FrancoLFernandez
Rango7 Nivel 34 (2278 ptos) | Autor novel

SEBASTIAN 1

El sonido del despertador lo saco de su sueño y le retumbo en la cabeza haciendo que esta le doliera mas aun de lo que ya le dolia, a tientas busco su celular para apagar el sonido y como pudo se levanto de la cama. Eran ya las 10 de la mañana y afuera hacia un clima esplendido, de esos que uno odia cuando sufre la peor de las resacas, se vistio despacio temiendo que algun movimiento brusco hiciera que devolviera en el suelo todo lo que habia bebido anoche.

No recordaba exactamente en que punto habia bebido mas de la cuenta pero si podia rebobinar sus pasos hasta el momento donde habia iniciado su noche. Habia salido en su habitual visita al bar de la esquina de su casa en busca de alguna mujer desesperada que quisiera compartir su cama y calentarle el cuerpo, cuando se habia encontrado con una muchacha (tal vez de su edad) que realmente le habia impresionado. Se acerco a ella y con su galenteria habitual ofrecio invitarle un trago que la chica no rechazo y rapidamente entablaron conversacion. Pasaron juntos bastante tiempo hasta que la joven anuncio su retirada dejandolo solo.

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Ulises
Rango10 Nivel 45
hace casi 4 años

Mucho ojo con las tildes. Por lo demás muy bien. Suerte


#2

El resto de la noche siguió por otros caminos; tras no obtener ni un beso de la muchacha ni siquiera su número de celular, abandono aquel lugar totalmente desilusionado, llamo a un par de amigos para ir a algún club y allí bebió mas de la cuenta. La joven se había metido tanto en sus pensamientos que ni siquiera podía seducir a otra mujer, simplemente no poseía la misma habilidad que otras noches. Esto lo frustro aún más y dedico el resto de la velada a la bebida hasta que finalmente sin recordar como llego amaneció en su cama sin nadie que compartiera su lecho.

Y ahora con todo y resaca ni siquiera recordaba el nombre de la chica, es mas no sabía aun si es que se lo había dicho. Procedió a ducharse y asearse, y una vez ya limpio tomo su teléfono celular y marco un número.

A medida que vaciaba a grandes sorbos la taza de café negro que le habían servido sentía como el dolor de cabeza desaparecía y también se sentía un poco más despierto. Eran pasadas las 11 de la mañana y la gente que recurría al café a la vuelta de su departamento era menos frecuente a esa hora por lo que, aparte de unos ancianos que jugaban al ajedrez en una esquina del local, era el único cliente del lugar.

-¡Que cara que tenes!- le dijo Rodrigo sentándose frente suyo- ¿Qué no habrás tomado anoche?- el joven se rio de su propio comentario.

-Tengo una resaca horrible-dijo Sebastián-Anoche conocí una mina terrible, no te das idea.

-Si recuerdo que algo decías- respondió su amigo- Pero la verdad con el pedo que tenías no se te entendía nada.

-No me acuerdo ni su nombre pero creo que comenzaba con S. Soledad… Sofía… o…

Las palabras quedaron a medio salir mientras absorto observaba a los nuevos clientes que acababan de llegar al café, un grupo variado de chicas de entre 20 y 25 años tal vez se amontonaban en una de las mesas entre risitas y cuchicheos.

-Eu, ¿Qué te pasa?- le dijo Rodrigo chasqueando los dedos frente a su cara.

-Sabrina- recordó finalmente Sebastián mientras la joven que había conocido la noche anterior le dedicaba una sonrisa radiante.

#3

Sabrina I

La ansiedad que sentía era constante, una continua opresión en el pecho que no la dejaba tranquila y un revoltoso estomago que de cuando en cuando hacía que tuviera ganas de saltar. Aun no podía creer que el día de ayer Sebastián la hubiera invitado a salir; estaba paseando con Andrea por los pasillos de la facultad cuando el joven se les arrimo por detrás. No solían cruzar muchas palabras puesto que no compartían muchas clases, sin embargo más de una vez entablaron conversación y más de una vez lo había sorprendido mirándola. Aun así la invitación la había tomado por sorpresa y para su propio pesar, había titubeado al contestar con un sí que trataba de sonar indiferente.

Se cambió una y otra vez de ropa y cada vez que encontraba algún conjunto que le gustase, el más mínimo detalle podía hacerla cambiar de opinión. Estuvo en esto durante al menos una hora hasta que finalmente opto por unos jeans gastados que le ayudaban a acentuar sus curvas, una blusa blanca con decoración de encaje en los hombros y un saquito que hacia juego por si refrescaba.

Sebastián ya la esperaba cuando llego, lo saludo con un beso en la mejilla y pícaramente lo agarró del brazo mientras el muchacho le guiaba por las calles de la ciudad. Al caminar entablaron conversación acerca de la facultad, de aquellas materias que eran muy difíciles y de algunos profesores que detestaban.

Entraron a una heladería y el joven galante le corrió el asiento para que se sentase y tras esto fue a conseguir los helados. Una vez estuvo cada uno con sus respectivos pedidos, Sebastián la examino con aquellos ojos radiantes y con una sonrisa llena de suficiencia dijo:

-Que linda que te vez cuando tomas un helado- ella no supo mas que ruborizarse y contestar con un débil gracias.

Rápidamente busco iniciar alguna conversación. Aquella tarde hablaron de ellos mismos, de sus gustos y disgusto, sus expectativas de vida entre otras cosas y para su sorpresa tenían mucho en común y unos gustos muy similares.

Realmente no sabía que pensar sobre Sebastián, en la facultad corría el rumor que era un mujeriego empedernido y no era de extrañarse porque difícilmente alguna chica rechazaría salir con él. Era alto y delgado de complexión atlética, tenía el pelo color castaño claro y unos ojos celestes que atraían, incluso también era bueno al hablar y bastante galante. Sin embargo ella ya estaba advertida de aquella fama y pese a que había aceptado su invitación a salir estaba totalmente decidida a que el joven no se llevara la impresión de que podía dejarse llevar por sus intentos de seducción.

#4

Llegada la noche caminaron a la plaza principal de la ciudad, el joven rodeo sus hombros con el brazo y ella respondió arrimándose aún más a su cuerpo y juguetona le abrazo la cintura con un brazo. Llegaron y se sentaron en una de las tantas bancas del lugar.

El joven con mirada decidida empezó a juguetear con los dedos de sus manos, entrelazando los dedos y jalando sus brazos para acercarla más a él. Aun con sus ojos puestos en ella tomo un mecho de pelo que se había deslizado por el costado de su rostro y lo acomodo de vuelta hacia atrás mientras que con una sonrisa de suficiencia, de aquellas que la derretían dijo:

-¿Cómo termina esto?- y dicho esto Sebastián acerco su rostro aún más al suyo apoyando ligeramente su frente sobre la suya.

Nuevamente se ruborizo, estaba totalmente confundida y honestamente no sabía que pensar ya de ese chico. Si bien sabia de la fama que tenía, aquella noche se había comportado de una manera muy particular. Tenía unos modos muy atentos y galantes, no podía decir que aquella no había sido una buena cita sin embargo había apreciado que el joven era un tanto arrogante. Realmente aquella situación la tentaba y es que después de todo besarlo aquella noche no significaría algo serio, tal vez aquello solo sería algo pasajero y pronto se darían cuenta que no funcionaba.

Lo que si sabía es que no sería la chica que espera a que el hombre tome la iniciativa, lo miro a los ojos ya decidida y sin hablar respondió la respuesta del muchacho tomándolo del mentón y acercando lentamente sus labios a los suyos.

#5

Sebastian II

El humo del cigarrillo le lleno los pulmones y por un momento le dejo olvidando de toda aquella ansiedad que sentía, se removió un poco en la silla fuera en el balcón de su habitación para encontrar una posición cómoda, pero ya era tarde la ansiedad nuevamente se había apoderado de él.

Aquella sonrisa se le había esfumado como el humo que volaba lentamente hacia el cielo y desaparecía en medio de la noche estrellada. La había visto cruzando la cafetería aquella vez con sus ojos puestos en sí y tan pronto como su silueta apareció, se extinguió al mismo instante en el que él había volteado la mirada.

Sabrina… Sabrina era su nombre de eso estaba seguro, Sabrina con aquellos ojos que cautivaban, de un color celeste que le recordaba al mar calmo y sereno pero también tormentoso. Tomo otra pitada al cigarrillo y busco aquella calma que en ese momento le faltaba, porque tratase como tratase no podía sacarse a Sabrina de la cabeza, y aun no sabía porque; después de todo solo habían conversado una noche y eran completos extraños, pero tras verla aquella mañana en el café se había instalado en su cabeza como una llama que por más agua que se le tirase no se podría apagar.

