YessGuill
Rango12 Nivel 58 (12824 ptos) | Ensayista de éxito

En medio de la calle y bajo un chaparrón de agua, en la tarde de un domingo de mayo, él y yo discutíamos sobre su necesidad de acabar la relación y alejarse de mí. Argumentaba no querer hacerme daño, y por eso quería terminarme.
“¿Acaso tenía miedo? ,¿Realmente la diferencia de edad era una limitante?” Debí romperle los dientes pero solo agarré su rostro con fuerza y lo apreté tanto como si quisiera traspasarlo. Él agarró mi cara entre sus frías y mojadas manos y mientras gritábamos, me besó tan fuerte y profundo como si me extrañase hace mucho.
Sentí un calambre recorrer mi cuerpo con rapidez. Sentí como si saciara la necesidad de beber agua, pero entonces se alejó y me dijo:
-Tienes mucho que aprender de relaciones - y se marchó.

Han pasado dos años desde entonces y no supe de él hasta esta tarde en el restaurante de la Av 3. Mientras Adrián me propone matrimonio con una bella joya dentro de un pequeño cofrecito, se avecina justo detrás de mi novio, Edgard, con una sonrisa de lado y una copa llena de vino que derrama sobre el hombre frente a mí. Ambos nos levantamos de golpe.

Hace más de 3 años Compartir:

8

54
AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace alrededor de 3 años

Vaya, de coincidencias asi esta el mundo lleno.
A ver si puede mas la joya o el amor.

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace casi 3 años

Ya veremos en las proximas publicaciones

Fenix
Rango4 Nivel 15
hace más de 2 años

Muy buen inicio. Ahora toca esperar... Saludos

eleachege
Rango17 Nivel 81
hace más de 2 años

Esta presentación de historia se torna interesante @YessGuill. Luego te leeré con más calma y buscaré el tiempo suficiente. Un saludo y pendiente.

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace alrededor de 2 años

@TinadeLuis la pregunta es cuál amor; si el del pasado o el que la vida le regaló. Veremos qué sucede con mi tocaya en las próximas cajas.


#2

Entonces recordé el inicio de nuestra historia...
Edgard es mayor a mí, por 10 años. Lo conocí en el café "Bonjour" de la Av. Brava, el 29 de Noviembre del 2012. Yo tenía 19 años, era una chica con poca gracia femenina. Salía con un compañero de mi trabajo de medio turno, donde me desempeñaba como telefonista para una empresa de telecomunicaciones.
Entramos al lugar tomados de la mano, cuando mi mirada se clavó en un hombre apuesto, de ojos color verde, que me observaba a través de sus anteojos.
Solté la mano de mi acompañante y sentí una pequeña desesperación por querer salir de allí o borrar ese momento donde yo entraba al café con Juliano. La mirada de aquel extraño me hizo sentir desnuda, era profunda, pero me gustaba, así que quité los ojos del piso y me percaté que ese hombre extraño seguía observándonos.

Y aquí estamos, de pie frente a Edgard. Mi rostro ha cambiado súbitamente el gesto de intriga, a molestia y miedo. No quería que mi novio se enterara de quién era ese hombre que nos ha dañado la velada.
- ¡Pero qué has hecho hombre! ¡Me has empapado! - dice Adrián sumamente molesto - ¿Cómo es que no me has visto? ¿O lo has hecho a propósito?
- Oye amigo, me ha cogido un mareo y me he resbalado. Quiero disculparme - su voz guardaba algo de burla, pues sigue sonriendo de lado pero ya no me veía, sólo al que sería mi prometido justo en ese momento, de no haber sido por aquel incidente.

#3

- Oh, ¡por favor! Es usted un imbécil... - dijo Adrián.
Estoy paralizada. Mi mente no coordina oración alguna que mantenga un sentido coherente con lo que esta sucediendo. Tengo preguntas en mi mente sobre nuestro pasado juntos. "Por fin me he podido mover" Me paro frente a Edgard mientras coloco mi mano derecha en el pecho de Adrián, con gesto tranquilizador.

- Adrián, por favor coge tus cosas y vamos a casa. Por favor...
- Oh, Adrián. No quiero que piense que he actuado con la intensión de querer interrumpir su cena. Ha sido un mareo. Permítanme disculparme invitándoles una botella de... De vino -ríe. Adrián se vino encima, y lo detengo empujándolo hacia atrás mientras llega el personal del restaurante a pedirnos control.

Adrián tomó sus cosas, las mías, se disculpó con el personal y las personas que se encontraban observando la escena, atentos al desenlace.

-Mi bella, me excuso contigo por mi reacción - dijo Adrián mientras toma mi mano y la besa - Señores, me disculpo con ustedes por esta escena. Y usted... -refiriéndose a Edgard- Vaya con un médico para que le atienda su oportuno "mareo". Buenas noches.

Salimos del restaurante tomados de la mano mientras todos nos siguen con la mirada.
¡Pero qué pertinente ha sido Edgard! Pareciese que sabía que íbamos a estar allí.

Hace alrededor de 3 años

4

17
Gianfranco_1
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 3 años

Me encanta @YessGuill siento la necesidad de seguir leyendo. Visita mi perfil, saludos de Perú

Oasis
Rango11 Nivel 51
hace más de 2 años

Es interesante. Espero no te moleste, pero noté algunas cositas que pudieran mejorar: "pedir nos" debería ser unido y "Adrián tomó sus cosas, las mías y se disculpó con el personal y las personas que se encontraban observando la escena, atentos al desenlace" me parece que sería mejor si fuera de esta forma, pero es enteramente tu decisión "Adrián tomó sus cosas y las mías, se disculpó con el personal y las personas que se encontraban observando la escena, atentos al desenlace"
Espero no te moleste y suerte con el resto del relato.

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace más de 2 años

Gracias @Valeria_96 Si, lo que pasa es que escibo desde mi móvil y el "autocorrector" hace de las suyas. No te preocupes, me agrada que me puedan ayudar a mejorar. Saludos.


#4

Llegamos al apartamento y Adrián ha decidido darse una ducha. Yo no he querido acompañarle porque realmente estoy abrumada. No he dejado de pensar en lo maravillosamente atractivo que está Edgard y porqué aparece justo ahora: a su vez, en lo espectacular que es mi novio, en el tiempo que llevamos juntos, en la respuesta que estaba por darle. En mi...

Me coloco frente al ventanal de la terraza y la brisa fresca me va calmando, pero en su movimiento me llevó de regreso a mi vida hace tres años atrás.

-¿Qué te gustaría tomar mi flaca? -dijo Juliano. Lo miré y luego observé el menú que guindaba sobre el mostrador.
-Eh... Un café grande, y... ¿Un cupcake? -sonreí.
-Perfecto. Señor -dirigiéndose al chico que atendía la caja- quiero un mocaccino, un café grande y un cupcake. Mientras Juliano hacía el pedido, yo observaba al hombre de mirada profunda. Estaba leyendo. Le ha sonado el teléfono y...

-Mi amor... -susurró Adrián trayéndome de regreso al presente. Me abrazó cálidamente por la espalda y nos quedamos así un rato, sintiendo la brisa y disfrutando del paisaje, mientras acaricio sus manos.

Me volteo y quedamos cara a cara. Rozo su pecho desnudo con el borde de mis labios, mientras respiro su aroma. Subo la mirada y de inmediato recuerdo porqué me enamoré de él, porqué estuve a punto de aceptar su propuesta. Lo amo más de lo que pensé que amaría otra vez.
-Te amo Adru... Tu me completas, me impulsas a seguir. Me has enseñado tanto en tan poco... Encendiste de nuevo mi alma... Te amo inmensamente, y sí, acepto casarme contigo - sonrío y él se sonroja. Acaricia mi mejilla una y otra vez, creo que controla las ganas de llorar o algo. Tragó grueso y besa mi frente.
-Te amo Jess. Te amo más de lo que creí que podía ser capaz de amar... Contigo he experimentado sentimientos que no creí posibles. Agradezco a la vida por haberme dejado vivir luego de aquel accidente. Te amo -acerca su boca a la mía y nos besamos- Gracias por aceptarme. Sé que no soy perfecto pero tu me haces sentir así, por despertar a tu lado, por tomar tu mano, por calmarme, guiarme, tolerarme, respetarme y amarme. Te amo mi vida...

Hicimos el amor ahí mismo en la terraza, sin importar si alguien nos veía. Parecía que nada fuera de nosotros dos, existiese.

La noche y la brisa nos cubren. Amaba a ese hombre con el que estaba tirada en el piso. No me explico porqué de momentos, Edgard, aparecía en mi mente como algún recuerdo breve.
Que casualidad haberle encontrado en aquel restaurante...

Gianfranco_1
Rango11 Nivel 52
hace casi 3 años

¿Qué sucederá con Edgard? Un saludo, me encanta la historia

SergioMaestri
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 2 años

Me gusta mucho el paso rápido y consecutivo entre pasado y presente @YessGuill Muy bien manejado


#5

Despertamos a la mañana siguiente abrazados y envueltos entre sábanas y cojines, frente al paisaje que tanto me gusta.
Deben ser las 7 de la mañana. Miro a mi alrededor y veo en el edificio que está frente a mí, a una señora de tercera edad sentada en la terraza de su apartamento, que parece estar observándonos. Creo que tiene algún gesto en su rostro con el que reprocha el hecho de que Adrian y yo estuviésemos durmiendo afuera, por suerte las sábanas nos cubren lo suficiente para no mostrar nuestra desnudez.

Me giro y quedo de frente a mi novio. Recuerdo de inmediato el día que le conocí, en medio de un accidente.
Yo iba en un bus de pasajeros hacia mi casa y él había tenido aquel accidente horrible. Su carro se coleó y dio vueltas en el asfalto. Increíblemente el asiento del piloto quedó intacto como él. Detuvieron el tránsito para levantar el hecho, pero cada cierto tiempo dejaban circular varios vehículos.
Mientras más me acercaba más curiosidad me generaba lo que había sucedido, así que me asomé por la ventana del bus y le pregunté a un chico sumamente atractivo que estaba sentado en el muro que divide la autopista. Varias personas habían bajado de los coches a ver la escena. Nunca pensé que él fuese el accidentado.
-¡Hey! ¡Chico! ¿Qué ha pasado? -dirigiéndome a Adrián. Él volteó a mirarme y sonrió, quizás porque yo tenía la cabeza y un brazo fuera de la ventana. El conductor comenzó a gritarme que no hiciera eso, y que si quería me bajara- ¡Ok... Ok! Pero no vaya a dejarme -le dije al conductor mientras me incorporaba al asiento para ponerme de pie. Me bajé del bus mientras otros pasajeros hacían lo mismo, pues llevábamos más de 40 minutos esperando para pasar. Caminé hasta ese chico que me había sonreído y él me miró de pies a cabeza. Por un segundo sentí que me escaneó.
-Hey, ¿qué tal? ¿Sabes qué ha sucedido?- le dije.
-Eres muy curiosa -rió.
-Es que el coche se ve muy afectado, ¿ha muerto alguien? Ay que horror...
-Pues no ha muerto nadie
-¿Y cómo habrá sido eso? ¿Y el conductor? ¿Cuántos iban?
-Eres muy curiosa, ¿para qué quieres saber, ah? -dijo mientras reía.
-Ah, pero que tanto... Simple curiosidad, además tu también estás aquí curioseando... ¿Ves que no soy la única? -reí. Él sonrió y me miró fijamente un par de segundos.
-Señorita curiosa, y un señor curioso, que... ¿Sería yo?- dijo con tono burlón.
-Eh, si... O sea, ¿no te causa intriga saber qué, cómo y porqué pasó?
-No... Igual yo se todas esas respuestas -dijo a secas. Lo miré fría.
-Ehh... Ok... ¿Un borracho?
-¿Cómo te llamas?
-¡Ves que si eres curioso! -reí y le di mi mano- Soy Jessie, mucho gusto...
-Adrián. Un placer conocerte Jessie - nuestras manos quedaron abrazadas un par de segundos, lo que me permitió darme cuenta de que su mano estaba helada. Escuché a un policía llamar a alguien en nuestra dirección, y al girar vi que el sujeto movía su mano llamando a Adrián. Volteé y él me miró.
-Yo soy el conductor de ese auto señorita curiosa. Debo irme -se levantó y caminó en dirección al accidente. Me moría de la vergüenza ¡Ash, porqué tengo que ser tan preguntona!

-Adru, mi amor, es hora de levantarse -digo mientras le lleno de besos la cara- Aún estamos en la terraza...
-¿En serio? -abrió los ojos como platos y echó una carcajada- ¡Ups! Te han visto desnuda, ¿qué estarán pensado de ti...?
-Y de ti - lo beso y me pongo de pie. La cobija se desliza por mi cuerpo mientras me va dejando al descubierto. Camino despacito hasta la sala mientras veo de reojo a Adrián.
-¡Dios mío, que osada es mi mujer! -se carcajea nuevamente- Que rico despertar así -se pone de pie y camina, igualmente desnudo, hasta donde estoy. Me carga y sienta sobre el mesón de la cocina. Llena de caricias mi cuerpo- Que rico despertar así... -sonríe. Me bajo del mesón y me trepo sobre él. Lo abrazo y comenzamos a besarnos. Rodea mi cintura con un brazo, mientras que con el otro acaricia mi pierna. Me recuesta de la pared.
- Adru... Te deseo aquí y ahora -él sonríe y me besa muy fuerte. Comenzamos a encendernos de prisa nos sobresalta el ringtone de mi celular.
-Debo atender... -digo jadeando- Seguro es mi mamá, o Gina -mueve su cabeza negándose, mientras sus manos se pasean en mi entrepierna- Ah, Adru... ¿Crees que esta pasión nos dure aún cuando estemos casados?
-Espero que sí, caso contrario, yo la encenderé tantas veces como se apague -me besa y mete su lengua en mi boca tan profundo que sentí que nos comíamos. Ese beso me recordó a los de Edgard. Él siempre parecía quemarme por dentro. Sonó mi celular de nuevo.
-A... Dru... De...bo... - me alejo de su boca- Contestar -camino hasta mi bolso moviendo muy sensualmente mis caderas. Me gusta tentarlo. Que no soporte resistirse. ¡Lo logré! Lo escucho correr hasta mí y me carga hasta el sofá, donde nos dejamos ir de nuevo entre besos y caricias.
Nuevamente llaman a mi celular, meto la mano en el bolso y al sacarlo veo que el número es desconocido. Cuelgo la llamada y continuo en mi actividad. Suena de nuevo.
- ¡Pero qué aguafiestas! -dice Adrián mientras no deja de moverse y de besarme.
- ¡Ah! Déjame contestar...
-No... ¡Quiero hacerte mía ya, ya!
- Y yo quiero que lo hagas -vuelve a sonar el celular. Decido contestar con voz jadeante- Aló...
- Jess...
Me he quedado fría. Es Edgard.

