Cristmyers197
Rango9 Nivel 44 (4044 ptos) | Escritor autopublicado
#1

Había estado buscando trabajo infructuosamente durante meses, a poco de darse por vencida su mejor amiga le consiguió un puesto como cajera en una empresa de transporte público interurbano. Tenía tres hijos que mantener, de manera que aunque no lo consideró la mejor opción decidió quedarse y probar suerte.
Estaba ansiosa por conocer el sistema de trabajo y hacer nuevas amistades, sumar gente positiva a su vida. Pasado unos días se dio cuenta que los nuevos compañeros de trabajo no eran ni muy simpáticos ni muy comunicativos, pero a estas alturas eso le daba lo mismo, lo importante es sacar adelante su familia, proveer para sus hijos y hacerlos felices. Esa es su meta.

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AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace casi 4 años

Como la de todas las madres. Ojalá tenga mucha suerte en su camino.

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

Muy interesante elección de inicio @Cristmyers197 vamos a ver qué pasa con ésta mamita. :3'


#2

Con el transcurrir de las semanas ella aprende rápido el sistema, es inteligente, habilidosa y tiene hambre de trabajo, por tanto todo comienza a hacérsele fácil, los compañeros de labores se han vuelto de a poco más comunicativos, se ha dado cuenta de que los chóferes de las máquinas de buses son tipos mujeriegos, muchos han tratado de desplegar sus encantos con ella, las chicas que ahí trabajan se lo advierten pero ella replica que no tiene interés amoroso, ese es su lugar de trabajo, ha decidido estar sola por opción, y aunque es joven así se siente a gusto, el trabajo y sus niños, en especial la menor que es la única mujer, son los que llenan su vida.
Eso fue lo que se propuso pero el destino decretaba otra cosa y el mismo día en que escuchó la recomendación de no caer en las redes de los compañeros de trabajo, en su camino se cruzó quien le dejaría una marca y una huella que todos los años venideros no lograrían borrar.
Ese día y sin saberlo su vida dio un vuelco de 360 grados. Saliendo de la jornada lista ya para retornar a su hogar, tropezó sin querer con un hombre alto y fornido, se miraron y algo ahí se encendió en aquellas miradas trémulas, la de dos solitarios que ya no esperan ni le piden nada a la vida.

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

"Saliendo de la jornada lista ya para retornar a su hogar, tropezó sin querer con un hombre alto y fornido, se miraron y algo ahí se encendió en aquellas miradas trémulas, la de dos solitarios que ya no esperan ni le piden nada a la vida."

