Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 49 (5772 ptos) | Fichaje editorial
#1

Recordó la arrogancia con la que obsequió a su Maestro la primera vez que se vieron, y eso le hizo sonreír. Había llegado a su puerta una niña escuálida, de pelo casi negro, pálida de piel y con un gesto muy serio y, por qué no, algo agrio. Aún así le abrió y le recibió en ese hall siempre lleno de cosas; él tampoco era muy alegre por aquellos entonces, aunque ahora tampoco se caracterizara por un natural agradable. Recordó cómo se amasó la barba, ese gesto suyo tan característico como inconsciente, mientras la miraba de arriba abajo sin ningún tipo de remilgo. Ella también lo hizo, sonrió al recordar la primera impresión de místico torturado que le produjo. Recordaba que ese día llevaba puestos sus insignes pantalones de lino beis, y la camisola raída arremangada hasta los codos y abierta en el pecho que tanto le gustaba. Como siempre, iba descalzo y tenía el pelo, blanco como la nieve y algo más abundante que en la actualidad, recogido en una coleta que le caía hasta la mitad de la espalda. Él se seguía amasando la barba.

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#2

-El anuncio era para unas clases por horas, espero que no me cobres el tiempo que llevas mirándome y sopesando si merece la pena o no darme esas clases.
-Tan solo te observaba, tú también me has observado a mi ¿no?
Muchas veces le había contado su Maestro aquella historia, la historia de la primera vez que sus ojos se cruzaron, pero nunca le había contado lo que pensó en ese instante, ella sabía que había pensado algo, lo había visto en sus ojos, y más tarde había vuelto a ver aquel brillo en otras ocasiones, ocasiones en las que le había sorprendido, aunque él no lo reconociera. Nunca lo reconoce, pero siempre lo acaba haciendo ese brillo en sus ojos.
“Bajé mis ojos cansados y allí estaban los tuyos, jóvenes, ávidos, inquisitivos… esos ojos tuyos que son como dos piedras de ámbar me miraban duros y arrogantes, o eso pensaban ellos, yo los veía líquidos y cristalinos, y de repente sentí una gran curiosidad”.
Sin duda se superó cuando le dijo que no quería que intentara cambiar su forma de pintar, que tan solo quería que la encauzara… al principio le impuso, ese gesto tan serio, los antebrazos tan fuertes y esos ademanes tan enérgicos… ¡aquella primera impresión! qué equivocada estaba, con él se equivocó totalmente. Él no era serio, era sereno; no hacía movimientos enérgicos, sino decididos y aquella aparente superioridad… qué mal le sentó entonces… tan solo era la experiencia y la empatía de quien ha observado a muchos. Recordaba que cuando se empezó a reír atronadoramente por aquel imperativo le chocó esa risa en una persona aparentemente tan hiniesta. Sus anchas espaldas, sus rasgos extremadamente marcados y esa presencia tan abrumadora que emitía no parecían querer albergar muchas carcajadas como aquella, sin embargo, allí estaba.
“Tranquila muchacha, no es mi estilo”.
Y la invitó a pasar.
-Esto no era como tenía entendido ni como había imaginado… -murmuró ella.
-Lo mismo digo, en teoría era más un estudio que una vivienda ¿no?
-En teoría sí, por lo que él decía tan solo tenía una cocina con lo mínimo y una cama y demás.
-¿Y cuál es el problema? –preguntó Guillaume, que no entendía la situación.
Al abrir la puerta principal se habían encontrado con una única sala sin divisiones, a la derecha una barra americana marcaba el límite de la cocina y a la izquierda un sofá y una mesa hacía lo propio con el salón; el espacio libre que quedaba en medio facilitaba llegar rápidamente a la escalera, en la pared del fondo, entre dos grandes ventanas. La cocina americana parecía casi completamente equipada, aunque los muebles, por el paso del tiempo y la humedad, estaban un poco deteriorados. El sofá, cubierto con una sábana, estaba en diagonal respecto a la pared y haciendo ángulo con la escalera; formaba un semicírculo con otros dos sillones enfrente de una pequeña chimenea y una mesita de café. El resto de la pared de la chimenea y un poco de la pared donde estaba la puerta estaban cubiertas por una gran estantería, en el hueco de esa especie de ele había una robusta mesa de roble, también cubierta. En la pared de la derecha había otra ventana igual de grande que las anteriores que bastaba para iluminar toda la cocina, y también a ambos lados de la puerta, aunque estas eran bastante más pequeñas. Justo al lado de la ventana de la cocina pudieron ver una puerta atrancada.
-Esta será la puerta al sótano, ¿no?
-Supongo, él siempre hablaba de un sótano donde trabajaba porque se estaba más fresco.
-Pues no hay manera de abrirla –resoplaba Hades mientras empujaba con insistencia contra la puerta de la cocina; Guillaume se dedicaba a quitar las sábanas de los muebles.
La planta de arriba estaba más descuidada y sí tenía divisiones, a la derecha estaba el baño, que ocupaba casi toda esa parte, quedando libe un tercio de pared donde su Maestro parecía haber quitado estanterías, aunque había dejado un viejo escritorio de madera. Luego tan solo quedaba a la izquierda una cama con cabecero de forja y sin colchón, y sus dos mesillas a juego en horizontal respecto al muro. Las distribución de las ventanas era idéntica a la del piso inferior, quizás las ventanas que daban a la carretera eran más grandes, pero tampoco era mucha la diferencia. El baño por su parte tenía un buen tamaño y era muy luminoso, aunque los muebles estaban demasiado deteriorados, su Maestro ni se había molestado en cubrirlos.
Cuando bajó, Hades seguía intentando abrir la puerta y Guillaume había apilado todas las sábanas en un rincón. Sin contar que todo tenía una considerable cantidad de polvo encima, no tardarían tanto como había imaginado en hacer habitable la casa, aunque ahora mismo no podía pensar en eso… se fue a un lado para llamar al Maestro, todo aquello le había parecido extraño, tenía ciertas sospechas que no le gustaban nada, y conforme se iban confirmando en su mente, su cabreo aumentaba...
Decidió salir fuera.
Un toque, dos toques…

Hace más de 4 años

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David_escritor
Rango7 Nivel 30
hace más de 4 años

Me gusta tu historia, está muy interesante. Me la llevo a favoritos :)

Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 49
hace más de 4 años

gracias!! =) pertenece todo a la misma "novela" solo que el capítulo uno me parece una mierda, y hasta que lo retoque... iré subiendo de los demás