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace casi 3 años

Jajaja pues si, realmente él es muy oportuno. Gracias.


#6

No puedo emitir sonido alguno. ¡Dios mío! ¿Cómo ha ubicado mi número? Estoy inmóvil.
-Quiero verte... Por favor Jess... -dice Edgard. Adrián me ve fijamente, creo que he perdido el color en mis mejillas, y se me han enfriado las manos.
-Te llamo en un momento -digo velozmente y cuelgo la llamada. Me levanto sin decir nada y me voy a la habitación.

Volvió... ¿Por qué ahora? Estoy temblando. Me doy una ducha rápidamente, y me visto. Al llegar a la sala veo a Adrián preparando unos sándwiches. Me detengo solo para calmarme antes de acercarme a él.

Adrián se gira y me observa fijamente mientras camina hasta donde estoy.
-Mi bella ¿qué ha sucedido? ¿Estás bien? Te has vestido tan rápido como esa llamada que recibiste -me toma por la cintura.
-Eh... Estoy bien... Uhmm... Es que... Eh, Mildred ha tenido un problema, eh, y, voy a verle... -Adrián me mira poco convencido
-¿Pero está todo bien? ¿Qué te ha dicho? Estás temblando Jessie... -me alejo de él y camino hasta la mesa para desayunar. Intento recuperar mi compostura.
-Es que me ha llamado llorando y me ha dicho que necesitaba verme urgentemente. Me he puesto nerviosa, le he llamado otra vez y no contesta -digo intentando parecer natural. No suelo mentir. No me sale bien.
-Entiendo mi amor. Entonces déjame vestirme y te llevo a su casa - sin esperar mi respuesta. Se da la vuelta y se va.
Tomo mi celular y llamo a Mildred. Repica un par de veces y contesta.
-¡Mamarracha! Por fin te acuerdas de echarme el cuento. ¿A qué se debía el misterio de Adrián? ¿Te ha propuesto matricidio? ¡Ay Dios qué emoción! -se carcajea- Habla, me pones en ascuas.
-Necesito verte ya mismo -salgo a la terraza, y vigilo por si Adrián aparece- Edgard me llamó amiga... ¿Estás en tu casa?
-Claro Jess. Vente de una vez.

Finalizo la llamada y también mi desayuno. Adrián sale de la habitación ya vestido. Toma las llaves del auto y salimos del apartamento. Me lleva hasta la casa de Mildred. En todo el viaje no dije nada, solo recordaba mi historia con Edgard. Y me preguntaba una y otra vez a qué iba con eso de querer verme.

Antes de bajarme del carro, me giro para quedar de frente a Adrián. Acaricio su mentón y me acerco a su boca.
-Te amo mi vida -le doy un sutil beso- Gracias por traerme.
-Yo te amo también mi bella - me da otro beso- Siempre a la orden. Avísame para pasar por ti ¿te quedas conmigo esta noche?
-Pronto me quedaré contigo todas las noches -sonrío- Voy a aburrirte mucho entonces.
-Y a mi como me disgusta tanto aburrirme contigo -dice irónico y toma mi cintura - Mi mujer... Mi bella -nos besamos un rato. Me alejo. Salgo del coche y veo a Mildred abriendo la puerta. Corro hasta ella y la abrazo. Escucho un corneteo, volteo y Adrián saluda a Mildred y se va.

Entramos a la casa conversando del viaje que Mildred hizo hace una semana a Mérida. He ido un par de veces y es un lugar encantador. Tomamos café y nos sentamos en un muro que hay en el jardin. Comencé a explicarle lo que había sucedido el día anterior y la llamada que recibí esa mañana.
-¿Por qué crees que ha vuelto? -le pregunté
-Sin duda ha vuelto por ti... Benditos "Ex" que siempre vuelven... La cosa es que ya tu estás comprometida con un tipazo. No puedes volver a esa locura que tenían ustedes. No le prestes mayor atención.

#7

Almorzamos juntas esa tarde, y luego fui a casa para conversarle a mi madre la decisión de casarme.

Al llegar la encuentro preparando café. Platicamos largo y tendido. Me ha aconsejado y me ha contado sobre lo difícil que fue estar casada con papá.

A eso de las seis de la tarde, le envío un texto a Adru diciéndole: "Amor, hoy me quedo en casa. Nos vemos mañana en la noche. Te quiero". Entro en mi habitación y prendo la laptop. Abro facebook y empiezo a ver las fotos de Edgard. Me sumerjo nuevamente en el pasado.

-¿Tu y yo qué somos? Es que ya han pasado tantos meses y pues, novios no somos pero somos más que amigos... -dije viendo a Edgard a los ojos. Me encantaba perderme en esa mirada. Él tartamudeó un segundo y luego respondió cualquier cosa, que en resumidas cuentas, me dejaba claro que no era algo serio para él. Pero si para mi. Tomo en serio cada relación en la que decido involucrarme.

Agarro mi celular y decido llamar al número del que Edgard me llamó. Necesito respuestas. Repica varias veces y no contesta. Me arrepiento por haber cedido y de inmediato ingresa una llamada. Es él.
-Hola... -dije
-¿Cómo estás? Se que has demorado en regresarme la llamada porque has de estar molesta, por lo de ayer... Pero no lo hice con intención... -dijo Edgard- ¿Podemos encontrarnos? Hace mucho que no hablamos.
-Voy a casarme -dije tan cortante como de costumbre- Te he llamado porque quiero decirte que no... No me busques más por favor. No sé como has encontrado mi número. Solo mantente al margen - hubo un silencio incómodo y decido colgar.
-Jessie... No me hagas esto. Sólo déjame verte por última vez -respiro profundo y siento que el estomago se me revuelve. Lo extraño mi Dios. Quizás merezco respuestas. Necesito cerrar este ciclo.
- De acuerdo. Veámonos hoy. Para salir de esto de una vez... Claro, si puedes.
-Perfecto. No tengo problema. En el café de siempre. Estoy allí en veinte minutos.

Finalizo la llamada y siento un susto emocionante, como los que sentía cada vez que iba a encontrarme con él.

Me cambio de ropa y me arreglo de impacto. Que me vea muy hermosa. Salgo del apartamento y tomo un taxi hasta el café donde le conocí.

Entro y veo casi todas las mesas ocupadas. No lo veo en ninguna. "Ahí está" me encuentro esos ojos verdes de los que me enamoré perdidamente. Camino hasta él. Edgard se levanta y me da un beso en la mejilla.
-Te ves hermosa. Gracias por venir -dijo mientras tomamos asiento. Tengo el estómago revuelto. No paro de recordar. Esto es horrible. Siento ganas de llorar.

Platicamos durante varias horas. Tanto que perdí la noción del tiempo. Era costumbre platicar por horas de cualquier tema. Cuando veo el reloj son casi las once.
-¡Vaya! ¡Es tarde! Debo irme Ed...
-Ok. Pagaré la cuenta. Dame un segundo y nos vamos, pues sabes que vivo un poco lejos también.
-Vale no hay problema. Te espero en la salida.

Salgo y veo las calles vacías. Tendré que tomar taxi. Ha sido una noche entretenida. Pensé que tendría sentimientos más negativos hacia él, pero realmente parecimos dos buenos amigos. Recuerdo cosas buenas. Me siento bien. Creo que darme cuenta de esto me ha liberado.
Siento que me abrazan por la cintura y es Edgard. Me gira y quedamos de frente. Esa mirada que solía desnudarme me observa fijamente a los ojos, ahora la boca. Siento como se acelera mi corazón y mi respiración. Empiezo a perder el control de mi razón y deseo inmensamente besarlo. Nos quedamos quietos.
-¿Te llevo? -dijo Edgard con voz seductora y un toque de picardía.
-Eh... No, yo tomo un taxi a casa de mi prometido -dije alejando sus manos de mi cintura. Pero me tienta acercándose otra vez.
-Jessie, ¿por qué tu voz me dice algo que tu cuerpo prefiere ignorar? -me aprieta contra su cuerpo - Me sigues encantando como siempre.
-Ed... Por favor... -estoy a un milímetro de su boca. Lo necesito- No hagas esto...
-¿Qué cosa? ¿Esto? -me besa. ¡Dios! Esa boca que me conozco tan bien... Esos labios que me transportan. Mi corazón late tan fuerte, que por un segundo siento que se va a salir. Cruzo mis brazos detrás de su cuello mientras él me carga un poco por la cintura. Me quemo por dentro.
-Ed... -no puedo dejar de besarlo. Esos besos de él son como marcas de territorio. Pareciese decirme que le pertenezco. Adru... - ¡Basta! Aléjate... -camino calle arriba y corro hasta un taxi. Necesito salir de allí.
Que he hecho...

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace casi 3 años

Gracias. Ya puedes leer la parte 8. Saludos.


#8

Me despierto de un salto al escuchar la alarma del reloj. He soñado toda la noche con recuerdos algo modificados de mi pasado. Mi inconsciente me juega malos ratos.

Me ducho y visto para ir a la universidad. Estoy finalizando la carrera de contaduría pública. Voy a la cocina para preparar algo de desayuno pero mi madre me ha ganado, y ha hecho unas arepas.

-Bendición mamá -le doy un beso en la mejilla.
-Dios te bendiga mami. Llegaste tarde anoche. Pensé que te quedarías con Adrián. ¿Pelearon? -pregunta curiosa.
-Eh, no. Sólo me vine porque hoy me quedo con él.
-Ahh... Bueno. ¿Y entonces por qué llorabas? -la miro incrédula- Anoche te escuché llorar Jessie, y Gina no era -la miro un segundo y me siento a la mesa.
-Habrá sido una pesadilla mamá, porque todo está bien - dije. Recuerdo haber llorado ante la confusión que sentí al besar a Edgard, pero para escucharme debió estar pegada a mi puerta.
-Ah, habrá sido eso entonces. Pero de igual manera si sientes que la decisión de casarte es apresurada, o que las cosas dejan de funcionar correctamente, habla conmigo -dice mientras se acerca a la mesa y coloca una taza con café frente a mi.

Las palabras de mi madre son tan oportunas que me dejan pensando en la propuesta durante el transcurso del día. Me perdí en las locuras que hice para seguir con Edgard, y en la calma que trajo Adrián a mi vida.

Hoy he recibido mensajes de mi prometido, pero no he contestado a ninguno. Edgard tampoco se ha pronunciado.

Al salir de la universidad voy a mi tienda donde vendo licores, adornos y bisuterías de artesanos nacionales. Pude montar esta tienda con el apoyo de Adrián, quien inesperadamente se aparece frente a mí, pasadas las 5 de la tarde.

-Mi bella... -dice mientras camina hasta la caja.
-Adru, no pensé que vendrías tan rápido. -dije mientras me acerco a él. Karina, la chica que se encarga de la tienda, se sonríe y se despide con un gesto detrás de Adrián. Le respondo lanzándole un beso, y abrazo a mi novio. Nos besamos unos segundos y ahí está de nuevo esa sensación de calma que él me transmite.
-No contestaste en todo el día...
-Eh... Es que estuve full con la entrega de los arreglos de la tesis. Además de que Mildred no fue hoy.
-Ah, ¿y por fin qué le había sucedido ayer? -parpadeo rápidamente buscando alguna respuesta. Me giro y camino hasta la caja.
-Un problema que hubo en su familia, pero ayer mismo se arregló. Cosas de ellos, tu sabes los problemas que tienen.
-Claro, entiendo. -se acerca y me ayuda a cargar unas cajas con mercancía nueva, para subirlas al depósito. Al bajar, me abraza y besa mi cuello mientras yo hago cuentas para corroborar las ventas del día. Durante un rato nos quedamos así. Llegaron algunos clientes que él atendió y así cayó la noche.

Cerramos la tienda y Adrián me invitó a cenar en un restaurante nuevo, de comida tailandesa que queda justo dos cuadras antes de su casa. La comida estuvo riquísima, y ese rato con él fue sumamente agradable.

Después de aquel accidente donde conocí a Adru, la noticia salió en el periódico y aparecía su nombre completo. Lo busqué en las redes sociales hasta que ubiqué su cuenta de twitter. Me sentía apenada con él y quería disculparme, así que le escribí un mensaje privado. Ese mismo día me contestó y siguió en la red.

Al montarnos en la camioneta, Adrián y yo nos quedamos como atontados viéndonos. Yo quería contarle lo que había sucedido la noche anterior, pero a la vez quería olvidar todo y seguir con mis planes de boda y unión junto a ese gran hombre. Él colocó su mano en mi pierna, y luego en mi mejilla, acariciándola. Tomó mi mano y la besó. Acercó mi cara a la suya, y me rozó con la punta de su nariz. Yo me quité el cinturón de seguridad y golpeando todo en tan estrecho lugar, me senté sobre él. Adrián echó el asiento hacia atrás, dándonos más espacio. Nos quedamos observándonos otro rato, entre sonrisas y oraciones cortas.
-Me gustas -dije.
-Me encantas -dijo él.
-Te quiero...
-Te amo -sonreí. Y me dio un beso. - Mi bella.
-Gracias por amarme -lo abracé. Y nos besamos. Me quitó la camisa y comenzó a besarme el cuello, el pecho. El carro estaba en el sótano del estacionamiento del restaurante. Estamos solos. Le quité la camisa y acaricié su pecho, sus brazos, besé su cuello, su mentón. Y recordé la noche anterior.
-Adru... Te amo, ¿si sabes eso? Te amo muchísimo -dije y mi voz se quebró ante el sentimiento que me produjo decirlo. Él me abrazó y pegó a su cuerpo caliente y un poco sudado.
-Jessie, lo sé. Me lo demuestras siempre. Me enamoraste tan profundamente que no quiero dejar de demostrarte de igual manera, el amor que siento por ti -solté una risa entre lágrimas y nos dejamos ir nuevamente envueltos por los besos.

