Albertodp98
Rango7 Nivel 34 (2195 ptos) | Autor novel
#1

La vida se compone de luces y sombras, ¿Quién va a pensar que es otra cosa? Todos nosotros estamos compuestos de una luz y una sombra, y son nuestras decisiones a lo largo de nuestra vida las que nos hacen cambiar esa distribución. Pero estas, son mis decisiones.

Entro en el vagón del metro que me llevará de vuelta a mi casa después de una larga jornada de universidad. Me siento al lado de una señora de avanzada edad la cual supongo, vendrá de hacer las compras de última hora para el cumpleaños de su nieta. ‘’Felicidades Lucía’’, se leía en la tarjetita que acompañaba al envoltorio del regalo.
Esta anciana, al fijarse en mi tez oscura y bronceada característica de mi etnia, se levantó a duras penas de su asiento y me dedicó una mirada acusadora, llena de odio, que hizo que agachara la cabeza y me sintiera marginado. Varias personas de ese vagón clavaron su mirada en mí, algunos con gesto de incomodidad, otros con gesto irascible. Para toda aquella gente, era diferente, una amenaza que había que erradicar. ¡Ni siquiera me conocen! ¿Por qué tienen que tratarme de esa manera?

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consuelonubes
Rango3 Nivel 13
hace más de 3 años

tiene algunos errores de puntuación, pero me gustó harto :)

LimeCats_46
Rango3 Nivel 11
hace más de 3 años

Muy interesante.Sigue...queremos mas

Ignacio
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Bien Aberto, te seguiremos

BlueFoes_17
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Estoy deseando saber como continua la historia, sigue asi

GreenBears_1
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Me encanta Alberto. Tienes tanto por dentro que has de sacar y nos dejarás flipaos aún más. Te Quiero

OliveGeese_99
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Ya quiero saber como continua. Suerte.

LimeDucks_63
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Hola alberto si que me gusta lo que he leido. Un daludo

SilverPeople_61
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Me ha gustado mucho tu relato, nos adentra en la situación de una manera perfecta. Para mí, esa es la principal comprobación de que algo está bien escrito. Mi más sincera enhorabuena Alberto


#2

El temor a que se produzca un nuevo atentado, estaba asentado en la población como una quimera que devora poco a poco y sin piedad nuestra alma. El recuerdo de aquel 11 de Marzo en aquella Estación de Atocha seguía presente en la memoria de cualquier español. El sonido del silencio después de aquella explosión tuvo que ser desolador, sin duda, una de las mayores tragedias de este país, ¿Quién no recuerda lo que estaba haciendo aquel día cuando se enteró de la noticia? Era un niño cuando mi madre entró corriendo como una exhalación y quitó mi serie de dibujos animados favorita para poner las noticias. Cientos de muertos calcinados en aquellos vagones, víctimas inocentes de una guerra que no era suya. Y ahora, tras los atentados del 13 de Noviembre en París, todos caminan en un estado de paranoia que les consume por dentro, nadie se fía de mí.
¿Por qué no son capaces de entender que no todos los musulmanes somos peligrosos? ¿Por qué? ¿Qué razones tienen? La gente me mira, me insulta e incluso algunos me escupen. ‘’ Vete a tu país’’, gritan berreando, cuando soy yo quien ha nacido en su misma tierra, en su misma nación. En ocasiones me planteo si de verdad este grupo, que defiende sus ideales con tanto fervor y pasión, tiene razón. ¿Por qué tengo yo que aguantar estas impertinencias de personas que ni siquiera saben quién soy, las vivencias que he tenido o los ideales que tengo? No tiene derecho a discriminarme de esa manera solo por ser de una religión y pertenecer a una cultura diferente a la suya.
Pero desperté del letargo de mis ideas cuando escuche la voz que provenía del asiento situado a mi derecha:
—Buenos días hermano —su voz era grave, imponente, con un acento característico de los países germánicos. No diría que fuera un acento nativo, me recordaba a mi lengua materna. Seguidamente me fije en su pelo negro azabache, sus ojos eran de un color azul celeste y los rasgos de su cara eran más propios de una persona de origen oriental que de una persona aria — ¿Crees en Alá?
Un escalofrío recorrió mi espalda como un rayo, no podía ser verdad, es uno de ellos, mi cuerpo no reaccionaba, como si Medusa me hubiera mirado directamente a los ojos petrificándome en el acto, iba a atentar este tren.
— ¿Eres mudo? Responde a mi pregunta, ¿Crees en Alá? —la mirada de aquel turco alemán estaba clavada en mis ojos, el miedo me invadía por dentro, ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?
—Si —dije seseando.
—Está bien hermano, disfruta del espectáculo, Mahoma estará orgulloso de su pueblo.
— ¡No, espera!
Pero ya era demasiado tarde, ya había empezado y no había vuelta atrás, sacó de su pequeña mochila dos pistolas y comenzó a disparar al techo del vagón. La gente comenzó a correr despavorida hacia el vagón contiguo, preguntándome que se les pasaría por la cabeza en ese momento ¿Estarían pensando en sus familias? O ¿Quizás piensan que ha llegado su hora?
— ¡Allahu akbar! ¡Allahu akbar! —Exclamaba este joven al mismo tempo que sus disparos.
A continuación apuntó a la anciana que me había despreciado minutos antes, y disparó sin piedad.
— ¡Esta es la primera infiel, pronto seréis muchos más! —su risa era de psicópata, la sonrisa que se dibujaba en su cara era enfermiza, disfrutaba viendo agonizar a su víctima, era realmente cruel.
El primer impulso que tuve al ver a aquella anciana desplomarse en el suelo fue desplazarme de cuclillas a su lado sigilosamente para que aquel hombre no escuchase mis pisadas. La anciana gemía de dolor, retorciéndose en el suelo del vagón agotando sus últimos segundos de vida. No podía ayudarla, sin embargo, ella clavó los ojos en mí y comenzó a balbucear palabras que me costaba mucho entender:
—Perdóname hijo, tenía miedo de que fueras uno de esos malnacidos —lagrimas emanaban de sus ojos como cataratas de agua helada.
—Está perdonada, ¿Cuál es su nombre?
—Alicia —Balbuceaba la anciana, su tez poco a poco perdía su color rosado y daba paso a uno más blanquecino.
—Muy bien Alicia, no pierda la sonrisa, es lo último que se pierde —dije sonriendo para que ella imitase el gesto de mi cara.
—Dele a mi nieta este regalo, hoy cumple 5 años.
—No se preocupe Alicia, yo se lo daré.
Sus ojos se perdieron en el horizonte mientras un charco de sangre bañaba nuestras ropas, el rojo lo teñía todo en este vagón y yo, no volvería a permitir que eso siguiera sucediendo así.

