LikeFlorence
Rango6 Nivel 27 (1106 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Era uno de esos días. Eran más de las dos de la madrugada y estaba frente a la ventana, sentada en la repisa. El viento se colaba por la ventana entreabierta y mecía mi melena, con dulzura, eso me hizo recordar sin querer. Creí sentir de nuevo tus brazos a mi alrededor, abrazándome con delicadeza y las puntas de tus dedos en mi cintura dibujar nuestro propio alfabeto. Unas cuantas lágrimas acudieron a mis ojos pero sacudí la cabeza y me deshice de ellas, no volvería a llorar. Cogí de nuevo la carta que me mandaste y la leí. "Nos vemos pronto" decías, y yo te creí, pensé que aunque te marcharas lejos volverías a por mí. Era uno de esos días que me ponía melancólica. Volví a guardar la carta en mi caja de recuerdos. Siempre habíamos estado de acuerdo en que el medio más romántico para comunicarnos era la carta y, al principio, ambos nos lo tomábamos con ilusión, y así lo fue, hasta que dejaste de responder. Era uno de esos días en los que no encontraba respuestas. Miré el reloj, quedaban un par de minutos para mi cumpleaños, ¿tendría alguna carta tuya? Quién sabe, siempre fuiste impredecible.

Hace más de 4 años Compartir:

4

16
Demer
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

Es bonito y me gusta como está escrito :) ¡Ánimo con el resto!

LikeFlorence
Rango6 Nivel 27
hace más de 4 años

Muchas gracias! Espero que el resto también te guste :)

Darkristal
Rango4 Nivel 16
hace más de 4 años

Anda, es bastante lindo en realidad.

Marilam
Rango7 Nivel 33
hace más de 4 años

Me ha encantado! Pásate por mi perfil


#2

Miré el móvil unas cuantas veces: 00:01, dos whatshapps nuevos, ninguno tuyo. 00:03, 16 mensajes nuevos, de todos menos de ti. Confié en que quizás me felicitaras por carta, o que por la mañana te acordarías de decirme un simple felicidades. Suspiré, en realidad no podía apostar con seguridad que eso ocurriría. Volví a mirar a través de la ventana, la luna iluminaba, tenue, el parque de enfrente. El viento mecía ligeramente los columpios, creando un sonido algo siniestro, en cambio a mi tranquilizaba, me ayudaba a imaginarte sobre él, jugando, como el niño que eras y no aparentabas. Me veía a mi también junto a ti, en el columpio de al lado, quieta, mirándote. Reías, y yo quería retener ese sonido de felicidad para siempre, poder darle al play una y otra vez. Y en esa parcela de mi cerebro, una canción de jazz sonaba. Mi imaginación hacía que pararas bruscamente el balanceo y vinieras a mí. Podía ver que me cogías de la mano y me atraías hacia ti. Estábamos muy cerca, nuestras miradas se cruzaban, divertidas, tenían ganas de jugar, como nosotros. Me dabas una vuelta y comenzábamos un baile improvisado, sin mucho sentido. Eso nos hacía gracia y acabábamos con lágrimas en los ojos, muertos de risa, muertos de vivir. Era uno de esos días en los que imaginaba que me mirabas a los ojos, me acariciabas el rostro, y lentamente, acompañados por una luna no tan inocente, nos besábamos.

Hace más de 4 años

1

4
Darkristal
Rango4 Nivel 16
hace más de 4 años

bueno, me da curiosidad lo que sigue :c


#3

Sí , era uno de esos días en los que no me importaba soñar. Miré de nuevo hacia mi habitación, mi cama, a veces nuestra. Sonreí pícara. No podía evitarlo, te echaba de menos , mucho, y eso sólo significaba que pronto cometería una locura, algo que me haría pensar en otra cosa, aunque solo fuera por un momento. Así era yo, extraña, inquieta. Me levanté y me fui directa al ordenador, busqué entre mis contactos en facebook y entré en tu perfil, bonita sonrisa en tu foto principal. Suspiré, sólo deseaba que te acordaras de que hoy era mi día especial, en realidad solo quería que hicieras especial mi día. Me llamé tonta unas cuantas veces, mi día no dependía de que él contactara conmigo o no, eran mis 22 y debía disfrutarlos. Cerré el ordenador y me fui a la cama, con mis pensamientos bipolares, a veces no sé cómo puedo soportar a mi cabeza. Me costó dormir, como siempre, pero cuando lo hice, caí en un profundo sueño, lleno de nuestras cosas, eso sí.
Mí día era soleado, con un cielo azul como los de las películas, asustaba un poco tanta perfección. Me alcé de la cama con energía y me coloqué la camiseta de mi grupo de música favorito, estaba siempre conmigo en los momentos especiales. Estaba lista para comerme el mundo y sacar de mi cabeza a aquel que se colaba en ella sin permiso cuando quería. Al salir del ascensor, pasé por la fila de buzones, una gran curiosidad se trasladó a mi pecho y lo descontroló, haciéndolo subir y bajar, cada vez más rápido. Cartas, cartas, cartas... Volvió mi bipolaridad, mis ganas de saber de ti. Me acerqué al buzón y observé la ranura, la impaciencia estaba acabando conmigo. Lo abrí y rebusqué entre los sobres, uno con mi nombre. En esos segundos, todas las imágenes que guardaba de ti, pasaron por mi cabeza, acompañadas de frases inconexas. Finalmente me detuve, era uno de esos días en los que había carta para mí.