Oh Dios... *-* ¿Qué pasará ahí? *-*


#3

Pasaron varias semanas sin que el encuentro se repitiera, en esas semanas sus jefes notaron que ella era bastante más avanzada que el resto de sus compañeras y deciden otorgarle un puesto de más responsabilidad acorde a sus habilidades.
Su jefatura notó que ella manifestaba interés en el sistema de control de las máquinas que entraban y salían del terminal de buses, la capacitaron para que se hiciese cargo de la oficina como jefa de control de tráfico, ello significaba un meteórico ascenso y un mejor sueldo, como resultado una mejor vida para sus niños.
Pero el destino seguía por ahí, rondando esos pasillos, entre tráfico y tráfago de buses, entrega de máquinas, de turnos y todas las minucias del trabajo, esas miradas ansiosas volvieron a cruzarse. Esta vez él no la dejó escapar y de buenas a primeras le pidió su número telefónico.
Me llamo Ulises y estoy disponible para cualquier cosa que llegues a necesitar yo te puedo ayudar, su mirada era de súplica, pero como ella era dura sólo le dio el número de la oficina en la que se desempeñaba y nada más.
Pasaron unos días y él se percató del número que le habían dado, ahí se armó de valor y fue a reclamarle.
Su mirada la dejo fría, ella trató de explicar y escudarse en que su número particular era privado y no se lo daba a casi nadie.
Bueno yo no estoy dispuesto a ser casi nadie en tu vida replicó. Lo que Mariana sintió ante esa declaración fue una emoción nueva e instantánea a la cual no supo poner nombre pero estaba segura de que a pesar de tener tres hijos y estado anteriormente con otros hombres, nunca una mirada la había calado tan a fondo.
Al día siguiente encontró un ramo de rosas sobre su escritorio y una nota de disculpas, el ansiaba ese número, necesitaba ese contacto, el saber que podía llamarla y escuchar su voz entre el cansancio y el largo trayecto de sus viajes, el presentía que esa voz sería su consuelo y no estaba muy equivocado.
Esas rosas fueron las primeras de muchas que vendrían y que serían el sello de su relación, su manera de decirle que la amaba y la necesitaba más allá de todo.
Se hicieron amigos, cada vez que el regresaba de un viaje ella ya lo sabía, porque en esas ocasiones había una rosa roja en su escritorio, esperándola, perfumando el ambiente, haciéndole notar su presencia, cuando ya estaba sintiendo su ausencia.
Él siempre lograba sacarle una sonrisa, era bromista, cálido y paciente. Ella, siempre corta de tiempo entre el trabajo los niños y veinte mil cosas que siempre tienen las mujeres que hacer en sus vidas, fue encontrando momentos para él, sentía que lo merecía, algo la instaba a arriesgarse, presentía que la felicidad estaba cerca, a su alcance sin tan sólo se dejaba tomar de su mano, transitaría por siempre en su compañía.
Le dio entonces su teléfono, ese anhelado número que le bastaba para mantener un permanente contacto con ella y él lo tomó como el más preciado de los tesoros, la miró a los ojos y sonrió ampliamente.
Para ella esa sonrisa fue como el sol de la mañana y las mariposas en su estómago, esas que permanecieron aletargadas durante lo que parecían milenios agitaron sus alas con el clamor de cien dragones.

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace casi 4 años

Vuelvo a disfrutar de tus letras, un saludo.

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

Aww @Cristmyers197 tú siempre agregándole ese toque de ternura y romanticismo a tus historias *-* <3


#4

Comenzó el más hermoso y dulce de los romances que Mariana vivió en esta y mil vidas que se remontaban a sus ancestros.
El trabajo arduo de cada día se transformaba en perpetuas vacaciones cuando él regresaba de sus viajes.
Las llamadas telefónicas de cada noche eran música en sus oídos.
Para el amado, su voz y su risa eran dulces como el néctar de las flores, porque el enamorado vive en una galaxia diferente, un mundo paralelo donde cada reflejo del sol es un verano, cada soplo del viento es una brisa de primavera y cada noche helada es una canción de navidad y los que no han vivido ese tipo de amores, donde se deja el alma y el corazón en cada encuentro, no pueden concebir que exista felicidad más perfecta que aquella.
Las llamadas nocturnas, ese contacto que a diario mantenía ardiendo esa flama de amor se hicieron constantes durante todo el tiempo en que su amor brilló como la luz de una vela, una vela que alumbra las noches oscuras sin estrellas, una vela que se agita trémula al viento, transmitiendo calor pero al mismo tiempo la sensación de que se apagará en cualquier momento.
Y llegó el día en que Mariana le presentó a su hijita menor, con un poco de resquemor porque no acostumbraba a mezclar a sus niños en sus relaciones sentimentales, pero ahora estaba enamorada.
Fue amor a primera vista, igual que almas gemelas el flechazo fue instantáneo, como un padre y su hija.
En adelante las cosas solo parecían mejorar. Con el convencimiento de que al fin el destino había puesto en su camino a un hombre maravilloso Mariana se fue entregando cada vez más, entre diversas invitaciones aceptó ir con él junto a su hija en un pequeño viaje. Fue sin dudas el mejor paseo que tuvieron en muchos años, las llevó a todos lugares y las trató igual que reina y princesa como les llamaba cariñosamente. Su hija estaba tan feliz y Mariana más aún porque años habían pasado desde que el padre de la pequeña se preocupara de visitarla o llevarla consigo a alguna parte.
Conformaban un hermoso trio de personas felices, esas familias que llegan a causar envidia, más si bien no eran tal a ellos esto no les importaba, pronto sus dos hijos varones se acoplaron a esta relación abierta y feliz.
Una noche en la que se encontraban solos después de haberse amado por horas, horas que les restaban al descanso pero que los dejaban igual de plenos, Ulises le declara que la ama con locura y que siempre quiere estar con ella, desea ser el padre de la princesa, de los chicos, no separarse nunca de ella y en su rostro se refleja a pesar del cansancio y las ojeras de tantas noches de viajes, la convicción de lo que sus palabras significan, la impronta de una promesa de un futuro juntos y eso a ella la aterroriza.
No puedo, respondió con el corazón estrujado en el puño, los choferes son como los marinos, dejan un amor en cada lugar donde recalan y ya no estoy dispuesta a sufrir, tengo tres hijos, has visto que no he tomado las mejores decisiones en el corto trayecto de lo que ha sido mi vida, no deseo volver a equivocarme y arrastrar conmigo a mis niños.
No soy igual a los marinos, ni a los choferes y a nadie que antes te haya lastimado, te amo con el pleno convencimiento de que nunca más habrá otra como tú.
* Sabes existe una leyenda Oriental ancestral que dice que las personas que están destinadas a conocerse tienen un hilo rojo invisible atado a sus dedos, ese cordón los une por toda la eternidad a pesar del tiempo y la distancia.
No importa lo que dos personas que están predestinadas tarden en conocerse, ni siquiera importa que hoy vivan cada uno en una punta del mundo, el hilo se estirará y se encogerá todo lo que sea necesario pero nunca se romperá, según esta creencia nuestro hilo rojo lleva con nosotros desde nuestro nacimiento y siempre nos acompaña, a pesar de que con el paso de los años se enrede y se desenrede de forma puntual.
Cuentan que el abuelo de la luna sale cada noche en busca de almas gemelas y que cuando las encuentra les ata con cuidado un fino y fuerte hilo rojo a su dedo.

