KarinaSifuentes
Rango11 Nivel 53 (7838 ptos) | Artista reconocido
#1

Una mañana una mujer llego hasta él y le pidió una única cosa: que pintara su retrato, pero el hombre se negó, había algo en la belleza sobrenatural de la mujer que lo intimidaba, en su blanca piel, en lo verde de sus ojos, lo negro de su cabello, en lo rosado de sus mejillas, en lo rojo de sus labios. Día tras día la mujer acudía a verlo con la misma petición, él se negaba; ella ofreció pagarle, él se negó, ella le ofreció mucho dinero, él se negó, le ofreció un caballo nuevo, él se negó, le ofreció propiedades, él se negó, le ofreció su cuerpo, él lo dudo, pero al final, también se negó.
La siguiente mañana, cuando comenzó a pensar que la mujer ya no aparecería, la encontró sentada en la cama de su alcoba y al mirarlo le hizo una sola pregunta: "¿Qué quería a cambio de pintar su retrato?".
-Todo-respondió-. Quiero todas y cada una de las cosas que me has ofrecido, pero más que nada te quiero a ti.
Ella acepto. Él pinto cada tarde sin interrupción, pinto durante once meses, dos semanas y tres días, cuando por fin término, le disparo a la mujer y luego se disparo a sí mismo en el corazón.

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#2

El retrato, después del suicidio-homicidio de su pintor y modelo, fue subastado y comprado por el que había sido el mejor amigo del pintor mientras éste vivía. Había algo en la pintura que capturaba su atención, era algo más que la belleza sobrenatural que expresaba, era algo que se sentía en cada trazo hecho por la brocha, en cada línea, en los ojos de un verde intenso que parecían devolverle la mirada, en aquellos labios rojos que parecían haber sido pintados con la propia sangre de su autor.
Con ayuda de sus hijos consiguió meter el retrato en su despacho, luego cerró la puerta y se quedó allí contemplándolo, mirando los ojos, los labios, contemplando a esa mujer que parecía que en cualquier momento cobraría vida y comenzaría a hablar.
Pasó sentado frente al retrato horas enteras, el sol se ocultó y la noche cobró vida y él seguía allí, solo, contemplándolo, su esposa lo llamó para la cena y él no se movió de su silla, la noche dio paso a la madrugada y cansado se fue a dormir, dedicando su último pensamiento a la mujer del retrato y a la idea de que lo habían estafado, el cuadro no valía para nada el dinero que había pagado.
Se acostó junto a su esposa tranquilamente, cerró los ojos y durmió sin que ningún mal sueño le perturbara. A la mañana siguiente, toda la familia estaba muerta.

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#3

El retrato volvió a la familia del artista y durante años fue vendido y recuperado, dejando tras de sí un rastro de muerte y sangre. Todo aquél que lo contemplaba parecía perderse entre sus trazos y no demasiado tiempo después, moría por su propia mano. La única pintura famosa de un joven de no mucho talento que se había suicidado llevándose consigo a su prometida y que ahora parecía exigir a través de su obra una ofrenda de sangre.
Por fin, el cuadro fue donado a un museo donde lo exhibieron en un rincón apartado de la última sala, en medio de obras que ya habían sido olvidadas, bajo el título de Aileen, que según la familia del pintor fue el nombre de la hermosa mujer.
Un día, un joven hechizado por la belleza del retrato, pidió permiso al museo para que le dejaran dibujarlo y después de días de suplicas, su deseo fue concedido. Llevaba apenas una hora enfrascado en su trabajo cuando de repente, al voltear le pareció advertir que aquellos labios que antes le sonreían comenzaban a moverse. Se levantó de su asiento y acercándose, posó los dedos sobre aquel rojo brillante, cuando los retiro estaban manchados de sangre.
Los guardias de seguridad fueron advertidos por la alarma, alguien había desprendido el cuadro de la pared. Echaron a correr y llegaron justo a tiempo para ver al joven dibujante cortarse la garganta sobre aquellos labios rojos.

