rudaru
Rango11 Nivel 51 (6834 ptos) | Artista reconocido

Soy una idiota, que hago aquí en este baño, parada enfrente del espejo, contemplando mi aterrado rostro que estupidez. Solo debía tomar unos tragos, escuchar música y esperar que aquel chico que me gusta me dijera algo por fin, pero no, me deje convencer para venir aquí y repetir 3 veces enfrente del espejo" mary worth yo creo en ti" apagar la luz y se supone que la veré parada a mi lado. Nadie debe enterarse que no dije las palabras, sin dudas apago la luz espero unos segundos y la enciendo de nuevo, a pesar no repetir nada no abro mis ojos y tengo miedo de hacerlo, cuando lo hago no pasa nada a un estoy sola, respiro en paz, pero algo me sobre salta afuera escucho gritos, y unos desesperados golpes en la puerta que hacen que mi corazón casi se detenga, una voz entre cortada me suplica que le abra es la voz de maría mi mejor amiga dudo pero igual lo hago, cuando abro mi pobre amiga esta bañada en sangre con una de sus manos en su garganta cubriendo una gran herida, no puedo hacer nada y muere en mis brazos.
Solo alcanzo a ver sus garras cuando se estrellan contra mi pecho hiriéndome, me...

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Yeztli
Rango5 Nivel 20
hace casi 4 años

Muy buen comienzo.

El_narrador_SP
Rango10 Nivel 46
hace más de 3 años

Esta bien, buena comida, buen material, pero muy frio, demasiado. Lo que yo hago es imaginarme a mi en la situacion, y narrarlo como yo lo narraria, sin tratar de imitar a algun escritor (no digo que tu lo hagas), solo encuentro mi estilo. Pero muy bien, seguire leyendo


#2

me golpea tan fuerte que caigo hacia atrás estrellándome contra el acrílico de la ducha dejándome sin aliento, se mueve tan rápido que no puedo verlo, igual que un animal agazapado se pone sobre mi y desgarra mi cuello con sus colmillos…

Todo es como un sueño, en realidad una pesadilla. A mí alrededor corren y gritan, me clavan agujas, ahí dos chicas muy lindas por cierto, que mientras una me sostiene mi cabeza la otra introduce un tubo en mi garganta. “tranquilo Joel estarás bien” me dice una de las chicas mientras acaricia mi cabeza.
No sé cuánto tiempo paso, recuerdo haber soñado con aquella vez que mi padre, sin tener idea de cómo se hacía me llevo de pesca, perdimos la mayoría de anzuelos, varios metros de nailon, nos mojamos, a si una de las llantas de la camioneta se pinchó, lo multaron por que tenía el seguro vencido, pero nunca me divertí tanto con mi padre, en cuanto estuvimos en el garaje de nuestra casa ya a salvo me dijo “deberíamos repetirlo la semana entrante” creo que nos reímos una hora más o menos.
Mi madre estaba al lado de mi cama en aquel hospital donde me llevaron, estaba llorando al otro lado tomando una de mis manos también llorando estaba paula o pau como la llamo desde que la conozco el amor de mi vida, apretó su mano ella sonríe levemente, también está mi tío el hermano de mi mama, ni me mira y sin más me dice “Joel tu papa murió” qué bueno que no es médico pues no tiene ni idea lo que es el tacto. Todos lo miran a manera de reproche, pero es lo que más me gusta de mi tío su sinceridad, ademas era algo que me sospechaba nuestro accidente fue muy fuerte, solo recuerdo vivamente haber salido volando de la camioneta y todo se puso negro.
-¿qué paso?-
Mi madre se gira para que no la vea llorando, pau me mira tratando de decir algo pero no pronuncia ninguna silaba, solo mi tío es capaz.
-la camioneta se incendió… cuando llegaron… era muy tarde… lo siento-
Trato de decirle que no se preocupe pero no puedo ahora el mudo soy yo, aunque trato no puedo contener el llanto pau se inclina y me abraza nadie dice nada, nadie se mueve…

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace casi 4 años

muchas gracias


#3

2:58 AM.
El dolor en el pecho se hace insoportable, es como si lo estuviesen abriendo, trato de llamar a alguien pero siento como si tuviese una cuerda muy apretada alrededor de mi cuello, siento como si rompieran mis costillas, los huesos de piernas sufren algo parecido, y poco a poco el dolor sube por mis brazos, me mantiene inmóvil, quiero grita, pararme, pero es imposible, cuando pienso que no podría sentir más dolor de golpe termina, y no siento nada, el dolor se fue.
Me despierto en la mañana sintiéndome muy bien, así que decido no mencionar la madrugada que tuve, no veo la necesidad. Mi tío está en una de las sillas con los ojos cerrados, ya son más de las 10 de la mañana, mi mama debe haberse ido a descansar, comienzo a escuchar unos golpes en el corredor de mi habitación que se me hacen conocidos, y lo veo entrar con sus muletas sonriendo como siempre hace.
-aquí estas, por fin dejaste de decirlo y decidiste hacerte la operación de cambio de sexo-
Le devuelvo la sonrisa, siempre fue muy gracioso David es todo un ejemplo de superación sufrió polio de niño lo le dejo las piernas paralizadas pero eso nunca afecto su humor.
-hay me preguntaba cuando vendrías, como estas-
Se acerca a mi cama y toma una de mis manos.
-estaba encerrado con tres modelos rusas, estaba algo ocupado… ¿tu como estas?-
Me encojo me hombros.
-bien, estoy bien…-
-Joel siento mucho lo de tu papa, de corazón estoy contigo, si necesitas algo no dudes en decirme-
Apretó su mano y no soy capaz de decirle nada, pero él lo entiende.
-oye como te tratan, ¿estas comiendo bien?-
Le señalo los platos con resto de gelatina sobre la mesa, él dice que no con su cabeza, de una mochila que siempre lleva con el saca una envoltura de papel y me la entrega sonriendo.
-te tengo una hamburguesa de ese puesto que nos gusta, cuando les dije que era para ti no me la cobraron-
Le agradezco y de inmediato le doy un gran mordisco, como necesitaba eso sentir el sabor de la carne, lo disfruto mucho.
-dime has hablado con paula, ¿como esta?-
Digo que no con la cabeza.
-estuvo aquí anoche pero no sé nada de ella, ¿por qué?-
-a su hermana la encontraron muerta, en la casa de Ángela… los mataron a todos fue horrible… no has escuchado nada-
De nuevo digo que no sorprendido.
-parece que estaban de fiesta, y un animal no se los ataco, a su hermana la encontraron en el baño… fue un ataque muy feo, dicen algunos que le faltaba el corazón… debes llamarla-
Estaba estupefacto, no pida creer lo que me contaba.
-animal que clase de animal entra a una casa y los mata a todos… no sé dónde está mi teléfono… préstame el tuyo-
Él lo saca de su bolsillo y maldice.
-se le acabo la batería, no te preocupes ya buscaremos cómo hacer para que la llames-
Comienzo a desesperarme y me levanto de la cama, mi tío se levanta preguntándonos que pasa y pidiéndome que vuelva a mi cama, le explicamos todo lo que pasa y sin dudarlo me dice que me ayudara salir, pero no tenemos ni idea como hacerlo…
Encuentro unos jean y una camiseta, junto a mis zapatos favoritos, pero no tengo calcetines no me gusta usar los zapatos así pero en ese momento eso no importa.
Tenemos que pasar por enfrente del puesto de enfermeras, que están alerta sobre todo una que parece un luchador, un tanto intimidante.
Y ponemos el único plan que se nos ocurre en marcha, David comienza a acercarse a ellas haciendo ruido con sus muletas llamando la atención de todas, cuando se aseguró que estaba en el sitio correcto, con la habilidad de cualquier actor ganador de un óscar, se resbala y cae al suelo, como un enjambre de abejas corren a ayudarlo, lo que aprovecho apara salir sin ser visto, “gracias David” pienso y salgo del hospital…

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace casi 4 años

muchas gracias


#4

Esquivar a los guardias de la puerta fue muy sencillo, Salí a la calle y comencé a correr en cualquier dirección, hasta que pude ubicarme, no había estado en esa zona antes, encontré el camino a la casa de pau y no debía tardarme, ya quería verla, abrazarla, besarla etc…
Justo cuando necesitaba que la calle estuviese despejada, la encontré atiborrada de gente, nunca veía a los vecinos de pau, pero ese día todos decidieron salir afuera.
Me escabullí entre los jardines y llegar hasta el de la casa no realmente un problema, claro que el cuarto de paula estaba en la parte trasera de la casa, justo daba al jardín, solo podía llegar ahí por un estrecho callejon, que estaba junto al lado de su vecinos, lo había hecho muchas veces, ese día estaba tan nervioso porque si era descubierto le avisarían a mi mama que me haría regresar al hospital en un abrir y cerrar de ojos.
Estaba en el jardín, salte la cerca quedando sobre el césped que mi suegro cuidaba con mucho esmero, para mi suerte la puerta trasera estaba abierta, la empuje muy despacio para no hacer ruido, pero estaba tan concentrado que no vi el gato de la hermana de pau hasta que puse mi pie sobre una de sus patas y dando chillidos corrió hasta el interior de la casa. “pedazo de idiota” pensé, escuche a alguien acercándose, para mi fortuna era paula que me miro sorprendida “qué demonios” me dijo, me tomo de la mano y corrimos hasta su cuarto y cerró la puerta tras nosotros.
-estás loco, ¿Qué haces aquí? Tu mama acaba de llamarme, te están buscando-
Me acerque a ella y la bese.
-tenía que verte… supe lo que paso con Sara, mi amor lo siento mucho-
Ella me miro, y comenzó a llorar, la abrase y nos quedamos de esa manera varios minutos.
Me conto todo lo que había ocurrido en esa fiesta, a la que paula también había sido invitada, la idea de algo hubiese podido ocurrirle me hacía sentir mal.
-a Sara y maría las encontraron en el baño…-
Dijo con la voz entrecortada.
-no debemos hablar de eso, debes estar tranquila me quedare contigo aquí, ok-
Dijo que si con su cabeza, mientras secaba sus ojos con un pañuelo.
-ok, me encanta que estés aquí, estaba muy preocupada por ti… pero como es que luces tan bien, tuviste un accidente horrible y mírate… no me mal entienda me encanta verte bien… pero no deja de ser increíble-
Me encogí de hombros y camine un poco por su cuarto, parándome enfrente de su librero, que cada vez estaba más lleno.
-no se pau suerte… ojala mi papa estuviera también hubiese tenido algo de suerte-
Ella se me acerco y me abrazo, apoyando su cabeza en mi espalda.
-no pensemos en cosas tristes, vine a hacerte compañía, vale… que quieres hacer-
Ella me miro, y dijo que no con su cabeza arrugando su nariz.
-nada solo quedémonos juntos, pero primero llama a tu mama ok-
Acepte no de muy buena gana pero tenía razón, por lo menos para que mi mama quedara tranquila, sonriendo me alcanzo el teléfono y tras dudar un momento marque el número.
Como era de esperarse mi mama no estaba muy contenta, escaparme de esa manera no le pareció gracioso, le dije que me quedaría con paula y quedo mas tranquila, mi mama quería mucho a paula. El resto del día lo pasamos juntos hablando, riéndonos, recordando cómo nos habíamos conocido cuando los dos teníamos 9 años, cuando yo salía corriendo de su jardín, paula me había atropellado con su bicicleta, lógicamente los dos salimos volando en direcciones diferente, aunque aún no le hace gracia que yo salía corriendo de su casa porque estaba espiando a su hermana mayor por la ventana con otros dos de mis amigos, tal vez ahora este un poco gordita pero en esos días era muy bonita, no tanto como paula claro. En cuanto vi a la niña de cola de caballo con aquellos ojos color miel grandes y expresivos quede perdidamente enamorado, dejándome de interesar por su hermana, claro que los primeros dos años paula me odiaba, pero con el tiempo eso cambio, para mi fortuna.
Cayó la noche tan rápido que no me di cuenta y pensé que era mejor irme, dejar que pau descansara.
-hablamos mañana, si necesitas algo me llamas… ¿me lo prometes?-
Ella me hiso una cara, aquella que usaba cuando quería algo de mí, esa a la que nunca me he podido resistirme.
-Joel, te quedaría conmigo, no quiero quedarme sola… si, por favor-
Suspire y dije que si con la cabeza, ella sonrió “solo vamos a dormir” me dijo sonriendo coqueta.
Le devolví la sonrisa guiñándole un ojo.
2:51 AM…
Me desperté sintiéndome agitado, con mucho cuidado me levante para no despertar a paula que dormía plácidamente, fui hasta la ventana y la abrí, el aire frio era muy agradable, estuve ahí un par de minutos, cerré la ventana, y camine por el cuarto en oscuras toda la casa estaba en silencio, solo algunos ruidos de la calle se podían escuchar, perros, gatos, algún auto que pasaba, pero uno en particular me llamaba la atención, la respiración de pau, lenta y constante, me acerque a la cama por el lado donde ella tenía apoyada su rostro, me incline, pude sentir el olor de su cabello, esa suave fragancia del champú de manzanilla que me gustaba, me atraía tanto que pegue mi nariz con su cabello y ella se sobresaltó un poco, “she, she “ le dije mientras la besaba en la mejilla, ella sonrió “que haces” me dijo, pero no respondí, le quite la sabana que la cubría, metí mi mano bajo su pijama acariciando su estómago, su piel era suave y cálida, ella comenzó a respirar mas rápido, intento tocar mi rostro con su manos pero la detuve, hiso lo mismo con la otra, pero también la atrape y se las puse juntas sobre su cabeza, lucia muy excitada para entonces, la beso un tanto fuerte, pero por alguna razón no podía controlarme, casi como si fuera controlado por otra persona, “suéltame las manos me estas lastimando” me dijo al oído, le solté una después la otra, de inmediato pau me quita mi camiseta y yo hice lo mismo con la suya, tome una de sus manos besándola, pero sin darme cuenta la mordí en el dorso, ella protesto, “sabes que no gusta que me muerdas” me dijo. hicimos el amor hasta que el sol salió…

#5

PAULA…
Me desperté muy entrada la mañana, Joel se había marchado ya, no sé porque no me despertó, siempre lo hace.
Encontré mi pijama en el suelo, donde había caído, la recogí estaba rota en la parte de abajo, no estaba así es mas era nueva, no tiene más de una semana, sé que hace ya casi dos semanas que Joel y yo no encontrábamos el momento de estar juntos, se qué podría ser que estuviese un poco ansioso, más con todo lo que había pasado, pero él no es para nada brusco y ayer estuvo particularmente tosco, no digo que fuera algo malo, pero ese no es el Joel que yo conozco, en algún momento pude sentir no sé, suena raro pero que el hombre que estaba sobre mí, era un desconocido.
Lo llamo antes de ducharme, y lo noto un tanto tímido lo que es graciosos, pero no le digo nada, le recuerdo que el sepelio demi hermana es hoy en la tarde, el me recuerda que el de su padre es en una hora, no tengo mucho tiempo para alistarme y reunirme con él, dos sepelios en un día que semana hemos tenido.
Llego con suficiente tiempo, a la capilla que queda justo en el cementerio, en cuanto entro lo veo, Joel esta recostado contra uno de los pilares con la mirada perdida, David está a su lado los dos permanecen en silencio.
Tomo aire y me les acerco, el levanta la mirada y me sonríe, le devuelvo la sonrisa, me acerco y lo beso y lo abrazo fuerte, se siente muy agradable estar rodeada por sus brazos.
David se me acerca a darme el pésame por mi hermana me abraza y me besa en la mejilla, le agradezco y me quedo parada en medio de los dos, y los tres permanecemos en silencio.
La ceremonia es muy bonita, algunas personas amigas y familiares suben al atril y dicen cosas muy bonitas, no puedo evitar llorar, Joel saca su pañuelo y con delicadeza me limpia mis lágrimas, me sonríe y me guiña un ojo, ese mi Joel.
Al sepelio de mi hermana llegan todos los compañeros del colegio, hay mucha gente le pido a Joel que no quedemos a un lado no quiero estar cerca del ataúd el acepta y con David encontramos un sitio donde de cierta forma estamos ocultos, pero igual tengo que soportar el festival de las frases incomodas, “era tan joven, morir de esa manera tan horrible” “no pudo llegar a los 18.
Varias compañeras de Sara se me acercan y me dicen cosas muy bonitas, todas lloran y moquean a mí alrededor, pero es muy agradable ver que mi hermanita era querida por todos.
-todo esto ha sido horrible, ¿tú papa ya está investigando?-
Digo que no con la cabeza.
-mi papa ya se jubiló de la policía ya hace 6 años-
Lo busco entre la gente y mi pobre viejo esta junto al ataúd con una mano sobre el, lo que me rompe el corazón, pienso en ir con el pero no lo hago.
-supieron que milena está en un hospital psiquiátrico-
Dice una chica que no conozco, es bajita y tiene el cabello rojizo.
-¿milena estaba en esa casa?-
La chica dice que si con su cabeza, parece que la encontraron escondida diciendo incoherencia y con la mirada perdida.
-sabes en que hospital esta-
-el del centro, ese que es muy viejo, muy tenebroso-
Se dé cual habla, aquello despierta mi interés, Joel me mira como si supiera que pensaba.
Todo termina bien, la gente comienza a irse solo quedamos los familiares, Joel y David.
-estas muy pensativa, ¿Qué hay en esa cabecita tuya?-
Le tomo la mano y apoyo mi cabeza en su hombro.
-quiero saber… lo que le ocurrió a Sara y a los demás… debo hablar con milena… ¿me acompañan?-
El me mira muy serio.
-es una locura, déjale eso a la policía no crees… además no debe ser fácil verse con ella-
Lo miro a los ojos, él sonríe y mira David que se encoje de hombros.
-de verdad pienso que es una locura… le diré a mi mama que me preste su auto-
Sonrió y lo abrazo…

Loquar
Rango12 Nivel 55
hace casi 4 años

Qué buen ritmo, qué inteligente monólogo: diestra construcción del personaje, con muy buen pulso. Una caja francamente destacable.

