Kaeli
Rango10 Nivel 46 (4800 ptos) | Fichaje editorial
#1

Cuando el cielo comenzó a oscurecer y gotas de agua fría comenzaron a empapar mis botas grises y mi suéter azul, fue cuando vi a todo el mundo correr aparentemente sin rumbo, gritos de desesperación por todo lado. Una estampida humana nos vino encima, mi madre me soltó la mano pero la multitud no le permitió volver por mí.
Mis recuerdos después de eso están borrosos, desperté con mi pantalón rasgado, y ningún golpe, algo comenzó a deslizarse desde mi frente a mi mejilla, tenía un aroma embriagador que daba calor a mi piel fría.
¿Agua acaso? !MIERDA EL AGUA NO TE QUEMA LA BOCA!
Sentí un dolor intenso al probarla, dulce néctar de vida con sabor a muerte. ¿Qué sucede? ¿Porque me siento distinta? Mi cabeza daba vueltas y no pude dar un solo paso antes de desvanecerme en el suelo arenoso que yacía bajo mis pies.
En mi delante unos hombres de piel morena y ojos rojos se dirigían a mí.
Ese debía ser mi fin, pero solo resultó el inicio de mi nueva vida

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LimeLions_15
Rango3 Nivel 12
hace más de 3 años

¡Wow! ¡Esta historia esta increíble!

Flaneta
Rango11 Nivel 53
hace más de 1 año

Guapita, pero dónde diablos se ha metido?


#2

-¿Que haces? ¡Deberías ir a la fila!
No sabía que responder, pensé que me matarían. Desconocía su especie pero segura estaba que humanos no eran.
Continué hasta una fila enorme en dirección a las afueras de la ciudad ¿Que estarán haciendo? Me preguntaba, pero sobre todo ¿Quienes lo estaban haciendo?
Un millar de personas, unos conocidos y otros que los veía por primera vez, todos ellos con ropa desgarrada y sucia, traían manchas de sangre por su cuerpo y todos con esos ojos rojos endemoniados pero... Ninguno me atacaba ¿Acaso tengo algo especial? Pensé.
Finalmente la fila avanzó y mi turno se acercaba, noté como les inyectaban una especie de suero a cada uno, se retorcían del dolor pero minutos más tarde eran llevados hasta grandes camiones que esperaban llenarse para poder partir.
Aquellos quienes inyectaban no dejaban ver sus rostros, los traían cubiertos con una máscara de gas y todo el cuerpo protegido con grandes armaduras de aluminio, a su derecha un arma especial pude notar por sus balas visibles de color azul intenso, su verdadera función era desconocida para mí, pero por mi temor no podía detenerme a pensar con claridad.
Era muy notorio el pánico que me recorría por las venas, todos los ojos rojos se posaron en mí por un instante, ¡Demonios, si que asustan!
Sentí una mano posarse sobre mi hombro, volteé con cautela y vi a Gabe Parks, como todos los demás sus ojos eran rojos y su piel pálida y fría, pero su sonrisa aún lucía como la primera vez que lo vi.
Gabe ha sido uno de mis mejores amigos desde la secundaria, en esos tiempos sus ojos eran de un color miel y traía más rubor en las mejillas, su dentadura era perfecta por lo cual atrajo a más de una. Podría decirse que sentí cierta atracción hacia él en aquellos días, pero nuestra amistad se fue consolidando con el paso de los años donde llegué a perder cualquier vínculo amoroso que me uniera a él. Creí que la estampida humana no lo alcanzó, siempre fue muy rápido, no tenía que preocuparse por nadie más salvo por él mismo. Perdió a sus padres hace tres años, brillantes ingenieros que un día al partir de casa jamás volvieron, su hermana Sussan tenía mi edad, es decir cuatro años menor que Gabe, pero por desgracia perdió la vida a manos de unos Satánicos.

- Creí que te había perdido Claire...-Me dijo con la voz en melodía de esperanza.

- ¡GABE!.- Me arrojé sobre su cuerpo para abrazarlo por la emoción de volver a verlo.

Hombres negros de ojos rojos se acercaron hacia nosotros con una vara de hierro con fuego azul en la punta, me tocaron a nivel de la cadera, a un par de centímetros arriba de mi glúteo izquierdo. Gabe recibió el doloroso toque en el hombro derecho. Fue un dolor insoportable, nos hizo perder el control de nuestro propio cuerpo y revolcarnos en la fría arena.

- ¡Que nadie se vuelva a tocar hasta recibir su dosis! -Comenzaron a repetirnos una y otra vez.

Tuve que ponerme de pie casi de inmediato porque me encontraba tan solo a tres ojos rojos de mi turno. Pasó uno, lo vi desplomarse de dolor, pasó otro, de igual manera, uno más antes que yo y éste no solo sufrió de dolor, se rehusó a ser inyectado, tuvieron que venir los hombres que nos lastimaron a Gabe y a mí anteriormente para detenerlo, pues éste arrojó la mesa con los sueros muy lejos e intentó atacar a los hombres de aluminio. Su castigo no fue como el nuestro, a él no solo lo rosaron con la vara, sino que se la clavaron en el pecho, provocando que su piel enrojeciera demasiado rápido, su temperatura corporal ascendiera a gran velocidad y finalmente explotara, sus restos nos bañaron a todos, muchos comenzaron a gritar y a romper la fila y por desgracia, la misma suerte corrieron un par más.

-¡No soportamos ninguna clase de rebeldía! ¡Están aquí para obedecer órdenes y ser fieles a sus amos!

Todos regresaron a las filas sin reprochar nada, las mesas volvieron a su sitio y más de ese suero regresó.
Sentí pánico pero mi corazón ya no latía, era mi turno ahora, estaban a punto de inyectarme esa cosa cuando enormes tanques de guerra comenzaron a dispararnos, todos corríamos para cubrirnos, Gabe tomó mi mano y juntos huimos del lugar, nos ocultamos tras los enormes camiones y vimos morir a los hombres de aluminio, por otra parte a los enormes ojos rojos que nos atacaron no les sucedía nada, es más dos de ellos solos frente a un tanque de guerra armado, donde quien fue destrozado resultó ser la enorme máquina de guerra, balas azules escaparon del tanque antes que éste se destruyera por completo, una de ellas alcanzó a uno de los ojos rojos y provocó el mismo efecto, piel roja, alta temperatura corporal y finalmente la explosión de su cuerpo, el otro comenzó a correr, Gabe y yo quisimos escapar de nuevo pero nos tenían rodeados, nos forzaron a subir a uno de los camiones, uno se llevó a Gabe, luchamos para seguir juntos, pero fue inútil, me sujetaron con mucha fuerza y me arrastraron hasta el camión, me lanzaron ahí dentro, entonces se puso en marcha.
Cientos de ojos rojos desconcertados mirando a distintas direcciones mientras yo encogí mis piernas y las abracé con fuerza, apegué mi rostro sobre ellas y cerré mis ojos por un instante. ¿Qué está sucediendo? ¿Qué hicieron con Gabe? ¿A donde me llevan?. Esas preguntas resonaban en mi cabeza y una sensación de un enorme agujero en mi estómago que significaba muchas cosas, nervios, temor, angustia, incertidumbre. Abrí mis ojos y noté que tenía una bala en mi rodilla y dos en mi hombro, no eran esas balas azules por suerte, eran balas comunes y corrientes, las mismas que llenaron de plomo el cuerpo de los hombres de aluminio, pero en mí eso no tenía efecto, ni siquiera era doloroso. Entonces me di cuenta que no solo era una aterradora ojos rojos como los demás, sino que ahora mi mundo es otro y mi realidad estaría por convertirse en una pesadilla viviente.