Ayshane13
Rango4 Nivel 17
hace más de 3 años

cuando alguien se ría, podrías poner "rió" o "soltó una carcajada" o algo por el estilo en vez de decir "jajajaja". ¡que no estamos en whatsapp!

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace más de 3 años

! El relato es intenso y atractivo !. Me gusta. Sólo tendría más en cuenta las correcciones, como la de @Aishane13 !.

LimeCats_46
Rango3 Nivel 11
hace más de 3 años

Buenisimo!!! Quiero saber como sigue el relato.Enhorabuena

AzureBats_82
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Ánimo!!! lo poquito que hemos leído nos deja con ganas de mas. Mucha suerte.

Ulises
Rango10 Nivel 45
hace más de 3 años

Bueno @ Albertodp98, te agradezco el comentario, pero tras leer detenidamente tu relato no creo que tengas nada que envidiar a nadie y menos a mí. Nuestros temas son distintos y por tanto, también las descripciones. Pero la tuya cumple con todos los requisitos de su género, tiene el tempo y el ritmo adecuados, y las narraciones me parecen impecables. Así que de entrada, mis felicitaciones. Y a continuación con tu permiso, unos consejos:
• En “La gente comenzó a correr despavorida hacía el vagón continuo, preguntándome que se les pasaría por la cabeza en este momento”. Supongo que querrías decir “contiguo”, y si se preguntaban a sí mismos sería “preguntándose”, a no ser que te preguntaran a ti, que parece que no. Si fuera que te preguntaras tú mismo deberías redactarlo de forma que no indujese a error. Y como estás hablando en pasado no debería decir “en este momento” sino en “ese” o “aquel” incluso mejor. El “hacía” ahí no debería llevar tilde porque indica dirección, Se tildaría si fuese la primera o tercera persona del pretérito imperfecto de indicativo del verbo hacer, que no es el caso.
• En la frase: “…comenzó a balbucear palabras que me costaban mucho entender:…” Yo pondría “costaba” porque lleva después un verbo en singular. Si dijeras “palabras que me gustaban”, entonces si iría en plural. Es solo una opinión
• Lo de “su risa era psicópata” me suena extrañísimo. Si fuese “tenía risa de psicópata”… O redáctalo de otra forma.
Espero haberte sido de ayuda y gracias por tu apoyo. Si no cambian mucho las cosas puede que nos veamos en la siguiente ronda. Un saludo.


#3

Cerré con mis dedos los párpados de aquella anciana y me dispuse a plantar cara a aquel despiadado hombre que amedrentaba a los pasajeros del infierno en el que se había convertido este vagón de metro. Me levanté sigilosamente, pero aquel hombre comenzó a conversar de nuevo con otro pasajero y tuve que detener mis pasos como si del juego del escondite inglés se tratara:
—Bueno, bueno, bueno, que tenemos aquí, un apuesto galán con un ramo de flores de las manos, um… Con que nomeolvides ¿eh?, ¿Acaso se las vas a regalar a alguien? –preguntó con tono burlón al joven que permanecía allí sentado, inmóvil, sin soltar ni una sola palabra.
— ¿Por qué me preguntas eso? —preguntó el apuesto joven tartamudeando, presa del pánico, llorando desconsolado ante su inminente encuentro con la muerte. De sus ojos se escapaba su alma, que deseaba salir de allí.
El asesino, lentamente, se acercó al chico apuntando a sus ojos verdes con sus pistolas que, irónicamente, ya no representaban la esperanza sino el terror. Cuando llegó a la altura de su pabellón auditivo, pude leer sus labios e interpretar lo que le estaba susurrando:
—Para no salpicar las flores de sangre cuando te dispare —susurró al joven con un tono amigable, como si estuviera conversando con su mejor amigo de la infancia.
Los ojos del joven mostraron el estado de su mente, estaba en shock, no reflejaban ninguna emoción.
— ¡¿Quieres responder a mi pregunta?! ¡Joder!
—Si…son para alguien.
Acto seguido, guardó una de sus pistolas en la chaqueta, arrebató el ramo de flores violetas de sus manos y le pegó un certero disparo entre ceja y ceja. El cuerpo inerte del joven descansaba ya en el suelo del vagón mientras los demás pasajeros permanecían en sus asientos… Menos una.
— ¡Rezad vuestras últimas oraciones porque ningún infiel saldrá con vida de este tren, nada ni nadie podrá pararme, ¡Obedecedme! —gritaba eufórico el terrorista.
Su estado de locura sobrepasaba los límites de lo que en mi corta vida he podido presenciar, esto era peor que una película de Stanley Kubrick.
— ¡¿Qué me vas a hacer si no lo hago?! —Exclamó una voz femenina al fondo del vagón — ¡¿Acaso te crees el rey del mundo por llevar dos pistolitas de la mano y haber matado a una anciana indefensa y a un adolescente?! ¡No me hagas reír!
Una chica, aproximadamente de mi edad, se levantó de su asiento y empezó a caminar hacia el terrorista con una chulería impropia de alguien que está siendo atentado, su mirada transmitía valor y mucha seguridad, no podía creer que alguien pudiera hacer algo así en una situación tan extrema y delicada como esta.
— ¿Quién coño eres tú? ¡Vete a tu asiento! ¡No lo repetiré más veces!
—No quiero, ¿Me vas a obligar? Dispárame, ¿A qué esperas? No te tengo miedo.
— ¡Aléjate puta! ¡No te acerques más! ¡Obedece a tu superior! —poco a poco la chica se acercaba más y más al terrorista, les separaban apenas tres metros y esa distancia se acortaría aún más si no detenía su firme paso.
— ¿Superior a mí? ¿Por ser un hombre? No comprendo cómo podéis ser tan despreciables con nosotras —contestó mientras detenía su paso a escasos centímetros de la pistola que la estaba apuntando directamente a la cabeza.
— ¡Cállate maldita zorra! —dijo el terrorista en un tono de desesperación al ver que sus amenazas no surtían efecto ante tan poderosa figura femenina.
—Soy periodista, mi trabajo consiste en hacer saber al mundo que todos juntos, acabaremos con esta amenaza. —El asesino, aún más nervioso, colocaba el dedo sobre el gatillo dispuesto a disparar ante el más mínimo movimiento de aquella chica — ¡Escuchadme! Todos juntos podemos enfrentarnos a este despiadado hombre que ha enturbiado nuestras vidas. ¡No tengáis miedo! ¡Que una pistola o una bomba no os hagan desfallecer!
— ¡Ya has hablado suficiente! —exclamó el terrorista apretando el gatillo sin piedad.
—¡¡¡No!!! —grité.

