SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50 (6195 ptos) | Artista reconocido

Colin Evanson, es tan antipático como serio, o eso quiere aparentar ser. Es el jefe de la marca The Privilege, una línea de ropa de alta calidad, siendo la diseñadora de dicha marca, su hermana.
Autumn Allister, es una joven maquilladora profesional, que se gana la vida gracias a su profesión. Su padre, Anthony Allister, es el dueño de la empresa de prendas de vestir de alta categoría que lleva su propio apellido. Empresa rival de la empresa Evanson.
Colin y Autumn, terminan casados, gracias al padre de ella. Siendo sus motivos, los más obvios. La empresa Allister, está yendo a la quiebra. Y para fusionar ambas empresas, su única manera es casando a los jóvenes y obtener unas acciones de la empresa rival.
El nuevo matrimonio comienza patas para arriba, pero a medida que el tiempo pasa, los sentimientos de ambos son difíciles de ocultar y terminan hechizados por el más puro amor.

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#2

Prefacio

Empresa Evanson, 3:00 p.m.

—Señor Evanson, el señor Allister está en la línea 2, pide hablar con usted —le avisó su secretaria.
—Gracias, Patsy. Tomaré la llamada —le dijo, y ella cerró la puerta.
—Señor Allister, ¿a qué se debe la llamada tan urgente?
—¿Cuándo harás el contrato pre-nupcial?
—Cuando tenga tiempo y ganas.
—El sábado será el compromiso, tienes que hacerlo para antes de ese día.
—Lo haré cuando tenga ganas, no presiones.
—Habíamos quedado en que para el día del compromiso los tenías.
—Yo no quedé en nada contigo —le dijo Colin.
—Espero que para esa fecha los tengas. Mi hija tiene que firmarlos también.
—Tu hija los firmará cuando yo lo crea conveniente. ¿Algo más se te ofrece?
—No, nada más. Hasta el sábado.

Colin, cortó de un golpe la llamada, sin siquiera despedirse de su futuro suegro. Ni tan siquiera conocía a su hija y ya la odiaba. No le gustaba nada la manera en cómo estaban saliendo las cosas, no era un hombre que se dejara manipular fácilmente, y ahí estaba él, en el medio de algo que no había hecho nada para pedirlo.

Se le ocurrió la brillante idea de salir a comprar el anillo de compromiso. Por lo menos, se distraería. La llamada que tuvo con Anthony lo había dejado muy molesto, y peor aún cuando en el contrato pre-nupcial tenía que poner varias cláusulas importantes. Unas cláusulas que para él no tenían ninguna gracia.

Estaba convencido que una de las más importantes joyerías iba a ser la que dejara conforme a su no conocida prometida. Y por eso mismo, eligió el más hermoso y caro anillo de compromiso. Salió de allí, y cuando llegó a la empresa, le pidió a uno de los cadetes, enviar a una dirección específica la caja de color turquesa con moño blanco.

Hace más de 3 años

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SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@Darkwriter_82 Me alegro que te encante. :)
Te agradezco un montón que leas mis historias. :)
Un beso, :3

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Me encanta este tipo de historias, seguiré leyendo.

bryan_ecu
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

esta muy interesante seguiré leyéndola!!!!pasate por mi muro y lee mi historia a ve que te parece sigue así!

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@bryan_ecu Muchas gracias por parecerte muy interesante. :)
Gracias por la invitación, cuando pueda me doy una vuelta.
Un beso, :3


#3

Capítulo 01

Luego de que Autumn se enterara que tenía que comprometerse y casarse con un hombre que ni siquiera conocía, se dio media vuelta y furiosa cerró la puerta del cuarto de un golpe.

Su madre, subió las escaleras para intentar hablar con ella por lo sucedido.

—Autumn, no te pongas así, recuerda que es el honor de la familia la que está en juego, debes de casarte con él, si no, estaremos todos arruinados.
—¿Por qué soy yo la que deba mantener a la familia en el honor? Summer es la mayor, tendría que ser ella la que se casara con aquel hombre.
—Summer está en el extranjero, y no sabe que te casarás tampoco.
—¿Y por qué no lo sabe?
—Porque tu compromiso ha sido muy pronto, y ella todavía no se ha comunicado con nosotros para avisarle de la nueva noticia.
—Después de todo, tarde o temprano ella lo sabrá a través de la prensa.
—O te sacrificas por tu familia, o caemos en la ruina, querida —le dijo su madre seria.
—Solamente lo conozco por nombre, no pueden casarme con alguien que ustedes, hayan acordado por conveniencia, no lo aceptaré en lo absoluto.
—Ya está hecho, tu padre y yo ya hemos dado tu consentimiento que te casarás con el hijo mayor de la empresa rival.
—Sabes bien lo que pienso de sus empresas, ¿verdad?
—No hay nada más que objetar al respecto Autumn, es una obligación el casarte con él, por el bien de toda la familia, y por el bien del repunte de nuestra empresa.
—Y todo esto será un terrible hundimiento para mí, no puedo creer lo que han hecho a mis espaldas, tenía una carrera próspera, un casi trabajo que acepto, y ahora, a la mierda con todo lo que una vez creí y soñé, y todo porque debo de salvar el honor de mi familia y repuntar la empresa familiar.
—Lo siento, pero estos negocios son así, mañana es tu presentación oficial como la prometida de Colin.
—¿Mañana?
—Así es, mañana por la noche serás su prometida.
—Me supongo que Colin estará también, ¿verdad?
—Él estará también, su compromiso es legítimo.
—¿No crees que soy chica para casarme? Solamente tengo casi dieciocho años de edad.
—Hazlo por tu familia, por favor te lo pide tu madre.
—De acuerdo, mamá, lo haré todo por la familia —le contestó resignada.
—Excelente elección.
—Si tú lo dices mamá… Hablando un poco de todo, a propósito, ¿cuántos años tiene el hijo mayor del señor Evanson?
—Colin tiene ya casi treinta años.
—¡¿Ya casi treinta?! —le gritó asombrada e incrédula.

Le había sorprendido descaradamente su edad. No podía creer que quisieran casarla con un hombre hecho y derecho de treinta años. Y ni mucho menos que éste último, aceptara casarse con una adolescente de casi dieciocho años.

Al día siguiente, una mujer llamó a la casa de los Allister.

—Hola… —le respondió la joven.
—Hola, buenas tardes.
—Buenas tardes —le dijo.
—Me presento, mi nombre es Tania, soy la madre de Colin, supongo que tú debes de ser su futura prometida, ¿verdad?
—Sí, verdad, mi nombre es Autumn.
—Tu nombre es hermoso.
—Muchas gracias, señora.
—Por favor, tutéame, querida.
—De acuerdo, Tania, si así lo quieres, está bien por mí también.
—Colin en un par de horas más te mandará algo a tu casa.
—Está bien.
—Pues bien, nos veremos dentro de poco tiempo, hasta el sábado, estoy muy ansiosa de conocerte al fin.
—Lo mismo digo también —le dijo la joven con amabilidad.

Cortaron la llamada, y la joven volvió a lo que le había quedado pendiente con anterioridad.

Luego de unas dos horas, tocaron el timbre, y Autumn fue a abrir la puerta, el chico de camisa y pantalón, le entregó una caja. Ella le dio propina, y luego se fue deseándole una buena tarde.

Cerró la puerta, y abrió la caja, sacó la nota que estaba dentro, y la leyó detenidamente.

“No conozco tu número de anillo, así qué, espero que el que elegí te entre y te guste”. C.E.

—Extremadamente romántico nos salió Colin Evanson —dijo sarcásticamente, y tomó el teléfono para llamar a la casa de aquella familia.
—Hola —la atendió su madre.
—¿Tania? Habla Autumn, ¿tu hijo está por ahí?
—No querida, ¿por qué?
—Me acaba de llegar el anillo de compromiso, bonita manera tiene de entregarme el cintillo.
—Así es Colin, querida, escueto y preciso.
—Quiero su número de teléfono móvil.
—Te lo doy, anótalo, por favor —le dijo, y ella así lo hizo.

Sin esperar un segundo, marcó el número y al instante la atendió.

—¿Hola?
—Hola, ¿Colin?
—Sí, ¿quién habla ahí?
—Soy Autumn.
—¿Qué Autumn?
—Autumn Allister.
—¿Qué quieres? —le preguntó tajante.
—Agradecerte por el cintillo que me acaba de llegar, muy formal lo tuyo, ¿habérmelo mandado a través del cadete? —le formuló la pregunta con sarcasmo.
—No sé lo que pretendías de mí.
—Por lo menos me lo hubieras dado en persona.
—Nuestro compromiso y todo lo que sigue a continuación, es solamente por conveniencia, nada más que eso es.
—No me cabe la menor duda que así lo es Colin, no tienes porqué refrescarme la memoria.
—Entonces, ¿qué más quieres? ¿Qué te pida de rodillas matrimonio? —le preguntó riéndose a carcajadas a través de la línea del teléfono.
—Por lo menos, ponme el anillo frente a los invitados.
—No tengo porqué hacerte eso, señorita Allister.
—Por lo menos, hazlo para no levantar sospechas, señor Evanson.
—No, nada de eso.
—Eres un desgraciado, Evanson.
—Ese es mi segundo nombre, gracias por acertarlo, señorita.
—De nada, señor —le dijo sarcásticamente.
—¿Algo más se te ofrece?
—Sí, ¿a qué hora piensas venir mañana?
—Tú no te preocupes por eso, iré, eso tenlo por seguro.
—Bueno, de acuerdo, hasta pronto.
—Nos vemos.

Por la noche, se acostó para intentar dormir, pero su mente vagaba por lo que haría al día siguiente.

El día posterior, iba a ser ajetreado y raro. Iba a conocer a su nueva familia y no sabía el trato que iban a tener con ella.

Su madre entró a la habitación. Se sienta al lado de su hija, y la abraza por los hombros.

—Algún día comprenderás que este matrimonio fue exactamente lo que tu familia y la suya esperaba de ustedes.
—Colin, al parecer me odia, y yo creo que es un desgraciado, arrogante y embustero.
—Tu padre y el padre de Colin, son enemigos desde hace muchos años atrás, ambos creyeron que si ustedes dos se juntan, nuestra empresa y la suya, serán mucho más prestigiosas e importantes que si están separadas, aunque la nuestra esté casi hundida, tu padre casi no puede sostenerla por más tiempo, por eso fue que planearon este acuerdo pre-nupcial.
—Y mi matrimonio con él será horrible y desdichado —le dijo angustiada, y llorando.
—Trata de quitarte esas lágrimas, ya es tiempo de comenzar a vestirte para el compromiso, en cualquier momento comenzarán a llegar los primeros invitados.
—De acuerdo —le respondió limpiándose las lágrimas derramadas.

Autumn, comenzó a vestirse. Eligiéndose un vestido color burdeos, corto, escote corazón y de encaje brilloso. El ruedo del vestido, tenía un volado, terminando hacia arriba en uno de los costados. El calzado, un par de sandalias achoroladas del mismo color del vestido. Pelo suelto y bien arreglado, laciándolo con plachita de pelo, maquillada naturalmente, y perfumada también.

Bajó las escaleras una vez que se hubo vestido y esperó en la sala ya decorada, a que llegaran los primeros invitados al compromiso.

Tenía en sus manos la pequeña caja de la prestigiosa joyería Tiffany&Co., conteniendo dentro, el anillo.

Tocaron el timbre a las nueve en punto, y al instante se puso nerviosa.

Fue a abrir la puerta principal y puso su mejor sonrisa.

Los primeros cincuenta invitados se hicieron presentes, y faltaban unos doscientos cincuenta más.

Los padres de él, estaban presentes, fueron unos de los primeros en llegar.

—¿Colin llegará, Tania? —le preguntó cuando se acercó a la mujer.
—Claro que sí, cariño, se ha tardado porque tuvo que hacer unas cosas a último momento, pero no te preocupes, llegará junto con sus hermanos, él es algo impuntual cuando se trata de reuniones concretadas por conveniencia.
—Diría que me lo está haciendo a propósito —le respondió ardida y la madre de él, levantó las cejas bien definidas, señal de haber acertado a su hijo mayor.
—Pues, ese es el verdadero Colin y te digo más, no te tendría que sorprender en lo absoluto desde ahora.

Volvieron a tocar el timbre de la casa, y a ella se le pusieron los pelos de punta al instante, fue una vez más a abrir la puerta, y allí lo vio, no supo cómo, pero sí intuyó que aquel hombre, que estaba parado frente a ella, era Colin Evanson, el hijo del enemigo de hacía años de su padre.

Hace más de 3 años

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AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace más de 3 años

Muy buenas las tres cajas que he leído hasta ahora de tu historia.
Seguiré tus pasos

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@AngelMagat Muchas gracias, me alegro de que te hayan parecido muy buenas.
Un saludo, :3

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Que interesante. Me encanta, pero lo de la edad me ha dejado flipada jeje.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@SheilaMares90 Gracias por parecerte interesante. Me gusta poner a mis protagonistas con bastante diferencia de edades.
Un beso, :3


#4

Capítulo 02

La joven quedó impresionada por el atractivo que desprendía el hombre. Pero lo ocultó con soltura y le terminó hablando claro.

—¿Colin?
—El mismo, ¿dónde se encuentra la escuálida y tontita prometida mía?
—Está frente a tus ojos, Evanson, y no soy tuya tampoco, ¿pasas o te traigo la comida aquí fuera?
—No te conviene sacar tus uñas de gata, conmigo, para nada te conviene, recuerda perfectamente por qué hacemos todo esto.
—Lo recuerdo muy bien, Colin —le dijo seria y seca, haciendo pasar a sus hermanos al interior también.
—Que no se te olvide entonces, chiquita.
—Al fin te conozco en persona, Autumn —le dijo su hermana menor.
—Lo mismo digo —contestó ella, regalándole una sonrisa.

Colin, se acercó al padre de Autumn y se saludaron con un apretón de manos.

—Señor Allister.
—Colin —le estrechó su mano junto con la suya—, te presento a mi esposa Heather.
—Señora Allister, encantado de conocerla.
—El gusto es mío —le respondió.
—Espero que ésta unión sea para llevar a ambas empresas a la cúspide del mundo de la moda —acotó el padre de ella.
—¿Está avisada su hija menor, que en cuanto pase un año de nuestro matrimonio, el mismo se disuelve, verdad? Es joven, tendrá otros pretendientes más, pero yo solo me casaré con ella por un capricho de ustedes.
—¿Podríamos dejar ese asunto de lado por el momento? —le pidió Anthony, sabiendo que Autumn se estaba acercando a ellos.
—Lo dejaremos, sí, pero su hija debe de saber bien que lo nuestro será un simple negocio, nada romántico, y ni mucho menos nada físico entre nosotros, después del año las acciones de nuestra empresa serán suyas también, solo si se mantiene a la perfección el contrato pre-nupcial como lo quisiste —le contestó, mirando a los ojos al padre de la joven.
—¿Has hecho un contrato pre-nupcial, Colin? —le preguntó su madre asombrada.
—Claro que sí, mamá, el señor Allister me lo ha pedido y se lo haré firmar en cuanto lo tenga finalizado.

Los trescientos invitados solamente estaban esperando que Colin se dispusiera a colocarle el anillo de compromiso en el dedo correspondiente, para sellar oficialmente el compromiso y así, afianzar las empresas también.

—Creo que nuestros invitados están esperando que de una vez y por todas me coloques el cintillo, Colin —le dijo la joven a su espalda, una vez que lo tuvo alejado de todo el gentío.
—Pueden esperar un rato más.
—No lo creo posible.
—¿Y por qué no? —le preguntó de mala gana.
—Pues, porque todos los invitados vinieron para presenciar nuestro compromiso —le respondió con una sonrisa burlona.
—Creí haberte dicho por teléfono que te lo pusieras.
—No hubiera quedado bien ya te lo había dicho eso también.
—Como sea, si así lo quieren todos, y tú también, pues, démosle ese gran gusto —le dijo sarcástico y burlón, sujetándola del codo y caminando hacia la sala principal en donde estaban todos.
—Toma la pequeña caja, guárdala, y ábrela cuando sea necesario, Colin.

Salieron del jardín trasero, hacia la sala, y Colin, hizo callar a todos.

—Señoras y señores, ésta reunión ha sido con el motivo principal de anunciar nuestro compromiso entre la señorita Allister y yo —les dijo a los demás, y sacó de su bolsillo del pantalón de vestir, aquella pequeña caja que ella le había dado con antelación, y al instante la abrió—, me harías el hombre más feliz del mundo, si aceptas casarte conmigo y convertirte en mi esposa —le dijo, clavando penetrantemente sus ojos en los de ella, y la joven tragó saliva con dificultad.
—Sí, Colin, acepto casarme contigo y convertirme en tu esposa —le respondió, y acto seguido le colocó el anillo.

Al terminar de colocarlo, le besa la mano, y todos terminaron aplaudiendo, y les pidieron a la pareja, un beso.

Se miraron, y se dieron un beso en la comisura de la boca. Se conformaron, y luego todos volvieron a divertirse en la fiesta.

Al finalizarse, todos los invitados se retiraron de la mansión, y solamente quedaron los padres de Autumn y la familia de Colin.

—¿Por qué no preparas algo de café y té y los sirves? —le preguntó su madre y tuvo que obedecerle aún cuando odiara servirle algo al embustero de Colin Evanson.
—Autumn…
—¿Sí, April?
—¿Te gustaría venir conmigo a un desfile? Se hace pasado mañana, y ya que vamos a ser cuñadas, sería grandioso y que nos vayamos conociendo, ¿te parece bien?
—Eso creo —le respondió y le ofreció para beber algo—, ¿té o café?
—Té, y muchas gracias.
—De nada.

La joven, al cabo de unos minutos más, les sirvió a todos, lo que le habían pedido.

—¿Cuándo tienen pensado casarse por civil y por La Iglesia? —les preguntó Tania.
—Bien lo puede decidir todo ella, no me interesa en lo más mínimo, puede, hasta si quiere, tirar la mansión por la ventana en la fiesta del casamiento, de todas formas, yo seré el que pagará todo y a como lo veo, me saldrá una buena cantidad de dinero.
—Tus alardes de macho no me afectan en nada —le comentó mientras bebía de su taza de té caliente.
—Obvio que no, ya que todo saldrá de mi cuenta bancaria.
—Colin, no seas así —le dijo su madre.
—No creo que haya ofendido a la señorita Allister, si no, todo lo contrario —le dijo sonriendo burlonamente.
—Si no tienes más nada inteligente que decirme, entonces, ya puedes retirarte.
—Por tener la edad que tienes, tienes la lengua demasiado afilada.
—Soy una Allister después de todo —le dijo sonriendo de costado, desafiándolo.

Hace más de 3 años

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IreChan
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Adoro a Autumn! No se calla ante nadie y eso me encanta! Estoy impaciente por saber ómo continua la historia :) Un saludo!

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@IreChan Me alegro mucho que te guste Autumn. :)
Autumn es una joven valiente a pesar de las circunstancias por las que tendrá que pasar con su padre.
Pronto, entre los dos surgirán cosas que ninguno de los dos previó.
En cualquier momento estaré subiendo más para que te sigas enterando cómo suceden las cosas. ;)
Un beso, :3

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Sí Autumn tiene mucho carácter, como tiene que ser. Sigo leyendo, ya me enganche jiji

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@SheilaMares90 Autumn intenta tener carácter, aunque le cuesta bastante. Gracias por engancharte a mi novela. :)
Un beso, :3

Dyna_87
Rango7 Nivel 31
hace alrededor de 3 años

Amo el género romántico y e leído una gran cantidad de libros del mismo. Me encanta como va la historia, tu forma de escribir te permite visualizarla, felicidades.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Dyna_87 Muchas gracias por encantarte cómo va la historia. Gracias por pensar que mi forma de escribir te deje visualizar la novela. :)
Gracias por las felicidades. :)
Un beso, :3


#5

Capítulo 03

Dos días después, Autumn, acordó con April, ir con ella al desfile de moda de Nueva York. Para la ocasión, se vistió de manera informal. Maquillada naturalmente, con tonos que se complementaban perfectamente, y peinada con el cabello suelto, una bincha con una flor, y perfumada, a la joven le encantaba aquel aroma tan sutil y refrescante, como una suave caricia de bebé.

April, la pasó a buscar, y se fueron rumbo al desfile.

—¿Todo bien?
—Sí, ¿y tú?
—Sí, también, creo que tú y yo nos llevaremos muy bien, cuñada.
—Eso espero yo también, April.
—Veo que no llevas puesto el anillo.
—Es demasiado llamativo.
—Sí, lo es, pero debes usarlo, hay mucha prensa de por medio, y todos en este momento tienen los ojos sobre ti y Colin, los rumores como los comentarios están a la orden del día, Autumn.
—Lo sé bien, pero el anillo es demasiado ostentoso.
—El anillo que te ha regalado es precioso.
—Sí, es precioso, no puedo discutírtelo, pero llama mucho la atención.
—¿Cuándo piensan casarse al final?
—No lo sé todavía, a parte, anteanoche ya has escuchado a tu hermano, decir que yo podía elegir cualquier fecha, tanto como del civil como de La Iglesia.

No le respondió más nada, simplemente, quedaron en silencio, todo lo que duraba el trayecto. Solo acotaban algo fuera de lo normal.

Llegaron al hotel donde se iría a realizar el desfile de modas, y su hermana aparcó el auto en el estacionamiento privado.

Se bajaron del auto, y caminaron hacia la salida, para luego entrar al hotel. Las recibieron varias personas, desconocidas y no para Autumn, y entre ellas estaba su futuro marido.

—¿Por qué no me has dicho que estaría tu hermano, April?
—¿Acaso hubieras venido? No lo creo, Autumn.
—Al fin llegan, el desfile está a punto de comenzar, será mejor que entremos cuanto antes.
—Ay Colin, no te desesperes tanto, el desfile lo da la empresa, no te alteres —le dijo su hermana.
—Como sea, no podemos comenzar tan tarde, y tú deberías de llevar puesto lo que te había dado anteanoche, la gente a nuestro alrededor rumorea, deberías saberlo perfectamente.
—Lo siento mucho —le contestó sarcástica—, no voy a darte el gusto, ésta soy yo, no acato las órdenes de nadie, si te gusta bien, y si no me da lo mismo.
—La próxima vez, ni siquiera la traigas a nuestro negocio —le dijo molesto y seco, a April.
—Tiene que saber nuestras cosas, será tu futura esposa, y lo que me parece, ella tendrá tanto derecho como nuestra familia en ir y venir cuantas veces se le antojenb a nuestro negocio, a parte Autumn, es la encargada de llevar el maquillaje profesional de cada modelo que llevan los vestidos y toda la indumentaria que tiene la empresa de su padre.
—¿Qué sigue teniendo o qué tenía su padre?
—Ay como sea, Colin, ella vendrá y punto.
—Mira jovencita, más te vale que te muerdas esa lengua si no quieres que te abofeteé aquí mismo delante de todos.
—¡Basta los dos! Me cansaron ambos, tú no ves que te dice las cosas para que siempre salga él airoso de cada discusión que ustedes dos tienen, ¿o qué April? —le dijo a ella, molesta y luego miró a su hermano—, y tú, no eres más que un macho cabrón, puedes decirme a mí todo lo que quieras, pero a tu hermana la dejas tranquila.
—Más te vale que cierres esa gran boca que tienes, si no quieres que yo mismo te la cierre de un buen golpe.
—¿Tú y cuántos más Evanson? —le preguntó arqueando su ceja y preguntándoselo sarcástica y burlonamente, mientras que lo mataba con la mirada.
—¿Podría sacarles unas fotos? ¿Por favor? —les preguntó uno de los fotógrafos.
—Primero preséntate —le dijo seriamente Colin, ya que no confiaba en nadie.
—Josh Clint, fotógrafo profesional para la revista Vogue, aquí tiene mi credencial —le dijo el chico entregándole la tarjeta personal.
—Perfecto entonces, puedes sacar las fotos.
—De acuerdo, señor Evanson.

Colin, pasó su brazo y mano alrededor de la cintura de Autumn, la atrajo hacia él, pero, poniéndola delante de él, apoyando la mitad de la espalda de ella, contra la mitad del pecho de él, y sintiendo que la mano de la muchacha, rozaba cada dos por tres su muslo. Y allí, él, comenzó a tragar varias veces saliva con dificultad.

Luego de una corta sesión de fotos, con Colin, ella y su cuñada, el fotógrafo les agradeció, y fue a seguir con su trabajo para cubrir el desfile de modas de la nueva colección de April.

—Ahora sí, vamos al desfile mejor —les dijo Colin—, adelántense ustedes, yo las alcanzo luego.
—Te esperamos.
—No April, vayan ustedes, ahora voy en unos momentos.
—Bueno, pues vamos entonces, Autumn.
—De acuerdo —le dijo, y las dos caminaron hacia el salón donde se realizaría el desfile.

Por otro lado, Colin, estaba dentro del baño del hotel.

¿Por qué me he sentido así? ¿Qué es lo que sentí cuando apenas rozó su mano en mi muslo? Jamás sentí algo así con ninguna otra mujer, no puedo quitar tampoco su perfume de mi nariz, es sutil y muy femenino —reflexionó Colin.

Un rato después, salió del baño, con su cara refrescada.

Entró al salón, y se sentó entre medio de las dos.

—¿Te has duchado?
—No, ¿por qué?
—Tienes el cabello algo húmedo, sobre todo la parte de la coronilla.
—No, no me he duchado, ¿en dónde se supone que me haya dado una ducha? —le preguntó burlándose.
—¿Pues en alguna de las habitaciones que tiene el hotel, quizá? Se supone que es un hotel, pensé que te estabas hospedando aquí, por eso fue mi pregunta.
—No, y será mejor que te calles la boca —le dijo y ella lo miró arqueando una ceja de forma altiva hacia él.
—El desfile ya está por empezar, así qué, tú también te callas la boca —le respondió ella también.

Los tres no acotaron más nada, y se dedicaron a ver el desfile.

Cuando se estaba dando por finalizado, una de las modelos, bien bonita por cierto, bajó de la pasarela, y caminó hacia Colin. Le dio a éste último, una rosa roja que tenía en sus manos para pasar por última vez y cerrar el desfile.

—Muchas gracias por todo, Colin.
—De nada, belleza —le dijo, este le dio un beso en el dorso de su mano, y aceptó con mucho gusto la rosa roja que la modelo le daba.
—Toma, guárdatela o haz lo que quieras con ella —le entregó la rosa roja a su hermana.
—¿Por qué no se la das a Autumn?
—No, gracias, no quiero flores que le dan sus amantes —le respondió sin siquiera levantar la vista del teléfono móvil.
—Sonó muy a celos esa frase —le dijo su hermana, para molestar.
—Para nada, te estoy diciendo la verdad, eso es todo, April.
—Bueno, de acuerdo entonces, si tú lo dices.
—Sí, yo lo digo.
—Te quedarás ahora que viene el después de fiesta, ¿verdad?
—No, gracias, prefiero irme a casa.
—Por favor, quédate a la fiesta, dime que sí.
—En verdad no me gustan las fiestas, casi nunca me quedé a las que hacia la empresa de mi padre.
—Si dice que no quiere estar, que no esté y se vaya, no le insistas tanto, es una malagradecida —le dijo molesto, Colin.
—¿Sabes? Pensándolo bien, me quedaré, gracias por la invitación, linda —le dijo sonriéndole.
—De nada, perfecto entonces —dijo aplaudiendo eufóricamente de lo contenta que estaba.

Transcurrida la fiesta, todos iban de un lado hacia el otro, se desplazaban en masas, bailando, charlando, riéndose y bebiendo alcohol.

Autumn, estaba parada en un rincón, mirando y observando a todos, hasta que a Colin se le ocurrió la brillante idea de molestarla.

—Toma —le dijo entregándole en sus manos un vaso de cristal con una bebida de color coral fuerte.
—¿Tiene alcohol? —le preguntó sumamente curiosa viendo la bebida con extrañeza y dudas.
—No, bebe tranquila.
—Gracias.
—De nada.

Apenas le dio el primer sorbo con el sorbete y tragó, comenzó a toser y se le pusieron los ojos vidriosos, se había ahogado con la graduación alcohólica que tenía el trago de daiquiri de frutilla.

—Tiene alcohol, ¿por qué mentiste diciéndome que no tenía, Colin? —le preguntó molesta y enojada, intentando por todos los medios, normalizar la voz.
—Simple broma, quería ver la expresión de tu cara cuando sentías el alcohol pasar por tu garganta.
—Yo ahora quiero ver la expresión de tu cara con esto —le dijo y a continuación le tiró encima el líquido en su entrepierna—, ha estado exquisito, gracias por el trago, Colin Evanson —le contestó bien asquerosa, poniendo sobre la barra del bar el vaso de cristal vacío.

Hace más de 3 años

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#6

Capítulo 04

Un segundo después, Autumn iba a las zancadas corriendo a la par de Colin, que la tenía sujeta del codo fuertemente, casi haciéndole daño.

—¿Hacia dónde me llevas?
—Ahora mismo lo sabrás.
—Colin, espera, no puedo caminar tan ligero con éstas sandalias altas.
—Te las sacas entonces.
—No seas ridículo, quieres.
—Me la pagarás, jovencita.
—¿Hacia dónde intentas llevarme? —le preguntó asustada, viendo que apretaba el botón del elevador.
—¿A dónde crees tú?
—¿Estás loco si piensas llevarme a tu habitación?
—No puedo quedarme con mis pantalones mojados.
—Tú mismo te lo has buscado, si tú no me hubieras hecho esa broma, nada de esto habría pasado.
—Pero no era para que me eches encima la bebida, y ni mucho menos en mi entrepierna, para que luego todo el mundo esté hablando a mis espaldas.
—Te lo tienes bien merecido, no te conviene llevarme a tu habitación.
—¿Quién lo dice?
—Yo lo digo, y todos los demás estarán hablando, mi reputación se estropeará, por favor, no me lleves a tu habitación, te lo suplico.
—Me importa un cuerno tu reputación.
—Pero a mí sí me importa, y mucho.
—Escúchame perfectamente, más te vale que sepas bien cómo quitar ésta mancha del pantalón, porque desde ya te aclaro que es mi traje favorito, así qué, entra.

Sin soltarla de su agarre posesivo y bruto, la hizo sentar en uno de los sillones, apenas cerró la puerta de la suite bajo llave.

—¿Qué pretendes hacer poniéndote frente a mí?
—¿Qué crees tú?
—Pues, la verdad es que no lo sé —le respondió intrigada y al instante se desabrochó el cinturón, el botón y el cierre del pantalón y se lo bajó frente a sus ojos—, ¡Colin! —le gritó asombrada y poniéndose súper nerviosa.
—¿Acaso no has visto a hombre alguno desnudo?
—Pues, pues sí, pero es diferente, yo ni te conozco.
—Colin Evanson, tu futuro marido, ahora quiero que me saques esa horrible mancha.
—No tengo nada en mis manos como para quitarte la mancha.
—Arréglatelas.
—¿Cómo quieres que me las arregle si no hay nada aquí dentro que pueda servirme para quitarte la mancha de tu predilecto pantalón?
—Pues, jabón y agua hay, fíjate con esas dos cosas, si sale.
—Eres bien básico, se nota a la perfección que eres hombre.
—Por algo tengo esto entre mis piernas, ¿verdad? —le dijo insinuándose con sus manos.
—Cerdo —le contestó sin mirarlo a la cara, y a los ojos de color azul verdoso.

Ella, se levantó del sillón, y fue hacia el baño, encendió la luz principal, y se dispuso a quitarle la mancha.

Por más que le refregaba el pantalón, la mancha no salía para nada. Sacó el teléfono móvil de su cartera de mano, y llamó a la conserjería del hotel. La atendieron al instante, y le dijo que necesitaba hablar con la parte de limpieza por una mancha que no quería salir de un pantalón, le pasaron de inmediato con el servicio de limpieza, y cuando la atendió una de las señoras, le comentó más o menos la mancha que tenía.

Ésta le dijo lo que tenía que hacer. Y así lo hizo.

Luego de enjuagárselo, salió del baño, apagó la luz, y salió de la habitación también.

—¿Dónde lo cuelgas?
—Déjalo en cualquier lado.
—Te lo tiro al piso entonces.
—Déjalo colgando sobre el respaldo de una silla.
—De acuerdo, ahora sí, nos vamos entendiendo tú y yo.
—No valía que se lo preguntaras a la señora que limpia el hotel.
—No tenía métodos para quitarte la mancha, algo tenía que hacer, ¿no te parece así?
—Sí, pero has hecho trampa.
—Pues entonces, te hubieras quedado con la mancha y listo, y a mí me dejabas de molestar.
—¿Y perderme éste show? Ni lo sueñes —le dijo riéndose elocuentemente.
—Me iré de aquí, gracias por la invitación al desfile, a pesar de todo —le dijo sinceramente y caminó hacia la puerta de la suite presidencial.
—No, espera —le dijo sujetándola de su muñeca y haciéndola entrar nuevamente al interior de la alcoba y cerrando la puerta a sus espaldas.
—¿Qué quieres ahora? —le preguntó asombrada, y sintiendo cómo la ponía de espaldas contra la puerta.
—Gracias —le dijo, quizá sinceramente hacia ella, y se inclinó para quedar de cara a la mía.
—De nada —le respondió casi en un susurro, por haberle sorprendido verlo frente a sus ojos.

Se acercó mucho más al rostro de la joven, e intentó posar sus labios sobre los de ella. Y ella lo detuvo rotundamente.

—No —le dijo, posando los dedos sobre los labios masculinos, y corrió la cara.
—Por favor —le dijo olisqueándole el costado de su cuello.
—No, soy la hija del enemigo de tu padre, nos casaremos solamente por intereses, y aparte de todo eso, tú, me odias.
—Ya lo sé, pero darnos un beso no tiene nada de malo.
—Un beso y varios más se dan cuando la pareja siente algo el uno por el otro, y no porque al hombre se le antoje regalar besos por ahí sin sentir nada.
—Por favor, solo un beso, solo uno y te dejaré ir.
—Por favor, Colin, no, déjame ir, te lo suplico —le dijo frenándolo en seco posando las manos en su pecho.
—Déjame besarte, Autumn.
—No, no me insistas más, por favor —terminó diciéndole, lo alejó más de ella, y rápidamente salió de aquella habitación.

Autumn, caminó a las corridas hacia el elevador para apretar el botón, y unos segundos después ya se estaban abriendo las puertas. Entró y volvió a apretar el botón del subsuelo, y las puertas volvieron a cerrarse. Por unos segundos se sintió resguardada en el interior del elevador, pero con Colin suelto no se sentía protegida en lo absoluto.

Ella, salió a la fiesta, y se encontró de cara con April, era un gran alivio.

—Te estaba buscando, tú y Colin han desaparecido por unos minutos, todo el mundo está preguntando por ustedes.
—¿Ah, sí? ¿Para qué preguntan por nosotros, April?
—Quieren saber cómo les está yendo con esto del compromiso y futuro casamiento en puerta.
—Pues diles que excelente —le respondió su hermano, detrás de ella.
—¿Qué le pasó a tu anterior traje? —le preguntó curiosa su hermana.
—Tuvo un pequeño inconveniente.
—¡Colin! —le gritó una voz femenina casi a mitad de camino frente a toda la multitud que estaba allí.
—Mientras nosotras nos vamos, quiero presentarte a unas amigas, Autumn —le dijo su hermana, tomándola de la mano y caminando a la par de su cuñada.

Mientras que su hermana la presentaba ante sus grandes amigas, ella observaba de reojo a la chica y a Colin.

Se hacía la tonta y disimulaba bastante bien el verlos a los dos. Ella le coqueteaba descaradamente a él, y él le sonreía como un imbécil.

Un par de horas después, la joven decidió irse de la fiesta.

—April, creo que ya me voy, te agradezco mucho la invitación.
—¿Ya te vas? ¿Por qué tan pronto?
—No me gusta la multitud de personas, me siento incómoda, pero la he pasado muy bien a pesar de todo, nos estamos viendo.
—Gracias a ti por haber venido conmigo, nos vemos pronto.
—No, de nada.
—¿Por qué no le dices a Colin que te lleve hasta tu casa? Digo, para estar más segura.
—No te preocupes, me tomaré un taxi.
—Insisto, deja que te lleve, Colin.
—Yo insisto, no April, te lo agradezco mucho, pero prefiero tomarme un taxi hasta mi casa.
—De acuerdo, nos vemos pronto entonces, buenas noches y otra vez gracias.
—De nada, gracias a ti por la invitación.
—De nada Autumn —dijo sonriéndole, y ella le sonrió también.

La muchacha, salió de la fiesta, y bajó algunos escalones del hotel lujoso, y esperó un taxi.

—¿Acaso no pensabas despedirte de mí, Autumn?
—Colin…
—¿Ya te vas?
—Sí, me he quedado por mucho tiempo en la fiesta.
—No son muy de tu agrado, ¿verdad?
—No mucho, me incómoda ver tanta gente, me siento como un sapo de otro pozo.
—Puede que te comprenda, pero deberías de integrarte más en conversaciones, no es bueno ser solitaria siempre.
—Creo que, lo tendré en cuenta quizá, a pesar de todo, la he pasado muy bien, y te pido disculpas por el pequeño percance que te he causado.
—Descuida, no ha pasado nada, tu taxi.
—Oh sí, buenas noches, Colin.
—Buenas noches, Autumn —le dijo y ella terminó dándole un beso en su mejilla.

Autumn, terminó de bajar la escalinata principal del hotel, y entró al taxi, le dio la dirección de la casa, y emprendió el viaje.

Hace más de 3 años

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#7

Capítulo 05

Dos días después, alguien llamó a su teléfono móvil.

—¿Hola?
—Hola, ¿Autumn?
—Sí, habla ella, ¿quién habla ahí?
—Colin.
—Ah, Colin, ¿necesitas algo de mí?
—¿Podrías venir a la empresa?
—¿Por qué quieres que vaya?
—Necesito hablar contigo.
—De acuerdo, ¿a qué hora quieres que vaya?
—Si puede ser, ahora mismo me vendría bien.
—Está bien, en un rato estaré por ahí, pero dime la dirección, por favor.
—¿Tienes para anotar?
—Sí, dime —le dijo—, perfecto entonces —le expresó terminando de escribirla—, a más tardar, estaré en menos de media hora.
—De acuerdo entonces, te espero.

Un rato después, ella estaba indecisa en no saber qué ponerse de ropa. No tenía mucha y ni tampoco le dejaban sacar ropa de la empresa de su padre.

Llegó antes que se haga la media hora como le había dicho con anterioridad, y la recibió la recepcionista.

—Hola, buenas tardes, ¿cómo estás?
—Hola, buen día, muy bien, ¿y tú?
—Muy bien también.
—De nada, lo mismo digo.
—El señor Evanson te está esperando, sube directamente al quinto piso, querida.
—Muchas gracias.
—De nada, hasta pronto —le dijo la recepcionista.
—Hasta luego —dijo sonriéndole, y ella correspondió a la sonrisa también.

Subió al quinto piso como le había dicho, y al llegar, la recibió una secretaria, amable también como la recepcionista general de la entrada. Directamente, le dijo que pasara y entró, dándole las gracias, ella le sonrió simpáticamente.

Tocó a su puerta, y le dijo que pasara.

—Permiso.
—Hola, ¿por qué no te sientas?
—Hola, gracias —le dijo y tomó asiento frente a su escritorio.
—De nada, bonitas calzas, ¿de la empresa de tu padre?
—No, de otra tienda.
—De acuerdo, ten —le dijo, entregándole en sus manos varios papeles.
—¿Qué es esto?
—El contrato pre-nupcial.
—Ah, está bien, ¿dónde firmo?
—¿No lo leerás antes?
—No, confío en ti a pesar de no conocerte mucho, tienes tus razones para hacerlo, y te las respeto.
—Pues entonces, firma —le dijo, entregándole un bolígrafo en sus manos y ella lo tomó con una de las manos.

Apenas terminó de firmar, le devolvió el bolígrafo y los papeles también.

—¿Quieres ir a tomar algo?
—No, gracias.
—De nada, como quieras.
—Bueno, me voy, hasta pronto.
—Hasta luego, Autumn.

Salió de allí, y él se quedó mirando el contrato que había acabado de firmar ella también.

—He cometido el peor error de mi vida.

Un día después, Colin volvió a llamarla al teléfono móvil.

—Autumn, soy Colin.
—Ah, hola.
—Hola. Eh, te llamo para avisarte que hoy por la noche hay un cóctel en la casa de unos amigos míos, y bueno, quieren conocerte.
—Imposible el que vayas solo, ¿verdad?
—Imposible —le dijo, riéndose por lo bajo.

Aquella risa era una melodía para su oído, y no supo el porqué y ni cómo, se lo imaginó.

—De acuerdo, ¿a qué hora debo estar ahí?
—Yo te paso a buscar por tu casa.
—No.
—Insisto.
—No, Colin, prefiero ir yo al lugar y que me esperes ahí.
—De acuerdo, está bien, como quieras, te pasaré la dirección por mensaje.
—Bueno, hasta luego, y gracias otra vez por la invitación.
—De nada, hasta pronto.

Autumn, cortó la llamada, y al instante recibió un mensaje de Colin, dándole la dirección de la casa de los amigos. Lo único que le faltaba era la ropa. Y para eso le pidió a su hermana mayor un lindo vestido corto de cóctel.

—Hola, Summer, ¿tendrías un vestido corto para ésta noche?
—No, y no creo que te quede algo mío, con ese trasero grande que tienes, difícilmente te entra alguno de mis bellos vestidos.
—Pediré a la empresa entonces.
—No puedes tampoco, está prohibido sacar diseños de la empresa.
—¿Entonces por qué tú los usas?
—Porque tengo un perfecto cuerpo, ahora lárgate de aquí, tengo cosas que hacer.

Salió de su habitación y se adentró a la suya nuevamente, abrió el ropero y comenzó a abrir diferentes cajas, y revisar las perchas con prendas de ropa que tenía. Y encontró, casi al final de la fila, un bonito vestido corto. Estampado en colores claros.

Ya estaban por ser las siete y media de la tarde, y Colin iba a esperarla en la entrada de la casa de sus amigos alrededor de las ocho y media de la noche. Se dio una ducha, y luego eligió la ropa interior, y se puso el vestido corto. Se maquilló muy natural, aunque acentuó un poco más las sombras en los ojos. Se peinó el pelo, se lo acomodó perfectamente, y se calzó un par de sandalias. Y terminó de ponerse perfume.

Tomó la cartera, metió las cosas personales y el teléfono móvil y las llaves de la casa, y salió de la habitación.

Bajó las escaleras y antes de salir de la casa, donde afuera la estaba esperando el taxi que había llamado con anterioridad, su padre le habló.

—Has quedar en una excelente posición al apellido Allister, Autumn, ese hombre no te tiene que mover ni un solo pelo, te casarás con él solamente por negocios hija, todos esperamos mucho de ti, no nos defraudes jamás.
—No, papá.
—Así me gusta.

La joven, salió de la casa, más que confundida, entró en el taxi, cerró la puerta y le dio la dirección. La llevó sin problemas a aquella dirección. Y apenas llegó, Colin bajó para abrirle la puerta, y luego intentó pagarle al taxista.

—Ya le he pagado, Colin.
—De acuerdo entonces.
—Mira, tú y yo solamente nos casaremos por una única razón, así qué, no tienes porqué ser amable conmigo.
—¿Por qué eres tan esquiva?
—¿Por qué me dices eso, Colin?
—Porque intento por todos los medios ser bien amable contigo y tú me saltas a la yugular diciéndome todas esas cosas, por eso te lo estoy preguntando.
—Lo siento.
—Ya pasó, entremos mejor.
—¿Tú has entrado ya?
—No, te estaba esperando aquí, en la entrada.

La fiesta de aquel cóctel transcurrió bastante divertida. Colin, había estado muy atento con ella, y no se despegó en ningún momento tampoco.

Estaba haciendo bastante calor dentro de la sala, y decidió quitarse la chaqueta, la dejó alrededor de la cintura, ya que estaban sentados uno al lado del otro.

Pero hubo un momento en que Colin dirigió su mano a su espalda descubierta. Y sintió algo inexplicable. Se miraron, no se dijeron nada, y volvieron cada uno a su conversación con otras personas, pero su enorme, fuerte y masculina mano seguía allí, cálida y posesiva.

Poco tiempo después, se despidieron de los amigos, y salieron los dos de aquella casa.

—La he pasado muy bien, pero tengo que volver.
—¿Tan temprano ya? Son recién las diez de la noche.
—Sí, tengo que regresar.
—¿Tienes las llaves de tu casa?
—Sí, pero…
—Pero nada, eres mayor de edad, bueno, casi mayor de edad, pero puedes volver a la hora que quieras a tu casa, es así de simple.
—Por favor, en serio, tengo que ir a mi casa.
—Está bien, tú ganas, entonces, déjame llevarte, por favor, ¿sí?
—De acuerdo.

Rato después, ya estaban frente a la puerta de su casa, le agradeció nuevamente, le dio un beso en su mejilla, y salió del auto.

Tocó bocina, y ella entró a la casa.

—¿La has pasado bien?
—Sí, papá.
—Recuerda bien el propósito de tu unión con él, Autumn, esperamos mucho de ti hija.
—Sí, papá.
—¿Por qué no preparas la cena?
—De acuerdo.

Preparó la cena para sus padres, para su hermana y para ella también. Pero luego de la cena, ninguno de ellos se dignó a ayudarla con todas las cosas sucias.

Todos se habían ido a dormir. Y tardó como una hora y pico en acomodar todo en su preciso lugar. Apagó todas las luces, y subió las escaleras, cayó rendida a la cama, y se quedó completamente dormida con la ropa puesta.

Hace más de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

De todas formas que geta la familia, ella sacrificando y estos ni ayudarla en casa ni con la ropa. Pobre chica.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@SheilaMares90 Su familia es un desastre y ella quiere ser una mejor persona que ellos.
Un beso, :3


#8

Capítulo 06

Así, se fue pasando la semana, y un lunes por la mañana, April, le manda un mensaje, diciéndole que hoy era día de ir a ver salones de fiestas. Le respondió a qué hora quería que se encontraran, y le dijo que dentro de una hora la estaría pasando a buscar.

Autumn, le respondió que estaba bien, y se dispuso a vestir.

Se maquilló muy natural, volvió a peinarse más el cabello, se lo recogido en una cola de caballo baja, y volvió a perfumarse con su fragancia favorita.

Su cuñada, la pasó a buscar, y emprendieron el viaje hacia el primer salón de fiestas.

Conversación iba y venía, le preguntó algo que le daba bastante vergüenza.

—April, me gustaría preguntarte algo, no sé cómo lo tomarás, y ni tampoco sé lo que opine tu hermano sobre esto que te diré.
—Me estás asustando, ¿qué es Autumn?
—Nada raro, es que había pensado en que, ya que tú eres diseñadora de modas, podrías hacerme algunas prendas, tengo dinero ahorrado, con los trabajos que hago individualmente, y te los puedo pagar, si tú quieres hacerme algunas prendas de ropa estaría encantada que seas tú quién me las diseñe para mí.
—¿Y eso es todo?
—Pues sí.
—Ay nena, eres una verdadera tonta.
—Lo sé.
—Oye, no te digas así, no es eso, me encantaría hacerte ropa, es más, las mujeres de nuestra familia usan ropa de la marca, aparte de otras claro está, pero usan la ropa de mi marca también, y ya que tú vas a pasar a formar parte de la familia, sería un orgullo para mí que tú las usaras también.
—Gracias de verdad —le dijo, sonriéndole, y ella correspondió a su sonrisa también.
—¿Puedo hacerte una pregunta?
—Sí, claro.
—¿Tú no usas ropa de la marca de la empresa de tu padre y de tu hermana mayor?
—No.
—¿No te gusta?
—Oh sí, es hermosa, pero nunca he encontrado mi talla, aparte, no me dejan sacar ropa tampoco.
—¿Por qué no?
—Miedo al plagio, eso es todo.
—Pero dime, ¿cómo es eso que no tienen nunca talla tuya? ¿Ninguna prenda de vestir?
—No, ninguna.
—¿Por qué no? Tienes un cuerpo muy bonito, Autumn.
—Gracias, pero preferí no insistir más con las diferentes tallas.
—Y aquí es el primer lugar —le dijo e hizo que mirara a su costado derecho.

Al darse vuelta, vio frente a sus ojos una casona antigua, de estilo victoriano.

Con un inmenso jardín por delante y por detrás, la casona victoriana estaba en el medio de aquel enorme jardín espectacular.

Se bajaron del auto, cerraron las puertas, y caminaron hacia el jardín. Los caminos del jardín eran de adoquines de un gris que se entremezclaban unos con otros. Plantas exóticas de varios colores fuertes, y vibrantes, y una fuente antigua que estaba en funcionamiento también.

Había árboles frutales y florales, y el pasto de un verde increíble.

Llegaron a la entrada y para la sorpresa de la joven, Colin les abrió la puerta.

—Bienvenidas, damas —les dijo a las dos y entraron.
—¿Te ha gustado a ti? —le preguntó su hermana.
—Sí, está perfecta, falta Autumn que opine.
—Es hermosa.
—Ven que te muestro la casona por dentro.
—Está bien, Colin —le dijo y subieron los tres las escaleras de hierro forjado negro.
—Tiene habitaciones para los invitados que se queden a pasar la noche después de la fiesta, tiene una alcoba para la novia, y otra para la noche de bodas, pero esa habitación es más grande que las demás alcobas, ¿qué te parece para la fiesta de casamiento, Autumn?
—Es hermosa, pero es demasiado.
—Nos casamos una sola vez, y hay que festejarlo a lo grande —le comentó, Colin.
—Es un matrimonio por conveniencia, ¿qué pretendes con hacer una gran fiesta?
—Por lo menos le daremos de qué hablar a los invitados, a la prensa y a los paparazzi, y por lo menos nadie me dirá que mezquiné en gastos.
—Y a mí me importa un pomo lo que digan los demás, no puedes costear semejante palacio.
—Sí que puedo, y lo haré, así qué, elige la vajilla si en verdad te ha gustado la casona.
—Prefiero ver otro salón más acorde a mí.
—Pero ésta casona te gusta y mucho, ¿verdad?
—Sí, pero…
—Pero nada, ya está todo dicho, se reservará ésta casa para la fiesta de casamiento.
—De acuerdo.
—Ya que se decidieron por ésta hermosa casa, ¿por qué no vamos a almorzar los tres?
—Yo tengo que irme.
—Ay no, ¿por qué?
—Tengo cosas que hacer, April.
—Por favor quédate a almorzar con nosotros, ¿sí? Por favor, Autumn.
—Sí me lo pides tan así, de acuerdo, iré a almorzar con ustedes —le dijo, sonriéndole abiertamente.

Dentro del restaurante, los dos hermanos hablaban, mientras Autumn se encontraba en el baño.

—Su familia es una aberración, Colin, será mejor que aprontes ese casamiento y sacarla de allí donde está viviendo, ¿sabes que no le dejan sacar ropa de la empresa?
—¿Cómo es eso posible?
—Ninguna prenda de vestir tiene su talla.
—Su hermana la odia, su padre la tiene como un cadete, su madre está ausente con ella, y yo…
—¿Y tú qué, Colin?
—Y yo cometí el peor error de mi vida.

Antes que su hermana le preguntara el porqué, Autumn volvió a sentarse.

Hace más de 3 años

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#9

Pidieron la comida, y luego de un buen rato, se dispusieron a almorzar.

