Diecoke
Rango7 Nivel 30 (1431 ptos) | Autor novel
#1

¿Dónde estoy? Era la pregunta más recurrente en su cabeza. Se sentía desorientado, pero a la vez como muy familiar, como si estuviera en casa. El paisaje solo era blanco, nada más. No se distinguía ninguna forma, ni espacio y profundidad.
¿Dónde estoy? Se repetía una y otra vez, pero al mismo tiempo lo sabía, pues más veces había estado ahí. Caminaba, sentía que se movía, pero a la vez parecía no avanzar y otras veces flotar. Estaba perdido, pero a la vez veía un camino entre todo aquel caos blanco inmaculado que le rodeaba.
Su mente le pedía moverse, pues necesitaba explorar todo aquello. Corre todo lo que puede, y se para de golpe. ¿Dónde estoy? se sigue repitiendo. Mira al infinito ya no sabe que más hacer. Va a dar un paso y nota algo en su pie. Una mancha negra, de un material viscoso y frente a él aparece un rastro de lo mismo que tenía en el pie. Sin dudarlo, pero no por ello manifestar internamente un cierto temor, lo sigue.
Pasan horas, años, ¿quién sabe? Solo sabe que ante él se encuentra el causante de aquellas manchas. Una criatura negra, gigante, peluda, desaliñada y caricaturesca.

Hace casi 4 años Compartir:

3

26
HelvecioJose
Rango4 Nivel 18
hace casi 4 años

Interesante, quiero ver la continuación..

Tete
Rango13 Nivel 61
hace casi 4 años

Buen comienzo!!!

Diecoke
Rango7 Nivel 30
hace casi 4 años

Muchas gracias, en breve ire continuando con la historia. Soy novatillo en esto, pero tengo muchas ideas y ganas, asi que a escribir mas