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace casi 4 años

muchas gracias, me alegra que lo disfrutaras.


#6

Mi madre no se opuso, cuando le pedí el auto prestado, debió pensar que era mejor que no estuviese solo, que mejor que estar con mi novia y mi mejor amigo.
La llevamos hasta la casa, me baje para acompañarla, paula nos acompañó hasta la puerta, me acerqué sonriendo y la bese en la mejilla, ella me abrazo, hizo lo mismo con paula, mi mama la tomo por los hombros y la miro a los ojos “cuídalo, por favor” paula sonrió y dijo que si con su cabeza.
Mi madre se paró en frente de la puerta metálica, pintada de gris oscuro, color que mi padre escogió… tenía las llaves en la mano pero no abría la puerta, tardo varios segundos en hacerlo, debía ser difícil entrar y encontrarse con la casa sola, sin el…
Regresamos al auto paula entro primero, yo me senté en el asiento del conductor y me quede con la mirada perdida, pensativo, paula puso su mano sobre mi antebrazo llamando mi atención.
-¿estás bien? –
Me pregunto, yo dije que si con mi cabeza.
-¿quieres que conduzca?-
-no, tranquila estoy bien-
Asegure sonriéndole, encendí el motor y arranque muy despacio.
-ok, ¿Cuál es el plan?-
Pregunte, toda esta aventura era idea de paula, así que ella no dirigiría.
-bueno, debemos buscar la forma de hablar con Milena, debe estar aislada y de seguro las enfermeras y médicos no nos dejaran verla, ese es el primer problema-
David en el asiento trasero suspiro, bueno todos lo hicimos.
-podemos provocar un incendio, para distraer a todos-
Menciono David encogiéndose de hombros.
-¿Qué estas fumando allá atrás? estás loco-
Reacciono paula riendo, los dos la imitamos.
-ok David, nada de incendios-
David, dijo que si mostrándome su pulgar.
-lo mejor es decir que somos familiares… o puedo decir que soy la psicóloga que vengo a revisarla-
Comento paula encogiéndose de hombros.
-¿no crees que estas muy joven para pasar por psicóloga?-
Menciono David sonriendo, tome la mano de paula mirándola a los ojos.
-no lo escuches, serias la psicóloga más hermosa y sexy que haya visto-
Ella sonrió y me lanzo un beso.
Estuvimos varios minutos observando el edificio, estaba pintado de un tono pastel, tenía varias ventanas, en sus cuatro pisos que lo conformaban.
Habíamos decido llegar como familiares, primos, hermanos o algo así. En todo caso alguno debía conseguir el número de la habitación, decidimos que fuera paula la que hablara, lo que haría usando su mejor sonrisa, y era la mejor para eso, bueno nadie se resiste a un linda sonrisa.
David caminaba delante de nosotros, por sus muletas siempre le dábamos espacio para que estuviese cómodo, paula estaba delante mío, no pude evitar ver lo bien que se ve, con aquel vestido azul oscuro que a pesar de ser algo serio, marcaba muy bien su figura y no me aguante y le di una palmada en su bien formado trasero, ella se giró sonriendo pícaramente y me giño un ojo.
Llegamos hasta la puerta doble de vidrio, donde no había vigilancia lo que facilito las cosas, todo estaba listo paula entraría primero y se acercaría a resección no quedaríamos un poco alejados a esperar como salía todo.
-ok, te seguimos, tranquila-
Le dije a una paula que lucía nerviosa, acomodando el vestido entro sonriendo.
-démosle unos segundos y entramos-
Estamos por entrar cuando paula salió de nuevo a un sonriendo.
-no van a créelo, milena está sentada en un sofá en ese corredor-
y No podía creerlo, qué más da, igual nuestro plan era perfecto, abrí la puerta para que David entrara sin problemas.
Tan solo había una persona en resección una mujer de lentes de marco grueso, que apenas si nos miró cuando entramos, no lejos había un sofá de color rojo donde milena estaba sentada con la mirada perdida, ella llevava puesto un suéter de color blanco y el cabello recogido en una cola, siempre me pareció una chica linda, pero ese día ahí, sin maquillaje, derrotada y triste, se veía pálida y no tan bonita, muy normal, no era la milena que siempre habíamos visto.
-hola milena, ¿Cómo estás?-
Dijo paula en un tono algo tímido, milena no reacción, así que no le acercamos lentamente, paula se acurruco a su lado y puso su mano sobre su rodilla derecha, milena la miro por primera vez y sonrió.
-paula… hola… yo quería… ir al entierro de tu… hermana pero mi mama, pensó que no debería salir… no quiero salir, no quiero, no quiero-
Paula se acomodó en el sofá a su lado y tomo una de las mano de milena.
-no te preocupes, yo sé que eras amiga de Sara… no tienes que decir nada-
Intercambie una mirada con David, como esperando que el dijese algo.
-¿cómo estás?-
Pregunte ella me miro y sonrió, después miro a David y bajo la mirada al suelo.
-Joel, estoy bien… hola David-
David le respondió el saludo, mire a paula levantando las cejas ella me torció los ojos, no debíamos perder tiempo y ella los sabia.
-milena hemos estado preocupados por ti… por todo lo que paso-
Aseguro paula, milena la miraba con curiosidad.
-podrías decirme, ¿qué paso? Solo quiero entender-
La respiración de milena comenzó a agitarse, paula trato de calmarla.
-yo… solo vi su espalda nada más, solo su espalda-
Los tres nos miramos.
-¿la espalda de quién?-
-de eso que ataco a todos-
Dijo mientras subía los pies al sofá y abrazaba sus piernas, apoyando su cabeza en sus rodillas.
-¿pudiste ver al asesino?-
-eso no… eso no era una persona… se movía muy rápido… muy rápido-
Paula se acercó más a ella.
-cuéntame que pasó… milena, que los ataco… si no era una persona que ataco a Sara y a los demás... que era?-
Milena se giró sobre el sofá para mirar a paula y le acaricio la mejilla.
-Sara era muy linda, a mí siempre me cayó bien yo la quería mucho-
Dijo y dos lagrimas gruesa se deslizaron por sus mejillas, paula no pudo evitar llorar también.
-Esa noche, juan mi novio. fuimos a recoger a Sara y a maría, nos veríamos con los demás en la casa de Ángela, ahí estaban pedro el novio de Ángela y Antonio que todos sabíamos que le gustaba a tu hermana, estoy segura que eso fue lo que la convenció de ir ese noche… llegamos y todo estuvo bien la casa estaba sola los padres de Ángela habían salido de viaje, y no regresarían hasta dos días después, comenzamos a bailar y tomar, hacía mucho que no la pasaba tan bien… todos comenzaron a hablar de cosas de terror y sobre todo, de una leyenda urbana, esa de “mary worth” algunos lo conocen como “bloody mary” se supone que si dices su nombre tres veces enfrente del espejo y apagas la luz esta se aparece a tu lado… Sara era la única escéptica con todo este asunto y seguía diciendo que era una tontería… los demás la presionaron tanto que la convencieron de ir al baño y hacer el ritual… maría quería ir con ella, sabes que eran muy amigas, pero tiene que hacerlo sola y a regañadientes y solo para quitarse a los demás de encima lo hizo… mi novio había tomado bastante y se puso… tu sabes, decidimos subir y buscar un cuarto…
Comenzó a llorar, mientras paula la consolaba.
-estábamos en el segundo piso cuando escuchamos el escándalo, los gritos y juan a pesar que le pedí que no lo hiciera salió, fue la última vez que lo vi… se demoraba así que decidí salir y fue cuando lo vi... eso estaba sobre juan clavando sus garras en su pecho… me escondí de nuevo… me metí en un closet eso… entro pero no me encontró… nunca había tenido tanto miedo en mi vida… después escuche unos disparos afuera… me quede ahí… hasta que me encontraron… ¿crees que aquí me encuentre? ¿Vendrá hasta aquí?-
Paula le dijo que no con su cabeza.
-aquí estas segura-
Todos nos miramos pero nadie dijo nada.
-esa cosa, como la llamas, la pudiste ver, su cara, algo-
Ella dijo que no con la cabeza.
-tenía una sudadera negra y la capucha sobre su cabeza, solo vi sus garras y sus ojos… que brillaban… Rojos-
Paula me miro, lucia preocupada.
-hay algo… repetía una y otra vez algo-
Todos la miramos atentos.
-decía… “donde esta” una y otra vez-
Paula suspiro.
-solo eso, no dijo nada más-
Milena dijo que si con su cabeza.
-si solo eso… y su acento me pareció ruso-
Buscamos un monstruo ruso, pensé. Milena comenzó a decir cosas sin sentido, y fue cuando su mama llego, nos preguntó que hacíamos ahí y al ver en el estado que estaba su hija fue peor, estaba muy molesta y nos hecho, nos disculpamos y salimos pronto de ahí, ya en el auto teníamos más preguntas que respuestas…

Oasis
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

que loco.


#7

Paula lloraba al mismo tiempo que apunta el arma directo a mi pecho, “hazlo, es lo mejor” ella decía que no con su cabeza, “por favor paula, no quiero lastimarte… eso me dolería más” pero paula seguía negándose, lentamente me acerque a ella, tome su mano que sostenía la pistola por su muñeca y puse el cañón del arma contra mi pecho justo sobre mi corazón.
-tranquila, es lo mejor, saber que te he lastimado, sería una tortura, mucho peor que morir, no llores esto lo hago por ti-
Paula trato de soltar mis manos pero no pudo, “no lo hagas, encontraremos una solución” repetía en medio de su llanto.
-sabes que te amo, no te alcanzas a imaginar cuanto-
Puse mi dedo pulgar sobre su dedo índice que se encontraba sobre el gatillo de la pistola y lo presione, el arma se disparó…
Paula…
(8 horas antes)
Salí de nuestra reunión con milena, muy confundida, todos lo estábamos, entramos en el auto nos quedamos en silencio, el que parecía que nadie quería romper.
-¿un hombre lobo?-
Menciono David Joel y yo lo miramos, a pesar de todo no era tan descabellado.
-¿había luna llena ese día?-
Pregunto Joel, me encogí de hombros.
Ya eran poco más de las cinco, Joel tenía hambre y todos no pareció buena idea comer algo, había un sitio que me gustaba, vendía unas hamburguesas deliciosas, con Joel íbamos mucho, así que no dirigimos ahí.
al mismo tiempo que llegamos Joel recibió una llamada de su madre, me imagino que preocupada por él, hablaron unos segundos y entramos en el sitio.
Ese día no había mucha gente, las mesas que eran cuadradas, de madera, y las paredes estaban cada una pintada de colores diferente un toque muy moderno. Las meseras usaban una blusa blanca, con unos short negros, todas era jóvenes y bonitas lo que a David le gustaba de aquel sitio, pero era algo que yo no compartía con él, sobre todo por una chica rubia, alta y delgada que siempre le coqueteaba a Joel, lo único que no me gustaba de aquel sitio.
-Joel, hola –
El la saludó con la mano, me miro yo estaba sonriendo no era fácil, pero lo hacía.
David por poco se caer de la silla para que ella lo notara.
Después de un breve intercambio de palabras ordenamos, yo una hamburguesa igual David, pero Joel pidió dos, lo que nos sorprendió un poco pero no dijimos nada, tenía hambre no tiene nada de malo.
-no sé qué pensar, esa noche todos estaban tomando… me refiero a eso que menciono milena, lo de las garras y los ojos rojos-
Mencione mientras miraba por la ventana.
-les sacaron el corazón a la mayoría, eso es un detalle que no se puede tomar a la ligera… podemos estar hablando de un asesino en serie-
Seguimos exponiendo nuestra teorías, al punto que comenzó a parecer un episodio de una serie policíaca de tv. Nuestro pedido el primero al que sirvieron fue a Joel claro, la mesera no se había alejado y Joel ya había terminado la mitad de su primera hamburguesa.
-de verdad tienes hambre-
Con la boca llena de carne, tomate y pan, no pudo contestarme.
Las teorías más locas, se debatieron en aquella mesa, posesiones, extraterrestres, todo lo sobrenatural que se nos podía ocurrir, al final no teníamos nada.
Al irnos del restaurante, ya era de noche y los muchachos querían ir por un trago, pero no querían ir a un bar o discoteca, así que decidimos comprar algo y buscar un sitio donde disfrutar de una rato agradable, ninguno quería regresar a un a su casa.
Les dije a los muchachos que quería cambiarme, ponerme algo más cómodo, ya estaba harta de este vestido.
Me llevaron hasta mi casa y Joel entro conmigo, David decidió quedarse afuera.
En la casa no había nadie, mis padres estaban donde mi tía, donde había decidido reunirse, yo me les uniría, pero después, no podía estar con ellos todavía, no aun.
Joel se sentó en mi cama mirándome atentamente, con esa mirada picara, que últimamente siempre tenía.
A propósito me cambie muy despacio, le pedí que me esperase debía ver algo, Salí de la habitación y me escabullí hasta el despacho de mi papa, todo estaba muy ordenado, tenía muchos recuerdos en las paredes, placas y fotos de su paso por la policía, pero eso no me interesaba, me acerque al escritorio buscando un pequeño cajón secreto donde guardaba, las llaves de la caja de seguridad dónde guardaba sus armas, el debía creer que no sabría algo así, pero lo había descubierto por causalidad, un día que volvimos de una de sus clases de tiro a las que me llevaba, a Sara nunca le gustaron las armas así que yo era su acompañante, lo que a él le gustaba, la abrí encontrándome con su armería personal, no tenía muchas, tan solo lo suficiente para cuando el apocalipsis llegara como él decía sonriendo, busque encontrado casi de inmediato la pistola que siempre usaba, me gustaba por que no era tan grande y se amoldaba bien a mi mano, además llevaba dos años practicando con ella y me sentía segura, “que locura” pensé, pero después de todo lo que ha pasado no quería ser tomada por sorpresa, la metí en la mochila que siempre llevo conmigo al igual que un cargador extra, cerré la caja devolví la llave y Salí de ahí sin dejar rastro de que había estado.
Cuando volví a mi cuarto entre a Joel parado enfrente de la ventana, frotando sus manos, respiraba muy rápido, como si estuviese asustado.
-Joel ¿estás bien?-
El pareció sorprenderse y se giró sonriendo, me dijo que si con su cabeza.
Llegamos a una parte del parque en el centro donde se encontraban unas gradas, por lo regular sobre todo de día había gente ahí, pero esa noche estaban solas.
Nos acomodamos en uno de los escalones los muchachos consiguieron una botella de Whisky, tenía la esperanza de que trajeran vino o algo así, pero bueno eso no importa.
Todo ocurrió tan rápido que está un poco borroso en mi memoria, estos tipos aparecieron de entre los árboles que están a un lado del parque, en cuanto nos vieron fueron hasta donde estábamos, hablaban fuerte y se empujaban entre ellos, uno de ellos que tenía el cabello muy corto, se me acerco pidiéndome que le diera un trago, lo que me negué, pero insistía, David trato de intervenir pero el tipo, lo hizo callar alegando que estaba hablando conmigo, típico de estos rufianes de barrio, otro intento tomar la botella, David trato de impedírselo y termino en el suelo, Joel se levantó y lanzo muy lejos de donde estaba al tipo, trate de detenerlo pero de un movimiento me hizo a un lado, en medio de la discusión pude notar lo molesto que estaba, lo conozco desde los 9 años y nunca lo había visto así, tomo a otro de los tipos por el cuello y de un golpe lo lanzo al suelo, el otro lo golpeo, pero Joel ni se movió, comenzaron a forcejear y terminaron en el suelo, Joel se puso sobre y descargo golpe tras golpe sobre su rostro y no se detenía, la cara del tipo estaba bañada en sangre y Joel seguía golpeándolo, sin ninguna compasión, ni intención de detenerse, lo tome por el brazo en un infructuoso intento por detenerlo “Joel déjalo, lo vas a matar” el me tomo por el brazo y me lanzo con tal fuerza que caí boca abajo a unos metros de donde estaba, al caer golpee el suelo con la frente contándome, Joel se levantó y camino hacia mi resoplando, igual que un animal, me gire y lo que vi me heló la sangre, tenía su camisa y sus manos todas manchadas, pero no solo era eso, sus ojos estaban rojos, un rojo brillante, ese que se me acercaba no era él. “Joel que haces” le dije el pareció reaccionar, trato de decirme algo, pero en su lugar salió corriendo y rápidamente se perdió de mi vista…