Llegamos al apartamento riendo, abrazados. Dejamos los bolsos en el sofá y nos fuimos a la cama a disfrutarnos toda la noche. En medio del placer, mi fantasma apareció en su rostro, haciéndome creer que estaba haciendo el amor con Edgard.
-Ahh... Ed... Ahhh... -dije inconscientemente, mientras llegaba a la cima del mundo, sobrepasando las nubes. Me aferré a los brazos de Adrián, recuperando la razón mientras me acerco a su boca -Te amo Adrián, te amo.

A la mañana siguiente despierto con el sonido del despertador. Observo a mi alrededor, y noto que Adru ya se ha levantado, lo escucho en el baño. Me pongo de pie, me coloco una camisa de Adrián, y me encamino a la cocina para preparar algo de comer.
Arreglo la mesa y escucho el sonido de mi celular, es una llamada. La ignoro. Estoy feliz recordando la noche anterior. Adrián aparece en el pasillo y camina directo a mi. Me toma por los glúteos y los apreta pegándome a su entre pierna. ¡Vaya! Veo una mezcla de sentimientos en su rostro pero prefiero no prestarle atención. Me guindo en su cuello y me aprieta de nuevo. Me excita. Desabotona la camisa que llevo y de un jalón me la ha quitado. Me muerde los senos y me hace gemir de placer. Me besa intensamente. No parece él, pero me gusta. Se baja el mono y de inmediato me penetra, jala mi cabello, gimo de nuevo y le clavo las uñas en la espalda. Me pega de la pared y me embiste una y otra vez.
-¡Ahhh! -grito de placer. Él jadea. Me quemo por dentro, es embriagante - ¡Ahhhh! Si... Adru... Ah...
-¿Quién es Edgard? -dijo jadeando en casi un susurro que detiene mi respiración, y mató mi llegada al orgasmo.

Gianfranco_1
Rango11 Nivel 52
hace casi 3 años

Rivales se reconocen, @YessGuill estoy totalmente pegado a tu creación, gran trabajo.

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace casi 3 años

Gracias Gianfranco. Es muy satisfactorio que te guste mi trabajo. Puedes continuar. Saludos.-

Gianfranco_1
Rango11 Nivel 52
hace casi 3 años

Me siento mal con solo darle un corazón a cada parte @YessGuill jajaja por eso busco algo bueno que comentar. Dos partes hoy! es un regalo :)


#9

Me quedé inmóvil y empecé a temblar. "He perdido el control de mi cuerpo, me voy a caer" ¿Qué ha preguntado? Ó ¿por qué lo ha preguntado justo en este momento?

-¿Qué has dicho...? -pregunté con un hilo de voz.
-¿Quién es Edgard? -preguntó serio. Pero no se retira de mi. Está quieto. Muy serio. No se que contestar.
-¿Por qué lo preguntas justo ahora Adrián? -creo que he debido decir cualquier otra cosa, porque con mi pregunta, el gesto en su rostro es de extrema curiosidad.
-¿Qué pasa Jessie? ¿Quién es? -dijo molesto.
-Eh... Es un compañero de la universidad... Está pendiente con Mildred... Es un poco acosador... -estoy asustada. No se porqué miento. Creo que se nota mi temor.
-Jessie Altuve, conozco cada detalle de ti. O eso creo, ¿por qué me estás mintiendo? - se acerca a mi boca y aprieta mi rostro. Está furioso, pero intenta controlarse. Me mira fijamente - Ese hombre acaba de llamarte, me ha dicho que te pregunte a ti quién es él. ¿Qué pasa? Habla de una vez... Anoche, mientras hacíamos el amor, lo nombraste -me quedo incrédula con los ojos como platos, sin saber qué hacer o decir. Me alejo de Adrián, queriendo escapar de él -¡Habla de una buena vez por amor a Dios! -su voz se quiebra un poco. Creo que teme a lo que vaya a decir. Me acerco a él.
-Es mi ex... Ha vuelto y no se la razón. Me ha estado escribiendo... Fue importante antes... -digo con voz temblorosa.
-¿Y ahora? ¿Por eso has estado rara últimamente? -me toma por los hombros- Yo a usted la amo, pero no le voy a permitir que se burle de mí... ¡Habla! ¡Responde! -gritó. Me alejé de él y caminé hasta la habitación. Me vestí y recogí mis cosas. Salí de inmediato y me encuentro con Adrián ya vestido en la puerta. Me espera. "¡Dios, estoy tan molesta y confundida!".
-¡Quítate! -le grito molesta. No mueve ni la mirada- ¡Quítate Adrián por Dios! Dame permiso. ¡Me quiero ir ya...! -Adrián camina hasta mi- ¡Aléjate! No me toques... ¿Cómo te atreves a hacer eso? A acorralarme de esa forma... En lugar de preguntarme sin todo el show -digo llorando a mares- ¿Cómo te atreves... Tú...? Tu precisamente... -me ha dolido mucho. Me dejo caer en el piso. Adrián se lanza también y me abraza. Él también está llorando, intenta contenerse pero no puede. Me abraza fuerte, yo pataleo pero no consigo ganarle a su fuerza, y acepto sus brazos.
-Bella...
-No... -me pongo de pie. Y camino a la puerta.
-No, no... No te vayas así... -corre hasta donde estoy- No mi vida... Ven... Perdóname, te lo suplico. Es incontrolable el amor que siento por ti...
-Eso no fue amor Adru... Eso que hiciste fue muy bajo... -abro la puerta y salgo.
-Jessie... -me jala del brazo para detenerme- Vamos a hablar. ¿Cómo quieres que me ponga? Él me ha dejado claro que hay algo... Quiero saber la verdad... Ponte un momento en mis zapatos, mi bella... Yo te adoro... Tu lo sabes mami por favor... No te vayas así... -me abraza y toma mi rostro. No paro de llorar. Mis lágrimas se deslizan una detrás de la otra. "¡Imbécil Edgard!"
-Deja que me vaya... Te lo pido... Déjame ir...
-Déjame llevarte... Por favor mi amor -se abre la puerta del apartamento de al lado. La vecina se queda viéndonos y decide cerrar nuevamente la puerta. Se escucha que dice "haciendo escándalos públicos. Con esos gritos que tienen han despertado al edificio completo"
-Adrián... Te lo pido. Deja que me vaya... Luego te juro que te explico. Ahora déjame ir -me abraza fuertemente. Me mira a los ojos y me besa castamente. Luego me besa con una pasión que pareciese revitalizarnos. Lo abrazo por el cuello y no nos detenemos. Siento que quiero entrar al apartamento nuevamente, pero decido empujarle con la mano y alejarme de él.

Tomo un taxi hasta mi casa. Me encierro en mi habitación a llorar. A drenar todo el estrés, la angustia, la rabia y la confusión. Se me hizo de noche no se en que momento, pues me quedé dormida. Muero de hambre. Tomo mis tarjetas, el celular y bajo a la pizzería frente a mi casa.

Mientras espero mi pizza, reviso el celular y tengo varias llamadas perdidas de Adrián, de Mildred, de mamá, Gina. Mensajes del mejor amigo de Adrián, mensajes de los grupos de WhatsApp. Mensajes de Edgard. "¡Sucio!"
*Jessie, te he llamado para hablar sobre lo que sucedió. Te extraño. Quiero saber cómo estás. Me ha contestado tu novio. Espero no haberte metido en problemas*

"Ah, ¿qué tal? Espero no haberte metido en problemas. Descarado" Lo hizo con la intención de provocar una discusión entre Adrián y yo. No voy a caer en su juego. Pero decido contestarle *No quiero saber de usted en la vida. No quiero que me busque más. Lo bueno que sentía por usted, se destruye cada que respiras. No me busques nuevamente, de lo contrario voy a denunciarle*
Estoy furiosa. Me entregan mi pizza Margarita, y al salir del lugar veo el carro de Adrián en la entrada del edificio.

Al llegar a la puerta de mi casa, Adrián está de pie con un ramo de rosas rojas.
-Toqué varias veces y supuse que no había nadie. Pero sabía que estarías cerca de aquí... Siempre que peleamos vienes hasta acá. -dice con un poco de timidez. Creo que está avergonzado por lo que ocurrió en la mañana.
-Mmm... ¿Son para mí? -digo refiriéndome a las rosas.
-Si... -abro la reja del apartamento. Entramos y coloqué la pizza en la mesa. Tomé el ramo y lo metí en un jarrón. Adrián y yo nos sentamos en cada esquina del sofá - ¿Tu madre y Gina?
-No se... Ahora las llamo... -dije con tono frío.
-Me excuso nuevamente mi bella. Me he portado como un idiota... Sentí una mezcla de sentimientos y pensamientos... -dijo mientras se acercaba.
-No te preocupes Adrián. Debí contarte desde el primer momento que lo vi... Edgard fue mi primer amor. Mi primer beso. Mi primera caricia. Yo había salido con algún chico antes, pero solo salía. Alguno me dio un beso sutil sin mayor intención. Yo terminaba todas esas relaciones porque no me llenaban. Hasta que le conocí a él. Lo que vivimos, además de intenso, fue complicado. Él me conoce a la perfección. Muchas de las cosas que se tanto de la vida, del amor, del sexo, él me las enseñó -dije como quitándome un peso de encima- Nunca te hablé de él porque nuestra historia no tuvo un final como tal. Simplemente él desapareció... Hasta ese día en el restaurante... El hombre de la copa derramada... -dije evaluando su reacción. Adrián está boquiabierto. Se levanta del sofá y me mira fijamente. Veo rabia y dolor en su mirada.
-¿Todavía te importa? -pregunta.
-Nos besamos... -dije temerosa. Adrián se queda viéndome fijamente, se da un giro mientras pasa su mano por su cabellera y por su boca. Se para frente a la pared y le da un golpe muy fuerte.
-¡Aahhhhj! -gritó furioso. Yo estoy inmóvil, nunca le había visto tan molesto como hoy.

Gianfranco_1
Rango11 Nivel 52
hace casi 3 años

Edgard ha calado mucho en ella, lo hizo antes y lo hace ahora. Es bueno y malo, aunque técnicamente no se sabe mucho de él; deberían pagarte por tu historia jajaja @YessGuill

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace casi 3 años

El primer amor es mágico, es difícil. Poco a poco sabrás más de él. JAJAJA empiezo a considerarlo. Gracias Gian. Espero colocar otra parte esta semana.

Your_faithfully_Sam
Rango5 Nivel 23
hace casi 3 años

Wao... es una historia genial! De forma literal y muy corta puedo decir que es bastante buena... Tienes ese toque de escritura que permite que tengamos a los personajes entre ceja y ceja esperando su próxima reacción. Jajaja, vaya eres buena en esto! :) ^_^

Gianfranco_1
Rango11 Nivel 52
hace casi 3 años

"Anoche, mientras hacíamos el amor, lo nombraste" examinando nuevamente esa parte, pensé que Adrian no lo había notado...


#10

Adrián y yo nos hicimos amigos a través de Twitter. En un punto de nuestras conversaciones, él me invitó a salir. Lo hicimos durante tres meses hasta que una tarde cuando me dejó en mi casa, decidí despedirme de él dándole un beso en la boca: "Me gustas Adrián" dije, y me bajé del auto. No esperaba que me respondiera, simplemente quería decirlo. Unas horas más tarde él me llevó serenata con mariachis y me pidió que fuese su novia, es un romántico. No lo dudé y acepté de inmediato.

-¿Cuándo se vieron? ¿Cuándo lo besaste Jessie? -dice furioso mientras se acerca a mí y me toma de los brazos para ponerme de pie frente a él. Aunque me agarra con fuerza, no me hace daño, pero estoy llorando. Entiendo su molestia -¿Por qué accediste a verlo?
-Adru... -me interrumpe.
-No me digas así... -cierra los ojos con fuerza. Intenta recuperar su compostura.
-Acepté porque quería enfrentarlo, saber qué quería... No se porqué lo besé... -me aprieta- Ah.... Me duele Adrián... -me libera y camina hasta la pared que golpeó anteriormente. Respira profundo, voltea y me mira fijamente.
-Te has burlado de mi... -interrumpo.
-No.... No mi amor... Eso jamás, no pienses eso por favor... -dije llorando desesperadamente.
-¡¿Cómo no voy a pensar eso?! Me ocultaste la identidad de aquel sujeto. Sabes bien que Mildred no ha tenido problema alguno. Tu actitud evasiva conmigo. Lo nombraste en nuestra cama... -dice mientras se le quiebra la voz y golpea la pared- Lo besaste Jess... Besaste a un hombre que no es tu novio, habiendo aceptado ¡mi petición de matrimonio! -se acerca y me toma con fuerza- ¿Por qué? -No se que decir. No paro de llorar. Siento que me voy a desmayar. No he comido en todo el día, y esta situación me ha tenido con los nervios de punta. Siento extrema debilidad, me hormiguean los dedos de las manos, la nariz. El corazón me late muy rápido y noto que me estoy hiper ventilado.
-Me siento mal... -dije y me desvanezco.

Al despertar, estoy en mi cama con los pies en alto, siento en mí olor a alcohol. Adrián está sentado a los pies de la cama acariciando mis piernas.
-Discúlpame... No dudes por favor de mis sentimientos hacia ti -le digo- Ese beso no significó nada...
-Bella... Perdóname por mi actitud... Se que lo que hice, o como abordé el tema en la mañana... Fue de un cavernícola -me río y el sonríe cabis bajo- Sentí que debía demostrarte que soy lo que buscas y que debía hacer lo mismo que tu, y meter a ese sujeto en nuestra intimidad... Soy un idiota... Sé que eso estuvo muy mal... Te suplico me perdones...
-No tienes que demostrar nada, eres lo que busco. No he tenido intención de meterlo en nuestra intimidad. No pienses eso, igual gracias por reconocerlo... Eso me hizo sentir muy mal... Ven... -le jalo del brazo- Ven conmigo -se acerca y nos abrazamos.- Yo te acepto como el hombre que quiero a mi lado -lo beso.
-Te amo mi bella... No quiero que te acerques más a ese imbécil, ¿si? -pregunta serio.
-Hecho. Te amo mi amor -nos besamos desenfrenadamente.

Esa noche Adrián se quedó conmigo hasta las nueve. Llamé a mi madre y me dijo que estaba con Gina en casa de mi tía Rosa, quien no pasó buena noche el día anterior. Me quedé sola. Caliento mi pizza y por fin me alimento. Termino algunos arreglos de la tesis y llamo a Mildred para contarle todo, y ésta me insulta por haber accedido a encontrarme con Edgard.