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#4

Una semana después, minutos antes de que el museo cerrara sus puertas, una señora de edad avanzada se detuvo frente al retrato de la hermosa mujer. Era la doliente madre del dibujante que ocho días atrás se destrozó la garganta en esa misma sala. Extasiada, contemplaba los labios sobre los que su hijo había derramado hasta la última gota de su sangre, sentía la misma atracción hacía el cuadro que al verlo su hijo había experimentado, parecía que el retrato pedía que hiciera algo, que le entregara algo. Con lágrimas en los ojos saco de su bolso un enorme cuchillo y sin dudarlo clavo la punta en el lienzo hasta desgarrarlo.
Una vez más la alarma sonó en el museo, pero para cuando los guardias llegaron ya era demasiado tarde. Consiguieron apartar a la mujer del cuadro y sacarla a rastras mientras que con el corazón destrozado gritaba el nombre de su difunto hijo.
Esa misma noche, el guardia nocturno acudió a ver el retrato. Levantó un pedazo de lienzo hasta unir nuevamente el rostro de la hermosa Aileen, que aun desgarrada quitaba el aliento. La contemplo apenas unos instantes, perdido en los ojos verdes allí dibujados y entonces se le ocurrió una idea. Con una sonrisa en el rostro, comenzó a estrellar su cabeza contra la pared.
A la mañana siguiente, cuando el cambio de turno del museo lo encontró, sus sesos estaban desparramados por el suelo y el retrato, como antes, se encontraba intacto.

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MaxLeiend
Rango9 Nivel 43
hace más de 3 años

La que esta liando el retrato.

MaxLeiend
Rango9 Nivel 43
hace más de 3 años

Es como decir el revuelo que está montando.

KarinaSifuentes
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Ah ya, jamás había escuchado ese término, todos los días se aprende algo nuevo

EljovenQuevedo
Rango7 Nivel 34
hace más de 3 años

Al final será tan peligroso como el retrato de Oscar Wilde. Aunque sólo era peligroso para el doble real en él pintado.

KarinaSifuentes
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

@EljovenQuevedo no en eso te equivocas, mí "retrato" no tiene nada que ver con "el retrato de Dorian Gray", en todo caso lee "el retrato oval" de Edgar Allan Poe, el cuál me sirvió de inspiración para crear ésta historia. De hecho, la foto de la portada es la misma que la del cuento de Poe ;)

Saludos y gracias por comentar.

EljovenQuevedo
Rango7 Nivel 34
hace más de 3 años

Siendo el gran Poe. El cuadro es más maldito de lo que suponía. Además Poe sentía verdaderas obsesiones, que repetía en sus relatos. Gracias a ti por escribir.


#5

"El cuadro maldito", fue el nombre que los periódicos otorgaron al retrato de la bella mujer. Durante los siguientes dos días, las personas se agolpaban frente al retrato y fueron muchos los que aseguraron que podían escuchar a la bella Aileen hablándoles, fueron más los que dijeron que la vieron moverse e incluso corrió el rumor de que cada día la mujer de la pintura cambiaba de posición, otros llegaron a decir que cuando el cuadro ingresó al museo la pintura era en realidad de una niña, y que cada día iba envejeciendo. La procedencia que se le atribuía era cada vez distinta, se habló de gitanos que lo pintaron en una noche de luna llena, de un fraile que poseído le había dado vida a través de sacrificios y miles de historias más.
Por esos días, el anciano padre del pintor llegaba a la ciudad y exigió a los encargados del museo que le devolvieran el cuadro, estos agradecidos no se lo negaron. Se lo llevó de regreso al estudio en el que durante muchas tardes su hijo le dedico su tiempo y dijo a todo el que le intereso que el cuadro, solo era un cuadro, que no había nada extraño en él y que por ningún motivo volvería a venderlo y durante diez años cumplió.
Durante diez años rechazo a todo aquél que siquiera le mencionaba el cuadro, durante diez años mantuvo a la hermosa mujer encerrada en un sótano bajo llave, durante diez años dejo que se llenara de polvo, durante diez años evito que una sola persona le diera una mirada, diez años después el anciano murió.
Las ofertas de compra no tardaron de hacerse presentes y la hermana del suicida pintor, sin más familia y en la ruina acepto venderlo por mucho más de lo que en realidad valía.
El retrato fue envuelto y embarcado y así tras una década de encierro la hermosa Aileen volvió a ver la luz.

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MaxLeiend
Rango9 Nivel 43
hace más de 3 años

¿Y al anciano no le ocurre nada?

KarinaSifuentes
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Se lo comieron los gatos...

