Z634
Rango10 Nivel 49 (5697 ptos) | Fichaje editorial
#1

Has pasado los últimos años de la misma forma: miradas perdidas en un mar de siluetas difusas que danzan a tu alrededor. Has recorrido los mismos caminos, ya sin atreverte a romper con la rutina.

La vida sigue su curso, ausente a las preocupaciones que nublan tu juicio: te inmovilizan. Tus temores se convirtieron en fuertes cadenas sobre tus tobillos: pesados grilletes de acero al carbón te mantienen atado a una realidad retorcida que no sabes en que momento se adueño de tu cuerpo y de tu mente.

Te miras frente al espejo como cada mañana: el reloj marca las seis con cuarenta minutos, la vecina del piso superior ha comenzado a andar, con esos zapatos de tacón alto que te generan jaqueca desde el inicio del día. Abres la llave del grifo, ignorando la voz que te pregunta desde el interior ¿Quién eres tú?; la ahogas con chorros de agua fría mientras lavas de tu rostro la huella que dejaron las lágrimas derramadas la noche anterior.

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 4 años

Lo gracioso de la mente es que esas mismas molestias con otro ánimo o foco de atención, no las percibiría...

Z634
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

al final, vemos lo que queremos ver de la forma en que queremos verlo...
@Romahou

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace alrededor de 4 años

La esclavitud a las normas establecidas, mala cosa.

Z634
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

@AngelMagat bastante mala pero ¿cómo combatirla? A ver que hace nuestro hombre a lo largo de la historia...
Saluditos!


#2

El rostro que te devuelve la mirada no es más aquel joven lleno de vida que eras hace diez años: el idealista soñador que deseaba dedicar su vida a los escenarios y luces del teatro. Hoy de ello no queda nada, porque incluso en reconocimiento que recibiste en tu primer obra yace bajo tu cama oculto de cualquier mirada.

La misma pregunta de cada mañana: ¿A dónde se fueron las ganas de comerte al mundo?

Mientras buscas en el armario una camisa no tan arrugada y una corbata que haga juego, tu mente divaga a otros tiempos, cuando tus zapatillas de lona, la mezclilla y playeras holgadas de algodón eran tu día a día. Ahora los zapatos y las telas de vestir te hacen actuar el peor papel de tu vida. Te sientas al borde de la cama, con la corbata en las manos y las ilusiones por el suelo y contemplas a tu alrededor: todo es tan opaco como tu propia existencia. Oscuro. Vacío.

La alarma del móvil te recuerda que debes regresar a la realidad, dejar de sentir lástima por ti mismo y aceptarlo. Aceptarlo como cualquiera asume que es momento de crecer: dejarse de niñadas y convertirse en el adulto que uno debe ser.

Frente al espejo colocas la corbata como te enseñara tu abuelo el día de navidad, cuando eras apenas un chaval de ocho años. Finges tu mejor sonrisa y sales a enfrentar un nuevo día.

Hace alrededor de 4 años

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MaxLeiend
Rango9 Nivel 43
hace alrededor de 4 años

Genial, la narrativa me sumerge en su mente.

alan_king24
Rango11 Nivel 53
hace alrededor de 4 años

Excelente, como siempre. ¿Habrá continuación?

Z634
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

Gracias. Me alegra poder proyectarlo de esa forma!
Saludos n.n


#3

La vida se encargó de cobrarte con intereses. Te arrebató el cariño de tu madre antes de poder siquiera llegar a guardar un recuerdo de ella, te privó de un padre que te hablara de chicas y bebiera contigo tu primera cerveza. No te negó amor: te dio fantásticos abuelos que te cuidaron lo mejor que les permitió la edad. Pero te enseñó que todo lo bueno debe acabar, y te arrebató así lo poco que te quedaba por vivir.

Él siempre quiso que fueras economista, ella sólo pedía que no fueras abogado “mala moral la de aquellos que defienden criminales” decía agitando su dedo índice y frunciendo el ceño.