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

El famoso hilo rojo es una de las creencias más bonitas que existe. *-* <3


#5

Este hilo decidirá su futuro y guiará sus corazones para que nunca se pierdan.
Cuándo tropecé contigo aquel bendito día y pude atisbar el calor de tu piel en ese roce, sentí algo inconfundible, aquella certeza que poseen los que conocen la existencia de las vidas pasadas o creen en el camino que nos traza el destino. Realmente sentí que la leyenda se transformaba en algo cierto y verdadero para mí y rogué que para ti también lo fuese, porque tú mi amor eres el otro extremo de mi hilo, ahora me tienes atado a ti por toda la eternidad... Ahí estabas tú, en ese preciso instante, me mostraste cual era mi camino y quiero que me des la oportunidad de recorrerlo junto a ti y a tus hijos, si me aceptan.
Nada me hará más feliz que convertirte en mi mujer, en mis viajes siempre habrá un boleto reservado para ti y un asiento a mi lado con tu nombre. Te amo.
Mariana ya no dudó, el amor se había instalado en su vida, haciéndola protagonista principal de su propia novela rosa, algo que nunca esperó le estaba sucediendo y día tras día él le demostraba que haberlo aceptado era la decisión correcta.
Deseaba mantener el secreto de su relación con Ulises en el trabajo, pero para él era motivo de orgullo pasear de su mano y que todos supieran que estaban juntos.
La llevó de viaje en muchas ocasiones, cada vez que sus tiempos libres se los permitían, en una oportunidad se fueron lejos por un mes con Katita su hija. Estos llegaron diciéndose mutuamente papá y pequeña princesa y así se nombraron siempre.
Pero esos viajes tan felices cobraron su precio en el trabajo, su superior jerárquico la llamó a terreno y le explicó que el reglamento de la empresa prohibía relaciones entre miembros del personal, esto le cayó como un balde de agua fría, necesitaba trabajar para mantener a sus niños pero a la vez estaba demasiado enamorada.