—Y, cuéntame Autumn, ¿trabajas o estudias, o las dos cosas? —le preguntó su cuñada, queriendo saber más cosas sobre ella.
—Trabajo solamente, terminé la carrera de maquillaje profesional estando todavía en preparatoria.
—Es muy bueno eso.
—Sí, creo que sí, y tú sigues con la secundaria, ¿verdad?
—Sí, y quiero seguir diseño de modas.
—Es lo tuyo.
—Sí, me encanta, igual estoy rindiendo las equivalencias para poder entrar el año que viene a La Universidad.
—Eso es excelente.
—Sí, ya lo sé —le dijo toda sonrisas y por demás contenta la chica—, y tu hermana trabaja en la empresa también, ¿verdad?
—Sí, es la financiera de la empresa, aunque en sus ratos libres se dedica a la parte de los diseños de ropa también.
—¿Y tu mamá qué hace?
—Nada, casi en todo el día no la veo, y papá se la pasa en su empresa.

Tiempo posterior, su hermana, se debía de ir.

—¿Me llevas contigo?
—No, quédate, yo tengo que ir a visitar a unas amigas y luego tengo que ir a estudiar, termina tranquila el almuerzo con Colin.
—Pero mi casa queda de paso.
—No seas tonta.
—¿Por qué me llamas tonta?
—Te lo dijo en el sentido figurado, nada más, es para que te quedes conmigo —contestó, Colin.
—Ay, ahora sí que me siento una estúpida —le dijo avergonzada.
—Al fin entendió la indirecta, ahora sí, me voy, que se diviertan —les dijo, saludándolos y se fue del restaurante.
—¿Quieres poner fecha de casamiento?
—¿Por qué tan rápido?
—Porque me parece lo más correcto.
—Yo no estoy apurada.
—Pero yo sí, Autumn.
—Oh, bueno, pues no sé cuándo podríamos casarnos.
—Esa casona victoriana sería ideal aprovecharla en el verano.
—Sí, supongo, es muy hermosa.
—¿El mes de Mayo te viene bien?
—¿En primavera?
—Sí, mejor esa época y no pleno verano en donde hace muchísimo más calor.
—Está bien, Colin.
—¿Fecha?
—¿Mediados de Mayo? ¿Te parece bien? —le preguntó ella.
—Perfecto.
—¿El catorce por civil y el quince por La Iglesia?
—Sí, de acuerdo.
—Digo, si quieres, se puede cambiar también, todo depende si hay lugar, y cae de fin de semana.
—Sí, es verdad —le dijo él, riéndose.

A medida que la charla se pasaba, el padre de Autumn, la atormentaba con llamarla al teléfono móvil, ella ignoraba las llamadas.

—Dame ese teléfono.
—Lo siento, debería contestarle.
—Dámelo ahora y no te lo volveré a repetir más —le dijo y se lo entregó a regañadientes.

Apenas lo tuvo en sus manos, apretó el botón de llamada para comunicarse con su suegro.

—Allister, ¿por qué no te dejas de molestar?
—Quiero hablar con mi hija, ¿dónde está?
—Ella, está conmigo y no te puede hablar en estos momentos, estamos en medio de algo sumamente importante, así qué, deja de molestar, ¿quieres?
—Cuando llegue, arreglaré cuentas con ella, hasta luego Evanson.
—No debiste atenderlo, yo tendría que haber sido la que le hablara.
—Dijo que iría a arreglar cuentas contigo más tarde cuando estuvieras en la casa.
—¿Qué has hecho, Colin?
—No le tengas miedo a tu padre, Autumn, si le tienes miedo, será peor.
—Tú no lo conoces, Colin.
—Conozco bastante bien al clan Allister, y no tengo ningún problema en enfrentarme a quién sea de ellos.
—Ya veo.
—¿Quieres postre?
—No, gracias.
—Ni intentes sacar dinero de tu cartera, Autumn.
—Tenía pensado pagarme la comida.
—Ni lo sueñes.
—¿Por qué pagarías el almuerzo del peor error de tu vida, Colin? —le preguntó dolida y molesta.
—¿Has escuchado, verdad?
—Solamente eso, y deduje que lo habrías dicho por mí.
—¿Por qué lo crees así?
—No me conoces del todo, te casarás con alguien que ni siquiera te agrada, ¿qué cosa buena obtendrías de este matrimonio?
—Más prestigio, dos empresas se unen para ser más fuertes.
—Me da risa lo que dices, la empresa de mi padre se hunde por completo, está en una posición terrible frente al público, y la empresa de tu padre es una de las mejores en el mundo de la moda, podrían tener menos clientes y menos prestigio.
—¿Qué opinas de eso?
—¿Qué opino de qué?
—De la empresa de tu padre.
—Hicieron mal las cosas, desde el principio.
—Empezando por no hacer los talles correspondientes.
—Sí, empezando por eso también, jamás confié en mi hermana.
—¿Por qué no?
—Diferentes opiniones, y te confieso que no pondría jamás las manos en el fuego por ella, siento que ella es la que está haciendo mal las cosas dentro de la empresa.
—¿Y por qué no se lo dices a tu padre?
—Jamás me ha escuchado cuando le digo las cosas y de lo que me parece.
—Te trata como un cadete de su empresa y no como una hija más.
—¿Puedes dejarme en mi casa, por favor? —le preguntó, cambiándole radicalmente la conversación.
—Sí, vayámonos mejor.

Apenas terminó de pagar la cuenta de los platos de los tres, y dejarle propina a la moza que los había atendido, salieron del restaurante.

Le abrió la puerta del acompañante y entró luego de darle las gracias. Unos quince minutos más tarde, ya estaba en la puerta de su casa.

—Gracias por todo, Colin.
—No fue nada, Autumn.
—Hasta pronto —le dijo a él.
—Hasta pronto.

Una vez que entró a la casa, su padre fue directo hacia ella y le dio una bofetada.

—¡Qué ni se te ocurra darle otra vez tu teléfono móvil a Evanson, Autumn! ¿¡Me has escuchado bien mocosa insolente!?
—Sí, papá.
—Perfecto entonces, ¿de qué carajo estuvieron hablando tanto?
—Del casamiento, para poner fecha.
—Ay, vaya, vaya, así qué, Evanson ésta decidido en desposarte, excelente entonces, más te vale que no hagas un paso en falso porque te desheredo.
—No me importa tu dinero.
—No me jodas la paciencia porque puedo echarte de casa y ahí sí que no tendrás a donde irte.
—No, papá.
—Perfecto entonces, nos vamos entendiendo perfectamente tú y yo —le dijo, con aquella sonrisa cínica y perversa, y dejó de sujetarle con fuerza sus brazos.

Hace más de 3 años

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IreChan
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Pobre Autumn, espero que Colin la saque de ese infierno pronto...

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@IreChan Autumn siempre vivió un infierno en su propia casa, y te vas a enterar pronto del por qué. Algo que verdaderamente, es una vergüenza lo que le hacen.
Colin está dispuesto a casarse con ella y sacarla de ahí muy pronto y dejar que la joven sea como siempre ha sido sin ser la sumisa de nadie.
Un saludo. :3

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@IreChan Pronto sabrás más cosas de la pareja y de la familia de ella.
Un saludo. :3

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Que intriga. Pobre chica, pero aun así lo de casarse así de sopetón. Va a ser duro.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@SheilaMares90 Es posible que sea duro que se case tan pronto, pero Colin sabrá entenderla muy bien.
Un beso, :3


#10

Capítulo 07

Siete días después, Autumn, abrió la puerta de la entrada principal, y vio a Colin allí parado, con bolsas y cajas en sus dos manos.

—Colin, ¿qué haces aquí?
—Vine a traerte algunas cosas.
—¿Algunas cosas? No te entiendo.
—Le has pedido a mi hermana ropa para ti, te las vengo a traer.
—No pensé que fuera tan rápido todo, me has sorprendido.
—¿Dónde te dejo las cosas?
—Oh perdón, Colin, pasa por favor.
—¿Te las dejo aquí o dónde?
—En mi cuarto estarían bien, si es posible.
—Vamos entonces.

Subieron las escaleras, y entraron al cuarto, era muy sencillo, una cama individual, una ventana que daba al jardín trasero, una cómoda con un espejo, un banco de dormitorio, y un baño privado.

—Pensé que tu hermana iba a venir hasta aquí.
—No, me pidió por favor que te trajera todas éstas cosas, ¿arriba de la cama está bien?
—Sí, por favor, y gracias otra vez, Colin.
—De nada, Autumn —le dijo y ambos se quedaron callados.

Un tiempo después, los dos al mismo tiempo hablaron, y comenzaron a reírse a carcajadas.

—Dime.
—No, primero las damas.
—¿Hoy no has trabajado?
—No, me tomé un día de descanso.
—Está bien eso, de vez en cuando viene perfecto.
—Creo que sí yo también.
—Dile a tu hermana que la llamaré para agradecerle todo esto y para darle lo que le debo.
—¿Por qué se lo vas a dar?
—Porque ya se lo dije, esa era la condición que le había hecho, que ella me hacía la ropa con mi talla, y yo se la pagaba.
—Nuestras mujeres usan la ropa de la empresa sin pagar.
—No soy así, Colin, no me gusta ponerme algo, si no lo he pagado.
—Hazlo, pronto serás una más de la familia Evanson, aparte, promocionas la marca de April, y a ella eso la pondrá muy feliz y contenta, no tiene porqué ganar con la familia, porque puede ganar con gente que no conoce.
—No creo que sea buena idea lo que me estás diciendo.
—¿Por qué no?
—Mi padre no…
—Tu padre se tendrá que callar la boca, al fin y al cabo estarás casada conmigo y ya no tendrá porqué decirte algo.
—De acuerdo, acepto las prendas de vestir sin pagar nada a cambio.
—Me parece muy bien, Autumn.
—Supongo que sí —le dijo no muy convencida.
—¿Estás sola?
—Sí.
—¿Vamos a tomar algo?
—Gracias, pero tengo cosas que hacer.
—¿No pueden esperar esas cosas que tienes que hacer?
—La verdad es que no.
—Bueno, no te voy a insistir más, creo que será mejor que me vaya.
—Está bien, Colin, puedo ofrecerte algo para tomar o comer antes de irte.
—No, gracias, no te quito más tu preciado tiempo.

Se fue de la casa, y ella luego de cerrar la puerta de su cuarto con llave, para que no entrara Summer a ver todas las cosas que le habían dado, bajó las escaleras, fue al lavadero, puso el lavarropas con bastante ropa dentro, y luego tomó lo que tenía el canasto de la ropa limpia para plancharlo.

Durante tres horas estuvo planchando sin descanso alguno. La espalda la estaba matando, y el cuello también.

Dejó las prendas de vestir sobre las camas correspondientes, y luego se llevó la suya a su habitación.

No tenía ni ganas de limpiar la casa por completo, y ni tampoco le importaba si luego la regañaban sus padres.

Se dio una ducha caliente para relajarse un poco, y tiempo más tarde, salió de la ducha, se secó y se puso una bata de toalla fucsia.

Se sentó en el borde de la cama y miró su teléfono móvil. Lo tomó en sus manos, y le mandó un mensaje a Colin, con muchas dudas.

Perdona mi indiscreción, pero si no estás ocupado, ¿puedo llamarte?

No te entiendo, ¿por qué me pides perdón?

Por si te estoy quitando tu preciado tiempo.

Ah, ya veo, con que esas tenemos, ¿qué quieres?

Nada, olvídalo.

Ahora me lo dices.

No, no te hagas ningún problema.

De inmediato la llamó al télefono. Y ella lo atendió de inmediato también.

—Pensé que no me ibas a atender el llamado.
—Pensaste mal.
—¿Qué me quieres decir?
—La verdad es que, hice algo de lo que tenía que hacer y me quedaron algunas cosas más pendientes, pero no tengo muchas ganas de terminarlas, ¿sigue en pie la invitación, Colin?
—Por supuesto que sí, Autumn, sigue en pie todavía, te paso a buscar dentro de…
—Dentro de media hora estaría bien.
—De acuerdo, en media hora pasaré a recogerte.
—Bueno, te estaré esperando.

Parecía una idiota enamorada de él, y la verdad era que en parte lo estaba. Se había enamorado de Colin Evanson, perdidamente. Desde el primer momento en que lo había conocido, algo le decía que debía de confiar en él plenamente, y no en su familia.

El hombre era íntegro, y con los pies sobre la tierra, pensaba muy diferente a los padres de ella, y a su hermana mayor, y ninguno de ellos era como los Allisters.

Eran dignos de verse juntos y en familia. Y la suya, era un desastre monumental.

Él, no tenía miedo a nada y a nadie tampoco, y ella le tenía pavor a su padre y otro tanto a su hermana.

Su madre estaba fuera de la casa casi siempre, y estaba con ella muy pocas veces.

Ella, quería irse de la casa, y tenía la posibilidad, casándose con Colin Evanson. Y no le iba a importar nada desobedecer a su padre nuevamente.

Se puso ropa interior y una bata, y se sentó en la cama para abrir un rato la computadora portátil y comunicarse con April.

—April, te agradezco enormemente todas las cosas que me has mandado, es muchísimo más de lo que yo te había pedido.
—Tranquila, disfrútalas, ¿te han ido bien? ¿Las has visto a todas ya?
—No, no he visto nada y no me las he probado tampoco, pero estoy segura que sí me entrarán todas las prendas, te has pasado, gracias otra vez.
—No fue nada, disfrútalas mucho, futura cuñada.
—Muchas gracias, April.
—De nada, Colin me acaba de decir que si estás lista ya, te pasa a buscar.
—Dile que en quince minutos lo estaré, por favor.
—De acuerdo, se lo diré, quédate tranquila.

Rato después, la joven, le dijo que se iba a vestir y se desconectaron del chat. April, le dijo que la pasara muy bien con su hermano, y ella le dio las gracias nuevamente. Se dispuso a vestirse, y abrió las bolsas y las cajas, cada cosa que veía era mejor que la otra, eran todas increíbles, y no sabía con cual vestirse para la salida con Colin. Tenía una enorme sonrisa de oreja a oreja que no se le quitaba con nada.

Hace más de 3 años

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#11

Se vistió y se cepilló el pelo, se lo acomodó muy bien, y por último se terminó de perfumar.

Antes de salir de la casa, apareció su padre por el umbral de la cocina, y le gritó ferozmente.

—¡No has limpiado un comino ésta casa, Autumn! —le gritó y la asustó.
—Me has asustado papá, estaba cansada para hacer todas las demás cosas, lo siento de veras, papá.
—Si estarías muy cansada no saldrías de la casa vestida así.
—Colin, me invitó a tomar algo.
—¿De dónde has sacado esa ropa tan fina?
—La tenía guardada de hace tiempo atrás.
—Me estás mintiendo.
—No, no te estoy mintiendo —le contestó sin titubeos.
—No seas así conmigo, no me mientas tan descaradamente, Autumn, te lo pido por favor, me estás cansando, y mi paciencia contigo se me está yendo muy al carajo en estos momentos.
—April, la hermana de Colin, me la ha regalado.

Apenas le terminó de decir aquellas palabras, su padre le dio una fuerte cachetada.

Ella, por su parte, no le respondió algo más, solo levantó la cabeza como si nada hubiera pasado, y le dio la espalda para salir de aquella casa, antes de abrir la puerta, la sujetó fuertemente del brazo.

—Te lo estás buscando, Autumn, no me provoques porque si no sigues al pie de la letra las ordenes que te mando a hacer, te las verás negras conmigo.
—No soy el cadete de tu empresa.
—No juegues conmigo mocosa insolente —le dijo perversamente sujetándola del cabello y zamarreándola violentamente.

Aquella escena patética, la vio Colin desde su auto, y de inmediato se bajó, se pusó frente a las escaleras de la casa y le habló.

—¿Todo bien, Autumn?
—Colin, pensé qué… pensé qué todavía no habías llegado.
—Hace como cinco minutos llegué, ¿todo bien?
—Sí, sí, todo bien —le respondió y su padre, ya había quitado la mano del cabello suelto.
—Entra al auto —le dijo firmemente y ella se lo quedó mirando atónitamente a sus encantadores ojos azul verdosos—, ahora entra al auto, Autumn.
—Sí, Colin —le dijo por último y terminó de bajar las escaleras para ir directamente hacia el asiento del acompañante y cerró la puerta apenas entró.
—Y tú, entra ahora mismo Allister, ¿no me has escuchado? Entra ya —le gritó y Colin lo sujetó del cuello y lo hizo entrar a las zancadas.

Cerró la puerta principal de un fuerte golpe, y allí, empezó una fuerte discusión.

—A Autumn me la dejas tranquila, Allister, ni se te ocurra ponerle una mano más encima porque te las veras conmigo, ni siquiera intentes rozarle un solo dedo tuyo en ella porque me las vas a pagar todas juntas hijo de p**a —le dijo arrinconándolo contra una de las paredes de la sala.
—No te tengo miedo, Evanson.
—Y yo menos, Allister, no me provoques porque apenas se case conmigo, Autumn, puede que se me ocurra por esas casualidades, quemar el contrato pre-nupcial, y no darte el cincuenta por ciento de las acciones de la empresa Evanson, y no querrás que pase eso, ¿verdad?
—No, claro que no.
—Pues entonces, mantente alejado de ella, no es tu cadete, si no, tu hija, un mal paso que das hacia ella y te aseguro que rompo el contrato pre-nupcial, y ahí sí que me sigo quedando con el ciento por ciento de las acciones y con tu hija también, ¿nos vamos entendiendo, Allister?
—Sí, Evanson, nos estamos entendiendo perfectamente.
—Perfecto entonces, buenas tardes.
—Buenas tardes.

Este último, salió de la casa muy tranquilo, y luego de eso, cerró la puerta principal de la casa a sus espaldas, bajó las escaleras, entró al auto en el asiento del conductor, cerró la puerta, y encendió el motor.

—¿Qué le has hecho, Colin? —le preguntó intrigada.
—Hemos tenido una charla muy fructífera.
—Lo has golpeado, ¿verdad?
—No he tenido que llegar a tanto, le he dado unas muy buenas refrescadas, y quédate tranquila, porque no va a volver a ponerte una mano más encima jamás.

Ella, quedó sorprendido ante sus palabras, y todo lo que duró el trayecto, lo hicieron en silencio. Él, la llevó a la costanera a caminar un rato, y la sujetó de su mano muy delicadamente, Autumn intentó quitarla, pero él volvió a tomarla, entrelazándola con la suya nuevamente.

—¿Podríamos adelantar la fecha de la boda, Colin?
—Sí, ¿cuándo la quieres?
—En lo posible aunque sea los primeros días del mes de Mayo, ¿sí?
—Perfecto entonces, le avisaré entonces a la mujer de la casona victoriana, y ya podríamos ir al registro civil y de paso a La Iglesia, ¿no?
—Sí, Colin.

Luego de la caminata por la costanera, fueron directamente al registro civil y a La Iglesia para poner la fecha definitiva a su casamiento. Se irían a casar el dos de Mayo por civil, y el tres del mismo mes por La Iglesia.

El civil sería a la mañana, y La Iglesia por la noche temprano.

Alrededor de las siete de la tarde y unos minutos más, decidieron entrar a un lugar de comidas rápidas, y pedir la comida para llevar.

Entraron al auto, y volvió a emprender el viaje hacia otra parte.

No sabía hacia dónde la llevaba y empezó a ponerse nerviosa.

—¿Hacia dónde vamos?
—Ya lo sabrás en unos minutos.
—Quiero volver.
—No tengas miedo, Autumn, conmigo estás bien segura, y no te haré nada que no quieras hacer.
—Me estoy poniendo muy nerviosa.
—No pasa nada, quédate tranquila, por favor te lo suplico, no te voy a hacer nada malo.

Llegaron al lugar que tenía pensado ir de un principio, y bajaron del auto con la comida rápida. Unos quince minutos posteriores, estaban dentro de un piso en pleno centro de Nueva York, tenía muy pocas cosas, un par de almohadones en el suelo, una pequeña mesa baja, y una alfombra debajo de los almohadones y la mesa ratona.

—¿En dónde estamos, Colin? —le preguntó demasiado nerviosa para su gusto.
—Lo compré la semana pasada para irnos a vivir juntos apenas nos casáramos.
—¿Compraste un piso para vivir conmigo?
—Sí, ¿qué te parece?
—No sé qué decirte, me parece que con algo pequeño estaba bien igual, no quiero que te pongas en gastos por mí, ya bastante estás haciendo con querer pagar la fiesta de bodas.
—¿Te gusta el piso, Autumn?
—Pues, es muy lindo pero…
—Pero ya lo he comprado, y es nuestro.
—¿Nuestro?
—Sí, está a nuestro nombre, es decir qué, somos los dueños del departamento, lo único que hace falta es que tú firmes los papeles del departamento también.
—¿Por qué? Tú me supongo que sabes bien que mi padre no me va a dar la mitad de lo que vale éste piso, y yo con mis clases personales de maquillaje y con los maquillajes sociales que hago no puedo costearme semejante lujo.
—Ya sé perfectamente que no te dará ni siquiera la cuarta parte de lo que me ha salido éste piso, pero eso a mí no me importa en lo absoluto.
—¿Qué quieres a cambio, Colin?
—No quiero nada a cambio.
—¿No quieres nada a cambio? Me parece extraño, compras un piso sin avisarme, reservas una casona victoriana para nuestra fiesta de casamiento, me tratas bien, no sé que pensar de ti, lo único que se me ocurre es que quieres acostarte conmigo antes de casarnos.
—Aguarda un segundo, no quiero acostarme contigo.
—¿Entonces, qué quieres de mí?
—Quiero que te traten como te mereces que te traten, quiero que te traten mucho más que bien, excelente si es posible.
—¿Es mucho pedirte que me des un abrazo? Lo necesito de veras.
—No, para nada me molesta.

Se sentaron en los almohadones que estaban en la alfombra, y la abrazó fuertemente por su cintura, y la apretó mucho más contra él. Era la primera vez que dejaba que un hombre se le acercara tanto como lo estaba él. Autumn, recargó su mejilla contra el pecho de él, y no pudo aguantarlo más. Las lágrimas salían a borbotones de sus ojos sin quererlo.

—Lo siento, Colin.
—No pasa nada, llora tranquila.
—Me obligaron a casarme contigo, yo… yo no quería al principio, no te conocía, pero luego, luego cuando te vi, algo me decía que tenía que confiar plenamente en ti, no lo sé, y es raro que teniendo la edad que tengo, me sienta segura contigo, me das la tranquilidad que no tengo en mi propia casa.
—Es raro sí, pero no sé porqué a mí me pasa lo mismo que a ti, si bien mi familia es muy diferente a la tuya, yo también me siento muy bien cuando estoy contigo, me siento muy cómodo.
—Es… es la primera vez que alguien me dice eso tan bonito.
—Te las tendrían que decir más seguido todas esas palabras, Autumn, ¿cenamos?
—De acuerdo, gracias.
—De nada.

Cenaron muy tranquilos, uno al lado del otro. Charlaron de todo un poco, y se rieron bastante también.

Posterior a todo aquello, él, la dejó en su casa otra vez.

Hace más de 3 años

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#12

Capítulo 08

Unos días más pasaron, en los cuáles su padre la trataba algo mejor que antes.

Dos días después, Colin volvió a llamarla al teléfono móvil.

—Hola, Colin, ¿cómo estás?
—Hola, Autumn, muy bien, ¿y tú?
—Muy bien también, en la casa de mis padres habrá una cena familiar, y estás invitada.
—Yo te lo agradezco mucho Colin, pero no…
—Pero tienes que venir.
—¿Cuándo?
—Dentro de dos horas más o menos, surgió de improviso.
—¿Son así siempre tan espontáneos, Colin?
—Sí, Autumn, así somos todo el clan Evanson.
—Eso es muy bonito.
—¿Vendrás?
—Está bien, en una hora y media más o menos estaré en tu casa.
—Perfecto entonces, te esperamos encantados.
—Sí, seguro —le respondió con un dejo de inseguridad y sarcasmo en su voz.

Cortaron sus llamadas, y ella entró al baño a darse una ducha de agua bien caliente.

Hizo todo el proceso antes de vestirse, y volvió a seleccionarse la ropa de April.

Se maquilló muy natural, apenas un poco de color en sus labios, después de aplicarse bálsamo, un delineado en negro a lápiz por dentro de los ojos, un poco de sombra clara y un delineado en líquido negro a pincel en los párpados móviles, terminando en una pequeña cola al final. Un par de aros en forma de flor, y ya estaba lista, por último se peinó muy bien el cabello, se hizo mitad suelto y mitad recogido, y terminó por perfumarse.

Llegó a aquella casa a la hora y media como le había dicho, y él, le abrió la puerta al terminar de tocar el timbre.

—Hola —le dijo.
—Hola, Autumn, ¿cómo estás?
—Bien, ¿y tú?
—Bien también.
—He traído algo para después de la cena, no he tenido nada de tiempo en hacer algo yo.
—No tenías porqué traer algo, pasa.
—Gracias, no me gusta ir a una casa con las manos vacías.
—De nada, mi madre está en la cocina junto con April, ve directo allí y dile que ponga el postre donde a ella le parezca.
—De acuerdo, Colin.

En el camino, saludó a su hermano del medio, y a su padre también, estaban muy contentos de verla, y de inmediato entró a la cocina.

April, casi se tira al piso al abrazarla y darle un beso en la mejilla, el cual Autumn le hizo lo mismo. Se acercó a su madre y se saludaron amablemente también.

—He traído postre.
—Lo pondré en el refrigerador.
—De acuerdo, Tania.
—¿Te gusta pavo a la naranja con papas, Autumn?
—Sinceramente, nunca lo he probado.
—Es una de mis especialidades.
—Me parece muy bien.
—¿Tú tienes especialidades?
—Eso creo yo, sé planchar muy bien, y sé limpiar la casa bastante bien diría yo.
—¿Sabes planchar y limpiar? —le preguntó asombrada su cuñada.
—Sí, el problema es que cuando se acumula mucha ropa de los demás me dura el planchado como dos días seguidos o más tiempo del debido.
—¿No tienen mucama?
—No, mi madre no quiere contratar una.
—¿Y por qué no se lo sugieres tú? —le preguntó su madre.
—No es lo debido.
—¿O es eso o le tienes miedo a tu madre, querida? Convéncela, y si no lo acepta, dile que no puedes hacer todo tú sola.
—No me disgusta hacerlo.
—Estoy segurísima que Colin se casará con un modelo ejemplar de chica —le dijo su madre halagándola.
—No creo que sea para tanto, Tania —le respondió sonriéndole vergonzosamente.
—¿Sabes cocinar?
—Eso intento, pero si alguien me enseña, aprendo muy rápido.
—Pídele a tu madre que te enseñe.
—Ella no sabe cocinar nada que se le parezca.
—Entonces cuando lo creas conveniente puedo enseñarte a cocinar.
—Me encantaría, y muchas gracias desde ya.
—De nada, cariño.
—Toma, esto es para ti —le dijo, April.
—¿Para mí? —le preguntó asombrada.
—Sí, ábrela por favor y dime lo que opinas.
—De acuerdo —le respondió con una sonrisa en los labios y ella me sonrió abiertamente también—, es preciosa, April, ¿acaso me estás invitando a tu fiesta de dulces dieciséis?
—Sí, y debes venir, por favor.
—Esto es dentro de dos semanas.
—Sí, y si vieras las de hermosas cosas que ya tengo para mi fiesta, te encantarán una más que la otra, es más, hasta puedes asesorarte por la mujer que me está organizando mi fiesta, para el casamiento con Colin.
—¿Me llamaban? —preguntó él, acercándose a ellas.
—No, solamente le estaba diciendo a Autumn que puede concertar alguna que otra cita para ver la organización de la boda.
—Ah, me parece muy bien eso, buena hermana me has resultado ser —le dijo palmeándole su cabecita.
—No creo que sea conveniente —dijo Autumn.
—¿Por qué no? —le preguntó, Colin.
—No quiero quitarle la organizadora de fiestas a April.
—Bah, no me interesa eso a mí, lo que me interesa es que vengas a mi cumpleaños.
—Bueno, veremos si iré.
—Muy bien, ahora sí, todos a la mesa, vamos que ya estoy sirviendo la comida.
—¿Quieres que te ayude, Tania?
—No hace falta, linda.
—No es molestia en lo absoluto.
—De acuerdo entonces, lleva las fuentes con ensaladas, por favor.
—De acuerdo.

Luego de la cena, April, quiso que la joven subiera con ella a la habitación para mostrarle las cosas de su fiesta, pero primero, ayudó a Tania a juntar las cosas sucias de arriba de la mesa.

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#13

—Deja todo como está, Autumn, luego las levantaré yo.
—No es problema ayudarte, por lo menos, no estás sola juntando las cosas, como me las dejan a mí siempre —le respondió sinceramente y al instante se mordió la lengua por lo sincera que le había sido.

Una vez que terminó de ayudarla, fue con April a su alcoba, y entraron.

—Es precioso tu cuarto.
—Muchas gracias.
—De nada, hermosa.
—Oye, quiero que me maquilles para mi cumpleaños, ¿puede ser eso muy posible?
—Eso es extorsión.
—Más bien diría que ganas que me maquillaje mi cuñada, me encanta que seas mi cuñada y qué mejor que tengas dos años más que yo solamente, es genial eso.
—De acuerdo, te maquillaré para tu cumpleaños, pero tendrás que hacerte aunque sea dos pruebas de maquillajes, para ver cuál de los colores de maquillajes prefieres, ¿sí?
—Sí, con lo mucho que me encanta maquillarme.
—¿De qué color será tu vestido?
—Amo el color lila, pero cuando me lo probé no me favorecía al color de mi piel, así qué, será de color fucsia, ¿no es hermoso ese color?
—Es fantástico, April, y a mí también me encanta el color lila.
—¿Quieres ver mi vestido?
—¿Ya lo tienes contigo?
—Así es, papá y mamá me lo han regalado, no quisieron que me lo confeccionara yo en mi día, así qué, les acepté ese regalo, y Marcus y Colin me regalaran toda la fiesta —le dijo, sonriéndole feliz y contenta.
—Son muy unidos ustedes.
—Por supuesto que lo somos.
—Nada que ver con mi familia, April.
—¿Acaso no son afectuosos contigo, Autumn?
—Para nada, siempre me han dicho que eso es de estúpidas, y cursis personas.
—Qué mal, para mi familia y para mí eso de los afectos no es ni estúpido y ni mucho menos cursi en lo absoluto.

Mientras que April le mostraba el vestido, abajo, en la sala comedor, charlaban Colin y su familia acerca de la joven.

—Estoy pensando seriamente en romper el contrato pre-nupcial que firmamos Autumn y yo.
—Es lo mejor que podrías hacer, Colin —le dijo seriamente y entusiasmada por demás su madre.
—Pero si lo hago está el hecho de saber que su padre no obtendrá nada del cincuenta por ciento que habíamos acordado darle apenas termina el primer año de matrimonio y nos divorciáramos, y a decir verdad, no me importa un comino, su padre aprenderá a no joder conmigo, y se ha buscado cada odio contenido mío hacia él, y el primero de todos es cuando trata mal a Autumn, a la pobre chica la tratan como una sirvienta y esclava y no como una verdadera hija.
—Anthony es extremadamente ambicioso y codicioso, y no parará hasta haber conseguido su objetivo principal, Colin —le dijo su padre.
—Pues tendrá que buscarse otra gran empresa para sus propósitos, porque yo no le cederé nada de lo que tiene la empresa, papá.
—Si esa es tu decisión, adelante hijo, te apoyaremos en lo que decidas hacer.
—Muchas gracias a los tres, sé que siempre estarán para mí y para todas las cosas que decida hacer.
—De nada —le respondieron los tres integrantes al unísono.

Un rato después, April y ella bajaron las escaleras con risas incluidas.

—¿De qué se ríen ustedes dos? —les preguntó Colin y al instante la muchacha, dejó de reír.
—Le estaba contando a Autumn de cuando a ti y a Marcus les hice aquella pequeña broma de mal gusto.
—Ah, vaya, mira tú, mi futura esposa riéndose a mis espaldas, gracias por lo que me toca, cariño.
—Lo siento, Colin, es qué, ha estado muy divertida y graciosa la broma que les hizo a ustedes.

Luego del postre, los cafés y té, ella decidió que era hora de irse a la casa.

Marcó el número de una agencia de taxis muy conocida, pero cuando estaba a punto de hablar con la chica que siempre la atendía, Colin le quita el teléfono móvil y corta la llamada.

—Te llevaré yo a tu casa, Autumn.
—No tienes porqué llevarme, Colin.
—Pues debo insistir más entonces, ¿o te llevo o directamente te quedas a dormir aquí?
—¿Estás loco? No duermo en casas ajenas.
—Bueno, pues eso habla muy bien de ti, ¿qué no, Autumn?
—Supongo que sí.
—Por favor, deja que te lleve, ¿sí?
—Está bien.

Autumn, saludó a toda su familia, y salieron de la casa a continuación.

Mientras tanto, dentro del auto, mantenían una charla informal.

—Tu hermana me ha mostrado el vestido de su cumpleaños, es precioso.
—No he tenido el agrado de verlo todavía.
—Yo lo vi porque me pidió que la maquillara para su cumpleaños, y no tengo otra opción que ir a la fiesta.
—¿Tenías intenciones de no ir?
—Pues, no tengo porqué mentirte, pero sí, no iba a ir.
—¿Qué ibas a hacer quedándote encerrada en tu casa?
—Adelantaba algunas cosas de la casa.
—Pues dile a tu madre y a tu hermana mayor que te las adelanten por ti, porque dentro de dos sábados tú estarás en la fiesta de cumpleaños de mi hermana.
—Mira, Colin, no quiero discutir con mi familia por cosas que no tienen importancia.
—¿Cosas que no tienen importancia me dices? Te tratan como una sirvienta en vez de como una hija y hermana.
—Es problema mío.

Ni siquiera le dijo algo más, terminaron el trayecto hacia su casa en silencio, y luego la dejó frente a la casa.

—Gracias por traerme, hasta pronto.
—De nada, hasta luego.

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#14

Capítulo 09

Una semana después, Autumn, decidió hacerle un par de pruebas de maquillaje a April, y ésta última, la citó en la empresa de la familia Evanson.

Llevó su maletín de maquillaje, y una cartera. Estaba vestida bastante informal y maquillada muy natural. Se perfumó, y se cepilló el cabello, dejándolo mitad suelto y mitad recogido.

Subió al piso en donde estaba April, una vez que la recibió la recepcionista general de la empresa, una vez allí, la abrazó efusivamente su cuñada.

—Qué bueno que has venido, Autumn.
—Te dije que iba a venir a hacerte dos pruebas de maquillaje, y aquí estoy para concederte el deseo —le dijo, sonriéndole y ella le correspondió la sonrisa también.
—¿Me siento?
—Sí, por favor.
—¿Aquí está bien?
—Está perfecto, me dejas justamente lugar para apoyar las cosas de maquillaje.
—Aquí tienes más maquillajes si quieres usarlos también —le dijo, alcanzándole un par de cajas, una con sombras y la otra con labiales de todo tipo.
—De acuerdo, ahora los veré.
—Perfecto entonces.

Mientras la joven, estaba por el delineado de ojos en April, Colin, bajó al piso en donde las dos estaban, y preguntó a las que estaban ahí, quién era la del vestido de vaquero, entallado al cuerpo. Increíble fue cuando Colin la vio de espaldas y clavó su vista en su redondo trasero.

—Haces unos delineados increíbles —le dijo su hermana menor, apenas terminó de mirarse al espejo.
—Gracias, April.
—Es verdad, coincido con mi hermana —dijo Colin, detrás de ella, y al instante se dio vuelta del asombro.

Al salto que pegó, se dio vuelta para enfrentarlo, y sin querer le pasó el pincel con negro por el cuello de su camisa y por el nudo de su corbata también.

Llevó su mano a la boca abierta del asombro, y sus ojos se abrieron ampliamente también.

—Perdóname, Colin, no pensé que estabas detrás de mí, me has tomado por sorpresa.
—Ya veo, Autumn, es la segunda vez que me manchas alguna prenda de mis trajes —le dijo, y automáticamente se incendió de la vergüenza de aquel momento.
—Lo siento mucho, puedo quitarte el trazo, sé sacar las manchas de delineadores de la ropa.
—Vaya, perfecto entonces, ven —le dijo, y dejó el delineador líquido a pincel, cerrado sobre el escritorio donde tenía todas sus cosas de maquillaje y las de la empresa también.
—Ahora vuelvo, April.
—De acuerdo, Autumn.

Caminaron tranquilos por el pasillo de la empresa, y le volvió a hablar.

—¿Tienes camisas y corbatas aquí?
—Sí, la empresa se dedica a la confección de prendas masculinas también.
—¿Talle para ti tiene?
—Obvio que sí, no es cómo la empresa de tu padre que se olvida de hacer tallas de tamaños diferentes, incluyendo tu talla.
—En serio, discúlpame por ser tan torpe, Colin, te he pedido disculpas dos veces ya, ¿qué más quieres de mí?
—Que me quites los trazos del delineador, y espero que salgan con tu invento quitamanchas.
—De acuerdo, te las quitaré, pero ya estuvo bueno, ¿no?
—Lo siento, he tenido un día fatal.
—Pues no te la agarres conmigo.
—Cancélame las reuniones que tenía para hoy, Patsy.
—De acuerdo, Colin, hola, Autumn.
—Hola, Patsy, ¿cómo estás?
—Muy bien, ¿y tú?
—Muy bien también, gracias.
—De nada.
—Pasa, Autumn.
—De acuerdo, Colin.

Cerró la puerta de su oficina, apenas terminó él de entrar, y se quitó el saco de su traje negro. Se aflojó la corbata azul marino y la desanudó, quitándosela también, y luego comenzó a desabotonarse la camisa blanca.

—Toma.
—En un rato vuelvo —le dijo, y entró al baño que tenía dentro de su oficina.

Cerró la puerta a sus espaldas, y llevó el cuello de su camisa hacia su nariz, cerró los ojos y se deleitó con su perfume tan masculino. Su perfume la estaba volviendo loca. Y hacía anhelarlo cada día, un poco más.

—Patsy, tráeme una camisa y una corbata, por favor.
—Enseguida, Colin.
—¿Puedo darte una opinión?
—¿Sobre qué?
—Sobre la camisa y la corbata.
—¿Cuál?
—Dile que te traiga una camisa de un gris cemento, y una corbata de un gris más oscuro, creo que… creo que te van a quedar muy bien esos dos colores.
—No suelo usar mucho la gama de los grises.
—Oh, bueno, de acuerdo entonces.

Ella, volvió a entornar la puerta del baño, y siguió quitándole los trazos. Unos quince minutos después, salió del baño con la camisa y la corbata en ambas manos.

Lo vio colocarse la corbata, era atractivo por demás, y a ella se le había secado la boca por completo. Tragó varias veces saliva con dificultad, y carraspeó.

—¿Quieres que te ate la corbata, Colin?
—¿Sabes hacer nudos de corbata?
—Sí, se los hago a papá siempre, bueno, le dejo colgadas las corbatas ya con su nudo hecho.
—De acuerdo, hazlo.

Se acercó mucho más a él, no sin antes poner su camisa y su corbata colgando del respaldo de dos sillas que tenía en su oficina.

—Pon un poco tu cabeza hacia atrás, Colin, te abotonaré el primer botón —le dijó, y sintió cómo su nuez de Adán subía y bajaba reiteradas veces, y la expresión de su cara, no sabía ella, si era de asco o qué.

Le hormigueaba la piel de sus dedos al haber hecho contacto con la piel del cuello y la cálida garganta del hombre.

Ella, necesitaba concentrarse en otra cosa y no clavar los ojos en su bonita y masculina boca.

No mires su boca, no mires su boca Autumn —pensó la joven.

—¿Qué has dicho?
—Nada —le respondió y en un solo segundo volvió a incinerarse de la vergüenza.
—¿Te he escuchado decir algo sobre mi boca?
—No, nada de eso, Colin —le volvió a responder y sin quererlo, sintió sus orejas arder.

La joven, intentó por todos los medios en volver a fijar su vista en el nudo que le estaba haciendo en la corbata, y no mirar un poco más hacia arriba y encontrarse con sus delgados labios.

Eran una distracción enorme para ella, y sobre todo, sus penetrantes y devastadores ojos azules verdosos.

—Al final, te has puesto los colores que te había dicho, me alegra eso.
—Le pedí a Patsy que me trajera la corbata y la camisa de la nueva colección que lanzó April.
—Muy bien eso.

Autumn, terminó de pasarle la parte más ancha por entre medio del nudo y lo finalizó por completo.

—Listo —le respondió, llevando con sus manos un poco más hacia arriba el nudo y ajustándoselo en el cuello de su camisa.
—Gracias.
—De nada —le dijo sin quitar las manos de su pecho.

Al darse cuenta, las quita de allí, porque ella misma creía que estaban muy mal ubicadas. Pero Colin, sujetó su mano con la suya, y le depositó un bonito, suave y tierno beso en el dorso de la mano.

Sin ella esperárselo, posa su mano en la mejilla de la joven, y se ruboriza por completo.

—Eres muy bonita —le expresó sinceramente y ella se sorprendió enormemente.
—Creo que, gracias —le respondió algo cortada por su inesperada declaración hacia ella.
—No se agradece en lo absoluto, Autumn.

Colin, se inclinó hacia el rostro de la muchacha, de a poco y con dudas. Ella, entreabrió los labios, y comenzó a ponerse nerviosa, su respiración se sentía algo agitada y su corazón se aceleró por la anticipación del beso.

—Colin, por favor, no.
—¿Por qué, no?
—Porque esto no está bien, y tú lo sabes.
—¿Qué sé yo, Autumn? Serás pronto mi flamante esposa, puedo besarte las veces que yo quiera.

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#15

Capítulo 10

Se acerca un poco más y captura los labios de la joven, contra los suyos, la esperó a que se adapte a él y a sus besos. Iba de a poco y lentamente. Autumn, entreabrió los labios, y siguió por inercia sus movimientos, sus labios contra los suyos eran nuevos para ella, jamás la había besado hombre alguno, y la sensación era muy extraña. Sujetó las mejillas de la joven entre sus manos, y quiso profundizar mucho más aquel inocente beso.

—Tranquila, no pasa nada, iremos de a poco —le dijo entre besos.

Ella, pasó uno de los brazos alrededor de su cuello y el otro brazo por debajo del brazo de él.

Su mano todavía sujetaba la mejilla de Autumn, y parte del cuello y la nuca también, acariciando y rascando su pelo de atrás. Su otro brazo, estaba alrededor de la cintura y espalda de la joven.

Ella, se acercó más a él, hasta que chocó contra su amplio, macizo y tonificado pecho, sus rodillas casi se debilitan por aquel contacto tan primitivo y posesivo.

Sí él, acariciaba su nuca y cabello, ella también quería hacerle lo mismo. Y así lo hizo, primero con dudas, tentativamente, y luego se zambulló de lleno a acariciarle su nuca, el pelo de allí, y rascarle suavemente su cuero cabelludo de la nuca, y de su cabeza también.

Por favor Autumn, frénate, porque podría llegar a tomarte aquí mismo, y se supone que este matrimonio será solamente un negocio. Me hormiguea toda la piel, me siento caliente, sofocado, y me estremezco con cada roce de sus dedos y manos por mi piel y por mi cuero cabelludo, pelo y nuca. ¿Qué me estás haciendo? —pensó Colin.

—Basta —le dijo, sujetando sus brazos con las manos y la separó de él.
—Lo siento —le dijo sinceramente, agachando un poco la mirada y mirando sus manos entrelazadas—, tienes labial en tus labios.
—Si, me di cuenta, el gusto es horrible.

Deberé usar siempre labial de cualquier tipo, así Colin no se atreve más a besarme —reflexionó Autumn.

—¿En serio no te habías dado cuenta? —le preguntó sarcástica por demás—, no lo parecía, no te quejabas para nada sintiendo el gusto del labial en tus labios y lengua —le dijo altanera, arqueando su ceja mientras lo mataba con la mirada, y acto seguido se dio vuelta para irse de su oficina.
—Ese vestido es demasiado apretado, distraes a los empleados.
—Y al jefe de los empleados también lo distraje, ¿verdad? Supe que me mirabas el trasero, Colin, tu hermana me lo dijo, me puedo dar una idea de cuán feo y grande te parece el mismo, y te aclaro algo más, no soy tu sumisa —le terminó diciéndole, abrió la puerta, salió y la cerró detrás de su espalda, casi en un fuerte golpe.

Volvió con April, y retomaron las pruebas de maquillaje para su cumpleaños.

—Tienes los labios hinchados.

¡Qué atenta es! —caviló la joven.

—¿En serio?
—¿Qué ha pasado con mi hermano, Autumn?
—Nada.
—Te ha besado, ¿verdad?
—No es de tu incumbencia.
—Ay sí, dime, por favor, te ha besado, ¿verdad?
—April…
—Lo siento, solamente quería saber, eso es todo.
—¿Qué quieres saber exactamente?
—Pues, lo obvio, ¿no?
—Pues, sí.
—Oh, eso es hermoso, Autumn, ¿fue lindo contigo?
—Me incomodas, de veras, y más aquí, en territorio ajeno.
—Oh, lo siento, pero soy muy curiosa, ya lo sabes, ¿no?
—Sí, apenas te conocí, supe que ibas a ser muy curiosa con mi vida privada y amorosa.
—Me es inevitable, pero no lo hago con maldad.
—Ya lo sé que no, April.
—Te gusta mucho mi hermano, ¿verdad?
—Un poco.
—Si sería un poco, tus mejillas no se te teñirían de carmín a cada rato —le dijo y volvió a ruborizarse por completo.
—Sí, me gusta, y mucho.
—¡Yay! —le dijo eufórica, aplaudiendo muy contenta y feliz por su hermano y por ella también.

Por otra parte, dentro de la oficina de Colin, éste sostenía entre sus manos el contrato pre-nupcial que una vez él y Autumn firmaron en su oficina.

Lo siento Allister, tú mismo te lo has buscado, no te mereces nada de éste imperio, y ni siquiera mucho menos te mereces a tu hija, has perdido, la familia Evanson se queda completamente con el ciento por ciento de las acciones de la empresa, y yo me quedo con tu hija —pensó Colin.

Rompió el contrato pre-nupcial por la mitad y luego lo tiró al fuego del hogar de su lujosa y espaciosa oficina, viendo cómo se consumían aquellos papeles.

Salió de su oficina, y le sonrió a Patsy.

—¿Todo bien, Colin?
—Sí, Patsy, ¿por qué me lo preguntas?
—Te noto extraño, no es propio en ti, tienes los labios hinchados.
—¿De veras? —le preguntó este, sonrojándose.
—Sí, pero ve al baño y ponte agua fría en tus labios, se te quitará enseguida, ya lo verás, ah, y una cosa más, Colin, me gusta mucho Autumn para ti, muy buena elección.
—Muchas gracias, Patsy, por todo —le dijo sonriéndole y ella le correspondió a su encantadora sonrisa.

Exactamente, eso mismo era lo que producía Colin con las mujeres de todas las edades. Era encantador, amable, atento, bondadoso, y muy cariñoso también. Y cada vez que se le acercaba a ella, se le ponía el vello de punta, y su cuero cabelludo comenzaba a hormiguear. Y las mariposas en la boca del estómago comenzaban a despertarse y a volar cada vez que se aproximaba a la joven, o estaba a su lado también.

Le incendiaba toda su piel, y en cada roce de su piel con sus masculinas, fuertes y enormes manos, le dejaba una sensación de hormigueo constante y sensual.

Un rato después, se acercó a ellas, y las sorprendió riéndose nuevamente.

—Me gusta mucho tu risa, deberías de reírte más, Autumn —le dijo sincero, y ella se dio vuelta para enfrentarlo nuevamente, mirando hacia arriba, a sus encantadores ojos azules verdosos, y tragó saliva con dificultad.
—Gracias, Colin —le dijo, y entre su cuñada y ella se volvieron a reír apenas se miraron a los ojos en complicidad.
—De nada, ¿vamos a almorzar? —le preguntó y las que estaban alrededor de ellos, la miraban atentas para ver y saber lo que le iba a responder a su jefe.
—¿Por qué quieres ir a almorzar conmigo?
—¿Debo responderte?
—Bueno, está bien.
—¿Eso es un sí?
—Sí, Colin, eso es un sí.
—En cinco minutos, ¿te parece bien?
—Sí, me das tiempo a juntar todas mis cosas, y gracias.
—De nada.

Luego de juntar todo, cerró su maletín de maquillaje, y tomó la cartera para ponerla en su hombro.

—Ya estoy lista, Colin.
—De acuerdo entonces.
—¿Vienes con nosotros, April? —le preguntó, ella y al instante miró a su hermano, este le dedicó una mirada reprobatoria.
—No, gracias, no quiero hacer mal tercio.
—Al contrario, eres muy buena compañía April, y tú —le dijo a ella, y luego se dio vuelta para enfrentar a Colin—, no le hagas caras raras a tu hermana, porque he visto la manera en cómo le clavabas la mirada.
—No te preocupes por eso, Autumn, nosotras saldremos más adelante, sin hombres a nuestro alrededor —le dijo guiñándole uno de sus ojos de forma pícara y atrevida.
—Compórtate jovencita —le dijo regañándola.
—Será mejor que nos vayamos —le dijo poniendo su brazo y alrededor del masculino y haciéndolo caminar por el pasillo a continuación.

Salieron de la empresa, a caminar hacia el restaurante más cercano. Y allí mismo, se separó de su agarre.

—Puedes continuar abrazando el brazo, Autumn, no me molesta en lo absoluto.
—¿De veras no?
—De veras, no me molesta para nada.
—De acuerdo, Colin —le dijo y se abrazó a su brazo nuevamente.
—Hay un lindo restaurante a dos calles de aquí, ¿vamos?
—Sí, está bien.

Llegaron después de unos quince minutos al restaurante, y les dieron mesa para dos personas.

La mujer, encargada de su mesa, se había quedado boquiabierta al verlo de cerca.

Le dió risa a la joven, y se tapó la boca con la mano, para contener la estruendosa risa.

Hicieron sus pedidos, tanto de bebidas como de platos de comida, y luego los esperaron. Nuevamente, otra mujer cerca de la mesa de ellos, no le quitaba los ojos de encima a Colin tampoco. Y el hombre ni siquiera se daba vuelta para mirarla.

Hace más de 3 años

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#16

Una media hora después, ya estaban almorzando tranquilos. Aunque la mujer seguía con sus ojos a Colin en cada movimiento que éste último hacía.

—Deberías llamar a la organizadora de fiestas que contrató April para su fiesta de cumpleaños.
—¿Por qué tanta insistencia con ella?
—Porque es una de las mejores organizadoras de todo Estados Unidos.
—¿Y qué con eso, Colin?
—A veces eres tan infantil que me dan ganas de darte una buena tunda.
—Por algo tengo casi dieciocho años, y no la tuya, Colin, a veces tú te enrabias como un viejo cascarrabias.
—No quieras que te haga poner en tu lugar, jovencita.
—No te tengo ningún miedo.
—Deberías de tenerlo.
—No lo tengo contigo.
—¿Por qué, no?
—No lo sé, pero siento que tú jamás me levantarías la mano, tú jamás me golpearías, Colin, y esa es la verdad misma.
—Puede que no te pegue en lo absoluto, pero sí puedo persuadirte en algo, y sé bien que accederías a obedecerme.
—¿Ah, sí? ¿Cómo? —le preguntó intrigadísima.
—Por ejemplo, te pones demasiado colorada cuando me acerco a ti.
—¿Y eso qué tiene que ver con que me persuadas, Colin?
—Te lo digo porque sé bien que me tienes mucha confianza a pesar que hace muy poco nos hemos conocido, seré tu futuro marido, y tienes que obedecerme.
—Nunca, obedecí a nadie, no tengo porqué obedecerte a ti, no me gusta que me manden y menos cuando me imponen que debo de hacer algo que no quiero hacer, y si me obligan, peor todavía, y yo no te veo como un hombre que manda a las personas.
—No, tienes toda la razón, Autumn, no me gusta mandar, es peor, no te hacen caso y ni tampoco te toman en serio.
—Por eso mismo, tú no obligas a las personas a que te hagan tal cosa.
—No me gusta tampoco.
—Y por eso mismo es que yo no te tengo ningún miedo.
—Pero tú no te imaginas lo jodido que puedo llegar a ser si me traicionan.
—Creo que cualquiera se pondría en tu lugar, Colin, es así de simple.
—¿Quieres postre?
—No.
—La cuenta por favor —le dijo a la moza.
—Enseguida, señor.