#3

-Maestro, ¿qué tal? Siento no haber llamado antes, venía cansada… sí, sí, llegué sin problemas… ya estoy en el estudio –pronunció con retintín, su Maestro supo al instante lo que pensaba- y no sé si preguntar sobre ciertas cosas que he visto… me dijiste que era tú estudio… –Hades salió también y le inquiría con los ojos- bueno sí, pero eso no lo dijiste… no, no, no… no me vengas ahora con que no te dejé hablar, sabes perfectamente por qué no lo has hecho… ¿y no entiendes que yo me sienta mal por ello?... de igual modo me siento mal, debiste contármelo… ¡hombre pues claro que no lo hubiera aceptado!... por mucho que digas que no me sienta mal, eso no va a cambiar que me sienta así y lo sabes perfectamente… Maestro, no vayas por ahí… si yo lo sé, pero entiéndelo… sí, entiendo lo que me dices pero… -Hades le arrebató el teléfono, más o menos había escuchado las respuestas de su Maestro.
-No te preocupes se quedará aquí… ya sabes cómo es… sí… ella lo sabe, por eso lo aceptará, ¿verdad Manish? –por respuesta entró en la casa- ¿Me puedes decir cómo cojones abrir la puerta del sótano?...
Estaba furiosa, si su Maestro no le impusiera tanto estaba segura de que se habría liado a gritos con él por teléfono. Le había hecho una encerrona en toda regla, y que lo hubiera hecho con la mejor de las intenciones no le restaba magnitud a su cabreo…
-¿Estás bien? –preguntó Guillaume con cierto miedo, sabía que estaba muy cabreada porque apretaba los puños con fuerza y no paraba un momento quieta.
-¡Pues no! Resulta que había estado preparando esto para cuando su hijo viniera a estudiar aquí.
-¿Y qué problema hay con eso?
-Su hijo y su mujer murieron en un accidente de tráfico hace unos veinticinco años o así –contestó Hades, Manish había subido al piso de arriba para intentar calmarse.
-¡Oh!
-El Maestro siempre se ha sentido muy culpable por ello… Para que lo entiendas, en el momento en que ocurrió todo él se estaba planteando si divorciarse de su mujer, si la vida que tenía era la que quería llevar, en fin, ese tipo de cosas, no se encontraba bien por aquellos entonces consigo mismo… y de repente pasó aquello.
-Entiendo…
-Nosotros… bueno, se puede decir que cambiamos su vida, sobre todo Manish –sonrió al recordar el cambio que había sufrido su Maestro en aquellos siete años trascurridos desde que se conocieron- tienen una relación muy especial. A Manish le molesta que no se lo haya contado, porque ella no quiere ocupar el lugar de su hijo, pero el Maestro es así, no tiene nada que ver con eso… lo ha hecho porque la aprecia de verdad y sabe que lo necesita. Manish es consciente solo que…
-Le molesta que no se lo haya dicho ¿no?
-Exacto; pero de haberlo hecho ella no habría venido. Mira ver si encuentras una linterna por algún cajón –le pidió cuando consiguió abrir la puerta levantándola levemente a la vez que empujaba, el francés rebuscó por varios cajones de la cocina, hasta que dio con unas cerillas- me valen, ¿vienes?
Guillaume se puso tras él a modo de respuesta, prendió una cerilla, y las escaleras estrechísimas se dejaron intuir un poco más allá del cerco de luz que entraba por la puerta. Descendieron, tuvieron que encender otra cerilla, abrieron la puerta del sótano, que también opuso resistencia, y tantearon la pared en busca de la luz.
-Está fundida –se lamentó. Encendió otra cerilla- alumbra aquí–señaló la pared que tenían a la derecha, donde su mano parecía estar tocando una cortina, el francés avanzó unos pasos, en efecto eran unas pesadas cortinas de terciopelo.
Las corrió hasta mitad de la pared, la luz entró como un torrente por el inmenso ventanal que ocultaban, el polvo les hizo estornudar varias veces. Guillaume miraba a su alrededor desde el centro de la sala, terminó de arrastrar tras de sí la pesada cortina hasta el lateral opuesto y pudo ver que el ventanal ocupaba toda aquella pared salvo las esquinas con columnas. El estudio, muy amplio, tenía las paredes de ladrillo visto, el cristal del ventanal estaba lleno de polvo, y aún así la cantidad de luz que entraba por él era casi desproporcionada. En la pared de la puerta, en el lado contrario al de la cortina, había una pequeña habitación que Guillaume identificó como un aseo. El lateral que quedaba enfrente estaba ocupado por una enorme estantería hecha en la misma pared de ladrillos con una piedra que supuso blanca, pero que ahora estaba gris y despostillada. La estantería formaba un ángulo recto con la esquina de la pared del baño, un cuadrado perfecto de solo dos lados en cuyo centro había una enorme y pesada mesa de madera de roble cubierta por una manta. Aún había varias cajas sobre las baldas de piedra, algunos lienzos apoyados en las paredes y una enorme alfombra raída que olía sospechosamente mal.
-Esta alfombra hay que tirarla a tomar por culo.
-Estoy de acuerdo –musitó el francés.
-Debe ser el estudio del que hablaba –musitó aún molesta Manish a sus espaldas- ¡las vistas son increíbles! –exclamó tras haber limpiado un poco el cristal con la mano.
-La verdad es que sí.
-Este valle es muy bonito.
-Es una garganta Guillaume –corrigió Manish-, no sé cómo se dice en francés, el valle es una llanura entre montañas.
-Oh gracias, me temo que no sé mucha geografía tampoco en francés –rió- tendremos que limpiar este cristal entonces ¡las vistas son trés jolie!
-Sí… tendremos que limpiar todo esto –Manish iba recorriendo las estanterías, destapó la mesa y fue cubriendo la alfombra con la manta- no sé vosotros, pero yo no pienso tocar eso ¿me ayudáis?
Entre los tres envolvieron la pútrida alfombra, que apestaba a moho y a otras cosas menos identificables, en la manta y la subieron hasta la calle donde la dejaron por el momento. Ella se asomó por el lateral de la casa, medio cuerpo sobre la barrera de hormigón. La casa parecía estar construida sobre la misma pendiente y tener los cimientos en la ladera, aún así…
-Hades ¿no crees que por aquí –señaló el sitio donde más o menos estarían las escaleras que bajaban al estudio- podríamos picar la pared y quedar las escaleras al descubierto? Es claustrofóbico.
-Sí –contestó tras sopesarlo un rato- y podríamos ampliar un poco el descansillo para que haya más espacio y luego hacer un arrearte paralelo a las escaleras. Con una pequeña tapia bastaría.
-¿Te encargas tú?
-Sí claro, podemos empezar mañana; esta tarde habrá que ir a comprar materiales.
Volvieron a entrar en la casa, abrieron todas las ventanas para que se ventilase, olía a cerrado y a humedad, aunque el moho parecía reducirse al cuadrado de la alfombra. Comprobaron los grifos y las luces, apuntaron todo lo que no funcionaba o estaba estropeado, sacaron a la calle los muebles que había que tirar y finalmente se pusieron a hacer una lista de todo lo que iban a necesitar mientras se fumaban un porro y se bebían unas cervezas que Guillaume había ido a comprar.
-A los materiales para la obra hay que añadir la pintura, los materiales para restaurar los muebles…
-… los productos de limpieza –ella iba apuntando, mientras Hades enumeraba y Guillaume fumaba.
-… los productos de limpieza, las bombillas para toda la casa, no hay ni una sana, y un grifo nuevo para el baño de arriba y el fregadero, bueno, el fregadero hay que cambiarlo entero.
-Más que nada porque es una pila
-Sí, más que nada por eso –rió Hades, que le pasó el porro-. Bueno, qué más… el colchón obviamente, las ventanas, una nevera, una lavadora, ¿tele?...
-…No ando muy boyante ¿sabes? La tele es prescindible y la lavadora también, he visto una lavandería viniendo para acá.
-¿En serio Manish vas a andar con ese trajín?
-Hasta que vuelva a tener coche, lavaré en tu casa; paso de gastarme dinero en cosas prescindibles.
-A lo imprescindible entonces… -siguió pensando- entonces creo que ya ¿no?
-Las paredes del baño de arriba hay que enlosarlas, un baño con pintura… -arrugó la nariz- y el suelo hay que echarlo otra vez, está asqueroso, lo mismo para el aseo de abajo.
-Y las cortinas –apostilló Guillaume- por lo menos para estas ventanas, porque todo el mundo que pasa, mira –y era cierto, todos los transeúntes que habían pasado por delante de la casa se habían parado a mirar.
-Y unas cortinas por cortesía de mis futuros vecinos indiscretos.
-Pues van a tener comidilla para rato entonces –rió Hades.
-Ni que lo digas –secundó Manish- Yo creo que si nos vamos ya… vamos a cerrar todo y de camino a casa nos pasamos por alguna ferretería o algo, y esta tarde terminamos de comprar el resto.
-Tendremos que ir al polígono.
-Habrá que aprovechar que tenemos el coche hasta mañana.
-¿Os parece comer fuera? –inquirió Guillaume despeñando la colilla por el agujero de la lata.
-No muy boyante significa que no tengo pasta Guillaume –rió Manish.
-Yo os invito –dijo mientras se levantaba y comenzaba a cerrar las contraventanas.
-Como quieras –aceptó tras una mirada cómplice con Hades- cierra solo las contraventanas, que se siga ventilando esto.

