DC_Fisher
Rango5 Nivel 22 (559 ptos) | Escritor en ciernes
#1

No había conseguido dormir en toda la noche, las conversaciones que mi madre mantuvo por teléfono la tarde noche anterior antes de que me fuera a la cama aún me tenían algo más que incómodo ¿qué pasaba?, ¿con quién hablaba? ¿por que lloraba?.
Dejé aún lado mis inquietos e intrincados pensamientos y me dispuse a dejar mi lecho, a continuación, luego de hallarme plácidamente sentado sobre la cama, me abrí camino entre mis discos de "rock duro", mis revistas y mis ropas sucias las cuales yacían tendidas sobre toda la extensión del parqué que recubría el suelo de mi cuarto.Era una fresca mañana, no había nubes a lo largo y ancho del cielo y las suaves brisas que entraban por la ventana presagiaban una agradable jornada en la cuidad de Filadelfia.Al entrar a la cocina comedor (vivíamos en un apartamento muy pequeño en los suburbios de la ciudad) me encontré a mi madre sentada en unas de las tres sillas que rodeaban la mesa redonda a un lado del ambiente, en ese momento recordé lo que había escuchado, entre sollozos, la noche anterior.
-Te los encargo muchísimo por favor...estoy muy asustada...-

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#2

Vacilé tan sólo unos instantes más bajo en marco de la puerta antes de que pudiera yo volver en sí.
-Buenos días mamá-fue lo que dije mientras me desplazaba en dirección al refrigerador.
-Buenos días Brian-me dijo ella, ocultando algún sentimiento lúgubre y sombrío detrás de sus pómulos rosados y sus párpados aún algo hinchados.
La contemplé disimuladamente, mientras vertía algo de leche dentro de una jarrita de hierro y la colocaba sobre el débil fuego proveniente de una de las herrumbrosas hornillas de nuestra humilde cocina a gas; ya estaba lista para salir a trabajar, elegantemente arreglada, la camisa blanca y pollera negra, sumados a los zapatos también negros, daban a Kate un aire absolutamente exquisito, ambos colores le iban muy bien, ya que hacían un juego ideal con su tez pálida (que en realidad durante ese día y el subsiguiente se notaba un tanto cadavérica diría yo) y sus cabellos castaños, sin mencionar el brillo que sus preciosos ojos verdes despedían con cada una de sus miradas, de sus sonrisas de mamá, que claramente esa mañana no sacó a relucir.
Todas las mañanas ella caminaba hasta la 30th Street Philadelphia (la estación de trenes de nuestra ciudad) y tomaba un Bus de cierta compañía que la llevaba hasta Nueva York, donde valla a saber a que se dedicaba. En realidad, ahora que lo pienso, mi mi hermano pequeño ni yo jamás estuvimos en Nueva York, nunca supimos absolutamente nada acerca del empleo de nuestra madre, de hecho casi no nos comunicábamos, al menos no desde que vinimos de irlanda (ya sin papá) cuando mi hermano Flip aún era un lechón que chillaba a toda hora (ese recuerdo me sacó una tierna sonrisa). Levanté mi mirada hacia mamá de nuevo, me sería algo complicado describir la belleza de tal fina risita, el diseño perfecto de sus finos labios se acopló con el de sus mejillas y la forma almendrada de sus ojos; una hermosa mujer. Acto seguido terminó su taza de café y la apoyó sobre la mesa, para, luego de erguirse, enfilar hacia la puerta principal, tomar su abrigo y bajar las escaleras exteriores que conducían hasta un pequeño callejón formado entre nuestro edificio y el de al lado.
Pude ver como se colocó de cuclillas en medio de la improvisada cancha de basketball callejera para saludar al pequeño Flip, el ya tenía once, pero su cuerpo tal vez si alcanzaba las dimensiones del de un chico de ocho o nueve, eso no le impedía (por supuesto) practicar algo de basket con los hijos de nuestros vecinos más cercanos, los Jordan.
En ese momento volteé hacia la mesa nuevamente, había unos cuántos billetes debajo de la taza de mi madre, suficiente para subsistir hasta su retorno cerca de las siete u ocho, aveces nueve de la noche, una vez me hube desayunado Flip y yo partimos hacia la escuela. Durante el transcurso del camino volvieron a mi, mas turbulentos de lo que lo habían hecho hace unos instantes, los recuerdo de mi madre en pena durante la velada anterior.
-Tengo que evitar esto-balbuceaba entre llantos-Esto...esto no está bien...Te los encargo muchísimo...- La última, la última frase es la parte que me daba miedo, esa tarde, luego de clases, decidí confiar todo esto a mis únicos amigos en toda la escuela, Anne, y Leo.
Flip esperaba sentado sobre el cordón, en la calle, con patineta entre brazos y el casco reglamentario instalado, y mis amigos escuchaban atentamente mis relatos apoyados sobre la baranda que mi colegio tenía (tal vez tiene) en frente de sus puertas, yo me hallaba parado en frente suyo.
-Brian-Suspiró Anne, mientras se llevaba su mano derecha a la boca- Esto es muy desagradable, horrible en realidad-
-¿Qué vas a hacer al respecto amigo?- Preguntó Leo, seriamente
_No se que hacer, no habla nunca con nosotros, nos guarda secretos, prácticamente no está en la casa nunca, entiendo totalmente que por su trabajo...
-De que trabaja-Inquirió mi compañero, tan directo y penetrante como de costumbre. Anne contempló a Leo con algo de desdén al principio, pero luego sus ojos azules se volvieron a mí con una melancólica desesperación, se preocupaba por mi, era mi dulce amiga Anne después de todo.
-No lo se- dije con la vos casi quebrada (largar todo lo anterior me había afectado un poco)- Jamás nos dijo nada, ni una palabra.
-Deberás seguirla mañana Brian-Ordenó (si, ordenó, así como suena)
-¡Leo!_ Interrumpió Anne- No deberías incursionar de esa manera en asuntos tan delicados como lo es...-
-No- dije yo, colocando mi mano derecha sobre el hombro izquierdo de mi amiga- Leo está bien en esta, tengo que hacerlo, en el apartamento no tengo ningún tipo de pruebas...y...no creo poder ayudarla en nada si no tengo idea de lo que le ocurre, yo se, mejor que ninguno de nosotros, que no me va a contar absolutamente nada, no ahora. Es algo que necesito hacer-.
Mi muchacha corazón de miel no pudo más sino abrazarme y acariciarme- Esto no me gusta Brian, no me gusta para nada- Me dijo casi al desborde de su alma-
-Brian, esto es lo que vas a hacer- Leo me miró fijamente y con lujo de detalles me explicó como habría de obrar el siguiente once de septiembre durante mi viaje a la cuidad de Nueva York.