#2

Nadie podía imaginar lo que representaba aquella criatura, pues uno la sentía muy real, como algo que notas todos los días, pero a la vez, a simple vista, uno no podía afirmar que aquella cosa existiera.
Estaba agazapada, mostrando las posaderas al visitante que acababa de llegar. Era peluda, cuyos pelos formaban picos o puntas, negras como el carbón, desde donde se caía ese líquido negro que se esparcía por todo el espacio, creando un contraste entre el inmaculado y uniforme blanco, frente a un caótico negro, que revelaba las intenciones de aquella criatura.
¿Dónde estoy? se preguntaba una y otra vez el visitante, ahora con más temor que antes, pues ante él estaba lo desconocido, una cosa que para él existía pero que nunca lo había visto con sus ojos.
Un pequeño tic aparece en sus dedos índice y pulgar de la mano derecha, como intentando coger algo en el aire. Una gota de sudor frío baja por su frente y se queda colgando en la punta de la nariz.
La criatura se percató de aquella presencia que alteraba su zona. Se giró, poco a poco, y se quedó mirando, clavando en él sus blancos y profundos ojos, con una gran pupila del mismo negro que todo su cuerpo. Su boca, más grande que la de cualquier animal, dejaba ver unos desproporcionados y blancos dientes. Al ver a aquella persona, se pudo de pie, clavando sus garras en aquel gran espacio blanco, formando grietas negras que se dejaban entrever a raíz de las patas de aquella criatura.
Aquella persona, que lo veía todo, notaba el miedo que empezaba a invadir todo su cuerpo. El tic de sus dedos se hacía más aparente. El sudor frío ya no era una simple gota... No podía permanecer ahí quiero, pues sabía que iba a morir.
No dudó ni un segundo, se dio la vuelta y salió corriendo hacia ninguna parte. Solo pensaba huir y salir con vida.
La criatura, al ver que el visitante se iba, dio un grito al aire, mostrando la furia y la ferocidad que componía su naturaleza. Las manchas que le rodeaban empezaron a temblar, las cuales empezaron a adquirir formas animadas, como pequeños animales que rodean a su madre. La criatura, junto a esas pequeñas crías, salieron corriendo, a la búsqueda del visitante que les importunó.
Estas se movían cual aberrante dibujo animado. Tenían formas, pero ninguna reconocible en la mente racional de una persona. Corrían rápido, pero a la vez torpemente, chocándose entre ellas, juntándose en una masa uniforme negra o separándose, creando nuevas criaturas aún más terroríficas. Solo había una palabra que podría describir toda esa estampida de formas negras, furiosas y con una ira jamás vista, y esa palabra era Caos. Mires por donde mires, solo veías eso, un masa que quería matar al visitante, sin razón alguna, solamente la ira que les motiva.
Él corría, corría todo lo que podía. Su respiración se entrecortaba, el sudor caía casi a chorro en el suelo, sus piernas se entumecían y se le cansaban... Su cuerpo se cansaba, no podía más. La flotabilidad que sentía cuando se dio cuenta que estaba en aquel lugar se desvaneció. Era como si ahora hubiera más gravedad, como que una fuerza quisiera aplastarlo y esparcir sus restos por todo el páramo blanco.
La criatura, rodeada de sus crías, seguía soltando manchas negras, las cuales se transformaban en aquellos bichos pequeños, amorfos, que se movían con la misma ira y furia que heredaron de su "madre". El Caos crecía poco a poco, la masa negra amorfa se le acercaba a él. La mancha negra parecía un parásito en aquel ambiente blanco, dejando su rastro de la ponzoña oscura.
Él ya no aguantaba más. Su cuerpo dijo basta y su mente estaba perdiendo la poca cordura que le quedaba. Aun corría, pero la psicomotricidad le traicionó, y en un mal paso, sus piernas se cruzaron y tropezaron, haciendo que el visitante cayera al suelo. Paralizado por la sorpresa, logró difícilmente mirar atrás, y pudo ver lo que se le venía encima...
La masa negra, liderada por aquella criatura siguió su marcha con paso alocado, sin parar, mirando fijamente a su objetivo, indefenso en el suelo. Él, en el suelo, logró ponerse de pie, mirando su destino, que venía a por él. Notó que sus ojos se humedecían. Dos lágrimas caían de sus ojos. ¿Que estaba sintiendo? ¿Miedo? ¿Impotencia? Se arrodilló en el suelo, viendo como la masa se frenaba ante él, rodeándolo, analizando a aquella persona que molestó su descanso.
-¡Venga, hacedlo!- dijo gritando a la gran masa negra. -¡Acabad ya con esto!- decía entre llantos y gritos.
El miedo se transformó en impotencia, y la impotencia en resignación, la cual era muy amarga para él. Aquellos gritos alertaron a la gran masa, que sin dudarlo, se lanzaron a él, para comérselo. Pero pasaba algo curioso, que estos mordiéndole, no le hacían nada. El visitante, cansado de huir y aceptando su situación por fin descubrió quien era aquella criatura y sus crías. Era la Furia, la Ira, el mismo Caos o la misma Bestialidad personificada que aquella cosa.
Un fervor interior hizo hervir el temperamento de aquella persona que estaba siendo víctima, y a la vez, no de la gran masa negra que le estaba envolviendo. Apretó los puños, notaba como el calor volvía a entrar dentro de su cuerpo, y en un gesto de desesperación, cargó un puñetazo contra la criatura, que estaba frente a él intentando matarlo. Con un gran grito al cielo, mostrando toda su rabia e ira, le propició un puñetazo, el cual hizo que toda aquella masa explotara, tiñendo todo su alrededor en un paisaje negro, un gran vacío oscuro en el que empezó a caer. Una caída que parecía no tener fin, o eso pensaba nuestro visitante.

aliadadelavida
Rango11 Nivel 50
hace casi 4 años

aprendió demasiado, o sufrió lo suficiente.

