Cristmyers197
Rango9 Nivel 44 (4044 ptos) | Escritor autopublicado
#1

Me convertiste en una persona completa, cuidaste y curaste mis alas rotas.
Emprendí el vuelo.
FIN ?
Por desgracia aquellos encuentros que ocurrían después de clases, esos besos furtivos robados en alguna esquina de una calle cercana a la mía, no habrían de durar para siempre.
Como todo en mi vida, parecía que el destino se conjugaba para escamotearme la felicidad. Un par de veces conseguí permiso para alguna fiesta, siempre al amparo de una amiga fiel que hacía de pantalla pero que conocía que la finalidad del encuentro era terminar en tus brazos.
Caricias pueriles, casi infantiles; besos castos que lograban que tocase las estrellas. Cuánto te amaba, a tu lado todo era luz. La oscuridad abandonó mi cuarto, los suspiros de cada noche al evocarte eran de amor y no de agonía. Te amé como se ama lo más puro del mundo, me hacías feliz. No lograba convencerme de que tú también lo hacías, que era digna de tu amor.
Más ella atisbó el brillo de mis ojos, espió cada uno de mis movimientos, me vio besarte tras la esquina y decidió que yo era muy joven para tener una relación.

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AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace casi 4 años

¿Quién era ella, la vida, un familiar?
Muchas veces nos arrebatan lo más necesario sin ninguna compasión.

Cristmyers197
Rango9 Nivel 44
hace casi 4 años

@AngelMagat , es una querida amiga, protagonista del relato que participó en el concurso pasado.
Trozos de mi vida esta en mi perfil, con un final feliz para los efectos del concurso.
Este es el final real y quiero contarlo.


#2

Todo aquello podía terminar en locura, en un embarazo no deseado, claro lo pensaba seguro recordando mi propia concepción. Creía ver en mí a una muchacha en edad de tener pasiones carnales que nublaran mi cordura e hicieran que me entregase a un hombre antes de tiempo.
Madre, si supieras todo cuanto él me hizo en las noches más oscuras de mi vida, en el amparo que le daba la soledad y la puerta cerrada de mi habitación. ¿Qué me dirías? No me creerías, dudarías porqué callé tanto tiempo, estaría deshonrando la memoria de tu hermano muerto. Habrías vuelto a hacer trizas mi autoestima y endurecido cada vez más mi corazón.
No entendías que lo amaba con la única parte limpia de mi alma. Él tampoco me pedía más. Era como si casi adivinase lo que mi alma atormentada había estado atravesando y ocultando a lo largo de tantos años. Nunca se sobrepasó conmigo.
Pero me exigiste dejarlo. “Estamos de duelo niña fresca por el amor de Dios" Y te atreves a andarte besuqueando por las calles con ese muchacho. Lo único que tienes derecho a sentir es pena, congoja por la triste muerte de tu tío, arrebatado de forma tan cruel de esta vida, me conviertes en el comidillo de las vecinas, o lo dejas tú o hablo personalmente con él para que nunca más se acerque por nuestra calle.
No existen palabras para calificar como se consumió lo que me quedaba de espíritu, el dolor desgarrado de mi alma que no se comparaba con nada de lo vivido en mi corta existencia. Entonces ignoraba que se aproximaba el peor de los dolores que sufriría jamás, pero aún faltaba algo de tiempo para aquello.
Nunca, por más que lo he intentado a lo largo de casi veintiséis años lograré borrar de mi mente tu cara a la salida del colegio aquel día que rompí contigo.
Eras tan bello, dulce; un muchacho bueno, que sólo entregaba lo mejor de su alma para tratar en vano de sanar en parte la mía. Mi corazón se desangró mientras mis labios pronunciaron mi propia sentencia de muerte en vida. “No puedo verte Más". Esto acaba aquí.

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace casi 4 años

Siempre duele cuando el cariño muere.
Y más duele todavía cuando son los mayores los que en su necedad nos hacen tanto daño.