Hace más de 4 años

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#4

Cerraron el resto de contraventanas, cogió la mochila y salieron bajo el abrasador sol de las dos y pico de la tarde. Se pasaron por una ferretería para comprar bombillas y luego fueron al centro de la ciudad. Comieron en un bar de raciones, rabas, alitas de pollo, croquetas y unas cuantas jarras de cerveza. La sobremesa se hizo aún más larga que la comida, e incluso los camareros parecían querer unirse a la jarana.
-¡Pues yo creo que deberíamos salir esta noche! –la jarra rebosó de espuma cuando terminó de llenársela.
-¿Y por qué volver a casa? –objetó ella.
-¿No tenemos que ir a comprar las cosas?
-Ay querido Guillaume… -suspiró Hades, el sol, que se colaba por los huecos de las sombrillas, le rozaba suavemente la cara; estaba medio tumbado en la silla, con las piernas estiradas, la cabeza apoyada en el respaldo y los ojos cerrados, disfrutando de la apacible sensación de tener el estómago lleno, la cabeza nublada por la cerveza y el cuerpo como suspendido en el aire- ¡qué poco sabes aún de la cultura española! Las cañas siempre son extensibles a los cubatas y la sobremesa… es uno de los mejores placeres de la vida… -suspiró, se estaba quedando dormido.
-Sí como la siesta ¿no? –le empujó y el brazo apoyado en el posabrazos se resbaló, haciéndole abrir los ojos- si vamos a empalmar, vamos a dar una vuelta por ahí a ver qué nos encontramos.
-Manish… ¿ahora?
-¡Claro que sí! Me juego lo que quieras a que en estos tres meses no te has levantado ningún día antes de la una… tienes reservas de sueño más que suficientes.
-No te voy a mentir, la verdad… -musitó reincorporándose- ¡camarero! –un joven alto, de pecho amplio, con un enorme aro de metal en la oreja y grandes patillas se acercó al reclamo- ¿sabes a dónde podemos ir por aquí cerca?
-Hombre… depende de lo que queráis hacer –objetó con una sonrisa, mientras recogía los platos sucios de la mesa.
-Seguir bebiendo –sonrió Hades, como si fuera evidente.
-En ese caso hay un torneo de billar en un pub irlandés de la Ruta 76, creo que estáis a tiempo de inscribiros, como excusa para beber claro.
-Mmmmm parece interesante, desde luego los irlandeses saben hacer y sobre todo beber cerveza, es un dato a tener en cuenta –Guillaume comenzó a reír, no sabía muy bien si por la teatralidad de Hades o por el efecto de las no sé cuántas jarras que se había bebido- ¡Guillaume! ¿estás preparado para viajar a Irlanda? -el camarero se fue entre risas cómplices con sus compañeros, al parecer eran el divertimento del personal- será un viaje arduo y lleno de peligros, pero piensa en la rubia que nos espera… ¡o en la negra! Además podemos ganar unas perrillas con el billar.
-¿Tan seguro estás de ganar? –objetó mientras recogía las cosas.
-Por favor Manish… ¿con quién te crees que estás hablando? ¡Me voy a comer a todos esos irlandeses rubiales!
-¿Sabes que no habrá irlandeses de verdad, no?
-Bueno, eso tú no lo sabes… –se apartaba la melena de la cara intentando no perder el equilibrio- y aunque fuera así… ¡hay cerveza que es lo que importa! ¡Cerveza dorada en cuernos muy grandes!
-Esos son los vikingos –rió Guillaume.
-¡Yo soy un vikingo! Y como tal, les ganaré al billar.
-Y como tal te beberás su cerveza.
-¡Nos la beberemos, queridos camaradas! –exclamó a la vez que les pasaba un brazo por encima- hay que celebrar que habéis llegado, y no encuentro mejor ocasión que esta.
-Más que nada porque no hay otra cosa que hacer.
-Por lo que sea. El caso es que vamos a ganar al billar y con la pasta…
-...¿nos vamos a cenar?...
-¡Guillaume!, ¡qué estrechez de miras! Nos vamos a drogar –susurró entre risas.
-¿Lo dice en serio?
-¡Claro que lo dice en serio! –Hades estalló en una carcajada- ¡hay que patear el culo a esos irlandeses!
-¡Por fin estás conmigo!¡somos unos vikingos con un plan! –gritó triunfal, deshaciéndose de su contacto y caminando peligrosamente hacia atrás mientras hablaba.
-¿Beber cerveza, jugar al billar y drogarnos?
-¡Exacto!, ¿no te parece maravillosa la vida, querido Guillaume?
-¿Es siempre así? –preguntó por lo bajini; Hades se perdía al fondo.
-Casi siempre –sonrió- ¡anímate Guillaume! –exclamó al ver su reticencia- ¿no querías experiencias?, si te quedas con nosotros, este es solo el principio.
-Si me miras con esos ojos mientras lo dices no me inspiras mucha confianza.
-Míralo de este modo: todo lo que creías saber lo has desaprendido y ahora… tienes que averiguar quién eres; si ya no conoces lo que te rodea y los cauces de conocimiento normales los has desaprendido, tendrás que recurrir a otros cauces ¿no crees?, de lo contrario no sabrás nunca quién eres.
-¿Y por qué querría desaprender lo que sé?
-Porque me dijiste que habías salido en busca de experiencias ¿no es cierto? –asintió.
El pelirrojo miró al frente, habían coronado la cuesta, un simple cruce de calles le hizo tener la sensación de que el mundo estaba a sus pies, y eso le hizo sentir bien, pero la facilidad con la que le habían convencido los argumentos de Manish le roía ciertos instintos primitivos.
-¡Oh venga Guillaume!, ¿tienes miedo?
-¿Siempre eres tan convincente?
-Yo no te he convencido de nada Guillaume –objetó como si fuera evidente- solo he apelado a algo que tú ya intuías, ¿vamos?