Pasé la noche soñando con mi fantasma.

-Juliano, me sentaré en aquella mesa -le digo mientras camino a la mesa frente a la de Edgard. Quería detallarlo. Él me mira y sonríe. Aún tiene la llamada. La finaliza y me dice "clientes". Sonrío tímida. Juliano trae nuestro pedido pero sinceramente ya no me concentro en él sino en Edgard. Al terminar de comer y platicar, salgo del café mientras Juliano va al baño. Lo espero en la entrada cuando me tocan la espalda, vuelvo y es ese extraño.
-¿Me da un permiso señorita? -dijo.
-Ah... Si señor, disculpe -dije sonrojándome y tartamudeando. El ríe.
-¿Te parezco muy viejo? -le miro dudosa. "Que espectáculo de hombre". Se ve mayor pero podría pensar que tiene 25.
-Ah... No... Disculpe. -me aparto y le dejo el espacio libre. Él gira viendo a su alrededor y me entrega su tarjeta personal.
-Por si necesitas un diseñador gráfico -sonríe- o un amigo -dice con tono pícaro. Me quedo petrificada mientras se aleja. "¿Qué acaba de suceder?"

El día transcurre rápido entre la universidad, la tienda y una salida con mis compañeros de clases. Camino a mi casa, paso por el café donde me encontré con Edgard. Pido una torta y un mocaccino.
-Es difícil mantenerme al margen sabiendo que aún hay cosas que resolver entre nosotros -me dice una voz en la espalda. Edgard. La sangre se me congela.
-Siempre tan inesperado Sr. Vivas. Quiero aclararle que no hay nada que resolver entre nosotros.
-No te preocupes Jessie, voy a recuperarte. Reconozco que fue un error haberme alejado de ti. Tenía miedo de lo que sentía, no estaba preparado entonces para asumirte. Pensaba que te privaba de muchas cosas, porque ambos estábamos en momentos y sintonías distintas. Nunca fuiste poca cosa para mi.
-Su pedido señorita -me dice la cajera.
-Gracias. -Tomo mi bolsa y mi café, me doy la vuelta y salgo del bar dejando a Edgard atrás. No debí venir a este lugar.
-¡Hey! -dice mientras mi pasado me toma del brazo- No quiero hacerte daño... Pero quiero demostrarte que aún me quieres.
-¡No! Todo lo que sentía por ti lo asesinaste con tus mentiras, con tus misterios, con tu frialdad. Te di todo de mí. Todo Edgard, y lo que hiciste fue dejarme sin una mayor explicación, apareciendo ahora creyéndote mi "alma gemela" o mi dueño, como si no ha pasado el tiempo. Irrespetando a mi prometido, irrespetando mi relación. -dije molesta. Él me observa.
-Tienes razón ¿pero qué serías capaz de hacer para no perder a la persona que quieres?
-¿Qué...? ¿Quererme...? Usted no quiere a nadie.
-Te quiero a ti, y voy a demostrar que es así.
-Si eso quieres, demuéstralo alejándote de mí. -dije, pero me invade un sentimiento de tristeza. Ahora que volvió no quiero que se aleje.
-¿Eso quieres? ¿De verdad? -preguntó sincero
-Me haces daño... Desde que inició hasta hoy... -Edgard me toma el rostro.
-No me digas eso... Recuerda lo que hemos vivido. Lo que hemos sentido. Ese sentimiento no se pierde, solo está oculto en alguna parte dentro de ti. -me acerco a él. Mi piel quiere sentir la suya.- Esto va más allá de algo sexual. Tu lo sabes. Tu lo has vivido conmigo. Te lo pido... -me dice rozando mis labios. No estoy dispuesta a retroceder. Me pierdo en sus ojos verdes y siento que no ha pasado el tiempo. Lo abrazo acercándonos más.
-No... No quiero ceder a lo que me dices... Pero... No quiero que te alejes...
-Déjame luchar por ti... - dice y me besa.
-Ummmm, te extraño... -nos besamos durante varios minutos. Esos besos suyos que son difíciles de explicar... Tan familiares, tan energizantes. Son como fuego que me quema por dentro, pero a la vez, como agua de río frío que refresca. No me detengo a pensar en si es correcto eso que está sucediendo. Sólo se que no voy a resistirme. Edgard me muerde el labio y lo jala hasta él. Me aprieta. Volvemos a besarnos apasionadamente.
-No te alejes de mi, te lo pido -me besa nuevamente- Te lo pido Jessie.
-No lo haré... -siento que acepto una condena, o la mismísima llave de la libertad- Te necesito Ed...
-Te quiero... -dice sin dejar de besarme. Sonrío y boto algunas lágrimas. Siempre había querido escuchar eso.
-¡Zorra!- escucho un grito y al voltear veo a Mónica, la ex de Adrián.
¡Ay Dios! ¿Qué estoy haciendo?

Gianfranco_1
Rango11 Nivel 52
hace casi 3 años

no es justo, escribes esta joya y dejas con la intriga de lo que pasará con la ex @YessGuill jajaja


#11

-¡Viniste! -dijo Edgard mientras me abrazaba con mucho cariño y me daba un beso. Veía lo contento que estaba de que yo estuviese allí con él; era la primera vez que iba a su casa. Ambos estábamos emocionados- Gracias por venir amor.
-Gracias por invitarme -sonreí mientras entrelazaba mis dedos con los suyos- Bueno, ¿por dónde es el camino a tu casa? -estaba nerviosa y ansiosa de estar a solas con él. Tomamos el bus que nos dejaba frente a su casa y durante todo el camino, Edgard estuvo sonriendo y hablando de cada tema que se le venía a la mente. Al llegar al apartamento, Edgard encendió el computador y colocó música electrónica en YouTube. Nos miramos fijamente unos segundos y arrancamos al mismo tiempo, en la dirección del otro; yo hasta la ventana y él hasta el mesón. Pasamos uno al lado del otro y sentí su deseo, parecíamos dos imanes que se atraen con fuerza pero ninguno llega a tocarse. Me detuve unos segundos para deleitarme con la vista de aquella ventana, y al girar, hicimos el mismo proceso de regreso; yo al mesón y él a la ventana. Parecía que tanteábamos el terreno. Tomé mi celular del bolso y reviso mis mensajes cuando siento que él se viene encima de mí a apoderarse de mi boca, de mi mente, y de mi respiración.
-No te vayas nunca... Quédate conmigo para siempre... -sus palabras me dejaron inmóvil. Adoré lo que dijo. Acepté de inmediato perderme entre sus juegos y caricias apasionadas.

¡Dios! Miro a Edgard que se encontraba tan fuera de lugar como yo, pestañea rápidamente como ideando algún plan en su mente. Mónica se avecina a nosotros.
-¿Cómo te atreves? -dice rabiosa.
-Discúlpame Jessie... Entiendo que quieras denunciarme... Tienes razón, voy a alejarme de ti. No quiero darte más problemas. -yo no se qué hacer, pero decido entrar en el juego y le doy una bofetada.
-Aléjate de mi... -veo a Mónica a los ojos, y su mirada es de no creerme nada. Decido ignorarla y caminar calle arriba para tomar el taxi a mi casa. Al momento de subir al auto, Mónica me toma con fuerza del brazo.
-Yo no se qué te traes tú con ese sujeto. No se si te acosa, si es tu amante... No lo se... Pero Adrián me importa, es mi amigo. Lo quiero, y no voy a permitir que te burles de él. Tu no eres santa de mi devoción. Todo lo contrario, no creo nada de lo que tu dices. Y sí, voy a contarle lo que he visto esta noche.
-Haz lo que te venga en gana -dije molesta a la vez que me zafo de su mano imponente- Te recuerdo que Adru es mi prometido, lo amo, y no me estoy burlando de él, además, él está al tanto de este acoso.
-¿Prometido? -dijo desconcertada.
-Si. Acepté su propuesta de matrimonio. -la miro fijamente sintiéndome ganadora y decido montarme en el taxi sin voltear a verla. Adrián y ella tuvieron una relación de cuatro años y él jamás pensó en proponorle matrimonio.

En todo el camino estuve preguntándome que me pasó, porqué lo bese, porqué ya no quiero que se aleje de mi vida. Lo he extrañado desde hace mucho. Le envío un texto a Adrián diciendo "Amor, por favor mañana visítame en la tienda. Necesito hablar contigo". Unos minutos después recibo una llamada y contesto de inmediato.
-Adru...
-Jessie -dicen.
-Edgard... Lamento haberte golpeado... Yo no... No se... No... No se ahora nada, estoy confundida... -digo pasandome la mano por el cabello.
-No pensé que volver, fuese a darte tantos problemas, sin embargo, hoy te sentí. Se que me extrañas y se que me quieres. Aún me quieres amor. -sus palabras se clavan en mi pecho y siento como se me revuelve el estómago- Es pronto para recuperar tu confianza, pero que me extrañes es la mejor oportunidad que tengo para acercarme a ti otra vez. -me quedo en silencio mientras medito.
-Tengo muchas preguntas por hacerte... Yo necesito pensar... Solo que en este momento tengo todo revuelto... No se si odiarte o extrañarte o aceptarte o lo que sea... Tengo a un hombre magnífico conmigo y lo que me está pasando puede dañarlo. Hasta a ti. A mí...
-Deja que me encargue, yo se que todo saldrá bien -dijo contento- Preciosa, te extrañaba. Te llamo luego.

Siento que acepto lanzarme por un precipicio. ¿Qué casualidad que volviese a estar allí?

Asistí a la universidad para entregarle unos apuntes a Mildred y le cuento lo sucedido.
-Estoy confundida... Nunca me había sentido así - le digo a mi amiga.
-Te estás ganando problemas a gratis Jessie, por favor. Edgard está jugando de nuevo contigo, lo hizo antes y lo hace otra vez. Nunca se tomó lo suyo en serio. Te hizo daño muchas veces. Nunca se mezcló con tus intereses, decisiones, problemas, con tu vida. ¿Por qué cambiaría ahora? ¿Cómo sabía las cosas? Que estarían en el restaurante, en el café, la llamada, ¿de dónde sacó tu número? ¿Hace cuánto te observa? Eso me parece extraño... -las palabras de Mildred me hacen dudar. Ha despertado mi desconfianza otra vez.

A las cinco de la tarde, Adrián se presenta en la tienda. Veo en su rostro molestia. Sé que lo sabe, de seguro Mónica le ha dicho lo que vió.
-Buenas tardes -dice al entrar.
-Buenas tardes -decimos Karina y yo- Kari, ¿te quedas en la tienda unos minutos?
-Por supuesto. Estaré aquí.
-Podemos hablar afuera -le digo a Adrián. Él asiente con la cabeza. Salimos y nos sentamos en unas mesas frente a la tienda.
-Creo que necesitamos un lugar más privado para hablar de esto -dijo serio.
-Eh, quizás, pero lo quiero hablar ahora. Supongo que ya sabes... Esperé que me llamaras y no lo hiciste. Y preferí esperar estar frente a ti...
-Bueno, dejemos los rodeos -se acerca a mi cara como retándome- Terminamos Jessie. Esto se acaba aquí y ahora. Ya tu has tomado tu decisión, pues, ahora yo tomo la mía. Nos bastó tan solo unos días darnos cuenta que tu tienes cosas que arreglar con él, que lo nuestro no te es suficiente, y no quieres terminar esa historia, entonces yo no puedo y no quiero hacer nada para que te quedes conmigo. Esa es una decisión individual que te corresponde a ti tomar -yo estoy a punto de llorar, pero no lo demuestro. Estoy sumamente seria- Me duele esto. Me duele mucho, pero no quiero seguir haciendo el papel de idiota en nuestra historia -se levanta y me mira fijamente. Baja la mirada y yo estoy fría- Adiós Jessie. -se aleja. ¿Voy a permitir esto? ¿Estoy segura de dejar ir al hombre que me resucitó, por una pasión y una relación sin sentido? Me levanto desesperada y corro hasta Adrián alcanzándolo en el estacionamiento mientras se sube al auto.
-¡Adrián! -él se detiene y me mira, se baja del vehículo, y al llegar a él, no me detengo y me lanzo abrazándolo fuertemente. Estoy llorando. Me siento angustiada. No se como hacer las cosas. Él levanta mi rostro y veo que está llorando también. Eso me hace llorar y abrazarlo con más fuerza. Me ama y nos estoy haciendo daño. Lo beso sintiendo que es una despedida. Él me pega a su cuerpo y me besa con fuerza, nuevamente tengo esa sensación que me produce abrazarlo. Me trepo a él acariciando su cabello y enredando mis piernas en su cintura, mientras él me sostiene. Me recuesta del auto sin dejar de apoderarse de mis labios. Él es lo que necesito y lo amo. No se cómo abrió la puerta de la camioneta pero nos hace entrar a los dos, dándonos golpes con los asientos y con el techo por lo estrecho del lugar. Su boca me tiene desarmada. No quiero que me suelte y él tampoco quiere hacerlo. En unos segundos ya no tengo camisa y él me acaricia la espalda sin dejar de besarme- Te amo Adrián. Por favor perdóname. Yo no dudo de mi amor por ti... Es a ti a quien amo Adrián, perdóname. Déjame demostrarte que te quiero a ti... Te lo pido... No me dejes justo ahora que necesito de ti, mi vida -lo beso nuevamente y empiezo a moverme sobre él. Lo necesito inmensamente.
-¿Qué haces bella... Qué me haces...? -dice intentando resistirse a mi tentación- Ah... Tu confusión me hiere... Ahh... -mi movimiento lo impulsa a tocarme de nuevo. Me besa- Te pertenezco Jessie Altuve... No voy a permitir que ese hombre se meta en nuestra relación- lo miro y realmente estoy de acuerdo, ¿quién es Edgard para adueñarse de mi vida de la forma que lo ha hecho?