Se preguntó cuánto faltaría para que la otra mujer se despertara y acudiera a él en busca de su amor. Le resultaba gracioso preguntarse cómo sería su reacción si supiese que aquella noche la había poseído pensando en otra mujer, tal vez se marcharía enojada gritándole un sinfín de improperios o tal vez y solo tal vez dejaría que lo haga nuevamente puesto que aquella relación que tenían era solo algo carnal, nunca podrían ni tampoco el quisiera ser más de lo que ya eran.

Y de repente sintió los brazos de Andrea rodeando su cuello mientras su respiración agitada le estremecía levemente, y como aquellos besos en el cuello hacían que se le erizaran los vellos de la nuca y se le levantara el sexo. Volteo para verla cara a cara y deseo que aquella mujer desnuda que se entregaba a él fuera Sabrina. Con ella aun en su mente respondió a los besos y caricias de la mujer y alzándola en sus brazos la llevo hacia su lecho.

#6

Era ya de mañana cuando salió del departamento de Andrea, con sus zapatos en manos para tratar de no hacer ruido. Se puso su calzado en la entrada de la torre y se adentró en el gélido amanecer. Creía estar seguro de cuál sería la reacción de la mujer cuando despertara sola, lo primero que haría sería gritar desesperada y soltar un par de lágrimas argumentando que sería la última vez que lo vería; luego entre llantos le llamaría soltando improperios y calificándolo de las maneras más grotescas y finalmente, pasados ya unos días, volvería a llamarle para que le calentara su cama. Era tan predecible que ya le aburría, uno de aquellos juegos que uno ha jugado una y otra vez y otra vez que ya pierden su gracia, un juego macabro que a pesar de aburrirle era aún mejor que dormir solo.

El camino hacia su departamento fue placentero, el frio de la mañana le aliviaba mientras caminaba por las calles. Era prácticamente una rutina suya salir del hogar de Andrea y vagar por las calles regodeándose de la tranquilidad de la mañana, tomar un café negro en uno de los puestos ambulantes que a diferencia del ambiente le calentaba el cuerpo y era este contraste el que resultaba extremadamente placentero. Luego solía comprar el diario en la esquina de su casa en una de aquellas garitas construidas hace ya mucho y entablaba alegres conversaciones con el vendedor. Una vez terminada su rutina partía a su departamento para recuperar el sueño que la noche anterior le había robado.

Sin embargo aquella mañana había algo diferente a lo que estaba acostumbrado, parada firme frente a su edificio se encontraba una mujer de larga cabellera y finas curvas que miraba al lugar con su sonrisa tan particular. Casi como si hubiera notado su presencia Sabrina dio media vuelta y en dirección contraria partió con paso presuroso hacia el centro de la ciudad.

Tardo unos segundos en reaccionar y cuando volvió en sí, la mujer se había alejado considerablemente del lugar. Corrió tras ella con toda la fuerza que le permitían sus piernas y pulmones, la vio doblar la esquina y al llegar allí perdió rastro de ella. Resignado se tambaleo por el esfuerzo realizado y fue ahí cuando vio su silueta perderse en la creciente marea de gente. Corrió una vez más hacia ella y antes que se le escape de nuevo la tomo de la mano.

#7

Sabrina II

Las letras le daban vueltas en la cabeza, y francamente a aquellas alturas de la noche ya le era difícil memorizar una sola oración, los ojos le lagrimeaban y los parpados pesados se cerraban a cada momento. Sentía un leve mareo seguramente producto del sueño y tenia la garganta totalmente seca.

-Pasame otro mate- le dijo a Andrea quien reprimió un bostezo y tanteando con manos sonámbulas busco el termo entre la maraña de apuntes.

La infusión le supo amarga en la boca y paso caliente por su garganta despertandola al instante. Froto sus ojos y con un poco mas de entusiasmo batallo con los apuntes medio hora mas hasta que finalmente exhausta cerro su carpeta y se desplomo en uno de los colchones que Andrea había dispuesto para que durmieran aquella noche. La muchacha la imito y se acostó a lado suyo.

- ¿ Y como te va con Seba? - le pregunto con una sonrisa picara.

- Bien, tan solo salimos cinco veces - respondió como queriendo no tocar el tema.

- Pero, ¿ ya te pidió que seas su novia? ¿ O todavía nada? - contesto su amiga insistente.

- Nada aun... tampoco es que me importe mucho.

- Mmmm... Sabri, si quiere algo serio... ya te lo tendría que haber pedido.

-Supongo que si...- le dijo un tanto triste, acto seguido le dio la espalda y rogó que aquella conversación no le hubiese quitado el sueño.

#8

La alarma del celular retumbo estridente, y ella rodó por el colchón y cayo en el suelo frió. Eran pasadas las diez de la mañana, se froto los ojos y se quedo sentada por un segundo hasta que finalmente entro en razón que tan solo faltaba media hora para el examen. Zarandeo el bulto que era Andrea que se había envuelto a si misma como un capullo entre las sabanas, y como un remolino ambas partieron hacia la facultad.

Alrededor del mediodía salio del aula totalmente frustrada. Al momento del examen la mente se le había quedado en blanco y el único pensamiento que cruzaba su mente era Sebastian y la conversación que había tenido con su amiga la noche anterior. Cuando la profesora anuncio que faltaban quince minutos para presentar el papel, ella aun lo tenia totalmente en blanco; escribió como una desquiciada todo lo que recordaba haber estudiado y justo cuando termino el tiempo entrego el examen con la esperanza vana de que pudiera llegar a aprobar.

Camino hacia la entrada de la facultad, deseando únicamente en aquel momento volver a su departamento y tumbarse en la cama para recién despertar a la noche. Sin embargo en cuanto cruzo la puerta de salida supo que eso no seria posible porque, para su propio enojo, Sebastian la esperaba con aquella sonrisa suficiente que en ese momento le causaba repugnancia.

-Hola ¿ como te fue ...?- no le dio tiempo a terminar la pregunta, en cuanto lo vio volteo hacia otro lado y rápido empezó a caminar.

El muchacho corrió tras ella y la tomo de los hombros, ella enfadada dio media vuelta y sin dejarle decir una palabra le pregunto:

- ¿Que es lo que somos Sebastian? - trato de mirarlo lo mas indiferente posible pero tal como siempre le había traicionado su inconsciente, estaba segura que se notaba el enojo en su voz.

-¿Como?- le dijo el joven pero al ver la expresión de la chica sabia que había cometido un error - Digo... ¿nos estamos conociendo o no? Salimos, nos divertimos...

Aquella respuesta fue suficiente para ella. Le dirigió una ultima mirada de reproche y dio media vuelta dejándolo ahí preguntándose que era lo que había hecho mal, pregunta a la que seguramente no hallaría respuesta. Cruzo la calle y pudo darse cuenta que el no la siguió.

Hace más de 3 años

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FrancoLFernandez
Rango7 Nivel 34
hace más de 3 años

@ctresveces si me parece que es culpa de disney jaja sabrina por mas que no lo quiera es una chica muy enamoradiza e insegura sobretodo con alguien como sebastian que siempre parece tener todo controlado


#9

Sebastian III

¿Que era esto acaso?¿ estaba alucinando? No sabia ni siquiera que decir, cuando una mujer cualquier le reprocho el agarre en el instante en el que el creía haber atrapado a Sabrina. No podía ser que la muchacha se le haya escapado, no había despegado el ojo de ella desde que la vio frente a su departamento, y sin embargo al momento de afrontarla se había desvanecido. Era como aquella vez en la cafetería, ella había aparecido frente a el y le sonrió y un segundo mas tarde estaba fuera de su vista ¿ existía Sabrina realmente? ¿ Habría sido tan solo una alucinación de una noche de fiesta? ¿ La manifestación del deseo de encontrar aquella persona que el quería pero no encontraba? No quería pensarse a si mismo teniendo alucinaciones pero francamente no le quedaban mas opciones.

Cuando volvió a su edificio, vio que la puerta estaba abierta y le pareció extraño. Camino cauto hacia la entrada y despacio la empujo buscando hacer el menor ruido. En cuanto entro en el recinto una mano le agarro del hombro y su sobresalto fue tal que giro sobre si mismo y cayo al suelo. Las risas de Rodrigo no tardaron en hacerse escuchar.