Hace más de 4 años

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apoptosis
Rango13 Nivel 60
hace más de 4 años

Aprender a desaprender es una parte importante en el aprendizaje


#5

El pub irlandés estaba en la esquina de los bajos de un gran edificio junto a una multitienda, una tienda de electrónica y un mesón. Los cristales eran azules y verdes, y la fachada era la típica fachada de un pub irlandés, con su letrero en grandes letras negras y todo, "The Ireland corner". El interior no decepcionaba, todo estaba muy sobrecargado, la barra, de ángulos cuadrados, tenía seis grifos antiguos de barril, y era lo único despejado del local. El pie de barra estaba decorado con carteles de lata de publicidad antigua irlandesa, las paredes también tenían este tipo de carteles, postales, fotos, folletos, recortes de periódico, matrículas, tarjetas de visita, carteles luminosos… Detrás de la barra un enorme expositor de madera oscura ocupaba toda la pared. En él había botellas de alcohol de todo tipo, desde whisky y ron de cien euros la botella, a vodka y un amplio surtido de ginebras; pero la mayor parte del espacio estaba cubierto por cervezas de todo tipo, a Hades le hicieron los ojos chiribitas cuando entró. También había multitud de jarras y vasos de formas imaginables…
-¿Qué es eso?, ¿ves? –estalló en carcajadas- ¡un cuerno de vikingo!, esto es una señal, hoy será un gran día.
-Hades, espera…
Hades había llegado casi corriendo a la barra, Guillaume y ella le siguieron entre las mesas de roble oscuro, el bar era muy profundo y bastante cuadrado, la mesa de billar estaba al fondo, con más mesas y sillones bajos de cuero junto a la pared.
-¿Y qué me dices de ese torneo de billar del que he oído hablar?
-Has oído hablar de él muy tarde, amigo.
-¿Ya no podemos apuntarnos?, ¡venimos expresamente para eso! –se lamentaba dramáticamente; el camarero, un irlandés de verdad, reía mientras limpiaba un vaso.
-Mi amigo viene un poco perjudicado –se apresuró a excusar- por qué no nos vas poniendo tres pintas de…
-¡Déjame elegir a mí!
-¡Y a mí!
-Te deseo suerte –el irlandés la miró divertido- ¿el baño?
Siguió las indicaciones del muchacho
…la verdad es que es muy guapo, guapo y atractivo, tan alto, con ese pelo tan largo y rubio, esos ojos tan azules y esa barba que…
Los baños eran muy amplios e igualmente barrocos, dos lavabos, una encimera de mármol y madera oscura, decoración exquisita… casi parecías estar en los baños de un palacio. Entró en el servicio, se lavó las manos y se atusó el pelo, ya lo tenía bastante largo. Se retocó los labios, siempre rojos, y se miró la pestaña.
... ese irlandés puede que tenga que tumbarlo como lo haría un vikingo…
-Manish ¿puedes venir, Hades la está liando?
-Joder… -se lamentó, aunque con una sonrisa- ya empezamos.
-No sé qué te costará hacerme el favor de apuntarme, ¡si aún no ha llegado la gente!
-El plazo para apuntarse ya acabó.
-¿Y qué? –se exasperaba Hades con las manos en la cabeza- no importa que haya acabado, no causa ningún perjuicio que me apuntes ahora… ¡no rompemos la igualdad de oportunidades hombre!
-Pero es que el plazo ha acabado.
… esto va a ser un bucle interminable…
-A ver, ¿qué pasa aquí Hades?
-¡Estos norteños…!
-… no sueltes el topicazo del día –se apresuró a interrumpir, el irlandés también era fuerte- ¿cómo te llamas?
-Kurt
…¿en serio?, ¿en serio se llama Kurt?...
-Muy bien Kurt –sonrió, es que no podía evitarlo- vamos a hacer un trato ¿vale? Tú no estás dispuesto a inscribirnos, y nosotros estamos empeñados en jugar… ¿qué tal si hacemos una apuesta? –hizo la pregunta como si se le acabara de ocurrir.
-Te escucho.
-Si yo te venzo bebiendo cerveza, la que tú elijas, ellos podrán jugar; si vences tú, no podrán jugar.
-No dará tiempo a que me emborraches antes de que vengan los jugadores –se jactó cruzándose de brazos para reforzar su postura, la camisa beis se le arrugó y los músculos de los brazos se le marcaron; sin embargo, había bajado la guardia- entonces... nos inscribes previamente y, si ganan, el premio será para ti a cambio...
-...¿cuál es el premio, a todo esto? –interrumpió Hades, que no le gustaba el rumbo que llevaba la negociación; él quería ganar, y él quería el premio, aunque fuese un cacho de diploma.
-Doscientos euros en metálico, un barril y una copa enorme llena de cerveza negra.
-Manish no me jodas…
-Calla… –él entendió, bastó que le mirase un instante- ¿accedes o no?, en cualquier caso, no pierdes nada.
-Es cierto... –se rascó la barba, lo que le volvió a provocar una sonrisa- de acuerdo. El torneo comienza en una hora.
-Pues ponte otra pinta, irlandés, habrá que brindar para sellar el pacto.
-Ahí te he visto Guillaume; ya has oído al francés, ¡esta noche vamos a salir de aquí cantando la Marsellesa! –exclamó abrazando al chaval, que no sabía lo que se le venía encima...