Ahora tienes ese fino escritorio frente a ti, con la máquina computadora ocupando gran parte del espacio, facturas y demás papeles por revisar. Una reluciente placa recita tu nombre en letras grabadas: Lic. Montoya.

Hace alrededor de 4 años

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Maria_
Rango9 Nivel 40
hace alrededor de 4 años

Es tan tristemente real...

MaxLeiend
Rango9 Nivel 43
hace alrededor de 4 años

@Maria_ ¡Aun tenemos la voluntad y capacidad para transmutar una realidad triste a una positiva y elevada!

Z634
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

@MaxLeiend tiene razón, está en nuestras manos hacer que algo tan triste se torne en algo mejor, más positivo y multicolor :)


#4

Un marco a tus espaldas enaltece el título obtenido en el instituto años atrás, en letras negras y adornos dorados: el color de tu universidad.

Tu oficina en el quinto piso de un edificio con vista a la gran avenida con su glorieta y aquel monumento de una mujer alada ¿signo de independencia? Te resulta claustrofóbica: una jaula de oro, pero jaula al fin de cuentas.

Ves a tu secretaria sentada en su escritorio, trabajando arduamente en los informes que le solicitaste la tarde anterior y te preguntas si acaso ella disfruta de tus encargos. Su radiante sonrisa es la única luz en toda esa tiniebla. Quisieras correr con su suerte, una mente menos rebelde, más conformista. Tener el poder de borrar tus sueños y asumir.

Asumir que la juventud se fue de tus manos. Que todo lo que importaba te fue arrebatado y te queda seguir: solo. Asumir que eres un adulto, con cuentas que pagar, con obligaciones, con el deber moral de hacer lo que el sistema te ha confinado a hacer por el resto de tus días, aún cuando no es lo que tú quieres.

¿Qué quieres?

Es una pregunta recurrente en tu día a día. Ansias libertad, ansias la emoción que se extravió el día que el telón bajó, ansias las luces dando en tu rostro, los guiones complicados de dramaturgos ya consumidos en las letras de sus obras, ansias sentir de nuevo la adrenalina subiendo por tus piernas, sacudiendo en arrebatos inexplicables de euforia todo tu cuerpo.

Ansias volver a aquello que te hace sentir vivo.

Hace alrededor de 4 años

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 4 años

Los autómatas
Los robots
Los conformistas

Los ellos


#5

Tu mirada se quedó prendida en el mar de autos que transitan bajo tus pies, con las manos en los bolsillos y la imaginación emprendiendo el vuelo...

-Señor- la dulce voz de tu secretaria te saca de tu ensimismamiento. Te giras a mirarla: su sonrisa carmín te provoca imitarla. –ya quedó el reporte de la aseguradora, ¿podría revisarlo?

Es tímida, eso te gusta, con la inocencia de alguien que aún no ha pasado por circunstancias desgarradoras.

-Muchas gracias Elizabeth, déjalo en mi escritorio.

No reconoces la voz que ha salido de ti, pero no te extraña, estas tan poco acostumbrado a hablar que es normal que tu voz te parezca la de un extraño. Aunque la posibilidad de que sí lo sea, es bastante alta.

Ella entra con paso apresurado y coloca el folder sobre el escritorio, levanta su mirada para encontrarse con la tuya, sonríe tímidamente y sale de tu campo de visión.

Es hora. te dices a ti mismo recobrando la postura y dando un suspiro antes de sentarte en esa silla de piel sintética y comenzar a leer el informe.

Hace alrededor de 4 años

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MaxLeiend
Rango9 Nivel 43
hace alrededor de 4 años

Incredible, estoy deseando ver el posible cambio de este protagonista.


#6

Las computadoras han arrancado el espíritu a cualquier arte, te parece que las letras impresas en ese pedazo de papel están muertas, son tan perfectas que resultan absurdas. ¿Dónde quedó la intimidad de escribir a mano? De pensar en los trazos antes de darlos, en la muñeca y su embriagante vaivén. ¿Dónde quedo la esencia de quién escribe?