Una vez que terminó de pagar la cuenta de los dos, y salir del restaurante, se fijó su reloj pulsera, un bonito Rolex de titanio.

—Todavía nos queda tiempo en volver a la empresa, ¿quieres dar un paseo? El centro comercial está cerca de aquí, derecho, a unas tres calles, ¿vamos?
—Creo yo que debería irme, tengo que ir a juntar mis cosas a tu empresa, y debo irme a casa.
—¿Así te vas a escabullir cuando estemos casados también, Autumn? No me gusta eso, no me gusta y ni tampoco quiero que me evites.
—No te estoy evitando, mi padre se pondrá furioso si llego tarde.
—¿Hoy no trabajó?
—No, se tomó un descanso.
—¿Marcas tarjeta, o qué?
—Me ha estado llamando por diez minutos seguidos al teléfono móvil, y no le respondí en ningún momento.
—Bien puedes decirle que estuviste con una clienta para maquillarla, no creo que atiendas el teléfono cada vez que tienes una clienta para atenderla, ¿o sí?
—No, Colin, no atiendo el teléfono móvil cuando trabajo.
—Pues entonces, dile exactamente eso.
—De acuerdo, si tú lo dices.
—¿Vamos entonces?
—Está bien, de acuerdo.

Caminaron hacia el centro comercial. Y recorrieron las tiendas de finas y exclusivas joyerías.

—¿Qué hacemos aquí? —le preguntó extrañada.
—Pues, se supone que tenemos que elegir un juego de alianzas de matrimonio, ¿qué no?
—Oh, sí, pero hay tiempo para eso todavía.
—Ya estamos en el mes de Febrero, nos faltan solamente tres meses, bueno, casi tres meses en realidad, nos casaremos los primeros dos días del mes de Mayo, así qué, yo recomiendo que elijamos las argollas de matrimonio.
—De acuerdo.
—¿Cuáles te gustan?
—La que tú elijas para mí van a estar bien.
—Vamos, elige el que quieras.
—No quiero ser siempre yo la que tiene que elegir las cosas, Colin.
—Bueno, de acuerdo, está bien, las elegiremos entre los dos, ¿te parece bien?
—Sí, así me gusta más.
—¿De oro o de platino?
—Prefiero las de oro.
—¿En oro amarillo, rosado, o blanco?
—En oro amarillo mejor, el oro rosa u oro rojo es muy bonito, pero no sé si contrasta contigo.
—¿Por qué lo dices?
—Pues, porque… porque eres demasiado masculino.
—Oh, vaya, muchas gracias por el halago, Autumn.
—De nada.
—Ven, entremos.
—De acuerdo —le respondió a él, y la tomó de su mano.
—Buenas tardes.
—Buenas tardes —le dijeron ambos.
—¿Puedo ofrecerles algo?
—De hecho sí, estábamos viendo argollas de matrimonio, vimos algunas en vidriera, pero si tiene más aquí dentro, nos gustaría mucho verlas también.
—Perfecto, ya las busco.
—Gracias —le dijeron los dos al mismo tiempo, y rieron como dos tontos adolescentes.
—De nada, aquí tienen, son bellas y muy finas, son exclusivas también, por lo que ninguna otra pareja tiene las mismas de aquí y viceversa.

Ambos tomaron con una de sus manos, la misma alianza de matrimonio, se miraron, y sonrieron.

Hace más de 3 años

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#17

—¿Te gustan? —le preguntó.
—Sí, ¿y a ti?
—También.
—Pruébatela, por favor —le dijo, Colin—, ¿te entra bien?
—Tú también pruébatela, ¿sí? —le dijo en un susurro.

Se las probaron, y les quedaban muy bien a cada uno de ellos dos.

Decidieron llevarlas en el momento, y el señor les grabó sus iniciales, la fecha de casamiento, y Colin, escribió en un papel una frase para dársela al señor que los estaba atendiendo, para que grabara en el anillo de ella algo más, aparte de lo típico. Luego de aquello, las colocó dentro de una cajita de terciopelo rojo borgoña, y tiempo posterior dentro de una bolsa de regalo pequeña de joyería. Mientras tanto, Autumn, estaba viendo el mostrador de vidrio, con muy bonitos aros, collares, anillos, y pulseras también.

Colin, se acercó a ella, y le habló.

—¿Te ha gustado algo? ¿Quieres que te lo compre?
—¿Estás loco? No, Colin, gracias de verdad, pero no quiero que me compres nada.
—De acuerdo, entonces, ¿nos vamos?
—¿Ya las tienes?
—Sí, aquí dentro —le dijo, mostrándole la bolsita de la fina y exclusiva joyería.
—Les deseo muchísima felicidad en su matrimonio —les dijo el señor que los había atendido.
—Muchísimas gracias, señor —le contestaron al unísono.
—De nada, son una joven y hermosa pareja —les dijo sonriéndoles a los dos, y ellos le sonrieron también.

Salieron de la joyería y caminaron un poco más dentro del centro comercial. Ninguno de los dos tocaba el tema de aquel hermoso beso que Colin le había dado. En parte, para ella era muchísimo mejor, pero por otra parte, anhelaba que él volviera a besarla como lo había hecho antes.

Se miraron, y ella le sonrió, apenas hizo aquello, ella terminó de ruborizarse por completo, y sintió sus orejas y mejillas arder en calor.

—¿Tienes calor? —le preguntó, Colin picándola.
—Sí, un poco, es extraño el clima, estamos todavía en invierno y hace bastante calor ya.
—Se está por acercar la primavera, Autumn, quizás el cambio de temperatura se debe a eso mismo —le dijo y se rio por lo bajo.
—Sí, seguro que debe de ser eso, Colin, tienes toda la razón.
—Dentro de casi dos semanas se viene mi cumpleaños, ¿qué piensas hacer?
—¿Qué pienso hacer sobre tu cumpleaños? —le preguntó perpleja del asombro y desconcertada.
—Sí, Autumn, ¿quieres decorar el departamento que compré para nosotros y hacer la fiesta de mi cumpleaños ahí, o qué?
—¿Yo debo organizar tu fiesta de cumpleaños? Pensé qué… pensé qué ya la tenías toda organizada.
—Descuida, sí la tengo organizada desde hace tiempo atrás, lo único que quiero yo de ti, es que vengas a la fiesta para que compartamos unas horas juntos con amigos, amigas, y familiares directos, y de paso te siguen conociendo también, ¿por qué no? —le expresó sinceramente mientras la miraba detenidamente a sus ojos verdes.
—Colin, yo no soy muy buena para las fiestas y esas cosas, no me siento del todo cómoda estando en una reunión con tanta gente.
—Pues, acostúmbrate Autumn, porque la familia Evanson hace reuniones.
—¿A qué te refieres con eso? —le preguntó mucho más que extrañada e intrigada.
—Me estoy refiriendo a que cada ciertos fines de semana reúne a amigos, y familiares para hacer fiestas temáticas, cócteles, reuniones, y demás.
—Vaya, qué bonito, en mi casa casi nunca se han hecho esas cosas.
—Mi familia adora esas cosas, Autumn, y espero que tú también las llegues a adorar.

Alrededor de una hora después, la joven, llegó a la casa, ante la mirada atenta de su padre.

Y cuando él ponía aquella fiera mirada sobre su rostro, era de temerle.

—¿Colin, nuevamente?
—Sí, papá.
—¿Por qué no contestaste mis llamadas?
—Porque Colin me pidió que atendiera a una clienta para darle algunos consejos y tips de maquillaje, y sabes bien que yo cuando trabajo no atiendo el teléfono, papá.
—Pues entonces que te dé de comer tu adorado Colin, preparas la cena y tú no comes, a mí me aprenderás a respetar carajo.
—¿No crees que es demasiado con todas las cosas que me pides que haga?
—La palabra padre te queda demasiado grande en tu boca, Autumn.
—Yo no sé lo que hice y ni tampoco sé el porqué me tratas como me tratas, veo muy bien la preferencia que tienes por Summer, a mí siempre me dejas a lo último en todo.
—Agradéceme que he tenido compasión y mucha lástima por ti en aquel momento cuando te vi en la puerta de entrada y no te tiré a la basura.
—¿Qué has dicho? —le preguntó mirándolo perpleja.
—Te ha querido decir que eres adoptada o más bien una beba de la calle, imbécil —le dijo su hermana mayor.
—¿Por qué nunca me lo dijeron?
—Porque ni valía la pena, tú no vales la pena para nada querida hermanita, y si nunca te has puesto a mirar bien las fotos pues, entonces, sí que estás bien jodida —le dijo riéndose burlonamente frente a su cara.
—Entonces no me casaré con Colin, no permitiré que le arruinen la vida, él no tiene la culpa de dos personas como lo son ustedes.
—Te casarás con él a como dé lugar, Autumn, no debes de arruinar absolutamente nada al respecto, ¿lo has entendido perfectamente?
—Sí.
—Bien, preparas la cena y subes a tu cuarto sin protestar, jovencita.
—Sí —le respondió tan resignada que ni tuvo más ganas de ponerse a discutir con su padre, y peor con lo que acababa de saber de una manera no tan delicada.

Hace más de 3 años

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IreChan
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Summer es un poquito zorra... Y el padre la trata fatal, menudo par. Espero que Colin la saque pronto de esa casa y les dé un buen zas en la boca a esa familia.

Muy buen capítulo, me ha gustado mucho cómo Colin la trata y lo buena que es Autumn :) Espero seguir leyéndote pronto!

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@IreChan Summer no es un poquito, es zorra con todas las letras, no soporta a su hermana y tampoco quiere verla bien. Su padre es algo a parte, no soporta que sea adoptada y por tal motivo la tratan así. No la consideran de la familia, ni hija y ni hermana.
Colin la defenderá con capa y espada de su familia, porque en el fondo siente algo por ella aunque se lo niegue.
Muchas gracias por haberte parecido muy bueno el capítulo. :)
Me alegro de que te guste la manera en cómo Colin trata a Autumn y gracias por gustarte la personalidad de ella también. :)
Ya estoy subiendo la siguiente caja. ;)
Un beso. :3


#18

Capítulo 11

Tres días después, cayó sábado a la tarde. Colin desde hacía horas atrás estaba tratando de comunicarse con ella.

Había llegado a la velocidad de un rayo a su casa, por no contestarle el teléfono móvil y ni tampoco las llamadas a la casa también.

Ni siquiera estacionó adecuadamente, lo dejó atravesado sobre el cordón de la vereda de la casa, se bajó del auto, y subió los pocos escalones de la entrada principal. Golpeó la puerta fuertemente y nadie le abrió, tocaba el timbre y tampoco le contestaba nadie. Intentó abrir la puerta principal y se sorprendió de verla sin llave. Entró con cautela, y despacio, y cuando comprobó que no había nadie dentro de la casa, subió las escaleras gritando el nombre de su prometida.

Fue directo hacia su habitación, abrió la puerta de par en par de un golpe, y encendió la luz de la lámpara principal.

La divisó dentro de la simple cama de una sola plaza, hecha un ovillo, y alrededor de la habitación vió cosas tiradas por cualquier lado y dirección.

—Autumn, despierta.
—Déjame sola, Colin, por favor.
—¿Por qué no me contestas el teléfono móvil?
—No quiero ver a nadie, vete de aquí ahora.
—¿Te sientes bien? —le preguntó sumamente preocupado por ella, y se sentó en el borde de la cama, la sujetó de sus brazos y la sentó en la cama en contra de su voluntad—, tu cara, Autumn.
—Sí, lo sé, estoy horrible.
—Tienes los ojos demasiado rojos, e hinchados, ¿has estado llorando?
—No quiero que te cases conmigo, no quiero que arruines tu vida, Colin.
—¿Por qué me dices eso?
—Porque es la verdad, no sé quién soy.
—¿Cómo que no sabes quién eres? Eres Autumn Allister.
—No, no soy Allister y ni sé en verdad si me llamo Autumn tampoco.
—¿De qué me estás hablando?
—No soy adoptada y ni tampoco hija verdadera de Anthony y Heather.
—Si no eres su verdadera hija, pues entonces, eres adoptada.
—Si, no, no lo sé en verdad, me dijo mi padre que aparecí en la puerta de la casa, le di lástima y compasión y me adoptó, sino, me tiraba a la basura, ahora sí que entiendo muchas cosas.
—Eres una Allister, Autumn, te han criado como una más de ellos.
—Me tratan como una simple sirvienta, Colin, tú mismo me lo has dicho, no sé quién soy, ni de dónde vengo.
—Yo sí sé quién eres tú, eres mi futura esposa —le dijo rotundamente mientras la sujetaba de las mejillas con sus fuertes, enormes, y masculinas manos.

Se lo quedó mirando sorprendida, atenta y él hacia lo mismo que ella. Se acercó mucho más a la joven, y de a poco fue inclinando su cabeza, para posar sus labios sobre los suyos.

Terminó por besarla, pero ésta vez con mucha ternura.

Se le cayeron un par de lágrimas más, y Colin fue directo a quitarla de su mejilla. Pero con su lengua. Y luego, le dió un suave, delicado y tierno beso allí.

Lo que más le había sorprendido, había sido aquel acto tan audaz por su parte. La separó un poco de él, y se lo quedó mirando perpleja, atentamente y sin palabras.

Él, tampoco pudo y ni quiso articular una palabra, de lo que él mismo le había hecho.

—Será mejor que te vayas a dar una ducha.
—¿Por qué? —le preguntó intrigada.
—Porque saldremos.
—¿Por eso insistías con llamarme y mandarme mensajes de texto, Colin? Lo siento de veras, no he estado muy bien en estos días.
—Cambia esa carita, Autumn, ve a darte una ducha de agua bien caliente, te sentirás mejor.
—De acuerdo —le dijo y salió de su cama.

Tomó algunas cosas y entró al baño cerrando la puerta, aunque la dejó entornada.

Algo le llamaba la atención a Colin en el piso, estaba boca abajo, lo único que se veía eran piedritas resplandecientes. Era un cuaderno, y él se levantó del borde de la cama, se puso de cuclillas, lo tomó del piso con su mano, lo dio vuelta, y se encontró con el diario íntimo.

Giró la cabeza para ver la puerta del baño que aún seguía entornada y decidió echarle un vistazo.

Se repetía una y otra vez que no debía mirar y ni tampoco leer intimidades ajenas.

Pero eran mucho más fuertes sus ganas de hurgar y leer su diario íntimo que cualquier otra cosa.

“Colin me intimida, me sondea con aquellos encantadores y claros ojos, los tiene de diferentes colores, azules y verdes a la misma vez, son preciosos. Su pelo negro contrasta a la perfección con aquellos ojos”

“Colin me para el vello de mi nuca. Cada vez que se acerca a mí comienzo a estar nerviosa, anhelante, y ansiosa. Y no puedo creer que con tan solo tocarme hace que toda mi piel hormiguee y se vuelva más caliente de la temperatura normal y cálida. Y por otro lado, está mi padre, que lo único que siempre me dice es que haga las cosas bien, sin dar ningún paso en falso, siempre me está recordando que mi unión con Colin es solamente por conveniencia, pero es muy, muy difícil no sentir algo más por él”

“A pesar de su porte avasalladora y su carácter serio, creo que en el fondo es un terrón de azúcar. Con un muy buen sentido del humor, muy atento y muy caballero también. Recuerdo la noche en que le tiré el trago de alcohol entre sus piernas. Creo que a partir de allí nos empezamos a llevar bien entre nosotros”

“Siempre soñé mi primer beso de diferentes maneras, pero jamás como aquel primer beso que Colin me dio en su oficina a puertas cerradas. El aire se sentía sofocante y enviciado, nuestras respiraciones se entremezclaban, y se fundían a la misma vez. Sentir sus manos en mi piel es como arder en el pleno sol del desierto. Sofoca, acalora y te deja con ganas de más, y las mariposas son una constante en la boca de mi estómago. Su boca contra la mía, jamás pensé que sería tan embriagador el besar a alguien como lo quisiera besar yo a cada instante y momento. Amo la manera que tiene de tocarme y amo la forma en cómo me trata. El hombre sabe besar excelentemente bien, de forma posesiva, salvaje, apasionada y con sus toques dulces, amorosos, tiernos y suaves también”

“Sé que nunca, sé perfectamente que Colin jamás me amará, y ni mucho menos si le cuento el que soy adoptada. Cuando creí que posiblemente Colin, pasado los meses podría sentir algo más que un mero cariño hacia mí, como mujer, me vengo a enterar que soy recogida de la calle, que me dieron un apellido que jamás lo sentí mío, y que de muy mala manera, me enteré por boca de mi padre, y un tanto más por mi hermana Summer, que era adoptada. Si Colin antes no me quería, y ahora mismo no me ama aún, con el tiempo tampoco me amará”

Colin dejó el diario íntimo de la manera en cómo lo había visto sobre el suelo, y a partir de allí su mente comenzó a estar un poco más confundida que mucho antes.

Atumn, abrió la puerta del baño, y salió ya vestida, y se maquilló naturalmente, pero se puso un brillo labial de color fucsia, con brillos.

—Ya estoy lista.
—De acuerdo, vayamos entonces.
—Sí, Colin —le dijo, y antes de salir se puso un poco de su perfume favorito.
—¿No crees que es demasiado corta la falda?
—Por más que sea corta o larga o intermedia, el trasero siempre se me va a notar, Colin, no lo puedo evitar.
—¿Estás mejor?
—Sí, muchas gracias por preguntármelo —le respondió sinceramente sonriéndole tontamente.
—De nada —le dijo correspondiendo a su sonrisa cautivadora hacia él.

Bajaron las escaleras, y apenas abrió la puerta de la entrada, ella se tropezó con su hermana, Colin estaba detrás de la puerta, escuchando, o mejor dicho, buscando las llaves de su auto.

—Vaya, ¿te vas? —le preguntó arqueando su ceja.
—Sí.
—¿Vas a algún bar, o simplemente te vas a revolear la cartera por las calles? Tanto que estabas triste que hacia como tres días que no te veíamos la cara, pensábamos que seguías angustiada por la sufrida y cruel noticia, pero veo que no estás así en lo absoluto. Me pregunto yo, si no te hubiera agarrado mi papá por lástima y compasión, ¿qué habría sido de ti querida hermana? Estarías en algún orfanato, quizás trabajando en algún negocio, o seguramente ofreciéndoles tus servicios a muchos hombres, ¿no? Así tienes dinero y puedes abastecerte en comida y ropa.

—Buenas noches, Summer —le dijo Colin, serio, seco y fríamente, pero amable a la misma vez, saliendo de detrás de la puerta principal—, ya encontré las llaves Autumn, ¿vamos?
—Sí, como veras, hoy no voy a cocinar, fíjate lo que hay en la heladera, o pide al delivery, Summer, o haz algo bueno, y cocina por una vez en tu vida, tú, querida hermana —le contestó seria, y seca también, y bajaron las escaleras, para dejarla sola en la entrada principal de la casa.

Colin, le abrió la puerta del acompañante, y luego de cerrarla, se fue del lado del conductor.

Hace más de 3 años

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IreChan
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Autumn ha sacado su verdadero carácter... Me encanta! Lo malo será si a Summer se le ocurreo contárselo al padre tergiversándolo todo y echándole toda la culpa a Autumn y él tome reprimendas contra ella...

Me tienes en ascuas, muy buen capítulo :)

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@IreChan Muchas gracias por encantarte la personalidad de Autumn. :)
Summer hace de las suyas y el padre lo hace de otra manera. Cada uno la lastima de diferente manera.
Muchas gracias parecerte un muy buen capítulo. :)
Un beso. :3


#19

Capítulo 12

Un rato después, emprendió el viaje hacia un restaurante. Encendió un poco la calefacción, y el ambiente comenzó a caldearse. Cosa que, Autumn no sabía si era por estar muy cerca de él, o por la calefacción.

—¿Hacia dónde vamos, Colin? No te lo he preguntado, y ni tampoco tú me dijiste.
—Vamos a un karaoke.
—¿A un karaoke? Nunca he ido a uno.
—Bueno, siempre hay una primera vez para todo, ¿no?
—Sí, Colin —le respondió casi en un susurro y automáticamente se puso bordó como el saco y sweater que llevaba puesto.

Llegaron a los cuarenta y cinco minutos al lugar, aparcó el auto, y bajaron, Colin la ayudó a bajarse del auto, y cerró la puerta del acompañante detrás de ella.

Caminaron hacia el local del karaoke y entraron. Pidió una mesa para dos personas y otra chica los acompañó hasta el sector.

Se sentaron, y un mozo les dejó las cartas del menú.

Le dieron las gracias, y hojearon la carta.

—¿Hoy no hay karaoke?
—Más tarde, alrededor de las once de la noche empieza, en éste horario hay comidas nada más, y música de fondo, en el horario del karaoke dejan abierto la parte de la comida rápida y las bebidas, incluyendo las malteadas.
—Genial.
—¿Qué pedirás?
—Creo que el menú 5, ¿y tú?
—El menú 1.

Él, había pedido una hamburguesa completa, y ella un omelet de queso solo, con papas fritas. Y dos gaseosas. El mozo se fue con las cartas del menú y los pedidos.

—¿Estás bien?
—Sí, Colin.
—¿Segura? Porque tienes una cara que no me gusta.
—Lo siento, ¿estás seguro que quieres seguir con el casamiento?
—No me lo preguntes más, porque sí, quiero seguir con el casamiento.
—De acuerdo.

Unas dos horas después de haber comido y bebido bien. Comenzó el karaoke. Algunos subían al escenario en pareja de a dos, mixta, o de géneros iguales. De a una sola persona, tanto hombre como mujer, y hasta algunas veces en grupo de cinco o siete personas como máximo.

—¿Subimos a cantar alguna canción?
—No, me da mucha vergüenza.
—Vamos, será divertido, ya verás que sí —le dijo tomándola de su mano, antes de que le protestara.
—¿Sus nombres? —les preguntó el presentador.
—Colin.
—Autumn.
—Creo haberlos visto en algún lado, oh, sí, ya recuerdo, ustedes son los hijos de Allister y Evanson, ¿verdad?
—Así es, ¿podemos continuar, por favor? —le preguntó Colin algo incómodo.
—Sí, seguro.

Le dijo éste último amablemente, y comenzó la música, era un lento del grupo 5ive. Llamado Until the time is through.

Como pudieron, cantaron, el público los seguía con un coro de fondo, y ellos estaban pasándolo a lo grande cantando aquella hermosa canción.

Al terminar, la gente los aplaudió, entre silbidos y gritos de alegría.

Bajaron del escenario, luego de que el presentador les diera las gracias, y ellos le contestaron con un simple de nada.

Se volvieron a sentar en el sector donde estaban anteriormente, y Colin pidió una malteada para dos personas de chocolate, y enseguida el mozo tomó el pedido.

Al cabo de unos pocos minutos, el mozo encargado de su mesa, se la trajo, y los ojos de la joven, se agrandaron con asombro.

—Es gigante, ¿estás seguro que podremos terminarla?
—Te aseguro que sí, cuando menos te des cuenta, estaremos terminando ésta malteada de chocolate.

Y era verdad lo que le había dicho Colin, terminaron la malteada de chocolate sin saber cómo, pero sí saboreándola increíblemente bien.

Luego de aquello, pidió la cuenta, se la trajeron a los cinco minutos, y tomando sus abrigos, se levantaron, y salieron del local.

—Gracias por la salida, Colin.
—De nada, Autumn, pero no entiendo el porqué me agradeces siempre, cada vez que te llevo a algún lado.
—Me nace de adentro agradecértelo, no lo puedo evitar, por favor no te enojes conmigo.
—No me enojo en lo absoluto, al contrario, con las personas que he salido anteriormente, jamás me lo agradecieron, o quizá sí, pero no tanto como tú.
—Muchas gracias por el halago.
—No se agradece —le dijo sonriéndole, y ella le correspondió a su encantadora sonrisa también.
—Toma.
—¿Un pañuelo?
—Para que te quites el brillo labial de tus labios.
—¿Por qué? ¿Acaso no te gusta?
—No cuando tengo que besarte —le dijo, y automáticamente, ella volvió a ruborizarse por entera.
—Pues, no me lo quitaré, perdón por ti.

Guardó su pañuelo nuevamente en su bolsillo trasero. Y la tomó de su mano. Siguieron caminando hacia su auto, pero cuando se estaban acercando, él la tomó por su cintura, la puso frente a él, la hizo caminar de espaldas hacia el auto, y cuando la tuvo contra su automóvil, se inclinó, y allí la besó.

—¿No era que no me besabas si tenía brillo labial, o lápiz labial en mis labios, Colin? —le preguntó sarcástica y burlona, cuando se separó apenas de sus labios.
—Tiene gusto mentolado, me está picando los labios y siento que se me hinchan.
—Por algo se llama extra volúmen.
—La sensación es horrible —le dijo sacando su pañuelo y acercándolo a sus labios para limpiarse.
—Por favor, déjame hacerlo por ti —le dijo y llevó sus manos hacia su cara.

Le limpió muy suavemente con las manos sus labios, pero aún así le quedaban algunos brillos por sus labios. Acarició con los dedos pulgares su boca, y el contorno de sus labios, y simplemente, Colin volvió a inclinarse y a capturar los labios de la joven con los suyos.

El beso, él se lo estaba pidiendo cada vez más exigente y perturbador. Era ávido y prohibido, la abrazó por su cintura, y la apretó mucho más contra su cuerpo, y ella pasó sus brazos alrededor de su cuello.

Hace más de 3 años

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#20

Autumn, acariciaba la nuca masculina con sus manos y dedos, la rascaba, y rascaba su cuero cabelludo también. Él continuaba besándola ávida, y vehemente y acariciaba toda su espalda con sus enormes, fuertes y masculinas manos también.

Puso sus manos a los costados del cuello de ella, y luego hacia su nuca. Ella bajó los brazos y recorrió con las manos su fuerte y amplio pecho por arriba de su remera de mangas largas y cuello alto, y las llevó hacia su espalda por debajo de sus brazos.

Sin dejar de besarla ni por un segundo, él la animó a que abriera mucho más la boca, porque quería besarla con más pasión y ganas que antes.

Autumn, dejó que la besara como él estaba queriendo, aunque tenía miedo, era la primera vez que un hombre le hacía aquello.

Se separó de los labios de la joven mujer, y se miraron a los ojos, sin decirse nada.

Él, volvió a inclinarse mucho más a su rostro, y ella contuvo la respiración, a la expectativa de sentir nuevamente sus labios sobre los suyos. Pero lo único que hizo, fue ladear su cabeza y olerle el cuello del costado.

—¿Qué perfume estás usando?
—El Rose Essentialle, de BVLGARI.
—Es embriagador, Autumn.
—¿Te hace doler la cabeza, Colin, o te marea acaso?
—Me produce otras cosas, menos dolerme la cabeza y marearme, me gusta muchísimo ese aroma en ti.
—Muchas gracias.
—De nada —le respondió sonriéndole él a ella.
—¿Sabes? No quiero volver a mi casa, Colin, sé que lo que te estoy pidiendo es muy desubicado, pero por favor no me lleves, tengo mucho miedo, sobre todo de mi hermana.
—¿Qué quieres hacer entonces?
—Pues, no lo sé la verdad, pero, ¿puedo quedarme en la casa de tus padres? Por favor, si no es mucha molestia, me encantaría quedarme allí con tu familia.
—¿Acaso no eras tú la que me decía que no pensabas quedarte jamás a dormir en una casa ajena, Autumn?
—Sí, era la misma, pero ahora me retracto de lo que una vez te dije —le dijo un tanto preocupada por demás.
—No pasa nada, vayamos a la casa de mis padres y le preguntas a April si duerme contigo, ¿de acuerdo?
—De acuerdo, gracias.
—Vamos entonces, pero primero tendríamos que pasar por tu casa y poner en un bolso, algún pijama y una muda de ropa para mañana también, ¿sí?
—Sí, Colin, en serio gracias, muchas gracias por esto —le dijo sinceramente y lo abrazó por su cintura, recargando su mejilla contra sus pectorales, y él terminó abrazándola por su cintura y espalda también, mucho más fuerte contra su macizo cuerpo.

Se metieron dentro de su auto, y un tiempo después, estaban dentro de la casa de la muchacha, juntó algunas cosas dentro de un bolso, pijama, muda nueva, y sus objetos personales también.

Unos cinco minutos después, estaban yendo hacia la casa de la familia Evanson.

No había nadie en la casa de sus padres, y le preguntó a ella, si quería algo para tomar o comer. Pero estaba inapetente de ambas cosas.

Pasado el tiempo, April llegó a su casa con una amiga riendo a carcajadas.

Los saludó francamente, y su amiga se quedó boquiabierta con ver a su hermano mayor.

—Cierra esa boca que te van a entrar moscas —le dijo April, a su amiga.
—Lo siento.

Su hermana los presentó, y su amiga se sorprendió mucho al saber que Colin y Autumn estaban prometidos en matrimonio.

—¿Cuántos años tienes? —le preguntó a ella, sumamente curiosa.
—Diecisiete años, pronto para dieciocho.
—¿Y ya te vas a casar?
—Así es —le respondió sonriéndole abiertamente.
—Qué loca, la verdad.
—No le veo lo malo del asunto.
—¿No le ves lo malo? ¿Qué no le ves lo malo del asunto me dices? Una vez que te cases, no podrás salir con ningún otro hombre más, y ni muchísimo menos follártelos —le contestó abiertamente, y tanto Colin como ella se sorprendieron horrorizándose, él, casi se ahoga con su café caliente y Autumn, casi se ahoga con un pedazo de galleta dulce, cuando escucharon aquellas últimas palabras de sus carnosos labios.
—¿Es necesario hablar de este tema? —le preguntó la joven, colorada de la vergüenza.

Cambiaron radicalmente de tema, y las chicas luego de un rato se fueron a dormir.

Y tanto Colin como ella, se quedaron solos nuevamente.

—¿Por qué no le preguntaste si podías quedarte a dormir, Autumn?
—Porque su amiga ya se iba a dormir con ella, Colin, no quiero molestar, volveré a mi casa.
—¿Estás segura de eso?
—Sí, volveré a mi casa, lo único que quiero es que me lleves a casa, los taxis a ésta hora de la noche no me gustan tomarlos.
—De acuerdo, vayámonos entonces, no debería de preguntártelo, pero, ¿quisieras venir a dormir a mi departamento?
—Y yo no debería de aceptar, pero sí, sería bueno ir a dormir a tu departamento, le mandaré un mensaje de texto a mi padre.
—De acuerdo, avísale, será lo mejor.

Posteriormente, hizo quedar a Autumn, en su cuarto, mientras que él se iría a dormir en un sofá largo y amplio. Le mostró el baño para que luego se diera una ducha de agua bien caliente, y la cocina por si quería hacerse algo de desayunar luego también.

Se dispusieron a dormir tranquilamente, separados, él en el living sobre el sofá, y ella en su cama.

Olía a masculinidad, y a ella se le erizó toda la piel. Sus almohadas y sábanas olían a él, y a su exquisito y embriagador perfume masculino.

Ambos, se quedaron dormidos, y a la mañana siguiente, ella fue la primera en despertarse.

Hace más de 3 años

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#21

Capítulo 13

Autumn, se levantó, armó la cama, y se dispuso a ir a ducharse.

El agua caliente hacia maravillas sobre su cuerpo. La relajaba y la tranquilizaba, en realidad, estaba tranquila, cómoda y era ella misma cuando estaba con Colin.

Prácticamente, tardó más de veinte minutos en ducharse, no quería salir del agua caliente y relajante. Estaba deliciosa. Pero tampoco quería que la regañara por tardar tanto dentro de su baño, gastando más de la cuenta el agua corriente, por lo qué, cerró los grifos del agua, y salió de la ducha. Se envolvió en una gran toalla esponjosa y blanca, y otra se la colocó sobre su cabeza.

Ella, salió del baño con su ropa interior puesta por debajo de la enorme toalla envuelta en su cuerpo.

Comenzó a vestirse rápidamente, por si Colin abría la puerta de golpe y la encontraba en ropa interior.

Salió de la habitación una vez que se peinó y se secó el cabello, fue directamente a la cocina, a empezar a preparar con cuidado y sin hacer el menor ruido posible el desayuno.

Pero Colin, ya pronto se había levantado también.

Se acercó a la cocina y la divisó manejándose bastante bien dentro de la misma.

—Buen día.
—Buen día, Colin, disculpa por haberte despertado.
—No te preocupes, suelo despertarme en este horario.
—¿Desayunas?
—Sí.
—Pues, ¿qué sueles desayunar?
—Café con leche, con un poco de crema líquida, jugo de naranja, tostadas con manteca y mermelada de rosa mosqueta, huevos revueltos con tocino, chips de jamón y queso con un poco de manteca también.
—¿Algo más a su pedido, señor Evanson?
—Puede que sí.
—Dígamelo por favor, soy toda oídos.
—Más tarde, ahora iré a darme una ducha.
—Eso no se vale, Colin, no te escapes como un cobarde.

Le terminó respondiendo, y escuchó su risa contagiosa. Terminó riéndose ella también por su buen humor por la mañana.

Casi media hora después, le tenía preparado todo su gran desayuno.

Salió de su habitación con el pelo húmedo, un par de jeans oscuros, una remera de mangas largas en un azul cobalto increíble, y un par de zapatos negros.

Se había quedado embelesada por su belleza masculina, despreocupada, y por demás atractiva y seductora. Por más que estaba vestido en forma casual, el propio Colin exudaba virilidad, y magnetismo del bueno.

Se sentó a la cabecera de la mesa, y ella esperó.

—¿Por qué no te sientas?
—De acuerdo.
—Todo no lo comeré, así qué, deberías de desayunar también conmigo, Autumn.
—Bueno, está bien, Colin.
—¿Cómo son tus domingos?
—Aburridísimos.
—Los míos también, deberíamos de hacer algo, ¿no?
—¿Algo como qué, Colin?
—Pues no lo sé, ¿qué te parece si vamos al cine ésta tarde?
—Me encantaría.
—Perfecto entonces.

Aquel encantador domingo la pasaron almorzando en un patio de comidas, y luego se fueron al cine, y terminaron viendo una comedia romántica.

Colin, la dejó en su casa luego de tomar sus cosas del departamento.

—Creo que te mereces algo.
—¿Algo?
—Así es, Autumn, y te mereces esto mismo —le dijo y acto seguido, le dio un tierno beso en sus labios, el cual ella correspondió también.
—¿A qué ha venido el beso? —le preguntó más que sorprendida.
—Por haberme hecho el desayuno.
—Ha sido todo un placer habértelo hecho.
—Me alegra muchísimo saber eso.

Hace más de 3 años

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#22

Capítulo 14

Una semana después, llegó el día del cumpleaños de April. Autumn, se vistió en su habitación y luego de ponerse un abrigo, y tomar el maletín de maquillaje, decidió irse hacia la casa de los Evansons.

Llegó a los pocos minutos a la casa de aquella familia, y le abrió de inmediato su suegra, tan amable y cariñosa con ella como siempre.

—Bien puntual, April ya te está esperando, ¿todo bien?
—Sí, todo bien, ¿y tú?
—Todo bien también, luego de maquillar a la niña, ¿me maquillarías a mí también?
—Por supuesto que sí, Tania, gracias por pedírmelo.
—Bah, no se agradecen esas cosas chiquilla.

Autumn, fue a la habitación de la cumpleañera, y luego de tocar a su puerta, entró.

La saludó y April, le pidió que se sacara el abrigo para verla bien y mejor.

—Por favor, déjame ver cómo te queda el vestido.
—Es precioso el vestido que me has mandado.
—Me alegra muchísimo saber que te ha encantado Autumn, pero déjame vértelo, por favor.
—De acuerdo —le respondió sonriéndole y ella correspondió a su sonrisa también.
—Wow, te ves fabulosa.
—¿Eso crees, April?
—Claro que sí.
—¿Crees que le gustará a Colin?
—Por supuesto que sí, es más, Colin mismo te lo ha elegido para ti —le dijo riéndose pícaramente.
—¿Él me lo ha elegido para mí?
—Así es.
—Oh vaya, no pensé que me lo iría a elegir, me has sorprendido.
—Lo sé.
—En fin, vamos a maquillarte, niña —le dijo y comenzó a sacar todas sus cosas de maquillaje.

Casi media hora después, ya tenía súper lista a April. Y luego del maquillaje, le dio su regalo de cumpleaños.

—Muy feliz cumple, April.
—¿Por qué me das un regalo, Autu? No era necesario que me regalaras algo, me bastaba con haberme maquillado.
—No pasa nada.
—Pero es tu trabajo, y me lo has regalado, lo menos que puedo llegar a hacer es aceptarte el regalo.
—Tú me regalas la ropa que haces, y no tienes porqué hacerlo.
—Serás mi futura cuñada dentro de muy pocos meses, bueno, aunque ya lo eres por ser la novia de mi hermano.
—Estamos iguales en eso entonces, por favor, acéptalo, April, ¿sí?
—Pero no debiste comprarme nada.
—Toda cumpleañera debe tener su propio regalo de cumpleaños.
—La cajita es una paquetería, Autumn.
—Ábrela, por favor.
—Claro que sí, de inmediato la abriré —le dijo y así mismo lo hizo—, es una preciosura, Autumn, me encanta.
—Me alegro mucho, April —le respondió regalándole una auténtica sonrisa, sonrisa que ella le correspondió también.
—Ya me los estoy colocando.
—Oh no, tus aros y tu collar están muy bonitos.
—Lo sé, pero quiero estrenarme tu conjunto de joyas, Autu, por favor, realmente me encantan.
—De acuerdo, está bien, déjame ayudarte con eso, ¿sí?
—Sí, de acuerdo.

Se quitó el collar y el par de aros, y mientras ella se colocaba los nuevos aros, Autumn, le colocaba el collar del conjunto.

—Es precioso el conjunto entero, muchas gracias, cuñada —le dijo, abrazándola por el cuello y la joven la abrazó por su espalda.
—De nada, y me alegra mucho saber que realmente te gusta, ¿tu hermano te ha dicho algo sobre mí en estos últimos días?
—No, ¿sobre qué tendría que decirme algo con respecto a ti, Autumn?
—Vaya, sabe guardarse perfectamente las cosas que le cuento. El caso es que hace unos días atrás, mejor dicho, hace ya una semana atrás, me enteré de algo que pensé que no era verdad, me lo dijeron tan abruptamente que todavía no caigo en lo absoluto, soy adoptada.
—¿Y cuál es lo terrible del asunto, Autumn?
—¿Cuál es lo terrible del asunto me preguntas, April? Tu hermano quiere casarse conmigo de todas maneras, no soy una Allister.
—Pues, tus padres te han criado.
—Solamente por lástima y compasión lo han hecho, y no porque me querían mucho.
—Aún así, te han dado un hogar, y te has criado muy bien.
—Sí, eso creo yo también, en fin, solo quería que lo supieras.
—Y muchas gracias por habérmelo contado.
—De nada, iré a juntar mis cosas y bajar el maletín, tu madre quiere que la maquille también.
—Perfecto entonces.

Tomó su maletín, la cartera de mano, el abrigo y salió de su habitación, bajó las escaleras y se encontró en el final de la escalinata a Colin, vestido de gris.

A Autumn, de inmediato se le secó por completo la boca, era increíblemente atractivo, y sexy. Y más todavía se le acentuaba usando gris.

—Hola —le respondió en un susurro.
—Hola, ¿cómo estás?
—Muy bien, ¿y tú?
—Muy bien también —le dijo y de inmediato, él le dio un beso en sus labios apenas terminó de ayudarla a bajar los escalones—, ¿dónde dejas el maletín?
—Allí mismo, tengo que maquillar a tu mamá.
—De acuerdo entonces, te lo dejaré aquí.
—Muchas gracias.
—De nada.

Mientras ella estaba maquillando a su madre, Colin, bebía una taza de café bien negro. Éste último estaba detrás de ella.

Sentía sus ojos clavados en su nuca.

La ponía nerviosa por demás, hasta que le habló.

—No llevas puesto perfume.
—No.
—¿Por qué, no?
—Cuando maquillo no me pongo perfume.
—Tienes miedo de marear a las clientas, ¿no?
—Sí, Tania.
—Ese perfume que usas no marea en lo absoluto, ya te lo dije —le respondió él, sinceramente, ella se ruborizó por entera y su madre, se rió por lo bajo de manera pícara.
—Por lo visto a mi hijo Colin, le gusta mucho tu perfume, Autumn.
—Eso creo —le dijo volviéndose a ruborizar por completo nuevamente.
—Ya te lo había dicho la otra noche, Autumn, me gusta ese perfume en ti.
—Gracias, Colin.
—De nada.

Una vez que terminó de maquillar a su suegra, guardó todas sus cosas, se lavó las manos. Y luego se puso perfume. El aroma que le gustaba a Colin también, al igual que a ella.

Volvió a retocarse el brillo labial fucsia con destellos, ya que no tenía casi nada porque Colin, anteriormente le había dado un beso en las escaleras.

La cumpleañera bajó las escaleras con ayuda de su madre, y saludó a Colin, antes de mostrarle el regalo que Autumn le había dado.

—¿Por qué le has comprado joyas tan caras?
—Porque cumple dieciséis años, es lo menos que le puedo regalar a tu hermana.
—Aún así, no quiero que gastes tu dinero en regalos de ningún tipo, y ni tampoco para nadie.
—¿Ah, no? ¿Y qué se supone que pretendías que hiciera? ¿El pedírtelo? Colin, préstame dinero, necesito comprarle el regalo a tu hermana —le contestó de manera burlona y sarcástica.
—Sí, eso pretendía que hicieras, al fin y al cabo dentro de tres meses nos casaremos, y ya eres mi prometida, ¿qué no?
—No tiene nada que ver una cosa con la otra Colin, y no quiero discutir por un regalo de cumpleaños.
—De acuerdo, pero ésta conversación no se ha terminado.
—Oh sí, Colin, sí que se ha terminado ésta conversación, he dicho.
—No tires tanto de la cuerda —le dijo y ella, automáticamente, volvió a ser la cerrada y ermitaña, Autumn.
—Basta ustedes dos —les dijo su madre.

La joven, volvió a quedarse callada, y toda su familia ya estaba más que lista para irse rumbo al salón de fiestas. Su madre, y hermano menor se fueron en uno de los autos, más precisamente en el auto de Marcus, y su padre y April en el auto de la familia junto con el chofer que los iría a llevar hacia el parque temático para sacarle fotos a la cumpleañera, ya que dentro de su habitación el fotógrafo le había sacado muchas fotos también, incluyendo algunas con su cuñada mientras la maquillaba, y se reían, y mientras ella le colocaba el collar de regalo mientras ella misma se ponía el par de aros.

Cuando Autumn, terminó de sacarse el pelo de adentro del abrigo, ató el mismo por el cinturón y Colin una vez que tomó las llaves de su auto, le pidió que se fueran hacia el salón de fiestas.

Entraron a su auto, y una vez que se pusieron el cinturón de seguridad, encendió el motor del auto, y emprendieron el viaje hacia el salón de fiestas. El trayecto fue de lo más silencioso.

Una vez que llegaron al lugar, se bajaron del auto, apenas lo estacionó en el estacionamiento privado del salón de fiestas, y la ayudó a bajar del mismo.

—Perdóname —le respondió y ella se sorprendió.
—No pasa nada, Colin.
—Sí, pasa, yo no tenía porqué responderte eso último, no ha estado bien de mi parte hacia ti.
—No estoy acostumbrada a que me pidan perdón, Colin.
—Pues yo cuando me equivoco o no estuve bien contigo, te lo hago saber, pidiéndote perdón.
—Está bien, te acepto el perdón, Colin, ya no te preocupes más por eso, ¿de acuerdo?
—De acuerdo, y gracias.
—De nada.

Entraron al salón de fiestas, tomados de la mano. Y allí dentro, Autumn vio a sus padres, a Summer, y a algunos parientes de la familia de Colin también.

Colin, saludó primero a su familia, y luego a la de su novia. Eran bien escuetos y secos. Cortantes por así decirlo, y no era para menos, Colin odiaba a la familia de su prometida, tanto o más que la de ella, odiaba a él y a los Evansons.

Hace más de 3 años

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#23

Capítulo 15

Transcurrida la fiesta de los dieciséis de April, Autumn decidió salir un rato al jardín invernal que tenía el salón de fiestas.

Y por si eso fuera poco en tener que soportar las malas caras de su familia, su padre se presentó en el jardín de invierno también.

—No me gusta para nada el trato tan especial y acaramelado que te da Colin frente a los demás, como si fueras una gran Princesa que vale la pena.
—Ay papá por favor, déjame cinco minutos tranquila, es lo único que te pido, ¿sí?
—Más te vale que no te enamores de él, si no, te pesará Autumn, y ni mucho menos él.
—No te preocupes que Colin jamás se podría enamorar de mí, padre.
—Espero que lo que me estés diciendo sea la verdad, porque si no lo es, podría llegar a desfigurar esa cara que tienes —le dijo seco y ardido, mientras la sujetaba fuertemente del brazo con su mano.
—Me estás lastimando, papá —le dijo intentando zafarse de su agarre tan cruel.
—Ésta es la segunda vez que te veo maltratarla, Allister, suéltala.
—¿Y si no quiero, qué me harás Evanson?
—No quiero armar una patética escena frente a los invitados, y mucho menos quiero arruinarle la fiesta de su cumpleaños a mi hermana.
—Papá basta, será mejor que te vayas de aquí, no quiero que le arruines la alegría a April.
—Vete de aquí ahora mismo, Allister —volvió a repetirle Colin rotunda, serio, y secamente.
—Pues hija, cuando termine ésta fiesta, vas a casa, subes a tu cuarto y juntas todas tus cosas, eso significa que te echo de la casa.
—No puedes hacerme eso.
—Has sido una muy mala hija, y no te mereces nada de lo que tengo, me desligo de ti porque me estorbas dentro de la casa, que te cuide tu adorado, Colin.
—Dices que te estorbo pero no titubeas en ordenarme cosas, ¿verdad?
—La obligación de toda hija es obedecer a su padre en todo.
—Pídele las cosas también a Summer.
—Ella es la hija mayor predilecta y favorita por tu madre y por mí, recuerda bien cómo has llegado a la casa.
—Es suficiente, Allister, vete ya de aquí.
—Has resultado ser una mierda de hija, y recuerda perfectamente que para Colin eres solamente un contrato pre-nupcial también.

Un segundo después, Colin se fue directo a él, zamarreándolo por el cuello de su camisa y por las solapas de su saco del traje, y lo hizo caminar hacia la puerta trasera del salón.

—Por las malas te tienes que ir, Allister, solamente tú eres la mierda de padre que no se merece Autumn, ella es la única que mantiene como debe de estar una gran casa, y la única que salvará tu empresa con un matrimonio de por medio, será mejor que le avises a tu esposa e hija que se tienen que ir de la fiesta, si no quieres que yo las eche de mala manera también.
—Basta Colin, ya déjalo —le pidió por favor.
—Tú, luego de la fiesta, ya sabes perfectamente lo que debes hacer, inepta.
—Un insulto más hacia ella, y yo mismo te desfiguro esa cara que tienes —le dijo enardecido, sujetándolo violentamente por las solapas de su saco.

Al decirle todas aquellas palabras Colin a su suegro, ella comprendió, que él había escuchado toda la conversación que su padre le estaba dando en el jardín de invierno. Mí padre se fue definitivamente de la fiesta, y Colin se dio vuelta para mirarme directamente a mis ojos.

—Lo siento, no debí de ir al jardín de invierno.
—No te preocupes por eso Autumn, en el jardín invernal o en otro momento, dentro de tu casa, te hubiera hecho lo mismo, conozco la clase de tipos como él, era preferible que te lo haya hecho acá, y no cuando estuvieras sola, porque sé perfectamente que te hubiera llegado a golpear —le dijo y ella automáticamente agachó la cabeza mirando sus sandalias, y sintiéndose muy avergonzada frente a él.
—Para ti soy también un contrato pre-nupcial, ¿verdad, Colin?
—¿Crees que si te considerara solamente yo también un contrato pre-nupcial, te besaría de la manera en cómo te suelo besar?
—No, pero puedes fingir muy bien también.
—No creo que sientas mis besos fingidos en lo absoluto Autumn, ¿o sí?
—No, Colin, no los siento fingidos en lo absoluto.
—Pues entonces deja de pensar esas cosas.
—De acuerdo.
—Vamos adentro mejor.
—Sí, oye, gracias por todo.
—No quiero que me agradezcas nada.
—Pero yo sí tengo que darte las gracias por todo lo que estás haciendo por mí, jamás pensé que un hombre se arriesgaría de esa manera por mí.
—Los hombres Evanson cuidan y protegen a sus mujeres —le expresó sinceramente mientras no le quitaba la vista de encima, y ella terminó ruborizándose por completo.
—Estoy tan acostumbrada a los malos tratos por cualquier miembro de mi familia que ya no me afectan como me solían afectar en un principio.
—A partir de ésta noche solo tendrás buenos tratos pequeña —le dijo, se inclinó para quedar frente a su rostro y le dio un tierno beso en sus labios.
—Será mejor que vayamos adentro.
—Sí, será lo mejor Autumn, vayamos adentro antes que alguien nos venga a buscar.
—Sí —le dijo ella, riéndose por lo bajo.

Un rato después, llegaron a la mesa, y se sentaron, y vieron que ni sus padres y ni mucho menos su hermana, estaban sentados en la mesa.

—Se han ido, tu padre llamó al teléfono móvil de tu madre pidiéndole que se fueran junto con él, creo que la escuché decirme que él se sentía un poco indispuesto —les dijo Tania.
—Nada de eso mamá, volvimos a tener un fuerte altercado con Allister, eso es todo.

Marcus sacó a bailar a su cuñada. Ella lo aceptó, y mientras Colin se quedó charlando con su madre al respecto de lo que había pasado con el padre de ella.

—¿Me explicas mejor qué ha pasado?
—Su padre volvió a maltratarla, y estuve a punto de romperle la cara.
—Vaya.
—Sí, y por sí eso no fuera poco, la echó de la casa.
—No puede hacer eso, es menor de edad todavía y es responsabilidad de sus padres.
—No me digas, le dijo “que te mantenga tu adorado Colin”, lo peor del caso es que le dijo en su cara que era una mierda de hija y que para mí, ella era también un contrato pre-nupcial.
—¿Y para ti qué es ella, Colin?
—Le dejé bien en claro que de la manera en como le doy los besos, para mí, ella no es ningún contrato pre-nupcial.
—¿Y qué te ha dicho?
—Me dijo, que bien podría yo estar fingiendo.
—¿Y lo haces?
—¿Qué cosa?
—Fingir.
—Puedo ser cualquier cosa, menos el fingir que me gusta, y mucho, besarla.
—Oh vaya, qué sorpresa me he llevado hijo mío, ¿tú expresando tus sentimientos a los demás? Creo que Autumn te hace muy bien Colin.
—¿Eso crees mamá?
—Sí, eso creo.

Aquel hombre se quedó muy pensativo, mirándola mientras bailaba con su hermano. Y rato después se integró al baile, ésta vez para bailar con ella.

La fiesta había estado espectacular. Y había durado hasta las ocho de la mañana del día siguiente.

Colin, la llevó hasta su casa, y la ayudó a empacar todas sus cosas dentro de una maleta.

Ella ni siquiera le dijo nada a Colin, simplemente se dedicaron a empacar todas las cosas, dentro de una maleta grande y otra más chica.

Dos horas después, la joven ya estaba metida dentro de la cama de Colin, y él dormido en el largo sofá.