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#6

La cerveza corrió por litros hasta que llegaron los primeros participantes. El irlandés iba a buen ritmo, e iba apilando las jarras vacías debajo del mostrador. Resulta que a ese pub sí que venían irlandeses de verdad. Todos ellos muy altos y muy robustos, Hades pasaba por no más que un niño entre ellos, y el francés en seguida congració con un grupo de tres. Les llamaba a gritos desde el fondo para hacerse oír; se apresuraron a acudir, el tal Kurt atendía a sus compatriotas a una velocidad asombrosa, parecía saber qué quería cada uno de ellos exactamente.
Los irlandeses no tardaron en coger el ritmo; la cerveza corría por toda la sala. Resultó que los tres chavales con los que estaba Guillaume eran estudiantes Erasmus; estaban en tercero del grado de historia. El que parecía llevar la voz cantante tenía el pelo oscuro, que a la leve luz del local parecía negro y los ojos grises; sus rasgos eran muy marcados, y parecía muy carismático. Los otros seguro que eran hermanos, los dos de pelo castaño casi rubio, uno alto y delgado, y el otro igual de alto pero un poco gordo. Ambos tenían la piel muy blanca y las mejillas sonrosadas, el más delgado parecía ser más extrovertido y el otro más serio, pero los dos estaban atentos a la conversación.
-Por lo visto se hace todos los años. También hacen torneos de dardos, nos podríamos apuntar, ¿eh Guillaume?
-¡Si sigo por aquí, por mi perfecto!
-¿Eres también Erasmus? –preguntó el flaco.
-No, no, mochilero.
-Oh…
La sala se seguía llenado, había pocas mujeres en comparación con la enorme cantidad de testosterona. El camarero seguía igual de afanado en su tarea, un hombre con barba acercó una silla al billar y se subió en ella, desde allí llamó la atención de la concurrencia con un fuerte carraspeo que tiró media jarra al suelo.
-¡Camaradas!, ¡Vamos a jugar! –el público estalló en aplausos y gritos de aprobación, y la gente se fue moviendo, colocándose según los determinados grupos.
El hombre en la silla comenzó a leer los nombres de los grupos y sus miembros de una lista que le acercaron. Los grupos que no tenían a todos sus miembros presentes se eliminaron sin más. El camarero sacó una pizarra con el diagrama de la clasificación y la colocó encima de la barra; se sortearon los turnos y comenzó el torneo entre vítores de aclamación y gotas de cerveza.
El grupo que habían formado Hades y Guillaume jugaba en tercer lugar. Los primeros afortunados fueron un grupo formado por dos parejas de moteros. Iban con sus chupas y todo, y tenían unas maravillosas Harleys aparcadas en la puerta. La risa atronadora de uno de ellos se elevaba por encima del local cada vez que conseguía meter una bola. El ritmo de los irlandeses ya había superado al suyo hacía rato.
-¿Qué tal vas?
-Ahora estarán pendientes de la partida durante un rato –suspiró, mientras se secaba el sudor de la frente y se echaba una jarra- ¿no terminas esa?
-Échame otra –pidió tras acabarse de un trago lo que quedaba.
-¿Estás segura de que puedes ganarme?
-Lo mismo podría preguntarte.
-Te saco dos cuerpos, pajarito.
-No tiene nada que ver… -se reafirmó con un trago- ganaré la apuesta…
-Estás decidida.
-Igual que tú –le sostuvo la mirada lo suficiente para que quisiera más y se fue con Hades y Guillaume.

Hace más de 4 años

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#7

Estaban al lado del billar, junto con la mayoría del bar. Comentaban cada jugada con los irlandeses, y Hades ya había entablado conversación con el grupo de al lado. Guillaume reía con una jarra en la mano que ahora mismo pesaba más que su equilibrio, y ella no podía evitar sonreír… desde luego iba a ser una gran noche.
-¡Eh Manish! –acudió junto a Hades.
-Mira, ¡te presento a unos buenos camaradas!, tú ya me entiendes –la mirada le proporcionó todas las palabras que no necesitaba a oír- seguro que podemos llegar a llevarnos muy bien esta noche ¿eh?, ¿qué decís camaradas? –jaleó mientras alzaba la cerveza y comenzaba a saltar a ritmo de la música, los irlandeses de alrededor le imitaron- la amistad entre los pueblos es algo muy bonito, creo que si los pueblos en guerra bebiesen más cerveza juntos o fueran a solucionar sus problemas a un bar como este… ¿pero qué clase de música…? Dile a tu amigo Kurt Cobain que ponga música de verdad para la ocasión, ¿qué música de mierda es esta? –la cerveza se desperdigaba como lluvia por todos lados- ¡estoy en un bar irlandés y quiero escuchar música irlandesa coño! –su reivindicación fue gratamente acogida por la opinión popular, que le mostró su apoyo con pesadas palmadas en la espalda y cerveza gratis- ¡camarero!, ¡una de música irlandesa!
Por respuesta el mismísimo Kurt Cobain le puso una canción típica irlandesa que desató la hilaridad del público. Los jugadores dejaron de jugar, las jarras se volvieron a llenar, las risas y los gritos las desbordaban… Hades ya era el rey de la fiesta, a partir de ese instante no recordaba haberle visto pagar ni una sola jarra. Guillaume no cesaba de reír con los tres irlandeses y ella se puso a bailar con el motero y su palo de billar. Al poco rato casi todo el mundo estaba bailando, y el camarero tenía que pedir que no se subieran a las mesas, y que siguieran jugando. La seriedad del torneo se acabó imponiendo, los participantes bajaron un tanto el ritmo, aunque el umbral ya estaba alto.
-¿Cuántas llevas, pajarito?
-¡Siete! –y vaya si las notaba.
-¿Siete? Ve diciendo a tus amigos que ya han perdido.
-¿Cuántas llevas tú, a ver? –intentó contar las jarras apiladas, pero le resultó imposible.
-Doce, y estoy yendo con calma; en condiciones normales, ya no tendrías ocasión de alcanzarme, y dudo mucho que lo hagas.
-¿Ah sí? –acompañó su inquietud con una mirada que contentase las ganas que le había dejado antes- ¿estás seguro…?
-¿qué? –sonrió y se aceró a su oído.
-Estas seguro de que no puedo… ¿alcanzarte? –le mordió levemente la oreja y pudo sentir como la piel del cuello se le erizaba.
-¿Pretendes distraerme para que no beba más?
-No, de eso se encargan los clientes –le ofreció su mejor sonrisa y se fue, dejándole en manos de una mujer irlandesa, rubia, no tan alta como para llamar la atención por eso, pero preciosa.
Guillaume seguía con los irlandeses y Hades ya estaba con otro grupo, se acercó a él y le dio la copa:
-Toma, ayúdame, que este va muy rápido.
-¡Eso son trampas Manish!
-¿En serio me dices eso?, ¿tú?
-No te voy a ayudar, yo juego, tú bebes; los doscientos euros serán para los tres.
-¡Oh vamos, Hades! –él le pasó un brazo por el talle.
-Así la fiesta será más interesante, ya está acabando el segundo grupo, les queda una bola, nos tienes que animar ¿eh?
-Sí, qué tal si me saco las tetas y me tiro cerveza por encima.
-Es una buena idea –la mirada al canalillo ya lo decía todo por él.
-No me distraigas del irlandés, es duro.
-¿Por qué bebe más que tú?
-¡Nos toca! -informó Guillaume introduciendo la cabeza entre ambos.
-¡Vamos allá nenazas!, ¡a plantar los cojones españoles en esta isla irlandesa!
Los irlandeses respondieron con vítores igualmente, a estas alturas de la noche, Hades se había hecho con todos ellos. No le faltó surtido de cervezas y de comida mientras duró la partida, y Guillaume también se hizo respetar, era muy bueno.
-¡Toma esa! ¿Has visto esa? –exclamaba tras haber metido la tercera consecutiva.
-¡Mierda de niñatos, nos van a pulir Derek!
Los contrincantes eran dos rudos irlandeses que fumaban puros pese a que por aquellos entonces ya estaba prohibido fumar dentro de los locales. Uno de ellos tenía una gran tripa y una voz extremadamente grave y honda, y el otro tenía unas manos enormes y era muy bromista, le seguía el juego a Hades con gusto.
-Y así es como se demuestra, querido Guillaume, que la edad y la habilidad no son proporcionales –hizo reír al auditorio con su postura de erudito tiznando el taco de forma remilgada- ¡Y toma otra! Ahí tenéis malditos irlandeses, ¡la artillería española avanza!