DC_Fisher
Rango5 Nivel 22
hace más de 3 años

Muchas gracias por comentar! Espero te haya gustado, en breve sale a tercera parte, saludos colega!


#3

Había sido el que finalizaba, por demás de agotador, un algo estreses ante día, no obstante no tuve éxito alguno al intentar apartar a mis pensamientos de la sucesión de eventos con la venía conviviendo desde el día anterior. Durante uno mis recurrentes viajes hasta el cuarto de baño esa noche me hallé en la posibilidad de intuir que mamá pasaba por una situación similar, su puerta estaba cerrada, mas noté que un tenue resplandor se despachaba tímidamente por debajo de su puerta de pino. La noche se presentó oscura, como de costumbre, pero muchísima más silenciosa que la anterior, desde los aposentos de Kate no provenía más sino un profundo y misterioso silencio (si es que eso tiene algún sentido), que en vano la mismísima noche intentaba llenar de vez en vez mediante nada menos que el tímido movimiento de una ciudad dormida.
Una vez noche adentro, y dando por sentado el hecho irrefutable de que no iba a conciliar el sueño, me dirigí hacia la cocina del apartamento con la intención de calentar un poco de leche, en eso, una vez hube puesto el jarrillo en el fuego y me hubiese sentado sobre la mesada, quedé exactamente confrontado con el poco extenso pasillo por el cual se podía ingresar a los otros tres ambientes del apartamento. La primera puerta, del lado derecho desde mi perspectiva (si me entienden) daba a mi cuarto, que compartía con Flip, la segunda, en diagonal a la primera y postrada en el lado izquierdo era la del baño, y, la última puerta, a unos centímetros de la primera, del lado derecho, era la puerta de pino que llevaba a la alcoba de Catherine, Kate, mi madre. En ese momento me llamó particularmente la atención el hecho de que la puerta de pino no se encontraba totalmente cerrada, no, una finísima cortinilla de luz se escapaba de entre el estrecho espacio que tenía lugar desde el marco hasta el borde de la puerta, ¿estuvo así toda la noche?, ¿Kate habría salido se su dormitorio en algún momento?, no había terminado de plantearme tales dudas que ya me encontraba camino a la alcoba de mi madre, me pegué contra la pared del pasillo y me acerqué lentamente, muy lentamente, hasta que pude divisar que pasaba allí dentro.
La habitación se presentaba poco iluminada, únicamente disponía de un pequeño velador situado sobre una cómoda muy antigua, que posaba justo al otro extremo de del cuarto, encima, además, se podían notar unos cuantos papeles y una pluma, o bolígrafo.
¿Una carta? Fue lo primero que se me ocurrió, justo antes de percatarme de la presencia de mamá, obviamente. Ella se hallaba plácidamente descargada sobre una especie taburete minúsculo (nunca supe bien su nombre) tapizado con terciopelo verde agua que yacía en rincón derecho al otro lado de la habitación (desde mi perspectiva, si me entienden). Su espalda daba contra la pared y ella miraba a través de la ventana larga instalada justo unos centímetros antes de llegar a la esquina donde estaba mamá. Desde donde yo, pude ver su rostro reflejado en el vidrio de su ventana. Su expresión no lucía triste, para nada, (tal vez lo estaba en realidad) bien lucía una mirada noble, firme y decidida, sus ojos eran los de una mujer que sabía qué hacía lo que dictaba su corazón y lo que este creía correcto.
Volé de nuevo a la cocina cuando sentí que la leche rebalsaba y comenzaba a emitir un ruido desagradable para la noche al tocar las hornillas calientes, ya sin fuego. Me dispuse a colar la leche y a limpiar el desastre causado mientras escuchaba a una puerta de pino cerrarse a mis espaldas.