#12

Un bullicio invadió el pasillo de la universidad cuando Adrián se presentó una mañana, con una pancarta enorme que decía "Feliz primer aniversario. Te amo mi vida", y una rosa en la mano. Bajé las escaleras empujada por Mildred, y Román, un gran amigo. Estaba temblando, el corazón me latía de prisa y tenía las mejillas ruborizadas. Cuando llegué hasta Adrián, él no paraba de reír a carcajadas, supongo que mi gesto era de extrema vergüenza.
-¿Y esto qué es? -dije entre risas y pequeñas lágrimas. Me coloqué las manos en las mejillas para cubrir mi cambio de color, y caminé tambaleándome como pingüino.
-No me creíste cuando te dije que te amaba. Así que pensé en demostrártelo y se me ocurrió esta idea -reí y metí mi cara entre su hombro y su cuello.
-Me has hecho pasar la pena de mi vida -dije sonriendo.
-¿Te gusta? -preguntó acercándome la rosa.
-Si... Si te digo que no, harás otra cosa que me sonroje aún más -me carcajeé- Gracias Adru -le di un sutil beso. Me abrazó y cargó ligeramente mientras mis compañeros nos lanzaban bolas de papel y mientras otros reían, abucheaban o aplaudían.
-Feliz aniversario.
-Feliz primer aniversario.

Ha sido una semana muy intensa y estresante. Anoche estuve pensando y reflexionando en todo lo que ha sucedido. He decidido alejarme e ignorar a Edgard, concentrarme en mis asuntos personales como la tesis, la tienda, la boda. Esta mañana me he levantado muy temprano para llamar a varias posadas en Morrocoy y reservar el fin de semana para Adrián y para mí. En algunos sitios me dijeron que ya estaban abarrotados en esta fecha, y en otras, los precios eran muy caros. Luego de una búsqueda exhaustiva, encontré un lugar bellísimo con precio medio en Chichiriviche. Llamé y reservé de inmediato haciendo la transferencia para pagar y poder irnos rápidamente hasta allá. Adrián trabaja como freelance en su carrera de ingeniería en sistemas, así que puede trabajar desde donde esté; también se encarga de algunos negocios de su padre, pero lo hace cuando tiene tiempo. Él es muy trabajador y emprendedor, es una de las cosas que me enamoró de mi prometido.

Llamo a Adru y le digo la hora de entrada al hotel, y acordamos que pasará recogiéndome a las 12 del medio día. El camino hasta Chichiriviche es de aproximadamente tres horas en carretera, así que empaco y espero a Adrián, quien llega a la hora acordada encaminándonos a nuestro fin de semana reconciliatorio. Al llegar al hotel, una vez ya registrados, nos dirigimos a nuestra habitación, desempacamos y nos colocamos los trajes de baño para ir a la piscina aprovechando el tiempo al máximo.
¡El lugar es de sueños! La piscina está rodeada de altas palmeras y pequeños arbustos. A lo lejos se puede ver el mar. Frente a la piscina queda el restaurante del hotel, y antes de entrar al agua decidimos almorzar. Pasamos el resto de la tarde y parte de la noche dentro de la piscina. Luego de ducharnos y cambiarnos de ropa, salimos a cenar fuera, en un restaurante frente al mar que vimos cuando pasamos en la tarde. Pedimos pecado frito con tostones y ensalada fresca. Al día siguiente nos fuimos a los cayos. He estado concentrada en pasar tiempo de calidad con mi prometido, le di muchos dolores de cabeza la semana anterior.

El lunes llegó en un abrir y cerrar de ojos. Anoche llegamos a Caracas muy tarde, por lo que me quedé con Adrián. Me baño y visto para comenzar la rutina y al llegar a la sala, mi novio está hablando por celular en la terraza, pero ha dejado el desayuno preparado en la mesa, Cachapas con queso telita y jamón, y jugo de mora. Delicioso.
-Buenos días morena -dice Adrián entrando a la sala y sonriendo.
-¿Me he bronceado mucho? -pregunté viéndome los brazos.
-Un poco, pero te sigues viendo espectacular -me besa.
-Mmm que bueno... Tu te has puesto rojo - me rio- Tu espalda está colorada.
-Por andar cuidando de que no te quemaras tu. ¿Vas a la universidad hoy?
-No. El miércoles me reúno con la tutora, y ya para el viernes me toca imprimir. En una mes nos tocaría defender la tesis. Me pongo nerviosa.
-Excelente. Sabes que había pensado en colocar la fecha de la boda para el fin de semana de tu graduación, no se... ¿Tu qué opinas? Mi madre ya te dijo que te regalaba el vestido de novias, así tenemos un gasto menos, y nos ahorramos una celebración uniendo la dos.
- Me gusta la idea. Pero entonces es pronto, la graduación es en 3 meses. ¿Nos dará chance de preparar todo?
-Yo creo que sí. Además ya tengo el contacto de la playa para hacer la boda frente al mar, así como te gustaría -abro los ojos y sonrío como idiota.
-¡Me encanta! Si, si, si... Amor gracias, gracias, cambiaste de opinión -Adrián quería que fuese en la iglesia donde se casaron sus padres, y cuando hablábamos de casarnos siempre defendí mi idea de ser por civil y frente al mar, y luego en el primer aniversario de la boda, casarnos por la iglesia.
-Te adoro mi bella -me besa la mano- Ahora pensé en hacer un almuerzo el fin de semana para nuestros padres, familiares y amigos, y dar la noticia como debe ser -estoy encantada y totalmente de acuerdo. Sonrío y me siento en sus piernas.
-Estoy felizmente E NA MO RA DA de ti -digo separando las sílabas- Te amo mi vida, te amo -lo beso y le peino el cabello mientras lo veo a los ojos- Gracias por el fin de semana, por esta mañana, por conquistarme. Gracias.
-Te amo Jessie, gracias a ti por regalarme la mejor compañía -suena el intercomunicador de la entrada, me levanto y contesto. Es el chico de la portería que dice que ha llegado la visita de Adrián. ¿Visita?

Gianfranco_1
Rango11 Nivel 52
hace más de 2 años

:o @YessGuill parece que te encanta dejar en suspenso a quienes te leemos jajaja. Una parte nuevamente genial, sigue así

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace más de 2 años

Gracias, si un poco. El suspenso los traerá de nuevo a continuar leyendo.


#13

Tocan la puerta y Adrián se apresura a abrir.
-Buenos días Geraldine, pasa adelante. -dice Adrian- Mi bella, ella es una amiga que ha regresado al país y le he pedido ayuda con el proyecto en el que trabajo ahora.
-Es todo un placer, Geraldine Marcano -me extiende la mano.
-Eh, un placer conocerte, Jessie Altuve -siento que interrumpo lo que sea que van a hacer, pero a la vez siento celos de ver al "mujerón" que va a quedarse con mi prometido. Adrián me mira, y de alguna forma entiendo que debo marcharme- Bueno, les dejo trabajar. Iré por mi bolso -camino de regreso a la habitación. Tomo la cartera, el celular y salgo para reunirme de nuevo con ellos- Que el tiempo les rinda -sonrío y beso a mi prometido- Te escribo en la noche. Te amo. Estás en tu casa -le digo al tal Geraldine.
-Gracias. Un gusto que mi amigo tenga una esposa tan simpática -todos sonreímos y asiento con la cabeza, pero en el fondo su comentario me pareció de doble sentido.
-Gracias. Nos vemos -salgo del apartamento y llamo a mi madre para decirle que voy a pasar por la tienda antes de ir a casa.

Pasé el resto de la mañana verificando las cuentas, comparando las ventas del fin de semana con el último inventario y con la mercancía disponible en las vitrinas. No es que desconfíe de Karina pero me gusta tener las cuentas claras. El sonido de la campanilla de la puerta al abrirse me saca de los números.
-Aún está cerrado, disculpe -digo, y luego volteo.
-Supuse que las cosas se complicarían para ti luego de que nos vimos. Por eso he venido a ver cómo estás -dice Edgard. Sentí un vacío repentino en el estómago.
-Ah... ¿Cómo supiste de esta tienda? ¿Me has seguido?
-Jessie... -interrumpo
-Apareces de repente en mi vida, sabiendo más de mí de lo que podrías saber si hubiese sido un "reencuentro no planeado..." ¿Me vigilas?
-Hey... Calma. Digamos que estuve averigüando... Las redes sociales son de mucha utilidad -se acerca al mostrador- Licor artesanal de mora -dice mientras toma una botella de la vitrina. Lee las notas y la coloca nuevamente en su sitio- Sé cuanto te gusta.
-¿Qué haces aquí?
-No quiero perderte... No otra vez... Dejarte fue un error... Pensé que mi conexión con Anastacia era algo duradero, pero tu recuerdo se presentaba en mi vida llevándome a vivir de nuevo el tiempo que estuvimos juntos -me lavanto para alejarme de Edgar, y camino hasta una pared detrás de mí- En un principio pensé que tu serías una simple aventura, pero luego tomaste fuerza dentro de mí. Ocupaste más espacio del que estaba dispuesto a darte, y no quería hacerte daño... Tuve miedo de perderte para siempre. Y luego quise dejarte vivir... Pero con los años lo que hice fue extrañarte cada día más.
-No sigas... Por favor. Voy a casarme. En tres meses seré una mujer felizmente casada -afirmo- Te pido por favor, detente con esta persecución. Sé que la última vez que nos vimos dije otra cosa, pero me dejé llevar por el momento -se acercó más a mi- Y me sentí como antes, cuando hacía siempre lo que decías o lo que pensaba que era mejor para ti... Estaba equivocada. No sabía qué significaba "amor" hasta que conocí a Adrián -se vino de frente acorralándome con la pared.
-Sé que me amaste y que aún lo haces. Lo sé... Tu cuerpo me lo dice. Yo desperté tu alma, yo erizo tu piel sin tocarla. Tu me lo has dicho y me lo has dejado claro. Conozco tus gestos, tus reacciones. Tus besos, toda tú me lo afirman... -la piel se me pone de gallina. Habla casi en susurro. Toma mi rostro y de inmediato estoy embelesada e hipnotizada por esos magníficos ojos verdes.
-Por favor aléjate y respeta mi relación. Edgar. Me estás empujando cada vez más cerca del abismo...
-No quiero dañarte, pero si ese abismo soy yo, prometo no dejarte caer... -mis labios están deseosos de los suyos. El corazón se me acelera y las manos me tiemblan.
-No lo hagas Edgard, por favor. Voy a casarme. Y lo amo, de verdad lo amo. Más de lo que yo misma creo. Entiende eso... -digo suplicándole que me deje, porque mi cuerpo no reacciona a mis ganas de escapar.
-Sabes que no quiero... Flaca bella... Mi niña... Mi hermosa señorita... -me besa sutílmente y me desvanezco ante sus deseos. Abrazo su cuello y me besa de nuevo con más fuerza. Me alejo y lo empujo.
-Esto está mal... Lo que sentimos ahora son las ganas frustradas... -me toma del brazo llevándome hasta él. Me besa de nuevo con mayor fuerza, activando mis sentidos y matando mi razón. Me guindo en sus hombros y él me carga sin detener la locura de sus labios.

Hace más de 2 años

6

8
Manu3la_Rios
Rango6 Nivel 29
hace más de 2 años

Me envolvi rapidamente en la historia solo q me frustra saber q de alguna forma engaña a adrian. Me gusta y es un gran trabajo felicitaciones amiga

Lonelygirl
Rango11 Nivel 53
hace más de 2 años

Mujeeeer tenes una manera de escribir que me atrapa en la historia cada vez mas ... Espero con ansias otra caja. Saludos

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace alrededor de 2 años

@Lonelygirl Jajaja gracias, siempre es grato recibir un comentario tuyo, porque me demuestra que voy por buen camino. Me alegro que se atrapen en la historia . gracias @Gianfranco_1


#14

Un terrible incendio me quemaba por dentro, implacable. Lo abracé por la cintura con mis piernas, mientras que el devoraba mis labios con sus besos y aplicando una destreza única.
-Ahhh... Ed... -jadeaba por la intensidad de su boca- Ahhh... Edgard, por favor... Detente... -solté en sus labios, y mis palabras parecían causarle dolor.
-No puedo... Estoy necesitándote como si fueses necesaria para respirar -me besó de nuevo y supe que no se detendría. Debía definir qué quería realmente.
-Basta -lo empujé y me alejé de él. Tome las llaves de la tienda, y entonces Karina apareció en la puerta.
-Buenas tardes jefa -saludó animada hasta que vio nuestras caras, y supongo, mi boca enrojecida por los besos de Edgard- Eh... Yo... Ehh... Lamento llegar tarde. Voy al depósito a buscar unas cosas... -pasó de prisa junto a mí, y entonces divisé a Mónica cruzando la calle hacia la tienda. “Oh Dios”.
-Sal de aquí ahora Edgard...
-Jess... Yo te necesito... -halé su brazo y lo impulsé a subir al depósito para que Mónica no lo viese. Él accedió y lo escuché hablando con Karina. Se abrió la puerta y entró- Mónica... ¿Qué haces aquí?
-Pues... Simplemente vine a comprar una botella de vino e invitarte, y a Adrián, a mi cumpleaños... -parecía honesta.
-Entiendo. Pues gracias, llevate ésta botella, es un excelente vino, y tranquila; corre por cuenta de la casa. -sonrió.
-No necesito que me regales nada... Precisamente tú, que me has robado a mi hombre...
-Em, ok. Sal de mi tienda ahora, y será mejor que le avises tú, a mi novio. -me miró con odio y se alejó. Tomé una bocanada de aire aliviador. Me giré para buscar a Edgard y lo encontré observándome.- Necesito que te vayas ahora, y no vuelvas más. Por favor.
-Me iré esta vez... Pero no voy a desistir... Yo tengo fe en que nuestra relación vale la pena. -salió de la tienda y me dejó cabis baja. Subí a platicar con Karina y le dije que Edgard me acosaba, pero que no dijese nada.

Salí de la tienda y fui a mi casa. Pasé el resto de la tarde intentando olvidar lo que había sucedido. Adrián me llamó pasada las 7:00pm, para decirme que pasaría por mí y luego cenar fuera.

Hace más de 2 años

2

6
TinadeLuis
Rango13 Nivel 62
hace más de 2 años

Ufffff, qué batalla interior sin resolver. Lo tiene complicado, @YessGuill. Es impredecible e imprevisible.


#15

Durante las semanas siguientes estuve evitando responder los mensajes y llamadas de Edgard, mientras que la amiga de mi prometido parecía hacerse más cercana a él. Mónica llamó a Adrián para invitarle, pero él se nego, entonces ella comenzó a meterle ideas en la cabeza sobre Edgard y yo.