Ok no, solo se murió

Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 3 años

Me gusta la historia, que va a mejor. Pero esta parte del padre me parece algo precipitada y poco elaborada.

Una opinión.

Saludos

KarinaSifuentes
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Acepto tu opinión, pero tranquilo, lo necesitas para entender lo que pasara


#6

El retrato fue enviado en un barco de nombre "Galápagos", con la orden de no ser abierto bajo ningún motivo. Los marineros que conocían las historias del cuadro y sabían bien lo que transportaban, no tuvieron ningún inconveniente con la orden. Sin embargo, cuando los oficiales de la aduana subieron a bordo, temerosos de que pudieran esconder contrabando, los obligaron a abrirlo. La hermosa Aileen, pálida, sucia, con los estragos de la humedad y diez años de encierro, apareció ante sus ojos.
Apenas continuaron con su camino, una espesa niebla cubrió todo impidiéndoles ver a su alrededor, por los siguientes días, se negó a desaparecer.
Los hombres se ponían cada vez más nerviosos, sentían la atracción de aquel cuadro sin llegar a verlo, una presencia se encontraba entre ellos, observándolos y debatían constantemente sobre sí debían o no destruir el retrato. Una pelea se desató entre los marineros que asustados llevaron el cuadro hasta la cubierta con la intención de lanzarlo por la borda. Aterrados, gritaban constantemente "¡Vulkodiak!", hasta que alarmado por los gritos, el capitán del navío acudió a ver lo que ocurría.
Desató su furia contra sus subordinados por haberse atrevido a tocar el cargamento, los mando a trabajar burlándose de sus supersticiones y ya que nadie se atrevía a tocarlo, él mismo llevó el cuadro hasta su camarote. Lo coloco en un rincón, cerró la puerta, se sirvió un vaso de whisky, contemplo el retrato y desde ese momento, ya no se sintió capaz de quitarle los ojos de encima.
Durante tres días con sus noches se encerró en su camarote, se negó a comer, a dormir, a hablar, solo observando a la hermosa mujer, manteniendo conversaciones de miradas con ella.
La mañana del cuarto día, el sol se alzó por primera vez desde que vieron tierra, la niebla se dispersó y el capitán salió de su camarote, ordeno a sus marinos hacer una fila ordenada y a uno por uno, los fue fusilando.

Hace más de 3 años

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#7

Un barco sin rumbo fijo entro a puerto derribando todo lo que encontraba a su paso, arraso con el muelle, con los negocios que se encontraban en la orilla y obligo a los pescadores a abandonar sus redes y salir de su curso. Cuando se detuvo y subieron a bordo, no encontraron rastro de navegante alguno.
Bajo cubierta la carga había desaparecido, únicamente se encontraba un cuadro y con él, una dirección.

Hace más de 3 años

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#8

La dirección que fue encontrada en el barco, pertenecía a unos hermanos gemelos que habían comprado el retrato, Andrei y Aubrey. Ambos se consideraban grandes amantes del arte y derrochaban felicidad cuando el cuadro llegó hasta ellos. Entusiasmados por su belleza, lo colocaron en el centro de la sala para que todos pudieran verlo y llamaron a un pintor para que acudiera a retocarlo. Sin embargo, no paso mucho tiempo antes de que ambos concordaran que la sala era un lugar peligroso para el cuadro y decidieron colocarlo mejor en la biblioteca, donde estaría más seguro y no sufriría ningún daño. Les costaba quitarle la vista de encima y tenían temor de que algo llegara a ocurrirle. Su madre, en cambio, no compartía su fascinación, para ella era un retrato común de trazos bruscos cuyo autor no había escuchado nombrar antes, además la historia que sus hijos le habían contado sobre él, le daba escalofríos.
Cuando el pintor llegó por la tarde, encontró a los hermanos discutiendo a gritos, la biblioteca no les parecía suficiente y querían llevarse el cuadro cada uno a su respectiva habitación y así cuidarlo.
Le permitieron instalarse bajo su vigilancia. Se ponían cada vez más nerviosos mientras lo veían preparar sus pinturas, tomar sus brochas y colocarlas ordenadamente a su lado; cuando por fin acercó el pincel a la abundante cabellera negra, los gemelos asustados se lanzaron sobre él. Agitados, exclamaron que el cuadro estaba perfectamente y no necesitaba nada, le rogaron que aceptara su pago y casi a rastras lo sacaron de la casa.
Por la madrugada, temiendo que el cuadro hubiera sido robado, Aubrey salió de su cama y acudió a verlo. Al encender la luz, le sorprendió que su hermano estuviera allí y más aún lo hizo el cuchillo que llevaba en la mano. Levantando el arma arremetió contra él, ambos cayeron al suelo volcando una mesa y un jarrón se hizo añicos a su lado. El cuchillo se hundió en el hombre de Aubrey que con un grito, tomo uno de los gruesos pedazos del jarrón y sin pensarlo se lo clavo en el vientre a su hermano. Así, frente a los ojos inmóviles de Aileen, el uno al otro hasta la muerte se fueron apuñalaron.