Hace más de 3 años

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#4

Al llegar el día comencé los preparativos para mi “misión” (he de reconocer que, en ese momento, me encontraba un poco entusiasmado). Primero me encargué de la coartada, una carta destinada a mi aún dormido hermano, que detallaba por que salí al colegio sin él (me iba a encontrar con Anne, a solas, o al menos yo eso quisiera), proseguí con el armado de mi mochila, y…ya está, eso fue todo. Al salir de mi cuarto me encontré nuevamente con mi madre en la cocina, ella ya estaba por salir, a diferencia de todas las otras mañanas en mi vida, esa misma llevaba puestas unas botas similares a las de un militar, pantalones negros y un sobretodo también oscuro, no traía consigo ni su acostumbrado bolso de cuero negro ni se había maquillado.
-Buenos días Brian- Saludó mientras yo me servía algo de café siguiendo un por demás conocido protocolo de actividad diaria para que a continuación, sin dejar que yo le respondiera, dirigirse directamente a mi dormitorio.
En ese momento no perdí ni un segundo y lo más rápido posible eché un vistazo al cuarto de Kate, pues claro está guardaba esperanzas de que los papeles de anoche siguieran ahí, pero como era de preverse, no estaban en su lugar. Volví hasta la cocina, justo donde había servido mi café, y aguarde al anticipado regreso de mi madre. La vi salir lentamente de nuestro cuarto, lucía agotada, cerró la puerta con sumo cuidado y se me acercó.
-Cuida mucho de Flip- me dijo al tiempo que deslizaba sus palmas sobre mis mejillas y me acariciaba el cabello, me contemplaba con sus almendrados ojos verde oscuro cuando empezó a sonreír- vaya, las mismas hondas que tu padre- continuó, mientras de a muy poco un sutil sonrisa se terminaba de dibujar en su pálido rostro. Aquel día no tenía los ojos rojizos, ni los párpados hinchados, aquel día si lució su sonrisa de mamá.
-Menos mal que heredé tu aspecto, y no el de el- comenté mientras reímos juntos por un instante- para cuando me di cuenta me hallaba entre sus brazos, o ella en los míos, era bastante más baja que yo, y eso que no soy muy alto. Es el único abrazo que recuerdo de ella, es decir, no creo que haya sido el único, al menos si contamos mis cinco años en mi pueblo natal, en Irlanda, desde que nos mudamos a Fili no demostró mucho afecto, ni con migo ni con Flip, pero ese último abrazo es el único que recuerdo.
Tan solo segundos después de verla bajar las escaleras, hurgué en mis bolsillos buscando la carta para mi hermano, pero no la hallé, no tenía más mi carta.
-Genial- me dije- esto me va a quitar tiempo- mientras largaba un juramento busqué lápiz y papel y reemplace la carta, la dejé bajo mi taza de café, sobre la mesa y salí a la cuidad.
No necesitaba seguir a mi madre porque sabía que se dirigía a la 30th Street Station, ella tomaría la N 30th St. Así que, tal y como Leo me indicó, di la vuelta a la Lincon Univertisity por la 31 y llegué a la entrada sur de la estación a través del boulevard Kennedy. Mi madre tomaba un bus desde la estación sur que la dejaba en la calle 28 con la avenida 7th de NY. Si yo tomaba un tren llegaría antes y la podría esperar en esa dirección, así que caminé hasta la entrada norte y fui a las boleterías. Mi tren salía a las siete menos diez de la mañana, ya casi era la hora así que con boleto en mano me dispuse a abordar mi tren. Acaeció entonces lo inesperado, mientras estaba en la fila para subir al tren, pude ver como mi madre arribaba unas diez o quince personas antes que yo, eso era un problema, se suponía que ella no se enteraría, lo único que se me ocurrió fue dejar subir a todas otras personas para al último acceder yo al tren que nos llevaría a NY.