MaarLopez
Rango9 Nivel 42
hace más de 3 años

Como te dijo Pamuk y yo he visto otros, ya sea acentos o palabras de más. Vuelve a leerlo y corrigelo, tiene una buena trama.
Mucha suerte.

Albertodp98
Rango7 Nivel 34
hace más de 3 años

@pamuk @MaarLopez ¡Muchas gracias por los consejos! Lo subí a la una de la mañana y no me dio tiempo a repasarlo, ya están corregidas todas las expresiones y las faltas de ortografía.

LimeCats_46
Rango3 Nivel 11
hace más de 3 años

Buenisimo Alberto.Historia con garra.Quiero mas.Enhorabuena y a seguir pasando de ronda hasta la final.

VioletGoblins_31
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Bueno Alberto, ya te he votado. Espero que tengas suerte y pases una ronda más tal y como pides. Estaré pendiente. Un besote.

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace más de 3 años

@Albertodp98 buen trabajo compañero! Revisa esos detalles que te comentan y te agrego un par más, así dejas tu obra perfecta: -- no uses los dos guiones juntos, prueba a usar el largo: —.
Y con respecto al largo, no agreges un espacio entre él y el diálogo, va todo pegado tal que así:
—Hola, ¿cómo estás? —preguntó María.
Mucha suerte!

Albertodp98
Rango7 Nivel 34
hace más de 3 años

@HJPilgrim ¡Muchas gracias por el comentario! Si te soy sincero no sé como poner los guiones largos en mi portátil y lo simulo con dos guiones cortos, pero ya corregí el fallo de las acotaciones ;) Espero que hayas disfrutado con la historia, un saludo.

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace más de 3 años

@Albertodp98 siempre puedes copiar y pegar del que te puse. Si lo haces también desde Word hay varios atajos de teclado para que te aparezcan. :D

leo1
Rango12 Nivel 57
hace más de 3 años

Una historia que lamentablemente ejemplifica una triste realidad. Me gusta que abordes el tema desde el punto de vista de los estereotipos y generalizaciones con la que muchas veces miramos los problemas con lo cual los agravamos aun mas. Saludos: )

AzureBats_82
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

ÁNIMO,ánimo, ánimo... me gusta el relato !! tienes alma narrativa...un saludo.

Esredi
Rango8 Nivel 36
hace más de 3 años

Brutal. Es una historia impresionante, conmovedora (se me hizo un nudo en la garganta con la caja 2 y la muerte de la anciana), provoca muchas emociones (el final con la periodista). Me encanta, es genial, y espero a poder leer en breves la siguiente caja. ¡Suerte!

Aferjim
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

Es muy interesante, como lo describes mantienes la tensión muy bien. Con respecto a los guiones largos lo más facil es copiar y pegar, tienes que hacerlo de uno en uno, pero queda mejor.

GusJara
Rango9 Nivel 44
hace más de 3 años

Impresionante la trama y el ritmo de la narración! No te había leído hasta ahora, pero has sumado un seguidor más, me interesa saber cómo termina todo esto!

Ayshane13
Rango4 Nivel 17
hace más de 3 años

"No comprendo cómo* podéis ser tan despreciables con nosotras"
"exclamó* el terrorista apretando el gatillo sin piedad. "
Por el amor del dios, las tildes.


