolor, con amor y sentimiento. Dejé de mirarla porque me resultaba muy doloroso todo eso.

“Miss Luisa, mira cuantas flores tengo para usted.” Me dijo Alex acercándose.
“Oh Alex, son precisas.” Le respondí tomándolas con sumo cuidado. El niño me dio un abrazo a lo que le correspondí y le di un beso en la coronilla siguiendo mi instinto. Luego la vi a ella y me sentí peor.
“¿Te pasa algo? me dijo y yo abrí mucho los ojos, luego la miró y dijo. “¿Quién es ella?”
“Ella es una amiga mía.” Le sonreí.
“Encantada.” Dijo ella tras las gafas, detrás de ellas podía ver que contenía sus lágrimas.
“Miss, vámonos. Que hoy no puede llegar tarde.” Siguió él sin darle más importancia a la que era su madre.
“De acuerdo.” Respondí intentando sonreír. “Nos vemos.” Seguí yo diciéndoselo a ella.

En la casa les puse los pijamas y los acosté en su cama. Alex me vio salir aunque no me di cuenta de eso. Fui a mi cuarto sin poder contener las lágrimas que se escapaban de mis ojos. Me repuse y me planté un vestido, con el collar que el Lord me había regalado y me recogí el pelo.

Él me esperaba en el hall. Intenté sonreír y parecer todo lo normal que podía. No podía mirarlo, él pareció notarlo. Me preguntó muchas veces si me pasaba algo y le respondía que no. ¿Qué iba a pasar conmigo desde esa noche? Miré por la ventana, él me agarró la mano, yo no sabía como reaccionar. Disfruta de estos momentos, todo esto va acabar en nada.

El restaurante era espectacular, era el más elegante que había estado. Los camareros solo sonreían, él sonreía. Yo no sabía que hacer, me comporté lo más normal que pude. Él hizo algo que me descolocó totalmente. No podía creérmelo. “¿Te quieres casar conmigo?” Todo el mundo nos miraba, yo no sabía que hacer. Entonces alguien se levantó de otra mesa, una mujer rubia y delgada, que se dirigía a nosotros.

“Hola.” Saludó. A él se le quedó la cara blanca, yo seguía sin articular gesto o palabras.
“Hola.” Respondí yo. Él nos miró a las dos. “Andrew, yo… Se quien es ella.”
“¿Cómo?”
“¿Por qué no le dejas ver a sus hijos? ¿Por qué la tratas como si estuviera muerta?”dije, él me intentó parar. “Sabes lo importante que es para mí tener una madre, no te has parado a pensar que para tus hijos también.”
“Luisa, te puedo explicar todo.”
“No.” Respondí rotunda. “Adiós.”

Salí fuera, la noche era fría y oscura una mano me sujetó del brazo.

“La culpa es tuya.” Dije intentando zafarme de su mano que me sujetaba fuertemente, como si no me quisiera dejar escapar.
“Luisa, no es lo que tú crees. Todo lo he hecho por una buena razón.”
“No sabía quien eras. Pensaba que eras mi salvador cuando te vi aparecer pero todo era mentira. ¿Cómo crees que me siento? ¿Qué no importaba lo demás?”
“Pero yo te quiero”

Dudé en mi respuesta, pero conseguí zafarme de él. “Yo también creía eso, pero no sabes lo que es amar. Me lo has demostrado esta noche.”

Y salí corriendo de allí, no me fijé que se había caído el collar que me había regalado. Llegué a la casa y subí las escaleras. Entré en mi cuarto y me cambié, intenté tranquilizar y no causar jaleo para no despertar a los niños.

“Miss…¿a dónde vas?” Era Alex.
“Alex… Me voy. Dentro de poco va a estar aquí tu mamá que te va a cuidar. Y yo me tengo que ir. Ya no me necesitan más aquí.”
“Sí que te necesito. Tú eres mi mamá, yo no conozco a la otra. Quiero que me den golosinas a escondidas, que me lean cuentos, y me den besos que suenen, y papá también te necesita, ahora siempre está contento.”
“Alex… Mi vida” Me dolía decirle esas cosas. “¿Quieres que me quede contigo esta noche para que no tengas pesadillas?” Él asintió. Yo sonreí y me quedé guardando su sueño.