Hace más de 3 años

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#9

Incapaz de volver a ver el retrato que le producía escalofríos y después de la muerte de sus dos hijos, la mujer decidió deshacerse del cuadro dándoselo al pintor que sus hijos había corrido de la casa. Al hombre le había fascinado lo simple del cuadro, la brusquedad de los trazos, lo detallado de los contornos y lo femenino en la firma. Así que después de expresar su deseo de poseerlo, la doliente madre se lo dio a cambio de nada.
Llevó el retrato hasta su humilde departamento, una simple habitación en un tercer piso que le rentaba a una viuda. Lo coloco frente a su cama y comenzó a preparar sus instrumentos. Pasó toda la tarde, la noche y parte de la mañana siguiente haciendo lo que los difuntos hermanos le impidieron. Cuando término, la hermosa mujer volvía a tener rosadas las mejillas, recupero el rojo de los labios, el brillo en sus ojos verdes y la cabellera que se había cubierto con el gris de la humedad, volvió a ser de un brillante negro. La contemplo extasiado y se sirvió un vaso de vino. Abrió la ventana para que el olor a pintura se escapara, desde allí podía ver las sucias callejuelas repletas de gente ocupada en su trabajo y les dedicó una sonrisa. Luego se volvió a ver a Aileen, tan hermosa, tan viva. Se acercó a ella y poniéndose de rodillas le beso el dorso de la pulcra mano que le descansaba en el regazo. Después fue a sentarse en el alfeizar a observarla, feliz de su nueva adquisición. Cuando acabo de saborear el vino, saltó por la venta.
Fue un vecino quién lo vio saltar y en medio de los gritos asustados llamo a la policía, pero para cuando éstos llegaron, el cuadro ya había sido robado.

Hace más de 3 años

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Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 3 años

Vaya recorrido e historial.

Tendrá final?

KarinaSifuentes
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

@Romahou me esperaba la pregunta. Sí, lo tendrá, estate atento a las últimas cajas, ésta es su última parada


#10

Por más de ochenta años el retrato estuvo desaparecido, por más de ochenta años el retrato fue buscado, por más de ochenta años se negó e insistió en su existencia, por más de ochenta años no tuvo un paradero fijo, por más de ochenta años el retrato se encontró oculto. Al término de más de ochenta años, una bóveda fue encontrada y abierta. En ella, encontraron muchas obras de arte, instrumentos musicales, joyas, esculturas, pinturas; había un Picasso, un Da Vinci, un Rivera e incluso un Orozco, pero entre todos, de un autor que nunca tuvo renombre, Aileen resaltaba por su belleza.
Las obras de arte fueron a dar a distintos y elegantes museos, pero el cuadro de la hermosa mujer, por carecer de importancia y costo, vino a ser abandonada justo al museo del que yo me hacía cargo. Yo mismo le hice los honores, fui yo mismo quién la recibió, yo quién la saco de su caja, quién la sacudió, limpio y colgó en la pared, yo quién la encerró detrás de una pared de cristal para que sin peligro alguno, todo aquél que lo deseara pudiera contemplarla.
En un principio, el cuadro no me llamo la atención, pues aunque la mujer era muy hermosa, la técnica utilizada para retratarla me pareció simple, ruda y de un principiante, la deje en su lugar y no volví a pensar en ella en toda la tarde.
Cuando ya me marchaba, iba apagando las luces conforme avanzaba, me detuve en la sala del retrato y cuando también me disponía a apagar las luces algo en el cuadro me llamo la atención. Lentamente, me acerqué hasta él, pensando que lo que había visto se disiparía, pero no, seguía allí y no entendía cómo es que no lo noté antes. Era algo más allá de la cautivadora belleza de la mujer, algo que lo hacía irresistible, que atraía la mirada, que entre los trazos hacía imposible dejar de observarlo.
Tomé una escuadra y un marcador de mi maletín, sobre el cristal que protegía el cuadro trace un par de líneas que encerraban mi descubrimiento, por unos minutos no pude hacer otra cosa que contemplarlo.
Tecleé en mi computadora el nombre del pintor y cuando la fotografía apareció me quede sin habla: el hijo de puta se había pintado junto a ella en el retrato.