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

Qué situación demasiado difícil. @Cristmyers197 Sabía que no podía ir todo de rosa... </3


#6

¿Qué debía hacer?, seguir viéndose a escondidas fue lo primero que se le ocurrió, pero lo descartó por miedo a ofenderlo, lo conocía demasiado y él no se prestaría para una farsa como esa. Renunciar y buscar otro trabajo le dolía, había ascendido rápido y su jefe la valoraba como trabajadora y aporte a la compañía, comenzar de cero le causaba angustia, perderlo era mil veces peor, estuvo todo ese fin de semana pensando que hacer.
Ulises llegó el lunes por la noche y notó de inmediato las enormes ojeras bajo sus dulces ojos, le contó en pocas palabras lo ocurrido para no dilatar la situación, no esperaba la respuesta que él tenía preparada por si eso llegaba a ocurrir.
No quiero que sufras por tener que elegir entre tu trabajo, el mío o nuestra relación, lo que tenemos es tan grande, tan profundo como el océano, es algo que no tiene fin. Por esta razón amor mío elige tú, si quieres seguir en la empresa yo partiré y buscaré en otra, no te preocupes no me van a faltar los ofrecimientos, pero quiero que sepas que nada me haría más feliz que proveer para ti y los chicos, ser quién sustente el hogar y que ustedes estén juntos en casa.
Piénsalo, es lo que deseo ofrecerte, velar por ustedes y que seamos una familia, los amo con todo mi corazón, en éste ustedes son míos, mi familia, te ofrezco un hogar para todos nosotros.
Mariana no podía creerlo, llorando se lanzó a sus brazos y le dio el sí.
Un nuevo comienzo, ahora viven juntos y cada vez que la ocasión se los permite ella lo acompañaba en sus viajes, también hablan largamente por teléfono cuando él se ausenta. Su amor crece día a día, la convivencia es armoniosa, en ese hogar se respira cariño, respeto y amor.
La única espina clavada en el pecho de Mariana es que notaba que él no hablaba aún de formalizar la relación proponiéndole matrimonio, paso que ella encontraba lógico pues todo estaba de su parte, más no quiso apesadumbrarse por aquello, tal vez su relación era tan fuerte y bien cimentada que no necesitaba de la burocracia y la tramitación de un papeleo que los uniera en lo civil. Ellos estaban comprometidos hasta la última célula de su ser en espíritu. Con eso calmó las ansias de ser su mujer legalmente y siguió adelante.
Pasaron un par de años en perfecta sincronía, de tiempos compartidos, viajes, complicidad de amantes en la que el deseo no mermaba con el paso del tiempo, la necesidad del otro apremiaba con la misma urgencia de los primeros días, pero Mariana era una mujer inquieta y autovalente, pronto se cansó de estar tanto tiempo en casa.

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

Awww <3 Qué bonito por Mariana y qué bonito todo lo que escribes @Cristmyers197
Vamos a ver qué decide Mariana respecto a la monotonía de una ama de casa.


