Laura_Rivera
Rango10 Nivel 46 (4573 ptos) | Fichaje editorial
#1

No era él, lo sabía, la imagen que le devolvía el espejo no era la suya, había algo dentro de él, alguien. O quizás era él el que estaba dentro de otra persona ¿Cómo adivinar si su mente no estaba jugándole trucos nuevamente? Quizá si era él, quizá siempre lo había sido.
—Tic toc, Tic toc. Suena el reloj para mí. ¿Cómo saber si el mundo es un sueño o el que sueña soy yo? Tic toc, Tic toc. Retumba la canción. El muerto reencarna en un cuerpo y el muerto ¿Soy yo? — Tarareaba en voz baja el verso, para sí mismo como si de una broma se tratase. Ojala hubiera sido broma. Elías estaba muerto, lo asesinaron. Su alma penaba en la tierra a causa de haber sido víctima de una muerte brutal. Cada noche sin falta poseía un cuerpo para averiguar la verdad -¿Quien fue mi asesino?- se preguntaba. Le habían vendado los ojos, lo habían sedado, ni siquiera sintió dolor al morir. Pero sí un horror de espanto al estar consciente mientras lo descuartizaban. Murió a causa de un paro cardíaco. Al desprenderse su alma, se contempló a sí mismo degollado, y un mensaje escrito con su propia sangre que decía "Perdí"

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71
NinaCrucio
Rango8 Nivel 36
hace casi 4 años

Maravilloso, ¡a ver cómo sigue! Mucha suerte 😄

MaroonFishes_21
Rango1 Nivel 0
hace casi 4 años

Lauu, esta excelente la historia, ya quiero leer la siguiente parte.! Éxitos en esta historia.!!

YellowDolphins_0
Rango3 Nivel 13
hace casi 4 años

Wow!! Los pelos de punta!
A veces los sueños son tan reales que nos es difícil distinguir entre ficción y realidad. Para nuestro Elías ha resultado ser totalmente real.
¡Mucha suerte!

Danycalderon_17
Rango4 Nivel 17
hace casi 4 años

El sueño es tan real como el que lo sueña así que ! éxitos ! Buen relato , intrigante...

clau_bq
Rango7 Nivel 30
hace casi 4 años

Me gusta!
Intenta pulir un poco la puntuación, a ratos se vuelve confuso. Las frases están un poco largas, deberías evitar abusar de las comas y usar algunos puntos aparte.
En lo demás, ya tienes mi like. Te sigo, esperando la segunda parte.
¡Saludos y éxito!

LordKire_777
Rango5 Nivel 20
hace casi 4 años

Hace tiempo que no leía sobre una historia de un alma vagando y buscando el origen de su sendero... sigue asi...

Laura_Rivera
Rango10 Nivel 46
hace casi 4 años

GRACIAS A TODOS por sus comentarios, los tomare en cuenta :)

alan_king24
Rango11 Nivel 53
hace casi 4 años

Me ha gustado la historia. Gracias por seguirme, espero que te gusten algunas de mis historias!! Suerte!!

Karou_Evans
Rango4 Nivel 19
hace casi 4 años

Fantastico!!! Un maravilloso relato

Vizqui
Rango11 Nivel 54
hace casi 4 años

Un escrito particular, mucha suerte!! (Cuidado con las tildes; víctima, quién...) Nos leemos!!

Jinova
Rango8 Nivel 39
hace casi 4 años

Me encanta tu trabajo,sigue así

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace casi 4 años

! Espectacular relato, me gustó muchísimo !...

Diegho777
Rango1 Nivel 4
hace casi 4 años

¡Me gustó, quede enganchado! Te deseo mucha suerte. c:


#2

—Tic toc, tic toc. — susurraban esta vez en su oído. Era una voz tenue y sensual, una voz que conocía muy bien: Briseida. Elías gira el rostro tratando de encontrarla pero no ve a nadie. —¡Maldita seas por siempre, Briseida! En esta vida y en la otra si es que tienes. — Ella, era quién le había dado luz y oscuridad a sus días durante los últimos 6 años.

Con 21 años de edad Elías encontraba su vida carente de sentido. Se preguntaba todos los días como es que la humanidad podía vivir sin preguntarse la razón de por qué y para qué estaban aquí. Perdía horas contemplando las distintas tonalidades que adquiere el cielo al transcurrir el día. Sus amarillos ojos se clavaban en los libros de ciencia, política y filosofía. Reventaba sus oídos escuchando heavy metal y se relajaba escuchando trova. Todo tenía en esta vida sus porqués, bastante claros si le preguntabas a él. Un alquimista por naturaleza. Encerrado en su habitación sin encarar al mundo porque el asco que la humanidad le provocaba podría hacerle vomitar.(Insensatos, Inútiles) pensaba. —Tic toc, tic toc. Suena el reloj para ellos. La vida es tan efímera que mañana pueden amanecer muertos. — Con tono de burla, siempre tarareaba el sonido del reloj, para hacer referencia al tiempo que se pierde, al tiempo que se gana, cuando estaba “justo a tiempo” y cuando le hacía falta más de el. Pues el tiempo es lo más valioso que la vida tiene, es algo que si se pierde no se recupera jamás. (Los humanos no valoran el tiempo. No lo hacen hasta que éste cobra peso en sus vidas. Como cuando su pasado los persigue. Como cuando sienten que no alcanzarán un futuro: Las personas suelen creer que valoran los actos que otros realizan por ellos, pero no lo hacen realmente sino hasta cuando los extrañan. ¿Podríamos llamarlo hipocresía o es simplemente algo biológico?)