Diecoke
Rango7 Nivel 30
hace casi 4 años

@aliadadelavida yo lo irás viendo todo cuanto más cerca estés del final del relato. Gracias por seguir lo que hago y comentar. Me pasare por tu relato también :)


#3

La caída era infinita, una total oscuridad rodeaba aquel espacio que parecía no tener fin. Mientras descendía por aquella nada oscura, notaba como su cuerpo se estampaba una y otra vez contra suelos de aire, que los sentía pero a la vez no existían.
Parecía que habían pasado años, pero a la vez pocos días o minutos... El tiempo parecía no existir en aquel entorno, pues este era un concepto que no se percibía en aquel lugar infinito, como si viajara por el espacio exterior, solo, sin nadie que le acompañara, pues parecía que este viaje debía de hacerlo sin nadie más que le ayudara.
Se encuentra en un piso, una vivienda de clase media, aparentemente en un barrio de la periferia de alguna ciudad. El suelo esta encharcado, con una gran cantidad de agua por toda la casa. Él se mueve por el interior de la vivienda, investiga de quien puede ser aquel lugar. Se encuentra un pequeño pasillo con habitaciones a los lados: una habitación de matrimonio, una habitación que parece ser la de un niño, una habitación vacía, con un cocodrilo dentro, la cocina y al fondo del pasillo un cuarto de baño, con el espejo roto. Detrás de él está el salón, donde se puede ver a un hombre de edad media, sentado en el sillón, con la cara enrojecida, tomándose una cerveza y mostrando la parte baja de su tripa a través del bajo de su camiseta. En la cocina se encuentra una mujer, cocinando de forma tímida, con un ojo morado y en el labio los restos de una cicatriz de un labio roto.
De la habitación infantil sale un niño, el que podría ser el hijo de aquella pareja. Sale corriendo de la habitación hacia el salón. Toca a su padre en el hombro y este con un gesto agresivo hacia la cara del hijo lo aparta a un lado y se queda en su posición natural, ebrio, sentado, tomándose su cerveza.
Se ve como el cocodrilo se mueve de un lado a otro de la casa, moviendo apenas el agua de todo el suelo. Al mismo tiempo, sale la madre de la cocina, portando en sus manos lo que parece ser una cazuela de coliflor con zanahorias.
-Vamos, a comer. –dice la madre mientras deja la cazuela encima del plato.
-Odio la coliflor. –dice mientras se dirige a la mesa con paso enfadado y lento. –La odio, es la comida más asquerosa del mundo. –se cruza los brazos al pecho mientras le dejan el plato frente a él.
-Hay que comer de todo hijo. –dice mientras sirve otro plato. –Vamos, que la comida ya está. –le dice a su marido.
-¡Cállate ya! –le dice el marido mientras se levanta. Se sienta en la mesa y mira el plato. –Cocinas fatal. Qué asco, enserio. –dice mientras se come otro caliente de coliflor. –No te aguanto, enserio…
-Es lo que quedaba en la nevera, esta tarde deberíamos ir a comprar al supermer…
-¡Cállate! ¿No ves que estoy viendo el futbol? No me interrumpas. –dice gritando mientras mira solamente la televisión, sin apenas mirar a su familia y menos a su hijo.
-No me gusta comer con la televisión puesta. El niño así se distrae y apenas podemos hablar como una familia…
-¡Ya está bien! ¡Calla! –dice mirando a su mujer. -¿Así es como quieres educar a nuestro hijo? ¿Qué interrumpa a su padre? No os aguanto, enserio. –dice con desprecio a ambos. –Me mato para traer comida a esta casa y así me lo pagáis.
El cocodrilo poco a poco iba apareciendo por el marco de la puerta del salón. El padre, se levanta y le pega un tortazo a su mujer. La coge del pelo y se la lleva a un rincón. Mientras forcejean, el padre, con una mano libre, se baja los pantalones, dejando su pene al aire libre, y lo mismo hace con su mujer, arrancándole además la camiseta que llevaba, dejándole los pechos al aire.
Poco a poco el cocodrilo se iba acercando a la pareja y cuando se pone en frente, se les queda mirando, con la boca un poco abierta. El padre mira al cocodrilo y luego a su propio hijo. -Esto es lo que hacen los hombres, hijo. –en ese mismo momento, empuja a su esposa al cocodrilo, el cual, abre su boca y no duda en devorar el cuerpo desnudo de aquella mujer.
El agua del suelo, revuelta tras lo acontecido, se tiñó de rojo. El cocodrilo se llevó los restos a la habitación vacía. Toda esta situación la vio el niño, sin apenas reaccionar, mirando fijamente todo, como si fuera una mente fría.
El visitante, tras verlo todo, empezó a sentir odio y miedo. No podía ver más aquella macabra escena. Se llevó las manos a la cabeza, y sin pensárselo dos veces, se dio media vuelta y salió de la casa por la puerta principal.
Nada más cerrar la puerta, parecía como si aquel hogar de los horrores nunca hubiera existido, pues ya no estaba ahí. Alrededor del visitante solo había un bosque frondoso, mientras el cielo atardecía. Era un lugar que le llevaría a perderse.