#3

Los argumentos que esgrimí fueron tan burdos que carecen de importancia: Que mis bajas notas, que no tengo tiempo, que no me dejan casi salir, que te tengo que ver siempre a escondidas, que me estoy cansando de esto, y así nombraba y enumeraba excusas sin sentido, mientras un dolor lacerante se cobraba con el resto de mi resquebrajado ser.
Ante cada excusa mía, tenías una respuesta. Nos veremos en el colegio si no te dejan salir; no tienes que verme siempre si no quieres, lo ocultaremos de los demás. A cada una te rebatí con un "No" por respuesta, manteniendo la faz intacta, con la máscara de dureza con la que me volví a disfrazar. Ya estaba acostumbrada a vestirla, cada noche que él visito mi cuarto, esa máscara fue mi escudo frente al dolor, ahora aproveché la oportunidad de desempolvarla del baúl de los malos recuerdos y darle un nuevo propósito.
Tras discutir e intentar convencerme durante un tiempo que se me hizo eterno, al fin dejaste de rogar. Lloraste, tibias lágrimas se deslizaron por tus mejillas. Lagrimas que hubiese querido secar con mil besos. Mientras tú llorabas sin ningún pudor en tu exterior, mi interior sollozaba destrozado, más ningún musculo de mi cara alteró la expresión que mantuve. Finalmente te diste la vuelta sin lograr ya soportarlo, sin voltear ni una vez te marchaste a casa. Lo mismo hice sobre mis propios pasos, sólo ahí permití que todos los sollozos que bullían desde mi interior, sacudieran cada parte de mi cuerpo, con la cabeza gacha y los hombros sacudiéndose incontrolables por el llanto que me consumía, caminé a casa, si desear llegar jamás.
Y te evité cada día en el colegio, mientras tus ojos anhelantes me seguían por el patio, los pasillos, corredores y recreos. No te dí la mínima oportunidad de acercarte nuevamente, porque mi debilidad llegaba al borde, me hubiese echado a tu cuello sin dudar para besarte por horas, confesándote que jamás había amado ni amaría a nadie como lo hice contigo. Porque fuiste todo; El faro para llegar a puerto con mi barco encallado; la luz de las estrellas en el desierto que te engulle y consiguen con su fulgor que arribes al hogar; el calor que descongeló mi alma yerta. Todo eso fuiste y miles de otras cosas. Lo eras todo en mi vida, con la salvedad de que ya no eras parte de ella.


#4

Pasaron meses así, en los que finalmente entendiste que ya no quedaba nada entre nosotros y dejaste de seguirme con tus bellos ojos. Esos ojos ahora se posaban en otras y volvías a ser el objeto deseado de muchas y a esas entregaste tus abrazos y tus besos, no desperdiciaste nunca la oportunidad para que lo presenciase.
Ignorabas que sangraba por dentro cada vez que amabas a otra y mi resolución de ser siempre tan obediente con quién me había provocado sin saber el mayor daño de mi vida, flaqueaba una y otra vez, diciéndome has lo correcto. Búscalo, sé feliz.
Así lo hice, te esperé un día al finalizar la jornada. Era nuestro último año escolar, partiríamos a la Universidad en ciudades lejanas y diferentes, no tendría ocasión para reconquistarte, si lo hacía ahora, nuevamente estaríamos unidos por ese amor tan grande que nos profesábamos. Soñaba que lograríamos estudiar en una Universidad Juntos.
Me miraste sorprendido, no creías que era a ti a quién esperaba. Estuviste por pasar de largo y tuve que coger tu brazo y rogar que me dieses la oportunidad de explicar. No dabas crédito a mis palabras, por último me dijiste, si ella te prohibía verme, ¿Por qué no la desobedeciste? ¿Por qué haces esto ahora, que ya estaba consiguiendo olvidarte? No sabes cuánto he sufrido, buscándote, no sabes la de noches que vi salir el sol parado afuera de tu casa con la esperanza de ver si te asomabas y te apiadabas de mí. Fuiste lo mejor y lo peor que me pasó en la vida.
No pude contenerme y la niña que aún llevaba en mi interior se echó a llorar, sin ninguna vergüenza de que alguien al pasar me viera, que tú me vieses verter en forma líquida toda aquella angustia que rezumaban mis pozos.