Hace más de 4 años

0

3
#4

Miré el remitente, estaba temblando y casi se me resbala la carta de las manos. Unos segundos de inquietud y la respuesta a mis preguntas...Sí, era tuya. Esto me tranquilizó a la vez que me lleno de temor, ¿y si no era lo que me esperaba? Abrí la carta para descubrirlo. Me felicitabas en ella, y decías que te iba muy bien, que habías encontrado trabajo en una empresa de programación, sonreí, la informática era lo que más te gustaba en el mundo. Leí el resto de la carta, era bastante normal, poco personalizada. Seguí leyendo buscando algo que me dijera que sentías lo mismo que yo, que no me habías olvidado ya. Nada, era solamente cordial y amistosa. Me quedé bloqueada, parecía que, el tiempo había cambiado todo, que ya no querías volver a buscarme, que habías seguido tu vida y que, no querías que formara parte de ella. Sólo te alegrabas por mí y esperabas que estuviera bien. Una lágrima mojó la esquina izquierda de la carta, era uno de esos días que no podía evitar llorar. Me sentí tonta, por haberte esperado, por pensar que pensabas en mí, que teníamos una conexión especial con la que nadie podría acabar, ¡qué ilusa!
Guardé la carta en mi mochila y caminé cabizbaja hasta la calle y después a la universidad. No tenía nada de ganas de entrar a clase pero debía hacerlo, aun así me quedé unos minutos en la puerta, con mis pensamientos.

-¡Hola! ¿Te gustaría participar?- una voz masculina me sobresaltó- Perdona, no quería asustarte- dijo y sonrió.

Ante mí había un chico de mediana estatura, de cabello castaño, recogido en una coleta, y bonitos ojos miel. Sonreía y me mostraba un panfleto, esperando a que yo lo cogiera.

Hace más de 4 años

0

2
#5

-Y... ¿Esto?- pregunté a la vez que cogía el panfleto. Lo miré sin muchas ganas.
-Veo que no es tu mejor día- me dijo el chico de los ojos bonitos. En ese momento lo miré, había dado en el clavo, no era mi mejor día y tenía la sensación de que aún podía ir a peor. Le respondí con una sonrisa forzada- Es un club de lectura y música, la primera sesión es esta tarde, allí sólo vamos la gente interesante y pensé que podrías encajar perfectamente en él- me dijo con una amplia sonrisa.
-¿Yo?- pregunté, extrañada.
-Sí, me lo dicen tus ojos, aunque ahora estén tristes. Tienes mucho mundo interior, estoy seguro- me contestó, resuelto. Enarqué una ceja, ¿qué podría saber él sobre mí? Si hubiera tenido el suficiente mundo interior, él habría vuelto a por mí, y no lo había hecho, ni lo iba a hacer- No fue culpa tuya- me dijo, de pronto.
-¿Cómo?- pregunté, estupefacta.
-Hay algo que te preocupa, que te hace daño, se nota, pero no puedes hacer nada porque no depende de ti, ¿me equivoco?- me explicó, ladeó su cabeza.
-Yo creo que si que depende de mí...
-¿Por qué no te animas a venir? ¡Desconecta! Podrás conocer a gente nueva- me propuso, animado.
-¿Por qué insistes tanto?
-Porque quiero conocer tu mundo interior, está claro. Soy muy curioso y... Me pierden las incógnitas- contestó, divertido.
-Pues creo que te has encontrado con una incógnita difícil de descifrar...
-Me gustan los retos, así que, te espero esta tarde en la reunión. Nos vemos allí, ojos tristes- me dijo y se despidió con otra de sus sonrisas.

Me quedé mirando como se marchaba, pensativa. Tenía la sensación de que en parte estaba obligada a ir a esa reunión, y no sabía por qué, ¿sería por el entusiasmo que había puesto en que fuera el chico de los ojos bonitos? Era uno de esos días en los que me sorprendían.

Hace más de 4 años

0

0