#3

GABE PARKS

Sentí los párpados pesados y traía la boca seca, el coronel Baker nos despertó temprano como de costumbre, listos un día más para el entrenamiento, esa mañana en particular mi cuerpo se sentía agotado, tuve que beber mucha agua para mantenerme de pie. Rutina de una hora de trote, seguido de ejercicio para biceps, triceps, pectorales y para toda la parte baja de mi cuerpo y solo ahí podría por fin sujetar un arma.
La armada no es lo que uno se espera, llevaba dos años enlistado pero apenas hace tres semanas me han permitido sujetar un arma, antes, después del duro entrenamiento físico, iba a la cocina o en el mejor de los casos continuar entrenando.
Al rededor de las 4pm mi coronel llamó a un par de sus soldados, yo incluido, citándonos en las caballerías, algo muy poco usual en Baker.

-Muchachos, los he llamado a ustedes porque confío en sus capacidades. Se avecina una nueva guerra, ustedes jamás han ido a una y eso lo entiendo. Pero en esta en especial les aseguro que las cosas serán distintas. Los estados Unidos de Norteamérica han levantado muros al rededor de las grandes ciudades, Washington y Chicago principalmente.

-Disculpe Señor, ¿Porqué este asunto no es tratado con el capitán y el comandante?. Preguntó Phillips.

-¡¿Quién le ha dicho que puede interrumpir a sus superiores?!.- Respondió al comentarió mientras la ira llenaba sus ojos.

-Lo lamento señor...

-¡Quiero salvar su vida! ¡Y porque quiero mantener viva la raza huma....

Una granada cayó justo en la entrada de la caballería, no era la única, pues estas comenzaron a caer por todos lados, comenzamos a correr, yo lo hice lo más rápido posible. Realmente parecía que la advertencia del coronel no se hizo esperar demasiado. ¿Cómo podría defenderme? Pensé, pues el lugar donde teníamos las armas fue saqueado.
Alguien me tumbó, no era uno de mis compañeros, era un sujeto aterrador, parecía un demonio, tenía colmillos gigantescos, garras propias de un asesino despiadado, y sus ojos... sus enormes ojos eran rojos. No tenía armas para su defensa, solo su espantoso aspecto, quería morderme pero pude alejarlo de un golpe, me puse de pie y traté de huir, por suerte una camioneta se paró en mi delante, subí enseguida en la parte trasera y ésta aceleró. Pude ver como esa cosa venía a toda prisa por nosotros, era demasiado rápido, pero por desgracia para el capitán, notaron su presencia y se lanzaron a él. Tan solo por esa razón pude salir con vida.
Avanzábamos por la carretera, mi corazón latía demasiado fuerte. el coronel Baker iba al volante, logré meterme por la ventana y sentarme de copiloto.

-¿Está herido señor?.- Le pregunté

-Están aquí...

-Señor...¿Se encuentra herido? .- Le repetí

-Sostenlo Parks, dispara a esos malditos si van a atacarte.- Entonces me entregó un arma con balas de un azul intenso. Se rehusó a responderme más.
Casi llegábamos a la ciudad de Cannes, pero la camioneta comenzó a perder el control, el coronel se veía distinto.

-¿Señor?

Soltó el volante y se abalanzó sobre mi cuerpo, nos estrellamos, sentí un fuerte dolor en mi pierna lo cual me impidió levantarme. El coronel quería atacarme, lucía como ellos, con esos espantosos ojos rojos, con fuerza me haló hasta él y arrancó parte de mi brazo derecho.
Comencé a gritar de dolor y a pedir ayuda pero nadie se encontraba cerca. Tuve que usar mi otro brazo, para sujetar el arma que él mismo me había entregado para volarle la cabeza. Fue increíble, su cuerpo estalló en mil pedazos.
Avancé solo a la ciudad y encontré a la gente corriendo de un lado a otro, nadie se detenía aún viendo mi enorme herida.
Perdí el conocimiento, no sabría decir cuanto tiempo exactamente estuve inconsciente, lo que sé es que al despertar, no me sentía el mismo, mi brazo ya no tenía la herida que me provocó Baker mi pantalón mi uniforme militar quedó reducido al pantalón y una camiseta blanca con manchas de sangre. Mire fijamente mis manos, estaban cubiertas de tierra, la cabeza me daba vueltas y no lograba recordar absolutamente nada, estaba muy confundido. De pronto vi a lo lejos varias columnas de personas recién formándose, al acercarme un poco más un sujeto chocó contra mi hombro en dirección a las filas.

-¡Hey amigo!.- Le dije

El sujeto volteó, fijó su mirada en mí, tenía ojos rojos y una piel pálida, sin responderme me hizo señas de que yo debería ir a la fila también.
Me sentí como un idiota siguiéndolo, pero tenía que saber de que se trataba todo eso. Mientras me colocaba en la fila unos hombres de piel morena le gritaban a una joven en el suelo, el cabello le cubría su rostro, logró ponerse de pie y entonces hizo fila a dos columnas de la mía.
No me tomó mucho tiempo darme cuenta que la joven se trataba de Claire White, una amiga que no había visto desde hace mucho. Se veía preciosa, su cabello aún mantenía ese brillo, y ese tono castaño que siempre me atrajo de ella, como el resto, Claire tenía los ojos rojos, pero no lucía aterradora, de hecho, la hacía ver muy guapa. "Tal vez estoy loco" me repetía a mi mismo al decir que una amiga, con la ropa sucia y rasgada, ojos rojos y piel pálida me pareciera atractiva, pero en serio lo era.
Disimulé estar en fila mientras mis piernas se movían lentamente con dirección a ella, logré ocupar un puesto justo detrás de Claire, era increíble, no me notaba aún, así que decidí llamar su atención colocando una mano sobre su hombro. Ella volteó con temor y pudo reconocerme de inmediato.