¿A cuántas personas había matado Elías al cumplir 27? Solo Briseida podría saber con certeza el número. Pero Briseida tampoco estaba a su lado ahora para decirle como resolver el misterio que encerraba para él su propia muerte. Le hacía falta ahora, la única persona capaz de hacer vibrar su mundo, su cuerpo y su voluntad. Ella era la puerta y la llave, el veneno y el antídoto, la pregunta y la respuesta, el cielo y el infierno… más lo segundo. Cerró los ojos y respiro hondo para traer desde los recovecos más profundos del hades un recuerdo que le hacía temblar el cuerpo entero: Briseida con una daga en las manos, detrás suyo haciendo presión sobre su cuello hasta hacerlo sangrar para después recoger la sangre con la punta de su anhelante lengua. Clavándole el aliento en el oído. Más que miedo, le causaba éxtasis pensar en ello. Recordar la figura menuda de aquella mujer que solía contonearse delante suyo sin ropa hasta hacerle reaccionar. Un cuerpo blanco como la nieve y con una melena de tal negrura, solo comparable a las profundidades de los pensamientos retorcidos que tenía. Le hacía arder el alma. Briseida, la paciente del 102. Diagnóstico: Esquizofrenia.

Hay quienes dicen que la genialidad y la locura no están tan distantes una de la otra. Elías se preguntaba qué tan cierto sería esto. De los humanos no había muchas cosas rescatables que contar. La humanidad era tan cruel que rechazaba todo lo que desconocía. Parecían no más que robots programados para seguir a las masas. Para seguir desarrollando la “conciencia colectiva” de la sociedad de una manera detestable, en la que solo lo conocido es seguro, en la que “pensar” parece estar mal, siempre mal. Le hacían recordar la frase de un frustrado en una película—"Pitágoras, asesinado. Galileo, apresado. Copérnico, ridiculizado. El pobre de Newton obligado a practicar la Alquimia en secreto. Tesla, destruido. Sus hermosas posibilidades, completamente ignoradas. Y aún se están quejando acerca de Darwin. Aún."—Constantemente se sentía deprimido ante todos estos hechos. ¿Cómo podían simplemente rechazar a estas personas? (No hay derecho.)
Sabía que había ido al lugar indicado para buscar, cuando decidió ir a donde todos los humanos encierran a los que ellos les llaman LOCOS.

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace casi 4 años

Me gustó el giro que dio tu historia. He aprendido porque me interesa el tema. Dejas importantes retazos de filosofía en tu relato. Quiero ver cómo continúa

Laura_Rivera
Rango10 Nivel 46
hace casi 4 años

Gracias @PedroSuarez_80 A decir verdad estoy un poco insatisfecha porque no he tenido mucho tiempo para hacer este trabajo correctamente. Si califico una ronda más, dejaré mi mejor esfuerzo en no decepcionar y trabajar a detalle toda la narrativa.
Gracias por leer!

Laura_Rivera
Rango10 Nivel 46
hace casi 4 años

Gracias de nuevo. @PedroSuarez_80 Lo haré. Apenas tenga una pc en mis manos. Porque esto del celular en verdad es fastidioso y lo complica todo.

Ulises
Rango10 Nivel 45
hace casi 4 años

No te preocupes Laura, está muy bien. Aunque yo, si me lo permites te daré dos consejos: Yo creo que querías decir "podría hacerle vomitar" y se te ha pasado; "y con una melena solo comparable (...)". La comparación expresada así no me suena natural. Te propongo como opciones: expresar la frase dese el principio

Ulises
Rango10 Nivel 45
hace casi 4 años

Perdón me equivoqué. Sigo: entre signos de admiración hasta "negra" y si quieres antes del cierre puntos suspensivos; poner "que solo era comparable", o "de tal negrura que solo era comparable a ...". Suerte y gracias por tu voto.

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace casi 4 años

! Un relato impresionante y detallista, y narrado a pulmón !.

Shamrock
Rango6 Nivel 28
hace casi 4 años

Me gusta la continuación, tiene corazón, espero la siguiente parte.

Soul_Outsider
Rango10 Nivel 48
hace casi 4 años

@Laura_Rivera Me sentí identificado y me gustó tu mucho tu filosofía entretejida entre tus profundos renglones. Y el mensaje que deja tu historia se hace cada vez más claro, y más impactante !

Laura_Rivera
Rango10 Nivel 46
hace casi 4 años

Muchas gracias @Mind_Outsider Juato ahora cabo de hacerle unos arreglos. Si gustas leer, puede que haya quedado mejor esclarecido mi punto con este relato. Y bueno, de antemano gracias por tu voto y por el apoyo!