Pasé el viaje vigilando a mis alrededor a tiempo completo, cubriéndome con un periódico que encontré al lado de mi asiento intrigado por saber si ella me había visto, es algo nunca supe. Ninguno de mis acompañantes era abierto a entablar conversaciones, así que me sentí aliviado por eso.
Una vez en Nueva York (ya una hora y media más tarde) procedí de la misma manera, bajé al último. Claramente vi a Kate, que ahora también llevaba puestas gafas oscuras y guantes negros, dirigirse rápidamente hasta la salida de la estación. Una vez fuera, y siempre guardando una distancia considerable por más que la cantidad de tránsito de personas me facilitase bastante mi tarea, la seguí hasta la calle 31, justo allí la vi tomar un taxi, por lo que, acto seguido, tomé un yo también y le pedí que por favor siguiera al taxi de mi madre.
Durante el viaje, que me llevó por un tramo de la avenida 8th, para luego girar en la 28 y tomar dirección recta en la 7th, no pude si no admirar la inmensidad colosal en el marco que ofrecía semejante jungla de asfalto, bares, pubs, locales, cafeterías, rascacielos, más o menos como Fili pero multiplicado dos veces, cabe mencionar, si es que no lo había hecho, que era mi primera vez en Nueva York.
La jornada se predisponía a una mañana agradable seguida de un día no menos prometedor, el cielo brillaba azul y, tal y como el día anterior, una suave brisa veraniega acariciaba la cuidad. En unos quince minutos llegamos al destino del taxi de mamá. Distinguí rápidamente las enormes torres.
-¿Ese es el World Trade Center?- pregunté al taxista.
-Ese es muchacho- Contestó el. Nunca había vista nada igual en Philadelphia, pero no quería distraerme demasiado.
-Muchas gracias, que tenga un buen día- Le respondí al chofer antes de pagarle y bajarme.
Observé que mi madre comenzaba a dirigirse hacia el complejo financiero más imponente del mundo, siempre mirando su reloj. Revisé el mío también, ya casi iba a ser la hora nueve menos cuarto, y Kate cada vez se alejaba más, perdiéndose entre la multitud. Alcancé a ver como empezaba a correr mientras miraba su reloj segundos antes de que pasara.
Tal vez estaba muy concentrado viendo a mi madre, tal vez nadie lo vio venir, hoy solo puedo recordar el estrepitoso estruendo que produjo y la seguidilla de humo, fuego y gritos; la torre norte estaba en llamas, en un segundo toda la manzana se tornó un caos total, mientras muchos corrieron en dirección contraria a la mía yo no pude si no seguir avanzando, ahora corriendo a toda velocidad, vi caer una lluvia de cristales sobre las personas que todavía estaban demasiado cerca del desastre, cuerpos llameantes caer desde lo más alto, llantos y desesperación a donde pudiese ver, pero no conseguía ubicar a mamá. Mientras corría desesperado entre el humo y los primeros escombros choqué con alguien, una chica, apenas cinco centímetros más baja que yo, y unos años mayor, me dirigió una mirada fulminante y se alejó rápidamente, después de llevarse un sombrero a su cabeza colocarse unas gafas como las de mi madre. En la confusión fui nuevamente golpeado, esta vez yo estaba parado así que caí al suelo, mi cabeza golpeó contra algo muy sólido, quedé boca arriba, viendo como el segundo avión envestía la torre sur.
Antes de quedar dormido por el golpe, divisé, en la entrada de una de las torres, no recuerdo cual, una silueta, una figura femenina caminando lentamente entre las llamas, quise pararme, gritar y correr, solo sentí una suave caricia que recorría mis mejillas y me abandonaba saltando desde mi mentón, solo pude ver a Kate perderse para siempre entre sombras y fuego.

lilitbooks
Rango2 Nivel 5
hace más de 3 años

No es el mejor momento del relato para que te tomes un descanso de la escritura...Como continùa??!!!!!


