Mardus
Rango11 Nivel 51 (6659 ptos) | Artista reconocido
#1

Robert se sentía inquieto. Hacía poco que había terminado con su novia y ahora la casa parecía demasiado grande, vacía y silenciosa, sobre todo por las noches. Las noches eran lo peor, estar solo, en aquella gran cama de matrimonio, pensando, dando vueltas a uno y otro lado sin encontrar una postura lo bastante cómoda.

Una de esas noches insomnes un ruido captó su atención, parecían pasos en el salón, algo preocupante ya que Robert era el único presente en la casa. "Será mi imaginación."-pensó.
Aún así, se levantó de la cama, con cara de preocupación y se dirigió hacia la puerta del dormitorio.

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Likur
Rango10 Nivel 46
hace más de 4 años

Tiene buena pinta, ¡espero que puedas seguir! :D

Mardus
Rango11 Nivel 51
hace más de 4 años

Muchas gracias, estoy empezando aquí, a ver qué tal me va.

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

¡Odio las películas de terror! Me has dejado como en una: ¡¡Con los pelos de punta!! Vaya forma de capturar la atención de tus lectores @Mardus
Estoy como la de "Me gusta, pero me asusta" jajaja Continuaré leyendo. :3'

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

Por cierto, ¿te pido un favor? Mi red está horriblemente fallando. Te he dado un corazoncito por tu buena caja. Pero como no lo apunta bien, me gustaría que me dijeras si te llega o no.

Mardus
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

Acabo de ver este mensaje, @Loki_Good yo creo que sí que llegó. :)


#2

Abrió la puerta lenta y cuidadosamente, pero aún así, ésta emitió un chirriante sonido que, además de aumentar la inquietud de la situación, le hizo desear haber engrasado las bisagras hacía unos meses, cuando su ex se lo dijo. Salió al corto pasillo que llevaba hasta el salón, que era de donde parecían oírse los pasos. La luz de una farola, que se colaba por la ventana del pasillo, iluminaba lo suficiente para no necesitar encender la luz. Se detuvo un instante y agudizo el oído. Sí, ahí seguían esos pasos, constantes, firmes y de pronto... se dejaron escuchar. Igual su mente le estaba jugando una mala pasada después de tantos días durmiendo sólo un par de horas, o los pasos venían de la casa de algún vecino y, desorientado como estaba, había malinterpretado su procedencia.
De cualquier manera, ya se había levantado de la cama y nada perdía por ir al salón y comprobar que todo estaba bien. Avanzó el corto trecho que le separaba de la puerta y ya alargaba la mano hacia el pomo cuando los pasos se escucharon de nuevo y esta vez no cabía duda alguna, alguien estaba en su salón y al parecer, se dirigía a esa misma puerta tras la que él estaba. Fuera quién fuera, avanzaba con rapidez. Robert intentó salir corriendo, pero sus piernas parecían pesar una tonelada y sólo acertó a abrir tontamente la boca y emitir una especie de gemido lastimero.
El pomo de la puerta comenzó a girar. Robert lo sujetó con ambas manos, intentando impedir la entrada. La puerta comenzó a temblar, como si el intruso, frustrado por no poder abrir la hubiese emprendido a patadas contra ella. Y tras un minuto aproximadamente, todo se tranquilizó de nuevo.
Robert siguió sujetando el pomo un buen rato, no se oía absolutamente nada al otro lado, sólo el silencio propio de la madrugada. Reunió el valor suficiente y se decidió a abrir la puerta.
Sólo encontró un salón vacío, con muy pocos muebles, una mesa con dos sillas, un sillón y un televisor, nada más. Allí no había nadie. Fue hasta la puerta que daba a la escalera del edificio y comprobó que estaba totalmente cerrada y con la llave echada tal cual la había dejado él, al igual que la ventana que daba a la calle. “Me estoy volviendo loco, me debo de haber imaginado todo.” se dijo a sí mismo, mientras se sentaba en el sofá. Pero entonces, allí sentado y con la cabeza entre las manos, fue cuando percibió aquel sutil aroma a perfume femenino.

Hace más de 4 años

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Pitty_SinrosEtro
Rango12 Nivel 56
hace más de 4 años

La de veces que he crecido escuchar pasos en mi salón, y he pensado que era mi imaginación. No se si continuar leyendo!!! Gran relato

Mardus
Rango11 Nivel 51
hace más de 4 años

¡Muchas gracias!