Soul_Outsider
Rango10 Nivel 48
hace casi 4 años

@Laura_Rivera Si, quedo mucho mas claro el mensaje y la trama del relato, ahora si entendi la ultima parte. Y me gusta como a ratos cuentas la historia y a ratos te concentras en reflexiones. Esa es la magia de tu relato.

leo1
Rango12 Nivel 57
hace casi 4 años

Me gustará conocer hasta las profundidades que nos llevará este relato, hasta ahora ha cautivado mi atención. Mucha suerte!!!

Alejandro966
Rango9 Nivel 44
hace casi 4 años

@Laura_Rivera. Excelente relato. Ah por cierto exceso de inteligencia=locura, exceso de belleza= complejos de superioridad y narcicismo.


#3

Caminaba por los pasillos observando el comportamiento de los pacientes, y pensaba que dentro de su locura después de todo no se veían tan mal, parecían ser felices. ¿Qué mundo absorto habitaría en cada una de aquellas mentes? Tenía mucha curiosidad de hablar con alguien. Respiró profundo y se sentó en una de las bancas del jardín, sopesando cuál persona sería la mejor opción para hablar, sin embargo no lograba decidirse. —¿Pero qué demonios? Será mejor que me vaya.— y se levantó de su asiento preguntándose cuál fue el motivo que lo había impulsado a ir, arrastrando los pies como si llevará una carga muy pesada, cabizbajo. Fue en ese momento cuando escuchó por primera vez la voz que lo sacaría del quinto infierno. —Hola ¿Qué estás haciendo aquí? No pareces estar loco.— Elías se había quedado sin habla. La dulce chica que tenía delante era la cosa más hermosa que había visto en sus 21 años y eso que nunca había sido banal ni físico, nunca se había dejado impresionar por superficialidades. Los ojos verdes le miraban insistentemente, sus finos labios dibujaban una media sonrisa. —Me llamo Briseida, mi cuarto es el 102, por si algún día llegas a articular palabra...— se dio la media vuelta y emitió una sonrisilla burlona. Al escuchar esas palabras Elías salió del trance y fue detrás:

—Espera…— le alcanza el brazo y la detiene.— Me llamo Elías, eh, puedo preguntar, ¿eres una paciente?
—Si.— y él se queda perplejo ante la afirmación. Le suelta el brazo.— ¿Qué?
—E-es sólo que no pareces…— Dubitativo.
—¿Loca?— se pasa un mechón del cabello oscuro como el carbón detrás de la oreja y se posiciona para sostener conversación.
—Ajá.— contesta un tanto apenado temiendo que su comentario pudiera parecerle ofensivo.
—Bueno, sería una historia bastante larga de contar y en este momento prefiero ahorrármela si no te molesta.— dice sonriendo para quitarle tensión al momento.
—Claro que no, respeto eso.— Briseida se gira para mirar los árboles y toma aire...
—Si estoy loca sabes… al menos ante los ojos de los demás.— se sume en su pensamiento y Elías solamente la ve— ¿Te has dado cuenta como, por ejemplo, llevas 20 días trabajando, estudiando y sin salir de fiesta y a lo que la gente dictamina, o la juventud, debes sentirte mal por qué es el estatus quo?— la cara de Elías refleja profundo asombro, pues es exactamente lo que él piensa.
—Odio a todos…— Contesta en tono amargo. Briseida lo mira fija, expectante.— Detesto lo que conlleva “ser joven”. La mentalidad y el estado de las cosas producto quizá de la sobrepoblación. La vida parece ser un trámite y me caga que nadie esté inconforme con ello. Me caga preferir estar solo...

—...Atrapados en un mundo donde parece que es nuestro “Mundo propio” pero no es más que la realidad tal cual, sólo que la gente no la ve.— concluyó ella casi mecánicamente.

Se miran perplejos como si hubieran visto el amanecer por primera vez. Cómo si hubiesen realizado un gran descubrimiento. Como si fueran el ciego qué recuperó la vista. Unos ojos amarillos entrelazados con unos verdes penetrantes. Y aunque a ambos les hubiera parecido en extremo cursi decir que sentían que se conocían de toda la vida, eso fue exactamente lo que sintieron.

—Vemos patrones de conducta, estereotipos, nos comportamos de manera sistemática…— continúa Elías— Como si no fuéramos originales. Hemos creado una especie de conciencia colectiva, quiero decir, hacemos por ejemplo una definición de belleza que consiste en ser anoréxica y ya nadie sabe quién lo inició o porqué. Pero sabemos qué es el estatus quo y las nuevas generaciones defenderán esa idea con mucho ímpetu sin saber siquiera por qué. Es una inercia… todo está mal, la educación es una caricatura, los empleos son burocracia. Es como si las cosas no tuvieran valor por sí solas. Cómo si hiciéramos trámites burocráticos con valor agregado a cambio de recibir otras cosas que también tienen un valor inventado.— Briseida se encontraba en un éxtasis mental. Hacía tanto tiempo o más bien nunca, que no hablaba con alguien que pudiera entender lo que ella sentía. Luego de haber digerido sus palabras agregó:

—¿Parece chiste, no? Mi madre siempre me dice: ¿Crees qué tienes razón tú y que el resto se equivoca? Y yo le contesto: ¡Si! Carajo, si lo creo. Estoy segura.

