GCRosemary
Rango2 Nivel 8 (62 ptos) | Copista no remunerado
#1
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  • #2

Era la noche más triste de mi vida, el vacío inundó mi ser, recordar era como una explosión en mí ya muerto corazón. No podía entender cómo toda mi vida se había llenado de bazofia, lo más puro y deifico se convirtió en mi pesadilla. Mi purgatorio. Mi jodido infierno.
La mujer que alguna vez me hizo sentir bien, ahora era la que no me quería ver. Solo quería que regresara a mí. Sentir de nuevo su amor, y sentir el latido de nuestros corazones al hacer el amor.
July, como alguna vez la llamé se encontraba a menos ocho horas de convertirse en otra persona; al casarse con alguien que no ama, y que estoy seguro que nunca lo haría. Me dolió al saberlo, pero más me hirió el hecho que me lo escondiera. No fue fácil entender que su cuerpo sería de otro, que él la tendría, es más, que la tocaría de la misma manera que yo lo hice.

Una botella de ron y el silencio de mi habitación era mi compañía, en mi noche de luto. Velaba los restos del amor que alguna vez vivieron por ella, velaba el recuerdo del primer beso.

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elchicodeltren
Rango8 Nivel 39
hace más de 4 años

Buen comienzo! Espero la continuación, pásate por mi historia si quieres :)


#2

Un beso que se dio con un suave movimiento bajo el reflejo de la luna, dieron rienda suelta a mis intenciones con ella. Sabía en ese instante, que ella era mi droga; sus besos mi éxtasis, sus caricias el crack que motivaban mi insomnio. Toda ella era la magia en mis venas, toda ella era mi mundo.
Me enamoré, lo hice como el ritmo de una canción, constante y sonante. Ni un segundo antes, ni un segundo después; ni siquiera sabía con certeza cuando fue. Tal vez verla ese día en el claro de aquella ventana, tan delicada, eras la versión de afrodita en el mundo. Su cabello largo y lacio que recorría tan seductoramente su cuerpo hasta llegar a la cintura, sus ojos color esmeralda me avergonzaron al verlos directo con los míos, su hermoso rostro redondo lleno de pequeñas pecas por toda partes se ruborizaron cuando le sonreí. Sí, desde que la vi conocí que eso debía ser amor.
« ¿Qué hice mal?»
La pregunta que me repetía una y otra vez, miré la cama en donde jugábamos al gato y al ratón antes de poder consumar el deseo de nuestros elementos.
El reloj de mi habitación daba la media noche, y mis lágrimas se apoderaban de mí. Solo quería dormir y no despertar nunca más, solo quería olvidar, quería que ella estuviera aquí. July, era mi sol y quería quemarme en ella.
Como si una estrella fugaz escuchó mis plegarias, en ese instante, el timbre de mi casa sonó. Aún dudaba si era parte del delirio que me mantenía despierto o si esa era la realidad. Baje con sigilo y tropezando en todo el piso, pues cuadros con fotos nuestras estaban en el piso. Al abrir la puerta, como un halo brillante estaba ella, frente a mí. Como si un millar de estrellas vestían e iluminaban hasta sus huesos.
—Xavier— sollozó en un respiro. Un paso adelante, y un abrazo sellaban su cuerpo contra el mío. No era un sueño, July, mi gran amor estaba aquí, como lo deseé. La botella en mi mano se deslizó haciendo un caos entre vidrios y líquido.

—July, ¿estás aquí?— la tomé ignorando el desorden en el suelo, inhalé el dulce olor a mandarina de su cuerpo, y de su cabello. Acaricié su rostro, y ella posó su mejilla en mi mano—, dime que eres real.
—Lo soy, Xavier. Es solo que quise verte antes de perderte para siempre— exclamó, su voz entrecortada por el frio de la noche. No concebía el perderla, pero su deseo era este, debía entenderla.
La hice pasar hasta la antecámara de mí hogar, a escondidas pellizcaba mi piel para corroborar que era la realidad. Con recelo, me acerqué a ella y besé su frente; solo el roce de mis labios hacia su piel, reavivaron mis emociones.
—July, ¿cómo llegaste?— pregunté con curiosidad, la oscuridad era inminente y no quería pensar que había venido sola, desde su casa. No por mí.
—Adrianne me trajo— Está ultima era la mejor amiga y confidente de July, como no pude imaginarlo—, ¿te molesta?
— ¡Claro que no! ¿Cómo puedes pensar eso?, no tienes idea de cómo he deseado volver a tenerte junto a mí. — Le dediqué una sonrisa, este momento era para nosotros. — Mi corazón aun albergaba la esperanza que algún día tu vendrías, y aquí estas.
July mordió su labio inferior, y se arrojó sobre mí. Besos desesperados provenientes de sus labios, indicaban que me necesitaba tanto como la necesitaba yo a ella.
No teníamos más que decir, pues la razón estaba en el aire, y la pasión en nuestros poros ardientes de continuar. July siempre fue mi brillo, la luz en la oscuridad de mí ya tormentoso mundo; ella era mi chispa y yo la yesca sedienta de fuego.
En ese momento tomé su cintura y coloqué mi peso en su frágil cuerpo. El control era mío en ese lapso, besé cada parte visible de su ser, le besé hasta el alma. Mis manos perfectamente acomodadas en su regazo, hacían pequeños círculos sobre su piel. Un gemido ahogado era lo que necesitaba para hacerme estallar, bajé hasta su pecho y di pequeños mordiscos a la punta de sus montañas.
—Xavier, te amo— musitó estremecida.
No quería soltarla en ese momento de desenfreno, pero debía decirle lo que mi núcleo estaba gritando: —Yo te amo, y te amaré por siempre.
Dicho esto, y como un hechizo entre ambos nos sucumbimos en el amor. Podía recordar cómo era tenerla. Yo conocía cada parte de ella; desde su pequeña cicatriz detrás de su oreja, hasta el pequeño lunar que tenía en el dedo meñique de su pie izquierdo. Ella había sido mía, yo había estudiado con desdén todo su ser, me gradué con honores en la universidad de sus ojos, nadie más la haría sentir tantas conmociones como lo hacía.
Quería inmortalizar este momento. Sus gritos de excitación y a la vez de dolor, demostraban su agonía. Ambos sabíamos que esto era nuestra despedida, que ella tenía que regresar a su realidad mientras yo moría por dentro.

Hace más de 4 años

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