#7

En ausencia de Ulises, le ofrecieron un trabajo, le acomodaban los horarios, le atrajo el sistema y la posibilidad de aprender nuevas cosas, la paga era buena y sin preguntarle aceptó.
Se le rompió el corazón cuando se lo notificó, pero nada dejó traslucir. Atrás quedaron las jornadas de sus días de descanso en compañía, sus atenciones cuando llegaba de largos viajes y vacío se quedó el asiento que llevaba su nombre en tinta invisible.
Mariana se estresaba al tener compatibilizar todas las funciones que se autoimpuso, no queriendo fallar en ninguna, trataba de ser la mejor trabajadora, madre, dueña de casa y por sobre todo amante. Y si bien la relación no se resintió debido a la infinita paciencia y el amor sin fronteras que él le profesaba, ella notaba que algo estaba fuera de lugar, algo se desprendía entre ambos y el rostro de ese hombre amado lo reflejaba. Algo que ella no logró descifrar, pero que palpaba casi tangible, porque estaba presente en el aire haciéndose presencia viva, esa calma que precede al desastre y una sombra furtiva se colaba entre los muros de su hogar, pero la sensación de desgracia se le escabullía de los dedos sin poderla apresar para darle un nombre y un fin.
Se acercaba Navidad, Ulises debía viajar a la capital y quiso llevarla con él para que hiciera las compras de los regalos para los chicos, ella pidió permiso en su trabajo y viajó a su lado, para Ulises la Navidad llegó anticipada, estar con ella nuevamente recorriendo los caminos, durmiendo solos en un hotel, disfrutando la conexión de sus almas y sus cuerpos siempre hambrientos de amor, le hicieron sentir cuanto la extrañaba, su compañera de viajes, su cómplice en las sabanas, la locuaz interlocutora de tantas horas de conversaciones. Para él este sentimiento de ausencia de ella no era nuevo, pero había logrado anestesiarlo con el objeto de que se desarrollase en lo laboral y si bien la añoraba nunca se lo diría para que no se sintiera obligada a abandonar su trabajo, entonces calló esa pena de no tenerla todo el tiempo y la guardó en su corazón.
Por otro lado Mariana, recostada ahí placida y satisfecha a su lado, también dimensionó lo diferente que se había vuelto su vida desde que decidió volver a trabajar y lamentó por primera vez haberlo hecho sin medir las consecuencias que traería esta decisión a la convivencia con su amado, pero como él nada manifestó y lo creía conforme, silenció sus remordimientos y nuevamente esa sombra densa se coló en la habitación.
Días transcurrieron entre compras, cenas deliciosas durante las noches, confesiones cómplices, miradas ávidas y silencios compartidos. Volvían a ser los mismos y a la vez otros. Ella arrepentida por los momentos robados a causa del trabajo, dándose cuenta cabal del error cometido al escatimar cada minuto de felicidad junto a su pareja. Ulises resintiendo en silencio su abandono y extrañándola con el alma, ninguno verbalizó aquello que reflejaban sus sentimientos y callaron con el fin de no incomodar al otro.
Mariana viajó de vuelta a su lado hasta su ciudad para pasar la Navidad con los niños. Ulises por desgracia estaba de turno y debía retornar a la capital. Iban a pasar juntos el Año nuevo, se perdería la Navidad con los suyos y ella notó en ese rostro al llegar al terminal aquello que su razón se negaba a ver, la pena había poblado esos ojos antes tan llenos de luz transmutándolas por sombras negras, el semblante de su amado lucía el cansancio que impregnan en la piel las noches en vela y los sentimientos de desconsuelo replegados en el fondo de su alma en un frenético afán por esconderlos. Así lo vio partir de vuelta, dejándola con el corazón acongojado y la sensación de haberle fallado en esa travesía que se prometieron recorrer juntos.