-Creí que te había perdido Clarie.- Le dije

-¡GABE!.- Me respondió lanzándose sobre mi y dándome un fuerte abrazo

Sin lugar a duda le correspondí, deseaba tanto que ese instante fuese eterno, sentí la necesidad de protegerla, lucía tan frágil y asustadiza que provocó un estallido de emociones y ternura en mi pecho. "Sussi" Pensé, mi pequeña hermana, hubiese dado la vida por ella.
Unos hombres se dirigieron hacia nosotros y consiguieron separarnos dándonos un doloroso toque con una maldita vara de punta azul, de esa manera nos prohibieron tocarnos. Entonces me percaté que la fila tenía como fin inyectarnos algo en el cuerpo, no tenía conocimiento de que pudo ser en realidad, solo me limité a observar como se retorcían de dolor aquellos que la probaban.
Nuestro turno estaba cerca, pero un sujeto justo antes de Claire se rehusó a ser inyectado, y lanzó con gran fuerza todos esos instrumentos al aire "Genial, yo iba a hacer lo mismo", mejor que no fue así, Los hombres ojos rojos le clavaron en el pecho esa vara de punta azul, aquel sujeto entonces estalló, se formó un alboroto, quise aprovechar la oportunidad para llevarme a Claire lejos del lugar pero comenzaron a hacer lo mismo con esa vara a todo aquel que rompiera la fila.
Estuvieron a punto de inyectarla, pero un tanque de Guerra llegó, esa oportunidad no podía dejarla pasar, así que tomé su mano y trate de llevarla a otro sitio, no pudimos ir muy lejos, pues el lugar estaba lleno de ojos rojos, por eso decidí ocultarnos cerca de los camiones gigantes, esperaba que las cosas se calmaran para huir de allí.
Nos descubrieron, nos separaron y yo luché con todas mi fuerzas para no alejarme de ella, pero finalmente lo consiguieron.
Me empujaron dentro de uno de esos camiones, fue inútil ir en contra de su voluntad eran varios.
Dentro del camión me detuve a pensar que sucedía, tenía que volver con ella y averiguar que estaba pasando, no pude estar quieto, me mantuve de pie dando golpes contra el camión, sentí muchísima furia de que alguien llegara a tocarla y herirla, no sabía lo que ocurría lo cual me irritó aún más, uno de los ojos rojos intentó detenerme, hacer que parara de golpear, quiso golpearme, pero logré evadir su golpe, lancé uno de vuelta que lo hizo caer, con más furia vino hacia mí, entre algunos ojos rojos me sujetaron para que él pudiera golpearme, y así lo hizo, no podía defenderme, sujeté la mano de uno de ellos para hacer que me dejara, tenía demasiado coraje, pero su mano explotó sin razón alguna, todos se alejaron mirándome con estupor, el hombre que me golpeaba se detuvo y tomó asiento sin dejar de mirarme conasombro, el resto se alejó de mí y retomaron su lugar.
Al hombre que le explotó la mano dejó de sangrarle en seguida, pero el dolor no cesaba, me lo decían sus gritos de desesperación. ¿Qué hice? Me pregunté sin hallar respuesta, esto se pone cada vez peor.

#4

CLAIRE WHITE

-¡Vamos! ¡Todo el mundo abajo! ¡MUEVANSE!.- Gritaron los hombres de piel morena para bajarnos.
Comenzaron a bajarnos uno por uno de los grandes camiones. Llegamos a un lugar muy extraño, no podíamos ver nada ahí adentro, pues enormes muros la rodeaban, tenía una gran extensión y un letrero a la entrada que decía WOLDENBOR, podía ser cualquier cosa, una ciudad, un campo de exterminio, o una prisión.
Nuevamente formamos filas para ingresar, guardias a los lados de la puerta de entrada nos miraban detenidamente a cada uno de nosotros, como siempre, sus armas con balas azules, no deberían ya haberme sorprendido a esas alturas.
El lugar era enorme, realmente parecía una ciudad, creí que sería como aquellos cuentos de terror que no me dejaban dormir por las noches pero resultó ser el hogar de los ojos rojos, pude observar a mi derecha llanuras gigantescas con edificaciones en el horizonte, a mi izquierda una especie de coliseo romano, omitiendo el antiguo aspecto y su fachada destruida, este coliseo también tenía un nombre, pues grabado en su parte más alta decía DIWÜO, con una especie de letras curvas y bien marcadas.
No pude ver más al frente que un pelotón de los ojos rojos detrás de su líder, un hombre viejo, con un aspecto muy enérgico, tenía el cabello muy corto y gris, una barba del mismo color pero muy poco pronunciada que le recubría el contorno de la boca, llevaba sus manos atrás, la cabeza en alto y un uniforme peculiar. Era muy parecido al uniforme de la armada, en un elegante tono gris, grandes botas y un gorro con el sello de dos triángulos entrecruzados que en su unión formaban un triángulo más pequeño con un iris rojo en el centro, todo esto contenido dentro de un gran circulo. El mismo hombre fue quien nos dio la "Bienvenida".

-¿Éstos son los nuevos?.- Preguntó el ojos rojos que venía.

-Si Señor, pero me temo que tuvimos inconvenientes con el Abisol que les inyectamos, no todos recibieron la dosis.- Le respondió.

El hombre apenas le devolvió la mirada, no movió un solo músculo, sus pupilas se dilataron provocando que el ojos rojos que venía a cargo de todos nosotros empezara a sufrir asfixia, no lo tocó, pero parecía que unas manos le apretaran fuertemente del cuello, intentó separar lo que sea que le estuviese cortando la respiración, pero no lo lograba, en eso el líder agregó:

-Con memoria no nos sirven. Sepáralos en grupos como quedamos y mata a los que no recibieron la dosis. ¿Le ha quedado claro Señor Bleir?

-S...i.- Apenas respondía.

-Si ¿¡QUÉ!?. Le dijo permitiendo que vuelva a respirar.

-Si Señor Hughes.

¿Qué? ¿Acaso ese tal Hughes lo extranguló con la mente? Comenzaba a sentir asombro al ver esa escena, comprendí que nos tenían ahí para una especie de entrenamiento militar, el propósito final aún lo desconocía, claro, si aún llegaba con, digámoslo así, si aún llegaba con ¿Vida?, si es que la tenía todavía.
Yo fui una de las ojos rojos que no recibió la inyección, al menos comprendí por fin que ese suero te quitaba la memoria, pero gracias a esa interrogante resuelta nació una nueva incógnita dentro de mí ¿Para que demonios nos estaban borrando la memoria?
Era muy frustrante tener tantas preguntas dentro de mi cabeza, pero la que más me atormentaba es como se encontraría mi madre y Gabe, pues de ella no supe nada más desde que soltó mi mano durante la estampida, posiblemente mi madre ya sea una de nosotros también, pero... ¿Gabe? ¿Que harían con él? Me pregunté.
Solo quería volver a verlo, saber que estaba bien y comentarle todo lo que acababa de presenciar.
Blair nos guió hasta unas celdas que se encontraban a unos 5 km de Diwüo, el gran coliseo. Se trataba de un solo establecimiento, y dentro varias celdas numeradas del 1 al 200, cien celdas frente a otras cien más, las primeas 100 tenían las rejas de color blanco, las 100 restantes que se encontraban justo al frente eran de color rojo.
Nos separaron, no por sexo, no por estatura ni edad, lo hicieron aleatoriamente.
Las celdas eran muy estrechas, apenas para uno solo de nosotros pero nos metieron a 5 por cada una, a mí me tocó la número 76, es decir, las celdas blancas, junto con otras dos mujeres y dos hombres, todos estábamos en un espacio muy reducido, y nadie decía absolutamente nada, era como si no les importara.
Horas después, Blair regresó junto con el resto de ojos rojos que cuidaban sus espaldas y celda por celda fue preguntando algo, quienes respondían correctamente eran sacados de la celda y volvían a formar filas a sus espaldas. Él preguntaba cosas a ver si aun teníamos memoria, presté mucha atención cuando se acercaba a la mía para ver como respondía el resto y hacerlo también, pues estaba segura que quienes formaban la fila serían asesinados.

-Celda 76, vamos a ver, muchachos necesito de su colaboración para poder sacarlos de este lugar, necesito que me digan porqué están aquí ¿Quién los transformó?. Comencemos contigo.- Le dijo a una de las mujeres de mi celda.