#8

Corrí hasta que todo a mí alrededor no me era conocido, me acerque a un poste de madera muy alto y me deje caer, quedando sentado ahí varios minutos, llevaba un buen rato corriendo, y no sentí cansancio, yo no he sido un gran deportista.
Un pensamiento me atormentaba, después de lastimar a esos tipo, me disponía a hacer lo mismo con paula, un pensamiento terrible, sentí que me comprimía mi corazón, dios. Me levante y debía seguir, pero alejarme de los muchachos, no quería perder el control, me suicidaría antes de lastimarlos, prefiero morir que herir a paula.
Estaba trotando por la calle, justo por el centro, no había mucha vida a mí alrededor, solo hasta voltear la esquina, donde pude escuchar el de ruido, música, se trataba de un bar o algo así.
El sitio tenía un letrero en luces de neón que decía “acuario” me llamo la atención ver que ya había pasado un par de veces por aquí, y no lo había visto antes, en la entrada se encontraban varias personas esperando para entrar, tan solo una cara se me hizo conocida, era aquella chica del restaurante de comidas rápidas, la chica que siempre sonríe cuando me saluda, la que por cierto no puedo recordar su nombre, que linda se veía esa noche.
Que hambre tengo, al punto que me duele el pecho, decido entrar en el bar, tal vez un trago me distraiga y mi molestia se valla.
Me paro en la fila, y comienzo sentir el olor de todos, es muy extraño, algunas veces, puedes sentir el perfume, la fragancia del jabón que usan, o en el caso de las mujeres ese olor de las cremas que se aplican, pero esto era diferente, era casi como sentir la esencia de cada persona en esa fila, lo que me puso ansioso, y para colmo el latir de sus corazones retumba en mi cabeza, tal vez estaba tan nervioso, que solo escuchaba el mío, tal vez era eso.
Estaba tan distraído, que cuando me di cuenta ya estaba en el interior, era mucho más grande de lo que lucía por fuera, tenía dos pistas, muchas mesas, había muchísimas personas.
Y pensar que le dije a paula, que no quería ir a ningún bar.
Me escabullí entre la gente hasta llegar a la barra, pedí una cerveza, y apoye mis codos en la madera, sin mirar a nadie.
-¿te encuentras bien?-
Dijo una voz con un marcado acento alemán a mi lado, lo mire de reojo se trataba de un muchacho no mayor que yo, alto, con el cabello Castaño, me miraba fijamente sonriendo.
-si… solo tuve un mal día… mala semana en realidad-
Él se acomodó de igual manera que yo en la barra.
-si algo he aprendido es que todo se soluciona, además puede que aquí encuentres algo que te haga sentir bien hoy-
Dijo señalando con la cabeza en dirección derecha de la barra donde la chica del restaurante nos miraba con insistencia.
-lleva un rato mirándote-
Sonreí encogiéndome de hombros.
-hay muchos aquí, puede incluso estar mirándote a ti-
Él dijo que no con la cabeza.
-yo no le intereso, pero tu, esa es otra historia… con una chica como esa, conseguirás lo que necesitas-
Me quede un segundo mirándola.
-ni siquiera me acuerdo como se llama-
El sonrió encogiéndose de hombros.
-eso se soluciona fácil, acércate y pregúntale, lleva esto-
Dijo mientras pedía un par de trago de tequila, que era lo que ella estaba tomando, le agradezco y le ofrezco mi mano.
-me llamo Joel-
Él toma mi mano sonriendo.
-yo soy Frederick-
Lo miro con curiosidad.
-¿eres alemán?-
Él dice que si con su cabeza.
-sí, nací en Ratisbona-
Sonrió diciendo que si con la cabeza, como si supiese de que hablaba.
Nos despedimos y como apareció de igual manera desaparece.
Tomo las dos copas, me dirijo donde la chica al mismo tiempo que pensaba “qué diablos haces” ella me sonríe en cuanto me acerco, y lo primero que hace es preguntarme por paula, le digo que había salido solo, ella me dice que si tengo un pase libre, a lo que no respondo nada.
De nuevo me ocurre, lucia que así llama, me habla pero no la escucho, estoy embelesado n su pecho, no es viendo su escote, estoy concentrado en el leve movimiento de su corazón al bombear sangre por su cuerpo, ella me pregunta algo, de lo que no tengo ni idea la ignoro sonriendo, me le acercó al oído le pregunto si se quiere ir, lo que me responde con un beso en los labios, el que me hizo sentir raro.
Como si me hubiese dormido y despertado, me encontré en un callejón, lucia estaba muy cerca mío, besando mi cuello, yo pida sentir ahora su corazón, me llamaba, quería sentirlo, con mi mano sobre su pecho, para sentirlo en mis dedos, ella sonrió, diciendo que eso le gustaba, y seguía hablando, pero yo solo quería que se callara, “sierra la boca” pensaba, su voz me desconcentra, la tome por un brazo y la estrelle contra la pared, me pedía que fuera tan brusco, así que le tape la boca con mi mano, intentaba quitarla, pero no se lo permitía, seguía forcejando, la tome con más fuerza, intento morderme mi mano, la tome por el cabello, haciendo que echará la cabeza hacia atrás, “pensé que esto era lo querías” le dije al oído, comenzó a pedir ayuda, porque demonios no te callas, pensé, a un la tenía agarrada por el cabello, así que le estrelle la frente contra la pared, quedo inconsciente de inmediato, desvaneciéndose en mis brazos, tuve que sostenerla para que no cayera, la frente le sangraba, con mi dedo tome un poco de su sangre, dude un poco, pero la probé, deliciosa.
No era su sangre lo que quería, la puse sobre el suelo, boca arriba, abrí su blusa, acariciaba su pecho con mi dedo, quería su corazón, pero no solo sentirlo, quería tenerlo en mi mano, ver como dejaba de latir, quería probarlo, en eso fue cuando lo note, de mis dedos podía ver garras, de tres un cuatro centímetros no sé, a mí me parecieron enormes, que esto haciendo pensé, me puse de pie, mi respiración estaba muy agitada, mis propios pensamientos me asustaban, quería abrirle el pecho a esa indefensa chica, y comerme su corazón.
Me había arrodillado a su lado de nuevo, cuando la escuche, la inconfundible voz de paula, estaba gritando, muy enojada, podía notarse en su tono, david estaba a su lado lucia asustado “aléjate de ella” me decía paula, la mire y sostenía una pistola directo hacia mí, eso me sorprendió, me di la vuelta y me fue corriendo de ahí, los escuchaba llamándome, pero no me detuve…

#9

Paula…
Por más que he tratado de calmarme, mi corazón continua en mi garganta, no hemos podido encontrar a Joel, David me retrasa, es un gran amigo al acompañarme, pero esto es algo que haría mejor sola.
Enfrente de nosotros el callejón se extiende varios metros, solo puedo ver una tenue luz, mis piernas no quieren moverse, apretó con fuerza la empuñadura de arma, espero no tener que usarla, pero si no me dan opción, cualquiera que intente algo la pasara muy mal, ¿si es Joel? Bueno cruzaremos ese puente cuando estemos ahí.
Llegamos hasta el límite que la luz misma crea, en cuanto lo crucemos entraremos en la oscuridad de aquel callejón, miro a David que a su vez con sus ojos me dice “las damas primero” respiro hondo y doy un paso, una fría briza se estrella contra mí, un escalofrío recorre mi espalda, “tranquila” me repito, hasta el cansancio.
Camino muy despacio, con la mano donde llevo el arma levemente levantada, lista, la estoy apretando tan fuerte que comienzo a temblar, tengo que sujetarla con la otra mano, cierro mis ojos, me detengo un momento, una mano se posa sobre mi hombro, “estas bien” es David que se encuentra detrás mío, por poco mojo mis pantalones, le digo que si forzando una sonrisa.
Cada ruido en ese callejón, lo escucho, sobresaltándome, ¿Por qué hay tantos gatos? Me pregunto, que lo único que logran es ponerme más nerviosa. De la nada una figura humana aparece delante de mí, estuve a punto de tragarme la lengua, levanto el arma apuntándole justo a el rostro, no se mueve, permanece ahí, inmóvil, sin hacer ningún ruido, lleva algo sobre su hombro, intento decirle algo, pero soy incapaz de hablarle, detrás de mí, David lo ilumina con su celular, encontrándonos con hombre mayor, de gruesa barba, sus mejillas estas muy sucias, tiene una pañoleta roja, sobre la cabeza, en su hombros lleva una bolsa negra, de las que usan para tirar la basura, el hombre sigue inmóvil, casi como una estatua, David se acerca hasta tomar la muñeca donde tengo el arma apuntando al hombre, lentamente hace que la baje.
-es un mendigo tranquila… buenas noches, señor… buscamos a nuestro amigo, alto delgado, chaqueta azul, jeans negros, ¿lo has visto?-
Pregunta David sonriendo, El hombre no mueve un musculo, después de varios segundos, dice que no con la cabeza, casi que en cámara lenta.
-ok gracias, feliz noche-
El hombre comienza a caminar, lentamente, y se adentra en la oscuridad del callejón.
-por dios, creo que necesito cambiar mi ropa interior-
Asegura David sonriendo, me llevo la mano al rostro limpiándome el sudor.
-creo que no serás el único-
Estuvimos un rato burlándonos, lo que ayudo relajarme, bueno pero debíamos concentraron en la misión, encontrar a Joel, decidimos salir de aquel callejón, lo que tuve que hacer lógicamente al paso de David, el hizo un esfuerzo, y logramos llegara a la carretera, donde habían una pocas persona, David me levanto las cejas con sus ojos señalándome el arma en mi mano, y la guarde en el bolsillo interior de mi chaqueta, le guiñe un ojo, el sonrió.
Nos habíamos acercado a varias personas, alguna debía haberlo visto, pero no pudimos encontrar a una sola que lo recordara, me sentía cansada, decidí sentarme en unos escalones juntos a un lado de la calle cerca de una de las esquinas.
Tal vez era todo lo que había pasado, ver como Joel, intento lastimar a esa chica, pero sentí que alguien me observaba desde la otra esquina, casi puedo jurar, que vi la figura de alguien, protegida por las sombras, pero cuando trato de verla desaparece, igual no aguanto la curiosidad dejo mi mochila sobre el escalón y corro hasta el sitio donde la vi, pero al llegar ahí no veo a nadie, ¿sería Joel? Pienso, regreso con un sorprendido David, que me pregunta que paso, le explicó, el también piensa que pudo ser él, así que
Decidimos seguir por donde me pareció verlo, la calle está muy sola, algunas lámparas no funcionan, y mira nada más otro callejón, me parece ver algo en el suelo y me acerco, algo de lo arrepentí, se trata de un pobre perro, al que prácticamente han destripado, puso sentir las náuseas, y tengo que alejarme, para tomar aire, quien pudo hacer algo así, cuando me giro David está vomitando, lo que no le ayuda a mí ya revuelto estómago.
Tengo que alejarme más y es cuando lo veo, hay una casa donde la puerta está completamente derribada, lo que llama la atención, lentamente escucho a David acercárseme, le enseño la casa, y nos acercamos lentamente, tiene un pequeño jardín, flores y un árbol no muy grande en el centro, a un lado de la puerta, esta una silla, pero ahora está el suelo, como si alguien se la hubiese derribado, me paro a un metro medio de la entrada, David me llama, pero lo ignoro, llego hasta el umbral y saco mi pistola, lentamente entro, todo en el interior esta desordenado, sillas, mesas, hay trozos de porcelanas, floreros, la tv se encuentra en el suelo, lo que veo me hace detenerme de golpe, hay una chica como de mi edad, su pecho está manchado de sangre, no me fijo pero no me extrañaría que le falte el corazón.
-Paula, no sigas vámonos… no debemos estar aquí-
Me dice David desde la puerta, con el hombro apoyado contra el marco.
Pero no me detengo, en cuanto entro en el otro cuarto lo veo, Joel está sentado en el suelo, con la mirada perdida, tiene sangre sobre el rostro, en sus manos, y no es suya, no lejos de el están el cuerpo de dos adultos un hombre, y una mujer.
Una parte de mí se alegra al verlo, pero al mismo tiempo tengo miedo, quiero decirle, que todo está bien, que no debe preocuparse, que yo estoy con él, pero de mis labios salen algo muy distinto.
-por dios Joel ¿Qué hiciste?-
El me mira con los ojos desorbitados, moviendo su cabeza enérgicamente.
-no, no, Paula… yo los encontré así-
Se levanta, y se me acerca pero yo doy un paso atrás, le apunto con la pistola, el levanta las manos pidiéndome calma, se me acerca lentamente, por cada paso que da yo retrocedo.
-escuche ruidos, gritos, mucho alboroto, y cuando vine ya era tarde… yo no lo hice, créeme-
Se queda parado, mirándome fijamente, se ve muy asustado, fuera de sí, perdido, le pido que nos vallamos, pero me dice que no, que debemos irnos solos, él no nos acompañara, que no estamos seguros con él, bajo el arma, pero ahora es el que retrocede, lo llamo pero corre por la parte trasera de la casa y sale al patio, le grito a David que Joel sale de la casa y lo persigo, juntos llegamos a un parque cercano, donde Joel cae de rodillas, está llorando esto me rompe el corazón.
-tranquilo, ven volvamos a casa ya es muy tarde, si ven conmigo por favor-
-he pensado en matarte… paula, no sé porque…-
Me confiesa en medio de su llanto, mi cabeza da vueltas, de manera ágil se levanta aunque a un está dándome la espalda, tengo que confesar que tengo miedo.
-mate un perro… no sé porque… tenía tanta hambre… a un la tengo… te juro que a los de la casa los encontré así… pero que ganas tenia de probar su carne… su sangre… por dios siento que no puedo controlarme-
Se gira mirándome a los ojos, y me sonríe, yo no puedo parar de llorar.
-tienes que detenerme… antes de que lastime a alguien… antes de que té lastime-
Le digo que no con la cabeza, él se me acerca, le apunto con el arma a pesar de que una parte mía no quiere hacerlo.
-tienes que hacerlo… es lo mejor-
Toma mi mano por la muñeca, con fuerza y coloca el cañón del arma contra su pecho.
-no, no, Joel suéltame… no lo hagas, por favor… solo tienes que calmarte, suéltame-
Poner su pulgar sobre mi dedo que está en el gatillo, yo estoy gritando tan fuerte que me aturdo.
-sabes que te amo, no te alcanzas a imaginar cuanto-
El estallido del arma me asusta, las pierna de Joel se doblan cae boca abajo, su hombro derecho queda sobre mis pies, estoy temblando, apenas si puedo moverme, me siento como sembrada al suelo, y como si saliera de un trance me doy cuenta, acabo de dispárarle a mi novio.
Me arrodillo junto a él y lo volteo, pero no responde por mucho que lo llamo, tomo el arma y la lanzo a un lado, con rabia, apoyo su cabeza sobre mis piernas, “esto no es real, esto no puedo estar pasando” pero la sangre de Joel en mi mano, es muy real, limpio la sangre de su rostro lo mejor que puedo, pensando que de esta manera despertaría.
Estoy descontrolada, David está a mi lado con la boca abierta sin decir nada, lo miro, el llanto no me permite hablar, solo consigo decir “lo mate”.
David se deja caer, quedando de lado sobre el pasto de aquel parque, mi llanto me ahoga ciento que no entra aire a mis pulmones, que en este momento me duelen.
Tenía mis ojos cerrados, cuando como si estuviese sumergido bajo el agua, y buscara desespera mente aire Joel se sienta con la boca abierta, y las manos sobre su pecho.
-por dios eso dolió-
Dice Joel a mi lado, lo miro con sorpresa, no sé qué decir, ¡Joel está vivo¡, aunque no lo entiendo, en ese momento no me importa, lo abrazo con fuerza…

juliet
Rango3 Nivel 14
hace casi 4 años

Me encanto, que buen ritmo, felicitaciones , quiero saber mas pronto

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace casi 4 años

gracias, sorpresas.

Nacho_Saavedra
Rango6 Nivel 29
hace más de 2 años

Muy buena parte. Un ritmo frenético que te lleva a empujones de una situación a otra sin dar tiempo. Ya se van aclarando algunos misterios. Pero seguro que quedan más sorpresas aún.