-¿ Como entraste?- le dijo con el corazón todavía palpitante.
- ¿Te acordas cuando me pediste que cuide tu departamento porque te ibas a visitar a tu familia? - le dijo su amigo con una sonrisa picara y le mostró el juego de llaves - bueno, decidí que yo tendría que tener una copia para alguna ocasión especial.
-¿Se puede saber cual es esa ocasión?- le respondió un poco mas animado pero aun enojado por el susto de hace un momento.
-Cualquier momento que se pase con los amigos es una buena ocasión- le dijo Rodrigo y sin borrar su sonrisa lo guió hacia la cocina-comedor donde sobre la mesa se encontraban bolsas llenas de carne y botellas de cerveza- los muchachos ya vienen ¿se sigue podiendo hacer un asado en la terraza?

Sebastian se sonrió, no sabia aun como se resolvería el asunto con Sabrina, pero en aquel momento no importaba. Estaba decidido al menos aquella noche a seguir la vida bajo las propias reglas que siempre se había establecido, asintió a la pregunta de Rodrigo, y tomo un abridor para destapar la primer cerveza.

Hace más de 3 años

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#10

" Y entonces entra el viejo de ella, y yo estaba a medio vestir aun" decia Carlos, uno de sus amigos, mientras hacia una pantomima de la anecdota que en aquellos momentos estaba contando " no le dije buenos dias ni nada, agarre mi pantalon y sali corriendo, desde ahi que no la vi mas a Jimena" una vez termino, le siguio un estallido de carcajadas que inundaron toda la terraza y seguro molestaron a algun que otro vecino que dormia apaciblemente. Sebastian tambien rio con ellos, y bebio otro trago de una cerveza que escaceaba mientras seguia la noche; sentia un leve entumecimiento en el cuerpo y el estupor que producia el alcohol era cada vez mas fuerte. Hace bastante tiempo ya se habia acabado la carne y ahora no habia otra cosa con que aliviniar el alcohol mas que unos manies y papas fritas pasadas de sal.

-¡Miren lo que traje aca muchachos!- dijo Rodrigo y saco de una de las bolsas de papel madera, de esas que trajo al principio de la reunion, una botella de tequila dorado- ¡¡¡ Ahora se viene lo bueno!!!

-Propongo un brindis por Sebita- dijo Dario otro de sus amigos – ¡que hizo un rico asado! Y tambien otro por Rodrigo que se jugo con todo.

-¿Y yo que prepare el aji?- agrego Carlos haciendo el papel de ofendido – me merezco un brindis tambien che.

Nuevamente un estallido de carcajadas, y luego el desfile de los pequeños vasos en los que se vertio el liquido.Chocaron los vasos y tomaron el primer trago, el liquido supo fuerte y le quemo la garganta y el estomago. Otra vez sirvieron la bebida y esta vez no quemo, sino mas bien supo sabrosa en su boca. Por ultimo sirvieron una ultima vez, para hacer el ultimo brindis. Chocaron los vasos y Sebastian no recordo mas.

Estaba mareado y apenas podia mantenerse en pie, el celular se le habia apagado y ya ni siquiera sabia que hora era en aquel momento, tan solo se sabia sentado en una mesa tratando de mantener los parpados abiertos que cada vez le pesaban mas. No habia rastro alguno de sus amigos y hasta donde el podia vislumbrar no habia nadie mas en aquel lugar, ni siquiera sabia muy bien donde estaba. Tan solo podia ver a la persona sentada frente a el.

La muchacha de pelo negro le sonrio como habia estado haciendo toda aquella semana salvo que aquella vez cuando el le devolvio la sonrisa, o al menos lo intento, ella no se desvanecio. Tan solo permanecia ahi quieta observandolo como si aquel estado suyo de ebriedad le causara curiosidad.

-¿Se puede saber quien sos?- fue lo primero que alcanzo a decirle - ¿Existis?¿ O sos el producto de varias rondas de tequila? - la chica rio ante su comentario.

-Soy tan real como vos, y ya sabes quien soy- le contesto la muchacha manteniendo su sonrisa- Soy Sabrina.

Hace más de 3 años

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#11

Sebastian IV

A medida que pasaban los segundos sentía que su cabeza se aclaraba mas, el mareo ya no era tanto y estaba seguro que podría articular muy bien todo lo que llevaba guardando dentro de si mismo en la ultima semana. Sin embargo, y solo por un rato mas, se limito a mirarla y a regodearse de ese espectáculo, también quería devolverle algo de lo que ella le había hecho y tal vez, solo tal vez, con su silencio podría lograr molestarla.

Pero Sabrina se limito a devolverle la mirada, como si en ella también existiera ese deseo de parar el tiempo y tan solo mirarse los dos.

-¿Que haces acá?- no pudo prolongar mas el silencio, su ansiedad por respuestas lo mortificaba.

La muchacha se sonrió satisfecha, como si ella supiera lo que pensaba, y en sus ojos podía ver un brillo de triunfo, como si hubiera predicho que el seria el primero en romper la quietud.

-Ya era hora de que habláramos - le dijo simplemente - temprano, cuando me viste en tu departamento, no podía ser. Habia mucha gente.

-¿Y porque eso era un problema?

-No se si llamarlo problema, simplemente quería que no nos molestasen.

-¿ Que es lo que queres de mi? -le pregunte, un poco exasperado - ¿ porque me buscas? ¿ porque desapareces?

- Quiero lo mismo que vos Sebastian- le dijo mirándolo fijo a los ojos - ¿ no te acordas acaso lo que es el amor? ¿No te cansas de nunca despertar de esa burbuja en la que vivis?

Aquello le causo gracia y no pudo evitar soltar una carcajada, la muchacha tan solo se limito a mantener la mirada totalmente inexpresiva.

-¿Que crees que yo estoy enamorado de vos? - repetirlo en voz fuerte hizo que riera aun mas- ¿acaso crees saber lo que yo quiero?

-Ni vos sabes lo que queres- dijo y se levanto y rápido se puso a su lado. Lo tomo del rostro y lo besó, y en aquel beso el sintió su melancolía que a la vez se fundió con la suya propia como si aquello hubiera estado destinado a suceder, y aquel momento tan intimo se hubiera hecho esperar por mucho tiempo.

Se separaron y el noto las lagrimas que brotaban de sus ojos, la muchacha dio media vuelta y salio por la puerta sin decir una palabra mas. Y el se sintió mas solo que nunca.

Hace más de 3 años

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#12

En cuanto separo sus labios de los de Sabrina, pudo notar algo raro. Las mesas a su alrededor, que momentos antes habian estado vacias ahora se encontraban llenas de gente que charlaba alegremente, en los pasillos se veia a mas personas transitar y algunas baialaban al ritmo de la musica. Lentamente se levanto de la mesa, y ya no se sintio mareado, atraveso el umbral de la puerta y vio a sus amigos todos reunidos.

-Ya creiamos que te habias escapado con alguna mujer- le dijo Rodrigo que sonreia tambaleante - ¿donde te metiste que no te vimos?

-Estaba bailando- mintio y se acerco al borde de la calle donde hizo parar un taxi, levanto la mano en señal de despedida e ignorando la cara de incredulidad de sus amigos dio la direccion de su departamento al taxista y partio.

Los dias siguientes se la paso acostado en su cama, presento un parte de enfermedad en el trabajo para faltar y no salio mas de su departamento. Su mente divagaba de un lado a otro desde el primer encuentro hasta el ultimo, tratando de averiguar la naturaleza de estos sucesos. ¿Era acaso todo un sueño del que pronto despertaria? ¿ O simplemente estaba volviendose completamente loco?

Pasada una semana de su encierro, alguien toco la puerta de su departamento y para su sorpresa no se trataba de ninguno de sus amigos que hasta el cansancio habian ido a verlo sin recibimiento alguno. Por la mirilla de la puerta pudo ver a una mujer ataviada con un bello vestido corto que le llegaba a las rodillas. Le abrio la puerta y ella sin miramientos entro al recinto.

-Creo que tenemos que hablar- le dijo Andrea con ojos decididos.

Hace más de 3 años

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#13

Sabrina III

Estaba acostada en su cama mirando el telefono celular que permanecia silencioso desde la noche pasada. Sebastian habia tratado de comunicarse con ella momentos despues de que le hubiera dejado en la entrada de la facultad pero ella no quiso hablarle. Luego a la tarde hubo otra llamada y finalmente a la noche fue la ultima. Desde ese momento hasta la noche siguiente no volvio a llamarla y eso hacia que se sintiera mal, tal vez habia exagerado con lo de la formalidad en su relacion pero eso no le iba a dejar admitirselo, tenia orgullo y ya bastante lo habia dañado desde que empezaron a salir, permitiendo primero que la besase en su primera cita y que siempre con sus galanterias rompiera aquella coraza de indeferencia que intentaba mantener.