-Pues, no lo sé, comenzaron a atacarnos, vino una máquina enorme a dispararnos y...

-Suficiente, vamos contigo.- Se dirigió a la otra joven.

-Estaba en el suelo, recuerdo que nos obligaron a formar filas...

-¿Recuerdas algo más que sucediera antes?

-No señor, no recuerdo más

-Bueno, te inyectaron, es extraño que recuerdes que formaste las filas, pero nada de que preocuparse si no recuerdas antes.

-¡¿Que debería recordar?!.- Dijo uno de los hombres

-Que fue humana... Eso no es ningún misterio créanme, no hay problema en que tengan conocimiento de su anterior especie, pero ahora todo ustedes son Vlades. Dime entonces que recuerdas tú.- Le respondió

-No mucho, me golpeé la cabeza al subir al camión, recuerdo desde que entramos a este lugar.

-Bien, ¿Y tú?.- Preguntó al último joven, pero éste guardó silencio. -!Te pregunté que es lo que recuerdas!

-¡¿Malditos miserables donde esta mi esposa?!

-Ella no soportó la transformación.- Respondió. (Llevenselo) Le dijo a los que lo acompañaban.

-¿Y tú?.- Dijo refiriéndose a mí.

-¿Qué son los Vlades?.- Le dije

-¿Acaso no escuchaste mi pregunta?

-No recuerdo nada, ¡Solo que uno de sus gorilas me empujó al camión!

-¿Mis gorilas? Veo que tenemos una rebelde de visita...Déjame ponerte claras las cosas, tú no eres nadie para levantar la voz o cuestionar a tus superiores, porque si lo haces sabrás como muere un Vlade antes de saber quienes son... ¿¡Te ha quedado claro?!

Abrió la celda para llevarse al hombre que preguntó por su esposa, cerró de vuelta y se marchó para continuar preguntando por las celdas.
Por lo menos logré salvarme, las piernas me temblaban y no podían sostenerme más.

-¡Que tonta eres!.- Me dijo la primera mujer a quien preguntaron.

-¿Disculpa?

-¡Casi haces que nos descubran!

-¿Tú también recuerdas algo?.- Respondí algo inquieta.

-¡Shh! ¡Que guardes silencio!

-¿De qué están hablando?.- Dijo el hombre

-¡Tú cierra la boca! -Mira, a todos nosotros nos transformaron en Vlades ¿No? Borraron nuestra memoria para evitar futuras rebeliones. Ahora somos una especie nueva. ¿Recuerdan a los vampiros? Pues somos la versión mejorada de esos chupa-sangre.

-¿Como sabes todas esas cosas?

-Eso no debería importarte, deberías preocuparte por no volver a decir estupideces frente a ellos.

-¿Entonces sabes como nos crearon?, porque eso de los vampiros no es real.

-¿No? Esos chupa-sangre ya se han extinto, la humanidad jamás supo de su existencia salvo por los cazadores de vampiros que terminaron por exterminarlos. ¿Recuerdan al sujeto de cabello gris en la entrada? Ese era Hughes, él nos creó, fue cazador de vampiros y extrajo su ADN, jugó un poco con la genética y... El resultado está frente a tus ojos, apenas puede imaginarse una mínima parte de nuestro nuevo poder ...¡Fabuloso no creen!

Guardamos silencio unos instantes, todos nos encontrábamos inquietos por lo que escuchamos de ella, no sabíamos si era cierto o no, y de ser así ¿Cómo diablos se enteró de todo si se mantuvo con nosotros todo el tiempo?
Minutos más tarde alguien nuevo llegó a la celda 124, justo al frente de la mía, en las celdas rojas. Era Gabe, estaba encadenado, y lucía serio, pero cuando notó que me encontraba justo en frente, su aspecto cambió, lucia preocupado.

-Estas herida. -Susurró con un rostro de angustia.

¡Es verdad! Olvidé las balas que traía en mi cuerpo...

#5

GABE PARKS

No tenía idea que estaba sucediendo, sentí como la ira comenzó a consumir cada partícula de mi cuerpo pero de pronto sentí como toda esa ira, toda esa frustración coraje y energía, se concentraron en mis brazos, así, sin más que argumentar, fue como vi explotar la mano de un hombre, demonio o lo que sea que esa cosa era.
Nadie dijo ni un solo comentario durante el camino, me percaté entonces que traía una bala aún incrustada en mi abdomen, no sentía dolor pero era incómodo, así que intenté retirarlo de mi cuerpo pero era muy complicado, hasta que un joven delante mio me hizo señas para hasta captar mi atención, cuando por fin la tuvo:

-¡Hey! Solo contrae los músculos...-Me lo decía susurrando.

-¿Qué?

-Dije que contraigas los mmuussccuulooss!

Así lo hice, entonces la bala comenzó a salir de mi cuerpo mientras dejaba a su paso mi piel iniciando una cicatrización demasiado acelerada, seguido, él se acercó hasta mí.

-Hola, ¿Recuerdas tu nombre?

-¿Qué?

-¡Rayos! ¿No sabes alguna otra palabra salvo "qué"?

No respondí nada en absoluto, lo único que hice fue mirarlo de una forma desafiante, y me alejé de él, en eso otro sujeto de unos 50 años me siguió, posó su mano sobre mi hombro izquierdo y me dijo:

-Discúlpalo, a veces puede ser muy irritable ¿Sabes?...Pero lo que Noa y yo queremos saber es... ¿Tú aún recuerdas algo después de la inyección?

-Yo no recibí la dosis

-Ahh, entiendo, pero al resto les dirás que sí ¿De acuerdo?.-Respondió susurrándome al oído lo último que pronunció.

-Porque he de hacerlo...

El joven irritable se acercó a nosotros y me dijo:

-¡Porque si algo recuerdas nos matarán a todos!

-Escucha hijo, solo quiero salvarte el cuello...Estos malditos tienen grandes planes con nosotros, se dice que a la mitad de nosotros nos venderán y la otra mitad formará ejércitos.- Dijo el hombre mayor.

-¿Vendernos?

-Mira, lo que ahora estamos viviendo es ND, por sus ciclas en ingles de NO DEAD, un proyecto espantoso que exterminará la raza humana, solo ¡Mírate! ¡Míralos a todos! ¿Crees que ese peculiar color de ojos que tenemos es simple cuestión evolutiva? Ahora nosotros somos Vlades, algo así como vampiros, pero de una forma mejorada por así decirlo... Bueno, creo que éste es un tema que lo hablaremos en un lugar más privado.- Respondió el hombre mayor mientras veía al resto que posaron su mirada en nosotros antes de poder terminar de explicarme.

-Bien, soy Gabe Parks

-Mucho gusto Gabe, yo soy Risto y él es mi hijo Noa.

Cuando por fin el camión se detuvo, las puertas se abrieron dejando paso a un poco de luz de luna bajo un cielo muy poco estrellado.

-¡Vamos! ¡Vamos! ¡Muévanse que no tenemos toda la noche!