Y mientras tus ojos recorren las líneas que Elizabeth tecleó anteriormente, no puedes evitar cuestionarte en qué punto la humanidad perdió el rumbo. ¿Fue la tecnología realmente un bien para nuestra existencia? No hemos parado de destruir el vientre de la madre tierra que nos arropó en sus brazos: hemos explotado tanto su bondad que la hemos enfermado mientras nosotros vamos en caída libre sin darnos cuenta.

La contingencia ambiental que se disparó en tu país, lleva ya tres días vigente. Pero contra lo que esperarías, la gente hace caso omiso a las restricciones de circulación, viéndose las calles tan atestadas de vehículos como cualquier otro día.

Nos hemos alejado tanto de nuestros orígenes sin reconocer que “eso” es lo más significante de nuestra existencia y te preguntas cómo sería la vida si los reportes archivados hubieran sido escritos a mano: la caligrafía de quien escribe posiblemente no sería tan pulcra, y de la ortografía ni hablar: otra de las cosas que ha hecho la tecnología es hacernos creer que un software puede suplir nuestra carencia de algo. ¿A caso los reportes serían tan extensos y petulantes? Probablemente la gente se limitaría a plasmar lo elemental, en lugar de poner frases de relleno para querer impresionar a los demás.

Treinta y cinco páginas son las que debes leer, y te has perdido en la tercera. Tu mente divaga, te es difícil concentrarte en algo tan vano cuando ves tu mundo desmoronarse bajo tus pies; no se trata sólo de tus sueños, de tu vida. Se trata de todo aquello que te rodea, de un hastío secreto pero colectivo, de miles de voces queriendo gritar pero no encontrando el valor de hacerlo...

¿A caso tienes las agallas?

Das un último vistazo a la vista detrás de ti y miras esa enorme mancha de polución cubriendo tu ciudad.

Hoy no. Hoy te faltan las ganas; te falta el valor...

Hace alrededor de 4 años

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 4 años

Sigues ahondando...

Z634
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

Reflexiones y más reflexiones @Romahou

MaxLeiend
Rango9 Nivel 43
hace alrededor de 4 años

El ordenador es una gran herramienta, al igual que una pistola por sí sola no hace daño. Siempre es la intención que el ser humano pone detrás del escenario lo que cambia el resultado.

Z634
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

No digo que no, pero si me preguntas, hay cosas que son mejor escritas a mano. Como las cartas <3
@MaxLeiend


#7

El reloj marca las seis de la tarde, todos han comenzado a apagar los ordenadores, a recoger sus chaquetas y salir sin ánimos de la oficina. Veinte minutos después eres el único que aún permanece detrás de su escritorio. Firmas los reportes que te entregó tu secretaria en la tarde, te demoraste en leerlos porque todo te distrae con una facilidad enfermiza. ¿Será a caso un déficit de atención clínico? No. Claro que no. Simplemente te distraes porque lo que haces es aburrido, no te gusta: lo odias.

Odias los informes de aseguradoras y los estados financieros, odias el sonido de teléfonos que no para de sonar. Odias estar todo el día atrapado en ese espacio, entre esos grandes ventanales que te muestran algo que no puedes disfrutar.

La vida de un adulto ¿a caso es así? Te lo has preguntado desde tu vigésimo quinto cumpleaños. ¿Esto es todo? Un trabajo estable, solvencia económica, días rutinarios y más nada.

¿Eso es a lo que todos aspiran?

Has abandonado por fin la oficina, dejaste atrás las ataduras: al menos por lo que resta del día.

Has decidido caminar un rato: despejar la mente incluso tal vez disfrutar de un rico helado. Te gustaban de niño ¿cierto? Cuando tu abuela te tomaba de la mano para que no emprendieras la carrera tras el carrito de los helados: su consistencia cremosa, el sabor dulce... Evocar aquel recuerdo te ha hecho salivar.