Busco en la oscuridad el control del televisor para encontrar algo que ver pero a los cinco minutos se rindio y se limito a observar inutilmente la pantalla de su celular. Faltaba media hora para la medianoche, tenia que levantarse y poner algo de agua para hacer cafe, los examenes estaban cada vez mas cerca y ella debia pasar largas horas en velo estudiando. Queria aprovechar aquella ocasion debido a que sus padres habian salido de la ciudad y no la regañarian por desvelarse en su estudio.

Puso la pava y corrio a buscar los apuntes de la facultad, una vez preparo todo en la mesa preparo un termo con dos cucharadas de cafe instantaneo, azucar y agua caliente. Miro el reloj en lo alto de la pared y justo cuando ambas agujas concidieron en el numero doce, su celular volvio a sonar. Esta vez no era ninguna llamada sino un mensaje.

"Abri la puerta" decia Andrea, lo cual le parecia raro dado que si bien le habia propuesto estudiar aquella noche juntas, su amiga habia tenido que rechazar la invitacion puesto que saldria de fiesta con alguna de sus otras amigas.

Camino hacia la puerta un poco confusa y en cuanto la abrio se arrepintio de hacerlo.

Sebastian se encontraba parado alli con una rosa en la mano, pero esta vez no exhibia su sonrisa de victoria sino mas bien tenia una expresion seria.

- Queria comenzar el dia con el pie correcto- le dijo- perdon por hacer que tu amiga te mande el mensaje, pero si era yo no ibas a querer ni verlo ¿puedo pasar?

Hace más de 3 años

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Lostgirl
Rango10 Nivel 47
hace más de 3 años

¡Esto es muy interesante!
No suelo engancharme con las historias, pero la tuya es muy buena jajaja.
Espero que la sigas(?)

FrancoLFernandez
Rango7 Nivel 34
hace más de 3 años

@Lostgirl muchas gracias por leer la historia ! :D si por supuesto la seguire, falta bastante aun de la historia de estos dos enamorados jeje mientras te leer mis otras historias


#14

¿Que es lo que hacia a aquellas horas de la noche? ¿ Acaso creia que con aquello la impresionaria? ¿Es que estaba loco? Esto se le estaba escapando de las manos, porque el aun estaba parado ahi sosteniendo la rosa entre sus manos y ella aun no habia cerrado la puerta en su cara. Definitivamente sabia que lo mejor era eso, empezaba a conocerlo bien y sabia que aquel acto era tan solo uno muestra mas de su carácter egocentrico, porque estaba segura de que el buscaba someterla de nuevo, dejarla debil y desprotegida ante el que era una especie de debilidad suya ¿Porque entonces no exhibia su habitual sonrisa suficiente? ¿Porque se mostraba serio y en sus ojos podia ver cierto arrepentimiento? Y sobre todo ¿ porque, pero porque estaba tan contenta de que el se encontrara alli en ese instante?

- ¿Que viniste a hacer Seba?- le dijo tratando una vez mas de sonar indiferente.

- Quiero hablar de lo del otro dia – le respondio el chico y trato de dar un paso al frente, pero ella coloco su brazo como una barrera. Ante el impedimento de pasar el muchachose limito a permanecer quieto en su lugar mirando al suelo- Sabrina, vos realmente me gustas. Toma, esto es para vos- y le tendio la rosa

-Gracias-por un instante sintio que Sebastian estaba siendo sincero, y al escuchar su confesion su corazon dio un brinco- vos tambien me gustas Seba, pero yo no puedo andar esperando que te decidas si tenemos algo o no.

- Es que yo realmente crei que era algo implicito- su voz era pausada, y se notaba nervioso como si le costara de cierta manera articular todo aquello – escuchame Sabri, vos debes haber escuchado cosas mias, de mis actitudes con las mujeres y todo eso. Te tengo que decir que es verdad, nunca fui un tipo de estar con alguien pero desde que te conozco, me acuesto pensando en la alegria que sera verte al dia siguiente. Con las otras minas nunca me paso eso de realmente querer estar con ellas, hablar, saber quienes son, llegar a conocerlas en profundidad y con vos es totalmente distinto.

Otro brinco de corazon que no podia evitar sentir. Un nudo se le formo lento en la garganta y respiro fuerte para evitar que le salieran lagrimas, trago un poco antes de hablar.

-¿Como termina esto?

El muchacho se le acerco y la rodeo con sus brazos y ella finalmente cedio sus defensas y respondio tambien al abrazo.

-Sabrina,¿queres ser mi novia?- le dijo cerca del oido y acto seguido coloco su frente sobre la suya.

- No... - dijo ella, y rompio en carcajadas al ver el rostro de sorpresa del chico, acto seguido le beso en los labios con entusiasmo, una vez se separaron respondio con la verdad – por supuesto que quiero serlo Sebastian.

Y nuevamente se fundieron en un beso apasionado.

Hace más de 3 años

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#15

Sebastian V

-¿Que necesitas Andrea? - le dijo a la muchacha y le indico que se siente en uno de los sillones de la sala de estar - ¿te sirvo algo?

-No gracias- le dijo ella, parecía ansiosa, tal vez nerviosa, movía constantemente el pie y se mordía el labio inferior - no hay manera fácil de decirte esto.

-Decilo entonces- respondió, ya estaba cansado de tanto misterio y por primera vez en aquella semana sentía la loca necesidad de que fueran directos con el, que no andarán con rodeos. Pero estaba seguro que Andrea no satisfaceria aquella necesidad, este era un escenario que se repetía constantemente como una obra de teatro que había visto muchas veces o aquel típico argumento de las películas de hollywood que ya empezaba a cansar. Incluso creía saber como seguiría aquel libreto, la muchacha rompería en llantos diciendo que era una estúpida por perdonarlo, pero que aquella definitivamente seria su ultima oportunidad, luego el aprovecharía la situación y despacio se la llevaría a su cuarto.

-Y estaba con Sabrina en el cafe y de la nada me llegaron nauseas...

- ¡¿Como dijiste?!

- Que no me sentía bien, y mis amigas me llamaron para salir y...

- No, lo del café ¿con quien estabas?

-¡¿ Y eso que importa, Sebastian?! No puedo creerte, trato de decirte algo importante....

¿Era todo aquello una coincidencia? ¿O parte de un esquema? ¿ Seria la misma? ¿ Acaso estaba jugando con el, apareciendo y desapareciendo como le de la gana? ¿ Seria Andrea quien le hubiera dicho todo de el, para que le torturara la mente y así poder vengarse de todas aquellas que el le había hecho?

- ¡¡¡¿¿¿ ME PODES ESCUCHAR???!!!- la muchacha no pudo aguantar el grito y las lagrimas empezaron a asomarse por sus ojos deslizándose lentamente por el rostro, trago saliva un par de veces, y con una voz un poco mas calmada dijo - Creo que estoy embarazada....

No escucho lo que siguió, no quería escuchar ¿seria eso parte de la broma? No... Andrea sonaba desesperada, no podía ser tan buena actriz... aquello era totalmente real y el se sentía acorralado contra las cuerdas. Por primera vez sintió la necesidad de despertar de aquel sueño cruel.

Hace más de 3 años

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#16

Sabia que estaba en algun lugar pero no sabia donde. Tan solo se sabia a si mismo en el espacio, aunque su certeza era poco clara. Tal vez ni siquiera estaba ahi, tal vez flotaba en algun otro lugar y en su imaginacion se percibia sentado en aquel banco de hospital, esperando algo que tal vez ni siquiera era real. Con todo lo que habia pasado aquella semana ¿podia afirmar acaso que existia lo real? Parecia como si el mundo entero complotara para que el se sintiera ajeno a ella, primero Sabrina, ahora Andrea.

-¿Que fue lo que hiciste? - le dijo una voz a su lado, volteo para ver a la mujer que lo cautivaba desde hace semanas con una expresion de pena en el rostro- ¿no te puedo dejar un momento solo sin que te mandes una de las tuyas?

- Sabes, ahora no es momento para que te aparezcas asi- estaba frustrado y cansado con todo lo que sucedia - ¿que queres?

- Nada, tan solo queria ver como ibas - le dijo Sabrina y puso una mueca de disgusto- al parecer bastante bien. Te divertiste mucho con Andrea ¿no?