#10

Ahí un agujero y quemaduras de pólvora en mi chaqueta, de la herida de mi pecho solo quedan algunos rastros de sangre, pero evidencias de que acababa de recibir un disparo a quemarropa, y había muerto, no había ninguna.
-¿estás seguro, que te encuentras bien?-
Preguntaba Paula visiblemente preocupada, trato de calmarla.
-estoy bien… ¿y tú?-
Ella me dice que si con la cabeza, miro a David, que parece en un trance, me le acerco y pongo mi mano en su hombro y se sobre salta un poco.
-¿estás bien? Necesitas algo-
-acabo de verte… muerto con un agujero enorme en el pecho… estabas muerto… y después no… si estoy bien-
Me dice sonriendo, camino mirando a nuestro alrededor, pero al parecer no hay testigos, a un lado veo sobre el pasto, la pistola de Paula, la recojo, me acerco a ella y se la entrego, ella la mira, pero no la toma.
-es mejor que la tengas, podía ser útil-
Ella me mira trata de decirme algo, pero su voz se le quiebra, y empieza a llorar, me acerco a ella y la abrazo, ella tarda un poco, pero responde el abrazo.
-tranquila tómala, mejor con ella que sin ella… escuche, que una pistola es como un condón, “es mejor llevarla y no usarla, que necesitarla y no tenerla”-
Ella sonríe y apoya su cabeza en mi hombro.
-todo estará bien… no descansare hasta que descubrir que te pasa-
Me dice en tono firme, segura, yo la apretó con fuerza contra mi pecho.
Tal vez era mi amor por ella, o el disparo me había calmado, o era el olor a manzanilla de su cabello que tanto me gusta, que hacía que me sintiera así, pero en ese instante ya no tengo deseos de matarla…
En las afueras del pueblo ahí un pequeño motel, es algo viejo, lo conocemos de siempre, sobre todo Paula y yo.
Conseguimos después de despertar al anciano que estaba de turno, un cuarto lo más alejado posible de la carretera, quedaba muy cerca de un pequeño bosque con un riachuelo que alcanzábamos a oír, la puerta de madera, que a pesar de notarse el paso de los años estaba en buenas condiciones, el cuarto no era la gran cosa, las paredes estaban pintadas de blanco, que estaba limpio, pero empezaba a caerse, había una cama doble, con un sobre lecho de color blanco con bordes rojos, dos mesas de noche a cada lado, solo había un teléfono en una de ellas, era de disco, hace mucho que no veía uno.
-ok gracias muchachos, nos vemos mañana-
Menciones, pero los dos dijeron que no.
-no te dejaremos solo, nos quedamos juntos… así podemos vigilarte-
Aseguro paula mirándome a los ojos.
-ok tomen ustedes la cama, yo me quedo en el sillón-
Dije señalando un sillón de color negro en una de las esquinas, tras una pequeña discusión, aceptaron que era lo mejor.
El baño no era muy grande, pero cómodo, igual que lo demás, viejo pero estaba limpio, la ducha tenía una linda cortina de plástico blanca con flores rojas, el lavamanos estaba sobre un mesón de un mosaico de color blanco y rojo, creo que son los colores del motel, abrí la llave deje correr el agua unos segundos, mojo mi rostro varias veces, se siente bien, hago buches y al escupirla se puede ver rojiza, me miro en el espejo, veo al mismo tipo, pero me siento diferente, casi que no reconozco ese reflejo en el espejo, apretó los ojos, y no la siento entrar hasta que se para detrás mío y me habla.
-Joel, vi unos computadores en la recepción, quiero investigar un poco… ¿estas bien?-
Me dice en tono preocupado.
-si, por que no esperas a mañana, duerme un poco-
-hable con mi papa, le dije que me quedaría acompañándote así que… quiero hacerlo ahora, no tengo sueño-
Me dice mirando al suelo, como si no quisiera mirarme, no la culpo.
-deberías llamar a tu mama, tranquilizarla, que no se ponga a buscarte-
Me dice a un esquivando mis ojos.
-si es buena idea, pero perdí mi teléfono-
-toma, usa el mío-
Me dice sacándolo de su bolsillo, tomo su mano con la mía y ella la mira, se suelta e intenta salir del baño, pero la detengo, le paso una mano por la cintura y la atraigo hacia mí, su respiración esta agitada, igual que la mía, pero estoy seguro que por razones diferentes, me acerco y la beso en la mejilla y el cuello, ella tiene los ojos cerrados, la tomo por la cintura y la siento en el mesón del lavamanos, separo sus rodillas y me pongo en medio de ellas, paula gira la cabeza a un lado, así que le beso el cuello, ella toma mi rostro con sus manos y me besa apasionadamente, sus labios son cálidos y suaves, ella pone sus manos en mi pecho y me aparta, se baja y se da la vuelta, la puedo ver el espejo con los ojos cerrados, recuperando el aliento, me dice que va a salir, que no se tardara y esta vez no la detengo.
David se había dormido en cuanto su cabeza toco la almohada, Paula llevaba un par de horas fuera, estuve tentado en salir y buscarla pero no lo hice, decido llamar a mi mama lo había olvidado, ella está preocupada, pero la noto más tranquila al escucharme, me dice que me tome mi tiempo, pero que me quiere en casa en la mañana, ya veremos.
Me quedo mirando la tele vieja, donde están pasando una película de vampiros, una de esas donde se puede ver a todo el pueblo, con antorchas, hachas y demás, decididos a acabar con el monstruo, por alguna razón trago saliva, el cansancio me gana y me quedo dormido.
En la mañana me despierto con la espalda adolorida, cuando abro los ojos Paula sale del baño secando su cabello con una toalla, me saluda sonriendo, le devuelvo la sonrisa, a traído café y algunos panes, para los tres, desayunamos en silencio, solo Paula lo rompe.
-ayer encontré cosas muy incesantes, saben lo que es “bestiario”-
Los dos decimos que no.
-es una recopilación de todo tipo de seres sobrenaturales, encontré uno muy interesante, escrito por un colombiano, se llama Orlando Ruíz… Joel ya se lo que eres, ya sé que fue lo que mato a mi hermana-
David y yo intercambiamos una mirada, Paula nos mira sonriendo, y toma aire para decirnos, el suspenso me mata.
-Joel… eres un WENDIGO-

#11

Paula había logrado conseguir algunas copias del bestiario, por desgracia el único computador que pudo usar, tiene como 10 años, y la impresora un poco más.
-el wendigo es una criatura mitológica, en la mayoría de los pueblos algonquinos, que Vivian en la costa este y de la región de los grandes lagos en usa-
Dice Paula revisando las copias que había conseguido.
-¿estas segura que eso fue lo que ataco a tu hermana? ¿Estas segura que en eso me estoy convirtiendo?-
Ella me mira unos segundos pensativa antes de decirme que si con la cabeza.
-si… la forma como Orlando lo describe en su libro, es muy parecida a lo que hemos visto… los ojos rojos, las garras, los colmillos igual a los de un tiburón… no hay duda-
De nuevo me siento en la silla, con las manos en el rostro.
-Joel tengo que saber… tú atacaste la casa de Ángela… Joel ¿tu mataste a mi hermana?-
Paula me mira fijamente, esta parada no lejos de mi, tiene su mano bajo su blusa en la parte de atrás, no hay que ser un genio para adivinar, que esta sostenido su arma, me levanto con las manos al frente y la miro a los ojos.
-no, Paula… yo nunca lastimaría a Sara… nunca lastimaría a ninguno de ustedes-
David se le acerca, ella sigue mirándome fijamente.
-Paula, la noche que atacaron la casa, la noche que murió Sara, fue la misma noche del accidente, Joel estaba en el hospital, ¿recuerdas?... tú me dijiste que tu tenías que a recoger a Sara, y no fuiste cuando supiste lo que había pasado… tú también estabas en el hospital con el-
Paula lo mira, y parece reaccionar un poco, se acerca a la cama, y se sienta como si se recuperara de un mareo, lentamente me acerco y me arrodillo delante de ella, Paula está llorando, le tomo una de sus manos con las mías.
-mi amor, te juro que encontraremos al que hizo esto, y le haremos pagar por todo el sufrimiento que ha causado… mientras respire, a ti no te pasara nada, esa es una promesa-
Ella me mira sonriendo, y me acaricia el rostro.
-lo siento… por dudar de ti… mi cabeza está hecha un caos-
Me acerco y la beso, ella sigue llorando, se limpia el rostro y continua, tratando de recuperarse.
-los indígenas lo llaman manitú, que traduce espíritu, porque posee a los hombres, es un espíritu demoniaco, a medida que más come, se obsesiona con el consumo de carne… entre más coma más querrá…la leyenda dice que entre los algonquinos el canibalismo es un tema tabú, se dice que un gran cazador de esta tribu, se encontraba en una excursión de caza, tras perseguir a una pieza, se perdió en los bosque, quedándose sin provisiones, se encontró con otras personas y los mato, y probo su carne, los dioses lo castigaron por esto, convirtiendo en un demonio que se alimenta solo de carne y corazones, de las personas, es muy ágil y fuerte… este fue el primer wendigo-
David y yo escuchábamos con nuestras bocas abiertas, paula sonrió levemente.
-pero como es que yo… como paso esto-
Ella se encogió de hombros.
-conseguí la información incompleta… el wendigo posee a las personas… no sé nada más… dice que se puede obsesionar con alguien si tiene un corazón especial, que lo atraiga mucho, lo puede perseguir por días antes de atacarlo…-
Paula se queda pensativa y no dice nada, lo que me causa curiosidad.
-que pasa, Paula-
-un momento habla de corazones especiales, tal vez se refiere al tipo de sangre… en todas las personas no es igual… milena dijo que lo escucho diciendo “donde esta” buscaba alguien… creo que buscaba a Sara –
Me encojo de hombros sin entender a un.
-el tipo de sangre de Sara era especial… tenía algo que llaman “RH NULO”es muy raro, en el 2010 solo se sabía de 43 personas en el mundo, con este mismo tipo de sangre-
Eso me sorprende bastante y explica muchas cosas.
-un corazón así debe darle fuerza extra o algo así… sobre todo si no hay muchos con el mismo tipo… es casi como si encontrara un animal que creías extinta-
Paula saca de su mochila un cuaderno de pasta azul y no lo enseña.
-este es el diario de Sara… si lo sé, qué mala hermana soy, pero quería tener algo de ella… en los días anteriores al ataque, ella afirma que sentía alguien siguiéndola, casi a todas partes, las ultimas notas decía que tenía miedo de salir sola, ahora entiendo por que maría comenzó a ir más a menudo, ella le pidió que la acompañara… ahí otra cosa, que deben saber-
David y yo intercambiarnos una mirada, ella suspiro.
-yo tengo el mismo tipo de sangre, que Sara…yo también soy Rh nulo…-
La noticia me llega como un balde de agua muy fría, lo que perseguío y mato a Sara podría seguir a Paula, eso explica mis deseos extraños por lastimarla.
El teléfono de Paula suena, es mi madre ella le contesta, hablan unos momentos y veo a paula ponerse pálida, se lleva su mano sobre su boca, cuelga el teléfono y se ve muy nerviosa, me mira y no puede decir palabra.
-Joel paso algo… tu mama está bien, bueno está muy preocupada…-
la miro le pido que me diga, me preocupa que algo alla pasado con mi madre.
-la casa donde estaban esos cuerpos… encontraron tu teléfono… la policía te está buscando, tu mama me pide que nos vallamos… Joel tenemos que salir de aquí-

Oasis
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

uyyyy que bueno. Solo una cosita es "vallamos" no "ballamos"

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

gracias ya lo corrijo.


#12

La policía estuvo haciendo preguntas, durante días, y mantenían la casa de mi mama vigilada, a casa no podía regresar. Por más que insistieron, Paula y David no me convencieron para que me fuese, ahora me escondo en una fábrica de textiles, bueno eso era en el pasado, cerro ya hace 10 años o un poco más, recuerdo haber estado aquí cuando era niño, en esa época había alguien que cuidaba, pero ahora no hay nadie, no recordaba que fuese tan grande, lo que queda de la reja y los escombros lo que antes era la caseta de vigilancia, de lo que tan solo queda el piso, y algunos tubos de metal doblados, de las grandes ventanas de vidrio tan solo queda una, las otras han sido objeto de práctica de tiro, el interior es muy amplio, el techo ahora es el hogar de miles de palomas, que vuelan al vernos llegar, haciendo gran escándalo. Hay muchos corredores y pasillos unas escaleras que permanecen intactas, llevan al segundo piso donde quedaban las oficinas, todo está muy sucio y algunas plantas comienzan a crecer en el interior, decido acomodarme en una de las oficinas de la parte trasera, es la que más alejada esta, y se encuentra mas despejada y limpia, en compasión con las demás. Paula encuentra una escoba y se encargar de dejar el piso limpio, escucho David haciendo ruido mientras se acerca, y de pronto de se detiene, poco después su voz nos llama, “muchachos tengo un problemita aquí” Paula suelta su escoba y sale corriendo yo la sigo, afuera nos encontramos a David, un hombre ya mayor lo tiene por la espalda y contra su cuello lo amenaza con un trozo de varilla, el que se nota que ha estado afilando por horas pues puedo verlo brillar.
-¿Qué hacen aquí? Esta es mi casa-
Afirma el tipo en tono firme y autoritario.
-no sabíamos que había alguien, mi amigo necesita quedarse un tiempo… no tiene que hacer esto suéltelo-
Él dice que no, ¿paula acaba de llamarme amigo? Bueno, el hombre apretar la varilla contra el cuello de David amenazando con apuñalarlo, es un viejo, puedo saltar sobre y desarmarlo, pero me preocupa David, empiezo a molestarme, Paula se da cuenta y me hace una seña con la mano, de su bolsillo saca unos billetes y se los enseña al viejo, al que le brillan los ojos al verlos.
-podemos pagarle por estar aquí-
El tipo dice que si con su cabeza sonriendo, me acerco a ella y tomo los billetes y lentamente me acerco al viejo, David esta blanco como una hoja de papel, el tipo lo suelta y con una mano lo ayudo, le entrego los billetes y él cuenta, ayudo a David a sentarse en una caja que está cerca, cuando el tipo me dice “crees que tu amiguita me dé algo más” lo dice mirándola de arriba abajo morbosamente, siento como mi sangre comienza a hervir, y sin ninguna compasión lo golpeo justo en la nariz, el tipo cae al suelo sin sentido, me acomodo sobre y comienzo a golpearlo, no sé cuánto tiempo lo hice.
Estoy en una de las esquinas de la oficina, sentado en el suelo, observando mis manos que estas manchadas de sangre, afuera puedo oír a Paula y David hablando, ella se escucha muy molesta, David entra poco después y se acomoda en una silla que permanece intacta, rechina al sentarse pero aguanta su peso.
-Joel… ese tipo está muerto… ¿Qué paso? Porque perdiste el control de esa manera-
Suspiro, el me mira fijamente.
-no sé qué decirte… iba a lastimarte, la forma como miraba a Paula me hizo enojar mucho, yo sé que no es excusa… ¿Dónde está Paula?-
Él me dice que no con la cabeza.
-ella no quiere hablar contigo…me está esperando afuera para irnos… dale tiempo… deja que ella se te acerque… es lo mejor, ahora me voy… envolvimos el cuerpo con una sábana… hay que hacer algo con el-
Me encojo de hombros.
-no te preocupes puedes irte yo me encargo-
Él se levanta y parece que trata de decirme algo, pero no lo hace, y sale lo sigo, desde una ventanas puedo ver a Paula, recostada contra el auto, está llorando, eso me hace sentir terrible, quiero ir a hablar con ella, pero David tiene razón debo darle tiempo, a aunque eso haga que la pierda.
Me quedo en la ventana hasta que se alejan, y ya no puedo ver el auto, me quedo ahí pensando.
Ya ha caído la noche cuando lo siento, el olor de la sangre fresca me esta enloqueciendo, igual que aquella panadería, que en la mañana el olor de los panes fresco te llaman, de igual manera me tienta, estoy por ceder, de nada sirve resistirme, me duele el pecho, el estómago, y sé que solo una cosa calmara mi dolor, un corazón fresco, me arrodillo a un lado del cadáver, y quito la sabana que lo cubre, mi corazón se agitar, igual mi respiración, miro mis manos, de mis dedos han salido de nuevo gruesas uñas, igual que antes, con mi lengua puedo sentir, mis colmillos como una sierra, afilados, puntiagudos, no queda más que dejarme llevar, nunca había disfrutada tanto el sabor de algo como en este momento.
Me siento lleno de energía, puedo sentir que soy capaz de hacer cualquier cosa.
-delicioso, no hay nada que se le parezca-
Dice una voz que se hace conocida a mi espalda, pero ya hay muy poca luz, y no lo distingo.
-quien está ahí-
Él sonríe, y se acerca lentamente con las manos en su espalda.
-¿Frederick, que haces aquí?-
Él se detiene a unos cuatro metros de donde estoy.
-que buena memoria, iba a preguntarte como estas, pero ya me imagino después de haber comido tu primer corazón, lo que se sientes es, increíble-
El aun sonríe, se acerca un poco más.
-tu… eres tu… que fue lo que me hiciste… tu mataste a Sara-
De manera inocente creyendo en ese momento que podía lastimarlo me lanzo sobre el, en un pobre y torpe ataque que el esquiva sin ninguna dificultad, me asesta un par de golpes que me lanzan al suelo y me dejan mareado.
-tranquilo, Joel somos hermanos ahora, no tenemos que pelear entre nosotros, además no quiero lastimarte, lo que quiero es que te unas a mí, juntos seriamos invencibles, no te imaginas lo poderoso que eres, y con el tiempo te harás más fuerte, déjame guiarte enseñarte-
Trate de levantarme, pero todo me daba vueltas, el tipo golpea fuerte.
-nunca, estás loco, nunca me uniré a ti, te quiero lejos de mí, no te acercaras a Paula-
De nuevo lo ataco, pero me toma por el cuello, apretando con mucha fuerza, no puedo soltarme.
-es una pena que pienses así, paula es tan hermosa como su hermana, no puedes hacer nada para cuidarla, si no estás conmigo estas en mi contra, pensé que eras más inteligente-
Me toma con mucha facilidad y me arroja desde el segundo piso, caigo sobre unas antiguas máquinas y todo se apaga, pierdo el sentido…

juliet
Rango3 Nivel 14
hace casi 4 años

Me gusta mucho la trama.

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace casi 4 años

muchas gracias.