Aflojas la corbata para después arrumbarla en un rincón dentro de tu maleta, y sigues con paso tranquilo tu rumbo en busca de una heladería.

Hace alrededor de 4 años

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#8

El aire te acaricia el rostro: es un viento frío. Te despabila y te hace alzar la mirada al cielo. La nube gris que cubre el firmamento te resulta molesta, una hermosura como aquella cubierta por la podredumbre del ser humano... No puedes evitar bufar en signo de enojo.

Apartas tu vista del cielo y miras a la gente que camina a tu alrededor: una pareja de unos dieciocho caminan un par de pasos delante de ti. Van tomados de la mano, riendo animadamente sin preocupaciones, como dos niños que juegan a conocer el amor.

Pero verlos te ha traído recuerdos: su larga y ondulada melena castaña, su risa de niña mimada, la severidad de sus miradas, el aroma dulzón que desprendía su cuello... Te han traído a la memoria una imagen donde tú eres el protagonista. La recuerdas siempre sumida en sueños fantasiosos llenos de mañanas resplandecientes con olor a panqueques. La recuerdas mirándote con sus grandes y brillantes ojos, con sus pestañas de muñeca aleteando en tu dirección. Recuerdas haber sido feliz una vez; a su lado.

Ella era escritora: la mejor que has conocido en tu vida. Fue ella junto a quien pintaste un futuro de carmesíes y púrpuras, de celestes y rosados. Junto a ella la vida era precisamente eso: una vida que valía la pena ser vivida. Escritora y actor. Todos pronosticaron fracaso. Una vida de miserias, de hambrunas y enfermedades mal tratadas.

Pero no, nada pudo opacar su felicidad. Ella tenía dieciocho y tú eras dos años mayor. Juntos lograron lo que todos creyeron imposible: poner en escena una obra de su autoría en el centro de artes de su ciudad contigo haciendo el papel principal. Aunque los reconocimientos y el triunfo se apagó tan de súbito como habían llegado.

Algún día entenderás porque tuvo que ser así

Esa fue la única nota que te dejó el día que decidió acabar con su vida, sin saber que ese día, también había terminado con la tuya.

Hace alrededor de 4 años

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 4 años

Y el peso de la comparativa, de lo perfecto sin despedida. Pesada carga


#9

La bocina de un vehículo te saca de tu ensoñación; es curioso como las heridas aunque sanan, jamás abandonan la piel. Puedes olvidar el dolor, superarlo, pero la huella que dejó en tu ser permanecerá incluso en la hora de tu muerte.

Ella fue lo último que te arrebató la vida, fue la ultima vez que decidiste perseguir un sueño. Un año después de su muerte retomaste las riendas de tu vida, presentaste el examen para la universidad y lograste entrar. Una parte de ti sabia que con ello tus abuelos estarían orgullos, si es que miraban desde el cielo como solía creer la gente que necesita creer en algo para poder continuar.

Renunciaste al teatro, porque aferrarte a eso te recordaba a ella y la felicidad que jamás volvería a poseer tu cuerpo. Renunciaste a la vida, al estandarte que hacían ondear estando juntos y te entregaste a las manos del destino. Si tú ya no podías ser feliz, esperabas al menos brindar esa felicidad al alma de quienes te adoraron en vida.

La pareja salió de tu campo de visión hace bastante, tus pies continuaron por inercia avanzando ya sin rumbo fijo. Miras tu celular, marca las ocho con treinta y seis minutos, y aunque el frío a arreciado deseas tu helado más de lo que habías deseado algo en los últimos años. El impulso te lleva a tomar un taxi y darle el nombre del destino al que quieres llegar: Bellas Artes, seguro que en Madero encontrarás alguna heladería abierta.