Se acerca mi graduación y mi boda, pero a la vez me lleno de dudas sobre mis decisiones. Estoy enfrentando al amor de mi vida con mi primer amor, y los sentimientos que tengo por cada uno son muy profundos, y me cuestiono sobre cual es más grande. De no haber aparecido Edgard de nuevo en mi vida, jamás me habría hecho preguntas con respecto a mi relación y su solidez.

-Mi vida, perdón que te interrumpa. -Adrián se sentó junto a mi, apartando mi laptop- El dueño del proyecto necesita que vaya a Maracaibo este fin de semana, así que tendremos que cancelar la reunión.
-Oh, mi vida, tranquilo. Yo entiendo... ¿Viajarás con Geraldine?
-Si. Por cierto -ve su reloj- debe estar por llegar, traerá unos discos.
-Umm... Vale. Yo voy a salir, iré a ver a Mildred y luego me escribes, ¿te parece?
-Sí. -me besó y se levantó. Marqué por teléfono a Mildred y acordamos vernos en el Teresa Carreño para tomarnos algo. Me alisté y al salir, me topé de frente con Geraldine.
-¡Oh! Me has asustado -rió.
-Y tu a mí. ¿Vas al baño?
-Si. Permiso
-Adelante -se veía radiante. A veces creo que se arregla de esa forma solo porque va a ver a mi novio. Caminé a la sala y me despedí de Adrián para luego salir y tomar un taxi.
El tráfico de la ciudad a las 5:30pm, es insoportable. Decidí tomar una "mototaxi" para llegar más rápido. Caminé hasta una parada y entonces vi que Edgard venía de frente, aún sin notar que era yo “No, no, no”. Quise girar e ignorarlo, pero entonces noté que sonreía.
-Lo que son las casualidades Altuve... -se posó frente a mí.
-Ed, tengo una cita y no puedo faltar... “Caracas tan pequeña como de costumbre”.
-Tranquila... Ve. No voy a detenerte. No si no quieres... -los hoyuelos se hicieron en sus mejillas, luego de sonreír para mí. De nuevo sus ojos verdes me doblegaron y lo supo cuando perdí mi mirada en su boca- Te extraño... Extraño tus risas, tus locuras. Extraño tus cuentos, extraño tus besos, extraño tu cuerpo... -me tomó de la cintura, y de inmediato recordé la primera vez que estuve en su casa- Extraño que me hable de "usted", que me diga "extraño". Jessi... La extraño -no movió otro músculo. Parecía esperar por mí. Me ceñí a su cuerpo y lo besé con las mismas ganas con las que lo besé en aquella primera vez. Escuché a la gente murmurar sobre lo vulgar de nuestro beso, porque sin duda quería que me hiciera suya en ese instante- ...Oh... Jess...
-Puedes... Hazlo...
-¿Qué hago...?
-Hazme tuya antes de que huyamos otra vez... -me guindé en sus hombros y lo besé de nuevo.

“¿Qué harías si ese gran amor del pasado, regresa para pedirte una segunda oportunidad? ¿Qué haces si entre el amor y el deseo por esa persona, estás bajo su control? ¿Qué hago si los amo a los dos?”.

Hace más de 2 años

4

7
TinadeLuis
Rango13 Nivel 62
hace más de 2 años

Vaya dilema con dos amores, no quisiera yo verme así, @YessGuill. Antes o después tendrá que elegir.

andres24
Rango6 Nivel 28
hace más de 2 años

Ash... 😕 A estas alturas no se que pensar sobre Jess, defenderla 😊 u odiarla 😡. Creo que también tengo sentimientos encontrados.

Lonelygirl
Rango11 Nivel 53
hace más de 2 años

No había visto estas dos cajas, me atrapa cada vez mas esta historia. Saludos

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace más de 2 años

@TinadeLuis totalmente. Ya veremos que decide al final, cuando sus preguntas tengan respuestas.
@andres44 te comprendo. A veces uno siente lo mismo consigo mismo, con sentimientos encontrados ante una situación en la que no se tiene control.
@Lonelygirl en cada caja, te menciono para que no te pierdas ninguna. Me alegra que te atrape. Saludos.


#16

Hasta ese instante no sabía si le importaba o no, así que decidí darle celos. Entré a una tienda Adidas a comprar un termo, y él observaba los precios de las patinetas. Tomé el termo de agua y fui a pagar, el chico de la caja, era muy atractivo y parecía opinar lo mismo de mí, pues me hizo un descuento y dijo un par de chistes que me sacaron grandes sonrisas. Edgard parecía haberse molestado, porque salió de la tienda y me esperó afuera. Al salir, su gesto era de pocos amigos, parecía estar enojado. Me aproximé a él.
-¿Todo bien? -pregunté. Me miró fijamente y me tomó de la cintura, regalándome un beso profundo con el que parecía marcarme como suya. Sonrió, y me hizo pensar que había tenido celos. Caminamos un poco más y me volvió a besar sin detener nuestros pasos y yo le decía entre besos, "¿y esa cara?" y él me interrumpía con cada beso. Un guardia de seguridad se acercó y nos indicó que esos gestos estaban prohibidos ya que habían niños presentes, y antes de poder decir o hacer algo, una familia que iba en dirección contraria a la nuestra, con varios niños le gritaban "¡Deje que se amen!... Déjelos tranquilos... Corta nota" Edgard y yo reímos, pero entonces su rostro se ensombreció, y supe entonces que algo de eso le hizo pensar en lo correcto o incorrecto de nuestra relación.

Continuábamos de pie, frente a frente.
-Jess... Quisiera decirte que sí... Pero ¿estás segura?
-No me obligues a recapacitar... -Murmuré- Bésame y calla... -accedió y volví a perderme en mis recuerdos y en la sensación de su boca con la mía. El corazón me latía de prisa. Hasta que mi teléfono tombró. Nos separamos y vi una llamada de Adrián. Respiré y lo miré, sin decir nada, parecía que sabía que nuestro encuentro terminaría ahí.
-Alo...
-Mi amor, voy a llevar a Geraldine a su casa porque no se siente bien. ¿Estás ya con Mildred, o quieres hacer otra cosa?
-Ehh... Yo... -Edgard asintió y me dio un beso en la frente, entonces continuó su camino lejos de mí.- Ehh... Nos vemos en el Teresa. Avísame cuando llegues...
-Vale. Nos vemos en un rato mi bella. -colgué y giré buscando con la mirada a Edgard pero ya se había esfumado. El corazón se me puso chiquito. Caminé a la parada de mototaxistas, y tomé una hasta el lugar de encuentro con mi amiga.

“Nuevamente estoy en esta confusión en la que no sé qué quiero. A quién quiero. Estoy confundida queriendo tener a ambos conmigo”.

Hace más de 2 años

4

5
Lonelygirl
Rango11 Nivel 53
hace más de 2 años

Exijo mas! Jaja espero con ansias la próxima caja. Saludos

Your_faithfully_Sam
Rango5 Nivel 23
hace más de 2 años

La historia es genial, especialmente por el suspenso impuesto a cada parte jajajaja 💙😂


#17

–Gracias por la invitación amiga, te quiero -abracé con mucho cariño a Mildred, quien correspondió mi abrazo.
–También te quiero hermosa. Por favor, -susurró a mi oído- no te metas en problemas. Olvídalo ya, nena -nos miramos.
–Lo haré. Te prometo que lo intentaré... -Adrián me rodeó con sus brazos.
–¿Intentar qué? -sonreía.
–Amigo, mira que eso es cosa de chicas -intervino Fabrizzio, la nueva conquista de mi amiga. Yo choqué las palmas con las de él, mientras reíamos.- Chicos, espero que repitamos esto pronto.
–Por supuesto hermano, un placer. Mildred, mi reina, nos vemos después -nos tomamos de las manos y subimos a la camioneta. En el trayecto, mi novio me platicaba sobre su viaje, sobre la boda y otros temas, mientras que yo asentía como un robot. Al llegar a casa de mi madre, me acompañó hasta el apartamento- Voy a saludar a tu mamá y me voy.
–Es tarde mi vida. Mejor ve a descansar que mañana viajas temprano -tomé su rostro.
–Son las 11:30pm, y sé que está viendo noticias.
–Muy insistente hoy... ¿Por qué? -su mirada cambió- Algo te traes... Dime.
–Nada mi bella. Anda entonces. Te amo preciosa -me besó.
–¿Pasarás...? -negó con la cabeza- Misterioso. Te amo mi amor. Descansa... -abrí la puerta y me hizo girar de nuevo para besarme otra vez- Ya... Ve. Te amo. Avísame al llegar
–Vale -cerré la puerta, y pase a mi habitación. Unos instantes después, Gina apareció en la puerta.
–Hola nena, ¿por qué sigues despierta? -palmeé la cama invitándole a sentarse.
–Estudiaba. Oye, hace un tiempo que no hablamos... Y te he notado extraña. ¿Estás bien? -me tensé.
–Eh... Si, por supuesto. Tensa y estresada por la graduación y el matrimonio. La tienda. Todo bien -me cambié la ropa, colocándome la pijama.
–Te escuché hablar con Mildred el otro día... Sé que ese chico con el que andabas, Edgard, apareció -interrumpí.
–Shhh... Baja la voz... -cerré la puerta- ¿Andas escuchando mis conversaciones?
–Estabas llorando. Quería saber si estabas bien...
–Vale... Mmm... Sí, apareció. Sabe que me voy a casar y ha querido hacerme cambiar de opinión... Pero no lo haré -permanecimos en silencio.
–Ok. Adrián es un tipazo. Soñado. Te ama y respeta, así que no lo dejes ir. Voy a dormir. Descansa -salió de la habitación dejándome en angustia de mis confundidos sentimientos.

«Nunca me abandones. No te vayas jamás... » desperté en medio de la noche, con esa frase repitiéndose en mi cabeza. Edgard me lo dijo en una oportunidad, y entonces obedecí fielmente, hasta el día en el que se marchó. Tomé mi celular para ver la hora, y lo primero que noté fue una llamada perdida de Edgard de hacía 5 minutos. Le marqué, y atendió.
–Lamento despertarte. -soltó sin previo saludo.
–Ya estaba despierta... Vi tu llamada.
–No consigo dejar de pensar en lo que me dijiste hoy... Jessie, me estoy muriendo por dentro, me estoy muriendo sin tenerte.
–No...
–Sé que me demoré... Pero creo que fue necesario para definirme. Fue necesario para reconocer que estoy profundamente enamorado de ti...

Hace alrededor de 2 años

4

5

#18

–Edgard, llegaste tarde. Ya es suficiente... -hice una pausa- Discúlpame por lo de hoy...
–Tienes razón... Discúlpame a mí.
–¿Estás bebiendo?
–No...
–Es que te escucho algo raro, y me has llamado a esta hora... No sé. -rió y luego suspiró- Debo dormir
–Cierto. Mmmm, lamento no haber aceptado tu propuesta hoy. Descansa. -colgó.

Deprisa llegó el lunes, y mi encuentro con la madre de Adrián para ir por el vestido de novias. Mi madre también me acompañó.
–... Esa señora tan estirada, y yo con este cabello sin pintar -se miraba al espejo mientras el taxista reía.
–Mamá... Cálmate.
–No mami, ¿pero si ves? Cuando yo me iba a casar con tu padre, estaba tan nerviosa... Qué bueno que no me decidí ese día por comprar el vestido... Porque lo hubiese asesinado otra vez -se carcajeó- Ay Dios...
–¡Ay mamá! Que mala broma...
–Me iba a casar con su padre -le cuenta al taxista mientras me señala- pero para robarlo ese día, lo apuñalaron y luego de varios días, falleció. Fue muy difícil entonces, ella era una niña de meses. Ya lo superé, pues muchos años pasaron. Y luego de eso, conocí a un hombre muy bueno, con quien me divorcié hace unos diez años. De verdad que yo no tuve suerte. En cambio mi niña tiene a un gran hombre, de verdad encantador.
–Estás enamorada de Adrián, qué horror...
–Claro nena -rió.
–El viernes estaba ansioso de hablar contigo. ¿Sabes de qué?
–No -se tensó.
–Bien bueno... Andan muy misteriosos...
–Llegaron señoritas -le pagué y agradecí al taxista, y descendimos para encontrarnos con mi suegra afuera de la tienda acordada. Luego de saludarnos y de que mi madre y ella entablaran una conversación, comencé a probarme vestidos, hasta que las tres nos decidimos por uno. Mildred llegó justo antes de pagar y aprobó la opción. Al salir de la tienda, mi madre y mi suegra, se decidieron marchar juntas para terminar no sé qué preparativos, mientras que Mildred y yo nos fuimos a mi tienda, en bus. Una vez allí, le platiqué de la llamada de Edgard.
–Amiga, qué hombre tan intenso... No aceptes nada de él. Jessie, él tuvo su oportunidad y no la aprovechó. Te trató pésimo. No puedes aceptarlo más...
–Lo sé... Pero... ¡Oh no...! -mi primer amor atravesó la puerta.
–Buenas tardes -Mildred me miró asustada- Vine por una botella de licor.
–Eh, claro. ¿Cuál? -miró a Mildred pero no se marchó.
–La que a ti te gusta Jess...
–No empieces por favor...
–¿Me marcho? -intervino mi amiga.
–No -dijimos Edgard y yo a la vez, pero Mildred decidió salir y esperar en frente.
–Jess...
–Edgard, deja de insistir... Ya basta. Mi boda es en una semana...
–Por eso. Dame una sola oportunidad. Solo una noche más... Ven a casa a cenar, y te juro que te dejaré en paz para mañana... Siempre que quieras -dudé.
–Ok. Esta noche... Y no habrá más -sus ojos brillaron y una alegría contagiable me transmitió.
–A las ocho. Te recojo donde siempre.
–Vale.
–No le digas a “La muñeca”
–Ok... -me dio un beso rápido y se marchó. “Es ahora o nunca ”.