- ¿La conoces acaso? - le dijo sonriendose, casi disfrutando los celos de la muchacha - ¿O es que estas celosa?

- Se podria decir que somos amigas- dijo la muchacha encogiendose de hombros- y si, es obvio que estoy celosa ¿no?

La muchacha le devolvio la sonrisa y acto seguido rodeo su cuello con los brazos, y coloco su cabeza en su pecho. Aquello se sintio extrañamente familiar, y el no pudo mas que corresponder al abrazo. Estuvieron asi un par de minutos, hasta que la muchacha se solto del agarre.

-Me tengo que ir - le dijo.

-No... quiero que te quedes...- y antes que pudiera terminar de hablar, la chica le habia plantado nuevamente los labios en los suyos, cerro los ojos y trato de grabarse aquel instante, pero la sensacion se le desvanecio en un instante. Al abrir los ojos se encontraba cara a cara con Andrea que llevaba puesta una cara de preocupacion.

- Me dijo que tengo que esperar los resultados. Igual es mejor esperar que un test casero, esto es mucho mas seguro.

Sebastian tan solo se limito a asentir, su mente seguia en aquel beso que le nublaba el pensamiento. Aun asi sabia que aquello no duraria mucho, lo que tenia que hacer ahora era concentrarse en lo que tenia delante, pero en aquel instante tan solo queria darse el lujo de no pensar en su posible futuro hijo, pronto podria encontrarle solucion. Solo pensaba en ese momento en Sabrina, y que sin duda no era una chica normal... y que sus labios sabian a miel.

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#17

Sabrina IV

Estaba totalmente segura que era masoquista, de otra manera no podía explicar aquella conducta auto destructiva suya que, para ser sinceros, en aquella instancia ya no lo importaba. Se revolvió en la cama tratando de no despertar a Sebastian y reflexiono sobre como había llegado a aquella situación. Nunca había sido una mujer muy sociable ni muy dada a las confianzas, tanto como amigos o pareja, de hecho eso le había ayudado a formar aquella coraza de indiferencia que tanto la enorgullecía.

Pero con el hombre que estaba a su lado había sido distinto desde el primer momento. Mucho antes ya en la facultad la había cautivado con sus galanterías, siempre tratando que no se denotase mucho, de guardar cierto misterio, espero demasiado invitarla a salir y cuando finalmente lo hizo, ella presa de la ansiedad acepto sin ningún reparo. Y así había sido desde entonces, siempre llevándola por lo impulsivo, no la dejaba siquiera detenerse a pensar y la verdad era que no quería hacerlo. Aquella noche era muestra clara de ello, después del beso que duro varios minutos Sebastian empezó a besarle el cuello y lentamente entro a la vivienda. Asi, tras un arrebato de pasion desenfrenado, poco caracteristico de ella, se desperto a lado del hombre.

¿Que mas daba la impulsividad? Si al fin y al cabo estaba disfrutando todo junto a esta persona que significaba mucho para ella. Odiaba admitirselo a ella misma, pero tal vez se estaba enamorando.

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#18

A la mañana siguiente, se vistieron y ella lo despidio en la puerta con un fuerte beso. Volvio nuevamente a la casa, y acomodo lo mas que pudo todo antes que llegaran sus padres. Una vez termino, se recosto en la cama aun cansada por todo lo que habia sucedido anoche, pero indudablemente feliz. Tomo su telefono y marco el numero de su mejor amiga.

Media hora despues Andrea ya estaba en su casa con una bolsa de medialunas mientras el agua calentaba en la cocina. Lleno un termo de agua y preparo mate con algunas hierbas que daban mas sabor y luego se sento en el living de la casa mientras su amiga se moria por curiosidad de que le contara todo lo que habia acontecido.

- No te conocia asi de entradora- le dijo Andrea una vez termino de contar su historia, destornillandose de la risa - que yo sepa nunca habias hecho algo asi ¿o si?

-Y... no - le respondio algo avergonzada- pero bueno esta vez fue distinto, no me dio tiempo a pensarlo dos veces.

- Esta bueno eso- Andrea se llevo una medialuna a la boca y aun masticando agrego - tenes que ser mas abierta y soltarte mas.

- Si, supongo que es verdad - no queria decir tan abiertamente que su amiga tenia razon - por cierto, me invito a una fiesta en su departamento a la noche. Me dijo que te lleve a vos para agradecerte lo del favor que le hiciste anoche.

- Ah, cierto. Perdon por eso - ahora le tocaba a Andrea sentirse avergonzada - bueno voy entonces. Por ahi va tambien su amigo, ese que lo va a ver de vez en cuando a la facultad.

-¿Como?

- Ese que siempre esta con la moto y la camperita de cuero. Creo que su nombre es Rodrigo.

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#19

Sabrina V

La música retumbaba en la terraza donde la gente bailaba y bebía a cantidades exorbitantes. En una esquina se veían brasas casi apagadas que emitían poco calor y encima una parrilla que hace un par de horas había estado llena de carne y ahora tan solo tenia una morcilla solitaria que por pudor nadie mas quería degustar.

Horas atrás, cuando había llegado, Sebastian la recibió en su departamento ( pequeño pero acogedor con una sola habitación y una sala de estar que a la vez funcionaba de cocina). Le sorprendió descubrir que el muchacho vivía solo, y le sorprendió aun mas que aquel tema nunca hubiera surgido en las tantas salidas que habían tenido. Estuvieron un buen tiempo en el departamento, tomando un termo de mate que se acabo a la media hora, tras lo cual llego Rodrigo con las cosas para la fiesta. Subieron a la terraza y los muchachos encendieron el fuego mientras ellas servían la cerveza en los vasos que se vaciaron tan rápido como se llenaron. La carne ya estaba casi lista cuando empezaron a caer los invitados, algunos con algo mas de carne o ensaladas para acompañar, muchos otros con bebidas fuertes y aun mas cayeron con manos vacías pero llenos de chistes, anécdotas y buen humor.

Y así pasaron las horas, y después del asado y un par de canciones que algunos amigos de Sebastian tocaron en la guitarra, se encendió la música y la gente empezó a bailar. Hace rato ya había perdido vista de Andrea y también de Rodrigo lo que le hacia sospechar en parte. Era un buen chico el amigo de Sebastian, de facil charla y muy alegre, bastante burlón y sarcástico a veces pero con chistes que hacían que uno se matara de risa por mas que la burla sea dirigida a uno. Sin embargo, al igual que Sebastian, tenia un aire arrogante y seguramente tendría su buena fama con las mujeres, aunque ella estaba segura que Andrea estaría ya al tanto de eso.

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#20

(...)

No sabia porque pero la cabeza le daba vueltas con fuerza, no recordaba haber tomado tanto y sin embargo nunca le había costado tanto mantener el equilibrio. Estaba casi segura que seguía en la fiesta pero ya había perdido rastro de Andrea y Rodrigo que se habían escapado entre risitas por alguna habitación, incluso su propio novio la había dejado allá en aquel mar de gente. Sentía todas las miradas puestas en ella, nunca había pasado tanta vergüenza, seguramente se estarían riendo de su lamentable estado. Parecían sombras, todos ellos, que ya hace tiempo habían dejado de bailar y beber y ahora se dedicaban a burlarse y apuntarle con el dedo, eran risas macabras las suyas que la rodeaban y la engullían, se sentía asfixiada.

Un ruido estruendoso la saco de su trance, y en cuanto volvio la vista al centro de la pista de baile pudo ver claramente lo que realmente estaba pasando. Sebastian y Rodrigo estaban ambos parados con los puños levantados mientras Andrea y un par de chicas mas estaban tiradas en el suelo aparentemente teniendo el mismo delirio que ella había tenido segundos atrás. En el suelo estaban tendidos un grupo de chicos, que tenian los rostros hinchados y sangraban por la nariz.

Sebastian se acerco a ella con palabras de consuelo, pero ella no pudo mas. Sintió como en cámara lenta sus piernas aflojaban la poca fuerza que tenían y ella caía de rodillas al suelo, la cabeza le dio una vuelta mas y luego la vista se le apago del todo, dejando un negro vacio.

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#21

SEBASTIAN VI

- ¿Vos lo sabias no? - le dijo a la muchacha que trataba de aguantar la compostura. El por su parte caminaba de aca para alla por el pequeño salon de su departamento tambien tratando de no explotar en gritos de rabia.

