KendaW
Rango4 Nivel 19 (398 ptos) | Promesa literaria
#1
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  • #2

Era una noche lluviosa, ellos acostumbraban llevar a los niños a dormir temprano, estaban ya en sus camas y habían recibido cada uno un beso de buenas noches. El menor, Bryan, se había dormido rápidamente, pero Michael aún no, tenía un mal presentimiento ¿un presentimiento a los ocho años? Parecía imposible pero sí. No quería que su mamá se alejara de ellos. Ella salió de la habitación, cerró la puerta con cuidado, su esposo estaba en la habitación contigua, lleno de preocupación, él También tenía ese presentimiento. Se levantó y fue al cuarto de los niños abrió la puerta. Los observó con ternura.

Alguien tocó la puerta de la casa, ella dio un salto de susto y su corazón se aceleró más de lo debido, el corazón de él también experimentó lo mismo. Ella lo tomó del brazo, él solo dijo: _arreglaré esto de la mejor manera posible, solo si sucede algo, no vayas ver a los niños, por nada del mundo lo hagas. Por favor cierra la puerta de su cuarto_ Ella obedeció, mientras el abría la puerta que sonaba con demasiada insistencia, allí estaban unos tipos, al verlo le lanzaron una mirada llena de odio.

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#2

Uno de ellos preguntó: _ ¿tienes nuestro dinero?_

_Esto es lo que tenemos contestó sacando del bolsillo unos cuantos pesos.

_Esto no es más que un insulto, ¿porque entonces pides prestado si no pagarás a tiempo? pides un plazo y tampoco pagas, sabes nuestra advertencia._ él los miró con resignación, sabía lo que vendría, se sacrificaría por su familia. Pero lo que no sabía era que ella También se sacrificaría. Michael en su habitación aún tenía ese estúpido presentimiento, salió del cuarto y llegó a la puerta.

Sus padres se marchaban, el pequeño los siguió en silencio.

Caminaron bastante.... llegaron a un lugar bastante extraño, Michael se escondió tras unas cajas y fue entonces cuando vio las escenas más terribles de su corta existencia, sus padres lucharon pero perdieron la batalla. Los tipos se marcharon sin dejar rastro; solo un testigo oculto presenció el crimen, un niño de ocho años. Intentó ayudarlos pero ella ya había partido.
_Cuida a tu hermano y perdona a tu madre y a mí, por dejarlos solos y sin nada en este mundo tan difícil. Te prometo que los cuidaremos siempre_ habló él sin fuerzas y le dio su bufanda roja. Michael no dudó en colocársela. Su padre al ver ese gesto cerró los ojos y cesó de respirar. Los lloró en silencio, solo le quedó regresar a casa lo más rápido posible. Amaneció, el día era hermoso, parecía que todo había sido solo un mal sueño, pero la realidad era otra.

_ Michael ¿por qué no me quieres decir cuando nuestros padres van a volver?_

_Hermanito....ellos no van a volver_