#4

El tiempo se ralentizó unos segundos, no era consciente de lo que acababa de hacer. Sin duda alguna, ésta era la mayor estupidez que había hecho en mi vida:
— ¡No! ¿Qué has hecho miserable? ¡Ahora serás tú quien muera! —exclamó el asesino fuera de sí.
Me fijo en mis manos, que agarran con todas mis fuerzas los brazos de ese tipo. Había disparado al techo, eso solo podía significar una cosa, desvié los disparos. Me sentía como Neo, esquivando a cámara lenta las balas que disparaban sus enemigos en Matrix, solo que esta ocasión, yo no tenía superpoderes. Seguidamente desvío mi mirada hasta clavar mis ojos en el iris de la joven a la que había salvado; su color era tan azul que parecían gemas de lapislázuli, tan brillantes como los rayos del sol. Conversábamos a través de la mirada, dándome las gracias de todo corazón por mi audaz intervención, pero en menos de un segundo su expresión cambió. Era la hora de acabar con esta pesadilla:
— ¡Déjale en paz! —gritó la joven periodista a la vez que agarraba uno de los brazos del terrorista retorciéndolo sobre sí mismo y colocándole en una posición la cual producía un agudo dolor, haciendo así que cayese una de sus pistolas al suelo. Su llave de judo era impecable, si ella quisiera, le podría partir el brazo.
— ¡Dios! ¡Suéltame maldita zorra! —gritó el terrorista intentando zafarse del candado de su opresora sin éxito.
— ¡Suelta el arma! ¡Ya! —reclamó la joven que tenía al terrorista entre la espada y la pared.
— ¡Alá, dame tu fuerza y libérame de esta maldita infiel!
— ¡Que sueltes el puto arma o te parto el brazo!
— ¡Acabaré con todas vuestras vidas, ningún dolor podrá hacer que fracase en mi misión, el paraíso me espera al otro lado! —el gesto de dolor en la cara del asesino era evidente, pero su fuerza de voluntad hizo que soportara el intenso dolor del candado y propiciara un cabezazo a la periodista amedrentándola por unos segundos, momento que aprovechó para abalanzarse sobre mí.
Sin embargo la joven no dudo ni un solo segundo y le retorció tanto el brazo que sus huesos acabaron fragmentados en esquirlas dentro de su piel. El terrorista no tuvo más remedio que soltar el arma y gemir causa del dolor. El asesino había sido abatido por una mujer cuyo valor era comparable al de héroes míticos como Hércules y Perseo; ya no había rastro del terror que había invadido a la gente hace apenas unos minutos, ahora tan solo se podían distinguir miradas de esperanza y alegría entre la muchedumbre.
— ¡No! ¡Mi brazo! ¡Alá! ¿Por qué me has abandonado?
—Esta no es tu lucha hermano, esta no es tu guerra —respondí a sus plegarias.
— ¡Tú! ¡Hereje! ¡Tú eres fiel a Alá! ¿Por qué me has traicionado? —me acusó señalándome con el único brazo que podía mover.
—La violencia no es el camino correcto para solucionar las cosas, las matanzas ensucian el nombre de Dios, siendo ya ingentes cantidades las que han perecido a su causa, la vida de un ser humano está por encima de cualquier religión o doctrina.
— ¡Eso solo son falacias! ¡Sabes que todos los que están en este vagón piensan que todos los musulmanes somos asesinos! ¡Te han despreciado, te han humillado, te han golpeado! ¿Y aun así sigues defendiéndolos? ¿Nunca les has odiado por tratarte de esa manera solo por ser de una religión diferente a la suya?
La duda me invadió de repente, ¿Y si de verdad este hombre tiene razón? Hace escasos minutos he sentido algo parecido cuando los pasajeros de este vagón me dedicaban miradas acusadoras, sentí odio hacia ellos. Volví mi cabeza hacía la anciana la cual me había confiado el regalo de su nieta, su última voluntad era responsabilidad mía y la ternura con la que me dedicó su última mirada; no, debía convencer a este hombre de que había otra manera de hacer las cosas.
—Sí, he sentido ese odio, estoy cansado de recibir insultos, de que me miren mal por la calle, de que degenerados me hayan pegado palizas indiscriminadamente, pero yo les entiendo, tienen miedo.
—Exacto, tienen miedo de que su bienestar sea profanado mientras millones de personas mueren cada segundo, de ellos nadie se acuerda, tienen miedo y estoy orgulloso de producir ese miedo.
—El miedo y el odio hacen que nuestra mente no distinga lo que está bien de lo que está mal, pero podemos demostrar que no todos somos iguales, podemos hacer que se nos respete sin violencia y sin miedo, debemos progresar y crear un mundo donde el color de la piel o la religión a la que pertenezcas no sea un impedimento para vivir en paz y armonía.
—No te creo, eso es tan solo una utopía, no es real —la voz del hombre poco a poco se volvía más tenue, mis palabras surtían efecto en él.
— ¿Quieres comprobar si es real o no? —pregunté.
—Si, por favor, demuéstrame que puede haber una sola persona en este vagón que pueda aceptarme tal como soy.
—Está bien hermano, voy a demostrarlo.
Seguidamente volví a clavar mi mirada en ella, que miraba incrédula como mi discurso había surtido efecto en el hombre que ahora permanecía en el suelo del vagón sujetando su brazo dolorido sin posibilidad de hacer daño:
— ¿Cómo te llamas?
—Me llamo Ana —contestó la joven periodista, al mismo tiempo que los dos nos agachábamos junto al abatido terrorista para poder conversar con él mientras los pasajeros hacían un corrillo alrededor nuestro, curiosos por saber cómo terminaría esta conversación.
—Yo Yusuf, menudo candado —susurré en su oído como agradecimiento por habernos salvado a todos.
—Encantada, tú también tienes buenos reflejos —me respondió con una amplia sonrisa, haciendo alusión a mi heroica intervención.
—Ana, la chica a la que has querido matar hace apenas unos minutos va a ser la chica que va a aceptarte tal como eres.
—Es imposible, después de todo lo que he hecho, no puede aceptarme.
—Tranquilo, ¿Cómo te llamas? Empecemos por ahí —preguntó Ana acercándose cautelosa hacía el terrorista.
—Me llamo Marvin —contestó, desvelando así su identidad.
—Hola Marvin, yo soy Ana, ¿Puedes contarme qué razones te hicieron llegar hasta aquí?
—Está bien, verás, mi padre era de origen turco pero emigró hacia Alemania en busca de trabajo, allí conoció a mi madre, que es española y juntos vivíamos en una pequeña casa en un pueblo cerca de Colonia. Allí nunca fuimos bien recibidos, los insultos no cesaban en la escuela, los niños eran muy crueles y me hicieron la vida imposible; pero sin ninguna duda, el detonante de mi odio fue el asesinato de mi padre. Mi madre y yo nos quedamos solos, yo ansiaba vengarme de todas esas personas por el daño que me habían hecho, y así fue como decidí luchar en nombre de Alá contra los infieles que intentan oprimir a nuestra raza —de los ojos de Marvin caían lágrimas de dolor y amargura, la vida había sido injusta con él, no sabría decir que habría hecho yo en su lugar.
—Lo siento mucho Marvin, yo también he perdido a mi padre siendo muy joven, murió de cáncer de pulmón cuando yo apenas tenía 10 años y aun así sigo luchando por conseguir mi sueño, ¿Cuál es tu sueño Marvin?
—Ahora mismo, no tengo ninguno, tan solo puedo arrepentirme del dolor que he causado a toda esta gente, estaba cegado por la ira y nunca más volveré a descansar con el peso de sus almas sobre mis espaldas.
—Si hay una virtud que nos caracteriza a los cristianos es el perdón, y yo, te perdono de todo corazón Marvin, pero no puedes vivir sin tener un sueño, un objetivo al que llegar.
—Quiero... hacer feliz a las personas y que valoren nuestra cultura, que seamos respetados. Sí, me gustaría ser cocinero y poder llevar a la mesa el cuscús tan delicioso que preparaba mi madre, para que así todos disfruten de su sabor y se nos valore —se podía distinguir otra mirada en los ojos de Marvin, una mirada llena de ilusión ante un nuevo desafío.
—Eso es maravilloso Marvin, lucha por tu sueño y que nadie se interponga en tu camino, yo te ayudaré a cumplirlo —los pasajeros aplaudían emocionados ante tal escena.

Ayshane13
Rango4 Nivel 17
hace más de 3 años

está bien, a demás no tiene faltas de ortografía :)

Pamuk
Rango10 Nivel 45
hace más de 3 años

Cada vez hay más elementos que perfilan la tuya como una gran historia. Éxitos. Te dejo mi latido.

LimeCats_46
Rango3 Nivel 11
hace más de 3 años

En cada ronda te superas.Me ha gustado muchisimo a la vez q me ha emocionado, tan joven y con ese caudal literario..A por todas Campeonnnn

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace más de 3 años

! Precisión y gran riqueza descriptiva !...

SilverPeople_61
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Emocionante! Y muy bien relatado. Te mereces este premio y muchos más.

Encarna
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Me has quedado sin palabras, muy bien.

aliadadelavida
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

Te hago una recomendación, ve al relato que se encuentra en segundo lugar, última caja y leas los comentarios, no hace falta que leas el texto. Lo que allí opiné, lo opino de éste.