- No ... yo... - dijo ella titubeante a punto de soltar lagrimas ¡Que idiota que había sido! Por unos instantes estuvo dubitativo, casi acepto la idea del niño e incluso llego a pensar que pese a no querer tener nada que ver con ella debería estar a su lado por el bien de su hijo. Pero todo cambio cuando recibieron los resultados del análisis. Obviamente este era negativo, lo que para el resulto un gran alivio pero le extraño que de parte de Andrea no hubo ni alegría ni tristeza, tan solo miraba el papel como si hubiera esperado desde el principio aquella situación. Fue solo por un instante, hasta que finalmente mostró una sonrisa y le propuso tomar un café para olvidar aquello. El la invito nuevamente a su departamento donde finalmente la confronto. Trato de negarse ante el hecho de que todo aquello del embarazo había sido mentira desde el principio, pero sus ojos la delataron y tan pronto como el insistio la verdad se asomo en sus cuencas.

- No entiendo ¿lo hiciste no? Era todo mentira, ahora yo te pregunto ¿porque?

- Yo... yo solo queria estar con vos - le dijo la mujer y agacho la mirada mientras las lagrimas resbalaban por su nariz y caian en el suelo.

-Esta bien... - la rabia habia disminuido un poco y realmente estaba cansado de gritar - vamos te voy a llevar a tu casa, no te puedo dejar ir sola de esta manera.

La chica levanto la mirada nuevamente pero no supo encontrar mas que indiferencia en la mirada de Sebastian quien ya habia tomado las llaves del auto. Resignada tomo su chaqueta y salio con el por la puerta del departamento.

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#22

Las casas a los costados se desvanecían como estelas cuando el pasaba a toda velocidad con el automóvil, y tomaba el acceso que daba a la autopista. No le importaba, no le importaba que estuviera en un barrio pequeño y las calles fueran tan finitas y estrechas como la conciencia, como las ideas. No encontraba otra forma de expresar su ira mas que la de presionar cada vez mas fuerte el acelerador.

¿Tendría que estar feliz no? De la que había zafado ¿no? Entonces porque... porque estaba tan angustiado, tan dolido como si el firmamento le hubiera regalado un rayo de sol en pleno ocaso, y la noche se le hubiera llevado en cuanto la luna se poso para reinar sobre el mundo. No era solo el encuentro fugaz con Sabrina en el hospital lo que le agobiaba. Era el mismo hecho de saber que había perdido aquello que en cierto punto no buscaba. Por supuesto, que sabia bien claro que nunca hubiera querido conscientemente ser padre junto con Andrea, pero sin embargo la oportunidad se había presentado casi podría llamarse una llamada del destino.

Y si no era con ella ¿con quien podría haber sido? Hasta donde el mismo sabia no había otra mujer que lo soportase, tal vez no era la opcion que el hubiera escogido pero de seguro no habria podido presentarse otra. Puesto que ni siquiera Sabrina seria una candidata para ello, al fin y al cabo ni siquiera estaba seguro que la chica existiese. Quien sabe si acaso era tan solo un vulgar fantasma que le acosaba, le intimidaba y le fascinaba a la vez.

La lluvia empezaba a golpetear en el techo del auto mientras el a volantazos aun avanzaba por la ahora inundada autopista. Sabia que no podia seguir asi, las ruedas resbalaban por el cemento y a duras penas podia controlar el volante, aun asi siguio con el pie firmemente en el pedal. Los brazos le vencieron y el volante pego un giro brusco que desestabilizo toda la maquina, el auto empezo a girar en circulos mientras el sentia como ganaba altura y giraba sobre si mismo. Tan solo se dejo llevar.

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#23

Sabrina VI

Tenia miedo, sin dudas. Una vez mas afloraba la incertidumbre de si hacia lo correcto estando con aquel muchacho. Sabia con absoluta certeza que el chico la había defendido frente a aquel grupo, pero ¿acaso eran ellos los que habían puesto la droga en la bebida? ¿ O simplemente habían aprovechado el momento para hacer uso de sus fantasías perversas?

Después de todo el chico Rodrigo no se había inmutado ni un momento en llevarse a su amiga fuera de allí y parecía no haberse percatado de su estado, o tal vez el mismo había arreglado las cosas de manera tal que eso sucediese. Y en cuanto a Sebastian, sabia desde el principio que era perseguido por una mala fama, pero aquella de mujeriego no de intoxicador o abusador o ese estilo de cosas. Estaba segura, o mas bien quería estarlo, de que el chico no había tenido nada que ver con lo que había sucedido la noche pasada.

A su lado en la otra cama Andrea dormía aun, al parecer ella había ingerido mas de la sustancia. Ella también tenia sueño, después de todo no podrían haber pasado mas de tres horas desde que hubiera caído al suelo en la fiesta, pero estaba segura de no querer cerrar los ojos. Se escucharon pasos provenientes desde fuera de la habitación y voces que se iban haciendo mas fuertes a medida que los pasos se acercaban.

-Entras y les explicas todo, y se acabo loco - decía Sebastian que al parecer estaba totalmente enloquecido de enojo - les debes una disculpa.

-Deben estar durmiendo aun - replicaba Rodrigo- cuando se despierten les pido disculpas y todo lo que quieras, pero dejalas descansar.

-Las dos deben estar ahi dentro muertas de miedo por esta tontera - termino su novio y acto seguido ambos muchachos entraron a la habitacion.

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#24

"Que no sabiamos que iba a suceder algo asi"; "fue nuestra culpa, no debimos haber invitado esa gente"; "disculpame"; un monton de ideas inconexas atravesaban la cabeza de Sabrina mientras el muchacho articulaba mil y un explicaciones. Sabia muy en el fondo que si prestaba atencion a lo que el chico le decia se daria cuenta que no habia sido culpa suya lo que habia pasado, y tambien sabia que aquello no era algo para hacer mucho alboroto, al fin y al cabo ni ella ni Andrea habian salido lastimadas y si mal no lo recordaba los dos jovenes habian sido quienes las defendieron. La cuestion de todo era ¿que hubiera pasado de otra manera? Tal vez les hubieran robado sus cosas y asunto terminado, sin embargo no sabia cual era el punto de la droga entonces si podrian haber logrado el mismo efecto esperando a que salieran del departamento y amenzandolas con algun arma o algo por el estilo. No debia llenarse la cabeza de esos pensamientos, estaba bien, ella y su amiga, y su novio. En cuanto se dio cuenta el muchacho habia terminado de hablar.

-Me gustaria que dijeses algo.

-Sigo asustada, Seba- fue su unica respuesta.

-Si ya se, y te prometo que una estupidez de estas nunca va a volver a pasar ¿si?

Ella asintio y un poco mas resuelta le abrazo, sin embargo aun quedaba algo de duda en su cabeza.

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#25

SEBASTIAN VII

Abrió los ojos sobresaltado, el corazón latía con fuerza y la imagen vivida del choque aun ardía en su retina. Llevo las manos rápido a su cuerpo y con cierto miedo palpo en busca de alguna herida o vendaje pero encontró únicamente el liso de su piel. Inmediatamente noto que estaba en su cuarto y no en la habitación de algún hospital.

¿Un sueño? No, estaba seguro que aquello había sido real, casi sentía como su cuerpo traspasaba el frente delantero del auto e iba a parar en un lugar cualquiera de la autopista. Camino torpemente hacia el baño y se lavo la cara repetidas veces. Una vez despierto trato de recapitular todo lo que había sucedido aquella noche.

Se suponía que hace no mas de 48 horas el iba a ser padre, Andrea había ido con aquella noticia. Luego en una consulta clínica ambos se habían enterado que el embarazo no era real. Habían discutido y enojado como estaba había manejado por la autopista hasta chocar. Eso sin mencionar el peculiar encuentro con Sabrina...

De repente el telefono sono y del otro lado estaba Rodrigo.

-Eh, Seba ¿como va todo? - le pregunto su amigo risueño - ¿que tal la resaca? Te perdimo con los muchacho anoche cuando te ibas con esa chica, ¿como dijiste que se llamaba? Sofia o Sabrina ¿puede ser?

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#26

Rodrigo le miraba un poco preocupado mientras daba otro sorbo al café, seguramente atribuiría sus ojos desenfocados y la palidez al alcohol que había ingerido la noche pasada pero aun así nunca había visto a su amigo de aquella manera. Él, por otra parte, se veía sumergido en quien sabe que mundo, uno donde aquella mañana ya la había vivido y luego había vivido mil cosas mas, recordaba claramente a Andrea en su departamento, y luego el pasillo del hospital donde Sabrina le había interceptado. Y recordaba aun con mas nitidez la ruta, el viento que atravesaba la ventana y el auto que caía por un lado de la carretera y daba vueltas por la tierra.