—Me gustaría pensar que hay un culpable detrás de todo— rascándose la barbilla— Pero no lo hay. Es simple desarrollo desmedido de la sociedad desorganizada y vacía… Así que dile a tu madre la próxima vez, que en el mundo hay guerras, drogas, muertes, desigualdad y eso es el reflejo de la mayoría, así que claro que la mayoría está mal…—siguen absortos empapándose uno del otro.— Me siento mejor ahora.
—¿Qué tan mejor?
—No de maravilla pero sí mucho mejor, menos en conflicto.
—¿Y a qué debemos el cambio?
—Bueno, hablar siempre me sirve para hacer análisis de lo que pienso. Al mismo tiempo que hablo contigo me respondo a mí mismo. Y en este momento creo que hay muchas maneras válidas de vivir, no tienes que encajar en un estereotipo.
—Igual no es como que vayamos a encajar en alguno tú y yo.— ríen.
—Sabes, me gusta el dinero.
—A todos, supongo.
—El dinero aumenta nuestras capacidades. Los bienes materiales son herramientas qué podemos utilizar en nuestro beneficio para seguir aprendiendo y construyendo.
—Correcto…— hace una pausa y se decide— Tengo una pregunta para ti Elías.
—Dime
—¿Qué te motiva?
—No sé…— su cara refleja confusión.— Justamente ahora me encontraba desmotivado, no encontraba una buena motivación para nada. Todo se me hace tan efímero, como si nada tuviera sentido. Al final de cuentas nos vamos a morir ¿No? Y no creo en ninguna vida después de ésta. ¿Dedicarme a la ciencia? ¿Toda una vida estudiando para crear fama dejando cosas cuando me vaya? ¿Dedicarme a experimentar, sentir nuevos placeres, conocer el mundo? No, me parece también superficial de cierta forma. Y es que a decir verdad, me desmotiva muchísimo el verme en una sociedad en la que es inseguro estar en la calle, en donde abundan las conductas destructivas. Estoy seguro de que todo sería más “motivacional” si pudieras salir de tu casa a las 3 am a platicar con un amigo en una de las áreas verdes de la ciudad, por decir algo. Pero bueno, dicho esto, mi motivación para vivir es… de todo un poco.— inclina la cabeza hacia la derecha pensando en cómo explicarse mejor.— Supongo que desarrollo personal por un lado, somos una mente y un cuerpo que la contiene, hay que sacarle más provecho a nuestro cerebro, hay que contribuir a la sociedad, tener impacto social y bueno, hay que darse placer después de todo, aunque no como primera opción, además hay que mezclar la virtud con el placer. No puedo decir que tengo una motivación en específico; vivir nada más, y querer, porque Briseida, yo quiero demasiado.
—Querer está en nuestra naturaleza.
—Claro, incluso los asesinos quieren, aunque no quieren a la sociedad, vaya, no tienen un amor generalizado al prójimo.

Sin darse cuenta, caminaban mientras platicaban, y de pronto se encontraron nuevamente en el jardín del que Elías ya había salido y se encontró sentado en la misma banca de la que se había parado, aunque esta vez la compañía era inmejorable.

—¿Hasta qué punto es que somos libres, sí lo que somos depende del entorno en que nos hayamos formado? Y es verdad que siempre podemos tomar decisiones pero no sirve de nada si nuestro criterio para tomarlas también depende del entorno.- Suelta Briseida de pronto.
—Amm…— se toma unos segundos para responder— Una persona es libre cuando comprende que su libertad está limitada por su entorno y se aventura a querer saber, ver y escuchar más, mucho más.
—Si.— asiente— A esa conclusión llegué. Que sólo el conocimiento nos dará más libertad porque nos dará más perspectivas y criterios para tomar decisiones…—se muerde las uñas— El problema es que… ¿Entonces los delincuentes o asesinos no tienen la culpa de ser así y sólo son personas limitadas?— voltea a verlo con mucho interés en saber que podrá responderle a eso.
—Eh… es un tema para desmenuzar.— Se mira el reloj. Son las 7, terminó la hora de visita y pronto lo echarán.
—¡Lo siento, ya te entretuve demasiado y ni siquiera me tomé la molestia de preguntar a que venías, quizá ya rompí tu propósito, lo siento!— Elías no se cansa de mirarla.
—Como si tuviera algo mejor que hacer, en todo caso yo te entretuve.
—Comenzaba a sentir una punzada de culpabilidad.
—No, me hubiera ido de haber querido, pero me gustó mucho platicar contigo. Son de esas cosas que si bien no me hicieron millonario, valieron la pena, y me iré a dormir tranquilo sin sentir que pasó un día desperdiciado… creo que me cuesta dormir porque no acepto que ya se acabó el día y todavía no soy rico.— añade bromista y Briseida ríe. Ríe con ese sonidillo peculiar qué ha hipnotizado por completo a Elías.
—¡Me encanta tu argumento!... Aunque quizá debas irte acostumbrando a la sensación, si no ¿que harás para dormir?
—Alprazolam…
—¡Oh!
—Aunque pensándolo bien, creo que es preferible que comience a trabajar en cómo hacerme millonario antes de comenzar a tomarlo.
—Por favor.— vuelven a reír.