Hace más de 3 años

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#11

Trabaje durante horas dibujando y uniendo líneas sobre el cristal. Cada marca me dejaba más sorprendido, no lograba entender la técnica utilizada, ni como después de tantos años, de tantos propietarios, nadie lo hubiera descubierto. En el lienzo, además del joven pintor que escondido mantenía sus manos sobre los hombros de la hermosa mujer, encontré el dibujo de un barco que entre los trazos parecía prepararse para zarpar, un anciano desde la esquina superior del cuadro vigilaba a la hermosa mujer, dos hermanos de gran parecido mantenían una acalorada discusión, al lado contrario del cuadro un joven dibujante se mantenía atento en su cuaderno, un hombre que postrado a sus pies besaba la bella mano de Aileen y muchos más. No lo podía creer, estaba todo sutilmente escondido ¡y nadie lo había visto! Nadie.
-Roberto-me llamaron y me volví asustado.
Era Claudia, la guía del museo que desde la puerta de la sala me miraba extrañada, entonces mire a las ventanas, el sol entraba por ellas, hacía horas que debía de haber amanecido.
-¿Qué haces?-pregunto acercándose. Su mirada se dirigió hacía el retrato y pensé que se quedaría pasmada al verlo, pero en lugar de eso posó sus ojos nuevamente en mí, ella no lo veía.
-¿No te fuiste?-dijo al ver mi ropa que no había cambiado desde la mañana anterior. -¿Qué estás haciendo?
No lo veía, estaba frente a ella y no lo veía, los marqué con tinta roja cada uno de ellos y Claudia no los veía. ¿Por qué? Si estaban tan claros para mí.
-No-dije y quise sonar normal-, podrías limpiarlo, iré a cambiarme.
El museo abriría sus puertas en una hora, me cambie únicamente la camisa y me lavé la cara intentando no pensar más en el cuadro y en sus dibujos ocultos, tenía más trabajo que ocupaba mi atención.
Los niños corrían por todo el museo, admirando todo lo que se encontraba a su alrededor, Claudia alzaba la voz intentando explicarles las piezas que en las salas se encontraban, en aquella en donde estaba el retrato, vi a un pequeño que torpemente se acercaba hacía un grueso jarrón que mantenía con vida unas flores y tropezaba con él. Alcance a detenerlo al vuelo antes de que se estrellara y lo coloqué en su lugar.
-Cuidado chico, es valioso-dije y me dispuse a empezar mi trabajo.
Al salir de la sala, alcance a ver al niño que maravillado contemplaba el cuadro y no pude evitar preguntarme si él veía lo mismo que yo, seguramente no.
Tenía piezas que desempaquetar para colocarlas en las salas, estaba absorto en ello cuando me llego el ruido de un cristal al estrellarse, mi primer pensamiento se dirigió al jarrón que minutos antes había salvado. Suspire, estaba agotado y solo deseaba ir a dormir, de pronto, un fuerte grito despertó todos mis sentidos.
Corrí hasta dónde provenía pero al llegar resbale con el maltratado cuerpo de una flor. Justo debajo del cuadro, se encontraba tirado el niño, tenía la boca ensangrentada y pedazos de cristal sobresalían de sus mejillas cortadas; se había comido los trozos del jarrón.
Entonces vi algo que me hizo palidecer: en el retrato, junto a Aileen, el mismo niño se encontraba sentado.

Hace más de 3 años

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Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 3 años

Esta revelación, este capítulo, me ha cautivado.