Hace alrededor de 2 años

3

5
andres24
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 2 años

¿la hora de la verdad?😨


#19

Llegué a casa ansiosa por lo que había aceptado. Me alisté temprano y cuando el reloj marcó las siete de la noche, ya iba camino al lugar acordado. Me había colocado un short alto color blanco, y una camisa de mangas largas con escote en la espalda, color azul marino. Sandalias de tacón del color de la camisa y accesorios a juego. Sentía que me había arreglado mucho para encontrarme con él. Al llegar, pefí un jugo de frutas mientras Edgard llegaba, y exactamente a las ocho, entró al local. Me levanté y al verme sonrió como sólo él sabe. Sus ojos verdes se encendieron de deseo, recordándome los años en los que creí que nuestra relación duraría para siempre. Él también se veía muy bien; llevaba jeans ligeramente ajustados, camisa blanca y una chaqueta de cuero negra. Se aproximó y me abrazó con tantas ganas, que no pude evitar emocionarme y corresponderle. Subimos a su auto y emprendimos el camino a su casa y a esa cena, de la que no estaba segura si sucedería, pues me sentía distinta esa noche. Quería abrazarle nada más, estar con él.
Al entrar en su apartamento, se me hizo un nudo en el estómago al ver que todo estaba tal como la recordaba, sumando que la mesa estaba preparada; un ramo de rosas, velas sin encender, botella de champán enfriándose, platos tapados, y entonces dijo:
–Preparé "salmón marinado en soja y miel, con papas especiadas" -lo miré impactada y solté una carcajada.
–¿Lo has preparado tú? -asintió apenado- Vale, vamos a darte el gusto bueno. -encendió las velas, sirvió la comida y sacó otra botella, esta vez de vino. Luego de comer y platicar sobre la situación socioeconómica del país, fuimos a la sala con la botella de champán a medio acabar. Hicimos silencio por varios minutos, sin perder en contacto visual, y entonces se levantó extendiendo su mano para que le acompañiase. Acepté quedando cara a cara. Me abrazó y yo le rodeé por el cuello, para entonces besarnos largo y tendido.
–Jessie... Te extraño de verdad... -susurraba en mis labios con la mirada fundida en ellos.
–Ed... -me apretó.
–Me estoy conteniendo demasiado. No te cases...
–No puedo... -susurré.
–Jessie, vuelve... Hoy soy yo quien te ofrece todo lo que una vez me ofreciste... -me apretaba con firmeza como quien no quiere dejar ir algo- Te amo... -el corazón se me disparó.
–Ed... -me besó y entre caricias, me llevó a la habitación. Nos acostamos en la cama y minutos más tarde, él se coloco encima de mí. Y poco a poco inició con sus manos, el proceso de desnudarme con mucha delicadeza. Y entre besos y caricias necesitadas y desesperadas, me hizo suya y no lo detuve. Todo lo contrario, lo deseaba. Volví a ser la niña que se enamoró de él.- Ahhh... Te... ¡Ahhj! Ed... Te amo.
–Mi flaca... Te amo. Te amo... Ummm... Ummm... -con los dedos enredados y mirándonos a los ojos, caí rendida ante él.

Desperté amarrada con sus brazos y piernas. La luz de la mañana lentamente se hacía más intensa, iluminando la habitación mientras que yo jugaba con su pecho, entonces abrió los ojos.
–Mi vida, estás aquí...

Hace alrededor de 2 años

5

5
andres24
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 2 años

No se por que tenía un leve presentimiento de lo que iba a suceder. u.u

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace alrededor de 2 años

Era de esperarse con un incendio forestal entre ellos. La pregunta es ¿y ahora qué? @andres44

andres24
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 2 años

Tal vez fue la despedida de soltera. 😅. Aunque Adrian debería tener una despedida de soltero. Igualdad de condiciones 😂.

Lonelygirl
Rango11 Nivel 53
hace alrededor de 2 años

@YessGuill ame todas las cajas que me había perdido. Tenes ese toque para escribir que me encanta!!! Saludos genia


#20

Después de disfrutar de una ducha juntos, y desayuno en la cama, recordé que no había tomado mi celular desde que salí de casa a las siete de la noche de ayer. Estaba hipnotizada, como era costumbre, por aquella mirada que aguardaba mi pasado y la posible destrucción de mi futuro.
–¡Dios...! -exclamé al ver en el reloj que casi era medio día.
–¿Te llevo? -me tenía abrazada de la cintura, besándome con mucho cariño.
–Si Ed... Vamos, es tarde...
–Perfecto... ¿Vas a pensarlo?
–Dame un tiempo... Necesito procesar todo lo que ha sucedido... -estaba sumergida en la pregunta “¿Qué voy a hacer?”
–Vale. -nos alejamos para entonces emprender el camino de regreso a casa. El auto se detuvo en cuando el semáforo cambió la luz frente a un paso peatonal, y fue tiempo suficiente para que mi ex me besara. Al girar, pude ver a Geraldine observando la romántica escena que interpretaba.“Dios mío...". Estaba de pie en el borde de la calle, y al notar que la veía, huyó. Sentí mi estómago apretarse tanto, que las náuseas no se hicieron esperar. Edgard me preguntaba si estaba bien, pero entonces el miedo se apoderó de mi mente, y de inmediato recordé cómo terminó mi relación con Edgard, antes.

–... Ajá, pero ¿puedes decirme qué pasa? ¿Por qué te has distanciado? -le dije.
–Es lo mejor para los dos... Nos iremos del país... -mi vida colapsó. Morí pero no nací, hasta que conocí a Adrián.

"Adru... Mi Adru" Quise bajarme del carro pero Edgard no me dejó. Saqué mi celular aún apagado e imaginaba las cientos de llamadas de mi madre, de Adrián y de Mildred.
–Cometí un grave error... ¡Esto no va más Edgard, no más! Gira y déjame al cruzar, y te suplico no me busques más... Por Dios... -quería vomitar y entender cómo terminé bajo las sábanas del que juré, jamás volvería a besar- ¿Por qué lo hice...? -me pregunté en un susurro. Edgard estaba estupefacto, intentando comprender que me había sucedido en un abrir y cerrar de ojos. Sabía que Geraldine iba a decirle a mi prometido , “Prometido... Dios...”. Edgard obedeció y bajé del coche sin mirar atrás. Sabía también, que esto no acabaría allí. Otra vez crucé los limites que me había colocado con él.

Llegué a casa y mi madre estaba molesta conmigo por no avisar dónde estaba. Me decía que había estropeado la sorpresa que me preparó Adrián. “Ese era el misterio que se tenían...”. Temblorosa entré a mi habitación, conecté mi móvil para cargar y luego lo encendí. Eran incontables las llamadas de Adrián y Mildred. Me cambié de ropa y me marché tan rápido como los nervios me permitían, para encontrar a Adrián quien no me atendía. Al llegar al apartamento, lo hallé al teléfono y al verme colgó, con tanta rabia que supe que ya sabía.
–Recoge tus cosas Jessie, ¡y márchate de inmediato!, o te juro por Dios que voy a atreverme a faltarte... -estaba enrojecido.
–Adru... Por favor, cálmate, vamos a hablar... -lanzó el teléfono estrellándolo a la pared.
–¡Sal de mi casa ahora o no respondo! -noté que estaba controlándose y cometí el error de acercarme a él. Me tomó de los brazos y me lanzó con firmeza al sofá- Me has decepcionado... Te esperé en tu casa, para darte esta ¡maldita llave! -se sacó una llave del bolsillo- Y decirte que compré la casa para hacer nuestra vida juntos... Nuestra familia... Que no viajé el fin de semana, sino que decoré esa mierda... -golpeó el sofá- Nunca respondiste, nunca apareciste... No estabas con nadie conocido, y me preocupé, ¡y resulta que estabas con tu amante..! ¡Vete ya malditasea! -yo no podía decir algo más. Solo lloraba y temblaba- Él logró lo que quería... Echaste por la borda toda la vida juntos... Eres asquerosa...

Hace alrededor de 2 años

5

6
YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace alrededor de 2 años

Totalmente... A veces actuamos bajo institntos y a veces actuamos bajo caprichos, que terminan dañando a otros. @galactic_inspiration

andres24
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 2 años

😨😱😵 ¿casa? ¡ohhhh no!😯😐😕 y todo por no saber decir NO.


#21

–Adrián... No... Ya va... Ehh... -lloraba desconsolada, con ganas de no detenerme.
–¡Voy a perder la paciencia Jessie! ¡Vete de aquí o no respondo! -su rostro estaba enfurecido y enrojecido, con los ojos llenos de lágrimas.
–Adrián... -me tomó de nuevo con fuerza, con el fin de hacerme daño.
–¡¿Qué creiste? ¿Qué te lo ibas a "tirar" y luego vendrías conmigo como si no hubiese sucedido?! Ni si quiera lo desmientes... Geraldine me dijo que los había visto juntos, y Sebastián me acaba de llamar a decirme que anoche te vio salir con él del café... -respiró para tomar fuerzas. Sus amigos son muy leales a él, y Sebastian es para él, lo que es Mildred para mí- Mierda... Sé que si sigo investigando, sabré que ustedes se han visto más... ¿Por qué me has hecho esto? Jessie... Yo te amo, de verdad... No debiste burlarte de mí de esta manera... No si te he dado tanto... -podía ver el dolor en sus ojos. Me zafé y lo abracé.
–Perdóname por favor... Adrián... Perdóname, te lo suplico... Te lo ruego... No quiero perderte... Prefiero perder la vida que a ti -me miró estupefacto y ofendido, tomándome con fuerza.
–¡Estás loca! ¡Escúchate! ¿Estás consiente de lo que has dicho? -me batuqueaba- ¿En qué te convertiste Jessie? No eres la mujer de la que me enamoré... Me das asco... Otra vez me has fallado... ¿Qué me amas? No, tu estabas cómoda, no enamorada. ¿No quieres perderme? Lo hiciste en el momento en el que metiste a tu amante en nuestra cama... ¿Que te perdone? Jamás... -me estampó un beso furioso, con ganas de hacerme sufrir. Profundo, mordiendo labios y lengua, rozando dientes. Cortando a su paso y haciéndome sangrar y sentir dolor cuando mordía. Yo me quejaba y quería alejarme pero no me dejaba.- ¿Cómo te atreves a decir que prefieres perder tu vida que a mi? ¿Acaso me perteneces? -me estampó otro beso fusioso- ¿esto es lo que quieres? Porque esto es lo que tendrás... -podía sentir como mis labios se inflamaban- ¿Cómo dices eso Altuve? Valórate... Aunque no lo hiciste... ¡Anda con tu amante si lo que buscas es perdón, "y amor"! Porque de mi ya no lo obtendrás... Largo de aquí ¡perra!
–¡Adrián...! Por favor, déjame hablar... Déjame explicarte... -me tomó del cabello y me jaló para sacarme del apartamento- ¡AHHH ADRIÁN! ¡ME DUELE, SUÉLTAME! -abrió la puerta y me sacó lanzándome al piso.
–Esto se terminó por tu culpa... No vuelvas más, no te quiero ver de nuevo. Maldita sea la hora en la que me enamoré de una ramera como tú... -el tono que usó al decirme eso, era odio puro. Me sentí humillada. Me levanté y lo empujé, llevándonos de nuevo dentro del apartamento. Estaba furiosa por su trato, y tomé todo lo que me encontré a mi paso, y se lo aventé; floreros, libros, cojines, portarretratos. Muchos los atiné en él, otros reventaban con algo más en el camino.- ¡Aah..! Auuch... ¡Detente!
–Eres un imbécil... ¡Yo cometí el error de amarte!
–¿De qué amor hablas? -me detuve.
–¡Deténganse! -dijo una vevina- llamé a la policía y vienen en camino. Ambos nos miramos. Adrián tenía cortadas el los brazos y rasguños en la cara. Verlo derrotado me derrumbó, y no aguanté más. Caí en el piso, sin fuerzas más que las que me permitían llorar. Adrián le sucedió lo mismo. Ya no quería más, pero se levantó y sacó con respeto, a la vecina, y luego vino por mí. Me cargó sin ánimos de pelear, y me depositó en el pasillo. Lo escuché llorando y buscando algo, entre el reguero que causé, luego salió con las llaves del coche. Cerró y me tendió la mano pata ponerme de pie.- ¡No! Usted debe quedarse Adrián... No puede irse, después de que casi se matan ustedes...
–No se meta en mis asuntos, por favor. -el ascensor llegó. Subimos y llegamos al estacionamiento. Me tomó de la mano para sacarme. No le importaba el espectáculo que habíamos interpretado. Subimos al auto y sin decirnos nada más, sólo los sollozos de ambos, y el sonido obstruido de nuestras narices, eran quiénes interactuaban. Me llevó a casa y antes de bajar quise pronunciar algo pero entonces me interrumpió- Cruzaste el límite Jessie. Te juro que esto se acabó. No quiero saber de ti más. -solo podía obedecer a su petición de alejarme. Aún no entendía cómo y porqué me metí con Edgard.

Hace alrededor de 2 años

1

5
andres24
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 2 años

Se que la historia no acaba aquí. ¿Cuanto más nos harás esperar?


#22

Nos miramos en silencio mientras que los sentimientos se estrujaban dentro de mi, producto de la repentina y alocada decisión de acostarme con mi ex. ¿Cómo iba a componer aquello? ¿Con qué cara vería a mi madre, a Gina, a su familia, a él?
–Baja del carro Jessie. -ordenó.
–Dame un segundo más... Te lo imploro... -el nudo en la garganta me hacía hablar con altibajos de voz.
–¡¿Qué maldito segundo Jessie?! -golpeó el volante y rompí en llanto otra vez- Te dije que bajes... -me empujó con una mano para luego bajarse furioso. Descendí antes de que él me obligara. Me tomó en sus brazos y me apretó- ¿Qué hago ahora por Dios? Jessie... ¿Cómo te atreviste?
–Dios mío... No lo sé... No tengo cara... Para darte... No tengo voz... No quiero nada Adrián... No sé por qué lo hice... Soy una porquería... ¡Maldigo el momento en el que me atreví a fallarte!
–Basta... Basta ya... No... No quiero escucharte más...
–Adrián... Por Dios... Te juro que no sé que hacer... No sé ni como caminar hasta la puerta y no desvanecerme... Por favor... No me sueltes... Sólo te pido eso... -estábamos agarrados con tanta fuerza que dolía.
–Jess... Ay ¿qué voy a hacer contigo...? Por Dios... -él lloraba tan desconsolado. Ambos ignoramos a la multitud que nos observaba hacer ese espectáculo. “Lo arruiné todo”.
–Por favor... Adru no me sueltes te lo pido... -en mi suplica me abrazo con tantas ganas que ambos caímos al piso, llorando. Sin esperarlo, me tomó del rostro y me besó, reanimándonos de nuevo. Levantando nuestros cuerpos del piso sin dejar de disfrutar de nuestro beso apasionado lleno de ese “todo”; sin perdón ni rencor. Fue un beso que hablaba de lo mucho que nos amábamos y de lo mucho que nos extrañábamos, a pesar de estar juntos- Ummmm... Adrián... -susurré.
–Jessie... -me olía las mejillas. Permanecimos unos instantes con narices y cuerpos pegados. Con el alma en vilo.
–Muchachos... ¿Qué pasa? -mi madre decía mientras se acercaba y entonces Adrián me soltó, trayéndonos a la realidad.
Con lamento en sus ojos, se despidió.
–Debo irme -tomó su mano y la besó. Corriendo rodeó la camioneta y subió. Yo cerré la puerta del copiloto y me alejé viéndole marchar.
–Mamita... ¿Qué fue todo eso? -la gente nos veía intentando comprender, y levantando hipótesis.
–Debo salir mamá, después te explico... -subí. Me bañé, alisté, y fui a casa de Mildred sin dar mayor explicación. Edgard no se había pronunciado. Le pedí a mi amiga que me hospedara en casa de sus padres en Cubiro. Y así fue.