Jose_Mierez
Rango13 Nivel 64
hace casi 2 años

Me recordó un sueño común entre personas,una habitación blanca con una cuna de madera, en la que se pasea un cocodrilo. Puede que signifique lo mismo para quien tenga el recuerdo de la misma.

Diecoke
Rango7 Nivel 30
hace casi 2 años

Soñar con cocodrilos es algo común. Se suele relacionar con peligros, decepciones o traiciones. Todo tiene su simbolismo


#4

Piii. Se oía en aquel bosque, de forma intermitente. ¿Dónde estoy? Se volvía a preguntar el visitante. Aquel bosque era frondoso, apenas dejaba pasar unos pequeños rayos de luz entre sus numerosas ramas, las cuales formaban un tupido techo, dando la sensación de que estabas en una habitación que no tenía fin y los troncos de los árboles eran las columnas que lo sostenían.
Él se empezó a mover, de forma pausada, a la vez algo temeroso, pues no se sentía muy cómodo en aquel lugar. No sabía por qué, pero ese bosque le desorientaba, su mente se mareaba y miraba a todos lados buscando un camino que le llevara a lo que podría ser el final de su viaje.
Oye una risa, tal vez de una niña. No estaba seguro. Luego el crujir de unas hojas secas. El visitante, asustado, mira hacia donde oyó el ruido. Anonadado, pudo ver una pequeña figura, correteando. Su cabello, como el fuego de una hoguera, bailaba acompañando al movimiento de su cuerpo al correr, saltar y danzar. El visitante, atraído por aquella figura, no pudo evitar seguirla. Su atracción hacia ella parecía casi irracional, solo sentía la necesidad de verla, seguirla y observarla detenidamente.
La pequeña pelirroja tras percatarse de aquella presencia, se quedó quieta, mirando fijamente al visitante que la observaba medio escondido tras un árbol. Ella, mirándole con una sonrisa inocente en la cara, siguió su camino, correteando y danzando sola, hasta que se puso detrás de un árbol.
Él, como ya era costumbre tras su llegada al bosque, la siguió, intentando sorprenderla detrás del árbol donde la pequeña se escondió. Ante la sorpresa de no encontrarla, la buscó desesperadamente por todos lados. Su imagen de ella se le clavaba en la mente, la curiosidad se convertía en pasión por ella, y la pasión en deseo.
Otra risa en el aire. Los pasos descalzos de ella se oían en todo el busque. Él, desesperado, intenta alcanzarla. Pero ya no es la misma de antes o eso parece… Su cabello de llamas rojizas es el mismo, y su cara aparentemente, pero ya no es tan niña, se le han formado los pechos y las formas de su cuerpo se perciben más. Las mariposas empiezan a aparecer en el estómago. ¿Nervios? ¿Tal vez se estaba enamorando? ¿O era fruto de su obsesión por ella?
La empezó a seguir. “Te necesito. Te quiero”, se decía a sí mismo. Cada vez estaba más cerca de ella. Ella se paró a espaldas de él. El visitante la logró alcanzar, con algo de duda en su mente, por saber que pasaba, pero con valor logró posar su brazo en el hombro de ella. Ella al notarlo se giró, le miró a los ojos y sonrió. Acto seguido, le dio un beso en la mejilla y salió corriendo otra vez.
-Alcánzame. –dijo mientras se ocultaba entre la oscuridad del bosque.