Hace alrededor de 4 años

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EljovenQuevedo
Rango7 Nivel 34
hace alrededor de 4 años

El personaje renuncia a demasiadas cosas en uno de los párrafos, aunque son cosas que su pensamiento se pone a cabilar cuando entra en sus ensoñaciones.

Z634
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

Es inquietante lo rápido que ciertos pensamientos se apoderan de nuestra mente @EljovenQuevedo

EljovenQuevedo
Rango7 Nivel 34
hace alrededor de 4 años

De hecho en cierta psicología taoísta, los pensamientos son enemigos del yo. Se dice que te te engañan para hacerte creer un lado negativo con un montón de ideas mentales que no están basadas en razón alguna.


#10

El gran edificio te recibe con su imponente arquitectura: las luces lo alumbran otorgándole un aire aristocrático: clásico, elegante y hermoso. Hermoso por sobre el resto de edificios aburridos que lo rodean. La gente camina parsimoniosamente, entre pláticas cotidianas y risas. Algunos toman fotos y otros juegan con diversos artefactos luminosos.

No te detienes por demasiado tiempo, pagas al taxi y te diriges hacia el cruce donde la luz roja indica que aún no es momento de pasar la calle. Y mientras estas de pie frente a la calle atiborrada de gente y carros en movimiento, intentas encontrarle un sentido a esa pequeña obsesión que se adueño de ti. Es como si en un burdo intento por reparar lo roto que te sientes por dentro te aferrarás al recuerdo de una cura milagrosa escondida tras las calorías y la cremosidad de un helado que disfrutases en tu infancia.

La gente diciendo palabras altisonantes a tu alrededor te hace avanzar, siguiendo al mar de gente que se dirige a la misma calle que tú. Ir a esa calle resulta un alivio. Porque ahí, entre tanta gente, puedes sentirte ajeno a ti mismo. Sientes la extraña necesidad de despojárte de tu ser, de ser uno más y nada. Porque ahí, entre tantas voces y rostros puedes apagar a las voces en tu cabeza, y ser libre, tan sólo por el instante en que el momento perdure.

Los ríos de personas viene y van, es un caudal salvaje que se desborda por las calles aledañas, se tuerce, se reencuentra y se va. Se va buscando algo, o se va porque ya lo encontró. Tú vislumbras tu objetivo unos cuantos metros por delante. Un lindo local de tonos crema con luces cálidas y un aparador rebosante de distintos helados.

Hace alrededor de 4 años

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 4 años

La paz del anonimato y la invisibilidad, cuando todos buscan lo contrario

Un objetivo sencillo y realizable, el helado, no lo anterior.

Saludo

Z634
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

Un buen helado siempre cae bien para aclarar la mente
Lo otro, tanto mas complejo y a veces necesario @Romahou

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 4 años

Cierto amiga, como esaa fugas de realidad que comentamos en otras líneas.

Mientras podamos seguir eligiendo...


#11

Ya te has sentado en los mullidos sillones que ofrece el establecimiento, con la canasta de galleta y las bolas de tu sabor favorito: chocolate y vainilla. Son como el ying ying de los sabores: oscuridad y luz: amargo y dulce. La combinación perfecta para despertar al paladar más apático.

Te dejas arrastrar por las sensaciones que explotan en tu lengua: tus receptores del sabor dormían hace tanto que al primer bocado han despertado de su letargo y ocasionado en tu cerebro un festín de drogas de la felicidad; te remontan a momentos mejores. Esa combinación, la textura aterciopelada, el crujir de la galleta retumbando en tus oídos: en definitiva, todo es mejor con un poco de helado.

Y entiendes el porqué de la obsesión que se apoderó de ti esa tarde: entre tantas cavilaciones tu subconsciente te guió a lo único capaz de devolverte las esperanzas perdidas.

Tocaste fondo. Y lo sabes. Por más que intentes negártelo a ti mismo. Llegaste al abismo del que nunca creíste llegar a ser preso. Y olvidaste que en un rincón de tu consciencia, aún existían cosas por las que valía la pena salir adelante. Una caminata en la Alameda, un helado de vainilla y chocolate, un sueño que aún no es tarde para perseguir...