Llamaba con frecuencia a mi madre a quien le conté la verdad de todo, después de una semana y se molestó al principio, pero luego entendió. Mildred iba cada quince días a visitarme. No estuve en el acto de graduación, y por supuesto no hubo boda. No volví a saber de Adrián en todo ese tiempo. Cerré las redes sociales para evitar comentarios mal intencionados de cualquiera. Cuando pensaba en el tema sabía que Geraldine hizo lo que un amigo (y mucho más si hay un interés) hubiese hecho. No la odiaba, o al menos, no más que a mí. Intentaba aún comprender ¿qué me pasó? Volví a Caracas después de cinco meses en los que me alejé de todos.

Hace alrededor de 2 años

2

6
andres24
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 2 años

Para mi fueron 15 días no mas 😅. Pero ¿5 meses? vaia, como pasa el tiempo. Atento a la continuación. 😊

galactic_inspiration
Rango6 Nivel 29
hace alrededor de 2 años

Y ahora esperar a ver que pasa. Me encanta esta historia. Espero con ansias la siguiente caja


#23

Aunque amaba a Adrián, por otra parte quería a Edgard. Ese desliz con él, realmente había significado mucho. Había cerrado ese capitulo de mi vida. Realmente lo había cerrado, y podía sentirlo, como un profundo aprecio y perdón, esta vez, más vívido. Sabía que Adrián no me perdonaría jamás, pero por todo el amor que me dió, debía hablar con él.

Al volver a casa organicé mis documentos legales para irme del país. Sentía que todo sitio en Venezuela, decía "Adrián", y no conseguía perdonarme que le fallé. Traspasé la tienda a nombre de mi madre y finiquité todo lo necesario. Así transcurrieron tres meses más. El tiempo pasó de prisa, pero para mí, había sido una eternidad.

–Buenas tardes, me da un café grande y una torta de arequipe y chocolate, por favor -solicité a la cajera del lugar al que solía ir con Edgard.
–De acuerdo, son 2500 -le di mi tarjeta de débito. Me entregó la factura y fui hasta la caja a retirar mi pedido.
–Gracias... -hambrienta y ansiosa salí del café. Subí al carro de mi madre, quien amablemente me lo había prestado y conduje a los miradores para deleitarme con un atardecer distinto. Iba mucho con Adrián. Comencé a recordarlo una vez estuve sobre el capot. Al caer la noche, manejé de vuelta a la rutina pero decidí ir a comprar un pasticho en uno de los restaurantes de la Av. Brava, “La Forchetta”. Estuve allí unos minutos luego de pedir y recibí una llamada de mi madre.
–Madre...
–Mami... ¿Dónde estás?
–En un restaurante, ¿te llevo algo? Pregúntale a Gina si quiere canelones, o pasticho. -aclaró su garganta.
–Eh... Mami, aquí está un muchacho... Ehh... Dice que quiere con urgencia hablar contigo... -me erizé.
–Eh... ¿Un muchacho? ¿Cómo es? -se escuchó que le preguntó a alguien «¿Cómo has dicho que te llamas?» y una voz muy familiar dijo «Edgard, mi señora». Quise vomitar la torta, el café, dejar el pasticho, gritar.
–Edgard mamita, ¿te tardas mucho? -colgué sin despedirme y temblando me puse de pie, sosteniéndome de la silla.
–¡Señorita! Su pasticho... ¿Se siente bien? -mi boca no podía gesticular nada. Y de pronto me da un infarto, al ver entrar a Adrián al restaurante. Directo a mí- ¿Señorita?
–No puedo respirar... No puedo... respirar...
–¡Marcello, agua para la chica! Se va a desmayar...

Desperté con los pies en alto y un tensiómetro en el brazo izquierdo. Una señora me veía y al fondo un hombre de pie, “Adrián...”.
–Ya subió. La tiene en 100 / 60. ¡Uy qué bueno! Voy a buscarle una bebida dulce en la cocina -le dice a mi ex prometido, y se alejó dejándonos a solas.
–Esa mala costumbre que tienes de desmayarte a cada rato... -sonreía- ¿cómo te sientes?
–Debo irme...
–Calma Altuve... Yo estoy aquí como amigo. Sin solicitar nada...
–Debo irme... De verdad... Mi móvil, ¿dónde está? -me extendió la mano y con ella el celular.
–Sé que te esperan en casa -le miré estupefacta- Él me buscó...
–¿De qué hablas?
–Edgard no sabía lo que sucedió... Pensó que nos habíamos casado, pero al decirle, quiso saber qué te había pasado... Sabía que iría a buscarte, pero me adelanté preguntándole a tu mamá a dónde habías ido. No sé... No me da la gana de que estés con él. -me impactaba lo que decía.
–Aquí está el juguito de melón... Hija, has agarrado color... Qué susto el que nos diste con esa tensión tan baja...
–Gracias.
–Tómalo que te llevo a la casa... -ordenó Adrián. Distante pero preocupado en el fondo.
–No iba a casa...
–Te llevo a la mía
–No.
–Anda mujer, que no puedes ni conducir. Y no voy a permitir que Edgard tan solo te toque otra vez...
–Adrian...
–Ehh... Los dejaré a solas. El pasticho y lo que pidió está en caja -sonrió la señora, y se alejó.
–¿Qué pretendes?
–No sé. Realmente solo no me da la gana de que ustedes tengan algo... Y no es que vayamos a volver... Solo no le quiero dar el gusto.

Hace alrededor de 2 años

6

6
galactic_inspiration
Rango6 Nivel 29
hace alrededor de 2 años

Arrecha la Adrián jajaja. Estuvo genial la caja. Necesitamos mas :3

andres24
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 2 años

Totalmente de acuerdo.. 😊 Más cajas.

Lonelygirl
Rango11 Nivel 53
hace alrededor de 2 años

Creo que estoy enamorada de Adrián Jajajajaj saludos.


#24

–Has perdido la cabeza... -dije.
–¿Yo? -me miró sorprendido ante mi comentario.
–Me iré a casa -al pasar junto a él, me detuvo tomándome de la mano.
–Creo que debo llevarte... Estás muy débil...
–No. -batí mi mano- Además, ¿qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste acá? -demasiadas casualidades.
–Hablé con tu mamá antes. Me dijo que estabas arriba, así que iba a buscarte al mirador cuando vi el carro de tu madre estacionado afuera. Me acerqué y te vi a través del cristal. No quise pasar hasta que tu reacción fue evidente ante la llamada que recibiste. Supe que se trataba de él... De verdad que no me importa que salgas con otro hombre, pero Jessie, él no.
–Ahh perfecto. No te importa... -me enfurecí- Ok... -salí del pequeño salón y fui hasta la caja por el pedido que había hecho antes de lo sucedido. Me lo entregaron y agradecí a las personas su ayuda ante mi desmayo. Salí del restaurante y Adrián siguiéndome, volvió a detenerme- ¡Carajo Adrián! ¡Basta!
–Estoy con Geraldine ahora -le empujé. Quería molestarme y hacer tiempo.
–¿Por qué me dices eso? ¿Qué rayos quieres? -irradiaba furia. Saberlo con ella me intoxicaba.
–Quiero que me extrañes. Quiero que me pienses. Quiero que te arrepientas del engaño. Quiero que te duela nuestra historia no vivida... Eso quiero... -sonaba afectado. Vernos nos había conmovido. Lo golpeé en la mejilla.
–Eres un imbécil... Me alegro que ya no estemos juntos -me subí al coche y él también- ¡Baja ya por Dios santo! Te comportas como un adolescente celoso... -me miró y recapacitó. Sus celos eran obvios al igual que la razón de su relación con Geraldine.
–Vale... Tienes toda la razón... -se pasó las manos por el cabello- Tienes razón... Discúlpame... -se bajó del carro y se alejó.

Salí del ascensor y vi a Edgard sentado en la escalera frente a mi apartamento.
–Jessie... -se puso de pie y me abrazó mientras, sin preguntar, me besó con ternura y pasión. No me quejé y le correspondí. Pensar en Adrián y Geraldine me atormentaba- Lamento todo lo que ha sucedido... Te juro que nunca quise, ni quiero dañarte.
–Edgard... Ehh... Voy a colocar éstas cosas -levanté las bolsas- en la cocina y vuelvo, ¿sí?
–Está bien... -entré y saludé a mi madre y a Gina. Ambas comenzaron a hacerme preguntas. Lad ignoré y les dejé la comida comprada. Fui a cambiarme de camisa y escuché un alboroto en la escalera. Gritos y golpes, a la vez que mi madre decía “¡Jessie, Jessie!”. Corrí despavorida hasta la escalera y para encontrar a mis dos antiguas parejas, golpeándose muy fuerte. Ambos lanzaban golpes y patadas mientras que mi mamá gritaba asustada. Gina intentaba pedir ayuda a los vecinos y yo sólo podía mirar.
–¡Auxilio! ¡Adrián, hijo! -mi mamá halaba de la camisa a Edgard pero ninguno se detenía.
–¡Sal de -me metí en medio de los dos, golpeando a Adrián con fuerza- aquí de inmediato!
–¡Maldito, te voy a reventar! -gritaba enfurecido mientras que un vecino le agarraba los brazos.
–¡Atrévete maldito, atrévete! ¡Asume que ya no hay nada aquí para ti! -yo impedía que Edgard se moviese.
–¡Basta los dos! Basta... Se marchan. ¡Ahora! Quiero que se vayan de inmediato. ¡No quiero volver a ver a ninguno de los dos! -hubo un largo silencio y entonces Adrián se zafó y se marchó. Edgard me miró con el mismo gesto de desconcierto que tuvo aquella vez en su auto. Luego de disculparse conmigo, también bajó las escaleras.

“Lo arruiné todo...”

#25

–¡Jessie! Explícame ahora ¿qué es todo esto? -gritó mi mamá enfurecida, una vez entramos al apartamento. Era claro que ella no comprendía la locura en la que me metí, además de que fue impactante ver a Adrián golpeando a Edgard. Esa actitud era impensable en él- ¡Termina de hablar muchacha, que me tiene con el alma en vilo!
–Mamá... Por favor... Ahorita no quiero hablar... -tomé asiento, exhausta.
–Hermana... ¿Estás bien? -Gina me abrazó.
–Me estoy volviendo loca... No puedo soportar más esto... -comencé a llorar desesperada- Lo arruiné todo... No podré arreglar eso jamás -señalé la puerta, refiriéndome a la riña.
–Tranquila... -Gina sostenía mi mano.
–Hija... ¿Ese muchacho que vino, es por quién te separaste de mi muchacho?
–Edgard fue el hombre a quién más he amado en mi vida... Pero ahora sé... Ahora... -continuaba sollozando- Que no es así. Yo amo mamá, amo a Adrián... Me estoy muriendo sin él... Sé bien que esto no tiene arreglo... Y Edgard ahora, no merece mis maltratos...
–Si lo merece -dijo Gina- Él te faltó antes... ¿Quieres agua? -asentí.
–Ay mami... Cálmate... Lamento haber sonado tan... -movió sus manos- Es que te me ibas a casar con Adrián... Mi muchacho querido. Y en un segundo se dejan y te mudas y vuelves y vendes todo y no vas a graduación ni nada, y te veo triste y deprimida... Es difícil entender. Y luego me dices que te vas del país, y ahora esto -ella tenía razón. Debía pensar en qué hacer.
–Lo sé mami... Perdóname por hacerte pasar estos ratos... Sé que estabas emocionada con la boda y la graduación. Yo no debí permitir nada... Pero mamá, como mujer te pido te pongas en mi lugar. Edgard fue mi gran amor, mi maestro, mi vicio... Tenerlo cerca aún es adictivo... Necesitaba cerrar ese ciclo... Sé que no era la manera... No debí acostarme con él... Nunca. ¡Y me arrepiento inmensamente! Pero sucedió... ¿Ahora qué hago? -ambas me miraron sin respuesta. Mi hermana me ofreció el agua y luego me abrazó.

Mildred apareció en mi puerta luego de una hora. Se acurrucó conmigo en la cama, sin decir nada. Y luego volví a llorar, como única manera de aliviar el dolor.
–Amiga... Güapea... Pa'rriba. Ánimo. Mírame -me giré- ¿A quién amas?
–A Adru...
–¿A quién quieres contigo? -me limpié las lágrimas.
–A Adru...
–Ya lo tienes claro... Ese es en hombre de tu vida... Cometiste un grave error, pero será Adrián quién tome la decisión de perdonarte. Tu ahora debes buscar eso... Debes jugártela. -me acarició la mejilla- Anda. Basta de llanto. Eso sí... Debes hablar con Edgard. Dejarle claro que tu ya no puedes estar con él... Cierra ese ciclo enfermizo de tantos problemas mi amor... Anda. Anda ahora y si no resulta como queremos, pues nadie dirá que no lo intentaste... -sus palabras me revitalizaron.
–Él está con Geraldine...
–Su corazón no. Lo demostró hoy... Él no consigue paz sin ti... Está con ella... Porque es hombre... No podía vivir un duelo como este, solo... -reímos- En serio... Sus niveles de testosterona no lo dejan... Anda. Date una ducha, busca algo de comer y ven. Vamos a hacer un plan.

Lonelygirl
Rango11 Nivel 53
hace casi 2 años

Quiero otra caja!! Jaja saludos!

andres24
Rango6 Nivel 28
hace casi 2 años

Y nuestra historia continúa.😊 Qué giro tan inesperado, después de todo creo que terminará como al inicio. 😏