Hace más de 3 años

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IreChan
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Cuando llegará la noche en que duerman en la misma cama?! Jajajaja me encanta esta historia, de verdad. Tengo ganas de seguir leyendo pero a la vez no quiero que se acabe... Como con todas las buenas historias! Un saludo :)

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@IreChan En breve llegará ese momento en el que deban dormir juntos.
Muchas gracias por encantarte la historia. :)
No te preocupes, todavía no acaba. Es una trilogía.
Gracias por considerarla una buena historia. :)
Un saludo. :3


#24

Capítulo 16

Al pasar los días, Autumn no se sentía muy cómoda estando dentro del departamento de Colin, y ni mucho menos cómoda durmiendo en su cama cuando él dormía en el sofá, todo apretado e incómodo, sabiendo luego que por las mañanas debía de levantarse temprano para irse a trabajar.

Así qué, una mañana estando los dos sentados y desayunando, la muchacha le habló tranquilamente.

—Prefiero irme de aquí.
—¿Por qué?
—No me siento cómoda estando aquí.
—¿Necesitas algo?
—No, al contrario, yo duermo muy cómoda cuando tú te pones todo apretado en ese sofá Colin, y no está bien.
—No estaría bien si te dejara dormir en el sofá.
—Yo soy mucho más baja que tú, tranquilamente puedo entrar muy cómoda allí sin ningún problema.
—No, tú te seguirás durmiendo en la cama y yo en el sofá.
—No, o nos intercambiamos o yo me voy a dormir con tu hermana.
—¿Me estás diciendo que piensas irte de aquí?
—Sí, Colin, exactamente te estoy diciendo eso mismo, no puedo dormir tranquila cuando tú estás durmiendo incómodo en aquel sofá, es demasiado estrecho y largo, y tú eres demasiado enorme.
—Me es gracioso lo que me planteas, no pensé que me llegarías a decir esto Autumn, gracias por preocuparte.
—Pues entonces, me voy a dormir con tu hermana.
—No.
—¿Por qué, no?
—Porque no quiero que te vayas de aquí —le expresó sinceramente y ella se quedó muda del asombro.
—Entonces, tú vuelves a dormir en la cama y yo en el sofá.
—Tampoco.
—¿Qué quieres hacer entonces?
—Nada, quiero que siga exactamente como estamos durmiendo desde hace casi una semana atrás.
—De última podemos dormir en la misma cama.
—Ah, por ahí venía la cosa —le dijo y Autumn se ruborizó por completo.
—Oh no, no es eso, tú duermes cómodo y yo voy a estar más tranquila sabiendo que te duermes en la cama también, yo no se lo diré a nadie, ¿tú sí? Aparte, no creo que estemos haciendo algo malo, prácticamente estamos prometidos en matrimonio.
—Qué mente abierta tienes, Autumn, no pensé que tanto la tendrías.
—Pues ya ves que sí la tengo, Colin —le dijo sonriéndole abiertamente.

Por la noche, comenzaron a dormir los dos dentro de la misma cama, era realmente amplia y no había ningún problema en que se tocaran el uno hacia el otro tampoco.

Se puso un camisón sencillo, corto, pero con puntilla en el ruedo y en el escote en forma de v, de color nude. Ella salió del baño y Colin de inmediato clavó los ojos en ella.

—¿Tú duermes así?
—Colin, me has asustado, creí que ya estabas durmiendo.
—No, no me he dormido todavía, ¿tú, duermes así?
—Sí, desde que me he venido a dormir aquí, ¿por qué?
—¿Podrías ponerte un pijama? Por favor.
—¿Por qué tendría que ponerme un pijama?
—Porque es más decente que ese camisón que te estoy viendo puesto, por eso te lo estoy preguntando si te puedes poner un pijama.
—Oh, bueno, está bien —le dijo y sacó un pijama y volvió al baño para ponérselo.

Una vez que terminó de ponerse el pijama, salió del baño, apagó la luz principal, y caminó hacia la cama del lado vacío.

Se metió dentro, se tapó con la sábana y el cobertor. Y se quedaron dormidos luego de desearse buenas noches.

Hace más de 3 años

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#25

Capítulo 17

Una semana y algo después, había tocado el cumpleaños número treinta de Colin. Su prometida lo había ayudado a preparar algunas cosas, y le acomodó un poco más su departamento.

Apenas terminó de limpiar y acomodar todas las cosas, decidió ir a darse una ducha de agua caliente, y a comenzar a vestirse para su cumpleaños también.

Posteriormente, empezó a vestirse, y luego se maquilló un poco.

Salió de la habitación que estaba compartiendo con Colin, y éste último le clavó sus ojos desde la cocina. Ella entró a la cocina y le habló.

—¿Crees que este bien lo que me he puesto?
—¿Por qué estaría mal lo que te has puesto, Autumn?
—Pues, es un cumpleaños, invitas a tus parientes, amigas y amigos, no lo sé la verdad, pero quiero estar acorde a la demás gente.
—Autumn, te lo repito, es un cumpleaños en mi departamento, así qué, estás perfecta vestida así.
—Bueno, de acuerdo, Colin, me quedo más tranquila entonces, sinceramente no sé cómo vestirme en un cumpleaños.
—En un cumpleaños te vistes como se te antoje vestirte, salvo que sea con invitación de tarjeta, y la persona lo haga en algún salón o lounge-bar y tengas que vestirte de etiqueta o cóctel.

Una hora después de ayudarle a preparar los alimentos sobre las bandejas, y los vasos, algunos utensilios, servilletas de tela, y de armarle un bonito centro de mesa con flores naturales puestas en un bonito florero de plata sobre el centro de la mesa baja del living, llegaron primeros que todos los demás, sus padres y sus dos hermanos. Y luego, el resto de todas las personas que Colin había invitado.

Había empleados de la empresa, amigas, amigos y parientes también. Pero en el transcurso de la noche, alguien más, sin ser invitada se presentó en el cumpleaños de Colin.

—¿Qué haces aquí, Molly? —le preguntó desconcertado, sorprendido y por demás molesto.
—He venido a desearte el feliz cumpleaños, Colin, jamás me he olvidado de tu cumpleaños.
—Pues yo sí me he olvidado de tu cumpleaños, Molly, y será mejor que te vayas porque no estás invitada a la fiesta.
—¿Acaso no me invitarás a pasar?
—Hace más de seis meses que tú y yo terminamos, Molly.
—Te he traído un regalo de cumpleaños.
—No me interesa, no me vas a convencer por ese lado tampoco, no entiendo lo que pretendes con venir hasta mi departamento, sinceramente has perdido el tiempo y nada cambiará en lo absoluto.
—Supe que te comprometiste.
—¿Y qué con eso?
—¿Tú crees que es diferente a las demás que tuviste antes que yo, Colin?
—No, ella es muy diferente a ti, Molly, jamás se podría comparar contigo.
—¿Y con las demás antes que yo?
—¿Cuáles demás? Que haya tenido alguna que otra mujer por una noche, no significa que hayan sido mis novias, tú has sido solamente mi novia en su tiempo y ahora pasas a ser una ex pareja mía, y nada más que eso eres tú para mí a partir del instante en que rompimos.
—Jamás nadie te querrá como yo te quise a ti, Colin.
—Tú eras una enferma de los celos, y lo peor de todo, era que te gustaba más mi dinero que yo.
—Las personas una vez casadas cambian de personalidad, Colin, tu prometida te puede mostrar una carita sumamente agradable frente a ti, pero apenas se case contigo verás que cambiará por completo.
—Tengo invitados a los que atender, si no tienes nada más para decirme es mejor que te vayas como has llegado hasta aquí.
—¿Colin? Te estamos esperando para cantarte el feliz cumpleaños —le dijo su novia y éste último se dio vuelta para clavarle la mirada en la suya.
—En un momento voy, atrásalo para mí un rato más, Autumn, por favor.
—Bueno, está bien, Colin.
—¿Acaso tienes miedo de que la conozca en persona? ¿O será que jamás le has contado de lo nuestro, Colin? Ya veo que no fue así en lo absoluto —le dijo riéndose irónicamente y disfrutando del momento en donde Colin al parecer se sentía en aprietos por así decirlo.
—Autumn.
—¿Qué Colin?
—Ven —le dijo y ella le obedeció.
—¿Qué pasa? —le preguntó nuevamente y vio a la mujer que tenía frente a sus ojos.
—Te presento a Autumn, mi prometida, Molly. Autumn, te presento a Molly, mi ex novia.
—Encantada de conocerte —le dijo muy amable y sin ninguna expresión en su rostro.
—Lo mismo digo, eres muchísimo más joven en persona de lo que aparentas tener en las revistas, no es más que una nena de cuna, Colin.
—Lo que haga o deje de hacer con mi vida privada no es asunto tuyo, Molly, así qué, si nos disculpas, tenemos que seguir con la fiesta.
—De acuerdo, Colin, como tú más lo quieras, siempre te has querido salir con la tuya en todos los aspectos habidos y por haber, pero recuerda bien que, a la larga tu futura esposa apenas se case contigo, será igual o peor que yo en cuestión de quitarte dinero, los hombres como tú solamente sirven para una sola cosa, para exprimirlos hasta el cansancio, nunca, jamás ninguna mujer te amará, no cuando tienes de por medio una cantidad de dinero que desborda de tu cuenta bancaria.
—Siempre me has dicho lo mismo, Molly, jamás te he escuchado que cambiaras el discurso para mí, tus palabras no me afectan en lo absoluto querida, y jamás lo han hecho.
—Eres el tipo de hombre que con cualquier falda frente a él se calienta.
—Me engatusaste, soy hombre, caí en tus redes, pero me di cuenta tarde de la mujer que realmente eras Molly.
—¿Y crees que tu prometida a la larga no será igual que yo? Sí que estás bien imbécil entonces.
—No, estoy segurísimo que no será igual a ti, y ya te lo he dicho con anterioridad, Autumn no se compara contigo en nada, en absolutamente nada, Molly, y no se compara con ninguna otra mujer que yo haya conocido jamás, terminamos hace más de seis meses atrás, ya nos dijimos absolutamente todo lo que teníamos para decirnos en su momento también, ya todo estuvo más que aclarado para ti y para mí también, así qué, no insistas más, ¿quieres? ¿Te enteraste que estoy por casarme y después de medio año te vuelves a aparecer por mi departamento?
—No sé qué decirte.
—Es obvio, ¿no, Molly? Es mejor que te vayas ya, antes que te tenga que echar a gritos de aquí.
—Lo siento —le dijo y ésta se fue, casi a las corridas por no poder llevar a cabo su plan en reconquistar a su ex novio.
—Me agota —le dijo a Autumn, cerrando la puerta nuevamente y con llave también.
—Tu ex novia me parece que te sigue queriendo.
—Tú sabes perfectamente lo que quiere de mí, Autumn.
—Sí, tú sabes bien lo que ella quiere de ti, y tú no sabes sí en verdad seré después de casarme contigo, como ella también, ¿verdad? Y a eso mismo sé muy bien que le tienes terror.
—No, porque sé perfectamente cómo eres en verdad, así qué, no tengo ninguna duda de lo que yo pienso en verdad de ti.
—No soy nadie para preguntártelo, pero, ¿por qué nunca me lo has contado? ¿Por qué jamás me dijiste que tuviste una relación con alguien antes que nos comprometiéramos, Colin?
—Porque no valía la pena, y porque creía yo que era una tremenda pérdida de tiempo.
—De acuerdo, entonces.

Antes de ir con los demás hacia la sala de estar, Colin la sujeta por su cintura y le da un beso bastante abrasador. Se separa un poco de ella, y se miraron a los ojos, y él vuelve a darle otro beso que le quita el aliento.

—No tenías porqué besarme para hacerme ver que no pasa nada entre Molly y tú, no estoy celosa, y no soy celosa tampoco de ti.
—Pues yo creí que estabas aunque sea apenas un poquito celosa de mí, Autumn.
—No, no lo estoy ni un poquito, Colin —le dijo riéndose y él volvió a besarla arduamente.
—Oh perdón —les dijo su hermana.
—No pasa nada, descuida, April, y será mejor que vayamos a la sala con los demás también —les dijo Colin.

Ninguna de las dos le dijo algo, y fueron con todos los demás invitados a la sala de estar. Le cantaron el feliz cumpleaños. Todos lo saludaron luego de que pidiera los tres deseos, y luego ella le dio un beso deseándole feliz cumpleaños también. Sacaron algunas fotos y ella estaba incluida en algunas de las mismas, tanto familiares, como con él solamente también.

Hace más de 3 años

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IrreplaceableFlower
Rango3 Nivel 10
hace más de 3 años

La leí de un tirón por que fue interesante. Me gusta la historia, aunque fue muy rapida . . . Pero espero que sigas

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@IrreplaceableFlower Muchas gracias por leerla de una sola vez y haberte parecido interesante. Gracias por gustarte la historia.
Pronto la seguiré. :)
Un beso, :3


#26

Luego de unas horas después, todos sus invitados incluyendo a sus padres y hermanos se fueron del departamento, y la joven se quedó con él a solas. Lo ayudó a juntar todas las cosas, le lavó todas las cosas sucias y se las secó también. Y luego él la ayudó a guardarlas.

—No tenías porqué lavarme todas las cosas, y secarlas tampoco, Autumn, no te traje aquí para los quehaceres del departamento.
—No me molesta, Colin, de veras que no.
—Lo sé, pero tampoco tienes que hacerlo hasta el cansancio.
—No pasa nada.

Y apenas terminó con todas las cosas, dejó su cocina reluciente. Apagó la luz principal de la cocina, y salió hacia la sala de estar. En donde luego, ella entró a la habitación, y sacó de una de las cómodas que estaba ocupando, un paquete envuelto en papel metálico azul con un moño blanco, bien bonito por arriba de la tapa. De allí, salió hacia la sala de estar, y le entregó el regalo de cumpleaños a Colin.

—Me ha dado mucha vergüenza dártelo frente a los demás, así qué, te lo doy ahora, Colin, feliz cumpleaños.
—¿En qué habíamos quedado tú y yo con respecto a los regalos, Autumn?
—Lo sé, pero por favor, acéptalo.
—Sabes bien que no tienes porqué regalarme algo por el día de mi cumpleaños.
—Sí, lo sé, pero no es un cumpleaños si no te regalo un presente, y aparte, no creo que quede bien que no te regale nada tampoco, vamos, ábrelo, por favor.
—¿Un Armani? ¿Una remera de cuello alto Armani, Autumn?
—Sí, hay unas cosas más debajo de la remera también.
—No tenías porqué comprarme más que la remera, incluso ni siquiera la remera.
—Me pareció muy bien comprarte el set que sueles usar después de afeitado y el perfume que usas también, la línea creo que va muy acorde al hombre que la usa siempre.
—Muchas gracias por el halago que acabo de escuchar de tus labios, pero creo yo que te has pasado con estos regalos hacia mí.
—¿Te gustan?
—Sí, pero…
—Pero nada, Colin, disfrútalos, es lo único que quiero yo de ti, que principalmente te hayan gustado y mucho, y que los uses también.
—De acuerdo, los disfrutaré, gracias de veras, Autumn —le dijo y ella le sonrió.

Luego de unos cuántos besos más, se fueron a dormir, y así mismo, pasaron los días.

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#27

Capítulo 18

Llegó el día de los enamorados y consigo ninguna clase de ramo de flores. Pero April, le preguntó a su cuñada, qué le había regalado su hermano.

—¿Qué te ha regalado, Colin?
—Un ramo de flores —le mintió.
—¿Con tarjeta?
—Sí.
—¿Y hoy irán a cenar afuera?
—No lo sé, no me ha dicho nada, así qué, calculo que no.
—Colin es de los hombres que no te dicen nada y luego te dan una muy grata sorpresa.
—No lo sabía, April.
—Pues ahora que lo sabes tendrías que recordarlo siempre.

Dos horas después de terminar de almorzar con su cuñada, ésta última se fue del restaurante porque tenía que adelantar varias cosas de La Facultad de Modas y luego irse para la empresa a supervisar sus diseños de indumentaria nueva también.

Autumn salió del local apenas acomodó todo dentro de su bolso, y le dejó propina a la chica que las había atendido.

Caminó unas pocas calles por el centro de Nueva York, y miró escaparates para entretenerse un rato.

Un tiempo después, volvió al departamento, y como no tenía nada que hacer, decidió practicar más maquillajes sobre ella.

A la tarde, como alrededor de las seis, llegó Colin a su departamento, y ya tenía lista la merienda.

Luego de ponerse cómodo con la ropa, se sentó y ella le sirvió la merienda.

—¿Cómo te ha ido hoy?
—Bien, gracias, ¿y a ti?
—De nada, bien, todo normal.
—¿Vamos a cenar afuera ésta noche?
—¿Por qué?
—Porque quiero que vayamos a cenar afuera, eso es todo, Autumn.
—De acuerdo, está bien.

Un par de horas después, Autumn, ya estaba casi lista para la cena, se dejó el pelo suelto, y se maquilló muy natural también. Y por último, se perfumó. Salió de la habitación y la joven le habló.

—Estoy casi lista, pero necesito que me hagas un gran favor, Colin.
—¿Cuál?
—¿Podrías subirme del todo el cierre del vestido por detrás? Llegué hasta la mitad y mis dedos no llegaron hasta el final.
—Sí, claro —le dijo y acto seguido ella se dio vuelta y él llevó sus dedos hacia el cierre de su vestido, y lo subió por completo.
—Muchas gracias.

El restaurante estaba lleno de parejas por el día de San Valentín, y por si eso no fuera poco, los manteles de dicho restó, estaban adornados con corazones rojos también.

Les dieron mesa para dos personas, y luego de esperar sus platos, comenzaron a cenar.

Y durante toda la noche, ella supo que Colin no sentía ni un poco de amor hacia ella como mujer, porque tampoco le dio ningún regalo y ni tampoco le dijo algo al respecto.

Unas horas después, volvieron a su departamento.

Ella le agradeció la cena, y entró al cuarto para poder desvestirse tranquilamente y ponerse el pijama también.

Unos dos días después, su hermana le dice a él algo que lo había descolocado.

—Me alegra saber que le has regalado el ramo de flores a Autumn el viernes pasado, hermano.
—¿Ramo de flores?
—Pues sí, el que me dijo que le regalaste, Colin.
—Ah, sí.
—Me lo dices de una manera que en verdad no le has comprado nada por el día de San Valentín.
—No es eso, es que, casi siempre me tomas por sorpresa, justo cuando estoy haciendo las cuentas de la empresa.
—Ah, de acuerdo.

Alrededor de las cinco y algo de la tarde, Colin llegó al departamento, y encontró a la joven dentro del cuarto terminando de limpiar la cómoda y volver a poner sus perfumes y adornos masculinos sobre la misma.

—Hola.
—Hola, Colin, ¿cómo has estado?
—Muy bien, ¿y tú?
—Muy bien también, gracias.
—¿Por qué le has dicho a mi hermana que te había regalado un ramo de flores para el día de San Valentín?
—Para que no quedes mal frente a ella.
—Te lo agradezco.
—No fue nada, Colin.
—¿Realmente querías que te comprara un ramo de flores?
—No, porque se supone que tú y yo tendríamos que sentir algo mutuo, en cambio nos casaremos simplemente por negocios.
—¿Qué sabes tú de eso?
—Sencillamente que las dos empresas tienen que ser una apenas nos casemos, eso es todo, ¿por qué me lo preguntas?
—Simple curiosidad.
—Ahora mismo preparo la merienda.
—Vamos a tomarla a Starbucks, ¿no quieres?
—Está bien, Colin, deja que me lave las manos y tomo una cartera y saco y nos podemos ir si tú quieres.
—De acuerdo, Autumn.

Para aquella ocasión, ella se dejó lo que tenía puesto, se lavó las manos, y decidió maquillarse un poco. Un delineado por dentro en negro, máscara de pestañas, y un poco de brillo en los labios.

Hace más de 3 años

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#28

Capítulo 19

El miércoles de aquella misma semana, Autumn estaba terminándose de vestir, cuando Colin llegó al departamento.

—¿Te vas?
—Sí.
—¿A dónde?
—A la imprenta para las invitaciones.
—¿Por qué no me dijiste que era en este horario?
—Porque tú tampoco me lo preguntaste, y yo supuse que la reunión que tenías era después del horario laboral, se suelen hacer las reuniones fuera del horario laboral.
—Jamás acostumbro a realizar reuniones extra laborales.
—Pues no lo sabía.
—Ya te has enterado, ¿le has dicho a April?
—Sí, pero no puede venir, así qué, me iré sola.
—No seas insensata, ¿quieres? Ya es de noche, no voy a dejarte salir a la calle sola.
—No es la primera vez que salgo casi a las seis de la tarde en pleno invierno.
—Mal hecho, jovencita, no voy a dejar que vayas sola.
—Me tomaré un taxi.
—¿No eras tú la que me decías que por la noche no querías tomarte los taxis?
—Plena noche, no casi seis de la tarde, Colin.
—No discutas más conmigo, Autumn, te llevo y se acabó ésta absurda discusión, ¿está claro?
—Está claro.

Salieron del departamento, y fueron hasta la imprenta, una vez que se estacionó en el cordón de la vereda, ella le volvió a hablar.

—¿Vienes?
—No, te espero aquí.
—Prefería tomarme un taxi —dijo entre dientes.
—Te escuché, Autumn.
—Mejor, ese era el propósito, Colin —le contestó seca bajándose de su auto.

Entró a la imprenta, y le dieron el catálogo de las invitaciones, eran una más bonita que la otra, y no sabía cuál elegir. Pero una de ellas le llamó bastante la atención, era de un estilo antiguo, con dorado a la hoja. Y muy romántica.

—Esa me gusta —le dijo Colin detrás de ella.
—A mí también —le dijo—, pensé que no te ibas a bajar del auto.
—¿Quieres que vuelva?
—No, no quiero que vuelvas al auto, por favor, quédate.
—De acuerdo, entonces, ¿ésta te gusta al final?
—Sí, ¿y a ti?
—También me gusta.

Decidieron que sea aquella tarjeta para las invitaciones a su boda, y otra más sencilla pero que no dejaba de ser bonita tampoco para el civil.

La lista de invitados ya la tenían, y por eso dejó pagas también las invitaciones de ambos acontecimientos.

Colin pagó el total de las tarjetas, y luego salieron de allí. Él la tomó de su mano, entrelazándola con la suya, y la abrazó sin esperárselo Autumn, por su cintura, y se inclinó para besarle los labios.

Su beso era por demás abrasador, besaba de una manera salvaje y apasionada siempre apoyando una de sus manos sobre la nuca de la joven, para que el beso sea cada vez más osado e intenso que los anteriores.

La mano que tenía entrelazada con la suya, la quitó de allí, para ubicarla luego sobre la mejilla de ella y tomando mechones de su cabello acariciándolos a medida que acariciaba la mejilla, y la tocaba de forma algo posesiva.

Ella lo abrazó por su cintura, por dentro de su sobretodo. Lo bueno de todo aquello era que la calle estaba desolada y eran los únicos en la misma.

Se separaron, y ella se quedó perpleja del asombro. Su beso la había dejado desorientada y perturbada por demás.

—¿A qué ha venido ese beso?
—Tenía muchas ganas de besarte, eso fue todo.
—¿Ganas de besarme?
—Sí, ganas de besarte, tú no te das cuenta, pero tienes una boca hermosa, Autumn.
—Pues, muchas gracias, Colin.
—De nada, ¿nos vamos ya?
—Sí.
—Ya son casi las ocho de la noche, ¿te parece bien que vayamos a comer algo por ahí?
—Puedo cocinar.
—Lo sé, pero prefiero ir a cenar afuera.
—Como gustes entonces, Colin.

Hace más de 3 años

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#29

Capítulo 20

Al día siguiente, Autumn llamó a su casa para ver si su mamá quería acompañarla a la reunión con La Wedding Planner.

—Hola mamá, ¿cómo estás?
—Bien, ¿y tú? —le preguntó por cortesía hacia ella.
—Bien también, quería preguntarte si quieres venir a la reunión de hoy a la tarde con la organizadora de bodas.
—Tengo reunión de amigas, y no voy a cancelarla, fíjate tú lo que harás, si vas sola o le dices a otra persona, Autumn, yo no puedo.
—De acuerdo, está bien, gracias igual.
—De nada —le dijo y de inmediato cortó la llamada.
—¿No irá? —le preguntó Colin desde la cocina mientras él desayunaba tranquilamente.
—No, tiene cosas que hacer.
—¿Cómo esa reunión con sus amigas?
—Sí.
—Qué poca simpatía te tiene.
—Así es mamá —le dijo actuando como si no le importara en lo absoluto y bebió un poco de su café con leche y crema—, desde que me acuerdo que mamá siempre ha sido así, pero quizá ha cambiado desde el momento en que me he comprometido contigo.
—¿Así lo crees?
—Sí, así lo creo.
—¿Por qué piensas eso?
—No lo sé, pero lo presiento, es como si se han sacado un gran peso de encima, y más cuando yo ya sé que soy adoptada, es como si me lo hace más en mi cara.
—No pienses más en esas cosas, Autumn, llama a mi madre y pregúntale si quiere acompañarte.
—De acuerdo, lo haré ahora mismo.

Se levantó de la silla, marcó el número de la casa, y de inmediato le contestó Tania.

—Hola, Tania.
—Hola, Autumn, ¿cómo estás?
—Muy bien, ¿y tú?
—Muy bien también, ¿a qué se debe tu llamada tan temprano?
—Perdón por molestarte tan temprano, es que quería saber si hoy a la tarde tienes algo que hacer.
—No lo creo, ¿por qué?
—¿Quisieras acompañarme a la reunión con La Wedding Planner? Es hoy a las cinco de la tarde.
—Me encantaría, gracias por acordarte de mí, Autumn.
—Al contrario, gracias a ti por aceptar, ¿nos encontramos en su negocio?
—Yo te paso a buscar, no te preocupes por eso, ¿te parece bien a las cuatro y media?
—Sí, me parece bien, y gracias desde ya.
—De nada, nos vemos entonces, mándale besos de mi parte a mi hijo.
—Se los daré, hasta luego.
—Hasta luego —le dijo y ambas cortaron.
—Tu madre te manda besos.
—Gracias, ¿irá contigo?
—Sí, ¿te gustaría algún color en la decoración de la casa victoriana?
—Elige tú esas cosas con mi madre.
—Yo no me caso con tu madre, me gustaría que me digas algún color que te guste en la decoración.
—No lo sé, decide tú, dorado quizá.
—De acuerdo, veré algo con dorado entonces.

Durante todo el día, ella se la pasó parte limpiando y parte probando diferentes tipos de maquillajes. Y cuando se hicieron las tres y algo de la tarde, decidió empezar a ducharse.

Luego, cuando salió seca y con la ropa interior puesta, fue a la cómoda para elegirse la ropa que se iba a poner para la reunión con La Wedding Planner.

Se maquilló muy natural, delineador por dentro negro, máscara de pestañas, y un poco de bálsamo en los labios.

Un rato después tocaron el timbre del portero eléctrico y atendió.

—Ya bajo, me he atrasado un poco, lo siento —le dijo sin esperar su respuesta, y cortó la llamada.

Salió del departamento, bajó con el ascensor, y cuando abrió la puerta principal del edificio, se encontró con una hermosa sorpresa, Colin.

—¿Qué haces aquí?
—He venido a llevarte a la reunión.
—¿Y tu madre?
—Le pedí que se quedara.
—¿Por qué?
—Porque yo iré contigo a la reunión, Autumn.
—¿Has dejado de trabajar para venir conmigo?
—Así es, no tenía casi nada que hacer, así qué, decidí ir contigo.
—Gracias.
—De nada, a propósito, me gustan esos jeans que te has puesto, te quedan muy bien.
—Muchas gracias.
—De nada.

Dos horas después, habían elegido toda la decoración del casamiento, iría a ser en tonos dorados con lavanda. El lavanda era el color favorito de Autumn.

—¿Estás seguro que quieres pagar toda la decoración tú? Yo tengo algo guardado, y no quiero que gastes todo tú.
—De veras, quiero pagar todo yo, lo que has guardado gástalo para tu vestido de novia.
—Bueno, está bien.
—Pasado mañana tenemos una cena en la casa de un empresario amigo.
—De acuerdo.
—Es formal, habrá más gente en la cena, cumple los años su prometida.
—¿Tienes pensado regalarle algo?
—No.
—¿Un perfume?
—Demasiado personal, y no quedaría bien, no acostumbro a regalarle perfumes a otras mujeres, excepto a las de mi familia.
—Oh, está bien, ¿ropa?
—Podría ser, ¿qué tienes en mente?
—No lo sé, dime tú.
—No tengo nada en mente.
—¿Por qué directamente no le compras alguna bonita joya y listo? Digo, la ropa tendrías que saber su talla, en cambio una joya tiene talle único por así decirlo.
—Me parece bien, ¿algún tipo de marca en especial?
—Swarovski me parece muy bonita, sobre todo porque saca en cada temporada cosas muy delicadas y juveniles, pero no sé su gusto.
—Ella es demasiado refinada.
—Tiffany entonces.
—¿Qué joya en Tiffany?
—Brazalete, collar o par de aros, no lo sé.
—¿Qué preferirías tú?
—Aros.
—De acuerdo entonces, serán aros.
—Está bien, has dicho que es refinada, ¿por lo menos es simpática?
—Sí, ella es muy simpática, te gustará.
—Eso espero yo también.
—Dile a April que te haga algún vestido o te de alguno de los que ella hizo para ésta temporada, porque su cumpleaños será de largo.
—¿Por qué será de largo su cumpleaños?
—Porque cumple treinta años, Nuria.
—Ah, de acuerdo, Colin.

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#30

Capítulo 21

Al día siguiente, Autumn le compró a pedido de Colin el par de aros Tiffany. Eran muy delicados, y aunque no la conocía en persona, esperaba que le gustaran mucho a la prometida de su amigo.

Un día después, ya por la noche antes de ir a la cena de cumpleaños, estaba terminando de acomodarse el pelo con dos peinetas modernas con piedras para ponerlas a los costados de su cabeza, para así sujetarse el cabello, cuando Colin salió del baño, ya listo para irse a la cena.

La joven estaba vestida por completo también. Y se colocó en su dedo anular izquierdo, el anillo de compromiso que le había regalado Colin.

—Ya estoy lista también.
—El vestido es recatado por delante, pero su falda y la espalda son terriblemente atrevidas.
—No me lo cambiaré, lo siento por ti, pero no me pondré otro vestido, es el único que tengo largo de gala.
—De acuerdo, pero yo no te defenderé si alguien quiere propasarse contigo.
—Si para ti soy invisible, pues, para los demás hombres lo soy también.
—Sería excelente que respetes a tus mayores, mocosa.
—¿Por qué lo debería hacer? Bastante he aguantado a mi padre en la casa cuando viví con ellos, no quiero tener otro igual a él en mi vida, ¿a qué le tienes miedo? ¿A qué te meta los cuernos? No te preocupes, no soy Molly, y no pongas esa cara.
—A ver si dejamos las cosas claras, que nos casemos no querrá decir que te tenga que contar todo, lo de Molly ya ha sido años atrás, así qué, no voy a contarte los detalles, seguramente mi hermana ya te lo habrá contado.
—Tu hermana no me contó nada, simplemente lo deduje yo solita, la cara que le has puesto cuando la viste la noche de tu cumpleaños lo decía todo, Colin, el odio y el rencor que le tienes, fluye por tus ojos cuando la mirabas, supongo que me hago una idea del porqué.
—Si alguna vez me llegas a engañar, tenlo por seguro que te lo hago pagar —le dijo sujetándola del brazo, y clavando su mirada en la suya.
—Lo mismo te digo a ti, Colin, eso que me has dicho va para ti también.

Llegaron a aquella casa después de una media hora de viaje. Saludaron a su amigo, Colin presentó a su prometida ante él, y luego la presentó ante Nuria y le dieron el regalo.

Cenaron, y hablaron entre todos tranquilamente, aquella cena de cumpleaños iba acompañada de bailes también.

La mayoría salió a bailar a la pista improvisada, y tanto Colin como ella se quedaron sentados en las sillas, uno al lado del otro.

Un hombre se acercó a ellos e invitó a bailar a Autumn, pero ella lo rechazó. Esperaba a Colin que la invitara a bailar, pero aquello que esperaba jamás llegó. Una mujer se acercó, y lo invitó a bailar a él. Y Colin le aceptó la invitación. No tenía porqué ponerse celosa, pero los pequeños celos le roían por dentro de su ser.

Sacó el teléfono móvil de su cartera de mano, y le mandó un mensaje a April.

Ésta noche tuve mí primer desplante por tu hermano —texteó la joven.
¿Qué ha sucedido Autumn? —le respondió enseguida April.
A tu hermano lo sacaron a bailar cuando yo antes rechacé una invitación de otro hombre y esperaba que Colin hiciera lo mismo, pero no fue así, y esperaba que tu hermano me sacara a bailar —le escribió.
Si esperas que mi hermano te invite a bailar, estás bien jodida entonces, cuñada —le envió.
¿Qué hago entonces? —le escribió rápidamente.
Pídele tú que baile contigo —le texteó.
Ni que estuviera loca de remate —le envió.
O es eso o te quedas sentada o parada en un rincón, lo que fuere —le mandó.
De acuerdo, lo que tengo que hacer por un baile —respondió.
Bah, estoy segura que para ti no es una pena pedirle un baile y muchos más a mi hermano, no me lo puedes negar —le escribió riéndose ante el escrito que le había mandado.
Aunque no me lo creas, me da mucha vergüenza tener que pedírselo —le escribió.
Colin no te comerá, anda y hazlo de una buena vez y por todas —le texteó su cuñada.
Está bien, April, lo haré, gracias y besos —le terminó de enviar.
Esa es la actitud cuñada querida, de nada, y besos para ti también —le escribió, como último mensaje de texto.

Volvió a meter su teléfono móvil dentro de la cartera, y se levantó de la silla donde estaba sentada. Dejó la cartera sobre la mesa, y caminó hacia la pista de baile, para acercarse a Colin y a la mujer que estaba bailando con él.

—¿Puedo bailar con él?
—Sí, claro.
—Gracias.
—De nada —le dijo sonriendo, sonrisa que la joven también le correspondió, y luego le agradeció a él, y se alejó de ellos dos.
—¿Bailas conmigo, Colin?
—¿Me invitas tú a bailar, Autumn?
—Pues, ya que no ha venido de ti el invitarme a bailar, lo hago yo.
—Me gusta que seas una mujer decidida, que vayas al frente sin rodeos y que por sobre todo, no me tengas miedo —le dijo serio, y la sujetó fuertemente de su cintura para atraerla contra su macizo cuerpo.
—¿Quieres ponerme nerviosa con lo que me has dicho y de la manera en cómo me has sujetado o qué, Colin? Te advierto que no lo has conseguido —le dijo poniendo su brazo y mano alrededor de su cuello y su otra mano la tenía sujeta por la suya.

La canción que estaban bailando era un precioso lento, y la letra era muy bonita también.

Le dió una vuelta, y volvió a sujetarla fuertemente contra él, y allí mismo la besó tiernamente, frente a todos los demás también.

Sin siquiera decirle nada al respecto, apoyo su cabeza contra su pecho y así mismo siguieron bailando aquel lento y otros más también.

Un buen rato después, salieron de la pista de baile, y se volvieron a sentar.

—Creo que los dos nos hemos excedido en las contestaciones de hoy.
—Sí Autumn.
—Te pido perdón, no tenía porqué sacar el tema de tu ex novia.
—Y yo no tenía porqué contestarte de la manera en cómo te contesté yo también, olvidemos lo que nos hemos dicho.
—De acuerdo Colin.
—Sobre el vestido, no es que no me guste, simplemente no quiero que otros miren lo que no deben mirar.
—Como si eso te importara.
—Me importa, porque no quiero que toquen lo que no deben y que te digan cosas fuera de tono.
—Ay Colin por favor, no digas pavadas, aquí hay gente normal y decente, no los que encuentras en bares y por las calles.

Antes de que Colin le intentara decir algo, lo interrumpió su amigo. Para hacer un anuncio muy importante. Y así fue, su amigo le pidió matrimonio a su novia frente a todos los invitados presentes.

—Me harías el hombre más feliz del mundo, si aceptas ser mi esposa Nuria.
—He querido desde siempre ser tu esposa, August —le dijo sonriéndole y se besaron.

Su prometido la estrechó entre sus brazos y la volvió a besar con pasión frente a todos los presentes. Y muy en el fondo del ser de Autumn, quería esa demostración de amor de Colin hacia ella.

Todos se levantaron y los fueron a saludar y a felicitarlos por la increíble y encantadora noticia por su pronto casamiento.

Alrededor de las dos y media pasada de la madrugada la pareja se fue de la cena de cumpleaños luego de cantarles el feliz cumpleaños a Nuria, y de bailar un poco más.

Una vez dentro del auto, fueron charlando hasta el departamento.

—Ella es muy bonita y agradable, creí que no le iría a caer bien.
—¿Por qué creíste eso?
—No lo sé, no suelo caerle bien a la mayoría de las personas.
—Mentira, a la mayoría de las personas les caes muy bien, las demás personas no saben apreciarte como lo hace la gente que sí te aprecia, Autumn.
—Quizás tengas razón, Colin.

Llegaron al departamento, entraron, y se prepararon para ir a dormir. Unos minutos después de desearse buenas noches entre ellos, se quedaron completamente dormidos.

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#31

Capítulo 22

A la mañana siguiente, fue ella quien se despertó primero, y cuando terminó de estirarse cuán petisa era, miró el reloj despertador y casi saltó de la cama al comprobar que eran ya las nueve y media de la mañana, se levantó de la cama, y se fue de su lado para despertarlo.

—Colin, despierta, son las nueve y media de la mañana, nos hemos quedado dormidos.
—¿Qué?
—Estás llegando tarde al trabajo, te prepararé un desayuno ligero y ve a darte una ducha, por favor, así te despejas.
—Ven aquí —le dijo sujetándola de su muñeca suavemente, y la hizo acostar cerca de él.
—Buen día, pero en serio, tienes que levantarte, e ir a trabajar.
—No iré a la empresa hoy.
—¿Por qué, no?
—Porque no tengo ganas, me tomaré el día libre.
—En ese caso, te dejaré dormir tranquilo —le contestó intentando soltarse de él, pero le fue muy imposible.
—Duerme así conmigo, Autumn.
—¿Estás seguro, Colin?
—Sí, estoy seguro, más que nunca estoy seguro de que duermas de ésta manera junto a mí.
—Bueno, dormiré así contigo, entonces —le dijo sonriéndole y él correspondió a su sonrisa también.

Le dió un beso en sus labios, el cual ella se lo correspondió también, y la abrazó por su cintura, y ella por la masculina espalda desnuda también.

Le acarició el cabello, y la miró penetrantemente a sus ojos.

—Eres hermosa, Autumn —le dijo sincero y ella se sorprendió.
—Muchas gracias, Colin.
—No me lo agradezcas, en verdad lo eres —le volvió a decir mientras acariciaba su cabello y ella intentaba por todos los medios en mantener abiertos los ojos— ¿tienes sueño?
—Más o menos, pero me relajo cuando me acaricias el pelo.
—Me gusta acariciar tu pelo —le dijo, y ella cerró sus ojos quedándose completamente dormida entre los brazos de su marido.

Colin siguió acariciando un rato más el pelo, y él también se quedó completamente dormido estrechándola contra él.

Alrededor del mediodía, Colin se despertó y la miró dormir plácidamente. Volvió a acariciar su pelo, y le dio pequeños besos en los labios para despertarla.

La joven abrió los ojos y fijó la vista para mirarlo a los ojos de un azul intenso y verdoso.

—Será mejor que nos levantemos —le dijo y ella le asintió con la cabeza.
—De acuerdo —le respondió y se levantó de la cama.

Ella salió de la cama, y entró al baño para darse una ducha.

Él se estiró, y se quedó en el medio de la cama boca arriba, pensando. Se dio vuelta y aspiró el aroma de la almohada de ella, que tenía el perfume suyo, favorito de él.

Salió del baño, y Colin le habló.

—Buen día.
—Buen día, Colin ¿cómo estás?
—Bien ¿y tú?
—Bien también.
—¿Quisieras saber cómo me engañó, Molly?
—Me lo dejaste bien claro anoche, Colin.
—Pero quiero contártelo.
—Te escucho entonces —le dijo revolviendo la cómoda donde estaba su ropa.
—Antes vivía con ella en otro departamento más chico que este, lo había comprado para irnos a vivir juntos, durante varios meses fue todo excelente, pero últimamente las cosas entre ella y yo se estaban quebrando, y en el último tiempo de nuestra relación fue un desastre todo, se volvió demasiado exigente, pero lo peor fue su engaño, una tarde volví más temprano del trabajo, se había cancelado la reunión de aquel día y como no tenía nada más que hacer, decidí volver alrededor de las cuatro y pico de la tarde. Como sabes, soy silencioso para abrir las puertas y entrar al departamento, y aquella tarde no fue la excepción, cuando entré al departamento fui directamente a la habitación porque todas las tardes solía esperarme semi-desnuda dentro de la cama.
—No sigas, no sigas por favor, Colin.
—Quiero que lo sepas, por favor, déjame que continúe.
—De acuerdo —le dijo y la muchacha se sentó en el borde de la cama de su lado.
—Entré a la habitación y vi a Molly durmiendo al lado de otro hombre que no era yo, ambos completamente desnudos, quién sabe desde hacía cuánto me estaba engañando, me acerqué a ella, le tapé la boca para que no gritara, y la saqué a zancadas de la cama.
—¿Qué le hiciste al tipo?
—Nada, tenía intenciones de golpearlo, pero no habría servido de nada, simplemente lo saqué de la cama también, y le pedí a gritos que se fuera del departamento.
—¿Y tu ex?
—No quise que me diera ninguna explicación, solamente le dije que agarrara todas sus cosas y se fuera del departamento también.
—Aún habiéndote engañado, te comportaste como todo un caballero con ella ¿por qué?
—No lo sé, quizá porque ya no sentía más lo mismo por ella como lo sentí la primera vez que la vi.
—¿Qué sentiste la primera vez que la viste?
—Unas tremendas ganas de tenerla conmigo.
—Eso se llama calentura, Colin —le dijo riéndose a carcajadas.
—Sí, y fue todo muy rápido para serte sincero, a la semana ya estaba teniendo sexo con ella.
—¿A la semana? —le preguntó sorprendida y demasiado desconcertada también.
—Así es, a la semana de haberla conocido.
—Vaya, eso sí que fue muy rápido.
—Cuando el deseo se interpone, no hay nada que lo frene, Autumn.
—Supongo que eso es verdad.
—¿Qué cosa es verdad?
—Eso que me has dicho del deseo, y sobre lo que me has contado, te lo agradezco mucho.
—No fue nada, gracias a ti por escucharme atentamente.
—De nada, cuando quieras —le dijo levantándose del borde de la cama—, iré a vestirme y a cocinar algo para el almuerzo.
—Está bien —le respondió levantándose él también de la cama.
—¿Quieres que te prepare algo que te guste?
—Me gustaría salmón con una ensalada.
—Está bien entonces, haré salmón con ensalada.

Él entró al baño, y la joven se terminó de vestir sin que él la vea, se cepilló el cabello, y se lo secó con el secador de pelo también. Salió de su habitación, y entró a la cocina para comenzar a preparar el salmón con ensalada que quería Colin.

Y así mismo, con charlas, risas, y discusiones que tenían de vez en cuando, pasaron los días, entre los cuales, fueron a ultimar todo lo que faltaba para las dos fiestas de casamiento, más ella iba un solo día a la semana a las pruebas del vestido de novia junto con Tania y su hija, porque ni su hermana y ni siquiera su madre estaban dispuestas a ir con ella. Tampoco Summer quiso ser una de las damas de honor cuando se lo preguntó frente a April, su suegra, y Colin en una pequeña e improvisada reunión a pedido de la novia para preguntárselo a las chicas.

Por lo tanto el cortejo se iba a reducir a escaso, porque irían a ser solamente los hermanos del novio y nadie más.

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#32

Capítulo 23

El vestido del civil se lo confeccionó su cuñada, pero el vestido de novia, la joven decidió que se realizara en otra tienda, no porque no le encantara lo que April hacía, si no, porque no quería darle más trabajo del que ya tenía encima la pobre de su cuñada.

Ella estuvo de acuerdo también. El día del casamiento por civil, se irían a casar alrededor de las dos de la tarde, por lo tanto, tenían tiempo en desayunar tranquilos. Pero cuando casi ya estaban terminando de desayunar, alguien tocó el timbre.

—¿Esperas a alguien hoy? —le preguntó ella desconcertada.
—No.
—Y yo menos, Colin —le dijo levantándose de la silla y yendo a ver quién era a través de la mirilla de la puerta de entrada—, es tu hermana —le contestó y le abrió al instante—, hola April, ¿cómo estás?
—Hola Autu, muy bien, ¿y tú? ¿Nerviosa?
—Muy bien también, y no, no estoy nerviosa, ¿necesitas algo?
—No, he venido con más gente, pasen chicos —les dijo y estos dos entraron al departamento.
—¿Qué es todo esto, April?
—Bueno, se supone que son los dos mejores profesionales en su rubro de todo Los Estados Unidos.
—Por eso mismo te lo pregunto yo a ti.
—¿Acaso pensabas peinarte y maquillarte tú sola?
—Esa era mi idea original, April.
—No digas pavadas, en tu día nada de esas dos cosas.
—¿O sea que ellos harán el trabajo por mí?
—Así es, querida, solamente tienes que sentarte y del resto nos encargaremos nosotros tres.
—¿Tú, qué me harás, April?
—Las uñas, los demás te harán lo que saben hacer, Pitt se encargará de tu pelo, y Carlson del maquillaje.
—Está bien, pero primero tengo que lavar las cosas y acomodar todo.
—De eso me encargo yo, Autumn —le dijo, Colin.
—¿Tú lo sabías, verdad?
—Sí, lo sabía.
—¿Por qué?
—¿Por qué, qué Autumn?
—¿Por qué los has contratado?
—Porque no quería que tú te hicieras las cosas por tu propia cuenta.
—Gracias por considerarlo.
—De nada, y ahora, ve a prepararte.
—De acuerdo, ahora mismo iré —le dijo sonriéndole y él correspondió a su sonrisa también.

Volvió a sentarse en el sillón, y los tres comenzaron a prepararla. Desde su cabello hasta los dedos de sus pies.

—No quiero kilos de maquillaje en la novia, por favor —le dijo Colin desde la cocina al maquillador—, prefiero algo natural y fresco, como ella misma.
—Colin, sigue lavando —le contestó su hermana.
—De acuerdo, solo lo aviso.
—¿Qué te gustaría tener en el pelo? —le preguntó el estilista.
—Suelto, nada de recogidos, lo prefiero suelto pero con flores.
—De acuerdo, April anteriormente me ha mostrado el vestido de hoy, es muy bonito y creo que quedará perfecto con lo que traje conmigo.
—Está bien, no hay problema, quiero algo natural, nada cargado, es todo de día, y lo prefiero tranquilo al peinado.
—Muy bien entonces.

Los tres se dedicaron a prepararla, y una vez que tuvo sus uñas de los pies secas por el esmalte cremoso en el mismo color de las sandalias, April se las calzó.

—¿De dónde has sacado las sandalias?
—Colin me ha dado dinero para comprarte las sandalias de hoy.
—Son bellísimas.
—Me alegra mucho que te gusten, Autumn —le dijo sonriéndole, sonrisa que la joven también correspondió.

Le preguntó si iban bien ajustadas las tiras de las sandalias alrededor de sus tobillos, y le dijo que sí. Tres horas después, ya estaba casi lista, lo único que le faltaba era ponerse el vestido corto y llevar consigo también el ramo de novia.

Apenas terminaron ellos dos, le dieron un espejo y se miró. Le encantaba como había quedado, tanto el maquillaje como el pelo también. Solamente tenía un bouquet de rosas amarillas en el pelo en el costado izquierdo y nada del costado derecho. El mismo bouquet estaba abajo y casi atrás, para que no molestara adelante. Y del costado derecho tenía algunas hebillas invisibles para que sujetaran el cabello y no se fueran hacia su rostro.

El maquillaje era sutil, natural y muy fresco, como bien lo quiso Colin.

Y luego April y Autumn se fueron a la habitación para ayudarla a vestir.

Mientras tanto, Colin ya estaba en el baño dándose una ducha, y vistiéndose dentro del baño también.

—¿Tienes ya puesta la ropa interior nueva?
—Sí, ya me la he estrenado después de darme una ducha.
—Perfecto entonces —le dijo y abrió la caja del vestido.

El vestido era delicado como una bonita flor, amarillo claro, con blanco y verde musgo claro también. Corto hasta por arriba de las rodillas, entallado a la cintura, con breteles anchos, y la falda de gasa a rayas horizontales en blanco y amarillo claro. Mientras que la parte de arriba era blanca el fondo y verde musgo claro las hojas y amarillas un poco más fuertes las flores.

—Estás bellísima, Autumn.
—Muchas gracias, April. Me pondré el anillo de compromiso y el par de aros nuevos también que me compré anteriormente.
—De acuerdo.

April salió de la habitación y ella también. Saludó a los dos hombres no sin antes servirles alguna bebida fresca y galletas dulces para que comieran, y luego se fueron una vez que juntaron todas sus cosas. Se los agradeció y se terminaron yendo.

April también se fue del departamento, y la dejó sola con él.

La joven dejó sobre la mesa baja, el ramo de flores, y entró a la habitación para ponerse un poco de perfume.

Apoyó el frasco de perfume y Colin salió del baño con traje y sin corbata.

—Te ves muy bien.
—Gracias. Autumn…
—¿Sí?
—Tú te ves muy bien también.
—Gracias.
—De nada, ¿te gustan las sandalias?
—Sí, son muy hermosas.
—Las elegí yo para ti, pero le di el dinero a April para que vaya a la tienda y las comprara.
—Gracias, no tenías porqué hacer eso, me iba a poner un par de sandalias que tenía guardadas.
—No fue nada, será mejor que nos vayamos, sino llegaremos tarde al registro civil.
—De acuerdo, ¿qué harás con el departamento ahora que no lo usarás más?
—Lo dejaré por si quiere mudarse algún día, Marcus.
—Me parece bien eso, Colin.

Los testigos del casamiento por el registro civil fueron sus hermanos, ya que Summer no quiso salir de testigo de su hermana, y ni tampoco sus padres y hermana llegaron a tiempo al registro civil, solamente llegaron mucho después de que se casara con Colin.

Les tiraron arroz y pétalos de rosas rojas y blancas apenas salieron del establecimiento y Autumn vio a los tres en la vereda del registro civil.

Se dieron un pequeño beso frente a los invitados a la ceremonia, y subieron al auto para ir hacia el salón campestre, en donde se realizaría la fiesta del civil.

—Me dijo el fotógrafo que quiere sacarnos unas fotos al aire libre antes de entrar al salón.
—De acuerdo, más que nada para que estén todos los invitados, ¿verdad?
—Muy verdad, Autumn.

Cuando llegaron al salón campestre, el fotógrafo los distrajo mientras los invitados ya entraban al salón, comieron tranquilamente en la recepción, y ellos se fueron a sacar las fotos al aire libre del lugar.

—Quiero que le pases los brazos alrededor de su cintura, Colin, y tú, Autumn, ponte frente a él de espaldas, eso es, así, sonrían —les dijo y Colin apoyó la barbilla en su cabeza—, allí hay una hamaca, vayan allá, Autumn, siéntate, Colin, ve detrás de ella y simula que le das el envión para soltarla, justo así quédense, perfecto, al banco de plaza ahora, vamos chicos, Autumn, siéntate, Colin, siéntate a su lado, pero reposa tu cabeza sobre sus muslos, y sube las piernas al banco de plaza, por favor.
—De acuerdo —le dijo y así lo hizo.
—No miren a la cámara, será como si yo no estuviera con ustedes, posa tu mano en la mejilla de Colin y mírense a los ojos, sonrían chicos.