Albertodp98
Rango7 Nivel 34
hace más de 3 años

@aliadadelavida Respeto tu opinión, mi conciencia esta muy tranquila. Gracias por pasarte por mi historia. Si quieres leer mi relato y darme algún consejo para poder mejorar eres siempre bienvenida. Quien sabe, quizás tú también puedes llegar a emocionarte leyendolo.

aliadadelavida
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

a lo mejor, pero intento que haya feedback con los que se pasan por la mía

Albertodp98
Rango7 Nivel 34
hace más de 3 años

@aliadadelavida por eso no te preocupes, me pasaré por tu historia como llevo haciendo con las personas que han leido,comentado o votado mi relato.

Esredi
Rango8 Nivel 36
hace más de 3 años

Impresionante. Te vas superando con cada caja la historia es más impresionante. ¡Bravo! Te deseo suerte.

to_roto
Rango4 Nivel 18
hace más de 3 años

No me ha gustado, no es mi estilo

GreenDucks_40
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Historia con un gran mensaje.Enhorabuena.

Marian
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Me encanta la trama de la historia,estoy deseando conocer el final de la historia ya que tiene muchas posibilidades.! Lo haces genial!

brianbrisco
Rango7 Nivel 34
hace más de 3 años

grandiosa historia, me encanto, espero que seas finalista o ganador... mucha suerte colega !! felicitaciones

Jinova
Rango8 Nivel 39
hace más de 3 años

impecable, buena trama, gran redacción, bien hecho.

Aferjim
Rango7 Nivel 31
hace más de 3 años

Además de cuscus Marvin puede montar un kebáh o algo así. Bien por la idea.

GoldTigers_33
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Impresionante y sublime el relato de mi tocayo Alberto!!!

OliviaWarlocks_91
Rango10 Nivel 46
hace más de 3 años

Muy buena esta historia. Aún no había leido esta caja!. Impresionante!. Besos!

Louis
Rango13 Nivel 64
hace más de 3 años

Me gusta todo!!


#5

La paz reinaba de nuevo en este humilde vagón de metro, donde la gente cerraba los ojos y dejaba volar su imaginación, o simplemente mataba el tiempo de camino a casa leyendo algún que otro libro.
Ha pasado un año desde aquel trágico suceso. Los telediarios, consternados por la noticia, hicieron de aquel atentado un producto para que la gente se mantuviera alerta, para que no saliera de sus casas, en definitiva, para inyectar el miedo en sus venas.
Si algo me repugna de este país es la facilidad que tiene la gente de escuchar lo que a ellos les interesa, y tenía miedo de dar al mundo la imagen de un chico que había sido capaz de enfrentarse a un movimiento extremista y que había salvado a un montón de personas que iban viajando en un vagón de metro, combatiendo así ese movimiento y apoyando la idea de que hay que erradicarlo por completo, ignorando lo que de verdad importa, como aquel día en la comisaria al día siguiente del atentado.
Nos llevaron a Ana y a mí a una especie de interrogatorio, como los que salen en las películas o en las series de policías que echan por la tele, tipo CSI, Mentes criminales o Castle. La primera persona a la que llevaron dentro de esa sala fue a Ana, que al levantarse del asiento de la sala de espera en la que nos encontrábamos me dedicó una mirada de preocupación y angustia. Tenía miedo de decir algo que utilizasen en nuestra contra, pero yo confiaba en ella, era muy inteligente y perspicaz y podría llevar ese tipo de situaciones sin ningún problema.
Mientras, el policía de turno que nos vigilaba mantuvo una breve conversación conmigo, aunque si soy sincero, no le estaba haciendo demasiado caso:
— ¡Es increíble! ¿Cómo te enfrentaste a ese terrorista? —preguntaba con un tono de admiración y elogio.
—No lo sé.
—Pero, ¿De verdad desviaste la bala cuando disparó a la chiquilla tan guapa que acaba de pasar al interrogatorio?
—Sí.
—Joder, entonces ya la tienes hecha campeón, fijo que la tienes enamoradita —respondió el policía guiñándome un ojo.
—No.
— ¿Siempre eres tan simpático con la gente? —preguntó con un tono antipático lleno de ironía.
—No, pero yo no soy un estereotipo.
Allí pasamos la hora siguiente sin dirigirnos ni una palabra hasta que por fin salió Ana de aquel interrogatorio, tenía la cara pálida y estaba fuera de sí. Me miró y pude sentir el miedo en sus ojos, ‘’algo habrá salido mal’’ pensé, pero no supe lo que había pasado hasta que no entré en aquella sala:
—Yusuf Taher, pase —ordenó el agente de policía que me iba a interrogar.
—Sí, agente.
Me levanté del asiento y me dispuse a entrar en la sala de interrogatorio. Cuando pasé dentro de aquella estancia, mi olfato percibió un agrio aroma a ron mezclado con el humo del cigarrillo que portaba el agente, era un olor muy fuerte:
—Tome asiento, por favor —mandó el agente mientras señalaba una de las dos sillas que había, una opuesta a la otra y separadas por una mesa. Él se sentó en una de ellas, apoyando sus piernas cruzadas sobre el escritorio —Buenas, soy el comisario García ¿Sabe por qué esta en esta sala Yusuf?
—Supongo que para dar mi testimonio ¿No?
—No vas mal encaminado, pero déjeme refrescarle la memoria con estas imágenes —respondió el comisario mientras cogía el mando a distancia que estaba sobre la mesa y pulsó al botón de play.
De repente, una imagen apareció en la pared gracias a un proyector instalado en el techo de la sala, en esas imágenes me mostraron a un hombre dentro de una jaula mientras otro enmascarado esparcía gasolina alrededor de los barrotes y dentro de la misma jaula; acto seguido sacó una cajetilla de cerillas, prendió una y la lanzó dentro de la jaula prendiendo todo en una gran bola de fuego que inundo toda la imagen.
— ¿Sabes quién es ese joven que acaba de achicharrar vivo a uno de mis compañeros? —preguntó el comisario con un gesto amargo en la mirada al volver a ver esas imágenes.
Cuando vi aquellas imágenes, entendí porque Ana había salido con esa cara, era horrible. Al poco tiempo también comprendí que aquel chico que salía en el vídeo no era ni más ni menos que Marvin, cosa que no me sorprendió para nada.
— ¿Qué me queréis decir con esas imágenes? —pregunté con un tono neutral, intentando no dar la impresión de estar traumatizado.
— ¿Qué que te queremos decir? Tiene gracia tu pregunta —preguntó carcajeando el comisario con un tono sarcástico.
Su risa me resultaba molesta, no entendía que le hacía tanta gracia. Pensé que me iba a acusar de haber ayudado en ese trabajo a Marvin o de por el simple hecho de ser musulmán me iba a acusar de ayudarle a asesinar a las víctimas del metro, pero no fue así:
— ¿Por qué hablaste con él en el vagón de metro Yusuf? —preguntó por fin seriamente.
—Porque quería saber qué cosas le habían llevado a cometer esa barbarie.
— ¿Y eso es algo que haría una persona racional? ¿Preguntarle al asesino qué es de su vida? ¿Tú te crees que es normal?
—Eso es algo que haría una persona con la suficiente cabeza como para distinguir entre animal y ser humano, señor comisario, no sé si me entenderá o no.
— ¿Me está llamando imbécil? —pronunció el comisario levantándose de la silla a una velocidad vertiginosa.
—No, simplemente quiero que se trate a ese hombre con justicia, porque tanto él como yo hemos pasado por situaciones muy complicadas en nuestra vida e igual que se juzgan a famosos y celebridades saliendo impunes por su nombre injustamente, quiero que a ese hombre se le juzgue con justicia y con profesionalidad. Somos un estado respetado internacionalmente y no podemos ir condenando a cualquier musulmán que camine por la calle o cometa un error en su vida como si esto fuera la Santa Inquisición Española —respondí levantándome del asiento, indignado por el comportamiento del comisario, esto era deleznable.
— ¿Te crees que a nosotros nos importa la historia de tu amigo o la historia de la periodista que acaba de entrar aquí? Ella misma lo ha confesado, a ninguna televisión española le va a importar tu historia, pasará a la memoria colectiva como un atentado más y tu amigo siempre será visto como un asesino, eso es lo que vende, chaval, esto es la vida real —contestó el comisario en un tono burlesco y maleducado, como si fuera la única fuente de sabiduría en el planeta.
—Tengo la esperanza de que este suceso no pase a ser solo un recuerdo y sea un ejemplo de cómo deben hacerse cosas a partir de ahora. Quiero que mis actos sean un mensaje para el mundo, para que todos podamos convivir en paz y dejemos de luchar una guerra que ya hace 1000 años que se empezó a disputar y que ahora mismo no tiene ningún sentido seguir señor comisario.
—Siento decirle a usted Yusuf que su amigo va a pasar una buena temporada entre rejas, y no habrá nada que pueda hacer para evitarlo.
—Eso ya lo veremos —dije mientras abría la puerta de la sala de interrogatorios y salía por ella, Ana al verme me dio un fuerte abrazo y rápidamente nos fuimos de aquel repugnante lugar.