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#8

Aprovechó para cenar algo, toda la concurrencia estaba en torno al billar, comiendo, bebiendo… ella se pidió un boxty con huevos fritos y bacon. Kurt se quedó allí mientras comía.
-Está muy rico.
-¡Gracias!, es un plato típico irlandés, a mi me gusta con ternera.
-¿Lo había con ternera? –él sonrió y le rellenó la jarra a modo de disculpa.
-¿Cuántas llevas?
-Diez.
-Bebes lento, pajarito.
-Tengo mi estrategia, ¿tú cuántas llevas?
-Diecisiete, aunque he perdido tiempo mientras servía la cena a esta panda de irlandeses borrachos.
-Lástima –bebió un buen trago- pero seguro que te repondrás ¿Cuántos años llevas con este bar?
-Unos diez años, lo abrí cuando cumplí dieciocho.
-Vaya… toda una historia sin duda.
-¿Tú eres de aquí?
-No… llegué a la ciudad ayer.
-Para quedarte, espero.
-Sí, para quedarme.
-¡Manish!
-Tu amigo la está liando… -miró en la dirección que señalaba el dedo, Hades se disponía a tirar de una forma extraña, de momento estaba encaramado encima de la mesa.
-¡Esta por Manish!, ¡nuestra manager! –gritó- todo hombre tiene que tener un tiro especial, y este es el mío –respondía a quien intentaba bajarle.
El caso es que tiró y logró meter la bola. Su fama en aquel lugar se consolidaba antes de que hubiera salido por la puerta. Estaba ya sin camiseta y su piel totalmente blanca brillaba por el sudor; las greñas negras se le pegaban en la cara pero no perdía la sonrisa mientras se las apartaba, la gente estaba con él, y eso le encantaba.
-¡Van ganando! –exclamó el irlandés flacucho a su derecha, el que había intentado, en vano, imponer cierta cordura en su amigo- ¡cabrones a animar a los nuestros, joder!!
Los irlandeses se mostraron de acuerdo entre gritos de aprobación y comenzaron a entonar una canción antigua irlandesa, "La alondra por la mañana", poco a poco se les fue uniendo el resto de voces hasta que al final Hades se acabó pareciendo más a un guerrero con guadaña que a un hombre borracho jugando al billar; en seguida se aprendió el estribillo y se unió a la canción, estaban a seis bolas de ganar. Kurt cantaba la canción como uno más, y sus ojos parecían estar muy lejos; el boxty estaba exquisito.
-¿Te trae buenos recuerdos?
-Muy buenos –sonrió- la cantaba con mis abuelos en Irlanda, eran jornaleros.
-Entonces disfruta de la canción –hizo ademán de irse, pero él la detuvo cogiéndole el brazo.
-Prefiero disfrutar de ti, que estás aquí.
-La canción también.
-Pues imagina las dos cosas a la vez –estaban tan cerca que era inevitable que se besaran su barba le pareció suave, y olía a alcohol de una forma tan apetecible…
-¿Cuánto le queda a la canción?
-Más de la mitad –su sonrisa le hizo sonreír también, aunque no sabía por qué.
-¿Me invitas ahí dentro?
-Espera –fue a la minicadena y puso una canción, era la instrumental de la que estaba sonando, el público se vino arriba cantando con más ahínco- ahora es como si hubiera vuelto a empezar, y después de esta viene otra que también van a cantar.
-A lo mejor necesitamos otra –él la cogió en volandas y la dejó en el suelo al otro lado de la barra.
-Ya se nos ocurrirá algo.
Su boca sabía a cerveza. Sabía que ya había ganado la apuesta; le quitó la camiseta y comenzó a besarle por el cuello y a acariciarle hasta acabar de tumbarle. La música seguía sonando, las voces entonaban al unísono la canción del labrador…“¡oh que sea mojado mi amor y siempre tan frío!, me levantaré mi querida Floro e iré a mi redil. ¡Oh no, mi radiante Floro!, no es eso, hace un sol radiante y la alondra está volando”… contó dos bolas más a favor de Hades, hundía los dedos en la espalda del irlandés, y se perdieron en el músculo. Sus ojos azules eran tan claros y brillantes, que casi le parecía estar follando en el borde del mar.
La canción terminó y empezó otra que desató la histeria de su amigo, y eso que no era la versión de Metallica; Whisky in the jar volvió a unir las voces del auditorio. Puso el mar a sus pies, y no tuvo reparos en perderse en él… la cerveza, la música y el compás de los movimientos bruscos le hicieron sentir por un instante que estaban solos en una rocosa playa irlandesa… su pelo rubio en el agua, la sal en la cara, la arena pegada al cuerpo bañado de sudor… “primero saqué mi pistola, y luego saqué mi estoque; dije, la bolsa o la vida, o el diablo puede llevarte”… Se oyeron los vítores de Guillaume y de Hades por haber ganado, pero aún había tiempo, el irlandés tomó la iniciativa y sintió que las piernas le fallaban por el embiste del mar. Los vítores continuaban, los irlandeses seguían cantando, Hades seguramente se habría vuelto a subir al billar… pero ellos estaban allí, y era imposible que el tiempo no se detuviera mirando en aquellos ojos…
Aún le parecía seguir sintiéndole mientras se vestía lo más rápido que podía y se escabullía por el fondo de la barra; se fue al baño, el irlandés le guiñó un ojo, al parecer habían pasado inadvertidos, no pudo reprimir una sonrisa. Luego corrió a unirse a Hades que, en efecto, estaba encima del billar, bebiéndose una jarra de un trago, los irlandeses le coreaban, la cerveza de esparramaba… “fue a las seis o tal vez las siete, vi al Capitán Farrel, salté con mis pistolas y lo fusilé con los cañones”… Guillaume se dejaba querer por la concurrencia y pasaba los palos al siguiente grupo.
-¡Sí!, ¡esta noche me veo bebiendo cerveza negra en el piso! –exclamaba Hades, la gente le paraba para felicitarle, solo quedaban otros dos grupos por jugar.
-¡Yo creo que vamos por buen camino!
-¡Vamos a brindar tíos! –Guillaume alzó la cerveza y arqueó el cuerpo.
-Por la cerveza negra que hoy ganaremos, pero mañana beberemos, porque hoy… yo no creo que pueda.