#5

Todo el equipo está estupefacto tras la narración de su joven capitán, la base de operaciones estadounidense en los alrededores de Badgad, Irak, es la única fuente de luz capaz de intimidar al filo nocturno en el oriente medio.
-¿Que pasó entonces?- Pregunta unos de los hombres.
-Muchas cosas, muchísimas- Pedro, Scott y Jenn vuelven a poner suma atención al Brian, todos están dispuestos al rededor de una lámpara eléctrica dentro de la enfermería- Lo primero que hice fue ponerme de pie y salir corriendo, alejarme lo más pronto posible de la acción, volví inmediatamente a Phili con la intención de buscar a Flip, pero cuando llegué a su escuela me dieron la noticia de que nunca llegó, durante dos años me la pasé buscando a mi hermano a lo largo y ancho de los estados unidos y nunca dejé de culparme por su desaparición.
Rendido, me presenté como voluntario en el ejército, mi deseo era viajar a Afganistán, estaba enfermo, quería venganza, pero terminé siendo enviado al norte de Irak- hace una breve pausa, se lo nota pensativo, su frente luce sudorosa, sus manos inquietas, sus ojos bailan un poco mientras vacila unos instantes y traga saliva forzosamente antes de volver a hablar- Ahora me doy cuenta de que esta no era mi guerra, aunque no creo que eso exista de todas formas, ya saben, nos pusieron disfraces de malos y buenos e hicimos un trabajo asquerosa mente mugriento y repulsivo para responder a sus malditos intereses- después de pronunciar aquellas palabras cargadas de bronca y dolor, de calmarse, de volver a tragar y pasarse la manga por su frente, continúa- ahora se que nadie merece mi odio, no vale la pena-
-Con todo respeto, Señor, mataron a su madre- Pronuncia Scott
-Mi madre sigue viva, al menos debería estarlo-
- ¿De que estás hablando Brian?- Todos parecen sobresaltados, Pedro está ahora de pie, caminando hasta el lado de su fiel amigo
-Acabo de leer una carta que recibí del capitán Sheckland, después de que lo hirieron en la estampida del Al- Ayma fue enviado de regreso a Europa, desde entonces ha estado realizando investigaciones con respecto a los atentados-
-Y ya sabe lo que averiguó, ¿de que se trata? - Pedro, que acaba de hacer la pregunta, se queda observando a Brian, tanto el como sus dos compañeros están intrigados por saber la respuesta.
-Al parecer- El capitán Court baja la voz- Kate formó parte de la conspiración que colaboró con el atentado desde el lado del gobierno, por eso sabía lo que iba a pasar, todos lo sabían, y no hicieron nada- Brian los mira a todos con una notable tristeza en sus ojos azules, nuevamente nadie pronuncia una sola palabra, la habitación es una tumba y no existe alma valerosa alguna capaz de profanarla- es probable- continúa, pero el tono no es el mismo y no se esfuerza por esconder su pena- que ella haya recibido presión por parte de los altos mandos con el afán de que completase su misión; detonar los explosivos en el instante correcto, colocar falsas evidencias en la escena pos-de facto, por ello intuimos, Breno y yo, que sigue con vida-
-¿ Y ahora que va a hacer Señor?- Preguntaron sus tres camaradas, casi al unísono
-Ahora, Torres, Summers, Williams, que seremos enviados nuevamente a Norte América, no me queda más que retomar mi verdadera batalla; encontrar a mi hermano, es por lo único que voy a vivir hasta entonces-
- ¿Algún indicio de dónde comenzar?-
-París, Sheckland puede proporcionarme más datos de los que yo podría llegar a conseguir en Estados Unidos-
-¡Brindo por su éxito capitán!- en este momento todos llenan sus copas improvisadas para unirlas bien a lo alto- ¡Por el regreso a casa!
-¡Por el fin de esta historia y el comienzo de todas las otras!-
D.C Fisher

Hace más de 3 años

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lilitbooks
Rango2 Nivel 5
hace más de 3 años

Muy buen relato! intrigante y novedoso, felicitaciones David!

Corazon_de_Tinta
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

No podes dejarnos con la intriga de esta manera!!me encantó, por favor continua