Oasis
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

uyuyuy ggg


#13

Sacar el trozo de varilla que atravesaba mi pierna, tengo que reconocer que fue doloroso, claro que el dolor y la herida desaparecieron muy rápido.
Cuando me despierto Frederick no está en ninguna parte, en lo primero que pienso en Paula, así que sin perder tiempo salgo corriendo, atravieso el bosque lo más rápido que puedo, nunca había podido correr tan rápido como ahora, no puedo evitar sonreír.
En breve tiempo me encuentro en el pueblo, logro esquivar las zonas más pobladas, ya estoy en la cuadra donde queda la casa de Paula, me escabullo por el jardín del vecino, me quedo quieto tratando de ver pero no pudo ver nada, así que decido entrar en el jardín de la casa, arriesgado pero tenía que asegurarme que Paula estaba bien, salto cayendo casi de rodillas, cuando levanto la mirada Paula esta parada enfrente de mi con los brazos cruzados, muy seria.
-¿que haces aquí? Te volviste loco-
La miro sonriendo, ella me mira fijamente, se acerca levantando los ojos, me toma de la mano y me lleva a su habitación.
El ceño fruncido de paula no cambio en ningún momento, menos cuando le conté lo que había descubierto, unas gruesas lagrimas rodaron por sus mejillas, con mis dedos las limpie, ella seguía con la mirada perdida, me senté a su lado y la abrase por los hombros, ella no se movió, le di un suave beso en la frente, ella sonrío y acomodo su cabeza en mi hombro.
Después de un rato estuvo más tranquila, por lo menos esquiva conmigo, ella también tenía cosas que contarme.
-debemos descubrir cómo protegernos… he hablado con alguien… alguien que tiene experiencia en este tipo de cosas, sobrenaturales-
Eso despierta mi curiosidad, además paula parece muy animada, encontrar alguna solución la emociona mucho, creo no esta tan enojada conmigo como pensaba.
-¿Quién es esta persona?-
Paula me mira por primera vez me sonríe.
-se llama paulina, en realidad el que la descubrió fue David, yo hable con ella hace como una hora, está interesada en conocerte… veras un hijo suyo tuvo un problema como el tuyo y ella lo curo según me contó… debemos verla por favor Joel… que todo vuelva a la normalidad-
Me dijo casi suplicando, no perdía nada, después veríamos como deshacernos de Frederick, con esta paulina por lo menos, encontraríamos una forma de protegernos de él, una parte en mi interior no quería que se repitiera de nuevo lo que ocurrió con ese anciano, no quería lastimar a nadie, nunca más.
-ok, veamos a esta bruja-
Acepto sonriendo, paula me toma la mano con la suya.
-no es una bruja… bueno tal vez sí, todo saldrá bien, no te preocupes yo cuidare de ti, siempre voy hacerlo-
Me acerco para besarle, pero ella gira su rostro, eso me duele pero no voy a presionarla, iré a su ritmo, así que tan solo le doy un beso en la mejilla.
Al día siguiente debemos encontrarnos con paulina, insiste mucho de que nos encontremos justo a las nueve de la mañana, me parece un poco extraño pero ninguno discute y salimos con tiempo suficiente, la casa de paulina esta en las afuera, muy cerca del rio, tiene un ambiente de una pequeña granja, encontramos aun lado una jaula con algunas gallinas, la casa está en medio de grades árboles que producen un gran sombra, tiene varias cruces en la puerta lo que me hace sentir un tanto incomodo, la casa es más grande de lo que parece, a nuestro encuentro sale un hombre alto y robusto que nos mira un tanto nervioso, debe saber lo que soy, es uno de los hijos según nos explica, nos dice que paulina, nos espera en el patio trasero y nos guía a su encuentro, en nuestro camino nos topamos con otros dos hombres igual de nerviosos al anterior, pasamos por en medio de un montón de cajas de madera, y la encontramos sentada en una mecedora de madera, con una taza con café en su mano, en cuanto nos ve suspira y se levanta, es más joven de lo que me imaginaba y no tiene verrugas en la cara y hay ninguna escoba cerca.
-buenos días, muchachos por favor, acérquense-
Primero saluda a David, a paula que le dice que con ella fue la que hablo, me acerco a ella y estiro mi mano, pero ella me ignora, nos pide que nos sentemos en unas sillas de madera, hay tres mesas paula se quita su mochila y la deja sobre una de ellas, los tipo están a nuestro alrededor, esperando, casi que vigilando, paulina mira su reloj varias veces, mientras hablamos.
-cómo es posible que me convirtiera en esto-
Ella me mira con un aire de compasión en sus ojos.
-muchacho, solo hay una forma de convertirse en un wendigo, y es por herencia, pasa de padre a hijo, no hay otra forma-
Todos nos quedamos de una pieza, no puedo creer lo que dice, mi papa, nunca note nada raro en el, menos que fuese un ser sobrenatural un wendigo.
-tu papa murió hace poco, lo vez… mi muchacho le paso igual, su papa se fue en cuanto supo lo que era… al morir le paso la maldición a mi muchacho… sufrió mucho no tenía mucho control… pero pude ayudarlo-
Menciona limpiando las lágrimas de sus ojos.
-¿hay una cura?-
Pregunta paula ansiosa, la mujer di que sí con su cabeza.
-hay otra cosa, no soy el único, hay otro como yo-
-no como tu, es mucho más peligroso-
Dice mientras se hace la señal de la cruz.
-¿lo conoce?-
Ella dice que si.
-veras está hace mucho tiempo haciendo mucho daño… ese monstruo nació en Alemania, durante la segunda guerra, Hitler estaba obsesionado con encontrar el santo grial, quería una forma de asegurar su victoria, ustedes saben quería dominar el mundo, en 1936 si la memoria no me falla, se formó una unidad especial de la SS que llamaron “ananaba” que estaba compuesta por académicos, su misión era rastrar el santo grial, incluso estaban escribiendo su propia biblia aria donde decían que Jesús no era judío, en fin en medio de sus investigaciones encontraron unos seres, muy fuerte, y sin miedo que eran muy difíciles de matar, los wendigos, eran los soldados perfectos… solo encontraron a tres, entre ellos están el teniente Frederick fothen, el peor de todos… los alemanes rápidamente descubrieron que eran muy difíciles de controlar, los demás los conocían como “soldaten das Hölle” los soldados del infierno. Con el final de la guerra y la muerte de Hitler, esto soldados desaparecieron, solo se sabe de Frederick, que trajo muerte a nuestro tranquilo pueblo-
Los tres estaban sumergida en la historia que parecía un cuento de hadas.
-pero como se puede… hay forma de matarlo… ¿Cómo nos protegemos de él?-
-bueno hay una forma que es muy efectiva, has una cruz de sal en todas las entradas, puertas ventanas, corredores, estos seres no pueden atravesarla, esos los detiene… y solo hay una forma de matarlos es con fuego no hay otra forma… muchachos tómese un cafecito, vamos-
Mi padre murió quemado en el accidente, al morir yo me convertí en esto, mi cabeza daba vueltas, la mujer sirvió y repartió tazas de café para los tres, estaba tibio y olía bien.
-me dijo que había una cura, una forma de acabar con esto, ¿Cuál es?-
Pregunto paula en tono impaciente, la mujer me miraba con insistencia en ese momento no me pareció raro, le doy un par de tragos al café cuando lo siento, es como si mi pecho se quemara, la taza cae de mis manos, no puedo respirar, caigo al suelo con todo y silla, paula intenta acercarse pero uno de los tipo la sujeta rodeándola con sus brazos el otro mantiene a David en su silla, la mujer se me acerca.
-que le hiso bruja-
Dice paula en tono furiosa, ella la mira.
-el café estaba hecho con agua bendita, tranquilo muchacho, todo acabara pronto, tiene la misma edad de mi hijo, me lo recuerdas, tranquilo voy salvar tu alma-
Me dice acariciando mi cabello, uno de los tipo me toma por los pies y me arrastra hasta una parte del patio donde no había pasto, escucho a paula y a David gritar pero los ignoran, unos de los tipo se acerca a mí con un tarro azul y comienza verter su contenido encima mío es gasolina.
-tranquilo muchacho, todo acabara pronto, hice lo mismo por mi hijo ahora está en el cielo, donde tu alma ira también-
Estoy completamente empapado en el combustible, la mujer saca un encendedor…

Oasis
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

¡Oh por dios! Ha sacado un encendedor. ooo


#14

Paula…
Este animal me sostiene con mucha fuerza, que apenas si me deja moverme, Joel permanece en el suelo, la gasolina ha cubierto cada centímetro de su cuerpo, porque no se levanta, porque no se defiende, lo veo como pone su mano sobre su pecho, el agua bendita lo debilitó bastante.
-maldita bruja, asquerosa zorra, me dijiste que podías ayudarlo, déjalo ir, no tiene que ser así-
Paulina me mira con lágrimas en los ojos de seguro de emoción por lo que está a punto de hacer, todo esto es mi culpa.
-mi niña hermosa, es la única forma, mi hijito me juraba que podía controlarse, que no mataría de nuevo, pero era mentira, controlarse no está en su naturaleza, el matara una y otra vez, cada vez será peor-
Paulina me enseño el encendedor en su mano como anunciándome lo que estaba por hacer.
-si haces esto te juro por dios, que no importa cómo ni cuándo, pero voy a matarte-
Asegure con mis dientes apretados por el odio, ella me sonrió.
-mi amor es pecado jurar en vano… Libra, Señor el alma de tu siervo de todos los peligros del infierno, de los lazos de las penas y de todas las tribulaciones. Amén-
Menciono con los ojos cerrados y los brazos levantados, comencé con más empeño a forcejear con este tipo que me sostenía, logrando que me soltara, pero tenía atrapado mi brazo con una de sus manos, me gire y pude ver sus piernas separadas, y sin dudarlo y sin ninguna compasión de mi parte le di un puntapié en la entrepierna, tan fuerte que me duele el tobillo, el tipo lanzó un grito de dolor y callo de rodillas, después a un lado con las manos en la zona lastimada, rápidamente localice mi mochila y corrí en esa dirección con toda la velocidad que mis piernas me lo permitían, podía sentir a uno de eso tipo corriendo a mi espalda, sus manos trataban de alcanzarme, sus dedos alcanzaban a tocar mi espalda, tome la mochila de arriba de la mesa y metí mano sintiendo de inmediato la empuñadura de mi arma, la saque y le apunte directo al rostro, nunca había lanzado tantos insultos, algunos que ni sabía que conocía.
-atrás, no se te ocurra acercarte-
Asegure sin dejar de apuntarle, el tipo sonrió y levanto las manos.
-por favor niñita, no vas a dispararle a nadie-
Me dijo a un sonriendo, ¿me acaba de llamar niñita? Le apunto a una de las tazas sobre la mesa y disparo, esta vuela en mil pedazos, escucho a paulina pidiéndome calma.
-por favor no lastimes a mi hijo, tranquila mira aquí está el encendedor-
Me dice y lo lanza a un lado, su rostro se nota muy asustado.
-David ¿está bien, como esta Joel?-
Pregunto sin dejar de apuntarle a paulina y a sus hijos.
-está bien, ya empieza a levantarse-
Asegura David pero no puedo verlos, hago que se hagan a un lado, encuentro a Joel vomitando sangre, lo que me asusta.
-¿Cuánto tiempo le dura el efecto de lo que le diste?-
Le pregunto paulina amenazándola con el arma.
-en una hora estará como nuevo… no dejes que se te acerque, recuerda una cruz hecha de sal. Lo mantendrá alejado-
Me dice con la voz entre cortada.
-bañaste a mi novio en gasolina, no solo eso se lo hiciste a tu hijo estás loca-
Ella me mira, diciendo que no con la cabeza.
-hay mi amor, de todos tu eres la que más sufrirá… porque lo amas-
Casi a rastras Joel logra llegar hasta el auto y salimos de ahí, dejando todo atrás, tengo que parar un par de veces Joel sigue vomitando, se ve muy débil, tengo que parar, sin poder evitarlo me desmorono y rompo a llorar, David y Joel permanecen en silencio…

#15

Paulina aseguro que mi malestar desaparecería en una hora, no fue para nada acertada, pues me sentí débil el resto del día. Paula no había hablado mucho después del incidente, estaba en una esquina cerca de la ventana, en una vieja silla, mirando al bosque que teníamos cerca, por mi parte había ido a un pequeño riachuelo a sacarme el olor de la gasolina que me estaba volviendo loco.
-lamento todo esto yo fui el que la encontró, de verdad pensé que te ayudaría-
Menciono David apenado mirando al suelo, desde la piedra donde estaba sentado.
-ya olvida eso, no estoy molesto contigo ni con paula, sé que la intención de los dos era buena, olvídalo-
Asegure sonriendo mientras enjabonaba mi cabeza.
-ahora me preocupa algo más… tengo hambre… mucha-
Dije en tono preocupado, David se quedó mirándome.
-quieres decir hambre de… esa hambre… ¿carne?-
Dije que si con mi cabeza, David trago saliva.
-debemos pensar en algo, encontrar una solución… dime algo… ¿prefieres el cerdo o las vacas?-
Me encogí de hombros no había pensado en eso, solo puedo pensar en el sabor de un corazón humano.
-¿Qué tienes en mente?-
-cerca hay un matadero, eso significa mucha carne, corazones, que se yo… ¿qué dices?-
Dijo sonriendo David, levantado sus cejas, yo le dije que sí.
-porque no probemos-
David me lanzo una toalla, la que atrape con mi mano casi sin mirarla.
-Joel si lo que tu cuerpo te pide carne cruda, eso le vamos a dar-
Me puse mi camisa y regresamos a la fábrica, me preocupaba un poco paula y le pedí a David que no la involucráramos, el no estuvo muy acuerdo pero acepto.
Convencimos a paula de ir a su casa, mientras nosotros salíamos a hacer nuestro experimento.
Paula no opuso mucha resistencia, la note algo cabizbaja, triste, pero menos esquiva conmigo lo que era buena señal, pero igual no me gusta verla así.
Llegamos a el matadero un sitio escondido en medio de árboles, que tenía más pinta de campo de concentración que de otra cosa, con rejas, y un guardia en la entrada mal encarado, que solo sonrió en cuanto reconoció a David, algo en lo era muy bueno era en hacer amigos, en aquel sitio, tenía una amiga, que le daría lo necesitamos por un buen precio, y sobre todo sin hacer preguntas, lo que necesitábamos necesitaba estar fresco.
Paso un buen rato y comencé desesperarme, me baje del auto camine a su alrededor, me senté en el capo, después me acosté sobre él, sobre la cajuela, me senté el suelo recostado contra la llanta.
Cuando lo vi salir, con una sonrisa de oreja a oreja, su mochila se notaba abultada, más llena ahora, se notaba el peso.
Decidimos ir a un lugar donde poder probar mi nueva dieta, un lugar sin curiosos, donde pudiera disfrutarlo.
-bueno tengo… conseguí un corazón de cerdo y como cinco kilos de carne… espero que te guste… no puedo creer que allá dicho eso-
Dice arrugando el rostro, lo que me causa gracia.
El corazón apenas si cabe en mis manos, puedo sentir lo fresco que esta, mi pulso se acelera, y sin dudarlo clavo mis dientes en él, no se compara con el sabor de un corazón humano pero no está mal, miro a David que no lejos de mí me está dando la espalda, y no lo culpo el espectáculo no de ver ser muy agradable para él. Disfruto cada mordida, cada pedazo, solo quiero más, en abrir y cerrar de ojos, lo termino todo, sigo con la carne de igual manera, puedo sentir, la poca sangre que tiene, deslizándose por mi barbilla, y mi cuello, pero eso no me preocupa.
Después de mi comida quedo satisfecho, pero no del todo, me preocupa cuanto me dure la sensación, de seguro tendré mas hambre luego, pensar que hace poco no era muy amante de la carne y pensar en comerla cruda nunca.
A pesar de haberme cepillado muy bien, puedo sentir a un el sabor y el olor. Paula se reúne con nosotros, no le hemos comentado nada, David me traerá otro corazón en cuanto pueda, para mantenerme tranquilo, paula y yo no me hemos hablado mucho, y tengo mucho para decirle, pero sigue, pensativa, y no me atrevo, ella debe saber que la quiero, espero habérselo demostrado.
Ella se acerca mí sonriendo y me besa, sus labios se encuentran con los míos, me duele cuando se separan y ella se aleja sin decir nada. Paula lleva en su mano un tarro de sal, de color blanco, con la tapa es azul, llega hasta el corredor que es la única entrada donde estoy durmiendo, busca el centro del corredor, y dibuja con la sal una cruz, de unos treinta centímetros, más o menos, cuando termina se queda mirándola y me mira, sonríe levemente, trato de acercarme, pero es extraño algo me lo impide, y ni siquiera estoy viendo la sal en el suelo, es una fuerza, que me impide dar un paso más cerca de aquella cruz, incluso me siento incómodo.
Paula y David se despide y me quedo solo, y encerrado por mi barrera sobrenatural.
12:47 am…
No he podido dormir, solo veo sangre y carne fresca, en cuanto cierro los ojos, no sé cuántas veces he recorrido el cuarto, salgo al corredor camino con paso firme, pero me detengo en el mismo sitio, aquel limite que no pudo superar, cierro mis ojos, si no la miro aquella cruz no me detendrá, le pasare por encima sin problema, eso pienso, pero no es así, no importa cuántas veces lo intente me detengo en la misma parte, “tan solo es sal, no más, se la echan a las sopas” me digo, no tiene caso no poder cruzar, ni puedo acercarme siquiera.
Debo calmarme, respira, tranquilo, mi respiración se agita, trato de normalizarla, debo distraerme con algo o alguien, así que tomo mi teléfono, y sin pensarlo le marco a paula, que lógicamente no me contesta, “¿Qué te pasa? Debe estar dormida” me digo, cuelgo, estaba por ponerlo en la silla cuando timbra, es ella, me emociono al ver su nombre en la pantalla.
-¿Qué pasa, está bien?-
-quiero verte… necesito verte… pero esa estúpida sal me lo impide-
La escucho suspirar del otro lado.
-cálmate, no solo es para que no puedas salir, así nadie más puede entrar… yo también te extraño, te prometo estar muy temprano contigo-
-no puedo esperar a mañana… voy para tu casa… ¿vale?-
Ella tarda en contestar, pero no parece molesta.
-trata de dormir ok… mañana pasare todo el día contigo-
Me dice en tono suave y sin esperar mi respuesta cuelga.
Me acuesto mirando el cielo raso en la oscuridad, ni siquiera cierro mis ojos, para que, no me quedare dormido.
No cuanto tiempo pasó desde que hablamos, cuando escucho un auto llegar, me levanto pero no hay ventanas donde esto, salgo al corredor, minutos después veo una tenue luz de una linterna que se acerca, la luz no me permite verla pero distingo su olor es paula, para mi fortuna, esta chica está loca.
-Joel que ocurre, te escuchabas muy ansioso por teléfono-
Me dice mientras se acerca, pasando por un lado de sal y quedando enfrente mío, trae el cabello recogido en una cola, y una chaqueta gruesa sobre su pijama, que tiene el pantalón de maga larga, de cuadros grises, la que conozco bien, pues yo se la regale. No le respondo nada, la tomo y la beso apasionadamente, ella tarda unos segundos en responder, su espalda queda contra la pared, y estrecho mi cuerpo contra el suyo, mis manos se sumergen bajo su chaqueta, recorro su cálida piel, no tiene sujetador lo que me facilita las cosas, siento sus manos bajo mi camiseta, lo que me excita más, la cargo en mis brazos sin dejar de besarle, y la llevo hasta la colchoneta donde duermo, dejándola encima suavemente…