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#9

Brindaron entre risas y salieron a echarse un porro. Guillaume había parado de beber, y se comía su segundo Boxty, que debía de saberle a gloria, porque no paraba de poner los ojos en blanco.
-Estos irlandeses saben cómo hacer las cosas más ricas, o no sé si es por la cerveza, que hace que todo esté mejor.
-Será por la cerveza –masculló Hades con el papel en la boca mientras picaba.
-No sé, pero esta especie de crepe dos punto cero está de cojones –escuchar la palabra "cojones" en boca de Guillaume provocaba mucha risa a Hades, al final se acabó liando el porro ella.
-¿Tú ya paraste de beber?
-Me puedo permitir relajarme un poco, ¿cerillas?
-¡Hemos ganado de forma aplastante tío! –exclamó Guillaume- otra vez más y a la final, ¿se juega hoy también?
-Sí, claro, no me jodas que no vas a aguantar francesito…
-Pues… de momento no sé qué decirte camarada, pero la cosa está de cojones.
-¡oh venga! ¡No me extraña que zurráramos a Napoleón!
-Y ahí sueltas el topicazo que antes te has aguantado.
-No, el de antes era de irlandeses.
-Toma y calla.
-Pues si él no es una baza segura… –escupió en el suelo teatralmente y le miró con hostilidad, Guillaume siguió comiéndose su Boxty impasible- tendrás que jugar tú, ¿estás en condiciones?
-Hades, ¿en serio me preguntas tú eso? –le miró de arriba abajo y él rompió en carcajadas, de las que no pudo evitar contagiarse.
-Yo te prometo que aguantaré, ¿en qué condiciones?, no lo sé, sólo espero por el bien de la tarde de mañana que seas lo suficientemente buena al billar y me ayudes a pulir a esa panda de irlandeses borrachos…
-Al menos me los has dejado bien borrachos ¿no?
-La mayoría… pero son duros, tenías razón.
La noche siguió discurriendo, y los cubatas inundaron la madrugada. El ambiente, que traspasaba la puerta, había hecho que más gente se acercara al local por curiosidad, y la mayoría se quedó para ver en qué acababa la cosa. Otros se fueron yendo, vencidos por la cantidad ingente de alcohol que se estaba sirviendo aquella noche, hubo una franja de la madrugada en la que los taxis hacían cola en la puerta. Hades había parado de beber para mantenerse, pero volvió a empezar justo antes de la final.
Guillaume hacía tiempo que había caído y dormía estirado en un sofá del fondo. Los irlandeses estaban desatados, y la final se presentaba, cuanto menos, cómica, pues la totalidad de sus participantes estaban borrachos. Acertar a coger el palo para algunos había supuesto un auténtico problema, cuanto más apuntar y dar a la bola; el azar metía más bolas aquella noche que cualquiera de ellos, y Hades estaba eufórico por ver tan cerca la obtención de su premio.
-¿Mañana sabéis cómo me quitaré la resaca?, ¡bebiendo la cerveza que os voy a ganar cabrones!
-Mañana lo único que vas a beber es lo que yo haya meado, niñato –el público rompió en estruendosas carcajadas, Hades en respuesta metió una bola, aunque ni él mismo podría asegurar cómo.
-¡Si! La diosa Fortuna no me ha abandonado, ¡gracias, gracias!... Vamos Manish, vamos a ganar de una vez a esta panda ¡que seguro que no puede beber más!
No se le podía decir a un irlandés que no bebiera, o que no bebía lo suficiente. Kurt también se había unido y observaba la partida comentándola con sus amigos, quedaban unas seis bolas por meter, no estaba segura.
-Venga Hades, que estamos en racha, ¡sí! –consiguió meter la bola roja- te toca, venga que de esta no se levantan, ¡a ver qué meados se beben mañana!
El irlandés no le quitaba ojo, aquellos ojos brillaban hasta de lejos con su pureza, las olas aún resonaban en sus oídos. Hades falló y cambió el turno, sus rivales seguían peleando con cierta osadía, pero la borrachera ya podía más que ellos, aún así lograron dar a la bola, que rebotó milagrosamente y entró. El tirador se preparó para volver a apuntar, arropado por los gritos de aclamación de los suyos, Hades miraba la mesa con el ceño fruncido, la cerveza en verdad le motivaba.

