Dramaqueen
Rango7 Nivel 31 (1757 ptos) | Autor novel
#1

La vi marchar, corriendo bajo la lluvia, huyendo del monstruo en que me había convertido, la entendía a la perfección, una persona con un alma tan pura como la suya no podría estar con alguien con un corazón marchito y vacío. Dejó el café a medias, se marchó con los ojos hinchados y con el maquillaje corrido...
Me citó en la cafetería donde nos conocimos, yo llegué puntual, ella con diez minutos de retraso. Pidió lo de siempre, un capuchino con chocolate y una rebanada de pan de zanahoria, yo me limité a un americano, me deleitaba con mirarla, a pesar de todo la seguía amando como un loco. "Tengo algo que decirte", dijo después del primer sorbo a su café, me imaginaba lo que iba a pasar, era inevitable, después de todo me había encargado de alejar de mí a toda la gente que amaba, incluso a ella. "Habla de una vez", le contesté, ella hizo un mohín y respiró hondo, pasaron diez segundos y por fin habló: "Últimamente has estado actuando extraño y no me das explicaciones, estoy preocupada porque te amo, pero eso no me detendrá... te estoy dejando en este momento."

Hace casi 4 años Compartir:

0

22
#2

A pesar de que una parte de mi estaba completamente triste, no me importó nada. "Si eso es lo que quieres, no puedo hacer nada para detenerte" le dije, pero era mentira. Podía hacer todo por ella, podía hacer lo impensable, lo imposible... ella era esa mujer que me daba las fuerzas para vivir, era la luz que entraba por mi ventana cada vez que el sol salía, era la razón por la cual yo, este cínico y egoísta payaso de la vida podría cambiar todo de sí. Pude haberle dicho otra cosa, pude haberle dicho que las cosas iban a mejorar, que iba a cambiar, pude haberle dicho lo que sea que ella quisiera escuchar con tal de que se quedara y terminara su café, pude haberle dicho la verdad, que la amo a pesar de ser un idiota, pude haberla besado, dejarla sin palabras y luego llevármela a casa y hacerle el amor como un loco desesperado, pude haber hecho miles de cosas para que se quedara, pero decidí dejarla ir...
Sus ojos, esa mirada me rompió el corazón... primero pude distinguir la tristeza, las lágrimas estaban formándose en sus córneas, estaban a punto de salir y luego, se abrió paso la rabia, la decepción, el enojo, la ira, la frustración, sobretodo la frustración. Ella sabía que yo le estaba mintiendo, ella sabía que yo la amaba; limpió unas gotas que habían escapado de sus ojos, se aguantó las ganas de llorar y el cielo comenzó a hacerlo, la lluvia empezó a caer, y con toda la diplomacia que su ser le permitió, le dio el último sorbo a su café, se levantó y partió sin decirme nada...
Me imagino todo lo que quería decirme, que dejara de mentirle, que le dijera la verdad, me diría que soy un estúpido, y la verdad es que sí, soy un estúpido. No pude despedirme de ella, no pude decirle lo mucho que la amo, no pude pedirle perdón por lo que le había hecho, simplemente no hice nada.
No hice nada, mas que observar como indignada, esa mujer tan despiadada contoneaba sus caderas al compás del "uno-dos" para salir de ese lugar... no hice nada, mas que quedarme sentado en esa misma silla durante dos horas más pensando en ella, no hice nada, mas que pagar la cuenta e irme de ahí tomando un camino opuesto al que ella había tomado, no hice nada, ni luchar por ella.

#3

En el instante en que llegué a mi casa, tratando de asimilar lo que había ocurrido, me dispuse a escribirle todo lo que pude haberle dicho, todo lo que le diría en ese momento, todo lo que me gustaría decirle después... fui a mi oficina, revolví el escritorio para encontrar las hojas en blanco que tenía ahí, mis lápices y mis facturas, mis trabajos y la taza sucia que seguía en el mismo lugar desde hacía dos días salieron volando, al fin encontré las hojas que necesitaba y comencé a escribirle...

#4

La carta.
Han pasado casi tres horas desde que me dijiste que me amas, pero que también me dejas, en ese momento no sabía que hacer y ahora tampoco, ya no estás, mi casa se siente sola, misteriosa, oscura, vacía... mi taza favorita se rompió mientras buscaba esta hoja, pero quiero que me digas una cosa, ¿estás bien? Yo no lo estoy, eras quien me mantenía con los pies en la tierra y ya no estarás nunca más, porque no voy a buscarte, ni lucharé por ti; y no es por orgullo ni cobardía, tampoco aplico "si amas algo déjalo ir" yo sé que si te vas no regresas, y aunque lo hicieras si te lo ruego, porque podría hacerlo, decirte todo lo que me arrepiento, decirte que aún te necesito, que sepas que sólo han pasado dos horas y cuarenta y cinco minutos desde que te vi y ya te extraño como loco, que no sé que hacer sin ti, que ya no sé como era mi vida antes de ti, que me perdí contigo, en tus manos, en tus ojos y en tu corazón, aunque yo te dijera todo eso y volvieras, te rechazaría, no porque no te ame, porque te amo, sino porque no quiero que estés a mi lado, es algo loco, te necesito, pero al mismo tiempo de quererte cerca, te quiero lejos de mi; y no es que no me convengas, mucho menos que seas poca cosa, la verdad es que soy digno, pero no de ti, la verdad es que deseo con todo lo que tengo, que me des tu amor y que no me lo arrebates, la verdad es que te necesito más que al café para estar despierto, la verdad es que sólo te necesito a ti para no sentir frío por las noches, pero también es verdad que tú necesitas otras cosas, necesitas nuevos lugares, nuevos sueños y nuevas aventuras, no necesitas un ancla, sino una vela, para ir con el viento.
Podría ofrecerte comodidad y ¿por qué no? también felicidad, pero no quiero que lo aceptes, quiero que seas libre y que no estés atada a mi, quiero que te liberes de mi posesividad, de mis celos, de mis arranques, de mi violencia, de mi falta de interés fingido, de mis mentiras... quiero que te liberes de mí.
Perdón por no luchar por ti, por no salir y perseguirte como hubieras deseado, pero dejarme es lo mejor para ti, no te preocupes por mi, seguiré con mis rutinas y poco a poco te iré olvidando, así como tú lo harás, y me duele todo y no siento nada, porque te he dejado ir, y nunca vuelvas porque no te quiero recibir; te mandaré tus pertenencias junto con mis cartas, no en un intento de hacerte sentir mal, puedes quemarlas todas en el momento que las recibas, puedes guardarlas y leerlas hasta que te sientas triste y quieras hablar conmigo, porque te hice la promesa de amarte para siempre y lo haré, aunque te hayas ido y yo me haya quedado, aunque nos hayamos superado, aunque todo.

Con todo mi amor, un servidor.