#16

Cuando me desperté en la mañana, paula no estaba a mi lado, con mi vista borrosa, la distinguí, estaba sentada en una silla, no lejos de mí, a un estaba desnuda, tan solo una sábana la cubría, me miraba sonriendo.
-¿Cómo estás?-
Ella suspiro, me levante y me le acerque.
-bien… algo cansada, anoche no pude dormir-
Dijo mirándome de manera picara.
-¿Qué paso anoche? Me llamaste… estabas muy raro-
Pregunto paula, arrastre una silla a su lado y me sente en silencio unos segundos.
-me sentía ansioso, quería escapar de aquí, tal vez era estar encerrado, curiosos decir eso, sabiendo que todo estaba abierto… pero también, no podía dejar de pensar en ti… me asusta lo que pueda pasarte, Frederick a un está afuera, buscando la oportunidad de atacarte… es un cazador, se nota, no ha hecho nada a un, pero te aseguro que tiene un plan, debemos estar listos, ya sabemos cómo matarlo, como encerarlo-
-si pero primero debemos atraparlo-
Dice paula con la mirada en ninguna parte, quedamos en silencio.
Nos vestimos, pero nos quedamos acostados conversando, como hacíamos antes, riendo, contándonos cosas, me sentía muy bien.
No sé qué hora era cuando el teléfono de paula sonó, ella lo miro y sonríe “no vas creer quien es” me dijo, era paulina, la mujer que intento hacer una barbacoa conmigo, paula iba a colgarle pero le pedí que le contestara, ella lo hizo, poniendo el altavoz.
Paula- espero que sea importante-
Paulina- buenos días mi amor ¿Cómo estás?-
Paula- viva y Joel también, no ha intentado matarme como insinuaste-
Paulina-eso lo hice por que creí que era lo correcto, pero te aseguro que no soy una mala persona, de verdad lo siento, haberlos engañado… tratar de matar a tu novio, pero debes entender que ahora él no es el mismo-
Paula-porque llamas, ¿encontraste una forma de ayudarlo?-
Paulina-no mi amor, me temo que la única forma que puede Joel quitarse la maldición es pasándosela a un hijo, y antes debe morir para eso… pero puedo ayudarle… podemos deshacernos de Frederick juntos… si están dispuestos a confiar en mi… juntos sé que podemos, tengo algo que puede servir-
Paula me miro, con sorpresa, yo me encogí de hombros.
Paula- la escuchamos-
Paulina- puedo lanzar sobre Frederick un amarre-
Paula- eso no es un hechizo de amor, no necesitamos que se enamore, lo queremos muerto-
Paulina- no mi amor, es algo más fuerte, le quitare su fuerza, lo someteré, mientras este así, ustedes pueden encargarse de enviarlo al infierno donde debe estar-
Paula le pidió un momento para pensarlo, le devolveríamos la llamada, estaba muy preocupada porque nos demoráramos en responder pues según nos dijo, esa noche era luna llena, el momento preciso para hacerlo, de esa manera el hechizo tendría más fuerza.
-¿Qué opinas?-
Pregunto paula.
-demasiado bueno para ser verdad… no sé, podría ser una oportunidad de dejar de preocuparnos por ese nazi loco-
Ella se acercó a mí y me abrazo.
-tengo que confesarte, que tengo miedo, mucho, pero si esto puede servir deberíamos tratar, ¿Qué hacemos?-
Suspire y le dije que si con la cabeza, ella sonrió y de inmediato le marco el número de paulina, esta contesto casi de inmediato.
-ok, haremos el hechizo, pero tengo una condición, note acercaras a Joel… ahora dime, ¿qué tenemos que hacer?-

#17

La noche llego más rápido de lo que todos queríamos, paula se había encontrado con paulina en su casa, yo estaba con David en el auto, paulina desde el comienzo sabia de la guarida de Frederick y no había dicho nada hasta ahora, cada minuto confió menos en ella. Paula en su afán por encontrar una solución pensaba diferente.
Debimos estar una o tal vez dos horas esperando, David incluso había dormido un rato, algo que yo no podría hacer.
El plan era sencillo, en teoría claro, lo localizábamos, el hechizo que paulina realizaría dejaría a Frederick indefenso, lo que nos ayudaría para llevarlo a un sitio seguro, y acabar con esto una vez por todas.
-ya son las 9 en punto-
Menciona David en medio de bostezos.
-sí, lo se llamare a paula, no sé nada de ella-
Le marco y poco después me contesta.
Paula-hola estaba por llamarte, Frederick se encuentra en el cementerio, en una antigua capilla, encontraras una pero es la nueva, está en el fondo del cementerio, ahí se esconde… por favor tengan mucho cuidado-
Suspiro y me demoro en contestar.
-no te preocupes, no nos haremos los héroes, yo ya comprobé lo fuerte que es-
Paula- sí, paulina dice que en cuanto comience el amarre, como lo llama, este tipo no podrá hacerles daño, pero debes acercarte solo cuando esto pase, no antes-
-me gustaría estar contigo… en cuanto lo tengamos te llamo de nuevo-
Paula- estoy pendiente, sobra decir que este tipo es muy peligroso tengan mucho cuidado, recuerda hacer la cruz de sal, pero que la haga David, no vayas a hacerla tú, ok-
-está bien no te preocupes, bueno nos pondremos en posición… te amo-
Paula- y yo a ti-
Cuelgo el teléfono y le digo a David a donde vamos, a los dos nos atrae mucho la idea de visitar un cementerio, donde una criatura de 90 años nos espera.
El cementerio es muy viejo, algunas de las paredes están casi en el suelo y nadie se ha preocupado por arreglarlas, así que entrar no será un problema, dejamos el auto en uno de los costados, donde podemos ver una grieta muy grande que será nuestra entrada, en el interior está en mejor estado, sobre todo las tumbas, con sus lapidas y cruces, con flores y arreglos, el pasto podado, y en general todo muy limpio, pero el ambiente es pesado y frio, hay muy poca luz, dando un aspecto tenebroso.
La capilla nueva esta justo al lado de la entrada, la que buscamos está mucho más atrás, hay que atravesar las tumbas, y la encontramos en medio de dos viejos árboles, que empiezan a quedarse sin hojas, igual que en otoño. Todo está en silencio la puerta es gruesa y de madera, podemos ver que se encuentra abierta, le faltan algunos pedazos, pero se mantiene firme.
-espérame aquí-
Le dijo a David, pero él dice que no con su cabeza.
-no entraras solo ahí, necesitas un guarda espaldas-
Me dice seguro, sacando de su bolsillo un revolver.
-¿de dónde sacaste eso?-
Él sonríe, mientras lo mueve en su mano.
-me lo dio paula, sabes que ella es la traficante de armas del grupo-
reímos, haciendo bromas del asunto, quedamos serios de golpe al escuchar a alguien a nuestra espalda.
-¿Qué hacen aquí?-
Es un muchacho no mayor que nosotros, tiene puesto un overol azul, muy sucio de tierra.
-queríamos ver la tumba de mi papa, no podíamos esperar a mañana-
El hombre empuña una pala en sus manos, me mira fijamente.
-la tumba de tu papa no, si sabes que las tumbas están del otro lado-
Menciono señalando con su cabeza, David me guiña un ojo y saca un billete de su bolsillo.
-en serio vas a sobornarlo con $5000 pesos-
David se encoje de hombros, y yo me acerco al tipo, que se pone en posición amenazante, “lamento esto” antes de que pueda hacer algo lo golpeo en el rostro y cae al suelo inconsciente.
-eso parece funcionar bien-
Menciona David con cara de sorpresa.
-ok te quedas detrás de mí-
David dice que si con su cabeza, ponemos al muchacho lejos, nos disponemos a entrar, el interior es bastante amplio, quedan algunas bancas, un pequeño atril, que empieza a deteriorarse, hace más frio que afuera, o tal vez solo estoy nervioso en el fondo veo otras habitaciones decido ir a investigar, le digo a David que me espere, él dice que si empuñando su revólver y lo noto bastante nervioso, fue una locura dejarlo venir conmigo.
Son tres habitaciones, todas las puertas están seguidas, igual que en un hotel, decido comenzar con la última, que está entre abierta, la empujo, solo veo algo sacos, con cemento en el interior, está muy sucio, mucho polvo, la siguiente esta serrada, pero me basta con un empujón para abrirla, está muy limpia en una de las esquinas hay un par de colchonetas una muy cerca de la otra, ¿Por qué dos? Me parece curioso.
Sobre unas cajas reposa un moral, negro de líneas rojas, está abierto, en su interior puedo ver que pertenece a una mujer, por la ropa interior, algunos productos de aseo, en uno de los bolsillos, encuentro una cadena delgada de la que cuelga un pequeño violín, la reconozco de inmediato, pertenecía a Sara, su mama se la regalo después de una presentación que hiso en el colegio, era buena tocando el violín, no la escucharemos nunca más. Guardo la cadena en mi bolsillo y salgo de ahí, y me encuentro a Frederick, pero el problema que tiene a David por el cuello el que rodea con sus garras, veo sus ojos rojos brillando en la poca luz.
-muchachos si me hubieran avisado que venían habría comprado un vino o algo-
Menciona sonriendo y puedo ver sus colmillos.
-suéltalo, arréglalo conmigo, deja que se valla-
Él dice que no con la cabeza.
-ese amor por estos seres, es lo que te hace débil, debiste aceptar mi oferta, somos más…-
-¿la raza superior?, ya viste lo le paso al último que pensaba así-
Lo interrumpo sonriendo, el me mira fijamente.
-por favor tu visión no puede ser tan limitada, nacimos para esto, estos seres no son más que nuestro sustento, nada más… pero es muy tarde, después de matar a tu amiguito, veras como me como su corazón, después voy a acabar contigo-
Frederick golpea David en la cabeza y cae sin sentido al suelo, se agazapa a su lado, cuando lo veo retorcerse y tomar su cabeza, el hechizo ha empezado y está surtiendo efecto, lo veo levantar sus garras amenazante apuntando al pecho de David, corro hasta donde están los dos, golpeo a Frederick con mi pie en el rostro cae hacia atrás, en el suelo sigue agarrando su cabeza con sus manos, y se queja de dolor, lo que encuentro debo reconocer muy satisfactorio.
Me coloco sobre él y comienzo a golpearlo con todas mis fuerzas, pero este tipo sigue consiente, cada vez lo golpeo más fuerte, y no funciona, me veo a mi mismo pateándolo en la cabeza, y el sigue retorciéndose en el suelo, no me doy cuenta cuando saca una navaja y clava la hoja en mi pierna, caigo la suelo por el dolor, él se pone sobre mí y clava la hoja en mi pecho, un par de veces, logro tomar su muñeca y noto que no tiene toda su fuerza como antes, le quito la navaja de su manos, y sin dudar la clavo en su garganta, el cae a un lado.
Me siento, estoy cubierto de sangre, veo a David que empieza a moverse, trato de preguntarle como esta, pero un golpe me hace caer hacia atrás, veo a Frederick, con su rostro desfigurado por la ira, me toma por el cuello y empieza apretar, no puedo quitármelo de encima, su sangre me cae en el rostro, lo escucho murmurar, pero no le entiendo, de seguro está insultándome, sería la primera vez que me insultan en alemán.
Mi vista comenzaba a verse borrosa, cuando un fuerte ruido de un disparo, me sorprende, en la frente Frederick tiene un pequeño agujero del que sale un hilito de sangre, sus ojos se ponen blancos y deja caer todo su peso sobre mí.
-que buen disparo-
Le digo a David mientras hecho el cuerpo del alemán a un lado.
-no tan bueno le apunte al pecho-
David esta boca abajo y no se mueve, me le acerco, giro su cuerpo apoyando su cabeza en mi muslo, su cabeza está sangrando.
-estuvo buena la pelea no, lo hiciste sudar-
Él sonríe y hace una mueca de dolor.
-no me hagas reír que me duele-
Lo ayudo a levantarse, acomodándolo en una de las bancas que han sobrevivido al paso del tiempo, David no es capaz de permanecer sentado, así que me pide que lo ayude a acostarse, se queda ahí con los ojos cerrados.
Frederick sigue muerto, bueno o eso parece pero debo encargarme del antes que despierte.
Lo cargo sobre mi hombro y decido llevarlo al sitio donde dormía, ya es un lugar conocido para él, además no tiene ventas lo que lo hace el lugar indicado para encerarlo.
Lo dejo caer sobre el suelo, queda boca arriba, ahora solo falta traer el combustible y acabar con esto.
Al salir tomo mi teléfono y llamo a paula, David permanece acostado y no se mueve.
-hola… estamos bien, David recibió un par de golpes pero estará bien, me dispongo a bañarlo en combustible, ¿Cómo están las cosas por allá?-
Paula- estaba preocupada, que bueno que todo salió bien… paulina debe mantenerse en el hechizo, si lo abandona Frederick volverá a ser el mismo, no podrán controlarlo, no pierdan tiempo has lo que debes hacer, mucho cuidado-
Suspiro y me despido de ella. Tomo el bidón de gasolina, entro sin perder tiempo, cuando paso cerca del él, le pregunto a David como esta, solo levanta su mano mostrándome el pulgar arriba.
Frederick, lo escucho hablando, pero no le entiendo lo hace en alemán, a un está en el suelo, tiene el teléfono en su oído, dejo caer el bidón la suelo y corro a quitárselo, el intenta resistirse pero está muy débil a un, sin mayor esfuerzo le arrebató el aparato de las manos, el agarra mi pierna pero lo pateo en el pecho y me suelta.
Ya ha colgado, En la pantalla puedo ver un nombre “Dasha”.
-¿Quién es Dasha?-
El ríe desde el suelo.
-esto que siento, solo hay alguien aquí que puede hacerlo, paulina nadie más-
Parece que son viejos conocidos, pero me interesa más saber con quién hablaba.
-¿Quién es Dasha?-
-pensabas que estaba solo… eres más inocente de lo que creía-
Dijo en tono burlón a un retorciéndose en el suelo, me giro tomo el bidón, y comienzo a mojarlo con el líquido.

Hace más de 3 años

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#18

-esto acabara pronto, en cuanto me recupere, voy a arrancarte la cabeza… como lo voy a disfrutar-
Mi corazón se detuvo por un momento.
-¿Dasha es como tú, es como nosotros?-
El solo dice que si con la cabeza.
-en cualquier momento, tendrá el corazón de paulina en sus manos… solo me molesta no poder matarla yo mismo-
Hago un camino de gasolina hasta la puerta, saco de la mochila el frasco que contiene la sal, dudo un momento, pero no tengo opción, David no está como para parase, lo abro y hago la primera línea, estoy muy nervioso, mis manos tiemblan, no puedo esperar más en cuanto trazo la otra línea, siento como si golpearan en el pecho con un gran mazo, caigo hacia atrás todo me da vueltas.
No sé cuánto tiempo estoy así, a un me siento mareado, apenas si puedo sentarme, tomo mi teléfono, debo advertirle a paula todos en esa casa están en peligro, no puedo enfocar bien los números en la pantalla del teléfono, pero logro marcarle, tarda un poco pero me contesta.
-paula, paula… debes salir de ahí, Frederick tiene una socia se dirigí hacia ti, corre-
Paula-¿Qué, quién es?-
-no lo sé solo sal de ahí, es muy peligroso que estés en esa casa-
La comunicación se corta, escucho a Frederick reír.
-paula esta con paulina, que mal, parece que Dasha matara a las dos hermanas-
-que, tú no mataste a Sara-
Digo con sorpresa.
-no idiota, yo llegue después todo fue idea de Dasha… su apetito es voraz, ni te imaginas, se supone que lo haríamos juntos, pero no se aguantó… otra cosa, por alguna razón las mujeres de nuestra especia son más fuerte, nadie podrá detenerla, pobre paula, espero que te hayas despedido-
Intento levantarme pero me es imposible, desde el suelo logro sacar el encendedor, y lo lanzo a interior de la habitación, la gasolina explota iluminando todo el sitio, escucho a Frederick gritar…

Hace más de 3 años

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Oasis
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

Boom!

Nacho_Saavedra
Rango6 Nivel 29
hace más de 2 años

Muy buena la historia. El nivel y la tensión siguen creciendo a cada paso.


