lantai
Rango6 Nivel 26 (972 ptos) | Novelista en prácticas
#1

¿Cómo era el cielo? Suelo, suelo, miro la pantalla es posible que tenga una notificación, cambio de color del suelo, miro la pantalla, ¿Qué canción me toca ahora? suelo, suelo, tengo que girar a la derecha, es lo que me dice, ¿me han enviado un mensaje? jeje sí, es verdad, suelo, más suelo, ¿qué zapatos llevaba hoy? les voy a echar una foto, suelo, entrada, cambio de suelo, ya estoy aquí, miro la pantalla, he llegado a tiempo, cambio de suelo, resplandeciente, suelo, otros pies se acercan, pasan, bonitos calcetines, ¿cuánto valdrán? miro, tampoco cuestan tanto, debería comprármelos, suelo, ¿me han enviado un mensaje? puedo hablar con él después, tengo que hablar con él ahora, jeje, tiene razón, suelo, cuantas visitas tendrá mi última historia ¿Sólo? no puede ser, refresh, suelo, suelo, ¿cuantos amigos tenía?¿La añado? debería hablar con ella, anoche lo hicimos tan bien... no me contesta, suelo, miro la pantalla, ¿porque no me contesta? duele mirar al número que voy, espero, suelo, subo al ascensor, el suelo del ascensor refleja el espejo de una de las paredes, música de fondo que no es mía...

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Benny
Rango7 Nivel 32
hace más de 4 años

¡Me gusta! Además me tiene intrigada, quiero saber más jaja

lantai
Rango6 Nivel 26
hace más de 4 años

Vamos a ver si puedo seguirla...


#2

Joao entró en la oficina como cualquier otro día, se cruzó con varias personas en el pasillo hacia su lugar de trabajo pero no saludó a nadie, era lo normal, él escuchaba su música y los pies normalmente no suelen devolverte el saludo. Se sentó en su sitio que estaba rodeado de gente y mientras su ordenador se encendía fue a bajar la persiana ya que le molestaba los tenues rayos de Sol que entraban. Ni saludó, ni lo saludaron.
Abrió el Lync y empezó a chatear con la gente que tenía al lado preguntándoles como les fue ayer por la noche, si hicieron algo interesante y si vieron el partido. Joao podía intuir carcajadas de los otros compañeros entre los intermitentes silencios de su música, mientras hablaba con sus compañeros notó una pequeña vibración encima de su mesa, ¿era ella? La alarma para tomarse la pastilla y otra vez se la había olvidado. Recordó que siempre guardaba una caja en el cajoncito debajo de su monitor. Sacó la pequeña pastilla de color azul de su pequeña burbuja de confinamiento y se la metió en la boca, tragó y volvió a sus conversaciones. Había faltado poco.
Chequeó el móvil una vez, y otra, y otra. Ella no respondía a sus mensajes ni lo agregaba como amigo ¿había hecho algo mal?
La vida en la pantalla resultaba confortante, dentro de su cubículo podía vivir en su mundo sin tener que hablar directamente con nadie, pero por supuesto que estaba conectado a todo el mundo y el infinito mundo de internet estaba a sus pies. Su tarea en aquella empresa, la programación, lo relajaba, sabía que o estaba bien o no, sólo tenía que dar explicaciones a sí mismo era mucho más fácil que las personas, TODO era más fácil que las personas. Chequeó su móvil por enésima vez y descubrió que tenía un mensaje, ¿quedamos otra vez esta noche? Una pícara sonrisa se dibujó en su cara y una pequeña carcajada escapó de su boca. Alguien le comentó algo desde los suburbios de su habitáculo pero Joao fingió no haber oído nada y siguió trabajando con el ímpetu que aquella noticia le había dado.
La hora de la comida fue rápida, como todos los días, se aisló en una mesa estratégica donde nadie podía verlo y él podía ignorar a todos y disfrutó de lo que habían colgado sus amigos en Facebook. Se hizo un selfie sonriendo a la cámara y subió la foto esperando que fuese muy comentada, después de dos cucharadas de sopa, chequeó si había algún like. Sonrió a sí mismo y devoró el postre, podía ser cualquier cosa, todo tenía el mismo sabor, el segundo plato sabía al primer plato y el postre sabia al segundo plato.
Volvió a su cuadrado donde él era el amo y señor y chequeó su pantalla para ver si alguien le había tuiteado su última frase: “Disfruta de la vida, solo tienes una”, no la entendía, pero la había escuchado a un famoso por internet y éste se había hecho viral por decirla, así que él se la había apropiado.
El día acababa y tenía que prepararse para verla, habían quedado.