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

jajaja "Abrió la puerta lenta y cuidadosamente, pero aún así, ésta emitió un chirriante sonido..." ¡ODIO ESO! Uno queriendo ser minucioso para que no te maten y las puertas/ventanas/objetos nada más no cooperan con uno! jaja

Loki_Good
Rango13 Nivel 62
hace más de 3 años

jajajajajaja Admiro a Roberto, yo salgo jodidamente corriendo de ese lugar. Me mudo. Me caso. Me voy a Japón. Y de paso me doy una rameada con algún brujillo (por cuestiones esas de las malas vibras y todo eso). jajaja @Mardus espero lo continúes.

Misterzeb
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

...Estaba enojada la portadora del perfume... Muy bueno.


#3

Al día siguiente, en la oficina, Robert mostraba los síntomas de alguien que no había descansado bien la noche anterior, se notaba distraido, agotado y las ojeras comenzaban a resultar difíciles de ocultar. Su amigo, John, no tardó en acercarse a él en una de las muchas pausas que hacían al día junto a la máquina de café.
—Tío, tienes unas pintas espantosas... ¿Cuántos días llevas sin dormir?
—Si hasta tú me lo notas es que debo parecer un zombie —contestó Robert tras darle un sorbo al asqueroso café que tenían por allí.
—Has estado pensando en ella toda la noche, ¿eh?
Por un momento, Robert se planteó contarle a su amigo que no, que su falta de sueño era debida a los pasos que había escuchado dentro del piso, pero tras pensarlo un segundo decidió guardarse esa información para sí, no quería que John lo comenzara a mirar como si estuviese loco.
—Es que cierro los ojos y no dejo de verla, de pensar en todos esos años que pasamos en ese piso, hay mucha historia allí.
Esa respuesta más mundana pareció contentar a John, que le lanzó una de sus clásicas miradas de condescendencia y le comenzó a soltar sus perlas de sabiduría sobre las mujeres, las relaciones y la vida en general. Robert asentía de vez en cuando, sin escuchar en realidad lo que le contaba el otro.

Las horas de trabajo se le pasaron más lentas de lo habitual, el reloj parecía no avanzar y la pesadez que sentía en el cuerpo no ayudaba en absoluto. Se entretuvo planeando qué hacer después del trabajo, no le apetecía nada volver a su piso, ¿quizás una visita a la biblioteca pública? Hacía tiempo que no pasaba por allí y le apetecía leer un poco, quizás eso le distrajera lo suficiente.

Su largo turno acabó por fin y salió a toda prisa de la oficina, sin ni siquiera despedirse de nadie, necesitaba un poco de aire fresco y esperaba que ir caminando hasta la biblioteca le despejase la cabeza.

Llegó a su destino sobre las seis de la tarde. El lugar estaba concurrido por los clásicos dos o tres estudiantes de siempre que se esforzaban por prepararse para algún examen complicado y por unas cuantas personas que aprovechaban los ordenadores para consultar su correo o buscar información. Se entretuvo un rato en localizar un libro de misterio del que John le había hablado muy bien. La biblioteca contaba con el libro en cuestión, así que con una sonrisa se diriguió a una de las mesas más apartadas del lugar y se dispuso a disfrutar de la lectura.

La historia no estaba del todo mal, de hecho lo enganchó lo bastante como para no hacerle pensar en otra cosa durante un tiempo. Pero algo captó su atención y le obligó a apartar la vista de la página en la que se encontraba, llegó a su nariz el mismo aroma que había captado la noche anterior, aquel perfume femenino. Miró hacia todas partes a tiempo de ver a alguien que desaparecía de la vista al entrar en uno de los pasillos formados por las estanterías repletas de libros. Parecía... una mujer de pelo castaño que vestía una especie de traje largo de color blanco.

Robert dejó caer el libro en la mesa, provocando un sonido sordo que atrajo unas cuantas miradas y avanzó hacia el pasillo por el que había entrado la mujer.

Hace más de 3 años

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Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 3 años

Me uno a los aficionados al terror con esta buena historia.

Saludos


#4

Al girar la esquina no había absolutamente nadie, sólo el largo pasillo franqueado por hileras e hileras de libros. Avanzó un poco por allí y al encontrarse con una intersección, giró a la derecha y siguió investigando por otro pasillo más. Las luces de esa zona, la situada más al fondo de la biblioteca, parecían estar estropeadas, porque no paraban de parpadear. Justo al final del pasillo, junto a una ventana cerrada que daba a la calle se encontraba la misteriosa mujer del vestido blanco, de espaldas a él, parecía estar leyendo un libro.

Avanzó con decisión, quería saber quién era aquella mujer cuyo perfume le inquietaba tanto. Las luces seguían titilando a medida que se acercaba a su destino. Comenzó a sentir frío. ¿Estaría estropeado el aire acondicionado? Cuando llegó lo bastante cerca como para extender el brazo y tocarla, la mujer se empezó a girar despacio y las luces del pasillo se apagaron del todo.