#19

PAULA…
Apenas si puedo creerlo el teléfono se corta, Joel dijo “se dirige hacia ti” estaba parada en el frente de la casa, de inmediato entro en ella, llevo mi pistola en mi mano, reviso el cargador, ya es la tercera vez que lo hago. Recorro el largo corredor hasta donde Paulina se encuentra encerrada en uno de los cuartos, la puerta está custodiada por dos de sus hijos.
-debo hablar con tu mama, no estamos seguros aquí… -
El tipo solo decía que no con su cabeza.
-si no me dejas entrar ve tú a hablar con ella, pero debemos irnos de aquí-
El tipo arruga la cara y entro en el cuarto, el otro luce muy nervioso, me acerco a una de ventanas, que tiene una cortina de flores rojas, la corro un poco, para poder ver. La calle esta desierta, ni siquiera puedo escuchar nada, ni viento, autos, nada.
La puerta principal, es abierta de un violento golpe, haciendo un gran estruendo al estrellarse con la pared, dejando ver una figura, pero trae una sudadera negra y la capucha sobre su cabeza, el tipo al lado de la puerta, corre en su dirección, en un extraño ataque de ira, que termina cuando las garras de la extraña se clavan en su pecho, arrancando su corazón de cuajo.
Apunto mi arma en dirección de la recién llegada, que se encuentra agazapada, igual de un animal, está comiendo el corazón, con mucho gusto y satisfacción, incluso la escucho reír.
-no está mal, algo duro, pero no está nada mal… el tuyo debe saber mucho mejor no paula-
Dice limpiando sus manos sobre la camisa del tipo que está muerto a su lado.
-un arma sirve solo si la sabes usar-
Asegura con un marcado acento ruso. Que Frederick fuera alemán nos confundió, milena no estaba equivocada, no lo escucho a él, escucho a esta mujer.
-¿Qué haces aquí? ¿Qué es lo que quieres?-
La veo incorporarse y se quita la capucha de la cabeza, dejando ver su cabello de un tono rojizo, sus ojos son grandes y de un azul claro, sonríe dejándome ver sus horribles colmillos, y sus ojos cambian a un rojo brillante.
-debo matar a paulina, después tu y yo nos conoceremos… mírate eres igual a tu hermana, un poco más alta, pero el parecido es increíble, hueles igual que ella…-
Menciona mientras olfatea el aire, con sus ojos cerrados.
Le disparo justo en el hombro, hace una mueca de dolor y comienza a acercárseme, le disparo de nuevo ahora en el pecho, apoya sus manos en sus rodillas un segundo y se endereza sonriendo, me dice que no con la cabeza, le disparó dos veces más pero el resultado es el mismo.
-linda solo desperdicias balas-
Me dice en tono burlón. En un momento corre tan rápido que mi tiro falla, me patea en un costado justo sobre mi brazo izquierdo, caigo al suelo adolorida y sin aire, siento como sus garras se aferran a mi cuello y me levanta del suelo.
-como quisiera matarte en este momento, que ganas tengo de probar tu corazón, debe ser tan delicioso como el de tu hermana… Sara ¿cierto? Así se llamaba-
Me dice mientras pasa su nariz por mi rostro, incluso sus labios pasan a centímetros de los míos, puedo sentir el olor a sangre fresca, me revuelve el estómago, me duele mi brazo izquierdo creo que me lo ha fracturado. Ella sigue olfateándome igual que un animal, se da cuanta tarde cuando pongo el cañón del arma en su cien y aprieto el gatillo, estando tan cerca el estallido me aturde. La veo con sus ojos desorbitados retroceder torpemente y caer al suelo pesadamente, yo caigo hacia atrás y mi cabeza golpea la pared, quedo aturdida unos segundos.
Cuando reacciono ella sigue tendida en el suelo, pero comienza a mover sus pies, esta reaccionando, busco mi arma y esta no lejos la tomo, y le punto de nuevo buscando su rostro, ahí está justo cuando abre los ojos, apretó el gatillo y nada mi arma esta vacía, mi pistola es un modelo para mujer, pero solo tiene seis balas que mal, mi cargador extra está en mi mochila, que está muy lejos ahora, me toma por mi brazo ahogo un grito, el dolor es intenso, de nuevo me toma por el cuello, puedo ver como el agujero en su cabeza se va cerrando hasta desaparecer.
-maldita zorra eso dolió, como voy a disfrutar matándote-
Su puño se estrella contra mi rostro dejándome fuera de combate…

Hace más de 3 años

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#20

Del cuerpo de Frederick solo quedo una figura humana, completamente quemada, de la que no se puede reconocer ningún rasgo.
A penas puedo levantarme del suelo, poco a poco recupero mis fuerzas, paula tenía razón yo no puedo hacer las cruces de sal.
En la habitación, las mochilas y las colchonetas a un están encendidas, el olor a carne quemada es fuerte, es muy molesto para mi olfato.
David ha logrado levantarse y se acerca lentamente, yo estoy sentado en el suelo, con mi espalda apoyada en la pared.
-todo termino por fin-
Le digo que si con la cabeza.
-paula está en peligro debemos irnos ya mismo-
Rápidamente recogemos todas nuestras cosas y salimos de ahí. Tengo que salir al paso de David, lo que a veces no es fácil, salgo y abro la puerta para él pueda salir, tomándome por sorpresa una pala se estrella contra mi rostro, haciendo que caiga de nuevo al interior.
Cuando reacciono veo al chico que había golpeado antes, se ve muy enojado y de un empujón lanza al pobre David al suelo, lo que realmente me molesta, ágilmente me levanto y lo enfrento, intenta golpearme de nuevo con su pala pero esta vez la detengo con mi mano, lo empujo con mi mano abierta haciendo que caiga sentado al suelo, me pongo sobre lo golpeo un par de veces, levanto mis garras en alto, solo quiero separar su cabeza de su cuerpo, en ese momento la ira me domina, “Joel” es David, hace que reaccione. Lo tomo por el overol haciendo que quede muy cerca de mi rostro “no debiste tocar a mi amigo” le digo antes de golpearlo en el rostro un par de veces y de nuevo queda inconsciente.
Ayudo a David a levantarse y salimos de ahí de inmediato, hemos tardado mucho, y la casa de paulina no está cerca.
El camino se hace interminable, por fin estamos en la calle de la casa de paulina, David estuvo sujetando su asiento, creo que lo asuste con mi forma de conducir.
Me detengo enfrente de la puerta y corro al interior, lo hago muy rápido y llamando a paula, pero nadie responde, reviso varias habitaciones, junto a una de ellas encuentro unos casquillos vacíos, son del arma de paula, pero ella no está por ninguna parte, cerca hay un pequeño charco de sangre, para mi desgracia reconozco el olor, es de paula.
Paulina y sus hijos están muertos en el interior de una de las habitaciones, destripados de manera salvaje, a todos les falta el corazón.
Caigo de rodillas, junto a la sangre de paula, estoy rogando porque a un esté viva, no lloraba desde el día que murió mi padre, ahora no puedo evitarlo.
Estaba sentado en el suelo, abrazando mis pierna, con mi cabeza apoyada en mis rodillas cuando lo escucho gritar, por dios es David. Salgo de la casa tan solo para encontrar a mi amigo en el suelo, no se mueve, no reacciona, tiene marcas de garras en su pecho, puedo escuchar su corazón latiendo muy lentamente hasta que se detiene, no puedo hacer nada.
De la nada aparece, me patea tan fuerte que caigo lejos del cuerpo de David, me deja sin aire, cuando logro reaccionar la veo metiendo su mano en el pecho de David, y me muestra su corazón en su mano sonriendo.
-no te importa que me lleve esto-
Me dice en tono burlón, me levanto y la ataco, pero con increíble facilidad me deja de nuevo en el suelo.
-DASHA, VOY A MATARTE-
Le digo gritando, ella ríe.
-puedes intentarlo, pero los dos sabemos el resultado-
Me dice mientras camina hacia atrás, sin dejar de mirarme ni de sonreír.
-¿dónde está paula?-
Dasha se encoje de hombros.
- ya veo porque le gustas a paula, no estas nada mal-
Me pongo de rodillas, y me incorporo.
-Dime donde está, y te dejare ir-
Ella ríe de manera exagerada.
-no estás en posición de hacer amenazas… paula puede estar muerta o no… solo yo lo sé-
Pensé en echarle en cara que yo había matado a Frederick, pero era mejor no provocarla, por lo menos hasta encontrar a paula.
-nos veremos de nuevo, do svidaniya-
Es lo único que dice antes de comenzar a correr muy rápido, sin dudarlo la sigo pero es muy rápida, se pierde de mi vista, y la encuentro de nuevo, se da el lujo de parar esperarme y correr de nuevo, lo que es muy frustrante.
La persigo atreves de los árboles, no sé dónde se dirige pero no me importa, mis ojos rápidamente se acostumbran a la poca luz, una ventaja. La puedo ver cuando salta el arroyo, saltarlo para mí tampoco es problema, la pierdo de vista, y la puedo ver de nuevo ahora corre en otra dirección, llegamos a una pequeña colina la que subimos muy rápido cuando llego a la cima lo noto, llevo un rato sin sentir su olor, si estoy tan cerca eso no es posible, ahora la alcanzo a ver abajo como llego ahí y lo entiendo, no sé como pero se las arregló para que siguiera un espejismo, como un holograma de ella misma, la muy maldita me hizo correr en dirección contraria, ya debe estar muy lejos de aquí.

Hace más de 3 años

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Oasis
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

Inteligente de la chica


#21

PAULA…
Me duele la cabeza, mi espalda, mis pies, pero sobre todo mi brazo izquierdo que está roto. Me encuentro tendida en el suelo, estoy bajo un frondoso árbol, cuyas ramas se mueven por la brisa, con algo de dificultad logro sentarme, no traigo mi chaqueta ni mi blusa, solo me dejo el Brasier, por lo menos es nuevo, a un traigo mis jeans, me ha quitado mis zapatos, hasta mi correa.
Me pongo de pie, el dolor en mi brazo es bastante fuerte, trato de moverlo lo menos posible, siento que me deja sin aliento, siento el pasto en mis plantas de mis pies no es tan desagradable.
Reviso a mí alrededor pero no encuentro mis cosas, y comienzo sentir frio, trato de saber la hora, pero sorpresa también se llevó mi reloj.
-por fin despertaste, me estaba comenzando a impacientar-
Es la voz de la mujer rusa, retumba en mi cabeza de manera muy molesta.
Comienzo caminar, pero hay muy poca luz no distingo, me apoyo en el tronco del árbol, debo salir de ahí, lo más rápido que pueda, tenía mis ojos cerrados cuando la escuche, una voz conocida, pero no puede ser, era Sara.
-paula, ¿eres tú? No sabes las ganas que tenía de verte-
Siento como mi corazón se agita, solo puedo ver su silueta no lejos en medio de las sombras, comienza acercarse muy lentamente.
-no debes temer nada, soy yo, note hare daño-
Poco a poco la puedo ver, bajo la luz de la luna, es ella, mi hermanita, justo como la recuerdo, me sonríe, la alegría me embriaga, quiero decirle tantas cosas, pero no sé por dónde comenzar, ella me quita el cabello de mi frente, se acerca y me abraza, sentir es fantástico está ahí real, como extrañan sus abrazos.
-mi amor, esta helada, usa mi chaqueta-
Dice mientras se la quita y pone sobre mis hombros, se asombra al ver mi brazo.
-mi amor, mira tú brazo, hay que curarlo, debe dolerte-
-esto no es real, esto no es real, tú no estás aquí-
Me repito una y otra vez, ella sonríe, mirándome con curiosidad.
-no eres real, qué más quisiera, pero no eres real-
Ella me toma el rostro con una de sus manos, aquella caricia es muy agradable.
-de que hablas, soy yo tu hermanita-
Le digo que no con la cabeza.
-Sara, te conozco de toda la vida y nunca me llamaste mi amor, ni otra palabra cariñosa, ese no es tu estilo, además te enterramos, estas muerta… te extrañado de una manera que ni te imaginas, te amo siempre lo he hecho y siempre lo voy hacer-
Me alejo de ella y sierro mis ojos, gruesas lagrimas resbalan por mis mejillas, cuando los abro de nuevo, Sara ya no está, siento que todo da vueltas a mi alrededor, mareándome, me despierto de nuevo pero estoy en una habitación que no reconozco, estoy sobre unos sacos llenos de tierra, estoy desorientada, mi cabeza da vueltas a un estoy mareada, escucho a la rusa riendo está sentada en una vieja mesa, con los pies recogido.
-que me hiciste, ¿te metiste en mi cabeza?-
Ella dice que si con su cabeza sin dejar de reír.
-pero me sorprendes lo rápido que te diste cuenta, tu mente es muy fuerte, era la primera que se despierta tan rápido-
Me levanto con dificultad, a un me da todo vueltas, “maldita” pienso, tengo que apoyarme en un estante, cercano si no hubiese caído, sobre uno de los sacos esta mi mochila, sobre el mismo a un lado es mi pistola, pero esta desarmada, miro a la rusa, que me sigue mirando, pero no se ha movido permanece a un sobre la mesa, he armado esa pistola con los ojos vendados, como mi papa me enseño, pero nunca lo he hecho con una sola mano.
Sin dudar tomo la corredera, y me arrodillo en frente del saco donde se encuentra, mi brazo está a casi sobre el suelo, no debo pensar en el dolor, debo meter el caño, pero con una sola mano no logro acomodarlo, por fin lo acomodo como debe ir pero la corredera se cae de mis muslo, el cañón se sale.
-¿quieres que te de una mano?-
Me dice la rusa en tono burlón, no debo escucharla, que no me desconcentre.
Con sumo cuidado logro acomodar el cañón en la corredera, ahora la barrilla y el resorte, se me sale un par de veces, yo puedo, gruesas gotas de sudor recorren mi frente, caen en mis ojos, tengo que dejar la corredera en el suelo para secarme la frente, logro acomodar el resorte, solo falta poner la corredera en el cuerpo del arma y listo, cuando logro acomodarla se me cae de la mano y el resorte se sale , por dios, debo comenzar de nuevo, la rusa no se ha movido, me está esperando. Por fin el arma esta lista la pongo sobre mi muslo mientras saco el cargador extra de mi mochila, lo encuentra sin problema, logro ponerlo lo escucho asegurarse, ahora solo queda cargarla, meterle una bala a la rusa en su cabeza y aprovechar para salir de ahí antes de que despierte.
Usando la costura mi jeans logro cargar mi arma, esta lista, le apunto a la cabeza, solo en ese momento se baja de la mesa y se queda parada con los brazos abiertos, sonriendo.
-vete al diablo-
Le digo aprieto el gatillo, pero pasa nada, de nuevo con la costura del jeans la cargo de nuevo veo salir la bala que no se disparó, le apunto de nuevo y no pasa nada, y lo entiendo.
-maldita le quitaste el percutor-
Ella continua riendo apoyada en sus rodillas, no para de burlarse y señalarme.
-debiste ver tu cara cuando viste la pistola, como si encontraras la única cosa que podía salvarte, saldré de aquí de inmediato, niña ingenua, no puedes lastimarme con esa arma, pero duele bastante-
Detrás mío ahí una puerta, dejo caer el arma al suelo ahora no es más que un pisapapeles, de mi mochila saca el frasco con la sal, la sonrisa de la rusa se borra cuando me ve haciendo una cruz de sal justo entre las dos. La puerta está abierta, la abro y me giro la veo furiosa parada en donde la sal le permite, le digo adiós con mi mano y le guiño un ojos antes de salir…

Hace más de 3 años

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rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

muchas gracias


#22

Había notado desde el comienzo a aquel tipo, de comportamiento errático, nervioso, de seguro drogado. Permanecía en esa oscura esquina, en espera de su víctima, la que había aparecido poco después, una chica joven, con varios libros en sus manos, un par de bolsos, su rostro reflejaba el cansancio. De seguro alguna estudiante de psicología o derecho.
Ese tipo la sorprende y arrastras la lleva a un oscuro callejón, ¿pensara robar sus libros? Dudo que aquel tipo sepa leer.
Sin ninguna prisa me acerco al callejón, no hay nadie alrededor, puedo ver al fondo a el agresor y su víctima, en mi camino encuentro uno de los bolsos de la chica, lo levanto y limpio la tierra lo mejor que puedo, el tipo le arrebata las pocas cosas de valor que la chica lleva consigo, los libros están en mi camino los recojo también. La chica me ve y empieza a pedirme ayuda yo le sonrió y le guiño un ojo, el tipo estrella a la chica contra una de las paredes, y me mira en actitud amenazante.
-lárgate de aquí, no te metas por tu bien-
No puedo evitar sonreír aquel tipo ríe también.
-sabes me sorprende lo valiente que eres, atacando mujeres indefensas, hagamos algo, porque no intentas atacarme a mí, ¿Qué dices?-
El tipo agarra la chica poniéndola entre el y yo, abrazándola, pasando sus manos por sus caderas, su estómago, su busto, eso me deja asqueado.
-es tu vida muchachito, tu y yo con conoceremos mejor en un minuto-
Le dice al oído, para después lanzar a la chica un lado, esta cae al suelo boca abajo.
El tipo toma una vieja pero grande navaja, se acerca a mi asegurándose que la vea mientras la mueve en su mano, yo sin dejar de sonreír, abro mis brazos a los lados, el tipo sonríe “estás loco” me dice, la chica desde el suelo, me grita que me defienda o que corra y pida ayuda, la miro le hago una seña no tiene que preocuparse por mí, el tipo clava la hoja de la navaja por completo en mi estómago, con cierta satisfacción en su rostro, duele y bastante, pero el dolor desaparece rápido, me incorporo el tipo mueve la navaja, tratando de lastimarme pero esa oportunidad ya paso, le tomo la mano y saco la hoja, puedo ver la mueca de dolor del tipo.
-en otras circunstancias no haría esto, pero tú me harás un favor grande, ayudándome a salvar a mi novia-
Puedo ver el desconcierto y confusión en su rostro. Lo golpeo asegurándome de romper su cuello, está muerto antes de caer al suelo.
La chica corre a mi lado y me toma por mi brazo, ya puedo sentir como mis ojos cambian, siento mis colmillos salir, tengo que girar mi rostro a un lado no quiero que me vea así.
-gracias… si no apareces… no sé qué hubiera sido de mí-
Ella intenta verme el rostro pero con mi antebrazo se lo impido.
-no te preocupes, vete a casa, la calle no es segura-
Le digo a un esquivando sus ojos.
-solo quiero agradecerte lo que hiciste por mí-
Digo que no con la cabeza, “no es necesario” le digo sin mirarla, respiro hondo para calmarme y poder mirarla sin asustarla, la chica se aleja lentamente por el callejón, se gira un momento.
-de verdad gracias…me llamo july-
-no fue nada, yo soy Joel-
Ella sonríe y dice adiós con la mano, que a un le tiembla.
-july, si de verdad quieres agradecerme… ahí algo que puedes hacer por mí-
Ella me mira con curiosidad.
Estoy sentado en los escalones no lejos de la iglesia, july está tardando demasiado y empiezo a desesperarme, sus libros y demás cosas están a un lado mío, son libros de sicología, como lo pensaba.
Poco después la veo volver viene trotando y sonríe al mismo tiempo, llega a mi lado bastante agitada y me entrega una botella de plástico, no deja sonreír.
-¿Qué pasa porque sonríes?-
Ella me pide que la espere mientras recupera el aliento.
-no es nada, solo que no todos los días me meto a una iglesia para robar agua bendita, para un desconocido-
Sin poder evitarlo los dos reímos, me despido de mi nueva amiga, cuando me pregunto qué haría con el agua no supe decirle, solo mencione que ayudaría a alguien importante para mí.
Regreso al callejón donde el cuerpo del tipo me espera, no tiene caso dar más vueltas, dasha es más fuerte que yo, necesito energía extra, solo un corazón fresco me la dará, así que sin más me pongo en la tarea.
Hago una pequeña parada en la gasolinera donde consigo el combustible, cerca hay una tienda, decido ir por algo de sal, y otras cosas, un par de encendedores.
-señorita, ¿Dónde tiene el azúcar?-
La chica me señala a un estante en la esquina.
Seguir el olor de paula fue más sencillo de lo que pensaba, me lleva a una antigua casa grande, como una finca, está abandonada hace mucho, no veo luces ni nada, a un lado puedo ver estacionada una camioneta gris, debe ser de dasha, están aquí. Encontrarlas fue muy fácil, dasha no cubrió su rastro, así que no difícil adivinar que esta esperándome.