Piii. Se volvió a oír. La luz del bosque poco a poco se iba apagando, o era tal vez la visión del visitante. Ella parecía no aparecer. Su desesperación era más que evidente. Se tiró al suelo, dejando caer unas lágrimas al suelo. Posando sus manos en su cabeza, e apretándolas tanto que llegó a agarrar su propio pelo, solamente le venía una palabra a su mente: Esperanza.
La risa volvió al bosque. Piii. Se volvió a oír. La luz se iba apagando poco a poco. Aun así, nunca perdió la fe. Se levantó de su desesperación y siguió a la risa. “Esperanza”, le venía a su mente. De repente se abría un claro que aquel bosque sin fin, y la luz parecía entras en sus ojos. Ahí la vio. Volvía a ser ella, pero distinta. Menos niña, más madura pero mantenía sus formas de mujer.
Le señaló, con el dedo le dijo que se acercara a ella. El visitante, sin pensárselo dos veces, fue a ella, cual reclamo. Posó sus manos en los hombros de ella. Al mismo tiempo, unas lágrimas le caían por su cara, pero no parecían ser de tristeza, sino de alegría. Las mariposas en el estómago eran aún más aparentes. Se sentía como cuando era un niño cuando le iban a dar su primer beso, y así fue.
Ella, agarrándole la cara, acercó sus labios a los de él. Un beso cargado de todo aquel que él buscaba: calor, ternura, amor… Ese tímido beso se volvió algo pasional, cosa que hico que en un abrir y cerrar de ojos, ambos aparecieran sin ropa, los dos, de pie en aquel claro del bosque de la perdición.
El calor subía por el cuerpo del visitante, el deseo desenfrenado llenaba todo su ser. Cogió los hombros de ella con más fuerza, una fuerza que cada vez parecía menos humana y más de un animal.
-¿Por qué? –dijo ella con lágrimas en los ojos. No parecían de un dolor físico, sino como de decepción o dolor a una pérdida. -¿Por qué me has hecho esto?
Piii. Se volvía a oír. Cada vez este sonido era más recurrente en el ambiente y la luz se iba apagando.
-¿De qué hablas? No te entiendo. –la confusión en el ambiente y en su cabeza cada vez eran mayores. No entendía como de tenerlo todo ahora no estaba teniendo nada. –Yo te deseo.
-¿Por qué me has hecho esto? –dijo mientras se señalaba el cuello. Fue entonces cuando el visitante se percató de lo que ocurría. Pudo ver en su cuello como brotaba la sangre de un tajo que cruzaba todo el cuello de la muchacha del cabello de fuego rojo. –Yo… yo… -no podía acabar la frase. La sangre le empezaba a salir por la boca, ahogándola.
Él, desesperado, empezaba a agarrarse los pelos, gritando y llorando de impotencia y desesperación. Piii. Volvía a oír. Aquel sonido se le empezaba a meter en su mente, volviéndole cada vez más agresivo. La locura invadía su mente tras sentir con sus 5 sentidos lo que le rodeaba en el ambiente.
-Yo… -dijo ella mientras se acercaba a él, posando su mano ensangrentada en la boca del visitante. –Te odio… -terminó mientras se desvanecía cual espíritu.
El visitante, solo en aquel lugar, cayó de rodillas en el suelo del claro del bosque. Miró su mano, la cual, sin saber por qué, tenía una pistola. Piii, piii, piii… Los pitidos eran más seguidos. Su respiración era más rápida y entre cortada. Puso el cañón de la pistola en su lateral derecho de la cabeza. Colocó el dedo en el gatillo. Solo hacía falta un movimiento de dedo.
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Todo oscuridad.
¿Dónde estoy?