Les sacó varias fotos más, y luego él se fue adentro para poder sacar fotos a los invitados y al salón campestre en general también.

Ellos dos se quedaron un poco más en el jardín del salón, pero con las sandalias le estaba siendo imposible caminar normal.

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#33

Sin preguntarle nada, él la alzó en sus brazos para que no tocara el pasto y la llevó hacia el suelo de la galería del salón, ya que la comida se haría bajo la galería y el baile adentro.

—Gracias.
—De nada —le dijo y la bajó—, mírame, Autumn.
—¿Qué pasa, Colin? —le preguntó mirándolo a sus penetrantes ojos azul verdoso.
—Estás bellísima —le dijo, y posó sus manos en sus mejillas, se inclinó y la besó pausadamente.
—Gracias.
—No se agradece en lo absoluto.

Entraron a través de la entrada principal con la canción de Celine Dion, “A New Day Has Come” en versión lenta. Los familiares de él, los fueron a saludar amablemente y felices también por ellos. Los familiares de ella, también fueron, pero no eran tan efusivos como los de Colin. Y los padres y hermana de Autumn, menos todavía.

Cuando le tocó el turno de Allister saludar a Colin, éste primero le dijo algo que le contraatacó este último.

—Ahora sí que espero ansioso el divorcio de ustedes, para quedarme con el cincuenta por ciento de las acciones Evanson.
—Mucho cuidado con hacer algo que perjudique ese contrato pre-nupcial, suegro, no quieras hacer que lo termine rompiendo.
—Tus amenazas no me asustan, Evanson.
—Deberían, Allister, no sabes lo jodido que puedo llegar a ser, y mañana espero que la lleves hasta el altar, si no, no lo pienso dos veces en romper el contrato, ¿está claro?
—Está claro, Evanson.
—Perfecto, Allister, tu hija mayor se negó a ser su dama de honor, bonito desplante recibe de su propia hermana, y no pienso tolerar una falta de consideración y de respeto hacia ella.
—Te he entendido la indirecta.
—Mejor entonces.
—Estás hermosa, Autumn.
—Muchas gracias, Tania.
—De nada, cariño, en serio, te ves encantadora.
—Gracias de veras.

Un poco después se sentaron en la mesa larga, ellos uno al lado del otro en la cabecera de la mesa, y los demás invitados a los costados.

El almuerzo transcurrió de lo más tranquilo y ameno, entre conversaciones, y risas, se hicieron las cuatro de la tarde, se levantaron de las sillas, y entraron al salón para bailar un lento que habían elegido entre los dos. El mismo era “Take My Breath Away”.

Lo bailaron mientras que los invitados les pedían un beso. Colin se lo dio, beso que ella le correspondió también con la misma intensidad que la suya.

La fiesta transcurrió más que bien, perfecta para decir la verdad. Merendaron, y comieron bocaditos y pasteles dulces también. Cuando Autumn quiso regalarle el ramo de novia a Summer, ésta no se lo aceptó en lo absoluto.

Los padres de ella y su hermana se fueron de la fiesta, y los demás familiares de la joven también. Luego, se acercó a April y le habló, preguntándole algo.

—¿Aceptarías el ramo?
—Claro que sí, Autumn.
—Muchas gracias, April.
—De nada, al contrario, muchísimas gracias a ti por regalármelo.
—Para serte sincera, se lo quise regalar a mi hermana, pero ella no me lo aceptó.
—Pero yo sí te lo acepto, y muchas gracias —le dijo sonriéndole y Autumn le dio un beso en su mejilla y le entregó el pequeño ramo de novia en sus manos.

Dos horas después, a las siete y algo de la tarde, sus familiares, sus padres y hermanos se fueron del salón también, la fiesta del civil ya había terminado, y luego de saludarlos a todos, se quedaron los dos solos.

La muchacha se fue hacia el banco de plaza que estaba en el extenso jardín, y se sentó para contemplar el atardecer.

Sin ruídos, se acerca a ella su marido, y se sienta a su lado. Entrelazó su mano con la de la joven y se quedaron así sin decirse una sola palabra.

—Ha sido todo muy lindo.
—Sí, lo ha sido, Autumn, ¿pero por qué tú estás así?
—No me pasa nada, Colin.
—Pues entonces me mientes muy feo.
—Bueno, lo que pasa es que Summer ha rechazado mi ramo, sé que quizá no es importante, pero aún así lo era para mí, sé también que no nos llevamos bien entre nosotras, pero por lo menos lo hubiera hecho por amabilidad fingida hacia mí.
—Era mejor que te lo rechazara a que te lo aceptara y lo deje tirado por ahí, ¿no te parece?
—Sí, es verdad, tienes toda la razón, así qué, se lo regalé a tu hermana, ella lo aceptó encantadísima.
—Me alegra saber eso.
—¿Sabes algo? No creo que mi papá mañana quiera llevarme hasta el altar.
—Tú despreocúpate por eso, tu padre te llevará, eso tenlo por seguro.
—Si tú lo dices, de acuerdo.

El fotógrafo les sacó varias tomas más sentados en el banco de plaza al atardecer.

La hizo sentar en el regazo de Colin mientras que le pasaba los brazos alrededor de su cuello y él hacía lo mismo alrededor de la cintura de su esposa.

Se dieron un beso porque así se los pidió el fotógrafo, y le obedecieron.

El fotógrafo se fue del jardín, llevándose consigo su cámara fotográfica, y ellos siguieron besándose sin darse cuenta que ya estaban solos.

Pero tiempo después, se percataron que el fotógrafo se había ido dentro del salón y decidieron entrar también.

Lo saludaron, le dieron las gracias por todo, y aprovecharon en irse también.

Ellos llegaron a su departamento, se cambiaron de ropa, y ella se quitó las rosas amarillas del pelo también. Luego, fueron juntando las cosas que se irían a llevar al nuevo piso de casados.

Alrededor de las once de la noche, terminaron de trasladar todas sus cosas, y luego Colin pasó por un local de comidas rápidas y compró dos hamburguesas completas.

—Podía cocinar algo que quisieras.
—Es muy tarde ya, y mañana nos espera un largo día.
—Como quieras entonces y gracias.
—De nada.

Una hora y pico después ya estaban metidos dentro de la cama matrimonial, intentando dormir. Ella se acercó a él ya que estaba de espalda a ella y pasó su brazo por su cintura, y se apretó más contra él, intentó tomar su mano, pero él la llevó debajo de su almohada y terminó diciéndole algo.

—Hace calor, Autumn —le dijo sin siquiera moverse.
—Lo siento, Colin —le dijo y le dio un beso en el medio de su espalda.

Se dió vuelta quitando el brazo de su cintura, y se alejó más de él.

Casi dos horas después terminó durmiéndose completamente.

Hace más de 3 años

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IreChan
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Ay, me encanta, de verdad. Había empezado a leer esta caja pensando que llevaba todas al día y me di cuenta de que no había leído la anterior jajajaja Ya me puse al día y me encantó, se nota que están enamorándose de verdad y es precioso :D

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@IreChan Muchas gracias por encantarte. :)
De a poco se van enamorando un poco más, en cualquier momento subo la siguiente caja. Gracias por tu interés en la novela. :3
Un beso, :3


#34

Capítulo 24

Aquel día de la boda, estuvo bastante ajetreado, ella se trasladó a la casa de soltera, aunque a su padre no le gustara la idea de tenerla por varias horas allí, pero aún así, se tuvo que contener en gritarle o decirle alguna barbaridad, como siempre estaba acostumbrado a decirle. Lo bueno era que, tanto su cuñada como los dos chicos que la habían peinado y maquillado ayer, estaban también junto con ella, dentro de la habitación de soltera.

—¿Le has dado el anillo a Colin?
—Sí, Marcus ya tiene nuestros anillos de matrimonio, April.
—Perfecto entonces.
—¿Dónde has aprendido eso?
—Hice un pequeño curso de manicura, tienes un largo muy bonito de uñas, así qué, solamente te haré las francesitas y te pondré una piedrita blanca en el dedo anular izquierdo y en el derecho también.
—De acuerdo, April, te queda muy bonito ese dorado.
—Gracias.
—De nada.
—Tengo puestas sandalias lilas y mis accesorios y el ramo también son lila como tu color favorito.
—Todo acorde a los colores de los novios.
—Sí —le dijo sonriéndole, y Autumn le sonrió también.

Cinco horas después, dieron las siete y media de la tarde, momento justo para irse a La Iglesia, ya que a las ocho en punto de la noche se casaban Colin y Autumn.

El estilista ya estaba dándole los últimos retoques al velo para engancharlo perfectamente para que no se saliera durante toda la noche, y quedara bien sujeto al cabello recogido. Y el maquillador lo mismo hacía con su trabajo. Una vez que ellos dos terminaron, se quedó con April. La ayudó a ponerse las medias blancas de nylon hasta los muslos, sin portaligas, pero con una preciosa puntilla sujeta con el plástico que tenía por dentro las medias de nylon en los muslos.

La ayudó a ponerse el vestido de novia por abajo, y levantó el cierre que tenía en el medio de la espalda.

Era realmente hermoso, entallado al cuerpo, con piedras bordadas al torso del corsé, formando un precioso dibujo de arabescos y la falda del vestido de novia era un pétalo seguido del otro, parecía una enorme flor recién florecida.

Se calzó los zapatos, y April le puso los aros y le entregó el ramo de novia. La joven se perfumó con su perfume favorito y ya estaba lista para irse rumbo a La Iglesia.

Salieron de su habitación, y April la ayudó a sostenerse la falda del vestido de novia mientras bajaban las escaleras, salieron de la casa y el chofer de la familia Evanson los estaba esperando para subir y llevarlos a La Iglesia.

—Se ve hermosa señora Evanson.
—Autumn, dime Autumn, por favor.
—De acuerdo, Autumn.
—Y muchas gracias, señor.
—Mi nombre es Serge.
—Encantada de conocerte, Serge.
—El placer ha sido todo mío.
—¿Seguirán con las estúpidas presentaciones o nos iremos ya? —preguntó alterado su padre que estaba sentado en el asiento trasero del auto.

Se metieron los tres dentro del auto. Y su padre le habló bastante irritado entre dientes, pero April tenía muy buen oído para escuchar conversaciones entre dientes también.

—Jamás te llegues a enamorar de Colin, porque si lo haces, me conocerás peor de lo que me has conocido, ¿está claro?
—Sí, papá, está claro.

Cuando su padre la entregó al novio, este último, se sorprendió al verla. Autumn le sonrió, él le sonrió y le dijo en voz baja algo que solamente ella escuchó.

—Estás preciosa —le dijo tomándola de la mano.
—Muchas gracias —le respondió sonriéndole, y él le sonrió también.

La ceremonia terminó, Colin pudo besarla luego de que el cura los declarara marido y mujer, y salieron de La Iglesia, los invitados los felicitaron, y ellos luego subieron al auto de la familia Evanson para que los llevara al lugar donde los había citado el fotógrafo para sacarles fotos.

Entraron a la casona victoriana, con la música de Berlin, Take My Breath Away, y todos los fueron a saludar.

Un par de horas después, bailaron su primer baile como marido y mujer. El lento era el que habían bailado juntos la noche del cumpleaños número treinta de la prometida de su amigo. Se llamaba All I Need Is You, de Big Trouble.

Tiempo posterior, después de unos cuántos besos dados por Colin hacia ella, bailó con otros hombres más, tanto de la parte de su familia como de la de su marido también.

Uno de los hijos pequeños de sus primos, se acercó a ella, y lo levantó en sus brazos. Colin estaba viendo la escena muy cerca de la joven, en la pista de baile.

—Estás hermoso, bebé —le dijo muy suave y tierna, le besó su mejilla regordeta y este se le abrazó a ella por el cuello.
—Sería una madre maravillosa, ¿no te parece así, hijo? —le preguntó Tania, quién estaba bailando con él.
—¿Estás loca, mamá? Nuestro matrimonio es puro negocios.
—Seguro, Colin —le dijo riéndose sutilmente.
—El niño se durmió —le comentó a Colin cuando éste fue a su encuentro—, o eso parece —le dijo nuevamente y el pequeño abrió los ojos, y alzó la vista hacia Colin.
—¿Qué pasa Brandon? —le preguntó muy tierno y el bebé le estiró sus brazos y manos—, ven aquí —le dijo y lo alzó en sus brazos fuertemente.
—Te verías muy bien de papá —le dijo la muchacha sinceramente y luego se mordió la lengua por ser tan directa y sincera con él.
—Gracias. El asunto es que no sería buena idea tener un hijo nuestro.
—¿Por qué no?
—No es momento ni lugar para hablar de este tema Autumn, recién nos casamos, disfruta de la fiesta, por favor te lo pido, ¿de acuerdo?
—De acuerdo, Colin, si tú lo dices, está bien.
—Perfecto entonces.

La fiesta de su boda siguió hasta altas horas de la madrugada, la misma terminó alrededor de las siete de la mañana. Hicieron el turno de las ligas, quedándose ella con una de color azul, no hubo tirada de ramo de novia, ya que el mismo se lo regaló a April, por ser tan hermosa, simpática y dulce con ella. Los invitados se retiraron, incluyendo a sus padres y hermana, y se quedaron a dormir sus suegros, y cuñados dentro de la casa victoriana.

Hace más de 3 años

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#35

Capítulo 25

Todos subieron a sus correspondientes habitaciones, y ellos dos a la nupcial. Ella le pidió a Colin que le bajara el cierre del vestido, lo hizo, le dio las gracias, y entró al baño, del cuarto de novios. No sin antes haber tomado un bonito camisón con su bata a juego.
Terminó de quitarse todo, incluyendo el maquillaje, casi media hora después, salió del baño, y dejó las cosas sobre una silla apartada de la cama, se acercó a él ya que estaba en bóxer, y lo abrazó por su cuello.

—¿Te gusta lo que tengo puesto, Colin? —le preguntó dándole un beso en sus labios, el cual él se lo correspondió también.
—Sí, oye, aguarda —le dijo quitando sus brazos y manos de su cuello.
—¿Qué pasa? —le preguntó pasando sus manos por su macizo pecho y le dio un beso en el costado de su cuello y luego otro en su garganta.
—No hagas eso, Autumn.
—¿No te gusta?
—Sí.
—¿Entonces por qué no quieres que siga?
—Basta, Autumn —le dijo frenándola en seco, sujetándola de las muñecas con sus fuertes y enormes manos.
—No habrá noche de bodas, ¿verdad? —le preguntó mirándolo penetrantemente a sus ojos y él hacía lo mismo con ella también.
—No Autumn, no habrá.
—¿Por qué no? No te gusto, ¿verdad?
—Al contrario, me pareces muy linda, pero no te amo, y sería de hijo de puta tomar tu inocencia.
—No me importa.
—Me lo agradecerás luego, Autumn, no puedo quitarte tu virginidad.
—¿Cómo lo sabes si jamás te lo he confesado, Colin?
—Lo intuí en tus modales y actos hacia mí, no son nada parecidas a los de tu hermana, Summer.
—Pero, ¿y las de tantas veces que me has besado a lo largo de la noche de nuestro casamiento?
—Me encanta besarte, pero no te amo —le terminó de decir todas aquellas palabras y expulsó un jadeo conmocionado.
—Asumo que estás enamorado de otra mujer, ¿verdad?
—Sí, verdad, amo a una amiga.

Sin decirle más nada, se volvió a colocar la bata con transparencias y encaje blanco. Se la ató mecánicamente, sin mirarlo a sus ojos, pero sí frente a él. Y se dio media vuelta para irse de la habitación.

—Buenas noches, Colin.
—Autumn, no tienes porqué irte de la habitación, por favor, vamos a dormir juntos, me haces muy buena compañía, ¿sí?
—No me quieres para acostarte conmigo, ¿en qué te hago bien, Colin? —le preguntó muy avergonzada enrollando el ruedo del camisón y la bata.
—Tú y yo mucho antes hablamos de lo que nos hacía bien estando uno al lado del otro, bueno, pues, eso mismo, me haces bien, me haces excelentemente bien, Autumn, y no quiero que te vayas a dormir a la habitación contigua.
—De acuerdo, está bien, eres muy bueno conmigo a pesar de todo.
—Al contrario, tú tendrías que haberme dado una bofetada por no habértelo dicho mucho antes todo esto.
—Tranquilo, no pasa nada.
—Ven, vamos a dormir, ¿sí?
—De acuerdo —le dijo luego, y la tomó de su mano con la suya y caminaron los dos hacia la cama matrimonial.
—Ha estado todo muy lindo, gracias por esto, la fiesta de bodas ha sido preciosa, muchas gracias por todo —le dijo intentando mantener los ojos abiertos, pero el sueño la estaba venciendo ya—, buenas noches.
—Buenas noches, Autumn, y no tienes que agradecerme nada —le respondió sinceramente y se dio cuenta que se había quedado dormida—, si supieras cuánto te amo pequeña, nunca, jamás lo entenderías.

Hace más de 3 años

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IreChan
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

😍😍😍😍😍 Qué mono es Colin!! Quiero que se lo confiese yaaaa!! Jajaja Muy buen capítulo, espero impaciente el siguiente :)

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@IreChan Me alegro que te guste. :)
Creo que para que suceda eso hay que esperar un poco más.
Gracias por haberte parecido muy bueno el capítulo.
En unos minutos subiré el próximo. ;)
Un beso, :3


#36

Capítulo 26

Por la mañana siguiente, aprovecharon en darse una ducha cada uno por separado. Mientras que él se estaba duchando, ella aprovechó en vestirse decentemente.

Un vestido de verano con breteles finitos. Se cepilló el pelo, se lo acomodó perfectamente, y por último se perfumó con uno de los dos perfumes favoritos suyos.

Metió el vestido de novia dentro de la caja, y las demás cosas en sus respectivas cajas también.

Ambos estaban listos, para bajar a desayunar, y luego se sentaron a la mesa ya puesta.

Los demás bajaron luego, los padres y hermana de ella, no quisieron quedarse en la casona victoriana.

—¿Y cómo les ha ido anoche chicos? —preguntó descarada y pícaramente su hermana menor.
—Todo normal, April, dormimos muy bien —le respondió su hermano.
—¿Nada más? —le preguntó sorprendida.
—Nada más que eso, no es ubicado hacer cosas cuando la casona está con gente a nuestro alrededor.
—No, es verdad, tienes toda la razón, Colin —le dio la razón y luego bebió un sorbo de té de vainilla al igual que Autumn también.

Desayunaron muy tranquilos, charlando un poco de todo, y riéndose a carcajadas, ella la pasaba excelentemente junto a la familia de su marido y junto a él también, a pesar de todo lo demás. Colin no la amaba, pero estaba muy dispuesta a esperarlo el tiempo que hacía falta para que a la larga terminara enamorado de ella profunda y perdidamente.

Tiempo más tarde, estaban volviendo al nuevo departamento, el cuál lo habían decorado al gusto de los dos.

Aquel día había sido lo más tranquilo y normal que podía haber sido jamás. Por la tarde fueron al supermercado a comprar algunas provisiones, para la cena.

Tardaron alrededor de dos horas, y cuando volvieron, ella se descalzó, se puse un par de ojotas, y empezó a preparar la cena de su primera noche de casados.

Casi una hora y media después, ya tenía lista la cena, y preparada toda la mesa.

Se sentaron, él en la cabecera de la mesa, y ella a su lado derecho.

—Espero que te guste.
—Jamás comí ésta comida casera hecha por otra mujer, excepto mi madre.
—¿Tus novias no cocinaban para ti?
—No, mis novias se dedicaban a gastarme el dinero —le dijo y ella rió sutilmente.
—Es bueno cocinarle a la persona que una quiere mucho, ¿tú sabes cocinar?
—Sí, cuando quise irme a vivir solo, sí o sí, tuve que aprender a cocinarme, sin ayuda de mamá Tania —dijo eso último y se partieron de la risa.
—Vaya, me he casado con el hombre perfecto —le dijo y rieron los dos.
—Yo creo que sí —le dijo y volvieron a reírse a carcajadas.

Un rato después, Colin ya terminaba su primer plato de comida.

—¿Te sirvo más?
—Por favor, Autumn, está riquísima, tú y mi madre hacen igual ésta receta, ¿se la has pedido a ella?
—Me alegro mucho que te guste, y sí, se la he pedido a ella la receta.
—En verdad está bien sabrosa la cena.
—Gracias.
—De nada.

Luego de la cena, la joven se dedicó a levantar las cosas sucias de la mesa, las llevó al fregadero, y sirvió el helado que habían comprado para después de la cena, las bochas se las sirvió dentro de una copa de postre, junto con un poco de salsa de chocolate por encima.

Comieron el helado, y una vez más levantó las cosas sucias para lavarlas luego, pero Colin quiso ayudarla también.

—No tienes porqué ayudarme.
—Quiero hacerlo.
—Son muy pocas cosas sucias, en unos minutos más termino todo.
—Lo sé, pero insisto, quiero ayudarte, no estás más en tu casa —le terminó de responder y ella se calló la boca, porque sabía bien que iría a perder con él.

Alrededor de las doce y pico de la noche, se fueron a dormir. Y Colin le habló.

—¿Duermes?
—No, ¿por qué?
—¿Mañana vamos a cenar afuera?
—Eso que me preguntas, me da a suponer que en realidad no te ha gustado para nada la cena que te he preparado hoy.
—No, al contrario de lo que piensas, me ha encantado la cena de hoy, pero me gustaría que de vez en cuando vayamos a comer afuera.
—Está bien entonces, vayamos mañana a cenar afuera.
—Perfecto entonces, buenas noches, Autumn.
—Buenas noches, Colin —le contestó y se quedaron callados, pero mirándose a los ojos.

Sin decirle más nada, se acercó más a ella, y la muchacha contuvo el aliento, y depositó un dulce y suave beso en sus labios.

Movió sus labios contra los suyos muy lentamente, y no lo pudo resistir más, terminó enredando sus brazos y manos alrededor de su cuello, y nuca.

Acariciaba con las manos su pelo, y rascaba su nuca también.

—Será mejor dormir, Autumn.
—Colin, por favor, hazme el amor, por favor.
—No, no puedo —le respondió sacando los brazos de su cuello, mientras la miraba a los ojos.
—No te cuesta nada que me lo hagas.
—Tú no entiendes, ¿verdad? No puedo tener sexo contigo cuando amo a otra mujer, no es propio en mí como hombre que soy, el hacerte el amor mientras pienso en mi amiga —le terminó de responder y Autumn se quedó muda del asombro.
—Está bien, te entiendo de veras, perdóname por favor, por serte tan insistente, jamás volveré a insistirte con algo así, buenas noches —le dijo dándose vuelta del otro lado, dándole la espalda.
—Buenas noches, Autumn.

Hace más de 3 años

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#37

Capítulo 27

A la mañana siguiente, Autumn fue la primera en despertarse, entró al baño a asearse, y luego de salir de allí, fue a la cocina, y comenzó a preparar el desayuno, por el olor del café, Colin se despertó también, y directamente fue a darse una ducha, de agua tibia, ya que estaba haciendo bastante calor por ser primavera.

Posteriormente, salió de la habitación ya con un pantalón de vestir oscuro, camisa celeste y corbata sin hacer, gris perla. El saco lo llevaba en su mano, y lo colgó en el respaldo de la silla de la cabecera de la mesa, en donde siempre se sentaba.

—Buen día —le dijo él.
—Buen día, Colin, ¿cómo estás?
—Muy bien, ¿y tú?
—Muy bien también.
—¿Desayunas ya?
—Sí, por favor.

Luego del desayuno que comieron, él le pidió a ella si le anudaba la corbata, y le obedeció. Un rato después le dio las gracias, y luego de ponerse el saco del traje que llevaba puesto, tomó su maletín y se fue del departamento, después de darse un beso.

—Feliz cumpleaños, Autumn —se dijo a sí misma.

Acomodó todas las cosas en la cocina, y se fue a dar una ducha, luego de aquello, recibió un mensaje de su cuñada, deseándole un feliz cumpleaños, el cual se lo agradeció enormemente. Y la invitó a almorzar y al cine.

La joven aceptó, y le mandó un mensaje a Colin, avisándole que iría con su hermana a almorzar afuera y al cine también. Le respondió que estaba bien, pero ella tampoco se sentía del todo cómoda, porque mientras él se estaba rompiendo el lomo en el trabajo, ella estaba paseando y divirtiéndose con su cuñada de un lado hacia el otro.

Una vez que se puso la ropa interior, abrió el closet para ver lo que se iría a poner para la salida de chicas.

Salió del departamento, cerrando bajo doble llave la puerta, y salió del edificio caminando hacia la parada de taxis para encontrarse con April en la entrada del centro comercial.

Primero vieron la película, y luego al salir, se fueron directo hacia McDonald’s. Autumn, se la pasaba genial con su cuñada, tenían muchas cosas en común, y se querían un montón a pesar del poco tiempo que se habían conocido. Habían hecho química al instante en haberse visto la cara. Y eso era realmente sorprendente.

April era muy madura, y muy segura de sí misma, y aquella niña la sorprendía cada día a Autumn. Tenía metas y objetivos por cumplir, y la admiraba por esas simples y sencillas cosas.

—¿Y planes para hoy a la noche?
—Colin quiere ir a cenar afuera.
—Genial entonces, ¿quieres hacer algo el fin de semana que viene? Podríamos hacer una fiesta de cumpleaños.
—No, April, gracias.
—¿Por qué no, Autumn?
—Porque no quiero, en serio, eres muy buena al ofrecerte de organizadora de mi fiesta de cumpleaños, pero la verdad es que no suelo festejar mi cumpleaños.
—¿Acaso no te festejaban tu cumpleaños?
—Sí, pero cuando se acordaban, en lo posible solían discutir conmigo semanas antes de mi fecha de cumpleaños, para así no tener que hacerme nada, me castigaban, no obedecía a mi padre, no tenía fiesta de cumpleaños, con el tiempo me acostumbre a la idea del no festejo, mis padres no son iguales a los tuyos, April, eso se cae de maduro.

Una palabra llevó a la otra, y terminaron cambiando rotundamente de tema, y así sucesivamente. Unas tres horas después, la muchacha volvió al departamento, y con el ínterin, se hicieron las cinco y pico de la tarde. Lo bueno de todo, era que Colin no había llegado todavía de la empresa, porque en realidad no le gustaba a ella llegar después que él.

Para no hacer nada, encendió la laptop, y aprovechó en enviar su currículum a varias empresas y salones de belleza, para ver si alguno de ellos le realizaba una entrevista y posiblemente la tomaran como una empleada más en el rubro de maquillaje.

Tenía algunas clientas que había obtenido por la empresa de su padre, y las mismas la seguían llamando. Pero como él lo estaba enojado con ella, cada vez que alguna clienta pedía por Autumn, le decían que ya no trabajaba más para la empresa, y así con el tiempo había perdido parte de la mitad de la clientela que solía tener estando en la empresa de su propia familia.

Una vez que hizo todo aquello, apagó la laptop, la volvió a dejar dentro del estuche, y la volvió a guardar nuevamente, y comenzó a preparar la merienda de la tarde.

Alrededor de las cinco y media de la tarde, Colin llegó.

Hace más de 3 años

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IreChan
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Seguro que Colin tiene algo secreto preparado en plan sorpresa :) Y, sino, seguro que se las apaña fácilmente jajaja Muy buena caja! Un saludo!

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Me muero de la intriga. Muy bien, sigue así.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace más de 3 años

@IreChan Es posible que tenga algo preparado para Autumn. :)
Colin siempre la sorprende con algo muy bonito.
Muchas gracias por haberte parecido muy buena la caja. ;)
Un beso, :3


#38

Estaba tan concentrada preparando la merienda que no lo sintió entrar a la cocina. La tomó desprevenida, y ella se dio vuelta de golpe cuando le habló.

—Hola.
—Hola, Colin, no te escuché entrar a la cocina, me has sorprendido.
—Sí, ya lo veo, ¿cómo estás?
—Muy bien, ¿y tú?
—Muy bien también, ¿cómo te ha ido con mi hermana?
—Bien, la he pasado muy bien con ella.
—Me alegro —le dijo, y sacó de detrás de él un enorme ramos de flores sujeto a su mano.

Aquel ramo de flores, la joven lo interpretó de otra manera muy diferente, y le volvió a hablar.

—No pretendo que me regales un ramo de flores por lo que ha sucedido anoche en la cama, sé perfectamente que te he incomodado, y de veras estoy realmente apenada por eso, así qué, no hacía falta darme un ramo de flores, cuando sé muy bien que he sido yo la desubicada contigo.
—¿No lo quieres el ramo de flores, Autumn? —le preguntó.
—Es hermoso, pero…
—Feliz cumpleaños.
—¿Te has acordado?
—¿Por qué habría de olvidarme de tu cumpleaños, Autumn? —le preguntó más que sorprendido.
—Pues, no lo sé en verdad, y sí, quiero el ramo de flores, es precioso —le dijo aceptándolo.
—Me alegro de veras.
—Muchas gracias —le dijo y acto seguido le dio un beso en su mejilla—. Las pondré en agua.

Apenas terminó de poner el ramo de flores en un florero lleno de agua fresca, volvió a terminar de preparar la merienda.

Y unos minutos después, merendaron tranquilamente.

A eso de las siete y media pasadas de la tarde, le preguntó a Colin si seguía en pie la salida a cenar afuera.

—¿Todavía sigue disponible la salida al restaurante o prefieres quedarte adentro?
—Tú y yo vamos a salir, ya hice la reserva en el restaurante para las nueve de la noche.
—De acuerdo entonces, Colin, iré a cambiarme de ropa.
—Está bien, yo también haré lo mismo.
—Bueno.

Entraron al dormitorio, y se vistieron, Colin volvió a ponerse un traje, pero sin corbata ésta vez, y ella se eligió un vestido corto en color rosa pastel, con piedras plateadas, y por último se perfumó.

Colin salió del baño, y ella le pidió que le subiera el cierre por detrás del vestido.

—¿Podrías subirme el cierre del vestido, por favor?
—Claro —le dijo y lo hizo.
—Gracias.
—De nada, te ves magnifica.
—¿Eso crees?
—Así es.
—Te lo agradezco mucho.
—Es la verdad y no tienes que agradecérmelo.

Una hora después ya estaban cenando en un bonito y romántico restaurante a la luz de las velas, y con las luces principales tenues también.

Y transcurrida la cena de festejo de su cumpleaños, se dio cuenta Colin, qué en ningún momento la llamaron sus padres y ni mucho menos Summer.

—¿Tus padres y Summer, no piensan llamarte para felicitarte por tu cumpleaños, Autumn? —le preguntó muy curioso, y ella no supo qué clase de respuesta darle a su directa pregunta.
—Seguro están ocupados.
—Puede que sí, pero ya son más de las diez de la noche, ya están desde hace rato dentro de la casa, o bien seguramente tienen encima sus teléfonos móviles, bien podrían llamarte, ¿no te parece así, Autumn?
—No lo sé, no es la primera vez que me lo hacen, Colin.
—¿A qué te refieres con que no es la primera vez que te lo hacen?
—A eso mismo, muy rara vez me felicitan por mi cumpleaños, esa es la verdad.
—Algún motivo debe de haber, ¿o no?
—Cuando no le obedecía a mi padre semanas antes de mi cumpleaños, ese era mi castigo, discutía con él, y lo desobedecía en lo que me pedía, como castigo no me felicitaba y ni mucho menos me festejaba el cumpleaños, a la larga me acostumbré a esas cosas, una desobediencia de mi parte hacia él y obtenía un cumpleaños sin felicitación y sin festejo tampoco, fueron más los no festejos que los festejos en sí.
—Y yo te aseguro que a partir de ésta noche lo festejarás, Autumn —le dijo y acto seguido el mozo que los estaba atendiendo trajo en sus manos una pequeña torta de cumpleaños con el número dieciocho de velas.

El mozo dejó el pequeño pastel de cumpleaños frente a sus ojos, y tanto Colin, el mozo y los demás clientes del restaurante entero, le cantaron el feliz cumpleaños, con aplausos incluidos también.

Le sonrió enormemente y él le correspondió a su sonrisa también. Pidió los tres deseos, y sopló las velitas.

Colin se acercó a ella, y posó las manos en sus mejillas la besó en sus labios dulce y amorosamente.

—Feliz cumpleaños, Princesa —le dijo apenas se separó de sus labios.
—Muchas gracias, Colin.
—De nada, bella —le dijo sonriéndole, y ella le sonrió igual.

Sus ojos parecían las aguas profundas de un mar exótico y mediterráneo, eran de un azul oscuro entremezclado con violeta, eso era por el efecto de las luces tenues, y las velas del centro de la mesa, cuando en realidad los ojos de Colin eran de un azul verdoso impresionante.

Unas dos horas después, estaban volviendo al departamento, luego de haber pasado por la casa de sus padres y hermanos, para felicitarla, y darle regalos también. Nada de todo aquello se lo esperaba, y estaba sumamente feliz por todo lo que tenía junto a ella, sobretodo tener a Colin a su lado.

Media hora después, ella estaba pronta para irse a dormir, cuando Colin le habló.

—Gracias por todo —le dijo ella, poniéndose en puntas de pie, y dándole un corto beso en su boca.
—No se agradece nada, solamente se disfruta todo —le dijo abrazándola por su cintura y espalda, sonriéndole.
—Pero en serio, yo sí quiero agradecerte todo lo que hoy has hecho por mí, jamás me olvidaré de éste cumpleaños —le dijo sonriéndole a él también.
—Tengo algo más para ti.
—La cena y el ramo de flores eran más que suficientes, con tan solo haberme felicitado por mi cumpleaños era realmente más que suficiente, a pesar de las circunstancias, en verdad, tú eres mi regalo de cumpleaños, Colin —le respondió sumamente apenada, y con mucha vergüenza, y sintió sus mejillas arder, y sobretodo, sentía los ojos vidriosos y sin derramar una sola lágrima, le sonrió abiertamente—, tú eres el único regalo de cumpleaños que siempre he querido —le dijo sutilmente pero a la misma vez directa, y le rascó despacio con sus uñas su pecho desnudo.
—Iré a traerte tu regalo de cumpleaños, Autumn —le dijo, soltándose de la joven, y yendo a su cómoda.

Abrió el cajón y saco de allí dentro un estuche finísimo y esbelto envuelto en papel de regalo con un pequeño moño de color rosa. Se lo entregó en sus manos, le pidió que lo abriera, y le obedeció. Vio una caja azul cobalto, grabadas en plateado las letras que formaban la palabra de una conocida marca y con el legendario cisne plateado también. Desanudó las cintas blancas, y quitó la tapa del estuche largo, dejándole ver una hermosa pulsera.

—Es bellísima, pero no puedo aceptarla.
—Autumn, era la pulsera que habías visto, ¿por qué no puedes aceptarla? Es un regalo de cumpleaños mío hacia ti.
—Tú sabes bien qué es lo que quiero de ti —le respondió y terminó dándose cuenta del error que había cometido, y se mordió la lengua por ser tan indiscreta y estúpida—, soy una estúpida, perdóname, por favor, la pulsera es hermosa, pero no quiero que gastes más de la cuenta conmigo, Colin, aceptaré la pulsera como un presente de cumpleaños, pero no quiero otro regalo más, no me siento cómoda cuando me regalas cosas.
—¿Por qué no?
—Porque jamás nadie me ha regalado nada en lo absoluto, y yo no quiero que gastes tu dinero en regalos para mí.
—Te gastaste una fortuna cuando me regalaste el perfume para mi cumpleaños, Autumn, ¿por qué yo no te iba a regalar algo semejante a ésta pulsera?
—Es diferente, Colin.
—Es lo mismo, Autumn.

Quitó la pulsera de la caja, y se la pasó por su muñeca izquierda. Aquella pulsera brillaba mucho, y era preferible usarla en ocasiones especiales.

Autumn, le agradeció nuevamente, y luego se fueron a dormir.

Hace más de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace más de 3 años

Jeje, Colin se hace el tonto. Y Autum pobrecita, él es muy atractivo y atento con ella para ser solo amigos.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Jajaja, puede que se haga, pero a pesar de eso, es todo un encanto con Autumn.
Un beso, :3


#39

Capítulo 28

Un par de días después, April llamó al piso. Colin ya se había ido a trabajar, y ella se había quedado en el departamento. Por lo tanto, al segundo tono, levantó el tubo y contestó.

—Hola, Autumn.
—Hola, April, ¿cómo estás?
—Muy bien, ¿y tú?
—Muy bien también.
—¿Puedes venir a la empresa? Necesito que maquilles a una modelo, ¿puede ser?
—A tu hermano no le va a gustar nada.
—No me interesa, yo te necesito aquí, por favor.
—De acuerdo, en media hora calculo estar ahí, y muchas gracias.
—De nada, nos vemos.
—Nos estamos viendo en un rato.

April entró a la oficina de su hermano mayor, y le habló.

—Acabo de conseguir maquilladora.
—Perfecto, ¿quién es?
—En menos de media hora te la presento, está disponible y me dijo que sí.
—Excelente.
—Te dejo, voy a preparar las cosas.
—De acuerdo, hermana.

Por otro lado, la muchacha estaba terminándose de vestir, había salido recién de la ducha, se secó, y comenzó a vestirse y a preparar todas las cosas que tenía que llevar a la empresa.

Una vez que metió todo lo necesario dentro de su maletín de maquillaje, se dedicó a vestirse tranquilamente.

Se maquilló muy natural, pero remarcando el delineado por arriba del párpado móvil en negro líquido, un delineado en gel en negro por dentro de sus ojos. Un brillo labial con brillos.

Se peinó, y dejó el cabello suelto para que se aireara naturalmente. Se puso perfume, y salió del piso, cerrando la puerta con llave.

Caminó un par de calles para tomar un taxi, y cuando encontró uno disponible, se subió al asiento trasero y le dijo la dirección del lugar que quería que la llevara.

Al llegar, le pagó, y se bajó del auto, tomando el bolso y el maletín de maquillaje en sus manos. Cerró la puerta, y entró a la empresa de modas.

Le dieron los buenos días, y subió al piso correspondiente. De inmediato la recibió April, y la llevó con Colin.

—Se va a caer del sillón giratorio cuando te vea aquí.
—Solo espero que no se enoje por saber que yo estoy aquí también, no quiero causar problemas, y menos que él se enfurezca conmigo en lo absoluto.
—No digas tonterías, se pondrá muy contento y feliz de saber que vas a trabajar aquí.
—¿Trabajaré aquí?
—Sí, necesito que por dos semanas trabajes en unas producciones de fotos para las próximas campañas de ropa que tengo pensado sacar —le dijo y golpeó a la puerta de su oficina.
—Pasa.
—Colin, ha llegado la maquilladora, ¿quieres conocerla?
—¿Debería? Nunca me las has presentado anteriormente, April.
—Pues, yo creo que ésta maquilladora te encantará rotundamente, hermano.
—Si tú lo dices —le dijo sacando varias cuentas más y no levantó la vista hasta que no escuchó la puerta de su despacho cerrarse nuevamente—, ¿qué haces aquí, Autumn? ¿Y dónde está la maquilladora?
—Hola Colin, yo… yo soy la maquilladora que contrató tu hermana.
—¿Tú eres la maquilladora?
—Así es.
—¿Por cuánto tiempo?
—Me ha pedido que esté aquí durante dos semanas seguidas.
—Dos semanas y se acabó, Autumn, no quiero que invadas mi trabajo y la empresa tampoco.
—No descuidaré donde estamos viviendo, y ni tampoco dejaré de hacer las cosas de la casa, pero por favor, déjame tener algo que hacer.
—Lo que sabes hacer, bien lo puedes hacer dentro del piso del departamento.
—Casi ni tengo clientela, Colin, y lo que me encanta hacer son producciones de fotos ideadas por otros e ideadas por mí también.
—A las cuatro en punto te vuelves al departamento.
—De acuerdo, a las cuatro vuelvo al piso, y gracias.
—De nada, cierra la puerta cuando salgas del despacho.
—Está bien —le dijo y así lo hizo.

Colin, tiró el bolígrafo sobre el escritorio, y se echó hacia atrás contra el respaldo.

Me vas a volver loco durante éstas dos semanas enteras —reflexionó Colin.

—¿Y? ¿Le gustó la sorpresa?
—Para nada, a las cuatro tengo que volver al piso.
—Es un imbécil.
—Es tu hermano, April, no le digas así.
—Y es tu marido, y no deja de ser un imbécil a veces.
—Déjame empezar, así tengo más tiempo.
—Está bien.

La joven empezó a maquillar a la modelo. Puesto que ya estaba montada toda la escenografía de la nueva campaña publicitaria de sus prendas de vestir, y Autumn se dedicó de lleno a lo que sabía hacer al pie de la letra.

Dos horas y media después, Colin la llamó a su oficina y fue a su encuentro.

—¿Me llamaste?
—Sí, cierra la puerta y siéntate.
—Estoy apurada, necesito terminar antes del horario que me has dicho el maquillaje para las fotos.
—Puede esperar.
—No puedo dejar a medias un maquillaje, Colin.
—Quiero que hablemos.
—¿De qué quieres hablar?
—Te acepto el que te quedes aquí en la empresa por las dos semanas que te ha contratado April.
—¿Eso quiere decir que puedo quedarme hasta que tú te vas de la empresa?
—Sí, eso mismo quiero decir.
—Gracias, no te molestaré mientras duren sus campañas publicitarias aquí, Colin.
—De nada, y hablando de contrato, ¿cuánto quieres por las dos semanas?
—¿Cuánto quiero de qué?
—¿Cuánto quisieras cobrar por las campañas publicitarias para April?
—Le dije que sí, porque me necesitaba, porque quiero muchísimo a tu hermana y porque amo lo que hago, Colin, no porque quiera el dinero.
—¿No quieres el dinero?
—No, no lo necesito para nada.
—Está bien, entonces.

Ella se levantó de la silla, se acercó, y se inclinó para quedar frente a él. Y sin decirle más nada, le dio un beso en su mejilla.

—Gracias.
—De nada —le dijo y se irguió cuán petisa era, y caminó hacia la puerta de entrada de su despacho para salir de allí.

Aquel día había maquillado solamente a dos modelos publicitarias, y esperaba que a medida que pasaran los días, yo maquillara a varias modelos más para las dos campañas de ropas de April.

Cuando terminó con ellas dos, se quedó charlando con uno de sus empleados, mientras bebía un poco de agua mineral.

Colin salió de su oficina y los vio charlando amenamente. Automáticamente fue hacia ellos y le habló a su esposa.

—¿Nos podemos ir ya?
—Sí, Colin, hasta mañana, Patrick.
—Hasta mañana, Autumn.

Dejó su maletín de maquillaje en la empresa, puesto que a la mañana siguiente lo iría a usar nuevamente, y cuando entraron al elevador y las puertas se cerraron, Colin le habló algo enfadado.

—No quiero verte hablar con otros hombres, eres demasiado ingenua como para darte cuenta lo que provocas en los hombres —le dijo y ella arqueó su ceja mientras lo miraba a sus ojos detenidamente.
—Podré ser ingenua para ti, pero no creo que se propase conmigo ningún hombre en tu empresa porque saben perfectamente quién soy, qué hago aquí, y de quién soy esposa también, Colin, no son estúpidos, como otros.
—¿Qué me estás insinuando, Autumn?
—Yo, nada, simplemente que tu hermana te considera a veces un imbécil con patas, por ejemplo, cuando le conté que tú me dejaste quedar hasta las cuatro de la tarde en la empresa y después debía de volver al piso del departamento.
—A mí nadie, ni menos ella y ni muchísimo menos tú me llama imbécil, y tú no tienes porqué contarle cosas de nosotros a mi hermana, no me gusta que andes ventilando conversaciones que tienen que mantenerse entre tú y yo, ¿está claro, Autumn?
—Sí, Colin, está claro.

Un rato después, al llegar al departamento, ella se dispuso a preparar la merienda, y mientras dejaba que se hiciera el café, fue a la habitación a descalzarse y ponerse unas chatas para estar más cómoda.

—Pensé que no ibas a preparar la merienda —le dijo sentándose en la cabecera de la mesa.
—Te había dicho que no iba a descuidar las meriendas y las cenas, Colin, y ni tampoco el departamento.
—Me parece perfecto eso.
—No soy tu esclava y sirvienta, Colin.
—Pero prefiero miles de veces que te quedes aquí dentro, que saber que te tengo que vigilar dentro de la empresa por si algún buitre se te acerca con otras intenciones.
—No tendrías porqué ponerte celoso, al fin y al cabo no sientes nada por mí, más que un simple cariño fraternal, ¿o me equivoco? No me amas, me lo dejaste bien claro como el agua, en la noche de bodas, lo que me pregunto es, ¿por qué directamente no te casaste con esa amiga tuya y listo? —le preguntó y fue a servir su café en una taza grande y luego se la terminó poniendo sobre el plato de la taza frente a sus ojos.
—Tú eres ingenua, por eso mismo acepté casarme contigo, porque eres ingenua por demás, en cambio mi amiga es astuta y no me gustan las competencias, porque prefiero mantenerte ingenua mientras busco por otro lado lo que necesito y quiero.
—Llegué a creer por un instante que eras el Príncipe Encantador y lo único que eres es el sapo que jamás llegó a convertirse en el Príncipe Azul.
—Jamás te dije que iba a ser un cuento de hadas este matrimonio.
—Pero creí que no iba a ser igual que lo que viví con mi familia, eso es todo, Colin.

Terminó de tomar rápido la merienda, juntó las cosas sucias y las lavó para luego comenzar a preparar la cena que Colin tanto quería de ella.

—Creo que he sido bastante encantador por haberte sacado de esa casa, ¿no te parece así, Autumn?

Ni siquiera le contestó, simplemente se dedicó a preparar la comida y punto. Alrededor de las diez de la noche cenaron. Y una hora y algo después ya estaban metidos dentro de la cama. Ella se quedó dormida al instante en que apoyó la cabeza sobre la almohada y Colin la vio cómo dormía tranquilamente.

Perdóname por ser tan ogro contigo, pero no puedo estar contigo, Autumn, negocios son negocios y no puedo ir en contra de eso —pensó Colin.

Hace alrededor de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Como se complica la cosa. Este Colin no debió ser tan agradable desde un principio y ahora se porta mal con ella. Me da mucha pena Autumn, espero que pronto cambien las cosas. Me encanta como escribes, me meto un montón en la historia jeje sigue así. Espero con ansias el siguiente.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Tendría que haberla tratado con seriedad desde un principio para que así ella no se ilusionara con él. Pero Colin siempre es un tierno con ella y a pesar de todo, la ama.
Muchas gracias por encantarte cómo escribo. :)
Pronto subiré otra caja. ;)
Un beso, :3

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Se le nota que algo siente aunque lo quiera negar. Acabo de ver que ya has subido el siguiente. Lo voy a leer inmediatamente. Jejeje

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Colin intenta ocultarlo, pero no puede tanto tampoco.
Espero que te guste.
Un beso, :3


#40

Capítulo 29

A la mañana siguiente, ya estaba duchada y vestida también.

—Buen día —le dijo ella, sirviéndole la taza de café.
—Buen día, Autumn, ese vestido es demasiado corto.
—No me pondré otro.
—Entonces no vienes hoy a la empresa.
—Iré igual si tú no me llevas.

Ella terminó el desayuno, levantó las cosas, las lavó, las secó y las volvió a guardar.

Luego tomó la cartera en sus manos, lo esperó a él y abrió la puerta del piso, haciéndola pasar fuera a ella primero y después él cerró la puerta a sus espaldas.

Bajaron con el elevador hasta el estacionamiento privado, y entraron al auto.

Durante todo el día no se habían visto, ella almorzó con su cuñada, y volvió a trabajar en los maquillajes que tenía previstos para ese mismo día. Pero lo peor había sido cuando Colin le gritó delante de todos sus empleados, haciéndola sentir diminuta y sin valor alguno. Y ella le terminó dando una bofetada que le dio vuelta masculina cara. Y ella le respondió por lo bajo que no era sorda ni estúpida como para no haberlo escuchado.

Cuando terminó el horario de trabajo, Colin le vio los ojos nublados de lágrimas que no pretendía derramar por ningún motivo. Y apretó el botón del ascensor.

—¿Qué pasó? ¿Por qué nos detuvimos? —le preguntó desconcertada.
—Nada, yo lo detuve.
—¿Por qué?
—Porque quiero que hablemos.
—Y yo no, cada vez que hablamos es peor y no quiero discutir contigo.
—Y yo no quiero verte llorar.
—No me mires entonces, no quiero que me veas llorar —le dijo dándole la espalda.
—Y yo no quiero que llores, Autumn.
—No puedo evitarlo, la manera en cómo me gritaste frente a tus empleados fue detestable, me sentí como si no valdría nada como persona.
—Perdóname, me merecí la cachetada.
—No quise darte la cachetada, pero me fue inevitable, me habías gritado muy feo y me defendí como pude.
—Está bien, no tienes porqué explicarme nada, perdóname, por favor —le dijo besando el costado del cuello de la joven.
—Sí, te perdono, Colin, y te volvería a perdonar miles de veces más si me lo pides.
—Gracias, muchas gracias —le dijo abrazándola por su cintura y besando su cuello.
—De nada.

Sus besos terminaron en los labios de la muchacha, ella los entreabrió y él de inmediato intensificó más el beso. Autumn, lo tomó de sus mejillas y él de la cintura.

—No quiero verte llorar más, ¿sí?
—Sí, no lloraré más.
—Eso es —le dijo quitando las lágrimas de sus mejillas con sus dedos pulgares y volvió a besarla con más ansias renovadas.

Pasó su brazo por los hombros de su joven esposa, y su otra mano la llevó al maxilar de ella, le inclinó más la cabeza, y de aquella manera, la besó salvajemente y con pasión desmedida.

Ella, besó su garganta, y ella misma tuvo que frenarlo, porque no quería recibir otro grito por su parte.

—Colin, frénate, por favor.
—Sí, tienes razón.

Se acomodó bien y mejor su traje, y volvió a apretar el botón para que siguiera el recorrido hacia abajo el ascensor.

Hace alrededor de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Madre mía, tenia k haberse hecho la difícil.jijijiji que morro tiene el tío. K se piensa? Autumn hizo bien en darle la cachetada. Espero impaciente. Me encanta Autumn.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Jajajajaja Autumn aunque quería hacerse la difícil con él frente a ella, lo dudó mucho jaja. Colin es irresistible para ella.
Muchas gracias por encantarte Autumn. :)
Un beso, :3

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Sí. Lo sé, si se quieren es normal que ella quiera estar a buenas con él, pero no puede evitar querer venganza. Que sufra un poquito jejeje. Aunque creo que antes de que llegue a eso espabilará o eso espero. Después de lo que ha sufrido Autumn, pobrecilla.
Un beso.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Antes de que se llegue a eso, ambos, sobre todo él, le confesará muchas cosas.
Un beso, :3


#41

Capítulo 30

A la mañana siguiente, ya estaba duchada y vestida también.

—Buen día —le dijo ella, sirviéndole la taza de café.
—Buen día, Autumn, ese vestido es demasiado corto.
—No me pondré otro.
—Entonces no vienes hoy a la empresa.
—Iré igual si tú no me llevas.

Ella terminó el desayuno, levantó las cosas, las lavó, las secó y las volvió a guardar.

Luego tomó la cartera en sus manos, lo esperó a él y abrió la puerta del piso, haciéndola pasar fuera a ella primero y después él cerró la puerta a sus espaldas.

Bajaron con el elevador hasta el estacionamiento privado, y entraron al auto.

Durante todo el día no se habían visto, ella almorzó con su cuñada, y volvió a trabajar en los maquillajes que tenía previstos para ese mismo día. Pero lo peor había sido cuando Colin le gritó delante de todos sus empleados, haciéndola sentir diminuta y sin valor alguno. Y ella le terminó dando una bofetada que le dio vuelta masculina cara. Y ella le respondió por lo bajo que no era sorda ni estúpida como para no haberlo escuchado.