Comenzaron a bajarnos uno a uno hasta formar un gran grupo todos, no pude reconocer en que lugar nos encontrábamos, había un letrero con un nombre muy extraño que no pude visualizar muy bien, un sujeto que iba delante del grupo se detuvo un instante frente a un grupo de "soldados" aparentemente con un uniforme muy peculiar, éste recibió órdenes y nos llevó entonces hasta unas celdas, lo extraño era que existían celdas rojas y blancas, se supone que para clasificarnos de alguna forma, pero de hecho lo hicieron aleatoriamente, es decir escogían a cinco de nosotros y los metían en las celdas, por fortuna yo estuve cerca de Noa y Risto, al frente en una celda de color blanco se encontraba Claire, ella estaba herida, intenté decirle como podía sanar sus heridas pero fuera de las celdas note a varios tipos yendo de una en una haciendo quien sabe qué, al parecer ya pasaron por la celda de Claire y ella no lucía herida de ninguna forma, pero cada vez estaban más y más cerca de mi celda, Risto me hacía señas que estuviese atento a lo que hacía él.

-Bueno terminemos esto de una vez...¿Alguien aquí sabe a cerca de quien los trajo hasta aquí? ¿Alguien?...Que tal tú...- Dijo señalando a una joven

-No señor

Esa era la manea más estúpida que he conocido de preguntar, y nunca faltaba algún idiota que decía "yo recuerdo algo señor", ya que era evidente de que quienes lo hacían no tendrían un buen final. Preguntó a todos y obviamente ninguno aceptó recordar algo, no al menos dentro de mi celda.

-Hola disculpe, señor...¿Sería tan amable de decirme la hora?.- Preguntó Risto

-Es la hora de cerrar la boca anciano, ahora ¡Cállate!

-Disculpe, no ha sido mi intención ofenderlo mi señor yo...

-¡Que te calles!.- Le respondió el hombre completamente enfurecido sujetándolo del cuello.

Quise intervenir pero Noa me detuvo.

El hombre de los ojos rojos finalmetne se marchó a concluir su trabajo, con cautela me acerqué a Risto a preguntar porqué había sido tan estúpido para hacer algo como eso, en eso me respondió con una sonrisa en rostro que ya lo sabía todo. ¿Todo? Nuevamente mi mente en incógnita, en eso mis pensamientos fueron interrumpidos por Noa diciendo:

-¡Ehh papá es mi hermana!.- Señalando a una chica dentro de la misma celda que Claire.

-Estas herida.- Le susurré Claire.- ¡Claire! ¡Contrae los músculos de la pierna!

¡Asombroso! Claire así lo hizo y no quedó marca alguna sobre su piel. Poco a poco iba descubriendo algo de mi nueva especie, no sabría explicar mis sentimientos, eran abrumadoramente confusos, pero con Risto y Noa cerca de mí sabía que no tardaría mucho en descubrirlo todo, y vaya que no me equivocaba...

Hace más de 3 años

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#6

CLAIRE WHITE

Estar cerca de Gabe fue reconfortante, me sentí segura y un tanto más tranquila, noté que ya en su corta estadía en las celdas él ya ha hecho nuevos amigos, que por cierto parecían ser parientes de la chica quién habló a cerca de nuestra especie, aquella sabelotodo que respondía las cosas de una manera como si el conocimiento estuviese allí, en bandeja de oro.

-Ellos son Noa y mi padre, ¿Conoces al joven que está con ellos?.- Dijo la joven dirigiéndose a mí.

-Sí, lo conozco

Ella respondió con una sonrisita como si le fuera a ser de algún beneficio que Gabe y yo nos conozcamos, pero al parecer era a mí a la que le beneficiaba su amistad, pues la joven y los hombres que estaban con Gabe sabían cosas, información valiosa que la debieron obtener de algún modo.
Padre he hija se intercambiaban sonrisas de vez en cuando, Gabe miraba con desconfianza a cada miembro de mi celda, incluyendo a la hija de su amigo, debimos pasar ahí... ¿Tres días? ¿Cuatro días?, no lo sé con certeza, pero al cabo de un tiempo semejante a mis sospechas, las celdas se abrieron, provocando a cada uno de nosotros a salir corriendo de ahí, era como una invitación a ser libre de nuevo, así que no dudé y me puse de pie para ir hasta Gabe pero él me pidió con su mano que me detenga y no me moviera de mi lugar.

-Bien novatos, ahora quiero que todos salgan de su celdas. ¡En orden y en silencio formen filas!

Pese a lo mucho que detestaba las filas, tenía que hacerlo, tal vez alguien nos diría por fin que hacíamos en ese lugar.
Formamos filas, nadie se atrevía acruzar palabra, comenzamos a salir paso a paso, uno detrás de otro sin formar caos y en total coordinación, hasta finalmente llegar a DIWÜO, el gran coliseo.
El sujeto de barba blanca que nos recibió el primer día en ese lugar se paró al frente de todos, y desde el lugar más alto rodeado de sus soldados se dirigió a nosotros.

-¡Sean todos bienvenidos, mi nombre es Issac Hughes.- Dijo haciendo una pequeña pausa después de su nombre para mirarnos por un instante.- Esto no es una prisión ni mucho menos el fin para ninguno de ustedes.
Ésto es WOLDENBOR, su nuevo hogar. Hogar de nosotros los vlades.
Se estarán preguntando ¿Porqué hemos decidido traerlos hasta aquí y que ha sido de sus vidas anteriores?
La respuesta es simple, necesitamos más como ustedes, pues cada uno poseerá un don especial que ya lo descubrirán con el tiempo, aquellos que no se manifiesten con ningún don aún así tendrán todo aspecto característico de un Vlade, gran velocidad, extraordinaria fuerza y por supuesto, la inmortalidad, este es un obsequio de la futura generación gobernante, aquí no estamos ocultando nada, todo lo que necesitan y deben saber lo escucharán pronunciar de mi boca esta misma noche.
El mundo entero ha entrado en una nueva guerra, el poder y la codicia han hecho de ciertos líderes mundiales arrogantes y con sed del control total. Nuestra batalla, no es contra la humanidad, es contra aquellos que pretender aniquilarla por completo, fui yo mismo quien decidió que ya era tiempo de sacarlos a la luz, soy yo el primero de la especie, y su creador, pero a pesar de eso no soy yo quien guiará su pensamiento, aquí podrán escoger entre quedarse con nosotros hasta sacar a flote su poder y luchar contra quienes de verdad pretenden destruirlos o... podrán marcharse y ser presos de sus instintos más primitivos ¿Me explico? Los vlades nos alimentamos de sangre, humana de preferencia y no hemos desarrollado aún completa inmunidad ante los rayos del sol. Ustedes eligen... Las puertas se mantendrán abiertas a partir de mañana cuando comiencen sus entrenamientos, aquellos que deseen abandonarnos lo podrán hacer en ese tiempo, pero al cabo de tres noche más, esas puertas se cerrarán hasta que de aquí salgan verdaderos luchadores. Es todo por hoy, les agradecemos su atención.

Enseguida aún con la mirada perdida, fuimos de vuelta a cada celda, se escuchaban murmullos de quienes saldrían y quienes se quedarían, yo personalmente estaba dispuesta a irme, pero no estaba segura si Gabe pensaría lo mismo y no quería abandonarlo.
Una vez dentro de las celdas...

- ¿Y tú que harás...? ¿Cómo te llamas?.-Me preguntó la hija del amigo de Gabe.

- Claire, y no lo sé aún... ¿Tú?