-FIN-

Hace más de 3 años

3

5
Diecoke
Rango7 Nivel 30
hace más de 3 años

Disculpad que hubiera tardado tanto en escribir el final, pero no sabía muy bien cómo cerrarlo. ¿Creeis que este puede ser el final? Si quereis saber que pasó realmente decidmelo o lo dejo tal y como está ahora.

Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 3 años

Me ha dejado un poco atontado y con buen gusto.

Ese recorrido del villano para recrear motivos y hechos, buscando culpables y castigos

Personalmente coincido con el final, con o sin "dónde estoy?", una puerta abierta.

Saludo

Diecoke
Rango7 Nivel 30
hace más de 3 años

@Romahou Muchas gracias, esa era la idea que quería transmitir, como una aparente "victima" en realidad era el malvado, todo bajo el filtro onirico, como se ven sus vivenvias, recuerdos o sentimientos en sus propios sueños.


#5

-EPÍLOGO- (Lectura opcional)
Piiiiiii… era el sonido que se oía en la sala del quirófano de urgencias. Un cuerpo permanecía inerte sobre la mesa de operaciones, frío, con parte de la cabeza abierta y todo lleno de sangre. Los cirujanos, por otro lado, estaban lavándose las manos y quitándose sus ropas de operar.
Desde el pasillo, junto a la puerta del quirófano, un policía estaba hablando con el doctor. El agente, con unos documentos en la mano, se dirigió al doctor. -¿Entonces no ha sobrevivido?
-Qué va. Aunque la bala no le dio de lleno, le dejó con vida el tiempo suficiente para llegar a urgencias, pero poco más. ¿Qué ocurrió para que se intentara suicidar?
-Una violación. –dijo mientras sacaba un papel de la carpeta de informes. –El hombre violó a una joven, llamada… -dijo mientras buscaba en los papeles. –Ah sí, Esperanza. Pelirroja, piel clara. Se podría decir que era tractiva. –Sacó otro documento. –Según me he podido leer en el informe, él la violó, cortándole luego el cuello. Ella mostraba indicios de violencia. No parecían tener ninguna relación, solo que de pequeños fueron al mismo colegio y eran del mismo barrio. –guardó todos los papeles en la carpeta. –Algunos vecinos del barrio lo veían a veces siguiéndola, como observándola. Y bueno, tras la violación se puede imaginar lo que pasó. Sentimiento de culpabilidad y se intentó suicidar, pero para el muy desgraciado falló el tiro.
-Una desgracia lo de la chica. –dijo el doctor mirando por la pequeña ventana de la puerta que da al quirófano. -¿Qué se la habría pasado por la cabeza a ese hombre para hacerlo?

Hace más de 3 años

4

3
Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 3 años

Hubiese prescindido de esta información final, que se entiende en el texto.

Parece querer explicarse, cuando el relato es demasiado bueno para simplificarlo.

Una opinión.

Saludo

Diecoke
Rango7 Nivel 30
hace más de 3 años

@Romahou si, tienes toda la razon, de ahi que sea opcional, aunque ahora que lo pienso creo que es inevitable leerlo al verlo publicado. Aunque puede que sobre yo lo puse por si acaso, puede que fuera la mejor opcion o no, pero bueno, tome esa decisión. Gracias por tu comentario :)

Jose_Mierez
Rango13 Nivel 64
hace casi 2 años

Coincido con @Romahou en la naturaleza del escrito mantenerlo al entendimiento del lector, aun así no desestimo la explicación porque no todo el mundo maneja el formato. Muy buen relato @Diecoke

WitcHeart
Rango8 Nivel 36
hace casi 2 años

Wow @Diecoke Vaya historia!!! Me gusta tanto con el epílogo (que le pega de maravilla) o sin él.