Se volvieron a encender de inmediato y esta vez no parpadeaban en absoluto. La mujer había desaparecido. Se quedó atondado durante un momento, mirando a su alrededor con la boca abierta.

—Disculpe, señor. Pero son las nueve y tenemos que cerrar —dijo una voz a su espalda. Al girarse, Robert vio que era el vigilante de la biblioteca.

Miró su reloj confundido. Pues sí, eran ya las nueve de la noche. Pero había algo que no tenía sentido, llegó allí a las seis de la tarde y no había pasado tanto tiempo leyendo. Se habría despistado más de lo que creía.

—Lo siento, no me di cuenta de la hora, ya mismo salgo.

Esto contentó al vigilante, que se retiró refunfuñando algo por lo bajo. Robert se dispuso a seguirlo, pero entonces se fijo en algo. Había un libro en el suelo, junto a la ventana, justo donde había estado la mujer.

Hace más de 3 años

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Misterzeb
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

Me gustó mucho ese encuentro con la mujer de espaldas, las luces titilando, la oscuridad total cuando se da la vuelta, el paso del tiempo. Muy bien.


#5

El libro era viejo, con las páginas amarillentas y en mal estado. En la portada se leía en inglés "Black Pullet" (La Gallina Negra) y, en efecto, había un dibujo de una gallina de color negro con tres huevos bajo ella.

El libro no tenía la portada plastificada, como el resto de los de la biblioteca, y tampoco había en su lomo las clásicas letras que sirven para identificar el ejemplar. Por tanto, parecía no ser de la biblioteca.

En un impulso algo extraño, Robert se guardó el tomo bajo la chaqueta. Con nerviosismo se dirigió hacia la puerta de salida donde le esperaba el vigilante, con los brazos cruzados y cara de pocos amigos.

—Perdone, perdone, ya me voy, siento haberme entretenido.

El otro hombre ni le respondió. Robert salió a toda velocidad a la calle. Efectivamente ya había anochecido. Mirando hacia detrás, como si el vigilante fuera a salir corriendo tras él en cualquier momento, empezó a caminar hacia su casa.

Hace más de 3 años

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#6

Ya en su casa, examinó el viejo libro con calma.
En su primera parte era la narración de un soldado francés cuyo grupo fue asaltado por beduinos, él logró escapar y recibió la ayuda de un anciano. El anciano en cuestión le llevó hasta una antigua biblioteca bajo las pirámides, donde el francés estudió cientos de libros de saber prohibido.
El resto del libro contenía métodos para crear talismanes, realizar conjuros e invocaciones de espíritus.
Se vio absorto por la lectura y antes de darse cuenta ya eran las dos de la mañana.
¿Por qué le habría dejado la extraña mujer ese libro? ¿Qué querría decirle?

Hace más de 3 años

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#7

Siguió leyendo un poco más, la lectura de los rituales le tenía totalmente enganchado. Y fue hacia las tres de la mañana cuando tuvo la incómoda sensación de que alguien estaba leyendo sobre su hombro.
Casi podía notar la presencia tras él y a su nariz llegó el aroma del perfume que ya empezaba a conocer muy bien. Pero esta vez había algo distinto, captaba bajo el fuerte olor del perfume una putridez intensa que le dio arcadas.
Se comenzó a girar lentamente, las manos le temblaban tanto que dejó caer el libro al suelo.
Notó como algo le rozaba la mejilla suavemente, pero cuando se volvió del todo, no había nada tras él. Hasta el olor había desaparecido.
Se tocó la mejilla y retiró los dedos manchados de sangre. Fue corriendo al baño y al mirarse en el espejo vio cuatro largas líneas que le recorrían el lado derecho de la cara.

Hace más de 3 años

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#8

Lo primero que hizo fue correr a la cocina a por un cuchillo de gran tamaño, sintiendo todavía las marcas de la cara casi ardientes.
Recorrió la casa como un poseso, mirando en cada habitación, en cada rincón, encendiendo todas las luces. Nada. La casa estaba totalmente vacía.

Al cabo de unos minutos se calmó lo bastante como para curarse las heridas y tapárselas con un apósito.

Se sentó en el sofá del salón, mirando hacia todos lados con desconfianza, sin dejar de sujetar el cuchillo y esperando volver a captar aquel aroma. Por fin, reparó en el libro caído en el suelo, había quedado abierto y al darle la vuelta vio que la casualidad quiso dejarlo por uno de los rituales que no había visto aún. Uno para invocar espíritus y hablar con ellos.

Hace más de 3 años

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Ichabod
Rango10 Nivel 49
hace más de 3 años

Maaaaaal, no lo hagas, vete a dormir... Lo va hacer, verdad?