Cuando terminó el horario de trabajo, Colin le vio los ojos nublados de lágrimas que no pretendía derramar por ningún motivo. Y apretó el botón del ascensor.

—¿Qué pasó? ¿Por qué nos detuvimos? —le preguntó desconcertada.
—Nada, yo lo detuve.
—¿Por qué?
—Porque quiero que hablemos.
—Y yo no, cada vez que hablamos es peor y no quiero discutir contigo.
—Y yo no quiero verte llorar.
—No me mires entonces, no quiero que me veas llorar —le dijo dándole la espalda.
—Y yo no quiero que llores, Autumn.
—No puedo evitarlo, la manera en cómo me gritaste frente a tus empleados fue detestable, me sentí como si no valdría nada como persona.
—Perdóname, me merecí la cachetada.
—No quise darte la cachetada, pero me fue inevitable, me habías gritado muy feo y me defendí como pude.
—Está bien, no tienes porqué explicarme nada, perdóname, por favor —le dijo besando el costado del cuello de la joven.
—Sí, te perdono, Colin, y te volvería a perdonar miles de veces más si me lo pides.
—Gracias, muchas gracias —le dijo abrazándola por su cintura y besando su cuello.
—De nada.

Sus besos terminaron en los labios de la muchacha, ella los entreabrió y él de inmediato intensificó más el beso. Autumn, lo tomó de sus mejillas y él de la cintura.

—No quiero verte llorar más ¿sí?
—Sí, no lloraré más.
—Eso es —le dijo quitando las lágrimas de sus mejillas con sus dedos pulgares y volvió a besarla con más ansias renovadas.

Pasó su brazo por los hombros de su joven esposa, y su otra mano la llevó al maxilar de ella, le inclinó más la cabeza, y de aquella manera, la besó salvajemente y con pasión desmedida.

Ella, besó su garganta, y ella misma tuvo que frenarlo, porque no quería recibir otro grito por su parte.

—Colin, frénate, por favor.
—Sí, tienes razón.

Se acomodó bien y mejor su traje, y volvió a apretar el botón para que siguiera el recorrido hacia abajo el ascensor.

Hace alrededor de 3 años

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#42

Capítulo 31

Dos días después, Tania, la madre de su marido, pasó a visitarlos, y de paso, la saludó a Autumn también. Entró al despacho de su hijo, y cerró la puerta detrás de ella.

—Hola, hijo.
—Hola, mamá ¿cómo estás tú? —le preguntó levantándose de su silla giratoria y le dió un beso en su mejilla.
—Muy bien, hijo ¿y tú?
—Muy bien también.
—¿Cómo van los recién casados?
—Ahí vamos.
—¿Qué ha pasado?
—Autumn me está presionando y tirando indirectas para que tengamos relaciones.
—¿Y qué esperas?
—Sabes bien que no puedo.
—Has roto el contrato pre-nupcial ¿o no?
—Sí, pero…
—Pero nada, Colin, no esperes más, aunque sea, demuéstrale algo de cariño, no creo yo, que te hayas casado con ella por el simple contrato pre-nupcial.
—Me casé con ella porque la quiero y la amo —le dijo entre dientes para que ella no lo escuchara.
—Te escuché, y diciéndomelo, no te hace menos hombre.
—¿Qué quieres que te diga, mamá? Sí, la amo y si es verdad lo que me contó April, sobre la amenaza que le dió Allister a su hija cuando iban para La Iglesia la noche de nuestro casamiento, estamos bien jodidos los dos.
—¿La amenazó?
—Así es, amenazó a Autumn, diciéndole que jamás debía de sentir algo por mí, porque de lo contrario lo iba a conocer peor de lo que ya lo había conocido.
—Es un imbécil ese Allister.
—Ni me lo nombres, mamá, que podría llegar a estrangularlo.
—Solamente te diré que hagas lo posible por estar bien con Autumn, hijo.
—Trataré de hacer todo lo posible, gracias.

Su madre se fue de la empresa familiar, saludó a los tres, y así siguieron los días hasta el viernes de aquella misma semana, en dónde la joven terminó muy temprano todo el trabajo de aquella semana y de la siguiente también, porque le había pedido Autumn a April el favor de adelantar todo, para que no se extendiera hacia la semana entrante, sobre todo, porque no quería estorbar el lugar de trabajo de su marido.

Y sin avisarle a su marido que se iba, saludó a April, y se fue de la empresa, tomó un taxi, y al rato llegó al piso.

Media hora después, llegó Colin al departamento también.

Le sorprendió verlo tan temprano.

—¿Por qué te fuiste sin avisarme?
—Porque no quería molestarte.
—No me molestas.
—¿Te dijo April que ya he terminado las dos campañas publicitarias?
—No ¿debería habérmelo dicho?
—Creía que sí, ya he terminado, así qué, no me necesita más tu hermana ¿quieres merendar ya?
—No, deja la merienda para más tarde.
—De acuerdo.
—¿Te duele la espalda? —le preguntó viendo que se tomaba una pastilla para los dolores musculares.
—Sí, mucho.
—Te hace falta un buen masaje.
—¿Conoces a alguien que haga masajes?
—No, pero si quieres, yo te los puedo hacer.
—¿Tú?
—Sí, yo.
—Bueno, está bien —le dijo sonriéndole sutilmente.
—Vamos entonces —le dijo tomándola de la mano, y caminaron hacia la habitación—, ve a ponerte algo más cómodo.
—De acuerdo.

Cuando ella volvió del baño con una bata puesta encima, y la ropa interior debajo, Colin la ayudó a acostarse boca abajo. Pasó sus manos alrededor de su cintura y desanudó el moño de la cinta de la bata.

—Tranquila, necesito quitarte la bata para poder hacerte los masajes mejor.

No le dijo más nada y lo dejó hacer lo que tenía él en mente. El hombre sabía dar unos excelentes masajes, y Autumn, terminó quedándose completamente dormida, y era la primera vez desde que se habían casado que la tocaba tan íntimamente.

Hace alrededor de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Jejeje mira la madre que directa. Pero ha sido muy mono cuando ha dicho que la quiere. Que ganas de que se lo diga, si no tiene porque enterarse el padre. Además su padre no se merece nada es un aprovechado. Pobre Autumn.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Tania es tremendamente directa y es genial su manera de ser. A ver si Colin espabila y le dice que la ama.
El padre de Autumn, creo que se llevará una sorpresa cuando descubra todo.
Autumn es muy sufrida y la manera en cómo Colin la contiene y apoyo es hermosa. :)
Un beso, :3


#43

Capítulo 32

Aquel sábado, el matrimonio tenía una fiesta de disfraces, y aunque Colin y ella estaban relativamente bien, él decidió irse a terminar unas cosas pendientes que había dejado en la empresa, y fue nuevamente una discusión más por saber que se iba un sábado a trabajar sin descanso alguno.

Y mientras él se iba hacia la empresa con su auto, llamó a su madre para que vaya a la empresa también, para poder charlar tranquilos y sin interrupciones. Pero rato después, Autumn llamó a Colin a su teléfono móvil, para saber si al final iban a la fiesta, la temática era basada en los cuentos clásicos de Disney y sus variantes, y la atendió al segundo tono, y habló.

—Hola, ¿qué pasa, Autumn?
—Hola, Colin, ¿piensas ir al final a esa fiesta de disfraces?
—Sí, pero iremos por separado, yo te estaré esperando en la entrada del lugar, el chofer de la familia te estará esperando en la entrada del edificio para llevarte hasta la fiesta.
—Pensé que iríamos juntos.
—No, estoy atrasado con el trabajo, nos veremos a las ocho en punto de la noche allí, no te preocupes por nada.
—Estamos muy distantes.
—Tenemos nuestra primera discusión matrimonial, ¿no te parece?
—Eso creo.
—Es la verdad, hemos discutido mucho estos últimos días.
—Sí, lo sé, pero la lengua que tengo es más fuerte que yo.
—Intenta controlarla de vez en cuando.
—Me es imposible, y es peor sabiendo lo que hace más de una semana atrás me confesaste.
—No empieces otra vez, me diste tu palabra que no ibas a volver a sacar el tema nuevamente.
—Lo sé, y tampoco sé porqué acepté en su momento a casarme contigo.
—Orden de tus padres.
—A mis padres les importo poco y nada, y tú me tratas como si fuera tu obligación tratarme bien, cuando tu mente y tu corazón piensan, anhelan y desean a otra mujer que no soy yo, tu esposa.
—¿Me vas a tener por más tiempo al teléfono? Tengo cosas que hacer.
—Siempre me la quieres esquivar, pero no es como tú lo dices, claro que no.
—Mira mocosa, más te vale que aprendas a respetar a tus mayores.
—Pues observa cómo te respeto, querido marido —le contestó mal, muy enojada y acto seguido, le cortó la llamada.
—¿Autumn? ¡¿Autumn!? —la llamaba, y luego cortó la llamada—, ¡Mierda! —gritó dentro de su oficina, tirando de mala manera su teléfono móvil sobre el escritorio.
—¿Problemas, Colin? —le preguntó su madre entrando a su oficina.
—Algunos con Autumn.
—¿Qué ha pasado ahora?
—Los últimos días de ésta semana nos la hemos estado peleando y discutiendo.
—Tensión sexual, así se llama —le respondió pícaramente riéndose entre dientes y sutilmente.
—No inventes, mamá.
—No invento, es eso mismo, me has dicho que ibas a romper el contrato pre-nupcial, ¿lo has hecho ya o solamente me habías dicho que sí para conformarme, hijo?
—Sí, muchísimo antes de habernos casado.
—¿Entonces qué es lo que te impide estar con ella en la intimidad?
—Mamá, ¿tengo que hablar contigo precisamente de este tema en particular? —le preguntó algo colorado e incómodo a la vez.
—Aunque no lo creas sí, Colin, has roto el contrato, ya no te impide nada más, en estar como se debe de estar con Autumn, a menos que tengas a otra mujer más.
—No, mamá, no tengo a ninguna otra conmigo, más que Autumn, cuando la tengo cerca me empiezo a poner nervioso, cuando me toca me quemo.
—Eso se llama amor, Colin.
—Es imposible, ni siquiera convivimos seis meses o un año como para yo amarla.
—Hazme caso, eso que tienes es enamoramiento, te has enamorado de tu esposa, y eso no lo podrás evitar tan fácilmente, arregla las cosas con ella, y váyanse de luna de miel, que todos aquí se están preguntando el porqué no se han ido ya de viaje, querido.
—Hay muchísimo trabajo.
—Puede esperar, jamás te vi tan inseguro e indeciso, hijo, ¿por qué te pones así? ¿Piensas que no está bien enamorarte de tu esposa? Por algo te has casado con ella.
—Solamente por negocios.
—No me mientas otra vez, yo no te creo que te hayas casado con ella solamente porque a sus padres se les antojo ponerte a Autumn como tu esposa, ¿hace cuánto que estás así por ella?
—Desde el primer momento en que la vi, o quizá desde la primera vez en que la besé aquí dentro, al besarla todo se me aclaró, y por eso decidí romper y quemar el contrato pre-nupcial, no existe más aquel estúpido contrato, su padre no tendrá la mitad de las acciones de ésta empresa, y yo definitivamente me quedaré con Autumn, mi esposa.
—Entonces, hazme caso, váyanse de luna de miel, estaremos todos más que agradecidos si se van por quince días o por un mes, no me interesa cuanto tiempo se tarden ustedes dos, la quiero a Autumn, y sé que es perfecta para ti, no es nada parecida a su hermana mayor.
—Con respecto a eso que has acabado de decirme, mamá, hay un pequeño problema, le he dicho una mentira a Autumn.
—¿Qué le has dicho, Colin? —le preguntó sorprendida su madre mirándolo detenidamente a sus ojos claros.
—Le dije, más bien le he confesado en la noche de bodas que estaba enamorado de una amiga mía.
—Eres un idiota, jamás te creí tan estúpido.
—Bueno, sí, lo sé —le contestó rascándose la nuca—, pero me daba mucho miedo confesarle que realmente la amaba a ella y no a esa tal amiga mía.
—Más te vale que arregles ese tema si no yo misma se lo digo, Colin.
—No te metas, mamá.
—Pues entonces, díselo, porque cada día que pase más confundida, insegura e incómoda se va a poner Autumn, sé cómo es, y es de esas chicas que hacen de todo por caerle bien y por agradarle a su pareja.
—Sí, lo sé, toda la semana se la pasó cocinándome, planchando mis trajes y corbatas, acomodando las cosas, el departamento está tan reluciente que no creo que esté viviendo allí junto con ella.
—Sí, sé muy bien que te gustan las mujeres caseras, sobre todo que sepa cocinar muy bien, pero tampoco la satures tanto.
—Yo no la saturo, ella es la que se empeña en hacerme cosas, le ofrecí varias veces el invitarla a cenar afuera, solamente fuimos a cenar a un bonito restaurante en el día de su cumpleaños y nada más, luego, la merienda y la cena siempre nos la pasábamos dentro del departamento, ella cocinando siempre y haciendo todos los quehaceres de una casa, mientras yo, o me echaba una siesta, o miraba la televisión, o estaba matando el tiempo navegando por Internet desde mi laptop, se sobre exige tanto que quiere hacer todo a la perfección.
—Y más se sobre exigirá si tú no le pones un freno, querido.
—Lo sé perfectamente, mamá, me encanta todo de ella, y sé que escogí a la correcta chica para hacerla mi esposa, pero si le confieso que estoy totalmente enamorado de toda ella, tengo miedo que se entere del contrato pre-nupcial.
—Ella lo había firmado en su momento, así qué, sabe del mismo.
—Sí, pero jamás ha leído las cláusulas.
—¿Por qué jamás las ha leído, Colin?
—A pesar de todo, Autumn confiaba en mí, y me respetaba con la decisión que había tomado creando aquel contrato pre-nupcial bajo la supervisión de un abogado.
—Ella ya sabe sobre el contrato, deja que todo fluya, puede que alguna vez lo sepa, como puede que jamás se entere de las cosas que decían aquellos papeles legales, pero tampoco puedes estar así, hijo, no te hará nada bien, y menos prohibirte de amarla como sé que te gustaría hacerlo.
—Si se entera de eso Autumn, puede que anule el matrimonio y no quiero eso mamá —le dijo mirándola de reojo estando de espaldas a ella, y de pie frente al gran ventanal de detrás de su escritorio, con las manos en los bolsillos de su pantalón del traje y con los puños de su camisa remangados hasta sus codos.
—La manera en cómo te mira, y en cómo se comporta cuando tú estás con ella, es de una chica sumamente enamorada de su pareja, Colin, Autumn no haría nada para disolver el matrimonio que tiene contigo, Autumn te ama profundamente y jamás haría algo que perjudique el matrimonio que tiene contigo, toma el riesgo, confiésale que la amas de una buena vez y por todas, y sé inmensamente feliz junto a ella, pero no esperes tanto, más tiempo y más días pasan, y más tiempo es el que pierdes en tener la dicha y la felicidad con ella, querido mío.
—Gracias, mamá, me ha venido perfectamente ésta pequeña charla contigo.
—De nada, cariño, sabes que estoy cuando me necesites lindo —le dijo su madre sonriéndole y dándole un beso en su mejilla, y él también le sonrió con la misma intensidad.

Hace alrededor de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Ooohhh, que bonito. Este Colin es muy mono, pero no se entera de nada, jeje. Espero que se decida de una vez hablar con ella y dejarse de mentiras. Lo del contrato había alguna cosilla mala ¿Verdad? Ya no me acuerdo. Espero el siguiente con ansias.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Pronto le dirá la verdad y confesará que la ama.
Sí, algo raro tiene el contrato, después del año deben divorciarse, pero Colin no lo permitirá, porque en realidad el contrato lo quemó. ;)
Pronto subiré otra caja. :)
Un beso, :3

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Uyy noo, no puede divorciarse. Además lo que dices lo rompió antes de que se casarán. Aunque si ella muestra que el padre en realidad no es su padre pierde todos los derechos también sobre ella. Todo para que sean felices. jeje.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Capaz que se divorcien como no. Sí, lo rompió antes de casarse, pero aún no quiere levantar sospechas como esas. En eso tenés razón, pero a Anthony no le importan esas cosas, quiere a toda costa esas acciones.
Un beso, :3


#44

Capítulo 33

Por otro lado, Autumn estaba preparándose para aquella noche tan especial, la joven amaba los cuentos clásicos de Disney, y si tenían un toque moderno, mucho mejor todavía.

April le mandó un hermoso vestido celeste, iría vestida de una Cenicienta moderna, con un par de zapatos con un toque antiguo. Le habían encantado apenas los vio. Posterior a eso, se recogió de una manera desprolija el cabello, con hebillas de cristales, y por delante una peineta antigua, que en realidad podía usarse como una mini corona con cristales Swarovski, y luego se dedicó a maquillarse muy sencilla, y muy natural también. Apenas un poquito de perlas sobre los párpados móviles, esfumándolas hacia el párpado fijo, y un delineado por dentro y por arriba de los párpados en negro, terminando en una pequeña colita hacia arriba, sobre los párpados móviles hacia el final de los ojos. Máscara de pestañas, una base demasiado liviana, con un poco de rubor, y por último se puso un poco de brillo labial con brillos. Tomó la cartera de mano, y metió algunas cosas necesarias, para retocarse el maquillaje durante el resto de la noche, y por último se perfumó con el perfume que le gustaba a Colin.

Salió del departamento, cerrando la puerta con doble llave, y unos minutos después estaba yendo hacia la fiesta, con el auto de la familia de su marido.

La joven llegó un buen rato después al lugar donde se estaba realizando la fiesta de disfraces, llegó justo a tiempo como le había dicho Colin que debía de llegar.

Colin se veía fantástico, vestido de Príncipe Encantador, como el de Cenicienta. Qué ironía.

Abrió la puerta trasera de su lado, y le extendió su mano para ayudarla a bajar del auto. Le aceptó la mano y posó la suya sobre la de su marido también. Salió del habitáculo, y cerró la puerta trasera detrás de ella.

—Gracias.
—De nada, ¿entramos ya?
—De acuerdo.

Subieron las escaleras de la entrada del lugar, y entraron sin problemas. Aquella fiesta de disfraces la daba un colega de su marido, y estaban invitados, tanto su familia, como la familia de Autumn, a parte de muchos parientes y amigos de su colega de trabajo.

Los padres de la muchacha, se disfrazaron como los personajes del cuento de Blanca Nieves, ella, de la Reina Malvada, y él, del cazador, y su hermana Summer, como La Cenicienta también, la diferencia era que el vestido de ella era muy entallado al cuerpo.

—¡¿Tú también de Cenicienta, Autumn!? —le gritó molesta su hermana.
—Te queda precioso el vestido, Summer.
—Es obvio, ¿no te parece así?
—Sí, claro —le dijo su hermana menor ante tal diferencia de cuerpos.
—¿Tuviste que juntar tela para poder hacerte ese vestido tan amplio? Oh, es verdad no encuentras tu talla —le expresó con maldad, Summer.
—Te equivocas, la he encontrado hace unos meses atrás.
—Si, como sea.
—Eres demasiado engreída —le contestó Colin.
—Y tú eres demasiado estúpido.
—Algún día te romperás la cabeza contra una pared y tu hermana no irá a ayudarte cuando necesites de ella.
—¿Hermana dices? Ésta chica no es mi verdadera hermana.
—Basta, Summer, no he venido hasta aquí para discutir con mi familia.
—¿Familia tuya dices? Mi papá te ha echado de nuestra casa hace tres meses atrás, así qué, dejaste de ser de la familia.
—Espero que jamás te arrepientas de las cosas que una vez me llegaste a decir.
—Lo dudo mucho, ¿hermana, hermanastra o debería llamarte, bastarda?

Autumn no pudo contenerse más, y le dio una cachetada en su mejilla dándole vuelta la cara.

—Aprende a cerrar la boca frente a los demás —le escupió ardida y muy molesta—, y tú ni siquiera me digas algo —le contestó a Colin mirándolo detenidamente a sus ojos.
—No te la agarres conmigo.
—Sí, seguro —le contestó por lo bajo, para que solamente él la escuchara.
—Será mejor que te calmes —le dijo por lo bajo y llegó su hermana April por detrás de ella.
—Has venido, ¡genial! Ven, vamos a tomar algo —le dijo tomando su mano y la sacó de aquel círculo familiar—, vi la cachetada que le has metido a tu hermana, bien merecida se la tiene, lo siento, pero no me cae bien.
—No eres la única.
—Ya lo creo que no, ni siquiera Colin se la aguanta.
—Lo sé.

Su cuñada le ofreció un vaso de ponche, el cuál tenía un poco de alcohol, April le sirvió menos de la mitad.

—Se supone que no debemos beber alcohol —le emitió April.
—Supones bien, porque en verdad, yo no bebo alcohol —contestó Autumn.
—Pruébalo aunque sea.
—De acuerdo —le dijo y llevó el borde del vaso hacia sus labios entre abiertos.
—Pero antes de probarlo, come algo —le dijo su cuñada—, por favor, si no, te caerá mal el alcohol con el estómago vacío.
—Oh, de acuerdo, ¿qué hay de rico sobre la mesa?
—Esto lo he probado recién, me encantó.
—De acuerdo —le dijo y probó el bocadito que le había dicho—, es riquísimo, April.
—Has visto, sí que lo es.
—Aja, me gusta y muchísimo —le dijo y de tanto en tanto comió unos siete más.

Autumn bebió un poco del ponche, estaba rico y muy suave, casi sin sentirse el alcohol que tenía.

Un Príncipe Felipe, se les acercó para charlar un rato, y sintió los ojos de Colin clavados en ella.

Su mente divagó en otros asuntos, sobre todo en la mujer que verdaderamente quería Colin. Si en verdad quería a su amiga, ¿entonces, por qué no quería estar con ella? A no ser que en verdad ni siquiera gustaba de ella, eso podía ser una posibilidad, o la otra posibilidad sería que era gay. Pero los besos que le daba Colin, eran demasiado ardientes y salvajes como para que fuera así. Directamente ni la tocaría. Y estaba dispuesta a todo, con tal que le confesara el porqué no quería o no podía hacerle el amor.

Autumn intentó darle celos con aquel chico que les estaba hablando a April y a ella también, y a los cinco segundos, su marido quedó a su lado.

Hace alrededor de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Mira Autumn se va espabilando. Muy bien dándole caña a Summer y poniendo celoso a su marido jijiji. Colin no creo que aguante mucho. Aunque parece que va a empezar a haber problemas con la familia. Quiero la luna de miel, los pobres lo necesitan. Jiji. Espero el siguiente. Muy bien.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Autumn ya no se va a callar nada. Y sí, pondrá celoso a su maridito jaja.
Pronto leerás sobre la luna de miel que tendrán.
Un beso, :3


#45

Capítulo 34

―Creo que te confundiste de personaje de cuento, amigo ―le dijo tajante, estaba celoso y mucho.
―Tranquilo, amigo, solamente estaba hablando con las chicas, no quiero ser causante de peleas.
―En ese caso, creo que tu personaje de Príncipe Felipe va bien con el mío, La Bella Durmiente ―le dijo April sonriéndole abiertamente, y este se quedó prendado de su espectacular sonrisa.
―Eso creo yo también, ¿bailas?
―Sí ―le contestó su cuñada, y se fueron hacia la pista de baile, ella entrelazando su brazo con el que el chico le ofrecía.
―¿Qué se supone que estás haciendo, Colin? El chico no estaba haciendo nada malo, estaba charlando conmigo solamente, y obvio, con tu hermana también nada más.
―No me gusta que los hombres se te acerquen.
―¿Acaso estás celoso? Jamás podrías estarlo de mí, cuando en verdad amas a otra mujer.
―Eres mi esposa, Autumn.
―¿Y qué con que lo sea? No te da derecho en ordenarme con quién hablar o con quién no debo hablar yo, y no es momento ni lugar para discutir éstas cosas, y si te quieres quedar más tranquilo, jamás te engañaría.
―No te conviene engañarme, ya lo sabes perfectamente.
―Tonto ―le dijo y se rió sutilmente―, no es por eso mismo, no me importan los demás, tengo dieciocho años, pero sé bien lo que quiero, mientras tú le regalas sonrisas a las demás, yo me quedo esperando aunque sea una para mí, y me la das, pero sé perfectamente que no es más que un simple cariño, sé que me has dicho que gustas de mí, y que te encanta besarme, pero no me puedo conformar con tan poco, siempre he tenido muy poco y casi nada también, pero ahora quiero más, mucho más, y te quiero a ti, te amo, Colin, esa es la verdad, el que te amo, y te vuelvo a pedir perdón por haberte atado a mí en contra de tu voluntad.

―Fue de mutuo acuerdo el habernos casado, Autumn.
―Sí, lo sé, y no te estoy diciendo lo contrario, pero sé que no me amas, y tampoco puedo obligarte a que sigas atado a mí.
―¿Qué me estás queriendo decir?
―Como el hombre sumamente inteligente que sé que eres, interpreta lo que te he dicho como más quieras, o como más te convenga a ti.
―Tú no me vas a dejar, Autumn.

La miraba de manera posesiva y primitiva, sujetándola de su cintura con sus dos manos fuertemente.

Se inclinó, y sin decirle más nada, capturó sus labios con los suyos. Llevó su brazo alrededor de su cintura, para atraerla más contra él, y contra su macizo y tonificado cuerpo, y su mano la posó sobre su maxilar, sujetándole posesivamente su rostro. Profundizó el beso como creyó que jamás lo había profundizado con anterioridad, y se subyugó con su sabor.

―Colin, espera ―le dijo separándose a escasos centímetros de su boca, y posando la mano de la joven, sobre su amplio y fuerte pecho.

Sin querer, ella miró en la dirección donde estaba su padre, y la miró con una cara que lo decía todo. Colin se dio la vuelta para mirarlo también, irguiéndose cuán alto y grande era, y le dedicó una mirada asesina.

―Tranquila, no te preocupes, no pasa nada, y no te pasará nada estando conmigo, jamás te harán daño estando yo a tu lado ―le dijo acariciando sus mejillas con sus dedos suave y sutilmente también.
―¿Acaso no estabas enojado y molesto conmigo?
―Sigues con eso, ¿verdad? ―le dijo riéndose.
―Pues sí, ninguno de los dos se comportó del todo bien con el otro, Colin.
―Lo sé, y te pido perdón.
―Te lo acepto.
―Gracias.
―Yo también te pido perdón.
―Perdón aceptado, el caso es que te beso, y se me pasan todos los enojos contigo, chiquilla, hay cosas que vamos a tener que cambiar.
―Yo no quiero cambiar nada.
―Pero debemos hacerlo, Autumn.
―¿Y qué cosas tenemos que cambiar, Colin?
―No quiero que hagas los siete días de la semana la cena, te acepto las meriendas, pero quiero que algunas noches salgamos a cenar afuera.
―Tú adoras la comida casera.
―Sí, y me encanta, y más cuando tú me las preparas, pero, no quiero que estés siempre dentro de la cocina.
―Me gusta estar en la cocina, porque sé que a ti te gusta lo que yo te cocino.
―Lo sé, pero yo no me he casado contigo para luego tenerte como una esclava y sirvienta de mí, no soy ninguna persona de tu familia, excepto tu marido.
―Lo sé.
―Y otra cosa más, eso de estar limpiando a fondo el departamento todos los días es una exageración, haz una limpieza general un solo día a la semana y listo, es un departamento, no una inmensa casa, ¿de acuerdo?
―De acuerdo, está bien, tú ganas en todas.
―Perfecto entonces, ahora sí nos vamos entendiendo tú y yo, bella, éste saco me está matando de calor ―le dijo aflojándose un poco el cuello.
―Hay que aguantar, Colin.
―Sí, lo sé, no me quedará de otra más que tener puesto el saco durante todo lo que dure la fiesta de disfraces.
―Así es, y a decir verdad, me gusta mucho como te queda el disfraz —le contestó ella.
―Gracias. ¿Quieres bailar? —le preguntó él.
―Bueno.

Su marido, la tomó de la mano y caminaron hacia la pista de baile. Bailaron tres lentos seguidos, y partir de ese mismo instante, la pasó fabulosamente bien junto con él, y con la familia de su esposo también. Eran todos ellos un verdadero amor con ella, y Colin también lo era con su esposa. No podía quejarse, y a pesar de no amarla, le demostraba que la quería igual.

Alrededor de las cuatro y media pasadas de la madrugada, se fueron de la fiesta. Se metieron en su auto, y emprendieron el viaje de vuelta a su departamento.

Ella se acomodó mejor en el asiento del acompañante, y al instante se quedó profundamente dormida.

Casi una media hora después, Autumn sintió que alguien le desabrochaba el cinturón de seguridad y abrió los ojos desmesuradamente, y se sobresaltó al verlo cerca.

―Tranquila, ya hemos llegado.
―De acuerdo, está bien, Colin.

La levantó en sus brazos, y cerró la puerta del acompañante, activó la alarma, y luego de apretar el botón del ascensor, entraron, y subieron al piso.

Al llegar, salió con ella en brazos del elevador, y abriendo la puerta con sus llaves, entraron al lugar, cerró la puerta con uno de sus pies, cerró la puerta con doble llave nuevamente, y activó la alarma central del piso del departamento otra vez.

Hace alrededor de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

¡Que fuerte! Esta Autumn tiene que saberlo ya, si es que en cuanto ha dejado entre ver lo del divorcio se ha vuelto loco. Que interesante está, quiero más.

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Se me olvido decirte, pedazo declaración la de Autumn, sin pelos en la lengua, así me gusta. Este chico ¿cuántos empujones más quiere para decidirse? Jejeje. Una de las cajas que más me ha gustado. Y encima darle en las narices al padre. jeje. Y por fin ella dejara de estar de criada, que parecía que la tenía contratada que si limpiar y cocinar. Si es que normal que iría de cenicienta disfrazada. Bueno que me ha gustado mucho, espero el siguiente con ansias.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Pronto las cosas se acomodarán un poco pero volverán a revolucionarse nuevamente.
Colin ya pronto le dirá la verdad y le confesará que está completamente enamorado de ella.
Un beso, :3


#46

Capítulo 35

Entraron a la recámara, y por la iluminación natural de la luna, la llevó hasta la cama, en donde la dejó durmiendo plácidamente. Su marido le quitó los zapatos, los dejó acomodados en un rincón de su lado, y le quitó la peineta en forma de corona, y quitó también las horquillas de piedras Swarovski que estaban sujetando su cabello por la mitad.

Encendió el velador de la mesa de noche del lado de su esposa, y dejó allí sobre la mesa pequeña, la peineta de piedras y las horquillas invisibles con piedras.

La tentación estaba allí presente y palpable por el propio Colin, uno de los mechones de pelo suelto de ella, fue a parar en la división de sus redondos y bien formados pechos, y a Colin, le quemaban los dedos por pasarlos contra su sedosa piel, y sobre todo, en donde el mechón de pelo yacía.

Su nuez de Adán, bajaba y subía rápidamente, y tuvo que concentrarse para no quitarlo de aquel lugar.

Jamás creí que fueras tan bella durmiendo, Autumn —pensó Colin.

Tuvo que esforzarse por darse vuelta, y desvestirse él primero, dejándose su bóxer ajustado de color blanco, y volvió a ponerse del lado de Autumn, bajó el cierre del costado izquierdo del vestido, y comenzó a bajarlo lentamente.

El cuerpo de Colin ardía, reaccionando al instante cuando apenas iba por la mitad del camino. Y para cuando ya tenía por los pies el vestido completo, estaba más que ardoroso. Respiraba como una gran bestia, y tuvo que irse hacia la cómoda donde estaban los pijamas y camisones, y ropa interior, para poder despejarse la mente. Apretó sus manos contra el borde de la cómoda, y de tan fuerte que se sujetaba, que al instante sus nudillos se volvieron blancos. Pudo calmarse, y normalizar su respiración pensando en otras cosas, y luego de un rato la tenía ya vestida con el pijama de short y musculosa, el conjunto era de seda lila. Y para que no le molestara el sostén, Colin se lo quitó, pasando sus manos por detrás de su espalda y desabrochando el enganche, lo sacó con suma delicadeza, sintiendo el olor al perfume que ella siempre usaba, y sin querer miró hacia sus pechos, viendo cómo los pezones se habían apretado por el contacto de la seda fría contra los mismos. Volvió a desviar su vista de allí, y decidió apagar la luz del velador de noche, y levantarse del borde de la cama, dejó el corpiño de encaje celeste pálido dentro del cajón de su cómoda, en donde estaba toda su ropa interior, y acto seguido se fue de su lado, para meterse dentro de la cama, al igual que ella estaba metida dentro de la cama, gracias a él.

El viernes de la semana siguiente, él no fue a trabajar porque tenían el civil de su amigo, ya estaban casi listos para irse al registro civil.

Él se había puesto un traje color arena, con una camisa blanca, zapatos marrones bien lustrados, y con los dos primeros botones desabotonados, sin corbata, y realmente se veía perfecto el muy cretino.

Por otro lado, ella se había puesto un vestido al cuerpo corto con cola por detrás en tul, y su pelo mitad suelto y mitad recogido. Un maquillaje muy natural y por último se perfumó toda.

—Te ves muy bonita —le dijo Colin y ella se quedó asombradísima.
—Gracias. ¿Crees que a los novios le gustará el adorno que he elegido?
—Yo creo que sí, y si al novio no le agrada, no te preocupes, a la novia le encantará, es amante de los adornos de cristal.
—De acuerdo entonces, por lo menos a uno de los dos le gustará el regalo, pero hubiera preferido que lo elijamos entre los dos.
—Yo para esas cosas no soy del todo bueno, Autumn, ya te lo dije.
—Sí, lo sé.

Tiempo más tarde, llegaron al registro civil y un rato después ya estaban saliendo del lugar.

La pareja felicitó a los recién casados y ellos cuando terminaron de saludar a la pareja y a sus padres de las dos partes, esperaron un rato y se fueron hacia el lugar donde se realizaría la recepción del casamiento por el civil, ya que al día siguiente sería la gran boda.

Fueron una de las primeras parejas en llegar al lugar, los padres de los novios ya estaban también en el establecimiento.

Le entregaron su regalo a la madre de ella para que lo pusiera junto con los demás regalos también, y se los agradeció.

Comieron algo en la recepción, y posteriormente, se sentaron donde les había tocado.

—¿En qué piensas? —le preguntó su marido a ella.
—En nada —le respondió Autumn.
—Parece que estás en otra parte y no aquí.
—No pienso en nada, Colin, no te preocupes.

Transcurrida la fiesta de civil, luego de felicitar a los recién casados, almorzaron, y charlaron, pero si bien Colin estaba a su lado, éste, procuraba no mantener una conversación con ella tan estrecha como con los demás invitados. Ella charlaba también con algunas mujeres, pero estaba absorta en su mundo pensando en Colin, y llegando a la conclusión de saber que realmente no sentía nada por ella, ya que cuando le había confesado en la noche de disfraces que lo amaba, éste se limitó a contestarle que había sido de mutuo acuerdo el haberse casado. Autumn vio que su marido seguía hablando con sus amigos y ella se disculpó de aquellas mujeres yendo al patio del salón.

Hace alrededor de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Y Autumn sigue pensando que no la quiere. ¿Cómo es eso posible? Ainss estos chicos que les pasa. Creo que es cuestión de tiempo de que hablen de lo que sienten. Que ganas. Sigue así.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Creo que Colin va a tener que hacerla reaccionar de otra manera porque así parece que no se da cuenta.
Pronto hablarán y sacarán los trapitos al sol.
Un beso, :3


#47

Intentó aclararse la mente, y respiró aire puro de la tarde.

—¿Aburrida de la fiesta? —le preguntó un hombre.
—No, al contrario —le dijo ella.
—¿Qué haces aquí sola entonces?
—Solamente contemplando el patio trasero del salón de fiestas.
—Oh, de acuerdo, Neil.
—Autumn —le dijo extendiendo su mano.
—Por ser una chica, saludas como un hombre, Autumn —le dijo aceptando su mano en forma de saludo y riéndose abiertamente.
—No te conozco, eso es todo.
—Si te invito a tomar algo, podemos empezar a conocernos, ¿qué me dices?
—Te lo agradezco mucho, Neil, pero no salgo con otros hombres excepto con mi marido.
—¿Estás casada? —le preguntó incrédulo.
—Así es, estoy casada.
—Eres tan joven, que me es increíble de tan solo creer que ya estés casada.
—Lo sé, Neil —le dijo y divisó por el umbral de la doble puerta de vidrios repartidos a Colin.
—Te estaba buscando, Autumn —le dijo y ella fue a su encuentro.
—Te felicito.
—Hola, Neil, y muchas gracias.
—Cuídala y protégela muy bien, vale oro tu esposa.
—Lo sé.
—Iré adentro mejor —les dijo Neil y éste se fue al interior del salón de fiestas.
—¿Qué hacías hablando con él?
—Estábamos hablando, nada más que eso, ha sido muy amable y todo un caballero conmigo, así qué, no te preocupes por nada.
—¿Qué te decía tanto?
—Me ha invitado a salir.
—Y supongo que no habrás aceptado, ¿o sí?
—¿Tú qué crees?
—Yo creo que me amas demasiado como para aceptar la invitación de otro hombre.
—No me refriegues en mi propia cara algo que verdaderamente siento por ti.
—Eres demasiado pequeña como para sentir algo que jamás has sentido con anterioridad.
—Más bien, yo creo que te molesta que tenga sentimientos por ti, o es eso o le tienes muchísimo miedo al amor.
—No te ilusiones, pequeña, no te amo para nada.

Alguien lo llamó desde el marco de la doble puerta. Era una increíble mujer, rubia platinada y voluptuosa por donde la miraras. Era hipnótica y por demás bellísima, y Autumn no tenía comparación alguna con ella.

Lo único que se le notaba demasiado a Autumn, era su trasero, ya que sus pechos eran normales y sin nada exagerado que se le pareciera. Tenía caderas anchas, muslos grandes por ser mujer, y odiaba por demás sus piernas, desde sus muslos hasta sus pies, las consideraba demasiado gruesas por ser una chica. Y allí mismo, vio a la mujer perfecta para Colin.

—¿Sí, Charlotte? —le preguntó muy amablemente.
—¿Vendrás a terminar de contarme la anécdota que empezaste a contarme antes o no?
—Sí, será todo un placer terminar de contarte la anécdota a ti, Charlotte.
—Ven entonces —le dijo tomando su mano con la suya y lo hizo entrar al salón de fiestas sin presentarla frente a la mujer y ni tampoco dándose la vuelta para mirarla.

Acababa de conocer a la mujer de la cual, Colin, estaba profundamente enamorado.

Y Autumn solo esperaba que la fiesta del civil terminara cuánto antes.

Alrededor de las ocho de las noche, volvieron al departamento. Ella entró de inmediato a la habitación, y se dispuso a desvestirse y ponerse ropa más cómoda, incluyendo unas chatas.

La muchacha, luego salió del cuarto y entró a la cocina, para meter la comida ya preparada dentro del horno.

—¿Cuándo has preparado la cena de hoy? —le preguntó con asombro Colin.
—Un poco antes de las siete de la mañana de hoy día.
—¿Me estás diciendo que te levantaste antes del horario del desayuno solo para hacer la cena para ésta noche?
—Así es, Colin.
—Vaya, eres muy buena en la cocina, mejor de lo que esperaba.
—Supongo que gracias —le dijo entre dientes.
—¿Te pasa algo? —le preguntó él intrigado.
—¿Debe de pasarme algo?
—Tu tono de voz es muy diferente.
—En realidad, sí, me pasa algo. Me pasa, que veo la manera en cómo me ignoraste durante toda la fiesta, eso me pasa, y encima, te dejas llevar por una mujer voluptuosa, para que le cuentes tu anécdota, mientras que a mí me dejas de lado, sin siquiera presentarme frente a ella. Entiendo que no me amas, pero tendrías que haber tenido cierto tacto en aunque sea presentarme como tu esposa y no irte con ella —le expresó con total sinceridad—. Eres realmente, arrogante y sinvergüenza —le terminó por responder entrecerrando sus ojos mientras lo miraba con detenimiento a los ojos.

Ella, intentó salir de la cocina, pero su marido se lo impidió, arrinconándola contra una de las paredes de la cocina. Él, pasó uno de sus brazos por arriba de la cabeza de la joven, y acercó su rostro al de ella.

—Esos reproches, son solamente celos de una niñita.
—Soy más directa que tú entonces, tíldame de niñita, pero sé muy bien lo que quiero. Tú, dejas mucho que desear y nunca te vas a decidir.

La rabia contenida dentro de Colin, hizo estragos en su cuerpo, tornando lo que era rabia en un arrebato de desesperación y ganas de darle una lección a su esposa.

Autumn quedó de piedra cuando vio el color de los ojos de su marido, en azul oscuro, sabía que algo se le avecinaba encima, y tenía miedo que sea la furia de Colin contra ella, pensando lo peor de él, que la golpeara.

Colin, con una de sus manos, sujetó el maxilar de su joven esposa, y posó con fiereza su boca contra la de ella. Autumn quedó subyugada con la reacción de él, y enredó sus brazos alrededor de su cuello.

—¿Qué es en lo que no me decido? —le preguntó entre besos.
—Tú sabes bien a lo que me estoy refiriendo, y ya no lo aguanto más, quiero estar contigo.
—Eres terca como una mula, sabes bien que no te amo.
—No me importa. Solo quiero que me quieras, nunca en la vida me sentí querida —le respondió sinceramente mientras lo miraba a los ojos—, y siento que contigo lo sí me siento así, aunque no me ames, solo quiero sentirme mucho más querida de lo que me siento ahora.

Colin quedó asombrado ante aquellas palabras, jamás había creído que su esposa se sintiera de esa manera, y a pesar de todo, no podía continuar besándola de aquella forma.

—No puedo —le dijo él.
—Sí puedes —le contestó ella, tomando una de las manos de su marido y posándola sobre uno de sus pechos.
—No me obligarás a nada, Autumn. Esto no es así, no es cómo a ti se te antoje. Sabes bien que no te amo, y si llegáramos a tener algo más íntimo, no quiero que luego te arrepientas por saber que el acto sexual no ha sido con amor.

El silencio luego de aquella confesión por su marido, se había hecho demasiado incómodo, y Autumn salió de los brazos de su esposo para acercarse al horno y controlar la comida. Ninguno de los dos volvió a tocar el tema.

Hace alrededor de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

De verdad, le dice que no la ama y se va con otra. A veces mataría a Colin.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@Dyna_87 Hay que ver si en verdad se va con otra o es solamente para darle celos xD.
Un beso, :3

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Sí, sí, pero le mataría. Que Autunm la pobre es la que tiene que soportar esas cosas.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Autumn soporta todo porque ama a Colin y no quiere seguir teniendo disturbios con su familia.
Un beso, :3

SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Verdad, si es que es muy buena. Menos mal que siempre la está recompensado a Autumn. En el fondo no lo mataría, es ira pasajera.
Besines.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Colin siempre está dándole algo o diciéndole algo bonito.
Y si Colin actúa así con Autumn, es porque no quiere engancharse más de lo debido con ella por miedo a que el propio padre de ella le haga algo en su contra.
Un beso, :3


#48

Capítulo 36

Por la noche del siguiente día, ella se había terminado de vestir. Había elegido un vestido de color lavanda precioso, todo de encaje, y maquillada bastante fuerte a cómo le gustaba a Colin. El pelo se lo había laceado y puesto una hebilla de piedras para sujetar mitad del cabello y el resto dejarlo suelto. Por último, se perfumó y tomó en sus manos una cartera de mano con pétalos de flores del mismo color del vestido de noche.

Un rato después, estaban sentados en uno de los bancos de La Iglesia. Uno al lado del otro.

Del lado suyo derecho, se le sentó Charlotte, y Autumn no podía ni siquiera tomarle la mano porque quedaría como una tremenda ridícula.

Pero sin esperárselo de él, toma la mano de su esposa, entrelazando sus dedos.

Le sorprendió enormemente, y lo miró perpleja. La hizo callar con un no digas nada gesticulado por su boca, y ella le obedeció.

Salieron de La Iglesia rato después, felicitando luego a los novios, y a los padres de ambas partes también.

Un cuarto de hora posterior, estaban dentro del salón de fiestas, aunque la recepción de la boda era al aire libre, cerca de la piscina y de una pérgola también. Ella pidió algunos bocados para que se los pusieran sobre el plato que tenía en una de sus manos, y luego caminó hacia la glorieta para sentarse en uno de los largos bancos, alejada de los demás.

―¿Qué haces aquí tan sola, Autumn? ―le preguntó Colin.
―Estaba tratando de cenar tranquilamente.
―¿Por qué no te integras a las conversaciones de las demás?
―Porque no me agradan la mayoría, ninguna de ellas se interesa en algo que yo tenga que comentar u opinar, y si lo hacen, es solo por amabilidad y lástima hacia mí, y no porque en verdad les interesa tener una amistad conmigo, soy demasiado aburrida y torpe.
―¿Por qué te dices esas cosas a ti misma?
―Porque así es cómo yo me siento, si quieres cenar conmigo me encantaría, si no, te lo entenderé de veras. Estoy tratando de no quedar en ridículo frente a ti de nuevo como anoche.

Colin, sin responderle nada, dio media vuelta y se fue. Autumn suspiró resignada, y le tembló la barbilla por el llanto que quería salir. Unos minutos después, llegó a su encuentro Neil, quién la sacó de sus pensamientos e intentó componer su rostro frente a él. Le sonrió y entró a la glorieta.

―Hola Autumn, te ves bellísima, ese color te queda perfecto con el color de tu piel.
―Muchas gracias ―le dijo sonriéndole, y él correspondió a su sonrisa también.
―No se agradece, se aprecia lo que se ve a simple vista.
―Te lo agradezco.
―Hola Neil ―le dijo Colin a sus espaldas.
―Hola Colin ¿cómo estás?
―Muy bien ¿y tú?
―Muy bien también, bueno, creo que me retiraré, hasta luego —comentó Neil, quedando como el tercero que estaba de más entre la pareja.
―Hasta luego ―le respondió Autumn amablemente.

Colin ni siquiera le devolvió el saludo.

―Pensé que no te quedarías a cenar conmigo.
―Lo pensé bien y me dije que como no quería que nadie se te acercara, decidí quedarme a cenar contigo.
―Te quedas por eso y no porque te agrade mi compañía, ¿verdad? Me dices que no es una obligación estar conmigo, pero siempre le buscas la vuelta para que así se sienta, Colin, sinceramente no fue buena idea habernos casado, tú eras muy lindo conmigo mucho antes de contraer matrimonio, ahora eres todo lo contrario, ahora eres todo lo que odio en un hombre.
―Te vuelves a sentar ―le dijo sujetándola del brazo―, no vas a armar una ridícula escena Autumn, porque Neil te seguirá para que le cuentes lo que ha pasado entre tu marido y tú, y tú se lo contarás.
―No tiene nadie y ni menos él porqué saber lo que pasa entre tú y yo, Colin, no soy bocona.
―Y acomódate ese escote, se te va a salir un pecho, me pregunto, ¿dónde quedó la Autumn recatada que no usaba escotes y ropa apretada y con tajos?
―Se perdió como se perdió tu respeto y amabilidad hacia mí, Colin.

Trascurrida la fiesta de bodas, tocó el turno de bailar el vals con los novios, Colin sacó a bailar a la novia y Autumn al novio, pero cuando fueron reemplazados por otros amigos de ellos, Neil le preguntó a ella si quería bailar un lento con él. Se lo aceptó y supo perfectamente que Colin la estaba mirando como ave de rapiña.

Charlotte se le acercó a él, le preguntó si quería bailar, y él la aceptó, pero ni siquiera le prestaba la debida atención, ya que estaba mirando a una distancia cercana con un par de parejas por el medio, a su esposa y Neil.

Autumn era toda risas y eso le cayó como un balde de agua helada a Colin. Él dejó a Charlotte, y se acercó a ellos dos.

―Me gustaría bailar con mi esposa, Neil.
―Claro que sí ―le dijo dándole el lugar a él, y Neil se fue de la pista de baile.
―¿Le negarás un lento a tu marido, Autumn? ―le preguntó y ella le negó con la cabeza, sin siquiera poder articular una sola palabra de sus labios―, excelente entonces.

Se había ruborizado por completo cuando le preguntó aquello.

¿Por qué se ruborizó tanto cuando le pregunté aquello? —pensó. Porque te ama imbécil —le dijo su voz interna.

Simplemente él mismo se terminó respondiendo la pregunta tan estúpida que se había hecho a sí mismo.

El tema era Broken Wings de MR. Mister.

La sujetó fuertemente contra él, de manera posesiva, y sus pechos cubiertos, rozaron contra su pecho macizo. De inmediato se le pusieron duros los pezones y de eso mismo Colin se dió muy cuenta. Sonrió de costado mientras la miraba detenidamente a sus ojos.

―¿De qué sonríes?
―¿Tienes sostén? ―le preguntó en su oído izquierdo.
―No ¿por qué?
―Me lo suponía, tus pezones se apretaron cuando te apoyaste contra su pecho.
―No me he dado cuenta, lo siento, Colin.
―Yo no lo siento en lo absoluto, lo que me incomoda es que el vestido sea de encaje sin ninguna tela por debajo que se te oculte algo.
―No se me ve nada, no empieces otra vez.

Al amanecer decidieron irse, luego de desayunar en la fiesta de casamiento, y los novios les entregaron su souvenir de bodas. Se lo agradecieron, saludaron a los novios y a los padres y se fueron del salón de fiestas.

Tiempo más tarde, llegaron al piso del departamento, y ella de inmediato entró al cuarto, para comenzar a desvestirse y ponerse el camisón. Se desmaquilló, se quitó los aretes, el anillo de compromiso dejándose el de casada y se sacó por último la hebilla del pelo.

Se metió dentro de la cama una vez que se sacó las sandalias también, y cuando apoyó la cabeza sobre la almohada, se quedó completamente dormida.

Hace alrededor de 3 años

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#49

Capítulo 37

El domingo fue de lo más aburrido y normal. No hubo nada interesante para hacer, y tres días después, la joven no tenía muchas ganas de cocinar, por lo que preparó una picada con cosas surtidas. Pickles, aceitunas, queso cortado en cuadrados, diferentes clases de embutidos, todos ellos cortados en cuadrados también, papas fritas, maníes, tomates secos en aceite, berenjenas al escabeche también, pan tostado en cuadraditos con aceite, sal, orégano y ajo, y pan fresco también.

Colin llegó temprano al piso del departamento. Casi a las apuradas.

―Hola, ¿cómo estás?
―Hola, bien, ¿y tú?
―Bien también, como sé que hoy juega tu equipo favorito, decidí hacer una picada y comerla en la sala mientras ves el juego.
―No te hubieras molestado, no pienso ver el partido por la televisión, más bien, me lo voy a ir a ver, he conseguido boletos.
―No te costaba nada hacerme una llamada para avisarme que ibas a verte el juego.
―Lo siento, se me olvidó.
―¿Qué hago ahora con esto?
―No lo sé, déjalo para mañana por la noche.
―Está bien, ¿con quién te vas a ver el partido?
―Con un grupo de amigos.
―Y dentro de ese grupo de amigos está Charlotte, ¿verdad?
―Se me hace tarde, nos vemos luego, no me esperes para cenar ―le dijo y al instante se fue del piso, cerrando la puerta a sus espaldas.

Solo espero que algún día, entiendas el por qué soy tan cruel contigo nena, no puede pasar nada entre nosotros, el contrato pre-nupcial que una vez firmamos hay que seguirlo al pie de la letra por más que me esté matando yo mismo por dentro en querer hacerte el amor, Autumn —reflexionó con melancolía.

Imbécil, el contrato pre-nupcial hace meses que tú mismo lo rompiste, no des más vueltas, estúpido, ¿o será que tienes muchísimo miedo de que alguien verdadera y sinceramente te ame, idiota? Ella te ama, tú la amas, a la mierda con todos, porque últimamente te estás comportando como todo un cobarde, con todas las cosas que le dices y de la manera en cómo la tratas, la estás humillando y la haces sentir muy torpe y de muy poco valor. Tú mismo le dijiste a tu familia que no te importaba para nada tu suegro y la familia de ella, entonces, actúa como un verdadero hombre y caballero Colin y no como un infeliz cobarde —le recriminó su lado racional.