LimeCats_46
Rango3 Nivel 11
hace más de 3 años

Me encanta..voy por la siguiente

Marian
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Que ganas tenía de seguir leyendo tu historia, me encanta.

Esredi
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hace más de 3 años

Impresionante. Se me revuelve el estómago con el comisario por lo verídico que es todo. Es... real. Sigo leyendo.


#6

Pasaron los días y yo seguía siendo incapaz de olvidar lo sucedido en aquel vagón de metro. Cuando entraba en uno de esos vagones, las imágenes de aquel fatídico día se reproducían de nuevo en mi cabeza: el suelo salpicado de sangre, el sonido inconfundible de los disparos, los gritos de la muchedumbre aterrorizada. Nada de aquello se borraría de mis recuerdos.
Pero sin ninguna duda, lo peor de todo fue la fama del momento. Mis compañeros de universidad y mis profesores me daban la enhorabuena por tan heroica hazaña, mientras que los transeúntes de la ciudad me paraban para hacerse alguna que otra foto conmigo. Todos los días los medios de comunicación mostraban fotos sobre mí y me alababan como el nuevo héroe de la nación, pero mi único deseo era contar a todos la verdad sobre lo acontecido dentro de ese vagón.
Uno de mis mejores apoyos fue Ana, que se encontraba en una posición semejante a la mía. Las ofertas de puestos de trabajo en radio y televisión no tardaron demasiado en llamar a su puerta, pero al igual que yo, ella no quiso beneficiarse de la posición tan privilegiada que había alcanzado ni del enchufismo, ya que quería acabar de sacarse la carrera y no ser como una de esas periodistas de pacotilla, que por ser ‘’amiga de’’ ya tienen asegurado su puesto de trabajo.
Los dos conversábamos a través de WhatsApp o simplemente nos telefoneábamos por la noche para mantener algún debate entretenido. Siempre empezábamos teniendo una conversación graciosa y divertida donde nos contábamos nuestras anécdotas en la universidad y cosas por el estilo, pero después de un rato uno de los dos siempre acababa mosqueado y enfadado dada la situación por la que estaba pasando Marvin.
La última vez que pudimos hablar con Marvin tenía asumido que pasaría una gran temporada en prisión. Aunque estuviera arrepentido de lo que había hecho y fuera confeso, su pena sería de entre 10 a 20 años de prisión, y sabía que no nos volveríamos a ver por una larga temporada:
—Chicos, gracias por haberme abierto los ojos, estoy en deuda con vosotros.
—No digas eso Marvin, seguro que dentro de unos pocos años nos volvemos a ver. Has mostrado tu arrepentimiento y has pedido perdón públicamente, no creo que sea una condena excesiva.
—Yo no estaría tan seguro Yusuf —comentó Marvin con un gesto desolado en la cara.
—Tranquilo Marvin, estaremos contigo, haremos todo lo posible para que a los ojos de la gente no seas más que un hombre que se ha arrepentido de lo que ha hecho y que puede volver a obrar correctamente, un ejemplo de superación —respondió Ana con una amplia sonrisa en la cara.
—Muchísimas gracias de verdad, adiós —se despidió Marvin de nosotros.
—Adiós —nos despedimos Ana y yo.
Sin embargo, en todos los noticiarios la imagen de Marvin era la de un asesino y un criminal que había llegado a España para someternos al dominio del movimiento islamista radical. Era lo que más se vendía en aquel momento, la imagen de un asesino que intenta por todos los medios llevarse consigo a la tumba el mayor número de víctimas posible para propagar su mensaje. Los programas de televisión sensacionalistas se inventaron historias para ensuciar la imagen de Marvin, todo eran falacias y mentiras.
Ante esta situación, Ana y yo no tuvimos más remedio que conceder una entrevista a una cadena de televisión, teníamos que acabar con todas las mentiras que se estaban contando, y para ello decidimos que la cadena de televisión apropiada sería Radio Televisión Española. Las condiciones que pusimos a la cadena fueron: No cobrar nada a cambio de la entrevista, el horario debería ser en la franja de máxima audiencia y la entrevista debería ser emitida en riguroso directo.
Al día siguiente de confirmar nuestra presencia en la entrevista y aceptadas nuestras condiciones, un coche oficial de la cadena nos recogió a Ana y a mí para llevarnos a los estudios de RTVE. Nunca habíamos estado dentro de un estudio de televisión y la verdad es que fue una experiencia única: Los pasillos llenos de gente en constante movimiento, los controladores de sonido, las cámaras, las luces…
Nos acompañaron hasta un camerino donde nos peinaron y nos maquillaron para la ocasión, todo el mundo estaba ansioso por conocernos y felicitarnos por nuestro acto de valor, pero toda esa situación no hacía más que aumentar mis nervios. Por suerte la mano amiga de Ana siempre estuvo ahí para tranquilizarme:
—No te preocupes Yusuf, estaremos los dos en el plató —me alentó Ana agarrándome la mano —Todo va a salir bien.
—Estoy nervioso, tengo miedo de que se malinterpreten mis palabras.
—Tranquilo amigo, todo esto se acabará pronto, ya lo verás.