Hace más de 3 años

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#23

No puedo entrar en la casa por la puerta principal, hay una cruz de sal que me lo impide, debió ser paula encerrando a dasha.
Logro colarme en el interior por una ventana lateral, hay muy poca luz pero mis ojos no tienen problema con eso.
Reviso las habitaciones una a una sin encontrar nada, logro llegar a la sala que es muy grande y esta despejada.
Sobre el suelo veo un rastro de sangre, no tengo que acercarme para saber que es de paula. El rastro lleva a la cocina que esta aun lado de la casa, es muy amplia con una isla en el centro donde a un quedan un par de platos y ollas muy sucias, unos cubiertos.
Las gotas llevan a una puerta que apenas si se ve cuando la empujo, se trata de un sótano, las escaleras son derechas llevan donde una tenue luz ilumina lo que parecen sacos y cajas.
Al llegar abajo lo primero que veo me alegra y me preocupa al mismo tiempo, sobre uno de los sacos esta la mochila de paula, su pistola esta sobre el suelo.
Hay un par de corredores al fondo, me dispongo entrar pero una nueva cruz de sal me detiene.
-paula, estas aquí-
Casi de inmediato la escuchó contestarme.
-Joel, aquí-
Aparece, sosteniendo su brazo luce un poco pálida su frente mojada por el sudor.
Se acerca y la abrazo ella apoya su cuerpo contra el mío.
-como estas ¿Qué le paso a tu brazo?-
-esa rusa, ella lo fracturo… duele mucho-
A mi espalda la escuchamos.
-“esa rusa” eso podría considerarse xenofobia-
Me giro asegurándome que paula quede a mi espalda, hay esta, tan linda y malvada al mismo tiempo.
-no es hermoso el amor… ustedes son tan dulces, que me pudren los dientes-
-esto lo arreglamos tu y yo, deja ir a paula-
Le digo en tono seguro, ella dice que no con su cabeza.
-yo no la metí en esto, eso lo hiciste tú, ella no va a ninguna parte-
Asegura pasando su lengua por sus labios.
-tu noviecito nazi… yo fui el que lo mate, lo cubrí con gasolina y le prendí fuego, no paula fui yo-
El rostro de dasha cambio reflejando su rabia.
-él era mucho más que un noviecito, eso nunca lo entenderás, lo que creen tener ustedes no es más que un capricho, cosa de niños… no sabes lo que es entregarte a alguien por completo, que nada más importe que esa persona… pensaba matar a paula rápido pero ahora no, sufrirá lentamente, tan lento que tendrá tiempo de ver cómo me como su corazón antes de morir-
Asegura con los dientes apretados por el odio, una par de gruesas lágrimas ruedan por sus mejillas. Me toma por sorpresa se mueve tan rápido que apenas si lo noto, me golpea en el rostro dejándome mareado sobre el suelo. Escuchar a paula gritar me hace reaccionar veo a dasha con una mano en su cuello y con la otra apretar su antebrazo lastimado, la veo sonreír, disfrutando el dolor que le causa a paula. Saco de mi bolsillo una jeringa que he preparado me lanzo sobre ella, pero dasha detiene mi mano con suma facilidad, “déjame adivinad agua bendita, buen intento” me dice en tono burlón, gira mi mano obligándome a inyectarme el líquido en mi cuello.
-debiste prever que esto no funcionaria, tener un plan b eres muy inocente-
Quedo de rodillas en frente de ella sigue burlándose, permanezco con mi cabeza agachada, con mi otra mano, clavo otra jeringa en su muslo por completo.
-de hecho lo hice la primera tenia agua normal solo era para distraerte-
Dasha cae hacia delante apoyando sus manos en el suelo, luce como si no pudiese respirar, me incorporo y la pateo en el costado ella cae de lado.
-nunca me imaginé golpeando una vieja, pero tú te lo buscaste-
Me pongo sobre ella le tomo el cuello con una mano y comienzo a golpearla con la otra, la desgraciada, solo se ríe después de cada golpe. Me levanto su brazo derecho esta estirado con mi pie lo piso escucho como su hueso se rompe, ella lanza un alarido que me llena de satisfacción tengo que reconocer.
-eso fue por paula-
Cargo a paula y salimos de ahí, llegamos rápidamente arriba, debo ponerla a salvo afuera volver y prenderle fuego a dasha acabar con esto de una vez por todas, escucho algo a nuestra espalda, cuando giro la rusa se estrella con nosotros haciendo que caigamos al suelo, desaparece.
-¿estás bien?-
Paula dice que si con su cabeza.
-cómo puede moverse así, tú estuviste horas mal por el agua bendita-
-es más fuerte de lo que pensábamos-
Aseguro preocupado, llevo a paula hasta la puerta le pido que se valla pero no quiere, insiste en permanecer conmigo, debo aceptar a regañadientes pero le pido que lo haga afuera, escondida me dice que sí. Paula sale cerrando la puerta tras de sí, me giro debo buscar a dasha, está debilitada lo que debo aprovechar, pero también me demostró que no debo confiarme.

Hace más de 3 años

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#24

La acorralo en uno de los cuartos, intercambiamos golpes, aun es más fuerte, pero si está un poco afectada. La tomo por la solapa de la chaqueta, la estrello sin descanso contra una de las paredes una y otras vez, parece que ha perdido el sentido y me detengo, pero no es más que un engaño, una de sus garras se clava a centímetros de mi ojo derecho, obligándome a soltarla, sus otras garras se clavan en mi pecho justo sobre mi corazón, puedo sentirlas como se clavan cada vez más, el dolor es intenso casi que insoportable, tomo su muñeca para impedir que las clave más, veo sus ojos rojos brillando de odio, mis piernas están perdiendo fuerza, puedo sentir como comienzan a ceder, en cualquier segundo estaré en el suelo indefenso a su merced, la tomo por la nuca con mi mano libre y la acerco a mi sin dudar clavo mis colmillos en su cuello, arrancando un gran pedazo, su sangre salpica mi rostro tengo que cerrar mis ojos.
Se desliza por la pared, haciendo ruido como si se ahogara, me limpio la sangre de mi rostro, pues no me deja ver, ahí está, con las mano en su garganta, con sus ojos de par en par. he tragado algo de su sangre que es amarga, como si estuviera vieja, su sabor no es agradable, incluso siento arcadas.
Subestimo su estado, se mueve tan rápido que apenas si puedo reaccionar, toma del suelo una pedazo de madera, y lo lanza justo a mi pecho, haciendo que retroceda varios pasos y caiga la suelo boca arriba.
-maldita eso dolió, pero no soy un vampiro una estaca de madera no me matara-
Ella ríe, puedo ver como su herida empieza cerrarse.
-muchachito, los vampiros no los matas con una estaca, eso solo es en las películas-
-que dices bruja, ¿los vampiros existen?-
Ella dice que si con su cabeza.
-Frederick pertenecía a una unidad nazi durante la guerra, quien crees que mato a sus compañeros-
Tomo la estaca que acaba de arrojarme y lanzo cerca de ella.
-un vampiro los mato, son tan fuertes como nosotros-
Ella hace un gesto de burla.
-como nosotros, apenas eres un mocoso… idiota algunos vampiros son más fuertes que un wendigo, y fue una vampira… Frederick apenas pudo escapar… hay cosas en este mundo que ni te imaginas, el mundo sobrenatural es más extenso demasiado para un maldito mocoso como tu… Frederick estaba obsesionado por formar un grupo de nuestra especie, localizo a todos los que pudo, juntos seriamos mas fuerte decía. Tenía información detallada de cada uno, en su libreta. Cuando hablo de pedirte que te unieras, yo le dije que te matáramos, pero él quería darte una oportunidad, que abrieras los ojos, que te dieras cuenta que tú ya no tienes lugar entre los humanos… ¿que pensabas? seguir con la linda y tierna paula, tener hijos, ser felices, comprar un perro… eso no pasa con nosotros, tu lado demoniaco se hará mas fuerte cada día… sin poder evitarlo le abrirás su hermoso pecho y te tragaras su preciado corazón sin poder evitarlo, eso eres Joel, eso somos, monstruos. Paula no está segura a tu lado, ni siquiera en la misma ciudad-
Me levanto solo quiero hacerla callar, acabar con esa risa que me está volviendo loco, me le acerco con la intención de patearle la cabeza pero detiene mi pierna, y me da un puñetazo en mi entre pierna, me deja sin aire, wendigo o no duele bastante.
Intenta escapar pero la sujeto por la pierna y la hago caer, me arrastro sobre ella serpentea tratando de quitarme pero no lo logra, me logro acomodar sobra ella y empiezo a golpearla, con mis puños, mi codos, incluso mi cabeza, tomo un pedazo de metal, con todas mis fuerza lo clavo en su hombro derecho atravesándola y clavándose en el piso de madera, chilla como un animal herido, tomo el extremo que sobra y lo doblo para que no pueda sacarlo.
-espérame aquí zorra, tengo un bidón de gasolina solo para ti, hare una barbacoa contigo como hice con el idiota de tu novio-
Antes de levantarme la golpeo un par de veces, no es necesario pero no puedo evitarlo.
Comienzo a caminar antes de llegar a la puerta la escucho como se ha levantado, cuando me giro esta de pie mirándome con la barrilla en la mano, “meteré esto en tu trasero” me dice, ¡diablos¡ pienso. Salgo corriendo mejor me alejo, la escucho seguirme a pesar que no puede correr muy rápido, me escondo en una de las esquinas, y en cuanto la veo la golpeo y cae al suelo pesadamente.
Me sigue por todas parte la oigo gritar, gruñir igual que un animal, me paro a verla que sepa donde entro, ahí está me sigue, entro en una de las habitaciones que no tiene ventanas, la espero en el interior, ella desde la puerta se lanza contra mí pero sigue de largo estrellándose contra el suelo, la he engañado, aprendí su mismo truco la he hecho seguir una ilusión mía, no es tan difícil como creía. He dejado un montón de sal en la puerta en su carrera ni lo vio, valiéndome de una vara logro formar una cruz, encerándola.
Me paro donde pueda verme, a un lado he dejado el cadáver quemado de Frederick, ya estaba cansado de estar arrastrándolo. Me aseguro que me vea y prendo un encendedor, en ese momento debió notar que el suelo estaba cubierto de gasolina.
-te dije que te reuniría con tu novio…NADIE LASTIMA A PAULA-
Lanzo el encendedor y la veo envolverse en llamas, la manera como grita es aterradora.
Me quedo ahí hasta que deja de moverse.
Ahora debo irme, paula está afuera así que saldré por la puerta trasera, pero quiero verla por última vez, llego a una de las ventanas ella no está lejos, esta sentada contra una de las llantas de la camioneta. Luce hermosa como siempre, siento como mi corazón es oprimido, me duele dejarla, pero Dasha solo tenía razón en una cosa, paula a mi lado no estará segura.
Me doy vuelta, la conozco en algún momento no aguantara y entrara en la casa al encontrar los cuerpos, creerá que el de Frederick es el mío, es mejor así que crea que estoy muerto, lo superara es una chica fuerte.
Adiós mi amor, yo siempre te amé, te amo, y te amare.

Hace más de 3 años

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#25

Paula.
De la vieja casa sale mucho humo, entrar no es problema, la casa no está en llamas como me imaginaba. He podido inmovilizar mi brazo con un par de ramas y una pañoleta. llamo a Joel varias veces pero no contesta, encuentro un pedazo de madera lo tomo a forma de arma, no hay luz el sitio es muy tenebroso, sudo como condenado a muerte, mi respiración se agita mucho, estoy tan nerviosa que me olvidado del dolor de mi brazo.
El cuarto de donde viene el humo esta hasta el fondo, me tardo bastante en llegar. Alcanzo a ver la cruz de sal justo enfrente de la puerta, a un lado esta una vara de madera, me apoyo contra la pared, no soy capaz de mirar el interior, quiero hacerlo pero no puedo, un sentimiento fuerte me lo impide.
Me decido a hacerlo, estoy parada enfrente de la habitación, pero tengo mis ojos cerrados. En el interior aun se puede ver algo de fuego, el olor es horrible, penetrante. Sobre el suelo puedo ver dos cadáveres irreconocibles, pero no es difícil adivinar, uno es Dasha, el otro… es Joel.
Me parece increíble que han pasado tres semanas, solo he hecho dos cosas, llorar mucho, soñar con Joel todas las noches, a veces lo veo parado al lado de mi cama, mirándome, sonriendo. Se volvió costumbre hacer una cruz de sal enfrente de puerta, otra en mi ventana, son las únicas entradas a mi cuarto. Algunas veces no hago la de la ventana, con la idea de que Joel aparezca, para que pueda entrar, yo sé que es una locura, pero me hace sentir bien, lo malo es que Joel nunca aparece. De mi aventura les dije a todos que habíamos sido acosados por una pareja de locos, asesinos en serie, que habían matado a David y a Joel. Mis padres no me interrogaron demasiado, me han dado espacio, a veces mi madre me lleva algo, algun jugo, chocolate caliente, me pregunta como estoy yo solo le sonrió. Mi antebrazo esta sanando, me he fracturado el hueso radio, lo que llevara unos tres meses en sanar, a veces duele bastante, sobre todo cuando hace frio.
En la casa encontré la mochila de Dasha, es de cuero de muy buena marca, pero eso no es lo interesante, si no lo que había dentro, bastante efectivo, incluso dólares, algunos marcos, un arma, con tres proveedores, y lo que más llamó mi atención fue el diario de Frederick. En sus páginas esta detallado la ubicación de otros wendigos, nombres, direcciones, algunos apuntes están en alemán, lentamente los he estado traduciendo. En una de las páginas hay un nombre del que no dice mucho, solo se lee “Reneé Duncan, Bogotá Colombia” no dice más. Había pensado usar esta información para localizar a cada uno de los mencionados, pero todo ha cambiado para mí, así que mi búsqueda de los wendigos tendrá que esperar, una parte de mi está contenta pero la otra no sabe que pensar, he descubierto que estoy embarazada. La maldición del wendigo se pasa de padre a hijo, con la muerte de Joel, de su padre, mi hijo sin haber nacido ya está maldito, se convertirá en un demonio que come corazones humanos, tengo miedo, pero no por mí.
Duermo con una pistola bajo mi almohada, otra en mi cajón de la ropa interior, la tercera en el armario, tengo tanta munición que podría librar una pequeña guerra sin salir de mi cuarto.
Lo he pensado mucho y he decido que es hora de hablar con mis padres, contarles que van a ser abuelos.
lo primero que le diré a mi hijo sera que su padre era un gran hombre, que lo hubiese amado sin importar nada, y que solo se es un monstruo, si te portas como tal.
fin.
trilogía de sangre # 2.
insaciable.

Hace más de 3 años

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Oasis
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

Que buena!!! Por dios me ha... como que me ha impactado el final. Es como que mmmm Es decir se quedo embarazada y Joel se fue y ella cree que esta muerto y ahora su hijo mmmm Dios estoy en shock Muy pero muy buena.

rudaru
Rango11 Nivel 51
hace más de 3 años

muchas gracias por leer.

Nacho_Saavedra
Rango6 Nivel 29
hace más de 2 años

Muy bueno el final. Toda la historia está genial. Llena de ritmo y acción a rebosar. Felicidades.