De repente no pudo mas con aquello, sentía ojos que le perforaban la nuca y se levanto con rapidez mientras el café se desparramaba por la mesa. Rodrigo grito un par de improperios mientras la bebida caliente le quemaba la piel y en cuanto vio que su amigo salia del local hecho un huracán, corrió tras de el.

Al otro lado de la cafetería un grupo de chicas había observado la escena sorprendidas. Sabrina tan solo se limito a sonreír.

#27

Sabrina VII

"No puedo seguir con esto, discúlpame" decía el mensaje de texto que aun no se animaba a mandar.

Habían pasado ya tres meses del incidente y aun así todas las noches despertaba toda transpirada y con una sensación de mil agujas en el pecho. Recordaba la terraza, la gente que avanzaba hacia ella y la sensación de desplomarse por el suelo hacia los cimientos diez pisos mas abajo. Ni siquiera la promesa de su novio y el hecho de no haber vuelto a tener una experiencia similar hacían que se sintiera tranquila. Sea cual fuese el lugar por donde anduvieran, a ella siempre la invadía aquella sensación de extrema inseguridad, trataba de ignorarla pero esta siempre permanecía mientras estaba a su lado. Sebastian no se percataba de ellos en lo absoluto, o al menos pretendía no hacerlo.

Se sentía realmente estúpida por no poder controlar aquello y disfrutar de los momentos que pasaba con su amado. Finalmente resolvió que aquella sensación no terminaría mientras estuviese con el, por lo que decidió terminar su relación. Aunque esta resolución flaqueaba cada vez que lo veía, por ende: el mensaje de texto.

Miro una vez mas el teléfono y oprimió la tecla atrás. No podía, sencillamente no tenia el valor.

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#28

El tono de teléfono hizo eco nuevamente en la habitación pero ella casi ni lo escucho con la música que inundaba, a todo volumen, cada espacio de su cerebro. Era ya la quinta vez del día que Sebastian llamaba y ella no contestaba, esa había sido su resolución tras intentos e intentos de terminar con el chico de la manera correcta y así había sido durante una semana donde las llamadas perdidas no cesaba, tal vez tendría que confrontarlo de una vez por todas pero para ser sincera no tenia el valor.

#29

Sebastian VIII

La calle se hacia eterna y el corría sin rumbo alguno. El teléfono sonaba sin cesar, seguramente era Rodrigo que aun no sabia porque le había dejado solo en la confitería, después seguramente le explicaría con algo de tiempo y con esperanzas de que su amigo no lo considere un loco, aunque para ser sincero no estaba seguro de que aquel no era el caso.

Doblo una esquina rápido por una esquina y asomo la cabeza esperando encontrar a alguien que lo siguiera o la fuente de aquel constante sentimiento persecutorio, pero no habia nadie tan solo un mar de caras desconocidas que surcaban la vereda. Trato de recobrar su respiración y reanudo el paso, esta vez mas sereno.

-¿Me buscabas? - dijo Sabrina a sus espaldas y la cabeza le exploto en mil pedazos.

#30

Inmediatamente dio media vuelta y confronto a la muchacha que le sonreía burlonamente. En un arranque de ira la agarro por los hombros y la sarandeo mientras vociferaba casi incomprensible.

-¡¿Que es esto?!- le decía y los ojos se le salían de la cuenca - ¡¿Quien sos?!¡¿PORQUE ME SEGUIS?!

Sabrina hizo una mueca de dolor y ahi es cuando se dio cuenta que la estaba lastimando. Miro sus manos sorprendido y las quito espantado. La chica lo miraba entre lagrimas, y por primera vez pudo sentir tristeza en su rostro, y aun así le resultaba tan familiar.

-Tenes que abrir los ojos- le dijo, y la voz se le quebró- abrí los ojos y vas a entender todo...

La muchacha se desvaneció ante sus ojos y el grito tanto que quebró el cielo con su alarido. Se sentía perdido, se sentía solo y sobretodo no entendía nada. La gente a su costado pasaba algunos tratando de evitarlo, otros mirandolo con pena tal vez con ganas de acercarse al loco que gritaba en pleno centro, la gente pasaba pero el no sentia a la gente, se sabia solo y no sentia nada...

#31

Sabrina VIII

Eran ya las ocho de la noche y ella seguía sentada en el mismo banco mirando al pizarron donde hasta hace rato su profesor había explicado el modelo económico que planteaba Adam Smith. Le había dicho a Andrea que se adelantara porque quería aprovechar la quietud de la facultad para estudiar pero la verdad es que sabia que si salia temprano se cruzaría con Sebastian, que afortunadamente había dejado de llamarla, y aun no se sentía lista para afrontarlo.

Sabia que el muchacho merecía una explicación del porque había dejado súbitamente de hablarle y la verdad era que ella mucha explicación no tenia. El incidente en la terraza de Rodrigo no había sido culpa del chico, pero aun así ella no podía dejar aquella constante sensación de peligro y seguramente esta se iría cuanto menos viera a su ex novio. Tal vez debería dejarle las cosas en claro, pero estaba segura de que si le volvía a mirar a los ojos ninguna sensación de peligro inminente le impediría rodearlo con los brazos y besarlo como había hecho antes de aquella noche en la terraza.

El reloj marcaba ya las diez de la noche, seguramente el guardia de la garita estaría recorriendo los pasillos buscando al ultimo resagado para mandarlo a casa así que decidió que era hora de volver. Encamino sus pasos a la puerta del aula y salio al pasillo viciado de humo de cigarrillo. Prosiguió normalmente hasta la puerta del edificio y al salir finalmente a la calle sintió un escalofrió que le recorría la espalda. Dio media vuelta toda defensiva y encontró a un sorprendido Sebastian que la miraba con la espalda recostada contra la pared.

- Me parece que necesitamos hablar - le dijo.

#32

Las calles se volvían borrosas, seguía derecho y daba vuelta en una esquina a una velocidad alarmante mientras el chico detrás suyo hacia lo mismo casi jadeando mientras seguía repitiendole a base de suplicas que se detenga.

-¡Deja de seguirme!- le decía ella con el poco pulmón que le quedaba.

Ya hace rato habían dejado atrás la facultad y se adentraban en los limites del centro de la ciudad. Los coloridos automóviles decoraban las calles por donde corrían los anteriores amantes. Sabrina dio un rodeo por una pequeña calleja que la llevaría hacia la ultima avenida del centro y dos cuadras después a su casa. Sebastian la siguió.

-¡Para por favor!- le decía testarudo su ex novio - al menos merezco una explicación.

Eso la hizo detenerse en seco. Se dio media vuelta y lo fulmino con la mirada ¿porque tenia que ser asi?¿no podría haber captado que no quería verle mas y ya dejar de seguirla de una vez por todas? Incluso le causaba cierta satisfaccion, ver al tan altenero Sebastian ahora en esta situación y ella con el poder finalmente, con su corazón en las manos.

-¡¿Queres una explicación?!- le dijo exaltada- te podría dar miles pero ahora no se me ocurre ninguna, simplemente me canse de verte. Me canse de que me hayas manipulado desde el principio para que este con vos y me canse de que siempre creas que las cosas te van a salir bien. Me canse realmente, y me canse también de tener miedo...

Lo ultimo escapo en su catarsis casi como un suspiro, y de repente las lagrimas le vinieron al rostro espesas y saladas. Las imágenes de esa noche en la terraza volvieron a invadirla y estallo en un llanto histérico. Su ex novio la miro y finalmente comprendió el porque de todo aquello. Se acerco lentamente y la abrazo, y por un momento ella volvió a sentirse segura. Dejo que sus brazos la apretaran fuerte y luego en un acto de plena consciencia lo dejo ir empujándolo hacia atrás.

Corrió llorosa por el callejón y vislumbro las luces que le indicaban que llegaba a la avenida. Sebastian confundido por un momento le siguió la carrera. Ella avanzo mas rápido y sin importarle las luces del semáforo atravesó la avenida entre bocinazos y protestas, el hizo lo mismo. Cuando llego al otro lado escucho las llantas que quemaban el pavimento y el golpe seco del choque, y se arrepintió entonces ,de momentos atrás, no haberse dejado llevar en el abrazo.

#33

Sebastian VIII

Las calles eran un infierno de concreto, la gente que pasaba eran semblantes sin vida y el era tan solo un vagabundo maltrecho que no sabia ni lo que era real. Sentía los pies ampollados y cada paso que daba por la ciudad le dolía horrores. No sabia donde iba, tan solo que perseguía una estela, una suerte de rastro que había dejado Sabrina tras ese breve encuentro en la calle ¿como lo percibía? No tenia idea.