Hace más de 4 años

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Mente_divergente
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

Me gustó el inicio, bien hilado la continuación, a ver como sigue!


#3

- Hola
- Hola, ¿no habíamos quedado a las 6?
- Hombre, solo pasan 10 minutos… ¡tampoco he tardado tanto! Seguro que te has tomado algo mientras me esperabas. ¿Cómo ha ido el trabajo hoy?
- Como siempre, gris, pero como he estado todo el día pensando en nosotros y nuestra cita no pasa nada se me ha pasado rápido. La verdad es que ayer me lo pasé muy bien contigo.
- Yo también, es difícil encontrar a alguien que sea tan compatible contigo.
- Bueno, muy muy difícil no es, tan sólo hay que buscar, pero me alegro de haberte encontrado sin ayuda. ¿Has visto la foto que he subido?
- No te he añadido aún, no he tenido tiempo.
- ¿Por qué no quieres añadirme? ¿Acaso he hecho algo mal? ¿Te conectas muy poco no? ¡Quiero saber más de ti!
- ¿Por eso hablamos no?
- … pero quiero saber más, más de ti, hablando es imposible.
- Tranquilo te agrego como amigo, no pasa nada pero piensa que si miras mi perfil a lo mejor dejo de gustarte.
- Forma parte de ti, tengo que mirar. Tu puedes mirar el mío, la verdad es que ahí puedes ver todo lo que hago, puedes seguirme cada día si quieres.
- Aquí nos podemos conocer mejor, cara a cara. La verdad es que te encuentro muy interesante, eres… diferente. No como la gente que viene por aquí.
- ¿Por qué crees que soy diferente?
- No lo sé tienes algo que no tienen los demás. Siempre me sorprendes y tu vida parece tan, tan… no sé cómo describirla…
- ¿Especial?
- Más que especial parece tan libre.
- Soy un alma libre, hago lo que quiero. Por eso estoy aquí, porque soy libre. Yo sé muy poco de ti, pero lo que sí que sé es que me das seguridad y eso me ayuda.
- …
- …
- Es muy bonito lo que me acabas de decir, por cierto, hoy va a ser corto, me tengo que ir.
- ¿Donde? ¡Si casi no hemos hablado!
- Tengo que irme, lo siento. Aún no, por eso.
- ¿Tienes algo que hacer MÁS importante?
- Es que tengo trabajo, ya sabes cosas del trabajo, seguro que a ti no te pasa, pero los que trabajamos para el FUTURO 2.0 tenemos estos deberes.
- ¡Qué va! Ya te lo he dicho hago lo que quiero, me han invitado a una fiesta, es posible que vaya, está cerca. ¿No quieres apuntarte?
- Es que tengo trabajo que hacer…
- Será sólo un ratito, te puedo presentar a los demás.
- Me da vergüenza conocer a tus amigos.
- ¿Vergüenza? ¡Pero si no tienes! Ya les he hablado de ti y están deseando conocerte…
- Mmmmm, nose. Va, Un ratito sólo, ¿vale?
- ¡Perfecto!
- ¿Oye, quieres ir ya? ¿Sabes si hay alguien?
- Si quieres puedo mirar…
- Ok.
- Espera.
- …
- …
- …
- …
- ¿Hay alguien?
- Sip, dos colegas, son muy simpáticos. ¿Te vienes?
- Vale, ¿cómo decías que tenía que entrar?
- Entra en www.chatroom.com y logeate en “blackrabbit chatroom” estamos allí.
- ¡Vale! [DISCONNECTED]
- Me encantas, te quiero… :-( [DISCONNECTED]

Hace más de 4 años

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LlamameCuervo
Rango5 Nivel 20
hace más de 4 años