- Soy Amira, y te conviene quedarte.- Agregó con un tono muy desafiante

- ¡¿En serio crees que lo haré solo por que una maldita ojos rojos me lo diga?!

-Mañana verás a que me refiero, y si me vuelves a llamar maldita... -Respondió aproximando su puño.

- !Hey¡ ¡Basta ya! Nos quedaremos no está a discusión.- Interrumpió entre susurros el amigo de Gabe.

¿Pero que carajo se cree ese tipo para ordenar sobre mi libertad?, pensé. Pero nada podía decir hasta que no me dieran un argumento válido o alguna razón lógica salvo por Gabe, para poder quedarme.
Parecía que un nuevo día comenzaba, pequeños rayos de sol se veían entre los espacios de las grandes puertas que aseguraban las celdas, uno que otro rayo alcanzaba cruzar ese pequeño espacio, pero no llegaba hasta ninguno de nosotros, eso me hacía pensar ¿Porqué si somos intolerantes a los rayos del sol, este lugar no fue construido precisamente en contra de ellos? Sería tal vez la manera más adecuada de tenernos a todos dentro, tal vez, o quizá no eramos tan sensibles como aseguraban ellos...
Otra joven dentro de mi celda comenzó a hablarme mientras se acercaba cada vez más a mí, el resto parecía estar ausente, ni siquiera notaba que seguían ahí, si no fuera por esos tenebrosos ojos rojos que aún se mantenían abiertos, juraría que estaban muertos.

- Hola Claire, mi nombre es Galilea Friedkin, mis amigos me llaman Gali, ¿Tú te quedarás?

- ¡Puedes recordar tu nombre!

- Sí, eso y el de mi familia, no puedo recordar demasiado, dicen que a algunos se les ha borrado la memoria por completo, mientras que a otros se les queda dentro pequeñas cosas de su vida pasada, ¿También es tu caso Claire?

Ella era una muchacha muy dulce, su cabello tenía unas curvas preciosas que resaltaban lo esbelto de su rostro.

- Si, pero yo no recuerdo el nombre de mi familia...

- No sé tú pero yo me quedaré, quiero descubrir de qué estoy hecha, cual es mi poder si es que tengo uno y... hacer una nueva vida

- No es mala idea Gali, pensaré lo de quedarme...

Ella me respondió con una suave sonrisa, y como si fuéramos ya las mejores amigas, me sujetó del brazo y apoyó su cabeza sobre mi hombro. Fue un tanto incómodo al principio pero yo también necesitaba no sentirme tan sola.
Gali tal vez sea apresurada y un tanto cariñosa pero me simpatizó al instante. Además, tenía razón, sería mejor quedarme y descubrir mi poder, entrenar para poder defenderme, y aunque quisiera no podía irme si Gabe deseaba quedarse. Entonces de mis adentros nació un pensamiento nuevo, Gabe era ahora mi familia, no se si sus amigos estarían dentro de ese nuevo lazo pero comencé a considerar que Gali estaría dentro de él también. Un nuevo comienzo me esperaba cuando el sol se ponga, y descubra por fin de que está hecho este nuevo cuerpo y qué propósito tiene esta nueva vida.

Hace más de 3 años

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#7

Esperamos pacientemente que ningún rayo de sol pudiese ser observado. Como siempre, en perfecto orden salimos de nuestras celdas y nos dirigimos a terreno abierto.
Existían carpas, con distintos tipos de armas exhibidos en cada una.
La primera contenía espadas, la segunda cuchillos pequeños, la tercera hachas, la cuarta arcos y flechas, la quinta una especia de arma medieval con una característica muy peculiar, pues su cabeza armada estaba compuesta de una esfera ferrada de donde partían clavos. Pero a partir de la sexta hasta la octava y última carpa, estaban únicamente armas de fuego. Entonces Hughs llegó.

-Tienen que aprender a usar todas y cada una de estas armas, en especial aquellas que se encuentran en las 5 primeras carpas.
En la primera señores, contamos con espadas, entrenamiento del más básico si me lo preguntan.
La segunda contiene cuchillos, los cuales deberán ser lanzados con la mayor precisión posible, confío en su buena puntería, o al menos que consigan perfeccionarla.
La tercera magníficas hachas de dos manos.
La cuarta arcos y flechas, quien consiga dominarlo no necesitará más para su propia protección.
La quinta, la maravillosa morgenstern, ideada a inicios del siglo XIV, esperen para maravillarse de lo que ahora en nuestros tiempos, puede causar...

En adelante señores, armas de fuego, en las cuales no pienso entrar en detalle. ¿Porqué? Pues un Vlade no necesita de un arma de fuego, sabe valerse por su fuerza y habilidades en combate, otra característica que nos convierte sin duda en seres superiores.- Dijo Hughs mientras caminaba hasta detenerse en las armas de fuego.

- ¿Porqué están las armas de fuego aquí entonces?.- Preguntó el joven amigo de Gabe.

Hughs sin respuesta, le devolvió una mirada sagaz y tomó una pistola, sin pensarlo dos veces le disparó tres veces en el pecho.

- Por que si bien es cierto que las armas de fuego no son indispensables para un Vlade, si lo son para el enemigo... Y su entrenamiento consiste en estar preparado para cualquier "amenaza".- Le dijo mientras acercaba su cara a la suya desplomada en el suelo, aún manteniendo los brazos detrás.- Espero haber respondido su pregunta... Señor.- Agregó mientras levantaba la pierna para cruzar a través de su cuerpo desplomado.

Sin poder tocar ni una sola arma exhibida, nos dirigieron a un cuarto en completa oscuridad, nos encerraron a todos ahí y por un altavoz Hughs apareció de nuevo.

Este es su cuarto de entrenamiento físico, aquí aprenderán a luchar cuerpo a cuerpo. Pues recuerden que no tenemos en contra solamente a los mortales.
Comenzaron a gritar entonces que no se veía nada, que así no podrían luchar.

- ¡Son Vlades! Háganlo...

No importó cuantas veces llamaran a que Hughs volviera, él no volvió a aparecer.
Yo por mi parte buscaba a Gabe y solo podía gritar su nombre. De pronto recibí un fuerte empujón que con suerte no me arrojó al suelo, seguido, un fuerte golpe en el rostro, hasta que choqué con una pared donde me sujetaron para continuar golpeándome, no tenía opción a defenderme, solo suplicaba que paren mientras agitaba mis brazos en busca de algo en mi defensa, pero una voz conocida gritó mi nombre y apartó de mi cuerpo a quien me estaba agrediendo.

- ¿Qué pretendes imbécil? ¡Ella aún no puede ver! ¡Eso no prueba tu fuerza idiota!

- ¿Gali?

- Hey amiga, estoy aquí no te preocupes...

- ¡Gali no puedo ver nada!.- Le dije mientras a ciegas me aferraba a ella.

- Lo harás, solo tienes que tener paciencia... Me quedaré contigo hasta que lo consigas, aquí está ocurriendo una masacre Claire.

Y era cierto, escuchaba gritos de auxilio y mucho alboroto en mi delante, pero la oscuridad era tal que no lograba diferenciar ni mis propias manos.

- ¿Está herida?.- Dijo un hombre

- Un poco, parece que sus heridas demoran un poco más en sanar, pero lo hace bien...- Respondió Dali mientras me acariciaba el rostro.