—Eso espero, pero no estoy muy seguro —respondí con un tono de preocupación.
—Yusuf, ¿Recuerdas las palabras que pronunciaste en el vagón?
—Sí.
—Pues continúa pensando así, nunca cambies de opinión Yusuf, tu mensaje tiene que llegar a todo el mundo, y yo estaré contigo para apoyarte ¿Vale?
—Vale, Ana —respondí con una sonrisa en la cara —Estamos listos para todo.
Los focos estaban preparados, el público ya estaba sentado en sus respectivos asientos y la entrevistadora no iba a ser otra que la veterana Ana Blanco, todo estaba listo para que saltáramos a escena, y así fue. El público nos recibió con vítores cuando entramos en el plató, mientras nosotros nos sentábamos junto a Ana Blanco en unos asientos que estaban colocados de manera que nos viéramos todos las caras sin dar la espalda a las cámaras que nos grababan en todo momento:
—Buenas noches queridos espectadores, hoy tenemos con nosotros a dos valientes jóvenes que salvaron a todo un vagón de metro durante un atentado terrorista, ellos son Yusuf Taher y Ana Ruiz —nos presentó así Ana Blanco ante las cámaras.
—Buenas noches Ana —saludamos también Ana y yo.
—Bienvenidos chicos, ¿Cómo ha sido pasar del más absoluto anonimato a ser aclamados como unos héroes?
—Pues la verdad es que no ha sido todo un camino de rosas, no estamos ninguno de los dos acostumbrados a la fama y la verdad es que en ocasiones nos ha llegado a agobiar, pero en realidad te reconforta pensar que eres un ejemplo para todo el mundo —respondió Ana a la pregunta.
—Todo el mundo os tiene como un referente en la lucha contra el terrorismo y el estado islámico ¿Cómo os ha influido esto en vuestras vidas? —preguntó Ana Blanco desprendiendo un aura de seriedad y profesionalidad característica de un periodista.
—Si te soy sincero Ana, no me gusta que nos vean de esa manera, me gustaría que la gente nos viera y pensara que hay otra manera de combatir contra los radicalismos y el terrorismo y es mediante la razón —respondí a la pregunta de la entrevistadora —Ana y yo presenciamos en primera persona como Marvin, el terrorista que atentó contra el vagón de metro, entró, sacó sus pistolas y empezó a matar a gente indiscriminadamente, pero después pudimos hacerle entrar en razón y convencerlo de que lo que estaba haciendo estaba mal.
—Sin ninguna duda sois dos jóvenes muy valerosos y con una mentalidad impropia de vuestra edad, ¿Podéis contarnos cómo fue vuestra conversación con Marvin? —preguntó Ana Blanco con un gesto de admiración y asombro al contar varios detalles del atentado.
—Verás… yo soy una chica de armas tomar y cuando veo alguna injusticia o alguien haciendo daño a una persona indefensa corro en su ayuda, no me lo pienso dos veces, y cuando vi a aquel chico armado con una pistola apuntándome no pensé en las consecuencias, solo en ayudar a esa gente inocente. Cuando oí el disparo pensé que estaría muerta, pero entonces vi como Yusuf había desviado el disparo y aproveché ese momento de desconcierto para inmovilizarle —empezó a relatar Ana.
—Si, después de aquello comencé a hablar con Marvin y le pregunté cuál era la razón para querer asesinar indiscriminadamente a todas las personas de aquel vagón, y su respuesta fue la discriminación y el maltrato que sufría nuestra etnia y religión. Yo, igual que Marvin, he sufrido alguna vez discriminación y maltrato solo por pertenecer a la religión musulmana y es algo que me gustaría denunciar en esta entrevista. No todos los musulmanes somos terroristas ni nos gusta ver como se ha radicalizado nuestra religión queriendo imponerse a las demás, todos somos seres humanos y tenemos los mismos derechos, hay que respetarnos mutuamente para así poder solucionar cualquier problema.
— ¿Esto es un mensaje para todo el mundo que nos está viendo Yusuf?
—Sí, Ana, Marvin es mi amigo y seguro que no es el único ejemplo de persona que ha tenido un pasado muy trágico y ha decidido tomarse la justicia por su mano. Él se arrepiente de todo el daño que ha causado, de todo lo que ha sido y quiere cambiar, pero para ello debemos de respetarnos como personas, esa es la clave del progreso —respondí emocionado mirando fijamente a la cámara —Me gustaría que este fuera un ejemplo de paz, de cómo hacer bien las cosas.
—Es precioso Yusuf, es un mensaje esperanzador para todos los que estamos aquí presentes y para los que nos están viendo en sus casas —comentó Ana Blanco que se había emocionado también al escuchar nuestro relato.
—Yo apoyo totalmente a Yusuf, pienso que debemos cambiar nuestra forma de ver las cosas para que todos juntos podamos vivir en un mundo mejor —contestó Ana a la vez que se levantaba de su asiento y me daba un abrazo.
El público empezó a aplaudir y no paró en los siguientes minutos de programa, simplemente fue algo mágico. El programa tuvo unos picos de audiencia altísimos y fuimos noticia en muchos de los países de la Unión Europea y el mundo, como si fuéramos dos nuevos símbolos de la paz entre naciones.

LimeCats_46
Rango3 Nivel 11
hace más de 3 años

Muy bien compañero!! Espero el final con impaciencia.