#12

"No es real, no es real, no es real, no es real", me repetía incansablemente, pero apenas estaba a punto de convencerme, volvía a mirar el retrato y aquello saltaba nuevamente a mi vista. Ya no podía comer, ya no podía dormir, ya no podía pensar, un momento estaba frente al cuadro y cuando me apartaba para hacer mi trabajo no pasaban más de unos minutos para que volviera a estar frente a él. Por fin, lo saqué que su prisión de cristal y llevé hasta mi despacho, en mi escritorio, tenía una carpeta con la historia de éste que junto con el cuadro me habían mandado. Sin embargo, apenas llevaba leída la mitad cuando la tire a la basura, no necesitaba leer nada, pues en el lienzo, Aileen contaba su propia historia.
"¿Quién era ella?" Poco a poco la pregunta se había convertido en mi obsesión. La historia que recibí no daba más que un simple nombre, para el mundo, no era más que el rostro prestado para crear el retrato, pero para mí, que creía estarla contemplando tal y como era, significaba mucho más que eso.
Encerré con pedazos de cinta roja cada uno de los dibujos ocultos que en el cuadro había encontrado y pasaba horas enteras observándolos, notando como cada uno de ellos, indiferentes entre sí, parecían enlazados con la hermosa mujer. Pronto ya no salía de mi despacho para nada, comencé a descuidar mi higiene, un tono amarillento comenzó a apoderarse de mi piel, el cabello se me caía a mechones y el término morderse las uñas era poco para lo que le había hecho a mis pobres dedos.
Una noche, cuando el museo ya había cerrado Claudia acudió a mi despacho, ni siquiera la escuche llamar a la puerta o decir mi nombre, solo fui consciente de su presencia cuando tomándome por el hombro me sacudió con fuerza. El asombro de su rostro, me hizo darme cuenta de lo mal de mí apariencia. No necesito preguntar y yo tampoco le respondí nada. Su mirada café se dirigió al cuadro y recorrió los círculos de cinta que yo había marcado.
-¿Los ves?-pregunte, necesitaba oírlo, saber que era real, que no lo estaba imaginando, que no me estaba volviendo loco. -¿Los ves?
-Necesitar salir de aquí e ir a casa, no estás bien...
La tome de los hombros para sacudirla.
-¡Claudia, ¿los ves?!
Se deshizo de mis manos, volviéndose hacia el retrato examinando las marcas, segura de que allí no encontraría nada, entonces la expresión de su rostro cambio.
-Dios...
Fue lo único que alcanzó a murmurar y yo no pude sentirme mejor. Ella los veía, allí, ocultos entre los trazos los veía, no era cosa mía, no era mi imaginación. No sabía si reír o llorar, pero mi alivio era tal, que no fui capaz de expresar ninguno de los dos.
-Dios...-repitió-, ¿cómo es qué...? ¿Tú lo...? ¿Cómo es que nadie lo sabe...? ¿No se lo has...? Nadie lo sabe, ¿verdad?
Negué con la cabeza en respuesta, incapaz de hablar.
-¿Cómo fue que lo hizo? Nunca había visto algo así, ¿y tú? Debe de ser el lienzo-dijo y se lanzó a agarrarlo, al verla, mi corazón dio un salto.
-No lo toques.
-Los marcaría antes de comenzar a pintar quizás-sus manos volaban por el cuadro como si quisiera arrancar partes del lienzo de él-o tal vez después.
-No lo toques.
-Podemos mandarlo a un centro a que lo estudien-se volvió a verme, sus ojos entusiasmados por la idea, ella quería quitármelo-, son más de cien años de antigüedad, ¿te lo imaginas? Los fondos que eso nos daría...
¿Fondos? Era yo quién lo había descubierto y ¿ella pensaba en fondos?
-No lo toques Claudia-le advertí.
Sentía el corazón salírseme del pecho, mi respiración alterada, una vena saltaba en mi frente y podía percibir la sangre corriendo a toda velocidad por mis venas. Sus manos seguían sobre ella, tocándola, manoseándola, ensuciándola. Sobre mi escritorio había una pesada bola de cristal azul y me hice con ella.
-¡No lo toques!-grite antes de estrellársela en la cabeza.
Cayó al suelo y yo me lancé sobre ella. Con la bola de cristal aplaste su cráneo, su nariz, su boca, le deforme el rostro por completo, le destruí los huesos de los brazos, los hombros, el pecho. Su sangre me salpicaba el rostro, el cabello, la camisa y mientras lo hacía la risa que antes no había podido expresar me invadió a carcajadas.
Deje la bola a un lado y hundí mis dedos en su sangre, me los lleve a la boca, saboreando lo salado de aquél preciado líquido caliente. Los hundí nuevamente y en ésta ocasión los lleve hasta la boca de Aileen, pintando sus rojos labios con la sangre. Agotado, recargue mi cabeza contra el marco del cuadro y contemplé como lentamente la imagen de Claudia se iba formando en el retrato.