Elías se encontraba extasiado. No podía creer haber encontrado a alguien tan parecido a él. La belleza y la inteligencia de Briseida le provocaban un sentimiento inefable. Aunque ahora con más fuerza le rondaba la pregunta en la cabeza del porque una persona como ella podía estar encerrada en un lugar como ese, si era la persona más cuerda que había conocido jamás. No sabía lo equivocado que estaba, no sabía que había sellado su destino para siempre.

Yuma
Rango10 Nivel 46
hace casi 4 años

Espectacular, suerteeee!

Esredi
Rango8 Nivel 36
hace casi 4 años

Es una historia muy interesante, siento curiosidad por la relación entre Elías y Briseida. ¡Suerte!

Ranacien
Rango9 Nivel 41
hace casi 4 años

Excelente. Me han encantado las razones de la desmotivación de un personaje y el sentido que le da a su momento, el poder hablar de ello. Aplausos.

Patsy
Rango7 Nivel 32
hace casi 4 años

Excelente historia! tienes mi voto, me gustaría leer tu siguiente caja!, suerte!!

Ulises
Rango10 Nivel 45
hace casi 4 años

@Laura_Rivera: Tu relato me parece estupendo. Digno de estar en una posición mucho mejor y de pasar de ronda. Lamentablemente esto no es solo cuestión de calidad, y es muy difícil que todo el mundo lea todos los relatos. Hay que dedicarle un tiempo del que algunos no disponemos e interactuar con los demás concursantes y escritores. Tu historia me parece muy bien llevada, dejas cada dosis de información necesaria en cada caja y describes muy bien a los personajes, con unos diálogos y unos monólogos interiores totalmente creíbles y naturales. Me encantaría que lo consiguieras, aún queda tiempo para que te voten, y tienes mucho que aportar al concurso. En dos días podemos bajar o subir muchos puestos, porque los puntos están muy ajustados. Creo que tanto tú como @PAULATREIDES y algunas otras personas más cuyos nombres no puedo recordar ahora deberíais pasar de ronda. Ojalá sea así. Mucho ánimo y mucha suerte.

Laura_Rivera
Rango10 Nivel 46
hace casi 4 años

Muchísimas gracias @Ulises es muy gratificante para mi leer tus palabras. Las cosas de quien vienen, gracias de verdad. Y pues que decir, me encantaría pasar nuevamente, espero que la suerte esté de mi lado ya que como bien dices, en estos momentos no se trata de calidad. En fin, esperemos encontrarnos con una caja más...

DiegoRafaelAndrade
Rango7 Nivel 31
hace casi 4 años

Si está historia no llega aunque sea a la final, el concurso está arreglado jajaja
En serio me encantó, suerte y exitos, estaré muuuy al pendiente y sigue asi por favor !!!

Gabster_Mova
Rango4 Nivel 15
hace casi 4 años

Y así nos perdemos en las vanalidades de lo Ilusorio y la realidad... pocos ojos ven realmente. Suerte

TONETE
Rango7 Nivel 30
hace casi 4 años

No sé si estoy loco, pero las historias sobre los manicomios me gustan, la locura es divertida. Particularmente me agrada tu historia.

SDA_love50
Rango19 Nivel 94
hace casi 4 años

Te deseo lo mejor mucha suerte


#4

Briseida nunca había sentido atracción a ese nivel por nadie. Tenía apenas 18. Encontrar a Elías frente a ella ese día tenía que haber sido cosa del destino. Al igual que él se sentía sumamente atraída, ese rostro blanco como la cal, el cabello tan negro como el de ella, nariz afilada y boca delgada, un par de ojos amarillos, tan extrañamente amarillos y un cuerpo que parecía esculpido a cincel “¿Es real?” se preguntaba. Se parecía a ella, excepto por los ojos. Briseida poseía unos enormes ojos verdes, no como las aceitunas, sino como las esmeraldas. Pero el magnifico porte de él, estaba segura que le sacaría suspiros a cualquier mujer a su paso. Mas aún vistiendo esas ropas: todo de negro y su chaqueta de piel, lo hacían verse sumamente sexy.
Elías se incorpora y hace ademan de despedida:
—Volverás ¿Verdad? — pregunta Briseida con los ojos llenos de brillo y esperanza.
—Volveré, por supuesto. — responde Elías en un tono firme calmando las alarmas de Briseida. — Quizá te identifiques, pero me es muy difícil, por no decir que imposible, encontrar afinidad con las personas. No sé si todos estén locos, o yo esté bastante amargado. Quizá un poco de ambas.
—Definirse es limitarse— le dice sonriendo y Elías la ve con ternura.
—Así es, pequeña— le agarra la cabeza— Es… solo por ponerle un nombre a mi locura. Nos vemos pronto— y le besa la frente, titubeante, temiendo que sea una acción demasiado osada de su parte, pero Briseida sigue sonriendo después de eso.
—Hasta pronto, Elías…— y ladea la cabeza observando como se aleja atravesando el jardín y después los pasillos.
No pudieron dormir esa noche pensando en el otro. Había sido un impacto conocer a alguien con ideas prácticamente idénticas. Hasta físicamente se parecían. ¿Significaría algo?
Elías no dejaba de preguntarse la razón del encierro de Briseida, taladrándole la cabeza desde que había salido de ahí. Pensaba en la casualidad de haberla encontrado. Se preguntaba ¿Por qué había ido ahí para empezar? ¿Qué respuestas esperaba encontrar? Había sido una total locura ir, pero que bueno que lo había hecho, porque esa acción le trajo a su musa de vida, pensó.
Briseida por su parte sonreía mirando el techo y no sabía muy bien por qué, pero también se hacia un montón de preguntas ¿Qué pensaría Elías cuando le contara, si volvía, la verdad sobre por que estaba encerrada? ¿Seguiría a su lado a pesar de eso? O mejor aún ¿Le creerá? Quizá sería mejor que no lo supiera, pero entonces nada sería real. ¿Cuándo sería el momento propicio para abordar el tema? A lo mejor, la próxima vez… Sí, sería la próxima vez. Que lo que tenga que pasar, mejor pase rápido.