- ¿Gabe? ¿Gabe eres tú?.- Dije mientras movía mi mano de un lado a otro intentando sentirlo.

- Soy yo Claire... ¿Quien te hizo esto?

-¡No lo vi! ¡¿Como iba a hacerlo si todo está tan oscuro?!

Es aquel, dijo Gali. Entonces la voz de Gabe se perdió y no volvió por más que gritara su nombre,

-Shhh... Tranquila nena todo está bien.- Me dijo Gali mientras sujetaba mi rostro con ambas manos y entonces logré que mis ojos distingan dos pequeñas esferas de color rojo.

- ¡Gali! Veo dos esferas rojas... ¡GALI VEO TUS OJOS!.- Le dije emocionada.

-¿Qué más logras ver?

La figura de su rostro fue iluminándose para mí poco a poco.

-Te veo Gali...

Entonces Gali estaba ahí, sus manos sujetaban mi rostro mientras ella me observaba, pude distinguir con total claridad cada parte de ella, sus enormes ojos, la fina y delicada curvatura de su nariz y lo acorazonados que eran sus labios. Inmediatamente me puse de pie y observe la escena, todos golpeaban a todos, unos aún no recobraban la visión y otros se aprovecharon de ello. Todo era tan claro, era como si una luz estuviese encendida, el lugar permitía distinguir cada parte de si, era un cuarto bastante amplio, en el suelo existían zonas de color azul para un suelo gris, seis cuadrados para ser más específica, en un rincón, un montón de vendas pero ninguno lo notó, o al menos decidieron pelear sin ellas, a lo alto, con muy poco alcance de visibilidad se encontraba Hughs junto con sus hombres observándonos, pero un joven llegó y captó su atención absoluta, intenté ver de quien se trataba pero era inútil, estaban demasiado lejos para verlos. Pero, ¿Qué estaba sucediendo? ¿Los podía ver? Diferencié perfectamente a quienes se encontraban allá arriba, mi visión no solo había vuelto, sino que había mejorado muchísimo.
Ese hombre era Hughs hablando con... ¡¿GABE?!
No pude ver más, pues Gali y yo fuimos atacadas por unas jóvenes de gran agilidad. Ninguna de las dos podíamos ayudarnos, teníamos a una para cada una quien nos proporcionara una paliza. Gali gritaba mi nombre, y yo no podía quitarme de encima a esa mujer, pero le di un empujón muy fuerte contra la pared, y desde entonces yo tomé el control. Sentí mucha ira corriendo por mis venas, misma que dejé salir con cada golpe que le proporcionaba, si caía, ella caía conmigo y yo terminaba encima de ella, hasta que me empujó y salió corriendo, no tuve intención de perseguirla, más bien fui para ayudar a mi amiga de aquella otra tipa, quien la mantenía sujeta del cuello. Rodeé su cuello con mi brazo derecho y la obligué a soltarla, cuando por fin lo hizo la golpeé fuerte en el rostro y en el abdomen, ella encorvó su cuerpo lo que me permitió darle un rodillazo en el rostro. La mujer quedó tumbada en el suelo y la ira que sentía no terminaba de salir, quería seguir peleando, quería oír los huesos rotos de algún imbécil bajo mis manos, quería...

-¡Claire!

Hace más de 1 año

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WhiteWriter
Rango3 Nivel 14
hace más de 1 año

¡¿Claire qué?! ¡¿Claire queeeee?!


#8

GABE PARKS

El tiempo parecía ir más lento cuando deseaba salir de aquellas incómodas y estrechas celdas, todo será mejor, pensé.
La realidad es que no me tomó por sorpresa una vez nos enseñaron las armas que debíamos aprender a usar. Yo por mi parte, manejaba un poco las armas de fuego y cuchillos pequeños, pero sólo si se trataba de un combate cuerpo a cuerpo. Toda mi "Transformación" comenzó justo cuando empezaba a mejorar mi puntería. Pues me tocaría comenzar desde cero, y con otro tipo de armas que jamás había visto. Pero no eran las armas las que me preocupaban, sino el hecho de saber que yo ya no era un hombre aunque me seguía considerando como tal, no niego que fue muy tentador el hecho de ser tan poderoso, pero en mi mente un debate moral inició. ¿Vale la pena dejar atrás quién fui para revivir como un ser totalmente diferente? ¿Y qué si el poder que llego a poseer me consume y me aleja de mi verdadero yo? ¿Si decido marcharme y buscar mi camino, será que podré con todo esto yo solo?
Lo admito tenía miedo, miedo de no ser capaz de poder con todo aquello que decían se avecina, y miedo a rendirme y fallar a la última persona que me queda.

- ¿Porqué están las armas de fuego aquí entonces?.- Preguntó Noa interrumpiendo mis pensamientos.- Noa, acabas de arruinarlo todo, dije en voz baja.

Hughs sin respuesta, le devolvió una mirada sagaz y tomó una pistola, sin pensarlo dos veces le disparó tres veces en el pecho.

- Por que si bien es cierto que las armas de fuego no son indispensables para un Vlade, si lo son para el enemigo... Y su entrenamiento consiste en estar preparado para cualquier "amenaza".- Le dijo mientras acercaba su cara a la suya desplomada en el suelo.- Espero haber respondido su pregunta... Señor.- Agregó mientras levantaba la pierna para cruzar a través de su cuerpo desplomado.

Todo el mundo se retiró siguiendo a ese hombre, pero yo me quedé con Noa, algo que ni siquiera Risto hizo.

- ¡Eres un imbécil! le dije mientras lo ayudaba a ponerse de pie.

- ¡Es asombroso! ¡Nada más te debilita unos instantes!.- Respondió él entre carcagadas

-Sácalas de ahí idiota, que tenemos que seguir a los demás... Le dije y me alejé

Llegamos poco antes que cerraran las puertas, fuimos los últimos en entrar en ese lugar, todo estaba muy oscuro, pero conforme parpadeaba mi visión comenzaba a mejorar. Era total claridad entonces, apenas un par de chicos y yo logramos ver todo, muchos aún se quejaban de seguir a oscuras.

- ¡Son Vlades! Háganlo...

- ¿Luchar? ¡Qué no se supone que nos entrenarían primero!.- Dijo Noa

En ello, poco a poco comenzaron a recuperar la visión la mayoría y no tardaron en obedecer las órdenes de Hughs, no quería, ni entendía por qué debíamos de pelear entre nosotros, me limité a defenderme de los golpes nada más. Pero, ¿Y Claire? ¿Ella podrá defenderse?
Comencé a buscarla entre la multitud, era inutil llamarla porque el bullicio de en medio imposibilitaba oír incluso mi propia voz. A lo lejos visualizo a dos jovencitas en el suelo, una abrazaba a la otra, entonces me di cuenta que era Claire y una de sus compañeras de celda.

- ¿Está herida?.- Le pregunté a su amiga

- Un poco, parece que sus heridas demoran un poco más en sanar, pero lo hace bien...- Respondió ella.

- ¿Gabe? ¿Gabe eres tú?.- Dijo Claire.

- Soy yo Claire... ¿Quien te hizo esto? .-Dije al mirar como la habían golpeado

-¡No lo vi! ¡¿Como iba a hacerlo si todo está tan oscuro?!.- Respondió

¡No puede ser! ¡Claire de verdad no podía ver absolutamente nada!

