Joni_Caro
Rango5 Nivel 23 (631 ptos) | Escritor en ciernes
#1
    Partes:
  • #2

Corría el año 1803, la colonia de Virginia sufría la temperatura mas alta registrada en los últimos años. El sol reflejaba en los capullos de algodón, haciendo la vista imposible de los esclavos del campo de Alonso Palacios.
Una gota de sudor recorría el rostro moreno de Shani, que corría para llevarle un jugo a Palacios y otros señores que recorrían su campo admirando la buena producción anual.
Shani tenia 17 años, toda su vida había sido esclava. Habia sido comprada por la Sra. de Palacios después de que se apiadara de una golpiza que le propusiera su antiguo amo. Su nuevo amo no estaba de acuerdo en que tuvieran una nueva esclava, pero tras la insistencia de su esposa accedió a comprarla.
Ella prácticamente corría para servir a los señores, pero tropezó, haciendo que derramara sus jugos. -Niña tonta -dijo el Palacios y se le acerco para darle una bofetada justo cuando, por encima de los suaves risos de la joven, diviso a su hijo que corría a saludarlo. Geronimo había ido a estudiar a Kansas y volvía por el verano. Cuando llego junto a su padre, su mirada se cruzo con la de la joven morena.

Hace casi 4 años Compartir:

1

5
Freazburn
Rango10 Nivel 48
hace casi 4 años

Esta muy bueno, el ambiente gusta, emmm los Gentilicios se escriben siempre en mayuscula, todo lo demas muy bueno, sigue asi...


#2

-Sus ojos me transportaron a una dimensión desconocida, su sonrisa resaltaba su color de piel. Su belleza me tiene anonadado. Espero volver a verla mañana, aunque mi padre no la quiere cerca- había escrito el joven Geronimo en su diario. Su llegada había salvado a Shina de una paliza y como juego del destino ella le había robado la razón.
Al dia siguiente el Sr. Palacios había organizado un almuerzo de bienvenida para el joven, con muchos señores importantes del estado, para que Geronimo se vaya relacionando con los de sus altura jerárquica. Ademas iba a estar Maria Antonietta, hija del intendente, con quien el señor Palacios pretendía que se case Geronimo.
Cuando Geronimo despertó vio a Shina que lo estaba mirando, le había traído su desayuno y sin darse cuenta se había quedado mirándolo. El joven sonrió y cuando Shina se dio cuenta sus mejillas se oscurecieron de vergüenza. Pidió disculpas de mil maneras, pero el joven solo sonreía y le decía que todo estaba bien. -¿Como te llamas? - Shina mi señor - Que hermoso nombre - Gracias señor, discúlpeme pero debo irme- Y la joven salio corriendo sin dejar que Geronimo reaccionara. El se quedo unos segundos mirando la puerta por donde había desaparecido la joven, sonriendo por lo que acababa de pasar. En sus ojos se veían los ojos de la joven, un universo de miradas encontradas.

Hace más de 3 años

0

0