MaroonFoes_26
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Excelente historia, te atrapa de principio a fin. ..Para volver a releer

OrangeGhosts_83
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Estoy segura de que leeremos un muy buen final. Merecido ganador!


#7

Y así han pasado los meses hasta este momento. El mundo poco a poco está cambiando y estoy orgulloso de formar parte de este cambio, donde las personas han empezado a aceptarse tal como son y a respetarse los unos a los otros.
De repente, una voz robótica me avisa de que he llegado a mi destino, Barrio del Pilar. Allí cumpliré una promesa que hice ya hace tiempo, las promesas siempre deben cumplirse. Cojo mi bolsa donde llevo el paquete y me levanto de mi asiento esquivando la marabunta de gente que sale del vagón subiendo las escaleras mecánicas que llevan hasta la boca del metro.
Caminando durante unos diez minutos, por fin llego a la Plaza de Verín, portal nº 11; llamo al telefonillo del segundo piso, letra A y una voz femenina me pregunta quién soy:
— ¿Quién es?
—Soy un amigo de su hija, tengo un regalo para ella de parte de alguien muy especial.
— ¿Y cuál es tu nombre?
—Yusuf Taher
Acto seguido, un pequeño sonido se escucha y solo tuve que empujar la puerta para que se abriera. Rápidamente subo las escaleras y al llegar al segundo piso, una puerta abierta me recibe junto a los gritos de júbilo de niños pequeños corriendo y jugando. Al entrar veo un montón de globos colgados del techo y una pancarta donde se puede leer en letras enormes ‘’ Feliz cumpleaños Lucía’’. En el mismo vestíbulo, me recibe una mujer que aparentaba tener unos 30 años aunque supongo que tendría algunos más, vestía un vestido color azul celeste y unos zapatos de tacón a juego con el vestido:
—Muy buenas señor Taher, ¿Qué le trae por aquí? —me preguntó la mujer con una amplia sonrisa.
—Llámeme Yusuf por favor, aún no me he acostumbrado a que me llamen por mi apellido, ¿Cuál es su nombre?
—Lo siento Yusuf, me llamo Julia, han hablado de usted en tantos medios y es tan conocido que ya no sé de qué forma dirigirme —se disculpó la joven rascándose la coronilla.
—No pasa nada Julia, he venido a cumplir una promesa que hice ya hace mucho tiempo.
— ¿De qué promesa está hablando?
—Una promesa que hice a su difunta madre hace un año —el gesto de Julia cambió por completo, lágrimas empezaron a brotar de sus ojos mientras su tez se tornaba de un color blanquecino —Cuando ella murió me pidió que entregara este regalo a su nieta Lucia.
—No puede ser —respondió conmocionada Julia.
—He esperado todo este tiempo a que se disipara el tema del atentado y no os afectara tanto la pérdida de la señora Alicia.
—Bendito sea el cielo, muchísimas gracias Yusuf, venga por aquí, vamos a darle la sorpresa a Lucia
De repente, Julia me agarra del brazo y me lleva a la habitación donde un grupo de niños jugaban a la videoconsola, bailando con un mando inalámbrico en las manos. Los niños al percibir mi presencia se quedaron asombrados:
— ¿Quién de todos vosotros es Lucía? —pregunto para saber quién era.
— ¡Soy yo! ¡Tú eres el señor que sale en la tele! —respondió una niña pequeña con un precioso vestido rojo, que llevaba dos coletas, una a cada lado.
— ¡Sí! ¡Es verdad! ¡Es el señor que sale en la tele! —Gritaron todos los niños a la vez acercándose a mí como si fuera su ídolo.
—Esto de salir de vez en cuando en la televisión le debe pasar factura —comentó riendo Julia mientras abrazaba a su pequeño tesoro.
—Hace mucho que no piso por un plató de televisión y aun así saben quién soy, es increíble —contesté riendo yo también —Bueno, este regalo es para ti Lucía, espero que te guste.
— ¡Muchas gracias! —Exclamó la pequeña Lucía mientras habría con sus manitas el envoltorio del regalo hasta que por fin lo consiguió romper del todo — ¡Es un libro! ¡El Principito!
—Espera cariño, hay un sobre dentro del libro —comentó Julia a la vez que cogía la carta que se escondía entre las páginas del libro abriéndola para poder leerla.
‘’Querida Lucía, hoy es el día de tu quinto cumpleaños, es un día muy especial para ti y quería regalarte algo que para mí es muy preciado. Este fue el primer cuento que me leyeron mis papás cuando era una niña y es uno de mis favoritos, espero que lo cuides tanto como yo lo he cuidado. Te quiero mucho princesita. Tu abuela’’
—Abuela… Yo también te quiero.

CyanOgres_86
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Precioso final y muy bonita historia , para reflexionar durante un rato , bss

SkyblueDolphins_23
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Posee talento este joven escritor y, por ello, creo que tiene futuro. Mucho futuro.

LimeCats_46
Rango3 Nivel 11
hace más de 3 años

Un precioso final.enhorabuena!!! Eres muy joven y tienes mucho talento para escribir ...no lo dejes nunca,.

Marian
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Me ha gustado mucho el final,preciosa historia que nos hace pensar y reflexionar.SUERTE.

Ignacio
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Enhorabuena Alber

OliveGeese_99
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Un final precioso. Me ha gustado mucho

OrangeGhosts_83
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Emocionante final... Has bordado la historia. Hay que valorar, además, tu juventud... Toda la suerte del mundo para ti. Y no dejes nunca de escribir y sorprendernos...

MaroonFoes_26
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Lo que en la juventud se aprende, toda la vida dura.. ¡Enhorabuena campeón!

Encarna
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

Te haz ido superando en cada relato. Tus descripciones son precisas y hacen que no puedas dejar de leer. Muy bien.

Esredi
Rango8 Nivel 36
hace más de 3 años

Una historia hermosa, conmovedora y para reflexionar. Lamento haber tardado tanto en leerte (otra vez) aunque he disfrutado cada palabra porque al final terminé con un nudo en la garganta. Precioso. Te deseo muchisima suerte.

Sttorybox
Rango4 Nivel 18
hace alrededor de 3 años

¡Hola @Albertodp98! Tu relato es una buena propuesta, pero tiene ciertos errores de expresión y ortografía que te recomendamos revisar. Esperamos que la experiencia de concursar en Sttorybox te haya gustado y resultado útil. Sigue practicando y mucho ánimo, nos vemos en la próxima edición :)