Suri_El
Rango2 Nivel 7 (51 ptos) | Copista no remunerado
#1

Amaba sus tardes de música. No era que aprendiera precisamente algo (él insistía en querer enseñarle música, pero ella era, en sus propias palabras, una negada). Sin embargo, sentarse allí en el sofá, escuchando la música que él solía seleccionar y analizar inconscientemente, era relajante. Lo que escogía era relajante. Estar allí y dejarse llevar por la magia de los sonidos era relajante. Y aún él emocionándose (de más tal vez, para ella era ya normal) sobre alguna pieza de Ravel que habrán escuchado cientos de veces, desentonando por completo con la atmósfera con sus comentarios estudiados, era algo que ella esperaba. Se habían acostumbrado a su rutina no hablada.

Por ende, cuando él reclinó su cabeza sobre el hombro de ella, hablando en murmullos muy cerca de su oído de lo inteligente que eran los temas tocados en el arpa y la complejidad de la orquesta de cámara que acompañaba, dio un ligero respingo. La pilló por sorpresa, ¿qué otra cosa podía hacer? Y como los amigos de hace tiempo que eran, él no desperdició la oportunidad de burlarse de su reacción.

¿Qué otra cosa podía hacer?

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