Hace más de 3 años

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#7

Salí de la habitación y encontré a Andrew buscando entre las habitaciones. Me paré en seco, iba sudando, sin chaqueta y la camisa medio desabrochada. Entró en mi cuarto y vio las maletas medio hechas, se sentó en la que todavía era mi cama y hundió su cabeza entre sus manos grandes que llevaban algo que brillaba, el collar que me había regalado. Me acerqué hacia donde se encontraba y oí sollozos. No pude evitar acercarme del todo y colocarme enfrente de él, agachándome y apartar sus manos de su cara para poder verlo.

"Luisa." dijo en un tono casi imperceptible.

No sabía reír o llorar, así que saqué una medio sonrisa que hizo que su reacción fuera darme un abrazo.

"No te vayas." repetía mientras no me soltaba.
"Andrew." le decía. "Sabías lo importante que era para mí una madre. Porque le ocultaste eso a tus hijos. Es cruel."
"Luisa, te lo explicaré. Te lo juro. No todo es lo que parece."

Entonces me contó todo. Se habían casado muy jóvenes, por eso yo no lo conocía, en ese tiempo él seguía manteniendo el contacto con mi madre. Me había explicado, que cuando se lo contó a mi madre se opuso a esa boda, que según ella no tenía sentido y que haría que se arrepintiera de todo, como al final hizo. Pero él estaba enamorado, y no le hizo caso. Mi madre le había explicado que tenía cáncer y que le quedaba poco de vida, que cuando ella dejara el mundo de los vivos que por favor se hiciera cargo de mí. Él aceptó sin lugar a dudas. El matrimonio duró los años que tenía Alejandro, el mayor de los niños. Ella estaba embarazada cuando se casó, por eso aceptó sin lugar a dudas y por la posición de él, parece ser. Pero todo se arruinó, me contó. Él vivía en un puro cuento de hadas, en el que era feliz, estaba casado, con hijos, y ambos estaban enamorados. Pero descubrió que esto último no era cierto, un día llego antes del trabajo y llegó a su cuarto donde había escuchado ruidos, no había ningún criado y le llamó la atención. Como luego descubrió su mujer los mandaba en esos ratos fuera, para que no fueran testigo de la traición que cometía cada día.
Ella le era infiel con su mejor amigo. Ese día perdió a su mujer, pero a su mejor amigo. Descubrió por puro despecho de ella que estaba con él por el título y las facilidades que este le daba, y que planeaba abandonarlo para irse con él.

"No sabía nada de eso... Ella me dijo que nunca le dejaste ver a sus hijos."
"Que no te engañe, ella se fue y no quería saber nada de ellos. De hecho, no luchó en el juicio por su custodia."
"¿Y por qué me dijo todo eso?"
Sonrió. Parecía tenerlo muy claro.
"Para quitarte del medio y volver conmigo. Parece ser que él ya no puede sostener todos sus caprichos y estaba intentando que tú y yo no siguieramos juntos."
"Qué..."
"Lo se." respondió sin dejarme acabar la frase.

Estaba sentada frente a él, en la moqueta con las manos en la cara. No sabía como podía haber hecho todo eso, como podía dejar a esos maravillosos niños solos.

"Todavía lo llevas."dijo.
"¿Qué?" dije sin comprender.
"El anillo de esta noche. Te lo puse porque creí que dirías que sí. ¿Por qué no te lo has quitado?"
"Yo... No se."dije con lágrimas en los ojos. "Me lo tendría que quitar, ¿no?"
"Es tú elección."dijo él, apartando la mirada.

Miré al anillo, a él. Recordé su comportamiento, a sus hijos, todos los meses a su lado.

"Bueno..."Empecé mientras tocaba el anillo y lo miraba de reojo. "Si me quedara no lo haría por fastidiarla, tampoco lo haría por el dinero... Lo haría por los niños y por tí." Seguí, él me miró, sonreí y me acerqué a él y lo besé.

"No me importa el dinero, ni todo lo que tengas. Lo hago por lo que eres, por ser un hombre íntegro, cariñoso, preocupado por tu familia... Y porque te quiero, te quiero como no he querido a nadie. Estoy muy asustada porque no se si es normal querer así."

Él me besó apasionadamente, sonreí de felicidad.

"Ag, que asco." Era la voz de Alex que se encontraba en el marco de la puerta. Los dos nos reímos. Y le dimos un abrazo. "¿Puedo dormir con vosotros? Tengo pesadillas."
"Por supuesto que sí."dije yo y miré a Andrew. Él sonrió y asintió.

Este realmente era el principio de la historia, no existe en si un final feliz. Era el inicio de algo mágico, en el que ambos tendríamos nuestras dudas, nuestras discusiones. Pero teníamos lo más importante, el querernos.

Hace más de 3 años

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