#9

Realizó el ritual a la perfección. Esperó hasta las tres treinta y tres de la madrugada, una hora que al parecer tenía mucho poder en el mundo de lo sobrenatural. Colocó las velas rojas de la forma precisa, le cortó el cuello a una gallina viva y recogió la sangre en un cuenco de plata, pintó con los dedos, usando la sangre, intrincadas runas en el espejo del baño. Por último apagó la luz del baño, quedando iluminado sólo por las velas y recitó las palabras en latín. Cerró los ojos y contó hasta siete.

Al volver a abrirlos y mirar en el espejo no fueron sus ojos los que le devolvieron la mirada. Allí se veía una mujer de pelo castaño, con profundas ojeras, los ojos verdes sin brillo y una palidez espantosa en el rostro. Su cabeza estaba inclinada levemente hacia la derecha y en sus agrietados labios se dividían en una siniestra sonrisa.

Robert conocía a esa mujer.

Hace más de 3 años

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Ichabod
Rango10 Nivel 49
hace más de 3 años

En fin... Ahora a ver que haces.

Me gusta @Mardus !!!


#10

—Jes... ¿Jessica? —dijo él mientras retrocedía, apartándose del espejo y tropezando con el plato de ducha.

La mujer del espejo de limitó a contemplarle fíjamente, con una mirada acusadora y aún con los labios sonrientes.

Sin duda, la mujer del espejo era Jessica, su ex novia Jessica... Le había dicho a todos que la relación se había acabado, que ella le había abandonado, huyendo hacia algún destino exótico, esperando encontrarse a sí misma. La realidad era otra bien distinta.

La relación había empezado a deteriorarse desde un año antes, apróximadamente, era algo que iba a acabarse en cualquier momento, un desastre anunciado. Jessica escogió un mal momento para decírselo, durante un viaje practicando senderismo por una ruta poco transitada. Roberto se diría a sí mismo muchas veces después del incidente que algo lo había poseído, que el que aplastó la cabeza de la mujer con una pesada piedra no había sido él, incluso lo había olvidado parcialmente, llegando a creerse su propia mentira.

Enterró el cadáver en una zona de difícil acceso, asegurándose de que no la encontrarían fácilmente, Jessica no tenía familia, y apenás alguna amiga no muy íntima, nadie la echaría de menos.

Pero, al parecer, Jessica se resistía a desaparecer sin más, a ser olvidada, quedando impune su asesinato.

Roberto estaba en el suelo, con la espalda apoyada contra la mampara del plato de ducha, su cuerpo estaba inmovilizado y comenzaba a sentir un tremendo frío en la habitación.

A medida que Jessica salía lentamente del espejo, el olor de su perfume, aquel peculiar olor a azucenas inundó sus fosas nasales.

Hace más de 3 años

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Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 3 años

Turbio, por supuesto

Interesante

Llegamos cerca del final?

Mardus
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

Sí, esto ya se acaba, de un modo u otro.

Ichabod
Rango10 Nivel 49
hace más de 3 años

Y no muy bien para el protagonista por lo que parece...

Misterzeb
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

Me imagino sa salida del espejo como la escena de "El Aro".


#11

Los vecinos avisaron de que había oído unos espantosos gritos procedentes del piso de Roberto Castro. Los dos policías que acudieron, se vieron forzados a derribar la puerta, ante la negativa a abrir del inquilino.

Tras ordenar a los vecinos curiosos que se apartaran de la puerta, los agentes entraron en el lugar. Intentaron encender la luz, pero ninguna de las bombillas de la casa funcionaba. Ayudándose de sus linternas y cada vez más nerviosos, registraron el piso de arriba abajo. Todo parecía revuelto y patas arriba, casi se diría que un huracán había arrasado la zona.

Encontraron el cuerpo de Roberto tumbado en el suelo del dormitorio principal, totalmente desnudo, con la carne blanca, los ojos desorbitados y un rictus de terror en el rostro. En sus manos, afectadas por el rigor mortis sostenía un folio doblado.

La investigación posterior por parte de los forenses que retiraron el folio de las manos muertas, demostró que era una confesión. El tal Roberto había asesinado a su novia unos meses atrás, pasando el crimen totalmente desapercibido. Todo parecía indicar que el hombre se había arrepentido de sus actos, había escrito y firmado, dando la localización precisa para encontrar el cadáver, los detalles de su horrible crimen y, al final, su corazón no pudo resistir la tensión y le falló.

En el informe que presentaron los policías, uno de ellos destacó un detalle aparentemente sin importancia: en la habitación en la que encontraron a Roberto flotaba en el aire el tenue olor de un perfume de azucenas.

Hace más de 3 años

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Misterzeb
Rango6 Nivel 27
hace más de 3 años

Buen final. Felicitaciones.