Hace más de 3 años

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#13

"Aileen", escuchó al viento de la noche susurrar su nombre en mi oído y de terror me estremezco.
"Aileen" dice y yo comienzo a caminar haciendo oídos sordos a sus palabras. No sirve de nada. No tengo un lugar a donde ir, no puedo regresar ni tampoco puedo huir, me están buscando y si no quiero que me encuentren mi única opción es quedarme en las calles. Eso y esperar, esperar a que olviden.
"Aileen", susurra la brisa y yo no puedo creer lo que ella me ha hecho hacer. No importa a donde vaya ella siempre está conmigo, intentó alejarme, correr y esconderme, pero es inútil siempre me encuentra. La siento conmigo a donde quiera que voy, la siento tomarme de la mano, caminar a mi lado, mirar a través de mis ojos, hablándome al oído; me dice que vuelva a su lado, que vuelva a contemplarla una vez más, me dice que me necesita pero en el fondo se bien que en realidad soy yo quien la necesita a ella.
"Aileen" y ésta vez soy yo quién susurra su nombre en medio de la noche. Intentó resistirme pero es imposible, no pienso en otra cosa que no sea en el cuadro, me imagino sentado en el sillón de mi antiguo despacho con el retrato frente a mí, me veo extendiendo las manos hasta él, rozando el lienzo con las yemas de los dedos e incluso puedo sentir su contacto. Es cálido, es áspero, es maravilloso y una vez más Aileen se desliza a mi lado, pega sus labios rojos en mi cuello, su contacto me eriza la piel, entonces me dice lo que quiere. Lo tengo justo frente a mi y yo utilizo todo mí encanto para conseguirlo, para hacerle creer que soy de confianza, para convencerle de que me siga.
"Aileen" susurra mi mente. Tengo el cuadro oculto en un lugar donde nadie más lo pueda encontrar, donde solo yo pueda contemplarlo y llevó sus deseos hasta mi escondite. Al hacerlo se bien que estoy vendiendo mi alma pero a éste punto ya no me importa, no la necesito, el retrato es ahora mi todo, es mi cuerpo, es mi mente, no me hace falta nada mientras lo tenga conmigo.
Mi acompañante me sigue ciegamente, sus ojos se abren sorprendidos cuando en medio de la suciedad contempla a la hermosa mujer y entonces la ataco: la ataco como lo hice con Claudia, como dos hermanos que se asesinan el uno al otro, como un capitán que se deshace de toda su tripulación, como un dibujante que se destroza a sí mismo la garganta.
Acabo con ella y se la ofrezco a Aileen, ella se alimenta de la sangre y yo de la carne. La miro, no tengo remordimiento alguno, una paz infinita me invade. Como lo he hecho tantas veces antes acaricio el lienzo y me postro bajo él. Soy su fiel sirviente lo sé, le pertenezco por completo a Aileen y no me entristece saberlo, al contrario, me es reconfortante, me da una razón para seguir viviendo el pensar que tal vez, algún día, yo también pueda estar junto a ella en el retrato.

Hace más de 3 años

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Romahou
Rango18 Nivel 88
hace más de 3 años

Magnífico

Me ha ido hipnotizado a medida que avanzaba.
Preguntándome e imaginando el cuadro...
El final es milimétrico.

Por ser puntilloso (lo siento) cambiaría una de las almas que están situadas muy seguidas para su sonoridad.
Espero no te moleste.

Gran relato

Saludos

KarinaSifuentes
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

No para nada me molesta, ya lo corregí, me alegra que te haya gustado

Sarym
Rango16 Nivel 75
hace más de 3 años

@KarinaSifuentes Me ha gustado mucho la historia, desde el inicio quedé atrapada, el arte siempre ha llamado mi atención y esta trama me encantó, excelente relato. Saludos.

KarinaSifuentes
Rango11 Nivel 53
hace más de 3 años

Gracias por tu comentario, me alegra mucho que te haya gustado, espero y mis demás historias también sean de tu agrado.
Saludos.