Estaba impaciente por llegar, solo disponía de una hora para estar con ella y eso era un tiempo muy, muy escaso. Aunque seguramente, ninguna medida de tiempo bastaría jamás. Se dirigió al 102 casi volando y cuando estaba a punto de tocar la puerta, lo detuvo esa voz.
—Hola… eh ¿Isaías? — pregunta frunciendo el ceño, como si no lo conociera y Elías la ve desconcertado.
—Elías— corrige desanimado ¿Cómo pudo olvidar su nombre? O peor, olvidarlo ¿A él? — No pensé que fuera tan fácil de olvidar…—añade herido.
—Vaya…— lo mira un momento para digerir su actitud— Efectivamente, ni volviendo a nacer se me olvidaría el rostro de la persona que me mantuvo en vela una noche entera— y se ve de inmediato como la luz le ilumina el rostro a Elías dibujándole una sonrisa. Ella le dedica otra muy amplia y en un gesto impulsivo se le cuelga al cuello como niña de 3 años, rodeándolo con los brazos y lo sorprende. —Yo solo quería ver tu reacción. Quería saber cuanta importancia tuvo para ti conocerme ayer… me hubiera sentido herida si no fuera la misma que para mi…
—Pues… eso ha sido como darme una patada directo en el culo. Por un momento el herido fui yo.
—Bueno, entonces olvidémoslo, no quiero hablar de emociones ahora, que las emociones son tan banas y efímeras que no merecen la pena dedicarles tiempo. —lo lleva de la mano a la banca del día anterior.
—¿A no? Explícate…
—Hay dos conceptos que son parecidos: las emociones y los sentimientos. Las primeras son instantáneas. Los segundos son todo un proceso mental. Una cosa es la felicidad y otra cosa es la alegría, pero muchas personas solo piensan en estimular sus emociones y eso en particular, no me gusta para nada.
—Entiendo… y crees que en este momento todo lo que yo pueda creer sentir por ti son emociones solamente, que aun no conllevan sentimientos ya que nos acabamos de conocer.
—Ajá. Por ahora solo sé que te gusta mi compañía tanto como a mí la tuya, o no habrías venido.
—Bien, entonces contéstame una cosa— y se ven con mucha atención. — ¿Qué opinas de la pareja? — Briseida se agacha y se toma un momento para responder
—Si la vida fuera ir al supermercado: la pareja sería una persona que te acompañara. No sería una persona que esperas que te compre todo lo que quieras, ni tampoco sería el niño que dice “¡Ya vámonos!” — Elías ríe con ganas.
—Si, supongo que tienes razón. — se ven por unos segundos a los ojos y luego incomodos voltean hacia otro lado. Elías saca un par de toronjas que llevaba en la mochila y comienza a pelar la suya y le da la otra a Briseida.
—Así que la toronja ¿Es tu fruta favorita? —pregunta Briseida.
—No especialmente…—contesta riendo y quita los restos de cascara que aún quedan. — ¿Has comido toronja a gajos?
—Claro— dice como cosa normal.
—Creo… que es la primera vez que me como una así. — y Briseida pone cara de incredulidad.
—¿Por qué?
—Siempre le he tenido mucho respeto…— ella lo ve exigiendo una mejor explicación. —Por ácida…— ríen y él se hecha un gajo a la boca haciendo gestos— Me siento raro…
—Especifica
—Siento como si, no sé…—escoge sus palabras—…como si estuviera besándome con una señora y me está gustando pero no me siento del todo bien con ello. Y en el momento sabe bien, se siente bien, pero luego viene la culpa, cuando siento un sabor raro en mi boca… que se quita cuando sigo comiendo toronja y me hace volver al círculo vicioso. Definitivamente, hay amores que son como las toronjas. — Briseida suelta una carcajada resonante. Elías la tiene cautivada con su manera de asociar las cosas. — Estoy haciendo un desmadre de un hecho muy simple ¿no? De los simple de comer toronja: a $7 pesos el kilo. No son como las uvas. Las uvas son el amor que vale la pena, $40 pesos el kilo. La toronja es aquel amor que se vive cuando las uvas no están a tu alcance… aun. — observa a Briseida que esta ida en las comparaciones y parece tan inocente, tan hermosa que no puede resistir el impulso de besarla y en un movimiento audaz le toma la cara entre las manos y le sostiene la mirada, sofocante, ardiente, abrazadora y se funden el verde y el amarillo, escuchan el latido del corazón bombeando la sangre como si fuera un mazo dando contra la pared, y sucede, los labios de Elías se aprietan fuertemente contra los de Briseida, recorre la comisura del labio inferior con la lengua para después morderlo con delicadeza. Ella entrelaza sus dedos en el cabello de Elías acariciándolo, recibiendo el beso con la misma desesperación que Elías se lo da y todo le da vueltas, está disfrutando el momento pero algo en su mente no la deja seguir y lo aparta bruscamente:
—¡Mi diagnóstico es Esquizofrenia! — suelta jadeante.
—¿Qué? — pregunta desconcertado, aún embriagado por el momento.
—Eso mismo, estoy aquí encerrada porque me han diagnosticado esquizofrénica. — Elías asimila esas palabras.
—N-no sé que decir.
—Yo solo quiero saber si te asusta o si eso hará que no vuelvas el día de mañana. — Elías parpadea un par de veces. No había pensado en quedarse o en irse. Solo se estaba dejando llevar por el momento y por las ideas encantadoras que Briseida tenía… ¿Esquizofrénica? ¡Pero si no lo parecía! ¿Cómo puede ser esquizofrénica? Y la observa con seriedad.
—Vamos Elías, por favor ¡Di algo! — presiona, alarmada y con el temor asomándole en los ojos, recorriendo su espina dorsal hasta clavarse.
—Briseida, no tienes nada de que preocuparte. De antemano sé que no es por que repartas café a los pobres que estuvieras aquí. Si yo estoy aquí es porque me has encantado. Esquizofrénica o no, sigues teniendo las mismas ideas ¿o no? ¿Quieres que me vaya?
—¿Cómo puedes pensar eso? — le toma la cara entre sus manos— si no ha habido algo mejor en la vida que pudiera pasarme…— y lo abraza.
—Entonces, aquí estaré. Siempre que tu quieras y hasta que tu quieras. — le acaricia el cabello— Cuéntame sobre ti, sobre tu padecimiento, necesito estar enterado, también para saber cómo ayudarte. — Briseida asiente.
—Antes que nada debo aclararte que esta explicación será extensa. Debes conocer las diferentes perspectivas de esta supuesta enfermedad, quiero decir, mi perspectiva y la perspectiva medica y debes estar preparado para escuchar barbaridades, comenzando por esta: No soy esquizofrénica. — Elías se queda perplejo.
—A ver… ¿Qué estás diciendo? Hace un minuto me acabas de decir que lo eres y ahora… ¿Qué no lo eres? — la mira sin comprender un ápice.
—No, no. Te he dicho que me han diagnosticado esquizofrénica, pero eso no implica que lo sea.
—Briseida, creo que tienes que dejar de hablarme a medias. Explícame todo de una vez, por favor.
—Lo haré, pero tienes que hacerme una promesa antes... Por favor, mantén la mente abierta. Cree en mi. ¿Lo prometes? — lo mira esperanzada.