- Es aquel.- Dijo su amiga mientras me señalaba un sujeto que golpeaba a un hombre sin visión.
Sentí muchísimo coraje como ese idiota se había aprovechado de la ceguera de Claire, y seguía golpeando a los demás. Me aproximé a él y le sujeté la cabeza y se la estampé con fuerza en el suelo.

- ¿Disfrutas esto ahora?.- Le dije manteniendo mi mano firme sobre su cabeza.

- ¡Son órdenes maldita sea ya suéltame!

- La orden fue luchar, así que lucha con un semejante.- Entonces me puse de pie y en posición de pelea.

- Te voy a hacer picadillo hijo de perra... Decía mientras adoptaba una posición semejante. Sus ojos rojos tenían dilatadas esas pupilas y su rostro mostraba clara señal de disgusto.

Lancé el primer golpe y logró esquivarlo, devolviéndome un golpe a mi costado izquierdo, con mi puño derecho le di un golpe en la cabeza, se abalanzó sobre mí y me tiró al suelo, ahí intentó asfixiarme. No sentía temor a morir, sino más y más ira que cada vez se acumulaba en lo más profundo de mi ser y cada vez era más difícil de controlar, logré entonces quitármelo de encima con mis piernas y ponerme de pie, su rostro era mi propio saco para golpear, apuntaba que cada golpe sea destinado hacia su nariz, sus ojos y su mandíbula, sangraba... sangraba mucho. Ahh... ¿Así que los Vlades no somos tan diferentes de los humanos entonces?
Me aparté de su cuerpo, creo que la palea ya había terminado, lo miré por unos segundos más y decidí volver con Claire, pero la multitud no me permitía pasar muy fácilmente. En eso, me sujetaron del cuello desde atrás y al oído escuche pronunciar.

- ¡Soy un Vlade maldito!

Entonces sentí como de un solo mordisco me arrancaron un gran pedazo del rostro, sentí dolor, muchísimo dolor, algo que ni las balas en mi cuerpo provocaron. Me volteé y comencé golpearlo con ira y venganza, pero apenas intentó defenderse sujeté con ambas manos su cabeza y sentí aplicarle tanta fuerza que creí que la aplastaría, pero en eso, mis manos comenzaron a sentirse muy diferentes, y entonces la cabeza de aquel hombre explotó, la sangre que brotaba de su cuerpo, comenzó a bañar a todos los demás y ellos lucían indiferentes a ello.
La puerta se abrió, los hombres de Hughs me sujetaron de ambos brazos y me sacaron de ahí. ¿He hecho algo malo? Bueno, maté a uno de los nuestros eso debe ser bastante malo para ellos, pensé. No puse ninguna resistencia y me dejé guiar por ellos. Salimos entonces de aquel sitio cerrando la puerta nuevamente a nuestro paso, caminamos un poco en dirección oeste hasta una ascensor de puertas enormes, conforme ascendíamos me detuve un instante para pensar en la clase de torturas que recibiría. Cuando las puertas se abrieron al fin, Hughs miraba detenidamente a una pared de cristal, como siempre, manteniendo su postura erguida y las manos detrás de la espalda. Apenas me miró, se acercó mí mientras me observaba de pies a cabeza.

- ¿Cual es tu nombre hijo?

- Gabe, Gabe Parks...

- Luces terrible.- Dijo mientras me acercaba un espejo.

Mi piel del lado derecho de mi rostro había sido desprendida en su totalidad, y la poca carne que quedaba colgaba a nada de caer y dejar completamente al descubierto mi dentadura. Parecía un esqueleto, de verdad lucía terrorífico.

- Limpien al muchacho...- Ordenó.

Me sentaron en una cómoda silla mientras me quitaban la camiseta ensangrentada y limpiaban mi rostro.

- Descuida Gabe, eso sanará en un par de días. Fuiste herido por un Vlade, no tendrás cicatriz, aunque tarde más en sanar, a diferencia de la herida provocada por... Algo más, sana pronto, pero deja huella...

Lo miraba con desconfianza, entonces pregunté:

- ¿Va a matarme?

- No me habría tomado la molestia de limpiar tu herida ¿No crees?

- No se por qué estoy aquí entonces.- Respondí, mientras escuchaba el tono de mi voz muy diferente a la habitual a causa de mi herida.

- Me llamó mucho la atención la forma en la que te deshiciste de tu enemigo, interesante... Muy interesante.

- Soy un ¿Vlade no?. Quizá ese sea mi poder especial.

- Si, verás... Conozco todos y cada uno de los poderes de un Vlade, no olvides que yo soy el padre de todos ustedes.
Están los IJARAK, Vlades con la capacidad de visualizar un objetivo hasta 400 metros de distancia, por su puesto que cualquier Vlade tiene una visión mejorada, pero ninguno sobrepasa los 150m con total nitidez.
Hablemos de los VINAT, Vlades con un poderoso veneno en colmillos y garras, capaz de paralizar por completo a cualquier ser por al menos 10 minutos, dependiendo de la dosis del veneno por supuesto.
Los TERRAC, ellos poseen dominio de los elementos. Por desgracia, solo de uno. Pero hasta donde sé, pueden llegar a adquirir la capacidad de hasta dos elementos a la vez.
Los IPSUM, uno de los más prácticos, ellos poseen la capacidad de hurgar entre tus recuerdos, y así obtener información para su propio beneficio. Son algo raros de encontrar, con suerte encontrarás uno o dos en un grupo de 300 Vlades, a diferencia de los VINAT, hay más de ellos de los que crees.
Quienes son una completa rareza, son los OMNIA, ¡Estos Vlades tienen la capacidad de robar poderes! Por supuesto, tienen que haber estado en contacto con el poder de otro Vlade, y así tomarlo durante 72 horas.Entonces luego el Vlade de quien lo tomó lo tendrá de vuelta. Entenderás por que pasan desapercibidos muchas veces.
De ahí, el resto de los Vlades, aunque no posea un poder especial, tiene una fuerza magnífica y no necesita de luz, sus ojos pueden ver con total claridad aún en la mayor de las tinieblas.- Dijo señalando a la parte de abajo, donde todo comenzó tan oscuro.

- ¿Cuál es su poder?.- Le pregunté.

- Soy un Terrac Gabe. Y todos ustedes están aquí para descubrir cuál poseen, si es que poseen uno... Pero lo que hiciste allá abajo Gabe, fue sorprendente, incluso para mí. No encajas en ninguno de los grupos mencionados. Quizá tengas cierto parentesco con un Terrac, pero tú puedes dominar la energía. ¡Hiciste estalla su cabeza Gabe! ¿Te quedarás con nosotros? Podrías sorprenderte con todo lo que aquí descubrirás...

- ¿Sorprenderme? Puedo hacerme una idea... Todo lo que dijo, las viejas armas de ahí afuera...

- No te equivoques, para ti son antigüedades, pero una vez las dominen... descubrirán todo su esplendor en éste nuestro mundo de tecnología. ¿De verdad creíste que son simples armas medievales?.- Respondió riendo.

- ¿Y que con quienes tengan y con los que no... un poder?

-Quédate, y lo verás...

Hace más de 1 año

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