#8

Pasó la navidad y Ulises no llamó para saber cómo habían resultado las celebraciones, si les habían gustado los regalos a los chicos, a su princesita. Esta situación preocupó a Mariana pues él llamaba cada noche y no entendía por qué había precisamente optado por no hacerlo en esa fecha tan especial, pasaron las horas y decidió marcarle, su teléfono figuraba fuera de alcance, sin conexión, sin poder evitarlo comenzó a desesperarse, era inusual en él esta falta de contacto, su madre le dijo que no se preocupara, que las desgracias son las primeras en saberse, pero algo le decía que no estaba en lo correcto.
La semilla de la incertidumbre germinó y echó raíces profundas en su ser durante los dos días siguientes, dos siniestros días en los que nada se sabía de Ulises, su teléfono desconectado, esa línea de comunicación que tenían estaba ahora muda.
En su empresa tampoco pudieron darle indicios de su paradero, le informaron que no llegó de vuelta desde su último viaje, su pista se perdía luego del arribo al terminal el día de Navidad y ahora estaba en sus días libres, motivo por el cual en la empresa tampoco tenían como contactarlo.
La desesperación hizo presa de Mariana, velaba todas las noches esperando su regreso o una llamada, su hija le preguntaba por ese amado padre sustituto, ¿Por qué no regresaba?, no quería angustiar a la pequeña y le mentía diciendo que había tenido que tomar otros turnos y seguía trabajando.
Llegó el año nuevo y ella aguardaba cual Penélope que a su amado Ulises arribara a puerto. La desazón de su espíritu era lacerante, las sombras en su habitación se instalaron definitivamente, la opresión del pecho se hacía latente y punzante. Sentía que iba a perder la razón de un momento a otro, el tormento de haberlo perdido hizo nido en su corazón y el alma se le llenó de remordimientos por haberlo dejado de lado para alcanzar su realización personal por sobre la felicidad que tanto les había costado construir. Su mundo se venía abajo, el paraíso se caía a pedazos y no había poder humano que le diera consuelo.
El llamado llegó cinco días después de su desaparición, pero esa voz no era la suya, no había miel y terciopelo en esas palabras, solo hielo y piedras. Un amigo en común fue el encargado de notificarle que Ulises había sufrido un infarto que lo mantuvo en coma por cuatro días, hasta que al quinto día su cuerpo se rindió. Estaba enfermo y lo sabía, pero su amor y compañía habían actuado como la mejor medicina haciéndolo olvidar su condición. Después la pena, las noches sin dormir, el cansancio de sus largos viajes y la soledad que se instaló en su espíritu amable cuando ella volvió al trabajo fisuraron ese órgano que pensaba estaba sanando.
Mariana Lloró desconsolada, mil lágrimas contenidas que brotaron a raudales desde el pozo de sus ojos de miel, lo amaba con locura y él había partido en un último viaje sin retorno. En ese viaje no tenía ticket, no había un asiento con su nombre, era una travesía para uno sólo, allá donde ella no podía alcanzarlo y el hilo rojo que los unía se extendía y tensaba tanto que podía sentirlo.
Una Carta llegó unos días después, la enviaba el amigo que lo acompañó en sus últimos momentos, esa carta la había escrito hace unos meses, cuando sintió que la salud le estaba fallando, en ella plasmó verbalmente el torrente de sentimientos que su corazón malherido derramaba por ella, sólo Mariana conoce el contenido de esa carta y jamás ha querido compartirlo con nadie. Son palabras que escribió solo para ella en un último tributo al amor de su vida, a su mujer predestinada, al otro extremo de su hilo.
Hoy Mariana sólo conserva la carta y una fotografía donde posan felices Katita, Ulises y ella, son su único tesoro, lo demás son los recuerdos que encerró bajo llave en el cofre de su alma con el pleno convencimiento de que jamás abandonarán ese lugar. Están ahí donde pertenecen. En el dedo donde nunca tuvo un anillo de matrimonio lleva atado un hilo rojo, símbolo del compromiso eterno de dos almas que tuvieron la buenaventura de encontrase, conocerse y amarse, todo ello en esta vida, donde muy pocos lo consiguen y si bien esa dicha fue efímera como un sueño de verano y pasajera como una alondra peregrina, bastó para llenar su corazón por el resto de sus días.
Ella sabe que renacerán en otra vida, con otros rostros y otros nombres, pero volverán a unirse porque el hilo rojo de su destino tiene alcances interdimencionales que superan la barrera del tiempo y el espacio, porque las almas predestinadas siempre buscan la forma de encontrarse y amarse.
Historia Verídica narrada por su protagonista a la autora y adaptada por ésta en formato de novela.
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* La leyenda del hilo rojo/
"Hace mucho tiempo un emperador se enteró que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, que decían tenía la capacidad de ver el hilo rojo del destino y la mandó a traer ante su presencia.
Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir el hilo rojo en donde una pobre campesina con un bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie.
Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo, << Aquí termina tu hilo>>, pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, logrando que la bebé se hiciera una gran herida en su frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.
Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda.
Y en el momento de ver por primera vez a su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente... al levantárselo vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente".
Llamémoslo destino, digamos que es un ideal romántico, pero en el amor nunca nuestra razón tiene la última palabra.
Esta leyenda está tan arraigada en las culturas orientales que hay millones de personas que llevan hilos rojos anudados en sus manos.
Fuente de procedencia desconocida, leyenda Nipona.
FIN

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

Awwwwww... @Cristmyers197 lloré. En serio. Qué historia. Qué fuerte y qué cargada de sentimientos. La manera en la que la narraste muy singular.
Qué tristeza me deja este final y al mismo tiempo una grata sonrisa.
Mi admiración por ti @Cristmyers197 Gracias por crear historias como éstas. <3