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace casi 4 años

Suele suceder, por eso dicen que la mancha de la mora con otra verde se quita jajajajaaj


#5

Al fin pude reconocer aquella esencia pura y noble que transformaba tus ojos dejándome ver al chico del cual me enamoré. Vamos a mi casa, propusiste, no es bueno hablar en la calle, sobre todo si la vieja arpía tiene espías en todos lados.
Cogiste mi mano y me transmitiste el calor reconfortante que emanaba siempre de ti, eras de aquellas personas que portan al sol dentro de su cuerpo, las que tienen el poder de calentar todo a su alrededor, derretir el hielo, el miedo y la pena, todo a la misma vez.
En tu casa estabas sólo. Sin pensarlo, sin dudarlo un breve instante me abalance sobre ti y te besé de forma desesperada, como si fuese la última. Besos con sabor a reencuentro y despedida. Me tomaste entre tus brazos y devolviste cada uno de mis besos con la misma urgencia. Nos amábamos, no había dudas, sentíamos lo mismo. Los meses de ausencia no habían cambiado nada. Me llevaste a tu cuarto y te entregué la virginidad que él no logró robar. Esa era para ti y mientras tomabas todo de mi puedo jurar que avisté el paraíso.
Nos despedimos en la puerta, prometiste que al día siguiente retomaríamos lo nuestro, ese tiempo que nos había sido arrebatado lo recuperaríamos con creces, amándonos cada día, hasta poder largarnos de aquella maldita ciudad.
En casa nuevamente me calcé la máscara de la indiferencia, no quería que ella sospechase lo feliz que era, la importancia que ese día había tenido para mí, me había entregado al chico del que estaba enamorada y aquello me cambió por completo. Aun así era una experta en ocultar mis emociones. No lo descubrió.
Otro nuevo día de clases y no le he visto en toda la mañana, no importa porque me aseguró que estaría esperándome a la salida, hoy tenía pruebas atrasadas y una entrevista para una beca.
Suena el timbre anunciando el fin de la jornada y mi corazón zapatea dentro del pecho, es un martillo que casi me hace daño, le espero con premura, siento que me atrevería a caminar con él de la mano por la calle sin que me importe quién pueda estar observando. Mis ojos tropiezan con una escena completamente distinta a todo cuanto había imaginado al terminar el día.
Él está parado ahí afuera del colegio, se apoya contra un muro con actitud resuelta, su mano tiene sujeta la cara de una chica, esta chica tiene el cuerpo apoyado completamente en el suyo, están fundidos en un beso que emana pasión desbordada. Me quedo de piedra observando la escena, mis pies no me obedecen a pesar de que sólo anhelo salir arrancando de ahí.
De pronto me ve, suelta presuroso a la chica y llega en menos de un segundo hasta mí, me preparo para oír mil explicaciones que no quiero escuchar. Se acerca a mi oído y susurra lento y suave, esto es para que sientas lo que yo, por cada noche que me entumecí esperando que te asomaras por la ventana, por cada lágrima que derramé gritando tu nombre en vano. Quiero ver en tus ojos esa mascara de indiferencia que traías puesta el día que desnudé mi alma y rompiste mi corazón. Esto se acabó, suerte y adiós.
Quince días después supe que esperaba un hijo, por difícil que suene y con todo lo que aquello traería a mi vida, la noticia me trajo la mayor alegría. Los trozos de mi vida, una vez más entraban en sincronía y una parte de él permanecería conmigo para siempre.
Pero la vida tampoco quiso darme esa alegría y a las pocas semanas ese embarazo no prosperó. Si antes mi corazón había resultado dañado por las miles de cosas que me sucedieron en pocos años, en una vida tan corta, ahora puedo asegurar que me infligieron el dolor más grande que puede soportar una mujer, eterno y duradero, la pérdida de un hijo, un hijo del hombre que amas.
Mi madre estaba feliz y tranquila porque yo no arruinaría mi vida como ella.
Perdí el año escolar y tuve que quedarme en esa maldita ciudad un año más.
A él lo vi partir rumbo a la Universidad, nunca le dije que habíamos concebido y perdido un hijo, como todas las cosas de mi vida, dejé partir ese trozo que fue en algún momento el más importante.
A mi madre la perdoné, porque no se me da acumular odios y porque las madres no se escogen y al fin y al cabo es la única madre que tendré.
Algún día yo también lo seré y te prometo futura hija, porque estoy segura que serás una maravillosa niña, que jamás te perderé de vista, jamás permitiré que nada malo te pase, nunca te confiaré a nadie que no sea yo misma.
Porque ante esE corazón de Jesús, que me libró de ser una asesina, juro que algún día seré madre y seré la mejor madre que una hija pueda tener.
FIN

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace casi 4 años

Rica, es muy rica tu prosa compañera.

JulietteB
Rango1 Nivel 0
hace más de 3 años

.... Cris, la manera de contar la historia, la hace menos triste, menos dura, puro talento,gran historia.........felicitaciones