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace casi 4 años

Sentí este beso entre Briseida y Elías. Tu novela es cautivadora.;)

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace casi 4 años

@Laura_Rivera :O
Termina la caja por favor! El romance que nos estás creando me tiene atrapado! Una conversación tan particular entre Briseida y Isaías... ah, no Elías. :P
Mucha suerte!

Sixto_GS
Rango10 Nivel 48
hace casi 4 años

Rebosante de ideas tu texto con unos personajes muy sintonizados. Los llevas con mucho gusto. muy bien @Laura_Rivera

Ulises
Rango10 Nivel 45
hace casi 4 años

Precioso. Me ha encantado tu forma de narrar la relación entre Elías y Briseida. A veces parece lenguaje cinematográfico, como cuando dices: « y se ve de inmediato como la luz le ilumina el rostro a Elías dibujándole una sonrisa». Si te das cuenta nuestras historias y nuestros personajes tienen cosas en común: un amor apasionado por una mujer de increíble belleza (en el tuyo él es correspondido), uno de ellos parece estar loco y hay una clínica psiquiátrica. Me he planteado rendirle un homenaje a tu historia haciendo que uno de tus personajes haga un cameo en la mía. Quizás Esteban ocupe la 103, o Elías lo acompañe en su silla de ruedas, o cualquier otra cosa parecida ¿Te gusta la idea? Pero debo tener cuidado de no perjudicar tu narración, nada debe implicar cambios en tu historia; solo un cruce en uno de mis planos. Para eso tendría que seguir en concurso, y cada vez está más difícil, hay mucho nivel. Te deseo que sigas y echo de menos a @PAULATREIDES, que se merecía estar; desde aquí le agradezco su apoyo y consejo. Ya tenías mi “like” y ahora mi comentario que sentía merecías, pero no pude antes por razones de tiempo. Intentaré comentar a algunos escritores más, a los que me gusten y no pueda comentarlos, al menos los votaré. Suerte.