Dentro del piso del departamento, la muchacha, le envió un mensaje de texto a su cuñada, preguntándole si quería venir, para cenar con ella, pero le respondió que no podía, porque tenía que terminar unos diseños y un trabajo práctico para la facultad, todo aquello para mañana.

Así qué, comió un poco, ya que picó un poco de cada cosa, y guardó todo en una bolsa de nylon y lo metió dentro de la heladera.

Se acostó en el largo sillón que daba frente al televisor, y al costado izquierdo a la puerta de entrada y se tapó con una manta que estaba sobre el sillón también. No pudo evitar las lágrimas, se sentía demasiado triste y angustiada, y se había dado cuenta que aunque estaba casada, Colin ni siquiera le prestaba la atención que realmente necesitaba de él.

Se quedó completamente dormida con lágrimas rezagadas en sus ojos.

Alrededor de las once de la noche, él llegó a la casa. Y una vez que cerró la puerta detrás de él, y activó la alarma central, la vio dormida profundamente en el sillón largo de la sala de estar.

Se quitó la chaqueta de cuero negro, la dejó sobre uno de los sillones individuales, y se acercó a ella. La levantó en sus brazos, y la llevó a la habitación. La recostó sobre la cama, le quitó las chatas que llevaba puestas, él se desvistió también y a ella le sacó el short de jeans, para que durmiera más cómoda. Se acostó él también a su lado derecho, él del lado de la puerta, y tapó a ambos con el cobertor que estaba a los pies de la cama.

—¿Por qué estamos así? Cada uno por su lado, cada uno hace lo que le venga en gana hacer, pero siempre por separado todo, no coincidimos en nada, solamente discutimos, tú te pones celosa conmigo, y yo me pongo peor de celoso contigo, te amo tanto, pero tanto, que no sé qué hacer, Autumn, soy un cobarde por no confesarte que estoy loco de amor por ti, niña bella, pero tengo muchísimo miedo que te enteres de una de las cosas que decía el contrato pre-nupcial y me dejes solo, porque realmente eso mismo es lo que me merezco yo de ti, que me abandones por ser un cobarde y un mentiroso contigo, preciosa.

Le dijo todas y cada una de aquellas sinceras palabras muy cerca de su oído, la abrazó con su brazo por la cintura, la atrajo mucho más hacia él, y la apretó contra su cuerpo macizo y enorme. Le dio un beso al costado del cuello, otro en su mejilla, y por último, en los labios. Estaba casi de espaldas a ella, posó su barbilla sobre el hombro de la joven, y aspiró el perfume que a él le gustaba sentirle encima. Así mismo, se quedó completamente dormido también.

A la mañana siguiente, Autumn, sintió algo cálido sobre su panza, miró para abajo por debajo del cobertor, y allí vio la mano de Colin sobre su abdomen y debajo del top, y por si fuera poco, no llevaba el short que tenía puesto anoche. Como pudo, y sin despertarlo, le quitó su mano del cuerpo, y se sentó en la cama con los pies en el suelo. Colin se desperezó y palpó su lugar. Abrió los ojos, y ella se tapó la parte baja de su cuerpo con el cobertor nuevamente.

―Buen día.
―Buen día ―le dijo ella.
―No es la primera vez que te veo en ropa interior, Autumn, la noche de la fiesta de disfraces yo te desvestí.
―No me es cómodo que me veas en paños menores.
―Tú me ves a mí todos los días y no me incomoda en lo absoluto.
―Es diferente, no me acuerdo haber venido a la cama.
―Te quedaste dormida en el sillón, yo te traje hasta aquí, en mis brazos.
―Me imagino lo pesada que te habré sido, perdón.
―¿Por qué me pides perdón, Autumn?
―No lo sé, por favor si tienes que ir al baño, ve, así me pongo algo de abajo tranquila.
―De acuerdo, ahora mismo iré ―le dijo y salió de la cama para entrar al baño.

Ella, aprovechó en ponerse el short de jeans, y arreglar la cama un poco, ya que habían dormido solamente con el cobertor. Una vez que la armó, salió del cuarto y entró a la cocina. Preparó el desayuno, y esperó a que saliera del baño para luego entrar ella también.

La joven, eligió la ropa, nuevamente, un short de tela, una remera de mangas largas, y un par de sandalias haciendo juego.

Se levantó de la cama, cuando él salió del baño. Y cuando quiso entrar, él la detuvo por los brazos.

―Buen día, ¿no?
―Ya te dije los buenos días en la cama.
―¿No me darás un beso? ―le preguntó y él se inclinó para dárselo en los labios.

Colin procuró no volver a molestarla con el beso, y la dejó entrar al baño para que se diera una ducha también.

Unos quince minutos después, ya estaban desayunando.

Por el mediodía, la muchacha, fue a almorzar con su cuñada, se puso un gorro rojo con unas flores del mismo color al costado, y tomó un bolso rojo también, metió sus cosas personales e indispensables para salir de la casa y un par de lentes de sol.

No le había avisado en lo absoluto a Colin que salía, pero le carcomía la conciencia en no avisarle que salía del departamento. Así qué, le mandó un mensaje de texto y se lo respondió al instante, con un escueto ok.

Fue al restaurante que habían acordado, y la esperó a que llegara, en una mesa para dos personas.

Pero en vez de ser ella quién llegó, fue Colin quién se presentó en el restaurante y luego frente a sus ojos.

Hace alrededor de 3 años

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#50

Capítulo 38

La joven quedó asombrada pero confundida. No sabía lo que estaba haciendo en el restaurante su marido, y pronto le preguntó por su hermana.

―¿Y April?
―Se quedó terminando unas cosas en la empresa familiar.
―¿No vendrá?
―Creo que no, yo he venido en su reemplazo para no dejarte sola.
―Anoche no te importó que me quedara sola.
―Hasta que me lo dices, Autumn ―le dijo riéndose de costado y graciosamente también―, ¿podemos hablar?
―¿De qué quieres hablar?
―De nosotros.
―No tengo ganas ―le dijo y se levantó de la silla para retirarse del restaurante.
―Por favor, siéntate ―le dijo, tomándola de su muñeca.

La joven se volvió a sentar, y esperó a que volviera a hablarle.

―Hace días, semanas, en verdad ya ni sé cuánto tiempo hace que estamos distantes, discutimos casi todo el tiempo, nos celamos, nos miramos mal, hacemos de todo menos compartir cosas juntos.
―El habernos casado fue un error.
―No quiero que me digas más eso.
―Ay Colin —le dijo ella, resignada—, por favor, no voy a obligarte a que me ames, ya entendí que me tienes cariño solamente, pero tampoco puedo dejar que te ates a mí, porque a mi padre se le antojó el casarnos, sinceramente me tiene sin cuidado lo que opine o piense mi papá de todo esto, Colin, no voy a hacerte perder más el tiempo conmigo, te quiero y te amo, pero sé muy bien que tú no quieres estar conmigo en lo absoluto, Charlotte es la que tú quieres a tu lado, lo sé, me lo has confesado en nuestra noche de bodas, y no te culpo para nada, es hermosa.

Almorzaron en silencio, él no le dijo nada, quizá estaba absorto en su propio mundo, y ella estaba peor por dentro.

Por la tarde dentro de la oficina, su madre había ido a saludarlo, y se quedó charlando un muy buen rato con él dentro de su despacho.

―¿Se lo has dicho ya?
―No.
―¿Qué estás esperando entonces?
―El momento justo e indicado.
―Nada de eso, el momento es ahora, Colin, díselo y termina de una buena vez con todo este teatrito, hijo.
―¿Sabes lo difícil que es para mí tener que confesárselo?
―Si el sentimiento que tienes por ella es verdadero y profundo, pues entonces no te costará tanto.
―Soy hombre, me es muy difícil tener que confesarle esas cosas a ella, mamá.
―Pues, entonces, se lo diré ahora mismo yo por ti.
―No, mamá.
―Sí, lo haré yo ―le dijo rotundamente.
―Mamá, por favor, no se lo llegues a decir ―le dijo casi en súplica.
―No quiero que desperdicies el tiempo, hijo.
―Hoy me dijo que no me iba a atar a ella porque comprendió que yo amo a Charlotte.
―¿Y vas a dejar que te llegue a pedir el divorcio? Hazme caso, díselo y todo terminará, será lo mejor para los dos.

Colin, llegó al piso del departamento un tanto desesperado e impaciente. Autumn, se sorprendió de verlo tan temprano.

―Hola, ¿poco trabajo?
―Hola, no, nada de eso, necesito que te sientes ―le dijo sujetando muy delicadamente su brazo y la condujo hacia la sala de estar, en donde la sentó en el sillón largo.
―¿Puedo saber qué pasó ahora?
―Ese es el gran problema, no sé cómo empezar a contártelo ―le dijo y llevó sus manos a la cabeza.
―Empieza despacio y por el principio, Colin, no tengo apuro.
―Qué fácil lo dices, Autumn, ¿recuerdas el día que firmaste el contrato pre-nupcial?
―Sí, lo recuerdo, ¿qué pasa con eso?
―¿Llegaste a leer algo del mismo?
―¿Tendría que haber leído el contrato?
―En estos momentos lo hubiera preferido, pero se suponía que no lo debías de leer al mismo, solamente debías de firmarlo y listo, y lo has hecho.
―Me estás poniendo nerviosa, ¿qué tiene que ver el contrato pre-nupcial, conmigo?
―Se suponía también que debías de ser solamente un mero negocio y nada más que eso.
―¿Qué clase de contrato pre-nupcial firmé, Colin?
―¿Qué me dirías si yo te confieso que uno de esos puntos, mejor dicho, que una de esas cláusulas, decía que cuando pasara un año de matrimonio contigo, tenía que presentarte los papeles del divorcio, y cuando el divorcio mismo sería efectuado, la mitad de las acciones de la empresa familiar Evanson, pasarían a manos de tu padre?
―¿Eso es lo que firmé yo? ―le preguntó más que sorprendida y sintió sus ojos abnegados en lágrimas que no quería derramar por nada del mundo―, aún cuando me echó de su casa, lo seguí ayudando, es imposible… No puede ser verdad, por favor, Colin, confié en ti, dime que no es verdad todo esto, dime que es una fea pesadilla, por favor te lo suplico.
―Ojala te estaría mintiendo, Autumn.
―Tanto para él y mi familia, como para ti también, siempre he sido una mercancía, la solución a todos y cada uno de sus putos problemas financieros, de él y mi familia podría haber esperado cualquier cosa, pero de ti, Colin, jamás ―le respondió sumamente triste y decepcionada con él.
―Lo siento, lo siento mucho, Autumn ―le dijo intentando tocarla, pero ella se alejó de su contacto.
―No me toques ―le dijo rehusándose a seguir hablando con él y a seguir mirándolo a sus ojos.
―Por favor, escúchame, hay algo más que tengo que decirte.
―No, ya basta, ya fue más que suficiente todo esto, no quiero escucharte más, y tampoco quiero saber más cosas de mi padre, de mi familia, y mucho menos de ti, Colin ―le dijo y se fue casi a las corridas hacia la habitación cerrando la puerta de un fuerte golpe.
―Escúchame, Autumn ―le dijo y abrió la puerta, cerrándola luego detrás suyo.

Se dió vuelta para enfrentarlo, y sin decirle nada, le propinó una fuerte cachetada dándole vuelta su cara.

―No quiero escucharte, y no voy a escucharte tampoco.
―Pues me escucharás quieras o no, jovencita ―le respondió sujetándola de sus brazos con sus fuertes y enormes manos.

La hizo sentar en el diván que estaba a los pies de la cama, y él se sentó a su lado también.

―Te quedas callada, ahora mismo, ¿cuántas copias crees que se hacen cuando hay un contrato pre-nupcial por el medio de una pareja?
―No sé, y no me interesa tampoco.
―Solamente hay uno, y ese contrato me lo quedé yo.
―Te habrás reído de mí, confié ciegamente en ti.
―Ni tú y ni muchísimo menos yo nos aguantábamos, esa es la verdad y no la puedes negar, Autumn.
―Sí, lo sé, en un principio no te soportaba, y lo mismo tú conmigo, pero luego, luego no fue así, porque terminé enamorándome de ti profundamente, y no me sirvió de nada tampoco.
―¿Sabes cuándo decidí romper el contrato?
―¿Has roto el contrato? ¿Por qué?
―Lo he roto mucho antes de que nos casáramos tú y yo, ¿y por qué? Tú misma lo sabes.
―No te comprendo, Colin.
―Oh sí que me comprendes tú a mí, me comprendes muy bien.
―¿Debería comprenderte? Lo dudo, todas estas semanas las he vivido bajo un engaño por ti, las humillaciones que recibí de ti no tenían nombre alguno, Colin, sentía y siento que me odias por haberte atado a mí, me siento muy culpable por tu infelicidad conmigo.
―No es infelicidad lo que tengo contigo, yo mismo me negué a sentir cosas por ti, si bien el contrato estaba ya roto desde hacía mucho tiempo atrás, siempre me rondó por la cabeza lo que pensaría tu padre si se entera que no existe más tal contrato pre-nupcial y que verdaderamente yo amo a su hija menor, lo supe desde el día en que te besé por primera vez, o quizá lo sabía desde siempre, y yo mismo me negué a creerlo, tenía miedo que alguien me amara verdaderamente, las escasas relaciones de una noche no eran de amor, y la única pareja que tuve fue una arpía conmigo, mientras me decía que me amaba frente a mis ojos o en mi oído, me quitaba dinero de mi billetera al mismo tiempo a mis espaldas, pero cuando te vi por primera vez en nuestro compromiso oficial, supe verdaderamente que estaba en serios problemas. Para tu padre y tu familia, tú puedes ser la solución a sus problemas financieros, o bien, como tu padre te lo había dicho en su momento, solamente, un contrato pre-nupcial, pero para mí, jamás has sido nada de esas cosas, desde la primera vez que te conocí, y desde el momento en que te besé por primera vez, me enamoré de ti perdidamente, estoy enamorado de ti como jamás me enamoré de otra mujer en mi propia vida, Autumn, te amo, y eso es lo más sincero que puedo yo decirte a ti, chiquilla, y no voy a renunciar a ti, jamás, tu padre deberá aprender muchas cosas, pero yo no te dejaré ir de mi lado, eso te lo aseguro yo, Colin Evanson.
―¿Qué representa Charlotte para ti?
―Nada, es una conocida, no la considero del todo mi amiga.
―Pero me has dicho que la amabas y que estabas enamorado de ella.
―Era de la única manera que yo tenía para mantenerte alejada de mí, hubiera dado cualquier cosa, lo que fuera, con tal de que tu noche de bodas sea especial, pero aquella noche, me comporté contigo de mala manera y como un insensible, pero preferí eso, antes que saber luego que me iba a lamentar.
―¿Te lamentas de sentir cosas bonitas por mí? ―le preguntó asombradísima.
―No, ahora no, llegado el momento se verá lo que se hace con lo que me pidió tu padre, pero no estoy disgustado por sentir cosas por ti, Autumn, es más, siento que me he sacado un peso de encima al habértelo confesado todo a ti, ¿me perdonas?
―Sí.
―¿Me dejarás?
―No, ¿por qué tendría que dejarte?
―Porque sabes esto.
—Jamás nadie se sacrificó por mí, tú eres el primero, no te dejaría jamás por haberme confesado todo esto, Colin ―le dijo acariciando con su mano, su mejilla y le terminó dando un beso en la misma.

Hace alrededor de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

¡¡¡Bien!!! Jeje. Madre mía cuanta tensión, pensaba que le iba a pedir el divorcio. Que susto. Menos mal, ha salido todo bien. Una caja muy bien elaborada, cada frase, me ha encantado. Espero el siguiente con ansias.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Me alegro que te haya encantado la caja.
Pronto habrá más de la historia. :)
Un beso, :3


#51

Capítulo 39

Autumn le dio el beso en su mejilla, y él aprovechó en pasar su brazo y mano por la cintura femenina, y su mano libre la posó sobre la nuca de la joven. Colin le dió aquel beso abrasador, haciéndole olvidar todo.

Ella enredó brazos y manos alrededor de su cuello y él la apretó mucho más contra su macizo cuerpo.

Pasó su mano por debajo de la blusa y acarició toda su espalda. Mientras tanto, la muchacha, se dedicó a sacarle el saco del traje.

Le desajustó la corbata y terminó por quitársela también. Asimismo, comenzó a desabotonarle la camisa, mientras que él se desabotonaba los puños de la camisa, ella le sacó el ruedo de la camisa de su pantalón de vestir y lo ayudó a que terminara de quitarse la camisa.

Aún estando ella sentada a su lado, él, llevó sus manos a la blusa para comenzar a levantarla y quitársela por su cabeza.

Se la quitó, y pasó sus manos por el contorno de las tasas del sostén. Apoyó sus manos sobre los pechos teniendo todavía el corpiño puesto. Autumn quedó sin aliento. Y clavó su mirada en la suya, para ver la reacción que hacía al ella sentir las manos de su marido, contra los pechos semi-desnudos.

La volvió a besar arduamente. Le encantaban sus besos, pero con él, se sentía muy atrevida, él sacaba a la superficie sus más bajos instintos.

Pasó sus manos por todo su torso desnudo, estaba muy cálido, y su piel era demasiado tersa al tacto, amaba la sensación de sentir su piel contra la suya. Llevó las manos al cinturón suyo, lo desabrochó, y con ello desabotonó su pantalón.

Él por su parte, mientras que con un brazo la sostenía de la cintura, y acariciaba toda la espalda, su otra mano fue acariciando y apretando su muslo desnudo, ya que tenía el short. La joven respiró casi entrecortadamente cuando percibió su enorme mano sobre su piel.

Le dijo su nombre entre-cortadamente y en gemidos que fueron acallados con besos que él le daba.

―Lo sé, lo sé, cariño ―le dijo en un susurro, para calmarla y ella le dio un beso en el costado de su cuello.
―Por favor, Colin.
―Relájate.
―Lo estoy, pero quiero que ya vayamos a la cama ―le respondió riéndose por lo bajo.
―Lo sé, preciosa ―le dijo, le dio un apasionado beso y volvió a su escrutinio depravado y sensual.

Sujetó el maxilar de la joven con una de sus manos, para besarla con más pasión de la acostumbrada, y el hombre, no tuvo ningún pudor en acariciar todo su cuerpo. En aquella instancia, ella estaba absorta de todo, menos de él y lo que le producía sentirlo cerca de ella.

―Eres muy bonita Autumn.
―No puedo concentrarme en responderte con claridad.
―Lo sé ―le dijo riéndose y besó su cuello.
―No sigas más, por favor.
―Esto es solamente el principio.
―Lo estás haciendo a propósito.
―Para nada ―le dijo y sonrió.
―Cretino.
―¿Quieres ir a la cama o no?
―No preguntes tonterías.

La llevó a la cama, poniéndola en el centro de la misma. Se quitó por completo sus zapatos, calcetines y pantalón, y volvió nuevamente a la cama. Desanudó el cordón del short, y lo bajó del todo.

―Te amo ―le dijo mirándola a los ojos.
―Yo también te amo.
―Lo sé, cariño ―le expresó sinceramente y la besó con ansias, pasión y dulzura.

Los brazos y las manos de la joven, las tenía alrededor de su cuello. Ella le mordisqueó sus hombros, y él desenganchó su sostén. Se lo terminó de quitar, y sintió al instante su pecho contra el suyo. La sensación era extraordinaria, era puro placer, y se sentía por demás sensual.

La manera en cómo la tocaba, le gustaba y se dejó llevar por Colin, el cual, la trató con demasiada dulzura y paciencia.

―Quiero que sea muy bonito y especial para ti, Autumn.
―Lo es, ya lo es, Colin ―le dijo sonriéndole a través del ocaso que había dentro de la habitación, y lo besó tiernamente.

Y a partir de allí mismo fueron un sinfín de sensaciones, placeres, mimos, caricias, susurros, palabras de amor por ambas partes, besos de toda clase, y sobre todo, de un precioso y maravilloso acto de amor de Colin hacia ella.

―Esto es increíble y maravilloso, jamás me sentí así, Autumn.
―Ni yo tampoco ―le contestó sutilmente sonriéndole y él al terminar de sonreírle, la besa apasionadamente.
―Me encanta besarte ―le expresó sinceramente en un bonito susurro.
―A mí también ―le respondió de la misma manera que él le dijo.

Ambos quedaron exhaustos y satisfechos, lo que había experimentado Autumn, había sido algo que no se podía explicar con palabras, y le agradecía a su marido, por haber sido tan dulce con ella. Él, pronto la tapó y consigo, él también. Pero luego, recordó que debía hacer algo antes de quedarse cómodo en la cama, y eso era, ir al baño a tomar una toalla mojada.

―¿Me dejas limpiarte? ―le preguntó haciendo que dejara de pensar que estaba desnudo frente a sus ojos.
―¿Qué? ¿Limpiarme? ¿Por qué? ―le hizo todas aquellas tres preguntas seguidas una de la otra y asombrada también.
―Tienes las mismas cosas que yo en tu parte íntima, ¿tengo que decírtelas acaso?
―Lo siento, pero prefiero hacerlo yo misma.
―No quiero que me pidas disculpas, cariño, y ni tampoco quiero que tengas vergüenza estando conmigo en la intimidad y completamente desnudos ―le dijo entrando a la cama, y tapándose con el edredón él también―, ¿me dejas que te limpie?
―Está bien.

La destapó, y se ruborizó por completo nuevamente. A pesar de no haber luz encendida en el ambiente, sentía sus mejillas y orejas arder por su mirada penetrante. Puso con muchísimo cuidado la toalla pequeña húmeda, sobre la entrepierna de la joven y comenzó a limpiársela cuidadosamente.

―¿Duele? ¿Molesta?
—Sí, un poco ―le emitió en un susurro que él mismo se lo entendió y sonrió.
―Lo sé, pero habrá que acostumbrarse.

Terminó de limpiarla cuidadosamente, y volvió a salir de la cama, para entrar al cuarto de baño. Salió y entró a la cama nuevamente.

Se acostaron sin decirse nada, y se quedaron mirándose el uno al otro. Sonrieron como dos idiotas enamorados completamente el uno del otro. Colin pasó su mano por la espalda femenina, y la acarició de arriba hacia abajo, delicadamente con la yema de sus dedos, ella, comenzó a cerrar sus ojos, el cansancio estaba presente en su cuerpo, y prácticamente se quedó profundamente dormida con sus mimos y caricias.

―Eres hermosa ―le dijo dulcemente en su oído.

Puso casi todo el cuerpo de ella, encima de él para abrazarla y que durmiera en su pecho. Ella se removió apenas y él la acalló.

―Duerme tranquila, cariño, ponte más cómoda si así lo deseas, princesa.
―No, estoy muy bien así, Colin ―le dijo en un susurro, teniendo apoyado su brazo y mano sobre su amplio pecho.
―De acuerdo entonces.
―Estoy muy cansada ―le dijo por lo bajo y pestañeó un par de veces, pero le fue imposible mantener abiertos los ojos por más tiempo del debido.
―Lo sé, cariño ―le dijo abrazándola más contra él y estrechándola en sus fuertes brazos mientras la acariciaba toda por completo y le daba besos en la frente también.

Hace alrededor de 3 años

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#52

Capítulo 40

Unas cuatro horas después, Autumn se despertó. Parpadeó para enfocar la vista y miró el reloj despertador. Eran ya las nueve y media de la noche. Volvió a apoyar su cabeza sobre el hombro masculino, y lo contempló dormir. Era realmente hermoso, y muy masculino por demás. Exudaba masculinidad y virilidad, y amaba todo de él. Desde el color de su cabello hasta la punta de los dedos de sus pies.

Acarició su mejilla, y sintió la barba de dos días, le encantaba a ella. Su pulgar lo subía y bajaba por el maxilar de su marido. Le gustaba sentir la aspereza de su imperceptible barba.

Con los ojos cerrados sintió que besaba la palma de la mano femenina mientras que él, sujetaba la mano por su muñeca muy delicadamente.

Ella abrió los ojos y comprobó, por la luz de la luna que daba dentro de la habitación matrimonial, que la estaba mirando detenida e intensamente también.

—Hola —le emitió muy suave y adormilado.
—Hola —le respondió de la misma manera que la suya.
—¿Qué hora es?
—Las nueve y media.
—¿Vamos a cenar?
—Quiero quedarme así contigo, me gusta estar así contigo, Colin.
—Y a mí también, pero tenemos que comer algo ésta noche.
—Está la picada de anoche, casi nada comí de la misma, y sobró bastante para los dos.
—¿No quieres ir a comer afuera entonces?
—No, quiero quedarme aquí contigo, podemos comer en la cama si tú quieres.
—Está bien entonces, cenaremos aquí dentro.

Colin se puso su bóxer negro nuevamente, y salió de la cama, luego salió de la habitación, y ella aprovechó en ponerse un camisón de seda corto de color lila. Recordar y volver a revivir lo que habían hecho hacía escasas horas anteriores, se superponía al escaso dolor que sentía entre sus muslos.

La joven volvió a meterse dentro de la cama, y encendió la luz de su mesita de luz. Y cuando vió hacia abajo, divisó la pequeña mancha roja en la sábana.

Colin entró a la recámara, y cerró la puerta. Apoyó la bandeja de acero inoxidable sobre el colchón de la cama, y un par de gaseosas sobre la bandeja también.

Cenaron tranquilamente, en silencio, pero Colin cortó el momento de silencio diciéndole algo sobre su hermana menor y ella.

—Me dijo hoy mi hermana que anoche la llamaste para que se viniera a comer contigo.
—Así es, pero no pudo, tenía que terminar unos diseños y terminar de hacer un trabajo práctico para entregar hoy mismo en La Facultad ¿cómo ha ido el juego?
—Empataron.
—¿Al final te acompañó Charlotte?
—No he ido con Charlotte ¿tendría que haberme acompañado siquiera?
—Pensé que te esperaba en el partido.
—No, fui con unos amigos, quiero mostrarte algo —le dijo bajándose de la cama, y revolviendo uno de los cajones de su cómoda.

Sacó del cajón una especie de libro, y se acercó a la cama nuevamente. Se metió debajo del cobertor de color blanco y le entregó el libro en sus manos.

—Ábrelo.
—De acuerdo —le dijó y así lo hizo—, ¿fotos tuyas? —le preguntó más que sorprendida al verlas.
—Así es, hace unos años atrás fui modelo publicitario, lo hacia a la par de las finanzas, he estado en la pasarela también desfilando varias de las mejores marcas del mundo de la moda actual.
—Es genial, Colin, nunca supe que por un tiempo lo habías hecho.
—Fue hace mucho, era divertido, pero exigente y muy cansador.
—Me lo imagino, no siempre obtienes lo que quieres, y no todo el mundo te valora como persona, simplemente eres un ícono del momento y luego se olvidan de ti.
—Seguramente has estado detrás de las producciones de fotos, sabes de lo que hablo también.
—Así es, es muy duro el trabajo, y exigen demasiado de uno mismo, vas siempre a contrarreloj, y te meten presión para que te apures, me pasó cuando solía estar en los detrás de escena de las publicidades que sacaba mi padre en su empresa, deberías de volver a esto, eres muy fotogénico, salen perfecto en las fotografías.
—No, ya no, mi época de fotos publicitarias ya ha pasado.
—Aún así, solo porque es divertido hacerlo, deberías de pedirle a tu hermana que idee una producción de hombres.
—Con todo lo que tiene pensado hacer ella, no creo que le sobre tiempo para algo de diversión.
—Ésta foto me gusta, mucho ¿Colin?
—¿Qué?
—¿Qué pasará luego cuando mi padre se entere de lo nuestro?
—No quiero que pienses ahora en esas cosas nena, hay tiempo, y mucho, transcurrido el año se verá, no te preocupes ahora.
—No es fácil, y tú lo sabes.
—No, no lo es, pero llegado el momento se pensará en algo.
—No quiero que le termines dando esas acciones, que a tu familia y a ti mismo les costaron horas de trabajo, y sudor.
—Y no se las daré en lo absoluto, Autumn, tranquila, no le daré nada.
—De acuerdo, me parece bien.
—¿Te duele la entrepierna? Vi que te has movido y pusiste cara de incómoda —le dijo algo en risa.
—Algo, pero no te preocupes, Colin, luego se me quitará.
—Déjame verla.
—No.
—¿Por qué no? ¿Acaso te da vergüenza?
—Sí, aún así, no llevo puesta ropa interior.
—Mejor todavía —le dijo atrevido, arqueando su ceja derecha y mirándola pícara y descaradamente.
—Colin —casi le gritó de lo sugerente que fue con ella y se metió un pequeño cuadrado de queso en la boca y lo masticó lentamente—, ¿sabes algo? Jamás llegué a pensar que justamente tú, te irías a enamorar de alguien como yo, en serio, más allá si nos íbamos a casar o no, jamás creí que un hombre como tú, se fijaría en alguien como yo.
—Pues, te has equivocado y bastante diría yo —le respondió estirando sus piernas y apoyándose cómodamente en el colchón, y apoyando su cabeza sobre su mano izquierda mientras la miraba penetrantemente a los ojos.
—Creo que sí —le respondió sonriéndole y desvió sus ojos porque le incomodaba mirarlo directamente a los ojos todavía.
—Te has ruborizado.
—Eso creo —le dijo ella, sonriéndole y él le sonrió también—, ¿sabes? Me gustaría cambiar las sábanas.
—Las puedes cambiar mañana.
—No se ven muy bonitas que digamos, Colin.
—No importa, no me molestan.
—Está bien entonces.

Siguieron cenando por un rato más, y él se ofreció a llevar la bandeja con los restos de comida y las gaseosas a la cocina. Ella, dejó el álbum de fotos publicitarias sobre la cómoda, y volvió a meterse dentro de la cama, pero ésta vez debajo de la sábana y el cobertor de color blanco esponjoso.

Colin entró al cuarto, cerró la puerta detrás de él, y se metió dentro de la cama también.

Se puso detrás de ella, y la abrazó por su cintura, apoyó su barbilla contra el hombro, aspiró su perfume, le dio un beso al costado del cuello, y luego al hombro descubierto también. Puso su mano sobre la suya y la entrelazaron.

—Me gusta estar así contigo, Colin.
—Y a mí también preciosa.
—Me gusta muchísimo cuando te pones detrás de mí, me gusta sentir tu pecho contra mi espalda, siento que me proteges de todo y de todos los demás —le confesó y él simplemente pasó su mano por el pelo, se lo subió hacia su cabeza ya que lo tenía casi por la mitad de la espalda, y besó la nuca de la joven amorosamente, pasó su brazo y mano por encima de la cabeza también, y la acomodó por debajo de la mejilla, ella se acomodó más sobre su mano y se la sujetó con la mano también.

De esa misma manera se quedaron completamente dormidos, el uno abrazado al otro.

Hace alrededor de 3 años

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#53

Capítulo 41

A la mañana siguiente, fue la joven, la primera en despertarse, tenía un poco de molestias aún en su entrepierna, pero decidió darse una ducha y luego de terminar bañarse, se secó, se puso la ropa interior, y se vistió.

Salió del cuarto y comenzó a preparar el desayuno como todas las mañanas. Colin se despertó al instante, entró a ducharse y luego de secarse y ponerse un bóxer limpio de color blanco, se vistió. Pantalón azul oscuro, camisa blanca, y saco del mismo color del pantalón, era un traje, pero decidió usarlo sin corbata y con los dos primeros botones de su camisa desabotonados. Zapatos bien lustrados negros, se puso un poco de gel en su pelo, parándolo de manera desprolija, y luego se perfumó un poco también.

Salió de la habitación, y entró a la cocina. Se le puso por detrás a su mujer, la abrazó por su cintura y le dio un beso en el cuello.

—Buenos días.
—Buenos días —le contestó súper ruborizada y sonriendo también.
—Estás ruborizada.
—Sí.
—¿Cómo sigues?
—Creo que bien, tengo alguna que otra molestia pero yo creo que el dormir me hizo muy bien.
—Me alegro, cariño.
—Siéntate que ya sirvo el desayuno.
—De acuerdo ¿vienes hoy conmigo a la empresa?
—¿Quieres que vaya?
—Sí —le dijo posando sus manos en los brazos de la muchacha y luego la abrazó por encima de los mismos y terminó dándole un hermoso y dulce beso de amor.
—¿Por qué?
—Porque no quiero que te quedes sola aquí dentro.
—Tengo un par de cosas que hacer, pero si quieres por la tarde me doy una vueltita.
—Está bien, te esperaré.

Desayunaron, y luego él se fue a trabajar después de darse muchos besos apasionados. Las horas pasaron, y ella aprovechó en llamar a April para comentarle lo que se le había ocurrido hacer.

—Hola, April, oye, necesito contarte algo o bien decirte algo.
—Hola, Autumn, sí, dime.
—¿Tu hermano está cerca de ti?
—No ¿quieres que lo llame?
—No, no quiero que se entere.
—¿Qué pasó entonces?
—Nada, anoche me mostró un álbum de fotos suyas, publicitarias.
—Sí, era modelo de pasarela y revista.
—Sí, me gustaría que le hagas una producción de fotos, sé que le gustan porque anoche mismo me lo dijo, y como sé que tú haces también ropa masculina, había pensado en que en vez de conseguir un modelo, usaras a tu hermano como tal.
—Pues, ese no es el tema, el problema es que no sé si querrá volver a posar.
—Por favor, no le digas nada, solo que sea sorpresa y cuando vea que no tienes a nadie más para las fotos no tendrá otra cosa más que ayudarte a ti a publicitar tus diseños de ropa de hombre.
—Bueno, veré lo que puedo hacer, pero no te aseguro nada.
—De acuerdo, y muchísimas gracias.
—De nada.
—Hasta luego, un beso.
—Hasta pronto, gracias, y otro beso para ti también.
—Gracias, April —le dijo y terminaron cortando las llamadas.

Autumn, practicó varios maquillajes, mientras almorzaba un sándwich. Cuando acomodó todo perfectamente, y también sacó las sábanas sucias, y puso otras nuevas que les habían regalado en su casamiento, metió las usadas dentro del lavarropas, y lo programó a continuación. Guardó los maquillajes dentro del maletín profesional, tomó una simple cartera de mano, metiendo lo justo e indispensable allí dentro, y luego se fue hacia la empresa familiar.

Llegó a la media hora ya que no quedaba tan cerca la empresa del departamento. Una vez que le pagó al taxista, se bajó del auto, cerró la puerta trasera a sus espaldas, y entró a la empresa. Todos la saludaron cuando entró, y los correspondió en los saludos.

Subió al piso donde tenía la oficina su marido y cuando se abrieron las puertas del ascensor, la secretaria suya de nombre Patsy, la recibió.

—Hola Patsy ¿cómo estás?
—Hola Autumn, qué alegría verte, yo estoy muy bien ¿y tú?
—Yo estoy muy bien también.
—Te ves bellísima.
—Muchísimas gracias ¿Colin está?
—Sí, en su despacho, pasa tranquila, creo que desde que llegó hoy a la mañana, que lo noto impaciente.
—Le dije que vendría por la tarde.
—Ahora sí sé el porqué lo está —le dijo y ambas se rieron en complicidad.
—Iré a verlo.
—Perfecto, ve —le dijo y así lo hizo.

Caminó hacia su despacho, y tocó la puerta cerrada con dos golpecitos. Le escuchó decir pase y ella le obedeció. Se asomó del umbral de su puerta, y le sonrió, y él le sonrió a ella también. Cerró la puerta detrás de ella, y se acercó a él. Colin, se levantó de su sillón individual giratorio, y le dio un beso en los labios inclinándose para alcanzar la boca de su esposa.

—¿Cómo estás?
—Muy bien ¿y tú?
—Muy bien también —le respondió.
—Te estaba esperando.
—Ya me ves aquí, Colin.
—Tengo algo para ti.
—¿Para mí?
—Sí, para ti.
—¿Por qué?
—Porque quise.

Fue hasta el baño privado de su oficina, y sacó de allí un ramo enorme de rosas rojas y blancas.

Se acercó a Autumn, y se lo entregó en sus manos.

—¿Esto es para mí?
—Así es, espero que te guste.
—¿Gustarme? Me encantan, son bellísimas, muchas gracias.
—Me alegro que te gusten y mucho, y de nada nena.
—Son mis flores preferidas, siempre me han gustado, y siempre me gustaron los ramos de flores en general.
—Para la próxima lo tendré en cuenta.
—No tienes porqué regalarme nada.
—Lo quiero hacer.
—Está bien entonces —le dijo y olió las rosas.

Mientras él ojeaba algunos papeles más, ella vio la tarjeta que yacía sobre el ramo de rosas bicolor, la tomó en su mano izquierda y la leyó.

“Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, gracias por tu amor incondicional, gracias por ser cómo eres conmigo, eres todo lo que siempre he soñado y querido para mí y más, mucho, muchísimo más. Te amo princesa”

—Vaya, esto sí que me ha sorprendido de ti, Colin.
—Es lo que siento por ti, Autumn.
—Yo también lo siento igual.
—¿Vamos a merendar? Ya he terminado por hoy.
—De acuerdo, vayamos —le dijo sonriéndole y él le sonrió también.

Le dió un beso, tomó su saco del traje, se lo colocó nuevamente, y ella tomó también su cartera de mano junto con el ramo de rosas. Con el ramo incluido, se fueron a merendar.

Todo aquel día, se la pasaron charlando, y por la noche mientras cenaban también. En lo que restaba de esa semana no volvieron a tener relaciones, y la semana siguiente tampoco, Colin, jamás le había insinuado algo de todo aquello o bien haberle preguntado si quería volver a hacerlo, sabía que sentía molestias en sus partes íntimas, y no la persuadió para nada, la respetaba y eso le encantaba a ella.

Hace alrededor de 3 años

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#54

Capítulo 42

El miércoles de esa segunda semana la pareja se fue al lugar donde se realizaría el civil y la boda de su otro amigo de Colin, con su novia. Ésta vez era en la playa, y por lo tanto él, quiso irse un día antes, para no llegar el mismo día y hacer todas las cosas a las apuradas, y para eso mismo, reservó una habitación en un hotel en el estado de Rhode Island, se llamaba Ocean House. Y por lo que podía apreciar a simple vista, quedaba sobre una pequeña colina. La combi los dejó en la puerta del hotel, y cuando bajaron su escaso equipaje, se fue. Ya que habían llegado en un avión más chico que los habituales.

Se registraron y les dieron la llave magnética a los dos. Su habitación era una de las Grand Deluxe, y a ella se le figuraba demasiada pomposidad.

Llegaron alrededor del mediodía, puesto que el vuelo no fue del todo cansador y ni tampoco fueron muchas las horas que tuvieron de viaje.

Una vez que el botones los condujo a la habitación, Colin le dio propina, y este se fue dejándolos solos dentro de la recámara.

—No he podido reservar ninguna de las demás suites que tiene el hotel, ésta era la única disponible.
—No, no tenías porque reservar alguna de las suites, ésta es perfecta, me encanta la vista que tiene el cuarto —le dijo abriendo los ventanales y viendo el hermoso paisaje que tenía ante sus ojos—, yo no necesito lujos para que me agrade algo que tú quieres mostrarme o que me lleves a ese lugar en particular Colin, lo único que me gusta de todo esto, es que por fin te me has declarado —le dijo sonriéndole y él correspondió a su encantadora sonrisa también.
—¿Quisieras probar la cama? —le preguntó de manera muy sugerente y atrevida.
—¿Ahora? —le preguntó entre desconcertada y asombrada.
—Sí, ahora mismo.
—Hay mucha claridad.
—¿Eso es un problema para ti?
—Un poco.
—Me has visto todo desnudo ya.
—Lo sé, pero con la luz natural de la noche mucho no he visto, y sinceramente me siento muy incómoda tener que estar desnuda con la luz del día.
—¿Prefieres que cerremos las ventanas?
—Sí, por favor.
—Muy bien entonces, de acuerdo.

La tomó de la mano apenas cerró las ventanas de la habitación. Y posó sus manos en las mejillas de la joven para besarla con pasión, y amor.

Pero alguien tocó a la puerta, y la magia del momento se rompió por completo.

—Es lo que pasa por ser mediodía, Colin.
—Me había olvidado que había pedido el servicio de cuarto.
—¿Pediste el almuerzo en la habitación?
—Sí —le dijo y fue a abrir la puerta.
—Buenos días, señor, su almuerzo que pidió.
—Muchas gracias, aquí tienes —le dijo dándole propina—, no te preocupes, lo hago yo, gracias.
—De nada, y muchísimas gracias, señor.
—De nada —le dijo, el chico se fue y él cerró la puerta nuevamente.

Llevó el carrito con las dos bandejas tapadas hacia la pequeña sala de estar de la habitación. Y las destapó a las mismas.

—Se ven bien.
—Sí, es verdad, ven, vamos a almorzar.
—De acuerdo, está bien —le respondió y se sentaron en las sillas para dos personas que estaban alrededor de la mesa pequeña.

Almorzaron tranquilamente, pero el teléfono móvil de Autumn comenzó a sonar alocadamente.

Lo tomó en su mano, y atendió.

—Papá ¿qué pasó que me llamas?
—¿Dónde estás?
—¿Te importa acaso?
—Contéstame, mocosa.
—Estoy donde estoy siempre, ¿qué quieres ahora? —le preguntó y activó el altavoz para que Colin escuchara también la conversación.
—He ido al departamento donde vives, no estás allí, ¿dónde estás?
—He salido ¿qué quieres?
—¿Adónde te fuiste?
—¿Por qué lo tienes que saber? Ya me casé, no dependo más de ti desde que me echaste de tu casa ¿qué pretendes ahora, papá?
—Tu marido está contigo ¿verdad?
—Buenos días, Allister.
—Buenos días, Evanson.
—¿Qué necesitas, Allister?
—Quiero saber dónde están ustedes.
—¿Nos controlas ahora o qué?
—Estoy midiéndote los pasos por así decirlo.
—No me gustan que me controlen y mucho menos tú.
—¿Acaso se fueron de viaje?
—No —le contestó ella.
—Sí —le respondió, Colin.
—¿Sí o no? Decídanse.
—Sí, Allister, estamos de viaje, por lo tanto en Nueva York, no nos encontramos.
—¿Te has ido de luna de miel, mocosa insolente? Te lo he dejado bien claro una vez, no necesitas que te lo vuelva a repetir delante de tu adorado, Colin.
—Papá, por favor, no estoy de luna de miel, ni mucho menos, tenemos un casamiento, eso es todo.
—No quieras que me encabrone y llegue a Nueva York con intenciones extremas de hacer lo que tú sabes bien, Allister.
—¿Cuándo vuelven?
—No lo sé y no insistas, la boda recién la tenemos el sábado, por lo tanto, no sé cuando volveremos a Nueva York —le mintió a su padre.

Sin esperarlo, su padre cortó la llamada, y Colin apagó el teléfono móvil.

—Siempre me estará controlando, por más que me haya casado contigo y él me haya echado de su propia casa, siempre estará pendiente de mí por si llego a hacer algo que él ve mal.
—April me contó lo que te dijo la noche cuando ustedes se iban hacia La Iglesia, mí hermana tiene muy buen oído para escuchar conversaciones casi ininteligibles.
—Si mi padre se entera que en verdad estoy enamorada de ti, realmente me golpeará.
—Primero y principal tú no vives más con tus padres y tu hermana mayor, nunca vas a verlos y si vas estoy muy seguro que no te recibirán tampoco. Y segundo, yo no voy a permitir que te vuelva a insultar, a humillar y a levantar la mano.
—De acuerdo, Colin —le dijo y se metió un bocado de comida en su boca nuevamente.

Terminaron de almorzar. Y ella juntó todas las cosas sucias para ponerlas sobre la bandeja y luego sobre el carrito y volvió a taparlas como habían llegado. La muchacha entró a la habitación, encendió la luz, y volvió a abrir las ventanas. Apagó la luz principal de la recámara, y abrió la pequeña maleta que trajo consigo, sacó los dos vestidos que se iría a poner para el casamiento, y los puso en dos perchas por separados para que no se arrugaran dentro de la valija. Lo mismo hizo con los dos trajes, y camisas de Colin.

Una vez que el chico del servicio de habitación se llevó los trastos sucios, Colin cerró la puerta de la recámara. Y entró de inmediato al cuarto donde ella estaba también. Cerró la puerta a sus espaldas, y ella se dio vuelta para mirarlo penetrantemente a sus ojos azul verdoso.

—¿Colgando la ropa?
—Sí, tus trajes, las camisas, y mis vestidos también, no quiero que se arruguen en las maletas, si bien los he planchado, dentro de las valijas siempre o la mayoría de las veces las ropas se terminan arrugando de una manera o de otra.
—Me parece bien —le dijo, y llevó sus manos al pelo de su esposa, corriéndolo hacia un costado y terminó besando su nuca, estremeciéndola toda por completo.

De la nuca pasó al hombro en el mismo lado. Y corrió los breteles tanto de su sostén como de su musculosa hacia abajo. Mordisqueó su hombro sutilmente, mientras sus brazos y sus manos las pasaba alrededor de la cintura de la joven y la apretaba contra su cuerpo macizo. Su brazo derecho lo estiró, hasta llegar con su mano hacia las puertas de las ventanas, para entornarlas, y que la habitación no quedara del todo a oscuras.

Y cuando apenas las entrecerró, ella se dio vuelta para quedar cara a cara con él, ella llevó sus manos a las mejillas de su marido, y él se inclinó para besarla apasionada e intensamente también.

Sus manos las puso a los costados de las caderas femeninas e hizo que sintiera su cuerpo reaccionar al contacto con el suyo.

Ella se tensó en sus brazos y automáticamente se puso algo nerviosa.

—Ya estás casi así, ¿cómo es que lo estás tan rápido? —le preguntó entre besos.
—Tú misma me lo provocas, cariño.
—Colin… —no le respondió más nada, porque la estaba comiendo a besos desesperados.

Sin decirle absolutamente más nada, la levanta en sus brazos fuertemente y la lleva hacia la cama matrimonial.

Hace alrededor de 3 años

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#55

Capítulo 43

Cuando subió a la cama, y la recostó sobre el colchón, él también se acostó encima de ella. Volvió a besarla y ella enredó sus brazos y manos alrededor de su cuello, acariciando su nuca y su cuero cabelludo.

Ella comenzó a desabrocharle la camisa, y él se la quitó por completo. Lo mismo hizo con ella, primero le quitó las chatas, y luego la tomó de las manos y la hizo sentar en la cama. Tomó el ruedo de su musculosa, y enseguida se la sacó por la cabeza.

La besó y sus manos fueron al enganche del corpiño y delicadamente se lo quitó por los hombros, deslizando suavemente los breteles por los brazos, hasta quitárselo por completo. Le daba todavía bastante vergüenza, pero a su vez, Colin la hacía sentirse muy bonita y sexy en la intimidad.

A partir de aquel momento, todo fue sensaciones, besos, y caricias. Algo inexplicable para los dos, solo se prodigaban amor.

—Eres hermosa, Autumn, jamás imaginé que sería así estar contigo.
—Colin... —fue lo único que emitió, no podía articular palabra por la sensación que estaba sintiendo.
—Es verdad lo que te he dicho, nunca pensé que sería así. Siempre intenté esquivarte e ignorarte, y tú siempre fuiste cariñosa conmigo, te amo por eso, y te amo más por lo excelente mujer que eres conmigo —le dijo secando las lágrimas de las sienes de su esposa.
—Yo nunca quise molestarte o ser una carga para ti, y me entristecía la manera en cómo tenías de tratarme. Pero lo que no podía era hacer que me quisieras, rogar amor es horrible, y rogar que te amen lo es también.
—Siempre te he amado, y ya lo sabes, y esto que compartimos es único, estar así contigo es maravilloso.
—Yo también te amo, siempre lo he hecho, y yo no sé cómo es estar en mi interior.
—Yo te lo diré, es… lo mejor que me pasó en la propia vida, es volver a querer estar una y otra vez dentro de ti, sintiéndome querido y amado por ti, es saber que siempre tendré un rincón en donde refugiarme, aquí, en tu cuerpo y en tus brazos.
—Eres maravilloso, mi amor —le dijo sintiendo sus mejillas y orejas arder, tanto por su declaración tan sincera hacia ella, como diciéndole aquellas palabras ella a él también.

Autumn, lo tomó de sus mejillas y lo terminó besando profundamente. Tiempo posterior, habían terminado de hacer el amor. Habían quedado exhaustos por demás. Respirando agitadamente, volvió a besarla, mientras la sujetaba muy suavemente por el cabello y ella abrazándolo por el cuello.

Autumn estaba boca abajo, y él también. Su marido, acariciaba su espalda y columna vertebral mientras se miraban a los ojos sin pronunciar palabra alguna. A pesar de la tarde que ya había caído, por ser casi verano, no oscurecía rápido, y se podía ver dentro de aquella habitación.

—¿Sabes algo? Me haces sentir muy bonita y sexy cuando estoy contigo dentro de la cama.
—Lo eres también fuera de la misma.
—No lo creo.
—Pues para mí sí lo eres.
—Gracias entonces.
—No tienes porqué agradecérmelo, es lo que verdaderamente pienso y veo.
—¿Sabes algo más? Cuando me haces el amor, me siento plena —le terminó de decir y se sintió muy avergonzada—, qué vergüenza contigo, Colin —le dijo muy apenada, tapándose con la sábana y el cobertor hasta la nariz mientras lo miraba a sus ojos penetrantemente, al igual que él la miraba detenidamente.
—No te tapes, no quiero que te tapes, Autumn, no te escondas, lo que me has dicho jamás nadie me lo ha dicho, eres la primera que me dice algo así a mí, me encanta saber lo que te produzco, no es todo físico si no, en parte físico y en parte sentimental.
—Bueno, pues de esa manera yo me casé contigo, porque te amaba, porque te amo y porque me parecías y me pareces muy atractivo y hermoso.
—Y lo mismo te debo decir yo a ti también, a pesar de que al principio de nuestro matrimonio y mucho antes también no te demostraba nada de mis sentimientos verdaderos hacia a ti.

Ella le sonrió cuando acarició su mejilla derecha, y él le sonrió también, decidieron hacer una siesta abrazados.

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#56

Capítulo 44

Autumn se despertó alrededor de las siete de la tarde, salió de la cama, necesitaba ir al baño, y luego fue muy despacio a su pequeña maleta a buscar una bata corta, se la puso y abrió un poco las puertas de la ventana para ver si ya había atardecido.

—Bonito ¿no? —le preguntó Colin detrás de ella.
—Sí, precioso.
—¿Vamos a caminar por la playa?
—Está bien.

Se fue a asear un poco, pero antes tomó otra nueva ropa interior y se puso un vestido hasta los tobillos de verano.

—Ya estoy lista.
—Ya veo que lo estás —le dijo y ella se ruborizó completamente.

Salieron de la habitación deluxe, y bajaron a la sala para ir directamente a la playa a caminar por la orilla del mar.

Se descalzaron antes de pisar la arena, y metieron sus calzados dentro del bolso de playa.

Charlaron un poco de todo, incluso su vuelta a la realidad dentro de pocos días. Él la tomó de su mano y siguieron caminando. Cada minuto que pasaba se iba oscureciendo más la playa. A ella le encantaba estar de esa manera con Colin, parecía que estaban de luna de miel, y en parte habría querido tenerla.

Pero las circunstancias eran otras, totalmente diferentes en sí. Porque ni él y ni ella tampoco tenían intenciones de terminar enamorados el uno del otro. Aunque tanto él como ella también, se habían confesado haberlo estado desde que se habían conocido.

Volvieron al hotel por la puerta de costado, se lavaron los pies desnudos, y se pusieron el calzado. Subieron a la habitación correspondiente, y entraron nuevamente.