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#10

No le duró la preocupación mucho porque el tirador dio a la bola, que giró con rapidez y movió otras tres bolas, una de ellas se precipitaba peligrosamente hacia la bola negra, muy cerca de uno de los agujeros; los irlandeses contuvieron el aliento y Hades ya se preparaba para saltar, la bola giraba despacio, muy despacio, parecía estar deteniéndose antes de llegar… pero el golpecito que le dio a la negra fue más que suficiente para que se colara por el hoyo. Su amigo comenzó a saltar y gritar de alegría, ella se puso a saltar con él y los Erasmus fueron corriendo a despertar a Guillaume; sus contrincantes se cagaban en lo que fuera que se estuvieran cagando en su idioma, los irlandeses gritaban y reían mientras que Kurt iba a por el barril de cerveza y la gran copa de metal. Trajeron una botella que se descorchó entre los jaleos de la multitud, a Hades le llovían collejas y a ella le ofrecían jarras por todos lados. Su amigo, eufórico totalmente, se subió a la barra y cogió del expositor el cuerno de vikingo, que alzó victorioso como el mejor de los premios; la masa le coreaba, y de haber tenido un barco, habrían partido sin más demora hacia la Bretaña. Hades era único ganándose la simpatía de los demás, era una de sus habilidades, y además es que se los ganaba para siempre; todo el mundo conservaba un buen recuerdo de Hades si alguna vez se había cruzado con él, a no ser que le hubieran tocados los cojones, en ese caso, Hades hacía honor a su apodo.
-¡Este tanto va para el inframundo camaradas! –los irlandeses estarían dispuestos a seguirle a cualquier cruzada- ¿y sabéis qué?, ¡mañana me vengo aquí a beberme este pedazo de barril con vosotros! ¡Viva la república independiente irlandesa!
-¡Viva!
Las voces atronaron el local, el hombre que había leído la lista de nombres se abrió paso con el premio en metálico. Se hicieron una foto en mitad de aquel jaleo con todos aquellos irlandeses junto al barril de cerveza; todos bebieron de la gran copa de metal hasta que se agotó, Hades era lo suficientemente feliz con su cuerno como para no atender a nada más. La gente se iba yendo mientras tanto, y el local se vaciaba poco a poco, solo quedaban pequeños grupos moribundos, así que decidieron volver a casa. Se despidieron de los erasmus, a los que Guillaume prometió llamar algún día para salir, Hades se fue a despedir de aquellos grupos con los que había entablado amistad y seguían en el local, y ella aprovechó para decirle adiós al camarero.
-¿Vuelas ya pajarito?
-Eso parece.
-¿Te volveré a ver?
-Puede –sonrió;
…su sonrisa hace parecer aún más límpidos sus ojos…
-Veintitrés, pajarito…
-¿Quieres el premio?, yo solo he podido con catorce.
-Me conformo con que ese "puede" se convierta en un "vendré" -
…la persuasión con esos ojos debería estar prohibida…
-En ese caso, vendré.
-Y también quiero un beso de despedida –la barra los separaba, pero él se mostraba lo suficientemente flexible.
El día, pese a ser tan largo, se les había hecho cortísimo. Hades era incapaz de andar derecho, pero sacó la suficiente fuerza para ayudarla a cargar con Guillaume. A mitad de camino, el pelirrojo se fue despejando.
-¿Hay más Boxtys de esos?
-Más Boxtys dice, si lo que no sé es cómo todavía no has potado -fue acabar la frase, y Guillaume se libró de su apoyo para correr hacia un árbol y vomitar.
-Si antes lo dices…
-No te enfades, niña; vamos a ayudarle.
Volvieron a cargar otro trecho con él, hasta que recuperó un poco de fuerzas. Tuvieron que ir lentos para que Guillaume pudiera ir solo, por lo que la brisa del camino les ahuyentó la mayor parte de la borrachera.
-Francesito, mañana te quiero temprano para currar.
-¿Qué dice este? –se lamentaba con una mano en la cabeza, a Hades le bastó para reírse él solo.
-Está de broma, si él es el primero que no se va a levantar temprano.
-Temprano es ya.
-Tiene razón, está amaneciendo.
-Ya estamos llegando ¿no?
-Sí, aquí a la vuelta.
Hades llevó a Guillaume al servicio, ella aprovechó para entrar en el otro. Oyó el agua de la ducha y cómo Guillaume se quejaba lastimeramente porque el agua estaba muy fría. Le ayudó a secar al muchacho y entre los dos le trasladaron a la cama.
Le dejaron allí acurrucado con un cubo a mano, Hades musitó que se iba a duchar, y ella hizo lo mismo en el otro baño. Se secó y se fue a la cama; el roce de las sábanas en su cuerpo le provocó un escalofrío.

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#11

Hades no tardó en llegar, su sombra a contraluz se terminaba de secar; dejó la toalla tirada y la puerta abierta.
-Al francesito le va a costar pillar el ritmo –aún estaba caliente por el calor de la ducha.
-Es buena gente y muy extrovertido, me ayudará a integrarme estos primeros días.
-Pensé que ese trabajo me correspondía a mí.
-Prefiero integrarme contigo de otra forma, ¿entiendes?
-El irlandés te ha dejado con ganas ¿o qué? –preguntó con algo de malicia, pero también por curiosidad.
-Ya sabes cómo es mi libido.
-Lo sé –le acarició los labios como solía, como siempre aquella mirada parecía desnudarla más que sus manos- la he echado de menos por aquí –rió, enredaba sus dedos en su pelo para mirarla mejor.
Hacía dos meses que no se veían, y parecía que no se hubieran separado nunca. Contemplar tan de cerca aquellos rasgos que le eran tan familiares siempre conseguía calmarla, su sonrisa siempre parecía estar por encima de todo…
-Echaba de menos tu forma de hacer las cosas… -musitó en su oído, él no podía dejar de mirarla, de dibujarla a la tenue luz que entraba por los huecos de la persiana.
-…te tuviste que venir conmigo… -sus manos se entrelazaron y se crisparon- así no tendría que haberte dejado de mirar ni un instante…
-… ahora es mejor ¿no crees?
-Siempre es mejor –se jactó poniéndola debajo con un ademán firme y decidido, acarició su cuerpo entero con la mirada, le encantaba mirarla mientras la penetraba- ¿no crees?
-Sí… -él conseguía desconectar todos sus sentidos, aquella noche estaba segura de que descansaría bien después de dos meses; hundió las uñas en su piel y como tantas otras veces se acurrucó violentamente en su énfasis, luego su abrazo… era el único que no le resultaba agobiante.

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Gala_Sanchez_Montero
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 3 años

A lo mejor el mundo al que me refiero aquí es cierto que te puede quedar un poco alejado, no en espíritu ojo, sino más bien en referencias culturales propias de mi generación que se te van a pasar por alto. Normalmente en los comentarios hacen referencias a ellas y si tienes alguna duda en algún momento @Brando_Ballantine no dudes en preguntar!!