Las calles se derretían a sus pies, tal vez, y la gente también ,o al menos la piel, dejandole de vista la verdad de sus rostros una masa de carne y sangre sin emoción alguna. Las rodillas le pesaban y sentía que caería de bruces en cualquier momento sino seguía caminando.

Las calles desaparecieron y la gente murió, y a el lo rodeaba el mas negro de los vacíos y lo engullía tanto que no sabia para donde salir disparado. Finalmente y casi como si supiera que allí se dirigía vio la puerta de su departamento flotando en medio de lo negro, corrió hacia allí lo mas rápido que pudo y en la entrada Sabrina le sonreía...

#34

Siguió caminando hasta la entrada e ignoro a la chica sonriente, atravesó las puertas y sintió a su espalda que ella lo seguía, no importaba. Subio las escaleras hacia su piso, paso a paso tratando de tomar todo el tiempo del mundo para hacerlo. Finalmente llego a su puerta y entra dejándola entornada. Se sentó en el sillón y respiro profundo.

Sabrina lo siguió en su trayecto y se dejo desplomar en un sillón frente suyo. Lo miro con aquellos ojos que invitaban a besarla y apoyo las manos sobre las rodillas como si estuviera aguantando las ganas de decirle algo.

-¿Te diste cuenta no?- fue lo primero que dijo y un dejo de tristeza atravesó su garganta.

-Si.

#35

Sebastian XIX

No había esperado respuestas ni explicaciones, de todos modos no las quería. Tenia una idea imprecisa de todo lo que estaba pasando y eso le bastaba por ahora, en el curso del tiempo que quedaba entendería el resto. Lo único que le importaba era la mujer frente suyo, que le había acompañado durante todo aquel viaje, que había llamado su nombre y le había hecho despertar. Amor, era la única palabra para describir todo aquello que le generaba y no tenia palabras para decírselo.

Pero ella lo entendió perfectamente cuando atravesó ese espacio que los separaba y rompió el silencio con un beso.

#36

Era como si fueran uno solo, como siempre habían sido después de todo ella no era mas que una proyección del ideal de belleza. Dos manos a su espalda que hace rato se encontraba desnuda y sintió el terciopelo de su piel blanca entre las manos como deslizándose a través de sus sentidos. El roce de su pelo en el rostro le indicaba por un segundo que todo aquello era real. Ya ni sabia donde estaban en aquel lió de cuerpos, si se encontraban en la habitación de su departamento o en la casa de ella como había sido su primera vez cuando se había presentado sin avisar.

Su cuerpo dentro suyo y viceversa como debía ser...

La heladería se veía a lo lejos y luego un paseo por el parque, los días en la facultad sentados en la banca preferida del patio.

Sus labios entrelazados en un beso eterno...

Su casa por la noche, su ropa de cama y el esperando el momento oportuno para tocar la puerta.

Dos suspiros que se mezclaban con el aire frio y dejaban rastros de vapor...

La terraza, un baile entre los dos, el olor a asado y un poco de cerveza, sus amigos entre las sombras. Un error que le costo todo.

Una ultima mirada y un beso de despedida final mientras un orgasmo atravesaba sus entrañas.

Y luego la oscuridad.

#37

Sabrina XIX

Un flash de luz amarilla le inundo la retina y el cuerpo se sacudió como un trapo al viento, luego cayo con un golpe seco en el asfalto y sintió como la sangre le inundaba la garganta, y se estremeció de golpe, volviendo a la realidad.

Sabrina miro el lugar oscuro en que se había convertido su habitación, con las ventanas cerradas y la cama hecha un desastre, mil hojas tiradas por el suelo. De repente sintió pavor, porque al parecer ya no bastaba con que la escena del choque viviera en sus pesadillas sino que al parecer ahora se presentaba cuando ella se acurrucaba en un rincón con la música a todo volumen tratando de no pensar.

El teléfono sonó a su costado, ya por la décima vez en la mañana pero ella no quería saber de nadie, no tenia el valor. Apenas había tenido las fuerzas suficientes para correr a la avenida y llevar a Sebastian a un costado, por fortuna uno de los testigos había llamado rápido a urgencias y la ambulancia no tardo en llegar. Los paramedicos tomaron sus declaraciones y también lo hizo la policía y ella acompaño al muchacho a la sala de guardia del hospital.

La familia de Sebastian no tardo en aparecer, momento en que ella aprovecho para salir de la habitación y agotar las lagrimas en la sala de espera. Cuando la familia salio a dar las gracias y consolarse junto con la muchacha, ella ya había partido y desde entonces se había encerrado en el cuarto. Tres días habían pasado y pese a que no contestaba las llamadas, estaba atenta a los mensajes que lamentablemente no auguraban buenas noticias. Sebastian estaba en coma.

#38

No sabia si habían pasado treinta minutos o cuatro días cuando los golpes de Andrea retumbaron en la puerta de la habitación.

-Tu vieja me dejo pasar- le dice cuando finalmente Sabrina abre la puerta. Andrea la mira, su aspecto desaliñado y las ojeras de horas sin dormir, los ojos rojos del llanto y las ultimas lagrimas que aun no se habían secado corriendo por sus mejillas.

Sabrina volvió los pasos al colchón y como si su amiga ni siquiera se hubiera presentado, se tiro sobre la cama y se coloco los auriculares. Andrea se aproximo lentamente y se sento a su lado. Vio como las lagrimas brotaban nuevamente de los ojos de la joven y sin pensarlo dos veces la abrazo. Finalmente cuando se separaron, Sabrina la miro y pregunto:

-¿Hay noticias?- aguardo uno segundos y trato de ver si la mirada de Andrea revelaba algo, aquello que ella no querría escuchar pero nada en sus ojos le indico que aquella visita era para llevarle la peor de las noticias.

-Si- dijo ella y el corazón le dio un vuelco - Seba dijo tu nombre.

#39

CAPITULO X (FINAL)

Era como si el camino no tuviera final, ni siquiera sabia por donde iba puesto que su cuerpo flotaba impulsado por una fuerza espectral, o eso le parecía. Lejos estaba el café con Rodrigo del mediodía, o las idas y venidas con Andrea. De rato en rato le parecía que todo aquello ni siquiera había ocurrido, y en parte podía ser verdad: después de todo aun tenia grabados en la retina las imágenes que le resultaban tan familiares: el curso en la facultad, una heladería y la noche que sorprendió a Sabrina en su casa.

Lo cierto es que para ese punto Sebastian no sabia lo que era verdad, tan solo sabia que tenia que dejarse llevar por la oscuridad y que en algún punto encontraría una luz al final que le indicase que estaba de hecho dirigiéndose hacia algún lugar.

De repente, sintió como su cuerpo se elevaba en una espiral y un espasmo le sacudió el pecho. Ruidos distintos hacían eco por el camino y cuando todo pareció cesar, escucho la voz de Sabrina.

#40

-Estoy aquí- le decía mientras acariciaba su pelo, el muchacho se limitaba a permanecer inmóvil. Volvía a susurrarle al oído y derramaba lágrimas frescas sobre su cara pero Sebastián no mostraba signos de reconocer el timbre de su voz ni el aroma de su pelo.
No había dado tiempo a Andrea de verla reaccionar ante la noticia que su ex novio la había llamado, se había parado como un rayo y recorrido a dos sancos la habitación donde había estado encerrada por cuatro días. Ni siquiera se había molestado en cambiarse la remera manchada por las lágrimas o cepillarse el pelo enmarañado, ni hablar de taparse las ojeras de horas sin dormir, ¿Qué importaba? Sebastian la había llamado y ella tenía que compensar todo lo que había hecho, al menos con su presencia, responder a su llamado. Pero lo que había encontrado al entrar en la sala del hospital no fue a su ex novio.
En la cama estaba acostado un muñeco de hueso y carne, un saco de órganos que no tenía ni el brillo de los ojos ni mucho menos la sonrisa de Sebastián. Quiso correr en el momento que lo vio, correr y tal vez por fortuna correr tan descuidadamente que perdería la vida de la misma manera que lo había hecho él. También pensó en gritarle, golpearlo de alguna manera hacer que de sus ojos brotara una chispa de vida. Pero se quedó allí plantada unos segundos y luego se acercó y acaricio su cabeza y le hablo con voz suave, llamándolo como se supone la había llamado a ella unas horas atrás. Lo llamo, porque él la había llamado, la necesitaba y ella tenia que controlarse.