Decidieron salir a cenar al restaurante del hotel, y para eso se fueron a duchar cada uno por separado.

Primero se duchó él, y mientras ella buscaba lo que se iba a poner, él ya estaba casi terminándose de duchar.

Unos veinte minutos después o más, la joven ya estaba poniéndose un poco de máscara de pestañas, un poco de lápiz labial, terminando con un delineado en negro. Colin entró a la habitación y la vio ya casi lista.

—Listo, no te pongas más nada de maquillaje, eres hermosa al natural y con nada o solamente un poco de maquillaje y muy sutil me gustas más.
—De acuerdo, no me pondré más nada de maquillaje —le dijo sonriéndole, y él correspondió a su sonrisa también.
—¿Ya estás lista?
—Sí, ¿te parece bien este vestido y las sandalias?
—El hotel es en la playa, Autumn, te vistes como más te guste vestirte, es así de simple.
—Quiero estar acorde a la ocasión.
—Estás perfecta para la ocasión nena.
—Está bien entonces, Colin.

Había decidido ponerse un vestido corto.

El pelo suelto, pero recogido en la mitad, porque la noche en sí era calurosa desde que habían vuelto de la caminata por la playa al atardecer. Y por último, se puso un poco de perfume. El favorito de Colin.

Solía vestirse acorde a él, porque no quería hacerlo quedar mal. Él se vestía muy bien y ella trataba de estar a la par suya también.

Salieron de la habitación, y tiempo más tarde ya estaban cenando en el restaurante del hotel.

Al terminar de cenar, Autumn, se quedó un rato en el lobby del hotel para esperar a Colin.

—¿Vamos?
—¿Adónde?
—Nos está esperando el conductor del auto del hotel para llevarnos al centro de la ciudad.
—¿Al centro de la ciudad? ¿Por qué?
—Vamos a pasear un rato ¿no quieres?
—Pues sí ¿porqué no?

Caminaron hasta la entrada del hotel cerca del mar, y subieron al auto en la parte trasera.

Una vez que llegaron al centro, Colin acordó con el chofer del hotel en pasarlos a buscar en una hora en el mismo lugar donde los dejó.

Ellos caminaron y fueron a beber algo a un bar muy pequeño y a oscuras.

Él pidió un trago y ella el mismo que el suyo pero sin alcohol. Los minutos iban pasando, y con ellos mismos el agradable encuentro con Colin. Le encantaba estar con él, tenía anécdotas, temas para discutir y siempre la sorprendía constantemente. Un ratito después, la sacó a bailar en la pista, un bonito lento.

La muchacha, apoyó su mejilla contra su pecho, y suspiró de placer.

—Me gusta estar así contigo —le expresó sinceramente abrazándolo por su cintura.
—Sí, a mí también me gusta estar así contigo, pero hay otra manera que me gusta más, muchísimo más —le dijo sinceramente pasando su dedo índice por su maxilar.
—Me puedo imaginar de qué manera te gusta muchísimo más estar conmigo, Colin —le dijo riéndose sutilmente, sintiendo sus mejillas y orejas arder por demás.

Quince minutos antes de que se haga la hora, estaban saliendo del bar, luego de que Colin pagara los tragos.

Casi media hora después, ya estaban de vuelta a la habitación. Unos veinte y pico de minutos posteriores, estaban dentro de la cama, tapados con la sábana y el cobertor, y Colin la abrazaba por detrás. Así mismo, se quedaron completamente dormidos al instante.

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#57

Capítulo 45

A la mañana siguiente, se despertaron al mismo tiempo. Se ducharon juntos, aunque ella le había dicho varias veces que no y terminó aceptándolo. Se colocaron las batas, y mientras ella se ponía una toalla en la cabeza para hacer un turbante, Colin aprovechaba en pedir el desayuno en la habitación. Tiempo posterior, estaban desayunando tranquilamente. Eran recién las diez y media de la mañana, y ellos se casaban por el registro civil recién a la una de la tarde.

Aún así, cuando terminaron de desayunar, se fueron preparando para vestirse para la ocasión que lo ameritaba. Colin se puso un traje color crema, con una camisa tostada, propio para estar en la playa, ya que tanto la fiesta del civil como el casamiento mismo que sería mañana, eran ambas cosas a orillas de la playa. Zapatos lustrados marrones y sin corbata, solamente tenía los dos primeros botones de la camisa desabrochados, y con un cinturón marrón también. Terminó de peinarse y de ponerse perfume.

Por otra parte, ella se puso un vestido largo hasta los tobillos.

Por último, se maquilló muy natural, pero se aplicó una sombra coral algo fuerte pero que contrastaba bien con el color de sus ojos, un delineado por dentro en negro de los ojos, un delineado líquido en negro con una pequeña colita al final de cada trazo en los párpados móviles, y máscara de pestañas en negro también. Un poco la boca delineada en beige y labial del mismo color en cremoso, ya que no le gustaban mucho cómo le quedaban los tonos beige en nacarado sobre los labios. Sin rubor, porque quería que se notaran sus mejillas rosadas y un poco de perfume.

Les tomó casi dos horas llegar al lugar del registro civil. Pero una vez que llegaron se acomodaron en un asiento cada uno, el cuál estaba todo improvisado en una plataforma de madera clara sobre la arena. Pero antes de que la ceremonia civil comenzara, una chica iba pasando por las filas de asientos sobre la tarima para colocarles en el pelo a las invitadas mujeres un pequeño bouquet de flores tropicales. A Autumn le puso unas flores en colores fucsias, lilas, amarillas y corales. Y le había dicho que era un pequeño regalo de la novia a las invitadas a su boda. La ceremonia del civil fue muy sencilla y hermosa. Duró aproximadamente una hora y pico. Luego los felicitaron, y a continuación pasaron al salón improvisado que estaba también sobre la arena. Era una carpa blanca, con piso de madera clara también, y todo adornado con colores pasteles, en salmón, amarillo claro y blanco. Estaba todo sencillo y precioso, la elegancia y sencillez abundaba el ambiente. Y todo era al estilo de playa. Ya que había en un sector tumbonas de colores naranjas, amarillas y blancas, almohadones de los mismos colores. Arreglos florales de colores salmón, amarillo claro, blanco y naranja y amarillo fuerte también, con el verde de las hojas y arbustos que acompañaban a éstos arreglos florales que los hacían verse ostentosos y delicados y elegantes a la misma vez. Había mesas bajas blancas, con centros de mesa que eran recipientes de cristal con agua, velas flotantes y flores tropicales dentro de aquellos cuencos también. El techo de la carpa tenía faroles redondos de papel en colores naranjas y amarillos y del centro de cada farolito pendía un cristal que tiraba destellos brillantes del prisma.

La comida era exquisita, con un sinfín de gustos y sabores y texturas para el paladar y la lengua misma. Había alcohol y jugos y bebidas sin alcohol también. La música era lenta de fondo para que los invitados charlaran entre sí, y comieran tranquilamente también.

Llegó luego el vals de los novios, y les siguieron varias parejas más alrededor de ellos, incluyendo a sus padres de ambas partes, parientes y amigos y amigas también. Colin y ella bailaron con los novios también, y luego con los padres de ellos dos, y más tarde Colin la tomó entre sus brazos para bailar un lento.

Unas siete horas y media después, ya estaban volviendo con un taxi hacia el hotel donde se estaban quedando.

Apenas emprendió el viaje el taxista, Colin la abrazó apretándola contra su macizo cuerpo.

—La fiesta ha estado preciosa, la decoración me ha encantado la verdad —le comentó sinceramente mientras pasaba su brazo y mano derecha alrededor de su cintura.
—Así es —le dijo sin mirarla y vio hacia dónde él estaba mirando también.
—Es hermoso —le expresó sinceramente viendo la puesta de sol en el mar—, te quedas embelesado cuando miras las puestas de sol en el mar.
—Lo siento.
—¿Por qué? No tiene nada de malo que te quedes prendado de algo tan bello que tiene la naturaleza, me encanta y amo yo también los atardeceres y más los amo cuando los comparto contigo —le dijo todas esas últimas palabras por lo bajo para que solamente él las escuchara de mis labios.

Le dio un tierno beso en sus labios, el cuál ella se lo correspondió. Y a partir de allí volvieron a quedarse callados los dos, para ver la puesta de sol sobre el inmenso e infinito mar.

Llegaron como a las nueve menos cuarto de la noche al hotel. Le pagó al taxista una vez que los dejó en la entrada del hotel y cuando él se bajó, él la ayudó a bajar del asiento trasero a la joven. Cerró la puerta detrás de ellos y caminaron hacia la puerta principal del establecimiento. Le dieron a Colin la llave magnética de la habitación deluxe, y fueron hacia allí.

Colin, pidió algo ligero para dos personas al servicio de habitación, mientras ella se ponía el camisón. Una vez que llegó el pedido, se sentaron en las sillas alrededor de la mesa redonda y pequeña, y se dispusieron a comer tranquilos.

Charlaron un poco de todo y se fueron a dormir después de que el chico del servicio de habitación viniera a buscar las cosas sucias.

Se metieron dentro de la cama, y se quedaron mirando el techo de la habitación.

—¿Tienes sueño? —le preguntó él, mirándola a la cara.
—No ¿y tú? —le preguntó a él también.
—Tampoco.
—Me gustaría... —sugirió ella.
—¿Qué te gustaría?
—Hacer el amor otra vez —le respondió y luego de esas palabras hacia él, se puso roja de la vergüenza, sintiendo sus mejillas y orejas arder por demás—, bueno, digo —le dijo sentándose en la cama y tapándose por la vergüenza del momento mientras se lo decía casi todo graciosamente—, si tú lo quieres también.
—¿Por qué me preguntas si quiero? En realidad casi siempre tengo ganas y más cuando ya aclaramos las cosas entre nosotros dos, pero eso está en ti también.
—¿A qué te refieres con que está en mí también, Colin?
—A que esto es muy nuevo para ti, y no quiero lastimarte en lo absoluto.
—Las dos veces que me lo has hecho no me has lastimado, Colin, al contrario, y no sé cada cuanto una pareja lo hace, ¿tú lo quieres todas las noches?
—No, es imposible, eso ya sería irse al extremo de la adicción al sexo, soy normal en ese sentido.
—Te agradezco que me digas esto porque no creo seguirte el ritmo tampoco, y otra porque soy regular en cuanto al período.
—Eso está bien, y en cuanto a lo otro, lo haremos cuando los dos lo queramos, nada de poner días y horarios, esas cosas no me agradan, no quiero obligarte a nada que no quieras hacer y ni tampoco obligarte a que lo hagamos cuando tú no tengas ganas de hacerlo y viceversa, ¿de acuerdo?
—De acuerdo, me parece más que bien lo que me has acabado de decirme, lindo —le respondió sinceramente y le sonrió casi en la oscuridad de la recámara—, ¿sabes? Pensándolo mejor, prefiero esperar unos días más, digo, que sea espontáneo como tú bien ya me lo has dicho hace escasos minutos atrás, lo prefiero y creo que es más lindo y mejor, creo que se sienten más cosas, como nerviosismo, incertidumbre, mariposas en el estómago, y esa bonita sensación de sentir toda tu piel vibrante y sensible al tacto.
—¿Así te has sentido las dos veces que te he hecho el amor, Autumn?
—Sí, Colin, así me he sentido las dos veces, no puedo mentirte porque es la pura verdad.
—Yo he sentido lo mismo que has sentido tú también —le dijo, dándole un precioso y dulce beso en los labios, beso que ella le correspondió a él también.

Aquella noche decidieron no volverlo a hacer. Intentaron dormir mientras charlaban, pero el sueño no llegaba. Estuvieron hablando por más de dos horas. Entre charlas, anécdotas y risas, muchas risas, se quedaron dormidos.

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#58

Capítulo 46

El sábado se levantaron bien temprano. Se asearon, desayunaron dentro de la habitación, y se prepararon para ir a caminar por la playa.

Casi tres horas después, almorzaron dentro del restaurante del hotel, y luego subieron a la habitación para hacerse una siestita.

Él, puso el despertador de su teléfono móvil para despertarse relativamente temprano, porque el casamiento se realizaría en otra playa no tan cercana de estaban ellos hospedados.

Luego de la siesta, se levantaron de la cama, se dieron una ducha por separado, y comenzaron a vestirse para la ocasión.

Colin se iba a poner un traje negro, camisa tostada y corbata negra con puntos tostados también, y zapatos negros bien lustrosos. Ese color de camisa le acentuaba perfectamente bien con lo casi bronceado que estaba por el sol. Y mejor le quedaba porque resaltaba el color de sus enigmáticos ojos.

Y ella se iba a poner un vestido naranja.

Pelo suelto y bien acomodado, se maquilló muy natural y se puso perfume también.

Salieron de la habitación una vez que estuvieron listos, y tomaron un taxi hacia el lugar donde se realizaría el casamiento.

Eran las seis de la tarde y ellos se casaban a las siete en punto de la tarde, sobre el mar, en un hermoso atardecer. Llegaron sobre la hora, pero lo bueno era que no había comenzado la ceremonia religiosa aún. Se ubicaron en un asiento cada uno sobre una tarima de madera improvisada sobre la arena de la playa, el altar estaba precioso, enmarcado con una pérgola con flores blancas y otras más tropicales de colores.

Una vez que se casaron, felicitaron a los recién casados y a los padres de ambos novios. Luego pasaron a la recepción que se realizó al borde del comienzo de la arena, estaban dentro de una carpa sin tela a los lados, solamente en las cuatro esquinas de la carpa en sí. La decoración era hermosa, y lo mejor fue ver la decoración de la carpa principal finamente armada, y preparada para todos los invitados a su casamiento. Era al estilo Las Mil y Una Noches.

Autumn había encantada con la decoración, los centros de mesa, y todas las tonalidades de colores que habían elegido para la ocasión.

—¿Es mi impresión o veo que te ha gustado la decoración?
—No es tu impresión, la decoración es hermosa, combinan muy bien la playa con el estilo árabe.
—Eso creo, sinceramente no entiendo nada de decoración, prefiero los números y las cuentas.
—Lo sé, y a mí me gusta mucho la decoración.
—¿Y por qué no entras a La Universidad a estudiar decoración de interiores?
—No, me gustaría efectos especiales.
—Hazlo entonces, ¿qué esperas?
—La carrera sale demasiado cara, averigüé antes de casarme contigo.
—¿Cuán cara lo es?
—Mil trescientos dólares al mes.
—Puedo pagártela, eso no es ningún problema.
—Te lo agradezco mucho, pero no quiero, ya casi viene el verano.
—Con más razón, es la época de exámenes de ingreso en Las Universidades de cualquier carrera universitaria.
—No lo sé, tengo que fijarme bien, porque no queda cerca tampoco.
—¿En dónde queda?
—Como a hora y media de Nueva York.
—¿Y por qué no preguntas en La Universidad de artes que tiene Nueva York?
—Ya he preguntado con anterioridad también ahí donde tú me dices.
—¿Y qué te dijeron?
—Que ya se cerraron las inscripciones de éste año —le mintió.
—Es una lástima.
—Sí, lo es —le dijo y bebió un sorbo de su jugo de frutas tropicales.

Un poco después, charlaron con los demás invitados, y pronto estaban bailando el vals con los novios, él con la novia y la joven con el novio, y luego con los padres de ambas partes, y posteriormente entre ellos también.

La fiesta de casamiento había estado fabulosa. Se divirtieron muchísimo, bailaron y comieron bastante también, se rieron y charlaron con los demás invitados, los novios y los padres también.

Alrededor de las siete de la mañana volvieron a emprender el viaje hacia el hotel. Ella se acurrucó contra Colin porque estaba sintiendo algo de frío.

—Tendría que haberme traído algo para ponerme encima luego de la fiesta —le respondió abrazándolo por su cintura, con su brazo y mano derechas.
—Ponte mi saco —le dijo comenzando a quitarse su saco.
—No, no te preocupes por mí.
—Insisto, póntelo —le dijo pasando su enorme saco por su espalda y lo puso sobre sus hombros.
—De acuerdo, gracias.
—De nada —le contestó sonriéndole y le dio un beso.

Y el beso siguió por varios minutos más. Pero la muchacha lo frenó porque no le gustaban los besos y las demostraciones de amor frente a una persona o frente a muchas otras más.

—Espera, Colin, no me gusta.
—¿Mis besos?
—No, sí, sí me gustan pero no frente a alguien, me siento incómoda.
—Bueno, a mí tampoco me gusta, pero el conductor está muy concentrado en llevarnos al hotel que estar viéndonos cómo nos besamos —le dijo en su oído izquierdo en susurros.
—Aún así, por favor, no sigas.
—Está bien, linda, no seguiré más.
—Gracias.
—De nada.

Durante todo el trayecto, quedaron abrazados. Cuando llegaron una hora y algo después, Colin pagó al taxista, le dio el vuelto de lo que él le había dado y cuando él bajó, su marido la ayudó a bajar del asiento trasero del taxi. Cerró la puerta detrás de ella y ambos caminaron hacia la entrada del hotel. Le dieron la llave magnética a Colin, se lo agradeció, y antes de subir, se acercó a ella y le preguntó algo:

—¿Quieres ir a tomar algo al bar antes de subir?
—Si tú quieres sí, aunque ya no aguanto más los pies con éstas sandalias.
—Entonces subimos a la habitación.
—Pero no me molesta si tú quieres ir a tomar algo.
—Yo no quiero, y si quiero lo pido al servicio de cuarto y listo, ¿de acuerdo?
—Está bien.

Subieron a la habitación con el ascensor, y una vez que salieron del mismo, Colin la levantó en sus brazos.

—Has dicho que te dolían los pies.
—Muchas gracias pero no tenías por qué hacerlo, Colin.
—De nada, pero solo déjame mimarte y tratarte como la Princesa que yo te considero que eres para mí.
—Colin… eres muy bonito conmigo.

Le había sorprendido por demás aquel detallazo de su parte hacia ella, y le gustaba y demasiado la manera en cómo la trataba de bien. Amaba todo de él, lo amaba definitivamente y tenía mucho miedo de que llegado el momento en que su padre se enterara verdaderamente de lo suyo, todo entre ellos, acabara.
Entraron a la recámara, cerró la puerta con el pie izquierdo, y fue directo hacia el cuarto para recostarla sobre la cama armada.

Le quitó las sandalias, desabrochándole la pulsera de cada tobillo, las dejó en el piso, cerca de la maleta, y por debajo de la silla, y él se quitó luego sus zapatos también.

—¿Quieres que te quite el vestido también?
—Gracias por quitarme las sandalias, y con respecto al vestido, pues si tú quieres, hazlo, no es muy difícil, tiene un solo cierre en la parte trasera de la cintura, lo demás se quita solamente por la cabeza, porque la banda del hombro la pasé por mi cabeza cuando me lo puse ayer a la tarde.
—De nada y de acuerdo, solo siéntate en la cama, y yo haré el resto.
—¿Qué harás luego de terminar de sacarme el vestido, Colin?
—Lo que tú quieras que te haga, Autumn —le insinuó pícaramente besándola arduamente.
—Pues, es tentador pero tengo mucho sueño y estoy súper cansada.
—Tranquila, que quiero que estés más que despierta cuando te lo vuelva a hacer.

Hizo lo que se ofreció a hacerle con respecto a su vestido y unos minutos posteriores, estaban metidos dentro de la cama matrimonial para ya dormirse.

Hace alrededor de 3 años

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#59

Capítulo 47

Por la tarde del domingo, se despertaron algo tarde, se ducharon, se vistieron con ropa diaria y almorzaron en el restaurante del hotel. Luego de almorzar, ambos subieron nuevamente a la habitación, y Autumn comenzó a preparar las maletas, acto que le vio hacer Colin, cuando entró al dormitorio.

—¿Qué haces?
—Armo las maletas.
—¿Por qué?
—¿Porqué nos vamos ya?
—¿Tú quieres irte ya de aquí?
—Pues, el casamiento ya ha pasado, o por lo menos hemos venido por eso, ¿qué no?
—Pues, había pensado el irnos recién el miércoles a Nueva York.
—¿Ah sí?
—Sí, ¿a no ser que te quieras ir ahora?
—No, está bien, volveremos el miércoles entonces.
—No te veo muy convencida de quedarte aquí conmigo, ¿en qué piensas?
—En nada.
—Autumn, te conozco perfectamente como para decirte que me estás mintiendo.
—Si te lo digo, te enojarás conmigo.
—¿Por qué crees que me enojaré contigo?
—Porque es con respecto a mi padre.
—¿Volvió a llamarte al teléfono móvil o qué?
—No, no lo he encendido desde que me llamó por última vez.
—¿Entonces qué es?
—Nada, pensamientos míos solamente, tengo miedo que se presente en el piso del departamento diciéndome cosas, y sé las cosas que podría llegar a hacerme para presionarme, para que le cuente la verdad.
—No te doblegues, Autumn, no con él.
—No sé si seré capaz de mantener la mentira.
—Debes y tienes que hacerlo, Autumn, hazlo por mí y por ti también, después de todas las cosas que te hizo, ¿quieres decirle la verdad a tu padre, acaso?
—No, no quiero decirle la verdad porque eso sería perderte.
—No me separaré de ti, si a eso le tienes miedo tú, lo único que tienes que hacer es, no temerle a tu padre y enfrentarlo directamente cuando quiera pisotearte y tratarte mal, ¿de acuerdo? —le preguntó acariciando sus mejillas.
—Sí, de acuerdo, Colin —le respondió sonriéndole.
—Tengo algo para ti —le dijo entregándole un sobre blanco en sus manos.
—¿Qué es?
—Ábrelo y lo averiguarás, cariño mío —le dijo y ella le obedeció.
—¿Un día de spa?
—Así es, para que vayas hoy mismo.
—Muchas gracias, pero sinceramente no estoy acostumbrada a ir a un spa.
—Lo sé, sé que no eres esa clase de chicas que se la pasan todo el día en un salón de belleza, pero quiero que tengas algo diferente por un día.
—Gracias, ¿tú vienes también conmigo?
—No, es solo spa para mujeres, y aún así, esas cosas a mí no me gustan.
—De acuerdo, está bien, a las tres de la tarde entonces iré.
—De nada, disfrútalo —le dijo sonriéndole y ella le correspondió su sonrisa también.

Sinceramente, no entendía en lo absoluto a Colin, le regalaba un día de spa, y eso le hizo llegar a pensar que quizá le estaba queriendo decir que no estaba bonita. Se sintió decepcionada consigo misma. Y tomó aquel día de spa que él le había regalado como algo que quería que se hiciera para poder estar a su altura en cuanto a belleza física.

Autumn fue, luego de decirle que más tarde se verían. Le hicieron la manicura y la pedicura, una máscara de vitamina en el rostro, le dieron masajes relajantes en la espalda y masajes descontracturantes en los pies. Se sentía muy bien, pero sentía que no bastaba tampoco. Volvió alrededor de las ocho y pico de la noche, y fue hacia la habitación. Él, la saludó apenas entró y le preguntó cómo le había ido.

—Me fue bien.
—Me alegra saber eso, ¿vamos a cenar al restaurante del hotel?
—Está bien.
—Y dime, ¿qué te han hecho en el spa?
—La manicura, la pedicura, una máscara de vitamina en el rostro y masajes.
—Al parecer te ha gustado.
—Sí, ha estado bien.

Fueron al restaurante, y les dieron una mesa para dos personas. Miraron la carta del menú y luego de un buen rato estar viéndola, pidieron los platos junto con las bebidas a tomar. Sus órdenes llegaron después de las bebidas, y tiempo más tarde, comenzaron a cenar.

Luego de cenar, en donde hablaron poco y nada, quiso que fueran al bar del hotel. Autumn, no tenía muchas ganas de ir, pero se lo aceptó igual, así qué, fueron allí.

Ella pidió un trago sin alcohol y él uno con alcohol. Y un rato más tarde la invitó a bailar.

—Has estado durante toda la cena callada.
—Un poco.
—No creo que un poco nada más, te noto seria también, ¿quieres quedarte en verdad aquí o no?
—Sí, quiero quedarme aquí.
—Por favor cambia esa carita, no quiero verte disgustada por nada, ¿de acuerdo?
—De acuerdo.

Bailaron un poco más, y un rato más tarde, volvieron a la habitación. Minutos posteriores, estaban metidos dentro de la cama, mirando el techo, despiertos, pero sin hablar.

—¿Te gustaría que cambie algo? —le preguntó ella y luego se arrepentió.
—¿Que cambies algo? ¿A qué te refieres, Autumn?
—Si quisieras que cambie o modifique algo en mí, solo pregunto, no sé, ponerme más pechos, reducirme las caderas, teñirme el pelo, ponerme colágeno en los labios, botox en alguna parte.
—¿De dónde has sacado esa pregunta tan ridícula?
—Lo siento.
—Solo dime de dónde la has sacado o el por qué me la has preguntado.
—Cuando me has dado hoy el sobre para el spa, lo interpreté de otra manera, muy diferente a la tuya.
—¿Qué interpretaste?
—Que me estabas queriendo decir que cambiara algo de mi rostro o cuerpo, lo tomé como que no era linda para ti, y por eso mismo me diste el día del spa.
—¿Y sigues pensando lo mismo?
—Sí.
—¿Por qué?
—No lo sé, pero tiendo a pensar que sí y no me lo quieres decir.
—¿Tú quieres cambiarte algo?
—No, pero si tú lo…
—Yo no quiero que cambies nada de tu cuerpo y rostro, Autumn, si te regalé el día de spa es porque quise y no por otra cosa rara que tú estuviste pensando, de vez en cuando mí madre y mí hermana se van a algún spa, lo pasan bien durante un día y listo, vuelven a sus vidas normalmente, y a sus trabajos también como cualquier otro día, quiero que te distraigas de vez en cuando, no insinuarte que necesitas cambiar algo de tu cuerpo o rostro, ¿me lo has comprendido?
—Sí, Colin, ahora sí te lo he comprendido.
—Perfecto entonces —le dijo invitándola a que se acercara a él.

La abrazó, estando recostada sobre su pecho, y luego le habló.

—Eres bellísima, ¿no entiendo cómo se te ocurre pensar que necesitas cambiarte algo? ¿Cómo has podido preguntarme semejante disparate?
—Te pido perdón, sé lo que causas en las mujeres de todas las edades, y sentí que me estabas queriendo decir que querías que cambiara para estar a tu altura física.
—¿¡Qué!? —le preguntó casi en un grito, por la semejante respuesta que le había dado.
—Lo sé, es una locura lo que he pensado, pero así me sentí cuando me has dado ese día de spa y cuando te lo dije.
—Basta con eso, ¿de acuerdo?
—Está bien.
—¿Vamos a dormir?
—Sí.

Hace alrededor de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Pobre Autumn, por culpa del maltrato de su familia siempre se infravalora. Espero que pronto el padre se entere de todo y comiencen las turbulencias.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Autumn siempre fue así, más teniendo la familia que tiene.
Pronto las habrá.
Un beso.


#60

Capítulo 48

El miércoles luego de casi una linda semana, volvieron a la ciudad, y a la rutina también. En esa misma semana, Autumn compró el regalo de casamiento de una pareja amiga de Colin. El jueves fue con April de compras, para entre otras cosas, comprarse un vestido.

El día había pasado por demás tranquilo, comprando el regalo y el vestido para el civil del viernes, y luego cada una volvió a su casa.

—¿Por qué me llamaste para preguntarme si podías comprarte el vestido?
—Porque quería saber si me dabas el permiso para hacerlo.
—Tienes una extensión de mi tarjeta, ¿cuál es el problema entonces?
—Ninguno, supongo. April es la que me da la ropa, y a veces tengo mucha, y no quiero comprar prendas fuera de la empresa.
—Me lo dices como si de verdad te he prohibido que te compres ropa o cosas que no son de la empresa.
—Bueno, no te lo preguntaré más para la próxima —le dijo riéndose.
—Es lo que tienes que hacer, Autumn, no quiero que me preguntes si te puedes o no comprar cosas, cómpralas y listo, sé que no comprarás cosas fuera de mi alcance.
—Gracias por la confianza.

El viernes tuvieron el civil. La fiesta era de día, pero habían impuesto a los invitados que fueran vestidos con formalidad.

El civil había estado precioso. Luego de regresar de la fiesta, lo tuvieron que hacer en taxi, puesto que Colin se puso un poco ebrio. Y la cara de la joven, se transformó en una máscara sin expresión para él. Al llegar, ella fue la que le tuvo que ayudar en sacar algunos billetes de dólares de su billetera para pagarle al taxista. Y lo tuvo que ayudar a bajarse del auto también. Pasó un brazo por el cuello y entraron al edificio de su piso.

—Estoy muy mareado.
—Y yo estoy muy cabreada, y encima pesas.
—No es para tanto.
—Lo es para mí —le contestó muy mal, sentándolo en la cama.
—Todo me da vueltas.
—¿Qué tomaste?
—De todo un poco.
—¿Por ejemplo?
—No recuerdo, cerveza, vino, licores, tragos.
—No puedes mezclar cerveza y vino, ¿acaso no lo sabías?
—Sí, lo sabía, pero cuando me di cuenta ya era tarde.
—Porque estabas más que borracho.
—Puede ser, mierda, mujer, ¿por qué te enojas conmigo?
—Porque no me gusta que te emborraches, porque no mides el peligro si conducías, por eso mismo estoy enojada contigo.
—Me duele la cabeza, y todo me da vueltas, no quiero contestarte mal.
—Pues entonces, hazte las cosas tú solo —le dijo de mala gana, y se alejó de él.
—Por favor, ayúdame a desvestirme, no puedo ni siquiera pararme.
—Quédate sentado.
—¿Dónde vas?
—Lejos de ti —le contestó secamente y salió de la habitación.

Preparó una taza de café bien negro y amargo, y se lo llevó a Colin al cuarto. Lo vio recostado de lado sin haber subido las piernas en la cama todavía, se acercó a él, y le volvió a hablar.

—Colin, despierta.
—¿qué pasa ahora?
—Tómate el café —le dijo.
—No quiero.
—Te lo tomas igual —le gritó.
—No grites, por favor, siento un taladro en la cabeza.
—Pues entonces, hazme caso, por favor.
—Está bien, sostén la taza tú.
—De acuerdo —le dijo y mientras lo sostenía de sus hombros, con su otra mano sujetaba la taza para que él pudiera beber tranquilamente el café fuerte.
—Es horrible.
—Sin chistar, acábatelo.
—No puedo.
—Pudiste beber en exceso alcohol, puedes acabarte ésta simple taza de café.
—Mandona.
—Y tú te comportas como un crío de cinco años.
—Listo, sácamelo de la vista.
—Te la aguantas ahora, sigue bebiendo el café.
—No quiero más.
—Abres la boca y tragas, Colin.
—Eres fastidiosa como una mosca en verano.
—Peor es lo tuyo, estás borrachísimo.

A regañadientes, terminó el café, la muchacha dejó la taza en su mesa de noche, y lo ayudó a desvestirse y a meterse dentro de la cama también. Se quedó dormido casi al instante. Por su parte, ella se desvistió, se puso el camisón y entró a la cama también. Alrededor de las dos y un poco más de la tarde, se despertó, y revisó a Colin que seguía durmiendo como un niño tranquilo. Salió de la cama, se dio una ducha y se puso algo ligero y cómodo de prenda.

Fue a la cocina, llenó un vaso con agua, y buscó una aspirina para el dolor de cabeza que era factible iba a tener apenas se despertara. Entró al cuarto, y lo despertó.

—Colin —le dijó y esperó—, Colin, despierta.
—¿Qué? —le preguntó enfocando la vista, y abriendo uno de sus ojos mientras alzaba la ceja también y la miraba atentamente.
—Tómate la aspirina —le volvió a decir, y tardó unos segundos en sentarse en la cama.
—Gracias.
—De nada.
—¿Qué hora es?
—Dos y cuarto, ¿piensas ir hoy al casamiento?
—Sí.
—Está bien entonces.
—¿Tú no quieres ir?
—Lo digo por ti, a mí me da igual.
—Sí, iremos al casamiento, Autumn.
—¿Quieres algo para comer?
—Si cocinas, sí.

Sin decirle más nada, la joven volvió a salir de la habitación, y entró a la cocina a preparar algo de almuerzo. Casi una hora después, le dejó su plato lleno de comida en la mesa. Le gritó para que se levantara. Él le gritó diciéndole que lo quería en la cama y ella volvió a gritarle diciéndole que no era su sirvienta. De malhumor se levantó, salió del cuarto y entró a la cocina, se sentó y comió.

Comieron en silencio, y luego de lavar y acomodar todo, ella se fue a la habitación para ver lo que se iría a poner y si necesitaba un planchado, el traje, la camisa y la corbata de su marido.

Hace alrededor de 3 años

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SheilaMares
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 3 años

Jeje la primera disputa matrimonial. ¿Por qué se enfada tanto Autumn? Ahora toca esperar. Buena caja, algo cómica.

SylvieDupuy
Rango11 Nivel 50
hace alrededor de 3 años

@SheilaMares90 Está enojada por lo borracho que estaba y por actuar como un niño.
Gracias por parecerte buena la caja.
Un beso.


#61

Capítulo 49

Una vez que ella se encontraba en el dormitorio, él entró minutos luego también.

—¿Qué camisa te pondrás? —le preguntó Autumn.
—Cualquiera, alguna de color quizás.
—¿Cuál? Quiero saberlo porque voy a plancharla si hace falta.
—Ésta gris, toma.
—Gracias, bueno, tiene más arrugas que tú —le dijo gastándolo y le sacó la lengua mientras se reía.
—De nada, y hasta ayer que me he visto en el espejo no me vi ninguna arruga todavía.
—No, claro que no, pero estás mucho más grande que yo y yo todavía soy muy jovencita.
—No me hagas sentir un viejo decrépito a tu lado, Autumn.
—¿Eso te hago sentir yo? —le preguntó incrédula.
—Ahora mismo que me lo acabas de decir, sí.
—No creí que te sentías así.
—No me siento así en lo absoluto.
—Pues entonces no me digas esas tonterías, no me gusta cuando hablas así, es la primera vez que me comentas algo así, y espero que sea la última también, Colin, no quiero que te pongas en la cabeza cosas que no son, y empieces a pensar tonterías como por ejemplo, la diferencia, quizás un tanto notoria entre tú y yo, me gusta todo de ti, y te aseguro que me casé más que segura contigo, ahora cambiando de tema, ¿te pones ésta corbata, o te eliges una tú? —le preguntó mostrándole una corbata azul con florcitas plateadas.
—Sí, esa está bien, cualquiera estará bien también, ¿tú qué te pondrás?
—No lo sé todavía, vestido es seguro que sí, ¿qué te parece este? A mí me gusta mucho.
—Es bonito, pero al civil fuiste de corto, y la boda lo será de largo, si bien es largo por detrás, no lo es por delante, piden que sea formal la vestimenta.
—Bueno, me buscaré otro… ¿y este?
—¿Es largo de ambos lados?
—Sí, lo es.
—Está bien entonces.
—¿No lo quieres ver?
—Apretado o no te lo pondrás igual, así qué, no, no lo quiero ver.
—Sabes muy bien que sí.
—Por eso mismo es que lo digo.
—Iré a plancharte la camisa y la corbata, ¿el traje lo tienes bien, o quieres que le dé una pasada por la plancha?
—Hazle una pasada por la plancha, te lo daré.
—Está bien.
—Toma.

Colin por su parte, entró nuevamente a la habitación, y sacó de uno de los cajones de la cómoda, su laptop. La enchufó a la corriente, y la encendió. Y sin que ella lo supiera, reservó una suite en un hotel muy lejos de donde vivían, todo para su luna de miel.

Posteriormente, tanto él como ella, se dieron una ducha juntos.

—¿Sigues enojada conmigo?
—No, pero no me gusta que bebas al extremo de ponerte ebrio, que ni sabes en donde estás parado, puedes beber, no te lo prohíbo pero no quiero que te caigas de borracho que estás.
—Lo siento, sé que me he excedido, no lo volveré a hacer.
—Disculpa aceptada, señor Evanson —le dijo sonriéndole y él le sonrió a ella también.

Y luego, estaban vistiéndose para la boda de su pareja amiga. Él con el traje, camisa y corbata que le había planchado hacía un par de horas atrás, y ella con un bonito, sencillo pero sexy vestido largo.

A pesar de que su marido le había puesto una cara no muy convencida, cuando le vio el vestido sobre su cuerpo, ella se le rio en su cara, no le dijo nada, y se fueron rumbo al casamiento.

La habían pasado muy bien, y Colin bebió, pero moderadamente.

A la mañana del siguiente día, volvieron al departamento. Entraron a la habitación y Colin, y fue directamente hacia ella. Le comió la boca a besos y llevó sus manos a su trasero. Apretándolo por arriba del vestido. Le sorprendió su desespero y abrió sus ojos como platos.

—¿Por qué la desesperación?
—Ese vestido me está volviendo loco —le dijo apretando descaradamente sus nalgas por encima del vestido nuevamente.
—Supongo que gracias.
—Supones bien —le respondió metiendo su mano derecha por debajo del tajo del vestido y tocando la nalga—, tengo una pequeña sorpresa para ti.
—¿Sí? ¿Cuál?
—Pasado mañana nos vamos de luna de miel —le respondió y la volvió a sorprender.
—¿Tan pronto?
—Te la debía, tendría que haber sido al siguiente día de habernos casado, sin embargo no la tuvimos, creí conveniente tenerla ahora mismo, ¿no te gusta la idea?
—Me encanta, pero ya sabes, a mi papá y mi familia no sé si les gustará.
—¿Es una nueva, que ahora le tengo que pedir permiso a tu familia y sobre todo a tu padre para ver si te puedo llevar de luna de miel? Autumn, estás peleada con tu familia, ¿y todavía piensas en ellos?
—Entiéndeme tú también a mí, aún estando peleada con ellos siguen siendo mi familia.
—Y no te lo discuto, pero me parece que estás bastante grande y casada también, como para preguntarle a tus padres si puedes o no irte de luna de miel con tu marido.
—Ya sabes bien el porqué de un principio nos terminamos casando tú y yo, no quiero que se enteren que nos llevamos bien y que encima de todo planeamos o planeaste mejor dicho, una luna de miel tan rápido.
—Si tú no vienes, me voy solo, mañana está el desfile de April presentando su nueva colección primavera/verano, y quiero para mañana mismo tener una respuesta tuya.
—Quiero ir, pero no quiero que se enteren mis padres que me fui de luna de miel.
—Si nadie habla al respecto, tu familia no se enterará de tal cosa.
—Está bien.
—Hay una cosa más que quiero decirte.
—¿Qué es?
—Mis manos son justas para tu trasero, hechas a la medida.
—Ay qué exagerado —le dijo riéndose por lo bajo, y dándole un beso en sus labios.
—Es la verdad, me gusta todo de ti, Autumn.
—Y a mí todo de ti, Colin, en serio te lo digo —le dijo abrazándolo por su cuello.
—Y yo también te lo digo de verdad, mi amor.
—¿Y dónde me llevas? —le preguntó curiosa, queriendo saber el lugar de la luna de miel.
—Eso es una sorpresa.
—¿No me dirás nada?
—Como sé que te gusta la playa, reservé algo por ahí que tenga playa.
—Eso es muy poco, quiero saber más cosas.
—Cuando lleguemos allí, lo vas a ver.
—¿Ni siquiera me dirás el lugar?
—No, solamente que será playa.
—Está bien.

Se besaron un poco más, y terminaron yendo a la cama para irse a dormir.

El lunes fue el desfile de su cuñada. Se puso un vestido corto. Se maquilló, se dejó el pelo suelto y por último, se perfumó.

—Estás muy linda.
—Muchas gracias, Colin.
—De nada, preciosa, ¿nos vamos ya?
—Sí, ya estoy lista.
—Muy bien entonces.

Salieron del departamento, y Colin condujo hacia el lugar donde se realizaría el desfile de la nueva temporada de la colección primavera/verano.

Era en realidad un hotel, en uno de los salones que tenía el lugar, realizaron el desfile.

Apenas entraron al salón de eventos del hotel, a Colin casi se le tira encima la chica que una vez en su momento le regaló la rosa roja, cuando bajó de la pasarela.

—Ay Colin, que bueno volverte a ver, estás mucho mejor desde la última vez que te vi en el desfile.
—Me atienden sumamente bien, creo que ya conoces a mi exprometida, Autumn.
—¿Exprometida? ¿Y la traes aquí?
—Samantha, te presento a mi esposa, Autumn, ¿como ves? Ha dejado de ser mi prometida para convertirse en mi esposa —le dijo pasando su brazo y mano alrededor de la cintura de la joven.
—Hola, Samantha.
—Hola, Autumn, bueno, creo que será mejor irme a cambiar de ropa para el desfile, hasta luego.
—Me presentas frente al que se pare frente a tus ojos como si en verdad estuvieras orgulloso de mí, Colin.
—Y es que lo estoy, Autumn, ¿por qué no habría de estar orgulloso de ti, cariño?
—Pues no lo sé.
—Basta con tener dudas, no quiero que las tengas y menos conmigo.
—De acuerdo, está bien.

Un poco después, se sentaron para que diera comienzo el desfile de April.

Hace alrededor de 3 años

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#62

Capítulo 50

Unas dos horas había durado el desfile, y luego del cierre, la joven fue detrás de la pasarela para felicitar a April.

—El desfile te ha quedado fabuloso, y las ropas están increíbles April, te felicito.
—Muchas gracias, Autumn, me alegra mucho saber que te gustó la colección.
—De nada, me encantó todo, y tengo una sorpresa que darte.
—¿Estás embarazada?
—No, ¿estás loca?
—¿No quieres tener un hijo con mi hermano?
—Sí, pero es muy pronto todavía, eso es lo que pasa, no hablamos de tener un bebé, y por el momento no creo que quiera y que tampoco es un buen momento para tenerlo, ya sabes, con lo de mi familia no quiero que se enteren de nada que pase entre Colin y yo.
—Sí, lo entiendo, entonces, ¿cuál es la sorpresa?
—Tu hermano me llevará de luna de miel.
—¿En serio? —le dijo abriendo sus ojos.
—Sí, en serio, estoy muy contenta, estoy muy feliz, April.
—¿Y hacia dónde van?
—No lo sé, me dijo que es una sorpresa, solamente me dijo que iba a ser playa.
—¿Y cuándo se van?
—Mañana mismo.
—¿Tan pronto?
—Eso mismo le pregunté yo también, sí, me dijo que reservó todo ya.
—Bueno, pues la colección tiene tus talles también, así qué, cuando quieras te das una vueltita por la empresa y te las vienes a buscar, ¿de acuerdo?
—De acuerdo, está bien, muchas gracias.
—De nada.

Un poco de tiempo posterior, empezó una pequeña reunión del desfile, y unas horas después, la pareja se fue del lugar. Le pidió a Colin si podían pasar por la empresa porque su hermana le había dejado la colección con su talla. No tuvo ningún problema y se fueron para el departamento, luego de haber pasado a buscar las bolsas.

Ya estaban metidos dentro de la cama pero ella no tenía sueño todavía.

—¿A qué hora sale el vuelo mañana?
—Más o menos a las cuatro y cuarto de la madrugada del martes, o sea qué, dentro de unas horas, y por eso mismo debemos dormir algunas horas.
—O sea, qué, eso sería hoy por la madrugada, ¿verdad?
—Sí, exactamente así, Autumn.
—A mi padre y a mi familia no les gustará nada que yo me vaya contigo de luna de miel, eso implicará que estamos súper bien juntos, y peor se volverá mi padre, tanto para ti como para mí.
—A mí me tienen sin cuidado sus palabras, Autumn, y a ti te tendrían que causar lo mismo que a mí.
—Lo sé, pero me cuesta sinceramente.
—Y no es para menos, pero a partir de este mismo momento tendrás que ser feliz conmigo, Autumn.
—Es lo que más quiero, Colin, ¿cuánto tiempo piensas que nos vamos a quedar allí?
—Dos meses —le dijo y ella se quedó anonadada.
—¿Dos meses? Eso es mucho tiempo.
—Sí, si vamos a hacer una luna de miel, pues entonces, la vamos a hacer excelente esa luna de miel, Autumn.
—¿No te parece demasiado tiempo dos meses, Colin? ¿No tienes que trabajar acaso o qué?
—¿Te preocupa mi trabajo o el estar a solas conmigo?
—Podría decirte que las dos cosas —le dijo sinceramente.
—Me lo supuse —le dijo Colin—, ¿por qué? Si ya hemos estado juntos, dos veces.
—Pero para mí han sido pocas, y sigue siendo algo nuevo para mí todavía.

Se acercó a ella, y la besó apasionadamente. Colin tuvo que frenarla porque de no ser por él, seguían y hubieran terminado desnudos debajo de las sábanas.

—Por favor, Colin.
—No, Autumn, hay que esperar.
—¿Por qué? Esto es perfecto, el horario es perfecto, y la luz dentro de la habitación lo es también, yo lo quiero y sé que tú también lo quieres.
—Sí, lo quiero, pero si vamos a comenzar a hacerlo seguido, es mejor estar ya en nuestra luna de miel, porque terminaremos cansados y no tendremos energía para levantarnos de la cama luego.
—Está bien, creo que tienes razón, no te insistiré más.
—Bueno, Autumn, será mejor que comencemos en la luna de miel.
—Bueno —le dijo—, pero noté que estabas un poquito excitado, ¿no?
—Un poco —le dijo, se contuvo, y estalló de la risa.
—¿Te duele? —le preguntó ella por demás curiosa.
—Un poco también —le respondió y volvió a reírse a carcajadas, y ella se rio a carcajadas también.

Tuvo que darse vuelta, y ponerse en posición fetal, para poder pensar en otra cosa, y no en ella junto con escenas sexuales.

Autumn, dio un par de vueltas más en la cama, y se quedé dormida completamente, Colin había hecho lo mismo. Se concentró en otra cosa para bajar su alta temperatura corporal, hasta que se normalizó, y se quedó dormido él también.

Alrededor de las cuatro y pico de la madrugada la muchacha se despertó.

Se estiró cuán larga de mediana estatura era y se levantó de la cama rotundamente.

Salió de la habitación, y fue hacia la cocina para llenarse un vaso con agua fresca, tenía muchísima sed por el calor que hacía.

—Hola —le dijo él ya levantado y viéndola dentro de la cocina.
—Hola, Colin, ¿quieres un vaso de agua?
—No, gracias.
—De nada.
—¿Tienes todo listo ya?
—Sí, pero me faltan un par de cosas más, no sé a qué hora tenemos que estar en el aeropuerto.
—A las siete de la mañana sale nuestro vuelo.
—Está bien entonces, iré ahora mismo a guardar las cosas que me faltaron.
—De acuerdo entonces —le dijo.
—Ok.

Unas dos horas y pico después, se vistieron para el viaje.

—Estoy más nerviosa que antes —le comentó yendo y viniendo de un lado hacia el otro dentro de la habitación, y sacudiendo sus manos para calmar los nervios alterados ya de por sí.
—Cálmate —le dijo poniendo sus manos sobre los hombros de ella, para frenarla.
—Trato de calmarme pero no puedo Colin.
—Eso es estar ansiosa, y con nervios, es algo muy nuevo para ti, preciosa.
—Lo sé, trato de calmarme pero sinceramente me es imposible, lo siento.
—No te preocupes, tranquila.
—Dime, ¿cómo es el lugar?
—Sinceramente nunca he ido allí, pero por las fotos creo que es justo lo que estaba buscando para ti.
—¿Ah sí? ¿Por qué?
—Porque creo que es lo que hubieras estado esperando para tu luna de miel.
—¿Qué crees tú que yo andaba esperando para mí luna de miel perfecta, Colin?
—Verano, playas paradisíacas, atardeceres espectaculares e increíbles, cosas tropicales, ambiente fresco, cálido, con colores neutrales y luminosos, spa, y ambientes románticos también.
—¿Hawaii, quizá?
—No, muy cerca.
—¿Cómo se llama el hotel?
—Conrad Rangali.
—¿Conrad Rangali?
—Así es, sí, así se llama el hotel spa.
—Por favor, dime hacia donde vamos, Colin.
—Conrad Rangali Island Maldives.
—Ese hotel suena a luna de miel lujosa total.
—Reservé uno de los cinco bungalow privados que tiene el hotel.
—¿Por qué?
—Porque las habitaciones del hotel ya estaban reservadas, todas ellas, y aparte porque tanto el conserje del hotel como yo, creímos que para una luna de miel siempre los novios reservan los bungalow privados, los bungalow son especiales para esas ocasiones, hay privacidad, e intimidad, nadie puede molestarte a menos que pidas servicio de cuarto o bien tú vayas hacia el hotel principal.
—¿Nos vamos a Las Islas Maldivas, Colin?
—Sí, así es, linda, nos vamos a Las Islas Maldivas.
—Es una de las Islas más caras que existen, ¿por qué tanto lujo?
—¿Acaso otra vez te lo tengo que decir, Autumn? Creo yo que siempre has soñado con una luna de miel de este tipo, así qué, yo te la concedí a la misma.
—Jamás soñé una luna de miel semejante a ésta, Colin, ni como ésta ni tampoco soñé una luna de miel en sí, ya te lo he dicho desde antes yo a ti.
—¿Por qué ahora te pones así? Es como si no quisieras irte de luna de miel.
—Quiero, pero no quiero que gastes una fortuna por mí y para mí.
—¿Piensas solamente en lo que tengo que gastarme por ti y para ti, Autumn? ¿Por qué no te dejas de pensar en esas cosas por un momento y disfrutas de toda la luna de miel?
—No me siento cómoda sabiendo que tú te gastas miles de dólares durante dos meses completos, y yo ni siquiera he aportado la tercera parte de lo que te ha salido ésta luna de miel entera.
—No iba a permitir que pagaras algo.
—¿Por qué no? La luna de miel es de los dos, tenía intenciones de contribuir con algo.
—No es obligación de la mujer pagar la luna de miel, así como tampoco lo es que pague la fiesta de su propio casamiento, así qué, no me insistas más, la luna de miel ya está toda pagada de antelación, de la única manera en la que tú puedes contribuir en la misma, es disfrutándola al máximo y a pleno, ¿me has escuchado bien?
—Sí, Colin, te he escuchado a la perfección.
—Perfecto entonces, ¿nos vamos yendo ya al aeropuerto?
—De acuerdo.

Ya estaban listos para irse hacia el aeropuerto, pero antes de salir del departamento, alguien tocó el timbre.

—¿Quién crees que sea a ésta hora descabellada? —le preguntó ella.
—Quizá alguien que se equivocó de departamento, iré a abrir.
—De acuerdo.

Colin fue a abrir y se encontró de cara con su suegro. Este último entró sin ser invitado al departamento, y su marido no tuvo más opción que cerrar la puerta.

—¿Qué haces aquí?
—¿Jamás me lo pensabas decir?
—¿Qué cosa? —le preguntó ella, poniéndose nerviosa al instante.
—No te hagas la tonta, sabes bien a lo que me refiero.
—No, no lo sé. Y lo mejor es que te vayas.
—No puedes ocultarme más lo que ya has hecho con Colin —le dijo y tragó saliva—, te piensas que soy muy estúpido, pero no lo soy, he estado siguiendo de cerca sus movimientos gracias a alguien que contraté, y la mentira de decirme siempre que nunca habías consumado el matrimonio se te terminó, Autumn.
—Autumn no tiene porqué responder a tus acusaciones —le contestó de muy mala manera Colin.
—Ya sabes bien que lo sé todo, y es preferible que se terminen por divorciar, porque no pienso perder esas acciones que me corresponden.

Sin más que decirles, Anthony se dio media vuelta y se fue del departamento. Ambos se quedaron callados, Colin la miró y no supo qué decirle, y lo peor era que debían tomar un avión rumbo a su luna de miel. Una luna de miel que quizá después de todo, no era buena idea.

CONTINÚA LA SEGUNDA PARTE...

Hace alrededor de 3 años

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