Saboreas cada cucharada de cremoso helado: meditando, planeando, organizando: soñando. Te olvidaste de todo. Renunciaste a ello. Por miedo. Por qué resultaba demasiado doloroso hacer frente al mundo por tu cuenta, ya sin nadie que te animara a seguir: sin alguien que creyera en ti.

Te dejaste morir. Como se deja morir uno en pleno desierto: sin la esperanza de volver a ver agua, de sentirla resbalando por la garganta: purificando, refrescando, dando vida.

Te dejaste morir por temor. Por desgana. Por cobardía. Por todos aquellos demonios consumiéndote. Por la fe perdida, por no creer más en tus ideales: en ti.

Hace alrededor de 4 años

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 4 años

Es un muy triste dejarse morir...

Somos todo lo que tenemos.

Abrazos

Z634
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

En extremo triste, eso es, sin duda. Tocar fondo. @Romahou y salir de ahí cuesta tanto...
Abrazos de vuelta!

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace alrededor de 4 años

Es que tocar fondo es reconfortante (aunque nadie lo crea) y a todo te acostumbras.

Pero sí, escalar y salir.
Escribir, escalar y salir

Z634
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

Estoy de acuerdo contigo, pero depende de la lupa con la que se miré. La perspectiva es siempre importante!
A veces quedarse en el fondo es el instante de paz anhelado.
Otra veces es una hoguera que te consume lentamente...
@Romahou pero es innegable, que después de estar ahí, todo empieza a mejorar


#12

El helado yace ya en tu interior, y una curva desfigurada se enmarca en tu rostro sin que lo puedas evitar: una mueca que habías olvidado hacia tanto, la sensación cosquilleando en tu cara: sonríes. Sonríes sin imitar, sin fingir, sin planearlo. Se dibujo automática en tu rostro: todo es causa de tu obsesión, la primera desde hace tanto.

Te levantas con los ánimos renovados, depositas un billete en la canastilla de las propinas y sales del lugar. Una leve brisa te acaricia el rostro. Las sutiles gotas de lluvia te despabilan y hacen que un escalofrío recorra tu espalda. Miras a tu alrededor, todos corren a refugiarse en los establecimientos.

Hoy no.

Hoy vas a dejar de correr, de huir. Hoy disfrutarás el frío calándote hasta los huesos, hoy disfrutarás las micro gotas de lluvia empapando tu ropa, disfrutarás del viento jugueteando con tu cabello.

Hoy se te acabaron las ganas de correr.

Porque sabes que has desperdiciado tanto tiempo regodeándote de tu desgracia, que no te detuviste jamás a pensar que eso podía cambia, que eres tú el único dueño de tu destino: de tu vida: de tu futuro.

Tantas noches en vela, tantas lágrimas silenciosas escapando furtivas de tus ojos, tanta desdicha, tanta miseria, tanta lástima... Te has dedicado a ver sólo aquello que no has podido controlar: las fuerzas misteriosas que mueven los hilos a tu alrededor. Pero... ¿Ya lo has entendido? No son ellos los culpables de todo.

Te encerraste en un caparazón impenetrable. Te culpaste de todo. Te recriminaste una y otra vez por aquello en lo que no tenías injerencia. ¿Ahora te ha quedado claro? si de algo eres culpable es de asumir culpas ajenas.

Libera las cadenas que te atan, libérate del pasado. Es momento de continuar. De convertirte en el dueño innegable de tu existencia. De desempolvar las alas y emprender el vuelo.

Es hora de perseguir tu sueño.

Hace alrededor de 4 años

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MaxLeiend
Rango9 Nivel 43
hace alrededor de 4 años

Genial el relato, lo disfruté de principio a fin.

Z634
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

Me alegra mucho leer eso compañero! @MaxLeiend