Seis días ya de la última parte... Síguela!!!! :D


#4

El tinte gris de los edificios se mezclaba con el sucio reflejo del cielo en los cristales, Joao miraba por la ventana atónito, pocas veces había hecho eso pero aquella mañana era diferente, él se encontraba diferente.
La alarma de la pastilla sonaba como escondiéndose en el fondo de su cabeza y Joao no la escuchaba ya que desde su habitación todos sus sentidos se enfocaban en el triste exterior.
¿Triste?
Triste era una palabra que Joao desconocía, la comodidad de la pastilla azul hacía que muchos años atrás la vida se hubiera hecho simple, el destino humano había sido podado cortando las ramas de los sentimientos y sentidos y haciendo que los humanos se quedasen en simples troncos, fáciles de ver y muy fáciles de entender. En determinadas ocasiones una pequeña rama brotaba de aquellos troncos y cortaba una pequeña apertura en el tejido de los sentimientos, rápidamente ésta era podada con la cuchilla azul, el miedo a lo desconocido y la comodidad de ser uno más era la verdadera excusa para consumir aquella milagrosa pastilla azul.
Aquella mañana era diferente. Joao no podía apartar los ojos de la ventana, los zeppelines volaban ocultando el cielo oscuro y los pequeños huecos que se dejaban entrever destrozaban cualquier tipo de esperanza de ver algo bonito.
¿Esperanza?
Joao pensaba en la palabra que se había formado en su cabeza, la había formulado, pero no sabía que quería decir, como escribir palabras sin sentido. En su vida formular palabras sin sentido era normal, tenía que seguir el trending topic esta era su finalidad vitalicia, hoy era diferente, sabía que aquella palabra pertenecía a aquel momento y a aquel lugar.
Corrió hacia su mesita donde dormía plácidamente su móvil, desechando así aquel momento mágico para volver a su realidad. Saltó de una realidad oculta hacia una inocua. Como un acto reflejo ingirió la dulce pastilla azul e intentó buscar el significado de la palabra,
de la palabra,
¿de la palabra?
Hay que ir a trabajar, la alarma ha cesado, es hora de ir a disfrutar.

Hace alrededor de 4 años

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#5

Aquella mañana algo había despertado en Joao, el comprimido represivo contra la depresión de aquella vida sin sentido parecía haber dado una pequeña tregua al efecto que inyectaba en la mente del sujeto. Los colores del suelo eran más vivos, los olores putrefactos de la ciudad escalaban posiciones en la consciencia de Joao y el significado de las cosas había perdido el norte. La necesidad de necesitar no tenía sentido, Joao, ahora, se sentía un poco más vivo.
Poco a poco el camino de casa al trabajo se ejecutaba frente a él como el estreno de una obra de teatro. Para Joao era incompresible que nadie viese lo que él veía. Sentía que estaba malo, que algo en su cabeza no funcionaba bien, las pastillas lo habían dejado de lado, su efecto casi inmediato esperaba sentado en el banquillo sabiendo que hoy no jugaba.
Joao llegó al trabajo, con la boca desencajada, con el dispositivo vital vibrándole constantemente en el bolsillo y las pupilas extremadamente abiertas intentando captar todo aquel input que le venía cual tsunami de información.
Pensó en contarle lo que le estaba sucediendo pero tampoco encontraba las palabras adecuadas, ¿cómo formular aquel nirvana sensorial? Se sentó en su sitio sin tener la necesidad en ningún momento de revisar los numerosos dispositivos que regían su vida.
En sus adentros, pequeñas puertas llenas de vida se abrían en la totalidad de su persona incluyendo su mente y corazón. Pequeños fogonazos de realidad quemaban su ser por dentro y las pequeñas pastillas azules se quemaban derrotadas. Era el inicio de lo que algunos expertos conocían como el trauma de McClelland.
“El señor McClelland fue un hombre corriente que vivió en una aldea corriente a mediados de los años 60. En aquellos años las pastillas azules aún eran un embrión de la bestia que acabarían siendo. La necesidad de estar controlado constantemente ya existía, los implantes cerebrales y las farmacéuticas ya dominaban y dirigían la totalidad de las elecciones de una población completamente vendida al mundo intangible. El señor McClelland tuvo un grave accidente mientras salía de casa, un desafortunado percance que lo metería directamente en la lista de personas non gratas de la historia moderna, la excepción que confirmaba la regla.
Una noche de densa lluvia ácida dicho señor salió de su pequeña casa para ir a la superfarmacia, sólo salir un golpe de viento lo empujó contra la pared de su pequeña vivienda, así es como empezó todo. Al principio aquel empujón y su consecuente golpe no le repercutieron en nada, pero unos días más tarde McClelland se dio cuenta que algo fallaba en su mente, todo parecía más real, menos gris y más vivo.
Tras muchísimas visitas a los mejores médicos de la nación, McClelland fue diagnosticado como el primero que padecía una enfermedad hasta ese momento nunca vista. Fue clasificada como una esquizofrenia de un nivel exagerado, su mente coordinada con todos sus sentidos había sido capaz de inventar un mundo inexistente que sólo él podía observar. Lo mejor de todo era que éste señor parecía vivir en una burbuja de felicidad, algo tan artificial, según los expertos, que debía ser inventado. McClelland fue encerrado y constantemente drogado hasta que al final su agotada mente decidió irse de su magullado y maltratado cuerpo.
Desde su muerte, sólo se conocía otro caso similar, el de la pequeña Doris.”
¿Podía ser que Joao fuese el tercero de la lista?

Hace alrededor de 4 años

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