Laura_Rivera
Rango10 Nivel 46
hace casi 4 años

@Ulises Miles de gracias como siempre. Me alegra contar con tu opinión en todo momento. Y bueno, tu idea me parece estupenda, será un honor y un placer compartir historia. Me emociona muchísimo de hecho. Espero que tengamos oportunidad de continuar y de no ser así, bueno, no importa, igualmente podemos continuar con el proyecto.
Por cierto, acabo de terminar de editar esta cuarta caja, la había publicado a medias. a sabes, el escaso tiempo. Si gustas terminar de leerla ya está lista. Ahora si, ya puedo ir a leer con toda libertad el resto de historias que tengo pendientes... que porcierto iré también a comentar la tuya. Besos Uli, gracias.

TONETE
Rango7 Nivel 30
hace casi 4 años

Hola, Gracias por avisar, no me había dado cuenta que ya iban por la 4ta caja. Encontré unos detallitos, 1, Cuando empiezan el tema de las Toronjas, Que Elías saca la Toronja y le da... (Revisa ahí) Y 2, Cuando dices —¿Qué?— responde desconcertado. Me parece que sería —¿Qué?— pregunta desconcertado. Ya que tienes una pregunta, bien formulada. Por lo demás tu historia me sigue gustando, Suerte =D

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace casi 4 años

@Laura_Rivera antes estaba seguro que te merecías el like, pero necesitaba leerme todo el conjunto y desde luego que es una historia de amor que está dejando un gran sabor de boca en todos nosotros. Me alegra que hayas pasado a esta fase. Espero que puedas seguir, porque estoy deseoso de ver el final. Muchísima suerte compañera!


#5

Elías se toma unos segundos para hacerle entender a Briseida que está con ella.
—Lo prometo— le toma la mano— Mirame, estoy aquí porque por alguna razón eres la única persona que entiende como me siento. Yo no quiero a nadie, no confío en nadie. Sabes lo que pienso respecto a la gente en general. No los quiero. Ellos tienden a burlarse de todo aquel que se atreve a soñar. Imagina lo enajenada que está la gente cuando se burlan de uno por hablar de respeto, de amor, de honestidad. No los quiero Briseida, no los quiero. Sin embargo tu, eres otra cosa. Nadie podría entender de que hablo, excepto tu. Y cada cosa que sale de tu boca es tan real como que yo estoy aquí ahora sosteniendo tu mano, como que me llamo Elías… así que sí, te creo y mantendré la mente abierta.— Briseida respira profundo y se decide a hablar:
—Desde que soy niña, puedo ver cosas Elías… cosas que nadie debería ver. ¿Sabes que existe el cielo y el infierno? —Elías abre mucho los ojos. No esperaba que lo que Briseida tenía que explicarle fuera por ese rumbo. El no creía en nada de eso— Supongo que no lo sabes o que no crees. Pero es real, tan real como que estás aquí sosteniendo mi mano, tan real como que te llamas Elías… ellos están entre nosotros, toman cuerpos humanos porque quieren vivir y… me piden cosas, me persiguen. — hay un silencio, Briseida no sabe si continuar porque Elías no tiene buena cara. Se le ha oscurecido el semblante, sus amarillos ojos parecen marrones, quizá negros y no la miran directamente. La sombra que cubre el rostro de Elías es mas aterradora para ella que las cosas que ve. Toma fuerza y decide continuar si ya tuvo el valor de abrir la boca. — Yo no quiero verlos, pero ellos saben que puedo y por eso van a donde voy— prosigue en susurros, comenzando a morderse las uñas— Ellos saben que puedo traerlos a este mundo… Yo no sabía que podía pero luego vino esa mujer y me lo contó.
—¿Qué mujer? — pregunta Elías sin expresión en el rostro.
—No me dijo su nombre. Pero ella también los ve. Es una bruja, y quiere enseñarme la magia negra… pero yo no quiero, te juro que no quiero. — el silencio nuevamente se hace presente y Elías sigue agachado, sombrío.
—Entonces, lo que me dices es que no eres esquizofrénica porque lo que ves no es una alucinación, sino que es real. — concluye y Briseida sabe que no le ha creído.
—Escúchame, lo que te digo es real. Me han diagnosticado esquizofrénica paranoica, todos los síntomas coinciden y no hay forma de que pueda convencer a nadie de que esto es real. Llevo 4 meses aquí luchando por que me crean, pero solo he conseguido reafirmarles más la idea. En este tiempo hubo un lapso donde me dieron demasiados medicamentos y no recuerdo lo que hice durante al menos 3 o 4 semanas. Un día volví en sí y sé que todos me veían con miedo. Así que decidí dejar de insistir y fingir que ya no veo nada. Ahora hace un mes y medio que mi supuesto trastorno pasó a ser “esquizofrenia residual”… Elías te prometo que no estoy loca, necesito saber que me crees porque ¿Me crees verdad? — pero Elías no contesta— Una persona loca ¿Pensaría como yo?
—Es posible. La locura no se opone a la inteligencia. — contesta frío.
—¿Qué? — comienza a jadear y los ojos se le llenan de lágrimas.
—Me voy, tengo que… hacer unas cosas.
Y así sin mas, se levanta de la banca y se aleja, dejando atrás a Briseida, sin dirigirle una mirada, un gesto, nada.